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jueves, agosto 07, 2014

Explosivo verano en Cataluña y Palestina



El lector familiarizado con las entradas de este blog sabe de sobra que uno de sus principales cometidos es abrir ventanas a la actualidad política gracias a los diálogos siempre tan certeros y ocurrentes de los dos futurólogos amigos míos que pasean a diario por la playa. 

Lamentablemente, mis ocupaciones teatrales con los títeres me impiden acudir con frecuencia a su encuentro, y hace ya muchas semanas que no sabía nada de ellos. Pero tras las últimas noticias de los periódicos, y aprovechando mi regreso a Barcelona, no he podido resistir la tentación de acudir a la cita de la playa para conocer de primera mano sus opiniones al respecto.

- ¿Qué me decís del caso Pujol? -les lanzo a bocajarro, consciente de que el notición local del verano no es otro que el escándalo confeso del ex-President.

- Ha sido una bomba, Rumbau. No esperábamos algo tan tremebundo. Desde luego, cabía sospechar jugadas y sobresaltos, pero esta carga situada en la línea de flotación de quién ha encarnado el nacionalismo catalán, Convergència, ha sido tan inesperada como espectacular.

- ¿Entonces consideráis que el "proceso" ha sido tocado y hundido?

- Sí y no -contesta Mercadal, con ganas de matizar las palabras de Bastides-. Esta bomba es para nosotros una arma de doble filo. Explota en las narices de Convergència y del proceso soberanista, pero sus efectos van más allá y salpican a todo el mundo. Lo que más nos excita de la situación es que nuestras predicciones sobre los grandes cambios en la estructura del país, que preveíamos para unas décadas más tarde, se están acelerando a una velocidad de asombro. A la corta, crea confusión en los independentistas, y da aliento a los defensores del estado único, pero a la larga, dispara las expectativas de cambios radicales que van más allá de Cataluña. ¡Rumbau, nos acercamos a pasos forzados hacia la FEAA, la Federación Española de Autonomías Autodeterminadas!
Conozco bien esta predicción de mis amigos, una de las más polémicas, pero a la que se agarran como si en efecto ya lo hubieran visto. 

- ¡Pero si todo el mundo dice que las cosas están más complicadas que nunca para los independentistas! Además, es  Cataluña la que ha hecho el paso de solicitarse como soberana, mientras que las demás comunidades no dicen ni mu.

- Tienes razón, Rumbau, pero esta solicitación de Cataluña no bajará, al seguir avanzando pero por derroteros de más complejidad. Una ley imbatible dice que lo simple acaba estrellándose contra la realidad, siempre compleja. Y los planteamientos independentistas son todavía demasiado simples. Necesitan derrotas previas para curtirse y entrar en los laberintos del caso. Transformar un estado como el español, con tantos siglos de inercia autoritaria, no se hace en un año ni en dos. Aquí hay mucha ingenuidad de los catalanistas. Pero lo que no entienden sus opositores, o hacen ver que no entienden, es que nos hallamos ante una afirmación que va más allá del nacionalismo clásico. Fíjate que el recurso de los unionistas es hablar constantemente de nacionalismo, pues saben que hoy en día no hay espacio para afirmaciones de esta índole. Claro que ellos también son nacionalistas, pero al tener un poderosos estado a sus espaldas, se consideran justificados y pueden decir que no lo son. Lo que ocurre en Cataluña tiene más que ver con la idea de soberanía, que es diferente. Se trata de una afirmación de nuevo cuño que todavía no ha recibido un nombre correcto, pero que tiene mucho recorrido por delante, en un mundo donde los estados grandes se están convirtiendo en implacables máquinas de estrujar a la gente. Y a nadie le gusta dejarse estrujar.

- Bueno, esta afirmación aquí la llaman Soberanismo...

- Sí, y es lo más correcto, pero deberá vestirse de nuevos ropajes para tener éxito y enfrentarse al poder de los estados. Se lucha hoy entre dos tendencias muy claras: la inercia de las élites estatales, bien apoyadas por la banca y los intereses financieros, en sostener y aumentar su poder sobre la población, y la resistencia de ésta en minar este poder y substituirlo por instancias intermedias que permitan respirar a las personas. Es una lucha sin cuartel que permite muchos disfraces de sus contendientes y que plantea una disyuntiva clara: ¿dónde debe estar la soberanía: en las personas o en los estados? Por eso la afirmación soberanista catalana sólo tiene futuro si se desprende de los viejos ropajes nacionalistas y se suma a los movimientos paralelos que van surgiendo por la Península en la misma línea de afirmación particular. ¿Acaso la irrupción de Podemos no tiene que ver con este deseo de afirmación soberana de las personas frente a los intereses de las élites? Y el resultado final de esta contienda, en el caso de que la balance se incline por el lado de la gente, no puede ser otro que la anunciada FEAA. Es decir, poblaciones autodeterminadas, también las podríamos llamar "soberanizadas", que colaboran y se coordinan entre sí para solucionar la logística de la complejidad global. ¿Y por qué no dejar que los particulares se organicen como quieran y le dé la gana? De ahí que nosotros veamos incluso la emergencia de monarquías temáticas, perfectamente asumibles hoy en día...

- ¡Caramba! Esto suena casi a programa político...

- Son las tensiones del día. Por cierto, que el caso de Pujol es un ejemplo de disociación bipolar extraordinario. Confirma nuestra tesis de que Catalunya es un país doble que vive profundamente la dualidad.

- Sí, doctor Jekyll y míster Hyde a la catalana...

Sardanas en la plaza de toros de Ceret.
- El tópico tan manido del seny y la rauxa, ¡de pronto encarnado en el mismísimo President! Había la sospecha, pero ha dejado a todo el mundo patitieso. Para nosotros es muy interesante analizar esta dualidad asumida con tanta rotunda naturalidad. Incluso considero que habrá un antes y un después de este escándalo. Cataluña ha vivido siempre un poco engañada por sus propios mitos, pensando que era Una en su catalanidad exclusiva, y este desvelamiento abrirá los ojos a muchos. Aquí hay muchas lecciones a aprender e incluso podría decirse que la inmolación de Pujol en su confesión y auto-condena abre las puertas y deja en libertad a la dualidad catalana. No me refiero a la patología bipolar de decir y hacer lo contrario, sino a la sana dualidad de aceptar ser dos cosas distintas a la vez. Pujol, con su sacrificio, nos da permiso para que seamos libremente dobles, sin dejar por ello de ser catalanes. Así, la alteridad propia de lo catalán, que es lo español, tiene de pronto natural cabida. ¿Significa eso que se acabó el soberanismo? En absoluto, pues ahora puede sustentarse sobre bases sanas y robustas, al aceptar las pluralidades de identidad en su seno. Se abren las puertas a una madurez civilizacional que ya no tiene nada que ver con los antiguos nacionalismos que daban carnets de catalanidad. Todo lo cual no hace más que acentuar la impresión de los profundos cambios que estamos viviendo. ¡Es como si el futuro se nos echara encima, Rumbau!

- Optimistas como siempre...

- Sí y no. Pues las consecuencias de estos cambios acelerados son los enormes peligros de desestabilización. Fíjate que los estados, cuando se encuentran en peligro, no dudan en llevar a las sociedades al caos. Creen que hacerlo es una estrategia inteligente que siempre acaba beneficiando a quién tiene más fuerza. Y es verdad. Pero el caso es que en esta época de cambios tan radicales, también la misma noción de fuerza está cambiando. Gobernar el caos contemporáneo no está al alcance de los simples, sino que exige mentalidad compleja, que es caótica, y exige inteligencia. Y el caos sólo se deja gobernar cuando se hace carne con quiénes pretenden gobernarlo. Y un ejemplo es lo que está ocurriendo en Palestina.

- Sí, otra zona caliente, pero en la que los vencedores son siempre los mismos.

- Desde luego, pero hay que ver en estos casos los efectos que se cuelan por debajo. Las victorias de Israel son incontestables, y las derrotas de sus enemigos, colosales. Eso nadie lo duda. Pero al hundir a las sociedades atacadas, obliga a éstas a sobrevivir en condiciones de caos absoluto. Lo vimos en Líbano, con los bombardeos a los poblados del sur y a los barrios chiitas de Beirut, y lo volvemos a ver ahora con estas imágenes de Gaza destrozada. Se han ensañado con todo lo que más duele, con el objetivo confeso de traumatizar directamente a las poblaciones. Los resultados de esta táctica son la destrucción, pero aportan unas lecciones tremendas a los que consiguen sobrevivir. El caos se encarna en ellos, y una nueva mentalidad surge como si de una mutación se tratara. Lejos de provocar el fanatismo -con las excepciones obligatorias, por supuesto, muy buscadas por Israel y por sus fingidos enemigos, los países del Golfo-, acentúa la capacidad de entender la vida y el combate desde perspectivas caóticas y de infinita complejidad. Fíjate en los combatientes de Hirzbolá, se han convertido en unos especialistas temibles. Son los que han dado el vuelco al desarrollo de la guerra en Siria. Han aprendido directamente de los mejores maestros, el ejército israelita. Y lo mismo está sucediendo con los soldados de Hamás. Hoy por hoy, es Israel quién tiene la paella por el mango, pero está creando en sus propias barbas a temibles enemigos del futuro que un día pueden causarles serios problemas. Por eso te digo que la noción de fuerza está cambiando a marchas forzadas, y lo que hoy entendemos por imbatible, puede en el futuro ser la parte débil, cuando otros factores, los referentes a los temas del caos y de la complejidad, adquieran un mayor protagonismo.

- Tienes razón, Mercadal, pero son los grandes ejércitos los que más invierten en controlar el caos y en desenvolverse en estos temas. Fíjate en los americanos, unos especialistas con los mejores matemáticos trabajando para ellos. Y las matemáticas tienen mucho que ver con todo esto...

- Has dado en el clavo. Pero cuando las matemáticas se hacen carne, entonces su eficacia se dispara. Nada hay más incierto que el futuro, lo que nos obliga a revisar constantemente nuestras predicciones, pero también es verdad que no hay nada más libre que el futuro. Las variables son infinitas, de ahí la importancia de las imágenes. Una buena imagen fija un montón de variables, lo que ayuda no poco a la previsión. Modestamente, eso es lo que hacemos...

Una buena declaración de principios de mis dos amigos, extravagantes abuelos jubilados, a los que dejo en su tranquilo pasear por la playa.

lunes, junio 15, 2009

Elecciones en Irán.

(Persépolis)

Encontré a mis amigos de la playa el otro día muy excitados. Conociéndoles como les conocía, supuse que estarían comentando las elecciones en Irán, dónde las últimas noticias daban la victoria a Ahmadineyad, con protestas de los partidarios de Musavi, el candidato reformista.

- ¿Estáis escandalizados por la manipulación habida? –les pregunté nada más verlos.

- Desde luego, parece que hubo pucherazo en Irán, pero la verdad es que estábamos hablando de otra cosa –contestó Mercadal al verme llegar.

- Vaya –exclamé–, ¿qué otros temas os han llamado la atención?

- El discurso de Netanyahu, el primer ministro israelí. Ya sabes que estamos en plena guerra de discursos. Primero fue el de Obama, y hoy nos llega el de Netanyahu. Deben entenderse como misiles lanzados a la opinión pública, provistos de múltiples cabezas publicitarias, pues van dirigidos a una variedad de públicos impresionantes. Mientras el de Obama se dirigía al mundo entero, y muy en concreto, al mundo de la región de Oriente Medio, el del míster israelí tiene un radio de acción mucho más limitado, atrapado como está por las exigencias del público patrio, que exigen oir lo que quieren escuchar. Visto así, comprenderás que los resultados de ambos misiles han tenido efectos bien diferentes. Mientras el primero se alzaba todo lo alto que le era posible, expandiendo sus efectos por los cinco continentes, el segundo ha tenido una altura más bien escasa, de modo que su acción no ha salido del marco local, para desesperación del emisor. El marco también ha sido diferente: una universidad de Cairo para el discurso de Obama, la más reputada del mundo islámico, y la Universidad de Bar Ilan, una “cueva integrista” como la han calificado los medios, para el de Netanyahu. O sea, el primero se atreve a pisar terrenos “enemigos”, mientras que el segundo se atrinchera en casa con los suyos. Mucha debilidad es la que muestra el premier israelita. En esta guerra de misiles conceptuales, se da la terrible paradoja de que una de las partes implicadas, la palestina, al no tener misil alguno que disparar, por carecer de ellos, se ve obligado a identificarse con el misil americano, lo que da al asunto rasgos casi de sainete. Buena jugada la de Obama, al situarse en un centro negociador que hacía tiempo los EEUU habían perdido. En este sentido, no estaría mal que los palestinos emitieran su propio discurso, aunque fuera pequeño. Lo que demuestra la poca categoría del Rais de Ramala, paralizado por sus contradicciones.

- Pero la jugada de Obama puede irse al garate con la victoria del impresentable Ahmadineyad en Irán –les digo, con el interés de situar a este país en la conversación.

- Desde luego, hubiera sido mucho más fácil ritualizar un encuentro con Musavi, si éste fuera el ganador, pero esta victoria del ultra iraní, por mucho bombo y platillo que le den, puede que se convierta en una victoria pírrica.

- ¿Qué quieres decir? –le pregunto.

- Pues que tarde o temprano veremos el inicio del fin. Irán no es un país cualquiera que se deje amedrentar así como así. Los persas son un pueblo antiguo y sólido, muy sólido, y toda esta juventud que busca desesperadamente aire para respirar, no se dejará pisotear por dictadorzuelos de tan poca monta como Ahmadineyad. Es evidente que éste intentará mantener sus posiciones internacionales que tan buenos resultados le han dado hasta ahora, pero verás como irá perdiendo fuelle. No es lo mismo gobernar con mano de hierro un país controlado al cien por cien, que un país cuyas bases sociales y urbanas empiezan a desmarcarse del poder. Y eso es lo que está pasando. Puro relevo generacional y la inercia de un país que siente orgullo de si mismo, de su pasado y de su cultura presente y futura.

- Pero el régimen de los Ayatolás está muy bien sujeto –le digo convencido de que pecan de optimismo.

- ¿Me puedes decir qué futuro pueden proporcionar esos curas ultras y retrógrados a sus juventudes? Lo que quieren es anclarse en el pasado, no salir de los principios inamovibles de su revolución islámica, y mantenerse en el poder. Pero en cuanto empiecen a surgir nuevos discursos de futuro en la región, verás cómo cambia la cosa.

- No acabo de entenderte, Mercadal.

- Estamos en un momento crucial en el que o se va hacia delante o te quedas atrapado en estructuras caducas que sólo llevan a la miseria. Los países de la región lo saben y empiezan a inquietarse profundamente. Veremos cambios que nos van a sorprender, Rumbau. Obama ha sido el primero en lanzar una clara oferta de futuro. Los demás no se van a quedar a la zaga. Verás cómo en Irak empiezan a salir voces nuevas, y en Líbano Hezbollá ya debe estar pensando en cómo reciclar su discurso, si no quiere quedarse en minoría. Y lo mismo Hamás en Gaza. Pero si hay algún país en la región con capacidad de crear futuro, aparte de Turquía, ése es Irán, no sus actuales dirigentes, sino sus ciudadanos y juventudes más despiertas. Y en cuánto surjan los primeros brotes de discursos de futuro, te aseguro que no habrá régimen de Ayatolás capaz de resistirlos. Y por una simple razón: verán en ellos su propia tabla de salvación. La derrota de Musavi y sus seguidores es un paso importante en esta dirección. Espero que no hagan falta muchas más derrotas, pero el proceso ya está en marcha.

- ¿Pero ahora qué va a pasar? –les pregunto, aturdido de tanto optimismo.

- Pues el tira y afloja de siempre, con sus picos altos y sus picos bajos. Una victoria de Musavi en Irán hubiera sido un regalo demasiado bonito a Obama. No se lo podían permitir los Ayatolás ni las fuerzas resistentes de la región. Y Obama lo sabía perfectamente, la victoria de Ahmadineyad estaba cantada. Pero por ahí se empieza. La nueva apisonadora americana se acaba justo de poner en marcha. Y juraría que ésta tendrá mejores resultados que la de Bush padre e hijo. Fíjate que la única manera de enfrentarse a ella es construyendo sus propios discursos de futuro. Turquía ha indicado el camino y te aseguro que Irán le seguirá en breve. Por cierto, que Israel está muy cojo en futuros, lo que debería preocuparles. En fin, las batallitas de los voceros darán todavía de qué hablar y producirán una buena cantidad de muertos, pero empiezan a ir de bajada. Tiempo al tiempo, Rumbau….

Los dejé convencido de aquel optimismo tenía más de senil que de racional. Pero por dentro, pensé que ojalá dispusiera yo de un entusiasmo por el futuro parecido al de los dos viejos futurólogos…

jueves, mayo 21, 2009

Paseo por la actualidad.


¡Caramba!, me digo tras pasar una larga temporada cumpliendo con mis deberes de titiritero y descuidando los de cronista de la actualidad, básicamente al servicio de mis amigos futurólogos, que a diferencia de mi no han dejado de leer La Vanguardia ni de pasear a diario por la tan entrañable playa de la Barceloneta. ¡Cómo está el mundo!...

Los vi ayer y me pusieron al día de los asuntos más candentes. Decía Bastides:

- Mira, Rumbau, comprendo a los críticos que dicen que no hay que fiarse de Obama, evidente, les digo, los americanos van a lo suyo, pero cuidado, aquí hay un cambio geoestratétigo en ciernes, y será interesante ver hasta dónde alcanza.

- Ya sabéis mi escepticismo sobre el asunto … -les digo deseoso de conocer sus opiniones.

- Sí –continuó Mercadal–, el embrollo de Oriente Medio no puede estar peor y pretender encararlo de frente parece suicida, pero precisamente aquí radica la rareza del caso, que Obama se haya lanzado sobre el mismo de cabeza. Creo que la razón es sencilla: para ser sujeto activo en un embrollo, hay que estar metido en él. Y eso es lo que ha hecho Obama. Su antecesor se retiró sin más del tablero y lo dejó en manos de los halcones israelitas, para que hicieran de él lo que se les antojara. ¡Y a fe mía que lo han hecho! ¡Se han crecido cuál Goliats de cuento de terror! Ahora, la presencia de la diplomacia americana situada de nuevo en el tablero, y con perspectivas estratégicas distintas, cambia la situación.

- Entiende, Rumbau, que ésta no es una historia de buenos y malos, sino un juego de estrategias con diferentes enfoques. Es muy posible que los americanos fracasen en esta nueva planificación estratégica que busca calmar las aguas y defender sus propios intereses con un cambio del status de la región mediante la diplomacia y las buenas formas. En realidad, el empeño es parecido al anterior, que buscaba lo mismo pero manu militare. Con una gran diferencia: en aquella estrategia, basada en el principio de en mar revuelta, ganancia de pescadores, sus promotores tenían siempre las de ganar, pues el caos sólo engendra más caos, para beneficio de las empresas implicadas –seguridad, armamento, petróleo… Por lo tanto, la nueva estrategia, a diferencia de la anterior, puede descarrilar, lo que hace más improbable su éxito. Pero aquí está el reto y la grandeza del momento, y también la posibilidad de su triunfo, por la simple ley de la paradoja y de la razón contradictoria. Es tan obvia la facilidad del camino hacia el caos y el incendio de la región, que pretender de pronto tomar otra senda y cambiar el modus operandi parece cosa de locos por no decir un imposible. ¡Y es este imposible lo que le da más visos de éxito! ¿Lo entiendes?

- No mucho, la verdad… -les dije, contento de ver que llevaban sus razonamientos hacia los extremos que más me divierten.

- ¡La razón contradictoria, Rumbau! Sabes de sobra a lo que me refiero. Apostar a caballo perdedor, cuando el vencedor se ha crecido tanto en la victoria, que se pierde en su empacho de gloria. El mismo Obama y su llegada a la presidencia es un ejemplo de lo que digo.

Hizo una pausa Bastides, que aprovechó Mercadal para exponer sus ideas:

- Fíjate en el panorama: Israel desbocado en su viaje hacia la autodestrucción; Irán en pleno proceso electoral, en el que no hay que descartar que ganen de nuevo los ultras; los palestinos acogotados pero peleones aunque peleados; Líbano disimulando en una esquina y Siria en la otra; los países árabes del Golfo, Jordania y Egipto preocupados en mantener sus tronos y sin saber como contener a sus pueblos; Afganistán hecho trizas y Pakistán a punto de saltar por los aires. Arriba, Rusia dubitativa, desconfiada y guardando la compostura a la espera de ver cómo se resuelve la partida. Como colchones, Turquía a un lado, y en el otro extremo, India y China, deseosos de rebajar el islamismo extremista y necesitados ambos de que los corredores de petróleo no cesen de bombear. Llega Obama y se pone frente al descontrol israelita y frente a la grosería ultra iraní. Le apoya China, Rusia a medias, mientras India se lo mira. De Europa, fíjate que no hemos hablado, pues aún no cuenta, aunque el mosaico, salvo los incordiantes países del Este, está más inclinado hacia el acuerdo.

Caray, pienso. ¡Menudos estrategas están hechos mis amigos de la playa! Mercadal, que aún no había acabado, siguió del siguiente modo:

- El meollo del asunto es Israel. Hasta ahora, este país se ha visto a si mismo como pieza fundamental e indispensable de cualquier estrategia en la zona, mediante una política de acoso moral (la mala conciencia occidental hacia los judíos) y de acoso territorial (el dominio militar de la región). Pero en el ínterin, el mundo ha crecido: en el Oriente Lejano China se ha agigantado e India empieza a contar. Por abajo, Brasil hace sonar su voz, en conjunción con Sudáfica, todavía muy enana. Estos contrapesos, en una situación de crisis económica casi sistémica, pesan lo suyo, sobretodo cuando China es quién soporta la deuda americana. La pinza estratégica es clara: Obama busca en China y demás países emergentes el contrapunto que obligue a resituar el escenario de las fuerzas dominantes, buscando, cómo no, una situación preferente. El problema de la bomba atómica iraní es ridículo si lo comparamos con el belicismo israelita o con el volcán pakistaní. Habrá que mantener las formas, por supuesto, obligar a los iraníes a disimular sus logros, pero lo importante es torcer el brazo a los belicistas judíos, los únicos capaces de incendiar la región y disparar el caos. De ahí la importancia de los gestos de Obama: su entrevista con Netenhayu y su anunciado discurso en El Cairo, que todos esperan en candeletas: con ilusión unos y con pavor otros. El pulso es enorme, hay inercias militaristas de todos los signos sueltas y capaces de cualquier jugarreta. Y aunque el realismo nos inclina a pensar que ganarán los de siempre, Obama tiene todavía la flor en el culo y su prisa en visitar la región tiene que ver con la susodicha flor: recoger la ola de suerte antes de que se la traguen los contratiempos y los desastres. ¿Entiendes?...

Me quedé mudo ante un análisis tan certero y claro como simplista.

- Los críticos dicen que los objetivos de Obama son los mismos que los de Bush: asegurar el dominio americano. Cierto. Pero la diferencia es sustancial para los distintos pueblos que habitan en la zona. Pregúntaselo a los palestinos, a los libaneses, sirios o irakíes. Todos pendientes de la próxima hazaña bélica de los pirómanos israelitas. Estas poblaciones, sirios, libaneses, jordanos e incluso los irakíes, andan locos por dejarse de guerritas y empezar a hacer negocios, que es de lo que más gustan estos pueblos. Y con incendios, hay negocios, sí, pero sólo para unos pocos: la mayoría a chincharse y a emigrar. ¿Lo entiendes? Esta es la gran diferencia entre una estrategia y la otra.

- China juega, como has dicho muy bien, un papel primordial –interviene Bastides, siempre muy amigo de este gigante oriental.- La evolución de este país en los próximos años es crucial. ¿Has leído a Poch?

- ¿Poch? ¿Qué Poch…?

- El libro de Rafael Poch, quién fue corresponsal de La Vanguardia en China. Ha escrito un libro titulado “China, un mundo en crisis, una sociedad en gestación”. Uno de los libros más importantes de los últimos meses. Fundamental para entender la situación. Allí está el meollo de todo este berenjenal.

Desbordado ante semejante racha de datos y de entusiasmo, decidí preguntar a mis amigos futurólogos:

- ¿Y cuáles son en definitiva vuestros pronósticos?

Se callaron ambos, calibrando la gravedad de la pregunta, y finalmente contestó Mercadal, ante el silencio continuado de su amigo:

- El momento es crucial, como ha dicho Bastides. Estamos en la cresta de una ola que puede romper tanto en una dirección como en la otra. Un pronóstico claro es imposible a todas luces, y fíjate que nadie se aventura a decir nada sobre el tema, ni siquiera los entendidos se atreven con la crisis económica. Pero ya sabes que nosotros no nos basamos en análisis rigurosos sino en simples apreciaciones visionarias y en nuestras modestas luces y lecturas de periódicos. Lo cual nos empuja a la más irracional de las actitudes: ¡somos optimistas, sí señor, estamos convencidos de que todo va para bien, aunque aparentemente vaya para mal! ¿Lo entiendes? Y la razón es muy simple: puede que nos equivoquemos en el calendario, y confundamos los plazos de las entregas históricas, de modo que incluso puede que a Obama le pongan un petardo en el culo, lo que es bien posible, pero eso no haría más que retardar entre quince y veinte años nuestras predicciones, además de cambiar ligeramente el modus operandi de la Historia. La cuestión radica en cómo quiere finiquitar Israel su predominio en la región: si por las buenas o por las malas. Lo más seguro es que sea por las malas, lo que retrasaría el desenlace, pero nosotros pensamos que siempre hay una oportunidad y que la singular inteligencia de los judíos podrá más que sus instintos mitológicos de autodestrucción. La otra razón del optimismo es la cuestión espinosa de los “ases en la manga”: desconocemos los que tiene Obama, así como los que esconden los chinos, y los belicistas israelitas, por supuesto. Esta incertidumbre juega claramente a nuestro favor. Aunque los resultados saldrán pronto a la luz pública y entonces podremos corregir nuestras apreciaciones.

Con más de setanta años los dos, admiré el optimismo del que hacían gala, como si tuvieran por delante otros cincuenta años más para ver los resultados de sus predicciones. Con aquellas palabras los dejé y me dirigí a las duchas, pues el himno acababa de sonar en el Club y el hambre se me despertó de inmediato.