miércoles, marzo 12, 2014

¿Encallados en el Tiempo? Ucrania, Oriente Medio y Cataluña.


Hace semanas que ardo en deseos de charlar con mis amigos de la playa. Los acontecimientos que marcan el ritmo de los días se amontonan desbocados y parece imposible hallar la distancia suficiente para entender mínimamente lo que sucede. Impresiones sin duda subjetivas y que responden al mirar corto de nuestro pequeño mundo en el que vivimos. Mis amigos futurólogos, en cambio, parecen situados en otro tiempo, el más dilatado de los paseos por la playa con el que suelen pasar el día, o al menos parte de él. Supongo que tal debe ser la razón que explica la distancia desde la que miran la actualidad, que para ellos no es más que el tapiz visible del Tiempo, en el que tan claro es ver el pasado como el futuro. Un tapiz que ellos ayudan a tejer en el día a día…

Los encuentro como siempre caminando donde rompen las olas, en dirección al Club Natación Barcelona y el Hotel Vela, y me sumo a su avanzar lento y meditativo. El día es fantástico, con un sol magnífico de primavera y sin pizca de viento, aunque la temperatura del agua del mar es fría.

- Supongo que estaréis muy ocupados con el alud de acontecimientos que nos han traído los periódicos estos últimos días…

- Ocupados e impresionados, pues hacía tiempo que no habíamos visto tales sacudidas…

- Os referís me imagino a lo de Ucrania, ¿verdad?

- Lo de Ucrania y lo de Cataluña, que sigue despertando nuestro interés. Pero también todo el Oriente Medio está viviendo un curioso período de reestructuración que nos tiene muy ocupados, al ver allí indicios de movimientos que parecen buscar nuevas direcciones, a pesar de las grandes dificultades que existen para que ello ocurra.

- ¿A qué te refieres?

Como siempre en los últimos meses, es Mercadal, el médico astrólogo, el que responde a mis preguntas, al estar Bastides inmerso en un mutismo que su compañero de playa califica de “visionario”, previo por lo visto a inminentes emergencias anticipatorias.

- Fíjate que Siria ha entrado en un punto muerto, que no lo es en verdad, pues por dentro las cosas no cesan de moverse, pero que en absoluto responde al guión que existía para esta crisis, consistente en una rápida derrota del régimen de los Assad. Otro dato relevante: en Líbano se ha llegado a formar gobierno, a pesar de la lluvia de atentados que cae en aquel desdichado país. ¡Algo insólito! Lo que significa que las cabezas se mantienen frías y serenas, y que habla de una determinación del bando sirio-chiita-iraní de gran calado. Son destellos fugaces del futuro de esta región los que surgen en estos momentos, y ojalá sean lo suficientemente potentes para que marquen algunos de los surcos del devenir, que no es otro que indicar al mundo los caminos del vivir plural que la zona encarna. Por eso siempre hemos considerado al Líbano como ese gran laboratorio donde se están forjando las herramientas del futuro político del mundo, allí donde las diferencias más radicales han aprendido a soportarse para, al cabo, llegar a entenderse, aunque aún les falta mucho para llegar aquí, desde luego…

- Pero la guerra en Siria no tiene tregua…

- ¡Una enorme desgracia! Fíjate que allí alguien quiso descongelar aquel país que la larga dictadura de los Assad había mantenido en estado de nieves perpetuas. Algún aprendiz de brujo, me dirás. Y es verdad. Pero por otra parte, con las velocidades que el tiempo está tomando en este siglo, ¿cómo se podía mantener semejante anquilosamiento? Imposible.

- Tienes razón en lo que dices. Visité Siria hace unos años, y me asombró el enorme control del gobierno sobre la sociedad, que parecía parada en el tiempo, aunque inquieta…

- De ahí el gran fallo y la gran responsabilidad histórica que deberá llevar sobre sus hombros el último Assad, al no haber comprendido que los tiempos ya no estaban para echarse en la tumbona sino que había que empezar a descongelar el país con arte y con paciencia, algo quizás en su día posible aunque muy difícil, dados los tirones del entorno. Los resultados de su pereza están a la vista: la fragmentación absoluta del país. Pero cuando lo que te rodea es puro campo de batalla, es muy difícil mantener la mente clara. De todas formas, la fragmentación es el destino de estos pueblos. Israel piensa que dividir es vencer, y también lo piensan los fanáticos sunitas del Golfo que han financiado estas guerras, pero el futuro de la región es precisamente su rica fragmentación. Que se maten entre si no es lo ideal, desde luego, pero es el camino hacia la multiplicidad consentida. 

- Es el problema de tantos países árabes de la región, que no han sabido evolucionar hacia democracias.

- Por eso es tan importante el acuerdo del gobierno del Líbano. Es evidente que no podemos hablar de una democracia en un sentido estricto y europeo de la palabra, pero llegar a acuerdos es la base de todo sistema democrático. Y eso es lo que llevan haciendo los líderes libaneses desde que acabaron con su larga guerra civil. Un parlamento, el suyo, en el que se sientan los mismos que había antes de la guerra y los mismos que se estuvieron matando durante la misma. ¿No es extraordinario?

Me cuesta entender su lógica pero debo reconocer que es cierto lo que dice: Líbano es un país diminuto donde los distintos pueblos, culturas y religiones que lo habitan deben ponerse de acuerdo para convivir en él. 

- Lo de Ucrania es algo que nos ha cogido a todos por sorpresa. O al menos a unos cuantos. Son estas bombas de relojería que se sabe que están ahí, que todos piensan poder controlar y que cuando menos te lo esperas, te explotan en la cara. Conflictos geoestratégicos clásicos, se dirá. Y es cierto. Pero fíjate en qué ha quedado el asunto: en un problema de cómo manejar la diversidad. Una diversidad muy compleja propia de un país limítrofe, que es donde puede haber más desgarros. Ni lo supieron hacer los antiguos gobernantes, ni parece que los actuales vayan a saber tratar las diferencias, con esta medida de sacar el ruso de lengua cooficial… 

- Yo creo que ha sido un claro choque de imperios: Europa y Rusia, que una vez más chocan entre sí, ¿no te parece?

- Tienes razón. Pero mientras Rusia sí se cree imperio y quiere seguir siéndolo a la manera tradicional, es decir, desde un poder central fuerte y altamente militarizado, Europa finge no serlo. Y en verdad no lo es en un sentido antiguo de la palabra, pues al ser una aglomeración de países, lo que manda en ella es el acuerdo, a pesar de que en los acuerdos mande Alemania. Europa necesita sobre todo inteligencia estratégica, en el sentido de saber muy bien lo que es y comprender que su misión en el mundo es “llegar a acuerdos”, pues tal es su función y su característica principal. Y es en los acuerdos donde reside su fuerza. De ahí que Alemania de momento es quién mejor ha sabido responder al desafío ruso. En vez de sacar los sables y preparar los fusiles, Merkel ha cogido el teléfono para dar un rapapolvo a Putin y a Obama. Los poderes militares se ríen de los teléfonos, pero a la larga, esos son los que salen ganando. La palabra hoy manda en el mundo, y quién todavía no lo ha visto, es que vive en el pasado. 

¡Caramba!, me digo ante los comentarios tan rotundos de Mercadal. Pocas veces lo he visto hablar con tanta contundencia. 

- Pero no hagas mucho caso a mis palabras, Rumbau. Piensa que nosotros vivimos más en el futuro que en el presente, y por eso tantas veces nos sorprenden arcaísmos que consideramos pasados de rosca, como es este delirio de querer controlar países como se hacía antes por la fuerza de las armas. Lo que nosotros vemos es que los poderes seguirán siendo tan fuertes como ahora y aún mucho más, si me apuras, pero con instrumentos de dominio más sutiles e indirectos. La palabra, los acuerdos y los números van a ser determinantes. Manejar la palabra, te parecerá absurdo a fecha de hoy, en que nadie sabe hablar, pero ahí está uno de los secretos del futuro. Hoy vivimos el guirigay de las emociones desatadas, que se venden muy bien en los mercados humanos, pero lo que se acaba imponiendo es la idea que se transmite a través de la palabra y de los números. Ideas nuevas y operativas, eso es lo que importa, nuevos sistemas operativos de la convivencia, que deben basarse en el caos y en el jolgorio de las contradicciones. Cuando se vive en un puro nudo gordiano, no tiene sentido el gesto de Alejandro: por mucho que uses la espada, el nudo persiste, pues lo llena todo. De ahí el error estratégico de Putin, si insiste en las viejas fórmulas…

- Pero mientras se van comprendiendo estas realidades, los ejércitos avanzan y ya han ocupado Crimea…

- Este es otro tema. Lo de Crimea estaba cantado. Y no creo que haya vuelta atrás. La única solución es dialogar con Rusia y dar a entender a sus gobernantes que o pasan por el tubo de la diplomacia alemana, quiero decir, europea, o acabarán pegándose tiros por la culata. Aunque pretender arrebatar Crimea a los rusos, me parece una insensatez. Ahí han fallado mucho los analistas del asunto. De todas formas, a la larga, el futuro de la región está claro: fronteras abiertas, acuerdos comerciales, nacionalidades dobles y triples… Esta es la civilización europea. Aunque las regresiones siempre están a la vuelta de la esquina y las calenturas emocionales gustan mucho de los conflictos bélicos. 

- Hablando de calenturas emocionales, ¿cómo estáis viendo el proceso catalán?

- Por suerte, lo veo frío. Quiero decir, que no hay arrebatamientos ni aspavientos nacionalistas demasiado visibles. Y esto es bueno para todos. 

- Tienes razón. Con todo lo que se ha dicho y publicado contra el llamado soberanismo, las reacciones han sido escasas y más bien frías. 

- Esto debe molestar a las élites españolistas de Madrid, que esperan las calenturas catalanas de las que tanto habló en su día Gaziel. Por eso es tan citado por unos y otros: los de Madrid, para ver si citándolo consiguen calentar de una vez a los catalanes y así se acaba el asunto. Y los de Barcelona, para aprender algo de lo que dijo aquel sabio periodista y mantener la mente fría. 

- De todas formas, ahora que se acerca Sant Jordi, ya se está hablando de movilizaciones. Y ha habido también manifestaciones por el tema de la lengua en la educación…

- Lógico, y por el momento, nada del otro mundo. Debo decir que el asunto catalán nos tiene muy ocupados y sorprendidos, incluso diría que se está convirtiendo en una especie de misterio que tiene a todos los observadores, de aquí y de afuera, en ascuas, pues nadie sabe a qué atenerse. De ahí el interés que despierta, pues si fuera un asunto claro, se le habría dado por zanjado desde hace tiempo. 

- ¿Qué quieres decir con eso de que es un misterio…?

- Parece claro y definitivo que una Cataluña independiente quedaría fuera de la UE. A esta conclusión han llegado todos los entendidos y mandamases locales y europeos. Pero si a pesar de ello, la mayoría de la población persiste en sus trece y vota independencia, la situación que resulta es harto complicada. Claro que se va a impedir la votación, pero no veo muy bien cómo se podrá prohibir que la gente vote sobre un tema que les atañe, aunque sea sólo para saber lo que se piensa. La legitimidad democrática es clara, y eso lo asumen también en Europa. Como también lo es la legitimidad del bando centralista, que se basa en la Constitución y en las votaciones en las Cortes. Dos legitimidades que se oponen pero ambas democráticas, desde el punto de vista de los procedimientos, pues en ambas pesan los votos. Junto a los votos, las razones. Cada lado con las suyas. De algún modo, la apuesta catalana tiene un objetivo claro: su pronunciamiento pide que Cataluña sea considerada como un sujeto político autónomo. Creo que es una conquista que en cierta medida ya se está logrando, aunque requiere formalización, lo que debería hacer una nueva Constitución abierta a cambios en el mapa político. Es decir, el asunto requiere negociación y acuerdos de cambio constitucional. Abrir las puertas a una verdadera descentralización del Estado. Y ahí es donde se rebelan las élites madrileñas, que ven cómo se les escapan las gallinas de oro de las que han chupado siempre. Pues una España verdaderamente descentralizada dejaría de ser España y acabaría convirtiéndose en lo que siempre nosotros hemos anticipado, la FEAA, la Federación Española de Autonomías Auto-determinadas. Es decir, España dejaría de ser sujeto para convertirse en adjetivo. Algo importantísimo para el conjunto, pues la marca española sigue vendiendo en el campo turístico, y nadie va a tirar por la borda este activo. ¿Significa eso que la Monarquía está condenada? Lo dudo mucho. Creo que los españoles, en su nuevo estado de liberación de las partes y por sus reconocidas inclinaciones folcloristas, gustarán tener a una corona que aglutine al conjunto, el cual necesitará obvias coordinaciones, con sus parlamentos y otras cámaras de representación política y popular. 

- Todo eso me suena a ciencia ficción, Mercadal, ya sabes lo que pienso sobre la FEAA…

- Y quizás tengas razón, pues el futuro no siempre aparece claro y son posibles los errores. Pero tanto Bastides como yo nos hemos anticipado al tiempo y ésta es sin duda una de las líneas más claras de evolución que aparece a nuestros ojos. Concuerda sobretodo con la tendencia dominante a la fragmentación que vemos por doquier, así como con el gran reto que a todas luces espera a nuestra especie: encontrar los sistemas operativos capaces de regular la convivencia de las partes con el todo, sin que el todo se coma las partes sin que las partes se maten entre sí y se coman al todo. Por eso se empiezan a ver laboratorios naturales por doquier donde tales cuestiones se plantean. El Líbano ha sido siempre y lo seguirá siendo el perfecto laboratorio donde la multiplicidad en oposición radical aprende a convivir. Europa lo ha sido históricamente, lo es ahora también y lo seguirá siendo. Otro pequeño laboratorio, más folclorista si quieres, es la Península Ibérica y España en concreto. Y lo que más nos anima a ver un futuro espléndido en cuanto a desmembración del conjunto con una rápida recomposición de las partes en un nuevo todo fragmentado, es la gran vocación turística que tiene nuestro país. Ya sabes que el turismo es nuestra principal industria. Pero fíjate: para que realmente cada comunidad, región o ciudad pueda alcanzar su cénit y cantar su do de pecho en materia turística, nada mejor que auto-determinarse y competir todos contra todos. Una competición que requiere coordinación y retroalimentación, pues nuestra pertenencia a Europa nos obliga a ello. 

- Caramba, Mercadal, veo que lo tienes muy claro…

- Hace tiempo que lo tenemos claro, aunque es lógico que el día a día nos traiga modificaciones y nuevos ángulos de vista, todos ellos sumamente interesantes, por supuesto. Pero las líneas maestras están trazadas. Una sorpresa fue ver cómo Cataluña tomaba la delantera y se avanzaba a tomar la plaza número uno donde veíamos a otras comunidades. Para nosotros ha sido como si la historia cogiera un atajo, conectándose al futuro con mucha antelación. Por eso es tan arriesgada la jugada catalana: se avanza en el tiempo para poner su pica de Flandes donde todavía nadie la ha puesto, y sin que las condiciones estén lo suficientemente maduras. Pero ¿cuándo llegarán a estarlo?... En este sentido, el acontecer es una página en blanco en la que cualquiera es libre de proponer su escritura, y si los catalanes han decidido tirar por ahí, pues a ver qué pasa. 

- Por lo que llego a entender, no veis tanto una Cataluña independiente como una Cataluña con un nuevo estatus y distintamente coordinada con España…

- Creo que esto es lo más lógico, y sería a lo más que pueden esperar los del “proceso”. Primero, porque nadie quiere salir de la UE, y segundo, porque la razón práctica indica que es la mejor solución. Siempre habrá otras razones más de tipo absoluto y de máximos, pero nunca alcanzarán la mayoría social del voto. En cambio, un nuevo encaje desde una posición reconocida de sujeto, arrasaría en las urnas. Por cierto, que tampoco lo verían tan mal el resto de los españoles, si se les explicara y dejara votar. Y, por otra parte, sería el primer paso para la realización paulatina de la FEAA, previa desmembración de las partes. ¿No lo crees así, Bastides?

El interpelado, que a lo largo del paseo no había abierto boca, nos miró aturdido, sin entender muy bien la pregunta. Sus ojos estaban en otro lugar, de ello no cabía duda. Quizás veía los futuros impensables de la FEAA en sus posibles evoluciones y gozaba de las originalísimas ideas que las nuevas autonomías auto-determinadas irán inventando para atraer a más y más turistas… No quisimos interrumpir sus visiones, y seguimos, Mercadal y yo, caminando, ahora en dirección contraria al Hotel Vela, con los pies donde rompen las olas del mar y las miradas puestas en el horizonte.


lunes, enero 06, 2014

Llegó el 2014. Crisis y soberanía.



En efecto, llegó este año curioso, por sus resonancias históricas y por su pretensión de ser un año bisagra, en el sentido de querer ser el fiel donde la balanza de la crisis se incline hacia la recuperación, y por ser un año decisivo en el pulso soberanista catalán.

Me dirijo a la playa para charlar con mis dos viejos amigos futurólogos, muy entendidos, como es lógico que así sea por su dedicación, en estos asuntos.

- ¿Qué podemos decirte de la crisis, Rumbau? Creo que todo el mundo está de acuerdo en eso: los que se creen el cuento de la recuperación son los que sienten irrefrenables deseos de que les sigan estafando con la misma alegría de siempre. Ésta es la recuperación, la de los bancos y la de las cifras macro-económicas. Piensa que escuchar cuentos y creérselos es muy humano, sobre todo cuando las cosas están mal. Y las nanas son muy bien recibidas por quiénes están cansados. 

¡Caramba con Mercadal!, nunca lo había visto así…

- Pero todo eso es normal, los poderes son los poderes, y hoy los vientos soplan por la popa, lo cual no es malo en sí: la aceleración del tiempo acelera la historia y los procesos, y a más velocidad, más fuertes son los castañazos que se pegan los conductores. De modo que la próxima crisis está más cerca de lo que nos pensamos, como es lógico que ocurra. Y eso siempre despertará nuestro interés, por supuesto.

- Y del proceso catalanista ¿qué me decís?

Sigue contestando Mercadal, pues Bastides lleva ya una temporada más bien callado y meditabundo. Sin duda procesando visiones del futuro que le llegan a raudales.

- Buena pregunta… Pienso que la afirmación soberanista ha conectado con algo que es muy de esta época, o mejor dicho, de la época en la que nos estamos metiendo. Me refiero a esta fuerza de un extraño individualismo que algunos han dado en llamar Sujeto, cuando éste se empeña en querer salirse con la suya. Aquí nos alejamos del viejo nacionalismo de siempre, el que responde a afirmaciones de raíces colectivas siempre ancladas en el pasado y que se caracteriza por su voluntad de excluir las diferencias. El soberanismo catalán que está despuntando mira más hacia el futuro, incluso diría que quiere anclarse en él. Claro que lo viejo sigue pesando, y que hay tendencias retrógradas que sólo piensan en el pasado. Pero la determinación de inventarse un futuro distinto y propio es la gran característica de este nuevo catalanismo que se postula como sujeto político, lo cual encaja con una tendencia muy propia de nuestra época y a la que es muy difícil resistirse. De ahí el susto cotidiano que se están llevando los que creen en una España eterna  e indivisible. 

- ¿Pero tú crees, Mercadal, que no estamos ante el nacionalismo de toda la vida?...

- Sí y no. Yo diría que existe una base muy sustancial de viejo nacionalismo del tipo que desprecia e ignora lo español. Pero junto a él, despunta y parece llevar la delantera ese llamado “soberanismo” que es muy consciente de que sólo puede triunfar si acepta como principio de partida y de llegada la inclusión de lo diferente. Es decir, si acepta la alteridad en su seno. ¿Y qué mayor alteridad puede tener el catalanismo que lo español? Exquisita paradoja, desde luego, pues la condición indispensable para que la apuesta catalana tenga éxito es que acepte su doble condición española, algo que a muchos les va a costar lo suyo…

- Ya una vez dijisteis algo parecido, y me parece difícil por no decir utópico que el nacionalismo catalán acepte que su alteridad sustancial sea lo español, con todo lo que ello representa…

- Ya he dicho que era una paradoja, exquisita y difícil, pero fíjate que sólo así la apuesta catalanista encontrará la fuerza necesaria para que tenga éxito. Por de pronto, si no afirma su dualidad intrínseca española, pierde la mayoría social, es decir, la mitad automática de los votos. Pero es que además, sólo llegará a entusiasmar a las nuevas generaciones, a las de adentro y a las de afuera, si la apuesta es seria de verdad respecto al tema de la diversidad: es decir, el catalanismo como garantía de respeto de lo múltiple y de la diferencia. Si el soberanismo catalán se sustenta sobre estos principios, ten por seguro que arrasa en sus pretensiones. Por eso desde Madrid buscan despertar, con sus constantes provocaciones, al nacionalismo de siempre, que conocen muy bien y con el que es muy fácil lidiar…

- Leía el otro día un magnífico artículo de Antoni Puigverd en La Vanguardia, creo que se titulaba “Bajo los tilos”, en el que citaba a Gaziel con una célebre frase suya que dice que cuando el catalanismo se calienta, encoge, en el sentido de que pierde fuelle y base social. 

- Y tienen toda la razón del mundo Gaziel y Puigverd, por eso es tan importante que la respuesta a los ataques fogosos del centralismo no sean los típicos calentones centrados en los agravios comparativos recientes o pasados, que producen encogimiento, malos modos y separaciones, sino que sus reacciones deberían ser una apuesta rotunda por el futuro y por la diversidad, incluida la más difícil de todas, que es la referida a la alteridad más íntima de lo catalán: lo español. 

- Por eso decíais el otro día que el retorno de los toros en Cataluña sería una jugada maestra, ¿verdad? 

- En efecto, así es, aunque tanta sutiliza política no la veo hoy por hoy. 

- Muy difícil lo estáis poniendo, Mercadal…

- Lo veremos muy pronto, y de ahí el gran interés de la época que nos ha tocado vivir. Si el catalanismo se sustenta realmente sobre este llamado “soberanismo” de nuevo cuño, basado en el deseo de convertirse en un sujeto político que ancla sus referentes en el futuro y en el respeto absoluto a lo múltiple y a las diferencias, creo que acabará saliéndose con la suya. Si, por el contrario, sólo habita en él el viejo nacionalismo de siempre y se deja calentar como decía Gaziel por las grandes contiendas a las que deberá enfrentarse, puedes dar por seguro que terminará vencido y mal. 

- Pero eso iría en contra de vuestras predicciones de futuro, que veían a todas las Comunidades Autónomas del país auto-determinadas…

- No lo creo, sólo sería un retraso de algo que se acabará imponiendo por el peso de los hechos. ¡Tiempo al tiempo! La descomposición de España es una evidencia innegable, y lo que estamos viendo ahora es una aceleración súbita producida por la crisis y por determinados destellos visionarios de algunas personas adelantadas. Pero si fracasa el “proceso”, como lo llaman algunos, no significa que no vuelva a haber otro después, que seguramente se iniciaría en otro lugar del mapa, lo que daría un descanso al catalanismo y le permitiría madurar hacia posiciones más adelantadas…

Aturdido, decidí dejar la conversación en este punto, vencido por la extraña lógica de mis amigos futurólogos, para los que el tiempo parece serles tan amigo, ansioso como está en que todo vaya rápido y a lo loco, para regodeo de los mismos.

jueves, diciembre 19, 2013

El despegue de Cataluña


Hoy sabemos que las realidades que pisamos son frágiles y efímeras, y que lo contemporáneo es sinónimo de cambio constante. Cuando parece que ya te has adaptado a una realidad, un imprevisto o un imperativo emergente te la cambia en otra, no se sabe si mejor o peor, pero en todo caso distinta. Los españoles deben sentir algo así cuando miran el país al que pertenecen, y los catalanes nos sentimos protagonistas de un movimiento que nos postula como sujetos políticos, donde antes éramos una simple región o comunidad como las demás. Ante el vértigo impresionante de la situación, me dirijo a la playa para charlar con mis dos amigos futurólogos, con los que suelo departir estos asuntos y que, por lo general, consiguen aclararme o, al menos, fascinarme con sus pronósticos y visiones heterodoxas.

Les interpelo sin preámbulo alguno, pues la situación está lo bastante caldeada y clara como para no perder el tiempo en formalismos. Como siempre, es Mercadal quién responde, mientras Bastides, el zapatero visionario de la Barceloneta, escucha en silencio nuestra charla:

- ¿Pero habéis visto como está el tema?...

- Las cosas van más deprisa de lo que pensábamos, Rumbau. Siempre dijimos que íbamos hacia la fragmentación de España, pero la realidad nos está pillando.

- Sí, la doble pregunta ha sido un éxito de los partidarios de la consulta, pero todo el mundo sabe que no habrá consulta alguna…

- Tiempo al tiempo. Y la realidad del asunto es que han puesto mucho tiempo por delante. Un año es una eternidad.

- ¿Pero pensáis que el gobierno español aceptará finalmente la consulta?

- No, pero cuando algo se mete entre ceja y ceja de la gente, su realidad es un hecho. Un año de pensar la pregunta es un año de pensar la respuesta. Ya me dirás cómo consigues luego que ésta de esfume. Por eso la jugada de los políticos catalanes ha tomado por sorpresa al gobierno español: éste pensaba que no se pondrían de acuerdo y que todo sería un galimatías. Y se han encontrado con dos preguntas claras y meridianas. Y una fecha. Podrás estar de acuerdo o no con ellas, pero ahí están. Con un buen apoyo parlamentario y propagadas a los cuatro vientos por todos los medios posibles. Difícil hacerla desaparecer…

- De acuerdo, la pregunta está ahí, pero eso garantiza el famoso choque de trenes…

- Pero Rumbau, si los trenes andan chocando desde hace meses… Lo importante aquí es el año que se han dado por delante. Demasiado tiempo para frenar esa ola que se irá gestando desde ayer mismo. Ese es el gran problema que tiene el gobierno español. Si se limita a esperar, se encontrará con la ola tan subida que no habrá dique que la detenga. Están obligados a mover ficha, es decir, a ofrecer algo distinto a la pregunta, pero como los del PP se han empeñado en decir no a todo y en querer someter a la autonomía catalana como única alternativa, se han negado a sí mismos la posibilidad de ofrecer nada. La cosa es muy grave para ellos y lo curioso es que no lo saben. Piensa que Europa no puede permitir que un país como España se vaya al garete por la cerrazón de un partido anquilosado en el tiempo. Lo más seguro es que les obliguen a mover ficha, a ellos o a los socialistas, y que ofrezcan a Cataluña una solución aceptable para todos. Por eso la jugada de Mas, que en el fondo busca eso, es magistral.

- Muy optimistas os veo…

- Lo que nos preocupa es otra cosa: el retraso en la verdadera fragmentación de España.

Lo dice Mercadal mirando a su cómplice y amigo, Bastides, como si estuviera desvelando pensamientos compartidos entre ambos.

- ¿Pero es que aún pensáis en la FEAA?... –les pregunto admirado, recordando sus predicciones de la conversión de España en la Federación Española de Autonomías Autodeterminadas, una de las ideas más extravagantes de mis amigos pero no por ello menos defendida por ambos.

- Por supuesto que podemos estar equivocados, lo aceptamos. Pero es que la realidad del mundo va por ahí. Siempre habíamos pensado que los primeros en querer salirse del conjunto serían los murcianos y en el año 2050, ¿no es verdad, Bastides?...

El interpelado asintió levemente con la cabeza, pero sin ganas de participar en la conversación. Se le veía taciturno y, conociéndolo como le conozco, muy inspirado, inmerso en sus visiones.

- … y fíjate, hemos sido los catalanes, al final, los que hemos salido por peteneras. Nunca lo hubiera pensado. Pero los hechos están ahí para demostrarlo. En fin, tampoco importa tanto que sean unos u otros. Es posible que el contagio llegue antes a Valencia que a Murcia, pues el llamado Corredor Mediterráneo está despertando extrañas imaginaciones en los valencianos, ya sabes cómo les gustan los jolgorios a nuestros vecinos del sur, y el que hemos armado aquí supera a todas las fallas juntas. Pero el problema es que al ser Cataluña el primero en despegar, está retrasando el despegue de los demás, me refiero a las periferias, atrapadas por las intransigencias españolistas. Fíjate que si Murcia o Valencia hubieran sido las primeras en autodeterminarse, dejarían sin respuesta al nacionalismo español o al menos con la munición muy mojada. Los valencianos son unos maestros en los fuegos artificiales y saben muy bien cómo manejarlos, de ahí que enfrentarse a ellos desde posiciones emocionales es muy difícil por no decir imposible. Los catalanes, en cambio, no entendemos de estos lances, como lo demuestra la suspensión de la Corrida. Una falta absoluta de sentido común, de inteligencia emocional y de buen humor. Con lo fácil que era dejar que fuera finiquitando por su propia inercia…, pero tuvieron que demostrar, los políticos catalanes, su pedigrí de no-españolidad metiéndose con algo tan catalán como son los toros…

Cuando sale el tema de los toros, a mis amigos se les va el entendimiento, de modo que intento distraerlos del tema:

- Pero volviendo a lo que decías, ¿por qué estáis tan seguros de que detrás de Cataluña seguirán las demás autonomías?

- Son muchas las razones. Pero un síntoma claro es esta afirmación hoy tantas veces pronunciada, de la indivisibilidad del país. Cuando se insiste tanto en este tipo de afirmaciones, en las que se mezclan los deseos con las realidades, no lo dudes: en el fondo están avisando cuando no clamando para que suceda lo que niegan. Dicen los políticos: jamás bajaremos las pensiones, y a los pocos meses las bajan. Así ha sucedido en estos últimos años: todo lo negado se ha cumplido. No creo que la famosa indivisibilidad de la patria vaya a ser una excepción. Pero ya sabes cuál es nuestra predicción: una vez todos autodeterminados, se van a juntar de nuevo para garantizar que las cosas funcionen. Al no haber patria común alguna, desaparecerá el miedo a la misma, de modo que los periféricos más separatistas serán los primeros en clamar por una asociación bien cimentada por los intereses económicos y las urgencias logísticas. Así se salvará España: dejando de ser ella para seguir existiendo con otras formas y nombres. Quizás sea entonces el momento de acudir a los antiguos ensueños ibéricos. Pero todavía falta mucho para que podamos comprender estos arcanos que nos van a sorprender tanto…

Bastides, muy callado hasta entonces, saltó de pronto deteniéndose y fijando su mirada en la línea del horizonte:

- En verdad, en verdad os digo, que tienes toda la razón del mundo Mercadal. Y aunque el advenimiento de la FEAA esté todavía lejano, todo llegará a su debido tiempo. El problema principal de España es hoy su nombre, en el que muy pocos creen adentro, pero no afuera, especialmente los turistas, que lo asocian al sol y a los apartamentos baratos, motivo por el que en el futuro la marca española regresará a las autonomías autodeterminadas para garantizar la afluencia de público, y por ello Cataluña, que siempre ha sido la más lista, será la primera en recuperar los toros, la españolidad folclórica y la bandera bicolor en la Corrida, cuando ya no se exhiba en los balcones oficiales ni se refiera a patria alguna.

Las palabras de Bastides nos dejaron tan sorprendidos como impresionados, sobre todo por el tono solemne que empleó. Los dejé paseando por la playa mientras regresaba yo al vestuario del Club, absorto en mis pensamientos y en los de mis amigos, cada día más lanzados en sus averiguaciones del futuro…