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jueves, mayo 17, 2007

El Festival de Marionetas de Estambul

He tenido la gran suerte de participar en el décimo Festival de Títeres de Estambul, dirigido por el titiritero Cengiz Ozek, gran especialista en el teatro de sombras turco del Karakoz, con el espectáculo "A Dos Manos". Y digo suerte, porque Estambul es una ciudad que conozco bien y a la que siempre me gusta volver para seguirla conociendo y de paso ver a los amigos que allí tengo.

Jorge Raedó y un servidor posando en la mezquita de Rüsten Pasa.

Hice el viaje en compañía del artista pintor y dramaturgo de carrera Jorge Raedó, quién ejerció las labores de acompañante y técnico colaborador de titiritero con esmero y eficiencia. En sus ratos libres, pudo dedicarse a sus labores con el lápiz y la carbonilla, retratando en su cuaderno las imágenes de las principales mezquitas de la ciudad, especialmente las construídas por el gran arquitecto otomano Mamir Sinan (1494/99?- 1588) –pueden verse algunos de sus dibujos y fotografías en su blog particular.


Interior de Santa Sofía. Foto de Jorge Raedó.

Debo decir que nuestra estancia contó con la inestimable compañía del director del Instituto Cervantes de Estrambul, Don Pablo Martín Asuero, quién nos mostró no pocos lugares fantásticos de la ciudad, y con quién compartimos una tarde de narguilé en compañía del amigo comerciante de lámparas y de narguilés Gürsel Bulut, de quién ya hablamos en este Blog en una anterior ocasión (ver la entrada “El Blog del Narguilé”, del 15 de marzo 2007). Especial mención merece la comida hecha en el Hamdi Restaurant, desde cuya terraza pudimos contemplar una magnífica vista del Bósforo y la entrada del Cuerno de Oro, con el Puente Gálata en primer plano. ¡Una delicia, vaya!


Gürsel Bulut, Toni Rumbau y Pablo Martin Asuero en un café de Estambul. Foto de Jorge Raedó.

Respecto al Festival, pocas cosas puedo decir, pues nuestra apretada agenda de visitas urbanas, compromisos pictóricos del acompañante colaborador y otros asuntos personales nos impidió ver ningún otro espectáculo. Pero sí tuvimos la suerte de conocer a las tres chicas del grupo español El Retal, simpatíquisimas y sin duda una bocanada de aire fresco en el ambiente titiritil del Festival: Griselda, Daniela y Anita. También reencontré al siciliano Mimo Cuticchio, famoso y muy reconocido “pupari” de Palermo, personaje señero y novelesco a quién no veía desde hacía muchos años. Una sorpresa fue encontrarme de nuevo con el Teñ Teatro de Moscú y sus dos entrañables titiriteros, Ilya y Maya, a los que conocí en Rusia y que actuaron hace años en el Teatro Malic.


Dibujo de Jorge Raedó: mezquita de Süleymaniye.
Me gustaría destacar también el encuentro tenido con la compañía de marionetas de Taiwán, dirigida por el holandés Robín Ruizendaal y la titiritera, escritora y directora de escena Wu Shanshan. Participaban con un espectáculo realizado en colaboración con Cengiz Ozek y en el que se cruzaban la tradición del títere tradicional taiwanés con la del teatro de sombras turco. No lo pude disfrutar en directo, pues actuaron unos días más tarde de mi partida, pero si lo he podido ver en dvd, y la verdad es que me ha gustado mucho. Tuve la ocasión de charlar tanto con Robin como con Wu Shanshan, y me parecieron personas con proyectos francamente interesantes.

Conocí a los directores del Festival Internacional de las Artes de la Marioneta de Québec, Dénise Lavoie, Éric Chalifour y el productor Pierre Saint-Amand, invitados del Festival de Estambul, con los que charlamos largamente sobre las tradiciones titiriteras mediterráneas, tema al que parecen querer dedicar su próximo Festival. La cena en un "bistrot" de Estambul fue muy estimulante, por las largas conversaciones mantenidas.

Especial mención debo hacer sobre el edificio-teatro abierto por Cengiz Ozek llamado Kukla Istanbul, situado en el centro de la ciudad, junto a la Plaza Taksim y a dos pasos del Instituto Cervantes, dedicado a las marionetas y especialmente al teatro de sombras del Karakoz. Consta de una salita maravillosa en la planta baja para unos 50-70 espectadores, un espacio de recepción en el primer piso, un museo de marionetas aún en contrucción en el segundo, un taller en el tercero, y un magnífico salón-oficina-biblioteca en el ático, dónde Cengiz Ozek, director del complejo, ha establecido sus Reales y su eficiente centro de operaciones. El conocido buen gusto de su fundador, el Cengiz Kan de las marionetas turcas como algunos lo llamamos, aparece reflejado en los detalles decorativos de la casa, con magníficos artesonados en los techos, una estupenda escalera de caracol de madera que conecta los diferentes niveles, y un sinfín de elementos que reflejan la condición esteta y el oficio de restaurador de Cengiz. Una iniciativa que merece recibir nuestros más sinceros parabienes.

El viaje estuvo empañado por el estado de salud de Mariona Masgrau, miembro de La Fanfarra e ingresada de nuevo en el Hospital de San Pablo de Barcelona, a causa de una terrible y fulgurante enfermedad que nos tiene a todos en vilo.

jueves, marzo 15, 2007

El Blog del Narguilé

Queridos blogueros,

me gustaría presentaros a Gürsel Bulut y el blog que acaba de abrir sobre el mundo del narguilé. Un blog que entusiasmará a los amantes de esta modalidad fumatoria (Gürsel no sólo es un gran fumador de narguilé, sino un fabricante de pipas de agua, que vende luego en sus dos tiendas de Estambul) pero también a los que aman Turquía y la ciudad de Estambul.

Conocí a Gürsel Bulut en mi último viaje a Estambul, hará cosa de un año, presentado por Pablo Martín, el director del Instituto Cervantes de esta ciudad, excelente cicerone para los que tienen la suerte de caer en sus manos, y buen amigo suyo, pues suele frecuentar su tiendecita de la calle Hüdavendigar Cad, Numero 9 (muy cerca de Santa Sofía) para charlar un ratito sentados los dos en la calle mientras toman un té y se fuman cada uno un narguilé. La tienda me encantó, no sólo por las maravillosas pipas que tiene expuestas (verdaderas piezas de coleccionista algunas) sino por otros elementos igual de atractivos como la extraordinaria lámpara que había colgada cuya pantalla estaba hecha con cuero de camello y con todo un elenco de los principales personajes del Karakoz (el teatro de sombras turco), perfectamente recortados y coloreados. Una delicia que me quedé con enormes ganas de comprar, frenadas por la realidad de mi bolsillo.

Charlé con él una buena hora y supe así que no sólo tenía otra tienda en el mismísimo Bazar de Estambul (se encuentra en la calle Keseciler Caddesi 22-24) sino también en .... Tarragona! ( C/Unión 25). ¡Vaya, pensé, eso sí que es globalización! Para los que no conozcan Estambul y su Gran Bazar, les diré que es muy normal que paseando por las callecitas de este inmenso y maravilloso mercado oriental, los tenderos le hablen a uno en todos los idiomas del mundo, evidentemente en castellano, lengua muy común allí, ¡pero también en catalán!, como he visto ya en varias ocasiones... Como habrán adivinado, Gürsel Bulut habla un perfecto castellano y se defiende bastante con el catalán (lógico, dadas sus vinculaciones con la vieja Tarraco), de modo que la comunicación está garantizada.

Ahora ha iniciado este blog (totalmente escrito en español) dónde se habla de todo y que puede representar, para el que quiera iniciarse en el conocimiento de este magnífico país que es Turquía, un preámbulo de primera mano. Y si deciden ir, pues ya lo saben, pasen por una de las tiendas de Gürsel Bulut, acepten el té de rigor que le será ofrecido, fumen un poco el narguilé, y no duden en llevarse uno a casa, no sólo como objeto de regalo o de adorno de primer orden, sino también para fumarlo (hoy en día es posible encontrar en los estancos de Barcelona el tabaco especial que se fuma en el narguilé). Si no lo ha probado todavía, descubrirá todo un mundo que sin duda le va a encantar. Y si acaso no es fumador y reniega del humo del tabaco, tal vez esta experiencia le haga cambiar de opinión y acabe ingresando en el fantástico club de los que "sueñan fumando o fuman soñando" (pues tal es la condición soñadora de los que aman la pipa de agua).

Ah, la dirección del blog es: http://www.hispanoturco.blogspot.com/ . ¡No se lo pierdan!

miércoles, diciembre 13, 2006

EUROPA Y TURQUÍA


Querido bloguero, creo que Europa está cometiendo un error estratégico de gran magnitud al cerrar la puerta, al menos por el momento, a la entrada a largo plazo de Turquía en su seno. Un error que indica perfectamente las carencias de los actuales 25, incapaces de dotarse de una política global que vaya más allá de mirarse cada uno el ombligo e incapaces de disponer de sistemas de decisión mínimamente operativos.

La verdad es que el portazo se veía a venir, dado el nivel mental de los líderes nacionales de muchos de los países que componen la Unión. Para los que amamos a este país, no cabe duda que la anunciada decisión constituye una bofetada a los esfuerzos y a las esperanzas de tantos turcos que ven en el camino hacia Europa la vía natural de evolución y desarrollo de su país. ¿Qué pensarán los líderes europeos opuestos al acercamiento turco? ¿Pero acaso piensan en algo? Yo creo que no, pues si sólo tuvieran dos dedos de cerebro, llegarían a la conclusión de que únicamente existe una sóla dirección buena para un país como Turquía: la que lleva a Europa. Las otras direcciones, que las hay, no sólo son malas, sino desestabilizadoras y peligrosas para la Unión.

Da la impresión que muchos de los países que están en Europa parecen estar dentro porque no tienen más remedio que estarlo, pero que si pudieran, se saldrían a la primera, pues lo bueno y bonito es poder vivir aislados y sin depender de leyes y directrices globales. Que eso lo piensen algunos de los que acaban de entrar, tiene aún su lógica, pues tal vez los beneficios de la entrada no han sido tan notorios como se esperaba. Pero que lo digan los franceses, me parece de una burrez descomunal. ¿Francia, que ha parido la Razón, se abraza de pronto a la Sinrazón?

Bueno, tal vez haya más de algún bloguero que opine como los franceses y se sientan insultado por mi indignación. Para calmarlos, y tal vez convencerlos, voy a exponer algunos de los argumentos que considero más claros sobre el tema.

Hay uno obvio y evidente: Europa necesita integrar en sus lógicas estratégicas y económicas el convulso mundo oriental que la envuelve por el sureste. Con Oriente en llamas, la existencia de un país moderado y próspero, de mayoría islámica además, capaz de marcar la ruta a seguir a los demás de la región, es de una necesidad vital absoluta. Integración que debe hacerse con tacto y mimo, a paso lento para dejar que las cosas maduren, pero sin pausas y manteniendo altas las esperanzas de su futuro ingreso.

No hacerlo es dejar en manos del caos a un país como Turquía, que podría verse envuelto en las tensiones del entorno, sacudido por las ambiciones teológicas de los ayatolás iraníes, el despotismo de los nuevos zares rusos, o por los extremismos emancipatorios de sus vecinos del sur, con Palestina, Irack y el Líbano insertos cada uno en sus espirales de violencia.

Cerrar de pronto las fronteras geográficas de Europa sería romper con una dinámica que es la que hasta ahora ha mantenido encendidos los motores de la construcción europea. Sería volver a los egoísmos estatales que en vez de expandir, contraen y se cargan de tensiones explosivas. Los problemas que tienen Europa y el mundo no son locales únicamente sino globales, y para su solución se requieren perspectivas de largo alcance y mirada. Cualquier pretensión de arreglo desde las ópticas nacionales está condenada al fracaso.

Claro que es difícil alcanzar la coordinación de lo global con lo local, pero éste es el gran reto que tiene Europa, reto que hasta ahora ha ido solucionando con bastantes buenos resultados y sabiduría. De hecho, constituye la primera vez y el único caso en el mundo actual, de conjunto de países independientes que por propia voluntad se han juntado para establecer un gobierno global que negocie sus diferencias, se autoimponga leyes y trabaje conjuntamente en proyectos de futuro. Algo desde luego indispensable hoy en día, ante el crecimiento de la complejidad global, con unos Estados Unidos ferozmente militarizados y unas potencias emergentes como China e India que pretenden comerse el mercado internacional. El caso único de Europa es un modelo que debe competir con los otros, y para ello no tiene más remedio que expandirse como modelo, incorporando a cuantos más países a su alrededor, ya sea en calidad de socios plenos o de otro tipo de asociación. Dejar de lado a Turquía es renunciar a esta ambición de consolidarse como un espacio propio y original con pretensiones de competir en la escena mundial.

viernes, junio 02, 2006

Nuevos cultos, nuevas religiones.

Me fascina un hecho hace tiempo observado, consistente en ciertos nuevos cultos creados por el fenómeno turístico. Lo he visto innumerables veces, es patente en la mayoría de las ciudades que gozan de flujo masivo de turistas, y lo he vuelto a observar, de un modo harto singular, en mi última estancia en Estambul, visitando la conocida Cisterna Basílica de Yerebatan, situada en el corazón de Constantinopla y construída en el año 532, al lado mismo de Santa Sofía.

Ya había visitado este lugar varias veces con anterioridad (cinco o seis veces como mínimo), y aún así, quise hacer de nuevo la correspondiente cola para comprar el billete, bajar los escalones que conducen al subsuelo, y mezclarme entre los numerosos grupos de gente de todos los países del mundo que, como yo, se sienten atraídos por este lugar.

Desfilé en una especie de peregrinación silenciosa, bajo el sonido de una banda sonora acorde al lugar (música clásica turca de ritmo languideciente), envuelto en una atmósfera cargada de flashes fotográficos, del siseo de pasos y voces, y del gotear sonoro del agua que todavía cae en según que partes de la cisterna. A llegar dónde se encuentra la llamada “columna de las lágrimas”, primer punto focal del recorrido, tiré una moneda al fondo, entre los peces que acuden al clamor de la luz de los focos, con petición de deseo incluído. Me fijé que era el único en hacerlo, cosa que prueba el olvido en que ha caído esta vieja costumbre que he visto en los cinco continentes. Pero continué sin inmutarme.

De pronto, la cola que seguía la pasarela de madera se detuvo, en un atasco motivado por una algomeración formada al final del trayecto, allí dónde la cisterna termina. Estuve a punto de dar la vuelta, pero un sexto sentido y mi curiosidad por el fenómeno turístico me hizo cambiar de opinión. Recordé que allá se encontraba una extraña columna cuya base está formada por una piedra singular, dos de cuyos lados exteriores están constituídos por dos rostros de Medusa, la una de lado, la otra invertida. “Comprendo”, me dije, “están adorando la Medusa”. Me salió como una gracia, pero luego pensé que había dado en el clavo. No otra cosa estaban haciendo los miles de visitantes que, como yo, hacían la correspondiente cola para detenerse unos instantes ante los rostros mudos y enigmáticos de las dos Medusas, mirarlas con estupor, sacarles decenas de fotografías, y desocupar luego el espacio dejando sitio a los que venían detrás.














Todos aquellos peregrinos procedentes de los más insospechados rincones del mundo, ateos unos, levemente religiosos otros, fanáticos e intregistas los menos, burlones y sacrílegos otros pocos, rendían todos ellos, sin distinción de credo o fe, culto al enigma de las dos Medusas subterráneas, una veneración que ritualizaban tal vez sin darse cuenta, pero provista del más sacro de los respetos venerandos. Hermanados por la pulsión turística así como por la necesidad de amortizar los costes y esfuerzos del viaje, los visitantes cumplían con un rito a la vez moderno y antiguo: antiguo porque repetían una situación arcaica cuyos reflejos podían intuirse en las expresiones aparentemente inexpresivas de japoneses, americanos, turcos o alemanes; moderno porque a) lo completaban con la retención fotográfica, b) se hacía sin contenidos sacros asociados, es decir, con criterios de puro formalismo y c) mediante un recogimiento temporal corto, punteado por el ritmo de los relojes y de lo efímero. No hay que decir que hice lo que todo el mundo, cumpliendo con la inercia arcaica y moderna de la situación, aunque no pude evitar la veleidad de hacer “turismo dentro del turismo” (como los actores cuando hacen “teatro dentro del teatro”), al observar y fotografiar a los fieles que a su vez fotografiaban y veneraban a las Medusas.

Sentado más tarde en la magnífica terraza-café que se halla en la plaza de la mezquita de Beyazit, pensé que este fenómeno de los nuevos cultos turísticos era una práctica común y muy extendida en el mundo. Constituye una especie de nueva religión laica, que en vez de curas tiene guías y “tour operators”, cuyos viajes iniciáticos se hacen en avión, taxi y autobús, que asume los dioses y los ritos del lugar que se visita, aunque no se sepa nada de ellos, y que no duda en convertir en lugares sacros muchos a los que nadie consideraría como tales. Ejemplos sonados son la Pirámide de Kheops en Egipto (cuya visita constituye una experiencia inciática que muchos viven como tal), el Museo Egipcio de El Cairo (dónde se veneran en silencio las momias reales del antiguo Egipto, amén del ajuar de Tutankhamon y otras mil maravilas), el Mausoleo de Lenín en la Plaza Roja de Moscú (con un grado de veneración muy superior a otros lugares sacros de verdad, aunque similar al de las momias egipcias), el British Museum o el Louvre de Londres y París, la Torre de Pisa, el edificio de la Mole en Turín, y tantos otros lugares del mundo entero. En Barcelona mismo, disponemos de sitios de culto de primerísima categoría, como son la Sagrada Familia, la Pedrera o la Casa Batlló de Gaudí, el Museo Picaso, la misma Rambla, etc.

Una religión que parece estar destinada a substituir “relativamente” a las existentes: su gran ventaja es que no aniquila del todo a las viejas (de ahí su profundo carácter moderno y relativista), pues de alguna manera necesita de éstas para seguir llenando de contenidos formales la necesidad de culto de sus practicantes, vengan éstos de dónde vengan. Una religión asociada tan íntimamente al consumo, que sin duda tiene su futuro más que asegurado.

jueves, junio 01, 2006

El turismo: nuevo tipo de conquista.


Al visitar hace una semana Santa Sofía, en Estambul, me di cuenta de hasta que punto el turismo ha substituído, para bien de las sociedades modernas, las antiguas campañas de guerra y conquista.

Me hallaba contemplando el impresionante panorama que se ve desde la balconada que divide en dos el interior del templo y veía abajo el desfile interminable de las masas de visitantes que avanzaban en grupos de todo tipo, conducidos unas veces por guías y otras desplegándose a su aire. Miraban todos con un cierto pasmo el descomunal espacio interior de la basílica, y lo hacían con el doble ojo con el que es propio hoy en día hacer turismo: con los dos ojos de la cara más el ojo de la cámara fotográfica, que no cesa de fijar imágenes, como si se hubiera convertido ya en un segundo cerebro de almacenamiento, anticipándose a esa cámara que de aquí a unos pocos lustros todos llevaremos incorporada en la frente, a modo de un “tercer ojo” capaz de ver y captar las imágenes haya la luz que haya y estemos dónde estemos…

Y viendo el ajetreo constante de personas que procedían de todos los países del mundo –pues junto a los propios turcos, había japoneses, chinos, americanos, alemanes, muchos españoles, franceses, italianos…-, pensé en cómo la modernidad había revolucionado el tema de las visitas, antes tan distinto.

Construída en el año 537 por Justiniano, Santa Sofía fue durante casi mil años una basílica cristiana, a la que sólo acudían los fieles de esta religión. Seguramente podrían entrar los pertenecientes a otras confesiones, aunque dudo que fueran bien recibidos. En sus primeros años de existencia, cuando aún no había nacido Mahoma, los enemigos serían los bárbaros con sus viejos paganismos. Más tarde, el tercer monoteísmo entró en escena y, abriéndose paso a codazos, codició los territorios cristianos. El Imperio Bizantino aguantó hasta 1457, y Mehmet II, el Conquistador, tras entrar en Constantinopla, convirtió la basílica en mezquita. Durante otros cuatrocientos años, la entrada la tuvieron prohibida los cristianos, y el templo se convirtió en el prototipo arquitectónico de las mezquitas del mundo msulmán. Finalmente, colapsado el Imperio Turco, y nacida la joven República de Turquía, Mustafá Kemal Ataturk secularizó Santa Sofía, abriéndola al público sin distinción de credo e iniciando su exitosa carrera de centro de atración turística.

La gran diferencia entre la época antigua y la moderna es que antes, para poder visitar con libertad y confianza la basílica, los que no eran cristianos en la primera época, o musulmanes en la segunda, sólo podían hacerlo por medio de la conquista. Los conquistadores de antes se han convertido en los turistas de hoy, requeridos por todos los países del mundo, pues aunque saben que sus destrozos son considerables, mayores son las ganancias que generan. Lo que antes era anatema, meterse en las intimidades de las cámaras secretas del Sultán en el Palacio de Topkapi, o pisar el interior de la mezquita más importante del Imperio, hoy en día es publicitado y ofrecido a los públicos del mundo entero, para que acudan y compren la entrada y hagan todas las fotografías que quieran.

Con el arma del dinero, los nuevos conquistadores invaden palacios, templos y ciudades. Son recibidos con los brazos abiertos, se les hacen ceremonias de bienvenida y se los mima con grandes ofertas. A cambio, deben pagar entradas, billetes de avión, habitar en los hoteles y comprar muchos productos de “souvenir”. La masificación del mundo ha hecho posible esta nueva y curiosa modalidad de conquista, bastante más interesante y civilizada que las anteriores. Y el turismo estabiliza y trae aires nuevos a los países en apuros. Ocurrió con España y ocurre ahora en Turquía.

Tras haberse convertido en una de las principales industrias del mundo moderno, sin duda el turismo deberá entrar por las sendas de la sostenibilidad. Difícil empeño. Si no lo hace, se corre peligro de que el actual fenómeno turístico sea visto en el futuro como “aquella ola terrorífica de conquistas masivas que, cual termitas, asolaron nuestros valles, costas y ciudades”. Paradojas del presente…

miércoles, mayo 31, 2006

COLOQUIO SOBRE “MÁSCARAS Y SOMBRAS” EN ESTAMBUL.















Con el largo título de “La Europa de los espectáculos: transformaciones de la máscara cómica del teatro antiguo al teatro de sombras”, se ha celebrado del 25 al 27 de mayo en Estambul un encuentro organizado por el Instituto Francés de Estudios Anatolienses (IFEA) en el que he tenido el gusto de participar, gracias a la colaboración del Instituto Cervantes de Estambul, que ha sufragado los gastos de mi viaje. Los artífices y organizadores del evento fueron Pierre Chuvin (director del IFEA) y Sophie Basch (del Institut Universitaire de France y profesora de la Universidad de Poitiers).

El encuentro se ha realizado en dos lugares distintos: el primer día, en la sala noble del viejo y mítico Hotel Pera Palas (famoso por haber acogido a importantes escritores y periodistas durante los felices años en que circulaba aun el Orient Exprés) y los dos días siguientes en el salón de actos del no menos elegante Museo de Pera.

El encuentro ha tenido un carácter básicamente académico, con pocas intervenciones de personas procedentes del mundo teatral propiamente dicho. El largo título escondía a un protagonista claro: Karakoz, el teatro de sombras turco. Así lo indicaba el cartel del simposio, con dos imágenes pertenecientes a una máscara griega y la silueta de Karakoz respectivamente. Sin embargo, las ponencias abarcaron un amplio abanico temático, lo que dio al coloquio un interés ameno y variopinto, capaz de satisfacer el apetito cognoscitivo del más exigente de los comensales.

Desde luego, no voy a detallar las distintas intervenciones, en número de unas treinta (los interesados en el programa pueden consultar en http://www.ifea-istanbul.net/ ) pero sí me gustaría, en esta pequeña crónica del evento, destacar algunas de las que más llamaron mi atención.

El primer día se centró en el tema de la máscara, primero en el teatro clásico y luego en la Comedia del Arte. Tras varios análisis de un gran interés y conocimiento a cargo de varios especialistas en la materia, la mañana acabó con la intervención del ya clásico actor italiano Ferrucio Soleri, quién explicó con impactante y efectiva sencillez su visión de Arlequino. Todo un lujo conocer por boca de uno de sus últimos y más brillantes practicantes, la historia y la evolución de este segundo Zanni llamado Arlequino (el criado típico de la Comedia del Arte), gran escuchador y recibidor de palos, motivo por el que su ropa, en un principio también blanca (la utilizada por los Zanni, por ser la tela más barata, según nos iba contando con humor el señor Soleri), se va llenando de remiendos, hasta que, en su presentación más tardía y elaborada, se estiliza en el conocido traje de rombos de muchos colores por el que se le conoce. Ferrucio Soleri nos iluminó igualmente sobre el origen de Pantalone, que representa al rico veneciano por excelencia (de ahí su nonbre: el que “planta al León”, símbolo de Venecia), así como de los demás personajes de la Comedia del Arte.

Interesante fue la intervención de François Moureau (Universidad Paris IV), quién nos habló de una ópera de marionetas que se representó en el Théâtre du Marais, en la época de Louis XIV, llamada “L’Opéra des Bamboches”, representada con grandes maquinarias teatrales, y de la que se conocen dos de los libretos utilizados.

Sylvie Humbert-Mougin, de la Universidad de Tours, nos habló de la singularidad del periodista y erudito Charles Magnin (1793-1862), quién publicó en 1838 su libro “Histoire des Origines des Théâtres” dónde por vez primera se da importancia a las hasta entonces consideradas artes menores del teatro: el mimo, la máscara, el teatro de títeres... Este interés por los orígenes no ortodoxos del drama, le lleva a publicar un segundo libro en 1852 titulado “Histoire des Marionnettes en Europe”, un clásico para los amantes del género: a pesar de los años transcurridos desde su aparición, sigue guardando el frescor de los libros que abren nuevos horizontes, perspectivas y campos de estudio.

Mucho impacto e interés tuvo la intervención del profesor François Georgeon, del EHESS de París, titulada “La risa, del Imperio Otomano a la República Turca”, dónde explicó con profusión de detalles e imágenes proyectadas la evolución del humor en Turquía. Primero, el caleidoscopio cultural del Imperio otomano, en el que el humor era el efecto saludable del encuentro y la convivencia de la diversidad de lenguas, colores, acentos, razas, culturas y religiones. Luego, tras la proclamación de la República turca, el humor basado en la burla hacia todo lo que tenía que ver con el Imperio (el maltrato a las mujeres, las risas groseras de las distracciones tradicionales, los viejos trajes fantasiosos...). Este cambio explica que el teatro de sombras del Karakoz cayera pronto en desgracia, al ser un tipo de humor basado en el contraste urbano de las diferencias, algo inexistente en los primeras épocas de la moderna nación turca.

El gran especialista de Guignol, Paul Fournel, autor de varios libros sobre el tema, nos introdujo con un gran humor al famoso personaje nacido en la ciudad de Lyon, mostrándonos el interesante fenómeno de cómo un simple títere, surgido de las más humildes clases urbanas de principios del siglo XIX, llega a convertirse en un pequeño mito, casero y libertario, conocido hoy en el mundo entero. Igualmente buscó las semejanzas y distinciones con su homólogo Karakoz, difíciles de establecer dadas las diferencias de sus contextos referenciales.

El tema del Chat Noir (tratado ya en el encuentro de Lyon del pasado mes de abril por Mariel Oberthur) surgió también en Estambul de la mano de Hélène Védrine (Universidad París IV), quién nos ilustró con atractivas imágenes las características de este cabaret de finales del XIX, que tuvo dos líneas de desarrollo: la satírica y la lírica.

Varios especialistas turcos del Karakoz nos hablaron del importante sombrista Ragip Tugtekin, ya desaparecido, (a cargo de Cevat Çapan), de las influencias que ha tenido el personaje en el teatro y en la literatura turca (Enis Batur), así como sobre el universo femenino en el Karagöz (Altan Gökalp).

Finalmente, el último día y a modo de conclusión visual y animada del coloquio, el sombrista Metin Özlen representó un espectáculo de Karakoz en su teatrillo de sombras que hizo las delicias del público.

Un encuentro en el que se cumplió la ley que dice que, además del interés de las ponencias, también importa, y mucho, lo que se habla entre bastidores, los contactos que se establecen entre los participantes y el ambiente de la ciudad que te acoge. Una ciudad, Estambul, impactante como pocas, y que aparece cada vez más como la futura e indiscutible Capital de Europa del Sur.