viernes, septiembre 22, 2017

El incendio emocional de la revuelta catalana



Ante la magnitud de los acontecimientos y los ardores políticos que se están viviendo estos días en Barcelona, no he tenido más remedio que acudir a la playa para bañarme y para preguntar a mis amigos futurólogos como ven el estado de la cuestión. Sólo he encontrado a Bastides, pues Mercadal está por lo visto en cama con fiebre. 

- ¿Pero has visto, Bastides, como están las cosas? ¿Acaso no piensas que el futuro se nos echa encima de un modo alarmante?

- Calma, Rumbau, cuando nos enfrentamos al presente  para conocer el futuro, hay que ir con mucha calma. Ciertamente, todo parece indicar que en Cataluña hay movimientos tectónicos inesperados. Seguramente habrá consecuencias a largo plazo, pero no tanto en el corto plazo. Fíjate que en toda esta comedia, pues de comedia humana se trata al fin y al cabo, en este gran teatro que es el mundo, como dijo Calderón, todos tienen cosas que ocultar y de las que avergonzarse.

- ¿Qué quieres decir?

- Por un lado, los nacionalistas han quemado sus naves para ir a por todas, pero lo han hecho sin respetar las formas, lo que mina los cimientos de su pretensión. Me refiero  a la votación de las dos leyes que han roto la legalidad vigente, sin el amparo de la mayoría legal. Lo mismo ocurre con el gobierno de España, que no supo o más bien no quiso encarar el tema con la suficiente honradez y antelación. Esto crea una situación inédita: ambos frentes necesitan mucha impostación para ocultar su endeblez congénita y sus vicios de partida. Y aquí está el peligro del momento, Rumbau, pues cuando dos partes enfrentadas son incapaces de aceptar sus errores de base, la huída hacia adelante está servida.

- O sea, que ves la cosa complicada...

- Lo es, en efecto, pero el resultado, que puede ser dramático en sus formas más vistosas, sólo puede acabar con unas tablas de doble derrota: el gobierno central por haber atajado mal y a destiempo el problema, y los insurrectos por sus prisas inconfesables que les han empujado a romper las reglas de juego.

- Pero unas tablas no son de recibo ahora, quiero decir, que nadie las aceptaría...

- Aquí hay un plus de dramatismo: cuando se llega a un punto de empate entre los contendientes, gana de entrada el más fuerte. Y no cabe duda que por mucha insurrección que haya, el aparato del estado sigue siendo una máquina inexpugnable, al menos en teoría. Por lo tanto, drama, enfrentamiento, violencia y represión los habrá. Este es el cuadro al que nuestros brillantes políticos se han atado, y de rebote a todos nosotros .

- Pero a los independentistas ya les va bien eso, no? Pierden, pero han encendido a toda la población. En realidad, éste y no otro parece haber sido el objetivo de su pronunciamiento.

- En eso tienes razón y también es verdad que una buena parte de la población está fervorosamente encendida. Parece que ganan, y ciertamente, así lo pensarán todos, a pesar de la represión y de la autonomía más o menos suspendida. Creerán los alzados que la independencia está a la vuelta de la esquina otra vez, como siempre por otra parte, lo que les garantiza seguir controlando la agenda, pero aquí se suman otros cambios a la vista: una crisis del gobierno de Rajoy y un nuevo gobierno, tarde o temprano,  en manos socialistas o de alguna coalición reformista, que ofrecerá un marco diferente y atractivo a los catalanes. Y éstos, tras el trauma de su levantamiento, divididos otra vez tras haberse realizado una lectura racional de los hechos, es muy posible que se inclinen mayoritariamente por aceptar este nuevo marco constitucional. Ofrecerán bicapitalidad -fíjate, lo que ya había pedido el avanzado Maragall en sus días y que fue despreciado por toda la clase política de Madrid-, hacienda propia, autogobierno casi total, y podrán ahorrarse los gastos de defensa y otras infraestructuras globales.

- Pero Bastides, acuérdate de lo que dice todo el mundo: España carece de un relato atractivo. Mientras que en Cataluña llevan años urdiendo el suyo, un compendio de ilusiones más o menos fantasiosas, si quieres, pero que han conseguido enardecer a los jóvenes y a los no tan jóvenes...

- Cierto, pero los independistas se equivocan al despreciar España. este relato por el que tanto han invertido, resquebrajado tras su derrota aparente (para ellos una victoria), puede ser rápidamente clonado y adaptado al nuevo marco español, fagocitando de este modo el trabajo realizado por los catalanes.

- Bueno, según como, eso es lo que pretenden hacer Podemos i la Colau, o al menos, lo intentan...

- Exacto, aunque dudo que sean ellos los que finalmente se queden con el tesoro. Esto, Rumbau, se ha convertido en un incendio emocional, es decir, en una especie de revolución, y ya sabes que las revoluciones gustan mucho de tragarse a sus protagonistas. Cuando el Tiempo se mueve, devora a los que pretenden controlarlo con fines siempre desorbitados. Al final, se regresa a un status quo con las élites de siempre más las nuevas emergidas que pactan los mutuos intereses e imponen su pax romana. Y ya sabes, aunque todo sea diferente, todo cambia para que todo siga igual.

- Te veo muy pesimista, Bástides...

- ¡En absoluto! Al revés, cada día veo más claro que nos dirigimos a la FEAA, ya sabes, nuestra Federación Española de Autonomías Autodeterminadas, pronosticada por Mercadal y yo mismo. Pero algo ha cambiado: lo que pensábamos que ocurriría lejos en el tiempo, se está precipitando a marchas forzadas, como si el Tiempo tuviera prisas... ¡Admirable al cien por cien!

- Pero regresando al presente, ¿no te preocupa el ambiente de excitación emocional que se vive? Estas amenazas a los alcaldes socialistas y a los que no piensan como la masa de los convencidos, dan mala espina, ¿no crees?

- Evidente. Han provocado un incendio y han desatado a todos los demonios de la raza, como se dice. Estos andan sueltos y buscan carnaza. Y ya sabes que las masas, por muy honradas que se sientan -todas se sienten así-, no soportan las diferencias. Su razón de ser es imponer su verdad única, representada aquí por la liberación catalana y por el embrujo de sus himnos y banderas . Por eso es peligroso estos días disentir y expresar lo que se piensa cuando no coincide con sus verdades.

- Pero si sólo hablan los mismos, mal asunto estamos haciendo a la democracia y a nuestros descendientes...

- Déjate de palabras, Rumbau, para esto ya están los políticos que cobran y que gustan de polarizarse, encarnando verdades y emociones. Cuando se alcanzan situaciones de este calibre, para los que no tenemos ideas fijas ni banderas tatuadas, como diría la canción, lo propio es desaparecer del mapa y dejar que pase el incendio, no sea que te atrape y acabes chamuscado.

- Mucha gente está saliendo quemada de este fuego...

- Sí, y más que habrá. Es el sino de las revoluciones emocionales. Y las que son protagonizadas por pueblos ricos, como es el caso de Cataluña, suelen ser aún más feroces, por el mayor convencimiento de sus verdades, acuérdate del culto pueblo alemán...

- No exageres, Bastides, los catalanes siempre hemos sido gente moderada.

- Y tú no te engañes, Rumbau, el "ahora o nunca" es un cohete en el culo que no pide permiso a nadie. Va a la suya y que se aparten los turbios y los dudosos.

- Y vosotros, ¿qué vais a hacer?

- Lo de siempre, leer los periódicos de la mañana, y pasear por la playa para mirar el horizonte, como hacemos cada día, buscando las imágenes del futuro que nos expliquen la razón del presente que vivimos. 

Dejé al futurólogo con estas palabras resonando en mi espíritu, mientras continuaba con su paseo en dirección al Hotel Vela. Yo me metí raudo a la piscina de agua de mar del Club, para refrescarme un poco de los ardores del incendio catalán.

viernes, septiembre 08, 2017

El final del Procés, los hechos del Parlament i el futuro



Parlament de Catalunya. FOTO: EUROPA PRESS
Llevaba meses sin ver a mis amigos de la playa, los futurólogos que con paciencia de santo pasean a diario por donde rompen las olas en la playa de la Barceloneta, sin cansarse nunca de interrogar el futuro. Una interrogación que recibe respuestas a diario, pues aunque parezca una locura, sus predicciones se adelantan hasta finales del siglo XXII, mientras uno de sus más fieles lugartenientes, el historiador Paquito Almirall, cumple las funciones de amanuense recopilador de los relatos, confeccionando una imponente y ya muy avanzada, aunque constantemente corregida, Historia del Futuro. 

Los pesqué a la altura del monumento al Quart de Casa, con sus taparrabos algo desaliñados y sosteniendo las zapatillas en una mano. Siempre acudo a ellos cuando el acoso de la actualidad, con sus noticias tremebundas como las salidas estos días del Parlament de Cataluña y tras el tenso verano vivido en Barcelona, sobrepasa mis capacidades de comprender la realidad.

- ¿Pero habéis visto adónde hemos llegado? -les suelto tras los saludos, con ganas de entrar en materia?

- ¿Te refieres a lo de Corea?

- No, Bastides, me refiero a los encontronazos de estos días en el Parlament, con la aprobación de las dos leyes que rompen con el Estatut y la Constitución.

- Sí, es cierto, pero piensa que nosotros estamos indagando en otras zonas más calientes aún, lo de Cataluña es peccata minuta al lado de lo de Oriente Medio, que está que saltan chispas, algunas de las cuales nos han salpicado este verano. 

- Sí, es verdad, el atentado de las Ramblas.

- Exactamente. Europa está en peligro no por los cuatro locos que dicen se esconden por ahí, sino por las políticas desestabilizadoras de algunos países, que mueven los hilos y mandan a sus verdugos y suicidas. Poder y dinero, y unas visiones muy torticeras de la geopolítica, Rumbau. Aquí está el peligro. Fíjate en este aviso de los servicios secretos americanos. Saben perfectamente por donde van a saltar los tiros. Por algo será.

- Seguro que tienes razón, pero qué me decís de lo de aquí. Parece que no le dais mucha importancia. 

- Por supuesto, y sobre todo ahora que se acerca el 11 de septiembre...

Recuerdo que varias veces mencionó Bastides a una sobrina suya muy catalanista que le empujaba a asistir a las grandes manifestaciones, sin poder negarse al ser el único familiar que le quedaba. Mercadal, que callaba contra su costumbre, de pronto sintió la necesidad de decir algo.

- Tienes razón, Rumbau, de estar preocupado. Y si te parece que no lo estamos, es porque nuestra mirada siempre va más allá, saltando lo del día a día, que los periódicos ya nos van informando con puntualidad. Preocuparse más de la cuenta es hacer el trabajo dos veces, repitiendo lo que tantos excelentes periodistas ya hacen en sus redacciones. A nuestra edad, tenemos que ahorrar energía, Rumbau, y los temas que nos ocupan son muy extensos, pues cubren el mundo entero. Lo que sucede es importante, desde luego, pero nos interesa más desbrozar lo que va a suceder. 

En efecto, comprendo que con más de setenta años a cuestas, estos dos humildes sabios de la playa se lo tomen todo con filosofía.

- Bueno, ¿y tenéis pues alguna idea de lo que nos espera?

- A corto plazo es fácil equivocarse, pero a medio y largo plazo, ya sabes que nuestra predicciones son claras: fragmentación de España seguida de una nueva unión mucho más ágil y operativa, que hemos llamado el Mosaico Ibérico. 

- ¿Pero cómo encajan en esta visión los sucesos de estos días?

- Ya sabes que siempre pensamos que la fragmentación empezaría con otras autonomías y fue una sorpresa ver que Cataluña se adelantaba, lanzándose con entusiasmo contra los muros del Estado. Bueno, dijimos, a ver cómo les va. La verdad es que siempre he pensado que la sociedad catalana no está lo suficientemente preparada para esta labor, no porque les falten ganas a los convencidos, de la que tienen de sobra, sino porque aquí los fragmentadores son prisioneros de esta ley inexorable que dice que 'a más entusiasmo, más estrechez social'. ¿Cómo enardecerse sin adelgazar? Lo han intentado creando esta ficción de nueva legalidad que les permite ir tranquilos, pero la verdad es que de tranquilidad nada, como se ha visto estos días en el Parlament. Su error es desdeñar a ese cincuenta por ciento que no piensan  como ellos, los cuales resulta que tienen escaños y saben razonar. 

- Pero las encuestas dicen que van subiendo...

- Eso sólo se sabrá con unas elecciones. Mira como se equivocan hoy las encuestas. 

- Así, pensáis que lo del Referéndum es un error?

- Creo que sí, táctico aunque no estratégico. Me parece que el Procés ha muerto, para bien de todos, y que las aspiraciones catalanas van a entrar en un largo compás de espera. Siempre latentes y poderosas, por supuesto, y con una gran ventaja para los convencidos independentistas: podrán descansar, ya que otras regiones del país tomarán el relevo, para fastidiar al PP y para dar una respuesta descentralizadora a esta tremenda crisis de estado. 

- Pero esto es lo que siempre han temido los independistas, nada interesados en aliarse con otros movimientos peninsulares. 

- Has dado en el clavo, sí señor. Les molestará mucho, pues así como desdeñan a la mitad de la población que se siente española, también han desdeñado los intentos descentralizadores de otras comunidades, pero su precipitación ha sido un tiro por la culata del que no pueden escapar. Podrán calentar sus motores, que seguirán ronroneando como siempre, pero deberán ponerse a la cola, esperando que otras comunidades den sus dos de pecho. Y aquí es donde puede jugar un rol primordial la alcaldesa de Barcelona, la señora Ada Colau, si es capaz de resistir el tirón de las emociones de estos días y mantener una postura al estilo de la que tenía Pasqual Maragall en sus buenos tiempos. Veremos si da la talla. 

Bastides, que escuchaba con atención, intervino en aquel momento: 

- En verdad en verdad os digo que tienes toda la razón del mundo, Mercadal. Coincido al cien por cien en lo que dices, aunque debo añadir que la nueva etapa que vamos a empezar puede convertirse en una nueva Transición con resultados muy positivos, si los actores implicados están a la altura. Fijaros que la gente está deseosa de encontrar nuevos parámetros de unión y de concordia, como se ha visto tras el atentado de Barcelona. Y la catarsis en el Parlament de estos días apunta hacia la misma dirección. Lo que más daño ha hecho a los independentistas es la imagen que han dado de arrogarse unos poderes por encima de las minorías opositoras, que en número de votos no son tan minoritarias. Una actitud de exclusión que muchos deben deplorar pero de la que no han sido capaces de prescindir. La prisa les ha obligado a pasar el rodillo e ir a por todas, y eso no gusta a la gente, sólo a los convencidos pero no a los que aún están por convencer. Por eso tienes razón al decir que ha sido un fiasco táctico aunque no estratégico, pues como digo, la onda de expansión de su atrevimiento tendrá prontos resultados en otras geografías peninsulares. 

- ¿Tiene que ver lo que dices con las últimas declaraciones del presidente de la Generalitat Valenciana?

- Ciertamente, veo que no se te pasaron por alto. Me hizo mucha gracia ver al señor Ximo Puig quejarse de que con todo el tema de Cataluña no pueden ni hacer una manifestación para reivindicar sus derechos de financiación. Este comentario es más importante de lo que parece, Rumbau, pues ilustra este deseo del resto del país de salir a la palestra, pasar página del tema catalán y subirse ellos también al carro de las reivindicaciones territoriales. Han comprendido los valencianos el secreto de porqué los catalanes, a pesar del mal trato recibido por el estado y a pesar de todo el gasto del Procés, con sus publicidades internacionales, no paran de crecer ni de recibir más y más turistas: quién no chilla, no mama. Subir al escenario y querer ser más de lo que se es. Esta es la fórmula que ha encumbrado Cataluña a su actual hegemonía económica, y que muy pronto otras comunidades adoptarán como método. Llamar la atención del mundo. Creo que los valencianos ya se han dado cuenta, y al ser ellos aún más dados a la extravagancia folclórica que los catalanes, es posible que lleguen todavía más lejos en sus pretensiones exhibicionistas de ser más de lo que son, base de su futura prosperidad. Aunque deberán esforzarse mucho, para superar las hazañas de los 11s de septiembre. Tiempo al tiempo, Rumbau, pues en las cosas del futuro no hay que tener prisas.

Mercadal, con ganas de decir la suya, añadió entonces:

- Prisas... Esa palabra fatídica que parece ser el palo que se colado entre las ruedas del Procés. Y se entiende que esta actitud de la desmesura catalana haya sido aprovechada por Rajoy, que es un maestro de los tiempos muertos. A veces me daba la impresión que con su pasividad en estos últimos años, lo que hacía Rajoy era soltar cuerda, dejando que los entusiasmos separadores se fueran calentando, con la esperanza de que a la postre acabaran ahorcándose ellos mismos con su propia cuerda. Y creo que la jugada le ha salido bien, aunque lo que no podrá evitar el Presidente es que las consecuencias le acaben afectando también a él, como es fácil predecir. Hoy  se ha puesto de moda esto de que no hay vencidos ni vencedores, algo que parece un eufemismo para disimular las derrotas, pero muy me parece que es una verdad como un templo. Pasa como cuando hay elecciones, que todos ganan y nadie pierde, aunque al final uno acabe gobernando, claro. Ya lo verás en breve, Rumbau...

Detengo aquí la transcripción de nuestras charlas y reflexiones, para no abusar de la paciencia del pobre lector de este blog, harto saturado como todo el mundo estos días de tanta noticia en los periódicos. Y tras dar la vuelta al llegar al Hotel Vela y regresar a nuestro punto de partida, me alejé pensativo de mis amigos, con las imágenes de sus visiones bailando en mi cabeza como torbellinos de un presente que se dirige raudo e implacable hacia el futuro.

viernes, septiembre 30, 2016

El Futuro que se nos echa encima


Foto de familia.

Algunos amigos me han preguntado si me he distanciado o peleado con mis amigos de la playa, acostumbrados como estaban a seguir sus charlas sobre el futuro y al ver que ya no publicaba nada sobre ellas. Tengo que aclarar que somos tan amigos como siempre y que sigo paseando con ellos por la playa de la Barceloneta, aunque no con la frecuencia que me gustaría, desde luego. La razón de los largos silencios en este blog se debe a dos razones: la primera, mis muchas obligaciones en los asuntos titiriteros, especialmente en lo referente a las revistas Putxinel·li y Titeresante, que requieren mucha atención, y la segunda es las labores de recopilación de nuevas cartas de Romà Bastides en las que me he visto embarcado a petición suya, dirigidas a sus conciudadanos y que esperamos sean publicadas en breve bajo forma de libro. Buenas noticias, pues, para los que gustan de la diatribas futurólogas de nuestros amigos. Una labor ya muy avanzada, que me permite un respiro para atender así a los deseos de los lectores de este blog. 

Precisamente acudí ayer por la tarde a la cita de la playa, embebido como estaba por las tremendas noticias que llenan los periódicos estos días, con la crisis imponente del Partido Socialista Obrero Español lanzado en su espectacular harakiri a la vista de todo el mundo. Tras los saludos y los correspondientes abrazos, les solté a bocajarro:

- Habéis visto lo del Partido Socialista? No lo encontráis algo demencial?

Mercadal, que al ser un fiel lector de la Vanguardia conocía muy bien el tema y estaba ansioso por hablar, contestó el primero: 

- En realidad, Rumbau, todo este sarao nos ha cogido por sorpresa, pues aunque estaba cantada la crisis de los socialistas, nunca pensamos que llegarían a tirarse los trastos con semejante crudeza. Lo propio habría sido disimular un poco, pero por lo visto han dejado pudrir la pendencia entre los sectores enfrentados demasiado tiempo, llegando a este desenlace dramático y chapucero. Un alarde de esa españolidad que muchos pensábamos superada...

- Desde luego, es una crisis de caballo...

- Sí, pero para nosotros no deja de ser un paso lógico, en cierta manera inevitable y hasta incluso te diría que positivo, en ese proceso hacia la fragmentación en la que nos hallamos metidos, no sólo en España, sino en toda Europa. 

Hace tiempo que mis amigos predicen, en efecto, que nos encontramos en una ola de fragmentación que va a repercutir en todos los organismos unitarios, paso previo a una recomposición de los todos desde la reivindicación de las partes, algo indispensable según ellos para alcanzar cotas de civilización más avanzada, capaces de superar los escollos actuales de gobernanza, derivados de la poca aceptación que tienen las partes en relación al todo. 

- Fíjate como el tema catalán ha sido en cierto modo la cuña que ha roto lo que quedaba de este partido que en su día tuvo mucho poder y llegó a cambiar el país. Tanto poder tuvo, que no sabe vivir sin él. La pendencia catalana se ha metido en el corazón de lo que se llama España, desbaratando su ser profundo, pues que una parte del país tan importante como es Cataluña quiera irse del conjunto, desencaja completamente la imagen que se tiene del país. Pensaron los socialistas que la mejor estrategia es la que sigue el PP, es decir, ignorar el problema  y pensar que las cosas se van a solucionar con un poco de orden público constitucional. Para ello jugaron a esa lógica de las líneas rojas que jamás de los jamases hay que cruzar. Pero no se dan cuenta que el virus de la fragmentación hoy ya no está solo en Cataluña, sino que se ha ido expandiendo por el país entero. El auge de Podemos y sus allegados no es sólo porque defienden a los pobres, sino sobre todo porque se han acoplado a las demandas particularistas de las distintas regiones, de ahí su auge en comunidades como la valenciana, la gallega, la vasca, la aragonesa e incluso la catalana. 

- Cataluña? Pero si aquí están pensando en la independencia. 

- Es muy interesante ver las prisas que llevan los independentistas. Al principio pensábamos que era para salvar los muebles tras los escándalos del pujolismo, pero la realidad es que corren para que no les coja la oleada de fragmentación que se extiende por todo el país, la cual despierta indudablemente los deseos de solidarizarse de la población para con sus vecinos ibéricos. Y eso molesta mucho a los independentistas recalcitrantes, desconectados como dicen estar de las realidades ajenas a las suyas. Pero lo tienen difícil, por los orígenes hispanos de la mayoría de catalanes, que no entienden esas prisas por desconectar. Lo que explica, por otra parte, el éxito del partido de la alcalde de Barcelona, Ada Colau, que busca establecer relaciones con el resto del país. 

- ¡De cajón!, Mercadal -exclamó Bastides que escuchaba muy atento, con asentimientos de cabeza.

- Pero bueno, eso no explica la crisis del PSOE...

- Nadie lo dice, pero el tema catalán es la letra pequeña que se esconde bajo la grande, sin que nadie se atreva a hablar de ella. Fíjate la reacción del PSC, los socialistas de Catalunya, que en boca de su secretario general, el señor Iceta, ha cantado las cuarenta a sus colegas exigiendo que había que pactar con los independentistas. Es el único, creo, que lo ha visto claro: para evitar la desconexión y el triunfo de los independentistas, hay que hacer todo lo posible para reconectarlos al país, asociándose a los esfuerzos de la Colau, que está por la misma labor. Y el único partido que podría lograr este aparente imposible es el PSOE, pues el PP, hoy por hoy, tiene todas sus puertas cerradas a  cal y canto. Y para reconectarlos, qué mejor que pactar con ellos, del modo que sea, sin necesidad de bajarse los pantalones, para gobernar en Madrid. Y asimismo, pactar con Podemos, que también representa la conexión de las particularidades hispanas entre sí. ¡Es de cajón, Rumbau!

- Entonces, quieres decir que Pedro Sánchez tiene la razón en su empeño de formar gobierno...

- Sí, aunque llega tarde y dudo que le dejen, pues para evitarlo han montado todo este sarao. Y sabes qué te digo, que si esta labor de reconexión de las partes no la hacen los socialistas, acabará haciéndolo el PP, cuando tenga el poder bien agarrado. Lo digo porque no sé si los de Podemos, que en principio serían los más indicados, van a ser capaces de disponer de suficiente visión estratégica, prisioneros como son de sus palabras y discursos, siempre altisonantes y levantiscos. Aparte de que con lo que nos está cayendo encima, no creo que lleguen a alcanzar el poder.

Bastides, callado todo el rato, quiso de pronto dar su opinión:

- En verdad, en verdad os digo, que tienes toda la razón del mundo, Mercadal. Y lo importante es que, pase lo que pase, ya sea de la mano de unos o de otros, el camino hacia la fragmentación no hay quién lo pare. El todo que es España no podrá soportar tantas sacudidas y derivará pronto hacia su reorganización en ese todo de partes separadas que es su destino natural, y aunque parezca que todo esté bajo control, y a pesar de las prisas de los independentistas, que visto desde la distancia es un simple picor sociológico, quién tiene prisa verdadera, de las que arrasan sin respetar a nadie, es el Futuro, que nosotros vemos llegar desde el horizonte. Y cuando el futuro llegue para quedarse, agarrémonos fuerte, ¡pues la sacudida será de aúpa!      

jueves, diciembre 24, 2015

Elecciones en España: fraccionamiento y descompresión



Llevaba meses sin poder hablar con mis amigos futurólogos. Los compromisos titiriteros, arduos estos últimos tiempos, con la magna exposición Figuras del Desdoblamiento en el Arts Santa Mónica, me han impedido acudir a la playa y sumarme a los agradables paseos que Bastides i Mercadal suelen hacer a diario, mientras interrogan el futuro del mundo que ellos ven en el horizonte marino, no sin antes haber repasado la actualidad en los periódicos. 

La ocasión bien lo merece: unas elecciones en España cuyos resultados han dejado en estado de choque al país entero. 

Nos encontramos y tras los saludos, que fueron largos y cariñosos como es habitual en ellos, entramos en materia. 

- ¿Cómo habéis visto los resultados?

Contesta Mercadal, siempre el más hablador de los dos.  

- Rumbau, lo hemos discutido con Bastides largamente y son dos las palabras que acuden para  definir la situación: fraccionamiento y descompresión. Dos palabras que nosotros valoramos en positivo, a diferencia de los que en estos últimos años han persistido en tensionar las cuerdas del país. Fíjate que por primera vez se ha alzado una voz que defiende la particularidad sin renunciar al conjunto, fastidiando a los partidarios de la Unidad de España a ultranza y a los de la Independencia exprés caiga quien caiga. Son resultados muy positivos, que encajan plenamente con nuestras predicciones de una España fragmentada pero coordinada, llámala FEAA (Federación Española de Autonomías Autodeterminadas) o llámala como quieras. Es un primer paso hacia un planteamiento relajado de defensa de las diferencias y de alianzas periféricas, que saca la insoportable presión de los partidos unionistas y de los independentistas de Cataluña, crecidos ambos al amparo de la tensión. 

- Lo que dices parece muy veraz, ciertamente.

- Fíjate que incluso Ciudadanos, un partido que es el reflejo en oposición de las prisas nacionalistas, en Cataluña se ha quedado pequeño, deshinchado como sus principales oponentes. Descompresión es la palabra. Las alianzas de Podemos han ofrecido una salida al nudo gordiano de la situación política que parecía no tener solución, abriendo una vía de escape a la que se han agarrado muchos jóvenes y algunas de las poblaciones más preparadas y politizadas de las grandes ciudades del país. Han visto en la multiplicidad territorial de Podemos una salida que aúna realismo, sensatez, actitud tolerante y optimismo de futuro. Lo que más se parece a este famoso ‘Proyecto de País’ que todo el mundo anda buscando.

- ¿Qué pasará entonces con los anhelos independentistas? No me negaréis que representan a una buena parte de Cataluña. 

- Desde mi punto de vista, se hallan en una situación muy delicada: o cambian el rumbo y se adaptan a una realidad más compleja y cambiante, relativizando algunos de sus absolutos y reenfocando sus estrategias a largo plazo, o entrarán rápidamente en decadencia, abandonados por las juventudes y el pragmatismo de la población, que gusta de fluir por vías claras sin tensiones con el resto de país. Fíjate que sus frases, sus eslóganes, sus símbolos, ya empiezan a sonar a viejo. Lo tienen muy crudo. Claro que siempre estarán los intransigentes, pero corren el riesgo de quedarse en dramática minoría, algo que para ellos sería insoportable, acostumbrados a las grandes movilizaciones…

- De todas formas, Podemos no ha ganado, y lo que parece más probable es algún tipo de acuerdo entre los socialistas y los del PP, con el beneplácito de Ciutadans, o viceversa, del PP y Ciutadans con el apoyo disimulado del PSOE. 

- Es posible, y sería desde luego la mejor solución para las corrientes periféricas de Podemos, que así tendrían tiempo para coordinarse y asentar sus bases diferenciadas, hoy por hoy aún muy frágiles. En Cataluña, el liderazgo de Ada Colau, que está sorprendiendo a todos, se ha convertido en un evidente valor de futuro, a pesar de los peligros que representa para ella la alcaldía de Barcelona, llena de trampas y de errores por cometer. 

- ¿Y no os molesta que Podemos sea un partido anti-taurino? 

Mis amigos son grandes aficionados a los toros que vieron la prohibición del Parlament como una afrenta que la humilde afición barcelonesa no se merecía.

- Desde luego, es algo que nos molesta, por supuesto, y mucho. ¡Pero qué le vamos a hacer!, así avanza la historia, con errores, pasos adelante y pasos atrás. Además, ¿a quién le puede importar la opinión de dos viejos como nosotros? Claro que no somos los únicos, pero las mayorías siempre han mandado en este mundo, para desdicha de las minorías…

Lejos de querer deprimirlos, regreso a la política para preguntarles: 

- ¿Estáis optimistas entonces?

Bastides, que había callado hasta ahora, cogió raudo la palabra: 

- En verdad, en verdad te digo, Rumbau, que estoy totalmente de acuerdo con lo que dice Mercadal. No sólo de acuerdo, sino que voy todavía más allá para decirte que vivimos un momento excepcional en el que el mosaico ibérico empieza a definirse por lo que se espera de él: convertirse en el laboratorio europeo de la multiplicidad liberada, cuando ésta busca su realización en la competencia feroz, obligada asimismo a coordinarse para sobrevivir en el mundo complejo de hoy en día. Sólo así se da espacio y cuerda a la verdadera solución de los problemas –exclamó rotundo Bastides.

- ¿Y Cataluña cómo queda en todo eso?

- Políticamente, deberá pagar el pato. Pensar que es posible escaparse del Mosaico Ibérico a la primera de tres, dejando a las otras periferias en la estacada, es demasiado iluso. Antes hay que pasar por muchos Rosarios de la Aurora. Y lo mejor que puede hacer es ponerse a resguardo y ver cómo espabilan en los otros rincones peninsulares, para buscar alianzas entre ellos. Económicamente, en cambio, la paradoja es que a Cataluña cada día le va mejor, pues parece que se está recuperando más rápido que el resto del país. Es curioso este dato: el Procés, lejos de traer incertidumbre en los negocios, parece que los arropa. Creo que se cumple aquí uno de los principios básicos de los nuevos tiempos que se avecinan: lo importante es moverse, tener ideas y tomar la iniciativa, sean cuales sean los temas y las obsesiones empuñadas. Y Cataluña, en este sentido, no ha parado de moverse y de generar noticias, fijaciones y portadas en los periódicos y las televisiones del mundo. Bueno para el turismo, bueno para la inversión extranjera, y bueno para convertirse en un excitante polo de atracción. Cuando comprendan este principio las otras regiones peninsulares, ¡ya verás cómo se disparan las competencias, se pregonan las diferencias y cómo la FEAA empieza a andar! ¿Acaso no es éste el mejor estímulo para generar riqueza? Excitar la variedad para competir entre sí. Así nació y creció Europa. Y nuestro país dispone de unos motores fantásticos para poner en marcha este tipo de dinamismo. Pues si algo nos sobra, son las singularidades de todo tipo, que el turismo no hace más que exaltar. 

Mercadal, que escuchaba entusiasmado a Bastides, exclamó: 

- Claro que sí, Bastides, lo que falta es simplemente que las personas más avispadas comprendan esta nueva mecánica social de posicionarse en el mundo, a través del desarrollo de cada vez más diferenciadas peculiaridades, sacando punta al exotismo folclórico visible o subyacente, e inventando nuevas tradiciones y ocurrencias, como hace Cataluña con sus tantas costumbres sacadas de la manga. ¡Aumentar las diferencias para sacarles su rendimiento, he aquí el camino por el que vamos a transitar!

Los contemplé maravillado del entusiasmo con el que veían el futuro desplegarse ante ellos. Pensé que el país no daba para tanto y que lo más probable sería verlo tropezar una y otra vez con la misma piedra, cumpliendo con esta norma básica de los humanos. Continuamos paseando hasta el Hotel Vela y, tras dar la vuelta, y no sin antes detenernos para contemplar la magnífica panorámica de la playa vista en su mayor extensión, prosiguieron desgranando sus fabulaciones, lanzadas ya en caída libre y sin red alguna que las retuviera.