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lunes, julio 26, 2010

Hacia un nuevo Catalanismo


En estos días de grandes manifestaciones catalanistas, con el famoso tema del Estatut escapçat, como lo llaman algunos, vale la pena escuchar a ciertas voces que proponen otras maneras de defender lo local, lejos del viejo nacionalismo que sólo consigue derrotas y humillaciones. Me he acercado a la playa para visitar a mis dos amigos futurólogos, que saben de estos temas mucho más de lo que los bañistas que los ven pasar diariamente por la arena mojada pueden llegar a imaginar. Los encontré como siempre discurriendo sobre temas del futuro del mundo y, ansioso por saber su opinión sobre los últimos acontecimientos, les pregunté directamente sobre la masiva manifestación contra el dictámen del Tribunal Constitucional.

- Mira, Rumbau –me dice Bastides muy serio–, yo fui a la manifestación, ya sabes como se pondría mi sobrina si no fuera, dejaría de invitarme a comer los domingos y me haría mucha pena, pues es el único familiar que conservo. Fui con ella, su marido, la suegra y los cuatro críos, con sus banderitas, incluso pusieron un pañuelo con las cuatro barras al perro, fíjate si lo vivieron con frenesí. Y debo decirte que aquello no tiene futuro. Lamento decirlo, pues son muchos los sentimientos que allí se pusieron, pero de poco servirá la manifestación. No por ello hay que menospreciarla, por supuesto, habrá un antes y un después, como dijeron al unísono los comentaristas, pero si la cosa sigue por esos derroteros, el después será un déjà vu del antes de siempre.

- Pero si había más de un millón de personas… -le increpo para animar la conversación.

- Cierto, y es posible que la cifra sea realista o incluso más alta de lo que los aguafiestas pretenden reducirla, pero insisto: no se va a lograr nada.

- ¿Pero porqué estás tan seguro? – insisto yo.

- El nacionalismo ya no funciona, Rumbau, es algo del siglo XIX que se arrastró al XX y a lo que el mundo actual globalizado ha dejado con la pólvora mojada. Eso no quiere decir que no siga siendo peligrosa: insistirá en más de lo mismo durante este siglo nuestro, por supuesto. Ya sabes como somos de tozudos los humanos. Mercadal y yo hemos calculado en unos treinta o cincuenta los años que aún hacen faltan para que haya un cierto reflujo en el asunto. Décadas que serán de muchos sufrimientos y derrotas, de muchas guerras inútiles y fratricidas. Pero finalmente los pueblos con deseos de particularizarse entenderán que la solución no la tienen en este viejo nacionalismo basado en el pensamiento único, en el fundamentalismo identitario y en la exclusión del otro. No, Rumbau, eso ya no funciona en un mundo como el nuestro, en el que las identidades se superponen como las capas de una cebolla y en el que las dualidades y la distancia son los nuevos factores fundamentales que rigen nuestras vidas y sociedades.

Mercadal, que escuchaba con atención las palabras de su admirado amigo, quiso decir la suya:

- Es cierto lo que dices, Bastides, debo decir que yo también fui a la manifestación, más por deseos de observar a los participantes que por convencimiento, pues pocas son las ocasiones en las que tanta gente sale a la calle en apoyo de una u otra postura. Siempre me gusta y emociona ver a los manifestantes en la calle, aunque noto a faltar la presencia de bandas de música a la vieja usanza, como las que hay en el Delta y en Valencia, y me sobran los altavoces con consignas y músicas preseleccionadas. Y mientras veía a los enardecidos manifestantes, aunque por suerte no todos lo estaban tanto, hay que decirlo, pensé que ya era hora de que se empezara a plantear un nuevo catalanismo que precisamente evitara lo que antes tan bien contaba Bastides: un catalanismo capaz de incorporar formas duales de pensamiento y una perspectiva de complejidad que le permita organizarse en red con los vecinos. Algo que el Nacionalismo precisamente impide. Por eso era triste ver tanta energía condenada al fracaso, pues no otro será el desenlace de la pugna si no se le pone pronto remedio cambiando el pensamiento nacionalista por otro capaz de incorporar nuevos paradigmas de defensa de lo local.

- ¿Y cuáles son estos nuevos paradigmas?

- Hombre, es algo que cae por su propio peso, me refiero al racional. Nuestras sociedades son plurales y complejas y el problema del catalanismo político es que nunca aceptó su alteridad básica: lo español que hay en Cataluña. Hoy los nacionalistas se llenan la boca en defensa de la immigración y de la Alteridad, pero la verdadera alteridad de Cataluña no son los actuales immigrantes de África o de Latinoamérica, que también lo son, por supuesto, sino que nuestros verdaderos y eternos “otros” son los que hablan castellano aquí, van a los toros y se emocionan cuando gana la Roja. Y no son pocos, te lo aseguro, quizás la mitad de la población. Es obvio que sin incorporar a esta mitad, el catalanismo está condenado al fracaso. Su error ha sido basar toda su estrategia en el pensamiento nacionalista, que excluye absurdamente, impone un pensamiento único y niega la dualidad interior.

- Comprendo lo que dices, pero exageras con que la mitad de los catalanes apoyan los toros… -le digo sabiendo que ellos son unos consumados aficionados taurinos.

- Bueno, quizás exagero en este punto, pero se trata de una cuestión simbólica: ¿por qué el catalanismo se mete con este puñado de nostálgicos que gustan de una fiesta que se cae de vieja y que ha sido falsamente identificada con el nacionalismo español? ¿Acaso no vivimos aquí, votamos y pagamos nuestros impuestos en Cataluña? Pero dejemos este punto, que me saca de las casillas –Mercadal es un férreo militante protaurino aunque él casi nunca va a la Fiesta, pues su economía no se lo permite.– Yo soy catalán y siempre he defendido mi país y mi cultura, y por supuesto mi lengua, pero nunca he entendido esta manía que se tiene aquí a lo español. Bueno, comprendo a la generación de nuestros padres y hermanos mayores, que vivieron el desgarro y las humillaciones de la guerra civil, pero eso hoy es agua pasada. ¿Por qué no puede uno sentirse catalán y español a la vez? Yo siempre me he sentido las dos cosas. A mi me gustaba ir a Madrid cuando me lo podía permitir, y en Sevilla me encuentro como en casa, del mismo modo que Galicia o Asturias son uno de los mejores lugares para pasar las vacaciones. ¿Por qué hay que renunciar a esto? Yo no soy ni quiero ser un extranjero en Cáceres, Córdoba, Santander o Zaragoza. ¿Acaso restar es ganar en algo? No Rumbau, el nacionalismo ya ha caducado, si no se logró la independencia cuando tocaba hacerlo, en la época en la que las naciones nacían, pues a otra cosa, mariposa. ¿Significa eso que hay que renunciar a ser sujeto político? En absoluto, y menos en la actual España, sometida a una tutela madrileña humillante y barriobajera, pero la autonomía real, no la de boquilla, sólo se conseguirá con una buena estrategia. Y ésta pasa hoy por la aceptación de la dualidad y la expansión en red. Todo lo demás sirve a los políticos para llamar la atención del público y mantenerse en el poder, pero para nada más.

¡Caray!, pensé al escuchar a aquel viejo setentón, doctor jubilado, fumador de puros y astrólogo en la actualidad. Consideré que era una pena que no se escucharan sus opiniones en los foros correspondientes, aunque también era cierto que carecía del bagaje necesario para enfrentarse a los profesionales, que se lo cepillarían en cinco minutos. O tal vez no…

- Tendrías que exponer tus ideas al público, Mercadal…

- Tonterías, Rumbau. Esto no lo arregla una voz predicando en el desierto, aunque eso no significa que hayamos claudicado, Bastides y yo, pues nuestras investigaciones tienen un alcance mayor de lo que puedas imaginar… -dijo crípticamente, mientras lanzaba una mirada de complicidad a su compañero de paseo de la playa.– Hoy en día, una voz sola, aunque sea única y discreta, tiene más fuerza que miles de bocas chillando al unísono consignas en la calle. Pero no te preocupes, que no tenemos pretensiones al respecto. Lo importante es el pensar recto, o más bien con realismo y sensatez lógica, que es lo que intentamos Bastides y yo. Simples y modestos observadores del presente con la mirada puesta en el futuro, pues por mucho que la historia sea importante, de poco sirve quedarse anclado en el pasado. Futuremos, Rumbau, pensemos en términos de futuro, y verás como los problemas se arreglan.

- Cierto, Mercadal –añade Bastides muy serio tras escuchar la larga perorata de su amigo–, si pensamos en Cataluña, pensemos en su futuro y verás como todo se aclara. Por de pronto, recuperar las viejas relaciones de la Corona de Aragón. Mucho hablar de los Països Catalans, que nunca han existido como tal, cuando ya tenemos la vieja Corona de Aragón que nos unía a unos cuantos. Demos a Aragón el protagonismo que busca, y sumémosla al carro de lo particular, para desde aquí recuperar las relaciones con Valencia pensando siempre en Murcia y más al sur, en Andalucía. Y vayamos hacia el norte dónde las ricas ciudades del Ródano esperan socios serios que no les hablen de patrias o naciones. Maragall tuvo la visión pero se perdió luego con la hojarasca y su proyecto se quedó en nada. La liturgia nacionalista lo ofuscó. Y el Estatut lo noqueó. Busquemos en la España periférica a nuestros aliados e impongamos su realidad a la inercia centralista del Estado. Fíjate que cuando se habla de la Corona de Aragón, por ninguna parte asoma nación alguna. Claro, cómo que todavía no habían nacido… Esta jugarreta del pasado permite que nos abrarnos al futuro con más inteligencia estratégica, qué duda cabe. ¡Y los maños la saben muy larga! Fíjate en el señor Labordeta, una sola voz y ¡cómo tronaba en el Parlamento! Contra la España del centralismo madrileño, la España en red cuyas regiones se unen y se apoyan entre si. Hoy en día las llamadas Comunidades Autónomas tienen más poder que nunca y sería absurdo no aprovecharlo y pretender ser más que ellos: ¡seamos todos independistas, o mejor, fieros autonomistas con ansias grandes de poder, y verás como los distintos barones se suman entusiastas al proyecto. Pero si hablamos de que som una nació, ja l’hem cagat, como se dice en catalán.

Miro a los alrededores, pues las ideas de Bastides son tan incorrectas que uno teme siempre reacciones airadas en su contra. Pero los bañistas que nos rodean tienen su mente colocada a mucha distancia de allí, muy lejos del Estatut y de Cataluña, pues la mayoría son immigrantes de países muy lejanos y lo más probable es que estén pensando en sus playas americanas o asiáticas, y en los familiares lejanos que allí se bañan. Aunque mirándolos, parecen muy felicies de hallarse dónde se hallan, bañándose en las playas de la ciudad de Barcelona con sus mujeres e hijos.

- Cómo te decía antes, aquí nos falla la liturgia. Somos demasiado emocionales, pero a la vez demasiado calculadores, y esa combinación a veces nos hace malas jugarretas, pues calculamos mal al no percatarnos de las emociones puestas en juego. La solución sería redirigir estas emociones hacia nuevos rumbos de dualidad interior, y de vecindad periférica, algo muy difícil. Para lograrlo habría que inventar nuevas liturgias. Maragall lo intentó pero se quedó a medio camino. La inercia del nacionalismo monolítico pesaba demasiado, y con los socios del Tripartit, lo tenía aún más difícil. Luego, con Montilla de President, se podría haber avanzado en esta dirección, pues un cordobés en el Palau de la Generalitat daba mucho de si, pero tras ceder cultura a los de Esquerra Republicana, se acabó el asunto. ¡Qué ocasión más buena tuvieron con lo de la Feria de Frankfurt! Podrían haber dado al traste con la vieja liturgia de exclusión y sentar unas nuevas bases de catalanismo amplio y dual, ¡y cayeron como tontos en la trampa nacionalista!

- Pero el PSC lo ha intentado, eso es indudable –les digo.

- Sí, pero se les ha difuminado el discurso. O más bien diría que lo han perdido, por el simple hecho de no haberlo desplegado en ningún momento con determinación. Se han abandonado a la inercia del poder. Pensaron que con mantenerse arriba ya hacían bastante, y seguro que debe ser muy complicado, pero se olvidaron de lo importante. Se quedaron sin liturgias y abandonaron lo simbólico a los de Esquerra.

- Aquí ha influído mucho ese complejo que siempre han tenido los socialistas de poco catalanistas –añade Mercadal–. En vez de afirmar su propio catalanismo, diferente del proclamado por los naconalistas, han caído en la trampa de la mala conciencia ante los ataques constantes sufridos. Se ve aquí la dificultad que existe hoy en defender posturas duales frente al acoso del fundamentalismo de lo unitario y lo absoluto. Se considera la dualidad como una posición débil, cuando en realidad es la fuerte, pues es mucho más duro y difícil estar en dos sitios a la vez. O bien se la trata como una traición, pues si estás en dos lugares, a uno de los dos estás haciendo trampa, piensan los puristas. En según qué asuntos es así, claro, pero no en los temas más básicos de la identidad. ¡Que se lo pregunten a los físicos cuánticos! Sobre este tema nos falta aún mucha experiencia y deberán pasar unas cuantas décadas para que nuevas generaciones que hayan mutado hacia el pensamiento complejo, capaces de tratar con la dualidad y la multiplicidad sin complejo alguno, impongan sus nuevos paradigmas. Entretanto, los que no somos monolíticos tendremos que tener paciencia y ver como se las dan entre si los que sí lo son.

- Fíjate en unos amigos de mi sobrina que conocí el otro día: un matrimonio que vive en Francia, él es inglés, ella belga pero de Flandes, sus hijos hablan francés, flamenco, inglés y alemán, pues tienen un abuelo alemán y pasan temporadas en Alemania. ¿Qué se sentirán esos niños cuando se les pregunte por su identidad nacional? Serán franceses por el pasaporte y por nacimiento, eso para empezar, pero también flamencos por la madre y por lo tanto belgas, e ingleses por el padre, y alemanes por el abuelo... Luego, si se casan con una americana de origen chino y se van a vivir a Australia, ya me dirás como la cosa se complica. Son identidades cebolla, como yo las llamo, y cada vez hay más. Y tendrán mucho que decir en el futuro.

- Tienes el caso de los judíos –añade Mercadal, lanzado a la pontificación tras escuchar las palabras de su compañero de paseo–, un pueblo dual por excelencia. Siempre tuvieron doble identidad, fueron judíos y a la vez de dónde vivían: españoles, franceses, alemanes, rusos… Y vivieron ambas identidades con profundidad, como lo demuestra la pervivencia de los Sefarditas, que tras varios siglos de haber sido expulsados de España, conservan la lengua y sus viejas costumbres ibéricas como el más preciado de los tesoros. ¡Increíbles los Sefarditas, con sus triples y cuadruples identidades acumuladas: turcos, búlgaros, griegos…! He aquí la razón, sin duda, de que los judíos fueran el chivo expiatorio ideal para los pueblos que entonces asentaban sus identificaciones nacionales y para todos los fanáticos del pensamiento único: la dualidad judía les era insoportable. Pues bien, este pueblo dual, a la que empezó a vivir en la abundancia, como pasó con las burgesías y clases medias judías de Centroeuropa, dio al mundo los cerebros más avanzados del pensamiento moderno y contemporáneo. ¡Qué duda cabe de que tanta creatividad proviene de estas dualidades identitarias interiores, por las que tanto sufrieron pero que tantos réditos espirituales y creativos les dieron! Ahora está ocurriendo lo mismo pero extensivo al mundo entero, las dualidades se multiplican en progresión geométrica, un fenómeno imparable pues el cosmopolitismo que la globalización impone no va a detenerse sino todo lo contrario.

- Por eso se hace tan difícil predecir hoy en día el futuro con claridad –dice Bastides, siempre preocupado por su oficio de la adivinación–. Como historiadores del futuro que somos, comprendemos que los cambios se van a suceder a trompicones y a velocidades de vértigo, y hacia direcciones completamente desconocidas, tales son las variables puestas en juego. Por eso nos fijamos mucho en cómo los distintos pueblos encaran estos temas. Según se posicionen respecto a ellos, mejor o peor inversión habrán hecho para el futuro. Cataluña tiene dos opciones: o continúa por la senda de un nacionalismo de exclusión condenado al fracaso, o se inventa un nuevo catalanismo abierto y dual con visión de futuro. Si optara por lo segundo, podría ocurrir que de pronto nos convirtiéramos en los adalides de una nueva forma de entender y defender lo local, algo que podría ser útil y exportable a Europa, y a todo el mundo, pues la mayoría de los conflictos tienen que ver con este encaje del todo con las partes, entre lo local y lo global, y las tensiones que genera.

Veo que mis amigos se van excitando con sus ideas y es ahora Mercadal quién interviene con vehemencia:

- ¡Qué gran idea! Claro que sí, ¡Cataluña podría ser la vanguardia de un nuevo localismo de puertas abiertas y que por primera vez acepta la complejidad propia y ajena! Fijaros en una cosa: España se inventó el Estado de las Autonomías, que solucionó en parte el problema que hasta ahora había tenido de encajar en un todo las partes, incluyendo las díscolas. Un invento que muchos otros países han mirado con atención e incluso han intentado copiar. Pero faltaba la reacción de las partes en el tiempo, para que el invento tuviera éxito de verdad. Éstas, me refiero a las distintas Comunidades Autonómicas, reaccionaron positivamente en principio, aunque las llamadas históricas lanzaron sus previsibles espirales nacionalistas. La derrota del Estatut es el fracaso de esta estrategia de confrontación “nacional”. Se impone ahora reconducir esta dinámica de las espirales localistas con ansias de destacarse, de un modo que permita articular las partes, cada vez más autónomas, con el todo al que pertenecen. Un todo que es España, pero que también es Europa, y que todavía puede generar otros “todos” intermedios, como son las euroregiones puestas en marcha. Esta invención no vendrá del Todo, es decir del Estado, interesado siempre en mantener las riendas de su control. Deberán ser las partes las que propongan. Y si Cataluña inventara ahora un nuevo catalanismo, es decir, una nueva manera de desarrollar lo particular desde lo dual, lo múltiple y la complejidad, estaría realmente creando algo inédito, un paso de enorme trascendencia para la gobernación del mundo –por no hablar de la gobernación de España y de la misma Europa.

Se quedaron en silencio, impresionados por las altisonantes palabras proferidas por Mercadal, inspiradas y de aliento casi profético.

- ¡Has dado en el clavo, Mercadal, has dado en el clavo!

Nos quedamos callados mientras seguimos caminando por la orilla del mar. Las olas de nuestro querido Mar Mediterráneo nos refrescaban plácidamente los cuerpos, algo aturdidos por el sol y por las visionarias imágenes de mis dos amigos de la playa.

miércoles, octubre 14, 2009

Regreso a la Barceloneta

(foto fpsurgeon)

















Mis obligaciones con respecto a los títeres, que me han tenido ocupado estos últimos meses con estrenos, funciones y viajes, han impedido que vea con regularidad a mis amigos de la playa, los adivinos de la Barceloneta. Decidí pues coger una bicicleta y acercarme al Club Natación Barcelona del que soy socio.

Me di cuenta de que ya habían inaugurado el Hotel Vela, causa de muchas protestas estéticas y ecológicas, y fue un placer meterme por las nuevas rampas que llevan a la parte trasera del hotel y ver desde allí el inmenso mamotreto construído por el arquitecto Bofill. Impresionaba verlo a ras de suelo. Igualmente me gustó la vista que se obtiene desde el hotel, una nueva perspectiva de la ciudad y de las playas de la Barceloneta. Y aunque doy la razón a los que se oponen al edificio, que incumple todas las leyes del buen gusto y de la costa española, las cuales impiden construir a menos de veinteycinco metros del mar, y por su falta de respeto hacia los socios del Club que le es vecino, debo confesar que me sentí como un niño ante un juguete nuevo, disfrutando de aquellas instalaciones recién estrenadas.

Encontré a mis amigos paseando por la arena mojada de la playa cerca del hotel, y me sumé a ellos, muy contento de saludarlos y de reanudar nuestras charlas sobre el presente y el futuro del mundo. Estaban como siempre muy joviales y animados a pesar de los más de setentaycinco años que ambos arrastraban consigo. Decía Mercadal:

- Rumbau, no sé por dónde habrás estado, pero por aquí las cosas siguen cambiando a unas velocidades de vértigo. Ya has visto el nuevo hotel, por el que sin duda pasarán celebridades del mundo entero, especialmente norteamericanas, dando aún más brillo y glamour a nuestra ciudad. Y por si no lo sabías, la crisis que hace uno o dos meses centraba todas las preocupaciones de la gente, ya ha empezado a desaparecer de los periódicos, que hablan de recuperación a diario, aunque nadie vea nada de nada por ninguna parte. Creo que aquí se ha efectuado un truco de los de magia de escenario, pues casi de un día para otro lo que estaba sobre la mesa dejó de estarlo, y no me extrañaría que un día de esos nos sacaran de la chistera nuevos conejos financieros ante nuestros ojos atónitos …

Reí con ganas la broma de Mercadal. Su amigo Bastides, muy serio, dijo:

- Tienes razón, Mercadal, ya sabía yo que eso de la crisis nos lo estaban vendiendo con demasiada alegría. Creo que todos han adivinado ya que la crisis es de esas que no acaban nunca, por lo que lo mejor es hacerla desaparecer, del mismo modo que el Guadiana hace con sus aguas, ocultándolas un trecho para dejarlas salir de nuevo cuando le viene en gana. La verdad es que habían llegado demasiado lejos con la multiplicación del dinero. Pero a la hora de buscar responsabilidades, ya has visto que no han pillado a nadie: los supuestos culpables siguen todos en sus puestos de combate, lo que demuestra que ellos mismos se lo han guisado y se lo han comido.

- Dicen que España será de los últimos países en salir a flote… -dije.

- Tonterías. Aquí unos cuantos deciden cuando y quiénes van a salir de la crisis y por lo visto ahora se las tienen con Zapatero que a pesar de sus esfuerzos de ortodoxia, ya sabes, rellenar los bancos con nuestro dinero y financiar a las empresas automovilísticas, no parece gustar a los mandamases. Como decía Mercadal, todo es un juego de ilusionismo. En este sentido, creo que el exministro Solbes sabía lo que se hacía al no hacer nada: ante una crisis que se presentaba como permanente, lo mejor es acostumbrarse a ella y dejarse de impostaciones melodramáticas. Algo que no casaba con el carácter de Zapatero, tan dado a los pequeños efectos mediáticos. Entonces, sus enemigos le urgían que hiciera cosas. Y cuando las ha empezado a hacer, le critican que las haga. Tonterías, Rumbau…

- Pero la crisis existe de verdad, ¿no? –les pregunto, sorprendido por sus palabras.

- Por Dios, claro que existe, pero hace ya muchos años que estamos en crisis o, al menos, así lo hemos visto nosotros, motivo por el que nos dedicamos a estudiar el Futuro buscando las alternativas al Presente.

En eso tenían toda la razón del mundo, pues desde que los conozco no han cesado de hablar de crisis y de transformaciones constantes de las sociedades.

- ¿Y seguís tan optimistas como siempre? –les pregunté.

- Sí y no. Es evidente que las cosas, aún yendo a mejor, van a peor. La globalización es un hecho incuestionable al que todos se van acostumbrando. El triunfo del capital como fuerza motora junto con la consolidación de los poderes económicos también parece irreversible hoy por hoy. Entretanto, el estado de guerra no decae y aunque a Obama le hayan dado el Nobel de la Paz, la belicosidad americana, bien defendida y auspiciada por todos los poderes mundiales, sigue tan campante en sus campañas de privatización guerrera. Y fíjate que China, la India, Brasil y la mayoría de los países emergentes, no hacen más que invertir en armamento. Por otro lado, las farmacéuticas han puesto a la OMS y a los estúpidos Estados de rodillas y parecen lanzadas a gobernar el mundo a base de pandemias y de vacunaciones masivas. El cuadro no puede ser más deprimente. Y sin embargo, algo nos dice que todo este entramado se está resquebrajando y se tambalea. Por suerte, lo novedoso todavía no es visible y así puede desarrollarse sin cortapisas inoportunas.

- ¿A qué refieres?

- A determinadas afirmaciones vitales que se producen por doquier y en los escenarios más recónditos e inesperados. Fíjate que no somos sociólogos sino futurólogos, y lo que digo, más que verlo, lo intuyo, todo hay que decirlo, pero las sensaciones son claras. Nosotros indagamos los acontecimientos mirando a la inversa: nos fijamos en las zonas y en los países de los que nadie habla, pues allí es dónde suceden las cosas interesantes. Piensa que los medios no están para informarnos sino para confundirnos. Y no es que tengan malas intenciones, pues todos son muy buenas personas, simplemente es que no pueden hacer otra cosa. ¿Lo entiendes?

- Más o menos… -le respondo, atónito por su planteamiento.

- Fíjate en José Tomás. ¿No lo ves como un síntoma claro de lo que te digo?

- ¿Pero qué tiene que ver José Tomás con lo que estamos hablando?

(José Tomás en la Monumental. Foto Guifré Miquel)

- ¿Acaso no es insólita una aparición como la suya, un genio tan inmenso de la tauromaquia, y además interesado en Barcelona? Ante las pretensiones prohibicionistas de nuestros políticos, la irrupción de este torero único puede dar al traste con sus políticas de embrutecimiento infantilizado de la población, pues no de otra manera se puede calificar la que se practica en nuestra ciudad. Y en los toros, el vacío de la muerte mostrado en toda su crudeza y con el arte de Tomás, es capaz de romper las filigranas bienpensantes de nuestros hipócritas moralistas.

¡Vaya con Bastides!, pensé. Me encantaba aquel viejo enardecido en la defensa de sus puntos de vista que ejercía siempre desde posiciones tan iconoclastas.

- Sí, Rumbau, el mundo está cambiando pero para verlo hay que cerrar los ojos a los aludes de información que nos llegan de todas partes. Fíjate que nosotros casi no miramos la tele y tampoco tenemos Internet, aunque sí leemos los periódicos al mediodía en el Casal de Viejos, por eso estamos en mejores condiciones de ver lo que otros no ven. ¿Lo entiendes?...

Tengo que confesar que sus razones me dejaron sin habla. Y viendo que ya era hora de irse retirando, me despedí de ellos prometiéndoles que acudiría sin falta en los días siguientes.

sábado, agosto 15, 2009

De nudos, crisis, y los vaivenes del Tiempo

(el Hotel Vela, foto sacada de Gay Cat)

Hacía días que no veía a mis amigos de la playa, los futurólogos Bastides y Mercadal, ambos dedicados a pensar el futuro y, sobretodo, a imaginarlo, sobre bases desde luego científicas desde el punto de vista de la ciencia astrológica, que es la ciencia pacticada por Mercadal. En cuanto a Bastides, sus visiones proceden directamente del futuro, como él mismo no se cansa de repetir, lo que le otorga veracidad perceptiva, aunque por ello mismo se mantenga en lo subjetivo, sin menoscabo del interés de las mismas, por supuesto.

Los encontré al final de la playa, allí dónde una valla metálica separa la zona nueva del hotel recién construído, mamotreto de mucho vidrio y acero con forma de vela. Comentábamos la desfachatez de las autoridades portuarias, que no dudan en saltarse las leyes bajo el amparo de no se sabe qué excepcionalidad, como es construir un negocio privado a dos palmos del mar sin distancia alguna de respeto al dominio público establecido por la ley.

- ¿Os molesta mucho el hotel? –les pregunto consciente de que para ellos, que pasean a diario por la playa, aquella irrupción arquitectónica puede llegar a ser traumática.

- Mira, Rumbau, te mentiría si dijera que si. Claro que es algo bastante horrendo aunque de lejos sea bonito. Y, desde luego, establece un antes y un después. Hemos perdido esa parte extrema y salvaje de la playa, lo único que quedaba de Barcelona aún sin urbanizar. Ahora las luces llegan hasta tu Club y cada vez será más difícil esconderse para hacer algo malo o simplemente oculto, eso es cierto. Pero también es verdad que hemos ganado un paseo. Fíjate que en eso ocurre como con la vida misma, que los tiempos van hacia adelante y hacia atrás: avanzamos en una cosa y retrocedemos en otra. Pero así avanza el tiempo, con vaivenes que establecen ciclos y ritmos, pues por algo pertenecemos a la biología, que se rige por los ciclos de vida y muerte.

- Vaivenes… -interviene Mercadal, que escuchaba a su amigo con mucha atención– ésta es la palabra, en efecto. Hacia adelante y hacia atrás. ¿Y sabes qué significa eso? Pues que así los tiempos se cruzan entre si y, lo que aún es más importante, “se anudan”. Pues no otra cosa hace el tiempo cuando avanza y retrocede de esta manera. Nosotros nos desesperamos porque así no hay despegue hacia adelante, como si el tiempo dudara constantemente entre sus direcciones. Pero en realidad, lo que se está haciendo es un nudo enorme, un nudo de posibilidades que se esbozan en una dirección u otra, de líneas de progreso y de retroceso, de vanguardia y de conservadurismo, las cuales se neutralizan al cruzarse y se enredan entre si, formando un galimatías cada vez más complejo y embrollado. Pero cuidado, porque aquí se encuentra uno de los trucos del tiempo, que gusta de avanzar a saltos, tras pararse en esos nudos-embrollos que parecen detenerlo. Y sino, fíjate en los árboles y en sus ramas más largas, que nacen todas de gordos nudos en el tronco.

Bastides, muy excitado con las palabras de su amigo astrólogo, saltó al acto para decir:

- ¡Es eso, es eso!, y este embrollo crea este vacío enorme que parece atenazarnos, ese vacío que tapa lo real y oculta sus significaciones. ¡Pero es gracias a este vacío que podemos ver el futuro! ¿No lo entiendes?... Se trata de un vacío en realidad muy cargado de posibilidades infinitas que esperan ser resueltas y liberadas. ¡De estos nudos que todo lo lían, el resultado es un todo embrollado que es una nada repleta de vida y de energía!

Se hallaba casi en tránsito Bastides inspirado por sus propias palabras. Mercadal, quizás más atrevido en sus teorías pero menos dado a las iluminaciones futuristas, intervino al cabo de unos minutos de silencio:

- La crisis, la santificada crisis de nuestros días, ¿qué es, sino un enorme nudo dónde el vaivén de los procesos parece el nunca acabarse? Es el tiempo, que se enrosca sobre si mismo con ganas de explotar. Fíjate que se llegó al descalabro tras el delirio especulativo de los financieros. Se cae el sistema y lo levantan de nuevo con promesas de regulación y de cambio en el funcionamiento de la cosa. Y de pronto, los periódicos ya están hablando de recuperación. ¿Han cambiado algo? En absoluto. Tal vez simularán más regulación, como la que ejerce el Banco de España, se dice, modelo de transparencia y eficacia… Pues vamos arreglados. Vaivén, eso es lo que hay, hacia adelante y hacia atrás, se avanza en las soluciones, y se retrocede en la eterna repetición de lo mismo. La crisis es el nudo que resulta de tantos vaivenes que no paran de cruzarse, no sólo en las finanzas sino en todos los aspectos sociales y políticos. Y por eso el actual vacío, pues como bien dicen los físicos, el nudo es la antesala del vacío, allí dónde se fragua lo nuevo. Claro que podría hundirse sobre si mismo sin llegar a crear nada, a la manera de los famosos “agujeros negros”, pero hay que ser optimistas. Y fíjate, Rumbau, que el nudo es tan colosal, me refiero a la crisis de crisis en la que nos hallamos, que si algo nuevo debe salir del él, lo hará de un modo frenético y disparatado en proporción al grosor del nudo, del mismo modo que en los árboles, a grandes nudos corresponden largas y potentes ramas. Lo que, desde luego, dificulta mucho la pronosticación, que es nuestro anhelo casi diría “profesional”, aunque para eso está la astrología, que como muy bien sabes, se salta a la torera los ordenamientos de la lógica habitual, indispensable para ver el futuro…

- ¿Y no os da miedo esta potencialidad de cambio de la que estáis hablando? Si tan gordo es el nudo y la explosión resultante, lo que salga puede depararnos no pocas sorpresas desagradables… -les pregunto algo asustado por sus palabras.

Fue Mercadal quién volvió a tomar la palabra, contestando del siguiente modo:

- Evidente. Fíjate en el “nudo gordiano”: se resolvió con la aparición del genio militar de Alejandro. Aquí está el peligro. Pero ten por seguro que el nudo va a resolverse. Cuánto más tarde en su solución, es decir, cuánto más dure el vaivén del tiempo sobre si mismo, girando los humanos una y otra vez sobre lo mismo, más impactante será la salida –dicho en otras palabras, más bestia será el Alejandro de turno-. O tal vez estemos de suerte, y en vez de Alejandro, nos toque esta vez “Alejandría”, en su acepción de arquetipo de ciudad sabia y culta. En este sentido, fíjate en la importancia de anticipar las soluciones y trabajar como si se estuviera ya en alguna dirección. De este modo se abren surcos en el embrollo del espacio-tiempo contraído que es el nudo. Si sólo se dejan activas las inercias de los memos, en su significado vulgar de “idiotas”, acabarán prevaleciendo y nunca habrá salida al embrollo. ¿Entiendes?...

De cajón, pensé. Aturdido ante la clarividencia de aquellos dos ancianos, que se pasaban el día especulando y leyendo periódicos y revistas en la biblioteca del barrio, pensé que la imagen del nudo, que ellos habían sacado de algún artículo de divulgación de cualquier suplemento dominical, iba que ni pintado para la actual situación de embrollo en la que nos encontramos. Quizás la solución de la crisis no vendría tanto de los políticos, esos funcionarios de lo eternamente igual, como diría Bastides, sino de ancianos como mis amigos de la playa, capaces de escuchar los ruidos de la época y el barullo del Tiempo, mientras analizan con sutileza sus vaivenes y enquistamientos nudosos…

lunes, junio 15, 2009

Elecciones en Irán.

(Persépolis)

Encontré a mis amigos de la playa el otro día muy excitados. Conociéndoles como les conocía, supuse que estarían comentando las elecciones en Irán, dónde las últimas noticias daban la victoria a Ahmadineyad, con protestas de los partidarios de Musavi, el candidato reformista.

- ¿Estáis escandalizados por la manipulación habida? –les pregunté nada más verlos.

- Desde luego, parece que hubo pucherazo en Irán, pero la verdad es que estábamos hablando de otra cosa –contestó Mercadal al verme llegar.

- Vaya –exclamé–, ¿qué otros temas os han llamado la atención?

- El discurso de Netanyahu, el primer ministro israelí. Ya sabes que estamos en plena guerra de discursos. Primero fue el de Obama, y hoy nos llega el de Netanyahu. Deben entenderse como misiles lanzados a la opinión pública, provistos de múltiples cabezas publicitarias, pues van dirigidos a una variedad de públicos impresionantes. Mientras el de Obama se dirigía al mundo entero, y muy en concreto, al mundo de la región de Oriente Medio, el del míster israelí tiene un radio de acción mucho más limitado, atrapado como está por las exigencias del público patrio, que exigen oir lo que quieren escuchar. Visto así, comprenderás que los resultados de ambos misiles han tenido efectos bien diferentes. Mientras el primero se alzaba todo lo alto que le era posible, expandiendo sus efectos por los cinco continentes, el segundo ha tenido una altura más bien escasa, de modo que su acción no ha salido del marco local, para desesperación del emisor. El marco también ha sido diferente: una universidad de Cairo para el discurso de Obama, la más reputada del mundo islámico, y la Universidad de Bar Ilan, una “cueva integrista” como la han calificado los medios, para el de Netanyahu. O sea, el primero se atreve a pisar terrenos “enemigos”, mientras que el segundo se atrinchera en casa con los suyos. Mucha debilidad es la que muestra el premier israelita. En esta guerra de misiles conceptuales, se da la terrible paradoja de que una de las partes implicadas, la palestina, al no tener misil alguno que disparar, por carecer de ellos, se ve obligado a identificarse con el misil americano, lo que da al asunto rasgos casi de sainete. Buena jugada la de Obama, al situarse en un centro negociador que hacía tiempo los EEUU habían perdido. En este sentido, no estaría mal que los palestinos emitieran su propio discurso, aunque fuera pequeño. Lo que demuestra la poca categoría del Rais de Ramala, paralizado por sus contradicciones.

- Pero la jugada de Obama puede irse al garate con la victoria del impresentable Ahmadineyad en Irán –les digo, con el interés de situar a este país en la conversación.

- Desde luego, hubiera sido mucho más fácil ritualizar un encuentro con Musavi, si éste fuera el ganador, pero esta victoria del ultra iraní, por mucho bombo y platillo que le den, puede que se convierta en una victoria pírrica.

- ¿Qué quieres decir? –le pregunto.

- Pues que tarde o temprano veremos el inicio del fin. Irán no es un país cualquiera que se deje amedrentar así como así. Los persas son un pueblo antiguo y sólido, muy sólido, y toda esta juventud que busca desesperadamente aire para respirar, no se dejará pisotear por dictadorzuelos de tan poca monta como Ahmadineyad. Es evidente que éste intentará mantener sus posiciones internacionales que tan buenos resultados le han dado hasta ahora, pero verás como irá perdiendo fuelle. No es lo mismo gobernar con mano de hierro un país controlado al cien por cien, que un país cuyas bases sociales y urbanas empiezan a desmarcarse del poder. Y eso es lo que está pasando. Puro relevo generacional y la inercia de un país que siente orgullo de si mismo, de su pasado y de su cultura presente y futura.

- Pero el régimen de los Ayatolás está muy bien sujeto –le digo convencido de que pecan de optimismo.

- ¿Me puedes decir qué futuro pueden proporcionar esos curas ultras y retrógrados a sus juventudes? Lo que quieren es anclarse en el pasado, no salir de los principios inamovibles de su revolución islámica, y mantenerse en el poder. Pero en cuanto empiecen a surgir nuevos discursos de futuro en la región, verás cómo cambia la cosa.

- No acabo de entenderte, Mercadal.

- Estamos en un momento crucial en el que o se va hacia delante o te quedas atrapado en estructuras caducas que sólo llevan a la miseria. Los países de la región lo saben y empiezan a inquietarse profundamente. Veremos cambios que nos van a sorprender, Rumbau. Obama ha sido el primero en lanzar una clara oferta de futuro. Los demás no se van a quedar a la zaga. Verás cómo en Irak empiezan a salir voces nuevas, y en Líbano Hezbollá ya debe estar pensando en cómo reciclar su discurso, si no quiere quedarse en minoría. Y lo mismo Hamás en Gaza. Pero si hay algún país en la región con capacidad de crear futuro, aparte de Turquía, ése es Irán, no sus actuales dirigentes, sino sus ciudadanos y juventudes más despiertas. Y en cuánto surjan los primeros brotes de discursos de futuro, te aseguro que no habrá régimen de Ayatolás capaz de resistirlos. Y por una simple razón: verán en ellos su propia tabla de salvación. La derrota de Musavi y sus seguidores es un paso importante en esta dirección. Espero que no hagan falta muchas más derrotas, pero el proceso ya está en marcha.

- ¿Pero ahora qué va a pasar? –les pregunto, aturdido de tanto optimismo.

- Pues el tira y afloja de siempre, con sus picos altos y sus picos bajos. Una victoria de Musavi en Irán hubiera sido un regalo demasiado bonito a Obama. No se lo podían permitir los Ayatolás ni las fuerzas resistentes de la región. Y Obama lo sabía perfectamente, la victoria de Ahmadineyad estaba cantada. Pero por ahí se empieza. La nueva apisonadora americana se acaba justo de poner en marcha. Y juraría que ésta tendrá mejores resultados que la de Bush padre e hijo. Fíjate que la única manera de enfrentarse a ella es construyendo sus propios discursos de futuro. Turquía ha indicado el camino y te aseguro que Irán le seguirá en breve. Por cierto, que Israel está muy cojo en futuros, lo que debería preocuparles. En fin, las batallitas de los voceros darán todavía de qué hablar y producirán una buena cantidad de muertos, pero empiezan a ir de bajada. Tiempo al tiempo, Rumbau….

Los dejé convencido de aquel optimismo tenía más de senil que de racional. Pero por dentro, pensé que ojalá dispusiera yo de un entusiasmo por el futuro parecido al de los dos viejos futurólogos…

martes, junio 09, 2009

El Discurso de Obama y las Elecciones Europeas.

Aprovechando el buen tiempo y la tremenda actividad política de los últimos días, decidí ir a la playa para charlar un rato con mis amigos futurólogos. Estaba ansioso por saber sus opiniones, que siempre suelen ser originales y sorprendentes.

- Bueno, ¿qué os han parecido los resultados de las últimas elecciones europeas? –les pregunto a bocajarro.

- La verdad, Rumbau, es que nos ha sorprendido la fuerte abstención de Cataluña. Me lo esperaba en parte, pero no tanto. Se cumple así lo que venimos pronosticando desde hace años: la profunda españolización de Cataluña, que coincide con la profunda catalanización del resto de España.

- ¿A qué te refieres, Mercadal? –pregunté sorprendido por esta salida.

- ¿Te acuerdas cuando Cataluña era el modelo europeísta del país, la región más avanzada, politizada y enterada? Pues fíjate a lo que hemos llegado: ¡un récord casi europeo de abstención! Incluso Galicia, tan amante de la indiferencia política, nos ha avanzado en estas elecciones.

- ¿Y te preocupa la cuestión?

- En absoluto. Aparentemente es una señal de decadencia, pero en realidad es un claro signo de madurez que ahora nos puede dar mala prensa, pero que a la larga será beneficiosa. El tema es el siguiente: cuánto antes se comprenda que los actuales partidos, tal como están configurados, no sirven para gobernar más allá de los dos o tres años vista en que basan sus tácticas, antes podremos mandarlos al quinto pino, ¿no te parece?

Bastides, que hasta entonces no había intervenido, tomó la palabra para decir:

- Tienes toda la razón del mundo, Mercadal. He aquí uno de los principales problemas de nuestras democracias: su incapacidad de pensar el futuro. En vez de encararse a la complejidad aceptando el envite de la responsabilización del presente respecto al futuro, optan por la improvisación, lo que significa no plantearse jamás las decisiones importantes de cambio con visión estratégica.

- ¡Caramba! –exclamo admirado de la sagacidad del futurólogo.

- Es un asunto que conocemos de sobra, pues ya sabes que el futuro es nuestra especialidad. Y es realmente alarmante ver que las cuestiones estratégicas de largo alcance no interesan a nadie. Tenemos todas las crisis estallando en nuestras narices, que si el clima, la polución, el deterioro de las ciudades, la economía, el sistema financiero, los bancos chupasangre, el problema energético, la educación, la biodiversidad en peligro… Y en vez de pensar con visiones de complejidad y estrategia a largo plazo, los políticos sólo miran cómo ir tirando sin que les echen al tercer día. ¿En qué estarán pensando?

- En el poder, Bastides –le digo.

- Sí, pero es de ciegos no darse cuenta que el poder no aguanta los tirones de la complejidad. Es como querer cruzar el Atlántico subidos en un bote: duraremos dos días, pero a la primera ola gorda, nos vamos todos a pique. Sobretodo ante la actual marejada histórica, de dimensiones huracanadas. Es curioso que no comprendan la importancia de una planificación crítica y reflexiva. Y aunque sea ardua o incluso una tarea imposible, por lo menos intentarlo. Ya dicen los especialistas que hemos pasado de las certitudes a las conjeturas.

- Cierto, Bastides –dijo Mercadal–, y sabes qué te digo, que si la derecha ha ganado en toda Europa, es porque dispone de una cierta estrategia, mientras que la izquierda parece haber abdicado de tenerla.

- ¿Qué quieres decir? –le pregunto interesado por sus palabras.

- La derecha tiene una imagen clara de Europa: la quiere cerrada, cristiana, blanca, rica y limpia. En realidad sabe que es imposible, y que de escondidas habrá que dejar pasar a los inmigrantes para que los negocios funcionen y las arcas del Estado se llenen, pero guardarán las formas y harán creer a la gente que controlan la situación a base de poner más vigilancia. La izquierda, atemorizada por la pérdida de votos que conlleva una política de apertura respecto a la immigración, opta por callar o por hablar bajito, con lo cual se queda sin estrategia alguna. Y fíjate que sin un discurso claro y explícito respecto al futuro, es imposible despertar ilusiones y entusiasmos. ¿A qué esperan para crear un discurso de ilusión que incorpore Turquía, que busque el cruce norte-sur, que apueste por el mestizaje y las intersecciones creativas de todo tipo? Tenemos a toda la juventud europea que espera ansiosa este discurso. Es lo que ha hecho Obama en Estados Unidos: inventarse un discurso de futuro, creer en él y entusiasmar a la gente. Pero aquí, los que podrían hacerlo no se atreven. Hay miedo, Rumbau, un conformismo miedica carcome nuestros países y por eso gana esa derecha que vende lastres para anclarse en el pasado.

Tuve que reconocer que había gran parte de verdad en lo que decía el doctor astrólogo. Y ya que había hablado de Obama, le pregunté por su discurso en El Cairo.

- Ha sido más importante de lo que muchos creen. Y no es que seamos unos ilusos, simplemente se trata de reconocer que las palabras pesan más de lo que nos pensamos. Bueno, es evidente que siendo como es el Presidente de los Estados Unidos, lo que busca es mejorar y consolidar la posición de su país. Pero dando eso por supuesto, también hay que reconocer que las palabras fueron contundentes. Por de pronto, y volviendo a lo que decíamos antes, inauguró un discurso nuevo de futuro con la intención de integrar en él a toda la región, sin distinción de bandos ni religiones. ¿Y no es eso acaso lo que están esperando los jóvenes de esos países, atrapados por discursos tan pobres como los vigentes, que básicamente se reducen a dos: el todo vale para enriquecerse, o el sacrificio guerrero de la lucha a sangre y fuego? Fíjate como los primeros en responder a Obama han sido los de Al Queda, asustados de que este nuevo discurso les haga la competencia.

Nos quedamos callados, al comprender cuánta razón había en aquellas palabras.

- ¿Sabes qué te digo, Rumbau? Que el futuro está en manos de los que sepan inventárselo. Por eso nosotros trabajamos en nuestras visiones de futuro, pues no nos gustan las que existen y no hay nada peor que resignarse a lo que te echen. Y esto es algo que nos obliga a despertar la imaginación. Y los que renuncien a este derecho, deberán aguantarse y aceptar los futuros que les echen los Obamas de turno. Y ojalá los haya de buenos y sensatos como los inventados por el presidente americano. Pero lo propio será que cada cual trague con el tiranuelo que le toque, con sus míseros futuros de pacotilla, dirigidos en su mayoría al pasado y a la aclamación del jefe. Y sólo los que consigan edificar sus particulares visiones de futuro, con ganas de habitarlas y disfrutar de ellas, sólo esos sabrán lo que es la libertad, ¿no te parece?

Admirado por aquella afirmación libertaria de independencia, le di toda la razón del mundo. Caminamos en silencio, conscientes de que se habían tocados temas que iban más allá de las elecciones cortoplacistas y sus tácticas partidistas de supervivencia. Al sonar el himno del Club, me despedí de ellos, convencido de que había valido la pena charlar con mis dos amigos, los viejos futurólogos de la Barceloneta.

jueves, mayo 21, 2009

Paseo por la actualidad.


¡Caramba!, me digo tras pasar una larga temporada cumpliendo con mis deberes de titiritero y descuidando los de cronista de la actualidad, básicamente al servicio de mis amigos futurólogos, que a diferencia de mi no han dejado de leer La Vanguardia ni de pasear a diario por la tan entrañable playa de la Barceloneta. ¡Cómo está el mundo!...

Los vi ayer y me pusieron al día de los asuntos más candentes. Decía Bastides:

- Mira, Rumbau, comprendo a los críticos que dicen que no hay que fiarse de Obama, evidente, les digo, los americanos van a lo suyo, pero cuidado, aquí hay un cambio geoestratétigo en ciernes, y será interesante ver hasta dónde alcanza.

- Ya sabéis mi escepticismo sobre el asunto … -les digo deseoso de conocer sus opiniones.

- Sí –continuó Mercadal–, el embrollo de Oriente Medio no puede estar peor y pretender encararlo de frente parece suicida, pero precisamente aquí radica la rareza del caso, que Obama se haya lanzado sobre el mismo de cabeza. Creo que la razón es sencilla: para ser sujeto activo en un embrollo, hay que estar metido en él. Y eso es lo que ha hecho Obama. Su antecesor se retiró sin más del tablero y lo dejó en manos de los halcones israelitas, para que hicieran de él lo que se les antojara. ¡Y a fe mía que lo han hecho! ¡Se han crecido cuál Goliats de cuento de terror! Ahora, la presencia de la diplomacia americana situada de nuevo en el tablero, y con perspectivas estratégicas distintas, cambia la situación.

- Entiende, Rumbau, que ésta no es una historia de buenos y malos, sino un juego de estrategias con diferentes enfoques. Es muy posible que los americanos fracasen en esta nueva planificación estratégica que busca calmar las aguas y defender sus propios intereses con un cambio del status de la región mediante la diplomacia y las buenas formas. En realidad, el empeño es parecido al anterior, que buscaba lo mismo pero manu militare. Con una gran diferencia: en aquella estrategia, basada en el principio de en mar revuelta, ganancia de pescadores, sus promotores tenían siempre las de ganar, pues el caos sólo engendra más caos, para beneficio de las empresas implicadas –seguridad, armamento, petróleo… Por lo tanto, la nueva estrategia, a diferencia de la anterior, puede descarrilar, lo que hace más improbable su éxito. Pero aquí está el reto y la grandeza del momento, y también la posibilidad de su triunfo, por la simple ley de la paradoja y de la razón contradictoria. Es tan obvia la facilidad del camino hacia el caos y el incendio de la región, que pretender de pronto tomar otra senda y cambiar el modus operandi parece cosa de locos por no decir un imposible. ¡Y es este imposible lo que le da más visos de éxito! ¿Lo entiendes?

- No mucho, la verdad… -les dije, contento de ver que llevaban sus razonamientos hacia los extremos que más me divierten.

- ¡La razón contradictoria, Rumbau! Sabes de sobra a lo que me refiero. Apostar a caballo perdedor, cuando el vencedor se ha crecido tanto en la victoria, que se pierde en su empacho de gloria. El mismo Obama y su llegada a la presidencia es un ejemplo de lo que digo.

Hizo una pausa Bastides, que aprovechó Mercadal para exponer sus ideas:

- Fíjate en el panorama: Israel desbocado en su viaje hacia la autodestrucción; Irán en pleno proceso electoral, en el que no hay que descartar que ganen de nuevo los ultras; los palestinos acogotados pero peleones aunque peleados; Líbano disimulando en una esquina y Siria en la otra; los países árabes del Golfo, Jordania y Egipto preocupados en mantener sus tronos y sin saber como contener a sus pueblos; Afganistán hecho trizas y Pakistán a punto de saltar por los aires. Arriba, Rusia dubitativa, desconfiada y guardando la compostura a la espera de ver cómo se resuelve la partida. Como colchones, Turquía a un lado, y en el otro extremo, India y China, deseosos de rebajar el islamismo extremista y necesitados ambos de que los corredores de petróleo no cesen de bombear. Llega Obama y se pone frente al descontrol israelita y frente a la grosería ultra iraní. Le apoya China, Rusia a medias, mientras India se lo mira. De Europa, fíjate que no hemos hablado, pues aún no cuenta, aunque el mosaico, salvo los incordiantes países del Este, está más inclinado hacia el acuerdo.

Caray, pienso. ¡Menudos estrategas están hechos mis amigos de la playa! Mercadal, que aún no había acabado, siguió del siguiente modo:

- El meollo del asunto es Israel. Hasta ahora, este país se ha visto a si mismo como pieza fundamental e indispensable de cualquier estrategia en la zona, mediante una política de acoso moral (la mala conciencia occidental hacia los judíos) y de acoso territorial (el dominio militar de la región). Pero en el ínterin, el mundo ha crecido: en el Oriente Lejano China se ha agigantado e India empieza a contar. Por abajo, Brasil hace sonar su voz, en conjunción con Sudáfica, todavía muy enana. Estos contrapesos, en una situación de crisis económica casi sistémica, pesan lo suyo, sobretodo cuando China es quién soporta la deuda americana. La pinza estratégica es clara: Obama busca en China y demás países emergentes el contrapunto que obligue a resituar el escenario de las fuerzas dominantes, buscando, cómo no, una situación preferente. El problema de la bomba atómica iraní es ridículo si lo comparamos con el belicismo israelita o con el volcán pakistaní. Habrá que mantener las formas, por supuesto, obligar a los iraníes a disimular sus logros, pero lo importante es torcer el brazo a los belicistas judíos, los únicos capaces de incendiar la región y disparar el caos. De ahí la importancia de los gestos de Obama: su entrevista con Netenhayu y su anunciado discurso en El Cairo, que todos esperan en candeletas: con ilusión unos y con pavor otros. El pulso es enorme, hay inercias militaristas de todos los signos sueltas y capaces de cualquier jugarreta. Y aunque el realismo nos inclina a pensar que ganarán los de siempre, Obama tiene todavía la flor en el culo y su prisa en visitar la región tiene que ver con la susodicha flor: recoger la ola de suerte antes de que se la traguen los contratiempos y los desastres. ¿Entiendes?...

Me quedé mudo ante un análisis tan certero y claro como simplista.

- Los críticos dicen que los objetivos de Obama son los mismos que los de Bush: asegurar el dominio americano. Cierto. Pero la diferencia es sustancial para los distintos pueblos que habitan en la zona. Pregúntaselo a los palestinos, a los libaneses, sirios o irakíes. Todos pendientes de la próxima hazaña bélica de los pirómanos israelitas. Estas poblaciones, sirios, libaneses, jordanos e incluso los irakíes, andan locos por dejarse de guerritas y empezar a hacer negocios, que es de lo que más gustan estos pueblos. Y con incendios, hay negocios, sí, pero sólo para unos pocos: la mayoría a chincharse y a emigrar. ¿Lo entiendes? Esta es la gran diferencia entre una estrategia y la otra.

- China juega, como has dicho muy bien, un papel primordial –interviene Bastides, siempre muy amigo de este gigante oriental.- La evolución de este país en los próximos años es crucial. ¿Has leído a Poch?

- ¿Poch? ¿Qué Poch…?

- El libro de Rafael Poch, quién fue corresponsal de La Vanguardia en China. Ha escrito un libro titulado “China, un mundo en crisis, una sociedad en gestación”. Uno de los libros más importantes de los últimos meses. Fundamental para entender la situación. Allí está el meollo de todo este berenjenal.

Desbordado ante semejante racha de datos y de entusiasmo, decidí preguntar a mis amigos futurólogos:

- ¿Y cuáles son en definitiva vuestros pronósticos?

Se callaron ambos, calibrando la gravedad de la pregunta, y finalmente contestó Mercadal, ante el silencio continuado de su amigo:

- El momento es crucial, como ha dicho Bastides. Estamos en la cresta de una ola que puede romper tanto en una dirección como en la otra. Un pronóstico claro es imposible a todas luces, y fíjate que nadie se aventura a decir nada sobre el tema, ni siquiera los entendidos se atreven con la crisis económica. Pero ya sabes que nosotros no nos basamos en análisis rigurosos sino en simples apreciaciones visionarias y en nuestras modestas luces y lecturas de periódicos. Lo cual nos empuja a la más irracional de las actitudes: ¡somos optimistas, sí señor, estamos convencidos de que todo va para bien, aunque aparentemente vaya para mal! ¿Lo entiendes? Y la razón es muy simple: puede que nos equivoquemos en el calendario, y confundamos los plazos de las entregas históricas, de modo que incluso puede que a Obama le pongan un petardo en el culo, lo que es bien posible, pero eso no haría más que retardar entre quince y veinte años nuestras predicciones, además de cambiar ligeramente el modus operandi de la Historia. La cuestión radica en cómo quiere finiquitar Israel su predominio en la región: si por las buenas o por las malas. Lo más seguro es que sea por las malas, lo que retrasaría el desenlace, pero nosotros pensamos que siempre hay una oportunidad y que la singular inteligencia de los judíos podrá más que sus instintos mitológicos de autodestrucción. La otra razón del optimismo es la cuestión espinosa de los “ases en la manga”: desconocemos los que tiene Obama, así como los que esconden los chinos, y los belicistas israelitas, por supuesto. Esta incertidumbre juega claramente a nuestro favor. Aunque los resultados saldrán pronto a la luz pública y entonces podremos corregir nuestras apreciaciones.

Con más de setanta años los dos, admiré el optimismo del que hacían gala, como si tuvieran por delante otros cincuenta años más para ver los resultados de sus predicciones. Con aquellas palabras los dejé y me dirigí a las duchas, pues el himno acababa de sonar en el Club y el hambre se me despertó de inmediato.