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domingo, mayo 18, 2008

Éxito de la Exposición y del Festival “11ª Fira de Titellaires Romà Martí”, de Caldes de Montbui

Font del Lleó, Caldes de Montbui

Cómo ya anuncié en una anterior entrada de este blog, el viernes 16 de mayo de 2008 tuvo lugar la inauguración de la exposición dedicada a Mariona Masgrau y a Pepe Otal, dentro del marco de la simpática Fira de Títellaires de la pequeña localidad catalana de Caldes de Montbui, a 30 km de Barcelona.


Quiénes no conozcan este lugar, vale la pena una visita. Destaca esta población por contener una de las termas más antiguas de España, pues sus aguas fueron famosas ya en la época de los romanos, y se conservan en un excelente estado sus antiguos ba
ños, con techos incluídos. El agua sale de la “Font del Lleó” a 74 grados centígrados y por lo visto es muy recomendable para el reumatismo, la rehabilitación de fracturas y las afecciones crónicas del aparato respiratorio, más todos los cuadros de nerviosismo y estrés. Hay varios balnearios y destaca el más antiguo, ubicado en la misma Plaza del Lleó, junto a las Termas romanas, una vieja construcción modernista muy cuidada y acogedora.

Exposición Mariona Masgrau – Pepe Otal.

Marionetas de Mariona Masgrau

Precisamente en el Museo local llamado Thermalia, un antiguo hospital del s.XVIII situado codo con codo junto a las termas romanas, ha tenido lugar la doble exposición dedicada a Mariona Masgrau y a Pepe Otal.

Encargada por la responsable cultural del lugar, Airí Masgrau, sobrina de la marionetista, la dedicada a Mariona ha sido realizada por José Menchero, en colaboración con Anastasi Rinos, Pili Gálvez, Marta Hincapié, Raquel Bonillo y Sílvia Leiva. Una maravilla de exposición centrada en tres escenarios distintos, en cada uno de los cuales hay marionetas y elementos escenográficos pertenecientes a tres épocas y estilos diferentes de Mariona Masgrau. En una había muñecos y escenografías pertenecientes al mundo de Sophia, el personaje que le sirvió a Mariona para encarnar en él muchas de sus perspectivas y visiones de la vida. En otro estaban las marionetas de Constantina, uno de sus espectáculos más afamados, muy bien expuestas en el espacio a diferentes alturas. Y en un tercer escenario, se encontraban cinco marionetas de hilo de la primera época, entre las cuales la famosa Celestina de l’Empordà, una de las más logradas y queridas por Mariona. Cada escenario tenía su porpio sonido, y el conjunto, iluminado con los mismos focos que utilizaba ella en sus obras, muy bien colocados por Menchero (quién también fue su constructor), impresionaba y daba una imagen concreta pero acertada del complejo mundo plástico de Mariona.

Sophia, de Mariona Masgrau

En la sala adyacente, estaban colg
adas fotografías de Pepe Otal hechas por Jesús Atienza. Una maravilla de fotos de diferentes épocas del marionetista que permitían hacer un recorrido por su vida con sólo las diez o doce imágenes expuestas. Estaba el Pepe de los setanta, de larga barba negra, el de los ochenta con su “troupe” y sus cabellos cada vez más blancos, hasta llegar a la última época y su colaboración con Pep Gómez en “La Divina Comedia”.

Una exposición que recomendamos a todos los interesados en saber más sobre estas dos figuras titiriteras lamentablemente desaparecidas en el año 2007 y en tan sólo pocos meses de distancia. Abierta durante todo un mes (del 16 de mayo al 15 de junio).

El Festival.

También el viernes 16, y tras la inauguración solemne realizada por el alcalde de la ciudad más los obligados parlamentos protocolarios, se disparó el pistoletazo de partida del Festival que durante tres días reunirá a un buen conjunto de titiriteros locales e internacionales, de una calidad todos ellos muy alta y sorprendente, tratándose de un festival ubicado en una población pequeña como es Caldes de Montbui.

Foto y texto de presentación Pepe Otal.

Se nota en la programación la mano de un entendido o “connaisseur”, mano perteneciente a la persona de Eugenio Navarro, que ha ejercido de director artístico de la Fira. Grupos locales de primera categoría, como Binixiflat, histórico grupo del titiritismo catalán; la famosa Compañía Herta-Frankel, instalada en el Tibidabo dónde las marionetas de la ilustre vienesa siguen vivas y en activo; el Guinyol Didó, de Vilanova i Geltrú, que continúa las historias y el “savoir faire” del mítico Didó; La Cònica Lacònica, prestigioso grupo dedicado al teatro de sombras de fama internacional; Pengim-Penjam, otro histórico del titiritismo catalán; Tatoina, joven compañía de teatro musical con títeres; Teatre de Butxaca, de Mollerussa, experimentado grupo de actores y objetos; Toni Zafra, prestigioso solista de marionetas de hilo; y Xirriquiteula, nueva compañía polifacética de teatro de calle ubicada en Badalona.

En lo internacional, hay figuras de renombre como el Bululú Théâtre, del histórico Horacio Peralta, que empezó en el metro de París y ha acabado en los mejores escenarios mundiales del género; el Chonchón de Argentina y Chile, esos dos titiriteros geniales que presentan dos espectáculos bien conocidos por el público de La Puntual: Juan Romeo y Julieta María, y Bufos de la Matiné; Is Maskareddas, histórica compañía de gran prestigio de la ciudad de Caglari, en Cerdeña, dónde dirigen el importante Festival del Mediterráneo en esta ciudad; y Valeria Giglieta, argentina afincada en Barcelona especialista en teatro de sombras con las manos, de un alto grado de refinamiento y poético hacer.

Yo tuve la ocasión de ver el viernes los tres primeros espectáculos, que fueron los siguientes:

“Món Nan”, de Toni Zafra. Este virtuoso del hilo proviene de lo que podríamos llamar “escuela catalana de marionetas de hilo”, creada como bien se sabe por el ilustre marionetista inglés nacido en Uruguay H.V.Tozer. Zafra, que fue uno de sus alumnos más aventajados, trabaja con gran mimo varios números, algunos clásicos, otros de cosecha propia, siempre con una exquisita manipulación que combina a través de simpáticas alocuciones al público, con un juego de complicidades entre el espectador y las propias marionetas. Figuras como el caballo, el chino malabarista, los mariachis calaveras o el payaso, pertenecientes al mundo del circo y que se mueven por el escenario con el manipulador a la vista, mostraron un estilo y una puesta en escena de tipo “virtuosístico”, capaz de arrancar a cada momento merecidos y prolongados aplausos del público.

“Vet aquí que una vegada” és el título del espectáculo que presentó en la plaza el Teatre de Butxaca, un grupo muy original de actores que juegan con una “parada” llena de objetos, juguetes y otros artilugios que les sirven para contar historias. A un lado, un músico acompaña la narración con sonidos de percusión y otros pequeños artilugios sonoros, a modo de puntuación rítmica de la obra. Un espectáculo que debe situarse en esta zona limítrofe en la que se cruzan el teatro de títeres, el de objetos, la narración oral y el trabajo actoral. Joan Besora y Carles Crespo en la parte actoral, y Jaume Barranco con los efectos sonoros, nos deleitaron con un espectáculo elegante y de excelente factura teatral, apto para todos los públicos, con un trato respetuoso, irónico y adulto hacia el espectador joven, lo que siempre es de agradecer. Recibieron fuertes aplausos del público.

Por la noche, tocó al Chonchón ocupar el escenario, y lo hizo deleitándonos con su maravilloso “Juan Romeo y Julieta María”. La capacidad improvisatoria de Miguel Oyarzún y de Carlos Piñero se desveló otra vez en Caldes, al incorporar en el espectáculo elementos circunstanciales del entorno (la noche, el fresquito que hacía, las campanas que iban sonando, las referencias al catalán, a los grupos de teatro locales, a algunos presentes de entre el público…), incorporaciones siempre puestas con acierto y en el momento justo. El público, que llenó los asientos a pesar del fresco y la hora –las 22:30–, premió con sonoras carcajadas y prolongados aplausos la labor del Chonchón. Una gozada y una corriente de aire fresco que nos llegó de la boca y las manos de estos dos maestros titiriteros de fama merecida en los festivales y escenarios de España y del mundo entero.

Felicidades, pues, a Eugenio Navarro, responsable de la programación, a los técnicos de cultura del Ayuntamiento de Caldes de Montbui, a su alcalde y a su concejal de cultura, que llevan a cabo una de las apuestas culturales más sólidas y coherentes en este campo siempre tan interesante como necesitado del teatro de títeres y marionetas.

viernes, mayo 16, 2008

Homenaje a Mariona Masgrau y a Pepe Otal en la Fira de Titelles Romà Martí

En Caldes de Montbui, a pocos kilómetros de Barcelona, y en ocasión de la Fira de Titelles que se organiza anualmente (se trata de la onceava edición, ver programa, este año con dirección artística de Eugenio Navarro), se va a presentar una exposición realizada por el escenógrafo José Menchero con marionetas de Mariona Masgrau y fotografías de Jesús Atienza con imágenes de Pepe Otal y la misma Mariona Masgrau. La inauguración es el viernes 16 de mayo, a las 5h de la tarde.

Cómo dice el texto de presentación:

Enguany, la Fira de Titellaires Romà Martí està dedicada a dos artistes cabdals en l’univers de les marionetes de Catalunya: en Pepe Otal i la Mariona Masgrau. Dos titellaires que ens han deixat durant l’any 2007. Amb trajectòries diferents però paral.leles en l’espai i en el temps, a més a més de ser grans amics i còmplices en molts espectacles, els dos es van iniciar en el seu art envers els anys 1975-76.

Mariona Masgrau, a Portugal primer i després a Barcelona, funda junt amb Eugenio Navarro i Toni Rumbau La Fanfarra, una de les companyies de més prestigi del país, creadora del personatge de Malic, que donarà nom a molts espectacles i el 1984 a l’entrenyable Teatre Malic.

Pepe Otal va ser director i fundador del Grupo-Taller de Marionetas, instal.lat primer a la Barceloneta i més tard a un local del carrer Guàrdia de Barcelona, una companyia mítica convertida en escola de titellaires de la que han sortit nombrosos marionetistes de gran prestigi.

Els dos eren titellaires aventurers, intèrprets i a la vegada grans creadors de taller. Els últims anys es van destacar pels seus espectacles solistes i personals: La Mariona a l’entorn del tema de la dona i del personatge de Sophia, Otal a través de les seves visions de clàssics de l’òpera com el mateix Don Giovanni. La Fira de Titellaires Romà Martí vol homenatjar aquests dos creadors que han deixat un gran buit tant en l’espai creador com pedagògic del món titellaire de Catalunya i d’Espanya.

miércoles, noviembre 07, 2007

Noticias frescas sobre el Taller de Pepe Otal

Finalmente, parece que las cosas se han ido aclarando respecto al tema de qué pasará con el legado de Pepe Otal, fallecido el mes de agosto, y su taller.

Tras una reunión mantenida con los responsables del Instituto de Cultura de Barcelona (ICUB), organización dependiente del Ayuntamiento de la ciudad, Jordi Martí y Rosa Mac mostraron su beneplácito e interés en encontrar la manera de conservar la obra del tiriritero fallecido así como el taller de la calle Guàrdia, afín de mantener sus actividades docentes, teatrales y poético-culturales. Mostraron la necesidad de que hubiera una entidad legalmente instituída al frente del proyecto, capaz de gestionarlo, pedir subvenciones, etc, y se vio la conveniencia de que esta entidad fuera una fundación, puesto que existe un legado artístico importante para establecerse como patrimonio de la misma.

Tras este primer encuentro, y tras visitar el local los responsables del Ayuntamiento y confirmar lo dicho en la reunión anterior, se decidió en una reunión celebrada este lunes 5 de noviembre, en el Café de la Ópera de Barcelona, crear una comisión ejecutora encargada de redactar los estatutos, definir los propósitos de la entidad y llevar a cabo las tareas operativas del proyecto.

Esta comisión está formada por las siguientes personas: Jordi Bertrán, Jordi Vizcaíno, Carles Codina “Litus”, Maria Llinàs, Paula López, Jordi Pinar e Irma Borges. De éstas, serán las más propiamente ejecutoras Carles Codina “Litus”, Paula López e Irma Borges, con la ayuda de Jordi Vizcaíno y Jordi Bertrán. Colaborará en la redacción de los estautos Xavier Gimeno, conocedor de esta temática. Una vez redactados los estatutos de la futura entidad, se pedirá una entrevista al ICUB para presentarlos y establecer líneas concretas de actuación.

En paralelo a esta comisión, hace días que un grupo de amigos y allegados a Pepe está realizando la ingente tarea de inventariar todas sus marionetas, cuadros, artefactos, libros, dibujos, carteles… Son Pep Gómez, Luis Fellini, Antonio el Farero y Lucas. Existe ya, por lo visto, una base de datos con el nombre de cada títere y objeto, con fotografía de la misma, descripción, etc. Este grupo trabajará en íntima conexión con la comisión ejecutora afín de redondear el proyecto.

El tema parece pues encauzado, con un equipo joven al frente, ilusionado y comprometido en la labor. El hasta ahora llamado Consejo de Ancianos, formado por Carles Canyelles, Jordi Bertrán (que también está en la comisión, al ser el encargado de los talleres), Pep Gómez, el poeta David Castillo, el fotógrafo Jesús Atienza, yo mismo, más otros que me dejo, seguirá orbitando alrededor del proyecto, sin inmiscuirse en las labores ejecutoras, ajeno pues a la Fundación, pero apoyando a la misma y sosteniendo el espíritu abierto, creativo, interdisciplinar y libertario de Pepe Otal.

Respecto al nombre que tomará la entidad, yo propongo Casa-Taller de Marionetas de Pepe Otal, denominación que conjunta el carácter práctico y pedagógico con el museístico, al relacionar la Fundación con el local utilizado por Pepe en los últimos quince o veinte años. De todos modos, esta cuestión será decidida en su momento por los interesados en sus propias deliberaciones. Esperamos igualmente que pronto las noticias nos lleguen directamente de la Fundación.

lunes, octubre 08, 2007

Buenas noticias para los Otaleros.

(Zeus colgado en el Taller de Pepe Otal)

El jueves 5 de octubre tuvo lugar la reunión con los máximos responsables del ICUB (Instituro de Cultura de Barcelona), Jordi Martí y Rosa Mac, a la que asistieron David Castillo, Carles Canyelles, Pep Gómez, Jordi Vizcaíno y un servidor de ustedes.

Se expuso a los mandatarios la idea de mantener abierto y activo el Taller de Pepe Otal, huérfano de su Alma Mater tras la muerte del ácrata titiritero, a través de una asociación constituída por sus alumnos, discípulos y colaboradores más allegados, cuya misión sería preservar por un lado el rico patrimonio artístico dejado por Pepe, y por el otro lado continuar los cursos sobre construcción de marionetas, así como las actividades interdisciplinares de encuentros entre poetas, marionetistas, actores y artistas de todo tipo y calibre.

La idea gustó a los oyentes municipales, buenos conocedores de Pepe Otal y deseosos de preservar la memoria del insigne titiritero albaceteño en Barcelona. No cabe duda que el proyecto despertó sus simpatías. Además, y según expresó Jordi Vizcaíno, la concejala del Distrito, Itziar Fonzález, conocía bien a Pepe y ha mostrado ya sus deseos de apoyar la propuesta. Sólo queda despejar una última duda respecto al local: ¿está afectado por algún plan especial que desconocemos? De despejarla se encargarían Jordi Martí y Rosa Mac, consultando directamente a Ciutat Vella y Procivesa.

En caso de que el local estuviera libre, los pasos a seguir serían los siguientes:
- constitución de una entidad encargada de gestionar el espacio y sus actividades
- establecer un nuevo contrato con Ciutat Vella respecto al local
- proceder a una restauración y acomodación del espacio de taller, mientras se elabora un plan para la acomodación de las marionetas, biblioteca, taller, etc.
- pedir las correspondientes subvenciones para asegurar el arranque, la remodelación y el funcionamiento del Taller.

Se habló al principio de una Asociación Cultural, pero al percartarnos de que existe un legado artístico importante, tasable y en cuya catalogación algunos amigos de Pepe están actualmente trabajando, Jordi Martí planteó la posibilidad, mucho más atractiva y aconsejable desde el punto de vista del interés común, de instituir una Fundación, cuyo capital fundacional sería precisamente el legado dejado por Pepe Otal.

Las ventajas serían las siguientes: primero, las Fundaciones tienen una finalidad intrínseca de servicio público que las Asociaciones no tienen. Segundo, es posible incrementar el patrimonio de la Fundación con otras aportaciones (se entiende, de titiriteros, pero también de poetas, pintores...). Tercero, en caso de disolución de la Fundación o de naufragio del proyecto, las administraciones deberían hacerse cargo del legado artístico, lo cual garantizaría la conservación del mismo.

Igualmente puso en evidencia Jordi Martí, viejo conocedor de la historia de los proyectos culturales de la ciudad, sobre la necesidad de que la entidad en cuestión dispusiera de un “motor gerente o administrativo” suficientemente capaz y potente, para poder administrar las subvenciones que hará falta pedir. Y, tal vez aún más importante, de una o varias Almas Mater que sostuvieran con sus nombres y su entrega, el temple de la entidad fundada.

Sobre todo ello los presentes expusieron sus ideas y sus propósitos de resolver estos temas lo mejor posible con la participación de los implicados en el proyecto, que como pudo verse en la última asamblea realizada, son muchos.

Tras salir a la calle, se decidió convocar una nueva reunión con todos los interesados en participar en el proyecto para el próximo día 25 de octubre, a las 22h, en el mismo Taller de Pepe Otal, en la calle Guardia nº11.

A modo de colofón de esta crónica, dos apuntes personales:

- veo excelente la idea de hacer una Fundación, aunque exige un esfuerzo de gestión inicial considerable. Pero sería iniciar el proyecto con un potente buen comienzo.

- curioso constatar de que la idea de crear una Fundación Pepe Otal fue la primera opción planteada en la asamblea celebrada en el Taller, concretamente por el participante que llevaba un loro en el ombro y cuyo nombre desconozco. Opción que fue soltada al inicio y por nadie recogida, pues posteriormente todo fue hablar de Asociaciones, estatutos y otras cosas sin fin. Creo que fue el mismo loro quién sopló la idea a su portador, sin duda inspirado por el mismo espíritu errante de Pepe Otal, quién se hallaría contemplando la escena desde alguna de sus marionetas colgantes. Es lógico que escogiera al loro como receptor de sus susurros ultratúmbicos, al ser Pepe un viejo marinero que gustó siempre del espíritu piratesco y de la estética bucanera. Lo que indica cuán diferentes son el tiempo de los finados y el de los vivos, pues lo que los primeros hubieran solucionado a los dos minutos con un par de frases sopladas por el loro, los segundos necesitamos dos y hasta tres largas horas para debatir ideas similares que al final no consiguieron llegar al meollo del asunto.

- Y para acabar estas consideraciones personales, propongo como nombre de la entidad a fundar, la siguiente fórmula: Fundación Casa-Taller de Marionetas de Pepe Otal, que podría también redactarse del siguiente modo: Fundación Pepe Otal, Casa-taller de Marionetas.

jueves, septiembre 06, 2007

El “Proyecto Otal” sigue adelante.

(Asistentes a la asamblea. Foto de Jesús Atienza)

Los Otaleros pueden estar contentos: anteayer (4 de septiembre, a las 22h) hubo una reunión –aunque se la podría calificar perfectamente de asamblea, dada la concurrencia a la misma, y a pesar de que en ella no hubo ni votaciones ni contumaces discusiones– en el taller de Pepe Otal para discutir sobre tácticas y estrategia de la intención por todos manifestada de conservar su legado y continuar con el taller abierto.


(pipas y barcos)

El Consejo de Ancianos dejó de serlo al ampliarse a la juventud que puso la nota dominante en cuanto a energías emprendedoras respecto al futuro inmediato. Se vio que había ganas de implicarse en el Proyecto Otal, lo que demuestra que las sinergias provocadas por el Taller de Pepe siguen intactas. De hecho, un grupo de amigos, capitaneados por Pep Gómez, Luis Fellini, Lucas, Antonio el Farero y otros, ya han empezado este agosto a organizar el material con vistas a sanear y limpiar el local, demasiado cargado. El poeta y periodista David Castillo se comprometió en llamar a los responsables de cultura del Ayuntamiento, para solicitar una entrevista y exponer el tema. A la misma asistirán junto a Castillo algunos de los Ancianos. Reunión que será clave para el futuro de los Otaleros, pues sin la implicación y la complicidad del Municipio (propietarios del local), todas las buenas intenciones se vienen abajo –o requerirían de tratamientos de choque con mucho desgaste de energía.

(Salón biblioteca con un simpático esqueleto)

Jordi Bertrán mostró su interés en coordinar las labores pedagógicas del taller, con organización de cursos, encuentros y seminarios. Xavier Gimeno, alumno de Pepe, se ofreció para escribir los estatutos de una posible asociación. Jesús Atienza hizo fotografías del evento, con una foto final de familia que adjuntamos a esta crónica. Carlos Cañellas expuso con vehemencia sus ideas sobre las tácticas a seguir. Un responsable de Radio Contrabanda pidió que no se rindiera ningún culto al difunto, lo que estaría en contra de su espíritu libre y soberano –opinión compartida por la mayoría. Juan Vinuesa, poeta y pintor, también mostró su deseo de que en el local se sigan celebrando encuentros interdisciplinares. Antonio el Farero puso algunos puntos sobre las íes, como es frecuente en él. El amigo Lucas, buen conocedor del local, expuso las necesidades de tirar unos cuantos kilogramos de material a la basura y mostró sus deseos de replantear la zona de taller con criterios más prácticos y racionales. Hubo también un asistente con loro, lo que dio a la asamblea un marcado ambiente piratesco, que hubiera gustado mucho al finado marionetista. Asistió como invitado especial el artista pintor y dramaturgo de carrera Jorge Raedó, quién pisaba por primera vez el taller de Pepe. Quedó muy impresionado. Asistieron también los titiriteros Pili Gálvez, David Laín, María Madeira, Carme de los Babi, Jordi Pinar, Elena Millán, Paula López, Carlos Codina, Valentina Raposo y otros cuyos nombres desconozco. También el cineasta y escritor albaceteño Pedro Nares.

(Pep Gómez junto a la marioneta del Holandés Errante)
En resumen: el proyecto de continuar con el taller de Pepe sigue en pie y con fuerzas renovadas. La juventud de sus más directos implicados es la mejor garantía del éxito del empeño. Veremos en qué queda la reunión de Castillo y los Ancianos con los responsables políticos del Ayuntamiento. Seguiremos informando.

viernes, agosto 10, 2007

La “Casa-Taller de Pepe Otal”.

Como todos sabemos, Pepe Otal ha muerto. El Capitán abandonó el barco y dejó a su tripulación huérfana. Yo debo confesar que nunca pertenecí a su tripulación, de modo que no me siento huérfano. Eso sí, pertenecí a su núcleo de amigos íntimos, de lo que me enorgullezco, pues tenía en una gran estima a este titiritero iconoclasta y original, que además de piloto de barco fue torero en una ocasión, le gustaba el boxeo y, que yo sepa, jamás fue al fútbol.

Dejó su taller repleto de títeres y marionetas, una especie de casa museo –casa porqué vivía allí– impresionante, único creo yo en su género. Quiénes lo han visitado saben de lo que hablo. Quiénes no, deberían hacerlo antes de que desaparezca.

¿Desaparecer? Ésta es la cuestión. La familia, propietaria legal de su patrimonio, ha indicado el deseo de que la colección entera permanezca en Barcelona. En consecuencia, algunos amigos suyos nos hemos reunido estos días para estudiar qué hacer con todo este legado.

Todos sabemos que Pepe Otal era un personaje especial en cuanto a su relación con el tema de los alquileres, contratos, etc. Es decir, no le gustaba para nada pagar alquiler.

Esto se lo podía permitir, en su primer taller de la Barceloneta porque simplemente lo “ocupó” (en una época en la que esta palabra aun no estaba de moda, o sea que, aun siendo un “ocupa”, no era un “okupa”), y en el segundo taller de la calle Guardia porque gracias a las instancias de algunos amigos suyos, el Ayuntamiento de Barcelona, a través del Distrito de Ciutat Vella y de la empresa Procivesa, le hizo un contrato de “precarista” sin alquiler alguno dándole un local muy grande aunque húmedo y no demasiado acondicionado.

Ahora el taller se ha quedado sin dueño. Pero es evidente que una labor continuada de cuarenta años dedicados a la creación titiritera y a la enseñanza del oficio a varias generaciones de titiriteros –enseñanza que no sólo continuaba sino que es de gran importancia que se siga impartiendo– no puede desaparecer así por las buenas. Barcelona, en este momento, no cuenta con ningún centro de enseñanza del oficio titiritesco, ya que el Instituto del Teatro, en su última etapa, ha eliminado las referencias artesanales de este oficio milenario en aras de la “visualidad” y otras concepciones y denominaciones más modernas y “juveniles” (como indica el mismo Festival de Títeres, que ha pasado a llamarse NEO).

El caso de Pepe Otal es un caso único, una seta milagrosa que surgió del humus putrefacto radical-alternativo de los setenta, esos que han alimentado a una cuantas generaciones de banqueros, ejecutivos, burócratas de la cultura y políticos. Y no lo digo para desprecio de estas profesiones, que me merecen el máximo respeto, sino para destacar la singularidad de Pepe Otal, que consiguió resistir y instituirse como un centro muy sui generis de artista, agitador cultural y maestro de titiriteros.

Todo esto viene a cuento a raíz del problema de qué hacer con su legado y su taller. Pues bien, ese grupo de amigos –al que hemos denominado “Consejo de Ancianos”, afín de que el peso de sus opiniones tenga el quilotaje necesario para doblegar la opinión de los responsables políticos– pretendemos que el taller y su legado titiritil (es decir, el patrimonio artístico de Pepe Otal) pueda continuar en el mismo local de la calle Guardia, con las necesarias obras de reacondicionamiento y con el apoyo del mismo Ayuntamiento propietario del local. Un legado que, según mi parecer, debería pertenecer a la ciudad que lo vio crecer y lo ubicó en su seno, es decir la ciudad de Barcelona.

Una cuestión es la del nombre. Podría llamarse “Museo-Taller de Pepe Otal”, pero la palabra “museo” choca con el ideario del piratesco titiritero, que más bien renegaba de las oficialidades mortuorias que se suelen asociar a los museos (aunque hoy en día ya sabemos que los museos se han convertido en parques temáticos de la cultura, lo que significa que tienen más vida o, al menos, más visitantes). Creo que a Pepe le hubiera gustado más la expresión “Casa-Taller”, simplemente porque responde a la realidad de lo que era: su casa y su taller.

Con esta denominación, se mantiene el lado activo y titiritil del local y, por otro lado, se incorpora el aspecto memorialístico, al indicar que fue la Casa de Pepe Otal. En este sentido, tendría gracia mantener intactas sus estancias privadas, para que las futuras generaciones vieran como vivía un titiritero-pirata de finales del siglo XX, siendo esta parte la más “museística” de la Casa-Taller, dónde los forofos del personaje podrían acudir para rendirle culto y charlar con su fantasma. Incluso se podría cobrar entrada para poder visitar este “sancta-santorum” de la intimidad Otalera…

Otro tema es el del “merchandising”, que debería explotar algunos de sus leitmotiv más recurrentes, como esqueletos, calaveras, pipas-calaveras, pomos-calaveras, anillos-calavera, payasos y otros personajes circenses. También se podrían vender marionetas, postales, camisetas, carteles, libros… Esto tendría ocupado a muchos de sus tripulantes huérfanos, y ayudaría a financiar el local.

Tampoco habría que descartar que la “Casa-Taller de Pepe Otal” entrara en los circuitos turísticos de la ciudad: ahora que Barcelona busca un turismo más culto e inteligente, centrado en los temas de la cultura, al Ayuntamiento le vendría casi regalada esta rareza museística, y sacaría un beneficio a un local que hasta ahora sólo le ha dado dividendos artísticos: tras la inversión, recaudación de beneficios. ¿Por qué no pensarlo así? Mientras, profesores, alumnos y agitadores culturales podrían seguir con sus labores en la misma “Casa-Taller”.

En fin, he aquí algunas ideas propias alrededor de este tema que preocupa a la profesión titiritera catalana y española: que el legado de Pepe Otal no se pierda y que su labor pedagógica continúe.

jueves, julio 26, 2007

Pepe Otal ha muerto.

Pepe Otal en el Teatro Malic. Al fondo, Mariona Masgrau y una amiga.

El titiritismo español vuelve a vestirse de luto. Pepe Otal, el gran marionetista de Albacete instalado toda su vida en Barcelona, murió la noche del 24 de julio, después de la función realizada en el Festival de Caglari, en Cerdeña, Italia, que organiza Antonino Murro. Actuaba con “La Divina Comedia” junto con Pep Gómez.

Una pérdida que se suma a la de Mariona Masgrau hace apenas dos meses: dos constructores y creadores de marionetas, dos mundos personales propios de indudable originalidad, infatigables trabajadores y titiriteros los dos de taller, ambos amigos y aliados en varios de sus espectáculos, y buenos amigos personales: no en vano Pepe era el padrino de Octavi, hijo de Mariona y mío.

Siempre consideré a Pepe Otal una excepción en el ambiente titiritil catalán y español. No sólo por lo más evidente de su personalidad: esa entrega a un modo de vivir libre –libertario en tantos de sus aspectos– que lo había convertido en una “avis rara” del mundillo alternativo barcelonés (sonadas eran las fiestas que organizaba en su taller, dónde acudían poetas y titiriteros en largas noches de arte y jolgorio), sino que también su excepcionalidad residía en otros aspectos para mi aún más interesantes.

De entrada, su nobleza de espíritu, que se transmitía a su porte, siempre provisto de digna elegancia (sobretodo cuando iba trajeado de capitán de barco), y a su hablar rico de viejo castellano. No por nada era oriundo de Albacete, vecino a la Mancha, y algunos genes espirituales de la zona, que los Molinos de Viento expanden con sus originales toques de locura literaria, le debieron alcanzar al nacer. Pues creo que no es exagerado decir que Otal tuvo aires Quijotescos en unos casos y Cervantinos en otros muchos, al ser doble su aventura: creador artístico de mundos de ficción y personajes que le doblaban en la realidad (sus espectáculos con sus cientos de títeres y marionetas); y aventurero y personaje literario él mismo de los de verdad, es decir, de los que viajan y se la juegan, en sus dos vertientes de titiritero y de piloto de barco, luchando tantas y tantas veces contra Gigantes, Leones y Molinos de Viento, imaginarios y reales...

Por cierto, características que también residían en su colega femenina Mariona Masgrau, aventurera del arte y aventurera de la vida por un igual.

Esta dignidad y ese porte de castellano viejo, siempre atento a los amigos, valiente contra los enemigos, reservado y poco dado a la cháchara vacía, seductor cuando lo quería, sabio sobre las cosas de la vida, fueron las principales y para mi más impactantes características de Pepe Otal. Alguien que no se dejó llevar por los imperativos mercantiles de la época, que no se arrodilló ante las instituciones, que se burló de las exigencias de servitud de éstas, que fue capaz de defender el “no acabado” de los espectáculos (en una época dónde lo que más se valora son los “acabados”, es decir, la “forma”, la “pièce bien faite”: que no se rompa un hilo, que no falle el micro, que la música suene bien, importando un pito lo que contiene la obra y se dice en ella ).

De ahí su abominación de los ensayos, que sabía justificar muy bien ideológicamente, aunque yo siempre lo achaqué a su pereza visceral por pérdidas para él inútiles de tiempo (lo que fue gran tortura para sus programadores, como a mi me tocó más de una vez sufrir, viéndole estrenar en mi teatro sin apenas ensayos previos, lo que me obligó más de una vez a ponerle un director casi a la fuerza). ¿Pero acaso no tenía derecho a no querer ensayar, si ésa era su real voluntad? Y si las cosas no salían bien, asumía con espartana y filosófica resignación los resultados, es decir, importándole un bledo la opinión de los demás –aunque valoraba mucho la de sus amigos.

Rasgos que definen al personaje que Pepe Otal esculpió de si mismo con el tesón de los años, a través de sus obras, pero sobretodo a través de sus talleres que fueron dos: el de la Barceloneta y, ya en su segunda etapa, el de la calle Guardia, en el Raval barcelonés. Fueron los talleres de Pepe verdaderos templos a su persona y a su manera de entender la vida. Todo en ellos rezumaba Pepe Otal. De entrada, sus dependencias más íntimas, allí dónde vivía, invitaba a sus amores y tenía sus libros personales, repletas las paredes y las estanterías de objetos de valor hechos por él mismo: cuadros, barcos, dibujos, pinturas, carteles, fotografías, objetos esculpidos, calaveras y muertos por doquier, buscando siempre un aire de camarote de barco –con el que surcaba los océanos de su aventura, fuera en mar o en tierra.

Luego, el taller propiamente dicho, muy bien organizado, con sus cientos de títeres, muñecos y marionetas colgados como jamones en unos casos, formando grupos, en cuadros estudiados, mezclados con mil elementos de atrezzo y decorados. Y la presencia de sus amigos, amores y colaboradores en fotos y otros recuerdos, de los grupos con los que tuvo contacto, que fueron muchos, carteles, postales, dedicatorias... Un museo-templo del titiritero que se sabía demiurgo y lo disimulaba con un falso ateísmo que en realidad decía: “no hay más Dios que Yo”.

Hace poco escribí un texto para la revista Fantoche sobre Pepe Otal. Decía en él que Pepe era un personaje tan admirado y respetado por la profesión, que era tal vez “el único caso de titiritero aún joven –aunque maduro– y en activo que ha recibido, sin haber fenecido, varios homenajes en vida”. Afirmación que por desgracia deja de ser cierta, pues los merecidos homenajes que pueda recibir a partir de ahora Pepe, ya no contarán con su presencia ni con la de su pipa irónica sacando humo como una locomotora en combustión de nuevas ideas y fabulaciones.

Mi pésame, pues, a su madre, hermana y sobrinos, a Alicia, su última compañera, a Pep, su último colega titiritil, y a todos los que lo tenían como a un padre, un amante o un hermano.

Pepe Otal, como Mariona Masgrau hace dos meses, ha muerto. Dejaron ambos de ocupar un lugar concreto, situables en el tiempo y en el espacio, y ahora que han fenecido, se expanden por la geografía mítica en la que vivieron y ellos ayudaron a crear y a crecer. Juntos deben estar riéndose de nosotros, pues ambos compartían ese don libertario de la valentía y la distancia irónica. Los encontraremos siempre en los mundos dobles de la realidad, allí dónde lo tangible se asocia a lo que está presente y no se ve. Dos personajes entrañables al alcance siempre de sus amigos y de los titiriteros del mundo.

¡Larga vida a los dos amigos!


Toni Rumbau