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miércoles, octubre 14, 2009

Regreso a la Barceloneta

(foto fpsurgeon)

















Mis obligaciones con respecto a los títeres, que me han tenido ocupado estos últimos meses con estrenos, funciones y viajes, han impedido que vea con regularidad a mis amigos de la playa, los adivinos de la Barceloneta. Decidí pues coger una bicicleta y acercarme al Club Natación Barcelona del que soy socio.

Me di cuenta de que ya habían inaugurado el Hotel Vela, causa de muchas protestas estéticas y ecológicas, y fue un placer meterme por las nuevas rampas que llevan a la parte trasera del hotel y ver desde allí el inmenso mamotreto construído por el arquitecto Bofill. Impresionaba verlo a ras de suelo. Igualmente me gustó la vista que se obtiene desde el hotel, una nueva perspectiva de la ciudad y de las playas de la Barceloneta. Y aunque doy la razón a los que se oponen al edificio, que incumple todas las leyes del buen gusto y de la costa española, las cuales impiden construir a menos de veinteycinco metros del mar, y por su falta de respeto hacia los socios del Club que le es vecino, debo confesar que me sentí como un niño ante un juguete nuevo, disfrutando de aquellas instalaciones recién estrenadas.

Encontré a mis amigos paseando por la arena mojada de la playa cerca del hotel, y me sumé a ellos, muy contento de saludarlos y de reanudar nuestras charlas sobre el presente y el futuro del mundo. Estaban como siempre muy joviales y animados a pesar de los más de setentaycinco años que ambos arrastraban consigo. Decía Mercadal:

- Rumbau, no sé por dónde habrás estado, pero por aquí las cosas siguen cambiando a unas velocidades de vértigo. Ya has visto el nuevo hotel, por el que sin duda pasarán celebridades del mundo entero, especialmente norteamericanas, dando aún más brillo y glamour a nuestra ciudad. Y por si no lo sabías, la crisis que hace uno o dos meses centraba todas las preocupaciones de la gente, ya ha empezado a desaparecer de los periódicos, que hablan de recuperación a diario, aunque nadie vea nada de nada por ninguna parte. Creo que aquí se ha efectuado un truco de los de magia de escenario, pues casi de un día para otro lo que estaba sobre la mesa dejó de estarlo, y no me extrañaría que un día de esos nos sacaran de la chistera nuevos conejos financieros ante nuestros ojos atónitos …

Reí con ganas la broma de Mercadal. Su amigo Bastides, muy serio, dijo:

- Tienes razón, Mercadal, ya sabía yo que eso de la crisis nos lo estaban vendiendo con demasiada alegría. Creo que todos han adivinado ya que la crisis es de esas que no acaban nunca, por lo que lo mejor es hacerla desaparecer, del mismo modo que el Guadiana hace con sus aguas, ocultándolas un trecho para dejarlas salir de nuevo cuando le viene en gana. La verdad es que habían llegado demasiado lejos con la multiplicación del dinero. Pero a la hora de buscar responsabilidades, ya has visto que no han pillado a nadie: los supuestos culpables siguen todos en sus puestos de combate, lo que demuestra que ellos mismos se lo han guisado y se lo han comido.

- Dicen que España será de los últimos países en salir a flote… -dije.

- Tonterías. Aquí unos cuantos deciden cuando y quiénes van a salir de la crisis y por lo visto ahora se las tienen con Zapatero que a pesar de sus esfuerzos de ortodoxia, ya sabes, rellenar los bancos con nuestro dinero y financiar a las empresas automovilísticas, no parece gustar a los mandamases. Como decía Mercadal, todo es un juego de ilusionismo. En este sentido, creo que el exministro Solbes sabía lo que se hacía al no hacer nada: ante una crisis que se presentaba como permanente, lo mejor es acostumbrarse a ella y dejarse de impostaciones melodramáticas. Algo que no casaba con el carácter de Zapatero, tan dado a los pequeños efectos mediáticos. Entonces, sus enemigos le urgían que hiciera cosas. Y cuando las ha empezado a hacer, le critican que las haga. Tonterías, Rumbau…

- Pero la crisis existe de verdad, ¿no? –les pregunto, sorprendido por sus palabras.

- Por Dios, claro que existe, pero hace ya muchos años que estamos en crisis o, al menos, así lo hemos visto nosotros, motivo por el que nos dedicamos a estudiar el Futuro buscando las alternativas al Presente.

En eso tenían toda la razón del mundo, pues desde que los conozco no han cesado de hablar de crisis y de transformaciones constantes de las sociedades.

- ¿Y seguís tan optimistas como siempre? –les pregunté.

- Sí y no. Es evidente que las cosas, aún yendo a mejor, van a peor. La globalización es un hecho incuestionable al que todos se van acostumbrando. El triunfo del capital como fuerza motora junto con la consolidación de los poderes económicos también parece irreversible hoy por hoy. Entretanto, el estado de guerra no decae y aunque a Obama le hayan dado el Nobel de la Paz, la belicosidad americana, bien defendida y auspiciada por todos los poderes mundiales, sigue tan campante en sus campañas de privatización guerrera. Y fíjate que China, la India, Brasil y la mayoría de los países emergentes, no hacen más que invertir en armamento. Por otro lado, las farmacéuticas han puesto a la OMS y a los estúpidos Estados de rodillas y parecen lanzadas a gobernar el mundo a base de pandemias y de vacunaciones masivas. El cuadro no puede ser más deprimente. Y sin embargo, algo nos dice que todo este entramado se está resquebrajando y se tambalea. Por suerte, lo novedoso todavía no es visible y así puede desarrollarse sin cortapisas inoportunas.

- ¿A qué refieres?

- A determinadas afirmaciones vitales que se producen por doquier y en los escenarios más recónditos e inesperados. Fíjate que no somos sociólogos sino futurólogos, y lo que digo, más que verlo, lo intuyo, todo hay que decirlo, pero las sensaciones son claras. Nosotros indagamos los acontecimientos mirando a la inversa: nos fijamos en las zonas y en los países de los que nadie habla, pues allí es dónde suceden las cosas interesantes. Piensa que los medios no están para informarnos sino para confundirnos. Y no es que tengan malas intenciones, pues todos son muy buenas personas, simplemente es que no pueden hacer otra cosa. ¿Lo entiendes?

- Más o menos… -le respondo, atónito por su planteamiento.

- Fíjate en José Tomás. ¿No lo ves como un síntoma claro de lo que te digo?

- ¿Pero qué tiene que ver José Tomás con lo que estamos hablando?

(José Tomás en la Monumental. Foto Guifré Miquel)

- ¿Acaso no es insólita una aparición como la suya, un genio tan inmenso de la tauromaquia, y además interesado en Barcelona? Ante las pretensiones prohibicionistas de nuestros políticos, la irrupción de este torero único puede dar al traste con sus políticas de embrutecimiento infantilizado de la población, pues no de otra manera se puede calificar la que se practica en nuestra ciudad. Y en los toros, el vacío de la muerte mostrado en toda su crudeza y con el arte de Tomás, es capaz de romper las filigranas bienpensantes de nuestros hipócritas moralistas.

¡Vaya con Bastides!, pensé. Me encantaba aquel viejo enardecido en la defensa de sus puntos de vista que ejercía siempre desde posiciones tan iconoclastas.

- Sí, Rumbau, el mundo está cambiando pero para verlo hay que cerrar los ojos a los aludes de información que nos llegan de todas partes. Fíjate que nosotros casi no miramos la tele y tampoco tenemos Internet, aunque sí leemos los periódicos al mediodía en el Casal de Viejos, por eso estamos en mejores condiciones de ver lo que otros no ven. ¿Lo entiendes?...

Tengo que confesar que sus razones me dejaron sin habla. Y viendo que ya era hora de irse retirando, me despedí de ellos prometiéndoles que acudiría sin falta en los días siguientes.

miércoles, julio 29, 2009

Crítica de A Manos Llenas, por Conrado Domínguez.


Me he permitido reproducir en el Retablo de mi Blog la crítica a mi espectáculo A Manos Llenas realizada por mi buen amigo Conrado Domínguez. Dada la poca frecuencia de críticas a espectáculos de títeres, he pensado que ello me autoriza sobradamente a citarla, sobretodo cuando el contenido de la misma se inclina, como es el caso, hacia la benevolencia.


A Manos Llenas, de Toni Rumbau

Hacía tiempo que no veía ningún espectáculo de Toni Rumbau. La verdad es que, aparte de sus óperas y de sus libros, no conocía nada de su trabajo con las marionetas. Me habían hablado muy bien de A Dos Manos, mientras que de la obra El Doble y la Sombra me llegaron más bien matizaciones interesantes. Asistí pues con ganas, deseoso de cubrir este vacío respecto a un artista que conozco desde hace tiempo. Y la verdad es que quedé muy gratamente satisfecho.

No son los títeres mi especialidad, pero el espectáculo que presencié en el Pueblo Español de Barcelona resultó una total sorpresa. De entrada por la calidad visual de las sombras que surgen del retablo convertido en una caja que se ilumina por dentro. Mis recuerdos de la infancia se habían quedado con los típicos retablos opacos y algo casposos que esconden al titiritero de turno desde dónde mueve sus títeres, por lo general amables y muy domesticados, pues pertenezco a una generación que vivió ya en los albores de la corrección moralista en los espectáculos infantiles. Desconozco pues la tradición centenaria de los Títeres de Cachiporra que por lo visto es tremebunda y de una incorrección subida.

El espectáculo de Rumbau se adentra por estas vías de la tradición pero a su vez nos introduce en ellas mediante el calzador simbólico del teatro de sombras, a modo de contrapunto compensatorio. Pero lo más interesante para mi, fue ver como el retablo se hacía translúcido, mostrándonos con una estudiada sencillez sus interiores ocultos. Una sencillez casi ocultista, diríase, pues las manos del titiritero, de pronto convertido en mago alquimista, nos seducen y nos llevan al huerto con unos efectos visuales que a veces remiten al cine negro con sus juegos de cámara, y otras a una simbología de raíces ocultistas. Luego, los títeres rompen este espacio de poesía e imponen su lenguaje directo y desenfadado: Polichinela con su amigo el perro, y la hilarante escena con el policía.

Las sombras encadenan la nueva secuencia de títeres, introduciéndonos al Diablo, alter ego eterno de Polichinela, con el que ejecuta las clásicas luchas campales a estacazo limpio. Más oscura se pone la cosa cuando la Muerte aparece subida en un caballo y cruza todo el retablo siguiendo el ritmo del tambor. Tras las sombras, los títeres: una Muerte tremenda cuya tétrica figura sería capaz de levantar a un muerto de la tumba. Pero es obligación de Polichinela burlar a la pálida señora, y tras sus risas de vencedor, lo vemos enfrentarse a si mismo ante un espejo. De él saldrá una Polichinela misteriosa de nalgas blancas y desnudas. La escena del baile del personaje con su doble femenino es una de las más bellas de la obra, con una habanera como música de fondo que parece salida de una pianola de algún bar viejo de los de antaño…

Finalmente, regreso al tema de Polichinela: éste pone un huevo, es decir, se reproduce a si mismo. Lo deja en una cuna, bien acolchado por un cojín y un salvavidas marinero, y en compañía del perro, se despiden del público y del huevo.

Vuelven entonces las sombras. El registro simbólico se impone y Rumbau nos obsequia con una escena de alto voltaje poético, a la par sutil y melancólica, pues en ella los diferentes títeres van perdiendo su vitalidad atrapados por la mano del titiritero, que los convierte en unas simples siluetas, para alimentar la caja de las transformaciones. Y aquí es dónde vuelve a sorprendernos la obra: en vez de algún Polichinela pequeño, del cubo mágico –¡atención con la presencia del cubo en esta obra, una de las últimas obsesiones del autor!– sale una reducción abstracta del mismo retablo translúcido, provisto de un gong empequeñecido que suena con lacónica y ensoñadora cadencia zen…

Una obra que aúna vitalismo y sensibilidad filosófica, con ingredientes de magia teatral y de simbolismo alquímico. Y cruzándola con inusitada desfachatez, la risa despiadada de Polichinela que nos incita a la rebeldía y a la libertad.

Para concluir: un trabajo en el que Rumbau ha puesto de lo mejor de si mismo, con una agradecida contención en la forma y en el tiempo, a modo de fiel homenaje a uno de los oficios más antiguos del mundo.


Postdata. Fue un placer visitar de nuevo el viejo Pueblo Español: no lo vi tan viejo y me encantaron los aires decadentes y casi operísticos de sus escenografías arquitectónicas. Además, vi pocos turistas el día que lo visité y los que había parecían encantados de estar allí. Un añadido que sin duda ayudó al buen éxito de la jornada.

Conrado Domínguez

(Fuente: Con Voz Propia Mía, blog de Conrado Domínguez)

Exposición de marionetas de Mariona Masgrau en la Kutxa de San Sebastián.

El pasado viernes 24 de julio se inauguró la exposición de títeres y marionetas organizada por el Centro Internacional del Títere de Tolosa en la Sala Boulevard de San Sebastián, el flamante centro de arte de la Kutxa. Se trata de una muestra de parte del fondo del futuro TOPIC, el teatro-museo que se inaugurará en noviembre en Tolosa.

La exposición ocupó las tres salas del Boulevard, siendo la tercera la dedicada a una representación muy bien escogida de las marionetas de Mariona Masgrau, fallecida en 2007. Para los interesados en saber más sobre la exposición, les remito al artículo publicado en Titerenet dónde comento la exposición así como el recorrido por la sala de Mariona.

Para leer el artículo, pulsar aquí.

(foto de Isa Albareda)

martes, junio 23, 2009

Mobarak y la lucha del pueblo iraní.

Cuando hablamos de Pulcinella y de toda su familia europea, nos olvidamos a veces de un primo hermano suyo, lejano en la geografía y en la imagen, pero muy cercano en cuanto al espíritu y a la voz. Me refiero a Mobarak, el títere iraní de cara negra y vestido rojo.

Viene a cuento hablar de Mobarak por la simpatía que está despertando en todo el mundo la revuelta popular de la calle iraní contra el cínico pucherazo protagonizado por Ahmadineyad, el aún no confirmado presidente del país. Es realmente emocionante y pura inyección de optimismo ver a un pueblo enfrentarse por las bravas, sin armas y sin partidos políticos al uso, a todo el aparato represivo de un régimen brutal y teocrático. Bien es verdad que la revuelta se sustenta en la división existente en el mismo seno del poder. Pero sin el empuje de la calle, nada se movería en palacio.

Como las mujeres y los hombres que pelean estos días en Teherán, Mobarak es también un rebelde que representa a las clases populares de la sociedad y que sabe muy bien cómo enfrentarse a la autoridad. Claro que su táctica es la de actuar solo, pues por algo es un héroe a la manera antigua: se le permitía su loca rebeldía porque era uno y así se distinguía de los demás. Por eso habla con la lengüeta, como sus primos los Polichinelas de Europa, una manera de diferenciarse y de afirmar que en realidad su voz proviene de algo que está más allá de lo humano. Su singularidad lo salvaba del tirano, que se reía de sus bravatas. Era una perfecta válvula de escape de los que sufrían los abusos del poder pero no podían ni rebelarse ni tan siquiera expresar su malestar. Para eso estaba Mobarak.

Y de pronto, vemos emocionados como el espíritu de Mobarak se ha encarnado en una gran parte de la población iraní, que sin miedo alguno, ha salido a la calle para afirmar su dignidad y exigir la anulación del colosal fraude con el que el régimen los ha querido engatusar. En vez de la lengüeta, la voz sumada –o el silencio a veces– de miles y miles de personas que reclaman lo que es suyo: el voto y la dignidad. El sudor y el humo de los disparos les cubre de negro la cara, como Mobarak, y el vestido rojo del personaje es el vermellón trágico de la sangre derramada estos días.

Se dice que Pulcinella, nacido en el Renacimiento, representaba el espíritu libertario e individualista que en la época empezaba a implantarse en las ciudades italianas. Un espíritu que no tardaría en expandirse por toda Europa, como lo hizo la famosa máscara napolitana, a modo de jocoso mascarón de proa de las libertades, desdoblándose en sus primos y hermanos (Polichinelle, Punch, Don Cristóbal, Petrushka, Lazlo…). Hoy, este espíritu, eterno e inquietantemente vivo, al que la sociedad de consumo ha intentado con bastante éxito domesticar, renace ya no en simples individuos sino en poblaciones enteras, consciente de que los poderes no pueden con el anonimato de la calle.

Sí, Mobarak muere y revive en la lucha iraní por nuevos espacios de libertad. Como titiritero que soy, le deseo larga vida y éxito en sus renovadas aventuras.

lunes, junio 15, 2009

Elecciones en Irán.

(Persépolis)

Encontré a mis amigos de la playa el otro día muy excitados. Conociéndoles como les conocía, supuse que estarían comentando las elecciones en Irán, dónde las últimas noticias daban la victoria a Ahmadineyad, con protestas de los partidarios de Musavi, el candidato reformista.

- ¿Estáis escandalizados por la manipulación habida? –les pregunté nada más verlos.

- Desde luego, parece que hubo pucherazo en Irán, pero la verdad es que estábamos hablando de otra cosa –contestó Mercadal al verme llegar.

- Vaya –exclamé–, ¿qué otros temas os han llamado la atención?

- El discurso de Netanyahu, el primer ministro israelí. Ya sabes que estamos en plena guerra de discursos. Primero fue el de Obama, y hoy nos llega el de Netanyahu. Deben entenderse como misiles lanzados a la opinión pública, provistos de múltiples cabezas publicitarias, pues van dirigidos a una variedad de públicos impresionantes. Mientras el de Obama se dirigía al mundo entero, y muy en concreto, al mundo de la región de Oriente Medio, el del míster israelí tiene un radio de acción mucho más limitado, atrapado como está por las exigencias del público patrio, que exigen oir lo que quieren escuchar. Visto así, comprenderás que los resultados de ambos misiles han tenido efectos bien diferentes. Mientras el primero se alzaba todo lo alto que le era posible, expandiendo sus efectos por los cinco continentes, el segundo ha tenido una altura más bien escasa, de modo que su acción no ha salido del marco local, para desesperación del emisor. El marco también ha sido diferente: una universidad de Cairo para el discurso de Obama, la más reputada del mundo islámico, y la Universidad de Bar Ilan, una “cueva integrista” como la han calificado los medios, para el de Netanyahu. O sea, el primero se atreve a pisar terrenos “enemigos”, mientras que el segundo se atrinchera en casa con los suyos. Mucha debilidad es la que muestra el premier israelita. En esta guerra de misiles conceptuales, se da la terrible paradoja de que una de las partes implicadas, la palestina, al no tener misil alguno que disparar, por carecer de ellos, se ve obligado a identificarse con el misil americano, lo que da al asunto rasgos casi de sainete. Buena jugada la de Obama, al situarse en un centro negociador que hacía tiempo los EEUU habían perdido. En este sentido, no estaría mal que los palestinos emitieran su propio discurso, aunque fuera pequeño. Lo que demuestra la poca categoría del Rais de Ramala, paralizado por sus contradicciones.

- Pero la jugada de Obama puede irse al garate con la victoria del impresentable Ahmadineyad en Irán –les digo, con el interés de situar a este país en la conversación.

- Desde luego, hubiera sido mucho más fácil ritualizar un encuentro con Musavi, si éste fuera el ganador, pero esta victoria del ultra iraní, por mucho bombo y platillo que le den, puede que se convierta en una victoria pírrica.

- ¿Qué quieres decir? –le pregunto.

- Pues que tarde o temprano veremos el inicio del fin. Irán no es un país cualquiera que se deje amedrentar así como así. Los persas son un pueblo antiguo y sólido, muy sólido, y toda esta juventud que busca desesperadamente aire para respirar, no se dejará pisotear por dictadorzuelos de tan poca monta como Ahmadineyad. Es evidente que éste intentará mantener sus posiciones internacionales que tan buenos resultados le han dado hasta ahora, pero verás como irá perdiendo fuelle. No es lo mismo gobernar con mano de hierro un país controlado al cien por cien, que un país cuyas bases sociales y urbanas empiezan a desmarcarse del poder. Y eso es lo que está pasando. Puro relevo generacional y la inercia de un país que siente orgullo de si mismo, de su pasado y de su cultura presente y futura.

- Pero el régimen de los Ayatolás está muy bien sujeto –le digo convencido de que pecan de optimismo.

- ¿Me puedes decir qué futuro pueden proporcionar esos curas ultras y retrógrados a sus juventudes? Lo que quieren es anclarse en el pasado, no salir de los principios inamovibles de su revolución islámica, y mantenerse en el poder. Pero en cuanto empiecen a surgir nuevos discursos de futuro en la región, verás cómo cambia la cosa.

- No acabo de entenderte, Mercadal.

- Estamos en un momento crucial en el que o se va hacia delante o te quedas atrapado en estructuras caducas que sólo llevan a la miseria. Los países de la región lo saben y empiezan a inquietarse profundamente. Veremos cambios que nos van a sorprender, Rumbau. Obama ha sido el primero en lanzar una clara oferta de futuro. Los demás no se van a quedar a la zaga. Verás cómo en Irak empiezan a salir voces nuevas, y en Líbano Hezbollá ya debe estar pensando en cómo reciclar su discurso, si no quiere quedarse en minoría. Y lo mismo Hamás en Gaza. Pero si hay algún país en la región con capacidad de crear futuro, aparte de Turquía, ése es Irán, no sus actuales dirigentes, sino sus ciudadanos y juventudes más despiertas. Y en cuánto surjan los primeros brotes de discursos de futuro, te aseguro que no habrá régimen de Ayatolás capaz de resistirlos. Y por una simple razón: verán en ellos su propia tabla de salvación. La derrota de Musavi y sus seguidores es un paso importante en esta dirección. Espero que no hagan falta muchas más derrotas, pero el proceso ya está en marcha.

- ¿Pero ahora qué va a pasar? –les pregunto, aturdido de tanto optimismo.

- Pues el tira y afloja de siempre, con sus picos altos y sus picos bajos. Una victoria de Musavi en Irán hubiera sido un regalo demasiado bonito a Obama. No se lo podían permitir los Ayatolás ni las fuerzas resistentes de la región. Y Obama lo sabía perfectamente, la victoria de Ahmadineyad estaba cantada. Pero por ahí se empieza. La nueva apisonadora americana se acaba justo de poner en marcha. Y juraría que ésta tendrá mejores resultados que la de Bush padre e hijo. Fíjate que la única manera de enfrentarse a ella es construyendo sus propios discursos de futuro. Turquía ha indicado el camino y te aseguro que Irán le seguirá en breve. Por cierto, que Israel está muy cojo en futuros, lo que debería preocuparles. En fin, las batallitas de los voceros darán todavía de qué hablar y producirán una buena cantidad de muertos, pero empiezan a ir de bajada. Tiempo al tiempo, Rumbau….

Los dejé convencido de aquel optimismo tenía más de senil que de racional. Pero por dentro, pensé que ojalá dispusiera yo de un entusiasmo por el futuro parecido al de los dos viejos futurólogos…

martes, junio 09, 2009

El Discurso de Obama y las Elecciones Europeas.

Aprovechando el buen tiempo y la tremenda actividad política de los últimos días, decidí ir a la playa para charlar un rato con mis amigos futurólogos. Estaba ansioso por saber sus opiniones, que siempre suelen ser originales y sorprendentes.

- Bueno, ¿qué os han parecido los resultados de las últimas elecciones europeas? –les pregunto a bocajarro.

- La verdad, Rumbau, es que nos ha sorprendido la fuerte abstención de Cataluña. Me lo esperaba en parte, pero no tanto. Se cumple así lo que venimos pronosticando desde hace años: la profunda españolización de Cataluña, que coincide con la profunda catalanización del resto de España.

- ¿A qué te refieres, Mercadal? –pregunté sorprendido por esta salida.

- ¿Te acuerdas cuando Cataluña era el modelo europeísta del país, la región más avanzada, politizada y enterada? Pues fíjate a lo que hemos llegado: ¡un récord casi europeo de abstención! Incluso Galicia, tan amante de la indiferencia política, nos ha avanzado en estas elecciones.

- ¿Y te preocupa la cuestión?

- En absoluto. Aparentemente es una señal de decadencia, pero en realidad es un claro signo de madurez que ahora nos puede dar mala prensa, pero que a la larga será beneficiosa. El tema es el siguiente: cuánto antes se comprenda que los actuales partidos, tal como están configurados, no sirven para gobernar más allá de los dos o tres años vista en que basan sus tácticas, antes podremos mandarlos al quinto pino, ¿no te parece?

Bastides, que hasta entonces no había intervenido, tomó la palabra para decir:

- Tienes toda la razón del mundo, Mercadal. He aquí uno de los principales problemas de nuestras democracias: su incapacidad de pensar el futuro. En vez de encararse a la complejidad aceptando el envite de la responsabilización del presente respecto al futuro, optan por la improvisación, lo que significa no plantearse jamás las decisiones importantes de cambio con visión estratégica.

- ¡Caramba! –exclamo admirado de la sagacidad del futurólogo.

- Es un asunto que conocemos de sobra, pues ya sabes que el futuro es nuestra especialidad. Y es realmente alarmante ver que las cuestiones estratégicas de largo alcance no interesan a nadie. Tenemos todas las crisis estallando en nuestras narices, que si el clima, la polución, el deterioro de las ciudades, la economía, el sistema financiero, los bancos chupasangre, el problema energético, la educación, la biodiversidad en peligro… Y en vez de pensar con visiones de complejidad y estrategia a largo plazo, los políticos sólo miran cómo ir tirando sin que les echen al tercer día. ¿En qué estarán pensando?

- En el poder, Bastides –le digo.

- Sí, pero es de ciegos no darse cuenta que el poder no aguanta los tirones de la complejidad. Es como querer cruzar el Atlántico subidos en un bote: duraremos dos días, pero a la primera ola gorda, nos vamos todos a pique. Sobretodo ante la actual marejada histórica, de dimensiones huracanadas. Es curioso que no comprendan la importancia de una planificación crítica y reflexiva. Y aunque sea ardua o incluso una tarea imposible, por lo menos intentarlo. Ya dicen los especialistas que hemos pasado de las certitudes a las conjeturas.

- Cierto, Bastides –dijo Mercadal–, y sabes qué te digo, que si la derecha ha ganado en toda Europa, es porque dispone de una cierta estrategia, mientras que la izquierda parece haber abdicado de tenerla.

- ¿Qué quieres decir? –le pregunto interesado por sus palabras.

- La derecha tiene una imagen clara de Europa: la quiere cerrada, cristiana, blanca, rica y limpia. En realidad sabe que es imposible, y que de escondidas habrá que dejar pasar a los inmigrantes para que los negocios funcionen y las arcas del Estado se llenen, pero guardarán las formas y harán creer a la gente que controlan la situación a base de poner más vigilancia. La izquierda, atemorizada por la pérdida de votos que conlleva una política de apertura respecto a la immigración, opta por callar o por hablar bajito, con lo cual se queda sin estrategia alguna. Y fíjate que sin un discurso claro y explícito respecto al futuro, es imposible despertar ilusiones y entusiasmos. ¿A qué esperan para crear un discurso de ilusión que incorpore Turquía, que busque el cruce norte-sur, que apueste por el mestizaje y las intersecciones creativas de todo tipo? Tenemos a toda la juventud europea que espera ansiosa este discurso. Es lo que ha hecho Obama en Estados Unidos: inventarse un discurso de futuro, creer en él y entusiasmar a la gente. Pero aquí, los que podrían hacerlo no se atreven. Hay miedo, Rumbau, un conformismo miedica carcome nuestros países y por eso gana esa derecha que vende lastres para anclarse en el pasado.

Tuve que reconocer que había gran parte de verdad en lo que decía el doctor astrólogo. Y ya que había hablado de Obama, le pregunté por su discurso en El Cairo.

- Ha sido más importante de lo que muchos creen. Y no es que seamos unos ilusos, simplemente se trata de reconocer que las palabras pesan más de lo que nos pensamos. Bueno, es evidente que siendo como es el Presidente de los Estados Unidos, lo que busca es mejorar y consolidar la posición de su país. Pero dando eso por supuesto, también hay que reconocer que las palabras fueron contundentes. Por de pronto, y volviendo a lo que decíamos antes, inauguró un discurso nuevo de futuro con la intención de integrar en él a toda la región, sin distinción de bandos ni religiones. ¿Y no es eso acaso lo que están esperando los jóvenes de esos países, atrapados por discursos tan pobres como los vigentes, que básicamente se reducen a dos: el todo vale para enriquecerse, o el sacrificio guerrero de la lucha a sangre y fuego? Fíjate como los primeros en responder a Obama han sido los de Al Queda, asustados de que este nuevo discurso les haga la competencia.

Nos quedamos callados, al comprender cuánta razón había en aquellas palabras.

- ¿Sabes qué te digo, Rumbau? Que el futuro está en manos de los que sepan inventárselo. Por eso nosotros trabajamos en nuestras visiones de futuro, pues no nos gustan las que existen y no hay nada peor que resignarse a lo que te echen. Y esto es algo que nos obliga a despertar la imaginación. Y los que renuncien a este derecho, deberán aguantarse y aceptar los futuros que les echen los Obamas de turno. Y ojalá los haya de buenos y sensatos como los inventados por el presidente americano. Pero lo propio será que cada cual trague con el tiranuelo que le toque, con sus míseros futuros de pacotilla, dirigidos en su mayoría al pasado y a la aclamación del jefe. Y sólo los que consigan edificar sus particulares visiones de futuro, con ganas de habitarlas y disfrutar de ellas, sólo esos sabrán lo que es la libertad, ¿no te parece?

Admirado por aquella afirmación libertaria de independencia, le di toda la razón del mundo. Caminamos en silencio, conscientes de que se habían tocados temas que iban más allá de las elecciones cortoplacistas y sus tácticas partidistas de supervivencia. Al sonar el himno del Club, me despedí de ellos, convencido de que había valido la pena charlar con mis dos amigos, los viejos futurólogos de la Barceloneta.

jueves, mayo 21, 2009

Paseo por la actualidad.


¡Caramba!, me digo tras pasar una larga temporada cumpliendo con mis deberes de titiritero y descuidando los de cronista de la actualidad, básicamente al servicio de mis amigos futurólogos, que a diferencia de mi no han dejado de leer La Vanguardia ni de pasear a diario por la tan entrañable playa de la Barceloneta. ¡Cómo está el mundo!...

Los vi ayer y me pusieron al día de los asuntos más candentes. Decía Bastides:

- Mira, Rumbau, comprendo a los críticos que dicen que no hay que fiarse de Obama, evidente, les digo, los americanos van a lo suyo, pero cuidado, aquí hay un cambio geoestratétigo en ciernes, y será interesante ver hasta dónde alcanza.

- Ya sabéis mi escepticismo sobre el asunto … -les digo deseoso de conocer sus opiniones.

- Sí –continuó Mercadal–, el embrollo de Oriente Medio no puede estar peor y pretender encararlo de frente parece suicida, pero precisamente aquí radica la rareza del caso, que Obama se haya lanzado sobre el mismo de cabeza. Creo que la razón es sencilla: para ser sujeto activo en un embrollo, hay que estar metido en él. Y eso es lo que ha hecho Obama. Su antecesor se retiró sin más del tablero y lo dejó en manos de los halcones israelitas, para que hicieran de él lo que se les antojara. ¡Y a fe mía que lo han hecho! ¡Se han crecido cuál Goliats de cuento de terror! Ahora, la presencia de la diplomacia americana situada de nuevo en el tablero, y con perspectivas estratégicas distintas, cambia la situación.

- Entiende, Rumbau, que ésta no es una historia de buenos y malos, sino un juego de estrategias con diferentes enfoques. Es muy posible que los americanos fracasen en esta nueva planificación estratégica que busca calmar las aguas y defender sus propios intereses con un cambio del status de la región mediante la diplomacia y las buenas formas. En realidad, el empeño es parecido al anterior, que buscaba lo mismo pero manu militare. Con una gran diferencia: en aquella estrategia, basada en el principio de en mar revuelta, ganancia de pescadores, sus promotores tenían siempre las de ganar, pues el caos sólo engendra más caos, para beneficio de las empresas implicadas –seguridad, armamento, petróleo… Por lo tanto, la nueva estrategia, a diferencia de la anterior, puede descarrilar, lo que hace más improbable su éxito. Pero aquí está el reto y la grandeza del momento, y también la posibilidad de su triunfo, por la simple ley de la paradoja y de la razón contradictoria. Es tan obvia la facilidad del camino hacia el caos y el incendio de la región, que pretender de pronto tomar otra senda y cambiar el modus operandi parece cosa de locos por no decir un imposible. ¡Y es este imposible lo que le da más visos de éxito! ¿Lo entiendes?

- No mucho, la verdad… -les dije, contento de ver que llevaban sus razonamientos hacia los extremos que más me divierten.

- ¡La razón contradictoria, Rumbau! Sabes de sobra a lo que me refiero. Apostar a caballo perdedor, cuando el vencedor se ha crecido tanto en la victoria, que se pierde en su empacho de gloria. El mismo Obama y su llegada a la presidencia es un ejemplo de lo que digo.

Hizo una pausa Bastides, que aprovechó Mercadal para exponer sus ideas:

- Fíjate en el panorama: Israel desbocado en su viaje hacia la autodestrucción; Irán en pleno proceso electoral, en el que no hay que descartar que ganen de nuevo los ultras; los palestinos acogotados pero peleones aunque peleados; Líbano disimulando en una esquina y Siria en la otra; los países árabes del Golfo, Jordania y Egipto preocupados en mantener sus tronos y sin saber como contener a sus pueblos; Afganistán hecho trizas y Pakistán a punto de saltar por los aires. Arriba, Rusia dubitativa, desconfiada y guardando la compostura a la espera de ver cómo se resuelve la partida. Como colchones, Turquía a un lado, y en el otro extremo, India y China, deseosos de rebajar el islamismo extremista y necesitados ambos de que los corredores de petróleo no cesen de bombear. Llega Obama y se pone frente al descontrol israelita y frente a la grosería ultra iraní. Le apoya China, Rusia a medias, mientras India se lo mira. De Europa, fíjate que no hemos hablado, pues aún no cuenta, aunque el mosaico, salvo los incordiantes países del Este, está más inclinado hacia el acuerdo.

Caray, pienso. ¡Menudos estrategas están hechos mis amigos de la playa! Mercadal, que aún no había acabado, siguió del siguiente modo:

- El meollo del asunto es Israel. Hasta ahora, este país se ha visto a si mismo como pieza fundamental e indispensable de cualquier estrategia en la zona, mediante una política de acoso moral (la mala conciencia occidental hacia los judíos) y de acoso territorial (el dominio militar de la región). Pero en el ínterin, el mundo ha crecido: en el Oriente Lejano China se ha agigantado e India empieza a contar. Por abajo, Brasil hace sonar su voz, en conjunción con Sudáfica, todavía muy enana. Estos contrapesos, en una situación de crisis económica casi sistémica, pesan lo suyo, sobretodo cuando China es quién soporta la deuda americana. La pinza estratégica es clara: Obama busca en China y demás países emergentes el contrapunto que obligue a resituar el escenario de las fuerzas dominantes, buscando, cómo no, una situación preferente. El problema de la bomba atómica iraní es ridículo si lo comparamos con el belicismo israelita o con el volcán pakistaní. Habrá que mantener las formas, por supuesto, obligar a los iraníes a disimular sus logros, pero lo importante es torcer el brazo a los belicistas judíos, los únicos capaces de incendiar la región y disparar el caos. De ahí la importancia de los gestos de Obama: su entrevista con Netenhayu y su anunciado discurso en El Cairo, que todos esperan en candeletas: con ilusión unos y con pavor otros. El pulso es enorme, hay inercias militaristas de todos los signos sueltas y capaces de cualquier jugarreta. Y aunque el realismo nos inclina a pensar que ganarán los de siempre, Obama tiene todavía la flor en el culo y su prisa en visitar la región tiene que ver con la susodicha flor: recoger la ola de suerte antes de que se la traguen los contratiempos y los desastres. ¿Entiendes?...

Me quedé mudo ante un análisis tan certero y claro como simplista.

- Los críticos dicen que los objetivos de Obama son los mismos que los de Bush: asegurar el dominio americano. Cierto. Pero la diferencia es sustancial para los distintos pueblos que habitan en la zona. Pregúntaselo a los palestinos, a los libaneses, sirios o irakíes. Todos pendientes de la próxima hazaña bélica de los pirómanos israelitas. Estas poblaciones, sirios, libaneses, jordanos e incluso los irakíes, andan locos por dejarse de guerritas y empezar a hacer negocios, que es de lo que más gustan estos pueblos. Y con incendios, hay negocios, sí, pero sólo para unos pocos: la mayoría a chincharse y a emigrar. ¿Lo entiendes? Esta es la gran diferencia entre una estrategia y la otra.

- China juega, como has dicho muy bien, un papel primordial –interviene Bastides, siempre muy amigo de este gigante oriental.- La evolución de este país en los próximos años es crucial. ¿Has leído a Poch?

- ¿Poch? ¿Qué Poch…?

- El libro de Rafael Poch, quién fue corresponsal de La Vanguardia en China. Ha escrito un libro titulado “China, un mundo en crisis, una sociedad en gestación”. Uno de los libros más importantes de los últimos meses. Fundamental para entender la situación. Allí está el meollo de todo este berenjenal.

Desbordado ante semejante racha de datos y de entusiasmo, decidí preguntar a mis amigos futurólogos:

- ¿Y cuáles son en definitiva vuestros pronósticos?

Se callaron ambos, calibrando la gravedad de la pregunta, y finalmente contestó Mercadal, ante el silencio continuado de su amigo:

- El momento es crucial, como ha dicho Bastides. Estamos en la cresta de una ola que puede romper tanto en una dirección como en la otra. Un pronóstico claro es imposible a todas luces, y fíjate que nadie se aventura a decir nada sobre el tema, ni siquiera los entendidos se atreven con la crisis económica. Pero ya sabes que nosotros no nos basamos en análisis rigurosos sino en simples apreciaciones visionarias y en nuestras modestas luces y lecturas de periódicos. Lo cual nos empuja a la más irracional de las actitudes: ¡somos optimistas, sí señor, estamos convencidos de que todo va para bien, aunque aparentemente vaya para mal! ¿Lo entiendes? Y la razón es muy simple: puede que nos equivoquemos en el calendario, y confundamos los plazos de las entregas históricas, de modo que incluso puede que a Obama le pongan un petardo en el culo, lo que es bien posible, pero eso no haría más que retardar entre quince y veinte años nuestras predicciones, además de cambiar ligeramente el modus operandi de la Historia. La cuestión radica en cómo quiere finiquitar Israel su predominio en la región: si por las buenas o por las malas. Lo más seguro es que sea por las malas, lo que retrasaría el desenlace, pero nosotros pensamos que siempre hay una oportunidad y que la singular inteligencia de los judíos podrá más que sus instintos mitológicos de autodestrucción. La otra razón del optimismo es la cuestión espinosa de los “ases en la manga”: desconocemos los que tiene Obama, así como los que esconden los chinos, y los belicistas israelitas, por supuesto. Esta incertidumbre juega claramente a nuestro favor. Aunque los resultados saldrán pronto a la luz pública y entonces podremos corregir nuestras apreciaciones.

Con más de setanta años los dos, admiré el optimismo del que hacían gala, como si tuvieran por delante otros cincuenta años más para ver los resultados de sus predicciones. Con aquellas palabras los dejé y me dirigí a las duchas, pues el himno acababa de sonar en el Club y el hambre se me despertó de inmediato.

lunes, mayo 04, 2009

El último Contador de Historias de Damasco

¿Contadores de Historias en el estilo tradicional? Pues sí, todavía existen en algunos países. Al menos en Damasco, la capital siria, dónde tuve la ocasión de viajar recientemente invitado por el Instituto Cervantes de Damasco. Su director, Pablo Martín Asuero, persona con una sólida formación en historia (ha publicado varios libros sobre Oriente Medio), fue el introductor de este encuentro.

Buen conocedor de mi interés por las artes de la palabra y de la imaginación, el mismo día de nuestra llegada nos llevó al café que hay detrás de la esplendorosa mezquita de los Omeyas dónde cada día, después de la oración de la tarde, interviene el señor Rashid Al Halak Abo Shadi, el último Hakaoati o Contador de Historias de Damasco.

(Pablo Martin Asuero, el señor Abo Shadi y Octavi Rumbau)

Sorprende de entrada la misma factura del café, de un kitsch hipérbolico y maravilloso, con la inaudita presencia de multitud de pajaritos cantarines encerrados en sus jaulas que deleitan a los parroquianos con sus subidísimos trinos. Todo ello en medio de una atmósfera cargada del humo de los narguilés y rodeados de imágenes y cuadros de todas las épocas y estilos inimaginables.

En el centro, apoyado en la pared, un asiento elevado de madera pulcramente trabajada, con una mesita para el cenicero y el vaso de agua, y otra de bronce para descargar en ella los golpes de espada, espera al Hakaoati que la ocupará. Cuando llegamos, el señor Abo Shadi fumaba tranquilo sus cigarrillos esperando la hora de empezar la función. Con él nos sentamos, pues Pablo lo conocía por haberlo contratado en anteriores ocasones para actuar en el Centro. Supe así que su hijo es uno de los pocos titiriteros de Damasco que se dedica al Karakoz, el teatro de sombras turco que solía representarse en los cafés de las principales capitales otomanas y que algunos esforzados marionetistas mantienen en vida. Tras intercambiar cordiales palabras, y no después de pedirnos unos narguilés para pasar la tarde, ermpezó su actuación.

Con la ayuda de un libro manuscrito que sostiene con una mano, el Contador de Historias va desgranando un episodio de la antigua épica árabe, que relata con gestos enfáticos y precisos, acompañándose de un sable con el que se dirige al público, con signos amenazadores unas veces, o con ruidosos golpes sobre la mesita de bronce, que sirve para galvanizar (y despertar) a la audiencia en los pasajes más dramáticos.

Aún sin entender un ápice de lo que decía, me dejé llevar por la vehemencia estudiada y medida del señor Abo Shadi, siempre repleta de ironía como sus ojos chispeantes delataban, al dirigirse sobretodo a los parroquianos habituales, con los que compartía secretas historias domésticas. Los extranjeros, la mayoría del público, seguíamos hechizados las palabras y los gestos de aquel hombre que encarnaba uno de los oficios más antiguos del mundo, anterior incluso al de los títeres, pues siempre se ha dicho que contar historias es la primera de las manifestaciones consideradas como propiamente humana.

(Columnas del Templo de Júpiter, en la entrada del Zook)

Aquel contacto con la tradición fue el primero de los encontronazos que tuvimos de realidades solapadas en el tiempo, tan propio en una ciudad como Damasco, considerada como una de las más viejas del mundo (con restos documentados del tercer milenio antes de Cristo). Cuatro son las capas más evidentes: la ciudad romana, la árabe medieval de los Omeyas, la otomana y la actual. Estas capas se cruzan constantemente a cada paso, pero dónde más sobresale la intersección es allá dónde termina la arteria principal del Zook: las imponentes columnas del Templo romano de Júpiter, construído sobre un primitivo templo arameo del siglo IX antes de Cristo, se levantan majestuosas ante la entrada de la Mezquita de los Omeyas construída a su vez sobre una primera Basílica cristiana. Debajo de aquel vaivén de épocas que se cruzan, se instalan los vendedores ambulantes, con sus reclamos coloridos y chillones, mientras los murmullos del gentío y los cantos de los almuacines llenan la atmósfera de una densa y palpitante vitalidad. A dos pasos de la mezquita, entretanto, el Contador de Historias se prepara para la sesión de la tarde.

A modo de complemento ilustrado, vean el pequeño video adjunto colgado en youtube.

miércoles, abril 15, 2009

Próximo estreno de "A Manos Llenas"

El viernes 1 de abril empiezan las funciones en La Puntual de "A Mans Plenes", el nuevo montaje de títeres y sombras que estoy poniendo en marcha. Estaré en este pequeño y entrañable teatrillo los dos primeros fines de semana de mayo, con funciones los viernes, sábado y domingo, los días 1,2,3,8,9 y 10. Para información de los horarios, ver La Puntual.

Antes viajaré a Siria, del 21 al 27 de abril, invitado por el Instituto Cervantes de Damasco, para hacer dos funciones de "A Dos Manos": una en la misma Damasco, y la otra en Aleppo. Interesante viaje, durante el que tendré ocasión de conocer al colectivo de los titiriteros de Siria, así como a un país que desconozco.

Adjunto ficha del nuevo espectáculo así como alguna foto. Para más información, pulsar aquí. Ver imágenes de la obra filmadas por Alfonso De Lucas Buñuel pulsando aquí.

A Manos Llenas
Concepto, interpretación y dirección de Toni Rumbau

Títeres de Mariona Masgrau
Música: Octavi Rumbau
Coreografía títeres: Margarida Carbonell
Con la colaboración, las fotografías y los dibujos de Jorge Raedó
Vestuario títeres: Carmen González
Otros vestidos y Polichinela pequeño: Núria Mestres
Telas retablo: Raquel Bonillo
Asistencia técnica y escenográfica: José Menchero
Asistencia dramaturgia: Rebecca Simpson y Luca Valentino
Video promoción: Alfonso De Lucas Buñuel
Producción: La Fanfarra S.L.

miércoles, marzo 25, 2009

Viento en popa a toda crisis.


Con este título resumo el estado de ánimo que se ha apoderado de la ciudadanía así como de mis queridos amigos de la playa, cada vez más excitados con la dichosa crisis que parece haberse instalado por las buenas y por las malas en nuestras sociedades y en el planeta entero.

Dice la enciclopedia Wikipedia:

“Crisis (del latín crisis, a procede a su vez del griego) es una coyuntura de cambios en cualquier aspecto de una realidad organizada pero inestable, sujeta a evolución; especialmente, la crisis de una estructura. Los cambios críticos, aunque previsibles, tienen siempre algún grado de incertidumbre en cuanto a su reversibilidad o grado de profundidad, pues si no serían meras reacciones automáticas como las físico-químicas. Si los cambios son profundos, súbitos y violentos, y sobre todo traen consecuencias trascendentales, van más allá de una crisis y se pueden denominar revolución.”

De “coyuntura de cambios” a “revolución”. No está mal. Lo comentábamos el otro día aprovechando esos días fantásticos de sol mientras paseábamos por la orilla del mar con mis amigos futurólogos. Decía Mercadal:

- Creo, Rumbau, que tantas advertencias de los analistas de que esta crisis es una suma de crisis y que va para largo o más bien que ha llegado para quedarse, están en lo cierto. Aunque lo más probable es que los chupones de siempre vuelvan a levantar cabeza y vayan a lo suyo, aprovechando el desconcierto y llevándonos a futuros colapsos todavía peores. Éste es por desgracia nuestro pronóstico, avalado por la inercia de las fuerzas dominantes, que siguen ocupando sus puestos de mando, pues a nadie se le ha ocurrido que habría que sacarlos de ellos y mandarlos al quinto pino.

- Así es, en efecto –remacha Bastides tras escuchar a su amigo astrólogo–, pero fíjate que ha habido aquí un factor sorpresa que nos ha dejado estupefactos, a Mercadal y a mi. Nosotros habíamos anticipado esta crisis mundial, pues por algo somos futurólogos y nos dedicamos a las anticipaciones. Pero lo habíamos calculado mucho más lejos, hacia el 2025 o 2030, confundidos e hipnotizados por la soberbia y el esplendor de los años anteriores. Y fíjate, ¡de pronto estalla ante nuestras propias narices una burbuja tras otra, en un efecto multiplicador impresionante! Nos hemos quedado de piedra, te lo aseguro, pues cuando algo así ocurre, sólo hay una respuesta: se ha cruzado el umbral. ¿Pero cuál? Aquí está el dilema. A veces pensamos que es el Umbral Crítico que nosotros situábamos hacia el 2090 y aún más lejos, cuando las cosas ya no tendrán remedio y los cambios deberían caer por si mismos. Pero la aceleración a la que estamos sujetos parece habernos pillado por sorpresa y a unas velocidades de vértigo, y la suma de una tal complejidad de crisis superpuestas podría disparar el mundo al susodicho umbral con una antelación apabullante. Aunque ya te digo que lo más prudente es pensar que si acaso hemos cruzado un umbral, todavía no es el definitivo capaz de conducirnos a una solución sin marcha atrás, es decir, con efectos mutantes en el orden social e histórico.

- ¿Pero de verdad os pensáis que hay soluciones sin marcha atrás en este mundo jodido? –saltó en aquel momento Corominas, un viejo gato del periodismo barcelonés a punto de jubilarse y que suele acompañarnos en nuestros paseos por la playa–. Ya me gustaría creer en vuestras ilusiones, pero muy me temo que por mucho que el mundo cambie, los humanos seguiremos siendo tan burros como siempre.

Mercadal, que gustaba mucho de discutir con el periodista, contestó:

- Corominas, el que tengas razón no implica que aciertes en lo que dices. Es evidente que las cosas cambian para que nada cambie, y viceversa. Pero cuando hablamos del umbral crítico no hablamos ni de personas ni de ilusiones, sino de hechos, que es otra cosa. Podemos equivocarnos, y sin duda así ocurre, pero los hechos son los hechos, aunque éstos estén ubicados en el futuro.

- ¡De cajón! –masculló Bastides con asentimientos de cabeza.

- ¡Ilusiones, Mercadal, no me quieras engatusar con palabras! –dijo Corominas estupefacto y soltando una carcajada.

- Hechos, insisto, hechos, todavía hipotéticos, pero bien definidos como tales. Piensa, Corominas, que hoy en día pensar los hechos es anticiparlos para allanar el camino que lleva a su realización. De ahí la importancia de nuestras labores de futurología. Y ten en cuenta el realismo que este compromiso nos obliga, pues mal iríamos si nuestras conjeturas no tuvieran el sostén de lo real y de lo posible.

Escuchaba con asombro y entusiasmo las filigranas verbales de aquellos viejetes que se tomaban tan en serio sus actividades adivinatorias y especulativas, y por las que sentía un sincero respeto. Dijo entonces Bastides, que se había quedado mirando al vacío o más bien la línea del horizonte, como si estuviera a punto de tener alguna visión de futuro:

- En verdad, en verdad os digo, que llamemos como llamemos al umbral cruzado, el mundo ha entrado en una fase de precipitaciones aceleradas que ya nadie podrá obviar. Y aunque el bendito Presidente Obama pretenda arreglar las cosas en su casa y en el mundo entero, como con tanto ahínco se afana, poco podrá hacer si no se adelanta a los hechos y los encara desde perspectivas de futuro, algo que intuye e intenta, pero que aún está lejos de asumir en toda su radicalidad. Y si acaso lo intentara, tampoco creo que le dejaran.

- ¿Crees entonces en el ocaso de los Estados Unidos? –le pregunto interesado en saber sus opiniones al respecto.

- Sí y no –contestó Bastides–. Por de pronto, son los únicos que han asumido la gravedad del asunto. Normal, al ser ellos los principales responsables. Creo que intentarán mantener el sistema de poderes intacto, y reformarlo en todo caso para obtener una mayor eficiencia del mismo. Tal vez incluso lo consigan a corto plazo, dadas las ansias que existen por lograrlo, pero dudo que la cosa dure. Por otra parte, hay que tener en cuenta que la capacidad de los USA en reformar el sistema es bien escasa. Demasiadas inercias e intereses en juego.

- Cierto, Bastides, y aquí es dónde entran otros actores en juego. Brasil, por ejemplo, un país en crecimiento y dotado de una perspectiva estratégica de primer orden. Su ministro de Asuntos Estratégicos -¿has visto en algún otro país un ministerio con este nombre?- piensa largo y en futuro, y no me extrañaría que sus ideas acabaran pesando en la región. Y sino, fíjate en los primeros pasos dados por Obama: reunión con Lula y acuerdos de cooperación estrecha entre ambas potencias. Pero os advierto que los cambios verdaderos no vendrán de los USA, ni de Europa ni del Brasil. Vendrán de Oriente, del Próximo y del Lejano.

- Conozco vuestras predicciones al respecto, pero nunca me lo habéis argumentado como para convencerme –dije al oir aquellas palabras que conocía de otras ocasiones.

- Las democracias occidentales están demasiado enamoradas de si mismas. Hay en ellas maravillas, cierto, pero fallan en lo esencial: la distribución de la riqueza y del poder. Por mucho que alardeen de división de poderes y de parlamentarismo, el sistema es de una injusticia apabullante. Los ciudadanos tienen derechos y deberes, pero los capitales se concentran bien lejos de ellos. Fíjate en nuestras ciudades. ¿Dónde se concentran hoy el poder y la riqueza? En los bancos y en las grandes corporaciones, con sus sueltos descomunales, y en las castas vitalicias de funcionarios y políticos. Los demás, todos dejados como mano de obra en la intemperie, con pocas posibilidades de entrar en los santuarios del capital y de los poderes. Y así no se llega a ninguna parte. O, más bien, se trata de una situación de estancamiento superlativa. Y si la cosa no se mueve, no cambia. Y si no cambia, se pudre y acaba pereciendo. Menos mal que tenemos la inmigración, que pesa cada vez más.

- De todas formas, no me negaréis que el Obama se está comportando con una energía inusitada –les digo yo.

- Sí, y nos admira su ímpetu. ¡Menos mal! Porque el panorama europeo no es nada alentador. Y el español, ¡qué desastre! Zapatero nos está saliendo rana. En vez de aportar ideas inteligentes y pensar en futuro, se empantana en tacticismos de tan corto alcance que parece un andar hacia atrás. Fíjate en este último desliz de la retirada de tropas de Kosovo.

- Sí, todo el mundo lo ha criticado como una pifia diplomática de mucha categoría.

- Desde luego –replica Mercadal–, es una pifia descomunal, pero lo de guardar o no las formas no es lo importante, sino perder el tiempo en asuntos del pasado como es lo de aceptar o no la independencia de Kosovo. Pocos hechos consumados hay tan consumados como el de Kosovo: ya pueden insistir los serbios y los defensores de la susodicha “legalidad internacional”. Aquello ya no hay quién lo tuerza. ¡Cómo si no hubieran suficientes muertos que lo avalaran! ¡Menuda pérdida de tiempo es detenerse en este asunto! Eso es anclarse en el pasado, y que la flamante ministra Chacón se haya enredado en ello me parece de una miopía atroz. La realidad se les escapa de las manos, y la crisis va a arrasar con este gobierno sin piedad alguna, si antes no cambian de rumbo.

- ¡Caramba! –exclama admirado Corominas.

- Sí, no está el horno para bollos –dice Bastides mirando al horizonte–. El futuro está a la vuelta de la esquina y nadie le presta atención. De ahí la responsabilidad que tenemos los futurólogos.

- Cualquiera diría que tenéis la solución a la crisis… -se ríe Corminas con sarcasmo.

- Desde luego que no, pero al menos hay cosas que sí están claras. Por ejemplo, esa alianza estratégica de España con Turquía. ¡Aquí sí hay futuro, y presente asegurado! ¿Por qué no insistir en ello? La ocurrencia tan ridiculizada de la “Alianza de Civilizaciones” esgrimida por Zapatero y tan estimada por Erdogan, y ahora sorprendentemente defendida por Obama, de pronto se ha convertido en la excusa perfecta para avanzar hacia desarrollos estratégicos que pueden alcanzar toda la región de Oriente Próximo y del Mediterraneo. ¿Os parece poco? Lo que Brasil hace en América, podría hacerlo aquí España. Moratinos conoce bien la zona y la presencia española en Líbano debería poderse aprovechar, así como el antiguo prestigio de nuestro país en el mundo árabe. Pero no hay aquí ningún Ministerio de Asuntos Estratégicos ni las luces de nuestros ministros parecen muy despiertas. Y con tonterías como la de Kosovo, todo puede irse al traste.

- Cierto, Mercadal –dice Bastides entusiasmado con las palabras de su colega astrólogo–, Zapatero tenía aquí una oportunidad de oro, pero si se carecen de ideas, no hay estrategia que valga. Y me extraña, pues bien supo rodearse de ideólogos y pensadores de renombre internacional durante las elecciones. Por lo visto, fue solo una operación de imagen. Lástima…

- ¿Qué le diríais a Zapatero si tuvierais la ocasión de tratar con él? –les pregunto.

Mercadal, el más sensible de los dos futurólogos a este tipo de preguntas –a Bastides más bien le resbalan–, se quedó pensativo un rato, y al cabo soltó el siguiente discurso:

- Por de pronto, le diría que se dejara de tacticismos baratos y buscara la alianza con Rajoy. En vez de desestabilizarlo –parece ser que incluso prefieren que se imponga la línea Aguirre a la de Ruiz-Gallardón, para poder seguir con la cantinela de que “viene el lobo” al referirse al PP–, debería apoyar a Rajoy en su pugna interna para adecentar así la derecha del país. No sé si con ello ganaría las próximas elecciones, pero los españoles se lo agradecerían toda la vida. Respecto a los nacionalismos periféricos, me apartaría de ellos como del mismísimo diablo, y para eso propondría un autonomismo aún más radical que desarmara por el lado de la igualdad de la ciudadanía y del arrojo descentralizador a los chantajistas locales. Descentralización técnica y política seria y real, que hiciera más transparente y honesto al Estado, le sacara gastos y que tuviera a los barones del PP y del PSOE como grandes aliados. ¿Por qué no aprovechar esta alianza táctica que Cataluña y Valencia parecían querer emprender, desarmando así al centralismo madrileño, que es dónde la derecha más feroz se atrinchera? Seguro que la Galicia recién conquistada del PP se sumaría a la operación de un periferismo no nacionalista, y que Patxi López desde el País Vasco con sus aliados pepistas sin duda apoyarían. Todo lo cual daría vida y alas a Montilla, en vez de sacrificarlo en aras de imaginarios futuros pactos con CiU. Piense que si no son ustedes, serán los del PP los que emprendan este camino neoautonómico de reestructuración del país, no les quepa la menor duda. Esto con respecto al tema autonómico.

Hizo una pausa como para buscar inspiración y prosiguió del siguiente modo:

- Respecto a lo internacional, me volcaría en vender España como ejemplo de país que ha sabido cuadrar el círculo de pasar de una dictadura centralista a una democracia autonomista. Aquí hay mucho qué ganar. Por supuesto, me lanzaría a la alianza estratégica con Turquía, y revisaría la política respecto a Kosovo y Albania. ¿Por qué dejar a estos países de lado? ¡Pero si son los que más se acercan a Turquía y a la misma España! Luego pondría el ojo sobre el Líbano y no perdería de vista a Irán. Es cada día más evidente que la vieja cultura iraní está levantando cabeza y se adapta a la modernidad mejor que ningún otro país de la zona. ¡Pues habría que potenciarlo, buscar la manera de asentar los sectores reformistas y establecer alianzas estratégicas con ellos! Aproveche lo de su Alianza de Civilizaciones y métalos a todos en el mismo saco. En relación a Marruecos, debería seguirse con la política de inversiones y de apoyo al desarrollo, multiplicando la presencia española y el intercambio mutuo a todos los niveles. En América, no lo dudaría ni un momento: estrechar relaciones con Brasil y buscar un país al que hincar el diente para empujarlo hacia arriba. ¿Por qué no empezar con Perú? Su gran virtud es que últimamente nadie habla de él. Y Cuba, por supuesto, el más español y catalán de los países americanos, que tarde o temprano se levantará de sus cenizas.

Se detuvo un momento y dijo con un cierto énfasis:

- Finalmente, diría al Presidente: mire, señor Zapatero, quizás con estos consejos no va usted a ganar las próximas elecciones, pero al paso que va, todavía lo tendrá más crudo si sigue con lo que hay. El mundo hoy pertenece a los que arriesgan y miran hacia el futuro. Si su idea era regenerar la política en España, déjese de regateos y tacticismos de corto alcance, en los que se halla ahora usted empantanado, y atrévase a dar pasos hacia el mañana. Puede que no lo consiga, pero la honestidad de su empeño merecerá el respeto de la ciudadanía y será recordado al menos como “aquél que lo intentó”.

- ¡Bravo, Mercadal! –exclamó Corominas con un par de sonoros aplausos y una carcajada.

Bastides, que había escuchado el discurso de su amigo muy serio, dijo:

- Y yo añadiría: tómese usted unos días de descando, señor Presidente, súbase al Mulhacén, de 3.482 m de altura, el pico más alto de la península, y observe las cosas desde la distancia. Respire con profundidad las alturas frescas y capte usted la dirección del Tiempo. Verá como el viento suave de la historia le llevará lejos hacia el futuro, único lugar dónde es fácil ponernos todos de acuerdo. Describa desde allí sus visiones y háganos partícipes de ellas cuando baje a ras de tierra. Si son reales y nos gustan, los votos le vendrán frescos y regalados. Si yerra y fracasa, otros le sucederán con mejor fortuna. Pero no desperdicie la ocasión: pocas épocas han sido tan fecundas y preñadas de futuro como la nuestra.

Nos quedamos plantados, escuchando el silencio de la playa que las olas arrullaban con aleatórica circularidad. Buscábamos sin duda percibir los clarines del futuro. Y mientras las aguas cantaban sus melodías susurrantes, nuestras almas pugnaban por levantar cabeza y alzarse hacia las cotas visionarias de Bastides y Mercadal.