martes, diciembre 30, 2008

Desastre en Gaza.

Comí el otro día con mis amigos futurólogos –el temporal sufrido en las costas de Barcelona los ha apartado momentáneamente de la playa- y los vi absortos en los sucesos de Palestina. Normal, me dije, sabiendo como sé que el tema de Oriente Medio es uno de los que más han tratado estos dos adivinos del futuro.


- Ya lo decíamos hace tiempo, Israel lo tiene peliagudo.


- ¡Pero si son ellos los que atacan! ¡Yo más bien diría que son los palestinos los que lo tienen peliagudo! –exclamo.


- En el corto plazo, por supuesto. Pero nosotros vamos más allá, y el futuro lo tienen mal. Se trata de una obviedad que sorprende y extraña, en un pueblo tan inteligente como es el judío.


- Insisto en que la fuerza está de su parte.


- ¿Y quién lo duda? Pero la fuerza no es lo que importa aquí. Están minando su relato. De ser los perseguidos, se han convertido en los perseguidores. Esto no casa con su mito. En cambio, los palestinos cada vez tienen su historia más asegurada. Sus muertos son las semillas de los mitos que les acabarán dando la victoria. Y que eso no lo comprendan los israelitas, que han vivido durante miles de años sostenidos por mitos, es de lo más extraño.


Les pregunto que aclaren más este punto, algo oscuro según mi parecer.


- El mito del Judío Errante y de la Tierra Prometida es lo que ha mantenido a este pueblo vivo, unido y compacto, mientras cruzaba los siglos enfrentándose a cuántas diásporas y persecuciones encontraba por el camino. Alcanzar por fin un suelo e instalarse en Palestina era en si ya un peligro, pero hacerlo sobre la base de la expulsión del otro, el que vivía allí desde siempre, es un error mitológico de lo más garrafal. Sólo tiene una explicación: que busquen indirectamente ser de nuevo expulsados del territorio, para volver a la itinerancia originaria. Lo que a todas luces están buscando, como los acontecimientos indican.


- ¿Así que piensas que lo que en realidad quieren los israelitas es ser expulsados?... Me parece un poco exagerado.


- Hombre, no lo confesarán porque no lo saben. Pero si preguntas a los que entienden de estas cosas, verás como no lo dudan ni un momento. Y los palestinos, aunque tampoco lo saben, en realidad lo intuyen y por eso se dejan matar: no importa el número de muertos, al final acabarán ganando.


- Pero el presente lo tienen muy negro…


- ¿Que son veinte, treinta o cincuenta años en la historia de estos pueblos? Cuando se entra en episodios de guerra fratricida y total, el tiempo deja de importar, se contrae y fíjate en lo que te digo, lo nuevo e inesperado puede surgir cuando menos uno se lo espera. La lógica de la guerra ya no es la que era antes, cuando había una cierta racionalidad lineal en las batallas y los planteamientos estratégicos. Ahora se ataca por motivos raros e insólitos, sin estrategia alguna, por ejemplo para ganar unas elecciones, o mantener ciertos poderes de compra, o para satisfacer delirios inexplicables. Y la dinámica militarista, con sus poderosos efectos de destrucción masiva, explota por todas partes, especialmente por dónde menos te lo esperas. Aquí pueden surgir muchas paradojas y, en este escenario tan condicionado por la globalización del mundo, los resultados pueden ser muy sorprendentes.


Mercadal, que hasta el momento no había intervenido, tomó raudo la palabra para comentar lo siguiente:


- Lo que Bastides quiere decir es que las apariencias engañan y que las victorias de las modernas guerras cada vez son más pírricas. Mira cómo fue lo de Irak, o cómo está yendo lo de Afganistán, cada día más negro. El tema es que en estas batallas los militares no saben muy bien lo que están haciendo. Preparados para matar y destruir con extraordinaria sofisticación, algo que los americanos saben hacer muy bien, son incapaces en cambio de controlar el territorio, que se les escapa porque jamás supieron verlo como lo que es: un lugar dónde viven personas normales y corrientes. Para esos guerreros modernos, cualquier terreno es un campo de batalla, un escenario de operaciones, como lo llaman ahora, y los civiles que hay por allí sobran o son el cojín indispensable de las guerrillas a las que combaten. Metidos en este delirio tecnológico totalmente analfabeto, es lógico que tropiecen con la realidad una y otra vez.


- En eso tienes razón… -le digo, sorprendido de la fineza del doctor retirado.


- Volviendo a Israel, sorprende que el ejército de este país haya caído en el mismo delirio de los americanos. Se entiende porque son aliados y les compran las armas con sus correspondientes manuales de funcionamiento, pero extraña que traten el territorio con la misma desidia que los americanos han hecho gala en sus hazañas bélicas. Sobretodo porque Israel es un país pequeño y al fin y al cabo no hacen más que compartir suelo con los palestinos. Todo eso del muro y de las humillaciones diarias que infringen a los palestinos es de lo más extraño. Y si ahora le suman matanzas descomunales, la cosa irá a peor. Sabes, lo que les puede pasar a los israelitas es que de tanto atacar y bombardear el suelo palestino, acaben convirtiéndolo en extranjero para ellos mismos. ¿Cómo pueden matar en su propia tierra? Jamás podrían vivir sobre un suelo tan empapado de sangre…


- Bueno, eso es lo que hacen los colonos que se instalan día sí y día también en sus territorios…


- Sí, pero rodeados de alambradas, en constante estado de excepción. Los palestinos no son como los indios Apache, que pueden ser reducidos a campamentos testimoniales. Por de pronto, se multiplican a velocidades muy superiores a las de sus enemigos. Y pertenecen al mundo árabe, que es grande y ocupa toda la región. Este empecinamiento militarista de Israel no tiene futuro alguno: o paran y se toman en serio la convivencia con los palestinos, o acabarán de patitas en el mar, expulsados por sus propios errores y ondas bélicas.


- Veo difícil que alguien los pueda parar ahora…


- Todavía no hemos visto nada de las crisis que están por llegar. Las líneas estratégicas del mundo cambiarán sin duda los próximos años, y lo que ahora todo el mundo acepta como un dogma – el mantenimiento de Israel caiga quién caiga– podría dejar de serlo en otras circunstancias. Entonces, si no espabilan, podría ser demasiado tarde para ellos…


Los dejé impresionado por sus enigmáticas palabras, mientras en las televisiones del mundo resuenan los siniestros bombardeos de los aviones israelitas.

domingo, diciembre 21, 2008

El Teatro de Anita Maravilla.

Empezó anteayer el festival que organiza Eugenio Navarro en La Puntual por Navidades: dos estrenos mundiales y tres espectáculos de alta calidad. Para ver la programación, pinchen en la puntual

La primera obra fue “Sarean Sun Sun”, de Anita Maravillas Teatre. Precisamente uno de los estrenos mundiales a cargo de estas tres titiriteras instaladas en Barcelona que ya admiré en el marco del Animata Cabaret presentado hace meses también en La Puntual. La expectación era alta, pues el recuerdo de sus intervenciones en el citado cabaret era imborrable, por su altísima calidad en todos los sentidos.

Pues bien, debo decir, como viejo titiritero que soy, que las expectativas fueron colmadas con creces. Fue un verdadero placer disfrutar del aire fresco y de la buena labor creativa de unas titiriteras que saben alternar el trabajo actoral con la manipulación, pasando por las diferentes técnicas del género sin dificultad alguna. Lo dicho no es pan mojado: ser buen actor y buen titiritero no es algo que todos gocemos a partes iguales. Hartos estamos de ver a buenos titiriteros que no se resignan en ser lo que son sino que además quieren lucir sobre las tablas sin dar la talla. No es el caso de las tres jóvenes de Anita Maravillas: Miren Larrea, Mireia Nogueras y Valentina Raposo, cada una según su estilo, saben estar en el escenario con gracia y mediante una presencia muy adecuada en su relación con las marionetas. Sin duda este factor es uno de los que más pesan a la hora de elevar la obra hacia cotas de agradable receptividad, allanando el camino a la función de las marionetas, que encuentran así un espacio cómodo y adecuado.

La historia es sencilla y se deja explicar sin apenas palabras: las tres manipuladoras son tres aprendices de bruja que aprenden de la abuela, una magnífica bruja aún más grande en tamaño que las tres jóvenes que la mueven. En este aprendizaje irán mostrando sus habilidades demiúrgicas. Lo bueno de este argumento es que los personajes encajan a la perfección con el de marionetista (¿pues no es el titiritero una especie de aprendiz de brujo que se multiplica en máscaras y otros seres salidos de la nada?). Esta coincidencia de función y personaje da alas y cuerda a la obra, cuyos sucesivos esqueches se hilvanan con naturalidad entre si.

La palabra mágica que aparece en el título, Sarean Sun Sun, es la llave brujeril que abre las distintas secuencias de las marionetas y su desenlace. La representación se estructura así a modo de un rito mágico del que las tres jóvenes brujas hacen partícipes a los espectadores. Hadas, duendes, demonios, seres dobles y la misma muerte son los personajes que van apareciendo, surgidos de misteriosas cajas, de un tiesto mágico o de la negra oscuridad del escenario. Marionetas de hilo y títeres movidos con la mano, una variedad controlada y bien hilvanada por las propias manipuladoras en sus papeles de aprendices de bruja.

Al final reciben el premio a sus labores: la abuela les da a cada una, a modo título y de premio póstumo, una escoba mágica. Se la han ganado. Sus maravillas han embelesado a la abuela y al público, y éste les premia a su modo, con fuertes aplausos.

Una obra que para las tres componentes de Anita Maravillas será sin duda la escoba que las llevará de bolos por los caminos titiritiles del mundo.

sábado, diciembre 20, 2008

La crisis continúa.

Hace días que tenía ganas de ver a mis amigos futurólogos para comentar los últimos acontecimientos del mundo. Por fin ayer pude escaparme y, a pesar del frío, fui a la playa dónde encontré a Bastides y a Mercadal como siempre paseando por la arena mojada.

- Parece que la crisis no arrecia, al revés, que gusta de instalarse bien repantigada sobre bancos, tiendas y gobiernos… -les dije para animarlos a dar su opinión.

- Ya lo anunciaron los analistas, y la verdad es que no se han equivocado: esta crisis es una suma de crisis. Y quién no lo quiera ver, ciego está –contestó Mercadal muy contento.- Nosotros lo tenemos clarísimo: estamos al principio de una cascada de acontecimientos destinados a cambiar el mundo. Y fíjate que digo al principio, pues la cosa va para largo. Que luego el tema acabe mal es una posibilidad y, desde luego, muchos agoreros así lo pronostican. Pero ya sabes que nosotros preferimos ser optimistas, aunque no haya motivos objetivos para serlo.

- ¡Desde luego, cuesta ser optimista hoy en día! –les digo admirado de la capacidad de sobreponerse a los acontecimientos de mis dos viejos amigos.- Sobretodo cuando vemos que las soluciones a la crisis provienen de las mismas grandes corporaciones, cuyos intereses nada tienen que ver con el común de los mortales.

- Aquí está el problema. Las reacciones no están a la altura de las circunstancias. Pero, por otra parte, no debería extrañarnos que los políticos obedezcan a bancos y empresas, cuyos poderes son hoy por hoy incuestionables. Mira, Rumbau, parece evidente que esta crisis, por muy importante que sea, no va a cambiar en demasía el estado general de las cosas. Al revés, creo que lo va a empeorar. Aunque mi olfato me indica que faltan todavía unos años para lo peor. Y ya sabes que las personas no reaccionamos hasta no ver al mismísimo lobo en nuestras narices.

- ¿Quieres decir que vamos hacia crisis aún peores?

- Por supuesto –contesta Mercadal, que parece hallarse muy a gusto en esta temática–, y quién no lo quiera ver, ciego está. Los disparates se acumulan y aquí está el peligro de la situación: una suma de factores capaz de alterar los resultados habituales. Piensa en los disparates y en sus consecuencias: cuando se cometen a escalas globales y desde la masificación, entran en dinámicas de aceleración exponencial, como bien indican los estudiosos de la complejidad. Todo el mundo habla de eso y los más entendidos, exponen la situación con grandes luces de alarma. Pero nadie hace caso.

- ¿Pero a qué te refieres exactamente?

- Los escenarios son complicados. Por ejemplo, nadie parece asustarse de que la producción decaiga tan rápidamente en todo el mundo, generando paletadas de parados abandonados a su suerte. Eso ocurre aquí, en la China y en Honolulú. Pero fíjate que la filosofía que impera en el mundo de la industria es la reducción sistemática de la mano de obra. De modo, que sólo hay una solución a la crisis de las empresas: el despido. Hasta ahora, esas cosas ocurrían en un único país, o en una región de países, pero cuando ello ocurre en todo el mundo, las consecuencias son impredecibles. Los estados dicen que van a invertir para dar trabajo a estos ejércitos de parados, pero ¿cómo lo van a hacer con eficacia, cuando desde sus puestos mismos de mando no creen en una política de intervención estatal sino en la simple libertad de mercado y laboral? Curioso, ves a los funcionarios con sueldos asegurados predicando a sus conciudadanos desprotegidos de que deben espabilarse, que ya no hay seguridad en el trabajo, que monte cada uno su propia empresa, etc. Si predicaran con el ejemplo, serían más creíbles. Todo eso huele a chamusquina, y la gente no es tonta –aunque bastante sí lo es.

- Por cierto, que se me hace difícil entender cómo la gente, y especialmente los más jóvenes, no reaccionan ante el tamaño de los abusos. Me refiero a los llamados “contratos basura” que son una tomadura de pelo de mucho cuidado. ¿Pero qué autoriza a unos pocos a forrarse a costa de otros muchos que reciben sueldos de risa? Con las actuales condiciones de trabajo, estamos volviendo al siglo XIX. Creo que aquí la revolución conservadora de los Neocon debería empezar a plegar velas: su fracaso en los modelos económicos vigentes debería allanar el terreno a una revisión a fondo de todo lo que supuso de atraso civilizatorio.

Bastides habló con una seguridad tal que me dejó impresionado.

- Y lo mismo cabría decir sobre el tema del cambio climático –añadió Mercadal, muy excitado ante las palabras de su amigo zapatero–. Me sorprende que la solución a la crisis que proponen sea más de lo mismo: reactivar el consumo para que siga la producción… Nadie se atreve a romper la cadena y el desastre está asegurado. Como se dice, pan para hoy y hambre para mañana.

- ¡Pero hay que comer, Bastides! ¡La gente necesita trabajo, y las empresas dinamismo y el combustible necesario para seguir empleando a los trabajadores! Estas cadenas que tu quieres romper, son indispensables, la base de nuestras sociedades.

- El problema es que no tenemos ni idea de por dónde van los tiros. Algunos se atreven a proponer vías de desarrollo, pero nadie hace caso. Lo propio es seguir los caminos trilllados. Todo el mundo habla de creatividad y de innovación, pero a la hora de aplicarlos a los temas importantes, se recurre a lo caduco. Mentes abiertas, creativas y preparadas las hay, lo hemos visto estos días en los periódicos, con aportaciones algunas ricas y sugerentes, pero son voces clamando en el desierto. La apisonadora del desarrollo, con el peso implacable de la rutina, arrasa con todo.

- ¿Dónde está pues vuestro optimismo? –les pregunto, sorprendido por el cariz que ha tomado la conversación.

- En el futuro. El presente lo tenemos jodido, aunque nosotros lo veamos iluminado por las proyecciones del futuro que hay en él. Quiero decir que a la larga encontraremos las vías de escape a este callejón sin salida. Pero debemos aún tropezar con la misma piedra una y otra vez. Así es la condición humana, tan extraordinaria como burra. Aunque al final, acabe prevaleciendo el sentido común.

- Pues muchos lo dudan. Si de las emergencias os fiáis, la verdad es que los tiros pueden salir por la culata.

- Y saldrán por ella, sin duda, pero aquí hay unos factores sutiles a tener en cuenta. –Bastides, muy inspirado, se detuvo y habló con la mirada fija en el horizonte:– la capacidad de proyección de los idiotas, por muy estratégica que sea, se queda en el corto plazo ineludible, pues conservar el poder es lo que importa. Y es que el corto plazo no llega a ninguna parte, de ahí el colapso continuo al que estamos sometidos. En cambio, las proyecciones de los que miramos a largo plazo, porque el corto ya lo tenemos jodido, tiene más garantías de realización al asumir ritmos más largos y naturales de cambio y evolución, además de aceptar las interdependencias entre los distintos ámbitos y disciplinas, las cuales requieren más tiempo. Aquí se abren vías posibles, paisajes abiertos, espacios aptos dónde situarse. Para nosotros, se trata de simples ejercicios de imaginación que al estar basados en nuestra probada capacidad visionaria, adquieren veracidad y realismo.

- Comprendo… -contesté admirado del extraño raciocinio de mis amigos futurólogos.

- Lo que dice Bastides es muy importante –añadió Mercadal con mucha convicción.– Se trata de pensar con la imaginación, Rumbau, una facultad muy desarrollada pero cuyas aplicaciones se están desaprovechando. Y es que para que ser creativa, la imaginación requiere de espacios libres. ¿Lo entiendes? Sólo desde la libertad podremos pensar el futuro de acuerdo con los verdaderos intereses globales, locales e individuales. A eso se refería Bastides con sus palabras…

Eran ya las dos y media, y el sol otorgaba un agradable calorcito que amortiguaba el frío del agua de mar en los pies. Pensé que el ejemplo de mis amigos debería ser imitado por muchas más personas: otro gallo cantaría si la gente empleara su tiempo en analizar los problemas del mundo y en imaginar posibles vías de solución. Sin grandes palabras y con una modestia apabullante, aquellos dos ancianos sabios se inventaban el futuro, abrían espacios al presente y no se jactaban de ello.

Cómo siempre, salí caviloso hacia las duchas del Club Natación Barcelona, mientras Bastides y Mercadal seguían su paseo por la playa.

jueves, noviembre 06, 2008

Obama

Ante las descomunales noticias llegadas de los Estados Unidos de América, decidí acercarme a la playa para charlar con mis amigos futurólogos. Los encontré como siempre paseando por la orilla del mar, allí donde las suaves olas del mar Mediterráneo rompen en la arena.


Tras los saludos, les abordé sin más preámbulos sobre la cuestión del día :


- ¿Qué os ha parecido lo de Obama ?


- ¡Fantástico, Rumbau! Ambos estamos aún emocionados tras ver las imágenes por televisión.


Me sorprendió aquel entusiasmo, cuando hace sólo unos meses comentaron con escepticismo sobre la importancia de que ganara Obama.


- ¡Pero si hace sólo unos meses os mostrabais indiferentes al tema ! –dije.


- Estábamos entonces lejos del suceso y, además, no conocíamos al personaje.


- O sea, que el personaje os ha impresionado.


- Sí, mucho. Me ha sorprendido su discurso, así como el entusiasmo arrebatador que ha despertado en la juventud americana y mundial. Oyéndole hablar, uno diría que estamos ante un nuevo tipo de político, más del futuro que del presente. Y esto no lo podíamos saber entonces, pues nunca le habíamos escuchado en directo.


- Sí, Mercadal, coincido plenamente con lo que dices –intervino Bastides muy serio–, estamos ante sucesos importantes en la aceleración del tiempo histórico en la que nos hallamos inmersos. Ya sabes nuestras ideas al respecto : los cambios que nosotros augurábamos para más adelante, se están produciendo uno tras otro en la actualidad. Lo de la crisis financiera es un ejemplo, crisis que como decíamos el otro día, no es más que la cúspide visible de las que hacen cola detrás, para ir saliendo a la queu-le-leu, como se dice en francés.


- Entonces, sois de los que pensáis que Obama puede cambiar el mundo… -les digo a modo de provocación.


- Hombre, a tanto no llegamos –contestó con una sonrisa Mercadal–, yo diría que simbólicamente ha abierto unas compuertas importantes : la irrupción del mestizaje como una corriente de futuro cargada de fuerza y de energía. Esto, que ya es mucho, tenía que suceder tarde o temprano, y ha sucedido temprano y en el pueblo mestizo por excelencia : el americano del norte. Lo que digo no es para quitarle mérito, todo lo contrario, pues para que surja lo nuevo, hay que obligar a lo viejo a retirarse, algo nada fácil, en un país controlado por los conglomerados financieros e industriales más poderosos y reaccionarios del mundo.


- Sus intenciones, expresadas en el magnífico discurso hecho la noche de la victoria –interpuso Bastides, que deseaba hablar tras oir las palabras de su amigo astrólogo–, son francamente buenas y sin duda abrirán unas perspectivas que simplemente hasta ahora estaban cerradas. Otra cosa es el ritmo con el que éstas podrán desarrollarse, dadas las circunstancias y los poderes fácticos. Dependerá mucho de cómo en el resto del mundo sean acogidas sus intenciones de reforma. Aquí es donde puede encontrar dificultades, pues podría darse el caso de que el mundo no estuviera aún a la altura de los propósitos esgrimidos, lo que provocaría su derrumbe por fagocitación o aplastamiento. Y no digamos los enemigos interiores con los que tendrá que batirse. Aunque yo no me atrevo a pronosticar nada en estos momentos : nos encontramos en la cúspide de una ola de transformación acelerada y desconozco cuando iniciará su reflujo. Ojalá dure y se mantenga en alto largo tiempo, ése es nuestro deseo, pues no deseamos otras cosa que ver cuánto antes lo que está por venir, pero no hay que descartar lo contrario, ya que todo lo que sube baja.


- El relevo generacional es evidente –dijo Mercadal–. Impresiona constatar cómo puede surgir de pronto una voz capaz de expresar con contundencia un sentir colectivo mayoritario, con una gran carga de juventud y deseos de cambio. Aquí importa mucho la calidad joven del país en cuestión : Estados Unidos sigue siendo un lugar abierto a lo nuevo, propio de una nación construída por los flujos migratorios, que prefiere clamar por el cambio frente a una crisis antes que sucumbir al miedo. En Europa, hasta ahora se ha reaccionado al revés, aunque no estaría mal que aquí también lo joven acabara imponiéndose, gracias sobretodo a la nueva emigración que nos llega.


- En España sucedió con Zapatero y su inesperada victoria, aunque creo que su efecto se ha marchitado con el tiempo… -añado.


- Cierto, pero fíjate que cada país tiene lo que se merece. Zapatero no es más que un reflejo de lo que es hoy España, y aún podemos estar contentos, pues nos ha salido un reflejo bastante afortunado, dado el paisaje que nos envuelve. Lástima que en vez de ser un político de largo aliento, lo sea más bien de gestos : algo que gusta al público, pero que no dura. Los gestos gustan y son efectivos, pero si detrás no hay unas ideas claras de futuro, mueren tal como nacen. De ahí que le cueste tanto a Zapatero mantenerse arriba, a pesar de la pésima oposición que le hace el PP. Es un hombre de reflejos rápidos, de regateo y de efectos súbitos, sirve para ganar elecciones e ir tirando, pero no genera entusiasmo continuado. Aunque tal vez eso sea imposible, pues hoy no hay entusiasmo que dure más de una semana, y lo mejor es quedarse en el gesto del día a día, en una táctica de salto de mata.


- ¿Crees que Obama, en este sentido, dispone de un discurso y de una política de más largo aliento ?


- Creo que sí. Y lo bueno es que sus ideas centrales son pocas, generales y hasta ingenuas, lo que permite vestirlas de diferentes formas y colores, dándoles continuidad mientras a la vez se entretiene al público.


- Lo que sí creo –dice Mercadal– es que su victoria ha descolocado a los políticos locales, sean de uno u otro signo. El lado cosmopolita y mestizo de lo que hemos visto estos días es una patada a toda la carcundia política del país, metidos en sus cenáculos de intereses partidistas y ombliguistas. Pero tampoco hay que exagerar. Aquí tenemos otros valores interesantes, sobretodo los relacionados en la insistencia obsesiva por las singularidades comarcales y regionales : eso permite comer y beber bien y diferente en cada sitio, y a la larga puede servir como modelo para las diferencias enfrentadas que hay en tantos países. Fíjate como nuestro sistema de las Autonomías sigue interesando, a pesar de los defectos que nosotros le achacamos. En eso ganamos a los americanos, que para gozar de un poco de exotismo comarcal de las diferencias, tienen que venir a Europa, dónde se regodean con los quesos, chorizos, potajes, vinos y panes con tomate.


- Unas diferencias que irán a más, aquí y allende los Pirineos –añade Bastides, inspirado por un tema que siempre le ha interesado–, pues la globalización sólo puede funcionar desde la atomización del poder y de las singularidades culturales, única manera de llegar a una entente de todos entre todos y del todo con las partes. O sea, muchos centros miniaturizados de poder bajo un gobierno global que acepte la multiplicidad de las diferencias.


- ¿Y tú crees que Obama va en esta dirección ? –le pregunto al futurólogo.


- Sí y no. Pero espero que a la larga se imponga el sí, a medida que los demás poderes imperiales vayan menguando o más bien aceptando la realidad de las cosas y las exigencias del planeta, que no tienen nada que ver con grandes poderes, siempre peligrosos e inadecuados para los equilibrios ecológicos. Sólo a través de un sistema global que acepte la multiplicidad compleja de los ecosistemas, eso que algunos llaman la biodiversidad tanto biológica como cultural, es posible garantizar la supervivencia de nuestro mundo. Esto es hoy en día una obviedad científica, según tengo entendido.


- En efecto, Bastides, has dado en el clavo –intervino Mercadal, entusiasmado como siempre con las palabras de su amigo el zapatero de la Barceloneta–, precisamente leí hoy en La Vanguardia a un especialista en lo que se llama « crecimiento sostenible », quién decía muy acertadamente que las empresas de energía en el futuro ya no serán centrales, ni en la dirección ni en la producción, sino que estarán completamente descentralizadas, al obtener los particulares directamente energía por si mismos, la cual se podrá vender o comprar según se necesite más o menos, al estar conectada ésta en redes. Y si la producción de energía se atomiza, puedes dar por seguro que los poderes harán lo mismo. En vez de centrales energéticas, microcaptores de energía, algo absolutamente revolucionario.


- ¿Crees que lo veremos, Mercadal ?


- Yo no, por supuesto, ni tampoco tú, pero tus hijos seguro que sí.


Se hizo un silencio prolongado. El entusiasmo de aquellos dos ancianos se me había contagiado.


- ¿Y no creéis que la aceleración de la que antes hablabais no podría también ocurrir en esta cuestión ?


Bastides miró hacia el horizonte, y en un tono serio y casi solemne con el que a veces suele soltar sus anticipaciones, dijo :


- Mira, Rumbau, yo no sé a qué velocidades viajamos hoy en el tiempo, pero por lo que voy viendo año tras año, estamos en un proceso de aceleración exponencial de las crisis y los sucesos. Fíjate que a cada cálculo anual que se hace respecto al deshielo de polos y glaciares, los plazos de van acortando en una progresión más que alarmante. Por decirlo con otras palabras, estamos rodeados por todas partes de umbrales críticos a punto de ser alcanzados, y una vez se alcanza uno, se acelera la consecución de los de al lado, y así sucesivamente, de modo que no sé qué decirte. Creo que está bien dar largas al asunto, para vivir tranquilo y no alarmar al personal, pero muy me temo que tanto tú como nosotros veremos estallar en nuestras narices algunas de las principales crisis que están por venir. De modo que a pesar de nuestras dudas y escepticismos, tal vez Obama sea una figura providencial a tener en cuenta. Y aunque no daría dos duros por él, podría ser que me equivoque y que nos llevemos una sorpresa. ¡Rumbau, vivimos en una época en la que no hay que descartar nada !


Nos callamos, impresionados por las palabras de Bastides.


Eché una ojeada a la playa, y vi a un público compuesto de emigrantes extranjeros, mayoritariamente niños y jóvenes. ¿Estaría el futuro Obama español o catalán entre los chavales y las chavalas que jugaban a pelota y se bañaban ? Por la actitud de mis dos amigos, vi que todos pensábamos los mismo, y que la respuesta a mi pregunta era vehementemente afirmativa. ¿Anticipaciones plausibles o proyección inconsciente de nuestros deseos ? Las dos cosas sin duda.


Me despedí de ellos y me fui a casa con la cabeza dándole vueltas a las palabras de Bastides.

lunes, octubre 20, 2008

PASEO POR LA PLAYA Y CRISIS FINANCIERA.

Querido bloguero, hace días que varios allegados íntimos me preguntan por la ausencia en este blog de mis dos amigos de la playa, los señores Bastides y Mercadal: ¿por qué, ante el cúmulo de acontecimientos vividos estas semanas, no han salido a la palestra?

La verdad es que yo también estaba deseando charlar un rato con los futurólogos de la Barceloneta, a ver si me aclaraban algo lo de la crisis bancaria. El problema es que este verano no he parado de viajar, ocupado además en varios proyectos, lo que ha impedido mis paseos por la playa así como mi presencia continuada en este blog. Sin embargo, tras volver de Canadá y despachar algunos compromisos en España, finalmente he podido relajarme un poco y acudir a la playa para ver a mis amigos.


Los encontré como siempre caminando tan tranquilos por la arena mojada. Iban callados, rumiando los temas del presente desde los cuales trazan sus líneas de futuro, a veces lejanísimas, otras más cercanas. Nos saludamos efusivamente tras tantos días sin vernos y al acto empezamos a charlar, muy contentos ellos de encontrar a alguien con ganas de escucharles.


Cómo es lógico, les pregunté sobre la noticia de estos días: la semana negra de las finanzas, en lo que todo el mundo define ya como el crack del 2008, comparable o incluso peor al de 1929.


- Sí, estamos impresionados, ¡cómo no lo vamos a estar! –dijo Mercadal–, fíjate que nosotros situamos la primera gran crisis mundial muy por delante en el calendario, y de pronto nos cae en pleno 2008. ¡Impactante, Rumbau!


- Cierto, cierto –añadió Bastides con vehementes gestos de cabeza–, piensa que nuestros cálculos la situaban unos veinte años más tarde, y ¿sabes qué significa eso? ¡Pues que el tiempo corre que es un contento!


- ¡Vuela, Rumbau, vuela, ésta es la cuestión! Y esto nos ha obligado a adelantar nuestras previsiones. Es algo que ya sospechábamos y de lo que venimos hablando todo este verano, la aceleración del empuje de los tiempos humanos, pero jamás hubiéramos imaginado tal potencia. ¡Impresionante!


- ¿Pero no estáis preocupados por la crisis? –les pregunto, sorprendido por el cariz que tomaban sus respuestas.


- Por supuesto, claro que sí, como todo el mundo. Me lo comentaba mi sobrina el otro día, parece que los bancos dan los préstamos en cuenta gotas. Bueno, no hay bien que por mal no venga, pues aunque la gente necesite dinero, peor es depender de los bancos. Pero lo importante es la aceleración de que te hablaba. Esto sí que es toda una novedad.


- Tienes razón, Bastides –intervino Mercadal, que escuchaba con mucha atención a su amigo zapatero–, piensa Rumbau que una de las consecuencias de la crisis actual es el recrudecimiento de los problemas climáticos, pues las medidas aprobadas en Kioto y que tanto han costado refrendar en los encuentros posteriores, se irán al traste con el parón económico. ¿Y sabes lo que significa eso? ¡Pues la aceleración del estallido de la Primera Gran Crisis Medioambiental!


Estaba realmente extrañado del entusiasmo mostrado por los dos futurólogos. Comprendía que aquel par de viejos jubilados no tenían nada que temer sobre la crisis actual, pues no tenían hipotecas ni jugaban en la bolsa ni eran personas que pidieran créditos a los bancos. Pero aún así, me costaba comprender la animación que sentían.


- Perdona, Mercadal, pero no entiendo vuestro entusiasmo. Comprendo que toque fibras íntimas respecto a vuestras predicciones de futuro, pero de ahí a alegrarse...


- No nos alegramos de la crisis –contestó Bastides muy serio–, pues sabemos lo mal que lo van a pasar muchos, sino de la aceleración de los cambios que ha representado su irrupción. Piensa que nosotros ya somos mayores, y nuestras predicciones situaban la actual crisis global allá por los años 25 o 30 de este siglo, de modo que difícilmente llegaríamos a verlo. De ahí nuestra alegría, pues al estallar ahora no sólo nos permite observarla, sino que acelera las siguientes, y según proporciones geométricas, pues tal es el sino de los tiempos, que empuja las cosas con loca vehemencia, de modo que lo que esperábamos para de aquí a cuarenta, sesenta o incluso cien años, es posible que acabemos viéndolo en vida durante los próximos años. ¿No es eso increíble?


Tuve que reconocer que razón no le faltaba. Aquel par de viejos futurólogos se alegraban de la aceleración histórica que les permitía ver con anticipación sus predicciones. ¡Extraordinario!, pensé.


- ¿Pero qué queréis decir con eso de la aceleración? –les pregunté, para ver si me aclaraban sus puntos de vista, siempre tan interesantes.


- Lo que quiere decir Bastides –respondió el astrólogo Mercadal, propenso a refrendar las palabras de su amigo, el vidente zapatero de la Barceloneta–, es que lo importante de esta crisis no es tanto lo que ha ocurrido y provocado, sino la prontitud con la que se ha presentado. Desde luego, todos esperaban que tarde o temprano el tema ése de las sub-prime estallaría a manos de los pirómanos que lo habían inventado. Pero de aquí a hacer caer el sistema entero, hay un trecho. Y eso es lo que ha sucedido. Pues si los gobiernos no llegan a intervenir, la cosa se hubiera ido al carajo en un plis plas.


Parte de razón tenía el exmédico y astrólogo.


- Pero no todo es negativo. Piensa que no hay bien que por mal no venga, y no sería esta crisis una excepción. El bien es que obliga a replantearse el sistema de abajo a arriba, y aunque las soluciones que se tomen no servirán para evitar que la crisis se repita (piensa en los intereses en juego y en los poderes que hay detrás de ellos, muy poderosos todavía), al menos es un primer aviso y un primer ensayo de respuesta. Nosotros hemos previsto tres grandes crisis, la última de las cuales debería estallar a principios del siglo XXII. ¡Imáginate qué significa que la primera haya estallado ya! ¡Pues que la tercera seguramente nos caerá mucho más cerca, antes seguramente de los cincuenta de este siglo! Esto cambia todas nuestras predicciones y nos obliga a rehacer el calendario de arriba abajo –concluyó Mercadal en tono misterioso.


Caminamos un rato con las palabras revoloteando en nuestros cerebros excitados, aprovechando aquel trecho de playa tranquilo y casi sin bañistas. Bastides se mojó la cara y yo hice lo mismo, metiéndome hasta cintura en el mar, pues el calor apretaba lo suyo, a pesar de estar ya en octubre.


- Dijiste que estamos en un primer ensayo de respuesta. ¿Acaso no consideras oportunas las medidas adoptadas por los dirigentes mundiales en sus últimas decisiones tomadas estos días? –le pregunto a Mercadal.


- Lejos de mi juzgar a nuestros políticos, que seguro que saben mucho más que nosotros. Yo no sabría ni por dónde empezar. Pero algo sí comprendo: lo que están intentando es que la actividad prosiga, que la cosa no pare, que nadie se asuste, que se recupere la confianza... ¡Pero si el problema es ése! ¡Ojalá cundiera la desconfianza! Eso obligaría a replantearse las cosas. ¡Pero si todo sigue como hasta ahora, no hacen más que agravar el problema! ¿Harán cambios? Parece que quieren regular los disparates de la virtualidad financiera. Lo lograrán a medias, pues la fantasía humana no tiene límites, y mientras los objetivos sigan siendo los que son, nadie impediré que los más listos se las ingenien para engañar a los más tontos. ¿No es éso la ingeniería financiera y la bolsa? Bueno, da igual, pues éste no es el problema. El verdadero problema está en los objetivos, en la producción, en el statu quo, como antes se decía. ¡Y eso es lo que debe cambiar!


- ¡Os veo muy revolucionarios! –les dije para provocarles.


- En absoluto, Rumbau –contestó Bastides con su tono lento y ponderado.– El asunto es muy simple. Nosotros pensamos que la gravedad de los problemas no se plantearía hasta de aquí a bastantes años, lo que desde luego aumentaría la gravedad de la crisis y la dificultad de encontrar soluciones. Esta aceleración nos excita porque significa que las soluciones pueden estar más cerca de lo sospechado. Aunque todavía nos falte un buen trecho para alcanzarlas, desde luego. Por de pronto, no hay consciencia alguna de globalidad en los temas del planeta y de la especie, sino únicamente en lo bancario, lo que no deja de ser una trágica chiquillada de nuestros políticos. Pero ya veremos si recuperan la confianza de la gente. ¿Confiar en los que juegan sucio y siempre tienen las de ganar? ¿En los que se aprovechan de nuestras necesidades y que a la primera de turno, al primer tropiezo, nos echan a la calle? Pues eso es lo que pasa y seguirá pasando. Han soltado mucho dinero para asegurar los bancos, pero las hipotecas, que yo sepa, no han bajado ni un ápice. La gente no es tan tonta, y los bancos no dejarán de ser bancos. Rumbau, todavía veremos cosas que hasta ahora situábamos fuera de nuestro alcance. Ya lo verás, el tiempo vuela que es un contento, te lo decía al principio, y esta acelaración nos traerá sorpresas.


Seguimos paseando, callados, impresionados por las palabras de Bastides. Miré al horizonte y me pareció ver una claridad mayor, como si las cortinas del devenir se hubieran corrido para dejar paso a lo que estaba por venir, que según mis amigos se hallaba ya en el umbral del escenario de los hechos. Y como si pescara mis pensamientos, remató Mercadal:


- ¡La función va empezar en el gran teatro del mundo! Prepárate Rumbau, pues tú que eres más joven, todavía verás el primer acto de lo que se avecina.


Una gaviota aterrizó a nuestro lado y se nos quedó mirando, como si hubiera entendido las palabras del emérito doctor. Y aquella mirada tan salvaje me pareció reflexiva, propia de quién sabe que su vida está en nuestras manos. Una mezcla de sensaciones de responsabilidad y de culpabilidad me invadió. Todos nos detuvimos, conscientes de lo que nos estaba diciendo aquella ave sin palabra alguna. Y un silencio preñado de significaciones, más denso que el propio planeta Tierra, nos envolvió a los tres.

viernes, septiembre 12, 2008

Le guarattelle di Pulcinella de Gianluca Di Matteo.

No podía haber empezado mejor la nueva temporada del teatro La Puntual: una representación del famoso Pulcinella de Nápoles a cargo de uno de los jóvenes titiriteros que se encargan actualmente de pasearlo por el mundo: Gianluca Di Matteo.

Fui a ver la obra el día del estreno (sábado 6 de septiembre) y la verdad es que disfruté de lo lindo. El teatro estaba lleno hasta los topes y el ambiente era propicio para este tipo de espectáculo, que requiere de un público mixto de niños y adultos, y una buena asistencia para garantizar la participación del respetable.

Gianluca Di Matteo es un brillante titiritero formado en la escuela napolitana de Bruno Leone y Salvatore Gatto, ambos maestros indiscutibles del género polichinesco. Una referencia de partida que obliga a mucho, pues es difícil superar el arte de estos dos virtuosos manipuladores. Pero tras ver el espectáculo, puede decirse que Gianluca sale muy airoso del reto, con un dominio extraordinario del ritmo y de las rutinas clásicas de Pulcinella. Todo un alarde de brillantez ejecutora.

Los personajes son pocos: Pulcinella y su amada Teresina –con cuyos bailes abre y cierra el espectáculo–; el perro que a diferencia del Punch and Judy aquí es “malo” y cumple con las mismas funciones del cocodrilo inglés; un señorito urbano que gustra cobrar en dinero y que recibe su paga merecida; y la Muerte con su caja de muertos. Con estos simples elementos, Gianluca Di Matteo urde cincuenta minutos de acción disparatada y de ritmo trepitante en los que los típicos juegos de Pulcinella se entrelazan con fluidez y suma gracia. Destaca un uso dulce y mesurado de la lengüeta, propio de la tradición napolitana, y el extraordinario dominio del ritmo, que convierte las diferentes secuencias de manipulación en verdaderas piezas de percusión sonora, lo que da un tempo al espectáculo ágil, eficaz y muy atractivo.

(Pulcinella en La Puntual)

Me gustó mucho la simplicidad del retablo, de tipo abierto, con una tela central y dos laterales, sin fondo alguno. Por encima del borde dónde está el escenario propiamente dicho del teatrillo, se levantan dos postes laterales de madera que sintetitzan la clásica boca de los retablos tradicionales, indispensables para el juego de golpes y persecuciones de los Guaratelle. En la representación del sábado, estos laterales fueron correctamente castigados por el típico sinfín de golpes que hizo que una de las cejas de Pulcinella acabara volando por los aires. Preguntado sobre cuán largo vivían sus títeres, el titiritero nos dijo que no más de cuatro años. Por si las moscas, detrás había un segundo polichinela a punto de suplir al maltrecho primer actor de madera, en caso de que los males fueran a mayores.

El contraste entre la sobriedad del retablo más la sencillez esquemática de los personajes, con el rico juego rítmico y musical-percutivo de la acción, dio alas al espectáculo, que encandiló a mayores y chicos. Felicidades pues a Gianluca Di Matteo y a La Puntual, por el acierto de programarlo.

lunes, agosto 11, 2008

Nuevo espectáculo: FULL HANDS

Estos días de agosto me encuentro preparando el nuevo montaje de títeres y sombras que se estrenará en diciembre en La Puntual, el teatrillo de Eugenio Navarro. Su título es "A Manos Llenas". Me gusta su versión en inglés, FULL HANDS, título más conciso y contundente, creo. He aquí algunas imágenes sacadas por Jorge Raedó, quién me ayuda en la dirección de escena del espectáculo, así como en dibujos y otros menesteres. La música será de Octavi Rumbau. Los títeres fueron hechos en su día por Mariona Masgrau para la ópera Euridice y los Títeres de Caronte.

(Polichinela y las sombras abajo)

(Polichinela y el señor Demonio)

(La sombra de Polichinela)

(Polichinela y el Fantasma de doble cara)

jueves, julio 31, 2008

Alardes titiriteros de Animata Cabaret

("La Canija")

Dentro de la interesante programación dirigida a público adulto que la Puntual ha presentado este mes de julio, tuve la suerte de presenciar el espectáculo de Animata Cabaret, fórmula con la que se han definido cinco grupos de titiriteras de Barcelona. Son: Anita Maravillas, Las Hermanas Trapp, La Canija, Mireia Nogueras y Trastam Teatre.


Dos palabras resumen la impresión recibida: sorpresa y revelación. Debo reconocer que no conocía ninguno de los trabajos presentados, lo que fue para mi una suerte, pues así pude verlos y gozarlos por primera vez. Y la verdad es que quedé fascinado por el alto grado de virtuosismo y por una calidad de altos vuelos que hacía tiempo no veía en los escenarios titiritiles del país. Un verdadero regalo de fin de temporada.

El espectáculo, una sucesión de números independientes, fue hilvanado con mucha brillantez por la voz y el acordeón de Mina Ledergerber y el violín de Agostino Aragno. La voz rota provista de lánguidos registros de Mina más el violinista Agostino vestido de mujer que le seguía a modo de fiel comparsa, presentaron con sus intermezzos musicales temas y canciones del más puro estilo cabaretero, muy adecuados para introducir a las distintas titiriteras.

Respecto a las marionetas, las hubo de todas las técnicas y registros. Uno podría pensar que tanta variedad acabaría desconcertando o cansando al público. ¡En absoluto! Creo que la razón estriba en los varios denominadores comunes que recorrían todos los números presentados, y que cohesionaron el conjunto. A mi modo de ver, son los siguientes:

a- una relación impecable de las manipuladoras con los muñecos, algo que no siempre sucede cuando el marionetista se muestra junto a la marioneta. Es decir, relación distante y a la vez entregada, provista de dignidad y propia del actor que sabe estar en un segundo puesto pero a la vez con el aplomo y la fuerza suficientes para insuflar verdadera vida a los títeres, ya sea con el gesto o con la voz. Un saber estar que tal vez proceda de la influencia indirecta de Pepe Otal (la mayoría de las titiriteras fueron alumnas suyas), quién les habría insuflado ese tono de dignidad distante que los buenos marionetistas poseen, y que no duda en combinarse con los más incorrectos y provocadores registros teatrales. Un tono que el de Albacete poseía a espuertas.

b- maestría del movimiento y de la voz: un gran virtuosismo gestual de las marionetas y un impecable tratamiento actoral de la voz, que trata al títere como a un verdadero personaje al que hay que dar vida. Creo que todas las presentes destacaron en estas labores.

En Anita Maravillas, Miren Larrea y Valentina Raposo han creador a un personaje –“Leonor”– entrañable, ocurrente e hilarante, con improvisaciones y registros de voz de altísima calidad. Fue una entrada-anzuelo que enganchó de inmediato al respetable y que ya no lo soltó hasta los aplausos finales.

(Mireia Nogueras)

Las Hermanas Trapp, con la manipulación de Marta de la Primavera, presentaron los interesantísimos muñecos y autómatas de Mina Ledergerber, llenos de gracia y de ingenio. Mireia Nogueras se reveló cómo una actriz-manipuladora extraordinaria de potente vena cómica que combina magistralmente con una primorosa manipulación. El contraste entre el porte técnico y solícito de la manipuladora y el tono gamberro y desenfadado de los personajes conquistó al público, entregado al humor socarrón del Punki “perro-flauta” o de la Muerte folclórica.

Las Trastam Teatre presentaron un trabajo a base de objetos cotidianos convertidos en títeres. Aurora Poveda, Marga Carbonell y Arantxa Azagra nos deleitaron con una gestualidad coreográfica impecable de sus marionetas, con momentos de verdadera magia transformadora y de un virtuosismo de muy difícil ejecución, que dejaban entrever muchas horas de ensayo.

Otro plato fuerte fue “La Canija”, una creación de Marga Carbonell y Miren Larrea. ¡Qué gracia y qué desparpajo la de esta folclórica esperpéntica y lenguaraz, con un flamenco de perfecta coreografía e impecable ritmo. Tanto los gestos exactos de Marga como la voz segura e inagotable de las inspiradísimas improvisaciones de Miren nos consquistaron a la primera.

c- El otro denominador común: la juventud de las artistas actuantes. Daba gusto ver a una nueva generación de titiriteras, todas mujeres y en la flor de la juventud, provistas ya de una maestría que les permitía pasearse por el género con alardes virtuosísticos, frescura interpretativa, porte correcto de dignidad titiritera, modesta y comedida, y sin inhibición alguna para el más acusado atrevimiento de gestos y palabras.

Un milagro y una verdadera sorpresa, cómo decía al principio. ¡Éxitos a manta, pues, y futuros esplendoros para todas las integrantes de Animata Cabaret!

lunes, julio 21, 2008

Programación para adultos en La Puntual

La Puntual, el teatrillo de títeres de Eugenio Navarro, presenta una programación especial de verano para adultos. Buenos espectáculos de títeres para públicos selectos. Han pasado ya el Chón-Chón -viejos amigos de la casa- y el mago Sergi Buka. Quedan los siguientes espectáculos:

“ANIMATA CABARET”: Anita Maravillas, Trastam Teatre, Las Hermanas Trapp, Mireia Nogueras i La Canija.

Cinco compañías de titiriteras presentan ANIMATA CABARET, para público adulto.

Hacer reserva: Ma 22. Julio, 21h, Mi 23. Julio, 21h, Ju 24. Julio, 21h

Entrada: 10,00 EUR

Cinco compañías de titiriteras residentes en Barcelona que en los últimostiemposhan dejado su huella en los escenarios más diversos de la ciudad; clubs, cafésteatros, salas alternativas y festivales internacionales. Con espectáculos para público adulto llenos de imaginación y talento donde se fusionan las marionetas, el teatro de objetos, autómatas y música en directo. Se reunen por primera vez para estas representaciones en La Puntual. Más información

QUI ÉS EL CONVIDAT?

Espectáculo de títeres tradicional para adultos tal como se representaban a principios del siglo 20.

Hacer reserva: Vi 25. Julio, 21h, Sa 26. Julio, 21h, Do 27. Julio, 21h

Entrada: 10,00 EUR

La acción tiene lugar en una mansión burguesa a principios del siglo XX. El señor de la casa da instrucciones a su ayudante para preparar una cena en honor de un juez de "cerrera prometedora": se trata de quedar muy bien.... pero gastando bien poco. Más información

domingo, julio 20, 2008

Curso Iniciación al Teatro de Títeres

A punto de empezar -el próximo martes 22 de julio- el curso de títeres que voy a dar en el Espai Fènix de Barcelona. Títeres, sombras y objetos. Para información, clicar aquí.

miércoles, julio 02, 2008

GANÓ ESPAÑA

(Foto de Jordi Sanvisens, publicada en La Vanguardia, la fiesta en Tarragona)

Curiosa reacción la suscitada por la final de la Copa de Europa entre España y Alemania. Por lo visto, ha tocado cuerdas sensibles que ha disparado el entusiasmo colectivo. Acostumbrados a comentar los partidos de la Liga en nuestros paseos por la playa –ni yo ni Bastides somos muy aficionados, pero Mercadal sí–, se entiende que hoy el tema haya sido el de la victoria de la Selección Española.

- ¡Un partidazo! –decía Mercadal regodeándose con las palabras–, lo más difícil, aunar frescura, oficio e inteligencia, sin pretensiones de genialidad pero sí con el tesón y la entrega que exigen los grandes momentos. ¡Qué equipo de primera!

- La verdad es que vi el partido y lo disfruté mucho –dije yo, que no suelo ver nunca fútbol.- ¿Cómo explicáis la reacción?

- Normal, una inyección de autoestima para los españoles, y una perfecta excusa para sentir una unión de país a pesar de las diferencias. Creo que lo español ha ganado puntos y los nacionalistas periféricos han bajado unos peldaños más en su ensimismamiento –dice Bastides muy serio.

- ¿Y no os preocupa, cómo catalanes, esta subida de la españolidad?

- En absoluto, Rumbau –responde Mercadal muy convencido–. Hay que huir de los planteamientos exclusivistas, incapaces de sentirse catalán y español a la vez. ¡Qué ridículos esos políticos tribales que deseaban la vistoria de Alemania! Parece mentira que hayan caído en un grado tal de pueblerismo y bisoñez… Fíjate que no sólo se ganan más antipatías que las que ya tienen, sino que además se ponen en conflicto con gigantes a los que jamás podrán vencer. Incumplen todas las reglas de la política inteligente y de la más elemental diplomacia. Se aseguran poderes tribales de campanario pero a costa de suicidarse como proyecto político de más vuelo y enjundia.

- Tienes razón, Mercadal –dice Bastides–, esos políticos incapaces de ser dos cosas a la vez, españoles y catalanes en este caso, no tienen futuro alguno. Si el catalanismo cae en manos de estos pirómanos, te puedo asegurar que el declive del catalán será rápido y nítido. El mayor peligro que tiene ahora Cataluña como proyecto de región pudiente y país diferenciado, se encuentra en esos mismos políticos nacionalistas de tres al cuarto, que no entienden la dinámica de nuestra época.

- ¿Pero cual es esta dinámica? –le pregunto sorprendido a Bastides, aprovechando que el futurólogo de la Barceloneta se ha puesto serio esta tarde.

- Pues la marcada por la complejidad, llena de contradicciones y de paradojas que deben resolverse sin simplicismos maniqueístas. Estamos en la época de la globalización y de la conciencia planetaria, que exige la defensa de lo local dentro de coordenadas de responsabilidad colectiva, una contradicción como una casa, y eso requiere dosis altísimas de entender y aceptar determinadas paradojas, hasta ahora consideradas imposibles. España es un país ideal para iniciarse en estas laboras, pues aquí lo local periférico y lo estatal centralista compiten y luchan ferozmente entre si. Los nuevos políticos que marcarán el futuro serán aquéllos capaces de atreverse a ser dobles y plurales de verdad, defensores férreos del autonomismo y a la vez responsables serios del conjunto. Y de momento, no veo a muchos…

- Tienes toda la razón del mundo, Bastides –repuso Mercadal cada vez más entusiasmado–, el otro día seguro que la mayoría de los jolgoristas que salieron a la calle en Barcelona, envueltos en banderas españolas con el toro estampado eran forofos del Barça que simplemente se sumaban al carro ganador y a la ola de entusiasmo compartido. Pues sabes qué te digo, que esos forofos de doble cara, un día del Barça i el otro de la Selección Española, son los que más se han avanzado al futuro, aunque ellos ni lo sospechen, por supuesto. O tal vez sí, y miren con retintín a esos políticos de rostro único, tan sólo capaces de entusiasmarse por una simple teta, cuando hay tantas de las que alimentarse, ¿no crees?

- Cierto, Mercadal, así es, y me extraña que no hayan salido todavía abanderados en los partidos políticos o en las asociaciones civiles defensores de este tipo de dualidades aparentemente contradictorias. Creo que en eso llevamos un cierto retraso y es una pena que no sea Cataluña, que en el siglo pasado fue delantera en tantas cosas, la encargada de defender estas nuevas posturas hoy por hoy minoritarias pero que marcarán las senda del futuro, sin duda alguna.

Se iban entusiasmando en sus palabras los dos adivinos, por lo que decidí preguntarles:

- ¿Pero creéis que en algún lugar del mundo se practica esta dualidad contradictoria de la que habláis?

- No lo sé, Rumbau –contestó Mercadal muy serio–, es difícil precisarlo, pero ya sabes que nuestros enfoques miran hacia el Levante español: Valencia y Murcia, y aunque hoy por hoy no pueda asegurarse nada, ciertos destellos de dualidad he visto en algunos políticos regionales, del PP para más señas. Ese Camps es más listo que un zorro y no tiene reparos en codearse con unos y otros. Muy amigo de Madrid, pero planta cara a los centralistas con disimulo, enarbolando la bandera española, mientras planea corredores mediterráneos, intenta seducir a los Montilla de turno y busca capitales internacionales para invertir en el terruño. Aunque seguramente será del otro Levante, me refiero a Turquía, Siria y Líbano, dónde finalmente nazcan formas duales y múltiples de identidad. De entrada, una mayoría de turcos quiere sentirse europea, y se da la paradoja de que los políticos que allí gobiernan, siendo islamistas, aplican reformas y defienden la laicidad europea, mientras median entre Siria e Israel… Y en Líbano, acostumbrados ya a ser varias cosas a la vez, crecen cada día los que se sienten “libaneses”, algo insólito en este reino de Taifas que es la vieja Fenicia.

- Por eso es importante que Turquía entre en Europa –dijo muy pedagógico Bastides–, pues aportarían una sacudidas contradictorias que desuntemecerían la rigidez europea que tanto daño está haciendo a las mentes de los ciudadanos y, de paso, a cuantos llegan de allende sus fronteras.

Se quedaron en silencio, impresionados ellos mismos por aquellas palabras que hablaban con tanta contundencia de futuros y de “sacudidas” civilizacionales.

- El Levante, Rumbau, el Levante…. De uno y otro extremo del Mediterráneo, busca por aquí y algo encontrarás…

Se callaron los dos adivinos, cómo si temieran romper el hechizo de sus visiones con más palabras. El mar estaba tranquilo y limpio, y el sol caía con justicia. Y para terminar aquella charla que había empezado con fútbol y acabado en reflexiones de alta incumbencia estratégica, decidimos darnos un chapuzón nadando hacia la boya, allí dónde las olas se encrespan unos centímetros más y la temperatura del agua es todavía más fresca.

lunes, junio 30, 2008

Noche de Sónar

Tratando el tema de cómo la juventud gusta desmelenarse los fines de semana, dijo Mercadal el otro día:

- Según he podido saber, las dosis de jolgorio son sustanciosas y el frenesí de los jóvenes por divertirse bailando los ritmos de la noche, considerable. Lo digo no por experiencia, aunque ya me gustaría a mi echar de vez en cuando canitas al aire, sino por lo que me cuentan mis sobrinos, algunos en la edad del pavo y muy duchos en estas labores. Por lo visto, las sesiones suelen durar noches enteras, y las horas de cierre cada día son más tardías…

- Ya sabes, Rumbau, que esta materia tiene que ver con el gusto de nuestra época por el despelote y la deshinición –aclaró Bastides, que estaba muy atento a las palabras de su amigo astrólogo–. Aunque también se explica por las ganas de dejarse llevar por los tambores atávicos que generan ritmo, los cuales están muy desarrollados por las potentes gravedades de la música actual, que alcanza niveles de enorme profundidad gracias al uso electrónico del sonido.

Me encantaba escuchar a aquellos dos ancianos referirse a la música moderna que se baila en las discotecas con semejantes términos. Se notaba que ninguno de los dos las habían pisado últimamente o tal vez nunca, aunque mostraban un buen conocimiento de las mismas. Tomando el hilo de la conversación dije:

- Precisamente ayer fui al nuevo recinto ferial que se encuentra más allá de la Granvía, cerca de la llamada Plaza de Europa, dónde se celebraba la última noche del Sónar, este macro evento de la música electrónica que ha adquirido unas dimensiones increíbles. Nunca había estado allí, y visitar aquellos espacios tan inmensos bajo el sonido de la música me pareció impresionante. Imaginaros grandes hangares para aviones convertidos en salas de concierto. ¡Realmente, el mundo está cambiando a una velocidad de vértigo!

Eso era lo que gustaban oir mis amigos, y picaron el anzuelo al acto.

- ¡Ni que lo digas! –exclamó Mercadal con énfasis.– Estoy seguro que aquí nos perdemos no pocos síntomas que indicarían muy claramente vetas de futuro a explorar. ¿Y qué te pareció el conjunto?

- Bueno -contesté-, lo más sorprendente era el flujo de gente entrante, todos jóvenes y muy deshinibidos, cómo diríais vosotros. Si se tiene en cuenta que la entrada mínima eran 50 euros, pensé que el éxito de la convocatoria era rotundo. Cuatro escenarios, contabilicé, más varias áreas de reposo o más bien de entretenimiento, con bares y puestos de salsichas, crepes y frutas, más unos autochoques muy solicitados. Lo que más me sorprendió fue el volumen de los altavoces, capaces de hacerte vibrar el cuerpo como si fueras una hoja, difícil de aguantar para quién no está acostumbrado. Los asistentes, sin embargo, se sentían la mar de cómodos, lo que indicaba una condición de usuarios regulares. Difícil de describir, sin duda os inspiraría mucho asistir a uno de esos eventos.

- El problema es el horario, piensa que a las nueve, yo ya estoy en la cama –dijo Bastides muy serio, quién en efecto solía levantarse muy temprano para pasear por la playa antes de la salida del sol y ver así los amaneceres que en la Barceloneta suelen ser esplendorosos.- Pero me hago la idea. Conocemos esas vibraciones de cuando la Fiesta Mayor del barrio, en la que hay conciertos al aire libre. Impresionante cómo dices, en efecto. Yo creo que la juventud necesita acostumbrarse a esos estados vibratorios, que son los propios del siglo XXI, con sus zumbidos de guerra, aviones y grandes aglomeraciones urbanas. De alguna manera vacían los cerebros y así éstos se hallan más aptos para lo nuevo y lo inesperado, que requieren estados de zero. Piensa que lo propio del futuro inmediato es la descolocación, ir de un sitio para otro, y los que se quedan en un mismo lugar, deberán aprender a vivir en cacofonías sonoras de alta intensidad vibratoria. De ahí la moda de los Ipots, los móviles y demás artilugios que acostumbran los oídos al ruido y plastifican el cerebro. Todo tiene su lógica y su utilidad.

- Es verdad, Bastides –intervino animado Mercadal, ansioso siempre de dar su opinión–, la sociología de la vida moderna exige estos requisitos y pocos escapan a ellos. Aquí interviene el factor Tiempo, del que ya hemos hablado tantas veces. Sabido es que la sonoridad y la música son los vehículos más claros para la indicación del Tiempo, y nuestra época está regida por Cronos y su nuevo poder acelerativo. El viejo titán impone su ley y los humanos nos doblamos a esa exigencia, para lo que debemos aprender a vivir agarrados a su lomo. Los que no se aúpan a tiempo, se quedan en las cunetas de estas inmensas autopistas en que se ha convertido la Modernidad. Allí los carroñeros se los comen, y perdonad esta fea expresión. Es lógico que los jóvenes quieran aprender a resistir el ruido del Tiempo y a soportar sus prisas y sus decibelios. Es puro instinto de supervivencia.

- Pues algo de razón debéis tener –digo divertido al escuchar las palabras de Mercadal-, pues ayer una de las cosas que más me chocaron eran las prisas con las que entraban todos los ocupantes al recinto ferial. Entraban y se dirigían raudos a sus puestos, que intuyo no siempre conocían, pero lo que no era óbice para que todos marcharan al mismo compás y con la misma energía. Luego, una vez llegados ante los escenarios, las prisas se transformaban en bailoteos. Uno de los grupos, belga creo que era, con uniforme blanco y pajarita, hacía una música que parecía una banda sonora de guerra, con bajos que retumbaban cual explosiones, y agudos que parecían sirenas cantaoras y agudísimas…

- Vivimos en un estado de guerra permanente, eso dicen algunos y creo que hay mucha verdad en esta afirmación, por eso la música suena muchas veces a combate y a campo de batalla, para acostumbrar a la gente y dar a todos sus raciones de guerra, aunque sea de momento sólo sonora. Guerra del Tiempo contra lo que huele a viejo y a pasado, a carcundia y a putrefacto. Y los que se resisten, no tardan en ser arrasados por las máquinas que cepillan el terreno.

- Pero habrá otras maneras de adaptarse a esta Modernidad de la que habláis… -digo yo, algo asustado por las implacables palabras de los futurólogos.

- Por supuesto, pero ésta de la música y los ritmos de la noche es la más popular y asumida. La llamada música culta, especialmente la nueva que se hace en los laboratorios y en las minoritarias salas de conciertos, es otra manera de cabalgar el tiempo, más sutil e inteligente: en vez de dejarse llevar por los ritmos que te llevan directamente al hoyo, es decir, al final de trayecto, estos músicos intentan “dar forma” al Tiempo, explorando otras maneras de percibirlo así como nuevas dimensiones del mismo. Son los verdaderos exploradores del futuro, los que ensanchan la percepción y exploran los nuevos mundos que se hallan en éste, escondidos en sus pliegues recónditos y desconocidos. Aquí no cabe el “tunga-tunga-tunga” de las discotecas, aunque sus gravedades pueden llegar a ser tanto o más profundas.

- Otra manera es el cine, jugar con las imágenes. Y aunque suele recurrirse demasiado al tópico y al camino trillado –en el cine, gusta mucho el “lugar común”, pues al ser un lenguaje relativamente nuevo, lo funcional se convierte en sintaxis obligada–, no hay duda que es también un instrumento de conocimiento y exploración.

¡Caramba con los adivinos!, me digo sorprendido. Están más enterados de lo que parecen…

- ¿Queréis decir que una de las causas del apogeo discotequero es la emergencia del Tiempo como nuevo factor perceptible y condicionador de la vida moderna?

- Lo has dicho a la perfección –contestó Mercadal–. Los relojes mandan, fíjate cómo últimamente invaden las páginas de publicidad de las revistas. Siempre me ha extrañado esta manía por la sincronización, pero si lo piensas bien, es una condición básica del mundo globalizado. Pues un primer requisito es la coordinación de los relojes: imprescindible para el intercambio de los flujos monetarios y la navegación aérea. Las discotecas, con su empeño en marcar los ritmos de la noche, digitalizan de alguna manera los cuerpos, moldeados por el input vibratorio de las pulsaciones. Por eso deben tener potencia y alto voltaje decibélico, para formatear los cerebros y acostumbrar los cuerpos. Una manera rápida de entrar en el mercado.

- Y fíjate lo que te digo, Rumbau –añadió Bastides, inspirado por las palabras de su compañero de playa Mercadal–, la crisis del mundo educativo de la que tanto hablan los periódicos se explica porque lo que se aprende en las escuelas no sirve para entrar en la digitalización del mundo. Los jóvenes saben perfectamente que es en las discotecas dónde eso se enseña, pues ellos lo que quieren es entrar rápido en las corrientes del mercado para subirse a las olas del dinero rápido. Mientras que en las escuelas se enseña todavía a la manera antigua, desde perspectivas de tiempo parado, algo que hoy, en su sano juicio, nadie valora.

- ¿Pero vosotros pensáis realmente que eso es así y que no debe pararse el tiempo? –pregunto atónito a aquel par de marcianos de más setenta años de edad.

- Sí y no –contestó Mercadal, siempre paciente a mis exclamaciones de incredulidad–, es evidente que el ejercicio de ampliar los ritmos del tiempo es esencial para una vida que se quiera sana y normal. Pero creo que es ya una anacrónica veleidad pretender separar los momentos, entre los que están quietos y los que corren con prisa. No, Rumbau, ahora lo que toca es aprender a vivir los dos modos de Tiempo a la vez, es decir, a vivir con el tiempo parado aún sabiendo que corremos a velocidades de vértigo. Fíjate que en realidad lo que digo no es más que aplicar lo que descubrió hace más de un siglo Einstein con su Teoría de la Relatividad: el tiempo es relativo al sitio desde dónde se observa. Eso implica aceptar dos tiempos coincidentes: el que se vive estando “dentro” y el que se vive estando “fuera”. Dicho en otras palabras: debemos incorporar la figura del Observador externo que todos somos o llevamos dentro. Así, los profesores clásicos se empeñan en desterrar al Observador que nos ve pasar a velocidades cada vez más alarmantes, mientras que las discotecas nos enseñan a vivir subidos a trepitantes trenes de alta velocidad. Lo propio sería aprender las dos cosas: saber vivir subidos a lomos del Tiempo y a la vez gozar de la amplitud del espacio, libres de la tiranía del tiempo.

- ¡Pero eso es una contradicción, Mercadal! –exclamo perplejo.

- Pues claro que lo es. ¿Acaso no te gustan las contradicciones? Conviene que sepas que tanto Bastides como yo hemos pronosticado que en el futuro las contradicciones serán el pan nuestro de cada día, y que la paradoja se convertirá en un mecanismo constante y cotidiano de comprensión de los eventos.

Pensé que aquellos dos ancianos estaban a años luz de mis posibilidades de comprensión del mundo. Tal vez sus horas de paseo a pleno sol explicaban algo el fenómeno. Decidí que ya tenía suficiente para aquella tarde. El calor apretaba y una cita me reclamaba. Les dije que se me había acabado el tiempo, y ellos sonrieron elocuentes y amigables como siempre.

- Piensa en los dos tiempos, Rumbau, y deja que las prisas se superpongan y coexistan con la más pura indiferencia…

Me fui molesto conmigo mismo, pues sabía perfectamente que aquel par de granujas me habían pescado en uno de mis peores puntos flacos.