lunes, julio 10, 2006

El desdoblamiento: nueva disciplina escolar.

Querido bloguero, regreso a un tema que ya he tocado en otras ocasiones pero que no deja de obsesionarme. Tal vez la causa sea la actual visita del Papa de Roma a Valencia, al concentrarse en esta ciudad española toda la carcundia monoteística y monotemática española. Los mono-parentales (la familia como célula fundamental de la sociedad), los mono-genéricos (para quiénes lo que importa es ser grandes machos o grandes hembras), los mono-nacionales (que rezan por la Unidad de la Patria), los mono-imperiales (que han substituído la vieja mitología hispano-imperial por el amor a Bush), los mono-raciales (que aborrecen a moros y negros), los mono-lingüísticos (sean los de la Gran Lengua Española o los patéticos del monolingüísmo catalán)... En fin, esta tan sonada como lamentable concentración de amantes y defensores de lo absoluto me induce a postular de nuevo la vieja creencia de que el único modo de salir de tales posturas monotemáticas es recurrir al desdoblamiento.

Desdoblarse es aceptar que no somos uno sino dos. Eso, que parece una tontería, conlleva unas ventajas importantes. La principal es que desdoblarse significa aceptar que a la vez somos sujeto y objeto, es decir, amos y directores de la situación, pero a la vez, comparsas sin voz de la misma. Esta dualidad permite incrustarnos en la cadena de las interdependencias globales de las personas entre si: podemos decidir lo que hacemos, pero a la vez, hacemos lo que otros han decidido. Aceptar este doble enfoque es, según mi opinión, el punto de partida básico para resolver las actuales patologías monotemáticas que asolan el mundo y lo llenan de absurdos actos identitarios y de conflictos sin fin.

Para el mono-nacionalista, declararse doble significa aceptar que se pertenece como mínimo a dos o tres patrias o naciones. Para el mono-teísta, que al lado del dios único hay otras fuerzas, principios, ideas o, simplemente, otros dioses. Para el mono-lingüísta, desdoblarse es aprender y hablar otra u otras lenguas. El mono-racial se desdobla cuando comprende que proviene de una mezcla multiracial cómo es lógico que así sea. Respecto al mono-imperial, desdoblarse es dejar de ser un imperio: aceptar la pluralidad geoestratégica de fuerzas y poderes, y apostar por el equilibrio espontáneo o negociado de las emergencias propias de cada momento.

El problema está en saber como desdoblarse o como inducir a hacerlo a los que realmente deberían hacerlo. Como titiritero que soy, siempre he creído que la manera más senzilla es el truco del garrotazo: al sacudir al afectado de monotematismo, se despierta su dualidad dinámica desdoblatoria (pues el golpe obliga al sujeto a darse cuenta de que también es objeto, en este caso objeto clarísimo de un garrotazo). Este método, de fácil aplicación en los títeres (de ahí el destacado valor pedagógico de este género teatral), lo es menos en las personas vivas, las cuales no suelen dejarse pegar con facilidad y requieren de procedimientos más sofisticados.

Hay que decir, sin embargo, que el garrotazo suele llegar a los afectados de monotematismo por la misma inercia de los hechos, los cuales se resisten cada día más a aceptar las actitudes dogmáticas y unilateralistas. Sabido es que en épocas anteriores era más fácil y recurrente creer en la ilusión de los absolutos (quién no ha sido fanático defensor de verdades únicas o de egoicos Yoes absolutos...), pero actualmente constituye un anacronismo evidente para cualquiera que se lo mire con un mínimo de sentido común, anacronismo que la modernidad, con su dinamismo vertiginoso de cruce comunicativo más la interdependencia de todo con todo, establece con rotunda claridad.

De hecho, la misma vida moderna nos obliga constantemente a desdoblarnos para poder encajar las realidades que nos toca vivir. Por ejemplo, los que son productores, son también consumidores; y los consumidores son a su vez productores de la riqueza de los otros. Los artistas creadores están obligados a ser showmans de si mismos, juntando la necesidad de aislamiento con la necesidad de comunicación (el artista se desdobla así en payaso). Los géneros masculino y femenino cada vez están menos separados, y la tendencia es compartir atributos de los dos. Las unidades familiares se dividen inexorablemente en dos, por mucho que al Papa y a los Obispos de España les pese. Los que viven en estado de riesgo constante, están obligados a ser alternativamente ganadores y perdedores, y en los casos más extremos, a considerarse vivos y muertos a la vez, tal es la proximidad existente entre ambos estados. Etc.

Tras lo dicho, parece como si ya no quedaran en el mundo partidarios del monotematismo. Y la verdad es que, para nuestro asombro, los hay muchos. De vez en cuando se juntan y celebran su retraso civilizacional con grandes encuentros, como el de Valencia, capitaneado por el gran Maestre de los Mono-pesados, el papa de Roma, jefe visible de la hipocresía institucionalizada.

En un contexto tan nefasto como el actual, no hay más remedio que animar a los pedagogos del futuro (que son los del presente) a que investiguen y se inventen nuevas y viejas disciplinas de desdoblamiento, de modo que puedan ser enseñadas en las escuelas y formen parte de sus planes de estudio. Un trabajo que requiere posturas interdisciplinarias, para que no quede ninguna especialidad sin el correspondiente desactivador de sus absolutos.

1 comentario:

Anónimo dijo...

En efecto, Sr. Rumbau, vivimos rodeados de "monos". Y usted sabe perfectamente cual es la labor primordial de los monos a la que les dejas un rincón libre y las manos desatadas.
Viva Ávila.