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martes, febrero 15, 2011

El vendaval de Egipto

Vientos de cambio se han levantado en las tierras cálidas del Nilo. El dictador Mubacak, con patéticas pretensiones de “padre de la patria”, se ha derrumbado como una estatua tumbada por el pueblo. Su figura autoritaria y paternalista se ha hecho añicos. La juventud de las ciudades egipcias ha arrastrado consigo a toda la población de este superpoblado país. Millones se han lanzado a la calle en una demostración de fuerza, coraje e inteligencia colectiva. Europa se ha quedado en babia y muchos gobiernos despóticos empiezan a preocuparse. Las tiranías están a la defensiva –prohiben Internet, limitan las redes sociales, encarcelan a simples opositores pacíficos, cargan contra los manifestantes– y el miedo parece que ya no cunde como antes.

Entusiasmado por los acontecimientos, me dirijo a la playa para charlar con mis amigos futurólogos. Sin duda ellos sabrán más cosas que yo y espero que me aclaren algunas dudas.

- ¿Habéis visto lo de Egipto? ¿No es increíble?

Encuentro a Bastides y a Mercadal paseando como suelen hacer al mediodía por la arena mojada, aprovechando el poco sol que la polución desbordante de estos días deja pasar. Mercadal, siempre con ganas de hablar pero también de llevar la contraria, responde:

- Desde luego, nos ha sorprendido. Ya decíamos el otro día que la velocidad de los acontecimientos era insólita. ¡Pero jamás hubiéramos sospechado que lo fuera tánto! Fíjate que en apenas dos semanas, han hecho caer al dictador. Todo es muy extraño. Creo que la historia ha tenido algunos empujoncitos que nadie se esperaba.

- ¿Qué quieres decir?...

- Me refiero a los americanos. El ejército egipcio depende del americano como pocos en el mundo. Creo que los deseos de Mubarak de involucrar al ejército para reprimir la revuelta se han visto frustrados por la negativa de Obama. Y mira que la presión era grande: todos los regímenes de los países árabes se morían de ganas de que una matanza escarmentara para unos cuantos años a las poblaciones díscolas. Seguro que Arabia Saudita, por ejemplo, soñaba con un Tiananmen árabe, para imponer el fatalismo de la represión a las juventudes soñadoras.

- Tal vez tengas razón en lo que dices, pero eso no saca mérito a lo que ha hecho el pueblo egipcio.

- Desde luego, el mérito es enorme. Pero regresando al asunto, diría que los americanos han tomado una decisión arriesgada e inteligente, siguiendo la estela del discurso de Obama en Cairo hace un par de años. Por suerte se ha impuesto la sensatez. Pero tienes razón en alabar al pueblo egipcio y a sus juventudes. Rumbau, lo que hemos visto estos días va a tener consecuencias muy importantes.

Contento de escuchar lo que quería oir, atiendo a las razones siempre cargadas de sentido común de mis amigos. Es Bastides ahora quién interviene.

- En verdad, en verdad os digo que tenéis toda la razón del mundo. La inteligencia ancestral del pueblo egipcio ha salido a flote estos días de gran inspiración histórica. Pues eso es lo que ha ocurrido, Historia de la grande, con mayúscula.

- Pero ya antes Túnez indicó el camino…

- Cierto, pero Túnez es un país pequeño y su población muy cercana a Europa y a la convulsa Francia. Mientras que Egipto es enorme, con ochenta millones de habitantes, el mayor de los países árabes, y un alto porcentaje de pobreza y analfabetismo. Allí coexiste el primer mundo con una Edad Media anclada en el pasado remoto. Y eso es lo que ha convertido el caso en asombroso y memorable. Y muy emocionante. Ver a un pueblo alzarse con una determinación a prueba de balas, pedradas y mil y una canalladas, es algo que no sucede cada día. Y demostrar además sensibilidad, inteligencia táctica y una tranquilidad que sólo da la sabiduría, ¡asombroso! Permitidme que insista aquí de nuevo en el elemento velocidad: creo que ha sido el quid del asunto, crecer exponencialmente en poquísimos días. Podríamos decir aquí aquello tan viejo y manido de que “las condiciones objetivas estaban en efecto maduras”, ¿no es cierto, Mercadal?

Con una sonrisa, contesta el doctor jubilado :

- Siempre recordaré lo que me dijo un viejo amigo alemán, director de una agencia de ayuda al desarrollo en Egipto. Me lo contaba mientras comíamos en un restaurante sobre una barcaza del Nilo. Le habían encargado de joven un trabajo de análisis para el gobierno egipcio sobre la realidad del país. Se trataba de diagnosticar carencias, peligros y la realidad económica y social. Eso fue por los años sesenta y la conclusión fue estremecedora: o cambiaban radicalmente el sistema, o el país estallaba en una imparable revuelta social. Pues bien, pasó el tiempo, cinco, diez, treinta, cuarenta años, y todo lo que había predicho el estudio se cumplió con creces: los desastres ecológicos, los desequilibrios sociales, la urbanización salvaje y galopante, el deterioro de los servicios…, todo menos una cosa: la explosión social. Y es que el pueblo egipcio lo ha aguantado todo, y sobre este tópico se ha basado no poca parte de las políticas occidentales de apoyo a la dictadura. Pero claro, llegados a un extremo límite de insostenibilidad, al final la cuerda se acaba rompiendo. Pero la singularidad del caso es que cuando decide explotar, lo hace con medida e inteligencia tácticas, dando muestras de un altísimo grado de civilización humana que sólo cabe explicar por la larga historia que tiene este pueblo, uno de los más viejos del mundo, pegado durante milenios al río que le da vida.

- Es verdad, la revuelta ha sido pacífica, pero han respondido cuando les han atacado…

- Y con furia y convencimiento, lo que aumenta la singularidad del caso. Pero tiene razón Mercadal al hablar de la velocidad: ha sido clave para que triunfara la insurrección. Y es que lo más insólito ha sido ver como el movimiento inicial de los jóvenes se convertía en apenas unos días en una revuelta de masas a la que se sumaron millones. Que ello sucediera en tan poco tiempo ha sido determinante. Nadie puede adaptarse a este ritmo. Los manifestantes siempre han estado por delante de la represión. Pero lo más insólito es que ello sucediera sin liderazgos claros, a través de una inteligencia colectiva desconocida. Es como si hubiera actuada el alma de un pueblo, con una decisión y un discernimiento de largo alcance.

- ¿Veis claras las consecuencias?

- El acelerón es obvio –responde Bastides.– Me refiero al tiempo. Los que mandan intentan lidiar con estos arrebatos sin mucho éxito. Creo que esta revuelta en Egipto es el inicio de una época de desbarajuste de los viejos poderes: la realidad que se mueve bajo sus pies es demasiada veloz para que puedan mantener el equilibrio. Lo normal es que vayan cayendo uno tras otro, mientras se van consolidando los nuevos poderes que mandan de otro modo, a la chita callando y con el consentimiento de sus súbditos y vasallos. A la larga serán aún más peligrosos que los primeros, pero por ahora, al representar algo nuevo, lo tienen todo a favor.

- ¿Te refieres a los poderes más difusos de la tecnología y del control de la información y de los medias?

- Sí, son poderes que uniformizan a pesar de que aparentemente defienden la libertad y las diferencias. Fíjate en las juventudes del mundo: comparten mundos parecidos, para ellos no existen las fronteras, los mismos jóvenes que se han rebelado en Egipto comparten con los de otros países idénticos lenguajes, simbologías y gestualidades.

Bastides estaba cada vez más inspirado, dirigiéndose a nosotros pero también a otros oyentes que sólo pude ubicar en alguno de sus futuros posibles:

- En verdad en verdad os digo que las actitudes vistas durante estos días son y seguirán siendo básicamente revolucionarias, ahora y en las próximas décadas, al ser el motor principal de los cambios que están doblando la realidad caduca de tantos y tantos países. Son fuerzas que quieren acabar con dictaduras y con los gobiernos despóticos. A la larga, sin embargo, serán fuente de grandes problemas civilizacionales, cuando lo singular se enfrente en toda su radicalidad al consenso de lo común pragmático. Lo singular será creativo o no será. Pero aquí las palabras deben tomarse con mucha finura, pues en los tiempos próximos los aparentemente creadores serán muchos, por no decir todos, mientras que el verdadero creador será un bicho raro que deberá esconderse para sobrevivir.

- ¿Pero veis acaso lo de Egipto consolidado?

- En absoluto. Tu sabes muy bien los peligros de involución que hay allí si no espabilan los opositores. El cambio no ha hecho más que empezar. Es casi divertido ver la prisa de los mandamases militares en pedir el regreso a casa y al trabajo. ¡Cómo si hubiera tantos trabajos! Estoy seguro que muchos han encontrado en la revuelta protagonizada una casa verdadera en la Plaza de Tahir y en el mismo gentío, y una labor la revolución a la que dedicarse. El paro existente y los sueldos de miseria son la mejor garantía de que las peticiones no se van a detener aquí. Por supuesto que no hay nada seguro, pero me gusta sentirme optimista por una vez.

- Lo importante –remacha Bastides– es el tiempo. Esa velocidad de crucero de la historia. Fíjate que son arranques súbitos que desbordan todas las previsiones. Los consensos transversales entre las poblaciones se hacen al minuto, sin prolegómenos, discusiones ni asambleas. Emergen como chorros súbitos del fondo. Por eso son impredecibles y poco controlables. Lo peor que podría hacer la oposición es empatanarse en diferencias insalvables y discusiones sin fin. Si captan bien la oportunidad del momento, verán que deben actuar rápido para subirse a la ola de cambio. Con un buen consenso de base, pueden avanzar muy deprisa. El tiempo, Rumbau, el tiempo y los tiempos, eso es lo que importa.

- Veremos lo que ocurre en Irán. Parece que allí hay ganas de seguir el ejemplo egipcio. Y el pueblo iraní es tanto o más joven que el egipcio…

Momentos de cambio que mis amigos futurólogos de la playa disfrutan con glotonería histórica.

sábado, enero 29, 2011

Egipto en movimiento

Este lunes debía tomar el avión para Egipto, invitado por un festival de teatro en Alejandría y luego para actuar en el Instituto Cervantes de El Cairo. Los acontecimientos de última hora, sin embargo, me han obligado a postergar este viaje que llevaba tiempo preparando y que me hacía tanta ilusión. Sigo al minuto las noticias que llegan del país del Nilo y veo emocionado las imágenes de la multitud cansada de vivir sometida al dictado de unas élites corruptas y endogámicas. Realmente, parece que las tiranías más o menos disimuladas de los países musulmanes empiezan a tambalearse. No sé hasta dónde llegará el movimiento de liberación que se vive en estos lugares, pero desde luego es emocionante ver como la historia se mueve a velocidades de vértigo. Un tema que suelo discutir con mis amigos de la playa, los futurólogos de la Barceloneta. Con ganas de hablar del tema, me reúno con ellos y los encuentro como siempre paseando por dónde rompen las olas.

Tras los saludos y entrar raudo en materia, Mercadal suelta lo siguiente:

- Fíjate, Rumbau, en la velocidad de los hechos. Esto es lo más sorprendente. Algo que venimos presintiendo desde hace años, pero que cada día nos impacta más y más. Cuatro simples días de movilización, uno de manifestación masiva, y el potentísimo gobierno egipcio se tambalea como un marinero borracho. Y eso sin que los grande grupos de la oposición, como los Hermanos Musulmanes, hayan intervenido para nada. Claro que motivos los hay de sobras, este pueblo lleva años, por no decir siglos, sometido y sufriendo bajo unos gobiernos corruptos sostenidos por las potencias. Digo siglos porque la historia de Egipto es muy larga, como sabes, y las inercias faraónicas deben pesar lo suyo. Pero todo tiene un límite. No sé dónde leí una vez que los egipcios son capaces de soportarlo todo, pero que cuando se hartan, explotan de verdad. Sucedió ya a finales de la sexta dinastía, cuando terminó el Reino Antiguo y se inició el llamado primer Período Intermedio, hace cosa de cuatro mil años. Los hijos y nietos de los constructores de las grandes pirámides arrasaron con los palacios de los faraones y fueron los primeros en saquear sus tumbas. En realidad, lo que hubo fue una revolución social de grandes magnitudes, seguramente una de las primeras de la historia, y el país quedó sumido en el caos o mejor dicho, en un proceso de fragmentación política total, que duró un siglo como mínimo. Pues ya lo has visto, la explosión llegó por fin y el volcán egipcio, tan temido y con los años tan menospreciado, ha entrado en erupción. Creo que va a salir mucho lava, es decir, mucha mala baba, y nadie sabe cómo acabará la cosa. Pero lo que es seguro es que habrá un antes y un después.

No hay que asombrarse por los conocimientos de historia de Mercadal, médico jubilado, astrólogo profesional y, como todo buen esotérico, muy entendido de todo lo del egipcio antiguo. Creo que incluso ha viajado al Nilo dos o tres veces. Bastides, que escuchaba muy atento, dice:

- Cierto, cierto, y considero también que hay que tener en cuenta el famoso discurso de Obama en Cairo, que provocó muchas sonrisas entonces pero que caló hondo en la imaginación de los pueblos de la zona. Ya dijimos entonces que eran palabras fundacionales, que marcaban una nueva época, a pesar del desprecio con el que fueron recibidas. Pues mira, a la chita callando han actuado por lo bajo y ahora se visten de una tremenda visceralidad callejera. Aquel discurso fue una carga explosiva de efectos retardados.

- Bueno, tampoco hay que darle tanta importancia a aquel discurso…

- No creas… Fíjate que si analizamos la revuelta actual, facilitada sobretodo por el uso de los nuevos medios de comunicación a través de las redes de Internet y de los móviles, verás que sus raíces están en esta modernidad que el discurso de Obama encarnaba. Aquí no han habido ni consignas políticas ni trasfondos ideológicos ni eslóganes antiamericanos: sólo un deseo visceral de cambio al que se suman todas las frustraciones de una clase media incipiente y de un pueblo harto de humillaciones. Lo que quieren los egipcios es gozar de las mismas oportunidades que tenemos nosotros en Europa y no entienden porque ellos deben ser ciudadanos de segunda, tercera o cuarta categoría. De pronto, el tema de la libertad y de la democracia se plantea como importante, lo que descoloca a los tiranos pero también a los oscurantistas religiosos.

- ¿No temes que los islamistas se puedan aprovechar para controlar el país?

- Claro que sí que lo intentarán, son mayoría y tienen derecho a hacerlo. Los Hermanos Musulmanes son un movimiento social moderado, y de sus cuadros puede surgir el mismo tipo de dirigentes que tiene Turquía, emprendedores y empresarios la mayoría de provincias con ganas de hacer carrera. Pero dudo que puedan encerrar Egipto en las mazmorras religiosas del radicalismo islámico. El país no está para eso. Egipto es un país joven, nos olvidamos a veces que su población no es árabe, sino profundamente mediterránea, con un trasfondo étnico y cultural de una antigüedad milenaria, un pueblo vital y alegre, hedonista y emprendedor. No se dejará poseer por fanatismos simplistas, muy al contrario, si consigue sacarse al tirano e instaurar una democracia verdadera, con el cojín social de una cierta moral musulmana a la manera turca, que molesta a los puristas de la modernidad pero amortigua los embistes del consumo y de la barbarie capitalista, entonces Egipto emergerá como una nueva potencia mediterránea que, junto con Turquía, puede cambiar el equilibrio de la zona y el panorama europeo.

- Os veo muy entusiasmados…-les digo, sorprendido por sus palabras.

- No es para menos. Estamos dichosos de gozar de estos cambios. A nuestra edad, quién lo iba a decir, ser testigos de semejantes aceleraciones de la historia constituye todo un lujo y una suerte, sobretodo para nosotros, que nos dedicamos a la futurología. Cuánto antes sucedan los grandes cambios y acontecimientos, más posibilidades tenemos de verlos…

Una lógica aplastante, la de Mercadal.

- Pero lo de la velocidad sigue siendo para mi lo más relevante. El efecto sorpresa es mayúsculo. No da tiempo a preparar nada. La respuesta del dictador ha sido mano dura a ultranza. No tenía otro remedio y, a su vez, cavó su propia fosa, pues la represión descontrolada es el mejor acicate para estas explosiones espontáneas de rebeldía. Mira los chinos, ¿has leído las noticias?, están censurando todo lo que se refiere a Egipto. Es casi de risa, si no fuera porque estamos hablando de fenómenos históricos de tremenda significación. Todas las tiranías tiemblan ante estos sucesos. Para ellas, poner las barbas a remojar es hacer todo lo posible para alejarse del huracán. Intentan controlar Internet. Pero cuanto más apriete el miedo, más vulnerables serán. Esta es la paradoja de los nuevos tiempos. El miedo es un valor a la baja, una resistencia inútil. Y cualquier tirano vive siempre con el miedo en el cuerpo, pues sabe que ocupa un lugar que no le corresponde y que en cualquier momento se le verá el plumero. La represión es fruto del miedo y sólo conduce a más miedo del que reprime y a más ardor, resentimiento y energía contenida del reprimido. Un cóctel que sólo espera las condiciones adecuadas para explotar. Y éstas llegan cuando uno menos se las espera.

- Es el Tiempo que aprieta. Cómo decía Mercadal el otro día, Cronos ha salido de sus cavernas y se levanta audaz sobre el mundo. Quién quiera doblegarlo, será devorado sin piedad como Goya anticipó en su famoso cuadro. Cronos, el gran creador, caótico y liberador. Esos son los nuevos tiempos que llegan bajo su influencia. Que nadie ose dominarlo. Sólo aceptándolo cada uno inidividualmente podremos sobrevivir a su ímpetu devorador. Pues todos nosotros somos Cronos en pequeño…

Las palabras misteriosas de Bastides nos dejan en silencio. El sol magnífico que ha salido hoy suaviza el frío de las aguas del mar, cuyo oleaje caótico parece dar la razón al zapatero futurólogo. Camino con ellos y pienso que tal vez no estén tan equivocados y que el Tiempo que nos devora no es otra cosa que el motor de nuestras vidas y de todo lo que ocurre.

martes, junio 09, 2009

El Discurso de Obama y las Elecciones Europeas.

Aprovechando el buen tiempo y la tremenda actividad política de los últimos días, decidí ir a la playa para charlar un rato con mis amigos futurólogos. Estaba ansioso por saber sus opiniones, que siempre suelen ser originales y sorprendentes.

- Bueno, ¿qué os han parecido los resultados de las últimas elecciones europeas? –les pregunto a bocajarro.

- La verdad, Rumbau, es que nos ha sorprendido la fuerte abstención de Cataluña. Me lo esperaba en parte, pero no tanto. Se cumple así lo que venimos pronosticando desde hace años: la profunda españolización de Cataluña, que coincide con la profunda catalanización del resto de España.

- ¿A qué te refieres, Mercadal? –pregunté sorprendido por esta salida.

- ¿Te acuerdas cuando Cataluña era el modelo europeísta del país, la región más avanzada, politizada y enterada? Pues fíjate a lo que hemos llegado: ¡un récord casi europeo de abstención! Incluso Galicia, tan amante de la indiferencia política, nos ha avanzado en estas elecciones.

- ¿Y te preocupa la cuestión?

- En absoluto. Aparentemente es una señal de decadencia, pero en realidad es un claro signo de madurez que ahora nos puede dar mala prensa, pero que a la larga será beneficiosa. El tema es el siguiente: cuánto antes se comprenda que los actuales partidos, tal como están configurados, no sirven para gobernar más allá de los dos o tres años vista en que basan sus tácticas, antes podremos mandarlos al quinto pino, ¿no te parece?

Bastides, que hasta entonces no había intervenido, tomó la palabra para decir:

- Tienes toda la razón del mundo, Mercadal. He aquí uno de los principales problemas de nuestras democracias: su incapacidad de pensar el futuro. En vez de encararse a la complejidad aceptando el envite de la responsabilización del presente respecto al futuro, optan por la improvisación, lo que significa no plantearse jamás las decisiones importantes de cambio con visión estratégica.

- ¡Caramba! –exclamo admirado de la sagacidad del futurólogo.

- Es un asunto que conocemos de sobra, pues ya sabes que el futuro es nuestra especialidad. Y es realmente alarmante ver que las cuestiones estratégicas de largo alcance no interesan a nadie. Tenemos todas las crisis estallando en nuestras narices, que si el clima, la polución, el deterioro de las ciudades, la economía, el sistema financiero, los bancos chupasangre, el problema energético, la educación, la biodiversidad en peligro… Y en vez de pensar con visiones de complejidad y estrategia a largo plazo, los políticos sólo miran cómo ir tirando sin que les echen al tercer día. ¿En qué estarán pensando?

- En el poder, Bastides –le digo.

- Sí, pero es de ciegos no darse cuenta que el poder no aguanta los tirones de la complejidad. Es como querer cruzar el Atlántico subidos en un bote: duraremos dos días, pero a la primera ola gorda, nos vamos todos a pique. Sobretodo ante la actual marejada histórica, de dimensiones huracanadas. Es curioso que no comprendan la importancia de una planificación crítica y reflexiva. Y aunque sea ardua o incluso una tarea imposible, por lo menos intentarlo. Ya dicen los especialistas que hemos pasado de las certitudes a las conjeturas.

- Cierto, Bastides –dijo Mercadal–, y sabes qué te digo, que si la derecha ha ganado en toda Europa, es porque dispone de una cierta estrategia, mientras que la izquierda parece haber abdicado de tenerla.

- ¿Qué quieres decir? –le pregunto interesado por sus palabras.

- La derecha tiene una imagen clara de Europa: la quiere cerrada, cristiana, blanca, rica y limpia. En realidad sabe que es imposible, y que de escondidas habrá que dejar pasar a los inmigrantes para que los negocios funcionen y las arcas del Estado se llenen, pero guardarán las formas y harán creer a la gente que controlan la situación a base de poner más vigilancia. La izquierda, atemorizada por la pérdida de votos que conlleva una política de apertura respecto a la immigración, opta por callar o por hablar bajito, con lo cual se queda sin estrategia alguna. Y fíjate que sin un discurso claro y explícito respecto al futuro, es imposible despertar ilusiones y entusiasmos. ¿A qué esperan para crear un discurso de ilusión que incorpore Turquía, que busque el cruce norte-sur, que apueste por el mestizaje y las intersecciones creativas de todo tipo? Tenemos a toda la juventud europea que espera ansiosa este discurso. Es lo que ha hecho Obama en Estados Unidos: inventarse un discurso de futuro, creer en él y entusiasmar a la gente. Pero aquí, los que podrían hacerlo no se atreven. Hay miedo, Rumbau, un conformismo miedica carcome nuestros países y por eso gana esa derecha que vende lastres para anclarse en el pasado.

Tuve que reconocer que había gran parte de verdad en lo que decía el doctor astrólogo. Y ya que había hablado de Obama, le pregunté por su discurso en El Cairo.

- Ha sido más importante de lo que muchos creen. Y no es que seamos unos ilusos, simplemente se trata de reconocer que las palabras pesan más de lo que nos pensamos. Bueno, es evidente que siendo como es el Presidente de los Estados Unidos, lo que busca es mejorar y consolidar la posición de su país. Pero dando eso por supuesto, también hay que reconocer que las palabras fueron contundentes. Por de pronto, y volviendo a lo que decíamos antes, inauguró un discurso nuevo de futuro con la intención de integrar en él a toda la región, sin distinción de bandos ni religiones. ¿Y no es eso acaso lo que están esperando los jóvenes de esos países, atrapados por discursos tan pobres como los vigentes, que básicamente se reducen a dos: el todo vale para enriquecerse, o el sacrificio guerrero de la lucha a sangre y fuego? Fíjate como los primeros en responder a Obama han sido los de Al Queda, asustados de que este nuevo discurso les haga la competencia.

Nos quedamos callados, al comprender cuánta razón había en aquellas palabras.

- ¿Sabes qué te digo, Rumbau? Que el futuro está en manos de los que sepan inventárselo. Por eso nosotros trabajamos en nuestras visiones de futuro, pues no nos gustan las que existen y no hay nada peor que resignarse a lo que te echen. Y esto es algo que nos obliga a despertar la imaginación. Y los que renuncien a este derecho, deberán aguantarse y aceptar los futuros que les echen los Obamas de turno. Y ojalá los haya de buenos y sensatos como los inventados por el presidente americano. Pero lo propio será que cada cual trague con el tiranuelo que le toque, con sus míseros futuros de pacotilla, dirigidos en su mayoría al pasado y a la aclamación del jefe. Y sólo los que consigan edificar sus particulares visiones de futuro, con ganas de habitarlas y disfrutar de ellas, sólo esos sabrán lo que es la libertad, ¿no te parece?

Admirado por aquella afirmación libertaria de independencia, le di toda la razón del mundo. Caminamos en silencio, conscientes de que se habían tocados temas que iban más allá de las elecciones cortoplacistas y sus tácticas partidistas de supervivencia. Al sonar el himno del Club, me despedí de ellos, convencido de que había valido la pena charlar con mis dos amigos, los viejos futurólogos de la Barceloneta.