martes, marzo 12, 2013

Época de aprendizaje




Foto de  Rebecca Horn.
La primavera parece querer adelantarse estos días en Barcelona, con días soleados y temperaturas ideales para quienes gustan de los climas frescos y templados. Para mí significa una anticipación de la temporada de playa, cuyos mejores momentos son sin duda los largos paseos que comparto con mis amigos Mercadal y Bastides, los dos adivinos de la Barceloneta como suelo llamarlos. Se explica así que este domingo no haya dudado en sumarme a la cita diaria que ellos mantienen frente al monumento al Quart de Casa que corona la parte más ancha de la playa de Barcelona.

Tras los comentarios obligados al buen tiempo y al inicio de la temporada playera a la que ya todo el mundo se está preparando, entramos directamente en materia, es decir, a hablar de los acontecimientos políticos y de lo que nos depara el futuro, tanto el que cae lejos como el que se nos echa encima.

- No os podréis quejar, las sorpresas del día a día son cada vez mayores. ¿Qué os parece la renuncia del Papa? ¿No es realmente algo insólito?

Mercadal, que suele ser el más parlanchín de los dos amigos, me contesta raudo, con ganas de explayarse en este tema, que por lo visto le encanta.

- ¡Insólito, grandioso y monumental, tienes toda la razón del mundo, Rumbau! Siglos hacía que ningún Papa renunciaba, como se ha dicho y repetido, algo que rompe con inercias centenarias en los ritos y en la mente de los responsables de la Iglesia, que se han quedado desnortados, como si les hubieran dado un puñetazo en la barriga. Y los católicos modernos, esas juventudes que empezaban a acostumbrarse a considerar a los papas como  figuras mediáticas de alto voltaje, en el sentido de conectar directamente con la divinidad, se pronto se han dado de bruces con una realidad que no esperaban: la súbita relativización del ídolo divino, que se convierte en alguien humano, viejo y moribundo.

Nos detuvimos para contemplar la magnífica panorámica del mar abierto, con el fastuoso hotel Vela al fondo rompiendo el azul vibrante del cielo.

- Fíjate qué curioso que el Papa haya sido alemán. Ratzinger nació en Baviera, que es la Alemania católica por excelencia, pero aún así alemana por sus cuatro costados, de modo que el contagio luterano, no en la doctrina pero sí en los modos, es evidente. Su comportamiento ha sido más propio de un protestante que de un católico, es decir, ha puesto en primer lugar su individualidad y la defensa de su propia dignidad humana, amenazada por el acoso de la Curia. Abandona el rebaño y se ocupa por su destino personal. ¡Insólito para las ovejas! Se entiende que algunos curas rurales hayan quemado en Italia su efigie: para estos nostálgicos contrarreformistas, el gesto de Benedicto XVI es herético. ¿Cómo osa enfrentarse a la inercia colectiva? Fíjate que el mismo nombre escogido, Benedicto, relacionado con una de las más importantes órdenes monásticas, ya anunciaba posibles desajustes con la Ortodoxia. Su conocimiento y admiración por la vida monástica, que había seguido de cerca, ha resultado decisiva, creo, en esta decisión, pues bien sabido es que la vida de los monjes es a todas luces heterodoxa y levemente anarquizante, especialmente en nuestros días, por el contraste con el jolgorio consumista del mundo de hoy. Con su gesto, ha marcado un nuevo camino a la Iglesia: el del individualismo. Un alemán no podía aceptar esta falta de responsabilidad individual de la Curia Romana, para quienes todo vale en aras de los poderes colectivos y mundanos de la Iglesia. Responsabilidad individual frente a la divinidad: un gesto luterano, Rumbau, el gran Ratzinger famoso por ser el defensor de la ortodoxia a ultranza, ha resultado ser un luterano agazapado que esperaba su momento para revelarse al mundo y dar la zarpada definitiva a la Iglesia.

- Pero bueno, tampoco creo que su gesto vaya a cambiar la Iglesia…

- No, desde luego, pero abre caminos. Y fíjate que esto ocurre en paralelo al compás de espera que se vive en Cataluña, que tiene parecidos con el momento romano. También aquí lo colectivo está en crisis. El nacionalismo, que parece mayoritario, no acaba de enganchar y más bien se desinfla. La pequeña curia catalana que ha representado siempre el partido de CiU, hace aguas por sus cuatro costados: ¡corrupción, escándalos y acopio de imputados! Cataluña necesita a su Ratzinger, alguien que haga entender a estos políticos que si quieren hacer algo, deben responsabilizarse individualmente. El paraguas colectivo del “todo vale por la patria”, bajo cuya bandera se han escondido los mil trapicheos de CiU, ya no funciona. Los escándalos se amontonan y para enfrentarse a los poderes de Madrid, hay que hacerlo desde bases sólidas, que hoy en día sólo existen en las posturas individuales responsables. En este sentido, creo que estos jóvenes de la CUP crecerán mucho en las próximas elecciones. Es época de aprendizaje, de dejar las ideas en barbecho, como ya hemos dicho otras veces, y de sentar las bases de los poderes de verdad.

- Pero parece que en Madrid, el PP se está afianzando, y que la política de dejar pasar que usa Rajoy funciona y tiene sus réditos.

- Sí y no. Si miramos el corto plazo, ganan por goleada, cierto, pero ya sabes que a nosotros nos interesa el largo plazo, que es lo que en definitiva acabará imponiéndose. Y aquí el PP no está tan bien como parece. Están blindando las estructuras del Estado, esto es cierto, como el Tribunal Constitucional, que ya lo tienen a su medida, pero no sé si les servirá de mucho a la larga. Cuánto más aprieten y ahoguen, más serán los desperfectos y las reacciones. Fíjate que hoy los regímenes duran poco. No digo que no estiren hasta los cinco o incluso los diez años, lo cual no estaría nada mal para permitir que algunas cosas vayan cambiando en las periferias, aunque dudo que duren tanto. En Cataluña, por ejemplo, sería un tiempo razonable para propiciar un cambio generacional, algo muy deseable. A su vez, estos años servirían para que brotaran alianzas hasta ahora inimaginables entre los periféricos, maniobra a todas luces necesaria. Pero para ello, la fragmentación del Estado debe empezar a ser responsabilidad de los agentes individualizados, sin las coberturas de tipo nacionalista que ya no convencen. Y eso sólo ocurrirá cuando los partidos entren en crisis total. Tanto el PP como el PSOE son partidos del pasado, viejos y condenados a morir pronto. Los del PP lo están haciendo muy bien, llevando el país a la bancarrota, lo que es un paso previo a esta caída en desgracia de los partidos.

- ¿Y no os dan miedo los populismos?

- ¡Pero si ya estamos en ello! Todo lo que dicen los partidos es pura retórica populista, pues ninguno va al grano y todos tienden a mentir, a mantener los engaños y a distraer al personal. No creo que podamos caer a más populismo. Incluso las izquierdas, cuando tocan las cuerdas emotivas y sentimentales de la moral, están haciendo populismo. Me parece que muy pocos están llamando las cosas por su nombre. Se comprende, pues quién es el guapo que lo tiene hoy claro, esto es verdad. Pero al menos reconocer la impotencia, o las dudas, o las incertidumbres. Este es el primer paso.

- O sea que para vosotros, estamos en un compás de espera en vistas a la gradual fragmentación de la unidad española.

- En efecto, época de aprendizaje. Piensa que España no es un castillo de naipes que se caiga al primer soplo. Fíjate lo que costó que las élites del viejo estado renunciaran al pastel de Cuba. Y Cataluña no es una isla en el Caribe. ¿Significa esto que no habrá separación? En absoluto, la fragmentación está garantizada por el curso de los tiempos, que ya no están para unidades de destino en lo universal, como decían los franquistas, pero requiere de sus ritmos y compases, y la fuerza centrífuga que asola a la Península debe aún activar otras regiones.

Bastides, que no había dicho nada en todo el rato, de pronto se detuvo y mirando la raya del horizonte, exclamó:

- ¡En verdad, en verdad os digo, que ya nada será lo que es! Veo a España viva en el futuro, no en la unidad, sino en la variedad, con otros nombres y colores de bandera, actuando cada región y comunidad con la más sana independencia, compitiendo todos por el aluvión de turistas, cuyo maná seguirá cayendo gracias al sol y a la sequía, que hará aún más playeras las zonas del norte, con necesidad de muchos refrescos y bares llenos de camareros, lo cual será en beneficio de todos, hasta que el consenso de lo contradictorio emerja como la nueva filosofía capaz de convencer a los más recalcitrantes de que las diferencias son lo único que une, consenso que acabará gobernando el mundo, saturado éste hasta el límite de separatismos y de fragmentaciones sin fin, de modo que la experiencia catalana y española será el punto de partida de nuevas ideologías y prácticas políticas que permitirán dar un vuelco a la civilización de los humanos!

Calló Bastides tras su arrebato visionario. Mercadal, afectado por el impacto de las palabras de su amigo, dejó pasar unos instantes hasta que finalmente dijo:

- Comparto al cien por cien tus palabras, Bastides. Y añado que la centrifugación ibérica sólo podrá ser contenida por la geografía, pues por mucho que quiera escapar la periferia, lo impiden las aguas del mar que encierran la Península en lo que es su unidad sustancial. Lo que explica que Cataluña haya tenido tantos buenos nadadores, como si las naciones díscolas, que no saben nadar, animaran a hacerlo a sus habitantes, con la secreta aunque vana intención de que así puedan arrastrar a la misma tierra que los ha parido. ¿No te parece, Rumbau?

Quedé impresionado de tanta cuerda locura. Cabizbajos y meditabundos,  seguimos todavía un rato bajo el sol, cuyos potentes rayos amortiguaban el frescor del viento que removía las aguas aún heladas del mar a nuestros pies.

martes, enero 29, 2013

El día a día de los enigmas del Tiempo



En estos días en los que la llamada “actualidad” hierve como una olla a presión, bien activada por los periódicos, las televisiones y una realidad de signo agorero, constato alarmado como la cifra de parados no cesa de crecer y como el nivel de tráfico rodado urbano cada vez nos remite más a las noches de los años sesenta. Algunos periodistas hablan de inminente estallido social, aunque la verdad es que en parte alguna se ven indicios de ella. Como suelo hacer cuando los interrogantes se acumulan en demasía, acudo a la playa para charlar con mis amigos futurólogos. Los encuentro animados y con muy buen aspecto, como si sus raciones diarias de crisis y actualidad con las que se desayunan con los periódicos fueran el mejor de los sustentos.

- Os veo muy animados. ¿Acaso tenéis buenas noticias del futuro?

Se ríen de mi broma, pero educados y sensibles como son, me responden al acto con ganas:

- Mira, Rumbau, las cosas están que hierven, eso lo sabemos todos, pero pensar el futuro como hacemos nosotros, aunque no siempre sea halagüeño, es algo que nos llena de satisfacción. ¿Y sabes por qué? Pues porque al proponer nuestras soluciones, que son las que vemos llegar del futuro, nos sentimos partícipes del mismo, y nada hay de más gratificante que acompañar el devenir del mundo y de la historia. Y fíjate que aunque haya errores y fallos monumentales, pues es obvio que no podemos acertar en todo, ello no impide que propongamos nuestras visiones, que quizás yerren en unos aspectos y detalles, pero que seguro aciertan en otros. Es como si viviéramos subidos al tiempo, ese tiempo que ahora corre acelerado para imponer sus nuevas realidades, pues ya sabes que el tiempo que ahora se ha puesto en marcha es de los de tipo “creativo”, a diferencia de otras épocas en las que los tiempos eran más perezosos y repetitivos, lo que daba esta sensación a los mortales de estar mecidos siempre por los mismos vaivenes de la historia. Hoy no, es un  tiempo de “si te he visto no me acuerdo”, lo que nos obliga a estar muy atentos.

- ¿Y qué queréis decir con esto de “tiempo creativo”?

El que habla y responde es Mercadal, el médico jubilado y astrólogo de afición, quién gusta teorizar sobre futurología, lo que siempre provoca largos silencios a su colega Bastides, que suelen acabar en súbitas visiones, como si las abstracciones rimbombantes del doctor le empujaran a los abismos donde se esconde el futuro.

- El tiempo es creativo por definición y por necesidad. Pero lo curioso del caso es que los tiempos cambian y adquieren distintas cualidades según lo observamos de una manera u de otra. Fíjate que esto ya lo anticipó Einstein cuando dijo que el tiempo era relativo al punto de observación. El punto de vista que nos ofrecían las culturas antiguas era bastante estable, a causa de la misma estabilidad en la manera de concebir el mundo y en cómo los poderes se asentaban en apelaciones divinas. Hoy nuestras culturas urbanas viven procesos de cambio acelerados a causa de la complejidad caótica que las aqueja, de imprevisibles comportamientos, a los que debemos sumar todas las imprevisiones que se superponen concernientes al deterioro medioambiental, a los cambios climáticos, a las innovaciones tecnológicas, a las migraciones, etc. Nosotros lo único que hacemos es seguir a Einstein: nos colocamos en los puntos de observación acelerados de la Historia, es decir, en el mismísimo futuro que asoma en nuestras visiones. Podemos equivocarnos en las deducciones, pero no en la corrección de nuestros puntos de vista y observaciones. Dicho en otras palabras: al ponernos de lado del tiempo, aceptamos su valor creativo, lo que nos permite serlo al estar subidos a su lomo. Ya te digo, podemos equivocarnos, pero qué placer inventar el futuro sabiendo que lo hacemos al compás del tiempo, que quizás nos engañe, como suele hacer, pero que se lo inventa tanto como lo hacemos nosotros. ¿Lo comprendes?

La verdad es que me he perdido pero no se lo digo a Mercadal, para no desanimarlo y sacarle de su estado de inspiración.

- Entonces, si no he comprendido mal, ¿cada uno es libre de inventarse el futuro que quiera?

- Desde luego, sólo faltaría que no se pudiera. De hecho, es algo que está prohibidísimo, pues ¡ay de aquél que escape al rebaño!, se dice y se ha dicho siempre. Pero en realidad, jamás como hoy han podido los humanos inventarse el futuro según su propio placer.             Es cosa de pocos, eso es cierto, pero de “muchos pocos”, de modo que visto globalmente son un montón los que lo hacen. Por eso decimos que el tiempo corre acelerado que es un contento. Lo que pasa es que muchos inventan el futuro sin saberlo, atados a las cadenas de mando de los que sí lo saben. Es decir, suben al tiempo a lomos de una corporación, de una marca, de un estado o de una nación, como si el tiempo fuera un caballo al que se puede embridar y domar. Pero todo ello es un espejismo. No, Rumbau, el tiempo hoy sólo se deja cabalgar individualmente. Cualquier pretensión de engancharlo a una colectividad, a un fin común, a una caravana de locos innovadores, está condenada al fracaso. ¡Vaya uno, el Tiempo, para dejarse atrapar y conducir! Pero desde el simple individuo, sin pretensiones de globalidad alguna, entonces el Tiempo se convierte en un punto de vista y en una caja de herramientas para la creación.

Veo que Mercadal está hoy lanzado en sus elucubraciones, que gusta de oscurecer con soflamas paradójicas, lo que las hace tan incomprensibles. Pero aún así, disfruto de escucharlas, a pesar de que entienda menos de la mitad de lo que dice. Bastides, callado como un muerto, parece concentrado en sus más hondos pensamientos. 

- ¿Pero de qué le sirve al individuo “ser creativo” si luego el tiempo impone sus propias creaciones que afectan a la globalidad de los seres humanos, arrasando con las singularidades que se han atrevido a levantar cabeza?

- Rumbau, comprendo tu pregunta, y acepto que tienes toda la razón del mundo. Pero hay aquí unos misterios de difícil entendimiento que afectan a la Creación en mayúscula, es decir, a lo que verdaderamente debemos considerar como creativo. Y es lo siguiente: cuando hay Creación, cuando irrumpe de verdad lo nuevo, inmediatamente ocupa su lugar en el vacío del devenir, sumándose a las otras creaciones que hayan podido irrumpir en el mismo momento. Es decir, lo Nuevo es Nuevo porque está vivo, y al estar vivo acude al encuentro de lo que también está vivo, que es poco frecuente en los espacios del tiempo. Piensa que hablamos aquí de una vida distinta a la biológica, mucho más poderosa, pues es la que establece nuevos paisajes, condiciones y leyes. Por eso a veces una simple visión del futuro aparecida en el más humilde de los humanos pero dotada de una ingente carga potencial, gana por goleada a las visiones de menor peso y fuerza, por muy asentadas que éstas estén.

- Qué quieres decir que gana por goleada…

- Pues que lo que surge como más interesante por su profunda carga gravitatoria, substituye y se impone a la levedad de lo que simplemente se arrastra en su existencia. Pero debo decirte una cosa: la creación es hoy individual, y sólo entonces el Tiempo la hace real y operativa.

- Pero también pueden haber creaciones colectivas, creo yo. Las afirmaciones nacionales, por ejemplo, pueden considerarse impulsos creativos de nuevas realidades…

- Desde luego, hay grados diferentes de creatividad, y las afirmaciones colectivas tienen una fuerza todavía importante y operativa, pues por algo nos encontramos aún en fases que algunos llaman “pre-humanas”, propias de este largo Neolítico cuyo fin se estira desde hace siglos… Los asuntos del Poder Político tal como los entendemos dependen en un noventa y nueve por ciento de estos impulsos de lo tribal-colectivo, qué duda cabe. Y no hay que menospreciarlos. Es como el tema del fútbol: vale la pena distanciarse, pero si uno es del Barça, no hay distanciamientos que valgan…

Tengo que decir que tanto Mercadal como Bastides, además de grandes aficionados a los toros, son ambos del Barça, aunque suelen seguir los partidos por la radio o por la tele, a causa de sus escasos presupuestos de jubilados.

- También en los temas del Poder hay niveles y registros diferentes. Pero no voy a entrar en estos temas, muy difíciles, confusos y siniestros, sino que aquí estamos discutiendo sobre las visiones de futuro, que es lo que nos interesa. Visiones que son imágenes y realidades. Las imágenes hablan de realidades y las imponen. Y el futuro gana por goleada al presente cuando su peso es superior a éste. Creo que esto es obvio. Una cosa es lo que quieren los humanos, otra las mismas realidades, más sagaces y objetivas en su apreciación de probabilidad. Tampoco podemos darlo todo por hecho al cien por cien, por supuesto, pero sí existen unos grados de posibilismo histórico ciertamente altos. Y es en estos intersticios de lo posible, lo aconsejable y lo probable, donde intervenimos nosotros. Aunque insisto en que no hay que dar nada por hecho, y que es necesario saber y aceptar que andamos la mayor parte del tiempo a ciegas.

De pronto, Bastides, cuyos ojos hacía rato se habían clavado en la línea del horizonte, dijo en un arrebato de inspiración:

- ¡En verdad en verdad os digo que el futuro sólo existe en nuestras invenciones, que no son tales sino las visiones que tenemos de ellas, llegadas de un futuro que no existe! ¡De ahí su fuerza y pujanza, pues al llegar del vacío de no ser nada, nacen con la fuerza primigenia de lo nuevo, que rompe incluso lo que se arrastra con ganas de ser futuro!

Impresionados por las palabras de Bastides, nos callamos intentando entender su contenido. Finalmente Mercadal, tras ver que su amigo no tenía más que decir, exclamó:

- ¡De cajón, Bastides, de cajón! Lo que has dicho a la perfección: el misterio de nuestras visiones. Creo que la cosa ha quedado clara, Rumbau. Lo que explica que la lógica de la historia a veces se quede tan corta y que por lo general sea más bien un estorbo al futuro que llega. No lo dudes, el tiempo hoy vuela, y sólo volando con él podemos gozar de un punto de vista sólido y fiable.

Decido dejarlos, incapaz de seguir sus afirmaciones contradictorias que sin embargo consiguen fascinarme. ¿Tendrán razón estos dos viejos y el tiempo hoy se inventa el devenir a su antojo y capricho, como hacen ellos mismos cada día en sus paseos por la playa? Tiempo al tiempo, responderían ambos, tiempo al tiempo…

jueves, diciembre 13, 2012

Entre el Ser y No Ser: Cataluña en barbecho..

Tierras en barbecho
Pasaron las elecciones en Cataluña y parece que todo haya vuelto a la normalidad. ¿Normalidad?, me pregunto. Más bien parece que hayamos entrado en un estado de peculiar resaca del que nadie sabe cómo va a salir. Decidido a obtener algunas respuestas, me acerco a la playa para encontrarme con mis amigos futurólogos.

La verdad es que el frío de estos días no anima a ir a mojarse los pies en el agua del mar, más bien incita a quedarse en casa, pero ha podido más mi curiosidad. Encuentro a mis amigos como siempre cerca del monumento al "quart de casa" de la Barceloneta y en seguida entramos en materia nada más ponernos a caminar.

- Hablábais de desmembración del país, pero parece que las elecciones han salido mal a los independentistas.

Mercadal, el viejo doctor astrólogo, me contesta con las siguientes palabras:

- Todo es en apariencia muy complicado, cierto, aunque la situación nunca se había puesto tan interesante, también hay que decirlo, pero no te creas que haya que dar por zanjada la cuestión de los territorios de España. Lo que va a ocurrir ahora es sumamente paradójico: si hasta hace poco era del País Vasco y Cataluña los que tiraban del carro de la desmembración, pronto veremos a otros actores entrar en juego, mientras los periféricos de siempre descansan un poco. En el norte, mucho más listos, lo vieron hace meses y están como quién dice en "barbecho". En Cataluña, creo que se está imponiendo un realismo pragmático que se dedica más a mirar que a actuar, lo que siempre es positivo, aunque nunca hay que cantar victoria, pues a los catalanes les vencen las impostaciones emocionales . Pero ahora toca a otras regiones moverse, pues tal es el destino de España, acabar disolviéndose en la división, para renacer entonces desde otra recomposición de las partes. Y ya sabes que siempre hemos considerado que no serían los catalanes los verdaderos fragmentadores, aunque ellos hayan plantado las semillas, por supuesto, sino los demás pueblos del Levante, mucho más inteligentes en asuntos de estrategia que los catalanes. Pronto llegará la hora de Valencia y de Murcia, a las que no tardarán en sumarse las regiones andaluzas. Sí, Rumbau, los catalanes se creen muy listos pero su destino es ir detrás de Murcia y de Valencia, única manera de acabar con la hegemonía madrileña.

- Pero bueno, lo que dices, Mercadal, no tiene ni pies ni cabeza. Todavía no he visto a ningún murciano ni a ningún valenciano pedir más poderes...

- No te falta razón, Rumbau, y también a mi me extraña un poco este rumbo de las cosas, pero así es la información que nos llega del futuro. 

Y como si Bastides se hubiera sentido aludido por las palabras de su amigo Mercadal, intervino entonces el zapatero de la Barceloneta: 

- En verdad en verdad os digo, que no sólo los levantinos serán los grandes fragmentadores, sino que a ellos se sumarán pronto los aragoneses, así como los jerezanos y los gaditanos, muy empeñados en gobernarse por si mismos. Aragón reaccionará cuando comprenda sus inmensas posibilidades de desarrollo literario que la harán soñar con las antiguas ínfulas de la  Corona de Aragón, una entidad de la que podrán sentirse orgullosos y muy dueños, a diferencia de los catalanes, siempre aquejados de periferismo. Yo veo a Cataluña enclada entre el Ser y el No Ser, pues tal es su naturaleza, una oscilación tan fuerte y poderosa que no la deja decantarse hacia uno u otro lado, mientras que Aragón, más proclive al pronunciamiento, optará por el Ser, rompiendo la baraja y situándose en posición hegemónica sobre la dualidad metafísica de los catalanes. Lo mismo ocurrirá con Valencia, tras romper con Madrid al sentirse abandonada y traicionada. Comprenderá que estando condenada al eje mediterráneo, mejor es mandar que obedecer, por lo que procurarán otorgarse papeles de vanguardia operativa, frente a los vaivenes catalanes y sus sentimentalismos culturales.

- Pero parece que el centralismo madrileño, de la mano del PP, se está reafirmando con mucha fuerza, tomando la iniciativa en no pocos temas...

Mercadal, que retoma la palabra tras percibir que Bastides ya ha agotado su discurso, me dice:

- Rumbau, la pelea no ha hecho más que empezar. Desde el punto de vista de la política, es el momento de que Cataluña trabaje y calle, y deje a otros que hablen y lleven el rumbo. La fragmentación que existe en la política catalana es el fiel reflejo de la que hay en el país entero, y esa es la mejor arma de los que sueñan con la división creativa. Aceptarse como se es constituye la mejor manera de afirmarse sin arriesgarse a perder. Y lo que es evidente es que las fuerzas de Cataluña son más bien escasas, en el sentido de querer ocupar una posición de Ser. Lo que dice Bastides es de cajón. 

- Pero no veo a los políticos con tanta sutileza...

- No son ellos los que mandan y deciden. Hoy las líneas de fuerza se mueven por otros paisajes y los contextos son muy importantes. Hoy son las Españas las que deben hablar, y escuchar es lo mejor. No lo dudes, Rumbau.

Los dejo admirado como siempre de sus palabras visionarias.

sábado, noviembre 24, 2012

La desmembración de España



Acuciado por la insólita situación en la que vivimos a un día de las elecciones en Cataluña, publico esta entrada de contenido altamente dramático tras la curiosa conversación mantenida con mis amigos de la playa, cuyas mentes dedicadas a los tema del futuro hierven estos días como verdaderas ollas a presión.

¿Vamos realmente hacia la independencia de Cataluña?, les pregunto sorprendido por el rápido desarrollo de los acontecimientos. Mercadal, siempre atento a mis requerimientos, me contesta con entusiasmo:

- Vamos a ver mañana, Rumbau, vamos a ver mañana. Ya sabes que nuestras indagaciones del futuro son más difíciles en los términos cortos, mientras que cuando miramos el largo alcance, solemos afinar más. Por eso lo mejor es esperar a ver qué ocurre mañana. Pero lo que sí puedo asegurarte es que vamos irremediablemente hacia la fragmentación general del país. Lo venimos diciendo desde hace tiempo, pero ahora las cosas están cada vez más claras. Bastides ha tenido visiones últimamente…

Contesta el aludido, con su mirada distraída siempre puesta en el horizonte del mar:

- He visto estos días el cuerpo de España retorcerse con dolores. Pensaba al principio si serían de parto, pero pronto descubrí que eran de desmembración. Y de ahí el desgarro que vemos en estas elecciones. Un desgarro mayúsculo que se manifiesta poco en la calle, pero que gruñe y grita en sus zonas más sensibles. Lo veo día a día… Y cuando hay desmembración de un cuerpo, lo es de todas sus partes. Se pierde la cabeza, pero también las manos, los pies, los brazos, las piernas… De ahí los intensos dolores y los grandes exabruptos que se generan. Todo el mundo pensaba que sería el País Vasco el primer miembro en desmembrarse, pero ya hace tiempo que nosotros hablamos de la profunda españolización de los vascos, mientras que los catalanes se hallan mucho más lejos de lo que es el pensamiento común español…

Se detuvo, como si estuviera viendo el cuerpo del que hablaba y sintiera sus dolores desmembratorios…

- Pero la diferencia entre España y un cuerpo es que España no es un cuerpo, sino un país o un territorio, un estado o una nación, llámalo como quieras, de ahí que si se desmiembra, lo será en un sentido real pero también simbólico. Y bien sabido es que las desmembraciones simbólicas son típicos procesos de transformación que conducen a nuevas recomposiciones del todo. La separación de Cataluña es y será un proceso tan traumático para el todo que es España, que producirá una nueva redistribución del conjunto para adaptarse a la nueva realidad. Y cuando más se tarde en aceptarlo, más fuertes serán sus dolores…

Mercadal escuchaba absorto las inspiradas palabras de Bastides y no pude menos que estremecerme ante las muecas que hacía el futurólogo de la Barceloneta. Éste parecía estar en una de sus venas visionarias y continuó explorando el futuro con sus palabras:

- Pero como siempre dice Mercadal, no hay bien que por mal no venga, y lo que se presenta como traumático será una bendición para el conjunto español, pues la recomposición del todo en un nuevo organismo distintamente conjuntado, con comunidades autodeterminadas y nuevamente coordinadas en nuevos procesos de hermanamiento federativo, es y será la mejor alternativa al caduco sistema centralista de lo vetusto español. Y aquí veremos si el conjunto de los españoles damos la talla en intuición geoestratégica. Quiero decir, si somos capaces de ver las ventajas de nuevas vertebraciones según realidades marcadas por la geografía, que es lo que manda cuando fallan las voluntades humanas. En este sentido, creo ver un regreso a los conglomerados medievales, un repunte de los viejos dominios de la Corona de Aragón, del Reino de Castilla y León, de un Ándalus de nuevo cuño gracias a una buena implantación musulmana de origen turco y marroquí, a un nuevo ensamblaje federativo entre Portugal, Galicia y Asturias, mientras veo al País Vasco aliarse con Navarra para encerrarse en sus fueros y mantener así sus altos niveles de vida los cuales menguarán debido a su cerrazón hasta que se reactiven sus activos turísticos, profundizando en la Fiesta Taurina, los vinos y las ciudades artísticas de suelos móviles…

Me quedé de piedra escuchando aquellas predicciones que actualizaban otras viejas ya realizadas por los futurólogos de la Barceloneta en años anteriores.

- Veo que habéis avanzando mucho en vuestras predicciones ...

- Es lógico, Rumbau. Piensa que el momentum en el que vivimos es insólito y único, y que si no te agarras a él para ver los horizontes del futuro, te puedes quedar para siempre en la cuneta de las visiones.

- En verdad en verdad os digo –dijo súbitamente Bastides, en un arrebato visionario– que jamás como ahora había visto tan clara esta redistribución del suelo ibérico. Y el turismo será de nuevo la salvación de la nueva Iberia que ya no será la vieja España ni el viejo Portugal sino otra cosa mucho más interesante, pues en ella confluirán realidades renovadas y distintas, siendo la más importante la aceptación de la multiplicidad interior, un paso revolucionario en el pensamiento planetario, cuyo origen vendrá de las viejas ideas sebastianistas portuguesas que cuajarán en Cataluña y sobretodo en Aragón, convertida en la comunidad más literariamente autodeterminada de la Península Ibérica. Sabido es que surgirán en Jaca, Zaragoza, Teruel y Alcañiz nuevas universidades de retórica y creación literaria que revolucionarán las viejas ortodoxias e inaugurarán caminos inéditos de vertebración de las dualidades interiores, apostando por subjetividades múltiples de nuevo cuño, algo absolutamente original…

Mercadal, que escuchaba absorto, y viendo que el chorro visionario de su amigo se detenía, vino en su auxilio:

- Creo que ya has comprendido, Rumbau, a lo que se refiere Bastides en sus predicciones. No cabe duda que su visión de España como un cuerpo coincide con la idea que tienen los españoles de si mismos, para quiénes es inconcebible ver una España sin Cataluña, pues mientras para los catalanes es fácil imaginarse independientes, pues hace tiempo que muchos sueñan con ello, no lo es en absoluto para el resto de los españoles, acostumbrados y convencidos de que el todo en el que viven es indivisible, de modo que si se encuentran de pronto sin Cataluña, no entenderían ni se reconocerían en su nuevo cuerpo desmembrado. Será entonces cuando no tendrán más remedio que repensarse como un todo diferente, lo que significa reorganizarse de otra manera. La pregunta es: ¿cómo repensarse en una forma de organización capaz de integrar una Cataluña independiente? Y ahí es donde procede la pauta geográfica de las nuevas conglomeraciones estratégicas, conformando un nuevo todo, ibérico en este caso, capaz de seguir jugando un cierto papel unitario en el conjunto europeo. Aunque para ello serán necesarias, como muy bien ha explicado Bastides, nuevas formulaciones pluri-identitarias, que serán la gran aportación civilizatoria del conjunto ibérico, de fabricación aragonesa gracias a sus futuras universidades de retórica, y que encontrará la complicidad y una natural alianza en los países mediterráneos, especialmente con Italia, Grecia, Turquía, Líbano, Egipto y, a la postre, Marruecos.

Alucinado por sus palabras, escuchaba absorto como iban dibujando con tanta seguridad el futuro, como si lo estuvieran viendo en las aguas del mar Mediterráneo que rompían en suave oleaje sobre nuestros pies.

- ¿Quieres decir que habrá una pugna entre el norte y el sur europeos?

- Por supuesto, ya está ocurriendo ahora, pero todavía no es algo explìcito. Hacen falta más desgarramientos, empezando por el de Cataluña y continuando por el ahogo financiero y social, que no tardará en mostrar sus terribles consecuencias. El norte, bien capitaneado por Alemania, Holanda e Inglaterra, intentará redibujar el mapa según sus intereses y su visión del mundo, y el sur no tendrá más remedio que encontrar otras formas y pensamientos si no queremos convertirnos en simples esclavos y peones de los primeros. Y aunque nuestro destino sea el de ser los camareros del mundo, pues tal es el destino económico del Mediterráneo, basado en el turismo como es bien sabido, eso no significa que no elaboremos nuestras propias ideas civilizacionales, las cuales serán mucho más importantes de lo que nos pensamos. Tiempo al tiempo, Rumbau, tiempo al tiempo, y verás como las nuevas realidades que apunta Bastides estarán pronto a la vuelta de la esquina…

martes, octubre 16, 2012

La independencia de Cataluña



El día se levantó ayer espléndido, con nubes altas esculpidas por el viento. Por la tarde acudí a la playa para encontrarme con mis amigos futurólogos con los que suelo pasar algunas tardes. El tema se impuso por su propio peso: la independencia de Cataluña.

- Pero bueno, ¿cómo estáis viendo el asunto? Jamás pensé que las cosas llegaran tan lejos…

- Ni nosotros, aunque ya hace tiempo que venimos observando esta aceleración de los tiempos, como si la Historia tuviera prisa. El efecto es de contracción: va todo tan rápido, que la realidad aparece algo distorsionada, con aquellos efectos valle-inclanescos de la deformación que tanto gustaban al gran gallego.

Quién habla es el doctor Roger Mercadal, médico jubilado, astrólogo y hombre cultivado, que da sustento teórico a las predicciones más visionarias de Bastides, su amigo de la playa.

- Me refiero a las reacciones que ha provocado el posicionamiento de Mas. También algunos independistas han caído en la deformación de la lente contraída, aquejados de una ingenuidad fruto de la ignorancia. Pero la realidad de la situación sigue siendo la que es: el posicionamiento decidido de una comunidad en emanciparse y despegar hacia una autonomía plena y soberana. Y cuando una colectividad de este calibre se alza con semejante decisión, es que la cosa va muy en serio. Creo que para las próximas elecciones, la goleada independista está cantada.

- Todo el mundo habla de mayoría absoluta para CiU, pero el contra-ataque del otro bando no se ha hecho esperar y ha sido de gran impacto.

- Y aun lo será más, pero por el momento no parece que vaya a frenar la ola soberanista. Fíjate que en estas elecciones no se vota la independencia, sino qué partido va a gobernar en Cataluña y el derecho a hacer la tan manida consulta. Es decir, será una buena ocasión para desquitarse de los poderes centrales pero sin matar al toro. Luego ya decidirán los electores cuando haya consulta, si la hay, que la habrá.

Bastides, callado como siempre, irrumpe en aquel momento:

Arenistas de la Plaza de Toros de Ceret, con barretina.
- En verdad en verdad os digo, que sólo España podrá regenerarse y salir de su profunda y eterna crisis cuando Cataluña se independice. Y ya sabéis cómo yo amo a España, tánto como a Cataluña. Pero sólo una catarsis como esta emacipación de su ala Este podrá sanar a este viejo país. Y la razón es muy simple: para que Cataluña se independice, deberá antes reconciliarse consigo misma, es decir, aceptar su dualidad intrínseca, que no es otra que su doble alma catalano-española. Algo evidente: si la mitad de la población catalana es castellano parlante y originaria del resto peninsular, su alma es en esencia doble. De ahí la necesidad que tiene el independismo de aceptar su dualidad interior: el castellano y lo español como parte substancial de su ser. Sólo así conseguirá la región catalana emanciparse y convertirse en nación. 

- Has dado en el clavo, Bastides! Si Cataluña se reconcilia consigo misma, su emancipación será el corolario de un proceso general emancipador de todas las tierras de España, las cuales deberán también aceptar sus dualidades interiores, sin necesidad de proyectar fantasmas contra unos y contra otros. ¡Será el momento de las Españas, aunque cada una de ellas decida llamarse como le dé la gana, y de ahí la gracia de este gran movimiento emancipador!

- Muy contentos os veo…

- No creas que somos unos ingenuos. Piensa que nosotros hablamos desde el futuro, mirando las cosas con una perspectiva que va al revés del tiempo, lo que explica que tengamos que avanzarlo. Los peligros son evidentes: hay un perdedor claro, los intereses del Gran Madrid. Van a pelear a fondo, porque se juegan su poderío. En realidad, ya lo han perdido, con la caída de Bankia. Pero intentan resacirse apretando el cinturón y mostrando los dientes a todo el país. Tienen el viejo aparato del Estado, que no es moco de pavo. Uno de los más viejos de Europa. Aunque esto a la larga sea una debilidad para ellos: están tan acostumbrados a mandar y a ser obedecidos, que no ven la realidad y no entienden que alguien se le resista. Su ferocidad intentará excitar los instintos malsanos del nacionalismo catalán: esa aprensión hacia todo lo que suena a español. Yo, de Mas, lo primero que haría sería corregir el grave error del Tripartito y volver a legalizar los Toros. Sería una jugada maestra que descolocaría a todos. Y mostraría con un simple gesto esta aceptación de la dualidad tan importante para constituirse en nación de verdad. Y la goleada sería de máximos históricos.

- Pero si el catalanismo acepta esta doble alma que decís, entonces, ¿para qué separarse de España?

- Aquí está el quid de la cuestión, y el gran avance civilizatorio de una emancipación de este tipo: ante una situación como la actual, en la que la globalización de los capitales está eliminando las viejas estructuras de los antiguos estados-nación, el mantenimiento de éstos se convierte en una simple cuestión de orden público y de control, para la buena circulación de mercancías y el buen resguardo de los capitales. Fíjate en Grecia, una cárcel cada día más cercana a una dictadura del Gran Capital. En cambio, crear nuevas estructuras bajo el impulso entusiasta de la clase media, afín de controlar de un modo más cercano las riendas de los negocios, eso permite despegar a estas clases medias, dotarlas de unas herramientas de ilusión y realización, y defenderse así frente a los huracanes devastadores de los fenómenos globales.

- ¿Dais pues por hecha su victoria?

- Yo no me atrevería a tanto, somos futurólogos y ya sabes que nuestra ciencia, como las demás, se sustenta en hipótesis. Una posibilidad es que la estrechez de miras de los señores de Convergencia y sus bases entusiastas, incapaz de aceptar su doble cara oculta, acabe despeñándose contra la complejidad del rico tejido catalán. Las prisas son el gran peligro que tienen por delante los de la independencia. Aquí el patinazo puede ser monumental. Lo ideal es que el proceso se haga tan largo y tortuoso, que por el camino se vayan sumando las otras Españas con ganas de emanciparse, ante el descalabro social y económico del país. Aquí habría que empezar a tratar los aspectos de la geoestrategia, y el catalanismo debería crear fuertes alianzas con las otras regiones con ganas de vivir sus propias dualidades. Se abriría así el paso a la emancipación general de los territorios de España, que dejaría de llamarse así pero resucitaría con mayor energía, elevando sus potencialidades turísticas y creativas a cotas hasta ahora jamás alcanzadas. La coordinación de las partes, que jamás querría ser considerada como federación, palabra considerada de mal gusto, sería de un extraordinario efectismo y si la Monarquía supiera jugar bien sus cartas, seguiría reinando sobre las antiguas tierras españolas, solidariamente dividida en una pluralidad de pequeños estados... 

- Las prisas, esa es la tentación que los independentistas deberán sortear. Si sucumben a ellas, perderán la oportunidad de sumar su parte opuesta interior y se estrellarán contra la dura realidad...

Detengo aquí la transcripción de la charla, todavía bajo el impacto de las palabras de mis dos amigos de la playa, como sin duda deben estarlo los amables lectores.