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Parlament de Catalunya. FOTO: EUROPA PRESS |
Llevaba meses sin ver a mis amigos de la playa, los futurólogos
que con paciencia de santo pasean a diario por donde rompen las olas en la
playa de la Barceloneta, sin cansarse nunca de interrogar el futuro. Una
interrogación que recibe respuestas a diario, pues aunque parezca una locura,
sus predicciones se adelantan hasta finales del siglo XXII, mientras uno de sus
más fieles lugartenientes, el historiador Paquito Almirall, cumple las
funciones de amanuense recopilador de los relatos, confeccionando una imponente
y ya muy avanzada, aunque constantemente corregida, Historia del Futuro.
Los pesqué a la altura del monumento al Quart de Casa, con
sus taparrabos algo desaliñados y sosteniendo las zapatillas en una mano. Siempre
acudo a ellos cuando el acoso de la actualidad, con sus noticias tremebundas como
las salidas estos días del Parlament de Cataluña y tras el tenso verano vivido
en Barcelona, sobrepasa mis capacidades de comprender la realidad.
- ¿Pero habéis visto adónde hemos llegado? -les suelto tras
los saludos, con ganas de entrar en materia?
- ¿Te refieres a lo de Corea?
- No, Bastides, me refiero a los encontronazos de estos días
en el Parlament, con la aprobación de las dos leyes que rompen con el Estatut y
la Constitución.
- Sí, es cierto, pero piensa que nosotros estamos indagando
en otras zonas más calientes aún, lo de Cataluña es peccata minuta al lado de
lo de Oriente Medio, que está que saltan chispas, algunas de las cuales nos han
salpicado este verano.
- Sí, es verdad, el atentado de las Ramblas.
- Exactamente. Europa está en peligro no por los cuatro
locos que dicen se esconden por ahí, sino por las políticas desestabilizadoras
de algunos países, que mueven los hilos y mandan a sus verdugos y suicidas. Poder
y dinero, y unas visiones muy torticeras de la geopolítica, Rumbau. Aquí está
el peligro. Fíjate en este aviso de los servicios secretos americanos. Saben
perfectamente por donde van a saltar los tiros. Por algo será.
- Seguro que tienes razón, pero qué me decís de lo de aquí.
Parece que no le dais mucha importancia.
- Por supuesto, y sobre todo ahora que se acerca el 11 de
septiembre...
Recuerdo que varias veces mencionó Bastides a una sobrina
suya muy catalanista que le empujaba a asistir a las grandes manifestaciones,
sin poder negarse al ser el único familiar que le quedaba. Mercadal, que
callaba contra su costumbre, de pronto sintió la necesidad de decir algo.
- Tienes razón, Rumbau, de estar preocupado. Y si te parece
que no lo estamos, es porque nuestra mirada siempre va más allá, saltando lo
del día a día, que los periódicos ya nos van informando con puntualidad. Preocuparse
más de la cuenta es hacer el trabajo dos veces, repitiendo lo que tantos
excelentes periodistas ya hacen en sus redacciones. A nuestra edad, tenemos que
ahorrar energía, Rumbau, y los temas que nos ocupan son muy extensos, pues
cubren el mundo entero. Lo que sucede es importante, desde luego, pero nos
interesa más desbrozar lo que va a suceder.
En efecto, comprendo que con más de setenta años a cuestas,
estos dos humildes sabios de la playa se lo tomen todo con filosofía.
- Bueno, ¿y tenéis pues alguna idea de lo que nos espera?
- A corto plazo es fácil equivocarse, pero a medio y largo
plazo, ya sabes que nuestra predicciones son claras: fragmentación de España
seguida de una nueva unión mucho más ágil y operativa, que hemos llamado el
Mosaico Ibérico.
- ¿Pero cómo encajan en esta visión los sucesos de estos
días?
- Ya sabes que siempre pensamos que la fragmentación
empezaría con otras autonomías y fue una sorpresa ver que Cataluña se
adelantaba, lanzándose con entusiasmo contra los muros del Estado. Bueno,
dijimos, a ver cómo les va. La verdad es que siempre he pensado que la sociedad
catalana no está lo suficientemente preparada para esta labor, no porque les
falten ganas a los convencidos, de la que tienen de sobra, sino porque aquí los
fragmentadores son prisioneros de esta ley inexorable que dice que 'a más
entusiasmo, más estrechez social'. ¿Cómo enardecerse sin adelgazar? Lo han
intentado creando esta ficción de nueva legalidad que les permite ir
tranquilos, pero la verdad es que de tranquilidad nada, como se ha visto estos
días en el Parlament. Su error es desdeñar a ese cincuenta por ciento que no
piensan como ellos, los cuales resulta
que tienen escaños y saben razonar.
- Pero las encuestas dicen que van subiendo...
- Eso sólo se sabrá con unas elecciones. Mira como se
equivocan hoy las encuestas.
- Así, pensáis que lo del Referéndum es un error?
- Creo que sí, táctico aunque no estratégico. Me parece que
el Procés ha muerto, para bien de todos, y que las aspiraciones catalanas van a
entrar en un largo compás de espera. Siempre latentes y poderosas, por
supuesto, y con una gran ventaja para los convencidos independentistas: podrán
descansar, ya que otras regiones del país tomarán el relevo, para fastidiar al
PP y para dar una respuesta descentralizadora a esta tremenda crisis de estado.
- Pero esto es lo que siempre han temido los independistas,
nada interesados en aliarse con otros movimientos peninsulares.
- Has dado en el clavo, sí señor. Les molestará mucho, pues
así como desdeñan a la mitad de la población que se siente española, también
han desdeñado los intentos descentralizadores de otras comunidades, pero su
precipitación ha sido un tiro por la culata del que no pueden escapar. Podrán calentar
sus motores, que seguirán ronroneando como siempre, pero deberán ponerse a la
cola, esperando que otras comunidades den sus dos de pecho. Y aquí es donde
puede jugar un rol primordial la alcaldesa de Barcelona, la señora Ada Colau,
si es capaz de resistir el tirón de las emociones de estos días y mantener una
postura al estilo de la que tenía Pasqual Maragall en sus buenos tiempos. Veremos
si da la talla.
Bastides, que escuchaba con atención, intervino en aquel
momento:
- En verdad en verdad os digo que tienes toda la razón del
mundo, Mercadal. Coincido al cien por cien en lo que dices, aunque debo añadir
que la nueva etapa que vamos a empezar puede convertirse en una nueva
Transición con resultados muy positivos, si los actores implicados están a la
altura. Fijaros que la gente está deseosa de encontrar nuevos parámetros de unión
y de concordia, como se ha visto tras el atentado de Barcelona. Y la catarsis
en el Parlament de estos días apunta hacia la misma dirección. Lo que más daño ha
hecho a los independentistas es la imagen que han dado de arrogarse unos
poderes por encima de las minorías opositoras, que en número de votos no son
tan minoritarias. Una actitud de exclusión que muchos deben deplorar pero de la
que no han sido capaces de prescindir. La prisa les ha obligado a pasar el
rodillo e ir a por todas, y eso no gusta a la gente, sólo a los convencidos
pero no a los que aún están por convencer. Por eso tienes razón al decir que ha
sido un fiasco táctico aunque no estratégico, pues como digo, la onda de
expansión de su atrevimiento tendrá prontos resultados en otras geografías
peninsulares.
- ¿Tiene que ver lo que dices con las últimas declaraciones
del presidente de la Generalitat Valenciana?
- Ciertamente, veo que no se te pasaron por alto. Me hizo
mucha gracia ver al señor Ximo Puig quejarse de que con todo el tema de Cataluña
no pueden ni hacer una manifestación para reivindicar sus derechos de financiación.
Este comentario es más importante de lo que parece, Rumbau, pues ilustra este
deseo del resto del país de salir a la palestra, pasar página del tema catalán
y subirse ellos también al carro de las reivindicaciones territoriales. Han
comprendido los valencianos el secreto de porqué los catalanes, a pesar del mal
trato recibido por el estado y a pesar de todo el gasto del Procés, con sus
publicidades internacionales, no paran de crecer ni de recibir más y más turistas:
quién no chilla, no mama. Subir al escenario y querer ser más de lo que se es.
Esta es la fórmula que ha encumbrado Cataluña a su actual hegemonía económica,
y que muy pronto otras comunidades adoptarán como método. Llamar la atención
del mundo. Creo que los valencianos ya se han dado cuenta, y al ser ellos aún
más dados a la extravagancia folclórica que los catalanes, es posible que
lleguen todavía más lejos en sus pretensiones exhibicionistas de ser más de lo
que son, base de su futura prosperidad. Aunque deberán esforzarse mucho, para
superar las hazañas de los 11s de septiembre. Tiempo al tiempo, Rumbau, pues en
las cosas del futuro no hay que tener prisas.
Mercadal, con ganas de decir la suya, añadió entonces:
- Prisas... Esa palabra fatídica que parece ser el palo que
se colado entre las ruedas del Procés. Y se entiende que esta actitud de la
desmesura catalana haya sido aprovechada por Rajoy, que es un maestro de los
tiempos muertos. A veces me daba la impresión que con su pasividad en estos
últimos años, lo que hacía Rajoy era soltar cuerda, dejando que los entusiasmos
separadores se fueran calentando, con la esperanza de que a la postre acabaran
ahorcándose ellos mismos con su propia cuerda. Y creo que la jugada le ha
salido bien, aunque lo que no podrá evitar el Presidente es que las
consecuencias le acaben afectando también a él, como es fácil predecir. Hoy se ha puesto de moda esto de que no hay
vencidos ni vencedores, algo que parece un eufemismo para disimular las
derrotas, pero muy me parece que es una verdad como un templo. Pasa como cuando
hay elecciones, que todos ganan y nadie pierde, aunque al final uno acabe
gobernando, claro. Ya lo verás en breve, Rumbau...
Detengo aquí la transcripción de nuestras charlas y reflexiones,
para no abusar de la paciencia del pobre lector de este blog, harto saturado
como todo el mundo estos días de tanta noticia en los periódicos. Y tras dar la
vuelta al llegar al Hotel Vela y regresar a nuestro punto de partida, me alejé pensativo
de mis amigos, con las imágenes de sus visiones bailando en mi cabeza como
torbellinos de un presente que se dirige raudo e implacable hacia el futuro.
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