jueves, diciembre 24, 2015

Elecciones en España: fraccionamiento y descompresión



Llevaba meses sin poder hablar con mis amigos futurólogos. Los compromisos titiriteros, arduos estos últimos tiempos, con la magna exposición Figuras del Desdoblamiento en el Arts Santa Mónica, me han impedido acudir a la playa y sumarme a los agradables paseos que Bastides i Mercadal suelen hacer a diario, mientras interrogan el futuro del mundo que ellos ven en el horizonte marino, no sin antes haber repasado la actualidad en los periódicos. 

La ocasión bien lo merece: unas elecciones en España cuyos resultados han dejado en estado de choque al país entero. 

Nos encontramos y tras los saludos, que fueron largos y cariñosos como es habitual en ellos, entramos en materia. 

- ¿Cómo habéis visto los resultados?

Contesta Mercadal, siempre el más hablador de los dos.  

- Rumbau, lo hemos discutido con Bastides largamente y son dos las palabras que acuden para  definir la situación: fraccionamiento y descompresión. Dos palabras que nosotros valoramos en positivo, a diferencia de los que en estos últimos años han persistido en tensionar las cuerdas del país. Fíjate que por primera vez se ha alzado una voz que defiende la particularidad sin renunciar al conjunto, fastidiando a los partidarios de la Unidad de España a ultranza y a los de la Independencia exprés caiga quien caiga. Son resultados muy positivos, que encajan plenamente con nuestras predicciones de una España fragmentada pero coordinada, llámala FEAA (Federación Española de Autonomías Autodeterminadas) o llámala como quieras. Es un primer paso hacia un planteamiento relajado de defensa de las diferencias y de alianzas periféricas, que saca la insoportable presión de los partidos unionistas y de los independentistas de Cataluña, crecidos ambos al amparo de la tensión. 

- Lo que dices parece muy veraz, ciertamente.

- Fíjate que incluso Ciudadanos, un partido que es el reflejo en oposición de las prisas nacionalistas, en Cataluña se ha quedado pequeño, deshinchado como sus principales oponentes. Descompresión es la palabra. Las alianzas de Podemos han ofrecido una salida al nudo gordiano de la situación política que parecía no tener solución, abriendo una vía de escape a la que se han agarrado muchos jóvenes y algunas de las poblaciones más preparadas y politizadas de las grandes ciudades del país. Han visto en la multiplicidad territorial de Podemos una salida que aúna realismo, sensatez, actitud tolerante y optimismo de futuro. Lo que más se parece a este famoso ‘Proyecto de País’ que todo el mundo anda buscando.

- ¿Qué pasará entonces con los anhelos independentistas? No me negaréis que representan a una buena parte de Cataluña. 

- Desde mi punto de vista, se hallan en una situación muy delicada: o cambian el rumbo y se adaptan a una realidad más compleja y cambiante, relativizando algunos de sus absolutos y reenfocando sus estrategias a largo plazo, o entrarán rápidamente en decadencia, abandonados por las juventudes y el pragmatismo de la población, que gusta de fluir por vías claras sin tensiones con el resto de país. Fíjate que sus frases, sus eslóganes, sus símbolos, ya empiezan a sonar a viejo. Lo tienen muy crudo. Claro que siempre estarán los intransigentes, pero corren el riesgo de quedarse en dramática minoría, algo que para ellos sería insoportable, acostumbrados a las grandes movilizaciones…

- De todas formas, Podemos no ha ganado, y lo que parece más probable es algún tipo de acuerdo entre los socialistas y los del PP, con el beneplácito de Ciutadans, o viceversa, del PP y Ciutadans con el apoyo disimulado del PSOE. 

- Es posible, y sería desde luego la mejor solución para las corrientes periféricas de Podemos, que así tendrían tiempo para coordinarse y asentar sus bases diferenciadas, hoy por hoy aún muy frágiles. En Cataluña, el liderazgo de Ada Colau, que está sorprendiendo a todos, se ha convertido en un evidente valor de futuro, a pesar de los peligros que representa para ella la alcaldía de Barcelona, llena de trampas y de errores por cometer. 

- ¿Y no os molesta que Podemos sea un partido anti-taurino? 

Mis amigos son grandes aficionados a los toros que vieron la prohibición del Parlament como una afrenta que la humilde afición barcelonesa no se merecía.

- Desde luego, es algo que nos molesta, por supuesto, y mucho. ¡Pero qué le vamos a hacer!, así avanza la historia, con errores, pasos adelante y pasos atrás. Además, ¿a quién le puede importar la opinión de dos viejos como nosotros? Claro que no somos los únicos, pero las mayorías siempre han mandado en este mundo, para desdicha de las minorías…

Lejos de querer deprimirlos, regreso a la política para preguntarles: 

- ¿Estáis optimistas entonces?

Bastides, que había callado hasta ahora, cogió raudo la palabra: 

- En verdad, en verdad te digo, Rumbau, que estoy totalmente de acuerdo con lo que dice Mercadal. No sólo de acuerdo, sino que voy todavía más allá para decirte que vivimos un momento excepcional en el que el mosaico ibérico empieza a definirse por lo que se espera de él: convertirse en el laboratorio europeo de la multiplicidad liberada, cuando ésta busca su realización en la competencia feroz, obligada asimismo a coordinarse para sobrevivir en el mundo complejo de hoy en día. Sólo así se da espacio y cuerda a la verdadera solución de los problemas –exclamó rotundo Bastides.

- ¿Y Cataluña cómo queda en todo eso?

- Políticamente, deberá pagar el pato. Pensar que es posible escaparse del Mosaico Ibérico a la primera de tres, dejando a las otras periferias en la estacada, es demasiado iluso. Antes hay que pasar por muchos Rosarios de la Aurora. Y lo mejor que puede hacer es ponerse a resguardo y ver cómo espabilan en los otros rincones peninsulares, para buscar alianzas entre ellos. Económicamente, en cambio, la paradoja es que a Cataluña cada día le va mejor, pues parece que se está recuperando más rápido que el resto del país. Es curioso este dato: el Procés, lejos de traer incertidumbre en los negocios, parece que los arropa. Creo que se cumple aquí uno de los principios básicos de los nuevos tiempos que se avecinan: lo importante es moverse, tener ideas y tomar la iniciativa, sean cuales sean los temas y las obsesiones empuñadas. Y Cataluña, en este sentido, no ha parado de moverse y de generar noticias, fijaciones y portadas en los periódicos y las televisiones del mundo. Bueno para el turismo, bueno para la inversión extranjera, y bueno para convertirse en un excitante polo de atracción. Cuando comprendan este principio las otras regiones peninsulares, ¡ya verás cómo se disparan las competencias, se pregonan las diferencias y cómo la FEAA empieza a andar! ¿Acaso no es éste el mejor estímulo para generar riqueza? Excitar la variedad para competir entre sí. Así nació y creció Europa. Y nuestro país dispone de unos motores fantásticos para poner en marcha este tipo de dinamismo. Pues si algo nos sobra, son las singularidades de todo tipo, que el turismo no hace más que exaltar. 

Mercadal, que escuchaba entusiasmado a Bastides, exclamó: 

- Claro que sí, Bastides, lo que falta es simplemente que las personas más avispadas comprendan esta nueva mecánica social de posicionarse en el mundo, a través del desarrollo de cada vez más diferenciadas peculiaridades, sacando punta al exotismo folclórico visible o subyacente, e inventando nuevas tradiciones y ocurrencias, como hace Cataluña con sus tantas costumbres sacadas de la manga. ¡Aumentar las diferencias para sacarles su rendimiento, he aquí el camino por el que vamos a transitar!

Los contemplé maravillado del entusiasmo con el que veían el futuro desplegarse ante ellos. Pensé que el país no daba para tanto y que lo más probable sería verlo tropezar una y otra vez con la misma piedra, cumpliendo con esta norma básica de los humanos. Continuamos paseando hasta el Hotel Vela y, tras dar la vuelta, y no sin antes detenernos para contemplar la magnífica panorámica de la playa vista en su mayor extensión, prosiguieron desgranando sus fabulaciones, lanzadas ya en caída libre y sin red alguna que las retuviera.

miércoles, junio 24, 2015

Dudas y tensiones en el aire. Catalunya y las próximas elecciones



Cuando la actualidad hierve como lo hace estos días, uno intenta inútilmente abarcar la globalidad de los hechos, buscando explicaciones donde no las hay. Es en estos momentos cuando me acerco a mis dos amigos de la playa, los futurólogos de la Barceloneta, para ver si ellos consiguen poner un poco de luz a tanta oscuridad. Hace tiempo que no discuto con ellos, los compromisos del teatro me absorben estos meses, pero finalmente ayer conseguí verlos, tras asegurarme de que en efecto seguían paseando por la playa. 

Tras los abrazos y los parabienes –Bastides acaba de ser abuelo por cuarta vez y Mercadal ha empezado a viajar aprovechando los buenos precios del Inserso–, les pregunté de inmediato sobre el ‘Procés’, nombre con el que se llama en Catalunya la marcha de los independentistas hacia su meta. 

- ¿Cómo veis el tema? No me negaréis que las cosas se les están complicando a los que buscan la Independencia.

Bastides, deteniéndose frente al monumento al quart de casa de la Barceloneta, deja que las palabras fluyan quizás procedentes del horizonte donde ha posado su mirada.


de Santi Orue

- Los tiempos galopan, eso es indiscutible, y nada permanece, como dijo un filósofo. Qué duda cabe que un monotema como el de los independentistas no podía aguantar muchos meses sin que se le abrieran grietas por sus flancos. Fíjate que hace un año los de Podemos apenas asomaban del anonimato, y que nadie hubiera dado dos duros por el futuro político de una activista como Ada Colau. Hoy es alcalde de Barcelona, y los de Iglesias se han subido a las instituciones en todo el país. ¿Qué te parece? Ribera, un anti-catalanista visto con desprecio desde la mayoría del Parlament, hoy recibe honores, atenciones mediáticas y se lanza al ruedo nacional con buenas perspectivas de éxito. Lo impensable ayer es hoy realidad, y así vamos en el día a día.

- Así es, en efecto –replica Mercadal,  que escuchaba con muchas ganas de intervenir– a lo que yo añadiría el empeño del siglo en tensar las cuerdas de todos los conflictos existentes, aquí y en extranjero, como si el XXI quisiera sacar pecho, deseoso de tener sus efemérides y sus propias hazañas bélicas. 

Antes de que Mercadal se escapara en sus predicciones astrológicas sobre la marcha del mundo, de las que era buen especialista, decidí bajar a la realidad local. 

- Pero bueno, decidme cómo veis el futuro del Procés, pues por un lado parece cada día más cuestionado, pero por el otro también es cierto que se ha cohesionado, con este divorcio de Convergencia y Unió, que busca aclarar posturas y disparar expectativas…

- Rumbau, creo que se va a imponer un parón –responde Bastides muy serio. Sus argumentos derivan de sus visiones, lo que le da un aplomo superior, de quién ha visto antes lo que dice va a ocurrir–. Lo hemos dicho mil veces: mientras el catalanismo político no explicite y reconozca su ‘alteridad’, para usar esa palabra que tanto os gusta a vosotros, los titiriteros, no hay nada que hacer.

- ¿De qué alteridad hablas? –les pregunto para alentarles a hablar.

- La que atañe al catalanismo independentista, ya lo sabes, el español que todo catalán lleva en la sangre o en la sombra de su parte oculta. Hasta que no se reconozca a ese otro que esconde lo catalán, habrá victorias pírricas, pero no habrá la mayoría social necesaria para dar el paso a la Independencia. 

- Sí, ya lo habéis dicho con anterioridad, pero esta complementariedad tan evidente para vosotros no lo es para los independentistas. Es lógico que si alguien quiere separarse de un país, deje de identificarse con él, ¿no os parece?

- Claro que sí, pero aquí la lógica le tiende una trampa al convencido Independentista: esta otra cara que niegan no es algo que pueda borrarse soplando, sino que se halla incrustada, encarnada diría, en buena parte de la población catalana. Negarla es entrar en conflicto con ella, es decir, crearse enemigos dentro, cuando figura que habría que encontrarlos fuera. Reconocer esta dualidad interior es condición necesaria para el éxito, aunque es verdad que requiere coraje. Pero lo lógico no quita lo valiente.

- Para ti, entonces, son los Ciutadans de Ribera los que encarnan esta alteridad catalana…

Es Mercadal, más dado a la controversia, quién responde, viendo que Bastides se ha quedado ensimismado en alguna visión interior.

- Sí y no. Creo que Bastides estaría de acuerdo conmigo si te digo que Ciutadans acepta en efecto esta dualidad, pero cae en la polarización y denuesta de lo catalán, con lo que insiste en la misma monovisión del independentismo, pero al revés. Los únicos que aceptaban la dualidad con ganas y ardor fueron los socialistas del PSC en una época concreta, la del primer Maragall, ¿no te parece? Luego se plegaron ante las dificultades y no fueron capaces de soportar y defender la contradicción de ser dos en uno, es decir de ser españoles siendo a la vez muy catalanistas. Se plegaron a las órdenes del PSOE de Madrid y perdieron la credibilidad. Ciertamente, fue una lástima. Fíjate a donde ha llevado este abandono: a los unilateralismos de uno y otro bando.

- Quizás tengas razón, pero estos unilateralismos son ahora los que llevan la voz cantante…

- Pero son un espejismo y una pérdida de tiempo. Ya sabes que nosotros vemos una Catalunya si no del todo independiente, sí plenamente autodeterminada, en conjunción con las demás regiones españolas, especialmente las levantinas y las pertenecientes a la antigua Corona de Aragón, pero también advertimos hace tiempo que los que empezarán la fragmentación definitiva del país no seremos nosotros, los catalanes, sino otros, seguramente los valencianos o incluso los murcianos. Fíjate cómo se han sacado al PP de encima en Valencia. Y los valencianos, a diferencia de los catalanes, son más imaginativos y capaces de apostar por dualidades pragmáticas y provechosas. Incluso diría por triplicidades. 

- ¿qué quieres decir con triplicidades?...

Mercadal, siempre tan entusiasta con sus tesis sobre el futuro de las regiones españolas, destinadas según él a autodeterminarse para formar la FEAA, es decir, la Federación Española de Autonomías Autodeterminadas, lo aclara del siguiente modo: 

- Me refiero a que los valencianos pueden sentirse valencianistas hasta la médula sin menoscabo de sentirse igualmente españoles, y yo diría que incluso catalanes. Disponer de tres identidades distintas superpuestas y compatibles será cada día más relevante y en el futuro un signo de inteligencia estratégica del más alto nivel. 

- En verdad en verdad os digo, –añade Bastides que parece haber regresado a la realidad tras su paseo visionario– que el catalanismo político, tan dotado en unos aspectos, peca de un exceso de emoción en el tema de la identidad. 

Y como si las palabras del zapatero de la Barceloneta fueran gasolina a su imaginación exaltada, Mercadal prosigue detallando su pensamiento:

- Tienes razón, Bastides! Y lo bueno de los valencianos es que folclorizan esta emoción, con lo que de algún modo la banalizan, lo que abre las puertas a la promiscuidad identitaria tan rica en posibilidades estratégicas. Aunque debo decir que buena parte del catalanismo popular también dispone de este componente folclórico y de esta predisposición multi-identitaria, lo que explica la poca tensión que se ha vivido en Cataluña durante estos años, pues para muchos es más importante manifestarse, sacar la bandera, hacer récords colectivos y bailar con los gigantes y cabezudos, que sacar resultados políticos reales. Y esto no es una crítica ni una burla, sino un signo de la inteligencia natural de los catalanes.

- Pero bueno, si una región quiere independizarse de otra, necesita tenerlo muy claro y empujar con todas las fuerzas posibles, sean las racionales, las folclóricas o las emocionales…

- Tienes razón, a eso se le llama aplicar la voluntad colectiva de ser un sujeto político con voz y mando. Y para ello hacen falta buenos líderes capaces de concretar, viabilizar y encarnar estas necesidades. Qué duda cabe que Artur Mas reúne estas características. Tiene visión estratégica, inteligencia pragmática, emoción suficiente y voluntad inquebrantable, de ahí que sea tan atacado por todos lados. Le fallan los partidos, el propio y los ajenos, de ahí su drama que con el tiempo quedará como un ejemplo a estudiar en los anales de la autodeterminación política, una asignatura cada día más relevante en el mundo. También lo fue el primer Maragall, con su genio capaz de aunar ‘seny i rauxa’ sin ocultarlo ni renegar de ello. En ambos casos se ve como los partidos pueden acabar con sus líderes, cuando estos se avanzan a su tiempo. Pujol fue un caso curioso de ‘dualidad oculta’ al demostrar lo peligroso que es esconder uno de los polos del alma humana: su ‘rauxa’, malamente ventilada, acabó en envilecimiento y ocultación de fondos bancarios, lo que al desvelarse causó su defenestración.

- Pero Mas se está posicionando ahora bastante inteligentemente, no cabe duda que es un superviviente de envergadura…

- Sí, es verdad, pero al ponerse en manos de las asociaciones populares, tan cargadas emocionalmente, cepilla sus posibilidades de lograr la mayoría social, aunque quizás me equivoque y subestimamos su capacidad de maniobra estratégica. Aquí hay que aplicar también el tópico que dice que Cataluña es una tierra de individualistas que luchan cada uno por su cuenta. Por alguna razón el anarquismo cuajó tan alegremente en estas tierras, mientras los genios que han nacido aquí  destacan por la singularidad exaltada en la visión individual de las cosas. Algo que atañe a todos los aspectos y bandos, al arte, la literatura, así como a la izquierda, a la derecha, al catalanismo… Lo propio son las facciones y el gusto por la fragmentación. Algo muy positivo en un sentido y especialmente para nosotros, que gustamos de la libertad individual, pero nefasto para lograr expresiones políticas de mayoría. Por eso nosotros decimos que hay que esperar a que otros pueblos se sumen al fervor de la separación, mientras el catalanismo va madurando y aprendiendo sus lecciones, a la vez que ampliando sus referentes de identidad, base indispensable para lograr la mayoría social. 

- Es decir, que no veis el próximo 27 de septiembre como el momento para salir disparados hacia la Independencia… 

- No en estos momentos. Yo lo siento por mi sobrina, que es independentista acérrima, pero tendrá que esperar. Claro que podemos equivocarnos, pues nada está escrito, pero lo dudo. De todas formas,  será fantástico ver los empeños desplegarse, en uno y otro bando, pues es como ver a los futuros activarse luchando para su realización. Fíjate que al reto independentista se han sumado otros retos que hasta ahora no estaban en escena. Para empezar, el de Podemos y los demás grupos de la izquierda, empeñados en una lucha casi épica de las poblaciones contra las élites financieras que hoy pretenden esclavizar al mundo, una lucha de una importancia capital que tiene además importantes resonancias en el resto de Europa, lo que le da aún mayor relevancia. Este empeño tiene mucha predicación en Cataluña y no digamos en el resto del país. Será interesante ver hasta donde alcanza este anhelo en estas primeras elecciones. Aquí les falta a esta facción el líder o la líder adecuada. Algunos hablan de Itziar González, esta arquitecta que destacó en el Ayuntamiento socialista de Barcelona por enfrentarse a los poderes oscuros de una administración corrupta, pero que yo sepa poco se ha hablado de esta posibilidad. Será que ella no está por la labor, o que los grupos tienen miedo a semejante independencia. La otra gran facción en movimiento es la de Ciutadans, que lucharán por ocupar el mayor espacio posible en el mapa catalán, comiendo terreno al PSC i al PP, ambos en caída libre. Es una fuerza que defiende el españolismo de los que se sienten básicamente españoles en Cataluña. Es una pena que este movimiento no haya entrado en procesos interiores de dualismo. Se empeñan en extremarse contra lo catalán y ahí ponen sus propios límites al crecimiento. No comprenden que quién quiera ocupar el antiguo espacio de los socialistas, debe sumar las dos identidades básicas de Catalunya. Su esfuerzo será mayúsculo, pero sus resultados pírricos. Ahora a Ciutadans lo que les importa es España, las elecciones generales próximas. Cataluña es para ellos un peldaño. Y este será el origen de su futura cojera. 

- Caramba, Mercadal, menudo repaso has dado al panorama electoral… Parece que a vosotros os importa un bledo que haya uno u otro resultado…

Bastides, que llevaba ya un rato callado, dice:

- Lo importante para nosotros, Rumbau, es el futuro. Por supuesto que lo queremos bonito y amable para las libertades y las personas, este es nuestro deseo, pero el acontecer sucede según leyes propias, parecidas a las de la naturaleza, aunque también es cierto que el factor humano es cada día de mayor importancia. Importan las imágenes estratégicas de futuro, que nosotros intentamos articular a partir de las visiones que nos da la intuición, tan frágil y engañosa como es bien sabido. Por eso paseamos a diario por la playa, un cometido en el que no molestamos a nadie y que sale gratis, siendo la mejor posición para que fragüen las imágenes del futuro sin condicionamiento alguno.

Admirado de la distancia casi olímpica con la que Bastides define sus puntos de vista, me callo prudentemente mientras me pregunto si no será ésta la mejor postura para entender la complicada política del país, interviniendo en ella con el voto y la militancia, pero dejando y gozando que el acontecer, como dice el futurólogo, siga su curso, sin perder de vista al tiempo desplegarse en sus historias del momento. 

Me entran ganas de hablar de los asuntos internacionales, de la situación en Oriente Medio, siempre tan explosiva, que ellos conocen muy bien a través de los periódicos, pero lo dejo para otro día. 
 
Demasiadas cábalas en la cabeza para añadir otros temas candentes de la actualidad. Los dejo ensimismados en sus visiones del futuro, mientras yo regreso al presente de la ciudad, con su tráfico de coches, ideas y anhelos.

jueves, agosto 07, 2014

Explosivo verano en Cataluña y Palestina



El lector familiarizado con las entradas de este blog sabe de sobra que uno de sus principales cometidos es abrir ventanas a la actualidad política gracias a los diálogos siempre tan certeros y ocurrentes de los dos futurólogos amigos míos que pasean a diario por la playa. 

Lamentablemente, mis ocupaciones teatrales con los títeres me impiden acudir con frecuencia a su encuentro, y hace ya muchas semanas que no sabía nada de ellos. Pero tras las últimas noticias de los periódicos, y aprovechando mi regreso a Barcelona, no he podido resistir la tentación de acudir a la cita de la playa para conocer de primera mano sus opiniones al respecto.

- ¿Qué me decís del caso Pujol? -les lanzo a bocajarro, consciente de que el notición local del verano no es otro que el escándalo confeso del ex-President.

- Ha sido una bomba, Rumbau. No esperábamos algo tan tremebundo. Desde luego, cabía sospechar jugadas y sobresaltos, pero esta carga situada en la línea de flotación de quién ha encarnado el nacionalismo catalán, Convergència, ha sido tan inesperada como espectacular.

- ¿Entonces consideráis que el "proceso" ha sido tocado y hundido?

- Sí y no -contesta Mercadal, con ganas de matizar las palabras de Bastides-. Esta bomba es para nosotros una arma de doble filo. Explota en las narices de Convergència y del proceso soberanista, pero sus efectos van más allá y salpican a todo el mundo. Lo que más nos excita de la situación es que nuestras predicciones sobre los grandes cambios en la estructura del país, que preveíamos para unas décadas más tarde, se están acelerando a una velocidad de asombro. A la corta, crea confusión en los independentistas, y da aliento a los defensores del estado único, pero a la larga, dispara las expectativas de cambios radicales que van más allá de Cataluña. ¡Rumbau, nos acercamos a pasos forzados hacia la FEAA, la Federación Española de Autonomías Autodeterminadas!
Conozco bien esta predicción de mis amigos, una de las más polémicas, pero a la que se agarran como si en efecto ya lo hubieran visto. 

- ¡Pero si todo el mundo dice que las cosas están más complicadas que nunca para los independentistas! Además, es  Cataluña la que ha hecho el paso de solicitarse como soberana, mientras que las demás comunidades no dicen ni mu.

- Tienes razón, Rumbau, pero esta solicitación de Cataluña no bajará, al seguir avanzando pero por derroteros de más complejidad. Una ley imbatible dice que lo simple acaba estrellándose contra la realidad, siempre compleja. Y los planteamientos independentistas son todavía demasiado simples. Necesitan derrotas previas para curtirse y entrar en los laberintos del caso. Transformar un estado como el español, con tantos siglos de inercia autoritaria, no se hace en un año ni en dos. Aquí hay mucha ingenuidad de los catalanistas. Pero lo que no entienden sus opositores, o hacen ver que no entienden, es que nos hallamos ante una afirmación que va más allá del nacionalismo clásico. Fíjate que el recurso de los unionistas es hablar constantemente de nacionalismo, pues saben que hoy en día no hay espacio para afirmaciones de esta índole. Claro que ellos también son nacionalistas, pero al tener un poderosos estado a sus espaldas, se consideran justificados y pueden decir que no lo son. Lo que ocurre en Cataluña tiene más que ver con la idea de soberanía, que es diferente. Se trata de una afirmación de nuevo cuño que todavía no ha recibido un nombre correcto, pero que tiene mucho recorrido por delante, en un mundo donde los estados grandes se están convirtiendo en implacables máquinas de estrujar a la gente. Y a nadie le gusta dejarse estrujar.

- Bueno, esta afirmación aquí la llaman Soberanismo...

- Sí, y es lo más correcto, pero deberá vestirse de nuevos ropajes para tener éxito y enfrentarse al poder de los estados. Se lucha hoy entre dos tendencias muy claras: la inercia de las élites estatales, bien apoyadas por la banca y los intereses financieros, en sostener y aumentar su poder sobre la población, y la resistencia de ésta en minar este poder y substituirlo por instancias intermedias que permitan respirar a las personas. Es una lucha sin cuartel que permite muchos disfraces de sus contendientes y que plantea una disyuntiva clara: ¿dónde debe estar la soberanía: en las personas o en los estados? Por eso la afirmación soberanista catalana sólo tiene futuro si se desprende de los viejos ropajes nacionalistas y se suma a los movimientos paralelos que van surgiendo por la Península en la misma línea de afirmación particular. ¿Acaso la irrupción de Podemos no tiene que ver con este deseo de afirmación soberana de las personas frente a los intereses de las élites? Y el resultado final de esta contienda, en el caso de que la balance se incline por el lado de la gente, no puede ser otro que la anunciada FEAA. Es decir, poblaciones autodeterminadas, también las podríamos llamar "soberanizadas", que colaboran y se coordinan entre sí para solucionar la logística de la complejidad global. ¿Y por qué no dejar que los particulares se organicen como quieran y le dé la gana? De ahí que nosotros veamos incluso la emergencia de monarquías temáticas, perfectamente asumibles hoy en día...

- ¡Caramba! Esto suena casi a programa político...

- Son las tensiones del día. Por cierto, que el caso de Pujol es un ejemplo de disociación bipolar extraordinario. Confirma nuestra tesis de que Catalunya es un país doble que vive profundamente la dualidad.

- Sí, doctor Jekyll y míster Hyde a la catalana...

Sardanas en la plaza de toros de Ceret.
- El tópico tan manido del seny y la rauxa, ¡de pronto encarnado en el mismísimo President! Había la sospecha, pero ha dejado a todo el mundo patitieso. Para nosotros es muy interesante analizar esta dualidad asumida con tanta rotunda naturalidad. Incluso considero que habrá un antes y un después de este escándalo. Cataluña ha vivido siempre un poco engañada por sus propios mitos, pensando que era Una en su catalanidad exclusiva, y este desvelamiento abrirá los ojos a muchos. Aquí hay muchas lecciones a aprender e incluso podría decirse que la inmolación de Pujol en su confesión y auto-condena abre las puertas y deja en libertad a la dualidad catalana. No me refiero a la patología bipolar de decir y hacer lo contrario, sino a la sana dualidad de aceptar ser dos cosas distintas a la vez. Pujol, con su sacrificio, nos da permiso para que seamos libremente dobles, sin dejar por ello de ser catalanes. Así, la alteridad propia de lo catalán, que es lo español, tiene de pronto natural cabida. ¿Significa eso que se acabó el soberanismo? En absoluto, pues ahora puede sustentarse sobre bases sanas y robustas, al aceptar las pluralidades de identidad en su seno. Se abren las puertas a una madurez civilizacional que ya no tiene nada que ver con los antiguos nacionalismos que daban carnets de catalanidad. Todo lo cual no hace más que acentuar la impresión de los profundos cambios que estamos viviendo. ¡Es como si el futuro se nos echara encima, Rumbau!

- Optimistas como siempre...

- Sí y no. Pues las consecuencias de estos cambios acelerados son los enormes peligros de desestabilización. Fíjate que los estados, cuando se encuentran en peligro, no dudan en llevar a las sociedades al caos. Creen que hacerlo es una estrategia inteligente que siempre acaba beneficiando a quién tiene más fuerza. Y es verdad. Pero el caso es que en esta época de cambios tan radicales, también la misma noción de fuerza está cambiando. Gobernar el caos contemporáneo no está al alcance de los simples, sino que exige mentalidad compleja, que es caótica, y exige inteligencia. Y el caos sólo se deja gobernar cuando se hace carne con quiénes pretenden gobernarlo. Y un ejemplo es lo que está ocurriendo en Palestina.

- Sí, otra zona caliente, pero en la que los vencedores son siempre los mismos.

- Desde luego, pero hay que ver en estos casos los efectos que se cuelan por debajo. Las victorias de Israel son incontestables, y las derrotas de sus enemigos, colosales. Eso nadie lo duda. Pero al hundir a las sociedades atacadas, obliga a éstas a sobrevivir en condiciones de caos absoluto. Lo vimos en Líbano, con los bombardeos a los poblados del sur y a los barrios chiitas de Beirut, y lo volvemos a ver ahora con estas imágenes de Gaza destrozada. Se han ensañado con todo lo que más duele, con el objetivo confeso de traumatizar directamente a las poblaciones. Los resultados de esta táctica son la destrucción, pero aportan unas lecciones tremendas a los que consiguen sobrevivir. El caos se encarna en ellos, y una nueva mentalidad surge como si de una mutación se tratara. Lejos de provocar el fanatismo -con las excepciones obligatorias, por supuesto, muy buscadas por Israel y por sus fingidos enemigos, los países del Golfo-, acentúa la capacidad de entender la vida y el combate desde perspectivas caóticas y de infinita complejidad. Fíjate en los combatientes de Hirzbolá, se han convertido en unos especialistas temibles. Son los que han dado el vuelco al desarrollo de la guerra en Siria. Han aprendido directamente de los mejores maestros, el ejército israelita. Y lo mismo está sucediendo con los soldados de Hamás. Hoy por hoy, es Israel quién tiene la paella por el mango, pero está creando en sus propias barbas a temibles enemigos del futuro que un día pueden causarles serios problemas. Por eso te digo que la noción de fuerza está cambiando a marchas forzadas, y lo que hoy entendemos por imbatible, puede en el futuro ser la parte débil, cuando otros factores, los referentes a los temas del caos y de la complejidad, adquieran un mayor protagonismo.

- Tienes razón, Mercadal, pero son los grandes ejércitos los que más invierten en controlar el caos y en desenvolverse en estos temas. Fíjate en los americanos, unos especialistas con los mejores matemáticos trabajando para ellos. Y las matemáticas tienen mucho que ver con todo esto...

- Has dado en el clavo. Pero cuando las matemáticas se hacen carne, entonces su eficacia se dispara. Nada hay más incierto que el futuro, lo que nos obliga a revisar constantemente nuestras predicciones, pero también es verdad que no hay nada más libre que el futuro. Las variables son infinitas, de ahí la importancia de las imágenes. Una buena imagen fija un montón de variables, lo que ayuda no poco a la previsión. Modestamente, eso es lo que hacemos...

Una buena declaración de principios de mis dos amigos, extravagantes abuelos jubilados, a los que dejo en su tranquilo pasear por la playa.

miércoles, marzo 12, 2014

¿Encallados en el Tiempo? Ucrania, Oriente Medio y Cataluña.


Hace semanas que ardo en deseos de charlar con mis amigos de la playa. Los acontecimientos que marcan el ritmo de los días se amontonan desbocados y parece imposible hallar la distancia suficiente para entender mínimamente lo que sucede. Impresiones sin duda subjetivas y que responden al mirar corto de nuestro pequeño mundo en el que vivimos. Mis amigos futurólogos, en cambio, parecen situados en otro tiempo, el más dilatado de los paseos por la playa con el que suelen pasar el día, o al menos parte de él. Supongo que tal debe ser la razón que explica la distancia desde la que miran la actualidad, que para ellos no es más que el tapiz visible del Tiempo, en el que tan claro es ver el pasado como el futuro. Un tapiz que ellos ayudan a tejer en el día a día…

Los encuentro como siempre caminando donde rompen las olas, en dirección al Club Natación Barcelona y el Hotel Vela, y me sumo a su avanzar lento y meditativo. El día es fantástico, con un sol magnífico de primavera y sin pizca de viento, aunque la temperatura del agua del mar es fría.

- Supongo que estaréis muy ocupados con el alud de acontecimientos que nos han traído los periódicos estos últimos días…

- Ocupados e impresionados, pues hacía tiempo que no habíamos visto tales sacudidas…

- Os referís me imagino a lo de Ucrania, ¿verdad?

- Lo de Ucrania y lo de Cataluña, que sigue despertando nuestro interés. Pero también todo el Oriente Medio está viviendo un curioso período de reestructuración que nos tiene muy ocupados, al ver allí indicios de movimientos que parecen buscar nuevas direcciones, a pesar de las grandes dificultades que existen para que ello ocurra.

- ¿A qué te refieres?

Como siempre en los últimos meses, es Mercadal, el médico astrólogo, el que responde a mis preguntas, al estar Bastides inmerso en un mutismo que su compañero de playa califica de “visionario”, previo por lo visto a inminentes emergencias anticipatorias.

- Fíjate que Siria ha entrado en un punto muerto, que no lo es en verdad, pues por dentro las cosas no cesan de moverse, pero que en absoluto responde al guión que existía para esta crisis, consistente en una rápida derrota del régimen de los Assad. Otro dato relevante: en Líbano se ha llegado a formar gobierno, a pesar de la lluvia de atentados que cae en aquel desdichado país. ¡Algo insólito! Lo que significa que las cabezas se mantienen frías y serenas, y que habla de una determinación del bando sirio-chiita-iraní de gran calado. Son destellos fugaces del futuro de esta región los que surgen en estos momentos, y ojalá sean lo suficientemente potentes para que marquen algunos de los surcos del devenir, que no es otro que indicar al mundo los caminos del vivir plural que la zona encarna. Por eso siempre hemos considerado al Líbano como ese gran laboratorio donde se están forjando las herramientas del futuro político del mundo, allí donde las diferencias más radicales han aprendido a soportarse para, al cabo, llegar a entenderse, aunque aún les falta mucho para llegar aquí, desde luego…

- Pero la guerra en Siria no tiene tregua…

- ¡Una enorme desgracia! Fíjate que allí alguien quiso descongelar aquel país que la larga dictadura de los Assad había mantenido en estado de nieves perpetuas. Algún aprendiz de brujo, me dirás. Y es verdad. Pero por otra parte, con las velocidades que el tiempo está tomando en este siglo, ¿cómo se podía mantener semejante anquilosamiento? Imposible.

- Tienes razón en lo que dices. Visité Siria hace unos años, y me asombró el enorme control del gobierno sobre la sociedad, que parecía parada en el tiempo, aunque inquieta…

- De ahí el gran fallo y la gran responsabilidad histórica que deberá llevar sobre sus hombros el último Assad, al no haber comprendido que los tiempos ya no estaban para echarse en la tumbona sino que había que empezar a descongelar el país con arte y con paciencia, algo quizás en su día posible aunque muy difícil, dados los tirones del entorno. Los resultados de su pereza están a la vista: la fragmentación absoluta del país. Pero cuando lo que te rodea es puro campo de batalla, es muy difícil mantener la mente clara. De todas formas, la fragmentación es el destino de estos pueblos. Israel piensa que dividir es vencer, y también lo piensan los fanáticos sunitas del Golfo que han financiado estas guerras, pero el futuro de la región es precisamente su rica fragmentación. Que se maten entre si no es lo ideal, desde luego, pero es el camino hacia la multiplicidad consentida. 

- Es el problema de tantos países árabes de la región, que no han sabido evolucionar hacia democracias.

- Por eso es tan importante el acuerdo del gobierno del Líbano. Es evidente que no podemos hablar de una democracia en un sentido estricto y europeo de la palabra, pero llegar a acuerdos es la base de todo sistema democrático. Y eso es lo que llevan haciendo los líderes libaneses desde que acabaron con su larga guerra civil. Un parlamento, el suyo, en el que se sientan los mismos que había antes de la guerra y los mismos que se estuvieron matando durante la misma. ¿No es extraordinario?

Me cuesta entender su lógica pero debo reconocer que es cierto lo que dice: Líbano es un país diminuto donde los distintos pueblos, culturas y religiones que lo habitan deben ponerse de acuerdo para convivir en él. 

- Lo de Ucrania es algo que nos ha cogido a todos por sorpresa. O al menos a unos cuantos. Son estas bombas de relojería que se sabe que están ahí, que todos piensan poder controlar y que cuando menos te lo esperas, te explotan en la cara. Conflictos geoestratégicos clásicos, se dirá. Y es cierto. Pero fíjate en qué ha quedado el asunto: en un problema de cómo manejar la diversidad. Una diversidad muy compleja propia de un país limítrofe, que es donde puede haber más desgarros. Ni lo supieron hacer los antiguos gobernantes, ni parece que los actuales vayan a saber tratar las diferencias, con esta medida de sacar el ruso de lengua cooficial… 

- Yo creo que ha sido un claro choque de imperios: Europa y Rusia, que una vez más chocan entre sí, ¿no te parece?

- Tienes razón. Pero mientras Rusia sí se cree imperio y quiere seguir siéndolo a la manera tradicional, es decir, desde un poder central fuerte y altamente militarizado, Europa finge no serlo. Y en verdad no lo es en un sentido antiguo de la palabra, pues al ser una aglomeración de países, lo que manda en ella es el acuerdo, a pesar de que en los acuerdos mande Alemania. Europa necesita sobre todo inteligencia estratégica, en el sentido de saber muy bien lo que es y comprender que su misión en el mundo es “llegar a acuerdos”, pues tal es su función y su característica principal. Y es en los acuerdos donde reside su fuerza. De ahí que Alemania de momento es quién mejor ha sabido responder al desafío ruso. En vez de sacar los sables y preparar los fusiles, Merkel ha cogido el teléfono para dar un rapapolvo a Putin y a Obama. Los poderes militares se ríen de los teléfonos, pero a la larga, esos son los que salen ganando. La palabra hoy manda en el mundo, y quién todavía no lo ha visto, es que vive en el pasado. 

¡Caramba!, me digo ante los comentarios tan rotundos de Mercadal. Pocas veces lo he visto hablar con tanta contundencia. 

- Pero no hagas mucho caso a mis palabras, Rumbau. Piensa que nosotros vivimos más en el futuro que en el presente, y por eso tantas veces nos sorprenden arcaísmos que consideramos pasados de rosca, como es este delirio de querer controlar países como se hacía antes por la fuerza de las armas. Lo que nosotros vemos es que los poderes seguirán siendo tan fuertes como ahora y aún mucho más, si me apuras, pero con instrumentos de dominio más sutiles e indirectos. La palabra, los acuerdos y los números van a ser determinantes. Manejar la palabra, te parecerá absurdo a fecha de hoy, en que nadie sabe hablar, pero ahí está uno de los secretos del futuro. Hoy vivimos el guirigay de las emociones desatadas, que se venden muy bien en los mercados humanos, pero lo que se acaba imponiendo es la idea que se transmite a través de la palabra y de los números. Ideas nuevas y operativas, eso es lo que importa, nuevos sistemas operativos de la convivencia, que deben basarse en el caos y en el jolgorio de las contradicciones. Cuando se vive en un puro nudo gordiano, no tiene sentido el gesto de Alejandro: por mucho que uses la espada, el nudo persiste, pues lo llena todo. De ahí el error estratégico de Putin, si insiste en las viejas fórmulas…

- Pero mientras se van comprendiendo estas realidades, los ejércitos avanzan y ya han ocupado Crimea…

- Este es otro tema. Lo de Crimea estaba cantado. Y no creo que haya vuelta atrás. La única solución es dialogar con Rusia y dar a entender a sus gobernantes que o pasan por el tubo de la diplomacia alemana, quiero decir, europea, o acabarán pegándose tiros por la culata. Aunque pretender arrebatar Crimea a los rusos, me parece una insensatez. Ahí han fallado mucho los analistas del asunto. De todas formas, a la larga, el futuro de la región está claro: fronteras abiertas, acuerdos comerciales, nacionalidades dobles y triples… Esta es la civilización europea. Aunque las regresiones siempre están a la vuelta de la esquina y las calenturas emocionales gustan mucho de los conflictos bélicos. 

- Hablando de calenturas emocionales, ¿cómo estáis viendo el proceso catalán?

- Por suerte, lo veo frío. Quiero decir, que no hay arrebatamientos ni aspavientos nacionalistas demasiado visibles. Y esto es bueno para todos. 

- Tienes razón. Con todo lo que se ha dicho y publicado contra el llamado soberanismo, las reacciones han sido escasas y más bien frías. 

- Esto debe molestar a las élites españolistas de Madrid, que esperan las calenturas catalanas de las que tanto habló en su día Gaziel. Por eso es tan citado por unos y otros: los de Madrid, para ver si citándolo consiguen calentar de una vez a los catalanes y así se acaba el asunto. Y los de Barcelona, para aprender algo de lo que dijo aquel sabio periodista y mantener la mente fría. 

- De todas formas, ahora que se acerca Sant Jordi, ya se está hablando de movilizaciones. Y ha habido también manifestaciones por el tema de la lengua en la educación…

- Lógico, y por el momento, nada del otro mundo. Debo decir que el asunto catalán nos tiene muy ocupados y sorprendidos, incluso diría que se está convirtiendo en una especie de misterio que tiene a todos los observadores, de aquí y de afuera, en ascuas, pues nadie sabe a qué atenerse. De ahí el interés que despierta, pues si fuera un asunto claro, se le habría dado por zanjado desde hace tiempo. 

- ¿Qué quieres decir con eso de que es un misterio…?

- Parece claro y definitivo que una Cataluña independiente quedaría fuera de la UE. A esta conclusión han llegado todos los entendidos y mandamases locales y europeos. Pero si a pesar de ello, la mayoría de la población persiste en sus trece y vota independencia, la situación que resulta es harto complicada. Claro que se va a impedir la votación, pero no veo muy bien cómo se podrá prohibir que la gente vote sobre un tema que les atañe, aunque sea sólo para saber lo que se piensa. La legitimidad democrática es clara, y eso lo asumen también en Europa. Como también lo es la legitimidad del bando centralista, que se basa en la Constitución y en las votaciones en las Cortes. Dos legitimidades que se oponen pero ambas democráticas, desde el punto de vista de los procedimientos, pues en ambas pesan los votos. Junto a los votos, las razones. Cada lado con las suyas. De algún modo, la apuesta catalana tiene un objetivo claro: su pronunciamiento pide que Cataluña sea considerada como un sujeto político autónomo. Creo que es una conquista que en cierta medida ya se está logrando, aunque requiere formalización, lo que debería hacer una nueva Constitución abierta a cambios en el mapa político. Es decir, el asunto requiere negociación y acuerdos de cambio constitucional. Abrir las puertas a una verdadera descentralización del Estado. Y ahí es donde se rebelan las élites madrileñas, que ven cómo se les escapan las gallinas de oro de las que han chupado siempre. Pues una España verdaderamente descentralizada dejaría de ser España y acabaría convirtiéndose en lo que siempre nosotros hemos anticipado, la FEAA, la Federación Española de Autonomías Auto-determinadas. Es decir, España dejaría de ser sujeto para convertirse en adjetivo. Algo importantísimo para el conjunto, pues la marca española sigue vendiendo en el campo turístico, y nadie va a tirar por la borda este activo. ¿Significa eso que la Monarquía está condenada? Lo dudo mucho. Creo que los españoles, en su nuevo estado de liberación de las partes y por sus reconocidas inclinaciones folcloristas, gustarán tener a una corona que aglutine al conjunto, el cual necesitará obvias coordinaciones, con sus parlamentos y otras cámaras de representación política y popular. 

- Todo eso me suena a ciencia ficción, Mercadal, ya sabes lo que pienso sobre la FEAA…

- Y quizás tengas razón, pues el futuro no siempre aparece claro y son posibles los errores. Pero tanto Bastides como yo nos hemos anticipado al tiempo y ésta es sin duda una de las líneas más claras de evolución que aparece a nuestros ojos. Concuerda sobretodo con la tendencia dominante a la fragmentación que vemos por doquier, así como con el gran reto que a todas luces espera a nuestra especie: encontrar los sistemas operativos capaces de regular la convivencia de las partes con el todo, sin que el todo se coma las partes sin que las partes se maten entre sí y se coman al todo. Por eso se empiezan a ver laboratorios naturales por doquier donde tales cuestiones se plantean. El Líbano ha sido siempre y lo seguirá siendo el perfecto laboratorio donde la multiplicidad en oposición radical aprende a convivir. Europa lo ha sido históricamente, lo es ahora también y lo seguirá siendo. Otro pequeño laboratorio, más folclorista si quieres, es la Península Ibérica y España en concreto. Y lo que más nos anima a ver un futuro espléndido en cuanto a desmembración del conjunto con una rápida recomposición de las partes en un nuevo todo fragmentado, es la gran vocación turística que tiene nuestro país. Ya sabes que el turismo es nuestra principal industria. Pero fíjate: para que realmente cada comunidad, región o ciudad pueda alcanzar su cénit y cantar su do de pecho en materia turística, nada mejor que auto-determinarse y competir todos contra todos. Una competición que requiere coordinación y retroalimentación, pues nuestra pertenencia a Europa nos obliga a ello. 

- Caramba, Mercadal, veo que lo tienes muy claro…

- Hace tiempo que lo tenemos claro, aunque es lógico que el día a día nos traiga modificaciones y nuevos ángulos de vista, todos ellos sumamente interesantes, por supuesto. Pero las líneas maestras están trazadas. Una sorpresa fue ver cómo Cataluña tomaba la delantera y se avanzaba a tomar la plaza número uno donde veíamos a otras comunidades. Para nosotros ha sido como si la historia cogiera un atajo, conectándose al futuro con mucha antelación. Por eso es tan arriesgada la jugada catalana: se avanza en el tiempo para poner su pica de Flandes donde todavía nadie la ha puesto, y sin que las condiciones estén lo suficientemente maduras. Pero ¿cuándo llegarán a estarlo?... En este sentido, el acontecer es una página en blanco en la que cualquiera es libre de proponer su escritura, y si los catalanes han decidido tirar por ahí, pues a ver qué pasa. 

- Por lo que llego a entender, no veis tanto una Cataluña independiente como una Cataluña con un nuevo estatus y distintamente coordinada con España…

- Creo que esto es lo más lógico, y sería a lo más que pueden esperar los del “proceso”. Primero, porque nadie quiere salir de la UE, y segundo, porque la razón práctica indica que es la mejor solución. Siempre habrá otras razones más de tipo absoluto y de máximos, pero nunca alcanzarán la mayoría social del voto. En cambio, un nuevo encaje desde una posición reconocida de sujeto, arrasaría en las urnas. Por cierto, que tampoco lo verían tan mal el resto de los españoles, si se les explicara y dejara votar. Y, por otra parte, sería el primer paso para la realización paulatina de la FEAA, previa desmembración de las partes. ¿No lo crees así, Bastides?

El interpelado, que a lo largo del paseo no había abierto boca, nos miró aturdido, sin entender muy bien la pregunta. Sus ojos estaban en otro lugar, de ello no cabía duda. Quizás veía los futuros impensables de la FEAA en sus posibles evoluciones y gozaba de las originalísimas ideas que las nuevas autonomías auto-determinadas irán inventando para atraer a más y más turistas… No quisimos interrumpir sus visiones, y seguimos, Mercadal y yo, caminando, ahora en dirección contraria al Hotel Vela, con los pies donde rompen las olas del mar y las miradas puestas en el horizonte.