domingo, noviembre 30, 2025

Cuando la Historia confunde y se encabrita

 



Playa de la Barceloneta. Foto Luca Valentino

Creo que nadie pondrá en duda la verdad del título de este encuentro con mis amigos futurólogos de la playa. No han sido días muy propensos a caminar por la orilla del mar, dadas las lluvias recientes. Pero pudo más la necesidad de charlar con Bastides y Mercadal sobre lo qué está pasando en el mundo. Bastides se había quedado hoy en casa por un resfriado y solo acudió Mercadal. Quise aprovechar su gusto por las palabras, y lo abordé  con una cuestión capital: ¿Se ha torcido la historia del mundo y nos dirigimos directamente a esa fosa común de las civilizaciones humanas a la que todas van a parar?

- Hombre, percato que hoy no ves las cosas claras… -me dice Mercadal, siempre tan educado y comedido en sus palabras -. Supongo que te referirás al efecto Trump, a lo de Palestina, al jaleo de Ucrania, y a todo este asunto de las guerras y del negocio de las armas.

- Si, claro, y al caos político de nuestro país, y a este repunte de los autoritarismos que acechan por doquier…

- Sí, sí, lo comprendo, el panorama es bastante desolador, esto es innegable.

- Pero intuyo que vosotros no lo veis igual… -le espeto, más a modo de provocación para hacerle hablar.

- Sí, por supuesto, lo vamos pensando con Bastides hace ya varios meses, pero la verdad es que vemos las cosas de otra manera.

- Me muero de ganas por saber cuál es esa otra manera…

- No es fácil explicarlo. Ya sabes que nosotros miramos más el futuro que el presente, y de rebote, se nos aparece el pasado lejano como si el tiempo y la historia jugaran a tenis, saltando la red del hoy. Pero ya sabes que muchas veces la pelota encalla y se enreda en la red y entonces es cuando suceden los dramas del presente…

- ¿Qué quieres decir?

- Pues eso, que los humanos seguimos siendo los mismos ahora que hace dos o cinco mil años, y por eso nos imaginamos que nuestros herederos del futuro seguirán siendo como nosotros, con ganas de jugar eternamente con la misma pelota, cuando es de cajón que los cambios que se suceden y que todavía están por caer, son tan colosales que ya nada volverá a ser igual.

- ¿Y eso qué significa?

- Pues que los desconciertos actuales no son más que los síntomas de nuestra ceguera y del miedo a vernos tal como seremos en el futuro. Los que se imaginan que ostentan el poder hoy, piensan que ya tienen en cartera al humano del mañana, bien encajonado en sus esquemas futuristas que solo ven desde la tecnología. Pero Toni, eso nunca ha sido así: cerrar el futuro con ideas preconcebidas es como querer atrapar el agua con las manos. Lo mejor es que sigan pensando que tienen el poder, y que nada les puede desviar de sus visiones y planes, pero ¡ay!, amigo, los que se empecinan en esos delirios acaban como el rosario de la aurora, por decirlo con palabras dulces. Y aquí sí que el tenis de la historia nos notifica sus circulares.

- ¿Quieres decir que nuestras culturas y civilizaciones están destinadas a perecer e irse al garete?

- Por supuesto. ¿Crees tú que las ideas que rigen nuestras vidas y organizaciones sirven para cambiar algo e ir adaptándonos a nuevas formas y pensamientos? Esto es soñar a lo tuntún. Estamos en lo viejo y nada de ello sirve ya para nada. Este es el drama que nos zarandea y que nos lleva al desastre.

- Pero es imposible salir de él…

- En eso tienes toda la razón del mundo. De ahí que el drama sea un verdadero dramón.

- Pero vosotros veis soluciones…

- A largo plazo, aunque algunas ya deben estar en el hoy de hoy, de tapadillo, claro, imagínate que se mostraran con publicidad, los pescarían en un plis plas y sanseacabó el experimento.

- De acuerdo, puede ser muy cierto lo que dices y hasta tranquilizador, pero la verdad es que los que estamos en este presente con la pelota en la red de esta confusión sin fin, como tú dices, lo que nos preocupa es el presente y no el futuro.

- Toda la razón del mundo, Rumbau, has dado en el clavo, pero aún así, siempre cabe ver las cosas de otra manera. La distancia, amigo, la distancia, eso es lo que importa…

- A ver, explícate.

- Los problemas solo se solucionan con distancia, si no te apartas de ellos, nunca se resuelven, sea del tipo que sea. Para ver el presente, tienes que trasladarte al pasado o al futuro. Nosotros, Bastides y yo, preferimos mirarlo desde el futuro, digamos que es, con palabras que hoy están de moda, ‘más creativo’. Si lo miras desde el pasado, quizás comprendas cosas, pero la tendencia será regresar a las soluciones del pasado, es de cajón. Y cuando las situaciones son nuevas y diría que irresolubles, tienes que inventar las soluciones, y eso se hace mejor si te colocas en el futuro. Elemental, ¿no?

- Bueno, sí, pero no todo el mundo tiene vuestras ópticas para irse al futuro como quien se sube a un tranvía, así sin más…

- Es un hablar, Toni, aunque la verdad es que solo si te vas al futuro, pues ver el conjunto como un todo. Siempre será un todo subjetivo, cierto, pero por ahí van las cosas. Fíjate en una cosa: los tecno-futuristas nos dicen que la técnica nos lo va a solucionar todo, que solo debemos tener paciencia y esperar que esto suceda, o sea, que nos dejemos llevar por la solución algorítmica, que será la panacea para una nueva sociedad. Y sin duda es verdad, y de ahí que los que así piensan se muestren alegres y optimistas, y que, al situarse en la cresta de la ola tecnocrática, sean además ricos. Pero por esta vía, el peaje a pagar es demasiado caro para los humanos, pues es de cajón que nos convertirán en esclavos de las máquinas o simplemente en sus meros usuarios. En cambio, la mirada subjetiva, objeto de burla vista desde la técnica, nos abre un futuro que no está definido ni lo puede estar, por su condición privativa. Por ahí es por donde nosotros vamos.

- Lo comprendo, si, pero cualquiera te dirá que esto es salirse de la realidad y entrar en terrenos que son desconocidos, además de volubles, imprevisibles y posiblemente delirantes. Y así no es posible construir ningún futuro. Sería la opción de esos artistas que van a lo suyo y hacen obras que solo ellos y su club de fans entienden, aunque seguramente tampoco entienden nada…

- Rumbau, cualquier visión de futuro es un delirio. La pretensión de la ciencia de organizar el mundo según sus logiciales y sus algoritmos, es también un delirio, mayúsculo diría yo, y de los que, al caer, crean catástrofes inimaginables. ¿Acaso no crees que todos estos magnates que sueñan con futuros de película -la ciencia ficción es su referente principal-, con todo esto de la singularity y compañía, no viven un delirio de los grandes, ajenos no solo a la razón, sino al mínimo sentido común de la especie? Ay, el sentido común, tan indefinible y tan próximo a la realidad y al sentir general de la gente… Solo desde posiciones subjetivas es posible delirar sin perder el sentido común ni nuestras bases más sólidas de lo humano, que tienen que ver con eso tan indefinible que es la conciencia, y la libertad, por supuesto.

- Entonces, según vosotros, no hay soluciones para todos sino solo soluciones subjetivas, es decir, individuales…

- Sí y no. Pues lo subjetivo acepta esta contradicción de afirmar y negar a la vez. Ser dos cosas opuestas a la vez, no en la ciencia de las partículas, algo obvio, sino en la vida real de las personas, lo que requiere mirar las cosas y a sí mismo con distancia. Entonces lo individual si puede encajar con lo colectivo, sin renunciar a ser opuestos e incluso irreconciliables. Quizás más que encajar, sería jugar o resonar, palabra de moda. Lo que sea, no vayamos a confundirnos queriendo puntualizar lo impuntualizable.

- O sea, ¿que así es como definís vuestras previsiones de futuro?

- Más o menos, aunque no es cosa de palabras. Nosotros nos basamos en visiones, que juntan las palabras con las imágenes y aún muchas cosas más. Este es el método de Bastides, por eso lo llamamos el visionario de la Barceloneta. Yo no soy tan rotundo, pues me baso más en cálculos imaginarios, esos que no son ni mentales ni matemáticos, y que se basan en las formas de lo subjetivo.

- ¡Qué te entienda tu padre, Mercadal, demasiadas contradicciones para mi!...

- Lo comprendo, Rumbau, lo comprendo, y tienes toda la razón del mundo, ya lo sabes, pero así son las cosas del presente y del futuro. El pasado, como que ya es pasado, lo dejamos como está, algo hecho y derecho, aunque luego cada uno lo vea a su manera, por supuesto, solo hay que ver los libros de historia que se enseñan hoy en las escuelas, por poner un ejemplo. Creo que todos son diferentes, según la zona en que habitas. Pero bueno, ese pasado que yo veo como un archivo, móvil pero asequible, al que podemos consultar cuando queremos, seguirá siendo un buen repertorio de soluciones, caducas pero pasadas por la realidad, lo que has hace muy útiles para los observadores que se fijan en ellas. Distancia, aquí también importa la distancia de cómo vemos la Historia, con la ventaja de que los detalles los tenemos hoy a mano en un clic de ordenador. ¡Admirable al cien por cien!

Pensé que hoy no lo sacaría de esta cacofonía contradictoria en la que Mercadal se sentía tan a gusto, pero que a mí me ponía de los nervios. Decidí dejarlo tranquilo en su paseo matutino por la orilla del mar, y dirigirme a las duchas del Club, a ver si calmaba esa marejada de interrogaciones que me inundaba la cabeza.


viernes, febrero 14, 2025

La carrera de los Futuros y el nuevo signo de los tiempos

 


Playa de la Barceloneta. Foto T.R.

Todavía recién estrenado el año 2025, y ya estamos todos traumatizados por la irrupción del nuevo presidente norteamericano, el señor Trump, con su avalancha de medidas sacadas de la chistera. Los políticos europeos aparentan tranquilidad, pero la procesión va por dentro. Y en el resto del mundo, parece que se sienten satisfechos con sus derivas autoritarias

Afín de aclarar las ideas y el desconcierto, acudo a mis amigos futurólogos, aprovechando el sol esplendoroso que ha salido tras el día lluvioso de ayer. Los encuentro como siempre paseando por la orilla del mar, aprovechando el hermoso día.

¿Habéis visto el tsunami este que nos llega de América?

Mercadal, siempre atento a mis palabras, es el primero en responder.

Desde luego, para nosotros es una parte del futuro que tiene prisa, y eso ha descolocado a todo el mundo. Por lo visto, estamos en la era de lo imprevisible, yo creo que durará unos cuantos años, veinte quizá, mejor estar preparados.

—¿Qué quieres decir con eso de que una parte del futuro tiene prisa?

—Pues que ha llegado más temprano de lo que esperábamos. Era algo que tenía que suceder antes o después —dice Bastides, hoy con ganas de intervenir. —No te creas que lo teníamos previsto, la verdad, ya quisiéramos tener estas dotes de ver lo inmediato que se nos echa encima, pero sí sabíamos que llegaría algún tipo de terremoto mundial capaz de mover las piezas del tablero. Y eso es lo que ha ocurrido, más temprano de lo que esperábamos.

—De acuerdo, moverá las piezas en el tablero, pero los resultados pueden ser devastadores…

—No te precipites, Rumbau. Es evidente que el mundo está patas arriba, y damos la culpa a Rusia, China, y ahora a Estados Unidos. Los europeos nos queremos ver como los buenos de la película, y la mala suerte es que además nos vemos como los más débiles e indefensos, embargados en una impotencia que se arrastra desde hace años. Queremos intervenir, pero no tenemos las estructuras operativas para ello ni las ganas. De hecho, siempre he pensado que nuestra debilidad es nuestra fuerza, pero eso me parece que no lo piensa nadie más. Todavía es temprano para estas sutilezas, que tendrán su momento más adelante. Las inteligencias europeas protestan, alzan la voz, escriben libros y artículos, pero carecen de fuerza alguna y son claudicantes hasta la médula. Se quedan como ‘voces de la cultura’, que es lo que menos vale hoy en día. Humo que se lleva la brisa cada noche.

—Pues si que estás pesimista, Bastides…

—En absoluto, Rumbau, yo siempre he sido un optimista irredento, lo sabes muy bien, y Mercadal creo que estará de acuerdo conmigo. Nuestras predicciones de futuro son optimistas, pero no en el corto plazo. Antes hay que pasar por unas cuantas turbulencias.

—Hombre, si solo fuera eso…

Mercadal, que escuchaba atentamente las palabras de su amigo, dijo entonces:

—Tienes razón, Bastides, pero vale la pena matizar algunas cosas para que nuestro amigo entienda lo que estamos diciendo.

Se pararon un instante para ver el sol y el brillo de las olas en el mar, y continuó diciente el doctor retirado y astrólogo aficionado:

—Si lo miras de lejos, verás que las cosas tampoco están tan mal. De momento no entremos en los detalles, los cuales bien sabemos que encierran el meollo de los problemas. Bien se dice que en los detalles se esconde el demonio. Pero para entender algo de lo que está ocurriendo, debemos observar el asunto desde la distancia.

—¿Y qué veis?

—Una mancha roja ocupa lo que es Ucrania. Pues bien, tarde o temprano tendrá que parar esta matanza absurda. Perderá territorio, pero más o menos quedará como el que ambos contendientes tenían antes de la guerra. Es evidente que ganar militarmente a Rusia es imposible y que la única solución es que alguien diera un golpe fuerte sobre la mesa. Lo ha hecho Trump, y espera, que los de Estocolmo todavía le darán el Nobel de la Paz. Pero ha tropezado con Putin, que quieres jugar a ser el más listo. Habrá que esperar. Esto favorece a los americanos, que están obligando a sus vasallos europeos a comprarles armas, y así todos felices. Pero Ucrania un día dirá basta de tanto sacrificio y serán ellos mismos los que pongan realismo a la mesa de negociación. Cuando ello suceda, la fobia antirrusa bajará como por encanto en toda Europa, y si los políticos que vengan más tarde lo hacen bien, puede que empiece el indispensable acercamiento entre Rusia y Europa. Claro, esos políticos serán de corte más autoritario, pero con suerte no en su faceta más acusada sino en la más o menos moderada.

—No sé qué decirte, Mercadal, pero me parece un poco ilusorio lo que dices.

—Desde luego, los ‘buenos’ de la película deberán descansar una temporada y reponer fuerzas, pues se van a quedar en babia. Pero pueden ser años de barbecho y penitencia muy aprovechables para ellos. Y Europa nunca dejará de ser Europa, por algo estamos divididos en tantos países.

—¿Quién crees que va a liderar este cambio?

—Podría ser Alemania. Ellos son los que más han sufrido las consecuencias de la guerra, aparte de los de Ucrania, claro. Y no nos olvidemos que entre los ucranianos y los americanos le sabotearon aquella conducción subterránea de la que tanto esperaban. El fin de la guerra y la llegada de gas ruso serán un consuelo al menos momentáneo. A nos ser que con el cuento del rearmamento le encuentren gusto al asunto, y vuelvan a las andadas. Todo es posible.

—¿Pero no temes que Rusia haga de las suyas y decida expandirse por el norte o por el sur?

—Podría ser, aunque no lo creo, al menos por el momento. Quizá más tarde. El belicismo de los países fronterizos, entendible cuando tenían el apoyo americano, bajará, inclinándose por una aceptación de la realidad geopolítica y un entendimiento negociado con Rusia. Y Europa lo apoyará obligada a hacerlo.

—¿Entonces no piensas que Putin sea un peligro real para el mundo?

—Creo que en estos momentos, Trump le supera en cuanto a peligroso. Quizás cuando se apague la estrella del nuevo gobierno americano, lo que un día u otro sucederá, vuelva Putin a sus trece, pero no debemos olvidar su dependencia de China, que está jugando la baza de ser la potencia colchón con políticas exteriores de buenismo a la europea. Por supuesto, un nuevo encaje de las potencias no siempre será pacífico, pero siempre ha sucedido así en la historia, y no creo que ahora sea diferente. Nuestro modelo es la tierra, que no duda en hacer temblar el suelo cuando le da la gana, sin contemplación alguna. En este sentido, el XXI puede llegar a ser el siglo de los Titanes, como alguien dijo, en el sentido real mitológico de la palabra. Y ya sabes que eran unos dioses más bien cretinos, poco dados a la empatía y a la compasión.

—¡Caracoles, Bastides, me dejas patitieso!

—Ja, ja, ja…, ya puedes decirlo, pues todos estaremos patitiesos durante estas décadas tan peligrosas…

—¡Pero es que lo de Gaza es muy fuerte! ¿Cómo se va a permitir esta limpieza étnica que promueve Trump y sus secuaces?

—Nadie se opondrá, y por una razón muy simple: no hay alternativa. Fíjate que destruir, matar, para luego dejar que los palestinos se instalen de nuevo, ya se ha hecho repetidas veces y siempre con los mismos resultados: migajas que los palestinos han aprovechado para rearmarse y hacer túneles, aceptando el dinero que viene de sus propios enemigos: los Estados Unidos y Europa, más algunos países de Oriente para que se dejen manipular cuando les convenga. ¿Tú crees que eso puede repetirse siempre? Ni Europa está para estas labores, pues antes deberá reconstruir Ucrania, ni a los Estados Unidos les interesa el asunto. Claro, los países árabes podrían ofrecer alguna solución, pero lo único que harán es plegarse a las exigencias del nuevo amo, ofreciéndoles bonitos campos de concentración, mientras construyen hoteles de lujo en Gaza.

—O sea, ¿van a sacrificar a los palestinos una vez más?

—Esto está cantado. El nuevo orden mundial que está naciendo solo responde a intereses muy concretos, de poder y económicos, y lo humano ha desparecido del mapa. Fíjate que la situación en Oriente Medio se estaba pudriendo ante la falta de ideas y de propósitos claros y serios. Todos dejaban que los hechos se fueran sucediendo sin decir nada ni intervenir, a parte de los que realmente tenían intereses, como los israelitas, los rusos, los turcos o los mismos americanos, cada uno a lo suyo. Esperaban que alguien diera un puñetazo al tablero de juego, pero Biden se hacía el sueco, y ha sido Trump quien ha visto la jugada y la ha llevado a cabo. El puñetazo lo ha hecho temblar todo y ahora cada uno intenta salvar los muebles, dejando a los palestinos una vez más en la estacada. Terrible pero real.

—E Irán, ¿qué va a hacer?

— Nada, disimular y mirar de soslayo. Seguro que ya han pactado con Rusia y los Estados Unidos, para que no se les mueva el sillón a los viejos ayatolás que allí gobiernan. Con Putin, Trump debe estar repartiéndose Siria, Líbano, Gaza, seguramente el norte africano del Mar Mediterráneo, y todo el tema de Centroeuropa. Y los países árabes vecinos acatarán las órdenes del jefe sin chistar, al menos de entrada. Luego ya veremos...

—¿Pero no crees que China puede salir ganando?

—Esta es la otra cuestión, todo dependerá de las actuales negociaciones y del savoir faire de los chinos. Si son listos, sabrán aprovechar bien la ocasión. Finalmente, también tendrán que repartirse las influencias con los americanos.

—Es muy fuerte lo que estás diciendo, Mercadal. ¿Y esto no será el final de Europa?

—Aquí es donde el Futuro aún no ha dicho nada. Se ha callado esta parte del devenir. Y ha hecho bien en callarse, para no despertar falsas expectativas ni poner sobre aviso a los que quieren aguarle la fiesta.

—A quien, ¿al Futuro o a Europa?

—A los dos, pues para nosotros es obvio que el Futuro sigue siendo Europa, aunque ahora nadie dé dos duros por ella.

—Creo que esto ya lo indicasteis en vuestras cartas de futuro del 2005…

—Sí, así me parece. Y aquí es donde los peninsulares tendremos mucho que decir, si sabemos jugar bien nuestras cartas. Por de pronto, la actual derecha del PP debería separarse de Vox y abrazar las políticas de sus colegas europeos. Aunque igual tardará, pues los veo muy tozudos en sus obsesiones. Y los socialistas deberían dejarse de tonterías y entender que la única solución de Europa, para salir del atolladero, es hacer frente común con esta derecha menos autoritaria.

—Oye, ¿y los independistas qué pintarán en todo eso?

—Bueno, ya han empezado a situarse más a la derecha, a ver si pescan algo por este lado. Es su camino natural. Desde luego, tendrán que descansar un poco en sus trabajos de hacer la Independencia, pues nadie estará por la labor en Europa. Pero si son listos, deberían aprovechar el momento para sacar nuevas ideas, abandonar las viejas, y proponer miradas de futuro desde otras perspectivas.

—¿A qué te refieres?

—A jugar con la fragmentación desde otros presupuestos: olvidarse de los nacionalismos y de la política sentimental e ir al grano con las otras comunidades que aspiran a lo mismo. La palabra clave es fragmentación y autonomismo de nuevo cuño. Ir hacia la FEAA, como ya prefijamos hace tiempo: la Federación Españolas de Autonomías Autodeterminadas.

—¡Pero esto nunca lo aceptarán las otras autonomías! La palabra autodeterminación es tabú en España.

—No si esa federación se llama española y si son todas las autonomías las autodeterminadas. ¿Me puedes decir qué diferencia habría? Ninguna. Pero satisfaría a los hambrientos de la palabreja. Y todas serían felices gozando de sus queridas diferencias singularizadas.

—Estás soñando, Mercadal…

—En absoluto. ¿Acaso alguien se hubiera imaginado la situación actual como posible? Pues ha llegado por la puerta de atrás, para quedarse y sin que a nadie le haya extrañado ni importado un pito. Y todos van a comulgar con lo que consideran impío y nefasto.

—Pero esto por si mismo no arregla nada…

—Es verdad, pero aquí es cuando intervienen los detalles. El futuro depende de los detalles, Rumbau, del pequeño día a día de las personas en singular, y Europa es muy rica en eso, y por supuesto España. Y Cataluña podría adaptarse a la nueva realidad sin prisa y buena letra, si consigue reciclar sus juventudes extraviadas con tanto cachondeo independentista. Aunque creo que los mejor preparados son las provincias del sur, empezando por el País Valencià, por Murcia, y las ciudades andaluzas. Más Zaragoza y Palma, por supuesto. De hecho, la antigua Corona de Aragón es la más preparada para esta nueva emergencia. Y no hay que descartar Galicia ni, por supuesto, Madrid, pieza fundamental, que querrá decir la suya en estas lides. Por aquí asomará pronto el Futuro. Aunque primero, debemos bajar un poco más en nuestras desdichas geopolíticas…

—Caracoles, Mercadal, no sé por donde coger lo que me dices…

—Cógelo por donde mejor te vaya, pero cógelo y piensa en ello, pues por aquí corren los tiempos presentes y futuros en su carrera diabólica.

—Otra cosa, me preocupa lo de los funcionarios. ¿Crees que Trump se saldrá con la suya de despedazar la administración americana? ¿Tendrá esto sus consecuencias en Europa?

—No lo dudes, Rumbau. Esto también está cantado. Y nosotros lo hemos predicho con muchos años de antelación.

—No me digas…

—Por supuesto. Lo de los funcionarios es un tema muy importante. Nosotros lo dábamos para mucho más tarde, pero las prisas que tienen hoy las empresas de la Inteligencia Artificial lo están precipitando todo. Quieren el poder ya, sin tener que esperar los años de decadencia que serían necesarios para al final conseguir lo que quieren: gobernar desde los algoritmos, indicando a cada persona lo que busca, quiere, pide, necesita o debería necesitar. Control absoluto de la población como ya están ensayando en China. Y para ello, necesitan una casta de funcionarios bien preparada y que sean todos empleados de las empresas en cuestión. Por eso quieren despedir a los actuales funcionarios, que no sirven para nada.

—Bueno, aquí en Europa parece que esto no está sobre la mesa.

—Pero pronto lo estará. Y bien haría nuestro país en avanzarse y proponer una alternativa innovadora y ágil a la inutilidad funcionarial de hoy en día. Lo dijimos hace años: solo cuando las nuevas presidentas de la Generalitat Catalana y Valenciana (serán todas mujeres a partir de las próximas décadas) hayan despedido a todos los funcionarios, las cosas empezarán a ir bien por aquí. Pero antes deben preparar los reemplazos. Y aquí es donde habría que abrir ya con rapidez las nuevas escuelas de Reus, Belchite y Alcañiz, donde se ubicarán en el futuro próximo las escuelas de administradores creativos, que ya no serán llamados funcionarios sino que serán todos doctores para arriba. De aquí saldrán los famosos Llampecs de Reus, cuyas fórmulas revolucionarán las administraciones locales, provinciales y estatales. Y lo harán respetando la libertad de las personas, sin afanes de control ni de manipulación alguna.

—Es verdad, Mercadal, no me acordaba de estas predicciones vuestras, ¡los Llampecs de Reus…!

—Si los de aquí no espabilan, acabarán abrazando las soluciones de Elon Musk y Trump destrozando la creatividad social de nuestras poblaciones. Por eso urge que se inicien ya estos espacios de previsión del Futuro.

—¿Y por qué Reus, Alcañiz y Belchite?

—Porqué serán las nuevas zonas emergentes al alza, puntos clave de la innovación ibérica, que deberán aliarse con el grupo de los Sebastianistas portugueses y los Oteadores gallegos, más los nuevos grupos que vayan saliendo por la geografía ibérica.

Llegados a este punto de nuestra charla, decidí dejarlos y dirigirme a las duchas del Club, para no alterar todavía más mis neuronas, ya bastante agitadas después se semejantes revelaciones de los futurólogos de la Barceloneta.


jueves, enero 02, 2025

Futuro y futuros

 


Playa de la Barceloneta

He aprovechado el buen tiempo de estos últimos días del año para acudir a la playa y conversar con mis amigos Bastides y Mercadal, los futurólogos de la Barceloneta.  Los encontré como siempre paseando por la orilla del mar, y fue una alegría ver que siguen bien y con ánimos, ejerciendo sus funciones de pensadores del tiempo, en una época tan oscura y difícil de interpretar como es la nuestra.

- ¿Cómo veis la actualidad política? -les lanzo ya de entrada, pues con ellos lo mejor es ir al grano y dejarse de preámbulos.

- ¿Te refieres a la local?

- Bueno, sí, todavía no hemos comentado el cambio político que se ha producido en Cataluña.

- Es verdad, Rumbau, y creo que bien merece unas palabras -responde Bastides, siempre tan educado. – Era de cajón que tarde o temprano vendría el cambio y que los nacionalistas tendrían que abandonar el poder. Pero fíjate lo que ha costado…

- Desde luego, y espectaculares han sido los maullidos de indignación lanzados por lo que consideran un agravio y una usurpación. ¡Inaudito!

Mercadal dijo entonces:

- Sí, pero así son los nacionalistas, absolutos en sus pretensiones, sin entender el juego adaptativo y relativista de la naturaleza. Los socialistas han jugado muy bien la carta Illa, que encarna hoy lo mejor que podemos esperar de un político. El problema es que ‘lo mejor’, a muchos les parece ‘lo peor’, pues estamos en la época del ‘mundo al revés’. Nos hemos acostumbrado tanto al insulto y al mal gobierno, que hacer lo contrario parece algo raro, y para muchos una ofensa. Y la desconfianza es tan grande, que la gente se pregunta si eso de un ‘buen gobierno’ es hoy algo posible. Que lo normal es gobernar mal, y alardear de ello.

- Pues si que vamos bien…

- Es una época oscura que tiene una ventaja: al ser todo tan descarnado, no hay velos que disimulen las malas caras o el mal tiempo, lo que permite atenerse a las consecuencias. Ya sé que no sirve como consuelo, pero es lo que hay.

- Y esa época oscura, ¿va para largo?

- Según Mercadal, que sobre estrellas sabe un montón y gusta de las predicciones precisas, serán unos veinte años aproximadamente, los que tardará Plutón en pasar por Acuario. A mi me parece una cifra razonable. Y como suele pasar en la Historia, tras las épocas oscuras llegarán otras más claras. De manera que calcula que a mitad de este siglo quizá las cosas vayan un poco mejor.

Pensé que mis amigos no verían esta bonanza tan lejana, pues pasan ya de los setenta y cinco, y no son de los que se cuidan demasiado. Lo que hacía más admirable el tono optimista de sus miradas al futuro.

- Piensa, Rumbau, que falta bastante para que se desarrolle lo que nosotros llamamos el nuevo pensamiento interseccionista, que en realidad no tiene nada de pensamiento sino de actitud básica. A mi parecer, hasta finales del siglo no habrá cambios reales. Pero ya sabes que nosotros miramos el futuro con perspectiva, y cincuenta años no son nada.

- ¿Y lo de Trump?

- Pintan bastos. Será alarmante y divertido a la vez, ambas cosas, creo, pues desbaratará lo que se daba. Dramatismos de alto voltaje. Y celebraciones absurdas de ello. Hasta que se cansen los que lo habrán perdido todo, que serán la mayoría. Entonces, todo este trampantojo caerá como un castillo de naipes. Pero para que suceda, ya sabes, tienen que ver al rey desnudo, y hoy, con las gafas puestas de la estupidez humana, ven a los mandamases como grandes gobernantes. Sin embargo, nada volverá a ser igual, pues los tecnológicos se habrán salido con la suya, y nos tendrán bien agarrados. También habrá que ver a los reyes tecnológicos desnudos, y esto costará más. Los vaivenes serán el pan de cada día, constantes y dramáticos, como siempre sucede en los grandes cambios de época. Pero así avanza y retrocede la Historia, como si bailara un tango de ida y vuelta, para al final posicionarse en una media de más o menos ganancia.

- ¿Y el tema de las guerras?

- Aquí habrá mucha innovación. Serán guerras como nunca las hemos visto. Se matará a mansalva apretando botoncitos, y mal asunto para las sociedades condenadas por las políticas de fuerza, que serán las únicas visibles. Será curioso ver cómo los bloques se irán haciendo y deshaciendo. Pasar desapercibido será muy difícil, y las artes del disimulo vivirán momentos de esplendor. Lo colectivo aunado irá a la baja, por la peligrosidad que conllevará. Solo se mantendrán los cobijados por los poderes magnos, siempre que acepten ser mano de obra barata e intercambiable, es decir, suprimible. Solo cambiará el asunto cuando colapsen Israel y los EEUU, que son los inventores de estas políticas innovadoras. Curiosamente, serán los movimientos anarquistas chinos, cuando hayan rizado el rizo de convertir el viejo Partido Comunista de China en algo distinto, todavía por inventar, basado en las tendencias interseccionistas de origen ibérico, los que aporten sensatez civilizatoria al mundo. Aunque para ello harán falta muchas dosis de suerte y de coincidencias, las cuales, sin embargo, llegarán por pura densidad de los acontecimientos propicios.

- Caramba, Bastides, me dejas patitieso… ¿Así de claro lo veis?

Mercadal, que había escuchado paciente la larga exposición de su amigo y compañero de escrutinios, dijo:

- Estoy totalmente de acuerdo. Ya sabes que es imposible garantizar nada, y podría ser que nos equivocáramos en algunos detalles, incluso importantes, pero más o menos vamos por estos carriles. Bastides, has dado en el clavo en cuestiones de las que solo teníamos ligeras intuiciones, y me has dejado atónito con esta mención de los anarquistas chinos, sobre los que nunca habíamos hablado antes. Lo que prueba la veracidad de tus visiones, algo que solo se alcanza cuando el futuro llega por la vía directa, sin avisar. ¡Extraordinario, Bastides!

Atónito ante la bizarra lógica de aquellos dos viejos adivinos, me quedé sin saber qué decir, aunque muy impresionado por sus palabras. Bastides dijo entonces:

- Mercadal, tienes razón, nunca habíamos hablado de estos detalles, pero hoy lo he visto con claridad meridiana. Nuestro mar de la Barceloneta no engaña, y conozco muy bien cuando nos alcanzan las realidades futuras cruzando las aguas y saltando horizontes.

Nos quedamos callados unos instantes, como para dar solemnidad a la curiosa epifanía vivida por el zapatero futurólogo de la Barceloneta.

- En verdad en verdad os digo, que será en lo que nosotros llamamos el Mosaico Ibérico, eso que conforma humanamente la Península Ibérica, allí donde nacerán las primeras experiencias interseccionistas destinadas a cambiar el mundo. Lo hemos analizado a fondo con Mercadal y ambos coincidimos en que las distintas oleadas fragmentadoras que caracterizan el suelo peninsular producirán, a mitad de este siglo, los primeros trazos de una organización política y social capaz de aunar las diferencias no por obligación ni por ser el mal menor, sino por el deseo de enriquecer al conjunto. Y de la Península pasará a Europa, que es el otro gran laboratorio de las diferencias.


Polimonarquismo en Cataluña: Los cuatro Palos de la Baraja Catalana

- Suena bien eso que dices, sí, pero me temo que siempre suele acabar mal…

- Fíjate, Rumbau, que las personas se darán cuenta que la competitividad de lo local entre sí, cuando es aceptada como tal sin buscar la exclusión de los opuestos y contrarios, permite mejorar y enriquecer la creatividad del todo, respetando lo singular de cada uno. Todavía no sabemos cómo se va a desarrollar este proceso, aunque nosotros pensamos que será mediante la invención del Polimonarquismo, del que hemos hablado en muchas ocasiones. Monarquía para todo, con miles de cabezas coronadas alrededor de temáticas variopintas, a cuál más bizarra. Ya sabes, el Rey de la Arquitectura, la Reina del Amor, de la Ópera, de la Pintura, del Vino, de los Arroces, de la Aceituna… Cada afición, oficio y profesión tendrán su monarca coronado, y eso disparará el PIB y el PUB peninsular hasta extremos inauditos.

- ¿el PUB?... ¿Qué es eso?

- El Producto Universal Básico, que determina la relevancia económica en relación y en función al todo, no solo a lo interno. Son conceptos que todavía no están en circulación pero que en nuestros talleres de futurología de la Barceloneta hemos anticipado con sorprendente precisión. Pues lo que determinará el salto polimonárquico en la Península es una mirada que va más allá del ombligo particular, para centrarse también en lo exterior ajeno. Piensa que la batalla competitiva de los monarcas entre sí para imponerse cada uno en su esfera, será tremenda, obligando a buscar públicos internacionales y complicidades con otras monarquías afín de asegurar los linajes, con profuso intercambio de pajes, princesas y príncipes, y otros cargos que se inventarán en los complejos protocolos reales del futuro. Y lo interesante del asunto es que, aun siendo absoluto el concepto de la monarquía en sí mismo, al haber tal densidad monárquica, lo absoluto quedará reducido a grados minúsculos, no por ello menos importantes, pero menores, relativizando de este modo las antiguas propensiones exclusivistas de los monarcas, que jamás habrían aceptado competencia alguna en sus patios particulares.

Es esta una de las obsesiones futuristas de mis amigos de la playa, que siempre me ha sorprendido en todos los sentidos.

- Pero cuidado, otro país entrará en juego: el Líbano. Su larga experiencia en sobrevivir como país con una sociedad fragmentada por sus múltiples confesiones y particularidades será de vital importancia para implementar los avances del conjunto ibérico con una profundidad de aplicación única. Ya nosotros postulamos en su día a dos avanzados de la especie humana, Kuka Txansé, una investigadora nómada nacida en Macao, y Cengiz Erkmet, libanés de origen turco-druso, que serán los encargados de formular desde las alturas del Monte Líbano, los nuevos postulados interseccionistas del 1+2=3, la nueva fórmula que regulará las relaciones sociales e internacionales del mundo.

- ¡Inaudito! -exclamé maravillado por lo que oía.

- Y serán estos dos personajes de la Historia del Futuro los que consigan cambiar la realidad china, que verá en estos nuevos modelos sociales la solución a los problemas intrínsecos al monopolio del poder ejercido por el Partido Comunista. Es verdad que hasta que no se hayan comprobado en distintos países y regiones del mundo sus ventajas, el nuevo sistema no tendrá permiso de entrada en China. Pero el pragmatismo de este país, siempre abierto a lo que mejor encaja con las necesidades del momento, un dudará en dar el paso y abrazar con furor entusiasta la nueva oleada de origen ibérico y libanés del 1+2=3.

Nos quedamos callados un rato, como siempre sucede cuando las visiones de Bastides se suben a semejantes alturas. Finalmente, Mercadal intervino:

- No te creas que nos hemos vuelto locos, Rumbau. Ya sé que estas predicciones rozan a veces lo desmesurado, pero lo entenderás mejor si ves el Polimonarquismo y sus derivadas interseccionistas como una metáfora de algo que aun no tiene nombre ni forma, pero que va por estos caminos de la pluri fragmentación social que surgirá como reacción a los totalitarismos tecnológicos que tantas compañías y estados están desarrollando en sus delirios de poder absoluto y beneficios sin fin. Nosotros lo vemos así, pero seguramente el Tiempo y la Historia, que no piden permiso a nadie, se inventarán otras formas y nombres según el capricho de sus vaivenes y cambalaches.

¡Extraordinario! Pensé que tenían que ser muy optimistas para ver el futuro como lo ven. Y comprendí que sus esfuerzos no eran vanos, sino al revés, muy útiles para imaginar otros futuros distintos a los que nos pretenden imponer los nuevos modelos tecnológicos, con sus guerras de drones e Inteligencia Artificial. Soluciones difíciles o imposibles de hacerse realidad, pero que al menos tienen la ventaja de contener un curioso sentido del humor, aunque ellos se lo tomen con la máxima seriedad. Un humor que al menos nos da ánimos para ir saltando las etapas actuales, tan llenas de maldad y de siniestros presagios.