lunes, agosto 27, 2018

Reflexiones críticas desde la playa. El presente continuo de Cataluña y el Futuro que se nos echa encima

Pasqual Maragall y Cobi. Foto: Antonio Espejo / El País
Pasó agosto volando como suele hacer este mes, que gusta llevar la contraria a sus usufructuarios que lo quieren siempre largo por no decir eterno. Es decir, se acaban las vacaciones y se acerca el otoño que nos llama al redil. Un redil peliagudo aquí en Cataluña, del que muchos querrían escapar hartos de la tensión nacionalista. Se lo digo a Mercadal, el único de mis amigos futurólogos que hoy ha acudido a la playa, y que se ríe al escuchar mis palabras.

- Exageras como siempre, Rumbau. Por muy mal que vayan las cosas, recuerda que siempre tenemos la playa y la Barceloneta, un barrio cada día más entretenido como habrás comprobado si te has leído los periódicos. Lo del Procés está de capa caída, por mucho que clamen al cielo sus convencidos, que ya no saben qué hacer para mantener la tensión. Por supuesto que van a apretar todos los aceleradores y que habrá follones en la calle, pero alguna válvula de escape tienen que tener, para que no les coja a todos un infarto.

- Sí, todo lo que quieras, Mercadal, pero el peligro es que la frustración los conduzca a la violencia. Las ansias de radicalizarse están en auge y los cosidos sociales empiezan a reventar. Cualquier chispa puede provocar un incendio o un muerto. Y ya sabes que los nacionalistas lo buscan desesperados, imagínate el provecho que le podrían sacar.

- Sí, sí, todo lo que quieras y tienes toda la razón del mundo, ¿pero qué se le va a hacer, si quiénes podrían rebajar la tensión no quieren bajar del burro? Vale la pena, en situaciones de este tipo, mirar algo más allá y saltarse los sucesos del presente continuo, ese que se estira obsesivo, para ver qué pasará en unos cinco o diez años. ¿Hacia adónde vamos? Esta es la pregunta pertinente, la única que a la larga nos puede sacar del embrollo.

- ¿Pero acaso sabéis vosotros adónde vamos?

- Que seamos futurólogos no significa que seamos a adivinos. Intentamos discernir lo que nos cae encima y algunas ideas tenemos, en efecto, pues por algo nuestro cometido es mirar el futuro, por muy borroso que lo veamos.

- Te veo muy cauto hoy, Mercadal…

- Lo hemos hablado estos días con Bastides, que hoy tenía dentista, y lo que hemos visto es que se acercan bastos.

- ¿Qué quieres decir?

- Las derechas se están imponiendo y muy nos tememos que en España están al caer.

- ¿No confías en Sánchez?...

- Ojalá se saliera con la suya, pero lo tiene crudo. Pero aun suponiendo que vaya a elecciones y que gane y pueda gobernar, no podrá hacerlo desde la izquierda, pues los nacionalistas catalanes se lo van a impedir. Lo mejor sería que la oleada derechista nos llegue de la mano de los socialistas, siempre sería más tranquila y benigna, pero si la polarización en Cataluña se dispara, tendrán las de ganar Ciudadanos y el PP. Y ya sabemos lo que nos espera. Con el tiempo, veremos a Rajoy como uno de los presidentes más tranquilos, pacíficos y civilizados del país, aunque eso no le sirviera en su día para solucionar las cosas.

- O sea, que según vosotros, nos esperan años de oscuridad represiva y mano dura.

- Sí, es una manera de decirlo. Fíjate cómo está Europa. Los más moderados de los países importantes, que en estos momentos son Macron y la Merkel, ocupan posiciones claramente de derechas, y para mantener el control, no tendrán más remedio que tranquilizar a las poblaciones europeas atemorizadas con algo de mano dura y autoritarismo. ¿Qué podrán hacer las izquierdas? Nada de nada. Fíjate que allí donde gobiernan, se dedican a lo simbólico, porque en lo económico y en lo que importa, aplican políticas de derechas. Los que mejor lo hacen, que son los portugueses, intentan pasar desapercibidos, pues por algo son los europeos más inteligentes del momento. No cómo las izquierdas españolas, empeñadas en resucitar el franquismo y en caer en el enfrentamiento entre las dos Españas. Aquí hacen teatro, sobreactuaciones que buscan el conflicto, porque por lo visto es lo único que saben o pueden hacer, mientras que allá callan y hacen política de verdad: hablan, negocian, acuerdan y aplican.

- Pues sí que lo ves crudo… Igual exageras un poco, Mercadal...

- Pero tampoco es tan desesperante la situación. Fíjate que mientras se mantengan unos ciertos niveles de formalismo democrático, esos vaivenes de menor a mayor autoritarismo son el pan nuestro de cada día de la Historia. De hecho, lo singular y lo excepcional son los momentos laxos. Hoy prima la pendencia, los políticos europeos se han convertido en chulitos de barrio, a ver quién la dice o la tiene más gorda. Y los españolitos no podíamos  ser menos. Y los que más gallean, son los catalanes, lanzados a encarnar los arquetipos de la chulería hispana por excelencia hasta el delirio. Unos lo llaman rauxa, pero yo disiento: la buena rauxa es la creativa, porque cuando es destructiva, como está sucediendo ahora, yo lo llamaría más bien delirio patriotero o mera excitación infantil.

- Ui, si te oyeran… Pero, ¿por qué la llamas destructiva?

- Porqué se están cargando al mismísimo catalanismo, que es la base de esta oscilación que va del seny a la rauxa y viceversa. El catalanismo ha sido hasta ahora este globo de civilización peninsular que ha permitido avanzar y asentar, asentar y avanzar, en sucesivos períodos de expansión y concentración, pero sin perder un punto de gravedad fundamental, que es el respeto a la población mayoritaria del país. Esta sístole y esta diástole, algunos lo han llamado el corazón de la España contemporánea, al haber sido uno de las pulsiones fundamentales que ha hecho avanzar y cambiar al país. El respeto y la admiración que hasta hace poco tenían las inteligencias españolas hacia todo lo catalán han sido inmensos. Todo esto se ha venido abajo. El independentismo ha frivolizado su relación con España, ha jugado a la deslealtad pensando que ellos siempre son los más listos y avanzados, y que por lo tanto, siempre acabarían ganando. Pero en su despropósito, han menospreciado a la mitad de los catalanes, acostumbrados como estaban a su sumisión durante los largos años de Pujol. Los han menospreciado y humillado. Y ahora claman al cielo porque se sienten injustamente perseguidos por la justicia. Todo eso es por haber aplicado una rauxa de signo destructivo. La rauxa creadora es siempre inclusiva y busca, desde la locura o desde el arrebato de la genialidad, lo que avanza en la dirección civilizadora del conjunto. La rauxa de verdad entusiasma al pueblo, pero no a una mitad de él, sino a todo el mundo.  Un ejemplo claro fue el caso de Pasqual Maragall, que consiguió entusiasmar a toda la población de Barcelona y de Cataluña en su proyecto de país, y que tuvo en las Olimpiadas su punto álgido y ejemplar, en lo que se refiere a la aceptación y participación del público. Él tenía un proyecto de futuro y por eso entusiasmaba a la gente. Por supuesto, el nacionalismo de Pujol y el independentismo de Esquerra Republicana pusieron los correspondientes palos a las ruedas de su proyecto hasta que consiguieron neutralizarlo y absorberlo.

- Eso es una verdad como un templo, desde luego.

- Ahora, lo que el independentismo ha conseguido es caer en lo peor del espíritu revanchista español, el de las dos Españas, el de los buenos y los malos, en el desprecio de los que no piensan como tú, en lo que unos llaman el guerracivilismo. Poner a estas alturas a Cataluña contra España jugando además a desenterrar los agravios de la Guerra Civil, es de una insensatez y de una perversidad difíciles de superar. Para mí, es una traición al catalanismo: ni seny ni rauxa, un puro suicidio colectivo.

- ¡Caramba, Mercadal, me dejas patitieso!

- Por eso te digo, Rumbau, que por mucho jolgorio que nos otorguen los próximos años, no conducirán a nada bueno ni nuevo, sino que habrá que esperar unos lustros para ver los cambios de tendencia.

- ¿Y hacia adónde apuntan estos cambios?

- Nosotros seguimos pensando en la FEAA, ya sabes, la Federación Española de Autonomías Autodeterminadas, una forma como cualquier otra de indicar una evolución natural hacia la máxima potencialidad civilizadora de las regiones ibéricas, basada en una descentralización radical junto a una coordinación de lealtad peninsular de nuevo cuño. Cataluña podría haber sido la avanzada de esta evolución, si hubiera mantenido el rumbo del catalanismo histórico integrador e inclusivo, pero al romper la baraja, se ha auto-excluido de este proceso, que promete ser rico y fecundo en vicisitudes de progreso avanzado de lo colectivo. Otras regiones tomarán el relevo. Aragón, Valencia, Murcia, Galicia y parte de Andalucía serán las encargadas de tirar del carro. Estamos viendo muchos síntomas de que esto ya está sucediendo. Fíjate el auge que ciudades como Zaragoza, Valencia, Castellón, Alicante, Murcia, Almería y Málaga están tomando. También Palma de Mallorca si saben mantener el rumbo adecuado. Y Madrid parece querer tomar nuevas direcciones. La alcadesa Carmena es un ejemplo de sensatez, aunque esté rodeada de partidos que no valen un pito. El futuro está aquí, Rumbau.

- Por lo que dices, habrá que esperar bastante para ver la realidad de estos cambios…

- No creas, las cosas hoy cambian tan deprisa que cuando menos te lo esperas, canta el gallo. Pero fíjate la paradoja: Cataluña, que iba en primera posición, de pronto decide, motu proprio,  llevada por sus élites descarriadas, ponerse a la cola. Cuando los catalanes se den cuenta del despropósito, querrán pedir explicaciones. Y aunque esto parece lejos, el futuro hoy, Rumbau, está que arde y, literalmente, ¡se nos echa encima!

Dejé a mi amigo proseguir su paseo por la playa, mientras yo me dirigía a las duchas de mi Club, con el fin de calmar el incendio de sus palabras en mi cabeza.

domingo, junio 24, 2018

El PP se va y Sánchez Presidente: aquí te quito y aquí me pongo


Playa de la Barceloneta
La suma de acontecimientos de los últimos días, con cambios inesperados en el panorama de la política doméstica y también de la internacional, me excita a acudir con ganas a la playa para encontrarme con mis amigos futurólogos, ávido de comentar la situación.

El mar está estupendo, lo podríamos cualificar de bello y sosegado, más el brío fresco de la primavera, ideal para estos tiempos que exigen una mente despierta y puntos de vista amplios y generosos. Quizás por eso me siento optimista y pienso que los últimos cambios pueden, en efecto, cambiarlo todo.

- ¿Habéis visto lo ocurrido? Cae Rajoy y en un rápido ‘aquí te quito y aquí me pongo’, Sánchez es Presidente. ¡Inaudito!

- ¡Admirable al cien por cien, Rumbau! Estas semanas han sido de ésas que tanto gustamos Mercadal y yo, cuando en menos de lo que canta un gallo, se pasa página a un capítulo de la Historia y todo fluye que es un contento, ¡como si hubieran puesto vaselina a los días!

- Entonces, ¿creéis que con este cambio pueden mejorar las cosas? Quizás toca ser optimistas…

- Eso nunca se sabe. Hoy en día lo que parece que va para bien puede acabar en su contrario, y viceversa. Pero aún así, yo diría que algunos pasos positivos se han dado. Por de pronto, en el contencioso catalán. A los procesistas, que han vivido del PP todos estos años, de pronto se les ha acabado el chollo: la fuente declarada de sus males ya no está y eso les obligará a hacer política, de momento ya han votado en el Congreso. Además, con Borrell en Exteriores, lo tendrán más crudo para engatusar a los públicos internacionales: su conocimiento de la situación catalana y del discurso nacionalista augura un cambio en la visión internacional del tema. Ya no podrán decir que España es un país retrógrado, autoritario y toda esta mandanga. España cuenta de pronto con un gobierno avanzado, puesto al día, femenino en un elevado porcentaje y con ministros de peso y de prestigio europeo. En eso parece que se ha ganado algo.

- Pero tanto Ciudadanos como el PP parecen dispuestos a chafarle la gaita, a Sánchez…

- Desde luego, el espectáculo circense de este gobierno está asegurado: será un continuo juego de equilibrios de altura y sin red. Aunque quizás la red sea Europa, que parece haber jugado fuerte en la solución de la crisis.

- Aquí se comprobará el grado de madurez de Ciutadans…

- Han crecido muy rápido y todos se han conjurado contra ellos. Fíjate que volvemos a la misma situación que antes: lo decisivo vuelve a ser Catalunya y cómo se encara el problema.

- Iceta parece tenerlo muy claro. Quizás ha llegado su momento.

- Sí, impresiona la tenacidad de este político, aunque creo que le pierde una cierta tendencia a maniobrar sin discurso claro. Su intento de buscar un consenso interior catalán de mínimos entre todas las fuerzas lo ensalza como la figura con más visión estratégica, esto es cierto. El tándem que consiga hacer con Arrimadas y luego con Domènech, serán decisivos. Veremos si realmente cuenta con la fuerza y la capacidad creadora que exige el momento.

- ¿Qué quieres decir con eso de que le gusta maniobrar?

- Me refiero a que le falta discurso. Conoce el medio político como nadie, ha sido el fogonero del PSC durante muchos años, sus ideas son claras y acertadas, pero le cuesta tener visiones de futuro que consigan entusiasmar al público. Pesa en él un inevitable escepticismo fruto de chocar siempre con el mismo pedrusco, el nacionalismo, que ha martirizado a los socialistas desde el principio de la Democracia, y eso le impide volar y mirar más allá de los conceptos de nación y toda la parafernalia de los irredentos. Aquí falta un Maragall de los primeros tiempos, con visiones futuristas arriesgadas, rompedoras y atractivas, y con capacidad de entusiasmar a una nueva generación de catalanes. ¿Dónde están las llamadas a unirse en red con las ciudades vecinas, la necesidad de aliarse en una potente euro-región dejándose de nuevos estados y de sus ridículas nuevas fronteras? El discurso nacionalista ha corrompido el lenguaje y ha destrozado cualquier visión abierta de futuro, de ahí la importancia de retomar las riendas hacia otra dirección.

- Ciudadanos podría hacerlo pero le pesa más el ir en contra que pensar en positivo.

- Nacieron fruto del desprecio del nacionalismo catalán hacia los castellanohablantes, y les cuesta pasar al estado de proposición. No saben el poder que tienen, les falta confianza y atrevimiento, pese al enorme esfuerzo que han hecho para sacarse de encima los estigmas que les han endosado los nacionalistas, que los han demonizado y lo sigue haciendo con el mayor descaro. Quizás por eso la opción de sacarse a Valls de la manga puede ser finalmente una buena idea.

- ¿Tú crees? Fíjate cómo lo han crucificado nada más sacar la nariz por la ventana...

- Sí, no lo tiene fácil, pero tiene la mente libre para proponer visiones rompedoras de futuro, por mucho que las izquierdas abominen de él.

- Puede ser interesante, es cierto, pero si sólo sirve para polarizar más la situación, no creo que le vaya demasiado bien.

- Sí, el peligro es ése, y ahí veremos si es un político inteligente de verdad.

Mercadal, que escuchaba con atención, quiso intervenir:

- El futuro es la clave, siempre lo hemos dicho. Me dirás que nada hay más oscuro que lo que está por devenir, y tendrás toda la razón del mundo. Pero aún así, lo que interesa a todos es salir del bucle perverso en el que los independentistas han llevado a Cataluña y a toda España. Y sólo con una elaborada visión de futuro, capaz de superar las dicotomías de exclusión mutua, podremos ir para adelante. Ideas claras, nuevas y trempades, como decimos en catalán.

Un futuro que mis amigos parecen tener muy claro y que yo veo cada día más oscuro...

domingo, abril 22, 2018

Nacionalismo en Cataluña, triste degeneración del Catalanismo


Playa de la Barceloneta.
Acudo a la playa para charlar con mis amigos futurólogos. Aquejado como estoy por el desasosiego de la situación política, que naufraga en esta separación entre los dos bloques pro y contra la Independencia, busco el consuelo de los ponderados  razonamientos de los dos sabios de la Barceloneta, fieles a su cita diaria con la playa, las olas del mar y las visiones del futuro que asoman en el lejano horizonte marino.

- Amigos, no sé cómo veis el panorama, pero yo cada día soy más pesimista.

Mercadal, siempre dispuesto a tomar el toro por los cuernos, se adelanta a Bastides para responder:

- ¿Quién se atrevería hoy a llevarte la contraria? A corto plazo, que es como los humanos debemos encarar los eventos del día a día, las cosas están bastante oscuras, por no decir negras. Tienes razón, el independentismo ha partido en dos la sociedad catalana, esto es de cajón.

- Pero ellos lo niegan, dicen aquello de que son un solo pueblo….

- ¿Sabes qué pasa? Que los únicos que chillan y se agitan son los independentistas, mientras que los que no lo son se quedan quietos porque en realidad no militan en nada, simplemente quieren seguir siendo lo que son, tan catalanes como españoles. De ahí que los nacionalistas se piensen que al ser ellos los únicos en moverse y manifestarse, son el todo que ocupa la plaza, cuando en realidad sólo son una parte, con los votos que les corresponden.

- Tienes razón en eso, Mercadal, si no se milita en nada, sólo te mueves cuando no te queda más remedio ante el acoso de la pesadez nacionalista. Porque ya me dirás, a nadie le apetece salir de manifestación con banderas y consignas de exaltación patriótica al revés, es decir, proclamando que eres catalán y español a la vez, cuando ya hace tiempo que lo de las banderas y las naciones pasó a mejor vida, y porque es un poco infantil ir pregonando por el mundo estas cosas. Para mí e imagino que para muchos, salir a la calle para corear consignas agitando banderas no es lo que más me atrae en estos momentos. Lo encuentro patético, francamente.

- Confundir la parte con el todo es uno de los más evidentes errores y pecados del nacionalismo.  Lo practica el catalán, buscando que el español  haga lo mismo, como en efecto ha hecho en tantas ocasiones, y de este modo ir avanzando en la división y el conflicto, pues tal es su forma de actuar. Por eso decimos que el Independentismo no sólo es un error, sino que es la degeneración del viejo Catalanismo transversal e integrador, que defendía la diferencia catalana desde la inclusión y la no separación. Es tremendo el daño que han hecho con esta deriva de una irresponsabilidad inaudita, deshaciendo los logros de dos o tres generaciones de esforzados militantes de lo plural y de la convivencia. La Historia les pasará cuentas, Rumbau, cuando se llegue al desastre irreversible.

- ¿Tan feo lo ves? –le pregunto alarmado, pues nunca había visto a Mercadal tan pesimista.

- Ya te dije que en el corto plazo, vamos al desastre total. ¿Significa esto que seamos pesimistas? En absoluto, ya sabes que nosotros vemos el futuro siempre con optimismo, pues estamos convencidos de que los humanos vamos siempre de menos a más, aunque en apariencia y en el corto plazo, descarrilamos en depresiones abismales cada dos por tres.

Bastides, que escuchaba callado y absorto, abducido por alguna visión que le llegaba del horizonte, dijo:

- En verdad en verdad os digo, que la bajada será gorda, pues el ímpetu de la sublevación catalana es alto, por lo que la respuesta será proporcional a la fuerza promovida. Acción y reacción es la ley que los acontecimientos imponen, lo que no augura nada bueno. La convivencia sufrirá y la economía caerá. Pobreza, odios enquistados, políticas del rencor y depresión colectiva.

- ¡Pero todo esto es un disparate, Bastides, habría que parar esta inercia destructora!

- Creo que las buenas intenciones ya no bastan. Pero es de ley que para subir, primero hay que bajar. Fíjate que Cataluña había subido muy alto en los últimos años, espoleada por una situación económica brillante, un turismo que no cesaba de crecer y unas energías de irradiación y de atracción cosmopolita de las más altas de Europa. Y cuando se sube tan alto, la ley dice que lo que sigue es la bajada. Eso es lo que han hecho los catalanes, ansiosos de vivir el flagelo de la historia en carne propia. Lo dicen todos los tratados de la física mecánica: cuando algo sube mucho, no tarda en caer. Es como las olas del mar. Toca aguantarse, Rumbau, pero fíjate que mientras Cataluña baja, sube el resto de España, y especialmente las regiones vecinas, que van a aprovechar la ocasión para coger el relevo y buscar la subida. Y si tenemos en cuenta que ellos son los mejores clientes del comercio catalán, aunque Cataluña baje y la depresión suba, los negocios seguirán y la producción irá al alza. Esta es la paradoja de estas curvas con las que la Historia nos va a entretener en los próximos años.

- Lo importante, en todo caso –dice Mercadal-, es que el drama de la división no alcance el enfrentamiento armado o la violencia explícita. Habrá statu quo gélido y paralización social, pero será el momento para los espabilados y los que tienen ganas de moverse hacia el futuro con ganas. Lo importante es que surja pronto un nuevo catalanismo regenerador que busque la unión de las diferencias y que establezca unas nuevas bases de entendimiento entre los catalanes, piensen lo que piensen, y con el resto de España desde la más pura y explícita lealtad. No será fácil, pues el fanatismo enconado de las posiciones encontradas hará todo lo posible para envenenar el aire de estos acuerdos. Pero el genio catalán no se va a dejar dominar por los fanáticos y los reduccionistas. Es de cajón que tarde o temprano se abrirán camino las nuevas ideas, y es de esperar que la nueva regeneración ibérica tenga una de sus bases importantes en Cataluña. Ahora bien, Valencia, Aragón y buena parte de Andalucía serán las nuevas plataformas de innovación, eso es evidente. Fíjate cómo ya empiezan a hablar de Málaga como de una segunda Barcelona, explicitando este deseo de tomar el relevo. Y Portugal y Galicia tirarán del carro ibérico desde el Occidente. Pero antes, Rumbau, deberemos pasar por la bajada, unos años de pobreza y el ninguneo de la Historia.

- El problema es la convivencia, si se sigue bajando en el encono y en los rencores, la degradación será inevitable –dice Mercadal, que al ser médico jubilado, siempre se muestra sensible a los dolores ajenos-.

- Esto es lo más preocupante –digo yo tan alarmado como Mercadal.

- Pero sólo para los que se dejen llevar por las emociones, Rumbau. Veremos situaciones muy curiosas, que a la larga serán útiles e ilustrativas para encontrar soluciones aptas en el futuro, como lo es vivir ajenos al imperio contumaz de las emociones, mientras las mayorías se deja arrastrar por ellas. Pero estas mayorías cada vez lo serán menos, por una razón muy simple: el contínuum emocional patriótico cansa, agota y acaba aburriendo al más fanático de los convencidos. Puede durar años, lustros, décadas, pero el declive, tarde o temprano, llega. Para los que ya estamos fuera del estruendo, lo malo será aguantar el ruido de tanto oleaje histórico abarrotado de emociones, pero también será una gran ventaja ver la función desde la distancia. Grandes enseñanzas nos esperan aquí, y espectáculos de gran calado. Y ya que nos han quitado los toros, veremos desde la barrera faenas que no tendrán nada que envidiar a las taurinas. Por eso digo que las cosas, a pesar de ir muy mal, irán a bien, pues siempre lo nuevo y regenerativo surge al mismo tiempo que se pudre lo viejo, con sus soflamas que la Historia condenó hace décadas. Lo importante es trabajar para que surja lo que debe substituir a lo viejo y moribundo, en este caso, las ideas monolíticas, los pronunciamientos unilaterales y los rencores absurdos de las venganzas históricas.

- Aquí veo yo la idea de hacer que lo distinto una, pues tal sería la novedad de un planteamiento catalanista de nuevo cuño…

- Aquí está el quid de la cuestión. Aunque una cosa es que uno pueda ver las cosas claras y otra muy distinta es que lo vean las sociedades, cuando éstas se encuentran poseídas por verdades colectivas que les llegan a través de consignas y pronunciamientos ajenos. Cuando hay identificación patriótica y nacionalismo exacerbado, es imposible que la distancia y la razón entren en juego. Y sin embargo, es la única solución. Por eso digo que vamos para largo.

- Me gustó mucho lo que dijisteis el otro día sobre ideas concretas que podrían orientar un catalanismo de nuevo cuño (ver aquí). ¿Podríais concretar algunas más? Recuerdo que hablasteis de una política de abertura hacia las ciudades del entorno, y por el otro lado, una decidida apuesta hacia un nuevo pensamiento en esta línea de un catalanismo que en vez de separar, una, es decir, inclusivo e integrador en vez de separador e independentista. ¿Tenéis más ideas en la despensa?

- Muchas más, Rumbau, piensa que llevamos años paseando por la playa siempre en pos del futuro que se asoma en el horizonte, y hemos discutido infinidad de veces sobre estos temas.

Bastides, que parecía reflexionar sobre mi petición, intervino entonces del siguiente modo:

- En verdad en verdad os digo que uno de los puntos más importantes a tener en cuenta y a desarrollar es el de la lealtad, uno de los conceptos o principios que más han sido pisoteados por el drama catalán. Pero fijaros que para que exista lealtad es necesario que haya bases comunes sobre las que poder sustentarla. Y eso nos conduce a lo esencial: ¿cuáles pueden ser hoy en día las bases capaces de satisfacer a posiciones situadas en las antípodas y enfrentadas en sus modelos de convivencia? Hay que bajar muy al fondo para encontrar estas bases. A más oposición y enfrentamiento, más profundo tendrá que excavar quién quiera encontrar suelo firme. Y aquí es donde vamos a ver situaciones muy curiosas, cuando en el futuro se comprenda que no sólo se trata de excavar sino también de expandir, es decir, de mirar hacia arriba y situar los puntos de vista en las lejanías cósmicas que nos rodean. Por lo tanto, veo aquí dos movimientos necesarios y complementarios: el de los mineros que buscan lo común que hay en el hecho de compartir profundidades abismales que a medida que vamos bajando, se alejan de la parcela, del terruño y del campanario. Es decir, un modo de ir al cero de la nada que tenemos en común. Y, a su lado, el de los alejadores extraterrestres, que buscarán en la distancia lo común desde arriba. Por eso hemos dicho muchas veces que en el futuro se impondrán las llamadas ‘residencias de intermediación a distancia’, situadas en satélites, en globos aerostáticos de gran altura, en la misma Luna, y para casos más extremos, en el planeta Marte, cuando se consiga llegar a él con más facilidad. Pues para unir lo distinto, lo mejor es comprender que somos una variante más de las muchas que existen en el planeta Tierra, nuestra verdadera casa común. Visto desde Marte, ¿qué nos diferencia de una alcachofa, un camaleón, una hiena o un arangután? Bien poca cosa.

- ¡De cajón, Bastides! –exclamó Mercadal entusiasmado con las palabras de su amigo zapatero.

- Pero eso que propones, Bastides, está a un muy largo alcance, y de lo que se trata aquí es de buscar soluciones en el corto plazo.

- Para eso, Rumbau, no hay más remedio que pactar con las ondulaciones y los caprichos del Tiempo, que hace lo que le da la real gana sin que podamos intervenir demasiado. Piensa que el engranaje humano forma parte del mismo engranaje físico de la vida y del planeta, condicionados todos como estamos por procesos de los que no tenemos ningún control. Los poderosos que piensan que controlan algo en realidad están en el mismo error que los nacionalistas que piensan que la Historia les tiene que dar la razón porque ellos son la razón y tienen la verdad. En realidad, las cosas suceden al revés, pues la Historia o el Tiempo nunca suele dar la razón a las iniciativas colectivas cuando éstas intentan imponerse en el caos de las contracorrientes que vivimos hoy. El Tiempo sólo respeta a los individuos y a su libertad, que es tan sagrada como la del propio Tiempo, mientras que las voces colectivas son tragadas sin más por la voraz Historia que las usa de carne de cañón, como hizo en los grandes cambios de finales del siglo XVIII y principios del XIX. O en las guerras mundiales del siglo XX. Hoy los cambios más significativos van en la dirección individual y no en la colectiva, por mucho que la apariencia nos diga lo contrario. Piensa que mientras la engreída apariencia acosa y sobreactúa, lo nuevo avanza con extrema y enfermiza timidez. 


Barcelona vista desde Miramar.


- O sea, que no veis soluciones por ninguna parte.

- No me malinterpretes, Rumbau, las soluciones están siempre a la vuelta de la esquina, esperando su momento. Por de pronto, lo que decía antes sobre la lealtad se traduce en la necesidad de crear distancia. Distancia es lo que importa ahora. Y por ello es tan importante la dimensión geográfica del caso, como bien apuntamos el otro día. Fíjate que los políticos nacionalistas huyen de la distancia como del diablo. Ellos necesitan el cuerpo a cuerpo que da el encontronazo de las emociones. Su mirada no sale del perímetro catalán, todo lo demás les importa un bledo. Fíjate en cómo han convertido la distancia de Puigdemont en Europa en un ejercicio de cercanía provinciana, pues nos lo ponen en la sopa día sí y día también. Pero la verdadera política debe hacerse desde planteamientos de distancia: no entrar en el choque, donde las altas energías queman las cejas de todo el que se acerca, sino alejarse del choque y verlo desde arriba o desde abajo o desde al lado. Y urdir políticas en este círculo de expansión fuera del centro convulso del choque de las diferencias. Por eso es tan importante salir del lugar y restablecer relaciones con las ciudades vecinas y aún las más alejadas. Yo, a los diputados catalanes, los mandaría de vacaciones un par de meses a Málaga, a Valencia o a Cádiz. O a Lisboa, donde los portugueses saben cómo tratar con estos temas de la distancia. Aunque lo ideal sería mandarlos a La Paz, en Bolivia, no por motivos políticos sino geográficos: la altura de esta ciudad sería un bálsamo de realismo y perspectiva que les iría de perlas. 

- Distancia…

- Sí, ejercitarla en el día a día. Lástima que hayan hecho de pago la entrada al Castillo de Montjuic, un lugar ideal para ver la ciudad de lejos y desde arriba….

- Al menos a la playa todavía no le han puesto taquilla. En eso hay que decir que somos muy afortunados, pues pocas playas hay en el mundo como las de Barcelona.

- Un diez para el alcalde Maragall cuando las ideó en su día.

Llegados a este punto, dejé para otra ocasión continuar con las nuevas ideas que mis amigos futurólogos tenían en cartera. De tanto hablar y escuchar, me había entrado hambre, y el lejano himno del Club Natación Barcelona indicaba las dos de la tarde. Nos despedimos y los vi alejarse en dirección a la Barceloneta, donde solían comer en un bar del barrio. Disponer de estos dos amigos, pensé, ¡qué lujo y qué privilegio!

lunes, marzo 19, 2018

Visions del futur a Catalunya



La situació que es viu a Catalunya, amb aquest empat electoral entre les dues tendències oposades i la caiguda del pes de la realitat, que paralitza l'investidura d'un nou govern, fa que se la pugui considerar d'impàs, un cul de sac que ja dura massa i que comença a cansar a la ciutadania i  molt en especial als anomenats 'agents econòmics', és a dir, els que tiren del carro de l'economia. La situació no sembla importar massa als soberanistes, immersos com estan en les seves disquisicions tàctico-estratègiques que volen quadrar el cercle de la legalitat amb la il·legalitat. Fumut si són els polítics els qui busquen com saltar-se la llei, quan figura que són ells els que l'haurien de defensar i, per descomptat, complir, la llei.

Amb ganes de comentar la situació, acudeixo a la platja per veure els meus amics futuròlegs, sempre al dia en aquestes qüestions. Els trobo ja quasi bé a l'alçada de l'Hotel Vela i després de les salutacions, girem cua per continuar el nostre passeig en direcció al Port Olímpic. El dia és assolellat amb un mar d'onada llarga, típic de l'hivern.

- Com veieu el panorama? Francament, penso que som en un impàs de difícil solució. 

- Sí, en aquest país tenim la mania de no voler mai baixar del burro, un costum atàvic de quan érem pobres i rústics, però tard o d'hora els independentistes hauran de baixar a la realitat si no volen sortir amb les celles encara més socarrimades. 

- El problema és que ningú es mou, tampoc els de l'oposició. Ja sabem que no tenen prou vots, però com a mínim pronunciar-se. L'Arrimades ho intenta de tant en tant, però l'Iceta i el Domènech callen com musclos. No trobeu?

- Sembla que no tenen res a dir i aquí s'equivoquen de dalt a baix. Estan desaprofitant aquests mesos d'inacció, uns temps preciosos per a ser escoltats, per agafar la iniciativa i proposar un discurs nou que tothom espera amb candeletes. Parlen molt però de la petita política, sense dir res de nou.

- Tens tota la raó, Mercadal -respon en Bastides amb ganes de dir la seva-, perquè l'única solució a l'empat actual és fer una proposta de futur que inclogui a tota la ciutadania de Catalunya, fugint dels dogmes i de les inèrcies malaltisses. Els independentistes mai la faran, aquesta proposta, sobretot ara que estan enrocats en defensar allò que han perdut. És el moment idoni pels que tenen idees i ganes d'esgrimir-les, encara que no els deixin governar. El futur sempre ha estat allò que uneix les poblacions, i quan algú apareix amb bones propostes, la gent les veu i les recolza.

- Sí, però pel que sembla els polítics no hi pensen gaire en el futur...

- Un error garrafal. 

- Vosaltres sempre parleu d'aquesta necessitat de proposar línies de futur, però no és tan fàcil fer-ho, quan vivim en l'època de la incertesa i ni els més entesos s'atreveixen a predir res... -els dic amb ganes de provocar-los.

- Tens tota la raó, Rumbau, però no es tracta de predir sinó de proposar. El futur no es prediu, s'inventa. I si no l'inventes tu, te l'inventen els altres. Un dels èxits de l'independentisme és que s'han inventat un futur de llibertats ideals i il·lusòries, que no té res a veure amb la realitat, però que ha entusiasmat a una bona part de la població, gràcies a unes polítiques de promoció i propaganda molt ben ordides. I no serveix de res queixar-se i dir que la gent és ruca. Això ja ho sabem des de fa temps. Aquest problema el té també Espanya, que no ha produït els visionaris capaços d'inventar futurs realistes i alhora llaminers. Però a Catalunya no tenim excuses, quan precisament aquí ens és tan fàcil fer córrer la imaginació i dibuixar trets interessants de l'esdevenir.

- Doncs podríeu començar vosaltres a establir aquestes línies, Bastides...

- Nosaltres ja ho fem pensant en termes generals i a llarg termini. Fer-ho en el curt termini de la visió immediata és un afer de la política i dels seus estrategs. Però no veig que sigui tan complicat...
S'aturà l'endeví de la Barceloneta mirant l'horitzó del mar, com si busqués allà el fil amb el que extreure les seves idees. I amb el ritme pausat i la veu rogallosa que el caracteritzen, començà a parlar:

- D'entrada, Rumbau, s'hauria d'invocar una visió que incorpori a la majoria social del país, sigui la gent del costat que sigui. El gran error de l'independentisme és haver actuat només pels seus incondicionals, menyspreant la resta dels ciutadans. Això és un pecat polític dels greus, que a més ha dividit la societat en dos bàndols ferotgement enrocats. Doncs aquest és el primer punt que s'ha de tocar. No per escarnir l'enemic, sinó per afirmar la voluntat d'abraçar una majoria, encara que sàpigues que molts no en faran cap cas. Els entrarà per una orella i els sortirà per l'altra, però en passar pel cervell deixaran la seva empremta i això és el que compte, ara per ara.

- De caixó, Bastides! -exclamà Mercadal molt interessat en les paraules del seu amic.

- Però per poder dirigir-te a aquesta majoria, has de parlar de temes que ens afecten a tots, pensin en el que pensin. I aquí és on s'han de començar a tirar línies de futur amb decisió. D'aquest present misèrrim i aturat, d'un país pràcticament en bancarrota moral, s'han de començar a  traçar uns objectius realistes i estratègics en totes les direccions. D'entrada, en la geografia: línies que vagin a les regions veïnes, a les ciutats importants amb les que ens interessa mantenir relacions estretes amb programes conjunts de desenvolupament de projectes: Saragossa, València, Castelló, Alacant, Palma, Pamplona, Terol, Osca, i a França Perpinyà, Tolosa, Narbona fins a Montpeller i Lió. Aquest punt és de vital importància i estableix ja un trencament en l'absurda i infantil política dels nacionalistes, que han malbaratat tots aquests lligams. Mira el ridícul de la baralla de pati per les peces de Sijena. Per descomptat també amb Madrid,una capital amb la que hem de competir tot el que es vulgui però des de la confiança i l'amistat. En ser la lleialtat la virtut que els nacionalistes més han trepitjat en les seves relacions amb Espanya, la nova visió estratègica de futur ha d'insistir en aquesta paraula: una nova relació de veïnatge basada en l'amistat, la cooperació i la lleialtat.

S'aturà per llançar una mirada al mar, com qui llença la canya de pescar el futur.

- Després de la geografia, s'haurien de centrar en la cultura, un tema poc tractat pels polítics, quan avui en dia és un dels més essencials i en els que encara la política pot dir alguna cosa. És a dir, posicionar-se en el panorama cultural amb ganes d'invertir en aquest camp molt més del que s'ha fet fins ara. La raó és òbvia: les poblacions i les regions necessiten avui singularitzar-se de la manera que sigui. Fins ara, Catalunya ho ha fet amb l'independentisme, cosa que li ha anat bastant bé mentre  no es creuaven certes ratlles. Ser notícia mundial atrau capitals, turistes i inversors. Però quan es creuen les ratlles vermelles, llavors passa tot el contrari. Un territori de sobte cau en la franja roja dels empestats, dels que es prenen la llei a la bartola, i això és el que li ha passat a Catalunya i encara li pot passar més si no s'espavila aviat. Doncs bé, ara Catalunya ha de buscar la seva singularitat de nou en la cultura, com sempre ha fet, per altra part. Un terreny que tenim molt a favor. A més, per regla general, llevat dels fanàtics de sempre, la cultura sempre ha estat el sector més obert de Catalunya i per tant ha de ser fàcil restablir lligams on de fet mai s'han acabat de trencar. Però ara s'ha d'utilitzar la cultura amb intencionalitat i finor política, com l'ham capaç de lligar aquestes línies estratègiques de la geografia i de l'economia. L'arquitectura és sens dubte un dels terrenys on tenim més a dir, no sols pel patrimoni sinó pels actius creadors que tenim, de manera que potenciar l'exportació de projectes i d'arquitectes catalans podria ser un dels objectius. Per tant, caldria posar en llocs de responsabilitat arquitectes amb visió de futur, com va fer Maragall al seu temps. També el teatre, la música i la dansa estan en bona posició per situar-nos en la singularitat que busquem. I, per descomptat, tots els sectors de recerca i innovació en les àrees i els sectors punta,

- Has donat al clau, Bastides, amb això de la cultura -puntualitza en Mercadal, animat amb les paraules del seu amic-. un tema que els governs nacionalistes sempre han mirat amb desconfiança. Però no creus que en el camp del pensament hi hauria alguna cosa a fer?

- Això és essencial, Mercadal, i fas bé de recordar-m'ho.

- Què voleu dir?

- Fixa't que el Procés i tot això de la Independència ha tingut dues conseqüències nefastes: la primera, és com han caigut els nivells de reflexió en els camps de la política i de la sociologia. El bombo dels nacionalistes ha instrumentalitzat fins a tal punt el pensament, que en aquests últims anys tot ha estat una vulgar cacofonia de les quatre mateixes idees, pura propaganda. En canvi, en el camp espanyol, diaris, pensadors i articulistes, amb les conegudes excepcions cavernícoles de rigor, han profunditzat i analitzat els fets amb una finor i una profunditat que feia temps no es veia. El Procés ha despertat el pensament espanyol i ha ensorrat el català, un fet insòlit que feia temps no es veia. I la segona conseqüència nefasta, és la desaparició del catalanisme obert i integrador, aquell que va néixer en l'oposició al Franquisme i s'imposà els primers anys de la Transició, el del Maragall de la primera època, fins que el Pujolisme, el corcó de la sistemàtica corrosió nacionalista i després el Procés, han acabat amb ell. Per tant, allò que faria jo de l'Iceta i també de l'Arrimadas, seria refundar i proposar un nou catalanisme. Una operació que s'hauria de convocar des de les instàncies dels partits interessats, que només poden ser els citats ara per ara, ajuntant en un nou organisme pensadors de diferents camps i procedències, tant ideològiques com geogràfiques, interessats en la qüestió, amb l'únic objectiu de pensar un nou catalanisme que tingui com a tema principal el següent lema: la diferència uneix. És a dir, definir un pensament que exalti la singularitat sense que aquesta sigui motiu de separació, sinó a l'inrevés, que sigui el màxim punt d'unió entre els diferents i les diferències. Una sopa d'all que sempre havia estat al cor del catalanisme obert i integrador de les grans idees i els grans projectes, i que el nacionalisme ha pervertit en instrumentalitzar la singularitat per a la separació.

- De caixó, Bastides! I seria una manera de posar-se a l'avantguarda en la construcció europea, ja que el problema d'Europa segueix sent el mateix: com articular les diferències de manera que en comptes de separar, uneixin...

- Un tema del que n'hem parlat sovint, és cert...

- L'Iceta hauria d'integrar als Ciutadans d'Arrimadas en aquest projecte, ja que ells són la clau perquè aquest nou catalanisme tingui possibilitats de néixer. Fixa't que aquí hi ha el tema tan delicat de la llengua, que els nacionalistes sempre han instrumentalitzat per a les seves estratègies de poder, no sorprèn que ara des de Madrid hi vulguin ficar cullerada. Aquesta qüestió no s'hauria de deixar en mans dels polítics de torn, que només pensen en la notícia del dia i les eleccions de passat demà, sinó que hauria d'entrar també en el tauler dels temes a tractar pels entesos i especialistes, en aquest nou catalanisme que busca re-inventar-se. S'haurà de trobar aquí un terme mig raonable capaç de satisfer la raó de tots, sense caure en els sentimentalismes i els arravataments patriòtics que fins ara han dirigit aquesta qüestió.

- Però vols dir que els Independentistes no hi voldran dir la seva? Ells es consideren els propietaris de Catalunya, de la llengua...

- És evident que sí, però ara per ara és impossible. Han de comprendre que Catalunya i el català són coses de tots, no només de la meitat del país. Però a la llarga és onvi que hi hauran d'entrar, ni que sigui en comptagotes. Però el quid de la qüestió és que aquesta refundació es faci fora del seu reducte, que neixi amb independència del nacionalisme. Es tracta d'una qüestió essencial a llarg termini. Aquest catalanisme hauria d'instaurar les noves formes de singularització social i política del futur, capaces de superar les vel·leïtats estatistes dels nacionalistes de sempre, que utilitzen la singularitat per crear l'enemic i aconseguir el poder i la separació, cosa que és el seu únic objectiu.

- Totalment d'acord!

- Deixeu-me dir-vos que aquesta pretensió d'inventar un nou catalanisme el veig una mica impossible per no dir un despropòsit. Fixeu-vos que tots els vots que han anat a l'Arrimadas i a l'Iceta estan farts del nacionalisme i per tant, que se'ls plantegi ara pensar un nou catalanisme, crec que no ho acabarien d'entendre.

- D'entrada és així, tens raó, però deixar el catalanisme sempre en mans dels mateixos és un suïcidi polític a la llarga. Un dels problemes principals que hi ha hagut a Catalunya és que la defensa de la singularitat catalana ha estat sempre cosa d'un bàndol.

- Realment, si desenvolupessin aquests temes i els posessin sobre la taula de l'opinió pública, seria un canvi substancial en el panorama tan misèrrim que tenim ara... I els diaris tindrien altres coses de què parlar. Però aquest catalanisme del que parleu em sona més a utopia que a realitat.

- Cert, el que vols dir és que ara aquest espai de catalanisme no existeix, però pensa que els espais de pensament s'obren a través del llenguatge, és a dir, que només si es proposa, se'n parla i es conrea, aquest catalanisme pot existir de veritat. Amb un gran avantatge: avui en dia, tot allò que parli de com les diferències són la clau per a la unió, es situa d'immediat en les línees que enfoquen directament vers el futur, en tractar-se d'un dels temes principals, per no dir el que més, que s'ha de resoldre per desencallar el futur de l'espècie en el Planeta. Per tant, incidir en aquest catalanisme que insisteix i es centra en aquesta premissa de partida, és situar-lo en la zona òptima per convertir-se en el nou centre de gravetat cultural del present i del futur, a Catalunya però també a Espanya i a la resta d'Europa.

- I no creus que això ho podrien fer també els sectors nacionalistes del Procés?

- Seria fantàstic, però són presoners de la seva inèrcia separatista: han creat l'enemic Espanya i no se'l poden treure de sobre. Han caigut en una trampa que els condueix al cul de sac de les rancúnies irresolubles. Només si al seu costat neix un nou vector de futur amb arrels  socials importants, podrien llavors sumar-s'hi, cosa inevitable a la llarga, per descomptat. Per això insisteixo que aquest moviment incumbeix ara als socialistes, que sempre s'han mogut per aquests espais intermedis, però amb la complicitat dels Ciutadans d'Arrimadas, necessitats com estan de trobar ells també aquesta centralitat que un dia els pot permetre governar.

Ens vam aturar amb ganes de veure aquests espais del nou catalanisme en l'horitzó del mar, que és allà on en Bastides i en Mercadal solen pescar les seves idees.

- Podríem continuar, Rumbau, però amb aquests quatre punts n'hi hauria prou per començar. Un altre dia podem avançar en altres temàtiques, que segurament ens portaran a mirades més obertes pel que fa a la geografia peninsular...

Un bon moment per deixar aquesta conversa, amb ganes de continuar més endavant la interrogació del futur que els meus amics practiquen amb tanta vocació, mentre passegen cada dia per la vora del mar.