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martes, julio 17, 2012

La Historia y las Matemáticas del futuro


Mezquita de Córdoba.
Foto de Tímor Espallargas. Wikipedia


Ante la tremenda situación en la que nos encontramos, intervenidos por Europa y atrapados en una vorágine de decisiones y de hechos consumados que nos caen encima con implacable fatalidad, decido ir a la playa para encontrarme con mis dos amigos futurólogos. Aunque sus opiniones a veces resultan chocantes, suelen acertar bastante más de lo que podría esperarse de dos ancianos que pasan ya de los setenta y cinco años. Pero sobretodo aprecio en ellos un optimismo incorregible que no deja de ser sorprendente en los tiempos que corren.

- ¿Cómo os sentís, tras los últimos anuncios de Rajoy? -les pregunto a bocajarro.

- Mal, por supuesto. Nadie puede estar contento con los políticos que nos gobiernan. La vergüenza es mayúscula y lo que nos cae encima, de aúpa.

Lo dice Bastides, el más visionario de los dos amigos, pero también el más realista. Tal vez a causa de su profesión de zapatero: trabajar con los vestidos del pisar es de alguna manera estar en una constante toma de tierra. Mercadal, que suele explayarse más en sus intervenciones, también quiso dar su opinión:

- Ciertamente, las cosas se están poniendo negras. Son unos nubarrones históricos que vienen cargados, eso es indudable, y a quién coja al descubierto, de poco le valdrá echarse a correr, a no ser que corra mucho, claro. En estos casos, algunos piensan que hay planes ocultos y que ciertos cerebros poderosos lo están controlando todo. Una tesis que no comparto. Claro que hay cerebros que están detrás de los acontecimientos, muy convencidos ellos de que están al mando de la Historia, pero ¡cómo se equivocan! Los que creen controlar, son los que menos controlan. Y no hablo por hablar, Rumbau. Fíjate que las mismas leyes de la física, hoy tan de moda, me dan la razón: quién se implica en los acontecimientos, acaba arrastrado por ellos. Y cuánto más intentas controlarlos, más te engañas y más te envuelven sus efectos. Todo eso lo digo porque cuando se trata de observar la realidad afín de comprender un poco lo que ocurre, lo mejor es dejarse de actitudes paranoicas e intentar acercarse desde una sana y distante indiferencia. Eso no quiere decir que no nos apasione nuestro trabajo de observadores indiferentes, qué duda cabe, pero es un apasionamiento más de la tercera edad, de longitudes estiradas de onda, por decirlo de alguna manera. Es difícil que nos entiendas, pues todavía eres joven, pero es la única manera de dar con un mínimo de objetividad...

Aunque Mercadal se acerque a los ochenta, no deja de ser extravagante que me llame joven, yo que paso de los sesenta...

- Pero bueno, lo que parece innegable es la gravedad de la situación... -les digo para excitarles a hablar. Bastides, muy callado y circunspecto, interviene con su voz grave y más bien apagada:

- En verdad en verdad os digo, que la gravedad es suma, como bien dices, Rumbau. E incluso me atrevería a decir que hay un antes y un después a estas fechas fatídicas que establecen casi un punto cero de no retorno. Las cuerdas sociales y políticas se están tensando por todas partes, lo cual no es cosa de unos pocos, sino un impulso de la mayoría, de la que, evidentemente, no podemos excluir a los poderosos. Y si todo el mundo tensa, los poderosos tensarán más y mejor, según sus intereses y provistos de grandes medios. Es como si la Historia hubiera entrado en una catarsis gigantesca, algo que venimos oliendo desde hace tiempo, pero nunca imaginamos que ocurriría tan pronto y que sus efectos fueran a ser tan espectaculares. A esos momentos yo los llamaría "sacudidas", como una especie de grandes terremotos de la sociología, como si el espíritu humano hubiera decidido desentumecerse. ¡Fuera lastres!, parece decir, y a cada grito caen víctimas y más víctimas por las cunetas del tiempo. Y lo explico así para indicar el alto grado de fatalidad que existe en lo que nos ocurre. Me refiero a la gran dificultad existente para dar hoy con respuestas racionales y operativas capaces de enfrentarse a las fuerzas que nos empujan al desfiladero. Es obvio que unos grupos de grandes intereses pretenden someter todo el sur de Europa, arruinarnos con la deuda y tenernos a su merced para unos cuantos lustros. Pero lo malo para nosotros es que lo hacen cuando ya nadie cree en respuestas colectivas, y cuando éstas, al nacer, se levantan ya heridas de muerte. Este es el drama, Rumbau, nuestras sociedades del sur que se creen tan espabiladas, en realidad son aún rebaños impotentes que carecen de la suficiente autonomía individual para enfrentarse a los poderes financieros y especulativos del norte.

Cada vez más inspirado, Bastides, que se ha detenido frente al mar dejando que su mirada se pose en el horizonte, continúa hablando del siguiente modo:

- El desfase es evidente. La matemática se ha impuesto, y el reino de lo abstracto se ha apoderado del planeta. La mecanización del mundo es imparable, a ella todos hemos sucumbido, porque tal es la dirección que nos empuja. Los mediterráneos estamos todavía en fases infantiles de la historia: nos gusta comer, beber, fumar puros, ir a los toros, hacer la siesta, regatear y trapichear con los impuestos. Confiados en los créditos, nos hemos dejado endeudar sin sospechar la trampa en la que nos metíamos. ¿Significa esto que todo está perdido? Sí y no. A corto plazo, la derrota es aplastante. Los números cantan y hoy mandan, y nadie con dos dedos de frente se atreve a salirse de las matemáticas. Dos y dos son cuatro, aquí y en Helsinkí. Pero a la larga, es evidente que el partido de las matemáticas lo tiene más crudo. Hoy manda la aritmética, pero otras matemáticas más acordes con nuestra psicología latina, esas matemáticas que se atreven a hablar de caos y que aceptan tan campantes las contradicciones, éstas se acercan más a nosotros. Nuestro problema es que siempre hemos sido pueblos de letras y que nos contentamos con las primeras reglas de la aritmética. Somos incapaces de entender los sofisticados algoritmos de las finanzas, que sin embargo se basan en el dos más dos igual a cuatro, es decir, en el burdo principio de la propiedad privada. ¡Cada uno con su pisito! Qué bajo hemos caído...

Azulejo de Lacería. (Wikipedia)
- ¿Tan mal lo ves? -le pregunto, asombrado de la dirección que ha tomado su pensamiento.

- No a la larga. Hoy nadie da dos duros por los pueblos del Norte de África. Esos musulmanes parecen estar fuera de la Historia. Y si los del norte europeo nos miran a nosotros con la sonrisa irónica del vencedor, a los de más abajo simplemente los despachan con desprecio. Mal haríamos nosotros en imitarles. ¿Y sabes por qué? ¡Por las matemáticas, claro! Fíjate que los pueblos del Islam son los que inventaron el cero y el cálculo moderno. El carácter iconoclasta de estas culturas les abre las puertas de lo abstracto. No se distraen en el arte figurativo sino en simetrías geométricas. Por eso el Occidente dominante ha procurado mantenerlos siempre a raya con el analfabetismo y la incultura. Saben los anglosajones que si se les dejara estudiar, podrían llegar a competir con ellos. Por eso mantienen el régimen feudal de Arabia Saudita, que financia la paralización evolutiva de los pueblos de la región. Fíjate como se han  apresurado los salafistas a inundar de dinero las nuevas democracias surgidas de la Primavera árabe. Y la guerra que están cocinando en Siria con Irán de fondo no busca más que eternizar el atraso entero de la región. Pero el hundimiento de España, Italia y Grecia, será muy importante al producir un interesante acercamiento de estos pueblos con sus vecinos del otro lado del Mediterráneo. Empezará entonces el desarrollo de la cuenca mediterránea en su conjunto, de un modo lento pero imparable, bajo la tutela turca, si esta potencia consigue salvar los escollos de las trampas guerreras a las que se verá sometida. Un desarrollo que será distinto al actual, centrado evidentemente en el turismo, pues tal es el destino de nuestros pueblos, pero no por ello menos interesante, al propiciar curiosas emergencias aparentemente muy anodinas pero de profundo alcance interseccionista y revolucionario. Me refiero a los nuevos procesos autonomistas de carácter neomonárquico que desde hace tiempo venimos postulando, como muy bien sabes…

- ¿Quieres decir que el Mediterráneo tendrá entonces un mayor protagonismo?

- Su aportación será indirecta. Gracias a la iconoclastia musulmana y al contagio de lo abstracto, pero desde las profundidades hedonistas de la complejidad latina, siempre tan cargada de dualidades y contradicciones, nacerá aquí una nueva matemática que será escrita con números pero también con gestos vitales, un nuevo lenguaje de la complejidad que aquí tendrá un uso aplicado básicamente al turismo. Esta será nuestra aportación. Fruto de ella procederá el renacer de la Corrida de Toros que tanto hemos anticipado, los neomonarquismos de la Cocina, la Ópera y los Placeres, cuyo epicentro será por cierto la tierra catalana… Pero hasta que los chinos y sobretodo los rusos no nos mimeticen y asimilen estas nuevas modalidades de formulación vital y matemática, no se empezará a resquebrajar el aplastante fundamentalismo de lo abstracto que los anglosajones y el norte europeo imponen sobre el planeta.

Mercadal, que escuchaba entregado las palabras de su amigo, no pudo contenerse más y exclamó:

Caligrafía tuluth. Meknes, Marruecos.(Wikipedia)
- ¡Genial, Bastides, genial, te has explicado como un libro!

Bastides, que parecía no escuchar a nadie, se quedó mudo y absorto, como si en el horizonte del mismo mar Mediterráneo objeto de sus visiones estuviera contemplando con nitidez las imágenes que le habían llegado del futuro: las nuevas matemáticas latinas que habrían de dar al traste con el dominio del mundo anglosajón.

- ¿Y sabes qué te digo? Pues que si la Historia se apresura un poco, todavía llegaremos a verlo, Rumbau, todavía llegaremos a verlo…

¡Extravagantes futurólogos! Risueño, pero inquieto e intrigado por las palabras que acababa de oír, me despedí de ellos para regresar cabizbajo a la realidad oscura de nuestro país intervenido…

miércoles, junio 02, 2010

Dramatismos de hoy a orillas del Mar Mediterráneo

Mis últimos viajes a Portugal y al Líbano me han tenido apartado de la actualidad así como de mis amigos de la playa, los futurólogos Bastides i Mercadal, que cada día pasean por la orilla del mar buscando las claves del presente y del futuro que nos espera. Y es que al regresar a Barcelona, me han asaltado las noticias del día, tremendas como es propio del momento en el que vivimos: nueva crisis en Oriente Medio por el asalto a la llamada Flotilla de la Paz, con las acostumbradas débiles respuestas de las instituciones mundiales y una seria indignación turca. También Europa sigue renqueando con su crisis política y financiera. En cuanto a España, parece que se han despertado los furores cainitas tan arraigados en nuestros genes del todos contra todos para salvar lo que entiende cada uno por su propia patria.

Consternado, acudo a la playa a charlar con mis amigos, que suelen mirar los acontecimientos con envidiable serenidad y distancia.

- Mira, Rumbau, el momento es movido, ciertamente –me dice Mercadal muy serio–, pero no más que ayer y no menos que mañana, algo normal si tienes en cuenta que nos hallamos embarcados en un proceso de cambio monumental que nos sacude como si estuviéramos en un Tiovivo.

- Lo que pasa es que las crestas del oleaje son y serán cada día más espectaculares, de eso no cabe duda –afirma muy convencido Bastides, zapatero de profesión instalado en la Barceloneta–. Es un panorama que intuíamos pero que nos ha sorprendido por la bravura del paisaje: ¡menudo siglo veinteyuno les espera a los cachorros de hoy! Deberán acostumbrarse a navegar en mares embravecidos, acosados por tormentas colosales e inesperadas, con los consecuentes y obligados naufragios.

- Lo que quiere decir Bastides es que estamos dejando atrás y a marchas forzadas una época histórica llamada Neolítico por los entendidos. Ya sabes, toda esta cultura basada en los ciclos agrarios, el crecimiento urbano y la explotación tecnológica de la naturaleza. Todo eso ha llegado hoy a su máximo desarrollo, desarrollándose con vitalidad cancerígena hacia su propio colapso, pues qué duda cabe que ni la urbanización entera del planeta ni el delirio tecnológico de crecimiento de nuestras sociedades son sostenibles no ya en el futuro sino el día a día del presente. Y es lógico que un cambio de estas dimensiones, que sobreviene por el colapso de lo viejo, se manifieste con terremotos sociales de grandes magnitudes. Los delirios, Rumbau, sólo se detienen cuando estallan contra la realidad, y es un delirio inmenso el que está estallando ante nuestras propias narices. Un delirio de siglos de inercia que ya no aguanta más y que está siendo substituído por nuevos delirios más sostenibles y adaptados a la realidad, de los cuales, sin embargo, nada sabemos. ¡He aquí el tremendo momento en el que vivimos, fascinados por la espectacular autodestrucción de lo viejo y admirados por el nacimiento de lo nuevo que no vemos por ninguna parte! De ahí nuestros esfuerzos en futurología, intentando afinar nuestra percepción de lo que está por llegar, cuyos ribetes sin duda la actualidad revela, aunque lo haga a escondidas y con inaudita tacañería.

- Lo has explicado muy bien, Mercadal –puntualiza Bastides, siempre muy admirado de la capacidad de raciocinio de su amigo astrólogo–, éste es el marco general en el que nos movemos. Y lo que pasa en el día a día es el detalle que debe ser estudiado en relación al todo. Fíjate que Israel avanza con prisas a su propia destrucción, algo que incluso los medios y los periodistas han entendido a la perfección, pues es evidente que un país encerrado en su caparazón militarista tiene escaso futuro. Pero la cosa es más complicada de lo que parece. Digamos que el delirio del que hablaba antes Mercadal se concentra en el pequeño estado judío en toda su pureza, lo que explica que su problemática se encuentre en el corazón mismo de los conflictos mundiales, pues constituye la quintaesencia de la locura neolítica que hace aguas por todas partes. Pero fíjate también que es allí, en el conflicto irresoluble de Israel con los Palestinos y con sus vecinos, especialmente del norte, dónde se están fraguando algunas de las respuestas o adaptaciones al nuevo mundo que nos espera, pues bien conocida es la paradoja de cómo lo viejo, cuando se resiste a morir a ultranza, despierta en si mismo y en su contrario los gérmenes de lo nuevo que lo está matando, lo que explica ciertas contradicciones del mismo estado de Israel, tan avanzado en algunos aspectos y con determinadas conciencias individuales altamente evolucionadas, así como de sus más encarnizados enemigos, representados por las milicias de Hamás y Herbolá, cada día más sabias, dúctiles, complejas y mejor organizadas, más el diminuto estado libanés que refuerza con todavía más ahínco su compleja multiplicidad.

Escucho realmente admirado a Bastides. Acabo de llegar precisamente de aquella zona, dónde he actuado con mis marionetas en Beirut pero también en el sur, en la aldea de Marhjouin, allí dónde se encuentra la mayor base española integrada en la UNIFIL, las fuerzas internacionales de interposición bajo mando de Naciones Unidas. He visto con mis propios ojos la vitalidad desbordante de los libaneses, que parecen crecerse ante los desafíos de la guerra, y he visto también las ejemplares labores de los soldados españoles allí instalados, cuyas labores van mucho más allá que las de una simple interposición. Un trabajo, el de los militares, de mediación y de reconstrucción positiva, que aporta racionalidad organizativa (es decir, disciplina logística) allí dónde la destrucción de la guerra suele reducirlo
todo a apática desmovilización y a renuncia vital.

- Sí, Rumbau, en el conflicto de Palestina se ocultan muchas de las claves del futuro, motivo por el que hoy por hoy es absolutamente irresoluble, al faltar todavía bastantes décadas, por no hablar de siglos, para que los nuevos delirios de la humanidad surjan con claridad y se vuelvan operativos. Sólo entonces el conflicto se dehinchará como un globo sin gas. La velocidad de los acontecimientos es francamente alta, y estamos sorprendidos Bastides y yo de cómo corre el calendario hacia el futuro, aunque lo más prudente es dejar que sea el mismo tiempo el encargado de marcar los ritmos, sin pretender anticiparse a los mismos –dice tan tranquilo Bastides.

- La entrada de Turquía como agente activo en la zona es muy importante. Hasta ahora siempre había actuado a remolque de los dictados europeos y americanos. Ahora lo hace con voz propia. Se trata de un cambio sustancial en el mapa que ha sorprendido al mismo Israel. Pero a corto plazo, los objetivos militaristas de los israelitas han salido reforzados: parón al diálogo con los palestinos, patada en la espinilla de Obama, recrudecimiento de la tensión con el Líbano, y por lo tanto también con Irán, todo parece ir a favor de los gobernantes judíos. Piensa que su estrategia no es a corto sino a largo plazo: imponerse por goleada a sus vecinos tras haberlos niguneado, y eliminar o expulsar a los palestinos y a cualquier pretensión de éstos de instalarse como estado. Coincide con la estrategia, también a largo plazo, de las milicias de Hamás y Herbolá, obstinadas en borrar del mapa el estado de Israel. Ambas estrategias se sustentan en delirios mitológicos: el gran Israel bíblico de unos, la expulsión de los cristianos (los judíos ahora) de Jerusalén como hizo Saladino con los Cruzados. Con estrategias así elaboradas, difícilmente entrarán en soluciones tácticas duraderas. Pero lo que ignoran ambos es que la historia también avanza con su propia estrategia, que nadie conoce por suerte, la cual sólo tiene segura una cosa: acabar con los viejos delirios para imponer otros nuevos. Viejos delirios que ambos bandos en conflicto encarnan.

- ¡Pero no podemos dejarlo todo en manos de la Historia! –les replico, algo sorprendido por su actitud.

- ¡En absoluto! ¿Acaso nos resignamos nosotros? Obligación nuestra es inventarnos en el día a día el futuro. Aquí está el reto: no oponerse al Tiempo, sino ayudarlo con nuestras propias ideas y delirios. Piensa que los grandes poderes del mundo hace décadas que están en este empeño, inventándose el mundo en el que vivimos, ¿qué otra cosa es sino la tan cacareada ideología neocón? Por suerte, ellos defienden lo viejo, de modo que todo lo que inventan es un mero sucedaneo de lo nuevo, pues jamás darán ni aceptarían el veneno que los mata. En cambio, los que inventamos desde la indiferencia y la distancia, tenemos más posibilidades de dar con lo nuevo que el Tiempo y la Historia pueden incluir en su seno. Como ves, nada de resignación sino todo lo contrario: ¡elaboración decidida del futuro!, pero sin ambición alguna de presente.

Los dejo pensativo, admirado de tanto arrojo y confianza. ¡Y pensar que son dos viejos jubilados que jamás han salido de Barcelona! Su postura es clara: inventarse el propio futuro para poderlo anteponer al que nos quieren inventar los otros. Me digo que debo volver más a menudo a la playa, para pasear con ellos por las siempre tan dramáticas orillas del Mar Mediterráneo.

martes, junio 09, 2009

El Discurso de Obama y las Elecciones Europeas.

Aprovechando el buen tiempo y la tremenda actividad política de los últimos días, decidí ir a la playa para charlar un rato con mis amigos futurólogos. Estaba ansioso por saber sus opiniones, que siempre suelen ser originales y sorprendentes.

- Bueno, ¿qué os han parecido los resultados de las últimas elecciones europeas? –les pregunto a bocajarro.

- La verdad, Rumbau, es que nos ha sorprendido la fuerte abstención de Cataluña. Me lo esperaba en parte, pero no tanto. Se cumple así lo que venimos pronosticando desde hace años: la profunda españolización de Cataluña, que coincide con la profunda catalanización del resto de España.

- ¿A qué te refieres, Mercadal? –pregunté sorprendido por esta salida.

- ¿Te acuerdas cuando Cataluña era el modelo europeísta del país, la región más avanzada, politizada y enterada? Pues fíjate a lo que hemos llegado: ¡un récord casi europeo de abstención! Incluso Galicia, tan amante de la indiferencia política, nos ha avanzado en estas elecciones.

- ¿Y te preocupa la cuestión?

- En absoluto. Aparentemente es una señal de decadencia, pero en realidad es un claro signo de madurez que ahora nos puede dar mala prensa, pero que a la larga será beneficiosa. El tema es el siguiente: cuánto antes se comprenda que los actuales partidos, tal como están configurados, no sirven para gobernar más allá de los dos o tres años vista en que basan sus tácticas, antes podremos mandarlos al quinto pino, ¿no te parece?

Bastides, que hasta entonces no había intervenido, tomó la palabra para decir:

- Tienes toda la razón del mundo, Mercadal. He aquí uno de los principales problemas de nuestras democracias: su incapacidad de pensar el futuro. En vez de encararse a la complejidad aceptando el envite de la responsabilización del presente respecto al futuro, optan por la improvisación, lo que significa no plantearse jamás las decisiones importantes de cambio con visión estratégica.

- ¡Caramba! –exclamo admirado de la sagacidad del futurólogo.

- Es un asunto que conocemos de sobra, pues ya sabes que el futuro es nuestra especialidad. Y es realmente alarmante ver que las cuestiones estratégicas de largo alcance no interesan a nadie. Tenemos todas las crisis estallando en nuestras narices, que si el clima, la polución, el deterioro de las ciudades, la economía, el sistema financiero, los bancos chupasangre, el problema energético, la educación, la biodiversidad en peligro… Y en vez de pensar con visiones de complejidad y estrategia a largo plazo, los políticos sólo miran cómo ir tirando sin que les echen al tercer día. ¿En qué estarán pensando?

- En el poder, Bastides –le digo.

- Sí, pero es de ciegos no darse cuenta que el poder no aguanta los tirones de la complejidad. Es como querer cruzar el Atlántico subidos en un bote: duraremos dos días, pero a la primera ola gorda, nos vamos todos a pique. Sobretodo ante la actual marejada histórica, de dimensiones huracanadas. Es curioso que no comprendan la importancia de una planificación crítica y reflexiva. Y aunque sea ardua o incluso una tarea imposible, por lo menos intentarlo. Ya dicen los especialistas que hemos pasado de las certitudes a las conjeturas.

- Cierto, Bastides –dijo Mercadal–, y sabes qué te digo, que si la derecha ha ganado en toda Europa, es porque dispone de una cierta estrategia, mientras que la izquierda parece haber abdicado de tenerla.

- ¿Qué quieres decir? –le pregunto interesado por sus palabras.

- La derecha tiene una imagen clara de Europa: la quiere cerrada, cristiana, blanca, rica y limpia. En realidad sabe que es imposible, y que de escondidas habrá que dejar pasar a los inmigrantes para que los negocios funcionen y las arcas del Estado se llenen, pero guardarán las formas y harán creer a la gente que controlan la situación a base de poner más vigilancia. La izquierda, atemorizada por la pérdida de votos que conlleva una política de apertura respecto a la immigración, opta por callar o por hablar bajito, con lo cual se queda sin estrategia alguna. Y fíjate que sin un discurso claro y explícito respecto al futuro, es imposible despertar ilusiones y entusiasmos. ¿A qué esperan para crear un discurso de ilusión que incorpore Turquía, que busque el cruce norte-sur, que apueste por el mestizaje y las intersecciones creativas de todo tipo? Tenemos a toda la juventud europea que espera ansiosa este discurso. Es lo que ha hecho Obama en Estados Unidos: inventarse un discurso de futuro, creer en él y entusiasmar a la gente. Pero aquí, los que podrían hacerlo no se atreven. Hay miedo, Rumbau, un conformismo miedica carcome nuestros países y por eso gana esa derecha que vende lastres para anclarse en el pasado.

Tuve que reconocer que había gran parte de verdad en lo que decía el doctor astrólogo. Y ya que había hablado de Obama, le pregunté por su discurso en El Cairo.

- Ha sido más importante de lo que muchos creen. Y no es que seamos unos ilusos, simplemente se trata de reconocer que las palabras pesan más de lo que nos pensamos. Bueno, es evidente que siendo como es el Presidente de los Estados Unidos, lo que busca es mejorar y consolidar la posición de su país. Pero dando eso por supuesto, también hay que reconocer que las palabras fueron contundentes. Por de pronto, y volviendo a lo que decíamos antes, inauguró un discurso nuevo de futuro con la intención de integrar en él a toda la región, sin distinción de bandos ni religiones. ¿Y no es eso acaso lo que están esperando los jóvenes de esos países, atrapados por discursos tan pobres como los vigentes, que básicamente se reducen a dos: el todo vale para enriquecerse, o el sacrificio guerrero de la lucha a sangre y fuego? Fíjate como los primeros en responder a Obama han sido los de Al Queda, asustados de que este nuevo discurso les haga la competencia.

Nos quedamos callados, al comprender cuánta razón había en aquellas palabras.

- ¿Sabes qué te digo, Rumbau? Que el futuro está en manos de los que sepan inventárselo. Por eso nosotros trabajamos en nuestras visiones de futuro, pues no nos gustan las que existen y no hay nada peor que resignarse a lo que te echen. Y esto es algo que nos obliga a despertar la imaginación. Y los que renuncien a este derecho, deberán aguantarse y aceptar los futuros que les echen los Obamas de turno. Y ojalá los haya de buenos y sensatos como los inventados por el presidente americano. Pero lo propio será que cada cual trague con el tiranuelo que le toque, con sus míseros futuros de pacotilla, dirigidos en su mayoría al pasado y a la aclamación del jefe. Y sólo los que consigan edificar sus particulares visiones de futuro, con ganas de habitarlas y disfrutar de ellas, sólo esos sabrán lo que es la libertad, ¿no te parece?

Admirado por aquella afirmación libertaria de independencia, le di toda la razón del mundo. Caminamos en silencio, conscientes de que se habían tocados temas que iban más allá de las elecciones cortoplacistas y sus tácticas partidistas de supervivencia. Al sonar el himno del Club, me despedí de ellos, convencido de que había valido la pena charlar con mis dos amigos, los viejos futurólogos de la Barceloneta.