lunes, octubre 20, 2008

PASEO POR LA PLAYA Y CRISIS FINANCIERA.

Querido bloguero, hace días que varios allegados íntimos me preguntan por la ausencia en este blog de mis dos amigos de la playa, los señores Bastides y Mercadal: ¿por qué, ante el cúmulo de acontecimientos vividos estas semanas, no han salido a la palestra?

La verdad es que yo también estaba deseando charlar un rato con los futurólogos de la Barceloneta, a ver si me aclaraban algo lo de la crisis bancaria. El problema es que este verano no he parado de viajar, ocupado además en varios proyectos, lo que ha impedido mis paseos por la playa así como mi presencia continuada en este blog. Sin embargo, tras volver de Canadá y despachar algunos compromisos en España, finalmente he podido relajarme un poco y acudir a la playa para ver a mis amigos.


Los encontré como siempre caminando tan tranquilos por la arena mojada. Iban callados, rumiando los temas del presente desde los cuales trazan sus líneas de futuro, a veces lejanísimas, otras más cercanas. Nos saludamos efusivamente tras tantos días sin vernos y al acto empezamos a charlar, muy contentos ellos de encontrar a alguien con ganas de escucharles.


Cómo es lógico, les pregunté sobre la noticia de estos días: la semana negra de las finanzas, en lo que todo el mundo define ya como el crack del 2008, comparable o incluso peor al de 1929.


- Sí, estamos impresionados, ¡cómo no lo vamos a estar! –dijo Mercadal–, fíjate que nosotros situamos la primera gran crisis mundial muy por delante en el calendario, y de pronto nos cae en pleno 2008. ¡Impactante, Rumbau!


- Cierto, cierto –añadió Bastides con vehementes gestos de cabeza–, piensa que nuestros cálculos la situaban unos veinte años más tarde, y ¿sabes qué significa eso? ¡Pues que el tiempo corre que es un contento!


- ¡Vuela, Rumbau, vuela, ésta es la cuestión! Y esto nos ha obligado a adelantar nuestras previsiones. Es algo que ya sospechábamos y de lo que venimos hablando todo este verano, la aceleración del empuje de los tiempos humanos, pero jamás hubiéramos imaginado tal potencia. ¡Impresionante!


- ¿Pero no estáis preocupados por la crisis? –les pregunto, sorprendido por el cariz que tomaban sus respuestas.


- Por supuesto, claro que sí, como todo el mundo. Me lo comentaba mi sobrina el otro día, parece que los bancos dan los préstamos en cuenta gotas. Bueno, no hay bien que por mal no venga, pues aunque la gente necesite dinero, peor es depender de los bancos. Pero lo importante es la aceleración de que te hablaba. Esto sí que es toda una novedad.


- Tienes razón, Bastides –intervino Mercadal, que escuchaba con mucha atención a su amigo zapatero–, piensa Rumbau que una de las consecuencias de la crisis actual es el recrudecimiento de los problemas climáticos, pues las medidas aprobadas en Kioto y que tanto han costado refrendar en los encuentros posteriores, se irán al traste con el parón económico. ¿Y sabes lo que significa eso? ¡Pues la aceleración del estallido de la Primera Gran Crisis Medioambiental!


Estaba realmente extrañado del entusiasmo mostrado por los dos futurólogos. Comprendía que aquel par de viejos jubilados no tenían nada que temer sobre la crisis actual, pues no tenían hipotecas ni jugaban en la bolsa ni eran personas que pidieran créditos a los bancos. Pero aún así, me costaba comprender la animación que sentían.


- Perdona, Mercadal, pero no entiendo vuestro entusiasmo. Comprendo que toque fibras íntimas respecto a vuestras predicciones de futuro, pero de ahí a alegrarse...


- No nos alegramos de la crisis –contestó Bastides muy serio–, pues sabemos lo mal que lo van a pasar muchos, sino de la aceleración de los cambios que ha representado su irrupción. Piensa que nosotros ya somos mayores, y nuestras predicciones situaban la actual crisis global allá por los años 25 o 30 de este siglo, de modo que difícilmente llegaríamos a verlo. De ahí nuestra alegría, pues al estallar ahora no sólo nos permite observarla, sino que acelera las siguientes, y según proporciones geométricas, pues tal es el sino de los tiempos, que empuja las cosas con loca vehemencia, de modo que lo que esperábamos para de aquí a cuarenta, sesenta o incluso cien años, es posible que acabemos viéndolo en vida durante los próximos años. ¿No es eso increíble?


Tuve que reconocer que razón no le faltaba. Aquel par de viejos futurólogos se alegraban de la aceleración histórica que les permitía ver con anticipación sus predicciones. ¡Extraordinario!, pensé.


- ¿Pero qué queréis decir con eso de la aceleración? –les pregunté, para ver si me aclaraban sus puntos de vista, siempre tan interesantes.


- Lo que quiere decir Bastides –respondió el astrólogo Mercadal, propenso a refrendar las palabras de su amigo, el vidente zapatero de la Barceloneta–, es que lo importante de esta crisis no es tanto lo que ha ocurrido y provocado, sino la prontitud con la que se ha presentado. Desde luego, todos esperaban que tarde o temprano el tema ése de las sub-prime estallaría a manos de los pirómanos que lo habían inventado. Pero de aquí a hacer caer el sistema entero, hay un trecho. Y eso es lo que ha sucedido. Pues si los gobiernos no llegan a intervenir, la cosa se hubiera ido al carajo en un plis plas.


Parte de razón tenía el exmédico y astrólogo.


- Pero no todo es negativo. Piensa que no hay bien que por mal no venga, y no sería esta crisis una excepción. El bien es que obliga a replantearse el sistema de abajo a arriba, y aunque las soluciones que se tomen no servirán para evitar que la crisis se repita (piensa en los intereses en juego y en los poderes que hay detrás de ellos, muy poderosos todavía), al menos es un primer aviso y un primer ensayo de respuesta. Nosotros hemos previsto tres grandes crisis, la última de las cuales debería estallar a principios del siglo XXII. ¡Imáginate qué significa que la primera haya estallado ya! ¡Pues que la tercera seguramente nos caerá mucho más cerca, antes seguramente de los cincuenta de este siglo! Esto cambia todas nuestras predicciones y nos obliga a rehacer el calendario de arriba abajo –concluyó Mercadal en tono misterioso.


Caminamos un rato con las palabras revoloteando en nuestros cerebros excitados, aprovechando aquel trecho de playa tranquilo y casi sin bañistas. Bastides se mojó la cara y yo hice lo mismo, metiéndome hasta cintura en el mar, pues el calor apretaba lo suyo, a pesar de estar ya en octubre.


- Dijiste que estamos en un primer ensayo de respuesta. ¿Acaso no consideras oportunas las medidas adoptadas por los dirigentes mundiales en sus últimas decisiones tomadas estos días? –le pregunto a Mercadal.


- Lejos de mi juzgar a nuestros políticos, que seguro que saben mucho más que nosotros. Yo no sabría ni por dónde empezar. Pero algo sí comprendo: lo que están intentando es que la actividad prosiga, que la cosa no pare, que nadie se asuste, que se recupere la confianza... ¡Pero si el problema es ése! ¡Ojalá cundiera la desconfianza! Eso obligaría a replantearse las cosas. ¡Pero si todo sigue como hasta ahora, no hacen más que agravar el problema! ¿Harán cambios? Parece que quieren regular los disparates de la virtualidad financiera. Lo lograrán a medias, pues la fantasía humana no tiene límites, y mientras los objetivos sigan siendo los que son, nadie impediré que los más listos se las ingenien para engañar a los más tontos. ¿No es éso la ingeniería financiera y la bolsa? Bueno, da igual, pues éste no es el problema. El verdadero problema está en los objetivos, en la producción, en el statu quo, como antes se decía. ¡Y eso es lo que debe cambiar!


- ¡Os veo muy revolucionarios! –les dije para provocarles.


- En absoluto, Rumbau –contestó Bastides con su tono lento y ponderado.– El asunto es muy simple. Nosotros pensamos que la gravedad de los problemas no se plantearía hasta de aquí a bastantes años, lo que desde luego aumentaría la gravedad de la crisis y la dificultad de encontrar soluciones. Esta aceleración nos excita porque significa que las soluciones pueden estar más cerca de lo sospechado. Aunque todavía nos falte un buen trecho para alcanzarlas, desde luego. Por de pronto, no hay consciencia alguna de globalidad en los temas del planeta y de la especie, sino únicamente en lo bancario, lo que no deja de ser una trágica chiquillada de nuestros políticos. Pero ya veremos si recuperan la confianza de la gente. ¿Confiar en los que juegan sucio y siempre tienen las de ganar? ¿En los que se aprovechan de nuestras necesidades y que a la primera de turno, al primer tropiezo, nos echan a la calle? Pues eso es lo que pasa y seguirá pasando. Han soltado mucho dinero para asegurar los bancos, pero las hipotecas, que yo sepa, no han bajado ni un ápice. La gente no es tan tonta, y los bancos no dejarán de ser bancos. Rumbau, todavía veremos cosas que hasta ahora situábamos fuera de nuestro alcance. Ya lo verás, el tiempo vuela que es un contento, te lo decía al principio, y esta acelaración nos traerá sorpresas.


Seguimos paseando, callados, impresionados por las palabras de Bastides. Miré al horizonte y me pareció ver una claridad mayor, como si las cortinas del devenir se hubieran corrido para dejar paso a lo que estaba por venir, que según mis amigos se hallaba ya en el umbral del escenario de los hechos. Y como si pescara mis pensamientos, remató Mercadal:


- ¡La función va empezar en el gran teatro del mundo! Prepárate Rumbau, pues tú que eres más joven, todavía verás el primer acto de lo que se avecina.


Una gaviota aterrizó a nuestro lado y se nos quedó mirando, como si hubiera entendido las palabras del emérito doctor. Y aquella mirada tan salvaje me pareció reflexiva, propia de quién sabe que su vida está en nuestras manos. Una mezcla de sensaciones de responsabilidad y de culpabilidad me invadió. Todos nos detuvimos, conscientes de lo que nos estaba diciendo aquella ave sin palabra alguna. Y un silencio preñado de significaciones, más denso que el propio planeta Tierra, nos envolvió a los tres.

viernes, septiembre 12, 2008

Le guarattelle di Pulcinella de Gianluca Di Matteo.

No podía haber empezado mejor la nueva temporada del teatro La Puntual: una representación del famoso Pulcinella de Nápoles a cargo de uno de los jóvenes titiriteros que se encargan actualmente de pasearlo por el mundo: Gianluca Di Matteo.

Fui a ver la obra el día del estreno (sábado 6 de septiembre) y la verdad es que disfruté de lo lindo. El teatro estaba lleno hasta los topes y el ambiente era propicio para este tipo de espectáculo, que requiere de un público mixto de niños y adultos, y una buena asistencia para garantizar la participación del respetable.

Gianluca Di Matteo es un brillante titiritero formado en la escuela napolitana de Bruno Leone y Salvatore Gatto, ambos maestros indiscutibles del género polichinesco. Una referencia de partida que obliga a mucho, pues es difícil superar el arte de estos dos virtuosos manipuladores. Pero tras ver el espectáculo, puede decirse que Gianluca sale muy airoso del reto, con un dominio extraordinario del ritmo y de las rutinas clásicas de Pulcinella. Todo un alarde de brillantez ejecutora.

Los personajes son pocos: Pulcinella y su amada Teresina –con cuyos bailes abre y cierra el espectáculo–; el perro que a diferencia del Punch and Judy aquí es “malo” y cumple con las mismas funciones del cocodrilo inglés; un señorito urbano que gustra cobrar en dinero y que recibe su paga merecida; y la Muerte con su caja de muertos. Con estos simples elementos, Gianluca Di Matteo urde cincuenta minutos de acción disparatada y de ritmo trepitante en los que los típicos juegos de Pulcinella se entrelazan con fluidez y suma gracia. Destaca un uso dulce y mesurado de la lengüeta, propio de la tradición napolitana, y el extraordinario dominio del ritmo, que convierte las diferentes secuencias de manipulación en verdaderas piezas de percusión sonora, lo que da un tempo al espectáculo ágil, eficaz y muy atractivo.

(Pulcinella en La Puntual)

Me gustó mucho la simplicidad del retablo, de tipo abierto, con una tela central y dos laterales, sin fondo alguno. Por encima del borde dónde está el escenario propiamente dicho del teatrillo, se levantan dos postes laterales de madera que sintetitzan la clásica boca de los retablos tradicionales, indispensables para el juego de golpes y persecuciones de los Guaratelle. En la representación del sábado, estos laterales fueron correctamente castigados por el típico sinfín de golpes que hizo que una de las cejas de Pulcinella acabara volando por los aires. Preguntado sobre cuán largo vivían sus títeres, el titiritero nos dijo que no más de cuatro años. Por si las moscas, detrás había un segundo polichinela a punto de suplir al maltrecho primer actor de madera, en caso de que los males fueran a mayores.

El contraste entre la sobriedad del retablo más la sencillez esquemática de los personajes, con el rico juego rítmico y musical-percutivo de la acción, dio alas al espectáculo, que encandiló a mayores y chicos. Felicidades pues a Gianluca Di Matteo y a La Puntual, por el acierto de programarlo.

lunes, agosto 11, 2008

Nuevo espectáculo: FULL HANDS

Estos días de agosto me encuentro preparando el nuevo montaje de títeres y sombras que se estrenará en diciembre en La Puntual, el teatrillo de Eugenio Navarro. Su título es "A Manos Llenas". Me gusta su versión en inglés, FULL HANDS, título más conciso y contundente, creo. He aquí algunas imágenes sacadas por Jorge Raedó, quién me ayuda en la dirección de escena del espectáculo, así como en dibujos y otros menesteres. La música será de Octavi Rumbau. Los títeres fueron hechos en su día por Mariona Masgrau para la ópera Euridice y los Títeres de Caronte.

(Polichinela y las sombras abajo)

(Polichinela y el señor Demonio)

(La sombra de Polichinela)

(Polichinela y el Fantasma de doble cara)

jueves, julio 31, 2008

Alardes titiriteros de Animata Cabaret

("La Canija")

Dentro de la interesante programación dirigida a público adulto que la Puntual ha presentado este mes de julio, tuve la suerte de presenciar el espectáculo de Animata Cabaret, fórmula con la que se han definido cinco grupos de titiriteras de Barcelona. Son: Anita Maravillas, Las Hermanas Trapp, La Canija, Mireia Nogueras y Trastam Teatre.


Dos palabras resumen la impresión recibida: sorpresa y revelación. Debo reconocer que no conocía ninguno de los trabajos presentados, lo que fue para mi una suerte, pues así pude verlos y gozarlos por primera vez. Y la verdad es que quedé fascinado por el alto grado de virtuosismo y por una calidad de altos vuelos que hacía tiempo no veía en los escenarios titiritiles del país. Un verdadero regalo de fin de temporada.

El espectáculo, una sucesión de números independientes, fue hilvanado con mucha brillantez por la voz y el acordeón de Mina Ledergerber y el violín de Agostino Aragno. La voz rota provista de lánguidos registros de Mina más el violinista Agostino vestido de mujer que le seguía a modo de fiel comparsa, presentaron con sus intermezzos musicales temas y canciones del más puro estilo cabaretero, muy adecuados para introducir a las distintas titiriteras.

Respecto a las marionetas, las hubo de todas las técnicas y registros. Uno podría pensar que tanta variedad acabaría desconcertando o cansando al público. ¡En absoluto! Creo que la razón estriba en los varios denominadores comunes que recorrían todos los números presentados, y que cohesionaron el conjunto. A mi modo de ver, son los siguientes:

a- una relación impecable de las manipuladoras con los muñecos, algo que no siempre sucede cuando el marionetista se muestra junto a la marioneta. Es decir, relación distante y a la vez entregada, provista de dignidad y propia del actor que sabe estar en un segundo puesto pero a la vez con el aplomo y la fuerza suficientes para insuflar verdadera vida a los títeres, ya sea con el gesto o con la voz. Un saber estar que tal vez proceda de la influencia indirecta de Pepe Otal (la mayoría de las titiriteras fueron alumnas suyas), quién les habría insuflado ese tono de dignidad distante que los buenos marionetistas poseen, y que no duda en combinarse con los más incorrectos y provocadores registros teatrales. Un tono que el de Albacete poseía a espuertas.

b- maestría del movimiento y de la voz: un gran virtuosismo gestual de las marionetas y un impecable tratamiento actoral de la voz, que trata al títere como a un verdadero personaje al que hay que dar vida. Creo que todas las presentes destacaron en estas labores.

En Anita Maravillas, Miren Larrea y Valentina Raposo han creador a un personaje –“Leonor”– entrañable, ocurrente e hilarante, con improvisaciones y registros de voz de altísima calidad. Fue una entrada-anzuelo que enganchó de inmediato al respetable y que ya no lo soltó hasta los aplausos finales.

(Mireia Nogueras)

Las Hermanas Trapp, con la manipulación de Marta de la Primavera, presentaron los interesantísimos muñecos y autómatas de Mina Ledergerber, llenos de gracia y de ingenio. Mireia Nogueras se reveló cómo una actriz-manipuladora extraordinaria de potente vena cómica que combina magistralmente con una primorosa manipulación. El contraste entre el porte técnico y solícito de la manipuladora y el tono gamberro y desenfadado de los personajes conquistó al público, entregado al humor socarrón del Punki “perro-flauta” o de la Muerte folclórica.

Las Trastam Teatre presentaron un trabajo a base de objetos cotidianos convertidos en títeres. Aurora Poveda, Marga Carbonell y Arantxa Azagra nos deleitaron con una gestualidad coreográfica impecable de sus marionetas, con momentos de verdadera magia transformadora y de un virtuosismo de muy difícil ejecución, que dejaban entrever muchas horas de ensayo.

Otro plato fuerte fue “La Canija”, una creación de Marga Carbonell y Miren Larrea. ¡Qué gracia y qué desparpajo la de esta folclórica esperpéntica y lenguaraz, con un flamenco de perfecta coreografía e impecable ritmo. Tanto los gestos exactos de Marga como la voz segura e inagotable de las inspiradísimas improvisaciones de Miren nos consquistaron a la primera.

c- El otro denominador común: la juventud de las artistas actuantes. Daba gusto ver a una nueva generación de titiriteras, todas mujeres y en la flor de la juventud, provistas ya de una maestría que les permitía pasearse por el género con alardes virtuosísticos, frescura interpretativa, porte correcto de dignidad titiritera, modesta y comedida, y sin inhibición alguna para el más acusado atrevimiento de gestos y palabras.

Un milagro y una verdadera sorpresa, cómo decía al principio. ¡Éxitos a manta, pues, y futuros esplendoros para todas las integrantes de Animata Cabaret!

lunes, julio 21, 2008

Programación para adultos en La Puntual

La Puntual, el teatrillo de títeres de Eugenio Navarro, presenta una programación especial de verano para adultos. Buenos espectáculos de títeres para públicos selectos. Han pasado ya el Chón-Chón -viejos amigos de la casa- y el mago Sergi Buka. Quedan los siguientes espectáculos:

“ANIMATA CABARET”: Anita Maravillas, Trastam Teatre, Las Hermanas Trapp, Mireia Nogueras i La Canija.

Cinco compañías de titiriteras presentan ANIMATA CABARET, para público adulto.

Hacer reserva: Ma 22. Julio, 21h, Mi 23. Julio, 21h, Ju 24. Julio, 21h

Entrada: 10,00 EUR

Cinco compañías de titiriteras residentes en Barcelona que en los últimostiemposhan dejado su huella en los escenarios más diversos de la ciudad; clubs, cafésteatros, salas alternativas y festivales internacionales. Con espectáculos para público adulto llenos de imaginación y talento donde se fusionan las marionetas, el teatro de objetos, autómatas y música en directo. Se reunen por primera vez para estas representaciones en La Puntual. Más información

QUI ÉS EL CONVIDAT?

Espectáculo de títeres tradicional para adultos tal como se representaban a principios del siglo 20.

Hacer reserva: Vi 25. Julio, 21h, Sa 26. Julio, 21h, Do 27. Julio, 21h

Entrada: 10,00 EUR

La acción tiene lugar en una mansión burguesa a principios del siglo XX. El señor de la casa da instrucciones a su ayudante para preparar una cena en honor de un juez de "cerrera prometedora": se trata de quedar muy bien.... pero gastando bien poco. Más información

domingo, julio 20, 2008

Curso Iniciación al Teatro de Títeres

A punto de empezar -el próximo martes 22 de julio- el curso de títeres que voy a dar en el Espai Fènix de Barcelona. Títeres, sombras y objetos. Para información, clicar aquí.

miércoles, julio 02, 2008

GANÓ ESPAÑA

(Foto de Jordi Sanvisens, publicada en La Vanguardia, la fiesta en Tarragona)

Curiosa reacción la suscitada por la final de la Copa de Europa entre España y Alemania. Por lo visto, ha tocado cuerdas sensibles que ha disparado el entusiasmo colectivo. Acostumbrados a comentar los partidos de la Liga en nuestros paseos por la playa –ni yo ni Bastides somos muy aficionados, pero Mercadal sí–, se entiende que hoy el tema haya sido el de la victoria de la Selección Española.

- ¡Un partidazo! –decía Mercadal regodeándose con las palabras–, lo más difícil, aunar frescura, oficio e inteligencia, sin pretensiones de genialidad pero sí con el tesón y la entrega que exigen los grandes momentos. ¡Qué equipo de primera!

- La verdad es que vi el partido y lo disfruté mucho –dije yo, que no suelo ver nunca fútbol.- ¿Cómo explicáis la reacción?

- Normal, una inyección de autoestima para los españoles, y una perfecta excusa para sentir una unión de país a pesar de las diferencias. Creo que lo español ha ganado puntos y los nacionalistas periféricos han bajado unos peldaños más en su ensimismamiento –dice Bastides muy serio.

- ¿Y no os preocupa, cómo catalanes, esta subida de la españolidad?

- En absoluto, Rumbau –responde Mercadal muy convencido–. Hay que huir de los planteamientos exclusivistas, incapaces de sentirse catalán y español a la vez. ¡Qué ridículos esos políticos tribales que deseaban la vistoria de Alemania! Parece mentira que hayan caído en un grado tal de pueblerismo y bisoñez… Fíjate que no sólo se ganan más antipatías que las que ya tienen, sino que además se ponen en conflicto con gigantes a los que jamás podrán vencer. Incumplen todas las reglas de la política inteligente y de la más elemental diplomacia. Se aseguran poderes tribales de campanario pero a costa de suicidarse como proyecto político de más vuelo y enjundia.

- Tienes razón, Mercadal –dice Bastides–, esos políticos incapaces de ser dos cosas a la vez, españoles y catalanes en este caso, no tienen futuro alguno. Si el catalanismo cae en manos de estos pirómanos, te puedo asegurar que el declive del catalán será rápido y nítido. El mayor peligro que tiene ahora Cataluña como proyecto de región pudiente y país diferenciado, se encuentra en esos mismos políticos nacionalistas de tres al cuarto, que no entienden la dinámica de nuestra época.

- ¿Pero cual es esta dinámica? –le pregunto sorprendido a Bastides, aprovechando que el futurólogo de la Barceloneta se ha puesto serio esta tarde.

- Pues la marcada por la complejidad, llena de contradicciones y de paradojas que deben resolverse sin simplicismos maniqueístas. Estamos en la época de la globalización y de la conciencia planetaria, que exige la defensa de lo local dentro de coordenadas de responsabilidad colectiva, una contradicción como una casa, y eso requiere dosis altísimas de entender y aceptar determinadas paradojas, hasta ahora consideradas imposibles. España es un país ideal para iniciarse en estas laboras, pues aquí lo local periférico y lo estatal centralista compiten y luchan ferozmente entre si. Los nuevos políticos que marcarán el futuro serán aquéllos capaces de atreverse a ser dobles y plurales de verdad, defensores férreos del autonomismo y a la vez responsables serios del conjunto. Y de momento, no veo a muchos…

- Tienes toda la razón del mundo, Bastides –repuso Mercadal cada vez más entusiasmado–, el otro día seguro que la mayoría de los jolgoristas que salieron a la calle en Barcelona, envueltos en banderas españolas con el toro estampado eran forofos del Barça que simplemente se sumaban al carro ganador y a la ola de entusiasmo compartido. Pues sabes qué te digo, que esos forofos de doble cara, un día del Barça i el otro de la Selección Española, son los que más se han avanzado al futuro, aunque ellos ni lo sospechen, por supuesto. O tal vez sí, y miren con retintín a esos políticos de rostro único, tan sólo capaces de entusiasmarse por una simple teta, cuando hay tantas de las que alimentarse, ¿no crees?

- Cierto, Mercadal, así es, y me extraña que no hayan salido todavía abanderados en los partidos políticos o en las asociaciones civiles defensores de este tipo de dualidades aparentemente contradictorias. Creo que en eso llevamos un cierto retraso y es una pena que no sea Cataluña, que en el siglo pasado fue delantera en tantas cosas, la encargada de defender estas nuevas posturas hoy por hoy minoritarias pero que marcarán las senda del futuro, sin duda alguna.

Se iban entusiasmando en sus palabras los dos adivinos, por lo que decidí preguntarles:

- ¿Pero creéis que en algún lugar del mundo se practica esta dualidad contradictoria de la que habláis?

- No lo sé, Rumbau –contestó Mercadal muy serio–, es difícil precisarlo, pero ya sabes que nuestros enfoques miran hacia el Levante español: Valencia y Murcia, y aunque hoy por hoy no pueda asegurarse nada, ciertos destellos de dualidad he visto en algunos políticos regionales, del PP para más señas. Ese Camps es más listo que un zorro y no tiene reparos en codearse con unos y otros. Muy amigo de Madrid, pero planta cara a los centralistas con disimulo, enarbolando la bandera española, mientras planea corredores mediterráneos, intenta seducir a los Montilla de turno y busca capitales internacionales para invertir en el terruño. Aunque seguramente será del otro Levante, me refiero a Turquía, Siria y Líbano, dónde finalmente nazcan formas duales y múltiples de identidad. De entrada, una mayoría de turcos quiere sentirse europea, y se da la paradoja de que los políticos que allí gobiernan, siendo islamistas, aplican reformas y defienden la laicidad europea, mientras median entre Siria e Israel… Y en Líbano, acostumbrados ya a ser varias cosas a la vez, crecen cada día los que se sienten “libaneses”, algo insólito en este reino de Taifas que es la vieja Fenicia.

- Por eso es importante que Turquía entre en Europa –dijo muy pedagógico Bastides–, pues aportarían una sacudidas contradictorias que desuntemecerían la rigidez europea que tanto daño está haciendo a las mentes de los ciudadanos y, de paso, a cuantos llegan de allende sus fronteras.

Se quedaron en silencio, impresionados ellos mismos por aquellas palabras que hablaban con tanta contundencia de futuros y de “sacudidas” civilizacionales.

- El Levante, Rumbau, el Levante…. De uno y otro extremo del Mediterráneo, busca por aquí y algo encontrarás…

Se callaron los dos adivinos, cómo si temieran romper el hechizo de sus visiones con más palabras. El mar estaba tranquilo y limpio, y el sol caía con justicia. Y para terminar aquella charla que había empezado con fútbol y acabado en reflexiones de alta incumbencia estratégica, decidimos darnos un chapuzón nadando hacia la boya, allí dónde las olas se encrespan unos centímetros más y la temperatura del agua es todavía más fresca.

lunes, junio 30, 2008

Noche de Sónar

Tratando el tema de cómo la juventud gusta desmelenarse los fines de semana, dijo Mercadal el otro día:

- Según he podido saber, las dosis de jolgorio son sustanciosas y el frenesí de los jóvenes por divertirse bailando los ritmos de la noche, considerable. Lo digo no por experiencia, aunque ya me gustaría a mi echar de vez en cuando canitas al aire, sino por lo que me cuentan mis sobrinos, algunos en la edad del pavo y muy duchos en estas labores. Por lo visto, las sesiones suelen durar noches enteras, y las horas de cierre cada día son más tardías…

- Ya sabes, Rumbau, que esta materia tiene que ver con el gusto de nuestra época por el despelote y la deshinición –aclaró Bastides, que estaba muy atento a las palabras de su amigo astrólogo–. Aunque también se explica por las ganas de dejarse llevar por los tambores atávicos que generan ritmo, los cuales están muy desarrollados por las potentes gravedades de la música actual, que alcanza niveles de enorme profundidad gracias al uso electrónico del sonido.

Me encantaba escuchar a aquellos dos ancianos referirse a la música moderna que se baila en las discotecas con semejantes términos. Se notaba que ninguno de los dos las habían pisado últimamente o tal vez nunca, aunque mostraban un buen conocimiento de las mismas. Tomando el hilo de la conversación dije:

- Precisamente ayer fui al nuevo recinto ferial que se encuentra más allá de la Granvía, cerca de la llamada Plaza de Europa, dónde se celebraba la última noche del Sónar, este macro evento de la música electrónica que ha adquirido unas dimensiones increíbles. Nunca había estado allí, y visitar aquellos espacios tan inmensos bajo el sonido de la música me pareció impresionante. Imaginaros grandes hangares para aviones convertidos en salas de concierto. ¡Realmente, el mundo está cambiando a una velocidad de vértigo!

Eso era lo que gustaban oir mis amigos, y picaron el anzuelo al acto.

- ¡Ni que lo digas! –exclamó Mercadal con énfasis.– Estoy seguro que aquí nos perdemos no pocos síntomas que indicarían muy claramente vetas de futuro a explorar. ¿Y qué te pareció el conjunto?

- Bueno -contesté-, lo más sorprendente era el flujo de gente entrante, todos jóvenes y muy deshinibidos, cómo diríais vosotros. Si se tiene en cuenta que la entrada mínima eran 50 euros, pensé que el éxito de la convocatoria era rotundo. Cuatro escenarios, contabilicé, más varias áreas de reposo o más bien de entretenimiento, con bares y puestos de salsichas, crepes y frutas, más unos autochoques muy solicitados. Lo que más me sorprendió fue el volumen de los altavoces, capaces de hacerte vibrar el cuerpo como si fueras una hoja, difícil de aguantar para quién no está acostumbrado. Los asistentes, sin embargo, se sentían la mar de cómodos, lo que indicaba una condición de usuarios regulares. Difícil de describir, sin duda os inspiraría mucho asistir a uno de esos eventos.

- El problema es el horario, piensa que a las nueve, yo ya estoy en la cama –dijo Bastides muy serio, quién en efecto solía levantarse muy temprano para pasear por la playa antes de la salida del sol y ver así los amaneceres que en la Barceloneta suelen ser esplendorosos.- Pero me hago la idea. Conocemos esas vibraciones de cuando la Fiesta Mayor del barrio, en la que hay conciertos al aire libre. Impresionante cómo dices, en efecto. Yo creo que la juventud necesita acostumbrarse a esos estados vibratorios, que son los propios del siglo XXI, con sus zumbidos de guerra, aviones y grandes aglomeraciones urbanas. De alguna manera vacían los cerebros y así éstos se hallan más aptos para lo nuevo y lo inesperado, que requieren estados de zero. Piensa que lo propio del futuro inmediato es la descolocación, ir de un sitio para otro, y los que se quedan en un mismo lugar, deberán aprender a vivir en cacofonías sonoras de alta intensidad vibratoria. De ahí la moda de los Ipots, los móviles y demás artilugios que acostumbran los oídos al ruido y plastifican el cerebro. Todo tiene su lógica y su utilidad.

- Es verdad, Bastides –intervino animado Mercadal, ansioso siempre de dar su opinión–, la sociología de la vida moderna exige estos requisitos y pocos escapan a ellos. Aquí interviene el factor Tiempo, del que ya hemos hablado tantas veces. Sabido es que la sonoridad y la música son los vehículos más claros para la indicación del Tiempo, y nuestra época está regida por Cronos y su nuevo poder acelerativo. El viejo titán impone su ley y los humanos nos doblamos a esa exigencia, para lo que debemos aprender a vivir agarrados a su lomo. Los que no se aúpan a tiempo, se quedan en las cunetas de estas inmensas autopistas en que se ha convertido la Modernidad. Allí los carroñeros se los comen, y perdonad esta fea expresión. Es lógico que los jóvenes quieran aprender a resistir el ruido del Tiempo y a soportar sus prisas y sus decibelios. Es puro instinto de supervivencia.

- Pues algo de razón debéis tener –digo divertido al escuchar las palabras de Mercadal-, pues ayer una de las cosas que más me chocaron eran las prisas con las que entraban todos los ocupantes al recinto ferial. Entraban y se dirigían raudos a sus puestos, que intuyo no siempre conocían, pero lo que no era óbice para que todos marcharan al mismo compás y con la misma energía. Luego, una vez llegados ante los escenarios, las prisas se transformaban en bailoteos. Uno de los grupos, belga creo que era, con uniforme blanco y pajarita, hacía una música que parecía una banda sonora de guerra, con bajos que retumbaban cual explosiones, y agudos que parecían sirenas cantaoras y agudísimas…

- Vivimos en un estado de guerra permanente, eso dicen algunos y creo que hay mucha verdad en esta afirmación, por eso la música suena muchas veces a combate y a campo de batalla, para acostumbrar a la gente y dar a todos sus raciones de guerra, aunque sea de momento sólo sonora. Guerra del Tiempo contra lo que huele a viejo y a pasado, a carcundia y a putrefacto. Y los que se resisten, no tardan en ser arrasados por las máquinas que cepillan el terreno.

- Pero habrá otras maneras de adaptarse a esta Modernidad de la que habláis… -digo yo, algo asustado por las implacables palabras de los futurólogos.

- Por supuesto, pero ésta de la música y los ritmos de la noche es la más popular y asumida. La llamada música culta, especialmente la nueva que se hace en los laboratorios y en las minoritarias salas de conciertos, es otra manera de cabalgar el tiempo, más sutil e inteligente: en vez de dejarse llevar por los ritmos que te llevan directamente al hoyo, es decir, al final de trayecto, estos músicos intentan “dar forma” al Tiempo, explorando otras maneras de percibirlo así como nuevas dimensiones del mismo. Son los verdaderos exploradores del futuro, los que ensanchan la percepción y exploran los nuevos mundos que se hallan en éste, escondidos en sus pliegues recónditos y desconocidos. Aquí no cabe el “tunga-tunga-tunga” de las discotecas, aunque sus gravedades pueden llegar a ser tanto o más profundas.

- Otra manera es el cine, jugar con las imágenes. Y aunque suele recurrirse demasiado al tópico y al camino trillado –en el cine, gusta mucho el “lugar común”, pues al ser un lenguaje relativamente nuevo, lo funcional se convierte en sintaxis obligada–, no hay duda que es también un instrumento de conocimiento y exploración.

¡Caramba con los adivinos!, me digo sorprendido. Están más enterados de lo que parecen…

- ¿Queréis decir que una de las causas del apogeo discotequero es la emergencia del Tiempo como nuevo factor perceptible y condicionador de la vida moderna?

- Lo has dicho a la perfección –contestó Mercadal–. Los relojes mandan, fíjate cómo últimamente invaden las páginas de publicidad de las revistas. Siempre me ha extrañado esta manía por la sincronización, pero si lo piensas bien, es una condición básica del mundo globalizado. Pues un primer requisito es la coordinación de los relojes: imprescindible para el intercambio de los flujos monetarios y la navegación aérea. Las discotecas, con su empeño en marcar los ritmos de la noche, digitalizan de alguna manera los cuerpos, moldeados por el input vibratorio de las pulsaciones. Por eso deben tener potencia y alto voltaje decibélico, para formatear los cerebros y acostumbrar los cuerpos. Una manera rápida de entrar en el mercado.

- Y fíjate lo que te digo, Rumbau –añadió Bastides, inspirado por las palabras de su compañero de playa Mercadal–, la crisis del mundo educativo de la que tanto hablan los periódicos se explica porque lo que se aprende en las escuelas no sirve para entrar en la digitalización del mundo. Los jóvenes saben perfectamente que es en las discotecas dónde eso se enseña, pues ellos lo que quieren es entrar rápido en las corrientes del mercado para subirse a las olas del dinero rápido. Mientras que en las escuelas se enseña todavía a la manera antigua, desde perspectivas de tiempo parado, algo que hoy, en su sano juicio, nadie valora.

- ¿Pero vosotros pensáis realmente que eso es así y que no debe pararse el tiempo? –pregunto atónito a aquel par de marcianos de más setenta años de edad.

- Sí y no –contestó Mercadal, siempre paciente a mis exclamaciones de incredulidad–, es evidente que el ejercicio de ampliar los ritmos del tiempo es esencial para una vida que se quiera sana y normal. Pero creo que es ya una anacrónica veleidad pretender separar los momentos, entre los que están quietos y los que corren con prisa. No, Rumbau, ahora lo que toca es aprender a vivir los dos modos de Tiempo a la vez, es decir, a vivir con el tiempo parado aún sabiendo que corremos a velocidades de vértigo. Fíjate que en realidad lo que digo no es más que aplicar lo que descubrió hace más de un siglo Einstein con su Teoría de la Relatividad: el tiempo es relativo al sitio desde dónde se observa. Eso implica aceptar dos tiempos coincidentes: el que se vive estando “dentro” y el que se vive estando “fuera”. Dicho en otras palabras: debemos incorporar la figura del Observador externo que todos somos o llevamos dentro. Así, los profesores clásicos se empeñan en desterrar al Observador que nos ve pasar a velocidades cada vez más alarmantes, mientras que las discotecas nos enseñan a vivir subidos a trepitantes trenes de alta velocidad. Lo propio sería aprender las dos cosas: saber vivir subidos a lomos del Tiempo y a la vez gozar de la amplitud del espacio, libres de la tiranía del tiempo.

- ¡Pero eso es una contradicción, Mercadal! –exclamo perplejo.

- Pues claro que lo es. ¿Acaso no te gustan las contradicciones? Conviene que sepas que tanto Bastides como yo hemos pronosticado que en el futuro las contradicciones serán el pan nuestro de cada día, y que la paradoja se convertirá en un mecanismo constante y cotidiano de comprensión de los eventos.

Pensé que aquellos dos ancianos estaban a años luz de mis posibilidades de comprensión del mundo. Tal vez sus horas de paseo a pleno sol explicaban algo el fenómeno. Decidí que ya tenía suficiente para aquella tarde. El calor apretaba y una cita me reclamaba. Les dije que se me había acabado el tiempo, y ellos sonrieron elocuentes y amigables como siempre.

- Piensa en los dos tiempos, Rumbau, y deja que las prisas se superpongan y coexistan con la más pura indiferencia…

Me fui molesto conmigo mismo, pues sabía perfectamente que aquel par de granujas me habían pescado en uno de mis peores puntos flacos.

domingo, junio 22, 2008

Entrevista al señor Wang Jing, director del Teatro de Marionetas de Quanzhou

(reunidos en la sala de A Tarumba)











Tuve la alegría de reencontrarme
en Lisboa, durante la celebración del Festival de Títeres FIMFA8, con la compañía china de marionetas de Quanzhou, procedente de la rica región de Fujian, frente a las costas de Taiwán. Y digo reencuentro porque ya en 1990 estuve en esta ciudad para participar en un memorable festival del que guardo los mejores recuerdos. Fuímos los tres de La Fanfarra más mi hijo Octavi, que cumplió allí los diez años, en uno de los viajes de la compañía más interesantes y nutritivos.

Ya el primer día asistimos a una representación de la compañía, con marionetas de hilo manipuladas desde lo alto de un sofisticado puente, con un equipo de unos diez o quince manipuladores, y, situados en los laterales del teatro, ¡una orquesta de unos quince músicos que acompañaban las palabras cantadas o habladas en directo! ¡Qué alarde de imaginación y de fineza en el arte del hilo! Aquellas marionetas hacían lo que querían sus manipuladores: bailaban, peleaban, eran extraordinarios malabaristas, servían el te, fumaban en pipa… Quedamos realmente impresionados.

Entrevistamos entonces al señor Huang Yi-Que, director artístico y afamado maestro titiritero, muy reconocido en el mundo entero por su refinada técnica constructora y manipuladora –su actuación estelar con el Rei Mono montado en una bicicleta de la que subía, saltaba, hacía la vertical, corría de lado, sin detenerse nunca, fue increíble. La entrevista se publicó en el número 2 de la revista Malic. Lamentablemente, el señor Huang, que desde 1952 era miembro de la compañía, ha muerto. Pero su legado sigue vigente y muy vivo, cómo se irá desvelando a lo largo de esta charla.

Han pasado desde aquella visita 18 años, y consideré que sería muy interesante volver a entrevistar a la compañía, concretamente a su actual director, el señor Wang Jing, asistido por su joven colaborador e intérprete, el señor David Zeng –miembro de una conocida familia de artistas de Quanzhou. El encuentro tuvo lugar en los despachos del Festival, sede del C.A.MA y de la Tarumba, con la asistencia también de Rute Ribeiro y Luis Vieira, directores ambos del Festival de Lisboa, quiénes grabaron en video la charla, que duró toda la mañana.

(El señor Huang Yi-Que manipulando el mono en bicicleta en 1990)

Muy bien atend
idos por el simpático señor Wang Jing, quién nos ofreció un magnífico té que iba sirviendo a medida que nos lo bebíamos, entramos muy rápidamente en materia. Cómo es lógico, mi interés se centraba sobretodo en saber cómo las formas tradicionales del teatro popular, del que la compañía de marionetas era un perfecto exponente, se habían adaptado y evolucionado en un país inmerso en un galopante proceso de crecimiento económico. Dicho en otras palabras, cómo un grupo de marionetas vivía el tremendo cambio que estaba teniendo lugar en China. El señor Wang, consciente del interés que su país despierta en Occidente, dosificó sus respuestas a través de un clarificador y pormenorizado relato de la historia de la compañía, mientras, entre té y té, se desplegaba ante nosotros la del país entero.

Dejemos al señor Wuang hablar:

(Imagen del puerto antiguo de Quanzhou)

“Ante todo, quiero hablarles de la ciudad de Quanzhou, excepcional en muchos sentidos, con unos 1.500 años de antigüedad, ciudad abierta y dotada de un puerto que durante 900 años fue uno de los principales centros de comercio de China. Esta realidad histórica marcó Quanzhou para siempre, al hacerla multicultural y cosmopolita, con una importante comunidad musulmana que todavía persiste. Esta prosperidad acabó doscientos años atrás, y desde entonces hasta la Revolución, la decadencia fue lenta pero inexorable.”

“Una característica, sin embargo, distingue Quanzhou y la región de Fujian del resto del país: en nuestra región, la tradición del teatro de marionetas, especialmente en sus formas de hilo y guante, de unos mil trescientos años de antigüedad, no ha sufrido interrupción alguna. Traumas y cambios los hay y los hubo, especialmente durante la Revolución Cultural, pero jamás una desaparición total. Es decir, mil años de continuidad en las formas, estilos y repertorio, un caso único en toda China, lo que ha dado a nuestra compañía un valor histórico-artístico de excepción.”

(La Fanfarra con el señor Huang y otros dos miembros de la compañía en 1990. En primer término, mi hijo Octavi.)

“Tal vez los años más difíciles fueron entre la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Civil, cuando el país vivió uno de sus momentos históricos más dramáticos. Hasta que en 1952, una vez pacificado el país, se creó la Compañía de Marionetas con un estatus especial por el que recibía protección directa del Estado. Se puede decir que de 1952 a 1966, año en el que empezó la Revolución Cultural, se vivió una época feliz, que nosotros llamamos nuestra Edad de Oro, quince años que sirvieron para consolidar un equipo y una profesión, la de titiritero, hasta entonces sujeta a los caprichos y los azares de una vida precaria, y que de pronto se convirtió en prestigiosa y bien pagada, algo insólito. Eso permitió a los nuevos marionetistas una dedicación exclusiva, y el nivel de los espectáculos creció de un modo espectacular.”

“En esta época se mantuvo el repertorio tradicional, podado del espíritu feudal que siempre había caracterizado al teatro de marionetas, y muy cuidado en todos los aspectos relativos a la técnica y la presentación. El señor Huang tuvo un papel principal en este proceso, al ser uno de los jóvenes marionetistas que entonces tomó las riendas del grupo.”

“Saben, yo distingo varias etapas en la historia de nuestra compañía, cuatro concretamente. La citada Edad de Oro, que va de 1952 a 1966, fue la primera, en la que se sentaron las bases para llegar a la actualidad. La segunda de las etapas, empezó en 1966…”

Hizo una pausa retórica el señor Wang, que aprovechó para servirnos una nueva tanda de tés y, así preparados para los siguientes episodios, en este caso traumáticos, continuó:

“Entre 1966 y 1976 tuvo lugar la Revolución Cultural, un desastre para el país, al pretender los jóvenes revolucionarios borrar cualquier atisbo de originalidad diferencial y por supuesto suprimir todas las tradiciones artísticas y teatrales. En muchos lugares, representó la muerte de legados riquísimos de miles de años de antigüedad. En el caso de nuestra compañía, tuvimos la suerte de no desaparecer del todo. Sí perdió a bastantes miembros de la compañía, pero no al núcleo principal y más experimentado. Por supuesto, el repertorio cambió completamente: el tradicional quedó prohibido, y las historias tenían que ceñirse a las indicaciones del momento. Los vestuarios pasaron de los vivos colores habituales a un gris frío y aburrido. Pero el trabajo, a pesar de las dificultades, continuó con un factor que fue definitivo para el futuro de la compañía: al no poder recrearse en los repertorios clásicos, y para salir de la rutina de la censura, nuestros marionetistas se dedicaron a perfeccionar las técnicas de construcción y manipulación. Eso hizo que al terminar la Revolución Cultural, el nuevo período de abertura se iniciara con una base muy sólida desde el punto de vista artístico y técnico.”

“Se inicia entonces el tercer período de la compañía que va de 1978 a 1990. Fue una época de renacimiento de las Artes Tradicionales y de un gran desarrollo de la cultura china. En esta época se hicieron nuevas obras, como la Historia del Rey Mono, adaptación de uno de los libros clásicos chinos, que recibió muchos premios. Pero quizás lo más impartante es que entran treinta nuevos marionetistas jóvenes, formados todos ellos en la Escuela de Artes de la ciudad. Eran treinta titiriteros graduados y con un buen sueldo. Ellos aprendieron de los viejos maestros y se aseguró la continuidad del arte de las marionetas. Se establecieron contactos con la comunidad mundial, y resultado de esta abertura fueron los dos primeros Festivales de Marionetas que la compañía organizó en la ciudad de Quanzhou, con la complicidad y ayuda de las autoridades locales: en 1986 y en 1990”.

(La Fanfarra en pleno frente al teatro del Festival de Quanzhou)

En 1990 fue cuando La Fanfarra viajó a Quanzhou. Y puedo decir que los espectáculos que vimos entonces de la compañía tenían un nivel de altísima calidad, lo que confirma las palabras del señor Wang.

- ¿Y no hubo más festivales después del año 90?

- Sí, en el 2000, pero debéis tener en cuenta que a principios de los noventa hubo cambios drásticos en China, que nos obligan a hablar de una cuarta etapa, de nuevo con dificultades para nosotros.

“Esta etapa la sitúo yo entre los años 1993 y 2005, durante los cuales el énfasis del país se centró en la economía. De pronto, toda la población, especialmente la que habitaba en las ciudades, sólo pensó en los negocios y en enriquecerse. Fue un cambio brusco y radical, y la administración se olvidó de las viejas artes tradicionales. Empezó un peligroso período de decadencia durante el que muchos marionetistas, de entre los jóvenes graduados que habían entrado en los ochenta, se fueron en busca de mejores horizontes económicos. El equilibrio entre Economía y Cultura es difícil en períodos así, marcados por el cambio y el dinero. La Modernidad técnica ataca las formas tradicionales de vida, el Mercado se impone y los presupuestos de cultura bajan o se paralizan….”

“El año 1992 fue el más difícil para nosotros. Durante cuatro meses, la compañía no pudo pagar los salarios de los más jóvenes, y mientras algunos se iban al sector privado, otros pensaban hacerlo lo antes posible. Fue un momento de gran peligro.”

Otra tanda de tés da un respiro a las palabras del señor Wang, dejándonos con el deseo de conocer el desenlace de aquel relato que subía y bajaba por los conflictos y los avatares de la historia.

“Fue entonces cuando yo entré en la compañía, en el año 1992. En el peor momento de su historia, cuando el futuro parecía negro y sin horizonte alguno. Fue una decisión muy arriesgada por mi parte, incluso poco comprendida por amigos y familiares, pero de la que no me arrepiento en absoluto…”

Y lo dice, el señor Wang, con un aplomo y una sonrisa entre pícara y modesta a la vez, consciente de que los años le han dado la razón y de que el reconocimiento internacional le ha hecho probar las mieles del éxito. Le pregunto si es el director gerente o artístico de la compañía.

- Las dos cosas –contesta-. Yo vengo del mundo del cine y de la televisión. He sido guionista y también he hecho obras para el teatro. Pero nunca he escrito nada para marionetas. La verdad es que cuando entré en 1992, a pesar del mal momento, en seguida vislumbré un futuro de enormes posibilidades.

(Estatua gigante de piedra de Lao Tse en Quanzhou)

“En 1993, los miembros de la compañía me dieron su confianza y la mayoría se quedó. Pasaron tres años de prueba, durante los que saldamos nuestras deudas. Me centré en conseguir tres objetivos: 1- persuadir a las autoridades de la importancia de las marionetas y de la excepcionalidad de la compañía; 2- realizar el máximo de funciones; y 3- abrirnos al mundo, estableciendo contactos internacionales. Estas medidas consolidaron la confianza de todos. También empezamos a colaborar con los media, y a presentarnos en otras partes de China. De 1993 a 2005, hicimos siete viajes internacionales, y puede decirse que hoy en día la compañía está considerada como una de las más pretigiosas de toda China. También recibimos numerosos premios nacionales. Este período de lucha en oposición al espíritu economicista y mercantil del país, duró de 1992 al año 2005, cuando fuímos invitados a actuar en Nueva York.”

“Se inicia entonces el quinto y último período, que considero empieza en el año 2006 y que es dónde nos encontramos actualmente, un período de nuevos retos y nuevas esperanzas. En 2006, el gobierno chino inicia una decidida política de preservación del patrimonio cultural. Hay una clara toma de responsabilidades y se vuelve a invertir en Teatro y Artes. Nuestra compañía consigue un estatuto especial y recibe por ley protección del Estado. También en 2006, el Gobierno Chino decide construir un nuevo edificio para la compañía, en unos terrenos de Quanzhou dedicados a una área cultural. Las obras se iniciarán en 2009 y deberán estar terminadas en 2010. Estamos también negociando un acuerdo con la Shangai Drama Academy para reclutar estudiantes y enviar allí a nuestros aprendices. Cómo pueden ver, el futuro es rico en posibilidades, tras las dificultades vividas en los últimos años.”

Le pregunto al señor Wang sobre el contenido de sus espectáculos. ¿Son siempre obras del repertorio tradicional?

“Para nosotros, el pasado es tan importante como el futuro. Para caminar, necesitamos las dos piernas: mientras una avanza, la otra se queda atrás, y así sucesivamente. Conservar el repertorio tradicional es básico para preservar un patrimonio de más de mil años y ofrecer a las nuevas generaciones un mundo riquísimo de sutilezas técnicas y poéticas. Pero crear obras nuevas adaptadas a las realidades del presente y pensando en el futuro, es también básico y una de nuestras preocupaciones. Por lo tanto, nuestra atención es doble: miramos al pasado, sí, pero sin olvidarnos del futuro…”

Sobre la cuestión del individualismo, contesta el señor Wang:

“Nosotros creemos en el poder creativo del individuo, indispensable para avanzar, pero también sabemos que sin el apoyo del colectivo, lo individual pierde fuerza y fuelle. Para hacer proyectos potentes, necesitamos conjuntos potentes, y lo que buscamos son individuos muy creativos capaces de trabajar en grupo. El Señor Huang, el maestro que ustedes conocieron y que lamentablemente murió, era un ejemplo de individualidad creativa, lleno de imaginación, y gracias a él, la compañía en su conjunto aprendió y mantiene los excelentes niveles técnicos de ahora.”

- ¿Es usted pues optimista respecto al futuro?

- Mucho. Hemos conseguido situar el arte de las marionetas en un lugar importante de reconocimiento estatal, y esto nos protege de los peligros de la Modernidad y de los cambio radicales que vive nuestro país. Pero para lograrlo, nos hemos abierto al presente y al futuro, así como al mundo entero. También los nuevos medios de comunicación son importantes para nosotros. Sin embargo, hasta que no hayan terminado las obras del nuevo teatro, no podremos desarrollar todas nuestras potencialidades. Piense que pronto China será una potencia turística, y debemos ofrecer a nuestros visitantes lo mejor de nuestra cultura. Sin duda, las marionetas de Quanzhou cumplirán con este objetivo, mostrando al mundo las riquezas de una de las tradiciones más ricas, sofisticadas y antiguas de nuestro país.

Agradecemos al señor Wang su atención y le deseamos que sus proyectos llenos de optimismo y esperanza se cumplan al pie de la letra.

Toni Rumbau
Lisboa, mayo 2008

viernes, junio 20, 2008

Sobre José Tomás y Barack Obama.

Estábamos el otro día con Mercadal y Bastides en la playa, y se había sumado al grupo Salvador Corominas, periodista veterano ya a punto de jubilarse de uno de los periódicos más insignes de Barcelona. Estaba éste entusiasmado con José Tomás, la nueva revelación taurina del momento. Decía Corominas:

- ¿Pero habéis visto a este genio? Por lo visto, Madrid entero se volcó el otro día, en una faena que quedará marcada con letras de fuego para siempre, según dicen los cronistas. ¡Increíble!

(se refería Corominas a la primera Corrida de José Tomás en las Ventas, antes de las graves cogidas que sufrió en un domingo posterior)

- Sin duda, Corominas, aunque hoy en día a mi ésto no me sorprende –dijo enigmático Mercadal.

- ¿Pero qué dices? –exclamó el periodista- ¡Si hace siglos que no vemos un fenómeno parejo!

- Y no te contradigo, yo mismo lo he visto torear en Barcelona, impresionante, único, genial, y aquí está el quid de la cuestión: nos hallamos ante una fenomenología nueva, Corominas. Eso que antes ocurría pero menos, y que atribuíamos a una naturaleza de carácter excepcional, entre trágica y heroica, hoy se produce por decisión personal de individuos anodinos que simplemente hacen lo que quieren hacer. Fíjate en el mismo José Tomás: su aspecto es de lo más normal, se prepara como un deportista, enfoca la Corrida se diría casi con racionalidad, o al menos desde un laicismo que tiene más de profesional que de héroe, y contra todo pronóstico, entusiasma y arrebata. ¿Por qué? Pues simplemente porque sabe lo que busca y hace todo lo necesario para alcanzarlo. Y cómo el toreo es lucha con la muerte, pues el asunto se sigue a rajatabla, cómo debe ser.

- Pero bueno… -replico yo atónito-, es verdad lo que dices, incluso obvio, pero eso no le quita mérito ni genialidad a su figura…

- Desde luego, lejos de mi tal intención, muy al contrario, lo que digo es que no estamos ante un héroe de los de antes, sino ante alguien normal que simplemente ha tomado una decisión. Te parece poco, pero no lo es. Incluso diría que lo es muy poco. No es fácil tomar decisiones, y menos en una época como la nuestra, tan cargada de tentaciones y fuerzas que nos tiran de uno u otro lado. Hoy lo propio es ser muchas cosas sin ser nada de verdad, probar como las abejas de todas las flores un poquito… Eso no es malo, por supuesto, forma parte de nuestro tiempo, mediocratiza el conjunto y banaliza a los individuos, nada que decir. Pero de pronto, surge uno que decide ser el mejor torero y torero de verdad, y lo es. Pasa también en otros campos y no le damos ninguna importancia, pues la lucha con la muerte no es tan a las bravas como en los Toros. Pero en si, poca diferencia hay. Se trata de inclinarse por algo e ir a por ello, haya o no pitones por en medio. Y cada día más se atreven…

- ¿Quieres decir que cualquiera puede levantarse a semejantes alturas? –le pregunto cada vez más extrañado de las palabras de Mercadal.

- Exacto, cada uno según su locura, por supuesto, pues aquí reina la variedad y además no todos llevan el toreo en la sangre. Pero el salto a la genialidad, hoy, está asegurado, bueno, no para nosotros, que ya somos viejos, sino para la juventud sin distinción de género, pues las mujeres están cada día con mayor incumbencia.

Intervino en aquel momento Bastides, que escuchaba muy serio a su amigo:

- Lo que quiere decir Mercadal es que el laicismo y los poderes de la economía nos han hecho a todos iguales, en nuestra condición de seres desvalidos y precarios, reduciéndonos a un mínimo común denominador de la especie, a un cero cada día más cero y vacío. Y eso, que parece muy trágico, es en realidad una ventaja, pues nada hay como estar en el cero para llegar al todo, quiero decir, para alzarse a las cumbres de la realización en la materia que sea. Pues cuando se está en el 1, el dos o el tres, uno ya se conforma de lo que es y no siente deseos de saltar más arriba, mientras que desde el puro cero, el trampolín nos viene dado.

- ¿Quieres decir que ésto explica que José Tomás se suba a las nubes en cada una de sus faenas? –preguntó incrédulo Corominas, con la boca abierta por el asombro.

- Así es. Y por eso los genios y los grandes vencedores de ahora nos son y parecen tan cercanos, pues están hechos de la misma banalidad de todos nosotros, sólo que un día deciden saltar y alzarse dónde nadie se atreve. Pero el trampolín está ahí, y sólo hace falta la decisión del atrevido.

- ¡Pero si eso siempre ha sido así! –exclamó casi indignado Corominas ante las contundentes afirmaciones de Bastides.

- En absoluto, antes lo trascendente y lo colectivo ponían alas a los aspirantes a héroes, mientras que ahora nada ni nadie empuja por ninguna parte. La fuerza del empuje sólo viene de nosotros, de ahí que sorprenda tanto ver a alguien alzarse hacia la genialidad desde las mismas bases mediocres en las que estamos todos.

Corominas, poco acostumbrado a las extravagantes ideas de mis amigos de la playa, se quedó desconcertado, sin saber qué responder. Aproveché el silencio para cambiar de tercio, pues los vi muy metafísicos aquella tarde. Y para bajar a la realidad, pregunté a los adivinos sobre el candidato Obama, el demócrata que aspira llegar a la Casa Blanca.

- ¿Os parece que puede ganar?

Se quedaron un rato pensando mientras avanzábamos por la arena mojada en dirección al nuevo hotel que se construye allí dónde la playa de la Barceloneta acaba, cuando dijo Bastides:

- Mira, Rumbau, yo no sé si va a ganar, pero lo que sí te puedo asegurar es que si gana, será una demostración de que los Estados Unidos no están tan acabados cómo nos pensamos. Y por eso tengo mis dudas, pues ya sabes que nuestros pronósticos no son muy halagüeños para este gran país. Sin embargo, la juventud y el arrojo del candidato Obama me hacen pensar que en caso de victoria, no tardaría mucho en encarnar los anhelos bélicos que van asociados al cargo, pues no parece factible que esos servidores de Marte en que se han convertido los americanos se pasen tan alegremente al campo de Venus. Ya sabes que en el siglo XXI pintan bastos, y alguien los tiene que repartir. Y fíjate que las mejores intenciones producen muy a menudo los peores desastres, pues la buena fe ofusca la visión estratégica, obnubilada por el sentimentalismo de lo inmediato, excusa que tanto ha servido a los condicionados por el destino a ajustarse a su mandato, dando así a la conciencia tranquilidad y, a lo inevitable, franquicia.

- ¡Caramba, Bastides, me dejas impresionado! –exclamó divertido Corominas al escuchar al zapatero adivino de la Barceloneta– O sea que pase lo que pase, gane o no gane Obama, los Estados Unidos seguirán cómo hasta ahora, dándole al bastón de mando.

- Así es. Por supuesto, los matices pueden ser diferentes, y el estilo también. Que antes de un ataque haya diálogo y reuniones, no saca contundencia al ataque cuando éste se produce, con el añadido de otorgarle legitimidad, pues al menos se han guardado las formas, cosa que Bush despreció. Y la vocación militarista de los Estados Unidos necesita de alguien que asienta la autoridad y dé a la acción un mínimo de legalidad. No hacerlo es correr peligros innecesarios. Demasiados negocios están en juego como para dejar que unos inexpertos lo manden todo a paseo. Por eso pienso que lo más seguro es que gane Obama.

- O sea que ahora crees que sí que puede ganar… -apuntó Corominas cada vez más divertido.

- Tienes razón, Bastides –intervino Mercadal en defensa de su amigo–. Nuestros pronósticos son claros al respecto, y Obama puede insuflar nuevas energías a este país todavía joven que tanto gusta de exhibirlas. Bien harán los dirigentes iraníes a atenerse al diálogo previo que les van a ofrecer. Ignorarlo pensando que el enemigo se ha pasado al lado de la paz puede ser un grave error táctico que les haga perder la posición de fuerza alcanzada con tanto esfuerzo por los iraníes. El presidente descerebrado que tienen ahora los puede conducir al desastre si los más realistas del país no consiguen frenarlo y cambiarlo por alguien más estratégico. Y sería una pena, pues ya sabes que tenemos un gran aprecio a este gran país que es Irán.

- Y yo que pensaba que esta guerra ya estaba descartada… -dije.

- No lo está, por desgracia para todos. Y sino, pregúntale a Corominas, que por trabajar en un periódico está más enterado que nosotros.

El aludido sonrío sin decir nada. Nos acercábamos ya a las dos y el himno del Club no tardaría en sonar. Corominas, que también es socio del Natación cómo yo, consideró que ya tenía bastante de paseo. Y dejando a los dos adivinos con sus cavilaciones, nos fuímos lentamente hacia las duchas.

lunes, junio 16, 2008

Titerenet, una experiencia singular.

Últimamente he tenido relación con esta central titiritera de la información a causa de mis cursos, publicitados en ella, y me ha parecido pertinente citarla para comentar algunos de sus aspectos más interesantes.

De entrada, la idea de crear un nudo de contactos, noticias e informaciones titiriteras en la red, centrado básicamente en el mundo hispanohablante, me parece de una utilidad y necesidad obvias e indiscutibles. Alguien tenía que atreverse a hacerlo, y quiénes lo hicieran, no podían caer en amateurismos y medios vuelos. Uno se mete en un proyecto de estas características y cuando menos te lo esperas, te das cuenta de la inmensidad del caudal existente en semejante océano. Se abren las compuertas, y la sociología del títere inunda a raudales los estanques preparados para contenerla. En unos años, Titerenet ha crecido y se ha consolidado, y seguramente sus continentes se han visto desbordados ante el acopio de grupos, noticias, festivales, espectáculos, cursos…

Tropezamos aquí con la realidad del mundo titiritil, de una riqueza apabullante en cuanto a la proliferación sociológica de sus actividades y practicantes, pues cualquier ciudad, grande o pequeña, pueblo o aldea, dispone de su y sus grupos de títeres, nacidos en su mayoría para satisfacer las demandas de las instituciones para el entretenimiento y la educación infantil a través del teatro de la imagen y de los objetos. Esto ocurre en España y en todos los países, especialmente en Latinoamérica, dónde este arte florece que es un contento. Pero también en África, Asia, Europa….

Siempre me ha sorprendido tal proliferación de personas interesadas en practicar esta disciplina, así como la profusión de festivales dedicados a ella, de modo que no hay país por pequeño que sea que no tenga un festival de títeres, algo realmente increíble. Se trata de un fenómeno propio de nuestra época que habría que analizar un día, dada su magnitud.

Titerenet ha tropezado con este fenómeno y ha intentado encauzarlo o más bien adaptarse a él. Las cifras ilustran perfectamente la situación: 582 compañías, 311 espectáculos apuntados en su directorio, y 80.000 visitantes al mes. Un éxito rotundo a todas luces. El peligro en esos casos es el siempre temido “morir de éxito”, pues las empresas que nacen con unos presupuestos y unas intenciones determinadas, no siempre están preparadas para dar el salto y adaptarse al éxito de una afluencia masiva de datos, clientes y posibilidades. La complejidad y la abundancia de la sociología del títere obligan a dar este salto y, según me ha indicado José Bolorino, principal responsable de la página, están precisamente en proceso de hacerlo.

Creo que el principal reto que tiene Titerenet en estos momentos es administrar con suficiente agilidad, claridad e inteligencia la complejidad del tejido titiritil que acude a él. Al ser un operador comercial, es evidente que el trato con los potenciales clientes debe ser cada vez más fino y exigente por ambos lados, pero a su vez, al ser una central de información que busca atraer la atención del mayor número posible de visitantes interesados en grupos, títeres, cursos o festivales, debe ofrecer dicha información con la mayor generosidad posible, sin ceñirse sólo a los anunciantes de pago. Es decir, debería poder convertirse en un buscador de referencia respecto a todo lo relacionado con el mundo de los títeres. Lo que entraña no pocos riesgos, pues debe hilarse muy fino para saber lo que se ofrece a los clientes de pago y lo que se informa sobre los que no lo son. Una problemática que sin duda los responsables de Titerenet ya tienen muy estudiada, tras sus años de experiencia.

Pero es evidente que a mayor número de visitantes y cuánto más efectivo sea cómo buscador de referencia, más los potenciales clientes querrán anunciarse en él. Me imagino que ya existen muchos casos en la red de buscadores temáticos y que han sido bien estudiados por Titerenet.

Otro asunto es que Titerenet sea también un lugar de creación o muestra de contenidos, cómo en parte ya es, con artículos, imágenes y algunos videos seleccionados. Es decir, que tenga funciones de “revista” y de “creación de opinión”. Existen dos opciones en este sentido: disponer de un espacio dónde todo cabe y en el que los contenidos se mezclan sin remilgos, o de un espacio con una línea determinada y un rigor en sus criterios de publicación. Según mi modo de pensar, deberían poder coexistir los dos espacios, pues ambos son necesarios y a la vez complementarios. Pero que hubiera una sección temática más especializada con seguimiento, por ejemplo, de determinados festivales importantes, que incluyera crónicas, posibles críticas, comentarios, etc, podría ser interesante. En cuanto a la sección de variedades variopintas propia del “magazine”, ésta siempre es de agradecer y tiene sus lectores asegurados.

Puestos a imaginar cómo me gustaría que fuera un centro de búsqueda de información sobre títeres, es decir, a imaginar mi Titerenet ideal, destaco los siguientes puntos:

- un lugar dónde fuera posible dar con cualquier grupo de títeres del mundo entero

- igualmente poder saber de los teatros y de los festivales que existen en los diferentes países del mundo, o al menos, del mundo hispanohablante

- para ello, posibilidad de encontrar los links necesarios para poder llegar a estas distintas informaciones (festivales, teatros, unimas, servidores especializados, etc)

- una sección de contenidos interesantes, con crónicas y críticas sobre festivales, estrenos importantes, reportajes sobre tradiciones del mundo, etc

- una sección “magazine” para noticias variopintas, de “sociedad”, “unimerías”, etc

- una sección de autoreflexión de Titerenet, como es el actual blog, dónde hay comunicación entre usuarios y gestores, y dónde éstos informan de novedades, etc

- un cartel de anuncios libre y manejable

- una sección de “links” generosa e internacional

En fin, ya sé que es pedir mucho, pero puestos a soñar, mejor no cortarse y ser ambiciosos, dando de paso ideas a los responsables de Titerenet, quiénes sin duda sabrán lo que vale un peine y qué es lo que se puede o no se puede hacer.

Entretanto, felicidades a José Bolorino y a su equipo por el tesón y la singularidad de su empeño.