lunes, octubre 14, 2013

Cronos y Plutón, cambio y destrucción

Plutón, de Agostino Carracci.
Pensaba el otro día cómo la actualidad nos tiene cogidos por el pescuezo, obligándonos a pisar realidades que nos llegan impuestas y de las que parece que no hay escapatoria alguna. Sensaciones que producen desazón y que incitan a replantear no pocas cosas. Por ello, cuando el otro día decidí acercarme a la playa para visitar a mis amigos los futurólogos, lo primero que les solté fue preguntarles cómo veían el momento actual. Y al acto contestó Bastides:  

- Los Tiempos, Rumbau, los Tiempos son los que mandan, ahora y siempre, pero hoy más que ayer.

Vaya, pensé, lo he pescado en un buen día. El adivino de la Barceloneta está últimamente más inspirado y hablador que nunca, lo que quizás indique que se halla atravesando una buena veta de futuro, según su propia terminología, mientras que Mercadal, que trabaja con la Astrología, se muestra más taciturno y apagado, como si no le gustara demasiado lo que muestran las estrellas. Le pregunto a qué tiempos se refiere.

- Permíteme que descarte primero el tiempo de los relojes. Lo hemos dicho muchas veces, el tiempo de las horas, los minutos y los segundos gobierna el engranaje de las cosas y marca nuestras vidas, pero no es el nuestro, quiero decir, no es el que nos interesa.  Sí, es el tiempo del trabajo, de la televisión, de los viajes en tren o en avión, pero poco más hay que decir de él.

- Un tiempo cada día más omnipresente, decisivo y “profundo” –apunto yo-, todo hay que decirlo, Bastides, y en un sentido casi literal de la palabra, pues el uso que los especuladores financieros hacen de los minutos y de los segundos, por no decir ya de los micro y de los nanosegundos, no sólo estira el tiempo hacia adentro, sino que produce descalabros financieros y la ruina de países y sociedades enteras.

- Tienes toda la razón del mundo, Rumbau, pero a mí, me interesan los otros tiempos, esos que van a su aire. Si el primero de los tiempos abusa de nuestras limitaciones, esos otros nos desbordan y nos confunden, y por eso me atraen.

- Francamente, no sé a qué tiempos te refieres….

- A los bandazos de Cronos. Yo los llamo así. Aunque en realidad Cronos lo único que hace es dejar en libertad a todos los tiempos. Fíjate que cuando Zeus venció a su padre el Titán, lo encerró en el Tártaro, que es como decir que puso a Cronos y a sus huestes en un saco, pues eran muchas las fuerzas que gobernaba el viejo dios. Zeus cuidó de los humanos largo tiempo, hasta que los viejos dioses amigos de la Humanidad se durmieron y se olvidaron de sus protegidos. Gea, la arrugada Tierra, indignada de ver cómo los humanos se alzaban en el vacío dejado por los dioses, bajó al Hades, despertó a Plutón y abrió el saco donde Cronos dormía encorvado. Así irrumpió la cólera del Titán sobre la Tierra y con él las furias que le acompañan. Una tempestad de Tiempos feroces asola desde entonces la tierra. Y nosotros somos sus víctimas más evidentes.

Tiempos. Imagen de Bnei Baruch. Copyright ©1996-2013
Me encantó aquel relato de dioses y furias en desbandada, como si fuera un cuento al que Bastides daba mucho significado.

- Todo eso te sonará a cuento chino, y lo es en cierto modo, pero explica muy bien la situación actual. Fíjate que cuando los dioses amigos gobernaban la Tierra, todo tenía un orden, es decir, un tiempo. Las culturas de los pueblos vivían en tiempos cerrados, con los ritmos y las secuencias muy bien marcados por los ritos y las tradiciones. Pero al relajarse las religiones e imponerse el mundo de la razón y de la ciencia, los humanos abandonamos los cuentos colectivos y establecimos un tiempo nuevo, el considerado como propio, que marcamos con el reloj. Desde entonces, la civilización humana vive sometida al reloj, al nuevo tiempo de la mecánica. Y en nuestro delirio de grandeza, creemos gobernar con él al mundo.

- Y en esas estamos…

- Sí, pero no. Aun no hemos comprendido que Cronos ha despertado y que al abrir su saco, ha liberado a todas las furias que están con él y que representan a todos los tiempos del universo. Acuden en tropel y el caos está servido. ¡Llegan tiempos de destrucción, Rumbau, no te quepa la menor duda!

Me extraña esta afirmación, cuando mis amigos suelen ser siempre optimistas respecto al futuro. Se lo digo y Mercadal, hasta ahora callado y pensativo, interviene en la conversación:

- Sé lo que estás pensando y sé que te extrañan las palabras de Bastides. Pero las entenderás cuando te muestre que sus visiones se ajustan a la pura realidad. ¿Acaso no vivimos una época de fragmentación y de conflicto constante, en la que las partes, antes unidas en conjuntos más grandes, disputan al todo el derecho a ser libres y autónomos, a marcar sus propios tiempos y ritmos? La pretensión de imponer a las partes tiempos únicos, según intereses parciales, ha perdido fuerza y se ha convertido en un delirio del que los poderes son víctimas. Y ya sabes cómo acaban los delirios. La fragmentación de las partes es también un delirio, pero que va en la dirección correcta marcada por Cronos. Este dios gusta de la libertad ácrata y soberana de los múltiples tiempos. Aunque debo decir que mi manera de ver las cosas es algo diferente a la de Bastides.

Nos paramos para dejar pasar a un patín del Club Natación Barcelona, que iba rezagado respecto a los demás que ya habían partido hacía rato, el cual salió disparado surcando las olas del mar.
Bastides, intrigado por las palabras de su amigo, se detuvo un largo rato escuchando lo que le decía Mercadal:

Hades y el Can Cerbero.
- Tú hablas de Cronos, y entiendo perfectamente tus palabras. E incluso te digo que comparto al cien por cien lo que dices. Pero ya sabes que los astrólogos hablamos de Saturno, el tiempo de los romanos, y que es el nombre de uno de los planetas más antiguos del Sistema Solar. Para nosotros, Saturno es el planeta de los impedimentos, de la lentitud, muy diferente a la significación que tiene Cronos para ti, más referido al tiempo desbocado de los Titanes. ¿Significa  eso que estamos hablando de dos dioses, o acaso de dos planetas diferentes? Podría ser. Pero también hay otra explicación: el Saturno romano de la vieja Astrología es el Titán encerrado en el Tártaro por Zeus, y de ahí que simbolice lo impedido, lo maniatado y lo que no avanza. Mientras que el Saturno de hoy, según la nueva mitología de la que estamos hablando, sería un Saturno liberado que acogería el significado más real del tiempo creativo, es decir, del que cambia las cosas. La emergencia y la visibilidad del despiadado Plutón, el invisible hijo de Saturno, significa la primera abertura del Tártaro, pues bien sabido es que tenía su reino en este lugar oscuro y maloliente, donde Zeus encerró a sus enemigos. Plutón abrió el camino a la transformación de Saturno. Éste, al salir en pos de su hijo, desplegó su gran potencialidad destructiva y creadora. Destruir y crear, ¿no es eso lo que hace el tiempo? Padre e hijo se pusieron a la labor. Lo que cambia no pocos significados de la vieja interpretación astrológica, desde luego…

Y se quedó callado y pensativo Mercadal, como si hubiera entrado en terrenos inhabitados en los que se sentía inseguro.

- Has dado en el clavo, Mercadal. Si los tiempos cambian, ¡cómo no va a cambiar el mismo Tiempo, que es sinónimo de cambio! Ya sabes que no sé nada de Astrología, pero tus palabras me suenan muy sensatas.

Escuchar a aquellos dos viejos hablando de mitología como si estuvieran hablando de personajes reales a los que veían cada día, me llenó de admiración. Decidí terciar a ver si sacaba algo en claro.

- Pero bueno, todo este asunto del tiempo y de los dioses en qué se traduce, según vosotros, a la realidad del día a día…

- ¡Son las noticias del periódico, Rumbau! ¿Has visto la manifestación de los que se sienten también españoles además de catalanes? Han llenado la Plaza de Cataluña, eso es verdad, pero se han quedado a mucha distancia del despliegue  colectivo independentista del último 11 de septiembre.

- ¿Y eso qué tiene que ver con el tiempo?

Arco de Triunfo de Barcelona. Foto de
Josep Renalias (Wikipedia)
- La pulsión fragmentadora está representada, hoy y aquí, por el independentismo. El tiempo español ya no interesa ni seduce a los catalanes. Esos se han inventado un tiempo nuevo, diferente, ni mejor ni peor, simplemente distinto, y lo han llamado Independencia. La rutina española, con la excusa de los agravios, de la economía y de la historia, se ha hecho vieja y antipática para ellos. Los catalanes se han inventado un tiempo propio del que quieren ser soberanos, y cuando una idea de este tipo entra en la mente de los individuos, es muy difícil cambiarla. ¿Por qué lo han hecho? Pues seguramente porque tocaba hacerlo o porque estaban hartos del otro tiempo. ¿Acaso han oído en sus sueños los clarines de Cronos y los ímpetus de Plutón, y acuden a su llamada? Podría ser. Los pueblos despiertos y con ganas de cambio son los más sensibles a estos redobles del Titán. Todos se escandalizan: el poder de la vieja España y los poderes de la vieja Europa. Pero cuando los clarines suenan, todo salta por los aires. Fíjate que el anarquismo cuajó en Cataluña, una tierra que siempre ha gustado de ser muy soberana, sobretodo sus individuos aisladamente. Mira a Gaudí: tan loco y singular que no sólo está considerado un genio, sino que se ha convertido en la principal industria de Barcelona!

- ¡Caramba, Bastides, me has dejado de piedra!

- ¡Pero cuidado! Los catalanes se han metido en una situación tal de cambio y de novedad, que sólo a través de una poderosa inventiva podrán salir adelante. Lo viejo ya no sirve para quién se adentra hacia lo desconocido, a no ser que quiera descarrilar. La única manera de inventarse un Tiempo nuevo, que es en definitiva lo que pretenden, es crearlo de verdad, es decir, inventar formas nuevas en los temas de la organización, de la convivencia y de la representación política. Están obligados a ello, y si no lo hacen, la aventura no dará fruto alguno. He aquí el reto en el que se han metido.

- Muy alto pones el listón, Bastides…

Saturno
- Lo es. Pero los retos están para eso, para enfrentarse a ellos. Nosotros ya hemos marcado algunas pautas, como las ideas neomonárquicas o el regreso de la Corrida de Toros, muy catalanizada, eso sí, algo de trascendental importancia en un futuro próximo. Pero hay que dar tiempo al tiempo para que las cosas cuajen y sucedan. Nunca las prisas han sido buenas, aunque el nuevo tiempo catalán parece que tiene mucha, de prisa. Pero lo que sí puedo garantizarte, es que las sorpresas están garantizadas.

- No sé si todo el mundo lo ve tan claro. El embrollo es considerable y las posiciones muy encontradas. Yo lo veo muy complicado…

- Mira, poco importa eso. Si alguien me pregunta: ¿es todo eso bueno o malo?, yo le diría que ni lo uno ni lo otro. Cuando las fuerzas que se desatan pertenecen a estas dimensiones que escapan de las personas individuales, no hay nada que decir, simplemente contemplar y admirar el desarrollo de la historia. De todas formas, aquí vivimos en una balsa de aceite. Fíjate en Siria: ¡allí sí que están desatadas las furias de Plutón y de Cronos al cien por cien! Mientras aquí parece que las cosas se encarrilan hacia lo creativo, allí la destrucción está servida. El todo sostenido por el dictador Assad ha saltado por los aires. Y los intereses cruzados se han apoderado de la región, utilizando los fragmentos y las partes según sus conveniencias, unos contra otros. Parece una diana marcada por varias cruces que indican hacia donde disparar: la religiosa con el choque entre sunitas y chiitas, las regionales entre los conglomerados Irán-Siria-Líbano-Irak y Arabia-Israel- EEUU-Turquía… Todas las pendencias se juntan para que las partes divididas se enfrenten entre sí. Cambio y destrucción. Cronos y Plutón. ¿Quieres más ejemplos? Cada país tiene los suyos, y hoy la lucha de las partes con los todos es una regla tan general como inevitable.

- Y vosotros, que os centráis en el futuro, ¿sabéis donde está la solución?

- ¿Qué solución quieres que haya? Deja a los tiempos hacer su labor. Nosotros a lo máximo que podemos aspirar es a postular etapas. Y parece evidente que una de las visiones a la que tarde o temprano se llegará, es la perspectiva planetaria. Cuando el Todo es todo el planeta: podemos fragmentarlo lo que queramos, pero los intereses de este Todo ya no son parciales sino los de todos. Acaso el día que haya colonias en Marte o en la Luna, podamos hablar de otros Todos e intereses otros, pero desde luego las perspectivas serán muy diferentes. Fíjate que las épocas más largas de paz siempre han sido bajo los imperios. Porque eran Todos que garantizaban, en mayor o menor grado, la salvaguarda de la variedad del conjunto. Europa ya funciona de algún modo así, y por eso los catalanes buscan su amparo. Respecto al Todo planetario, sería como un imperio del planeta. ¿Significa eso que se habrán acabado las peleas? En absoluto, pues las partes siempre serán díscolas y querrán ser más grandes unas que las otras, pero al menos los poderes deberán estar repartidos desde una perspectiva de intereses globales en relación con los particulares. Pero esta utopía difícilmente será realizable. El conflicto está en el ADN de nuestro planeta, Rumbau. A no ser que entremos en los detalles…

- Tienes mucha razón en lo que dices, Bastides –interviene de pronto Mercadal muy excitado-, lo nuestro es el detalle, ¡sí señor! Las generalidades están muy bien y sirven a veces de referencia, pero es en el detalle donde están los datos importantes del futuro. Y es aquí a donde debemos ir. Hay muchos puntos a discernir en estos planteamientos, por ejemplo los de la organización política. Aquí debemos ser estrictos: sólo una poderosa inventiva puede hacer evolucionar las cosas con un mínimo de éxito.  Ya lo dijo antes Bastides en el caso catalán. Quién quiera cabalgar los Tiempos, deberá crear con ellos, tal sería el lema de nuestra época. Y para ello, lo que importan son los detalles, Rumbau, las personas y los detalles…

Los dejo convencido de que sus delirios mitológicos de futuro contienen más verdad que muchas de las voces que pretenden explicarnos el presente…

lunes, agosto 05, 2013

¿Se van de vacaciones los futurólogos?




Comprendo perfectamente que a más de algún lector le sorprenda el título que encabeza esta entrada. También yo lo encuentro caprichoso e incluso anodino, pues ¿a quién le importa que unos supuestos futurólogos se vayan o no de vacaciones? A nadie, desde luego. Pero si me he atrevido a ponerlo, es porque así me lo pide la larga charla que ayer tuve con mis amigos, los dos futurólogos de la playa, cuando les alcancé para tratar de nuestros temas habituales.

Fue un día magnífico, de sol espléndido y con un mar de los que Mercadal califica de "Costa Brava", transparente e insólitamente limpio de residuos, algo que suele ocurrir cada vez menos en pleno agosto, cuando el viento que aquí llamamos de "garbí" agasaja generosamente a los bañistas. En estos días especiales, solemos bañarnos más de lo habitual, pues sabemos bien que estos azares de la climatología son un regalo de los que nuestro estimadísimo Mar Mediterráneo cada vez es más tacaño.

Cuando nos encontramos, y tras los saludos habituales, les pregunté -sólo por cortesía, pues bien sabía la respuesta- si se iban de vacaciones.

- Por supuesto -me contestó muy solícito Bastides, lo que me sorprendió no sólo porque nunca los he visto irse de vacaciones sino porque al ser más bien parco en palabras, suele ser su amigo Mercadal quien responde el primero a mis preguntas-, por supuesto que nos tomamos vacaciones, pero ¡cuidado!, no lo vayas a entender mal, nuestras vacaciones o más bien diría yo, mis vacaciones -y lo dijo con una mirada de respeto a su amigo astrólogo, al que no quería incluir en ningún "nosotros" que pudiera ofenderle- no tienen nada que ver con esta idea de no hacer nada y de cambiar de hábitos, todo lo contrario, mis vacaciones consisten en seguir haciendo lo mismo de cada día, sin la menor alteración, paseando por la playa y dejando caer las interrogaciones en la línea del horizonte, pues ¿qué sentido tendría dejar de hacerlo? Para mí, ninguno.

- Ni para mí, Rumbau -añadió Mercadal, muy atento a las palabras de su amigo zapatero. Comprendí que su afirmación tenía más de cortesía que de verdadero convencimiento, y se le notaba que ardía en deseos de saber por dónde acabarían los razonamientos de Bastides.

- Pero bueno, ¿de qué tipo son entonces tus vacaciones? -le pregunto muy divertido ante el derrotero de su respuesta.

- Fíjate que si el Futuro es mi mayor preocupación, mal haría yo en despreocuparme del mismo, ni que sea por un día. No, Rumbau. Pero ¿significa eso que no paramos? En absoluto. En estos días de tanto calor nos tomamos ciertas licencias vacacionales en un detalle aparentemente nimio, pero para mí muy importante: ese apremio de la presión diaria del acontecer es detenido por la atención, que de pronto se vuelve entre perezosa e indiferente. Quiero decir: las visiones vienen, pues mal haría en no dejarlas venir, pero llegan y son recibidas sin entusiasmo aparente, con actitud vacacional, es decir, con una cierta desidia o llámalo indiferencia si quieres. Lo que me permite detener si no la óptica, sí las mecánicas reflexivas, las cuales se toman en efecto unas merecidas vacaciones. Ese relajo puede llegar a durar meses, fíjate si se alarga mi período vacacional, sin que importe que los aconteceres se sucedan con frenesí desmedido, da igual, lo que suele suceder, como si los acontecimientos esperaran mi indolencia para precipitarse en la locura del día a día, pero yo sigo con mi óptica relajada, dejando pasar al tiempo de las prisas, hasta que el mío, me refiero al tiempo mío, se cansa de no hacer nada y de vacacionarse, y decide sumarse a la marcha del que pasa por la calle, lo que de inmediato se traduce en un raudo encendido de motores.

- ¡Admirativo al cien por cien!`-exclamó Mercadal, atónito y maravillado por las explicaciones tan sutiles de su amigo.- Me sumo a tu perspectiva, aunque debo decir que al proceder mis visiones de una realidad de dos dimensiones, pues las cartas astrales que uso para mis interpretaciones son planas, varía también la dimensión temporal de las mismas, de modo que lo que para ti son vacaciones de atención lenta, para mí lo son al revés, de atención desmesurada, pues bien sabido es que la disminución de las dimensiones visuales aumenta la imaginación que provoca en nuestra mente, para así remediar la carencia. Dicho en otras palabras, la actitud vacacional en la práctica astrológica no hace más que multiplicar la imaginación visionaria, como si la atención esperara estos momentos de silencio y de descanso para aumentar el volumen y la amplitud de sus visiones. ¿No es eso increíble?

- ¡Lo es, Mercadal, lo es, y por eso podemos decir al cien por cien que ambos nos vamos de vacaciones cuando llega agosto, aunque sea para hacer más de lo mismo, tú en un sentido aumentativo y yo disminuido, lo que se traduce en una compensación  y en unos resultados a veces bien paradójicos, pues bien sabido es que la intensidad visionaria, por muy buena que sea, nubla la claridad de las imágenes, mientras que en una situación de lentitud receptiva, se suple la carencia con la claridad, con lo que en el fondo nada cambia. ¿No es esto extraordinario?

Realmente, estaba admirado de cómo aquellos dos viejos le estaban dando la vuelta a mi pregunta, sin saber a ciencia cierta si en el fondo no se estarían divirtiendo a mi costa. Pero no era éste el talante de mis amigos, educados y solícitos "al cien por cien", como ellos mismos dirían. No, simplemente mi pregunta les había despertado una interrogación a la que gustosos se habían entregado, dando con respuestas a cuál más curiosa y bizantina.

- Las vacaciones, Rumbau, son importantes, qué duda cabe, incluso diría mucho, pero para las personas que trabajamos en cosas propias, quiero decir, en cosas que no nos son ajenas, el detenimiento de la actividad se traduce en una disminución del ruido ambiental, como si bajara el tráfico de la ciudad, como en efecto ocurre, lo que en mi caso permite bajar el ajetreo visionario y así gozar de una óptica mucho más refinada, de una nitidez escalofriante, y, en el caso de Mercadal, al revés, aumentar este ajetreo hasta cotas que jamás alcanzarían las dos dimensiones de los planos astrales bajo el acopio de la polución pluridimensional de las épocas no vacacionales. Nuestras vacaciones se comportan al modo de la naturaleza más elemental, cual es la parasitación de las demás vacaciones, pues así es como actuamos, del mismo modo que los camareros y los empleados de los hoteles se suben a lomos del turismo, para hacer ellos su propia temporada vacacional a base de trabajar, para luego invertir los turnos y dejar de hacerlo al llegar la época del paro estacional. ¿Lo entiendes?

- ¡De cajón, Bastides, de cajón! -exclamó Mercadal, asombrado de los arranques de su amigo, normalmente parco en palabras.- Se nota que estás de vacaciones y que gozas de una visión clara y limpia, como el día de hoy que nos regala con este mar tan transparente, y te doy la razón en todo aunque en mi caso suceda al revés, y la intensidad de mis visiones me esté dejando casi sin habla...

Desconcertado con sus palabras, me quedé yo también sin saber qué decir, como parecía haberle ocurrido al doctor astrólogo, aquejado por lo que él llamaba el "asalto imaginativo" de las dos dimensiones. Pensé entonces si acaso no vivíamos todos inmersos en un mundo de tres dimensiones reducidas a dos, viendo la realidad en un plano, motivo por el que nos pasamos el día delirando e inventando lo que vemos, metidos en trabajos que nos son ajenos y por ello mismo perdidos en un galimatías de puntos, rectas y círculos del que no entendemos nada. Mientras que si viéramos la realidad con sus tres dimensiones, quizás gozáramos de más tranquilidad y nitidez, lo que nos abriría los horizontes de otras dimensiones ocultas y aun más ricas, y de las que quizás fuéramos más dueños...

Me alejé de la playa más pensativo que nunca y con ganas de volver a encontrarme con estos dos tan entrañables como delirantes amigos.

viernes, junio 28, 2013

Presentimientos de futuro: prisas e irrealidades




Tras serenarse el ritmo de los viajes, pude por fin reunirme con mis amigos de la playa y compartir algunas de sus ideas y elucubraciones, siempre dignas de ser escuchadas. El tiempo caluroso y soleado ha sido el otro acicate, con una playa que ya empieza a insinuar llenos veraniegos.
Los encontré como siempre frente al monumento dedicado al "quart de casa" que se levanta en la playa de la Barceloneta. Tras los saludos, entramos rápido en materia.

- ¿Por dónde andan vuestros últimos presentimientos? -les pregunto, pues sé que con mis amigos lo mejor es ir directo al grano.

- Por Siria y por Irán. ¡Menudo rompecabezas se ha montado en esta región! -responde Mercadal, siempre atento a las cuestiones de política internacional.

- Constato pues que el tema de la crisis ya no os interesa tanto.

- Por supuesto, Rumbau, por supuesto, pero cada cosa a su tiempo. Aquí parece que hemos entrado en una zona de estancamiento en la que no se va ni palante ni para atrás. Aparentemente parece que hemos tocado fondo y el gobierno no se cansa de decirnos que a partir de ahora todo será volver a subir. Insisto, yo creo más bien que hemos alcanzado el estancamiento. En cambio, en la región siempre calentita de Oriente Medio, las cosas están que hierven.

- Sí, la guerra en Siria parece que no se para...

- No sólo no se para, sino que la está ganando Asad y sus aliados chiitas del Líbano. Fíjate el embrollo que se está armando con la plena entrada en el conflicto, ya sin disimulo alguno, del partido de Hirzbolá. No es poca broma. Piensa que sus fuerzas son de lo mejor preparadas de la zona. Y el hecho de que hayan intervenido abiertamente, significa que han optado por el bando gubernamental sirio hasta el final. Y la paradoja de todo este asunto es que al otro lado, el de los rebeldes, los que están ganando la partida son los extremistas sunitas apoyados por Arabia y por Al Queda. De modo que la ayuda americana, que tanto se ha hecho esperar, ahora que llega irá directamente a manos de estas fuerzas que van a barrer con cualquier atisbo de pluralidad en un país tradicionalmente de culturas plurales. La única solución es que Turquía consiga imponerse, calmando a unos y a otros, pero todo parece indicar que su implicación será limitada y distante, cuando no equivocada. Esperemos que no sean tan torpes...

- Pues sí, parece un verdadero embrollo...

- Pero que las cosas se están moviendo lo indican las elecciones en Irán. Para sorpresa de todos, ha ganado un pretendido amigo de los reformistas. Interesante situación. Siempre hemos pensado, ya lo sabes, que en Irán es donde se encuentra la clave de todo el desarrollo de Oriente Medio: un país enorme con una cultura sofisticada y una población joven y repleta de energía. El día que consiga sacarse de encima el tapón de los viejos ayatolás, el país emergerá como una nueva Turquía  pero con un avanzadísimo nivel cultural de su población. Cuidado con su despegue. Por eso tanto Israel como los árabes están haciendo todo lo posible para taponarlo y que no se saquen la dictadura de encima. ¡Libres serían un revulsivo total para la región!

- ¿Crees que Turquía apoya esta emergencia iraní?

- Los actuales dirigentes turcos son antes que nada buenos businessmen y si ven allí negocio, sin duda que los apoyarán. Desconozco cuales son las relaciones entre ambos países, pero me imagino que deben apoyarse mutuamente. El problema es el régimen de los ayatolás, encerrado en si mismo y en sus corruptelas. Tarde o temprano, las nuevas fuerzas que empujan por abajo acabarán con ellos. El problema es que los mejores aliados del régimen son sus enemigos: Arabia, Israel y los Estados Unidos. Encender la región sería la panacea de los ultras iraníes, pues en estados de emergencia se impone el todo vale. Pero volvamos a las elecciones. Fíjate que si han dejado ganar a este pretendido reformista, por algún motivo será. Han visto lo sucedido en Turquía, donde los jóvenes empresarios de las provincias acabaron con la hegemonía de las élites que gozaban del poder desde hacía décadas, pasando por encima del mismísimo ejército. Y saben que hoy, los cambios van a mayor velocidad. Deben haber pensado que lo mejor es aliarse con algunos de los emergentes, meterlos en los chanchullos del poder, y así mantener la situación unos cuantos años más. De todas formas, sabemos muy poco de cómo funcionan estas élites chiitas. Irán no es Siria ni Irak, sino un gran pueblo y una nación que tiene siglos de cultura a sus espaldas. Nada que ver con el fundamentalismo medievalista de los sunitas de Arabia. Y sus políticos, aunque corruptos, no tienen un pelo de tontos.

- Curioso que siendo grandes productores de petróleo, tengan problemas de suministro y se hayan embarcado en desarrollar la energía atómica...

- Visión estratégica. Tener autonomía energética es un indicio de madurez y de soberanía, y es la única garantía de supervivencia ante los acosos regionales de la geo-estrategia, esa ciencia asesina que juega con los pueblos como si fueran ratoncitos de laboratorio. Y no todos los pueblos son capaces de lograrlo.

Nos paramos para contemplar la hermosura del día, con un mar movido y un aire limpio que sin embargo augura futuros cambios de tiempo. Empezamos a ver pequeños llenos que anticipan la temporada veraniega, con muchos turistas que se maravillan de que Barcelona tenga la playa tan próxima al centro. Algunos de ellos nos contemplan como bichos raros, mientras nosotros hacemos lo mismo respecto a ellos, aunque tanto Bastides como Mercadal suelen ser muy amables y comprensivos con los turistas, ayudándoles siempre que la situación lo pide. Incluso a veces Mercadal se acerca a los ejemplares más blancos, para aconsejarles que se tapen o se pongan mucha crema, pues al ser él doctor, sabe muy bien lo mal que puede sentar un día entero de sol sin protección. Llama a eso “hacer una buena obra”, aunque la mayoría de los así salvados suelen ser jóvenes del género femenino muy atractivas, de modo que cuando lo pescamos en una de sus “obras buenas”, tanto Bastides como yo lo celebramos con risas por lo bajo.

- Mira, Rumbau -dice Bastides parado con los pies en el agua y los ojos en el horizonte-, presiento desde hace días convulsiones cercanas. Podría equivocarme, pues aquí ocurre como con los terremotos, que a veces avisan con poca o mucha antelación. Pero siento en los pies estas convulsiones que veo lejos, en las orillas de nuestro mar Mediterráneo. El terreno está movedizo, los poderes y las potencias se creen que tienen carta blanca para todo, fíjate que las resistencias y las protestas de la gente en Europa son escasas y se diluyen tal cual emergen. No hay discurso que se aguante en la batalla contra lo que se impone. Y esto hace crecer a los gobiernos y a los mandamases, que se sienten invencibles. Creen imponer sus realidades, que en efecto imponen, pero sin darse cuenta de que al basar estas realidades en la descomposición de lo social, es decir, de toda realidad social, están cavando su propia tumba. Quién se sustenta en la nada, acaba cayendo en ella. El vacío atrae a quien lo llama. Y hoy veo que tienen mucha prisa y ponen mucho empeño en ir hacia ello.

- O sea, que lo mejor, para ti es no hacer nada...

- Sí y no. Fíjate en lo que te digo, la verdadera cuestión no está en enfrentarse a esta inercia de los poderes hacia su nada, pues lo mejor es dejar que vayan lo más rápido a ella, sino en crear realidades propias con sustento real, es decir, humana, aunque tengan poco de social. Aquí están los salvavidas del futuro, o mejor dicho, del presente. Yo los llamaría "emprendedores de la realidad", para usar su terminología, mientras que los otros emprendedores, los considerados de verdad, insertos en la compulsión del beneficio rápido y acelerado, se sustentan en lo irreal.

- Pero lo irreal manda hoy en el mundo, Bastides...

- Tienes razón, pero también en las irrealidades hay matices y calidades diferentes. Fíjate en nuestro propio empeño: al centrarnos en el Futuro, nos centramos en lo que no existe, una fragante irrealidad, ciertamente, pero al no ser instrumento de beneficio alguno sino un fin en sí mismo, nuestra irrealidad puede cargarse de potencialidad, pues le damos el tiempo necesario para que se realice, a diferencia de los que tienen prisa, que marcan plazos y no le dan tiempo alguno. Y el futuro sin tiempo, es puro autoengaño.

- De cajón, Bastides, de cajón... -exclama con grandes asentimientos de cabeza Mercadal, que seguía muy admirado los razonamientos de su amigo visionario.

- Por eso te digo que las prisas de los poderes les llevan directamente a cavar su fosa, aunque en ella luego vayamos a caer todos, pues así son los destinos de los rebaños y de los pueblos, que adonde van unos, acaban cayendo todos. De ahí la importancia de construir realidades propias y con sustento, es decir, con tiempo, aunque sean irreales y tarden lo que tengan que tardar, con sus lógicas derivaciones, por supuesto. A ellas podremos agarrarnos cuando no existan las otras agarraderas.

Admirado de las palabras del futurólogo de la Barceloneta, me dejo llevar por su lógica oscura pero que pone un ápice de positividad optimista en el horizonte. Como si de tanto mirar el ancho cielo y de caminar por la orilla del mar, el tiempo les diera a ambos, y a mí de pasada, una clarividencia pausada que las prisas de la ciudad no tardarán en borrar.

Tiempo al tiempo, Rumbau, tiempo al tiempo...

Palabras que retumban en mis oídos mientras caminamos despacio por la arena mojada.

miércoles, mayo 22, 2013

Santa Rita, más necesaria que nunca

Hoy es Santa Rita, y en Barcelona las personas que le son fieles acuden todas a la Iglesia de San Agustín, situada en la plaza del mismo nombre que se encuentra entrando por la Calle Hospital, muy cerca de las Ramblas. Es decir, en el corazón mismo de la ciudad vieja.
La Plaza de San Agustín con sus paradas de flores.

Las calles se llenan de gente ya a primeras horas de la mañana y es un constante fluir el que puede observarse durante todo el día de personas que acuden con ramos de flores para poder con ellas tocar a la Santa y recibir así su bendición. Santa Rita es la santa de los Imposibles, y de ahí el gran éxito que tiene entre las classes medias y humildes de la ciudad. Ya en mayo de 2006 escribí un artículo en este blog en el que explicaba los orígenes de la santa, su vida y la devoción de la que era objeto. Véanlo aquí.

Hoy, la bendición de Santa Rita es más necesaria que nunca. Desde 2006 hasta ahora, hemos pasado de estar en las cumbres de las ilusiones a bajar a los infiernos de la crisis. Creo que la afluencia de devotos será este año espectacular. Aunque también es posible que las carencias sean tan grandes, que ni siquiera un ramo de flores puedan comprar algunas familias. De todas formas, he visto mucha gente en la plaza, y la calle Hospital es un hervidero de vendedores de flores y de pedigüeños que acuden para buscar la compasión de los que necesitan ayudas e imposibles.

Los turistas deben sorprenderse de ver este culto tan vivo, popular y tranquilo en pleno centro de una ciudad considerada como muy moderna. Claro que ya conocen la Semana Santa, pero en la fiesta de Santa Rita hay más devoción y necesidad que folclore, lo que es una gran diferencia.

Interior de la Iglesia, con Santa Rita al fondo
La Iglesia de San Agustín es desde hace años una de las más populares de Barcelona. De aquí sale la principal procesión de Semana Santa de la ciudad -gracias a la cofradía que mantiene la tradición con sus dos pasos, uno dedicado a la Virgen de la Macarena, y el otro al Santo Cristo. También aquí acuden muchas colectivos de immigrantes de religión católica, que la tienen por un buen  lugar donde realizar sus cultos propios, a veces diferentes de los locales.

Santa Rita
Santa Rita es también una fiesta de consagración de la primavera. En estas fechas, es raro que el calor no empiece a apretar pero manteniendo los agradables niveles de frescor que tiene la primavera en Barcelona. Es el complemento popular y religioso a la gran Fiesta de Sant Jordi, con sus libros y sus rosas. Para los vendedores de flores, es una segunda buena oportunidad en una época que les es muy propicia. Para los necesitados de milagros economicos, una ocasión de oro, aunque las garantías no son absolutas. Como todo en estas cuestiones de las creencias, a más fe más resultados.

Iglesia de San Agustín
Suerte pues a los más necesitados y una feliz primavera a los blogueros que se entretienen leyendo estas páginas.

martes, marzo 12, 2013

Época de aprendizaje




Foto de  Rebecca Horn.
La primavera parece querer adelantarse estos días en Barcelona, con días soleados y temperaturas ideales para quienes gustan de los climas frescos y templados. Para mí significa una anticipación de la temporada de playa, cuyos mejores momentos son sin duda los largos paseos que comparto con mis amigos Mercadal y Bastides, los dos adivinos de la Barceloneta como suelo llamarlos. Se explica así que este domingo no haya dudado en sumarme a la cita diaria que ellos mantienen frente al monumento al Quart de Casa que corona la parte más ancha de la playa de Barcelona.

Tras los comentarios obligados al buen tiempo y al inicio de la temporada playera a la que ya todo el mundo se está preparando, entramos directamente en materia, es decir, a hablar de los acontecimientos políticos y de lo que nos depara el futuro, tanto el que cae lejos como el que se nos echa encima.

- No os podréis quejar, las sorpresas del día a día son cada vez mayores. ¿Qué os parece la renuncia del Papa? ¿No es realmente algo insólito?

Mercadal, que suele ser el más parlanchín de los dos amigos, me contesta raudo, con ganas de explayarse en este tema, que por lo visto le encanta.

- ¡Insólito, grandioso y monumental, tienes toda la razón del mundo, Rumbau! Siglos hacía que ningún Papa renunciaba, como se ha dicho y repetido, algo que rompe con inercias centenarias en los ritos y en la mente de los responsables de la Iglesia, que se han quedado desnortados, como si les hubieran dado un puñetazo en la barriga. Y los católicos modernos, esas juventudes que empezaban a acostumbrarse a considerar a los papas como  figuras mediáticas de alto voltaje, en el sentido de conectar directamente con la divinidad, se pronto se han dado de bruces con una realidad que no esperaban: la súbita relativización del ídolo divino, que se convierte en alguien humano, viejo y moribundo.

Nos detuvimos para contemplar la magnífica panorámica del mar abierto, con el fastuoso hotel Vela al fondo rompiendo el azul vibrante del cielo.

- Fíjate qué curioso que el Papa haya sido alemán. Ratzinger nació en Baviera, que es la Alemania católica por excelencia, pero aún así alemana por sus cuatro costados, de modo que el contagio luterano, no en la doctrina pero sí en los modos, es evidente. Su comportamiento ha sido más propio de un protestante que de un católico, es decir, ha puesto en primer lugar su individualidad y la defensa de su propia dignidad humana, amenazada por el acoso de la Curia. Abandona el rebaño y se ocupa por su destino personal. ¡Insólito para las ovejas! Se entiende que algunos curas rurales hayan quemado en Italia su efigie: para estos nostálgicos contrarreformistas, el gesto de Benedicto XVI es herético. ¿Cómo osa enfrentarse a la inercia colectiva? Fíjate que el mismo nombre escogido, Benedicto, relacionado con una de las más importantes órdenes monásticas, ya anunciaba posibles desajustes con la Ortodoxia. Su conocimiento y admiración por la vida monástica, que había seguido de cerca, ha resultado decisiva, creo, en esta decisión, pues bien sabido es que la vida de los monjes es a todas luces heterodoxa y levemente anarquizante, especialmente en nuestros días, por el contraste con el jolgorio consumista del mundo de hoy. Con su gesto, ha marcado un nuevo camino a la Iglesia: el del individualismo. Un alemán no podía aceptar esta falta de responsabilidad individual de la Curia Romana, para quienes todo vale en aras de los poderes colectivos y mundanos de la Iglesia. Responsabilidad individual frente a la divinidad: un gesto luterano, Rumbau, el gran Ratzinger famoso por ser el defensor de la ortodoxia a ultranza, ha resultado ser un luterano agazapado que esperaba su momento para revelarse al mundo y dar la zarpada definitiva a la Iglesia.

- Pero bueno, tampoco creo que su gesto vaya a cambiar la Iglesia…

- No, desde luego, pero abre caminos. Y fíjate que esto ocurre en paralelo al compás de espera que se vive en Cataluña, que tiene parecidos con el momento romano. También aquí lo colectivo está en crisis. El nacionalismo, que parece mayoritario, no acaba de enganchar y más bien se desinfla. La pequeña curia catalana que ha representado siempre el partido de CiU, hace aguas por sus cuatro costados: ¡corrupción, escándalos y acopio de imputados! Cataluña necesita a su Ratzinger, alguien que haga entender a estos políticos que si quieren hacer algo, deben responsabilizarse individualmente. El paraguas colectivo del “todo vale por la patria”, bajo cuya bandera se han escondido los mil trapicheos de CiU, ya no funciona. Los escándalos se amontonan y para enfrentarse a los poderes de Madrid, hay que hacerlo desde bases sólidas, que hoy en día sólo existen en las posturas individuales responsables. En este sentido, creo que estos jóvenes de la CUP crecerán mucho en las próximas elecciones. Es época de aprendizaje, de dejar las ideas en barbecho, como ya hemos dicho otras veces, y de sentar las bases de los poderes de verdad.

- Pero parece que en Madrid, el PP se está afianzando, y que la política de dejar pasar que usa Rajoy funciona y tiene sus réditos.

- Sí y no. Si miramos el corto plazo, ganan por goleada, cierto, pero ya sabes que a nosotros nos interesa el largo plazo, que es lo que en definitiva acabará imponiéndose. Y aquí el PP no está tan bien como parece. Están blindando las estructuras del Estado, esto es cierto, como el Tribunal Constitucional, que ya lo tienen a su medida, pero no sé si les servirá de mucho a la larga. Cuánto más aprieten y ahoguen, más serán los desperfectos y las reacciones. Fíjate que hoy los regímenes duran poco. No digo que no estiren hasta los cinco o incluso los diez años, lo cual no estaría nada mal para permitir que algunas cosas vayan cambiando en las periferias, aunque dudo que duren tanto. En Cataluña, por ejemplo, sería un tiempo razonable para propiciar un cambio generacional, algo muy deseable. A su vez, estos años servirían para que brotaran alianzas hasta ahora inimaginables entre los periféricos, maniobra a todas luces necesaria. Pero para ello, la fragmentación del Estado debe empezar a ser responsabilidad de los agentes individualizados, sin las coberturas de tipo nacionalista que ya no convencen. Y eso sólo ocurrirá cuando los partidos entren en crisis total. Tanto el PP como el PSOE son partidos del pasado, viejos y condenados a morir pronto. Los del PP lo están haciendo muy bien, llevando el país a la bancarrota, lo que es un paso previo a esta caída en desgracia de los partidos.

- ¿Y no os dan miedo los populismos?

- ¡Pero si ya estamos en ello! Todo lo que dicen los partidos es pura retórica populista, pues ninguno va al grano y todos tienden a mentir, a mantener los engaños y a distraer al personal. No creo que podamos caer a más populismo. Incluso las izquierdas, cuando tocan las cuerdas emotivas y sentimentales de la moral, están haciendo populismo. Me parece que muy pocos están llamando las cosas por su nombre. Se comprende, pues quién es el guapo que lo tiene hoy claro, esto es verdad. Pero al menos reconocer la impotencia, o las dudas, o las incertidumbres. Este es el primer paso.

- O sea que para vosotros, estamos en un compás de espera en vistas a la gradual fragmentación de la unidad española.

- En efecto, época de aprendizaje. Piensa que España no es un castillo de naipes que se caiga al primer soplo. Fíjate lo que costó que las élites del viejo estado renunciaran al pastel de Cuba. Y Cataluña no es una isla en el Caribe. ¿Significa esto que no habrá separación? En absoluto, la fragmentación está garantizada por el curso de los tiempos, que ya no están para unidades de destino en lo universal, como decían los franquistas, pero requiere de sus ritmos y compases, y la fuerza centrífuga que asola a la Península debe aún activar otras regiones.

Bastides, que no había dicho nada en todo el rato, de pronto se detuvo y mirando la raya del horizonte, exclamó:

- ¡En verdad, en verdad os digo, que ya nada será lo que es! Veo a España viva en el futuro, no en la unidad, sino en la variedad, con otros nombres y colores de bandera, actuando cada región y comunidad con la más sana independencia, compitiendo todos por el aluvión de turistas, cuyo maná seguirá cayendo gracias al sol y a la sequía, que hará aún más playeras las zonas del norte, con necesidad de muchos refrescos y bares llenos de camareros, lo cual será en beneficio de todos, hasta que el consenso de lo contradictorio emerja como la nueva filosofía capaz de convencer a los más recalcitrantes de que las diferencias son lo único que une, consenso que acabará gobernando el mundo, saturado éste hasta el límite de separatismos y de fragmentaciones sin fin, de modo que la experiencia catalana y española será el punto de partida de nuevas ideologías y prácticas políticas que permitirán dar un vuelco a la civilización de los humanos!

Calló Bastides tras su arrebato visionario. Mercadal, afectado por el impacto de las palabras de su amigo, dejó pasar unos instantes hasta que finalmente dijo:

- Comparto al cien por cien tus palabras, Bastides. Y añado que la centrifugación ibérica sólo podrá ser contenida por la geografía, pues por mucho que quiera escapar la periferia, lo impiden las aguas del mar que encierran la Península en lo que es su unidad sustancial. Lo que explica que Cataluña haya tenido tantos buenos nadadores, como si las naciones díscolas, que no saben nadar, animaran a hacerlo a sus habitantes, con la secreta aunque vana intención de que así puedan arrastrar a la misma tierra que los ha parido. ¿No te parece, Rumbau?

Quedé impresionado de tanta cuerda locura. Cabizbajos y meditabundos,  seguimos todavía un rato bajo el sol, cuyos potentes rayos amortiguaban el frescor del viento que removía las aguas aún heladas del mar a nuestros pies.