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miércoles, junio 02, 2010

Dramatismos de hoy a orillas del Mar Mediterráneo

Mis últimos viajes a Portugal y al Líbano me han tenido apartado de la actualidad así como de mis amigos de la playa, los futurólogos Bastides i Mercadal, que cada día pasean por la orilla del mar buscando las claves del presente y del futuro que nos espera. Y es que al regresar a Barcelona, me han asaltado las noticias del día, tremendas como es propio del momento en el que vivimos: nueva crisis en Oriente Medio por el asalto a la llamada Flotilla de la Paz, con las acostumbradas débiles respuestas de las instituciones mundiales y una seria indignación turca. También Europa sigue renqueando con su crisis política y financiera. En cuanto a España, parece que se han despertado los furores cainitas tan arraigados en nuestros genes del todos contra todos para salvar lo que entiende cada uno por su propia patria.

Consternado, acudo a la playa a charlar con mis amigos, que suelen mirar los acontecimientos con envidiable serenidad y distancia.

- Mira, Rumbau, el momento es movido, ciertamente –me dice Mercadal muy serio–, pero no más que ayer y no menos que mañana, algo normal si tienes en cuenta que nos hallamos embarcados en un proceso de cambio monumental que nos sacude como si estuviéramos en un Tiovivo.

- Lo que pasa es que las crestas del oleaje son y serán cada día más espectaculares, de eso no cabe duda –afirma muy convencido Bastides, zapatero de profesión instalado en la Barceloneta–. Es un panorama que intuíamos pero que nos ha sorprendido por la bravura del paisaje: ¡menudo siglo veinteyuno les espera a los cachorros de hoy! Deberán acostumbrarse a navegar en mares embravecidos, acosados por tormentas colosales e inesperadas, con los consecuentes y obligados naufragios.

- Lo que quiere decir Bastides es que estamos dejando atrás y a marchas forzadas una época histórica llamada Neolítico por los entendidos. Ya sabes, toda esta cultura basada en los ciclos agrarios, el crecimiento urbano y la explotación tecnológica de la naturaleza. Todo eso ha llegado hoy a su máximo desarrollo, desarrollándose con vitalidad cancerígena hacia su propio colapso, pues qué duda cabe que ni la urbanización entera del planeta ni el delirio tecnológico de crecimiento de nuestras sociedades son sostenibles no ya en el futuro sino el día a día del presente. Y es lógico que un cambio de estas dimensiones, que sobreviene por el colapso de lo viejo, se manifieste con terremotos sociales de grandes magnitudes. Los delirios, Rumbau, sólo se detienen cuando estallan contra la realidad, y es un delirio inmenso el que está estallando ante nuestras propias narices. Un delirio de siglos de inercia que ya no aguanta más y que está siendo substituído por nuevos delirios más sostenibles y adaptados a la realidad, de los cuales, sin embargo, nada sabemos. ¡He aquí el tremendo momento en el que vivimos, fascinados por la espectacular autodestrucción de lo viejo y admirados por el nacimiento de lo nuevo que no vemos por ninguna parte! De ahí nuestros esfuerzos en futurología, intentando afinar nuestra percepción de lo que está por llegar, cuyos ribetes sin duda la actualidad revela, aunque lo haga a escondidas y con inaudita tacañería.

- Lo has explicado muy bien, Mercadal –puntualiza Bastides, siempre muy admirado de la capacidad de raciocinio de su amigo astrólogo–, éste es el marco general en el que nos movemos. Y lo que pasa en el día a día es el detalle que debe ser estudiado en relación al todo. Fíjate que Israel avanza con prisas a su propia destrucción, algo que incluso los medios y los periodistas han entendido a la perfección, pues es evidente que un país encerrado en su caparazón militarista tiene escaso futuro. Pero la cosa es más complicada de lo que parece. Digamos que el delirio del que hablaba antes Mercadal se concentra en el pequeño estado judío en toda su pureza, lo que explica que su problemática se encuentre en el corazón mismo de los conflictos mundiales, pues constituye la quintaesencia de la locura neolítica que hace aguas por todas partes. Pero fíjate también que es allí, en el conflicto irresoluble de Israel con los Palestinos y con sus vecinos, especialmente del norte, dónde se están fraguando algunas de las respuestas o adaptaciones al nuevo mundo que nos espera, pues bien conocida es la paradoja de cómo lo viejo, cuando se resiste a morir a ultranza, despierta en si mismo y en su contrario los gérmenes de lo nuevo que lo está matando, lo que explica ciertas contradicciones del mismo estado de Israel, tan avanzado en algunos aspectos y con determinadas conciencias individuales altamente evolucionadas, así como de sus más encarnizados enemigos, representados por las milicias de Hamás y Herbolá, cada día más sabias, dúctiles, complejas y mejor organizadas, más el diminuto estado libanés que refuerza con todavía más ahínco su compleja multiplicidad.

Escucho realmente admirado a Bastides. Acabo de llegar precisamente de aquella zona, dónde he actuado con mis marionetas en Beirut pero también en el sur, en la aldea de Marhjouin, allí dónde se encuentra la mayor base española integrada en la UNIFIL, las fuerzas internacionales de interposición bajo mando de Naciones Unidas. He visto con mis propios ojos la vitalidad desbordante de los libaneses, que parecen crecerse ante los desafíos de la guerra, y he visto también las ejemplares labores de los soldados españoles allí instalados, cuyas labores van mucho más allá que las de una simple interposición. Un trabajo, el de los militares, de mediación y de reconstrucción positiva, que aporta racionalidad organizativa (es decir, disciplina logística) allí dónde la destrucción de la guerra suele reducirlo
todo a apática desmovilización y a renuncia vital.

- Sí, Rumbau, en el conflicto de Palestina se ocultan muchas de las claves del futuro, motivo por el que hoy por hoy es absolutamente irresoluble, al faltar todavía bastantes décadas, por no hablar de siglos, para que los nuevos delirios de la humanidad surjan con claridad y se vuelvan operativos. Sólo entonces el conflicto se dehinchará como un globo sin gas. La velocidad de los acontecimientos es francamente alta, y estamos sorprendidos Bastides y yo de cómo corre el calendario hacia el futuro, aunque lo más prudente es dejar que sea el mismo tiempo el encargado de marcar los ritmos, sin pretender anticiparse a los mismos –dice tan tranquilo Bastides.

- La entrada de Turquía como agente activo en la zona es muy importante. Hasta ahora siempre había actuado a remolque de los dictados europeos y americanos. Ahora lo hace con voz propia. Se trata de un cambio sustancial en el mapa que ha sorprendido al mismo Israel. Pero a corto plazo, los objetivos militaristas de los israelitas han salido reforzados: parón al diálogo con los palestinos, patada en la espinilla de Obama, recrudecimiento de la tensión con el Líbano, y por lo tanto también con Irán, todo parece ir a favor de los gobernantes judíos. Piensa que su estrategia no es a corto sino a largo plazo: imponerse por goleada a sus vecinos tras haberlos niguneado, y eliminar o expulsar a los palestinos y a cualquier pretensión de éstos de instalarse como estado. Coincide con la estrategia, también a largo plazo, de las milicias de Hamás y Herbolá, obstinadas en borrar del mapa el estado de Israel. Ambas estrategias se sustentan en delirios mitológicos: el gran Israel bíblico de unos, la expulsión de los cristianos (los judíos ahora) de Jerusalén como hizo Saladino con los Cruzados. Con estrategias así elaboradas, difícilmente entrarán en soluciones tácticas duraderas. Pero lo que ignoran ambos es que la historia también avanza con su propia estrategia, que nadie conoce por suerte, la cual sólo tiene segura una cosa: acabar con los viejos delirios para imponer otros nuevos. Viejos delirios que ambos bandos en conflicto encarnan.

- ¡Pero no podemos dejarlo todo en manos de la Historia! –les replico, algo sorprendido por su actitud.

- ¡En absoluto! ¿Acaso nos resignamos nosotros? Obligación nuestra es inventarnos en el día a día el futuro. Aquí está el reto: no oponerse al Tiempo, sino ayudarlo con nuestras propias ideas y delirios. Piensa que los grandes poderes del mundo hace décadas que están en este empeño, inventándose el mundo en el que vivimos, ¿qué otra cosa es sino la tan cacareada ideología neocón? Por suerte, ellos defienden lo viejo, de modo que todo lo que inventan es un mero sucedaneo de lo nuevo, pues jamás darán ni aceptarían el veneno que los mata. En cambio, los que inventamos desde la indiferencia y la distancia, tenemos más posibilidades de dar con lo nuevo que el Tiempo y la Historia pueden incluir en su seno. Como ves, nada de resignación sino todo lo contrario: ¡elaboración decidida del futuro!, pero sin ambición alguna de presente.

Los dejo pensativo, admirado de tanto arrojo y confianza. ¡Y pensar que son dos viejos jubilados que jamás han salido de Barcelona! Su postura es clara: inventarse el propio futuro para poderlo anteponer al que nos quieren inventar los otros. Me digo que debo volver más a menudo a la playa, para pasear con ellos por las siempre tan dramáticas orillas del Mar Mediterráneo.

lunes, junio 15, 2009

Elecciones en Irán.

(Persépolis)

Encontré a mis amigos de la playa el otro día muy excitados. Conociéndoles como les conocía, supuse que estarían comentando las elecciones en Irán, dónde las últimas noticias daban la victoria a Ahmadineyad, con protestas de los partidarios de Musavi, el candidato reformista.

- ¿Estáis escandalizados por la manipulación habida? –les pregunté nada más verlos.

- Desde luego, parece que hubo pucherazo en Irán, pero la verdad es que estábamos hablando de otra cosa –contestó Mercadal al verme llegar.

- Vaya –exclamé–, ¿qué otros temas os han llamado la atención?

- El discurso de Netanyahu, el primer ministro israelí. Ya sabes que estamos en plena guerra de discursos. Primero fue el de Obama, y hoy nos llega el de Netanyahu. Deben entenderse como misiles lanzados a la opinión pública, provistos de múltiples cabezas publicitarias, pues van dirigidos a una variedad de públicos impresionantes. Mientras el de Obama se dirigía al mundo entero, y muy en concreto, al mundo de la región de Oriente Medio, el del míster israelí tiene un radio de acción mucho más limitado, atrapado como está por las exigencias del público patrio, que exigen oir lo que quieren escuchar. Visto así, comprenderás que los resultados de ambos misiles han tenido efectos bien diferentes. Mientras el primero se alzaba todo lo alto que le era posible, expandiendo sus efectos por los cinco continentes, el segundo ha tenido una altura más bien escasa, de modo que su acción no ha salido del marco local, para desesperación del emisor. El marco también ha sido diferente: una universidad de Cairo para el discurso de Obama, la más reputada del mundo islámico, y la Universidad de Bar Ilan, una “cueva integrista” como la han calificado los medios, para el de Netanyahu. O sea, el primero se atreve a pisar terrenos “enemigos”, mientras que el segundo se atrinchera en casa con los suyos. Mucha debilidad es la que muestra el premier israelita. En esta guerra de misiles conceptuales, se da la terrible paradoja de que una de las partes implicadas, la palestina, al no tener misil alguno que disparar, por carecer de ellos, se ve obligado a identificarse con el misil americano, lo que da al asunto rasgos casi de sainete. Buena jugada la de Obama, al situarse en un centro negociador que hacía tiempo los EEUU habían perdido. En este sentido, no estaría mal que los palestinos emitieran su propio discurso, aunque fuera pequeño. Lo que demuestra la poca categoría del Rais de Ramala, paralizado por sus contradicciones.

- Pero la jugada de Obama puede irse al garate con la victoria del impresentable Ahmadineyad en Irán –les digo, con el interés de situar a este país en la conversación.

- Desde luego, hubiera sido mucho más fácil ritualizar un encuentro con Musavi, si éste fuera el ganador, pero esta victoria del ultra iraní, por mucho bombo y platillo que le den, puede que se convierta en una victoria pírrica.

- ¿Qué quieres decir? –le pregunto.

- Pues que tarde o temprano veremos el inicio del fin. Irán no es un país cualquiera que se deje amedrentar así como así. Los persas son un pueblo antiguo y sólido, muy sólido, y toda esta juventud que busca desesperadamente aire para respirar, no se dejará pisotear por dictadorzuelos de tan poca monta como Ahmadineyad. Es evidente que éste intentará mantener sus posiciones internacionales que tan buenos resultados le han dado hasta ahora, pero verás como irá perdiendo fuelle. No es lo mismo gobernar con mano de hierro un país controlado al cien por cien, que un país cuyas bases sociales y urbanas empiezan a desmarcarse del poder. Y eso es lo que está pasando. Puro relevo generacional y la inercia de un país que siente orgullo de si mismo, de su pasado y de su cultura presente y futura.

- Pero el régimen de los Ayatolás está muy bien sujeto –le digo convencido de que pecan de optimismo.

- ¿Me puedes decir qué futuro pueden proporcionar esos curas ultras y retrógrados a sus juventudes? Lo que quieren es anclarse en el pasado, no salir de los principios inamovibles de su revolución islámica, y mantenerse en el poder. Pero en cuanto empiecen a surgir nuevos discursos de futuro en la región, verás cómo cambia la cosa.

- No acabo de entenderte, Mercadal.

- Estamos en un momento crucial en el que o se va hacia delante o te quedas atrapado en estructuras caducas que sólo llevan a la miseria. Los países de la región lo saben y empiezan a inquietarse profundamente. Veremos cambios que nos van a sorprender, Rumbau. Obama ha sido el primero en lanzar una clara oferta de futuro. Los demás no se van a quedar a la zaga. Verás cómo en Irak empiezan a salir voces nuevas, y en Líbano Hezbollá ya debe estar pensando en cómo reciclar su discurso, si no quiere quedarse en minoría. Y lo mismo Hamás en Gaza. Pero si hay algún país en la región con capacidad de crear futuro, aparte de Turquía, ése es Irán, no sus actuales dirigentes, sino sus ciudadanos y juventudes más despiertas. Y en cuánto surjan los primeros brotes de discursos de futuro, te aseguro que no habrá régimen de Ayatolás capaz de resistirlos. Y por una simple razón: verán en ellos su propia tabla de salvación. La derrota de Musavi y sus seguidores es un paso importante en esta dirección. Espero que no hagan falta muchas más derrotas, pero el proceso ya está en marcha.

- ¿Pero ahora qué va a pasar? –les pregunto, aturdido de tanto optimismo.

- Pues el tira y afloja de siempre, con sus picos altos y sus picos bajos. Una victoria de Musavi en Irán hubiera sido un regalo demasiado bonito a Obama. No se lo podían permitir los Ayatolás ni las fuerzas resistentes de la región. Y Obama lo sabía perfectamente, la victoria de Ahmadineyad estaba cantada. Pero por ahí se empieza. La nueva apisonadora americana se acaba justo de poner en marcha. Y juraría que ésta tendrá mejores resultados que la de Bush padre e hijo. Fíjate que la única manera de enfrentarse a ella es construyendo sus propios discursos de futuro. Turquía ha indicado el camino y te aseguro que Irán le seguirá en breve. Por cierto, que Israel está muy cojo en futuros, lo que debería preocuparles. En fin, las batallitas de los voceros darán todavía de qué hablar y producirán una buena cantidad de muertos, pero empiezan a ir de bajada. Tiempo al tiempo, Rumbau….

Los dejé convencido de aquel optimismo tenía más de senil que de racional. Pero por dentro, pensé que ojalá dispusiera yo de un entusiasmo por el futuro parecido al de los dos viejos futurólogos…

jueves, mayo 21, 2009

Paseo por la actualidad.


¡Caramba!, me digo tras pasar una larga temporada cumpliendo con mis deberes de titiritero y descuidando los de cronista de la actualidad, básicamente al servicio de mis amigos futurólogos, que a diferencia de mi no han dejado de leer La Vanguardia ni de pasear a diario por la tan entrañable playa de la Barceloneta. ¡Cómo está el mundo!...

Los vi ayer y me pusieron al día de los asuntos más candentes. Decía Bastides:

- Mira, Rumbau, comprendo a los críticos que dicen que no hay que fiarse de Obama, evidente, les digo, los americanos van a lo suyo, pero cuidado, aquí hay un cambio geoestratétigo en ciernes, y será interesante ver hasta dónde alcanza.

- Ya sabéis mi escepticismo sobre el asunto … -les digo deseoso de conocer sus opiniones.

- Sí –continuó Mercadal–, el embrollo de Oriente Medio no puede estar peor y pretender encararlo de frente parece suicida, pero precisamente aquí radica la rareza del caso, que Obama se haya lanzado sobre el mismo de cabeza. Creo que la razón es sencilla: para ser sujeto activo en un embrollo, hay que estar metido en él. Y eso es lo que ha hecho Obama. Su antecesor se retiró sin más del tablero y lo dejó en manos de los halcones israelitas, para que hicieran de él lo que se les antojara. ¡Y a fe mía que lo han hecho! ¡Se han crecido cuál Goliats de cuento de terror! Ahora, la presencia de la diplomacia americana situada de nuevo en el tablero, y con perspectivas estratégicas distintas, cambia la situación.

- Entiende, Rumbau, que ésta no es una historia de buenos y malos, sino un juego de estrategias con diferentes enfoques. Es muy posible que los americanos fracasen en esta nueva planificación estratégica que busca calmar las aguas y defender sus propios intereses con un cambio del status de la región mediante la diplomacia y las buenas formas. En realidad, el empeño es parecido al anterior, que buscaba lo mismo pero manu militare. Con una gran diferencia: en aquella estrategia, basada en el principio de en mar revuelta, ganancia de pescadores, sus promotores tenían siempre las de ganar, pues el caos sólo engendra más caos, para beneficio de las empresas implicadas –seguridad, armamento, petróleo… Por lo tanto, la nueva estrategia, a diferencia de la anterior, puede descarrilar, lo que hace más improbable su éxito. Pero aquí está el reto y la grandeza del momento, y también la posibilidad de su triunfo, por la simple ley de la paradoja y de la razón contradictoria. Es tan obvia la facilidad del camino hacia el caos y el incendio de la región, que pretender de pronto tomar otra senda y cambiar el modus operandi parece cosa de locos por no decir un imposible. ¡Y es este imposible lo que le da más visos de éxito! ¿Lo entiendes?

- No mucho, la verdad… -les dije, contento de ver que llevaban sus razonamientos hacia los extremos que más me divierten.

- ¡La razón contradictoria, Rumbau! Sabes de sobra a lo que me refiero. Apostar a caballo perdedor, cuando el vencedor se ha crecido tanto en la victoria, que se pierde en su empacho de gloria. El mismo Obama y su llegada a la presidencia es un ejemplo de lo que digo.

Hizo una pausa Bastides, que aprovechó Mercadal para exponer sus ideas:

- Fíjate en el panorama: Israel desbocado en su viaje hacia la autodestrucción; Irán en pleno proceso electoral, en el que no hay que descartar que ganen de nuevo los ultras; los palestinos acogotados pero peleones aunque peleados; Líbano disimulando en una esquina y Siria en la otra; los países árabes del Golfo, Jordania y Egipto preocupados en mantener sus tronos y sin saber como contener a sus pueblos; Afganistán hecho trizas y Pakistán a punto de saltar por los aires. Arriba, Rusia dubitativa, desconfiada y guardando la compostura a la espera de ver cómo se resuelve la partida. Como colchones, Turquía a un lado, y en el otro extremo, India y China, deseosos de rebajar el islamismo extremista y necesitados ambos de que los corredores de petróleo no cesen de bombear. Llega Obama y se pone frente al descontrol israelita y frente a la grosería ultra iraní. Le apoya China, Rusia a medias, mientras India se lo mira. De Europa, fíjate que no hemos hablado, pues aún no cuenta, aunque el mosaico, salvo los incordiantes países del Este, está más inclinado hacia el acuerdo.

Caray, pienso. ¡Menudos estrategas están hechos mis amigos de la playa! Mercadal, que aún no había acabado, siguió del siguiente modo:

- El meollo del asunto es Israel. Hasta ahora, este país se ha visto a si mismo como pieza fundamental e indispensable de cualquier estrategia en la zona, mediante una política de acoso moral (la mala conciencia occidental hacia los judíos) y de acoso territorial (el dominio militar de la región). Pero en el ínterin, el mundo ha crecido: en el Oriente Lejano China se ha agigantado e India empieza a contar. Por abajo, Brasil hace sonar su voz, en conjunción con Sudáfica, todavía muy enana. Estos contrapesos, en una situación de crisis económica casi sistémica, pesan lo suyo, sobretodo cuando China es quién soporta la deuda americana. La pinza estratégica es clara: Obama busca en China y demás países emergentes el contrapunto que obligue a resituar el escenario de las fuerzas dominantes, buscando, cómo no, una situación preferente. El problema de la bomba atómica iraní es ridículo si lo comparamos con el belicismo israelita o con el volcán pakistaní. Habrá que mantener las formas, por supuesto, obligar a los iraníes a disimular sus logros, pero lo importante es torcer el brazo a los belicistas judíos, los únicos capaces de incendiar la región y disparar el caos. De ahí la importancia de los gestos de Obama: su entrevista con Netenhayu y su anunciado discurso en El Cairo, que todos esperan en candeletas: con ilusión unos y con pavor otros. El pulso es enorme, hay inercias militaristas de todos los signos sueltas y capaces de cualquier jugarreta. Y aunque el realismo nos inclina a pensar que ganarán los de siempre, Obama tiene todavía la flor en el culo y su prisa en visitar la región tiene que ver con la susodicha flor: recoger la ola de suerte antes de que se la traguen los contratiempos y los desastres. ¿Entiendes?...

Me quedé mudo ante un análisis tan certero y claro como simplista.

- Los críticos dicen que los objetivos de Obama son los mismos que los de Bush: asegurar el dominio americano. Cierto. Pero la diferencia es sustancial para los distintos pueblos que habitan en la zona. Pregúntaselo a los palestinos, a los libaneses, sirios o irakíes. Todos pendientes de la próxima hazaña bélica de los pirómanos israelitas. Estas poblaciones, sirios, libaneses, jordanos e incluso los irakíes, andan locos por dejarse de guerritas y empezar a hacer negocios, que es de lo que más gustan estos pueblos. Y con incendios, hay negocios, sí, pero sólo para unos pocos: la mayoría a chincharse y a emigrar. ¿Lo entiendes? Esta es la gran diferencia entre una estrategia y la otra.

- China juega, como has dicho muy bien, un papel primordial –interviene Bastides, siempre muy amigo de este gigante oriental.- La evolución de este país en los próximos años es crucial. ¿Has leído a Poch?

- ¿Poch? ¿Qué Poch…?

- El libro de Rafael Poch, quién fue corresponsal de La Vanguardia en China. Ha escrito un libro titulado “China, un mundo en crisis, una sociedad en gestación”. Uno de los libros más importantes de los últimos meses. Fundamental para entender la situación. Allí está el meollo de todo este berenjenal.

Desbordado ante semejante racha de datos y de entusiasmo, decidí preguntar a mis amigos futurólogos:

- ¿Y cuáles son en definitiva vuestros pronósticos?

Se callaron ambos, calibrando la gravedad de la pregunta, y finalmente contestó Mercadal, ante el silencio continuado de su amigo:

- El momento es crucial, como ha dicho Bastides. Estamos en la cresta de una ola que puede romper tanto en una dirección como en la otra. Un pronóstico claro es imposible a todas luces, y fíjate que nadie se aventura a decir nada sobre el tema, ni siquiera los entendidos se atreven con la crisis económica. Pero ya sabes que nosotros no nos basamos en análisis rigurosos sino en simples apreciaciones visionarias y en nuestras modestas luces y lecturas de periódicos. Lo cual nos empuja a la más irracional de las actitudes: ¡somos optimistas, sí señor, estamos convencidos de que todo va para bien, aunque aparentemente vaya para mal! ¿Lo entiendes? Y la razón es muy simple: puede que nos equivoquemos en el calendario, y confundamos los plazos de las entregas históricas, de modo que incluso puede que a Obama le pongan un petardo en el culo, lo que es bien posible, pero eso no haría más que retardar entre quince y veinte años nuestras predicciones, además de cambiar ligeramente el modus operandi de la Historia. La cuestión radica en cómo quiere finiquitar Israel su predominio en la región: si por las buenas o por las malas. Lo más seguro es que sea por las malas, lo que retrasaría el desenlace, pero nosotros pensamos que siempre hay una oportunidad y que la singular inteligencia de los judíos podrá más que sus instintos mitológicos de autodestrucción. La otra razón del optimismo es la cuestión espinosa de los “ases en la manga”: desconocemos los que tiene Obama, así como los que esconden los chinos, y los belicistas israelitas, por supuesto. Esta incertidumbre juega claramente a nuestro favor. Aunque los resultados saldrán pronto a la luz pública y entonces podremos corregir nuestras apreciaciones.

Con más de setanta años los dos, admiré el optimismo del que hacían gala, como si tuvieran por delante otros cincuenta años más para ver los resultados de sus predicciones. Con aquellas palabras los dejé y me dirigí a las duchas, pues el himno acababa de sonar en el Club y el hambre se me despertó de inmediato.