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miércoles, mayo 22, 2013

Santa Rita, más necesaria que nunca

Hoy es Santa Rita, y en Barcelona las personas que le son fieles acuden todas a la Iglesia de San Agustín, situada en la plaza del mismo nombre que se encuentra entrando por la Calle Hospital, muy cerca de las Ramblas. Es decir, en el corazón mismo de la ciudad vieja.
La Plaza de San Agustín con sus paradas de flores.

Las calles se llenan de gente ya a primeras horas de la mañana y es un constante fluir el que puede observarse durante todo el día de personas que acuden con ramos de flores para poder con ellas tocar a la Santa y recibir así su bendición. Santa Rita es la santa de los Imposibles, y de ahí el gran éxito que tiene entre las classes medias y humildes de la ciudad. Ya en mayo de 2006 escribí un artículo en este blog en el que explicaba los orígenes de la santa, su vida y la devoción de la que era objeto. Véanlo aquí.

Hoy, la bendición de Santa Rita es más necesaria que nunca. Desde 2006 hasta ahora, hemos pasado de estar en las cumbres de las ilusiones a bajar a los infiernos de la crisis. Creo que la afluencia de devotos será este año espectacular. Aunque también es posible que las carencias sean tan grandes, que ni siquiera un ramo de flores puedan comprar algunas familias. De todas formas, he visto mucha gente en la plaza, y la calle Hospital es un hervidero de vendedores de flores y de pedigüeños que acuden para buscar la compasión de los que necesitan ayudas e imposibles.

Los turistas deben sorprenderse de ver este culto tan vivo, popular y tranquilo en pleno centro de una ciudad considerada como muy moderna. Claro que ya conocen la Semana Santa, pero en la fiesta de Santa Rita hay más devoción y necesidad que folclore, lo que es una gran diferencia.

Interior de la Iglesia, con Santa Rita al fondo
La Iglesia de San Agustín es desde hace años una de las más populares de Barcelona. De aquí sale la principal procesión de Semana Santa de la ciudad -gracias a la cofradía que mantiene la tradición con sus dos pasos, uno dedicado a la Virgen de la Macarena, y el otro al Santo Cristo. También aquí acuden muchas colectivos de immigrantes de religión católica, que la tienen por un buen  lugar donde realizar sus cultos propios, a veces diferentes de los locales.

Santa Rita
Santa Rita es también una fiesta de consagración de la primavera. En estas fechas, es raro que el calor no empiece a apretar pero manteniendo los agradables niveles de frescor que tiene la primavera en Barcelona. Es el complemento popular y religioso a la gran Fiesta de Sant Jordi, con sus libros y sus rosas. Para los vendedores de flores, es una segunda buena oportunidad en una época que les es muy propicia. Para los necesitados de milagros economicos, una ocasión de oro, aunque las garantías no son absolutas. Como todo en estas cuestiones de las creencias, a más fe más resultados.

Iglesia de San Agustín
Suerte pues a los más necesitados y una feliz primavera a los blogueros que se entretienen leyendo estas páginas.

domingo, abril 01, 2012

Día de Huelga General


Anteayer hubo Huelga General en España, y Barcelona respondió a la llamada con una buena presencia de público en las manifestaciones convocadas, lo que indica que el momento que se vive en la ciudad y en el país está calentito y que empieza a haber reacciones ante lo que parece ser una “inevitabilidad histórica”, por llamarlo como se le está vendiendo a la población. La situación es tan compleja, que hoy, día 31, no he podido resistir y me he dirigido a la playa para encontrarme con mis dos amigos futurólogos, con los que suelo comentar la actualidad cuando el tiempo y el trabajo me lo permiten.

Los hallé dónde solemos, atrapándolos cuando volvían ya del Hotel Vela y estaban a punto de alcanzar el monumento de los cuatro cubos superpuestos. Mis amigos pasean cada día por la orilla del mar, mojándose los pies dónde las olas rompen en la arena.

- Supongo que acudiríais a la manifestación –les lanzo, tras los saludos correspondientes, pues hacía mucho tiempo que no nos encontrábamos.

- Por supuesto, no me iba a perder algo así –responde Mercadal, que de los dos es el más dicharachero y el que sabe de astrología, mientras que Bastides, su inseparable amigo, basa sus indagaciones del futuro más en la intuición y en su capacidad visionaria.

- Y qué os parece, ¿servirá de algo?

- Desde luego que sí, aunque no para que el gobierne cambie de política. Para eso hay que esperar otros acontecimientos, pero al menos el ambiente ha empezado a caldearse y lo importante es que los motores estén en marcha.

- ¿Y a qué motores te refieres?

- Fíjate, Rumbau, cómo ruge hoy en día la actualidad. Los del capital y los responsables de las grandes corporaciones han puesto todos sus motores en marcha para aprovechar el momento e hincar con fuerza el diente a la yugular del sistema. Su instinto vampírico es brutal, a su lado, Drácula era un angelito. Y cuando unos motores se ponen en marcha, hacen que los demás les imiten, de modo que el siglo que nos espera promete ser uno de los más movidos que hayamos conocido. El día de huelga de ayer no fue más que eso, un simple arrancar de pequeños motores que sin embargo empiezan ya a roncar junto a los monstruosos de quiénes nos quieren gobernar.

- Está bien lo que dices, Mercadal, pero el poderío de los que controlan la situación es tan apabullante, que francamente, por muchos motorcitos que arranquen, no le van a alcanzar para nada.

- La cosa no es tan clara como parece. De hecho, esta política de dominio del capital financiero tiene sus días contados, por mucho poderío que muestren ahora. ¿Y sabes por qué? Pues porque responde a un delirio, y los delirios, como bien sabes, delirios son y acaban estrellándose contra la realidad.

Bastides, que escuchaba muy callado, interrumpió de pronto, aquejado por alguna súbita inspiración, como le suele suceder a menudo:

- En verdad, en verdad os digo, que tienes toda la razón del mundo, Mercadal. Ahora lo veo claro y nítido. Los delirios que burbujean con el capital lo tienen tan mal como lo tuvieron en su día los nuevos ricos españoles que se lanzaron a la especulación inmobiliaria con tanta alegría. Lo que pasa es que los ciclos son diferentes. La piedra pesa más y cae con más rapidez, mientras que lo intangible tarda en bajar al suelo, pues por algo es intangible. Pero gracias a la locura de tanto delirio acumulativo, lo intangible se densifica, coge peso y acaba cayendo como todo en este mundo. Su caída será estrepitosa, eso te lo puedo asegurar, pero es evidente que al capital le llegará también su día de San Martín.

- Entonces, estas políticas de recortes, ¿adónde pretenden llevarnos?

- El problema no son los recortes, Rumbau. Creo que en eso estaríamos todos de acuerdo: el despilfarro de los políticos y de las administraciones españolas ha sido de sainete en las últimas décadas. Y aquí tienen mucha razón los alemanes de pedir un poco de racionalidad y de honradez a nuestros políticos. El problema es que de pronto nuestros representantes se han quedado sin ideas. Recortan pero no proponen nada. Se han quedado mudos, atrapados por sus tijeras, como si recortar fuera una panacea, algo que nos va a aportar grandes cosas. ¿Has visto alguna idea nueva? Los catalanes se han puesto a la defensiva: recortan porque los malos de siempre, el estado central, les obligan a ello. Y es verdad. Pero con eso no basta. La solución que se han inventado es el independismo. No digo que sea malo, ya sabes que Mercadal y yo hemos pronosticado la independiencia de Cataluña hace ya mucho tiempo. Pero el camino no es ése. Para conseguirlo, hay que ser creativos y usar la imaginación, y de eso parece que los políticos catalanes de hoy en día no tienen ni pizca. Ni los de Madrid, claro. Ahora, ser político significa saber interpretar muy bien los mensajes que llegan cifrados de los grandes periódicos financieros. Bueno, de algo sirve, no digo que no, pero se quedan en sólo eso. Fíjate en el señor Mas Colell: una eminencia, un profesor que sabe leer como nadie los oráculos financieros que vienen de la City y del Financial Time. Bueno, está bien que ocupe un puesto de observador y de intérprete, pero de ideas nuevas, ni una. O talvez me equivoque y simplemente se lo callan entre ellos.

- ¿Pero acaso hay que esperar muchas ideas nuevas de ellos? –les pregunto, sumándome a esta impresión general crítica respecto a nuestros políticos.

- Éste es el problema. Que no nos pueden aportar nada, porque simplemente no tienen margen alguno para hacerlo. Una situación patética y terminal. Por eso es importante que los motores autónomos de la misma sociedad se pongan en marcha, pues son los únicos que pueden aportar aire fresco.

- Pero eso, ¿cómo se hace?...

- Una manera es anticipar el futuro, como nosotros intentamos desde hace años. Tal vez nos equivoquemos, pero al menos aportamos modelos, y se abren espacios dónde antes no había nada. Hay que incorporar el futuro a nuestro presente, Rumbau. No hacerlo es vivir de espaldas a nuestras responsabilidades y contentarse con un hoy atrapado sin remedio por el pasado. Pero un futuro meditado y muy pensado, con criterios científicos y contrastados, como hacemos nosotros desde la astrología y la visión clarividente de Bastides.

Decido dejarlos en este punto. No quiero entrar en discusiones con ellos. Prefiero escuchar a estos dos locos imaginativos que a nuestros políticos cuerdos que sólo saben de recortes y de cobrar a fin de mes.

lunes, septiembre 12, 2011

Crear una obra. Curso de Títeres, Sombras y Objetos

Tras la pantalla. Taller realizado en Beirut, mayo 2011
- Octubre 2011. Del lunes 24 al viernes 28.
- 5 días de duración
- Horarios: de 16h a 21h
- Total horas: 25
- Lugar: La Mona de Seda. Barcelona

¿Cómo enfrentarse a la creación de una obra  que junte autoría personal con el lenguaje del teatro de títeres, sombras y objetos? Desde la subjetividad del creador, pasando por las disciplinas del desdoblamiento, la dramaturgia sintética de los lenguajes populares de títeres y sombras, la multiplicidad del lenguaje artístico contemporáneo, hasta llegar al rito de la representación ante el público. 

El curso ofrece a los interesados una metodología de pasos sucesivos y articulados, que deberán culminar en la práctica combinada del “teatro interior” de sombras con el “teatro exterior” de títeres y objetos. 

 Dualidades claves:
     Interior / Exterior
     Tradición / Modernidad
     Subjetivo / Objetivo
     Sombras / Títeres

El curso está dirigido tanto a principiantes como a profesionales, sean titiriteros, actores, maestros, artistas plásticos u otras personas relacionadas con el teatro y la imagen.
Para ver información sobre Toni Rumbau, pulsar aquí.

Algunos textos de referencia sobre contenidos relacionados con el curso:
- “Función en Trípoli. Semejanzas y diferencias entre Polichinela y Karagöz”, publicado en el blog de Rutas de Polichinela.
- “Títeres y sombras: dos herramientas de conocimiento”. Publicado en el fanzine peruano “Mil Vidas”, que dirige Martín Molina.

El espíritu libre, rebelde y heterodoxo de Polichinela se encarna y se manifiesta en las tradiciones populares de títeres y sombras del mundo entero. Un espíritu que, más allá de las distintas tradiciones y sus especificidades, despliega unas líneas dramatúrgicas que miran hacia el futuro: útiles herramientas para el teatro de hoy. 

Este curso invita a conocer estas herramientas a través de una práctica que se hará según siete fases metodológicas de desarrollo en función de un objetivo claro: la creación de una obra que junte el mundo subjetivo de las sombras con la dimensión objetiva de lo que se puede ver y tocar. 

Más información aquí

jueves, enero 13, 2011

Globalització, impotències i reaccions

Sens dubte el triomf del món de les finances sobre les fragmentades realitats polítiques locals és un dels èxits més sonats de l’anomenada globalització. Davant la rapidesa, l’eficàcia, la connectivitat , la imaginació, la creativitat i l’atreviment dels móns financers, que han sabut aplicar les noves tecnologies de la comunicació i els nous principis de l’acció emprenedora i creativa, ben direccionats pels bancs i per les grans corporacions que intenten controlar la situació, davant d’aquesta onada que s’ha aixecat amb tanta força, les realitats locals apareixen com indefenses i desarmades. Patètiques són les reaccions dels estats, dels governs i dels polítics, no per desídia ni per incompetència, sinó per una simple posició d’inferioritat operativa y conceptual enfront d’aquest nou sistema nerviós global que s’ha imposat sobre la societat.

Aquesta impotència s’extén també a altres entitats no estatals, com són els ajuntaments, els sindicats, els partits, les empreses…, les quals es veuen condemnades anar a remolc de les decisions i de les onades que provenen del món financer mundial. No sóc cap especialista i no puc entrar per tant en disquisicions massa profundes sobre el tema, però des de la perspectiva que em dóna l’experiència i l’observació, i com a simple ciutadà amb dret a opinar, crec que l’única manera de fer front a aquesta situació és que el local s’atreveixi a teixir també les seves xarxes internacionals creant nous sistemes nerviosos globals capaços de fer front o simplement de coexistir i de donar més complexitat a una globalització únicament dirigida pel capital.

Em fa l’efecte que l’únic sector que està treballant en aquest sentit és el món universitari, a través de la creació de xarxes d’intercanvi, de col·laboració i de comunicació cada vegada més complexes, sofisticades i eficients. Una feina silenciosa que tanmateix està creant el seu teixit global en els temes de la investigació, el pensament i la reflexió crítica. Així m’ho sembla la profusió de congressos, trobades, publicacions, cursos, tallers, seminaris i xarxes obertes a Internet procedents del món de la universitat (la xarxa Yasmin i la revista Artnodes creada per Pau Alsina des de la UOC en serien uns exemples concrets fets des d’aquí).

M’imagino que també algunes ONGs estan treballant en aquesta línia, com les mateixes revelacions de Wikileaks han demostrat. Una feina que els sindicats, per exemple, haurien de tenir com prioritària. Vaig sentir l’altre dia el discurs que va fer Iñaki Gabilondo en rebre un premi de CCO, molt emocionant i recomanable, i em vaig adonar de com l’excés de localisme i la fragmentació dels sindicats els han convertit en forces aparentment residuals. En uns moments en els que la seva aportació hauria de ser cada vegada més important, els sindicats apareixen desarmats, com forces que van a remolc, que estan a la defensiva, aparentment anacròniques. La solució no està en mantenir-se a la defensiva i en queixar-se, sinó en prendre la iniciativa i funcionar amb les mateixes armes de la globalitzaciió, però aplicades al pensament i la temàtica sindical. És a dir, intercanvi, creació de xarxes, encontres i coordinacions internacional, tot aprenent a saltar tant del local al global com del del global al local.

El mateix haurien de fer, i ja fan de fet, els ajuntaments, creant xarxes de col·laboració, complicitat, intercanvi, locals i internacionals. Un feina que s’hauria de convertir però en prioritària. En el cas de Barcelona, l’Euroregió que sempre està a mig fer, però també altres xarxes de col·laboració i de complicitat en mil fronts diferents i amb ciutats de tot el món.

El món de la creació, especialment el que es refereix a formes col·lectives que demanen equips com són el teatre, la dansa, la música o l’òpera, ja fa temps que ha apostat per la internacionalització, una aposta tanmateix que sempre s’ha de reivindicar i accentuar.

De la mateixa manera que tots els especialistes diuen que l’única solució que té Europa per fer front a l’embranzida dels mercats és coordinar-se i elaborar una política conjunta –cosa que sembla ser no estan disposats o són incapaços de fer–, igualment la societat civil no té més remei que teixir els seus nous circuits i sistemes nerviosos que aportin a la complexitat global un gruix de subtilesa i de multiplicitats referencial capaç de destronar al capital com l’únic referent absolut de la globalització.

Necessitats que no per sabudes i òbvies, crec que val la pena recordar.

sábado, octubre 30, 2010

Buena acogida de Rutas de Polichinela

El pasado miércoles 27 presenté en la Librería Documenta el proyecto "Rutas de Polichinela. Títeres y ciudades de Europa". Vino bastante gente y creo que los asistentes quedaron contentos con la exposición "sobreactuada", pues hubo además títeres.
Entre otros amigos estaba el poeta Joseba Ayensa quién ha escrito unas hermosas palabras sobre el evento en su blog.
El proyecto está pues en marcha. Sólo anticipar que el domingo 7 de noviembre parto hacia Nápoles, lugar de origen de Pulcinella (así se llama Polichinela en su ciudad natal), para luego recalar en Venecia, otras ciudad en la que los títeres tuvieron siempre una importante presencia. Seguiré informando (vean el blog especial de mis Rutas de Polichinela).

domingo, octubre 24, 2010

Rutas de Polichinela en la Librería Documenta

Se informa que el próximo miércoles 27 de octubre, a las 20:20 de la noche, Toni Rumbau presentará su proyecto de "Rutas de Polichinela. Títeres y Ciudades de Europa" en la céntrica Librería Documenta de Barcelona (c/Cardenal Casañas, 4, tocando a la Rambla). La sesión es de libre entrada y está abierta a todos los públicos. Local de pequeño aforo, se aconseja ir con una cierta antelación. Librería muy recomendable por su buena selección de libros (sin duda, una de las más emblemáticas de Barcelona).

viernes, marzo 21, 2008

Viernes Santo

Con un tiempo agradable aunque frío, la Setmana Santa transcurre en Barcelona casi sin visibilidad, en referencia a sus aspectos religiosos. El paganismo de la sociedad de consumo se ha impuesto de tal modo al viejo calendario eclesiástico, que las efemérides residuales de lo religioso quedan como reliquias de otros tiempos, a disposición del nostálgico o del “voyeur” con ganas de submergirse en el tiempo.

De la religiosidad de los grandes eventos se ha pasado a la mini-religiosidad de los ritualitos cotidianos con los que las personas intentan cruzar el día a día de sus existencias: que si la televisión, un día al cine, paseído por la playa, al restaurante de la Barceloneta, revolcón dominical, unas tapitas aquí, una copas por allá…

Por eso, cuando llegan esos días de Pasos, capuchas, saetas y bandas musicales, los paganos nos dejamos atrapar por lo que queda de las viejas ceremonias colectivas. En mi caso, esa nostalgia es en realidad “nostalgia del futuro”, una anticipación de lo que podrían llegar a ser ceremonias paganas con participación colectiva en las que lo importante no son las creencias sino los elementos catárticos de la música, el ritmo, los fulgores primaverales, los alardes escultóricos “paseados” a ombros o a caballo, y otras exaltaciones “no culturales” de la creatividad humana. Una semana que dejaría ya de ser “Santa” para llamarse sin complejo alguno “Semana Pagana”.

Los nostálgicos de futuro como yo, en espera de esos días magníficos que se anuncian en los horizontes de los imaginativos, no tenemos más remedio que recurrir a lo viejo catártico de profundas raíces paganas, como es la Semana Santa especialmente andaluza, o a la magnífica y sin paragón alguna Fiesta de las Fallas de Valencia, la región sin duda más pagana y menos culturalista de toda España.

Que las Fallas coincidan casi con la Semana Santa es ya un aviso para los navegantes del futuro: por ahí van los tiros, dicen los valencianos entre petardos, cremás, pasodobles y corridas de toros.

El futuro de España hay que buscarlo en algunos de los atavismos más rotundos que todavía se desparraman por su geografía fragmentada. Las Fallas y la Semana Santa andaluza son, por el momento, sus mejores estandartes.

martes, marzo 18, 2008

Viene la Semana Santa

Querido bloguero,

Llega la Semana Santa a Barcelona. Bueno, llega a todas partes, por supuesto, pero en mi ciudad reviste un carácter muy especial, que ya comenté una vez, francamente agradable. De entrada, Barcelona se vacía de muchos de sus residentes habituales, en general los pudientes. Se quedan, pues, los populares, los impudientes y los de clase media en general. Se llena igualmente de turistas que vienen para unos días concretos, lo que da a la ciudad un aire festivo de curiosa excepcionalidad. Al coincidir con el despertar de la primavera, ese aire se llena de perfumes y de tonos alegres. Además están las procesiones, sin paragón con las importantes del país –es decir, son escasas y pobretonas, pero muy populares–, lo que las hace tan interesantes desde el punto de vista de la antropología urbana.

Por ejemplo, en la procesión del domingo pasado que salió de la Iglesia de San Agustín y que vi desde el balcón de mi casa –en la que la cofradía de los Macarenos del lugar calentó motores pensando en el Viernes Santo–, delante del paso de Jesús con el borrico iba un grupo de niñas filipinas –la Iglesia de San Agustín es uno de los centros filipinos más importantes de Barcelona– con unos estandartes de corte oriental que jamás había visto en una procesión de Semana Santa. ¡Caramba!, me dije, ¡Oriente se nos mete por las rendijas de la Semana Santa! Esos deseos de integración ya los vi durante las fiestas de Santa Eulalia, al pasar bandas de tamborileros constituídos por jóvenes de distintas etnias del barrio: filipinos, marroquíes, paquistanís…, cada grupo con sus peculiaridades rítmicas y vestimentarias.

Son días para ir a la playa si el tiempo acompaña: el público es extremadamente variopinto, como jamás he visto en otro lugar. Los inmigrantes ya instalados en Barcelona se mezclan con los locales más los turistas, y el conjunto es de un colorido y una animación extraordinarias. La playa nudista se llena de gays de tota Europa lo que atrae también a los autóctonos en grados superlativos. Aunque el hombre del tiempo nos quiere fastidiar con fríos augurios de frentes lluviosos. Espero que, cómo es habitual, se equivoque por el bien de todos (aunque el campo lo agradecería, desde luego).

Prometo ir informando sobre la semana, que espero sea para todos placentera, pagana y llena de colorido.

jueves, junio 21, 2007

¡VIVA LA FIESTA DE LOS TOROS!

En efecto, querido bloguero, soy un defensor de los toros. No sé si lo sería tan ardientemente si viviera en Madrid, Sevilla o Valencia, ciudades taurinas sin tacha, pero viviendo en Barcelona, que presume de ecologista y bienpensante y, además, se ha declarado oficialmente “antitaurina”, la verdad, sólo puedo defender a los que acuden a la Monumental para asistir a los toros.

Todo eso viene a cuento a raíz de la gran fiesta taurina del pasado domingo, en la que José Tomás volvió a los ruedos y llenó la Plaza de la Monumental de Barcelona hasta la bandera.

Y es que lo que más me indigna es la falta de respeto de los antitaurinos hacia los aficionados. ¿Por qué ese odio visceral, capaz de movilizar a gente con pancartas y de manifestarse con exabruptos e improperios? Pues porque para esos detractores de la Corrida, la Fiesta de los Toros es sinónimo de españolidad.

Yo me pregunto, ¿cuántos serán los aficionados que quedan? ¿Quizás unos veinte mil asiduos posibles en Barcelona más otros muchos miles en potencia? Personas barcelonesas como las que más, aunque algunas hayan llegado del sur o de otros lares de España, y representen en general unos estilos de vida antiguos, alejados de la modernidad. ¡Pero si ésa es una de sus grandes virtudes! ¿Y por qué no tienen derecho a disfrutar de una de las costumbres más antiguas y arraigadas del país, aunque sólo sean veinte mil y no llenen un estadio de fútbol?

No se olviden que Barcelona fue una ciudad taurina de gran categoría, con tres plazas en pleno funcionamiento, algo insólito en España. Sólo tras el franquismo, y a causa del abuso que Franco hizo de los toros al identificar la Corrida con la Fiesta Nacional por excelencia, el catalanismo pasó a considerarla como lo más rancio de la vieja cultura española que, llegada la democracia, había que eliminar.

Muchas son las razones para defender la Corrida de Toros. En otro texto publicado en este blog expuse ya 10 razones, creo yo harto convincentes (ver “Defensa raonada de la Corrida de Toros”, enero 2006). De todas ellas, me quedo con la número 10, que decía así (me traduzco del catalán):

RAZÓN 10: Si la libertad sigue siendo uno de los principios básicos de nuestra cultura, no veo porqué se tiene que prohibir esta práctica defendida, practicada y gozada por miles de personas. De la misma manera que hay libertad para jugar al fútbol, para poner una “casa de señoritas”, para importar y exportar vinos, tabacos y camisetas, para comprar y vender coches, para abrir supermercados y grandes superficies, para cazar, comerse un buen pollo o beberse una cervesa, no veo porqué no puede existir el derecho a torear o a gozar de una buena o mala Corrida de Toros, existiendo como existe la correspondiente regulación legal consensuada sobre este tema.

Tal vez el día que se haya establecido un nuevo código de relación de los humanos con los demás animales, código que se enfrente a los temas de verdad, cogiendo cómo quién dice “el toro por los cuernos”, sólo entonces, ya sin mataderos y todos vegetarianos, podríamos empezar a aceptar la renuncia a la Fiesta. Entretanto, debemos ser coherentes y aceptar el principio básico de la libertad humana, patrimonio de todos.


No sé si habré convencido al lector. Supongo que no. En todo caso, ésta es mi sincera y modesta opinión.

jueves, septiembre 28, 2006

Éxito titiritero de las Fiestas de la Mercè (Gigantes, Correfoc, Putxinel.lis i La Divina Comedia).

Querido Bloguero, me gustaría referirme en este texto a las Fiestas de la Mercè desde el punto de vista de los títeres, pues me da la impresión, creo que acertada, de que la Fiesta Mayor de Barcelona es una fiesta altamente titiritera, por las siguientes razones que voy a ir desglosando a continuación.

Los Gigantes.


El Gegant del Pi i su esposa paseando por la Rambla.

Son estos inmensos muñecos que llevan un portador dentro y que suelen pasearse por la calle acompañados de tambores y chirimías, y en algunos casos con auténticas bandas musicales. En Barcelona, el desfile de los Gigantes, junto con los Cabezudos más otras figuras alegóricas, es uno de los actos más importantes de su Fiesta Mayor, muy esperado por los niños, los visitantes y las familias en general.

Fueron más de cien los Gigantes que desfilaron el otro día por las calles de la ciudad, casi tres horas largas de inacabable pasacalle, para tortura de los padres que debían sostener a sus hijos en los hombros, pero una gozada para los pequeños y los no tan pequeños que se dejaron impresionar por la altura de estos señores de cartón, algo rígidos y de mirada severa.

En esta rara modalidad titiritesca, ya no es la mano quién se mete en el "alma" del títere, sino que es el mismo titiritero quién debe meterse en las entrañas del muñeco, como si éste se lo tragara, para levantarlo desde dentro y llevarlo en volandas. Ser víctima de la digestión del títere gigante es una experiencia que nunca he vivido pero que me imagino fuerte y agotadora. Estos sufridos titiriteros suelen actuar con un equipo de cómplices siempre a su lado, tocando música y animándolo con gritos de apoyo, mientras de vez en cuando le pasan una bota de vino como quién pone gasolina al coche.

Tal vez lo más duro sea que los Gigantes sólo necesitan el cuerpo y la vitalidad del titiritero, pero muy poco de su inteligencia y nada de su sutileza, de modo que la experiencia debe ser básicamente del tipo catártico-sudoro, algo parecido a los portadores que llevan los pasos de la Semana Santa. Aunque también es verdad que cuando ves a un par de Gigantes bailar con gracia, correr, pararse, dar alguna vuelta significativa, y otros mil detalles más, los Gigantes cogen vida y acaban excitando increíblemente al público.

La ley del titiritismo se cumple pues también en los Gigantes, esa ley que dice que la vida del muñeco es la proyección y el desdoblamiento de su manipulador. Sólo que aquí, la personalidad del Gigante es tan fuerte, que más que del titiritero, cabría hablar de un desdoblamiento del Gigante, que se multiplica en sus distintos portadores titiriteros –pues los hay varios, que se van cambiando, para aguantar las horas de pasacalle.

Aunque lo más sensato sea pensar que esos gigantes son el desdoblamiento de los mismos ciudadanes de la ciudad y sus barrios, que con sus impuestos pagan a los artesanos y a los titiriteros para que muevan y construyan a sus proyecciones o dobles colectivos. De ahí las exageradas dimensiones y su porte hiératico y severo, de títeres que se saben portadores de esencias superiores a la de los pobres titiriteros, simples peones de su altanera majestad.


El Correfoc.

































Se llama así uno de los eventos más impresionantes de las Fiestas de la Mercè: el pasacalle loco y desmadrado de las decenas de dragones, águilas y otros monstruos mitológicos que, en compañía de los Diablos que les acompañan, con sus correspondientes bandas musicales, básicamente de tambores, se desplazan por determinadas calles de Barcelona lanzando fuego por doquier, en una orgía increíble de pólvora, explosiones de petardos de todo tipo, fuego y quemaduras.

Quién nunca ha visto el Correfoc, realmente le aconsejo que venga un día a a Barcelona para verlo, pues es una de las experiencias más tremendas e impactantes que pueden vivirse en una ciudad.

El elemento titiritil de este evento debe buscarse en los muñecones, monstruos horrendos algunos, simpáticos y divertidos la mayoría, que llevan uno, dos o tres portadores titiriteros en su interior, y que van cargados de bengalas, petardos y otros dispositivos de fuego como si fueran tanques que se mezclan y arremeten contra el público mientras van disparando sus cargas explosivas, chamuscando a todo lo que encuentran a su paso. Se hace de noche, como es lógico, y la edad media de los participantes suele ser más bien baja, aunque no demasiada. Los quinceañeros se lo pasan pipa y los jóvenes que gustan de emociones fuertes sin pasarse demasiado de la raya, encuentran en el Correfoc una buena ocasión para lucir sus gallardías.

A esta especie de titiriteros se la podría denominar como la rama “piromaníaca” y “petardera” del titiritismo, más empeñada en conseguir efectos pirocatárticos y piroespectaculares que teatrales propiamente dicho. Aunque ha habido grupos, como Els Comediants, que a partir de esa tradición popular han creado obras de gran éxito y calado, como “Dimonis”, verdadera obra de culto para muchos espectadores, un espectáculo que ha recorrido medio mundo siempre con la polémica encima, pues no en todas partes se acepta el fuego tan alegremente como en España.


La Festa Popular de Putxinel.lis al carrer.

Esta iniciativa tiene un lugar de origen concreto, el teatrillo La Puntual de la calle Allada-Vermell, y un titiritero emprendedor que la empuja: Eugenio Navarro.

Tras abrir su pequeño teatro en pleno centro de Barcelona, muy cerca del Museo Picasso, ya el año pasado ofreció a los del Ayuntamiento organizar unas funciones en la gran plaza que da el teatrillo. Para el siguiente, o sea éste, les convenció para que asumieran un mayor compromiso respecto a la programación. El resultad ha sido esta Festa Popular que ha conseguido reunir, durante tres días, a varios grupos de títeres catalanes y uno colombiano, así como a una ingente cantidad de público que ha llenado la plaza con una afluencia sin precedentes en este lugar.

El secreto es fácil: calidad de los grupos programados, centralidad topográfica, buena disposición horaria de las funciones, y estar bien visibles en el programa general de la Mercè.

Creo que la afirmación antes apuntada de que estas fiestas son, por naturaleza propia y en su esencia más íntima, eminentemente titiriteras, obliga a que en el programa haya también el apartado de los títeres con sus titiriteros de verdad, y que éstos se desparramen y exhiban sus retablos y teatrillos por toda una zona concreta de la ciudad. Que la escogida sea la calle Allada Vermell y la Plaça de les Olles, en el mismo barrio dónde antiguamente se ubicaba la Barcelona bulliciosa y medieval, muy cerca del céntrico Born, y dónde actualmente se encuentra La Puntual junto con el Espai Brossa, me parece de una lógica aplastante.


El grupo Pa Sucat con ·Les Maravelles de l'Orient".

Actuaron compañías como Pa Sucat –toda una revelación la de este grupo que pesentó un espectáculo muy bien ejecutado de títere tradicional catalán–, Toni Zafra, conocido marionetista de hilo que se estrenó con títeres tradicionales, o el delicioso “Per lo rector”, espectáculo de la compañía Ne Me Títere Pas hecho a la manera de los “Bonecos de Santo Aleixo” con una gracia infinita. A añadir las actaciones de la compañía La Fanfarria de Colombia, con el espectáculo “Huevos de Picaflor”, que encantó a niños y mayores, dentro de una operación festivalera de hermanamiento entre Barcelona y Medellín.

En La Puntual (es decir, en su propia casa) actuó Eugenio Navarro con su “Rutinas”, un clásico ya del titiritismo catalán de profundas raíces anglo-canarias, que se despidió del público de Barcelona después de haberse prodigado durante los fines de semana de la anterior temporada. Para la presente, Eugenio está preparando una nueva versión del espectáculo de sombras Caramante, uno de sus éxitos más notorios.

Esperemos que la Festa Popular de Putxinel.lis consiga consolidarse para las próximas Festes de la Mercè, pues no sólo ofrece una imagen francamente agradable e inédita de estos nuevos espacios barceloneses, sino que da también un sentido a la misma Festa de la Mercè, al establecer, como antes se ha dicho, y de un modo nítido y sin confusión alguna, el eje titiritesco de su esencialidad simbólica más profunda, marcada por los Gigantes y Cabezudos, y los bichos mitológicos del Correfoc.


Viaje al Infierno en el Ateneu del Chino de la calle Robadors, con Pepe Otal y Pep Gómez.


Pep Gómez y Pepe Otal antes de bajar a los infiernos, en el Ateneu del Xino.

Quedaba pendiente, en este recorrido panorámico por la Barcelona titiritera de la Mercè, la función realizada en uno de los lugares más “undergrounds” de la ciudad –por no decir “el que más”– situado en la famosa calle Robadors, centro neurálgico de la prostitución barcelonesa de toda la vida hasta los años ochenta, cuando los afeites olímpicos empezaron a cambiar esta parte vieja de la ciudad.

Daba la casualidad que Pep Gómez, famoso titiritero y papirofléxico, nació precisamente en esta misma calle Robadors, por lo que esta función representaba el cierre de un ciclo geográfico en su larga carrera profesional, después de haber deambulado por Mallorca (yo siempre creí que era mallorquín) y otros lugares del mundo.

Respecto a Pepe Otal, tampoco era para él este escenario un lugar demasiado distante a sus propios lares, instalado como está en su taller de la calle Guardia, ubicado en el corazón del llamado Barrio Chino.
Una calle, la de Robadors (cuya etimología hay que suponer que proviene del verbo “robare”, o sea robar, por lo tanto, una calle dónde se robaba mucho), que ya no es lo que era, por suerte o mala suerte, pues también es verdad que la anterior tenía su gracia, como muchos estetas de la ciudad se empeñan en recordar, con grandes críticas al saneamiento urbanístico hecho por el Ayuntamiento, críticas que desde luego no comparto, aunque sí comprendo.

La calle Robadors actual sigue siendo cutre, incluso más que antes (pues la prostitución de antaño era de mucha solera y pedigrí, de modo que tanto la calle como los infinitos bares que la poblaban estaban siempre y a todas horas repletos de gente). El cutrerío actual se explica por la escasa afluencia de público –se ha convertido en una calle oscura casi sin locales abiertos–, todavía con una presencia triste y esporádica de mujeres de la vida, y porque se halla en un estado deplorable de conservación. De ahí que la presencia de un Ateneu de los de estilo libertario sea de agradecer y constituya un pequeño resplandor diferencial y antidepresivo.

Sin embargo, no me extrañaría que en poco tiempo la calle cambiara, dadas las transformaciones que se están haciendo en las zonas adyacentes, con mucha construcción nueva, hoteles incluídos, y con la Rambla del Raval cada vez más afianzada como uno de los centros más atractivos y novedosos de la Barcelona vieja. ¿Se convertirá la calle Robadors en la “Moncada“ –nuestra calle medieval-comercial más emblemática– del Barrio Chino del futuro? Porqué no, cabría responder dadas las sorpresas que suelen dar las ciudades –y especialmente la nuestra.

Pero volvamos a los títeres y veamos como Pepe Otal y Pep Gómez, con la solemnidad que caracteriza a este par de titiriteros que lo son más por vocación que por otros afanes, representaron en dicho Ateneu su Bajada a los Infiernos, es decir, su visión particular de la Divina Comedia de Dante.

Con un teatrillo-mesa muy simple con decorado de fondo del tipo “rollo de papel-tela” pintado que se va desplegando con una manivela a medida que avanza la acción, los dos titiriteros se sitúan a ambos lados del mismo, Pepe Otal en el papel de Virgilio y Pep Gómez en el de Dante.

Cómo es lógico, que nadie espere oir la Divina Comedia entera. Como buenos titiriteros que son, la simplifican a sus máximos extremos. Para empezar, se limitan a la primera parte, la del Infierno. Y las sucesivas escenas del mismo van pasando a bastante velocidad. Pero la gracia del montaje es el tono que toman los dos personajes titiriteros, los cuales se van desdoblando en los muñecos y siluetas mientras a la vez ilustran la narración con sus gestos, sus gags y sus figuras y figuritas.


Mapa del infierno.

Dante (Pep Gómez) es un quejica poeta que no duda en llorar y en lamentarse ante las dificultades y los peligros con los que se enfrenta, a la par que expresa su asombro y admiración por los mismos, mientras que Virgilio (Pepe Otal) habla de ellos como si le importaran un pito, con un énfasis clásico y épico, pero con una actitud más propia de un Dios que está por encima de los humanos y de lo infernal. Esta mezcla de registros y actitudes es lo que provoca momentos unos hilarantes, otros poéticos y entrañables, disparatados las más de las veces, y siempre ocurrentes y con unas imágenes potentes gracias a los decorados, las máscaras y las pequeñas marionetas o figuras desplegadas. Una luz escasa y en general un cierto desorden evolutivo ayudaron a crear el ambiente “infernal” deseado, de modo que la informalidad característica de Pepe se puso a favor del espectáculo.

El público, que abarrotaba la sala, aplaudió con ganas y supo apreciar los esfuerzos de los dos titiriteros. El local ayudó también a crear el ambiente adecuado y salimos de la función sin duda más informados sobre los asuntos del más allá infernales que tanto tienen que ver con los del más aquí terrenales.

Felicitaciones pues a los dos valientes artistas, siempre al pie del cañón, sin miedo a atreverse con los más clásicos de los clásicos, y dispuestos a bajar a los humanos y entrañables infiernos de nuestras infernales ciudades.

jueves, septiembre 21, 2006

MERCÈ 2006: Temporada de Títeres en Barcelona

1- FESTA POPULAR DE PUTXINEL.LIS AL CARRER.
2- LA DIVINA COMEDIA, de Pepe Otal y Pep Gómez.
3- Primicia de octubre: MAMULENGOS de Brasil en La Puntual.

1- FESTA POPULAR DE PUTXINEL.LIS AL CARRER
Organitza: La Puntual – Eugenio Navarro

MERCÈ 2006

DEL 23 AL 25 DE SETEMBRE
Entrada Lliure
c/Allada-vermell i Plaça de les Olles

El tiiritero Eugenio Navarro, director de La Puntual, nos ofrece esta programación titiritesca en la plaza que hay frente a su teatro. Un mosaico de espectáculos para todos los públicos. Una oportunidad de ver títeres de cachiporra procedentes de Cataluña y de Colombia. Ah, ¡y últimas funciones del aplaudido Rutinas de Eugenio Navarro! He aquí el programa:

Dissabte 23
12-18 h Teatre Màgic (Catalunya, taller de construcció de titelles)
12-21 h Fira de titellaires, d'artesans i de pintura
12-14 h Ne Me Titere Pas: 'Per lo rector' (Lleida, titelles tradicionals). Passis cada 20 minuts. Preu: 1 e.
13.00 h Cia. Pa Sucat: 'Les meravelles de l'Orient' (Valls, titelles i actors)
16-18 h Ne Me Titere Pas. Passis cada 20 minuts. Preu: 1 e.
17.00 h La Puntual: 'Caramante' (Barcelona, ombres xineses). Sala La Puntual-Putxinel·lis de Barcelona (Allada-Vermell, 15). Preu: 6 e.
17.30 h Mercè de Conte. Inici cercavila de contes (fins a pl. de les Olles)
18.00 h Toni Zafra: 'Quantum' (Barcelona, titelles)

Diumenge 24
10.30 h Mercè de Conte. Inici cercavila de contes (fins a pl. de les Olles)
12-18 h Teatre Màgic (taller de construcció de titelles)
12-21 h Fira de titellaires, d'artesans i de pintura
12-14 h Ne Me Titere Pas: 'Per lo rector' (Catalunya, titelles tradicionals). Passis cada 20 minuts. Preu: 1 e.
13.00 h Cia Pa Sucat: 'Els valents ridículs' (titelles i actors)
17.00 h Toni Zafra: 'Nans' (titelles tradicionals, estrena!)
17.30 h Mercè de Conte. Inici cercavila de contes (fins a pl. de les Olles)
18.00 h La Fanfàrria: 'Huevo de picaflor' (Medellín, titelles)
19.00 h La Puntual: 'Caramante' (ombres xineses). La Puntual (Allada-Vermell, 15). Preu: 6 e
.20.30 h La Fanfàrria: 'Huevo de picaflor'

Dilluns 25
10.30 h Mercè de Conte. Inici cercavila de contes (fins a pl. de les Olles)
12-15 h Fira de titellaires, d'artesans i de pintura
12.30 h Ferrés Brothers: 'Operació Avi' (Igualada, titelles contemporànies)
13.30 h Commedia dell'Arte (acte suspès)
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2- LA DIVINA COMEDIA, de Pepe Otal y Pep Gómez
Domingo 24 de septiembre, a les 8 del vespre.
Ateneu del Chino, c/Robadors, 25


Vuelve este inclasificable espectáculo del par Otal/Gómez, dos maestros titiriteros que han decidido bajar al Infierno para mostrarnos lo que Dante Alighieri encontró allí.

Lo harán en un local situado en pleno Barrio Chino, dónde antaño existía lo que bien podría denominarse como un alegre y dantesco infierno barcelonés, en el llamado Ateneu del Chino, calle Robadors, nº 25.

Una experiencia de las que dejan recuerdo.

He aquí algunos datos del espectáculo:

* Dante, en medio del camino de su vida, se extravía en una selva oscura. Para volver al camino recto debe atravesar, guiado por Virgilio, los nueve círculos infernales.

* Las almas de 41 pecadores, desnudas, porque así lo exige el guión, son juguetes de madera, títeres, autómatas y otros ingenios manipulados por unos dantescos titiriteros.

* Dos actores que se desdoblan en títeres dan vida a los poetas, Dante y Virgilio.

* La acción transcurre en el taller de los titiriteros y en el propio Infierno, o sea, en la calle Robadors número 25..

* No se lo pierdan...
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3- Primicia de Octubre:
MAMULENGOS de Brasil, a cargo de Chico Simoens.
del 12 al 15 de octubre de 2006.


Este Blog tiene el placer de anunciar que los días 12, 13, 14 y 15 de octubre de este año, es decir, a partir del Día de la Hispanidad, actuará en La Puntual (c/Allada-vermell), a las 8h de la tarde, el mamulengueiro brasileño Chico Simoens. Una ocasión única de ver a un verdadero titiritero de la escuela de los Mamulengos en Barcelona.

Quién esté interesado en saber más sobre los mamulengos, vea este artículo en portugués publicado en la siguiente revista brasileña "Revista Crítica".

Respuesta al comentario de Joseba Ayensa en mi anterior texto sobre la “Metedura de pata del Papa”.

Querido Joseba,

Te agradezco tus comentarios al texto que publiqué el otro día. Tienes razón en casi todo lo que dices, pero hay algunos detalles de los que discrepo. En primer lugar, creo que sí hubo “metedura de pata”, por la simple razón que el Papa no se esperaba la reacción suscitada. Bien es cierto que no hay justificación alguna, desde nuestro punto de vista, a semejante reacción, pero un Papa es un político, además de teólogo en este caso, jefe de un estado que representa a una gran comunidad de creyentes, los católicos. Y cómo político, debe saber que sus palabras serán miradas con lupa, sobretodo si afrontan temas o plantea frases especialmente sensibles a determinados asuntos. Por eso, como político perteneciente a una escuela diplomática de las mejores del mundo –la vaticana–, podría haber cuidado los detalles y anticipar las reacciones. De ahí que haya habido “metedura de pata” –creo que reconocida por él mismo.

Por lo demás, es evidente que cualquiera tiene el derecho a decir lo que le plazca. Un derecho que es incuestionable. El Papa se posiciona, y ya está. Y lo que sí puede hacer también cualquiera es posicionarse respecto a su posicionamiento. Así se entabla el diálogo y se confrontan las ideas. Es lo que intenté hacer en mi texto. Posicionarme ante su posicionamiento respecto al Islam y sobretodo respecto a Europa: pues en su largo discurso habla muy claramente de su visión –que no es la visión de un particular cualquiera, sino de la derecha eclesiástica y retrógrada– del Islam (una religión que según él no acepta el espacio del logos racional que procede de la tradición socrática) y de Europa.

Sobre su visión del Islam, poco hay que decir. Forma parte de la típica discusión entre monoteístas: que si una es más racional que la otra, y por lo tanto, más verdadera, etc. Sobre Europa, sí que hay mucho que decir, pues su concepción está en clara oposición a la de los que sostenemos perspectivas más abiertas, laicas y no esencialistas de la llamada identidad europea. Ceo que este tema está bastante desarrollado en mi texto inicial.

Querría también decir algo sobre el espanto de los radicalismos islámicos vistos desde aquí. Cuando vemos en países como el Líbano, o Turquía, o Siria, manifestaciones violentas y exaltaciones histéricas, ya sea contra el Papa o contra las caricaturas, solemos generalizar y extender estas reacciones a todo el país en cuestión. Aquí nos equivocamos mucho. Pues la mayoría de la población de estos países (y aquí podríamos incluir también a Irán o Pakistán) lo único que quiere es vivir tranquila y en paz, poder trabajar, comprar, llevar a sus niños al colegio, mirar la tele, comprarse un coche, y a ser posible, viajar a España para pasar las vacaciones en Mallorca, Marbella o cualquier otro lugar mítico.

En los paises en lo que este ”sueño” empìeza a hacerse realidad (como Turquía, o como en el Líbano antes de la brutal agresión israelí), los radicalismos descienden que es un contento. El desarrollo, el bienestar, la democracia, la riqueza y el consumo son los mejores antídotos al fanatismo. Pues dejemos a estos países crecer, ayudémoslos a hacerlo, y los resultados serán notorios en poco tiempo.

¿Pero qué pasa en la realidad? Pues que Occidente, por sus intereses en el petróleo, jamás han dejado a estos países desarrollarse según sus naturales impulsos. Los ejemplos son claros: en Egipto, Occidente impide una verdadera democracia y mantiene en el poder a una plutocracia corrupta que sólo consigue agravar los problemas existentes. En Irán, cuando los reformistas intentaron cambiar el país, Bush los pone en el eje del Mal.

En Líbano, justo cuando este país empezaba a levantar cabeza después de su cruel y larga guerra civil, con una buena temporada turística en ciernes (que por cierto era la envidia de un Israel metido en un siniestro agujero negro sin las alegrías del turismo a causa del tema Palestino), y a pesar de sus graves deficiencias y “pecados” complicadísimos de explicar (que si Herbolá, que si las granjas de no sé qué, que si Siria e Irán, etc), de pronto recibe el castigo israelí que decide “hacerlo retroceder veinte años” –con el beneplácito y la bendición de la mayor democracia del mundo, EEUU.

En Arabia, el caso es de un cinismo mayúsculo: a cambio de su incondicionalidad petrolera, se les ha permitido expandir el peor islamismo radical con una impunidad y una complicidad total (Bin Laden, ex agente de la Cia, los Talibanes creados por la Cia, los servicios secretos pakistanís y el capital de Arabia Saudita, etc). En Palestina, Hamás fue apoyado descaradamente por Israel para hundir a la OLP laica. Fue Occidente quién sembró estas tempestades. Claro que esto no las excusa, pero sí que las explica.

Por eso es importante la actitud de Europa: en vez de esencialismos (que es la postura de Bush y la del Papa, aunque ambos la defiendan de diferente modo), es importante defender el relativismo formal capaz de admitir en su seno a un país como Turquía, a ayudarlo a entrar en el club, a potenciar los acercamientos de países como el Líbano, Síria e Irán, etc.

En fin, ésta es mi opinión, Joseba.

viernes, septiembre 15, 2006

El elegante avestruz



Volví el otro día al Zoo. Cómo tengo la tarjeta de socio, puedo entrar cuando quiero durante todo el año. Un alivio poder visitarlo sin prisas, sin la obligación de tener que verlo todo. Esto último no se lo recomiendo a nadie: a la hora y media, ya no se distingue entre un guepardo y un canguro, y tanto te da ver cóndores que castores. Sobretodo a una cierta edad, pues me imagino que los niños tienen más cuerda y se cansan menos.

Me entretuve con los avestruces. Están junto a la entrada principal del Parque y me quedé maravillado contemplándolos. Lo que más choca es su porte femenino, por lo que sorprende que sea una ave que se escribe en masculino. ¡Parecen viejas damas de otra época, cubiertas de pieles astrosas y polvorientas, que les caen por los lados y les obligan a caminar con paso saltarín, balanceándose con una cadencia elegante y antigua! Quedé fascinado ante aquella visión inesperada. ¡Qué manera de caminar, con qué cadencia dudosa, entre tímida y coqueta! Pero de pronto, la vieja dama se para y se queda con la boca abierta, sus labios en pico, largos y duros, abiertos. Parada por un asombro, no se sabe cuál, los ojos excitados, tal vez sufre de hipertensión, aunque al cabo se cierran dejando la boca abierta, y te das cuenta que en realidad está echando una cabezadita. ¡Bendita señora! Aunque luego me entero que es macho: tiene las plumas negras.

Su cuello es largo y rugoso, casi de reptil, pero muy elegante, flexible y ondulado. Sus patas, nerviosas y huesudas, al ir desnudas la hacen aún más coqueta. ¡Qué animal más raro e intrigante! Parece que sea la primera vez que veo un avestruz.

Me entero luego que se ha convertido en un animal de cría, que empieza a haber granjas de avestruces por todo el mundo (sobretodo en Estados Unidos, aunque ya empieza a haberlas en España), pues de él se aprovecha todo: la piel (muy apreciada en las pasarelas, Armani la exhibe con asiduidad), las plumas, la carne, la grasa y las uñas (para pisapapeles, pues son muy duras). ¡Pobre avestruz! Sólo imaginarlo sin sus plumas me llena de indignación, ¡qué ignominia! Un animal tan noble que suele vivir, dejado en libertad, ¡entre 60 y 70 años! Con una dieta sana, libre y sin depredadores, igual llegaría a los cien. Los suelen matar a los 10 meses de edad, más tarde la carne ya es demasiado dura. ¡Qué disparate!

¿Porqué los humanos debemos alimentarnos de carne?, me pregunto ante estas crueles realidades. Patos, pollos, cerdos, ovejas, vacas… y ahora, avestruces. Y los canguros, que me olvidaba… Comprendo que cuando emergíamos como especie, necesitáramos ese plus en proteínas. La caza ha sido un arte y una necesidad durante miles y miles de años. No hace mucho descubrimos la ganadería y la matanza sistemática. Hasta llegar a la actual industria alimenticia. Pero ahora que ya somos urbanos, que nos hemos cepillado casi todos los bosques salvajes y las selvas retroceden año tras año, es un poco absurdo que todavía necesitemos matar a otros animales para alimentarnos. ¿Acaso somos caníbales? Estoy seguro que de aquí a doscientos años, pasaremos por tales: asesinos en serie de animales.

Ante esta realidad, las Corridas de Toros me parecen una antigualla noble y elegante, un anacronismo respetuoso y comprensivo, casi civilizado. Claro que deberán desaparecer, pero cuando eliminemos los mataderos –aunque puestos a hablar de matanzas, antes están las guerras por eliminar, creo, pues también los humanos somos animales a los que hay que respetar.

Pero no quería hablar de éso sino del avestruz. Lo estuve contemplando casi una media hora, fascinado por su inmovilidad. Apenas cambió de sitio. De vez en cuando hundía su pico entre las plumas, para rascarse, supongo. El cuello se giraba con elegancia, y sólo movía un poco el cuerpo, balanceando sus capas y ropajes, mientras sus piernas tiesas parecían temblar un poco. Al final me fui, pues tuve la impresión que con mi insistencia invadía su vida privada. Y para dejar paso a los niños y a las familias que se acercaban también asombradas pero con prisas.

Seguí paseando por el Parque, pero aquella primera impresión del avestruz se me quedó grabada en la mente. Pensé que no valía la pena continuar. ¿Acaso mis visitas estarían limitadas a un único animal?, me dije asustado. Bueno, para eso se hace uno socio. Vi la Cabra Hispánica frente a los avestruces. Sería el objetivo de mi próxima visita. Y es que encima de un peñasco, en una jaula que casi no lo parecía, algo escondido detrás de un arbusto, vislumbré a un Cabrón que me había echado el ojo. ¿Será Satanás?, pensé. No, era un Macho Cabrío español, de mucho cuidado, provisto de una inmensa barba y con unos cuernos de armas tomar. Lo saludé y me respondió con un resoplido.

- Hoy no –le dije.- Mejor quedamos la semana que viene.

No pareció muy convencido, pero al instante me ignoró.

¡Qué lujo!, pensé, tener a esos animales en tu propia ciudad, poderlos visitar cada día si quieres, charlar con ellos y descifrar sus pensamientos. Ese mismo Cabrón, ¿qué estaría pensando?... Pero lo dejo para otro día. Hoy me quedo con el avestruz. Con “ella” en el recuerdo tengo más que suficiente.

lunes, agosto 21, 2006

El Rey León.


Cuando lo ves en el Zoo, parece un rey destronado. Y sin embargo, ¡qué porte! ¡Qué rostro de majestad e imperio! ¡Qué serenidad dura e indiferente! ¡Qué anchura de frente regia y magna!

Encerrado en su espacio, a una distancia considerable del público, lejos de los cacahuetes y de las burlas humanas, el León parece aburrido. En efecto, su máxima actividad es el bostezo, que practica constantemente en cuanto abre los ojos. Duerme casi todo el día y sólo se digna levantar la cabeza en contadas excepciones. Ése es el momento esperado por padres, madres y niños, o mejor dicho, por sus cámaras, que se ponen en guardia en cuanto ven el menor movimiento. Los más listos lo intuyen, y disparan al acto, pues adivinan que las ocasiones son pocas.

Sin embargo, y a pesar de esta apariencia de languidez y aburrimiento, sospecho que el León es el más feliz de los habitantes del Parque. De entrada, no tiene que ir a cazar –le dan la comida dos veces al día–, lo que ya es un primer alivio para él. Todo el mundo sabe que es la Leona la encargada de buscar alimento, y que el macho participa casi a regañadientes. ¿Por qué tiene que hacerlo? ¿No es el Rey? ¿Acaso no basta con el porte, con disponer de una melena tan vistosa? No, el León ejerce su cargo con vocación, y es en el Zoo dónde mejor se expresa su leonidad regia.

Además, de todos los animales, creo que es el León el que tiene más justificado su encierre. No por haber hecho nada malo en concreto, pues la mayoría de los leones que habitan en los parques zoológicos de las ciudades suelen ser buenas personas y no tienen cuentas pendientes con la justicia, ni la divina, ni la humana ni la animal. No, su castigo, si de castigo se puede hablar, es por el símbolo que representan: el poder regio, la monarquía. Ponerlo en el Zoo es encajarlo en una constitución. ¿Les molesta eso? No lo creo: se vive bien, el suelto no es malo, no se pega golpe y se mantienen las distinciones. Es desde el lado del Símbolo dónde pueden sentir escozor, o mejor dicho, nostalgia. Pero los humanos han aprendido, a lo largo de los siglos, que mejor es tenerlo en una jaula, aunque ésa sea dorada. Qué luzca su porte, sí, entre cuatro paredes.

Por último, y para acabar de ensalzar la figura del Rey León, nada mejor que ver lo que ocurre cuando se la exhibe –o se la exhibía, pues creo que ya no está permitido– en el circo. Lo he visto varias veces, en directo y por la televisión. El domador, disfrazado de Tarzán, busca siempre lo imposible: ser él el Rey, destronando al que por ley natural lo es. Recuerdo que su figura, heroica entre las fieras, jamás alcanzaba la realeza que pretendía. Era como si un domador simio pretendiera ser hombre domando a los humanos. Podía alardear de valentía, y eso nadie se lo discute, y de aún muchos más atributos todos ellos dignos y meritorios (gracia, maña, arte, astucia, picardía, tesón, mano izquierda, voluntad, heroísmo, elegancia, etc) pero jamás el brillo de la corona pasaba del león a su cabeza. Daba la sensación de que las fieras obedecían por educación, como lo hacen los reyes coronados cuando asisten a desfiles, bodas e inauguraciones, para no dejar en ridículo a quiénes les dan de comer, actuando con cariño incluso hacia el domador, por ejemplo dejándole poner la cabeza en su boca, sin comérsela, pues si algo sabe el león es que por mucho que el otro lo pretenda, la corona no se la quita nadie. Pues la corona es él.

viernes, agosto 18, 2006

Visita al Zoo


He aprovechado que estoy en Barcelona durante el mes de agosto para visitar un lugar entrañable de la ciudad: el Zoo. Un lugar que conozco desde niño y que con una cierta regularidad he ido visitando, de modo que los cambios y tranformaciones que ha sufrido con los años, no constituyen para mi una excesiva novedad. Y, sin embargo, cada vez que voy lo encuentro cambiado y, sobretodo, más “deshumanizado” o, dicho en otras palabras, más “animalizado”. Me explico.

Sabido es que cualquier Zoo en cualquier ciudad del mundo se configura como un espacio limítrofe donde la especie humana es puesta lado a lado con algunas de las demás especies animales del planeta. Cuando empezó esta costumbre, por allá el siglo XVIII y XIX, supongo, la distancia que había entre uno y otro lado era abismal: los humanos, con sus vestidos elegantes de la época, pasaban con una altanería irreductible junto a las jaulas donde las fieras salvajes eran exhibidas como una atracción singular de exotismo existencial sobre la Tierra. En esta línea hay que situar la exhibición de algunos indígenes humanos “cazados” en países no civilizados (indios de la Patagonia, negros de Africa, etc) expuestos en los zoos junto a las fieras habituales. Es decir, la distancia civilizacional entre los visitantes y los seres expuestos era grande, al menos visto desde la perspectiva de cualquier observador imparcial perteneciente, como es lógico, a la especie humana del bando de los civilizados.

El darwinismo creó cierta confusión y hubo muchos chistes y juegos de imágenes sobre la cercanía entre nosotros y los simios. Pero por mucho que en algunos lugares pusieran sombreros, pantalones y falditas a los monos, la distancia entre unos y otros siguió siendo grande.

Pues bien, es esta distancia, que durante todo el siglo XX se ha mantenido más o menos inmutable, la que he visto tambalearse en mis últimas visitas al Zoo. Y no porque de pronto se haya expandido una conciencia de aproximación humana hacia las otras especies, en absoluto, sino por un simple fenómeno de “nivelación de las diferencias” o de “eliminación de las distancias” que se ha producido de un modo espontáneo y natural.

Tiene que ver, desde luego y en primer lugar, con la masificacion global de nuestras actuales culturas urbanas, que ha rebajado hasta límites increíbles los atributos de distinción de los humanos en general: atuendos cada vez más deshinibidos, pantalón corto generalizado, calzado playero, lenguaje desacomplejado, marcada impudicia, convivencia familiar relajada y, sobretodo, esa gran novedad que constituye la incorporación de un tercer ojo captador de imágenes, fijas o móviles, que se encarga de retener en sus retinas digitales lo que se visita, aliviando así a los dos ojos habituales de la cara, los cuales se contentan en ver, con perezosa indiferencia, lo secundario y anecdótico del lugar.

El segundo factor de deshumanización o animalización de los Zoos debe buscarse en este tremendo laminado que la cultura de la masificación ha hecho y sigue haciendo con éxito creciente sobre la identidad de las personas, cuyos yoes o egos quedan reducidos a un mínimo común denominador bastante estándar de la especie, muy lejos de los fatuos y engreídos egos antiguos, los que se paseaban con sombrero de copa y largos vestidos vistosos, cada uno de los cuales se creía o era portador de grandísimos atributos. Incluso el peso y el grosor de los egos de los ricos y poderosos actuales no difieren demasiado de los de la media estándar mundial, pues todos ellos han vivido y se han alimentado, y aun más que otros, de la televisión y otras chucherías acanallantes, bollicaos y donuts incluídos.

La forma por un lado (atuendos, zapatillas, gorras deportivas, lenguaje parco, convivencia deshinibida, familia relajada….) y el contenido por el otro (egos laminados y miniaturizados por la modernidad) constituyen, creo yo, la causa de una deshumanización galopante que en las calles no siempre es fácil de advertir, pero que en un lugar como el Zoo, destaca con flagrante evidencia. En los actuales Parques Zoológicos, la distancia entre animales humanos y otros animales queda reducida de una manera drástica como jamás lo había visto yo en ningún otro lugar. Por eso, en la euforia de esta constatación tan extraordinaria, me he atrevido a hablar de una “animalización creciente” de los Zoos, no porque los animales habituales sean más animales, sino porque los humanos se han acercado a sus hermanos planetarios a grados increíbles de cercanía. Es decir, se han “animalizado” en un claro proceso de acercamiento y de hermandad, desde luego inconsciente, que auguro como uno de los cambios más importantes del próximo siglo.

¿Para bien o para mal? Dado mi natural optimismo y mi fe incondicional en el futuro de la especie humana, sin duda para bien, mal pese a los agoreros. He aquí alguna de las razones:

- una miniaturización de los egos no deja de ser un requisito indispensable para poder pasar de una cultura de la Afirmación Impositiva de grandes egos a otra de Abertura al Otro, a base de egos más pequeños. Si, ya sé que entonces está el peligro del populismo, pues la teoría dice que egos pequeños son fáciles de manipular, pero últimamente me estoy dando cuenta de que esto no tiene por qué ser así: la masa de egos empequeñecidos es capaz de poner más sentido común, en sus decisiones colectivas, que minorías selectas de grandes yoes hiperdesarrollados. Pero en fin, me limito a una primera constatación, sin entrar en las disquisiciones resultantes.

- la “animalización” de la especie humana es un primer paso indispensable para que, de una vez por todas, reconozcamos nuestra condición animal, es decir, que somos básicamente animales, ocupando un lugar en este planeta muy cercano al de los demás animales que son nuestros hermanos biológicos. Creo que esta conciencia de animalidad es indispensable para llegar a alcanzar un día una conciencia planetaria, que nos permita desarrollar procesos de gobierno mundial, políticas de sostenibilidad, etc.

Para hoy, bastan estas dos razones. Suficientes, creo, para justificar mi optimismo así como mi empeño por acudir al Zoológico de vez en cuando. Tanta es mi ilusión al respecto, que no he dudado en sacarme el carnet de socio del Zoo de mi ciudad, de modo que tengo acceso gratuito durante un año al mismo. Un privilegio que espero hacer partícipe a los queridos blogueros que siguen, con fidelidad inquebrantable, las páginas de este blog.

lunes, mayo 22, 2006

Santa Rita, la abogada celestial para los casos difíciles e imposibles.















Hoy se celebra la festividad de Santa Rita, patrona de los imposibles. Para los muchos barceloneses convencidos de que viven en una ciudad del diseño, laica y moderna, sería una sorpresa, por no decir un verdadero schock, acudir un 22 de mayo a la Plaza de San Agustín, entrando por la calle Hospital a pocos pasos de La Rambla, y ver la inmensa multitud de fieles que acuden con un ramo de rosas a venerar a la Santa. En la iglesia que lleva el mismo nombre que la plaza, cuenta con una capilla y unas veneradas reliquias que por lo visto pertenecen al personaje. Pues bien, durante prácticamente toda el día, los municipales deben cortar el tráfico de la calle Hospital ante la avalancha de fieles que ocupan toda la zona alrededor de la iglesia, más los numerosos vendedores de rosas, estampitas, cirios y otros productos que hacen su agosto por Santa Rita, en la plaza y en las calles adyacentes.

Cómo se dice en las estampas, Santa Rita es “la mujer del perdón heroico”, “la abogada de las causas desesperadas” y “la santa de los casos imposibles”. El público que le es fiel pertenece a amplias capas de población, desde las más humildes y populares, hasta señoras e incluso jóvenes de clase media. Los de la clase alta, al no necesitar tantos imposibles por ser lógicamente gente de “posibles”, solicitan menos sus servicios. Es típico, por ejemplo, pedir a la santa remedios de todo tipo a problemas tanto económicos como de salud. Al caer en una época de exámenes, son muchos los estudiantes y especialmente las madres de los mismos que piden el milagro de un aprobado. Otra particularidad del culto es la urna que existe en su capilla dónde durante todo el año el público puede depositar papelitos con peticiones. Cuando la urna está llena, el párroco, acompañado de la Cofradía de Santa Rita (creada para organizar la logística de los servicios que le son propios), saca los papelitos y los quema en el pórtico de la iglesia, con la esperanza de que sus humos, con sus correspondientes contenidos, lleguen a la santa. Según he podido saber de fuentes bien informadas, esta festividad es una de las más importantes para la parroquia desde el punto de vista de la recaudación: miles y miles de estampitas, cirios, medalllitas y otros recuerdos son ofrecidos a buenos precios a los asistentes, que no dudan en comprarlos. Algo que hay que ver con simpatía, pues esta iglesia es de las que más ayudan a los pobres del barrio y de la ciudad entera. Igualmente se recomienda guardar pétalos de las rosas bendecidas el día de la santa por sus efectos benefactores. Muchos los guardan en cajitas de dinero, para que no falte durante el año. Otros hacen té con los pétalos, cuyas propiedades curativas son por lo visto considerables.

Intrigado por el fervor de este culto, he indagado sobre la vida de la santa, personaje histórico que nació en 1371 en la localidad de Rocca Porrena, en la Umbría italiana. La particularidad de su vida es que sufrió y fue ejemplo edificante durante todas sus etapas de la vida: de joven, por su bondad; de casada, por sufrir con paciencia a un marido con fama de pendenciero y vicioso; tras quedarse viuda al ser asesinado el marido, tuvo que hacer frente a los deseos de venganza de sus hijos: ambos murieron no se sabe si en el empeño o a causa del mismo; al quedarse viuda, quiso entrar en el monasterio de Santa María Magdalena, de las Madres Agustinas, algo imposible pues sólo aceptaban a mujeres vírgenes. Este obstáculo sería superado milagrosamente con la intervención de la Virgen y de santos de su devoción, S. Agustín, S. Nicolás de Tolentino y S. Juan Bautista, que, según refieren los biógrafos, la introdujeron en dicho monasterio estando cerradas puertas y ventanas. Murió a los 76 años de edad, tras cuatro años de padecer una enfermedad que soportó con admirable paciencia. En fin, una vida de santa que debería explicar la devoción de la que es objeto en el presente.

Creo, sin embargo, que una de las claves de su éxito es precisamente su definición de “santa de los imposibles”: a falta de otros recursos, es normal que los ciudadanos y ciudadanas, rodeados como estamos de tantos y tantos “imposibles”, busquen remediarlos sea como sea. Un culto simpático por su carácter humilde y popular, que se realiza sin aspavientos ni trucos, desde la sencillez de una parroquia situada en el corazón de uno de los barrios más céntricos y populares de Barcelona. Un culto que la municipalidad de Barcelona ve con muy buenos ojos, pues con la ayuda de la santa, seguro que se saca unos cuantos "imposibles" de encima, y sin que le cueste un céntimo...

jueves, mayo 18, 2006

FÚTBOL Y ESTATUT.

Cómo no podía ser de otro modo, el tema de la victoria del Barça en París, consiguiendo el “Bichampions”, como lo llamaba el periódico La Vanguardia, es y será noticia de muchos litros de tinta y de no pocas toneladas de papel impreso. Vi el partido, pues no verlo hubiera sido un insulto y un agravio a mi responsabilidad moral de buen ciudadano, y me emocioné como buen catalán que soy con los goles de Eto’o y de Belletti. Luego maldije durante un par de horas a un coche con altavoces que sin parar emitía el himno del Barça y el himno nacional catalán dels Segadors uno detrás de otro, como si se trataran de himnos siemeses. Me dormí maldiciendo el fútbol, la patria y a los patriotas, pero pronto me olvidé del tema.

Al día siguiente, bajé a Plaza Cataluña y Canaletas para observar como habían dejado los hinchas eufóricos el mobiliario urbano de la zona. Me extrañó ver sólo un par de farolas arrancadas, otras cuatro torcidas en algún extremo, un puesto de venta de cupones de la ONCE quemado, más tres o cuatro papaleras caídas por el suelo. Vaya, me dije, hubo contención emocional, a pesar del tumulto. No habían derribado ningún árbol ni arrancado de cuajo las cabinas telefónicas de la zona o los semáforos de la plaza, como ha sucedido en otras ocasiones. La fuente seguía en su sitio, y las estatuas de la Plaza Cataluña y los quioscos de la Rambla también. Tampoco habían roto los cristales ni saqueado Habitat o el FNAC. Un éxito de civismo, en una ciudad que ha padecido grandes ataques de incivismo durante los últimos meses. Aunque sí es verdad que por el suelo se veían muchos charcos sospechosos y los rincones y no tan rincones olían abundantemente a cerveza y a orín.

La victoria del Barça ha resultado ser un verdadero alivio para los políticos y para los que somos partidarios del Sí al Estatut. Una derrota hubiera despertado más ansias de venganza de las que ya existen contra el sainetismo político catalán. ¡Menos mal! La población perdonará a los administrativos los fallos del largo proceso estatutario, y los partidarios del No quedarán como unos pajarracos depresivos con ganas de aguar la fiesta. Una verdadera carambola.

Creo que lo tienen mal los del No. La gente quiere optimismo, imágenes felices de futuro, y sobretodo, no recordar las miserias del pasado. Y los de Esquerra Republicana, empeñados en su negatividad despechada, lo tendrán difícil para sacarse de encima su máscara agorera. ¡Qué error descomunal han cometido! ¡Con lo fácil que era sumarse al equipo anti PP! Además, ellos siempre han crecido en oposición a este partido. Y ahora, que lo tienen a favor, ¿cómo movilizarán a sus bases? ¿Qué problema! Se perderán en las disquisiciones y en los matices sutiles. Los socialistas han sido más listos, y basan su campaña en el antipepismo. Normal y lícito: lo mismo hicieron los del PP en las últimas elecciones que perdieron, atacando al Tripartito, origen de todo el mal de las Españas, y a la diabolizada ER. Ojo por ojo y diente por diente. Piqué se hace ahora el ofendido, pero en su momento, ¡qué partido sacaron a la entrevista del sagaz Carod con ETA! Ahora les toca a ellos pagar: el boicot al cava y la campaña andaluza contra Cataluña. Cómo niños, vaya… Aunque yo votaré que Sí.

En fin, banales comentarios de política local tras la resaca colectiva del triunfo del Barça.


Postdata: escribí este texto ayer, día después de la victoria, y hoy he leído en el periódico que hubo más destrozos de los que pensaba en la zona de los tumultos. Por lo visto, a la Fuente de Canaletas le faltaban las farolas, y sí que arrancaron una cabina telefónica, que usaron de ariete para romper los cristales de una tienda de ropa que fue eficazmente saqueada, amén de otros varios pillajes y destrucciones. El coste global de los desperfectos es de unos 100.000 euros, según primeros cálculos aproximativos. Aunque bien pensado, es lógico que las catarsis colectivas tengan su precio. Debería instaurarse para paliar sus efectos un seguro urbano relacionado con los Grandes Logros y las Victorias: el Barça y el Ayutamiento se harían cargo del mismo. Y es que yo me pregunto, ¿qué son 100.000 euros para un futbolista de éxito, para el mejor equipo del mundo o para una ciudad de fama mundial que a cada victoria del Barça suma más y más activos? Pura calderilla. Sobretodo si a la victoria puramente deportiva del Barça le sumamos la más estatutaria del Sí…

martes, mayo 16, 2006

LAS MARIONETAS DEL TIBIDABO


Fui el otro día al Tibidabo, el Parque de Atracciones que se encuentra en lo alto de la montaña que domina Barcelona, allí dónde se levanta el impresionante Templo Nacional Expiatorio del Sagrado Corazón de Jesús, perteneciente a los Salesianos, esa mole siniestra que sin embargo es para los barceloneses una silueta tan amada y característica, al ser el referente visual por excelencia de la ciudad en su lado montaña. Por fortuna, junto a la Iglesia se extiende deparramándose por la ladera el antiguo y entrañable Parque de Atracciones, creado por la S.A. El Tibidabo, Sociedad impulsada por el farmacéutico y hombre de negocios Salvador Andreu, el inventor de las famosas pastillas del Dr. Andreu. Aunque las primeras atracciones no aparecerían hasta más tarde, el tranvía y el funicular que conducen a la cima fueron inaugurados en el año 1901, fecha que de alguna manera constituye el inicio de este empeño tan singular como emblemático de Barcelona.

Hacía tiempo que no acudía al Parque y tenía muchas ganas de ver si había cambiado mucho desde su compra por el Ayuntamiento de Barcelona en el año 2001. Puedo decir de entrada que la impresión fue positiva, sobretodo porque se veía muy lleno de público (era domingo al mediodía), de gente joven y muchas familias, y porque sus atracciones más emblemáticas estaban todas en buen estado de funcionamiento: el avión que da vuelas impulsado por su propia hélice, la atalaya de dos brazos que sube y baja sus cincuentra metros de longitud llevando en sus cestas de seis a ocho personas, la noria imponente y elegante de grandes alturas, las montañas rusas de siempre, el magnífico tren aereo que se mete por grutas, túneles mágicos y misteriosos, o cuelga al vacío ante una despampanante vista de Barcelona, el Castillo Encantado… Claro que junto a estas viejas atracciones, proliferan otras nuevas, todas muy ruidosas y excitantes, sobretodo para los que buscan emociones fuertes. Vi los autos de choque, siempre tan solicitados por los jóvenes conductores sin carnet, dándose golpes capaces de hacerlos saltar un palmo de los asientos, las máquinas tragaperras que te miran con sus luces chispeantes, el barco que se balancea a grandes alturas, etc. Regado todo con muchos decibelios de música y los chillidos de niños y jóvenes en estado de frenesí.

Ante esta apabullante presencia de maquinarias y artefactos chirriantes e industriosos, más el griterío humano que le acompaña, noté a faltar el sosiego que daban atracciones más tranquilas como el famoso Laberinto al aire libre, ajardinado con hileras de árboles recortados y que ocupaba una parte central y bastante grande del Parque. El Laberinto daba un respiro al ajetreo convulso de la diversión activa, y permitía a algunos padres filosofar apaciblemente con sus hijos mientras recorrían los pasillos, buscando la salida. Algo a todas luces impensable hoy en día.

Pero si en algo ha mejorado el Parque en su última versión municipalizada, es por dos cosas: por el magnífico aunque pequeño Museo de Autómatas, y por el Teatro de Marionetas o “Marionetàrium”, situado en el lugar dónde antes había el restaurante La Miranda.

Los autómatas eran una de las atracciones más típicas del Tibidabo. Hace años, sufrieron grandes deterioros y acabaron casi todos medio moribundos en los almacenes del Parque. Sin embargo, y gracias a la labor emprendida primero por Antonio Lázaro Díaz, y más tarde por los actuales restauradores del lugar, gozan hoy de muy buena salud y se les puede ver en una sala funcionando casi todos tras apretar un botón. Un verdadero placer visitarlos y charlar un ratito con la Monyos, que te guiña el ojo y mueve los ombros, con el Payaso y sus Micos, o con el otro Payaso que lleva una rana en la rodilla, con el Poeta Que Se Duerme, y con muchos otros que siguen en sus puestos de siempre, haciendo sus gestos misteriosos a cuantos niños y adultos acuden a visitarlos. Mantener esta colección y haberla acondicionado para la visita es un acierto que da al Parque ese toque de exquisitez artística que siempre había tenido y que la modernidad de los ruidos y las velocidades a veces socava.

Pero lo que realmente acentúa esta categoría de singularidad y pintoresquismo del Tibidabo es su Teatro de Marionetas, llamado Marionetàrium. Nos encontramos aquí ante una realidad de mucha categoría estética, poética, humana y entrañable de la ciudad y del Tibidabo, pues en el hermoso espacio dónde están ubicadas, se reúnen varios factores de muy distinta consideración, presentados a su vez con mucha gracia y sencillez, que es lo máximo que se puede pedir en estos casos.


Pero vayamos de visita al lugar, y dejémonos llevar por la música y los carteles que nos indican el camino hacia el Marionetàrium, justo detrás de dónde se lavanta la Gran Montaña Rusa. Nada más entrar en el amplio pasillo que hace de vestíbulo, nos encontramos con una gran pantalla de sombras dónde una orquesta recortada en magníficas siluetas nos da la bienvenida. A la derecha, nos reciben algunos de los miembros de la compañía, colgados de sus hilos que penden de sofisticados mandos, sentados sobre las cajas y los baúles de mimbre con los que suelen viajar. En el suelo, un cartel dice “Compañía Marionetas Herta Frankel”. Constituyen en realidad las "vedetes" de la antigua compañía de Herta Frankel, y los que tengan memoria de aquellos años, identificarán a los dos payasos Tonto y Gruñón, a la Tía Cristina y a Pepito, así como a los llorones Ruki y Muki. Todos ellos nos miran expectantes, con sus grandes ojos abiertos, rodeados de artilugios que tienen que ver con los viajes y las estaciones de trenes. Parece que se han detenido sólo para saludarnos, como si los hubiéramos interrumpido en medio de sus preparativos para salir de gira, dar la vuelta al mundo y volver.

Vemos luego a un trío flamenco con su guitarrista sentado, un violinista al lado, un caballo blanco, una marioneta de Indonesia y otras figuras que componen un cuadro estático pero cargado de vida. Aquí los personajes cuelgan algunos sin tocar el suelo, mostrando esa manera tan especial de estar en el espacio que tienen las marionetas, al depender de dos fuerzas de atracción de signo opuesto: la gravitatoria de la tierra, que tira de ellas hacia abajo, y la vitalista de los mandos que las empuja hacia arriba. Al fondo, en solitario, una primera figura de la compañía, el payaso de rojo que ríe. Se llama Karam, pero lo que impacta de esta marioneta es la impresionante cruz que la sostiene: un enorme y grácil insecto hecho de madera, cuerda e hilos, tan grande como el cuerpo que pende de él, como si fuera su doble abstracto, su sombra estilizada, quintasencia de sus latidos vitales.

Entramos en el teatro propiamente dicho: frente a un escenario triple (una boca central, y dos pequeños escenarios laterales y redondos), nos sentamos en las tres hileras de gradas dónde caben unos sesenta espectadores. Y empieza la función. Personajes misteriosos unos (como la figura enraizada en la tierra que teje los hilos del destino, situada en el lateral derecho), divertidos y locuaces otros (como los dos presentadores payasos, que se contradicen y hacen las delicias de grandes y chicos), o impresionantes personajes de la mitología popular: un gigantesco Pato Donato, que llena con su cuerpo todo el escenario, con una impudicia casi obcena, mientras canta y toca la trompeta; o la actriz Marlene Dietrich, magnífica en un largo vestido de oropeles, cantando “where have all the flowers gone?”, mientras del suelo van saliendo de una multitud de agujeritos, empujados por pequeños disparos de aire comprimido, verdes matojos de hierba y exhuberantes ramos de flores. Poético y surrealista. De pronto, se abre el lateral izquierdo y surge el pianista, número clásico del teatro de marionetas, con un magnífico piano de cola. Hay también un cuadro de música brasileña, con maracas y procaces movimientos de caderas, acompañando ni más ni menos que a... ¡Carmen Miranda! Finalmente, acaba el espectáculo con los aplausos del público, que durante una media hora larga ha gozado de un repertorio sofisticado y muy bien ejecutado de números clásicos de las marionetas de hilo, un género difícil que requiere mucha práctica y una esmerada atención.

(Habría que hablar aquí de lo que hay detrás de las cortinas: un “puente” desde dónde se manejan las marionetas, y todo un sistema de cables, poleas, motores y raíles ideados por el escénografo José Menchero y que sirven para que el ritmo de las escenas sea impecable, con cambios realmente rápidos y sorprendentes. Al ser yo marionetista, pude visitar estos espacios secretos, dónde se esconden los trucos viles que sirven para dar vida a las marionetas y que el público no debe ver.)

Los espectadores luego somos invitados a visitar el taller dónde se hacen las marionetas: hay más ejemplares colgados, algunas máscaras y muñecos de los utilizados por Herta Frankel y, sobretodo, unas magníficas ilustraciones que nos orientan sobre la “ciencia del hilo”: tipos de cruces o mandos, gráficos pertenecientes a distintas escuelas (la checa, la inglesa, la rusa, la del marionetista inglés Harry Tozer, que residió, enseñó y murió en Barcelona), etc.

¿Cómo ha sido posible levantar este teatro y mantener vivo el espíritu de las marionetas de Herta Frankel a pesar de su muerte en el año 1996, a los 82 años de edad? La explicación está en el buen hacer y el tesón mostrado por dos marionetistas, grandes amigos y colaboradores de Herta, que heredaron sus marionetas con el encargo de mantenerlas vivas y actuantes, cosa a la que han dedicado sus vidas durante los últimos veinte años. Son Pilar Gálvez y Fernando Gómez, promotores y directores de la compañía, metidos en el asunto de las marionetas desde 1985 (año en que entraron a formar parte del elenco de Herta Frankel). Fernando, alumno de Harry Tozer, es un sofisticado constructor de marionetas que, como su maestro, no duda en pasarse horas y meses enteros creando una sola marioneta, como nos imaginamos que hacía Geppetto para construir a su Pinocho. Su técnica es exquisita y destaca en el buen hacer de los sistemas pendulares de cruces y mandos, de modo que con sólo sutiles movimientos, los personajes pueden andar, cantar, bailar, saltar o llorar.

Pili Gálvez, “alma mater” de la compañía, mujer inteligente y de armas tomar, es la encargada de dirigir la logística del teatro. Su fuerza y su empeño, junto a los de Fernando, son el secreto que explica el milagro de este pequeño santuario dedicado al arte y a la poesía en el Tibidabo, perfectamente adaptado al espíritu del Parque y dándole un plus de exquisitez difícil de encontrar en otros lugares similares. Gracias a esta presencia, se puede decir que en el Tibidabo se da el milagro que uno espera encontrar, muchas veces en vano, en los parques antiguos de atracciones: rincones mágicos dónde lo ficticio engañe y desdoble a la realidad; lugares dónde el mundo se detiene por unos instantes dando paso a otros mundos inexistentes pero cuya realidad vemos desplegarse ante nuestros ojos. El Marionetàrium es uno de esos espacios. Y es de esperar que goce de larga vida en pro de la salud psíquica y estética tanto de los barceloneses como del mismo Tibidabo.