viernes, septiembre 28, 2012

Cataluña toma la avanzada



Ante los tremendos momentos políticos que vivimos, he acudido a la cita de mis amigos de la playa, a los que no veía en semanas a causa de mis viajes y compromisos. Me moría de ganas de conocer sus opiniones, que suelen dar en el blanco, aunque a veces lo hagan mediante rodeos de lo más “originales”, por decirlo con palabras amables. Los encontré como siempre caminando por la orilla del mar, aprovechando la relativa bonanza que aun gozamos en Barcelona.

- ¡Cómo está el patio! –les digo tras los saludos.- Me imagino que estaréis encantados con todo lo que está sucediendo...

- Ya puedes bien decirlo, Rumbau –me contesta Mercadal, siempre locuaz y muy amable conmigo–, la verdad es que somos muy afortunados de poder vivir lo que estamos viviendo. Nunca hubiéramos pensado que el ritmo de los acontecimientos tomaría semejante velocidad de vértigo.

- ¿Coincide entonces todo con vuestra predicciones?

- Bastante, bastante, aunque debo reconocer que la rapidez de los eventos es tal, que no se da tiempo a que las cosas maduren como deberían madurar, lo que provoca una terrible contracción en el tiempo, con las deformaciones inevitables. Nosotros ya habíamos previsto una fragmentación de España que acabaría con la FEAA, una lógica Federación Española de Autonomías Autodeterminadas, siguiendo el principio del Café para Todos de la Transición Española. Pero hoy el tiempo y su formalización humana, la Historia, parecen tener mucha prisa y no estar para “dar tiempo al tiempo”, como antes solía hacer, dejando que las cosas maduren según ritmos propios. No, hoy la prisa aprieta por todas partes, como si las necesidades de cambio fueran de urgencia máxima, sin un minuto de descanso y ya no digo de adaptación al medio. Los que no se adaptan, malo para ellos: la Historia ha perdido la paciencia así como la educación siempre más o menos elegante con la que antaño avanzaba. Hoy se abalanza a salto de mata, en secuencias diferentes y todas al mismo tiempo. Para nosotros, que ya somos viejos, un verdadero lujo y un regalo inesperado, pues en los pocos años que nos queda de vida, si todo sigue al ritmo actual, veremos más cosas que las que llevamos vistas hasta el día de hoy. ¡Menuda suerte y menuda paradoja!

- O sea que os está gustando el desarrollo de los acontecimientos…

- No se trata de eso, claro que nos gusta, pero no porque estemos o no de acuerdo con lo que ocurre, eso importa poco: lo interesante es que cualquiera de los cambios que suceden son hoy tan espectaculares, que no podemos menos que maravillarnos de la fuerza de ese avance, como si ante nosotros la Historia hubiera tomado un ritmo de furia huracanada que todo lo transforma y altera. Asombroso, Rumbau, asombroso…

- Pero bueno, algo pensaréis sobre el anuncio de Artur Mas de nuevas elecciones en clave independista…

Bastides, siempre cauto en sus palabras, interviene para decir:

- En verdad en verdad os digo, que veo a Artur Mas cabalgar al Tiempo como pocas veces he visto hacerlo a un político. Sólo hay que escucharlo para comprender que una especie de lógica interior imparable e impecable se ha apoderado de su ser, bien sostenido por los vientos que soplan a su favor. Por decirlo de alguna manera, nuestra época se ha encarnado en él. Fijaros que no estamos hablando ni de un revolucionario, ni de un rebelde, ni de un aventurero: Mas es un hombre serio y de orden, que representa además a un clásico partido de orden, poseído por las “verdades” neoliberales que hoy se estilan y que tienen agarrado y bien agarrado al mundo, esa oleada de abstracción matemática que tiene al capital por dios único y que busca sobretodo eficacia y beneficio. Y es bajo esa bandera que se levanta hoy el independismo catalán: eficacia y beneficio. Esos señores de empresa y de negocio han llegado a la conclusión de que gozarán de más eficacia y más beneficios si ellos controlan los hilos del asunto, es decir, los cuatro poderes estatales que hoy quedan en Europa, pocos, todo el mundo lo dice, pero importantes y sobretodo básicos para los negocios. Y tras ellos, tienen a toda la clase media catalana, ideológicamente mayoritaria, bien estructurada y muy ilusionada, casi diríase “embriagada” por la imagen de competir en Europa desde la libertad de un país pequeño capaz de funcionar como una empresa colectiva. ¡Imparable!

- Pero España no lo va a permitir…

- ¿España? Yo no daría un duro hoy por este concepto. ¿Quién cree en ella? Humo en las manos. Y unos intereses madrileños que con la caída de Bankia y del llamado ladrillo se han quedado sin fuelle. Ese deseo de convertir Madrid en la gran Capital del sur europeo, para lo que no dudó en apropiarse de los viejos ropajes de lo que queda de España, ha sido una burbuja más que ha estallado en las narices de todos los españoles. La estafa de Bankia ha sido una estafa a todos los españoles hecha por los nuevos oligarcas del Madrid político. Ahora chillan mucho los que se han quedado noqueados por el estallido, pero no tardarán los barones regionales y las demás autonomías en seguir los pasos de Cataluña. Muy pronto entenderán los españoles que para competir hoy en Europa y en el mundo, que en nuestro país quiere decir libre capacidad de gestión para atraer a más turistas, lo mejor es que cada uno espabile y se reinvente a su manera, profundizando en unas señas de identidad que deberán ser inventadas en su mayoría, a partir de los atributos que tengan más a mano. Tal es el plan de Cataluña y su proyecto de independencia, y en cuanto sea comprendido por los demás, no tardarán en seguir sus pasos sin pudor alguno.

- O sea que según vosotros, vamos a la FEAA…

- Desde luego, pero la contracción del tiempo provocada por la velocidad de los eventos, puede deformar los resultados como muy bien decía antes Mercadal. Es decir, puede que todo suceda con ciertos desfases, pero en lo esencial, creo que no nos hemos equivocado. Lo propio es ir a una Federación de comunidades independientes. ¿Acaso Madrid no se ha lanzado estas últimas décadas a lo suyo, por mucho que usara la bandera española? ¿Y acaso Valencia no aprovechó la autonomía para sus propios negocios redondos, con control judicial incluído? Claro que habrá mucho rasgarse las vestiduras, aspavientos de todo tipo y sobreactuaciones incluso dolorosas, pero el negocio es el negocio y “la pela és la pela”, como decimos en catalán. Y ya se sabe que los mejores cambios son aquellos en los que aparentemente todo es diferente sin que en lo esencial nada cambie. Una federación de comunidades independientes o autodeterminadas sería lo mismo que la España actual, con menos ministerios estatales y seguramente con más racionalidad y eficacia coordinativa. Los llamados “barones” y los poderes locales tendrían así las manos libres para forrarse y competir en los negocios. Respecto a la relación de las partes con el todo, el marco europeo establecerá los modos y las prioridades, un marco bien dotado de los poderes políticos y económicos convenientemente arrancados a los viejos estados nación que hoy sucumben uno tras otro. La nueva FEAA será una nueva España más realista y menos hipócrita, y con unos rendimientos del negocio turístico superiores incluso a los actuales, si nuestras previsiones se siguen cumpliendo.

- Pero los independistas catalanes quieren separarse de verdad de España…

- Por supuesto. Pero mira como Mas encara la cuestión: habla de estructuras propias de estado y abandona la palabra Independencia, que para él tiene poca realidad en el marco europeo. Es decir, estructuras de poder local garantizado para tener la libertad de poder competir con garantías de eficacia y de recogida de los beneficios. Se trata pues de un movimiento de emprendedores decidido a comerse el mundo, con la ilusión emocional añadida de sentirse dueños de su destino, la llamada Soberanía. ¿Qué puede esperarse de un movimiento así? Su victoria está cantada. Lo que se opone a él no tiene ni fuerza ni sustento alguno. Muere una España y nace otra, menos romántica en apariencia pero más funcional y lógica desde el punto de vista de los negocios. No dudes que no tardarán pronto en subirse al carro los demás…

Atónito y sacudido por sus palabras, les dejo seguir el paseo. Cuál rumiantes de la mente avanzan al son monótono de las olas que rompen sobre la arena, mientras la ciudad a pocos metros sufre vientos huracanados a velocidades de vértigo que sacuden sus cimientos más profundos… Admirable…

martes, julio 31, 2012

La sumisión creativa o el futuro de Cataluña


Reloj Suizo. Imagen de los distintos tiempos de la
sumisión creativa.
Me maravilla constatar como algunas de las predicciones de mis amigos de la playa se están cumpliendo, no al pie de la letra, desde luego, pero sí de un modo indirecto y alusivo. Aunque lo más interesante para mi es ver como con el tiempo van afinando su analítica, obligados a adaptar sus visiones a la realidad. Intrigado por el énfasis que en mi anterior encuentro habían puesto en el elemento matemático, fui directamente al grano cuando esta tarde nos vimos en la playa.

- ¿Podríais aclararme esta distinción del otro día entre un norte hábil en el manejo de las matemáticas y un sur más bien de letras?

Mercadal, quién de los dos futurólogos es el que atiende con mayor consideración mis opiniones, respondió al acto.

- Me encanta que me hagas esta pregunta, Rumbau, porque precisamente desde que nos vimos la última vez he pensado mucho en lo que dijimos, cuando Bastides puso sobre la mesa el tema de las matemáticas. Creo que ha dado en el clavo pescando una de las distinciones más condicionantes de los próximos años, y que no sólo es aplicable a las sociedades del norte y del sur europeas, sino al mundo en general. Me refiero a este fundamentalismo de lo abstracto que el capitalismo asocia al dinero y que se ha impuesto mundialmente como el único valor de referencia. En cualquier parte, el imperativo de los beneficios y de acumular dinero se ha convertido en el verdadero motor de la actividad social y empresarial, de modo que incluso la política se ha supeditado a él, al ponerse al servicio de las necesidades del mundo de las finanzas. La prueba es que ante cualquier situación de crisis económica, lo primero que hacen los políticos es asegurar el bien funcionamiento de los bancos y de las finanzas, quedando en un último plano la atención que requieren los ciudadanos aquejados por esta crisis. Pero no sólo ocurre en situaciones de crisis, también en épocas de bonanza los políticos procuran atender básicamente las necesidades de los financieros y de las corporaciones, al bajar impuestos y gastar en infrastructuras que satisfagan los deseos de las grandes empresas. Y las matemáticas son fundamentales para mantener este predominio, pues son los algoritmos que rigen la globalización financiera y que establecen una realidad que está por encima de los "humanos". Hoy vemos como esta realidad abstracta, bien apoyada por una tecnología de última generación que sustenta las redes interactivas de la globalización, se ha impuesto por goleada a las realidades de verdad, aquéllas en las que vivimos las personas normales y corrientes. 

 - Pero parece que no hay alternativas a este desarrollo, puesto que estas tecnologías se ha convertido en indispensables para todos...

- Por eso están ganando por goleada, porque el mundo de las finanzas y del gran capital se ha hecho con esta arma inesperada que les permite saltarse a la torera las fronteras y cualquier intento de regulación. Con este truco, han desarbolado todas las resistencias y se han impuesto a nivel global. Y ahora lo que intentan es imponerse también en lo local. No se trata de unos "malos" que controlan el tinglado, una manera incorrecta de ver la situación, sino más bien de una inercia que se ha impuesto fomentada por el desarrollo exponencial de las nuevas tecnologías. Y por eso ganan las derechas: son las que han abrazado este "progreso" de las tecnologías al ser los dueños de las mismas. Las izquierdas se han quedado con criterios de ética y de moral, que son asuntos de letras, incapaces de competir con el progreso tecnológico de los números y por ello condenados al desfase y a quedarse fuera de lugar.

- Caramba, Mercadal, esta afirmación de que las izquierdas son de "letras" no la había oído nunca...

- Esto es muy viejo, Rumbau.

- Entonces, una solución para las izquierdas sería que estudiaran matemáticas...

- Por supuesto. Pero ya existen precedentes en el asunto. Fíjate en el Obama: ganó las elecciones sobreponiéndose a todos los obstáculos aparentemente insalvables al servirse de las llamadas "redes sociales", del márketing de las empresas y de nuevas formas de autofinanciación. Para ello se sirvió de las más avanzadas tecnologías en uso y ganó con su "Yes, we can". Claro que luego tuvo que adaptarse a las realidades del poder imperial, y al imperativo de las corporaciones, de ahí que sus ideas de cambio acabaran tan descafeinadas. No logró imponer nuevos modelos algorítmicos y abstractos, es decir, mentales, a los ya existentes. Pero eso no lo hace un individuo a solas, y menos desde una posición de Presidente de los EEUU. 

 - ¿Qué soluciones ves entonces?

- No hay soluciones, Rumbau, olvídate de esta palabra mágica que no existe. La realidad de los cambios ocurre cuando le da la gana ocurrir, generalmente sin avisar, y no seremos nosotros los que vayamos a producirlos. Lo único que podemos hacer es analizar e imaginar, y, nosotros concretamente, como futurólogos, lo que hacemos es avanzarnos al futuro, pues tal es nuestro cometido. Pero fíjate en una cosa: las grandes victorias de lo abstracto suelen ser victorias de un delirio que se impone sobre la realidad, pues delirio es todo lo abstracto cuando quiere imponerse como un modelo único de abordar el mundo. ¿Y sabes como acaba eso? Con el derrumbe de los delirios. Siempre ha sido así. Es literalmente imposible que una visión sesgada y reduccionista de la realidad no acabe hundiéndose ante la irrupción de la propia realidad, que tarde o temprano emerge con toda su complejidad. Estas emergencias de lo complejo pueden ser salvajes u ordenadas, y lo peligroso del asunto es que cuánto mayor es la seguridad de los mandamases en controlar el mundo, mayor es la erupción de la realidad en descontrolado volcanismo.

Imagen tradicional del Capitalismo.


- Es verdad, Mercadal. Pero también se ha visto que los poderes han aprendido esta lección, y que por ello hacen todo lo posible para que las reacciones a sus políticas sean lo más caóticas y desarticuladas posibles, de modo que impidan cualquier respuesta articulada y ellos puedan rápidamente ocupar el puesto de "salvadores" y seguir así en sus posiciones, adpatándose a las nuevas realidades resultantes. La Guerra de Irak siguió un poco esta estrategia: provocar reacciones irracionales para poder luego acabar con ellas desde posiciones de fuerza y de racionalidad. De hecho, buena parte de las estrategias aplicadas en Oriente Próximo tienen este cariz. Por eso lo tienen tan difícil las revoluciones de la Primavera Árabe, enfrentadas al caos en el que desde siempre los poderes han intentado mantener la región.

Bastides, que escuchaba sin decir nada pero muy pensativo y atento a las palabras de su amigo, dijo de pronto aquejado por súbita inspiración: 

- Ambos tenéis toda la razón, y ahora comprendo cómo con nuestras visiones lo que intentamos es ordenar el tremendo caos al que nos dirigimos. No hay que tener miedo al caos, al revés, lo nuevo siempre ha surgido de lo caótico, todas las mitologías lo tienen en sus inicios. Un caos en el que ya nos encontramos, y que nosotros llevamos intuyendo desde hace años. Y es aquí dónde se verá el fuelle de los pueblos, si trodavía tienen en sus venas la capacidad creativa o han cucumbido para siempre a la esclavitud de los poderes. Una creatividad que tendrá su parte colectiva, pero sobre todo grupal e individual.

Lo dijo con un tono de misterio mirando a su amigo Mercadal, unidos ambos por una complicidad de años de elucubraciones futuristas.

- ¿Acaso nos estamos acercando a las emergencias neomonárquicas? -preguntó críptico Mercadal.

- En verdad en verdad os digo que la velocidad de los cambios nos conducirá más pronto de lo que nos pensamos a situaciones propicias a nuestros augurios. Es decir, Cataluña deberá sacar pecho y toda su "rauxa" disponible si quiere salir del pozo sin fondo en el que no tardará en meterse. Pero para que ello ocurra, debemos esperar al relevo de la actual clase política, inhabilitada para estos menesteres del futuro. 

- ¿Cambiar la clase política?... Muy largo me lo fías, Bastides. Ya sabes com las posaderas aman las butacas y lo pegadas que están a ellas...

- No creas que se tardará mucho en producirse este cambio. El descrédito de nuestros dirigentes es mayúsculo y por mucho humo que lancen para nublar la vista de los ciudadanos, poco a poco las verdades se van conociendo. La impostación nacionalista con la que pretenden salvarse, precipitada e inmadura, hacer aguas por todas partes: demasiado minada por las corruptelas y por sus últimas políticas ciegas y anticiudadanas.

- No lo veo tan claro. Pensad que tienen  en sus manos toda la coral mediática y que las emociones son muy fáciles de manipular.

- Pero cuando se queden sin dinero, las cosas no serán tan fáciles. Por eso corren ahora como nunca: quieren aprovechar sus últimos estertores de gloria y de poder, antes de que caigan en manos de los acreedores. 

- Pero piensa que si España les aprieta demasiado, también les estarán dando oxígeno para movilizar el agravio comparativo.

- Nos esperan semanas increíbles y cruciales, dignas de ser observadas con lupa y con la mayor atención. Pero lo que me anima a ver nuestros futuros neomonárquicos más cercanos, es la creatividad civil de la ciudadanía, que a pesar de la crisis, no cesa en sus inventos. Fíjate en el Bulli de Ferran Adrià y su nueva fundación: aquí hay más futuro de lo que nos pensamos. Y si el Eurovegas cae finalmente en Cataluña, levantará expectativas de negocio que disparará la imaginación de los emprendedores creativos. Y si no cae, lo hará también a modo de substitutivo. El teatro también dará saltos de gran altura en cuanto se encuentre sin la tutela nacionalista, al cerrar ésta todos sus grifos. Liberado, el teatro y la ópera de remolque se lanzarán a la internacionalización de sus productos, abrazando el inglés y el español como lenguas de uso, sin olvidarse del catalán, que seguirán cultivando aunque menos. 

- O sea, que para vosotros, esta crisis es el punto de partida para que Cataluña se lance hacia su verdadero futuro de región dedicada enteramente al turismo, al entretenimiento y al agasajo del cliente.

- Por supuesto. Las crisis son esenciales para que haya catarsis y que de ella surja lo nuevo. Y lo nuevo en Cataluña, tal como están las cosas planteadas, pasa por esos caminos de la sumisión creatriva...

Admirado de sus tan extravagantes como radicales opiniones, decidí dejarlos en la playa, absortos ellos en sus visiones de futuro, preocupado yo por las imágenes que emanaban de sus palabras.

martes, julio 17, 2012

La Historia y las Matemáticas del futuro


Mezquita de Córdoba.
Foto de Tímor Espallargas. Wikipedia


Ante la tremenda situación en la que nos encontramos, intervenidos por Europa y atrapados en una vorágine de decisiones y de hechos consumados que nos caen encima con implacable fatalidad, decido ir a la playa para encontrarme con mis dos amigos futurólogos. Aunque sus opiniones a veces resultan chocantes, suelen acertar bastante más de lo que podría esperarse de dos ancianos que pasan ya de los setenta y cinco años. Pero sobretodo aprecio en ellos un optimismo incorregible que no deja de ser sorprendente en los tiempos que corren.

- ¿Cómo os sentís, tras los últimos anuncios de Rajoy? -les pregunto a bocajarro.

- Mal, por supuesto. Nadie puede estar contento con los políticos que nos gobiernan. La vergüenza es mayúscula y lo que nos cae encima, de aúpa.

Lo dice Bastides, el más visionario de los dos amigos, pero también el más realista. Tal vez a causa de su profesión de zapatero: trabajar con los vestidos del pisar es de alguna manera estar en una constante toma de tierra. Mercadal, que suele explayarse más en sus intervenciones, también quiso dar su opinión:

- Ciertamente, las cosas se están poniendo negras. Son unos nubarrones históricos que vienen cargados, eso es indudable, y a quién coja al descubierto, de poco le valdrá echarse a correr, a no ser que corra mucho, claro. En estos casos, algunos piensan que hay planes ocultos y que ciertos cerebros poderosos lo están controlando todo. Una tesis que no comparto. Claro que hay cerebros que están detrás de los acontecimientos, muy convencidos ellos de que están al mando de la Historia, pero ¡cómo se equivocan! Los que creen controlar, son los que menos controlan. Y no hablo por hablar, Rumbau. Fíjate que las mismas leyes de la física, hoy tan de moda, me dan la razón: quién se implica en los acontecimientos, acaba arrastrado por ellos. Y cuánto más intentas controlarlos, más te engañas y más te envuelven sus efectos. Todo eso lo digo porque cuando se trata de observar la realidad afín de comprender un poco lo que ocurre, lo mejor es dejarse de actitudes paranoicas e intentar acercarse desde una sana y distante indiferencia. Eso no quiere decir que no nos apasione nuestro trabajo de observadores indiferentes, qué duda cabe, pero es un apasionamiento más de la tercera edad, de longitudes estiradas de onda, por decirlo de alguna manera. Es difícil que nos entiendas, pues todavía eres joven, pero es la única manera de dar con un mínimo de objetividad...

Aunque Mercadal se acerque a los ochenta, no deja de ser extravagante que me llame joven, yo que paso de los sesenta...

- Pero bueno, lo que parece innegable es la gravedad de la situación... -les digo para excitarles a hablar. Bastides, muy callado y circunspecto, interviene con su voz grave y más bien apagada:

- En verdad en verdad os digo, que la gravedad es suma, como bien dices, Rumbau. E incluso me atrevería a decir que hay un antes y un después a estas fechas fatídicas que establecen casi un punto cero de no retorno. Las cuerdas sociales y políticas se están tensando por todas partes, lo cual no es cosa de unos pocos, sino un impulso de la mayoría, de la que, evidentemente, no podemos excluir a los poderosos. Y si todo el mundo tensa, los poderosos tensarán más y mejor, según sus intereses y provistos de grandes medios. Es como si la Historia hubiera entrado en una catarsis gigantesca, algo que venimos oliendo desde hace tiempo, pero nunca imaginamos que ocurriría tan pronto y que sus efectos fueran a ser tan espectaculares. A esos momentos yo los llamaría "sacudidas", como una especie de grandes terremotos de la sociología, como si el espíritu humano hubiera decidido desentumecerse. ¡Fuera lastres!, parece decir, y a cada grito caen víctimas y más víctimas por las cunetas del tiempo. Y lo explico así para indicar el alto grado de fatalidad que existe en lo que nos ocurre. Me refiero a la gran dificultad existente para dar hoy con respuestas racionales y operativas capaces de enfrentarse a las fuerzas que nos empujan al desfiladero. Es obvio que unos grupos de grandes intereses pretenden someter todo el sur de Europa, arruinarnos con la deuda y tenernos a su merced para unos cuantos lustros. Pero lo malo para nosotros es que lo hacen cuando ya nadie cree en respuestas colectivas, y cuando éstas, al nacer, se levantan ya heridas de muerte. Este es el drama, Rumbau, nuestras sociedades del sur que se creen tan espabiladas, en realidad son aún rebaños impotentes que carecen de la suficiente autonomía individual para enfrentarse a los poderes financieros y especulativos del norte.

Cada vez más inspirado, Bastides, que se ha detenido frente al mar dejando que su mirada se pose en el horizonte, continúa hablando del siguiente modo:

- El desfase es evidente. La matemática se ha impuesto, y el reino de lo abstracto se ha apoderado del planeta. La mecanización del mundo es imparable, a ella todos hemos sucumbido, porque tal es la dirección que nos empuja. Los mediterráneos estamos todavía en fases infantiles de la historia: nos gusta comer, beber, fumar puros, ir a los toros, hacer la siesta, regatear y trapichear con los impuestos. Confiados en los créditos, nos hemos dejado endeudar sin sospechar la trampa en la que nos metíamos. ¿Significa esto que todo está perdido? Sí y no. A corto plazo, la derrota es aplastante. Los números cantan y hoy mandan, y nadie con dos dedos de frente se atreve a salirse de las matemáticas. Dos y dos son cuatro, aquí y en Helsinkí. Pero a la larga, es evidente que el partido de las matemáticas lo tiene más crudo. Hoy manda la aritmética, pero otras matemáticas más acordes con nuestra psicología latina, esas matemáticas que se atreven a hablar de caos y que aceptan tan campantes las contradicciones, éstas se acercan más a nosotros. Nuestro problema es que siempre hemos sido pueblos de letras y que nos contentamos con las primeras reglas de la aritmética. Somos incapaces de entender los sofisticados algoritmos de las finanzas, que sin embargo se basan en el dos más dos igual a cuatro, es decir, en el burdo principio de la propiedad privada. ¡Cada uno con su pisito! Qué bajo hemos caído...

Azulejo de Lacería. (Wikipedia)
- ¿Tan mal lo ves? -le pregunto, asombrado de la dirección que ha tomado su pensamiento.

- No a la larga. Hoy nadie da dos duros por los pueblos del Norte de África. Esos musulmanes parecen estar fuera de la Historia. Y si los del norte europeo nos miran a nosotros con la sonrisa irónica del vencedor, a los de más abajo simplemente los despachan con desprecio. Mal haríamos nosotros en imitarles. ¿Y sabes por qué? ¡Por las matemáticas, claro! Fíjate que los pueblos del Islam son los que inventaron el cero y el cálculo moderno. El carácter iconoclasta de estas culturas les abre las puertas de lo abstracto. No se distraen en el arte figurativo sino en simetrías geométricas. Por eso el Occidente dominante ha procurado mantenerlos siempre a raya con el analfabetismo y la incultura. Saben los anglosajones que si se les dejara estudiar, podrían llegar a competir con ellos. Por eso mantienen el régimen feudal de Arabia Saudita, que financia la paralización evolutiva de los pueblos de la región. Fíjate como se han  apresurado los salafistas a inundar de dinero las nuevas democracias surgidas de la Primavera árabe. Y la guerra que están cocinando en Siria con Irán de fondo no busca más que eternizar el atraso entero de la región. Pero el hundimiento de España, Italia y Grecia, será muy importante al producir un interesante acercamiento de estos pueblos con sus vecinos del otro lado del Mediterráneo. Empezará entonces el desarrollo de la cuenca mediterránea en su conjunto, de un modo lento pero imparable, bajo la tutela turca, si esta potencia consigue salvar los escollos de las trampas guerreras a las que se verá sometida. Un desarrollo que será distinto al actual, centrado evidentemente en el turismo, pues tal es el destino de nuestros pueblos, pero no por ello menos interesante, al propiciar curiosas emergencias aparentemente muy anodinas pero de profundo alcance interseccionista y revolucionario. Me refiero a los nuevos procesos autonomistas de carácter neomonárquico que desde hace tiempo venimos postulando, como muy bien sabes…

- ¿Quieres decir que el Mediterráneo tendrá entonces un mayor protagonismo?

- Su aportación será indirecta. Gracias a la iconoclastia musulmana y al contagio de lo abstracto, pero desde las profundidades hedonistas de la complejidad latina, siempre tan cargada de dualidades y contradicciones, nacerá aquí una nueva matemática que será escrita con números pero también con gestos vitales, un nuevo lenguaje de la complejidad que aquí tendrá un uso aplicado básicamente al turismo. Esta será nuestra aportación. Fruto de ella procederá el renacer de la Corrida de Toros que tanto hemos anticipado, los neomonarquismos de la Cocina, la Ópera y los Placeres, cuyo epicentro será por cierto la tierra catalana… Pero hasta que los chinos y sobretodo los rusos no nos mimeticen y asimilen estas nuevas modalidades de formulación vital y matemática, no se empezará a resquebrajar el aplastante fundamentalismo de lo abstracto que los anglosajones y el norte europeo imponen sobre el planeta.

Mercadal, que escuchaba entregado las palabras de su amigo, no pudo contenerse más y exclamó:

Caligrafía tuluth. Meknes, Marruecos.(Wikipedia)
- ¡Genial, Bastides, genial, te has explicado como un libro!

Bastides, que parecía no escuchar a nadie, se quedó mudo y absorto, como si en el horizonte del mismo mar Mediterráneo objeto de sus visiones estuviera contemplando con nitidez las imágenes que le habían llegado del futuro: las nuevas matemáticas latinas que habrían de dar al traste con el dominio del mundo anglosajón.

- ¿Y sabes qué te digo? Pues que si la Historia se apresura un poco, todavía llegaremos a verlo, Rumbau, todavía llegaremos a verlo…

¡Extravagantes futurólogos! Risueño, pero inquieto e intrigado por las palabras que acababa de oír, me despedí de ellos para regresar cabizbajo a la realidad oscura de nuestro país intervenido…

sábado, junio 30, 2012

Eurovegas y Toros en Cataluña: una convergencia obligada

La actualidad política está tan movida y cambiante estos últimos tiempos, que las reflexiones de mis amigos de la playa, los futurólogos Romà Bastides i Roger Mercadal, tomaron esta mañana curiosos derroteros, cuando a primera hora nos encontramos para caminar por la orilla del mar. El sol hacía apenas una hora que había salido y ya empezaba a castigar pero con una temperatura agradable proveniente del frescor de las aguas del Mediterráneo.
Decía Mercadal muy inspirado tras haber visto, desde su observatorio astral matutino, un par de planetas en misteriosa posición:

- En verdad, en verdad os digo, que según mis pronósticos más verosímiles, no lo tenemos todo perdido. 


- ¿A qué te refieres? ¿Acaso ya hay resultados claros de la cumbre europea?


- No, me refiero a los toros en Cataluña. Creo que la prohibición aprobada el año pasado en el Parlament tendrá pronta retirada. 


Bastides, al oir la palabra toros, aguzó el oído, como si de pronto escuchara música celestial que procedía sin duda del futuro. Yo no pude menos que sonreir, pues conocía muy bien la afición de mis amigos por las artes tauromáquicas. 


- Pero Mercadal, lo que dices es un disparate. ¿Cómo van a retirar una prohibición aprobada por mayoría en el Parlamento?


- Ya te dije hace días que estamos viviendo momentos muy especiales, decisivos incluso diría, para el futuro de nuestros países y del mundo entero. Esas épocas tan movidas en las que unos se hacen ricos y los otros empobrecen sin  que nadie sepa muy bien el porqué, son épocas que nos llegan a sorprender en las cosas más insospechadas. Y los toros es una de ellas.


Hizo una  pausa, buscando la inspiración de algún cuerpo femenino que a aquella hora temprana empiezan a proliferar por las playas barcelonesas, y tras al parecer haberlo encontrado, y respirando hondo con la vista vuelta en el horizonte, dijo: 


- Fíjate, Rumbau: todo apunta a que los buenos haceres de la Generalitat han conseguido inclinar la balanza del Eurovegas a favor de Cataluña. ¿E imaginas quién me lo indica? Las declaraciones de Ferran Adrià apoyando el proyecto. Ya sabes como nuestros pronósticos sobre el auge de la cocina catalana se están cumpliendo al pie de la letra: pronto empezarán las obras para el megaproyecto de un super Bulli que será Centro de Creación Culinaria, un faro mundial para los que quieran iniciarse en las Artes de la Cocina. Y si Ferran Adrià, que es un genio tanto de los fogones com de los negocios, se sube al carro del Super Casino, es que lo ha visto ya en su imaginación, instalado y funcionando. De cajón: la ruta del juego enlazará con el eje Rosas-Figueras, que atenderá a los visitantes mundiales con la pintura de Dalí y los platos de Adrià. Pero en esta ecuación, falta algo. Creo que ya lo habéis adivinado, ¿verdad?: los toros, sí señor. ¿Acaso tiene sentido que los clientes del Bulli, del Museo Dalí y del Eurovegas tengan que irse a Zaragoza, a  Valencia o a Nîmes para ver una Corrida de Toros? Absurdo. Nadie lo entendería y no está el horno para bollos. El atractivo turístico de los toros sigue siendo importante, y aunque muchos intentan rebajarlo, la verdad es que enlaza perfectamente con el tipo de clientela que se espera acuda al casino. 


- ¡Mercadal, has dado en el clavo! -exclamó entusiasmado Bastides, un viejo aficionado que los domingos acude a la Monumental para ver con la imaginación lo que se le ha prohibido ver en la realidad. 


- Al imponerse el realismo de lo práctico, los políticos moralistas deberán cambiar sus puntos de vista, adaptándose a las necesidades de los tiempos, que piden eficacia en servir al cliente, un programa de buenas prestaciones y obedecer sin chistar al imperativo económico. Los independistas, que cada día ganan posición, entenderán que la independencia se hace con dinero y para ello deberán bajar del burro en muchas cuestiones hasta ahora consideradas para ellos como tabúes: la lengua será una de ellas, aceptando el bilingüismo que les abrirá incondicionalidades hasta ahora inclinadas al otro lado, y los toros remacharán la cuestión, inclinando la balanza de la mayoría social al nuevo catalanismo tauromáquico y ya definitivamente entregado a la estrategia geopolítica del nuevo eje mediterráneo. Seguramente tendremos que esperar la llegada de una nueva generación de políticos procedentes la mayoría de las comarcas del sur de Tarragona, todas ellas amantes de la Fiesta Nacional, que será de inmediato convertida en Catalana, pero no me extrañaría que ello ocurriera más pronto de lo esperado, pues es mucha la velocidad de los cambios. 


Todo ello encaja con las predicciones de mis amigos sobre Cataluña y el resurgimiento que los toros tendrán en esta región, que destacará además por su dedicación a las artes de la Cocina, de la Ópera, del Amor y de la Arquitectura. Según ellos, serán catalanes los arquitectos que construirán las nuevas plazas de toros del futuro, que se harán en todo el mundo y especialmente en China, dónde la Fiesta adquirirá un relieve insólito y nuevos perfiles que la acercarán a la acrobacia, regresando en cierto modo a sus orígenes mediterráneos de la vieja Creta Minoica. 


- No son sueños, Rumbau. La realidad nos sorprenderá más de lo que nos pensamos, y Cataluña, que destacará pronto por sus iniciativas creativas de alto riesgo y nivel, saldrá de la crisis enarbolando la bandera del Juego, de los Toros y de la Buena Cocina. Será un asombro para el mundo entero. España caerá en una profunda depresión al constatar como los catalanes se apropian de uno de sus signos de identidad más venerados, y los antitaurinos de Madrid y Sevilla, animados por el despecho de los mismos taurinos hacia lo catalán, conseguirán prohibir allí los Toros, obligando a los aficionados a acudir en masa a los cosos catalanes, que serán nuevos y adaptados a los estándares de la nueva Fiesta, mucho más espectacular y colorista, con toreros que llevarán barretina, faja roja y alpargatas catalanas, y bandas musicales que incorporarán extraños sonidos puestos de moda por los chinos, y que no serán otros que los producidos por la tenora y el triple, los típicos instrumentos de la cobla catalana. 


- ¡Inaudito! -exclamo, entusiasmado por las inspiradas palabras de Mercadal. Un mundo al revés que ellos veían ya realizado en la imaginación. Me despido admirado y contento de escuchar sus sueños de futuro. ¡Ojalá la Historia les dé la razón!, pienso. La voz de Bastides suena aún en mis oídos: 


- Nada de sueños, Rumbau. Todo ello es ya una realidad que el Futuro tan sólo deberá desplegar cuando llegue el momento. Tiempo al tiempo, Rumbau, tiempo al tiempo, sin prisas y poco a poco, pero el día menos pensado, todo llegará.

domingo, abril 01, 2012

Día de Huelga General


Anteayer hubo Huelga General en España, y Barcelona respondió a la llamada con una buena presencia de público en las manifestaciones convocadas, lo que indica que el momento que se vive en la ciudad y en el país está calentito y que empieza a haber reacciones ante lo que parece ser una “inevitabilidad histórica”, por llamarlo como se le está vendiendo a la población. La situación es tan compleja, que hoy, día 31, no he podido resistir y me he dirigido a la playa para encontrarme con mis dos amigos futurólogos, con los que suelo comentar la actualidad cuando el tiempo y el trabajo me lo permiten.

Los hallé dónde solemos, atrapándolos cuando volvían ya del Hotel Vela y estaban a punto de alcanzar el monumento de los cuatro cubos superpuestos. Mis amigos pasean cada día por la orilla del mar, mojándose los pies dónde las olas rompen en la arena.

- Supongo que acudiríais a la manifestación –les lanzo, tras los saludos correspondientes, pues hacía mucho tiempo que no nos encontrábamos.

- Por supuesto, no me iba a perder algo así –responde Mercadal, que de los dos es el más dicharachero y el que sabe de astrología, mientras que Bastides, su inseparable amigo, basa sus indagaciones del futuro más en la intuición y en su capacidad visionaria.

- Y qué os parece, ¿servirá de algo?

- Desde luego que sí, aunque no para que el gobierne cambie de política. Para eso hay que esperar otros acontecimientos, pero al menos el ambiente ha empezado a caldearse y lo importante es que los motores estén en marcha.

- ¿Y a qué motores te refieres?

- Fíjate, Rumbau, cómo ruge hoy en día la actualidad. Los del capital y los responsables de las grandes corporaciones han puesto todos sus motores en marcha para aprovechar el momento e hincar con fuerza el diente a la yugular del sistema. Su instinto vampírico es brutal, a su lado, Drácula era un angelito. Y cuando unos motores se ponen en marcha, hacen que los demás les imiten, de modo que el siglo que nos espera promete ser uno de los más movidos que hayamos conocido. El día de huelga de ayer no fue más que eso, un simple arrancar de pequeños motores que sin embargo empiezan ya a roncar junto a los monstruosos de quiénes nos quieren gobernar.

- Está bien lo que dices, Mercadal, pero el poderío de los que controlan la situación es tan apabullante, que francamente, por muchos motorcitos que arranquen, no le van a alcanzar para nada.

- La cosa no es tan clara como parece. De hecho, esta política de dominio del capital financiero tiene sus días contados, por mucho poderío que muestren ahora. ¿Y sabes por qué? Pues porque responde a un delirio, y los delirios, como bien sabes, delirios son y acaban estrellándose contra la realidad.

Bastides, que escuchaba muy callado, interrumpió de pronto, aquejado por alguna súbita inspiración, como le suele suceder a menudo:

- En verdad, en verdad os digo, que tienes toda la razón del mundo, Mercadal. Ahora lo veo claro y nítido. Los delirios que burbujean con el capital lo tienen tan mal como lo tuvieron en su día los nuevos ricos españoles que se lanzaron a la especulación inmobiliaria con tanta alegría. Lo que pasa es que los ciclos son diferentes. La piedra pesa más y cae con más rapidez, mientras que lo intangible tarda en bajar al suelo, pues por algo es intangible. Pero gracias a la locura de tanto delirio acumulativo, lo intangible se densifica, coge peso y acaba cayendo como todo en este mundo. Su caída será estrepitosa, eso te lo puedo asegurar, pero es evidente que al capital le llegará también su día de San Martín.

- Entonces, estas políticas de recortes, ¿adónde pretenden llevarnos?

- El problema no son los recortes, Rumbau. Creo que en eso estaríamos todos de acuerdo: el despilfarro de los políticos y de las administraciones españolas ha sido de sainete en las últimas décadas. Y aquí tienen mucha razón los alemanes de pedir un poco de racionalidad y de honradez a nuestros políticos. El problema es que de pronto nuestros representantes se han quedado sin ideas. Recortan pero no proponen nada. Se han quedado mudos, atrapados por sus tijeras, como si recortar fuera una panacea, algo que nos va a aportar grandes cosas. ¿Has visto alguna idea nueva? Los catalanes se han puesto a la defensiva: recortan porque los malos de siempre, el estado central, les obligan a ello. Y es verdad. Pero con eso no basta. La solución que se han inventado es el independismo. No digo que sea malo, ya sabes que Mercadal y yo hemos pronosticado la independiencia de Cataluña hace ya mucho tiempo. Pero el camino no es ése. Para conseguirlo, hay que ser creativos y usar la imaginación, y de eso parece que los políticos catalanes de hoy en día no tienen ni pizca. Ni los de Madrid, claro. Ahora, ser político significa saber interpretar muy bien los mensajes que llegan cifrados de los grandes periódicos financieros. Bueno, de algo sirve, no digo que no, pero se quedan en sólo eso. Fíjate en el señor Mas Colell: una eminencia, un profesor que sabe leer como nadie los oráculos financieros que vienen de la City y del Financial Time. Bueno, está bien que ocupe un puesto de observador y de intérprete, pero de ideas nuevas, ni una. O talvez me equivoque y simplemente se lo callan entre ellos.

- ¿Pero acaso hay que esperar muchas ideas nuevas de ellos? –les pregunto, sumándome a esta impresión general crítica respecto a nuestros políticos.

- Éste es el problema. Que no nos pueden aportar nada, porque simplemente no tienen margen alguno para hacerlo. Una situación patética y terminal. Por eso es importante que los motores autónomos de la misma sociedad se pongan en marcha, pues son los únicos que pueden aportar aire fresco.

- Pero eso, ¿cómo se hace?...

- Una manera es anticipar el futuro, como nosotros intentamos desde hace años. Tal vez nos equivoquemos, pero al menos aportamos modelos, y se abren espacios dónde antes no había nada. Hay que incorporar el futuro a nuestro presente, Rumbau. No hacerlo es vivir de espaldas a nuestras responsabilidades y contentarse con un hoy atrapado sin remedio por el pasado. Pero un futuro meditado y muy pensado, con criterios científicos y contrastados, como hacemos nosotros desde la astrología y la visión clarividente de Bastides.

Decido dejarlos en este punto. No quiero entrar en discusiones con ellos. Prefiero escuchar a estos dos locos imaginativos que a nuestros políticos cuerdos que sólo saben de recortes y de cobrar a fin de mes.

jueves, diciembre 08, 2011

¿Qué crisis?


El Rapto de Europa, del pintor Maerte (s.XVIII)
Bueno, parece que esta vez la cosa va en serio, y que hay crisis por todas partes. Para hablar sobre ellas y aclararme ante tantas noticias desagradables y agoreras, fui ayer a la playa, aprovechando este tiempo casi primaveral que está haciendo en Barcelona, fruto seguramente de la crisis medioambiental, pues hoy en día no hay nada que no surja de alguna de las crisis que nos aquejan. Mis amigos futurólogos estaban en  buena forma y juntos hicimos varias veces el camino que va de la escultura de los cubos al Hotel Vela, frente al Club Natación Barcelona.

- Estaréis contentos, todo se está moviendo a marchas forzadas y el futuro está cada día más cerca… -lo digo para provocarlos y así despertar en ellos sus reflexiones que a veces me admiran enormemente.  

- Sí, no hay duda que hay movimiento, aunque veo a la gente muy parada –responde Mercadal–. Todavía no nos hemos sacado de encima el estigma de la obediencia y de la reacción aborregada, y por eso la gente parece pensar que “ya lo arreglarán”, cuando es a todas luces evidente de que todo esto no hay quién lo arregle.

- ¿Pero qué está pasando exactamente?

- Muchas cosas y todas al mismo tiempo. Para mi, una de las principales razones de la impotencia de los Estados y de los políticos en arreglar la situación es el acelerón que las nuevas tecnologías han activado en el mundo de las finanzas. Ello ha permitido a los negocios financieros distanciarse a años luz de la economía productiva y real de los países, alcanzando unos volúmenes de liquidez puramente virtual y de velocidad de acción en los mecanismos de compra y venta totalmente inalcanzables. Ni los actores del negocio saben lo que ocurre, simplemente programan a las máquinas para alcanzar cualquier tipo de beneficio, por pequeño que sea, los cuales, sumados, se elevan a cifras desorbitadas. Y como estas instancias están perfectamente protegidas y sostenidas por las principales corporaciones, por algunos estados y por los intereses de millones de participantes en este casino mundial en que se ha convertido la economía, nadie se atreve a ponerles coto. La idea de crear un impuesto para cada transacción está considerada anatema para los implicados, y nadie tiene ni las ganas ni la fuerza de enfrentarse al asunto.

- Sí, esto parece evidente y ya empieza a hablarse bastante del tema, aunque como dices, nadie se atreve a ponerlo en cuestión. Pero todo este asunto del euro, de la deuda y de Europa, ¿cómo creéis que acabará?

- Si me lo hubieras preguntado hace unos meses, todavía te diría que la cosa acabaría bien. Pero ahora, se han disparado ya tantas alarmas y ha habido tanta especulación desctructiva sobre la idea europea, que francamente lo veo complicado. Estas prisas de última hora por cambiar tratados e imponer condiciones a los estados no parecen tener en cuenta que hoy las realidades surgen empujadas por las palabras que las presuponen, de modo que de tanto hablar del desastre de Europa, este desastre se acaba convirtiendo en algo real. Además, cuando se habla mucho de algo, se produce un cansancio e inconscientemente deseamos todos que acabe sucediendo.

- ¿Os referís a eso que algunos llaman “política creativa”?

- Exacto. Lo aplicaron con  Irak: se inventaron un peligro inexistente y crearon una situación de hecho que determinó todo el devenir de multitud de países y sus sacrificadas poblaciones. Algunos lo llaman “diplomacia creativa”: en vez de analizar y basarse en la realidad, se la inventan. Muy peligroso, claro. Pero lo peor del asunto es que las nuevas tecnologías, sin necesidad de planes truculentos ni de segundas intenciones, crean igualmente nuevas realidades que se nos escapan de las manos. Por ejemplo, las centrales atómicas y el desastre de Fukushima. Y, lo que sufrimos ahora en Europa, las nuevas modalidades de negocio ultrarápido en las finanzas. Por no hablar de la terrorífica industria automovilística, que no sólo hace irrespirables nuestras ciudades sino que es la mayor causa existente de muertes no naturales por accidente. Otras formas descaradas de “creatividad interesada” son las llamadas agencias de calificación, que son tres y americanas, las cuales hacen y deshacen valoraciones que empujan a los países a la ruina. Ser creativo se ha puesto tan de moda, que nos olvidamos de la responsabilidad que conlleva serlo. Se siguen impulsos muy bonitos, pues la creatividad es bella, pero con la inconsciencia frívola propia de nuestra época. Y como el principal objetivo es el beneficio, toda la creatividad se enfoca en ello, creando realidades muy buenas para los afortunados, pero siniestras y destructivas para los perdedores, que son la mayoría.

- ¿Entonces no le veis ninguna solución?

- Bueno, la que siempre  ha funcionado: el desastre que te obliga a cambiar quieras o no quieras. Mira lo de Fukushima: ya en Japón se está hablando de eliminar en un tiempo relativamente corto todas las centrales, y en Alemania se aprobó lo mismo de un día para el otro. En el tema de las finanzas, hará falta que muchos más países se arruinen del todo, que salte Europa en pedazos y que alguna de las grandes potencias lo pague caro. Entonces se tomarán las medidas correctoras, no lo dudes.

- Un precio caro es el que pones.

- Así aprendemos los humanos. Pero ya sabes que somos optimistas y que a la larga, todo irá para bien.

- ¿Tan seguros estáis de eso?

Me asombra que estos dos ancianos, tan clarividentes en sus análisis, sean tan irracionales en sus esperanzas de futuro. Bastides, que hasta entonces había permanecido callado, dijo:

- En verdad, en verdad te digo, Rumbau, que las realidades son hoy tan complejas, que resulta difícil predecir lo que va a ocurrir en breve. Lo más fácil es simplificar y pensar en sólo dos o tres de las realidades que se dicen críticas y a punto de estallar, pero la verdad es que son muchas más, las cuales se superponen y crean cuadros muy complejos, para mal y para bien, pues la flauta puede sonar en los dos sentidos. Pero precisamente por esto, nosotros, que nos consideramos futurólogos independientes, quiero decir, que no trabajamos para nadie sino para nosotros mismos y para el mundo en general, tenemos la obligación de crear nuestras propias realidades, buscando la posivitividad de todo este intrínculis, y sentando así las bases de un futuro que escape a los malos augurios de los profesionales que sólo se basan en datos objetivos y, por lo tanto, simplistas y reduccionistas. Nosotros nos basamos en lo objetivo pero también en lo subjetivo, gracias a las visiones y a los cálculos astrológicos de Mercadal, que domina esta ciencia como pocos, y eso nos da unas facultades ideales para sentar las bases de realidades muchos más interesantes y más afines con una creatividad que tiene que ver con el sentido común y con una imaginación positiva y avanzada, quiero decir, que se avanza en el tiempo. Fíjate que si ante la diplomacia creativa de unos y la política de hechos consumados de otros, sólo fuéramos capaces de ofrecer análisis y más análisis, lo único que conseguiríamos es justificar estas realidades que nos llegan impuestas. La única manera de contrarrestarlas es crear nuestras propias realidades, y como nosotros ya somos viejos y tenemos poca opción en el escenario de los hechos, nos remitimos a los escenarios del futuro, libres todavía de injerencias y abierto a la imaginación de todos. ¿No te parece lo más sensato?

Tengo que decir que la larga declaración de Bastides me ha dejado de piedra. Desde luego, tiene toda la razón del mundo y sus argumentos y métodos, por muy raros e idiosincráticos que sean, no dejan de ser tan válidos como operativos para la consecución de sus objetivos. Si de lo que se trata es de modelar un futuro positivo, todo el mundo tiene la libertad de hacerlo a su manera, con responsabilidad propia respecto a sus pros y sus contras. Lo malo es saber si el devenir nos dejará alguna oportunidad para llegar a estos futuros soñados…

- Tiempo al tiempo, Rumbau, no hay más solución que ésta, dejar que el tiempo, a través de la acción pero también de la palabra, vaya modelando el futuro…

Un tiempo que cada vez corre más raudo y que parece burlarse de quiénes se consideran amigos suyos y pasean cada día por la playa mientras se interrogan sobre sus caminos.

jueves, septiembre 22, 2011

En la cresta de los cambios

Foto del espectáculo "L'Immédiat" de Camille Boitel
Mis amigos futurólogos de la playa lo tienen muy claro: para ellos, estamos ya montados en “la gran cresta de los cambios”. Me lo decían el otro día mientras paseábamos por la playa, en un día de lleno casi total gracias al día soleado y a unas temperaturas más bien altas que invitaban al baño.

- Sí, Rumbau, grandes cambios se avecinan. Esta crisis que no acaba se está transformando en una “crisis” real, en el sentido de “catarsis fenomenológica de cambios”.

¡Caramba! Esos viejos cada día son más exquisitos.

- Pero no me negaréis que el dramatismo va en aumento.

- Claro, y eso no es nada, ya verás lo que nos espera.

- Os veo muy agoreros.

- En absoluto, siempre hemos considerado los cambios una necesidad y hay que verlos sobretodo desde una perspectiva evolutiva.

- Evolución que parece una involución…

- Por supuesto, ya sabes que la historia avanza con vaivenes de pasos unos hacia adelante y otros hacia atrás, aunque a veces ganan los que van hacia atrás…

- Pero bueno, ¿cómo veis el tema?

Bastides, que se había mantenido callado, dijo.

- Rumbau, es difícil practicar hoy la futurología, cuando en el día a día se viven ya los atisbos del futuro que intentamos anticipar. El avanzar de las olas históricas se parece al de las olas del mar: subimos cuando sube la ola, pero antes y después de la misma se baja a un profundo abismo. Hasta hace poco, lo menos que una ola de cambios podía durar era una generación entera. Hoy, se cuentan en años, lustros y, máximo, en decenios. De ahí esa pulsión generalizada, casi histérica, de querer estar siempre en la cresta de la ola: no queda otro remedio para evitar las caídas y las bajadas, antes y después de las subidas. Nuestra ilusión es que si estamos siempre arriba, podemos ver los paisajes, el horizonte, las direcciones, y olvidarnos así de los valles que rodean las crestas. Pero el caso es que nos encontramos en medio de una tempestad llena de olas de cambio que chocan entre si, con direcciones en absoluto coincidentes. Imposible por lo tanto de estar en la cresta de todas. Si te encaramas en una, las demás no tardarán en chocar contra ti y precipitarte al vacío. ¿Subir a todas a la vez? Eso sería lo propio, algo a todas luces irrealizable. Y sin embargo, es esto lo que intentamos hacer cada día en nuestras indagaciones sobre el futuro: subir a todas las olas de cambio y surfear por las crestas de las mismas, aunque esto nos obligue a cambiar constantemente de dirección.

- Muy bien explicado, Bastides –dice Mercadal con entusiasmo–, y lo de estar arriba sirve sobretodo para ver mejor. Ver lo que se está cociendo y hacia adónde vamos. Y aquí empiezan a aparecer algunas cosas claras: el grado de saturación de las interrelaciones en el mundo global empieza a cruzar umbrales críticos que obligan a ponerlo todo en cuestión y a replantearse no pocas cosas de esta vida. Todo ello nos lleva a una primera constatación: el hecho de estar viviendo un período de cambios civilizacionales tremendos, de los de largo alcance, sin duda.

- Pero los cambios van a peor, eso no me lo negaréis…

- Por supuesto, y el peligro es que no salgamos de las profundidades en las que nos estamos metiendo. Pero bien sabido es que lo que baja sube, tanto como lo que sube baja. Hoy es evidente que el sistema egoísta y amoral de la actual globalización capitalista es infumable e insostenible, por simples razones de inoperatividad, al mandar el planeta y la mayoría de la población a freir espárragos. La dirección es de bajada y parece que nadie puede detenerla. Y así será una temporada, pues por algo somos humanos, una especie que tiene por ley aprender a palos. Pero habrá reflujo. Fíjate que el modelo nos lo dan las élites que nos gobiernan y que se encaraman al vértice de la pirámide: todo vale para enriquecerse, no hay reglas válidas, el bien colectivo es un valor despreciable, la lucha es a muerte para llegar arriba o la ley del más fuerte. Con este modelo de “sálvese quén pueda”, vamos directo al caos y la sociedad se precipita a su desmoronamiento. Lo que sin duda despertará los instintos de supervivencia que responden a pulsiones inconscientes e incontrolables. Pero además, al ser la pirámide tan descaradamente amplia en su base, la dificultad de mantenerse en la cumbre es enorme sino imposible.

- Pero los poderes arriba son muy fuertes, y las inercias todavía más…

- Más peligrosas son las inercias que los poderes, desde luego.

- Entonces, para vosotros los movimientos de los Indignados y otros parecidos tienen un sentido y una dirección…

Imagen del espectáculo "Traversées" del
Théâtre de l’Entrouvert
- Dirección poca, sentido mucho. Son la reacción al modelo. Y cuando los sabios comentaristas de los periódicos les piden que ofrezcan alternativas, me pregunto quién es el guapo que sabe cómo se cambia un modelo que lleva siglos en marcha y que de pronto no funciona. Esos cambios no los provoca ningún partido ni movimiento en concreto, sino que suceden porque al cabo de muchas crisis y hecatombes, se imponen. Pero antes siempre hay quiénes lo anuncian o al menos lo sintomatizan. Los follones en Londres de este verano son pura mímesis colectiva del “campi qui pugui”, es decir, directamente inspirados en las leyes del neoliberalismo actual. Un artículo en el periódico lo explicaba muy bien el otro día. Fíjate lo complicado que lo tienen los políticos que representan a los poderes: amonestan el comportamiento salvaje y asocial de los insurrectos, cuando ellos mismos defienden dejar a las mayorías sin cojines sociales en los que guarecerse. La respuesta de los insurrectos anárquicos es: si ustedes preconizan el egoísmo salvaje de la ley del más fuerte, pues apliquémoslo sin tapujos y con franca energía: a robar supermercados o al primero que pasa por la calle.

- Eso explica el desconcierto general. Dicen los poderes: se acabó la fiesta, que mande el capital, y el que no tenga nada, burro por no tener. Por ejemplo, la imposición a Grecia de las draconianas reformas: se trata de sacrificar al más débil para salvar el sistema financiero europeo. Sacrificio para el bien común. Una idea bonita para un mundo bonito. Pero para el mundo del “sálvese quién pueda” y de la ley del más fuerte, es una razón difícil de tragar para los implicados.

- De todas formas, no me negaréis que la juerga que se ha vivido en el sur de Europa durante los últimos años ha sido nefasta y absolutamente insostenible.

- Eso también es verdad. Pero ha sido el típico engaño de las estafas piramidales. Convencer a la gente de que todos nos podemos enriquecer sin hacer nada, es decir, especulando con pisos y acciones, hasta que un día se descubre que ello es imposible, y la ilusión se rompe. Pero en el ínterin, los que han creado la burbuja se han hecho multimillonarios. Los bancos aquí tienen mucha responsabilidad, llevados de la mano de los especuladores financieros autodenominados “creativos”. Se derrumba el sistema, y a correr a salvar a los bancos, pues sin ellos nada se aguanta, pobrecitos, ellos que crearon la burbuja y que no dudarán en volver a las andadas, como se está comprobando.

- Pero bueno, entonces vuestros vaticinios son de que nos hallamos ante un gran cambio… ¿Pero qué cambio?

- Sí, un cambio civilizacional que deberá llevarnos a unas normas sociales y económicas de disintos signo, en las que el beneficio económico ya no será el único aliciente. Otros valores existen que piden a gritos reconocimiento y valoración objetiva, es deir, social y económica. Por ejemplo, la creatividad, las aportaciones positivas a la colectividad, la innovación en otros terrenos que no sean únicamente tecnológicos, empresariales o financieros, la entrega a servicios públicos de bien común, y otros por descubrir o aún por afirmarse. Y esto requiere un cambio de mentalidad enorme, es decir, tiene antes que desplomarse la vigente por reductora e insostenible. Y aquí está e peligro, pues cuesta mucho desengancharse de valores únicos. El reduccionismo, base de la imbecilidad, es una droga peor que la heroína. ¿De dónde te crees que han salido los fanatismos religiosos? Pura mímesis del monoteísmo fanático del capital para enfrentarse al mismo con un mínimo de condiciones, es decir, desde las mismas posturas reduccionistas de imbecilidad. Y sin embargo, nuestra visión a largo plazo nos indica que vamos por el buen camino, en el sentido contrario de bajar y bajar para poder luego subir con distintos rumbos. Por eso nuestra recomendación, hoy, es el ascetismo. La caída no hay quién la pare, pero no nos retiramos del ajetreado mundo, sino que permanecemos en él, con un objetivo: contemplar los cambios, para así meditar sobre ellos y crear los espacios suficientes de reflexión y distanciamiento.

- O sea, ejercéis de monjes urbanos…

- Llámalo como quieras. Y la playa de la Barceloneta es ideal para ello: en un oído, el ronroneo del oleaje que nos habla de los ritmos profundos y eternos de la mar; en el otro, los gritos y las histerias de la calle que llegan hasta la playa, como si fueran los estertores agonizantes de un mundo que se acaba.

Decido dejarlos en este punto, convencido de que estos dos sabios que pasean cada día por la playa dan más en el clavo de lo que pensamos.

lunes, septiembre 12, 2011

Crear una obra. Curso de Títeres, Sombras y Objetos

Tras la pantalla. Taller realizado en Beirut, mayo 2011
- Octubre 2011. Del lunes 24 al viernes 28.
- 5 días de duración
- Horarios: de 16h a 21h
- Total horas: 25
- Lugar: La Mona de Seda. Barcelona

¿Cómo enfrentarse a la creación de una obra  que junte autoría personal con el lenguaje del teatro de títeres, sombras y objetos? Desde la subjetividad del creador, pasando por las disciplinas del desdoblamiento, la dramaturgia sintética de los lenguajes populares de títeres y sombras, la multiplicidad del lenguaje artístico contemporáneo, hasta llegar al rito de la representación ante el público. 

El curso ofrece a los interesados una metodología de pasos sucesivos y articulados, que deberán culminar en la práctica combinada del “teatro interior” de sombras con el “teatro exterior” de títeres y objetos. 

 Dualidades claves:
     Interior / Exterior
     Tradición / Modernidad
     Subjetivo / Objetivo
     Sombras / Títeres

El curso está dirigido tanto a principiantes como a profesionales, sean titiriteros, actores, maestros, artistas plásticos u otras personas relacionadas con el teatro y la imagen.
Para ver información sobre Toni Rumbau, pulsar aquí.

Algunos textos de referencia sobre contenidos relacionados con el curso:
- “Función en Trípoli. Semejanzas y diferencias entre Polichinela y Karagöz”, publicado en el blog de Rutas de Polichinela.
- “Títeres y sombras: dos herramientas de conocimiento”. Publicado en el fanzine peruano “Mil Vidas”, que dirige Martín Molina.

El espíritu libre, rebelde y heterodoxo de Polichinela se encarna y se manifiesta en las tradiciones populares de títeres y sombras del mundo entero. Un espíritu que, más allá de las distintas tradiciones y sus especificidades, despliega unas líneas dramatúrgicas que miran hacia el futuro: útiles herramientas para el teatro de hoy. 

Este curso invita a conocer estas herramientas a través de una práctica que se hará según siete fases metodológicas de desarrollo en función de un objetivo claro: la creación de una obra que junte el mundo subjetivo de las sombras con la dimensión objetiva de lo que se puede ver y tocar. 

Más información aquí

martes, julio 12, 2011

Las trompetas de Cronos

Reloj suizo
Con este título pretendo subrayar uno de los temas con el que mis amigos de la playa se sienten tan a gusto, cuando insisten en filosofar sobre el Tiempo y los futuros que nos acechan. Los encontré hoy paseando como siempre por la orilla del mar, en la playa que va de la Barceloneta hasta dónde acaba, en el Hotel Vela.

- No os podréis quejar, la situación está cada día más caliente y todo indica que estamos viviendo momentos históricos de cambio.

Así les interpelé para provocarles como suelo hacer afín de que me cuenten sus ideas y visiones del futuro.

- Buena razón tienes, Rumbau, de hablar de Historia. No sé si los cambios que se avecinan serán buenos o malos para la mayoría, pero lo que sí es seguro es que haberlos, los habrá.

Habla Mercadal, el médico jubilado y astrólogo aficionado quién, junto con Romà Bastides, zapatero remendón y propietario de un “rápido” en la Barceloneta, gusta hablar largo y tendido sobre los acontecimientos del mundo.

- ¿No veis Europa acabada, a punto de derrumbarse?

- Mira, Rumbau, la situación es grave, qué duda cabe, pero no hay que precipitarse. Fíjate como a la hora de la verdad nadie se precipita. Las crisis hoy se alargan porque no tienen solución, esto es cierto, lo cual no significa que un día no acabe petando todo. Pero yo no estaría tan seguro. Hoy Europa es un coloso débil y llorón, de poca altura e inseguro de si mismo, pero esta debilidad constituye precisamente su fuerza. Fíjate cómo se ceban en ella y en lo mal que se defiende, incapaz de responder con voz única. Pero ahí está su fortaleza, pues es como pegar a un pelele gordo y fofo: encaja todos los golpes y nunca se rompe. Lo que sí puede suceder es que se estropee, por supuesto. Fíjate como la multiplicidad fragmentada de la que está hecha, causa de tanta nulidad política, constituye su mejor garantía de permanencia, pues lo que está muy unido a base de pocos vínculos resiste mucho mejor los embistes de las tormentas desestabilizadoras que las uniones pétreas, que se imponen a la fuerza y se resquebrajan en un instante. La inercia europea es más fuerte de lo que nos pensamos, y aunque entremos ahora en un deshilachamiento del sentido unitario, todavía le queda mucho por correr, al Viejo Continente.

- Tienes razón, Mercadal, no veo yo a Europa prostrada todavía, aunque sí bastante tocada. La fragmentación irá a más. No sé si Italia aguantará unida su quiebra económica, el reino de Berlusconi la ha dejado hecha un estropajo. España misma, con el PP, puede iniciar su carrera desmembradora a pesar de los intentos neocentralizadores de los socialistas y de los ideólogos de la FAES. Piensa que a los barones autonómicos les va de perlas tener soberanía, sobretodo jurídica, y si la crisis sigue cebándose en el sur de Europa, la pelea de gallos será monumental. ¿Significa eso que Europa se vaya a paseo? No lo creo, al revés, se mantendrá impávida, sobretodo porque a las industrias sureñas del turismo, el euro les es muy útil, mientras que los países del norte siguen sacando buenos jugos de la moneda. Las nuevas generaciones de emprendedores que sucederán a las actuales, muy desmoralizadas éstas, reinventarán sus regiones y países para atraer a más turistas, en una guerra competitiva que despertará las alicaídas economías basadas en la industria del sol. Respecto a Grecia, no me extrañaría que el país tuviera que vender todas sus islas, lo que sería una oportunidad histórica para Turquía: en vez de humillar al viejo enemigo y dejar que todo caiga en manos alemanas y holandesas, las inteligentes élites turcas propondrán soluciones mixtas de soberanías compartidas, de modo que habrá negocio y felicidad asegurada para todos.

- ¿Y el sur del Mediterráneo? ¿Cómo ves los casos de Egipto, Libia y los países del Magreb? –les pregunto, atónito por su retahíla de predicciones futuristas.

- Mal y bien. Ya sabes cómo nos hemos ilusionado con estos cambios y cómo lo seguimos estando, a pesar de los muchos contratiempos que están sufriendo estas revoluciones. Egipto no tardará mucho en iniciar un ciclo de renovación generacional que aportará vigor y entusiasmo al país, lo que acabará consolidando y disparando hacia nuevas metas por nosotros aún inimaginables el turismo de la zona, basado en la recuperación civilizatoria de la antigua cultura de los faraones. Nosotros no lo veremos, y creo que tú tampoco, pero nuestros nietos deberían empezar a acostumbrarse a ver cómo suben al trono nuevos Tutankámones y Ramseses, que orarán a Alá y a los viejos dioses del Nilo, sin que nadie se rasgue las vestiduras. También Túnez y Marruecos escalarán eslabones insospechados de originalidad civilizacional, lo que será un grave problema para las industrias solares de España e Italia, que deberán a su vez reinventarse afin de atraer a las opulentas poblaciones de viejos alemanes y holandes, más las nuevas hordas chinas e hindús que llegarán de Asia con ganas de tomar el sol. Un caso paradigmático de lo que es Europa sigue siendo la guerra de Libia, estancada y deshilachada a modo de fiel reflejo de las sociedades que la sustentan. Vemos a la dinastía creada por Gadafi reinar durante decenios en un pequeño enclave de la costa libia, con grandes lujos y muchos masajistas, mientras el resto del país se desarrollará siguiendo las estelas magrebís y egipcianas. Esta fragmentación, que se sumará al nuevo autonomismo del Magreb, será clave para la recuperación de la zona. Importante la nueva República del Rif, que nacerá sin nacer, pues se proclamará como tal para al instante siguiente retractarse y aceptar una cómoda posición subalterna bajo el paraguas autonómica de la monarquía alauí. Todos estos cambios darán un extarordinario vigor a la idea de Europa, que renacerá de sus cenizas a modo de articulación laxa de una multitud de diferencias cada día más diferenciadas y orgullosas de serlo, pero necesitadas de coordinación geográfica y logística, dada la complejidad que resultará de tal inmensa ola de fragmentación.

Estupefacto, escucho las palabras de Bastides quién ha hablado con la mirada fija en el horizonte, como si por allí desfilaran las imágenes de sus visiones una tras otra, a modo de caravanas del futuro.

- En verdad, en verdad, Rumbau, que todo ello sucederá de un modo parecido, pues otras posibilidades, que sepamos, no las hay. Claro que los matices pueden variar y podemos equivocarnos en la datación y aún en muchas cosas, pero lo que sí es seguro es que lo tiros van por ahí.

- ¿Y no veis tambores de guerra en este horizonte?

- En ningún momento han cesado sus ecos. Y es bien posible que haya estallidos y episodios bélicos en lugares puntuales, claro, pues la industria de las armas no cesa y exige sus partidas de sangre humana, pero creo que pesará más el ansia de negocios. Además, las nuevas sensibilidades ecológicas, que se irán imponiendo por necesidad obligatoria, limitarán mucho los escenarios de guerra, que deberán ser rápidas y regionalmente acotadas. Piensa que las crisis medioambientales, el deterioro de las centrales nucleares y los problemas convivenciales en las grandes urbes requerirán soluciones distintas a las bélicas, siempre útiles pero complicadas de hacer y, sobretodo, de acabar. Se recurrirá mucho a la provocación terrorista, que es fuente de legitimidad idónea para ejércitos y cuerpos policiales. Un cierto estado de guerra latente lo habrá siempre, pues, pero difuminado y esparcido a modo de riego bélico, indispensable para someter a las poblaciones y ordenar la convivencia de los estados de grandes dimensiones que aun queden.

- Un panorama bien sombrío…

"Cronos devorando a su hijo", de Goya
- Desde luego, pero en estos escenarios, lo importante será cabalgar a Cronos. Sólo los que sean conscientes del tiempo y sean capaces de cabalgarlo, podrán escapar a su control. Importante saber escuchar sus trompetas y ver por dónde ruge. Yo lo llamo Cronos, pero también podríamos llamarlo Saturno, un viejo dios que regresa triunfante al mundo. Fíjate como vivimos todos sometidos al reloj. Todo es tiempo ordenado, medido, cronometrado. Cabalgarlo no significa dominarlo, sino aceptarlo como fuerza que nos posee y aprender a jugar sus juegos. La libertad estará en este juego de conocer a Cronos, de aceptar sus envites y subírsele encima. La autoconciencia de saber que somos Tiempo será un requisito difícil pero imprescindible para la libertad. De ahí que nosotros nos esforcemos en aprender sus reglas y en ver los ritmos y vaivenes con los que se manifiesta, pues al ser ya viejos, poco podremos cabalgarlo, pero al menos, sí indagar sobre su naturaleza y ver de qué pie cojea. ¿No te parece?...

Y como si las palabras de Bastides tuvieran un eco lontano, siento las trompetas de Cronos sonar a lo lejos, sobre el cielo de Barcelona y sobre el mar que ruge al lado, ecos del Mediterráneo con sus islas y sus ciudades costeras, mientras oigo romper sus olas chispeantes e impertérritas a nuestros pies…

viernes, junio 17, 2011

Reflexiones desde la playa


Playa de la Barceloneta
He podido acercarme hoy a la playa y charlar un rato con mis amigos futurólogos. El día era magnífico y daba gusto bañarse, con un sol y una temperatura ya muy de verano, pero sin el sofoco de los peores días de estío. Entre remojón y remojón, comentábamos los acontecimientos del día anterior en el Parque de la Ciudadela, dónde grupos de incontrolados zarandearon a algunos diputados del Parlamento catalán.

- ¿Habéis visto? La prensa hoy se ensaña con los manifestantes. Al parecer, todos esperaban con ansias esta deriva, que viene a dar la razón a cuántos desconfiaban del movimiento.

- Sí, ha sido un resbalón importante de los llamados “indignados”, una manifestación clara de lo difícil que lo tienen. ¿Qué son? ¿Agitadores, pensadores o revolucionarios? ¿Domingueros de la revolución? Fíjate que una de sus mayores debilidades es el mismo nombre: la palabra “indignado” hace referencia a “dignidad”, arrebatada en este caso, pero es también un estado emocional y las emociones tienen duraciones cortas. Y son difíciles de manejar, por no decir imposibles. Y manipulables. Es lógico que se les vaya de la mano, si la emoción es su principal impulso. Pero si sólo pusieran intelecto, entonces no irían muy lejos. ¿Cómo encontrar una solución a este dilema? Las autoridades han actuado en clave tauromàquica: darle al capote, dejar que embistan y soltar un ufano olé. En este sentido han actuado impecablemente. Si no lo remedian, los “indignados” van a ser toreados sin misericordia, atrapados por el capote que es la policía y el juego del gato y el ratón. En este sentido, la “indignación” puede volverse en su contra.

- Y sin embargo, muchos son los que han simpatizado con este movimiento, única respuesta popular al saqueo y expolio de bancos y de los llamados “mercados”.

- Fíjate, Rumbau, que aquí se impone por un lado la ley de lo efímero: la poca duración de las emergencias juveniles y espontáneas. Por otro lado, las turbulencias de lo complejo provocan constantemente nuevas olas que chocan con las de ayer y con las de anteayer, de modo que cualquier visión estratégica hoy debe tener en cuenta la turbulencia y el azar de estos avatares. Es decir, hay que pensar a largo plazo pero desde el corto plazo, que es tanto como querer juntar las motivaciones emocionales con las mentales. Creo que aquí hay un aprendizaje que si consiguen aprehenderlo, puede dar bellos frutos, aunque sea en futuros lejanos.

- Muy largo me lo fiáis.. –respondo sorprendido por sus sutilezas. Mercadal, que escuchaba atento, dice:

- Me ha gustado, Bastides, tu referencia a los toros. Este mediodía he visto a Felip Puig por la televisión, y me ha parecido en efecto un torero disfrutando de su faena. ¡Cómo alargaba los pases, al responder a los periodistas! Una lección de tauromaquia, ciertamente, y eso que su partido votó mayoritariamente en contra de las corridas.

Mis amigos son furibundos taurinos y reaccionaron con muy mal humor cuando suprimieron por ley la fiesta taurina el año pasado.

- Lo que pasa es que no toreaba ni un miura ni un simple novillo. En realidad, toreaba un vacío, que él mismo llamaba toro, pero sin que viéramos sus cuernos en ningún momento. Y sin embargo, esta “nada” que los políticos han pretendido ningunear podría llegar a convertirse en un monstruo que los acabe devorando.

- Caramba, Bastides, ¿a qué te refieres?

- La desafección ciudadana es una realidad. Estos jóvenes le han puesto un nombre, y esto siempre es positivo. Pero si los callan, entonces la desafección podría asomar con otro rostro. Y no sólo está el peligro populista. Las crisis que están por llegar serán todavía más gordas y crueles, y las respuestas a ellas no serán tan amables, juveniles y pacifistas. De modo, que más les valdría dar un poco de juego y guardar los capotes. Aunque no lo harán, pues ensañarse con los débiles da votos, aunque parezca lo contrario.

- A no ser que este movimiento de la “Democracia Real” tenga más fuelle del que podamos imaginar.

- Desde luego, todo es posible. Lo que sí es seguro es que el aprendizaje de estos días no habrá sido en vano. Ni para unos ni para los otros. Una opción es actuar según los criterios orientales de la estrategia militar, que saben combinar el todo con la nada, es decir, estar presentes estando invisibles. Creo que desaparecer ahora sería todavía más inquietante que intentar mantener el tirón de unas emociones que declinan. Una desaparición en el sentido “militar”, que es como piensan los orientales. Esa nada de la física cuántica, que está llena de todo.

- Bueno, pero antes tienen esta manifestación convocada para el domingo 19.

- Importante, sin duda. Un gran grito a nivel europeo que puede tener largas repercusiones. Un grito de potente longitud de onda. Luego, el silencio, para no interferir en el sonido. Así pensaría un chino con mentalidad occidental. Pero no hay manuales que valgan en nuestros días. Lo mío es un hablar por hablar. La realidad es mucho más misteriosa e imprevisible. Y las emergencias se venden bien, hoy en día…

- Cierto, todo el mundo parece estar esperando que pase algo…

- Sí, es la teoría del shoc, como lo han llamado. Los desastres como motores de cambio, excusas para acometer lo que en situación de normalidad nadie se atrevería. Lo malo es que los cambios siempre van a peor.

- Sí y no, Rumbau, nos olvidamos de lo que no vemos, lo cual es lógico, por supuesto. Y hay muchas cosas en positivo que no se ven si no miras de reojo, o a través del espejo. De ahí nuestro optimismo congénito, que nos impele a ver futuros lejanos mejores, a pesar de que los cercanos sean todos tan funestos.

Y mientras charlábamos de este modo, pensaba en cómo aquellos dos viejos que seguían la actualidad con tanta pasión, leyendo todos los días el periódico en sus horas muertas y viviendo los avatares de la juventud inquieta, podían ser tan optimistas a pesar de la negrura del paisaje. ¡Ejemplar vejez!