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viernes, septiembre 28, 2012

Cataluña toma la avanzada



Ante los tremendos momentos políticos que vivimos, he acudido a la cita de mis amigos de la playa, a los que no veía en semanas a causa de mis viajes y compromisos. Me moría de ganas de conocer sus opiniones, que suelen dar en el blanco, aunque a veces lo hagan mediante rodeos de lo más “originales”, por decirlo con palabras amables. Los encontré como siempre caminando por la orilla del mar, aprovechando la relativa bonanza que aun gozamos en Barcelona.

- ¡Cómo está el patio! –les digo tras los saludos.- Me imagino que estaréis encantados con todo lo que está sucediendo...

- Ya puedes bien decirlo, Rumbau –me contesta Mercadal, siempre locuaz y muy amable conmigo–, la verdad es que somos muy afortunados de poder vivir lo que estamos viviendo. Nunca hubiéramos pensado que el ritmo de los acontecimientos tomaría semejante velocidad de vértigo.

- ¿Coincide entonces todo con vuestra predicciones?

- Bastante, bastante, aunque debo reconocer que la rapidez de los eventos es tal, que no se da tiempo a que las cosas maduren como deberían madurar, lo que provoca una terrible contracción en el tiempo, con las deformaciones inevitables. Nosotros ya habíamos previsto una fragmentación de España que acabaría con la FEAA, una lógica Federación Española de Autonomías Autodeterminadas, siguiendo el principio del Café para Todos de la Transición Española. Pero hoy el tiempo y su formalización humana, la Historia, parecen tener mucha prisa y no estar para “dar tiempo al tiempo”, como antes solía hacer, dejando que las cosas maduren según ritmos propios. No, hoy la prisa aprieta por todas partes, como si las necesidades de cambio fueran de urgencia máxima, sin un minuto de descanso y ya no digo de adaptación al medio. Los que no se adaptan, malo para ellos: la Historia ha perdido la paciencia así como la educación siempre más o menos elegante con la que antaño avanzaba. Hoy se abalanza a salto de mata, en secuencias diferentes y todas al mismo tiempo. Para nosotros, que ya somos viejos, un verdadero lujo y un regalo inesperado, pues en los pocos años que nos queda de vida, si todo sigue al ritmo actual, veremos más cosas que las que llevamos vistas hasta el día de hoy. ¡Menuda suerte y menuda paradoja!

- O sea que os está gustando el desarrollo de los acontecimientos…

- No se trata de eso, claro que nos gusta, pero no porque estemos o no de acuerdo con lo que ocurre, eso importa poco: lo interesante es que cualquiera de los cambios que suceden son hoy tan espectaculares, que no podemos menos que maravillarnos de la fuerza de ese avance, como si ante nosotros la Historia hubiera tomado un ritmo de furia huracanada que todo lo transforma y altera. Asombroso, Rumbau, asombroso…

- Pero bueno, algo pensaréis sobre el anuncio de Artur Mas de nuevas elecciones en clave independista…

Bastides, siempre cauto en sus palabras, interviene para decir:

- En verdad en verdad os digo, que veo a Artur Mas cabalgar al Tiempo como pocas veces he visto hacerlo a un político. Sólo hay que escucharlo para comprender que una especie de lógica interior imparable e impecable se ha apoderado de su ser, bien sostenido por los vientos que soplan a su favor. Por decirlo de alguna manera, nuestra época se ha encarnado en él. Fijaros que no estamos hablando ni de un revolucionario, ni de un rebelde, ni de un aventurero: Mas es un hombre serio y de orden, que representa además a un clásico partido de orden, poseído por las “verdades” neoliberales que hoy se estilan y que tienen agarrado y bien agarrado al mundo, esa oleada de abstracción matemática que tiene al capital por dios único y que busca sobretodo eficacia y beneficio. Y es bajo esa bandera que se levanta hoy el independismo catalán: eficacia y beneficio. Esos señores de empresa y de negocio han llegado a la conclusión de que gozarán de más eficacia y más beneficios si ellos controlan los hilos del asunto, es decir, los cuatro poderes estatales que hoy quedan en Europa, pocos, todo el mundo lo dice, pero importantes y sobretodo básicos para los negocios. Y tras ellos, tienen a toda la clase media catalana, ideológicamente mayoritaria, bien estructurada y muy ilusionada, casi diríase “embriagada” por la imagen de competir en Europa desde la libertad de un país pequeño capaz de funcionar como una empresa colectiva. ¡Imparable!

- Pero España no lo va a permitir…

- ¿España? Yo no daría un duro hoy por este concepto. ¿Quién cree en ella? Humo en las manos. Y unos intereses madrileños que con la caída de Bankia y del llamado ladrillo se han quedado sin fuelle. Ese deseo de convertir Madrid en la gran Capital del sur europeo, para lo que no dudó en apropiarse de los viejos ropajes de lo que queda de España, ha sido una burbuja más que ha estallado en las narices de todos los españoles. La estafa de Bankia ha sido una estafa a todos los españoles hecha por los nuevos oligarcas del Madrid político. Ahora chillan mucho los que se han quedado noqueados por el estallido, pero no tardarán los barones regionales y las demás autonomías en seguir los pasos de Cataluña. Muy pronto entenderán los españoles que para competir hoy en Europa y en el mundo, que en nuestro país quiere decir libre capacidad de gestión para atraer a más turistas, lo mejor es que cada uno espabile y se reinvente a su manera, profundizando en unas señas de identidad que deberán ser inventadas en su mayoría, a partir de los atributos que tengan más a mano. Tal es el plan de Cataluña y su proyecto de independencia, y en cuanto sea comprendido por los demás, no tardarán en seguir sus pasos sin pudor alguno.

- O sea que según vosotros, vamos a la FEAA…

- Desde luego, pero la contracción del tiempo provocada por la velocidad de los eventos, puede deformar los resultados como muy bien decía antes Mercadal. Es decir, puede que todo suceda con ciertos desfases, pero en lo esencial, creo que no nos hemos equivocado. Lo propio es ir a una Federación de comunidades independientes. ¿Acaso Madrid no se ha lanzado estas últimas décadas a lo suyo, por mucho que usara la bandera española? ¿Y acaso Valencia no aprovechó la autonomía para sus propios negocios redondos, con control judicial incluído? Claro que habrá mucho rasgarse las vestiduras, aspavientos de todo tipo y sobreactuaciones incluso dolorosas, pero el negocio es el negocio y “la pela és la pela”, como decimos en catalán. Y ya se sabe que los mejores cambios son aquellos en los que aparentemente todo es diferente sin que en lo esencial nada cambie. Una federación de comunidades independientes o autodeterminadas sería lo mismo que la España actual, con menos ministerios estatales y seguramente con más racionalidad y eficacia coordinativa. Los llamados “barones” y los poderes locales tendrían así las manos libres para forrarse y competir en los negocios. Respecto a la relación de las partes con el todo, el marco europeo establecerá los modos y las prioridades, un marco bien dotado de los poderes políticos y económicos convenientemente arrancados a los viejos estados nación que hoy sucumben uno tras otro. La nueva FEAA será una nueva España más realista y menos hipócrita, y con unos rendimientos del negocio turístico superiores incluso a los actuales, si nuestras previsiones se siguen cumpliendo.

- Pero los independistas catalanes quieren separarse de verdad de España…

- Por supuesto. Pero mira como Mas encara la cuestión: habla de estructuras propias de estado y abandona la palabra Independencia, que para él tiene poca realidad en el marco europeo. Es decir, estructuras de poder local garantizado para tener la libertad de poder competir con garantías de eficacia y de recogida de los beneficios. Se trata pues de un movimiento de emprendedores decidido a comerse el mundo, con la ilusión emocional añadida de sentirse dueños de su destino, la llamada Soberanía. ¿Qué puede esperarse de un movimiento así? Su victoria está cantada. Lo que se opone a él no tiene ni fuerza ni sustento alguno. Muere una España y nace otra, menos romántica en apariencia pero más funcional y lógica desde el punto de vista de los negocios. No dudes que no tardarán pronto en subirse al carro los demás…

Atónito y sacudido por sus palabras, les dejo seguir el paseo. Cuál rumiantes de la mente avanzan al son monótono de las olas que rompen sobre la arena, mientras la ciudad a pocos metros sufre vientos huracanados a velocidades de vértigo que sacuden sus cimientos más profundos… Admirable…

martes, julio 17, 2012

La Historia y las Matemáticas del futuro


Mezquita de Córdoba.
Foto de Tímor Espallargas. Wikipedia


Ante la tremenda situación en la que nos encontramos, intervenidos por Europa y atrapados en una vorágine de decisiones y de hechos consumados que nos caen encima con implacable fatalidad, decido ir a la playa para encontrarme con mis dos amigos futurólogos. Aunque sus opiniones a veces resultan chocantes, suelen acertar bastante más de lo que podría esperarse de dos ancianos que pasan ya de los setenta y cinco años. Pero sobretodo aprecio en ellos un optimismo incorregible que no deja de ser sorprendente en los tiempos que corren.

- ¿Cómo os sentís, tras los últimos anuncios de Rajoy? -les pregunto a bocajarro.

- Mal, por supuesto. Nadie puede estar contento con los políticos que nos gobiernan. La vergüenza es mayúscula y lo que nos cae encima, de aúpa.

Lo dice Bastides, el más visionario de los dos amigos, pero también el más realista. Tal vez a causa de su profesión de zapatero: trabajar con los vestidos del pisar es de alguna manera estar en una constante toma de tierra. Mercadal, que suele explayarse más en sus intervenciones, también quiso dar su opinión:

- Ciertamente, las cosas se están poniendo negras. Son unos nubarrones históricos que vienen cargados, eso es indudable, y a quién coja al descubierto, de poco le valdrá echarse a correr, a no ser que corra mucho, claro. En estos casos, algunos piensan que hay planes ocultos y que ciertos cerebros poderosos lo están controlando todo. Una tesis que no comparto. Claro que hay cerebros que están detrás de los acontecimientos, muy convencidos ellos de que están al mando de la Historia, pero ¡cómo se equivocan! Los que creen controlar, son los que menos controlan. Y no hablo por hablar, Rumbau. Fíjate que las mismas leyes de la física, hoy tan de moda, me dan la razón: quién se implica en los acontecimientos, acaba arrastrado por ellos. Y cuánto más intentas controlarlos, más te engañas y más te envuelven sus efectos. Todo eso lo digo porque cuando se trata de observar la realidad afín de comprender un poco lo que ocurre, lo mejor es dejarse de actitudes paranoicas e intentar acercarse desde una sana y distante indiferencia. Eso no quiere decir que no nos apasione nuestro trabajo de observadores indiferentes, qué duda cabe, pero es un apasionamiento más de la tercera edad, de longitudes estiradas de onda, por decirlo de alguna manera. Es difícil que nos entiendas, pues todavía eres joven, pero es la única manera de dar con un mínimo de objetividad...

Aunque Mercadal se acerque a los ochenta, no deja de ser extravagante que me llame joven, yo que paso de los sesenta...

- Pero bueno, lo que parece innegable es la gravedad de la situación... -les digo para excitarles a hablar. Bastides, muy callado y circunspecto, interviene con su voz grave y más bien apagada:

- En verdad en verdad os digo, que la gravedad es suma, como bien dices, Rumbau. E incluso me atrevería a decir que hay un antes y un después a estas fechas fatídicas que establecen casi un punto cero de no retorno. Las cuerdas sociales y políticas se están tensando por todas partes, lo cual no es cosa de unos pocos, sino un impulso de la mayoría, de la que, evidentemente, no podemos excluir a los poderosos. Y si todo el mundo tensa, los poderosos tensarán más y mejor, según sus intereses y provistos de grandes medios. Es como si la Historia hubiera entrado en una catarsis gigantesca, algo que venimos oliendo desde hace tiempo, pero nunca imaginamos que ocurriría tan pronto y que sus efectos fueran a ser tan espectaculares. A esos momentos yo los llamaría "sacudidas", como una especie de grandes terremotos de la sociología, como si el espíritu humano hubiera decidido desentumecerse. ¡Fuera lastres!, parece decir, y a cada grito caen víctimas y más víctimas por las cunetas del tiempo. Y lo explico así para indicar el alto grado de fatalidad que existe en lo que nos ocurre. Me refiero a la gran dificultad existente para dar hoy con respuestas racionales y operativas capaces de enfrentarse a las fuerzas que nos empujan al desfiladero. Es obvio que unos grupos de grandes intereses pretenden someter todo el sur de Europa, arruinarnos con la deuda y tenernos a su merced para unos cuantos lustros. Pero lo malo para nosotros es que lo hacen cuando ya nadie cree en respuestas colectivas, y cuando éstas, al nacer, se levantan ya heridas de muerte. Este es el drama, Rumbau, nuestras sociedades del sur que se creen tan espabiladas, en realidad son aún rebaños impotentes que carecen de la suficiente autonomía individual para enfrentarse a los poderes financieros y especulativos del norte.

Cada vez más inspirado, Bastides, que se ha detenido frente al mar dejando que su mirada se pose en el horizonte, continúa hablando del siguiente modo:

- El desfase es evidente. La matemática se ha impuesto, y el reino de lo abstracto se ha apoderado del planeta. La mecanización del mundo es imparable, a ella todos hemos sucumbido, porque tal es la dirección que nos empuja. Los mediterráneos estamos todavía en fases infantiles de la historia: nos gusta comer, beber, fumar puros, ir a los toros, hacer la siesta, regatear y trapichear con los impuestos. Confiados en los créditos, nos hemos dejado endeudar sin sospechar la trampa en la que nos metíamos. ¿Significa esto que todo está perdido? Sí y no. A corto plazo, la derrota es aplastante. Los números cantan y hoy mandan, y nadie con dos dedos de frente se atreve a salirse de las matemáticas. Dos y dos son cuatro, aquí y en Helsinkí. Pero a la larga, es evidente que el partido de las matemáticas lo tiene más crudo. Hoy manda la aritmética, pero otras matemáticas más acordes con nuestra psicología latina, esas matemáticas que se atreven a hablar de caos y que aceptan tan campantes las contradicciones, éstas se acercan más a nosotros. Nuestro problema es que siempre hemos sido pueblos de letras y que nos contentamos con las primeras reglas de la aritmética. Somos incapaces de entender los sofisticados algoritmos de las finanzas, que sin embargo se basan en el dos más dos igual a cuatro, es decir, en el burdo principio de la propiedad privada. ¡Cada uno con su pisito! Qué bajo hemos caído...

Azulejo de Lacería. (Wikipedia)
- ¿Tan mal lo ves? -le pregunto, asombrado de la dirección que ha tomado su pensamiento.

- No a la larga. Hoy nadie da dos duros por los pueblos del Norte de África. Esos musulmanes parecen estar fuera de la Historia. Y si los del norte europeo nos miran a nosotros con la sonrisa irónica del vencedor, a los de más abajo simplemente los despachan con desprecio. Mal haríamos nosotros en imitarles. ¿Y sabes por qué? ¡Por las matemáticas, claro! Fíjate que los pueblos del Islam son los que inventaron el cero y el cálculo moderno. El carácter iconoclasta de estas culturas les abre las puertas de lo abstracto. No se distraen en el arte figurativo sino en simetrías geométricas. Por eso el Occidente dominante ha procurado mantenerlos siempre a raya con el analfabetismo y la incultura. Saben los anglosajones que si se les dejara estudiar, podrían llegar a competir con ellos. Por eso mantienen el régimen feudal de Arabia Saudita, que financia la paralización evolutiva de los pueblos de la región. Fíjate como se han  apresurado los salafistas a inundar de dinero las nuevas democracias surgidas de la Primavera árabe. Y la guerra que están cocinando en Siria con Irán de fondo no busca más que eternizar el atraso entero de la región. Pero el hundimiento de España, Italia y Grecia, será muy importante al producir un interesante acercamiento de estos pueblos con sus vecinos del otro lado del Mediterráneo. Empezará entonces el desarrollo de la cuenca mediterránea en su conjunto, de un modo lento pero imparable, bajo la tutela turca, si esta potencia consigue salvar los escollos de las trampas guerreras a las que se verá sometida. Un desarrollo que será distinto al actual, centrado evidentemente en el turismo, pues tal es el destino de nuestros pueblos, pero no por ello menos interesante, al propiciar curiosas emergencias aparentemente muy anodinas pero de profundo alcance interseccionista y revolucionario. Me refiero a los nuevos procesos autonomistas de carácter neomonárquico que desde hace tiempo venimos postulando, como muy bien sabes…

- ¿Quieres decir que el Mediterráneo tendrá entonces un mayor protagonismo?

- Su aportación será indirecta. Gracias a la iconoclastia musulmana y al contagio de lo abstracto, pero desde las profundidades hedonistas de la complejidad latina, siempre tan cargada de dualidades y contradicciones, nacerá aquí una nueva matemática que será escrita con números pero también con gestos vitales, un nuevo lenguaje de la complejidad que aquí tendrá un uso aplicado básicamente al turismo. Esta será nuestra aportación. Fruto de ella procederá el renacer de la Corrida de Toros que tanto hemos anticipado, los neomonarquismos de la Cocina, la Ópera y los Placeres, cuyo epicentro será por cierto la tierra catalana… Pero hasta que los chinos y sobretodo los rusos no nos mimeticen y asimilen estas nuevas modalidades de formulación vital y matemática, no se empezará a resquebrajar el aplastante fundamentalismo de lo abstracto que los anglosajones y el norte europeo imponen sobre el planeta.

Mercadal, que escuchaba entregado las palabras de su amigo, no pudo contenerse más y exclamó:

Caligrafía tuluth. Meknes, Marruecos.(Wikipedia)
- ¡Genial, Bastides, genial, te has explicado como un libro!

Bastides, que parecía no escuchar a nadie, se quedó mudo y absorto, como si en el horizonte del mismo mar Mediterráneo objeto de sus visiones estuviera contemplando con nitidez las imágenes que le habían llegado del futuro: las nuevas matemáticas latinas que habrían de dar al traste con el dominio del mundo anglosajón.

- ¿Y sabes qué te digo? Pues que si la Historia se apresura un poco, todavía llegaremos a verlo, Rumbau, todavía llegaremos a verlo…

¡Extravagantes futurólogos! Risueño, pero inquieto e intrigado por las palabras que acababa de oír, me despedí de ellos para regresar cabizbajo a la realidad oscura de nuestro país intervenido…

jueves, diciembre 08, 2011

¿Qué crisis?


El Rapto de Europa, del pintor Maerte (s.XVIII)
Bueno, parece que esta vez la cosa va en serio, y que hay crisis por todas partes. Para hablar sobre ellas y aclararme ante tantas noticias desagradables y agoreras, fui ayer a la playa, aprovechando este tiempo casi primaveral que está haciendo en Barcelona, fruto seguramente de la crisis medioambiental, pues hoy en día no hay nada que no surja de alguna de las crisis que nos aquejan. Mis amigos futurólogos estaban en  buena forma y juntos hicimos varias veces el camino que va de la escultura de los cubos al Hotel Vela, frente al Club Natación Barcelona.

- Estaréis contentos, todo se está moviendo a marchas forzadas y el futuro está cada día más cerca… -lo digo para provocarlos y así despertar en ellos sus reflexiones que a veces me admiran enormemente.  

- Sí, no hay duda que hay movimiento, aunque veo a la gente muy parada –responde Mercadal–. Todavía no nos hemos sacado de encima el estigma de la obediencia y de la reacción aborregada, y por eso la gente parece pensar que “ya lo arreglarán”, cuando es a todas luces evidente de que todo esto no hay quién lo arregle.

- ¿Pero qué está pasando exactamente?

- Muchas cosas y todas al mismo tiempo. Para mi, una de las principales razones de la impotencia de los Estados y de los políticos en arreglar la situación es el acelerón que las nuevas tecnologías han activado en el mundo de las finanzas. Ello ha permitido a los negocios financieros distanciarse a años luz de la economía productiva y real de los países, alcanzando unos volúmenes de liquidez puramente virtual y de velocidad de acción en los mecanismos de compra y venta totalmente inalcanzables. Ni los actores del negocio saben lo que ocurre, simplemente programan a las máquinas para alcanzar cualquier tipo de beneficio, por pequeño que sea, los cuales, sumados, se elevan a cifras desorbitadas. Y como estas instancias están perfectamente protegidas y sostenidas por las principales corporaciones, por algunos estados y por los intereses de millones de participantes en este casino mundial en que se ha convertido la economía, nadie se atreve a ponerles coto. La idea de crear un impuesto para cada transacción está considerada anatema para los implicados, y nadie tiene ni las ganas ni la fuerza de enfrentarse al asunto.

- Sí, esto parece evidente y ya empieza a hablarse bastante del tema, aunque como dices, nadie se atreve a ponerlo en cuestión. Pero todo este asunto del euro, de la deuda y de Europa, ¿cómo creéis que acabará?

- Si me lo hubieras preguntado hace unos meses, todavía te diría que la cosa acabaría bien. Pero ahora, se han disparado ya tantas alarmas y ha habido tanta especulación desctructiva sobre la idea europea, que francamente lo veo complicado. Estas prisas de última hora por cambiar tratados e imponer condiciones a los estados no parecen tener en cuenta que hoy las realidades surgen empujadas por las palabras que las presuponen, de modo que de tanto hablar del desastre de Europa, este desastre se acaba convirtiendo en algo real. Además, cuando se habla mucho de algo, se produce un cansancio e inconscientemente deseamos todos que acabe sucediendo.

- ¿Os referís a eso que algunos llaman “política creativa”?

- Exacto. Lo aplicaron con  Irak: se inventaron un peligro inexistente y crearon una situación de hecho que determinó todo el devenir de multitud de países y sus sacrificadas poblaciones. Algunos lo llaman “diplomacia creativa”: en vez de analizar y basarse en la realidad, se la inventan. Muy peligroso, claro. Pero lo peor del asunto es que las nuevas tecnologías, sin necesidad de planes truculentos ni de segundas intenciones, crean igualmente nuevas realidades que se nos escapan de las manos. Por ejemplo, las centrales atómicas y el desastre de Fukushima. Y, lo que sufrimos ahora en Europa, las nuevas modalidades de negocio ultrarápido en las finanzas. Por no hablar de la terrorífica industria automovilística, que no sólo hace irrespirables nuestras ciudades sino que es la mayor causa existente de muertes no naturales por accidente. Otras formas descaradas de “creatividad interesada” son las llamadas agencias de calificación, que son tres y americanas, las cuales hacen y deshacen valoraciones que empujan a los países a la ruina. Ser creativo se ha puesto tan de moda, que nos olvidamos de la responsabilidad que conlleva serlo. Se siguen impulsos muy bonitos, pues la creatividad es bella, pero con la inconsciencia frívola propia de nuestra época. Y como el principal objetivo es el beneficio, toda la creatividad se enfoca en ello, creando realidades muy buenas para los afortunados, pero siniestras y destructivas para los perdedores, que son la mayoría.

- ¿Entonces no le veis ninguna solución?

- Bueno, la que siempre  ha funcionado: el desastre que te obliga a cambiar quieras o no quieras. Mira lo de Fukushima: ya en Japón se está hablando de eliminar en un tiempo relativamente corto todas las centrales, y en Alemania se aprobó lo mismo de un día para el otro. En el tema de las finanzas, hará falta que muchos más países se arruinen del todo, que salte Europa en pedazos y que alguna de las grandes potencias lo pague caro. Entonces se tomarán las medidas correctoras, no lo dudes.

- Un precio caro es el que pones.

- Así aprendemos los humanos. Pero ya sabes que somos optimistas y que a la larga, todo irá para bien.

- ¿Tan seguros estáis de eso?

Me asombra que estos dos ancianos, tan clarividentes en sus análisis, sean tan irracionales en sus esperanzas de futuro. Bastides, que hasta entonces había permanecido callado, dijo:

- En verdad, en verdad te digo, Rumbau, que las realidades son hoy tan complejas, que resulta difícil predecir lo que va a ocurrir en breve. Lo más fácil es simplificar y pensar en sólo dos o tres de las realidades que se dicen críticas y a punto de estallar, pero la verdad es que son muchas más, las cuales se superponen y crean cuadros muy complejos, para mal y para bien, pues la flauta puede sonar en los dos sentidos. Pero precisamente por esto, nosotros, que nos consideramos futurólogos independientes, quiero decir, que no trabajamos para nadie sino para nosotros mismos y para el mundo en general, tenemos la obligación de crear nuestras propias realidades, buscando la posivitividad de todo este intrínculis, y sentando así las bases de un futuro que escape a los malos augurios de los profesionales que sólo se basan en datos objetivos y, por lo tanto, simplistas y reduccionistas. Nosotros nos basamos en lo objetivo pero también en lo subjetivo, gracias a las visiones y a los cálculos astrológicos de Mercadal, que domina esta ciencia como pocos, y eso nos da unas facultades ideales para sentar las bases de realidades muchos más interesantes y más afines con una creatividad que tiene que ver con el sentido común y con una imaginación positiva y avanzada, quiero decir, que se avanza en el tiempo. Fíjate que si ante la diplomacia creativa de unos y la política de hechos consumados de otros, sólo fuéramos capaces de ofrecer análisis y más análisis, lo único que conseguiríamos es justificar estas realidades que nos llegan impuestas. La única manera de contrarrestarlas es crear nuestras propias realidades, y como nosotros ya somos viejos y tenemos poca opción en el escenario de los hechos, nos remitimos a los escenarios del futuro, libres todavía de injerencias y abierto a la imaginación de todos. ¿No te parece lo más sensato?

Tengo que decir que la larga declaración de Bastides me ha dejado de piedra. Desde luego, tiene toda la razón del mundo y sus argumentos y métodos, por muy raros e idiosincráticos que sean, no dejan de ser tan válidos como operativos para la consecución de sus objetivos. Si de lo que se trata es de modelar un futuro positivo, todo el mundo tiene la libertad de hacerlo a su manera, con responsabilidad propia respecto a sus pros y sus contras. Lo malo es saber si el devenir nos dejará alguna oportunidad para llegar a estos futuros soñados…

- Tiempo al tiempo, Rumbau, no hay más solución que ésta, dejar que el tiempo, a través de la acción pero también de la palabra, vaya modelando el futuro…

Un tiempo que cada vez corre más raudo y que parece burlarse de quiénes se consideran amigos suyos y pasean cada día por la playa mientras se interrogan sobre sus caminos.

martes, julio 12, 2011

Las trompetas de Cronos

Reloj suizo
Con este título pretendo subrayar uno de los temas con el que mis amigos de la playa se sienten tan a gusto, cuando insisten en filosofar sobre el Tiempo y los futuros que nos acechan. Los encontré hoy paseando como siempre por la orilla del mar, en la playa que va de la Barceloneta hasta dónde acaba, en el Hotel Vela.

- No os podréis quejar, la situación está cada día más caliente y todo indica que estamos viviendo momentos históricos de cambio.

Así les interpelé para provocarles como suelo hacer afín de que me cuenten sus ideas y visiones del futuro.

- Buena razón tienes, Rumbau, de hablar de Historia. No sé si los cambios que se avecinan serán buenos o malos para la mayoría, pero lo que sí es seguro es que haberlos, los habrá.

Habla Mercadal, el médico jubilado y astrólogo aficionado quién, junto con Romà Bastides, zapatero remendón y propietario de un “rápido” en la Barceloneta, gusta hablar largo y tendido sobre los acontecimientos del mundo.

- ¿No veis Europa acabada, a punto de derrumbarse?

- Mira, Rumbau, la situación es grave, qué duda cabe, pero no hay que precipitarse. Fíjate como a la hora de la verdad nadie se precipita. Las crisis hoy se alargan porque no tienen solución, esto es cierto, lo cual no significa que un día no acabe petando todo. Pero yo no estaría tan seguro. Hoy Europa es un coloso débil y llorón, de poca altura e inseguro de si mismo, pero esta debilidad constituye precisamente su fuerza. Fíjate cómo se ceban en ella y en lo mal que se defiende, incapaz de responder con voz única. Pero ahí está su fortaleza, pues es como pegar a un pelele gordo y fofo: encaja todos los golpes y nunca se rompe. Lo que sí puede suceder es que se estropee, por supuesto. Fíjate como la multiplicidad fragmentada de la que está hecha, causa de tanta nulidad política, constituye su mejor garantía de permanencia, pues lo que está muy unido a base de pocos vínculos resiste mucho mejor los embistes de las tormentas desestabilizadoras que las uniones pétreas, que se imponen a la fuerza y se resquebrajan en un instante. La inercia europea es más fuerte de lo que nos pensamos, y aunque entremos ahora en un deshilachamiento del sentido unitario, todavía le queda mucho por correr, al Viejo Continente.

- Tienes razón, Mercadal, no veo yo a Europa prostrada todavía, aunque sí bastante tocada. La fragmentación irá a más. No sé si Italia aguantará unida su quiebra económica, el reino de Berlusconi la ha dejado hecha un estropajo. España misma, con el PP, puede iniciar su carrera desmembradora a pesar de los intentos neocentralizadores de los socialistas y de los ideólogos de la FAES. Piensa que a los barones autonómicos les va de perlas tener soberanía, sobretodo jurídica, y si la crisis sigue cebándose en el sur de Europa, la pelea de gallos será monumental. ¿Significa eso que Europa se vaya a paseo? No lo creo, al revés, se mantendrá impávida, sobretodo porque a las industrias sureñas del turismo, el euro les es muy útil, mientras que los países del norte siguen sacando buenos jugos de la moneda. Las nuevas generaciones de emprendedores que sucederán a las actuales, muy desmoralizadas éstas, reinventarán sus regiones y países para atraer a más turistas, en una guerra competitiva que despertará las alicaídas economías basadas en la industria del sol. Respecto a Grecia, no me extrañaría que el país tuviera que vender todas sus islas, lo que sería una oportunidad histórica para Turquía: en vez de humillar al viejo enemigo y dejar que todo caiga en manos alemanas y holandesas, las inteligentes élites turcas propondrán soluciones mixtas de soberanías compartidas, de modo que habrá negocio y felicidad asegurada para todos.

- ¿Y el sur del Mediterráneo? ¿Cómo ves los casos de Egipto, Libia y los países del Magreb? –les pregunto, atónito por su retahíla de predicciones futuristas.

- Mal y bien. Ya sabes cómo nos hemos ilusionado con estos cambios y cómo lo seguimos estando, a pesar de los muchos contratiempos que están sufriendo estas revoluciones. Egipto no tardará mucho en iniciar un ciclo de renovación generacional que aportará vigor y entusiasmo al país, lo que acabará consolidando y disparando hacia nuevas metas por nosotros aún inimaginables el turismo de la zona, basado en la recuperación civilizatoria de la antigua cultura de los faraones. Nosotros no lo veremos, y creo que tú tampoco, pero nuestros nietos deberían empezar a acostumbrarse a ver cómo suben al trono nuevos Tutankámones y Ramseses, que orarán a Alá y a los viejos dioses del Nilo, sin que nadie se rasgue las vestiduras. También Túnez y Marruecos escalarán eslabones insospechados de originalidad civilizacional, lo que será un grave problema para las industrias solares de España e Italia, que deberán a su vez reinventarse afin de atraer a las opulentas poblaciones de viejos alemanes y holandes, más las nuevas hordas chinas e hindús que llegarán de Asia con ganas de tomar el sol. Un caso paradigmático de lo que es Europa sigue siendo la guerra de Libia, estancada y deshilachada a modo de fiel reflejo de las sociedades que la sustentan. Vemos a la dinastía creada por Gadafi reinar durante decenios en un pequeño enclave de la costa libia, con grandes lujos y muchos masajistas, mientras el resto del país se desarrollará siguiendo las estelas magrebís y egipcianas. Esta fragmentación, que se sumará al nuevo autonomismo del Magreb, será clave para la recuperación de la zona. Importante la nueva República del Rif, que nacerá sin nacer, pues se proclamará como tal para al instante siguiente retractarse y aceptar una cómoda posición subalterna bajo el paraguas autonómica de la monarquía alauí. Todos estos cambios darán un extarordinario vigor a la idea de Europa, que renacerá de sus cenizas a modo de articulación laxa de una multitud de diferencias cada día más diferenciadas y orgullosas de serlo, pero necesitadas de coordinación geográfica y logística, dada la complejidad que resultará de tal inmensa ola de fragmentación.

Estupefacto, escucho las palabras de Bastides quién ha hablado con la mirada fija en el horizonte, como si por allí desfilaran las imágenes de sus visiones una tras otra, a modo de caravanas del futuro.

- En verdad, en verdad, Rumbau, que todo ello sucederá de un modo parecido, pues otras posibilidades, que sepamos, no las hay. Claro que los matices pueden variar y podemos equivocarnos en la datación y aún en muchas cosas, pero lo que sí es seguro es que lo tiros van por ahí.

- ¿Y no veis tambores de guerra en este horizonte?

- En ningún momento han cesado sus ecos. Y es bien posible que haya estallidos y episodios bélicos en lugares puntuales, claro, pues la industria de las armas no cesa y exige sus partidas de sangre humana, pero creo que pesará más el ansia de negocios. Además, las nuevas sensibilidades ecológicas, que se irán imponiendo por necesidad obligatoria, limitarán mucho los escenarios de guerra, que deberán ser rápidas y regionalmente acotadas. Piensa que las crisis medioambientales, el deterioro de las centrales nucleares y los problemas convivenciales en las grandes urbes requerirán soluciones distintas a las bélicas, siempre útiles pero complicadas de hacer y, sobretodo, de acabar. Se recurrirá mucho a la provocación terrorista, que es fuente de legitimidad idónea para ejércitos y cuerpos policiales. Un cierto estado de guerra latente lo habrá siempre, pues, pero difuminado y esparcido a modo de riego bélico, indispensable para someter a las poblaciones y ordenar la convivencia de los estados de grandes dimensiones que aun queden.

- Un panorama bien sombrío…

"Cronos devorando a su hijo", de Goya
- Desde luego, pero en estos escenarios, lo importante será cabalgar a Cronos. Sólo los que sean conscientes del tiempo y sean capaces de cabalgarlo, podrán escapar a su control. Importante saber escuchar sus trompetas y ver por dónde ruge. Yo lo llamo Cronos, pero también podríamos llamarlo Saturno, un viejo dios que regresa triunfante al mundo. Fíjate como vivimos todos sometidos al reloj. Todo es tiempo ordenado, medido, cronometrado. Cabalgarlo no significa dominarlo, sino aceptarlo como fuerza que nos posee y aprender a jugar sus juegos. La libertad estará en este juego de conocer a Cronos, de aceptar sus envites y subírsele encima. La autoconciencia de saber que somos Tiempo será un requisito difícil pero imprescindible para la libertad. De ahí que nosotros nos esforcemos en aprender sus reglas y en ver los ritmos y vaivenes con los que se manifiesta, pues al ser ya viejos, poco podremos cabalgarlo, pero al menos, sí indagar sobre su naturaleza y ver de qué pie cojea. ¿No te parece?...

Y como si las palabras de Bastides tuvieran un eco lontano, siento las trompetas de Cronos sonar a lo lejos, sobre el cielo de Barcelona y sobre el mar que ruge al lado, ecos del Mediterráneo con sus islas y sus ciudades costeras, mientras oigo romper sus olas chispeantes e impertérritas a nuestros pies…

martes, febrero 15, 2011

El vendaval de Egipto

Vientos de cambio se han levantado en las tierras cálidas del Nilo. El dictador Mubacak, con patéticas pretensiones de “padre de la patria”, se ha derrumbado como una estatua tumbada por el pueblo. Su figura autoritaria y paternalista se ha hecho añicos. La juventud de las ciudades egipcias ha arrastrado consigo a toda la población de este superpoblado país. Millones se han lanzado a la calle en una demostración de fuerza, coraje e inteligencia colectiva. Europa se ha quedado en babia y muchos gobiernos despóticos empiezan a preocuparse. Las tiranías están a la defensiva –prohiben Internet, limitan las redes sociales, encarcelan a simples opositores pacíficos, cargan contra los manifestantes– y el miedo parece que ya no cunde como antes.

Entusiasmado por los acontecimientos, me dirijo a la playa para charlar con mis amigos futurólogos. Sin duda ellos sabrán más cosas que yo y espero que me aclaren algunas dudas.

- ¿Habéis visto lo de Egipto? ¿No es increíble?

Encuentro a Bastides y a Mercadal paseando como suelen hacer al mediodía por la arena mojada, aprovechando el poco sol que la polución desbordante de estos días deja pasar. Mercadal, siempre con ganas de hablar pero también de llevar la contraria, responde:

- Desde luego, nos ha sorprendido. Ya decíamos el otro día que la velocidad de los acontecimientos era insólita. ¡Pero jamás hubiéramos sospechado que lo fuera tánto! Fíjate que en apenas dos semanas, han hecho caer al dictador. Todo es muy extraño. Creo que la historia ha tenido algunos empujoncitos que nadie se esperaba.

- ¿Qué quieres decir?...

- Me refiero a los americanos. El ejército egipcio depende del americano como pocos en el mundo. Creo que los deseos de Mubarak de involucrar al ejército para reprimir la revuelta se han visto frustrados por la negativa de Obama. Y mira que la presión era grande: todos los regímenes de los países árabes se morían de ganas de que una matanza escarmentara para unos cuantos años a las poblaciones díscolas. Seguro que Arabia Saudita, por ejemplo, soñaba con un Tiananmen árabe, para imponer el fatalismo de la represión a las juventudes soñadoras.

- Tal vez tengas razón en lo que dices, pero eso no saca mérito a lo que ha hecho el pueblo egipcio.

- Desde luego, el mérito es enorme. Pero regresando al asunto, diría que los americanos han tomado una decisión arriesgada e inteligente, siguiendo la estela del discurso de Obama en Cairo hace un par de años. Por suerte se ha impuesto la sensatez. Pero tienes razón en alabar al pueblo egipcio y a sus juventudes. Rumbau, lo que hemos visto estos días va a tener consecuencias muy importantes.

Contento de escuchar lo que quería oir, atiendo a las razones siempre cargadas de sentido común de mis amigos. Es Bastides ahora quién interviene.

- En verdad, en verdad os digo que tenéis toda la razón del mundo. La inteligencia ancestral del pueblo egipcio ha salido a flote estos días de gran inspiración histórica. Pues eso es lo que ha ocurrido, Historia de la grande, con mayúscula.

- Pero ya antes Túnez indicó el camino…

- Cierto, pero Túnez es un país pequeño y su población muy cercana a Europa y a la convulsa Francia. Mientras que Egipto es enorme, con ochenta millones de habitantes, el mayor de los países árabes, y un alto porcentaje de pobreza y analfabetismo. Allí coexiste el primer mundo con una Edad Media anclada en el pasado remoto. Y eso es lo que ha convertido el caso en asombroso y memorable. Y muy emocionante. Ver a un pueblo alzarse con una determinación a prueba de balas, pedradas y mil y una canalladas, es algo que no sucede cada día. Y demostrar además sensibilidad, inteligencia táctica y una tranquilidad que sólo da la sabiduría, ¡asombroso! Permitidme que insista aquí de nuevo en el elemento velocidad: creo que ha sido el quid del asunto, crecer exponencialmente en poquísimos días. Podríamos decir aquí aquello tan viejo y manido de que “las condiciones objetivas estaban en efecto maduras”, ¿no es cierto, Mercadal?

Con una sonrisa, contesta el doctor jubilado :

- Siempre recordaré lo que me dijo un viejo amigo alemán, director de una agencia de ayuda al desarrollo en Egipto. Me lo contaba mientras comíamos en un restaurante sobre una barcaza del Nilo. Le habían encargado de joven un trabajo de análisis para el gobierno egipcio sobre la realidad del país. Se trataba de diagnosticar carencias, peligros y la realidad económica y social. Eso fue por los años sesenta y la conclusión fue estremecedora: o cambiaban radicalmente el sistema, o el país estallaba en una imparable revuelta social. Pues bien, pasó el tiempo, cinco, diez, treinta, cuarenta años, y todo lo que había predicho el estudio se cumplió con creces: los desastres ecológicos, los desequilibrios sociales, la urbanización salvaje y galopante, el deterioro de los servicios…, todo menos una cosa: la explosión social. Y es que el pueblo egipcio lo ha aguantado todo, y sobre este tópico se ha basado no poca parte de las políticas occidentales de apoyo a la dictadura. Pero claro, llegados a un extremo límite de insostenibilidad, al final la cuerda se acaba rompiendo. Pero la singularidad del caso es que cuando decide explotar, lo hace con medida e inteligencia tácticas, dando muestras de un altísimo grado de civilización humana que sólo cabe explicar por la larga historia que tiene este pueblo, uno de los más viejos del mundo, pegado durante milenios al río que le da vida.

- Es verdad, la revuelta ha sido pacífica, pero han respondido cuando les han atacado…

- Y con furia y convencimiento, lo que aumenta la singularidad del caso. Pero tiene razón Mercadal al hablar de la velocidad: ha sido clave para que triunfara la insurrección. Y es que lo más insólito ha sido ver como el movimiento inicial de los jóvenes se convertía en apenas unos días en una revuelta de masas a la que se sumaron millones. Que ello sucediera en tan poco tiempo ha sido determinante. Nadie puede adaptarse a este ritmo. Los manifestantes siempre han estado por delante de la represión. Pero lo más insólito es que ello sucediera sin liderazgos claros, a través de una inteligencia colectiva desconocida. Es como si hubiera actuada el alma de un pueblo, con una decisión y un discernimiento de largo alcance.

- ¿Veis claras las consecuencias?

- El acelerón es obvio –responde Bastides.– Me refiero al tiempo. Los que mandan intentan lidiar con estos arrebatos sin mucho éxito. Creo que esta revuelta en Egipto es el inicio de una época de desbarajuste de los viejos poderes: la realidad que se mueve bajo sus pies es demasiada veloz para que puedan mantener el equilibrio. Lo normal es que vayan cayendo uno tras otro, mientras se van consolidando los nuevos poderes que mandan de otro modo, a la chita callando y con el consentimiento de sus súbditos y vasallos. A la larga serán aún más peligrosos que los primeros, pero por ahora, al representar algo nuevo, lo tienen todo a favor.

- ¿Te refieres a los poderes más difusos de la tecnología y del control de la información y de los medias?

- Sí, son poderes que uniformizan a pesar de que aparentemente defienden la libertad y las diferencias. Fíjate en las juventudes del mundo: comparten mundos parecidos, para ellos no existen las fronteras, los mismos jóvenes que se han rebelado en Egipto comparten con los de otros países idénticos lenguajes, simbologías y gestualidades.

Bastides estaba cada vez más inspirado, dirigiéndose a nosotros pero también a otros oyentes que sólo pude ubicar en alguno de sus futuros posibles:

- En verdad en verdad os digo que las actitudes vistas durante estos días son y seguirán siendo básicamente revolucionarias, ahora y en las próximas décadas, al ser el motor principal de los cambios que están doblando la realidad caduca de tantos y tantos países. Son fuerzas que quieren acabar con dictaduras y con los gobiernos despóticos. A la larga, sin embargo, serán fuente de grandes problemas civilizacionales, cuando lo singular se enfrente en toda su radicalidad al consenso de lo común pragmático. Lo singular será creativo o no será. Pero aquí las palabras deben tomarse con mucha finura, pues en los tiempos próximos los aparentemente creadores serán muchos, por no decir todos, mientras que el verdadero creador será un bicho raro que deberá esconderse para sobrevivir.

- ¿Pero veis acaso lo de Egipto consolidado?

- En absoluto. Tu sabes muy bien los peligros de involución que hay allí si no espabilan los opositores. El cambio no ha hecho más que empezar. Es casi divertido ver la prisa de los mandamases militares en pedir el regreso a casa y al trabajo. ¡Cómo si hubiera tantos trabajos! Estoy seguro que muchos han encontrado en la revuelta protagonizada una casa verdadera en la Plaza de Tahir y en el mismo gentío, y una labor la revolución a la que dedicarse. El paro existente y los sueldos de miseria son la mejor garantía de que las peticiones no se van a detener aquí. Por supuesto que no hay nada seguro, pero me gusta sentirme optimista por una vez.

- Lo importante –remacha Bastides– es el tiempo. Esa velocidad de crucero de la historia. Fíjate que son arranques súbitos que desbordan todas las previsiones. Los consensos transversales entre las poblaciones se hacen al minuto, sin prolegómenos, discusiones ni asambleas. Emergen como chorros súbitos del fondo. Por eso son impredecibles y poco controlables. Lo peor que podría hacer la oposición es empatanarse en diferencias insalvables y discusiones sin fin. Si captan bien la oportunidad del momento, verán que deben actuar rápido para subirse a la ola de cambio. Con un buen consenso de base, pueden avanzar muy deprisa. El tiempo, Rumbau, el tiempo y los tiempos, eso es lo que importa.

- Veremos lo que ocurre en Irán. Parece que allí hay ganas de seguir el ejemplo egipcio. Y el pueblo iraní es tanto o más joven que el egipcio…

Momentos de cambio que mis amigos futurólogos de la playa disfrutan con glotonería histórica.

martes, junio 09, 2009

El Discurso de Obama y las Elecciones Europeas.

Aprovechando el buen tiempo y la tremenda actividad política de los últimos días, decidí ir a la playa para charlar un rato con mis amigos futurólogos. Estaba ansioso por saber sus opiniones, que siempre suelen ser originales y sorprendentes.

- Bueno, ¿qué os han parecido los resultados de las últimas elecciones europeas? –les pregunto a bocajarro.

- La verdad, Rumbau, es que nos ha sorprendido la fuerte abstención de Cataluña. Me lo esperaba en parte, pero no tanto. Se cumple así lo que venimos pronosticando desde hace años: la profunda españolización de Cataluña, que coincide con la profunda catalanización del resto de España.

- ¿A qué te refieres, Mercadal? –pregunté sorprendido por esta salida.

- ¿Te acuerdas cuando Cataluña era el modelo europeísta del país, la región más avanzada, politizada y enterada? Pues fíjate a lo que hemos llegado: ¡un récord casi europeo de abstención! Incluso Galicia, tan amante de la indiferencia política, nos ha avanzado en estas elecciones.

- ¿Y te preocupa la cuestión?

- En absoluto. Aparentemente es una señal de decadencia, pero en realidad es un claro signo de madurez que ahora nos puede dar mala prensa, pero que a la larga será beneficiosa. El tema es el siguiente: cuánto antes se comprenda que los actuales partidos, tal como están configurados, no sirven para gobernar más allá de los dos o tres años vista en que basan sus tácticas, antes podremos mandarlos al quinto pino, ¿no te parece?

Bastides, que hasta entonces no había intervenido, tomó la palabra para decir:

- Tienes toda la razón del mundo, Mercadal. He aquí uno de los principales problemas de nuestras democracias: su incapacidad de pensar el futuro. En vez de encararse a la complejidad aceptando el envite de la responsabilización del presente respecto al futuro, optan por la improvisación, lo que significa no plantearse jamás las decisiones importantes de cambio con visión estratégica.

- ¡Caramba! –exclamo admirado de la sagacidad del futurólogo.

- Es un asunto que conocemos de sobra, pues ya sabes que el futuro es nuestra especialidad. Y es realmente alarmante ver que las cuestiones estratégicas de largo alcance no interesan a nadie. Tenemos todas las crisis estallando en nuestras narices, que si el clima, la polución, el deterioro de las ciudades, la economía, el sistema financiero, los bancos chupasangre, el problema energético, la educación, la biodiversidad en peligro… Y en vez de pensar con visiones de complejidad y estrategia a largo plazo, los políticos sólo miran cómo ir tirando sin que les echen al tercer día. ¿En qué estarán pensando?

- En el poder, Bastides –le digo.

- Sí, pero es de ciegos no darse cuenta que el poder no aguanta los tirones de la complejidad. Es como querer cruzar el Atlántico subidos en un bote: duraremos dos días, pero a la primera ola gorda, nos vamos todos a pique. Sobretodo ante la actual marejada histórica, de dimensiones huracanadas. Es curioso que no comprendan la importancia de una planificación crítica y reflexiva. Y aunque sea ardua o incluso una tarea imposible, por lo menos intentarlo. Ya dicen los especialistas que hemos pasado de las certitudes a las conjeturas.

- Cierto, Bastides –dijo Mercadal–, y sabes qué te digo, que si la derecha ha ganado en toda Europa, es porque dispone de una cierta estrategia, mientras que la izquierda parece haber abdicado de tenerla.

- ¿Qué quieres decir? –le pregunto interesado por sus palabras.

- La derecha tiene una imagen clara de Europa: la quiere cerrada, cristiana, blanca, rica y limpia. En realidad sabe que es imposible, y que de escondidas habrá que dejar pasar a los inmigrantes para que los negocios funcionen y las arcas del Estado se llenen, pero guardarán las formas y harán creer a la gente que controlan la situación a base de poner más vigilancia. La izquierda, atemorizada por la pérdida de votos que conlleva una política de apertura respecto a la immigración, opta por callar o por hablar bajito, con lo cual se queda sin estrategia alguna. Y fíjate que sin un discurso claro y explícito respecto al futuro, es imposible despertar ilusiones y entusiasmos. ¿A qué esperan para crear un discurso de ilusión que incorpore Turquía, que busque el cruce norte-sur, que apueste por el mestizaje y las intersecciones creativas de todo tipo? Tenemos a toda la juventud europea que espera ansiosa este discurso. Es lo que ha hecho Obama en Estados Unidos: inventarse un discurso de futuro, creer en él y entusiasmar a la gente. Pero aquí, los que podrían hacerlo no se atreven. Hay miedo, Rumbau, un conformismo miedica carcome nuestros países y por eso gana esa derecha que vende lastres para anclarse en el pasado.

Tuve que reconocer que había gran parte de verdad en lo que decía el doctor astrólogo. Y ya que había hablado de Obama, le pregunté por su discurso en El Cairo.

- Ha sido más importante de lo que muchos creen. Y no es que seamos unos ilusos, simplemente se trata de reconocer que las palabras pesan más de lo que nos pensamos. Bueno, es evidente que siendo como es el Presidente de los Estados Unidos, lo que busca es mejorar y consolidar la posición de su país. Pero dando eso por supuesto, también hay que reconocer que las palabras fueron contundentes. Por de pronto, y volviendo a lo que decíamos antes, inauguró un discurso nuevo de futuro con la intención de integrar en él a toda la región, sin distinción de bandos ni religiones. ¿Y no es eso acaso lo que están esperando los jóvenes de esos países, atrapados por discursos tan pobres como los vigentes, que básicamente se reducen a dos: el todo vale para enriquecerse, o el sacrificio guerrero de la lucha a sangre y fuego? Fíjate como los primeros en responder a Obama han sido los de Al Queda, asustados de que este nuevo discurso les haga la competencia.

Nos quedamos callados, al comprender cuánta razón había en aquellas palabras.

- ¿Sabes qué te digo, Rumbau? Que el futuro está en manos de los que sepan inventárselo. Por eso nosotros trabajamos en nuestras visiones de futuro, pues no nos gustan las que existen y no hay nada peor que resignarse a lo que te echen. Y esto es algo que nos obliga a despertar la imaginación. Y los que renuncien a este derecho, deberán aguantarse y aceptar los futuros que les echen los Obamas de turno. Y ojalá los haya de buenos y sensatos como los inventados por el presidente americano. Pero lo propio será que cada cual trague con el tiranuelo que le toque, con sus míseros futuros de pacotilla, dirigidos en su mayoría al pasado y a la aclamación del jefe. Y sólo los que consigan edificar sus particulares visiones de futuro, con ganas de habitarlas y disfrutar de ellas, sólo esos sabrán lo que es la libertad, ¿no te parece?

Admirado por aquella afirmación libertaria de independencia, le di toda la razón del mundo. Caminamos en silencio, conscientes de que se habían tocados temas que iban más allá de las elecciones cortoplacistas y sus tácticas partidistas de supervivencia. Al sonar el himno del Club, me despedí de ellos, convencido de que había valido la pena charlar con mis dos amigos, los viejos futurólogos de la Barceloneta.