viernes, abril 25, 2008

De política del agua y ombliguismo neolítico.

¡Qué días fantásticos, ayer y hoy, para ir a la playa en Barcelona! –sólo que no llueve, para desesperación de pantanos y políticos locales. He visto a mis amigos futurólogos y se han despachado a gusto despotricando sobre las actuales problemáticas políticas referentes al agua.

Decía Mercadal:

- Rumbau, nosotros que postulamos salir ya de una puñetera vez del Neolítico, es decir, de la sociedad agraria a la cual todavía pertenecemos, y estos políticos “ombliguistas” (nombre con el que suele llamar Mercadal a los nacionalistas) nos están anclando en el más puro Neolítico. Realmente, estoy a punto de hacer una huelga de periódico, pues ya no aguanto más los dimes y diretes sobre este tema, ni siquiera los chistes.

- ¿Por qué estás tan enfadado? –le pregunto sorprendido, pues Mercadal suele ser una persona ponderada y además comprensiva con la clase política.

- ¡Hombre, es que es para darles a todos de bastonazos! ¡Y eso ocurre en Cataluña y en España, dónde se alardea de vanguardismo y se quiere dar lecciones morales al mundo entero! Los problemas del agua no son problemas locales, pues es de cajón que estamos ante una situación de emergencia peninsular, continental y planetaria que tan sólo acaba de empezar y que irá a más de un modo galopante e imparable. Querer enfrentarse a estos temas desde los intereses vecinales, comarcales, provinciales o regionales, indica una cortedad de miras digna de la más atrasada Edad de la Piedra, cuando las tribus guerreaban para poder lavar la ropa en una fuente o en un mismo río.

- Tienes razón, Mercadal –interviene Bastides–, aquí sólo habría que escuchar y hacer caso al gobierno, bien asesorado por las comisiones que hicieran falta con representación local, eso sí, pero obligados todos a alcanzar un único y común acuerdo. Pero todavía falta mucho para llegar a este punto. La Generalitat queriendo actuar por su cuenta, los partidos tomando posiciones oportunistas, los vecinos del Ebro y los regantes mostrando actitudes irracionales, todos tiran de la cuerda hacia su lado propio, realmente deplorable.

- ¡Pues no veas cuando los problemas empiecen de verdad! Porque según se dice por ahí, estamos entrando en una fase irremediable de escaseces de todo tipo.

- ¿Pensáis que los partidos deberían hacer más? –les pregunto.

- Por supuesto. Aquí sólo valen planteamientos racionales vistos desde perpectivas globales y aceptando todas las complejidades del caso –responde Mercadal. – Y creo que ningún partido lo ha hecho. Desde luego, hay matices y matices. Escalofriante es ver a Esquerra Republicana aliarse con los intereses más tribales del terruño para afianzarse en las zonas rurales y agudizar así las contradicciones de Iniciativa, muy bien implantada, creo, en el sur. Interesante también ver el desgarro de Iniciativa que, tras sus etapas de defensa ecológica a ultranza de lo local, de pronto se ve confrontada a los problemas de la realidad global que requiere soluciones y perspectivas globales. Los socialistas del PSC, que la saben más larga, han intentado estar por encima de los opuestos tácticos, pero olvidándose que esta realidad encaja con otra más global que afecta a otras comunidades y, por lo tanto, que requiere de posturas globales del país. Y patético ver a CiU desentenderse de la realidad de los problemas, interesada sólo en descubrir el flanco más débil, para pegar allí dónde más duele. Lo mismo que el PP, ansioso de repescar el tema del Ebro con el que ya tropezó en su día, no para buscar soluciones de futuro, sino para meter el dedo en el ojo socialista.

- Bueno –les digo–, tampoco hay para extrañarse tanto. Los partidos se han movido siempre por oportunismo e intereses particulares y a corto plazo, y ya se sabe que el objetivo principal es el Poder.

- Sí, pero luego que no se quejen –contesta Mercadal muy serio– si el público les da la espalda. Hoy en día no está el horno para bollos, y empieza a ser capital darse cuenta que estamos todos en un mismo barco, que el mundo entero es un mismo barco, y que ya no hay enemigos y “otros” a los que atacar porque todos somos los pilotos y navegantes de esta misma nave, la Tierra. ¿Dónde está el partido capaz de situarse en esa posición? No lo hay. Parece una utopía, pero te aseguro que no tardaremos en obligar a los partidos a tomar posturas de este tipo. ¡O nos vamos rápido al carajo!

- Bueno, es fácil criticar cuando se está fuera pero seguro que desde dentro, las soluciones no están tan claras ni es tan sencillo compaginar los intereses de unos y de otros –les digo.– Por otra parte, hay que decir que la ciudadanía barcelonesa ha demostrado una cierta madurez: por un lado, calladita sin decir ni mú, y por el otro lado, ahorrando agua en casa. ¿No os parece curioso? En Valencia o Madrid ya se habrían despachado con alguna que otra manifestación.

- Más que madurez –contesta Mercadal–, yo diría que es desconcierto: recuerdo que cuando hubo el conflicto del Ebro, Barcelona se volcó en defensa del Delta y aquí tuvieron lugar varias manifestaciones dónde los vecinos y regantes del río fueron muy bien recibidos y aplaudidos. Y ahora, estos mismos barceloneses no saben qué decir cuando aquellos vecinos y regantes no sólo rechazan el mini-falso-elíptico-o yo qué sé trasvase de aguas sobrantes, sino que incluso se dedican a criticar a los de Barcelona, tachándolos de insaciables bebedores y malgastadores de agua… Se entiende que la ciudadanía de aquí se haya quedado sin habla, o dicho con otras palabras, sin saber cuáles son sus enemigos. Eso, más que madurez, es objetividad, pues la verdad es que no hay enemigo alguno contra el que pelear, sino decisiones a tomar, desde una racionalidad que, repito, sólo puede ser global y a la vez compleja.

- Vosotros que sois futurólogos, ¿cómo creéis que van a evolucionar estos temas en los próximos decenios? –les pregunto, siempre ansioso de escuchar sus orginales propuestas de futuro.

- Mira, Rumbau –contesta Bastides remojándose la cara con un poco de agua del mar–, ya sabes que nuestras tesis indican un futuro inmediato de fragmentación y, por lo tanto, de una cierta confrontación de territorios y posturas. La tensión entre el centro y la periferia será una constante al menos durante los próximos 10 años. Ya veis que incluso dentro del PP empieza a haber tendencias de dispersión. La oposición que encuentra Esperanza Aguirre por imponerse no es más que la de los territorios periféricos, que se resisten a pasar por el tubo madrileño. En el PSOE también existe la misma tensión, y sabido es que Zapatero ha empezado su segunda legislatura con sonoros clarines centrípetos, frente a la centrifugación de su etapa anterior. Estos vaivenes indican claramente que dicha tensión está viva y bien viva y que va a condicionar sin duda la política de los próximos años.

Se detuvo un momento para mirar el cielo, dónde una bandada de gaviotas se despachaba a gusto sobrevolando y comiendo de un banco de boquerones muertos, que las olas iban depositando sobre la arena cuál brillantes y tristes hojitas de mar.

- Esto quiere decir que durante un largo período, actitudes irracionales y ombliguistas seguirán en el orden del día, hasta que los consumidores se cansen y manden a todos estos políticos a paseo. Se impondrá entonces el principio del Consenso Contradictorio, que ya sabes hemos postulado en varias ocasiones, en el que las contradicciones entre lo global y lo local, siempre irresolubles, se aceptarán como tales, sacando de la tensión de dichos opuestos la fuerza necesaria para la toma de decisiones plurales y contradictorias, pero a la vez operativas desde el punto de vista de la defensa de ambos extremos. Pero ya te digo, faltan unos 10 o 20 años para llegar a ello.

- Bueno, entretanto algo habá que hacer… Diez o veinte años son muchos años -digo yo.

- Sí, y tal vez me equivoque al dar estos plazos, y los cambios lleguen más temprano. Lo más seguro es que el tema del agua, al implicar a tantas personas pertenecientes al ámbito de lo rural-neolítico, se mantenga insoluble y con parecidos términos durante largos años, sin que nadie baje del burro. Mientras, tendrán lugar en paralelo cambios importantísimos en las sociedades más dinámicas del mundo y de las ciudades, cambios que forzarán la aparición de nuevas organizaciones y modos de enfoque, los cuales, en un momento determinado, pondrán fin a los viejos contenciosos por la vía expeditiva y sin contemplación alguna, dejando a los ombliguistas neolíticos con su azada en la cuneta. Y eso, que dicho así suena a ciencia ficción, está más cerca de lo que nos pensamos. Los cambios se aceleran y ya no hay tiempo para las adaptaciones. Y quiénes se resistan a ellos, corren un gran peligro. Esos serán los dramas del futuro, Rumbau, esa falta de espacio y de tiempo para encajar los enormes cambios que se están incubando. Transformaciones que según pensamos Mercadal y yo mismo, no están tan lejos como nos imaginamos.

Palabras con las que nos despedimos, querido bloguero, tras sonar el himno e ir tirando yo, no sin un cierto atisbo de ecológica mala conciencia, hacia las chorreantes duchas del Club.

viernes, abril 18, 2008

De crisis y políticos “vedettes”.

Estos días fecundos en novedades políticas, con las elecciones aún calentitas realizadas en España y en Italia, es un gusto hablar con los dos futurólogos de la playa. Finos observadores del presente como son, no se les ha escapado un fenómeno que está a todas luces de actualidad: el fenómeno de los políticos estrella o “vedettes”, cómo los llama Mercadal. Decía éste el otro día:

- ¿Habéis visto que una de las razones de la victoria de Berlusconi es su naturaleza histriónica de gran bufón? ¡Lo que le gusta a este hombre hacer teatro! Y a los votantes, parece que les encanta la función. No por algo los italianos inventaron la ópera, y la Comedia del Arte, que tanta influencia tuvo en las escenas europeas. Tal vez a Veltroni le faltó ponerse la nariz de payaso, o la peluca de Pantaleone o la capucha de Pulcinella. Bromas aparte, lo cierto es que ahora a los políticos se les reclama dotes escénicas, sino mirad a Sarkozy, que desde que es presidente no ha parado de hacer el número. Dicen que pierde apoyo, pero si hubiera elecciones de nuevo, seguro que volvería a ganarlas. En cambio, el británico Brown no entusiasma a su público: demasiado serio, dicen.

- Zapatero sería también una excepción, pues parece un político bastante serio… -le inquiero.

- En absoluto. Lo que pasa es que utiliza otros recursos. Su sistema es sorprender a la opinión con nombramientos vistosos y desconcertantes. Lo de la embarazada Chacón es un golpe de gran efecto teatral y mediático, no lo podéis negar. Fijaros que todos los periódicos de Europa han reproducido la imagen de la ministra mandando “firmes” a los militares. Un éxito indiscutible. Igualmente su apuesta por la presencia femenina en el gobierno. Una medida que ha descolocado a media Europa. Ya puede reirse Berlusconi, en el fondo se muere de envidia, pues difícilmente podrá igualar semejante jugada en sus primeros pasos de gobierno, sobretodo cuando sus trucos y efectos son viejos y archiconocidos. Otro que también parece gustar de los focos es Puttin: hoy ha salido junto al italiano en busca de “glamour”, aunque el tiro les ha salido a ambos por la culata, con la metedura de pata ésta respecto a la pobre periodista rusa…

- Es cierto lo que dices, Mercadal –repone Bastides que escuchaba muy serio las palabras de su amigo astrólogo–, nuestras sociedades necesitan el brillo de las “vedettes” en los escenarios de la política. Es un peaje que los políticos deben estar dispuestos a pagar. En realidad, siempre ha sido así: el pueblo gusta de las pompas, y ya que los reyes no llevan mantos ni coronas, al menos que los políticos hagan un poco de teatro.

Interviene de nuevo Mercadal con las siguientes palabras:

- Bien cierto es lo que dices, Bastides. En España, Zapatero ha optado por el “glamour” de sus flamantes ministras, y en Alemania, la Merkel, a la chita callando, ha impuesto un estilo discreto de reina sin corona: esa mujer vale lo que pesa, y no me extrañaría que volviera a ganar, coalicionándose con verdes y rojos. Este mosaico de figuras en las “taifas” europeas indica el buen momento de la Unión. Por mucho que se diga lo contrario, Europa está en uno de sus mejores momentos. No lo dudes, Rumbau. Esa falta de dirección política que tanto le achacan, es precisamente su mayor riqueza. Se dice que no toma decisiones, que duda y se empantana. Cierto. Pero hay veces en que lo conveniente es ver las cosas oscuras, porque, ¿acaso es posible verlas claras? Yo creo que no, y lo mejor es reconocerlo, pues lo contrario es insistir en el error, tal como los EEUU se han empeñado con tanto ardor.

- Creo que eres demasiado optimista, Mercadal –le digo al exdoctor–, está bien no equivocarse pero dejar que otros decidan y actúen es permitir el error de éstos.

- Sí, pero alguien tiene que actuar, y ese papel de “malos y brutos” que se han otorgado los americanos, les va de perlas a los europeos para manejarse en la complejidad del mundo y asegurarse el futuro de los negocios. No dudo que haya peligros graves, como la política de caos y tierra quemada en Oriente Medio. Lo raro es que el incendio aún no se haya propagado con mayor rotundidad por el entorno. Por lo visto, algo les ha fallado a los estrategas de Bush. Y creo que la “no decisión” de Europa tiene mucho que ver con eso, pues el “agua de la indecisión” apaga el fuego de los guerreros. Un ejemplo es el de Israel y los Palestinos: sorprende que con tanto fuego, muerte y acoso, no salgan más chispas de aquel infierno. Y la razón es Europa, con su capacidad de decisión empantanada.

Bastides en aquel momento intervino para decir:

- Nuevos factores están entrando en juego que nadie se esperaba y van a dar al traste con bastantes de estas estrategias: me refiero a las hambrunas en ciernes, que asoman ya por el horizonte. Esta crisis puede desbaratar los planes americanos, a no ser que nos sorprendan con algún movimiento inesperado, cosa que dudo.

- A qué te refieres? –pregunto al adivino de la Barceloneta.

- Pues que esta crisis ha sorpendido a muchos, yo el primero. Era de esperar, pero nadie pensaba en ella. La subida del precio de los alimentos, más las tres comidas al día de las nuevas clases pudientes de la China y la India, han creado una situación insostenible y catastrófica. Sólo faltaba el invento ése de los biocomestibles y el precio del petróleo en las nubes. Hay soluciones, por supuesto, pero poca disposición a tenerlas en cuenta. Aquí es dónde Europa podría ejercer un cierto liderazgo, pues las únicas soluciones que hay no pasan por los cañones sino por un ejercicio de racionalidad compleja. Ya veremos hasta dónde llegan los aspavientos de la crisis. Pero si las alarmas se disparan finalmente, habrá que actuar, pues los peligros serán enormes.

- Parece que hay suma de factores: la crisis financiera, la subida del precio de los alimentos, el tema energético y la cantinela del cambio climático, que no por conocida deja de estar ahí cada día más presente… -digo intentando resumir la temática de la conversación.

- Así es, suma de factores que puede multiplicar los efectos –repone Bastides.- Pero ya sabes que no me gustan los catastrofismos y que suelo ser optimista, a pesar de que la razón nos empuja a lo contrario. Las crisis son de esperar, y el siglo XXI será muy denso en ellas, esto es algo evidente. Las mortaldades pueden ser apabullantes, y los desequilibrios, fulgurantes. Ya veremos como aguanta el sistema, quiero decir, los órdenes mundiales y sus poderes. Yo creo que bastante bien, con algunas bajas y unos cuantos cambios, desde luego. Veremos qué pasa con China. Aquí se juegan unos cuantos futuros, pues de la actitud que tomen sus dirigentes dependerán muchas cosas. Ojalá el pragmatismo del que siempre han hecho gala les empuje a la racionalidad, aunque muy me temo que serán sus bases las que tengan que imponerla. Y gente para apretar tienen de sobra. El Gran Dragón levantará el vuelo para zamparse a los monstruos de Occidente e instaurar un orden más humano. Bueno, eso dicen algunos, claro. Yo, en verdad, no digo nada y me atengo a los hechos.

Ante las enigmáticas palabras del futurólogo, pregunté:

- ¿Pero a qué te refieres, Bastides?

Responde Mercadal, ante el mutismo en el que de pronto ha entrado el adivino de la Barceloneta.

- Ya sabes, Rumbau, que nuestros trabajos llegan muy lejos en el tiempo, y Bastides se refiere a leyendas que sonarán en el futuro, de las que lógicamente todavía no hay constancia en el mundo. Lo cierto es que el panorama aparece confuso pero no tanto visto con la perspectiva adecuada. Desde el punto de vista de los símbolos, es evidente que Cronos está haciendo de las suyas, muy salido ya del Tártaro dónde antaño fue recluído. Y los Zeus y demás parentela no están en parte alguna para retenerlo. Muy al contrario, son Marte y Plutón, ambos amantes de la guerra, quiénes le aúpan y cabalgan en su lomo. Por eso el siglo ha nacido tan guerrero. Pero cómo habéis dicho muy bien tú y Bastides, las cosas están cada vez más complicadas. Los factores se suman y es difícil predecir el rumbo de los acontecimientos. Cronos es peligroso encarnado en minorías. Pero su socialización rebaja el grado de peligrosidad del Titán ciego.

Caray, me digo ante el discurso de Mercadal. Continúa diciendo el exdoctor astrólogo:

- …¿Y no es acaso eso lo que está ocurriendo, con esa socialización de los vertiginosos medios de comunicación, los transportes, la informática, los correos y los cruces de culturas y población? Los cambios son enormes y galopantes, y el tiempo representado por Cronos se encarna hoy en cada uno de los habitantes del planeta: la mayoría sucumben a su arrrollo, pero muchos se lo hacen suyo y aprenden a cabalgarlo. Todo dependerá si se consigue desbaratar el poder de élites y minorías, pues sólo del empuje estadístico y emergente de lo plural pueden salir nuevas racionalidades de lo complejo. Y si no se preserva la variedad de la naturaleza humana, será muy difícil encontrar soluciones.

Me quedé de piedra al escuchar las tremendas palabras de Mercadal. Comprendo que aquel par de futurólogos aficionados han llegado realmente a deducciones y cálculos tan lejanos como atrevidos, difíciles de sustentar pero interesantes en sus planteamientos. Pienso que bien valdría la pena indagar más sobre su trabajo. Pero creo que será mejor dejarlo para otro día, pues no sólo veo a los futurólogos cansados, sino que tampoco sería corrector abusar de tu paciencia, querido y sufrido lector bloguero.

miércoles, abril 16, 2008

Berlusconi de nuevo

Si los periódicos no mienten, en Italia ha ganado de nuevo, y con mayoría absoluta, Silvio Berlusconi. Aquí en España, que acabamos de votar “útilmente” a Zapatero en un ejercicio de responsabilidad cívica, no nos entra en la cabeza que este personaje tan impresentable y marrullero, maestro de la manipulación, haya conquistado el corazón de la mayoría de los italianos.

Lo quise comentar con mis amigos de la playa, viejos conocedores de la política italiana, a la que suelen dar mucha importancia. Y Bastides, cómo siempre, respondió a mi desconcierto con palabras sensatas no exentas de una cierta ambigüedad:

- Mira, Rumbau, lo de Italia es grave pero no tanto, si lo vemos desde determinadas perspectivas. Tienes razón en lo que dices de Berlusconi, pero piensa que en situaciones de acoso civilizatorio, como en el que parece que se encuentran los italianos, es lógico que hayan optado por la prudencia conservadora, al votar al mal conocido, protegiéndose de un “bien” desconocido del que sólo les ha llegado una música más bien triste y apagada. Así ha sonado la melodía de Walter Veltroni. Pese a su empeño en “norteamericanizarse”, el exalcade de Roma ha hecho una campaña carente de nervio, determinación y largo alcance civilizatorio. Ante el futuro incierto y tambaleante que ofrecía, la sordidez mediática y chirriante de Berlusconi, pregonada a bombo y platillo, se ha impuesto por goleada, sin que la izquierda, en esos años de gobierno, haya movido un dedo para sacarle la más mínima parcela de poder mediático.

¡Caramba!, me digo al escuchar estas tremendas palabras. ¿A dónde querrá conducirme Bastides?, me pregunto algo alarmado. Continuó el futurólogo del siguiente modo:

- ¿Es ello muy negativo? Lo es, desde luego, pues no está el horno para bollos ni los países se pueden permitir paréntesis de decadencia tan largos, pero piensa también que los italianos no tienen un pelo de tontos –o tal vez muchos, dirán algunos, pero yo no lo creo–, y su capacidad de respuesta en los momentos críticos es bien conocida –fíjate en el fútbol, especialistas como son en remontar partidos al último minuto. De modo que es posible que un sexto sentido les haya dicho: “sigamos con nuestra caída al vacío, guiados por un payaso que nos explica chistes por televisión, algo que la mayoría agradecemos y valoramos, al ser nuestra idiosincracia tan dada a la ligereza festiva, y cuando llegue el momento de levantarse porque se ha tocado fondo, ya votaremos a los Veltroni de turno, que sin duda vendrán más preparados y con urgencias más llamativas”. Así debieron pensar la mayoría de los italianos, orgullosos en su desprecio a la inteligencia y muy ufanos en defender unos tópicos que luego suelen vender a los turistas convertidos en vistosos “souvenirs”.

- Pero si la caída resulta tan dañina como se prevé, igual les cuesta mucho levantarse y reaccionar… –le increpo.

- Nunca se sabe, Rumbau. Hace tiempo que con Mercadal estamos viendo un colapso acercarse. No sé si habrá uno o serán varios seguidos,o una cascada de colapsos en aumento galopante o menguante, pero sin duda están al caer. En cierto modo, hasta que en Europa y en el mundo rico occidental no se haya vivido en carne propia un colapso de los de verdad, poco hay que hacer en materia de políticas civilizacionales. Quiero decir, que poco importa que los gobernantes sean más sensibles, aptos, honrados y bienpensantes, si sus políticas coinciden todas en lo esencial. Claro que para la vida cotidiana y los pequeños detalles de la convivencia y de la vida familiar, un Zapatero es mil veces más agradable que un Aznar o un Berlosconi: ofende menos la sensibilidad ciudadana y garantiza unos derechos que éstos últimos gustan de pisar con desprecio. Pero visto con la distancia de una observación crítica civilizatoria, las decisiones importantes deberán llegar de abajo a arriba, pues los políticos por definición están discapacitados para ello, atrapados por los intereses y los equilibrios de poder. Y en esta labor de base, puede que los italianos estén aún más avanzados que los españoles, mira lo qué te digo.

- Tienes razón en eso, Bastides –repuso Mercadal, que se moría de ganas de intervenir, pues tenía también ideas propias sobre el tema–. Fíjaros que España es un país de nuevos ricos, con muy poca experiencia aún en democracia, lo que ha sido útil para su actual despegue, por la carencia de escrúpulos que esas situaciones requieren. Pero la verdad es que carecemos aún de base sobre lo que significa una sociedad de ciudadanos libres, con capacidad de decisión y con voluntad autónoma de los individuos. En estas labores, creo que los italianos están más bregados: carecen de nacionalismos, por ejemplo, pues lo de la Liga es más un movimiento de secesión y de independencia económica de unas burguesías ávidas, que un nacionalismo propiamente dicho. Y la vieja inercia de las Ciudades Estados se mantiene viva en el inconsciente italiano, cuya unificación como estado puede ser borrada al primer soplo. Y esto da a Italia unas ventajas de partida muy importantes. España podría remediar este atraso desarrollando el Estado de las Autonomías a todo correr, sin hacer caso a las ambiciones de las llamadas “nacionalidades históricas”, cuyos histerismos entorpecen la verdadera descentralización del país, y huyendo, desde luego, del todopoderoso centralismo madrileño, empeñado en ser la “España de todos”. Sólo así podremos alcanzar el nivel adecuado de respuesta en cuanto las crisis y los colapsos nos alcancen.

- ¡Vaya! –exclamo ante los comentarios de mis dos amigos– ¡De modo que la victoria de Berlosconi os ha dejado indiferentes!

- No es eso, Rumbau –repone Mercadal, siempre ansioso de mediar en las discusiones y hacer pedagogía–, sin duda Veltroni habría sido una baza más útil y digna para un país de tanta categoría como es Italia, pero la realidad es así de puñetera, y Berlosconi ha conseguido incrustrarse en el inconsciente de los italianos como un icono más de sus “gracias identitarias”, del mismo modo que aquí tenemos a los toros, la Virgen del Pilar, la Moreneta o la Guardia Civil, cuyos tricornios todavía venden en el mercado de los “souvenirs”. Fíjate que sus primeras palabras, tras la vistoria, fueron chistes machistas y bromas despectivas al femenismo zapateril. Y contra esto es muy difícil luchar, pues constituye algo muy arraigado, que toca fibras de mucha profundidad, y contra lo que sólo una campaña o una figura política de igual o mayor empaque podría hacer frente. La elegancia anglosajona de la que ha hecho gala Veltroni –sin responder, por ejemplo, a las pullas del contrincante– no ha sido capaz de enfrentarse al folclorismo mediático y barato pero muy arraigado en la mentalidad del italiano medio berlusconiano.

De cajón, pienso, admirado de la finura de pensamiento de Mercadal. Pero aún así, no me resisto a llevar la contraria a los dos futológos de la Barceloneta. Les digo:

- Está muy bien lo que decís, pero siguiendo vuestro mismo hilo de pensamiento, es obvio que una política descentralizadora como la de Zapatero permitirá a nuestro país alcanzar situaciones más favorables a los futuros inciertos de que habláis. Además, es evidente que políticas de medio ambiente y de acogida social de la inmigración ayudarán a largo plazo a reducir los impactos de las crisis inevitables.

- Por supuesto, por supuesto, no hay que confundir la velocidad con el tocino –contestó Mercadal, con muchas ganas de darme la razón–, Zapatero es una ganga y una garantía de calidad democrática y social, por decirlo de alguna manera, pero ya ves la realidad de Europa, con políticos que parecen más cercanos a Berlosconi que a nuestro primer ministro. Aunque no olvides que en esta materia de la descentralización, en Italia sucede lo contrario que aquí: la izquierda es centralista, y la derecha sueña con descomponer el país. Mira, lo importante es atenerse a las realidades, que no son nada halagüeñas, y ver por dónde van los tiros. Ya sabes que ésta es nuestra ambición, observar el futuro con la máxima objetividad, algo imposible a todas luces, pero de lo que no desistimos. Y la verdad es que estos supuestos contratiempos introducen factores de imprevisibilidad que excitan nuestra atención sobre los tiempos presentes y venidores, o sea que no todo es tan negativo, al menos para nosotros.

Atónito por la argumentación del doctor jubilado Mercadal, escucho a Bastides intervenir del siguiente modo:

- ¡Pero no sólo es eso, Rumbau! En casos como el italiano se nos escapan muchas cosas que deberíamos tener en cuenta. Por ejemplo, el hecho de que Veltroni haya perdido pero cosechando un buen número de votos que, sin alcanzar la mayoría necesaria para gobernar, sí muestran una inclinación del electorado hacia posiciones de mayor pragmatismo político. Es lo mismo que ha ocurrido en España con el PP y su no victoria (su famosa y “pírrica derrota-victoria”), que le ha dado un incremento mayor de votos que el recibido por el PSOE: esos muchos millones, aún sin ganar, pesan lo suyo y no está mal la presión que ejercen y seguirán ejerciendo. Pues con los votantes afines a Veltroni pasa lo mismo: han perdido, cierto, pero no se quedarán de brazos cruzados, pues a nadie le gusta que le pisen sus derechos, y menos a los italianos. De modo que hablar de victorias y derrotas es importante pero tampoco tanto. Digamos que el poder ha pasado a manos del magnate televisivo, hecho indiscutible, de modo que sus chanchullos seguirán en aumento con el beneplácito de su mayoría electoral, empeñada en aplaudirle las trampas, pero la sociedad seguirá moviéndose por derroteros propios e impredicibles, y por caminos de vitalidad más interesantes de lo que nos imaginamos.

Me doy cuenta de pronto que los dos futurólogos tienen uno de esos días “pesados”, en los que les gusta alargarse con alambicados razonamientos de difícil digestión. Será el tiempo, pienso, con nubes y más frío de lo normal. Y pensando en el sufrido lector bloguero, decido detener aquí esta crónica, con la esperanza de continuarlo en una próxima ocasión.

viernes, marzo 21, 2008

Viernes Santo

Con un tiempo agradable aunque frío, la Setmana Santa transcurre en Barcelona casi sin visibilidad, en referencia a sus aspectos religiosos. El paganismo de la sociedad de consumo se ha impuesto de tal modo al viejo calendario eclesiástico, que las efemérides residuales de lo religioso quedan como reliquias de otros tiempos, a disposición del nostálgico o del “voyeur” con ganas de submergirse en el tiempo.

De la religiosidad de los grandes eventos se ha pasado a la mini-religiosidad de los ritualitos cotidianos con los que las personas intentan cruzar el día a día de sus existencias: que si la televisión, un día al cine, paseído por la playa, al restaurante de la Barceloneta, revolcón dominical, unas tapitas aquí, una copas por allá…

Por eso, cuando llegan esos días de Pasos, capuchas, saetas y bandas musicales, los paganos nos dejamos atrapar por lo que queda de las viejas ceremonias colectivas. En mi caso, esa nostalgia es en realidad “nostalgia del futuro”, una anticipación de lo que podrían llegar a ser ceremonias paganas con participación colectiva en las que lo importante no son las creencias sino los elementos catárticos de la música, el ritmo, los fulgores primaverales, los alardes escultóricos “paseados” a ombros o a caballo, y otras exaltaciones “no culturales” de la creatividad humana. Una semana que dejaría ya de ser “Santa” para llamarse sin complejo alguno “Semana Pagana”.

Los nostálgicos de futuro como yo, en espera de esos días magníficos que se anuncian en los horizontes de los imaginativos, no tenemos más remedio que recurrir a lo viejo catártico de profundas raíces paganas, como es la Semana Santa especialmente andaluza, o a la magnífica y sin paragón alguna Fiesta de las Fallas de Valencia, la región sin duda más pagana y menos culturalista de toda España.

Que las Fallas coincidan casi con la Semana Santa es ya un aviso para los navegantes del futuro: por ahí van los tiros, dicen los valencianos entre petardos, cremás, pasodobles y corridas de toros.

El futuro de España hay que buscarlo en algunos de los atavismos más rotundos que todavía se desparraman por su geografía fragmentada. Las Fallas y la Semana Santa andaluza son, por el momento, sus mejores estandartes.

martes, marzo 18, 2008

Viene la Semana Santa

Querido bloguero,

Llega la Semana Santa a Barcelona. Bueno, llega a todas partes, por supuesto, pero en mi ciudad reviste un carácter muy especial, que ya comenté una vez, francamente agradable. De entrada, Barcelona se vacía de muchos de sus residentes habituales, en general los pudientes. Se quedan, pues, los populares, los impudientes y los de clase media en general. Se llena igualmente de turistas que vienen para unos días concretos, lo que da a la ciudad un aire festivo de curiosa excepcionalidad. Al coincidir con el despertar de la primavera, ese aire se llena de perfumes y de tonos alegres. Además están las procesiones, sin paragón con las importantes del país –es decir, son escasas y pobretonas, pero muy populares–, lo que las hace tan interesantes desde el punto de vista de la antropología urbana.

Por ejemplo, en la procesión del domingo pasado que salió de la Iglesia de San Agustín y que vi desde el balcón de mi casa –en la que la cofradía de los Macarenos del lugar calentó motores pensando en el Viernes Santo–, delante del paso de Jesús con el borrico iba un grupo de niñas filipinas –la Iglesia de San Agustín es uno de los centros filipinos más importantes de Barcelona– con unos estandartes de corte oriental que jamás había visto en una procesión de Semana Santa. ¡Caramba!, me dije, ¡Oriente se nos mete por las rendijas de la Semana Santa! Esos deseos de integración ya los vi durante las fiestas de Santa Eulalia, al pasar bandas de tamborileros constituídos por jóvenes de distintas etnias del barrio: filipinos, marroquíes, paquistanís…, cada grupo con sus peculiaridades rítmicas y vestimentarias.

Son días para ir a la playa si el tiempo acompaña: el público es extremadamente variopinto, como jamás he visto en otro lugar. Los inmigrantes ya instalados en Barcelona se mezclan con los locales más los turistas, y el conjunto es de un colorido y una animación extraordinarias. La playa nudista se llena de gays de tota Europa lo que atrae también a los autóctonos en grados superlativos. Aunque el hombre del tiempo nos quiere fastidiar con fríos augurios de frentes lluviosos. Espero que, cómo es habitual, se equivoque por el bien de todos (aunque el campo lo agradecería, desde luego).

Prometo ir informando sobre la semana, que espero sea para todos placentera, pagana y llena de colorido.

domingo, marzo 16, 2008

Hablaron las urnas.

El resultado de las elecciones en España se ha ajustado a las encuestas que daban la victoria a los socialistas, aunque ha sorprendido y dejado en estado de choc a más de un partido. Lo hablábamos ayer con mis amigos de la playa, aprovechando el día excelente de sol. Decía Mercadal:

- Francamente, no sé por qué se extrañan tanto los nacionalistas periféricos de haber perdido votos. Atribuyen la culpa a la bipolarización, cosa en cierta manera cierta, pues los dos partidos principales han acaparado los medios. Pero la verdad es que han perdido la fidelidad de muchos votantes, y eso se debe a razones más complejas. Algo también aplicable a los Verdes de IU, que han sufrido una de sus peores derrotas.

- Ya decíamos el otro día que los nacionalismos clásicos están de capa caída –apunta el futurólogo Bastides–. La gente gusta fragmentarse y autonomizarse, pero con argumentos inteligentes y más abstractos, que nada tienen que ver con los viscerales. Remitirse a las emociones patrióticas es algo que cada día interesa a menos gente. Es lógico que los abueletes disfruten con banderas, soflamas y vivas a la patria, pero a los jóvenes que viajan adónde quieren y que charlan por internet con personas de todo el mundo, este lenguaje les sabe a viejo. ¿No te parece, Rumbau?

Les contesto a aquellos dos abueletes, que juntos deben sumar más de 140 años, que sí, que tienen razón, pero que por desgracia existe todavía mucha tendencia a dejarse llevar por estos sentimientos de pertenencia colectiva.

- Tu lo has dicho –responde Bastides–, pertenencia colectiva, pero no necesariamente relativa al terruño, la bandera o la lengua. Hoy en día existen muchas maneras de sentirse acompañado por los demás, y lo mejor es que ésos sean pocos. Los españoles nos hemos vuelto muy exigentes y exquisitos, y lo que gusta a muchos resulta sospechoso. Por eso, la mayoría ha preferido la opción autonomista del PSOE, que plantea la fragmentación desde bases racionales y empíricas, sin las virulencias identitarias de los nacionalistas del centro, representados por el PP, o de los periféricos, representados por los partidos nacionalistas locales. Éstos siguen conservando su electorado más fiel, pero han perdido fuerza y presencia social.

- ¿Y os parece que se han dado cuenta de ello? –les pregunto.

- En absoluto, cada uno sigue en sus trece. Se ha tomado por costumbre en España que los políticos deben ser fieles a sus ideas de partida, aunque éstas estén caducas. Lo vemos cada día: Ibarretxe con su plan del referéndum, CiU y ER con sus pretensiones soberanistas. Se afirman en los errores sólo por mostrar firmeza y coherencia. Los que sí parece que han aprendido algo son los del PP: Rajoy quiere cambiar de equipo y jubilar a unos cuantos. Si al final resulta que es el único que se adapta a la realidad, en las próximas elecciones puede arrasar. Su mirada a Valencia es estratégicamente correcta, y su avance en Andalucía indica el camino. Su lastre es Madrid. Aquí puede tener su futuro flanco débil. Esperanza Aguirre tiene poder y quiere más, pero su ambición ilimitada y su política poco simpática conllevan peligros graves. Y si Rajoy continúa ignorando a Ruiz-Gallardón, a la larga perderá Madrid, su baluarte más seguro. Con lo que su jugada valenciana le habrá servido de poco.

- Y a Zapatero, ¿cómo lo veis? –les pregunto, asombrado de sus finos comentarios.

- Bien y mal, –responde Mercadal, animado por mis preguntas– pues su victoria, aunque contundente, no le da mayoría suficiente, y es difícil que los políticos mantengan la humildad y el equilibrio durante dos legislaturas consecutivas. Su tendencia es afirmar que han ganado con rotundidad, y eso es verdad hasta un cierto punto. La realidad es que deberán pactar con unos y con otros, y esto conlleva mucho desgaste, sobretodo si los socios son nacionalistas periféricos encegados en conflictos e intereses locales. Creo que los socialistas son los que lo tienen más difícil para mantener su mayoría, pues deben realizar un ejercicio muy fino de análisis y de adaptación a la realidad, siempre difícil de hacer cuando se está en el poder. Pero si lo consiguen, aunque sea por mínimos, entonces no habrá quién les pare y a la tercera ganarán por mayoría absoluta. También influirá, desde luego, su política internacional, uno de los capítulos pendientes de Zapatero.

Caramba, me digo. Hay que recordar que tanto Bastides como Mercadal son dos futurólogos con una visión muy clara y peculiar de la España del futuro, basada en lo que ellos llaman la FEAA, siglas que significan Federación Española de Autonomías Autodeterminadas.

- ¿Veis más cercana la FEAA después de estas eleciones? –me atrevo a preguntarles.

- Hum…., -contesta Bastides mirando hacia el horizonte– mira Rumbau, esto de la FEAA a ti te hace mucha gracia y a nosotros también, pero no deja de ser una formulación nuestra que hay que poner siempre en remojo. Desde luego, nos reafirmamos en nuestras visiones, pero ya sabes que en la profesión de futurología nunca se avanza sobre seguro ni en línea recta. Piensa que la incertidumbre es creciente, y que los especialistas en prospectiva, cuyos sueldos son inmensos, cada día reducen las plazos temporales de previsibilidad, sin mojarse en el detalle ni en la media o corta distancia. Es decir, que ni siquiera estos profesionales tan cualificados se atreven a vaticinar nada. Lo que se lleva hoy en día, iniciado por los americanos y cada día más copiado por las potencias con ínfulas de serlo, es que el futuro no se prevé ni se anticipa, se “inventa”.

- ¿Qué quieres decir?

- Pues que los mandamases se han hartado de equivocarse y de no saber a qué atenerse, y han decidido ser ellos mismos quiénes proponen futuros, aplicando el principio de los hechos consumados. Se sirvieron para ello del famoso recurso a la “guerra preventiva”. Con esta excusa, intervienen y modifican la situación, creando un cuadro que nadie hubiera jamás esperado pero que ahí está por voluntad del poder que lo decide. Este sistema es una manera de salirse por la tangente, desde luego, pero establece unas realidades de las que luego nadie escapa. En este sentido, su aplicación ha sido un éxito, en el sentido de que han conseguido lo buscado: crear un cuadro de caos e incertidumbre nuevo en la región, me refiero a Oriente Medio e Irak. Esta política tiene ganadores seguros, las grandes corporaciones de la industria del armamento y de la energía, así como las de seguridad. Son los que pescan en río revuelto. Para el país que lo lidera, EEUU en este caso, la pérdida es notoria, pues estas corporaciones son auténticas sanguijuelas que arruinarían al propio país si pudieran. De hecho, su política es desarmar y arruinar a los estados, y dejar el tema del poder en manos de las grandes corporaciones. Una política a todas luces inviable a largo plazo.

- Entonces, todas vuestras anticipaciones pueden irse al garate a causa de este intervencionismo no esperado…

- Exacto. Pero fíjate que del mismo modo que las corporaciones proponen por la manu militare sus futuros, también nosotros proponemos por la manu imaginare los nuestros, con la ventaja de que éstos no generan cadenas tan brutales e imprevisibles de acontecimientos. En este sentido, actuamos con mayor libertad, pues no nos cuesta nada adaptarnos a las situaciones cambiantes ni dependemos tanto de ellas. Y aunque te parezca mentira y una fanfarronada, nuestra propuesta de futuro neutraliza la de las corporaciones, al sentar, de un modo indirecto y sutil, las bases para la irrupción de lo nuevo.

- Un día me tendréis que aclarar bien este tema, que encuentro francamente discutible. Me interesa más ahora oir vuestra opinión sobre cómo pensáis que los nacionalistas, de uno y otro signo, van a reaccionar ante la victoria de Zapatero.

- Mira Rumbau –contesta Bastides, que llevaba un buen rato callado–, los partidos nacionalistas deberán simplemente dejar de serlo si quieren conservar unos mínimos espacios de presencia pública en el país. Y cómo eso no lo van a hacer, pues el futuro lo tienen negro. Fíjate que no tendrían por qué renunciar a ser partidos locales con intereses locales, pero sí deberían ajustar sus estrategias de fondo para hallar nuevas fórmulas de pertenencia colectiva. Se olvidan de que el público tiene cada día más capacidad de abstracción y, por lo tanto, de volar por su cuenta con la imaginación.

- De todas formas, no me podéis negar que partidos como CiU o el mismo PNV, tienen sólidas bases que les garantizan al menos un cierto futuro… -les digo, intentando racionalizar la conversación.

- Desde luego, tienen hasta el 2020 más o menos, eso nadie se los va a quitar. Pero nosotros pensamos en términos de futuro. Estos partidos, si quieren sobrevivir, deberán adaptarse a los nuevos tiempos, y aquí en Cataluña hay que esperar una o dos generaciones para que surjan políticos con capacidad de entender las cosas y darles la vuelta a estos partidos. En cambio, el partido de Montilla tiene en estos momentos garantizado el futuro inmediato, al ser la única formación catalana que abarca la complejidad tanto social como política, sentimental y empresarial de Cataluña. Claro que pueden perder esta posición, y entrar en delirios de grandeza –o de miseria, que también los hay–, pero lo dudo dado el actual espacio de centralidad que ocupan, acaparando un amplio abanico de posicionamientos adecuados. Tienen el problema de las alianzas, concretamente con ER, pero es de esperar que en las próximas elecciones, este partido irrealista pierda sus opciones actuales.

- O sea que tenemos Montilla para rato…

- Exacto. Veamos cómo se las maneja durante la próxima legislatura con la necesidad de Zapatero de recabar apoyos de CiU. Creo que será un escollo toreable gracias a la misma complejidad contradictoria del PSC, una situación por la que durante muchos años pagaron duros peajes, pero que a la larga les ha servido para alcanzar por su propio peso el poder. La clave del futuro de este partido está en la capacidad de seguir aguantando y aumentando las contradicciones existentes en su seno. Si lo consiguen y afinan esta condición, sin duda alguna llegarán al 2020 con holgura, aunque por el camino cambien de forma y de nombre.

Impresionado por los vaticinios de mis amigos futurólogos, pienso que ya es hora de ir tirando para las duchas. Quedamos en vernos la próxima semana para seguir tratando el tema, que me parece de lo más fascinante. Y mientras subo hasta el club, ellos continúan su paseo diario caminando dónde las olas rompen en la playa.

lunes, febrero 25, 2008

Elecciones a la vista. Diálogo con los adivinos de la playa.

Me reuní con los adivinos de la playa este sábado, aprovechando que hacía un sol increíble. Los llamé antes y quedamos en vernos al mediodía, antes de comer.

Bastides y Mercadal llegaron como siempre puntuales. Ante todo, hablamos del libro que le acaban de publicar a Bastides (“La Colla de la Platja i el Futur de Catalunya”, en Arola Editors), con una introducción mía. Les dije que por lo visto las librerías lo estaban reclamando, lo que era una buena señal. El libro había provocado un cierto interés, aunque no había que hacerse demasiadas expectativas, dada la avalancha de títulos que se avecinan con el Sant Jordi a dos meses. La edición es pequeña y la editorial también. Difícil competir con los grandes. Dijo Bastides:

- Ya sabes, Rumbau, que este tema me interesa poco. Incluso te diré que cuando menos ruido, mejor para mi. A veces pienso si he hecho bien en publicar las Cartas. Más que nada para que no provoque interferencias en nuestro trabajo de futurología, aunque no lo creo. En todo caso, lo hecho hecho está. Del entusiasmo inicial hemos pasado al día a día de nuestras labores y eso es lo mejor. Además, ahora estamos en época de elecciones, y ya sabes que en estos períodos nuestro trabajo aumenta, pues las variables de pronto se disparan al alza. Aunque a la larga, el cómputo global de los eventos rebaja enormemente estos factores de desvío.

- ¿Crees que habrá cambios significativos el 9 de marzo?

- Lo dudo, más bien pienso que avanzaremos en la línea marcada por nuestros pronósticos, ya sabes, esa tendencia a una mayor fragmentación de los territorios, fenómeno imparable que nadie va a detener.

Con ánimos de excitarle a seguir hablando del tema, le comento la reciente declaración de independencia de Kosovo.

- Sí, lo hemos seguido con lupa. Y se le está dando más importancia de la que tiene. Para mi, no deja de ser un lógico y ciertamente traumático resultado de las guerras que provocó el fin del comunismo en Yugoslavia. Lo de Kosovo no responde tanto al actual impulso fragmentario que subyace en las sociedades modernas, sino que forma parte todavía de la vieja geopolítica europea, la relacionada con el acabamiento del imperio austrohúngaro que sigue dando coletazos aún en el siglo XXI. Lo hablamos el otro día con Mercadal…

Intervino al acto el exdoctor astrólogo, que se moría de ganas de hablar:

- Es verdad, y coincidimos en que no hay que mezclar la velocidad con el tocino. El nacionalismo es algo que viene del pasado, una ideología que se nutre todavía de las épocas colectivistas y que tuvo su zénit en la primera mitad del siglo XX. De aquellas aguas podridas beben todavía la mayoría de los nacionalismos residuales que pululan por Europa, incluyendo los peninsulares que tanto nos atañen. Y es que la tendencia a la fragmentación de la que hablamos Bastides y yo, no parte del nacionalismo, sino de un impulso que procede de otras fuentes. Es un fenómeno moderno, relacionado con nuestras actuales sociedades laicas y de masas, movidas por el consumo y el hedonismo individualista. Y el nacionalismo ya sabes que de laico no tiene nada…

- Pues lo de Kosovo ha provocado no pocos resquemores -les digo.

- Creo que España ha hecho mal en no reconocerlo. Pero se entiende por la poca claridad que hay en estas cuestiones. Lo de Kosovo no hay quién lo cambie. Lo quieran o no lo quieran serbios y rusos, no hay vuelta de hoja a una situación que ha sido provocada directamente por ellos mismos. Los serbios han conseguido lo que buscaban: naciones étnicas. Pues ya la tienen. Pero esos disparates pertenecen a épocas periclitadas. Lo malo será si Rusia se empeña en desestabilizar la zona, jugando a la geoestrategia en plan americano, es decir, con cínico intervencionismo oculto o descarado. Pero todo hace pensar que las poblaciones, tanto rusas como serbias, lo que buscan es el acomodo burgués que les da la vecindad europea. Hay que dejar pasar unos años y ver si los coches y electrodomésticos holandeses y alemanes empiezan a venderse bien en Belgrado. Con un poquito de progreso en el consumo interior, muy pronto se van a olvidar de sus “madres patrias”.

- Es cierto, Mercadal –repuso Bastides–, y éste será el reto de Europa: ver si consiguen integrar esta zona a las dinámicas del progreso consumista. Y aquí es dónde puede jugar un rol relevantísimo Turquía: su entrada en la Unión crearía una pinza de la que ya sería muy difícil escapar. Los sarpullidos nacional-étnicos de la zona quedarían en lo que son, granos de pus local, a los que hay que tratar médicamente con la pomada y el desinfectante adecuados. Estoy seguro que la necesidad estratégica que tenemos del gigante turco será entendida rápidamente por los países europeos hasta ahora reticentes, sobretodo si lo de Kosovo se pone feo.

Quise apartarles un poco del tema turco, al que eran tan aficionados mis amigos, y les pregunté sobre los nacionalismos locales y sus pretensiones electorales. Contestó Mercadal, el más dicharachero de los dos:

- Rumbau, creo que Zapatero va a ganar, no por goleada, pero si con una cierta holganza. Y la goleada se la van impedir precisamente los viejos nacionalismos, tanto el español, que le restará votos de los suyos, como el catalán, que le rebajará el granero de Cataluña. Y precisamente por ser los nacionalismos el escollo, estoy convencido de que ganará, por la simple razón de que el nacionalismo, entendido a la vieja usanza, que es como lo siguen considerando los políticos locales, está de capa caída y bastante herido de muerte. En este sentido, Zapatero se ha colocado en una posición de futuro, al ser sus adversarios representantes tan genuinos de lo viejo.

- Pero entonces, ¿dónde ubicáis esa tendencia a la fragmentación de la que tanto habáis?... –les pregunto.

- Se trata de algo diferente. Las autonomías no nacionalistas lo han entendido a la perfección, y fíjate como espabilan y se separan cada día más del centro, sin perder la conexión con éste. Valencia es el caso más sonado, lo leí el otro día en uno de esos periódicos de lengua extranjera que se hacen en España, para franceses creo que era. Decía que existe en Valencia una entidad centralizada exclusivamente dedicada a atraer, organizar y asesorar al capital internacional, especialmente americano, con ganas de invertir en España. Les dicen qué subvenciones pueden solicitar, cómo hacerlo, qué tramites se piden…, ¡y eso desde la misma Generalitat valenciana! El resultado es que en el 2007, han superado a Cataluña en capital captado. Lo mismo cabe decir de las demás autonomías, como Andalucía, región muy española pero cada vez dotada de mayor entidad, peso y presencia, sobretodo en Marruecos. Eso es fragmentación, disgregación laica según intereses comunes y particulares con un juego de oposición/seducción muy estudiado y simbiótico respecto a los centros de poder político y financiero, como Madrid, Barcelona o la misma Bruselas. En esta realidad se sitúa Zapatero. El nacionalismo catalán quiso arrastrarlo a su deriva con la trampa que le tendieron mediante el Estatut de pretensiones soberanistas (especialmente exigido por CiU), pero reaccionó a tiempo y puso las cosas en su lugar. Por eso están tan dolidos los nacionalistas con él: no lo ven como a uno de los suyos. Por la simple razón de que no lo es. Y hace bien en no serlo. Y eso es lo que le dará la victoria.

- Pero los nacionalistas aquí arrastran a mucha gente… -le increpo.

- No te creas. Tienen su clientela, pero está cansada y su cantidad se reduce. Una de las causas es precisamente la histerización de la que son víctimas. Es un proceso que tardará años, pero poco a poco se irán quedando solos. Todavía no lo han entendido: a las personas les gusta la histeria, pero consideran que es algo propio y que no debe estar sometida a un dictado único. Por eso el catolicismo está también que trina: se van quedando sin terreno. No, Rumbau, las histerias uno se las busca a su aire y conveniencia y hoy en día hay muchas ofertas para histerizarse y viscerizarse, me refiero a pensar con las vísceras, que es desde dónde se piensa en estos dominios. Y eso crea fragmentación, sana fragmentación de la gente que quiere decidir por su cuenta, pues comprenden que lo de las vísceras es un asunto particular.

Me quedé de piedra escuchando al futurólogo. Continuó del siguiente modo:

- Y eso, Rumbau, tiene que ver con los llamados “derechos de las minorías”, a los que con tanto afán ha defendido la actual legislatura, con sus leyes sobre las parejas gays y todo eso. ¡Lógico que moleste a los religiosos, sean papistas o nacionalistas! Y en estos últimos hay que meter a los de la España Eterna, que se han adueñado del PP, apartando a este partido de la modernidad con la que algunos de sus dirigentes soñaban. Conclusión: Zapatero tiene el terreno despejado, no excento de obstáculos, ciertamente, pero con la sociología y el tiempo histórico a su favor. Y fíjate lo que te digo, si perdiera, que no creo, no tardaríamos mucho en ver al PP olvidarse del nacionalismo español y entrar en la misma senda del fragmentacionismo autonómico y social. Aunque sin duda lo haría a otra velocidad –¡quizás incluso más rápido, mira qué te digo!– y sin duda representaría un retraso considerable en el avance de España hacia sus futuros lógicos y previsibles.

Me dejó admirado Mercadal de su alambicada visión estratégica. Y sobretodo, del poco por no decir nulo entusiasmo o nerviosismo por los posibles resultados electorales. Dudé incluso si ellos mismos irían a votar. Decidí preguntárselo sin más:

- ¿Pero iréis a votar vosotros?

- Claro que sí. No faltaría más. Me gusta mucho participar con mi granito de arena en el futuro del mundo. Luego es más estimulante seguir los resultados. Mi voto es siempre pragmático y sobretodo estratégico desde el punto de vista de la historia. Por eso votaré a Zapatero. Respecto a Bastides, ya sabes que por deferencia a su sobrina, que le invita a comer los domingos, dice siempre que vota a CiU, pero estoy seguro que en realidad votará como yo, aunque no lo confiese.

Calló Bastides con una sonrisa al escuchar las palabras de su íntimo amigo. Continué con ellos un rato más hablando de cuestiones relacionadas con el tiempo y la época de playa, que parecía empezar este año con mucha premura. A las dos, oí el himno del Club y me fui hacia las duchas. Siempre es un placer charlar con los dos futurólogos de la playa, me dije satisfecho.

jueves, febrero 14, 2008

RECORDATORIO DEL CURSO: “El lenguaje del teatro popular de títeres: repertorio, práctica y teoría.”


“El lenguaje del teatro popular de títeres: repertorio, práctica y teoría.”

4, 5 y 6 de marzo de 2008, de 16h a 21h. Barcelona - Espai Fènix.

¿Qué es el Teatro de Títeres Popular? Un teatro de síntesis básicamente. ¿Y en qué consiste eso? En decir lo máximo con lo mínimo.

Toni Rumbau pone su experiencia titiritera de treinta años al servicio de esta idea, basándose en las tradiciones titiriteras europeas y especialmente mediterráneas. Polichinela, Titella, Pulcinella, Cristobita, Polichinelle, Punch, Guiñol, Aragosi, Karakoz....

La Cachiporra, la Lengüeta, el Retablo, las Coreografías, el Repertorio, los decorados, las historias... El mundo de los títeres populares, sus personajes, sus técnicas y estilos diferentes, sus titiriteros y sus mitologías particulares.

PLAN DEL CURSO
- Introducción al tema con la presentación de un espectáculo de títeres ilustrativo de Toni Rumbau - Dramaturgia del teatro popular de títeres. Repaso histórico (la familia europea de los Polichinelas, Karakoz, el Aragosi egipcio....). Una dramaturgia de síntesis.
- El repertorio: repaso de las principales líneas argumentales.
- La cachiporra: poética y práctica.
- La lengüeta: construcción y práctica.
- Los títeres y los decorados.
- El retablo
- La preparación
- Ejercicios de los participantes: elaboración de pequeños sketch con títeres.
- En paralelo al curso, se proponen actividades complementarias durante la noche: visita a los IV GATS, asistencia a teatros, etc. El coste de estas actividades no entra en el precio del curso.

PARTICIPANTES
- Máximo: 15 personas. - duración: 3 días, 5 horas diarias, de 16h a 21h. - perfil participantes: cualquier persona interesada en el teatro de títeres. Se pide un mínimo de experiencia titiritera
- los participantes deberán traer sus propios títeres de guante
- durante el curso se indicarán los materiales necesarios para la elaboración de las lengüetas
- El local permanecerá abiertos las mañanas del segundo y tercer día para el trabajo de los participantes que lo requieran.
- precio del curso: 200 euros. 10% de descuento automático para los socios de Unima.
- Existen ayudas sobre la estancia y de desplazamientos a los socios de UNIMA (dirigirse a Unima Federación España, secretariaunima@yahoo.es) ( Ver http://www.unima.es/, sección becas para descargar las fichas de solicitud)
- Forma de pago: por transferencia. Al pedir la solicitud, recibirás las indicaciones de como efectuar el pago.

LUGAR
- Espai Fènix (antiguo taller de Mariona Masgrau) Plaza Fenix, Masriera,8-10 - Barrio de Sants 08014 Barcelona (Metro L1 y L5, Plaza de Sants)
- A 20 minutos del centro de Barcelona. Ver plano clicando aquí (mapa más ampliado de la zona, en Via Michelin)

DÍAS
- martes 4, miércoles 5 y jueves 6 de marzo de 2008.

CÓMO APUNTARSE
- Mandar solicitudes o llamar por teléfono a: tonirumbau@gmail.com
- tel: +34 659 454 879 - +34 93 301 84 85

REFERENCIAS
- Biografia Toni Rumbau.

lunes, enero 14, 2008

PRESENTACIÓ DEL LLIBRE "LA COLLA DE LA PLATJA I EL FUTUR DE CATALUNYA"

Dimarts 29 de gener, a les 20h,
Sala Beckett – c/Alegre de Dalt, 55, bis.

Apreciat bloguer,

et convido a la presentació del llibre “La Colla de la Platja i el Futur de Catalunya” que tindrà lloc el proper dimarts 29 de gener, a les 20h, a la Sala Beckett (c/Alegre de Dalt, 55, bis).

Presentaran l’acte Toni Casares (director de la Sala Beckett), David Castillo (poeta i periodista), Giuseppe Avesani (filòsof i futuròleg), l’editor Alfred Arola i el mateix Toni Rumbau.

Diu la contraportada del llibre:

“La Colla de la Platja i el futur de Catalunya mostra una nova imatge de Catalunya, d’Espanya, d’Europa i del mateix món que sens dubte sorprendrà el lector.

A través del singular personatge de Romà Bastides, sabater de la Barceloneta que un dia quatre llamps converteixen en endeví, Toni Rumbau ens ofereix una delirant visió de l’esdevenir. Com resoldrà Catalunya els seus problemes? Esdevindrà el català una llengua generalista? Tornarà Jordi Pujol a ser president de la Generalitat? Què passarà amb l’Espanya de les Autonomies? Com seran els segles xxi i xxii?

Una esbojarrada mescla de política i ficció que no s’acoquina a l’hora de distorsionar idees, enfocaments i prediccions. Un text complex, eixelebrat i provocador que farà les delícies del lector interessat a mirar sense por vers el futur tot interrogant-se sobre alguns dels temes més candents de l’actualitat.”

Copa i picandó. Us espero!

Toni Rumbau

lunes, enero 07, 2008

CURSO-TALLER DE TÍTERES.

“El lenguaje del teatro popular de títeres: repertorio, práctica y teoría.” 4, 5 y 6 de marzo de 2008, de 16h a 21h. Barcelona - Espai Fènix.

¿Qué es el Teatro de Títeres Popular? Un teatro de síntesis básicamente. ¿Y en qué consiste eso? En decir lo máximo con lo mínimo.

Toni Rumbau pone su experiencia titiritera de treinta años al servicio de esta idea, basándose en las tradiciones titiriteras europeas y especialmente mediterráneas. Polichinela, Titella, Pulcinella, Cristobita, Polichinelle, Punch, Guiñol, Aragosi, Karakoz....

La Cachiporra, la Lengüeta, el Retablo, las Coreografías, el Repertorio, los decorados, las historias... El mundo de los títeres populares, sus personajes, sus técnicas y estilos diferentes, sus titiriteros y sus mitologías particulares.

PLAN DEL CURSO

- Introducción al tema con la presentación de un espectáculo de títeres ilustrativo de Toni Rumbau

- Dramaturgia del teatro popular de títeres. Repaso histórico (la familia europea de los Polichinelas, Karakoz, el Aragosi egipcio....). Una dramaturgia de síntesis.

- El repertorio: repaso de las principales líneas argumentales.

- La cachiporra: poética y práctica.

- La lengüeta: construcción y práctica.

- Los títeres y los decorados.

- El retablo

- La preparación

- Ejercicios de los participantes: elaboración de pequeños sketch con títeres.

- En paralelo al curso, se proponen actividades complementarias durante la noche: visita a los IV GATS, asistencia a teatros, etc. El coste de estas actividades no entra en el precio del curso.


PARTICIPANTES

- Máximo: 15 personas.
- duración: 3 días, 5 horas diarias, de 16h a 21h.
- perfil participantes: cualquier persona interesada en el teatro de títeres. Se pide un mínimo de experiencia titiritera
- los participantes deberán traer sus propios títeres de guante
- durante el curso se indicarán los materiales necesarios para la elaboración de las lengüetas
- El local permanecerá abiertos las mañanas del segundo y tercer día para el trabajo de los participantes que lo requieran.
- precio del curso: 200 euros. 10% de descuento automático para los socios de Unima.
- Existen ayudas sobre la estancia y de desplazamientos a los socios de UNIMA (dirigirse a Unima Federación España, secretariaunima@yahoo.es) ( Ver www.unima.es, sección becas para descargar las fichas de solicitud)
- Forma de pago: por transferencia. Al pedir la solicitud, recibirás las indicaciones de como efectuar el pago.

LUGAR

- Espai Fènix (antiguo taller de Mariona Masgrau)
Plaza Fenix,
Masriera,8-10 - Barrio de Sants
08014 Barcelona
(Metro L1 y L5, Plaza de Sants) - A 20 minutos del centro de Barcelona.
Ver plano clicando aquí (mapa más ampliado de la zona, en Via Michelin)

DÍAS

- martes 4, miércoles 5 y jueves 6 de marzo de 2008.

ALOJAMIENTO

- En breve, indicaremos lugares de alojamiento según precios distintos.

CÓMO APUNTARSE


- Mandar solicitudes o llamar por teléfono a:
tonirumbau@gmail.com - tel: +34 659 454 879 - +34 93 301 84 85

REFERENCIAS

- ver La Fanfarra
- Biografia Toni Rumbau.
- + info: http://www.tonirumbau.com/

domingo, diciembre 09, 2007

Sobre nacionalismo y Consenso Contradictorio, diálogos en la playa con Romà Bastides y Roger Mercadal.

Siempre que ocurren cosas interesantes en la ciudad, intento hablar con mis dos amigos de la playa, los señores Bastides y Mercadal, futurólogos y dotados de un sentido común fuera de lo normal. Es lo que hice ayer, para tratar el tema de la manifestación del sábado anterior, convocada para expresar el malestar ciudadano respecto a los trenes de cercanías, pero en la que se defendieron también posturas independistas.

Yo no fui porque no comparto estos sentimientos de indignación colectiva que se viven desde la sensibilidad nacionalista. Me parece que hay una impostación interesada en atacar al gobierno central para distraer la atención del público respecto a clarísimas responsabilidades locales. De todas formas entiendo que exista indignación, en especial en los directos perjudicados por el desbarajuste de Cercanías. Por eso nada hay que decir en contra de la manifestación, si ha servido para que estos afectados puedan desfogarse y reclamar soluciones.

Expuse mis opiniones y dudas a los amigos futurólogos y ambos me escucharon con atención. Al cabo, dijo Mercadal:

- Mira, Rumbau, tienes mucha razón en lo que dices. Es evidente que a la gente le gusta manifestarse y expresar su indignación, aunque no siempre haya razones objetivas para ello. Piensa que eso es sano y que deberíamos estar agradecidos a quiénes consiguen indignarnos, pues gracias a ellos, reaccionamos y salimos a la calle, aunque sea sólo para desentumecerse y compartir un poco de aliento colectivo. Y digo eso porque yo mismo así lo sentí el otro día.

- ¿Pero acaso fuisteis vosotros a la manifestación? –les pregunto soprendido, pues no son personas que me las imagine en estos escenarios.

- Pues la verdad es que si –repuso muy serio el exdoctor y astrólogo Mercadal–, insistió tanto mi sobrina, que hubiera sido de mala educación no ir. Piensa que cada domingo me invita a comer a su casa. En realidad, fue muy interesante asistir, hacía años que no íba a una mani, como antes se llamaban.

- ¿Y qué te pareció?

- Interesante en grado sumo. Muy tranquila y pacífica. Parecía una romería de esas de montaña, pues además escuché acentos rurales de los que se hablan fuera de Barcelona. Y vi mucho entusiasmo juvenil y adulto, con profusión de tambores y chirimías. También vi muchas banderas catalanas, sobretodo de las independistas que se ven en el Camp del Barça, creo que incluso fue el President del Club. Un gran acontecimiento, desde luego.

Bastides, que escuchaba con atención, intervino para decir:

- Es verdad lo que dices, Mercadal. Aunque por el talante de lo observado, veo los procesos autodeterminativos de Cataluña todavía muy lejos en el tiempo. Ya sabes que nosotros hemos anticipado la FEAA, que es el nombre que tomará España a mediados del siglo XXI, una vez todas las autonomías se hayan autodeterminado y vuelto a unir para crear la Federación Española de Antonomías Autodeterminadas (FEAA). Pero claro, para alcanzar este estadio evolutivo, es necesario que antes hayamos comprendido y aceptado el principio del llamado Consenso Contradictorio, y la manifestación del otro día me pareció totalmente a la contra de este principio.

Alguna vez les había oído hablar de este tema, pero nunca de un modo tan directo y práctico como ahora. Decidí indagar más sobre la cuestión.

- ¿Me podéis explicar eso del Consenso Contradictorio?...

- Con mucho gusto, Rumbau –contestó Mercadal, de los dos sin duda el más hablador y elocuente–. Se trata de aceptar la razón contradictoria de las cosas, única posibilidad de que en un mundo dotado de tanta complejidad y de tantas oposiciones como es el actual, se pueda llegar a algún tipo de consenso práctico, o más bien operativo.

- Comprendo lo que dices –contesté divertido por la ocurrencia de mis amigos–, pero ¿podrías ponerme un ejemplo?

- Por supuesto. En el caso que nos atañe (me refiero a la dicotomía Cataluña/España, oposición que canaliza todos los sentimientos y las posturas nacionalistas, de uno y otro bando), el Consenso Contradictorio consistiría en aceptar la oposición no como una maldición que sólo puede resolverse mediante la separación o la imposición del uno sobre el otro, sino como una bendición que da alas a soluciones pactadas y solidarias de aceptación de las diferencias.

- ¿Ah sí?... –repuse algo perplejo.

- Recuerda la imagen del arco y la lira de Heráclito, para quién el conflicto es la base y el motor de todo lo que existe. Dos maneras de resolver el problema de los extremos. La guerra está representada por la flecha que sale disparada por la tensión de los extremos. Y la cultura lo está por la música que surge de la tensión vibratoria de la cuerda estirada en sus extremos.

Hizo una pausa para mirar el mar, como buscando inspiración en las aguas azules del Mediterráneo, y continuó:

- La solución clásica, es decir, la nacionalista que conduce al exclusivismo y a la separación (o al engullimiento y la sumisión), es la del arco y la flecha, que en este caso representa el enfrentamiento irreconciliable. La del Consenso Contradictorio sería más parecida al sonido de la música que surge del conflicto de los extremos. Pero para que haya música, tiene que haber armonía, ¡pero ojo!, armonía entre los opuestos, es decir, defensa de lo contradictorio, para llegar a un consenso que se aproveche de las fuerzas puestas en colisión y las lance hacia el futuro, que por necesidad es siempre compartido por los extremos opuestos.

- ¡Pero ésto es una utopía, Mercadal! –contesté ante las extravagantes ideas del doctor jubilado– El problema de los opuestos en conflicto es que parten de bases distintas e irreconciliables, de modo que son incompatibles entre si.

- Estás en lo cierto cuando dices que “parten” de bases distintas, pero otra cosa es si en vez de plantear el asunto desde posturas de pasado, se plantea desde posturas de futuro. O sea, en vez de “partir de”, “ir hacia”. Fíjate la diferencia: los opuestos que se sustentan sobre bases distintas e irreconciliables “van” o “se dirigen” hacia perspectivas comunes de futuro. Es la flecha que sale del arco: antes servía para matar, ahora indica la dirección del futuro. Y el futuro establece un recorrido, un “relato” que junta las diferencias, es decir, establece un consenso entre lo contradictorio.

- O sea que, según vosotros, todo depende de ver las cosas en función del pasado o del futuro...

- Sí y no. Es evidente que el pasado no se puede borrar. Si de algo sirve, es precisamente para no repetir las mismas irracionalidades generación tras generación. Lo que hace falta para alcanzar el Consenso Contradictorio, es la perspectiva del futuro, el aliento imaginativo y creador que nos lanza hacia lo nuevo. Piensa en la flecha de Sagitario...

- Pero siempre en la historia los pueblos se han movido por relatos que se miran en el pasado pero también van hacia el futuro... –les increpo.

- Tienes razón, pero fíjate que antes, los mitos marcaban el camino pero para seguir los ejemplos del pasado. Hoy en día, los pueblos y los individuos sólo ven soluciones a largo plazo, es decir, en el futuro, jamás en el pasado, que saben está lleno de sangre y de conflictos sin fin. Las sociedades que quieran avanzar deben sustentarse en proyectos de futuro, y si no lo hacen, encallan y se embarrancan. Mira el caso de Israel y los Palestinos. Cuando miran al frente, ambos están de acuerdo. A la que se giran un poco, los rencores y los contenciosos se disparan y lo frenan todo.

- ¿Y vosotros creéis que en la manifestación del otro día se miraba más hacia el pasado que hacia el futuro? –les pregunto para volver al tema que me interesaba tratar con ellos.

- Desde luego. Para empezar, el tema de cercanías, un claro tema de pasado. El presente ya está superando los problemas de paros y retrasos, pues aunque no funcionen los trenes todavía, se está trabajando para que ello suceda, de modo que es absurdo pedir lo que ya se hace. De todas formas, ya te dije que comprendía el asunto psicológico de la indignación, lícito y lógico. Y exigir responsabilidades es justo. En cuando al “Dret a decidir”, se trata de una reivindicación algo rara, pues es evidente que todo el mundo quiere tener este derecho. ¿Pero acaso no se dispone? Se dirá que no podemos ser independientes, pero si realmente el ochenta por ciento de la población lo quisiera de verdad, estaríamos a un paso de serlo. Creo que aquí hay más demagogia que realidad. Porque el derecho a decidir no se pide, se ejecuta y ya está.

Miro a Bastides, muy silencioso esta tarde, y lo veo asentir las palabras de su amigo de paseo.

- Es verdad lo que dices, Mercadal –apunta–. Fíjate Rumbau que a los nacionalistas les gusta mucho pedir lo que ya tienen, porque en el fondo no les interesa lo que está por llegar. Por eso insisten tanto en el tema de las identidades, que no deja de ser una redundancia. ¿Porqué esta fijación en la identidad? Lo importante no es quedarse en ella, sino salir de ella en dirección al futuro. Transformación, eso dice el President Montilla, ponerse a trabajar, para dirigir el país hacia el futuro.

Ya les había oído hablar bien del actual presidente, cordobés de nacimiento como Bastides.

- Se dice que aburre a Cataluña... –les digo para sacarles de la lengua.

- ¡Pero si es lo que necesita este país! –exclama Mercadal–. ¡Estamos tan acostumbrados a las grandes palabras, esas que retumban en los grandes salones del pasado y sus glorias inventadas, que cuando se habla con palabras de futuro, que aún no tienen eco porque ni siquiera han nacido, se dicen aburridos y desengañados! Aburrimiento, Rumbau, eso es lo que necesita Cataluña. Menos teatro y más imaginación y proyectos en marcha. Y los proyectos no nacen en los escenarios, sino en los laboratorios y talleres dónde las ideas se cuecen al fuego lento, tras muchas horas de paciencia y de trabajo.¡Imaginación y creatividad! Así se expresa el Consenso Contradictorio, Rumbau, ¡lanzando la flecha hacia el futuro!...

- Sí señor –puntualiza Bastides–, y para que salga con fuerza la flecha, es necesario el Consenso Contradictorio, el diálogo y consenso de dos opuestos irreconciliables.

Pensé que tenían buena parte de razón, pero les dije que también es importante hacer atractivo el futuro, para generar los entusiasmos necesarios que garanticen su realización.

- Tienes razón, y se comprende que lo digas tu, que eres persona de teatro, más entendido en estos menesteres de la psicología social. Es posible que aquí nos falte visión estratégica, pues ya somos mayores y vemos poco la televisión. Pero si buscas entusiasmo y que éste sea operativo, deberá partir de la fuerza de los opuestos, es decir, de los dos extremos del arco. España y Cataluña, ésta es la cuestión. El consenso en la tensión para disparar la flecha hacia el futuro. Si eliminas uno de los extremos, la flecha saldrá torcida y puede que se te clave en el pie...

Habíamos llegado ya al final de la playa y por los altavoces del club sonaba el himno de las dos. Automáticamente, sentí el run run del hambre en el estómago. Me despedí y quedamos en vernos la semana próxima.

Me alejé muy satisfecho de nuestra charla. Desde la ventana de las duchas, los vi a lo lejos seguir su paseo por la arena mojada, allí dónde rompen las olas. Dos puntitos diminutos confundidos entre los bañistas. ¡Qué suerte hablar con ellos, pensé, admirado de la vitalidad de aquellos dos ancianos de la Barceloneta, tan distintos y tan amigos, el uno culto y refinado, el otro autodidacta y popular! Desde luego, la visión del futuro que compartían los unía. ¿Serían acaso un ejemplo vivo de Consenso Contradictorio?...

jueves, noviembre 29, 2007

Eugenio y Néstor Navarro presentan: LA HISTORIA DE LI O MALIC EN LA CHINA

Querido bloguero,
me encuentro en una difícil situación, de la que soy el único culpable, consistente en tener que hacer la crítica de una obra que en su origen fue escrita por mi. La primera condición que se exige a la crítica -¡objetividad!- rueda aquí por los suelos, al ser literalmente el crítico parte implicada de la parte ejecutante. Pero fíjate que he dicho “en su origen”, que se refiere sobretodo al tiempo transcurrido desde que ello sucedió, exactamente 27 años (se estrenó en 1980), de modo que no sólo ha llovido mucho desde entonces, sino que tanto los textos como las personas cambian con el paso del tiempo más de lo que nos pensamos. Además, la obra tiene también una parte muy importante de autoría colectiva, la constituída por los tres de La Fanfarra, que dieron forma a las palabras iniciales, lo que rebaja el subjetivismo de la autoría única. Conclusión: el tiempo pasado, con sus elixires alquímicos transformadores, más la distancia de lo colectivo, ha puesto objetividad dónde no la había, y es normal que ahora, al contemplar la criatura desde las alturas que otorga la edad, pueda cumplir sin reparos con mis deberes de “crítico residente de La Puntual”.

En efecto, desde hace unas semanas se representa en las sesiones habituales del teatro de Eugenio Navarro “La Historia de Li o Malic en la China”, obra emblemática de La Fanfarra, estrenada en una versión con marionetas de hilo y sombras (1980), para luego ser retomada (1983) en una versión corta y sólo con sombras. La que ofrecen los Navarro Néstor y Eugenio, es una mezcla de ambas presentada a través del lenguaje de las sombras.

Cuando lo supe, pensé que no era poca la dificultad del empeño. Sabido es que el teatro de sombras chinescas, para ser llevadero más de veinte minutos seguidos, requiere de una afilada dramaturgia amén de un estudiado ritmo antibostezo. Y si en la época de La Fanfarra reducimos su duración a veinte minutos, fue precisamente para ponerle ritmo. Pues bien, creo que el nuevo espectáculo de los residentes de La Puntual logra salvar con rotundo éxito el escollo y que la obra les ha salido a los dos titiriteros más que redonda.

Para ello, los Navarro no han dudado en reducir tanto como han podido pero menos de lo que esperaba, las largas frases del texto original para marionetas, lo que tanto es de agradecer en el teatro. Siempre he tenido una debilidad por la frase larga y la redundancia calificativa, vicio que he intentado corregir con los años, y por eso un buen afeite del texto era condición indispensable para conseguir lo que han logrado: que la obra fluya desde el principio hasta el final sin contratiempos y con estudiadas y medidas dosis de humor, gracia y poesía.

Dos son, creo, las razones de este fluir elegante y acompasado de la obra: la elección de las escenas y de los personajes más adecuados, con el acierto de haber repescado la figura de Tul’alí, el hermano poeta de Champú; y la riqueza de matices y el buen hacer de las dos voces que se reparten los personajes de la obra. En este sentido, Néstor Navarro se ha revelado como un titiritero con gancho, al hacer las voces de Malic y de Champú con una gracia extraordinaria, mientras Eugenio se encarga de las más vetustas de Fumanchú y de Tul’alí, a los que da vida con su característica ironía que tan bien sabe combinar el canallismo de corte popular-callejero con una dulce ingenuidad de canarias raíces.

Pero hora es de hablar de la obra y de su argumento, para que el lector profano sepa de qué estamos hablando. Malic, el aventurero ibérico (personaje creado por La Fanfarra en 1976, cuya cabeza de cerámica fue modelada por Mariona Masgrau en Copenhague, su cuerpo hecho en Perpiñán, sus hilos puesto en Lisboa por Eugenio Navarro, bautizado en Barcelona por Toni Rumbau, y puesto a andar como protagonista de la obra “Malic en Babilonia”, en noviembre de 1976), llega a una China imperial de fábula dónde tropieza con la historia de Li, una niña recogida y criada por un Dragón de la raza de los buenos.

Después de encontrarse con un viejo moribundo a punto de ser recogido por la Muerte, se dirige a la cueva del dragón para rescatar a Li. Allí debe pasar por unas pruebas que supera con facilidad y consigue que Li vuelva a la sociedad humana. Pero al llegar al palacio del emperador, deberá enfrentarse a las maniobras del malvado Fumanchú, dispuesto a casarse con la Li, y ser así el futuro emperador...

De la antigua versión, Eugenio y Néstor han sacado como 17 veces la palabra Muerte, unas cuantas frases, un par de escenas y el personaje de Agustinet, gran amigo de Malic. Han puesto algunas escenas nuevas, con bailes y momentos para la música. Y es que la música tiene en esta versión un papel destacado: una parte de ella está compuesta ex profeso por Octavi Rumbau (rica y sugerente con sus ondulaciones tímbricas de sutil sonoridad), otra pertenece al folclore chino, y el conjunto está punteado por instrumentos de percusión en directo a cargo de los manipuladores.

Con estos cambios y añadidos, la obra se enriquece para el teatro de sombras, las escenas se suceden con más ritmo, y se consigue mantener la atención del público durante los cincuenta minutos de la función.

Sin embargo, lo mejor del espectáculo es el tono entre irónico y dulcemente poético logrado por los dos titiriteros, tanto a través de las imágenes como de la voz hablada. En este sentido, la obra cobra un relieve de gran categoría, al combinar inteligencia, sensibilidad, humor, sorpresas, ráfagas de intenso lirismo, gags agradecidos, dosis altas de agradecida ingenuidad , y un ritmo humano y musical lleno de sutilezas y momentos mágicos.

Un placer para mi fue redescubrir esta obra que pertenece a la leyenda de la historia de La Fanfarra, con nuevas voces y figuras, que tanto hubiera deleitado a Mariona Masgrau de haberla visto. Los tres la representamos centenares de veces en los años ochenta. Que ahora se represente con participación además de los jóvenes Néstor y Octavi, es un plus añadido de satisfacción personal. Creo que haberle dado nueva vida metidos ya en el siglo XXI constituye un regalo y un lujo para el público de Barcelona, que recupera parte de su memoria teatral sin que le cueste un duro, gracias a la iniciativa de los dos titiriteros residentes de La Puntual: el Maestro Eugenio Navarro y el aprendiz de maestro Néstor Navarro.

lunes, noviembre 19, 2007

Reflexiones playeras

Tuve la suerte ayer de encontrar a los dos futurólogos de la Barceloneta paseando, cómo hacen cada día, por la arena mojada de la playa. Hacía un día espléndido, frío y seco pero muy luminoso. El agua del mar todavía mantiene una temperatura suave, aunque pronto lo perderá ante los rigores del invierno. Me sumé a su marcha inmediatamente, con el cuerpo bien protegido por un par de camisetas, feliz de gozar de su animada compañía, pues tanto sus opiniones como sus predicciones de futuro jamás me han defraudado ni creo que defraudarían al más escéptico e impasible de los paseantes playeros.

Contaba Mercadal las reflexiones que le había producido una discusión mantenida con un sobrino nieto suyo y sus amigos, jóvenes de apenas dieciocho años de edad, con los que tropezó en una visita realizada a su hermana Elisenda.

Decía Mercadal:

- Tengo que confesar que quedé impresionado por sus comentarios. Nosotros que a veces descalificamos a la juventud por su indiferencia...

- Nunca me oirás hablar mal de ella –protestó el zapatero Bastides–, ya sabes que tengo en muy alta estima a los jóvenes, y muy en especial a los jóvenes españoles, sin duda una de las juventudes más preclaras de Europa, aunque no la que más, que sigue siendo la alemana, según he podido advertir en mis indagaciones sobre el tema.

Los escuchaba estupefacto, pues parecía bastante raro que dos viejos de más de setenta años se dedicaran a indagar cuestiones de tanta complejidad sociológica.

- ¿Y por qué te impresionó? –pregunté con ganas a Mercadal.

- Por la sagacidad de sus opiniones. Hablamos del futuro, que ellos veían muy negro. Ya sabes que tanto Bastides como yo somos dos impenitentes optimistas, lo cual no tiene demasiada justificación hoy en día, y si digo que lo somos no es porque seamos tontos, sino porque los dos tenemos visiones del futuro que avalan indirectamente nuestro optimismo.

Hizo una pausa para ver si lo seguía, y prosiguió con el mismo tono entusiasta:

- Lo propio de las personas sensatas y racionales es inclinarse por el pesimismo, como aquellos jóvenes hacían, inspirados por una visión científica del mundo propia de quién se halla en fase de estudios. Pero lo sorprendente fue constatar la profundidad de sus análisis y la razón de sus dudas e inquietudes. Se preguntaban, por ejemplo, hacia dónde deberían dirigir sus ímpetus de rebeldía, cuando ya las generaciones anteriores habían derribado sin contemplación los viejos ídolos y tabús. ¿Dónde estaban las batallas de las vanguardias de hoy en día? De alguna manera, planteaban el vacío de nuestra época, pero sin lamentaciones, pues lo abordaban con el extraño pragmatismo de quién quiere acometer sus deberes históricos con el mínimo desgaste y la máxima eficacia.

- ¡Caramba!... –contesté impresionado por la larga perorata del viejo Mercadal.

- Estos jóvenes llegarán mucho más lejos que nosotros, en su empeño de arreglar las cosas de este mundo –apuntó muy convencido Bastides.– Piensa, Rumbau, que el mundo se encamina hacia procesos cada día de mayor abstracción. Los lenguajes que utilizan los jóvenes, me refiero a estos asuntos del Internet y de los móviles, con la mensajería como tema estelar, son sistemáticamente criticados por los intelectuales de lo viejo, al ver en ellos síntomas de cretinismo cultural y de banalización escalofriante de los contenidos. Lo cual es a todas luces cierto, pero también lo es que la mensajería así simplificada es un paso más hacia la utilización de lenguajes cada vez más abstractos, los cuales son lógicamente más simples y sintéticos, motivo por el que toman esta apariencia de bobería y banalidad. Sin embargo, hay aquí mucho error apreciativo y estratégico, pues la comunicación sintética da alas a la capacidad de abstracción, el mejor ariete contra las barreras diferenciales que separan países, personas y culturas. Propicia la interconexión constante y acumulativa, y eso genera los famosos tejidos sociales que dan alas a las emergencias y, a través de sus nudos de complejidad multidimensional, a la implosión de lo nuevo.

Habló Bastides atrapado por uno de esos arrebatos de inspiración que tanto impresionan a sus escuchantes, yo el primero. Mercadal, entusiasmado por las palabras de su colega en futurología, exclamó:

- ¡Es eso, Bastides, es eso! ¡La multidimensionalidad de los agujeros negros que son los nudos dónde se concentran la información y el cúmulo de los intercambios! ¡Al implosionar, generan mundos nuevos! ¡Es de cajón!

Tras unos minutos de silencio, prosiguió el astrólogo, retomando el hilo de su pensamiento:

- Pero lo que más me sorprendió de mi sobrino nieto fue la convicción sobre la necesidad de alcanzar una conciencia planetaria como única solución de partida para arreglar las cosas de este mundo. Sólo entonces, dijo con un aplomo sorprendente, tendrá sentido defender, proteger y desarrollar lo local y lo concreto, desde la conciencia global que acepta la complejidad y la multidimensionalidad del mundo. Ideas que socavan tanto las tentaciones nacionalistas, excluyentes y aislacionistas, como las globalistas uniformadoras propias del totalitarismo de lo abstracto. ¿Te das cuenta? Jóvenes hablando de conciencia planetaria...

- Eso parece ciencia ficción... –dije muy admirado con el fin de darle ánimos y alimentar su vehemencia verbal.

- ¡Es el futuro que se nos hecha encima, Rumbau! Estos jóvenes, aun sin saberlo, se ejercitan en el lenguaje abstracto que simplifica pero eleva, para desde arriba dilucidar los temas conflictivos. Para ello deberán aprender a proyectarse en el futuro, cuyo suelo es el único válido para sustentarse en la búsqueda de las soluciones. Pues sólo desde el futuro es posible superar el pasado.

Fingí sorpresa ante esta defensa tan irracional del futuro, tema ya conocido del que gustaban mucho hablar. También pensé que tratándose de dos futurólogos, era lógica aquella declaración de principios tan rotunda.

Mercadal, que vio la confusión en mis ojos, intervino para decir:

- Aquí entra el tema mitológico.

- ¿Te refieres a vuestras ideas sobre los mitos actuales, que en vez de sustentarse en el pasado, lo hacen en el futuro?... –dije, informado como estaba de sus ideas al respecto.

- Exacto –contestó Mercadal–, al ser los mitos proyectos de modelos hechos para automodelarnos a partir de ellos...

- ¡Mitos que en vez de ser un regreso a los orígenes, suceden y se arraigan... en el futuro! ¡Inaudito! –exclamé para darle ánimos.

- Tú lo has dicho, ¡inaudito!, pero tan cierto como dos y dos son cuatro. Hablé de ello con mi sobrino y sus amigos, y me miraron algo confusos, pero sin la extrañeza que veo en tus ojos. Pues para ellos, es normal pensar en paradojas, aunque no lo sepan. Viven estos jóvenes rodeados de contradicciones que les superan pero que deben encajar para vivir y seguir avanzando en sus carreras. ¡Y esto es nuevo!, ¿te das cuenta?...

Asentí convencido realmente de que tenían razón, más por el ardor de sus palabras que por la racionalidad de las mismas.

- Todo esto de los ordenadores es pura ejercitación para ir un paso más allá hacia una civilización mental, capaz de superar las etapas primitivas basadas en las emociones, en las pulsiones de atracción y repulsión –añadió Bastides en un tono hermético.

- ¿Una civilización mental? A qué te refieres... –dije afín de sonsacarles más sobre aquel tema.

- Es el lógico colofón de las tendencias actuales –interpuso Mercadal a modo de aclaración.– La gente se queja de la publicidad, por ejemplo, pero deberían comprender que es el síntoma más claro de que estamos entrando en una fase nueva de civilización, en la que las guerras se ganan en las mentes y no en los campos de batalla. Por eso es importante disponer de una cabeza bien puesta y ordenada, si no quiere uno que los vientos publicitarios y la propaganda se te la lleven a la primera de tres, y te conviertas en un esclavo de vulgares magnates sin alma.

- Eso explica que la guerra de Irak se dé por ganada cuando todo indica que está perdida, pues para los estrategas americanos cuenta más el diseño de futuro con victoria incorporada que la realidad de los resistentes atrapados en sus emociones de combate. Éstas ganan sobre el terreno, pero a base de sucumbir en la batalla, pues el único dividendo que sacan es la muerte de sus propios combatientes más la de los civiles obligados a acompañarles al otro barrio. Estas tácticas de guerrilla emocional ganan a corto plazo, pero en el largo, no pueden nada contra las estrategias mentales de los que se dedican a planificar el futuro. Y si Bush tiene dificultades en convencer de la victoria a sus conciudadanos, es porque él mismo vive atrapado por las religiones y el maniqueísmo emocional, de modo que es incapaz de elevarse hacia lo abstracto que permite ver los verdaderos campos de batalla, con sus ganadores y perdedores reales, virtuales todavía, pero verdaderos más tarde.

Habló Bastides de un tirón, mirando el horizonte del mar rizado, de un vivo y brillante color azul. Calló luego, agotado seguramente por el esfuerzo realizado. Mercadal, impresionado por las palabras de su amigo, calló también, y los tres caminamos en silencio por la orilla del mar.

Pensé que la tarde ya no daría más parlamentos de aquel calibre, pero decidí acompañarlos un rato. Los pocos bañistas que había en la playa nos miraban pasar indiferentes. No tardaría el día en plegarse tras esconderse el sol en su lecho de casas. Y aunque un vientecillo fresco empezaba a hacerse notar, seguí caminando junto a mis amigos futurólogos, rumiando como ellos el futuro...