domingo, noviembre 30, 2025

Cuando la Historia confunde y se encabrita

 



Playa de la Barceloneta. Foto Luca Valentino

Creo que nadie pondrá en duda la verdad del título de este encuentro con mis amigos futurólogos de la playa. No han sido días muy propensos a caminar por la orilla del mar, dadas las lluvias recientes. Pero pudo más la necesidad de charlar con Bastides y Mercadal sobre lo qué está pasando en el mundo. Bastides se había quedado hoy en casa por un resfriado y solo acudió Mercadal. Quise aprovechar su gusto por las palabras, y lo abordé  con una cuestión capital: ¿Se ha torcido la historia del mundo y nos dirigimos directamente a esa fosa común de las civilizaciones humanas a la que todas van a parar?

- Hombre, percato que hoy no ves las cosas claras… -me dice Mercadal, siempre tan educado y comedido en sus palabras -. Supongo que te referirás al efecto Trump, a lo de Palestina, al jaleo de Ucrania, y a todo este asunto de las guerras y del negocio de las armas.

- Si, claro, y al caos político de nuestro país, y a este repunte de los autoritarismos que acechan por doquier…

- Sí, sí, lo comprendo, el panorama es bastante desolador, esto es innegable.

- Pero intuyo que vosotros no lo veis igual… -le espeto, más a modo de provocación para hacerle hablar.

- Sí, por supuesto, lo vamos pensando con Bastides hace ya varios meses, pero la verdad es que vemos las cosas de otra manera.

- Me muero de ganas por saber cuál es esa otra manera…

- No es fácil explicarlo. Ya sabes que nosotros miramos más el futuro que el presente, y de rebote, se nos aparece el pasado lejano como si el tiempo y la historia jugaran a tenis, saltando la red del hoy. Pero ya sabes que muchas veces la pelota encalla y se enreda en la red y entonces es cuando suceden los dramas del presente…

- ¿Qué quieres decir?

- Pues eso, que los humanos seguimos siendo los mismos ahora que hace dos o cinco mil años, y por eso nos imaginamos que nuestros herederos del futuro seguirán siendo como nosotros, con ganas de jugar eternamente con la misma pelota, cuando es de cajón que los cambios que se suceden y que todavía están por caer, son tan colosales que ya nada volverá a ser igual.

- ¿Y eso qué significa?

- Pues que los desconciertos actuales no son más que los síntomas de nuestra ceguera y del miedo a vernos tal como seremos en el futuro. Los que se imaginan que ostentan el poder hoy, piensan que ya tienen en cartera al humano del mañana, bien encajonado en sus esquemas futuristas que solo ven desde la tecnología. Pero Toni, eso nunca ha sido así: cerrar el futuro con ideas preconcebidas es como querer atrapar el agua con las manos. Lo mejor es que sigan pensando que tienen el poder, y que nada les puede desviar de sus visiones y planes, pero ¡ay!, amigo, los que se empecinan en esos delirios acaban como el rosario de la aurora, por decirlo con palabras dulces. Y aquí sí que el tenis de la historia nos notifica sus circulares.

- ¿Quieres decir que nuestras culturas y civilizaciones están destinadas a perecer e irse al garete?

- Por supuesto. ¿Crees tú que las ideas que rigen nuestras vidas y organizaciones sirven para cambiar algo e ir adaptándonos a nuevas formas y pensamientos? Esto es soñar a lo tuntún. Estamos en lo viejo y nada de ello sirve ya para nada. Este es el drama que nos zarandea y que nos lleva al desastre.

- Pero es imposible salir de él…

- En eso tienes toda la razón del mundo. De ahí que el drama sea un verdadero dramón.

- Pero vosotros veis soluciones…

- A largo plazo, aunque algunas ya deben estar en el hoy de hoy, de tapadillo, claro, imagínate que se mostraran con publicidad, los pescarían en un plis plas y sanseacabó el experimento.

- De acuerdo, puede ser muy cierto lo que dices y hasta tranquilizador, pero la verdad es que los que estamos en este presente con la pelota en la red de esta confusión sin fin, como tú dices, lo que nos preocupa es el presente y no el futuro.

- Toda la razón del mundo, Rumbau, has dado en el clavo, pero aún así, siempre cabe ver las cosas de otra manera. La distancia, amigo, la distancia, eso es lo que importa…

- A ver, explícate.

- Los problemas solo se solucionan con distancia, si no te apartas de ellos, nunca se resuelven, sea del tipo que sea. Para ver el presente, tienes que trasladarte al pasado o al futuro. Nosotros, Bastides y yo, preferimos mirarlo desde el futuro, digamos que es, con palabras que hoy están de moda, ‘más creativo’. Si lo miras desde el pasado, quizás comprendas cosas, pero la tendencia será regresar a las soluciones del pasado, es de cajón. Y cuando las situaciones son nuevas y diría que irresolubles, tienes que inventar las soluciones, y eso se hace mejor si te colocas en el futuro. Elemental, ¿no?

- Bueno, sí, pero no todo el mundo tiene vuestras ópticas para irse al futuro como quien se sube a un tranvía, así sin más…

- Es un hablar, Toni, aunque la verdad es que solo si te vas al futuro, pues ver el conjunto como un todo. Siempre será un todo subjetivo, cierto, pero por ahí van las cosas. Fíjate en una cosa: los tecno-futuristas nos dicen que la técnica nos lo va a solucionar todo, que solo debemos tener paciencia y esperar que esto suceda, o sea, que nos dejemos llevar por la solución algorítmica, que será la panacea para una nueva sociedad. Y sin duda es verdad, y de ahí que los que así piensan se muestren alegres y optimistas, y que, al situarse en la cresta de la ola tecnocrática, sean además ricos. Pero por esta vía, el peaje a pagar es demasiado caro para los humanos, pues es de cajón que nos convertirán en esclavos de las máquinas o simplemente en sus meros usuarios. En cambio, la mirada subjetiva, objeto de burla vista desde la técnica, nos abre un futuro que no está definido ni lo puede estar, por su condición privativa. Por ahí es por donde nosotros vamos.

- Lo comprendo, si, pero cualquiera te dirá que esto es salirse de la realidad y entrar en terrenos que son desconocidos, además de volubles, imprevisibles y posiblemente delirantes. Y así no es posible construir ningún futuro. Sería la opción de esos artistas que van a lo suyo y hacen obras que solo ellos y su club de fans entienden, aunque seguramente tampoco entienden nada…

- Rumbau, cualquier visión de futuro es un delirio. La pretensión de la ciencia de organizar el mundo según sus logiciales y sus algoritmos, es también un delirio, mayúsculo diría yo, y de los que, al caer, crean catástrofes inimaginables. ¿Acaso no crees que todos estos magnates que sueñan con futuros de película -la ciencia ficción es su referente principal-, con todo esto de la singularity y compañía, no viven un delirio de los grandes, ajenos no solo a la razón, sino al mínimo sentido común de la especie? Ay, el sentido común, tan indefinible y tan próximo a la realidad y al sentir general de la gente… Solo desde posiciones subjetivas es posible delirar sin perder el sentido común ni nuestras bases más sólidas de lo humano, que tienen que ver con eso tan indefinible que es la conciencia, y la libertad, por supuesto.

- Entonces, según vosotros, no hay soluciones para todos sino solo soluciones subjetivas, es decir, individuales…

- Sí y no. Pues lo subjetivo acepta esta contradicción de afirmar y negar a la vez. Ser dos cosas opuestas a la vez, no en la ciencia de las partículas, algo obvio, sino en la vida real de las personas, lo que requiere mirar las cosas y a sí mismo con distancia. Entonces lo individual si puede encajar con lo colectivo, sin renunciar a ser opuestos e incluso irreconciliables. Quizás más que encajar, sería jugar o resonar, palabra de moda. Lo que sea, no vayamos a confundirnos queriendo puntualizar lo impuntualizable.

- O sea, ¿que así es como definís vuestras previsiones de futuro?

- Más o menos, aunque no es cosa de palabras. Nosotros nos basamos en visiones, que juntan las palabras con las imágenes y aún muchas cosas más. Este es el método de Bastides, por eso lo llamamos el visionario de la Barceloneta. Yo no soy tan rotundo, pues me baso más en cálculos imaginarios, esos que no son ni mentales ni matemáticos, y que se basan en las formas de lo subjetivo.

- ¡Qué te entienda tu padre, Mercadal, demasiadas contradicciones para mi!...

- Lo comprendo, Rumbau, lo comprendo, y tienes toda la razón del mundo, ya lo sabes, pero así son las cosas del presente y del futuro. El pasado, como que ya es pasado, lo dejamos como está, algo hecho y derecho, aunque luego cada uno lo vea a su manera, por supuesto, solo hay que ver los libros de historia que se enseñan hoy en las escuelas, por poner un ejemplo. Creo que todos son diferentes, según la zona en que habitas. Pero bueno, ese pasado que yo veo como un archivo, móvil pero asequible, al que podemos consultar cuando queremos, seguirá siendo un buen repertorio de soluciones, caducas pero pasadas por la realidad, lo que has hace muy útiles para los observadores que se fijan en ellas. Distancia, aquí también importa la distancia de cómo vemos la Historia, con la ventaja de que los detalles los tenemos hoy a mano en un clic de ordenador. ¡Admirable al cien por cien!

Pensé que hoy no lo sacaría de esta cacofonía contradictoria en la que Mercadal se sentía tan a gusto, pero que a mí me ponía de los nervios. Decidí dejarlo tranquilo en su paseo matutino por la orilla del mar, y dirigirme a las duchas del Club, a ver si calmaba esa marejada de interrogaciones que me inundaba la cabeza.