Querido bloguero,
voy a expresar en este texto una opinión particular sobre un tema que parece interesar mucho a los medios y a determinados políticos locales estos días, aunque no tanto, según creo percibir, a la ciudadanía común del país. Me refiero al deseo de “refundar el catalanismo” puesto de manifiesto por ciertos partidos, políticos e intelectuales nacionalistas.
Según se desprende de las opiniones oídas, el catalanismo habría colapsado y entrado en crisis con el tema del Estatut y sobretodo a causa de los últimos vaivenes electorales, que han puesto a la Presidencia de la Generalitat en manos de un cordobés que no habla muy bien el catalán y que además no se declara abiertamente nacionalista.
¡Anatema!, claman los puristas patriotas ante este desenlace sorprendente. El “pal de paller” que pretendía ser CiU de la conciencia nacional catalana (para lo cual, se dedicaron durante años y años a vapulear y a despreciar a los que no eran de la “casa nostra”) se ha quedado en simple espantapájaros que en vez de atraer asusta por sus delirios de grandeza y por sus maniobras rastreras del más barato politiqueo.
Esquerra Republicana, partida en dos su alma al querer gobernar sin dejar de ser independista, busca rizar el rizo de los equilibrios equidistantes entre unos y otros, lanzando por en medio andanadas absurdas e incendiarias a largo plazo, pues el corto lo tienen comprometido con el realismo del poder.
En medio, el callado y soso Montilla, sin despertar pasión alguna, a la chita callando, dirige con precisión la travesía del gobierno catalán por los páramos rutinarios de la gestión diaria, con una eficiencia que ya querrían haber tenido otros gobiernos más “alegres” pero menos operativos.
Cómo es lógico, los nacionalistas, que gustan mucho del verbo grandilocuente, de las palabras sonoras y pesadas, de los grandes sentimientos colectivos que comprometen y arrastran a las multitudes, consideran que Cataluña está en crisis sobretodo porque sus actuales mandatarios son “aburridos”. Lo que no dicen es que simplemente les molesta enormemente que les hayan quitado el poder, sobretodo cuando se habían creído ser los propietarios de la Patria. Quieren recuperar como sea este poder perdido, y para ello necesitan “refundar” lo que ya no les sirve en sus acometidas electorales.
Pero lo que sorprende de estos deseos de “refundación” es que sus portavoces insistan en lo mismo de siempre, subiendo unos grados lo que llaman “espíritu soberanista”. Es decir, histerizar un poco más la pretensión nacionalista. ¿Pero no estaba en crisis el planteamiento nacionalista tal como se había manifestado hasta ahora? Entonces, si lo que se hace es aumentar sus registros peticionarios y sus dosis emocionales, lo único que se va a conseguir es distanciarse todavía más de la ciudadanía común la cual, salvo las clientelas particulares de cada partido, van por otros derroteros. ¿O acaso quieren histerizar a la población entera? Insensata pretensión...
En estas circunstancias, me parece que el único capaz de refundar de verdad el catalanismo, en un sentido realista y práctico, es ni más ni menos que el denostado presidente Montilla. Desde su equidistancia y su desapego patriótico, debería levantar la voz para clamar, aunque sea sin las florituras de los grandes oradores, un catalanismo pragmático y abierto tanto a Europa como a España, lejos de las bofias y los resquemores separatistas que se sostienen en la exclusión del otro.
¡Qué pena que Maragall se haya pasado tan alegremente al bando de los emocionales colectivos! ¡Se esfumó aquel espíritu paradójico tan rico en energía contradictoria, por el que con el mismo arrojo tanto defendía a Cataluña como a España!
Creo que aquí es dónde cabe hablar de un nuevo Catalanismo, inteligente y con vistas al futuro, sin las ataduras mitológicas del pasado, capaz de aliarse con las regiones más pudientes y dinámicas de España y de Europa para crear nuevas sinergias energéticas e interesantes. Por ejemplo, en vez de buscar alianzas con las llamadas “nacionalidades históricas”, tocadas todas ellas por el mismo virus aislante, paranoico, autocomplaciente y ensimismador, buscarlas en las demás autonomías de menos raigambre histórica pero más dinamismo emergente y emprendedor (Valencia, Murcia, Baleares, Andalucía, Extremadura, Aragón, las Castillas...).
Un Catalanismo que huya del victimismo y la exclusión nacionalista y, a la vez, defienda un autogobierno suficiente y poderoso, bien administrado y financiado. Es decir, lejos de los centralismos españoles que pretenden volver a los viejos tiempos (y asentar a la chita callando el poderoso centro de poder en que se ha convertido Madrid), y lejos de los delirios nacionalistas que se enroscan en el ensimismamiento autocomplaciente.
¿Se atraverá a hacerlo Montilla? ¿Tendrá el empuje y el coraje suficientes para desarmar a las cacofonías de los que se repiten como loros con los viejos discursos de siempre, ya sean con la canción de la España Eterna, o con la de la Cataluña sufrida y vapuleada? Lo dudo, pero sólo veo en él y en algunas voces sensatas de su partido, a la figura capaz de articular este discurso.
¡Que Alá, y unas dosis equilibradas pero intensas de seny y rauxa, lo permitan!
Bienvenidos, Benvinguts, Welcome, Bienvenus! Estáis invitados al blog personal de Toni Rumbau: Un retablo de títeres, ópera, música, política, viajes.... Intersecciones. Una ventana abierta al mundo.
lunes, octubre 08, 2007
martes, septiembre 18, 2007
SALÓN DE ANUBIS en la recta final.

(imagen: © David Ruano / TNC)
SALÓN DE ANUBIS, la ópera con música de Joan Albert Amargós, libreto mío y dirección de Luca Valentino, está ya en la recta final para su primer ensayo general el sábado 29 de septiembre en el Auditorio de Cornellá. El estreno será el martes 2 de octubre, en la ciudad de Winterthur, Suiza, en el Theater am Stadtgarten. Las siguientes funciones serán los días:
- Día 14 de octubre: Teatro de Salt, Gerona, Temporada Alta
- Días 18 y 20 de octubre: Staatstheater de Darmstadt, Alemania
- Del 24 al 28 de octubre: Sala Pequeña del Teatre Nacional de Catalunya, Barcelona
SALÓN DE ANUBIS, la ópera con música de Joan Albert Amargós, libreto mío y dirección de Luca Valentino, está ya en la recta final para su primer ensayo general el sábado 29 de septiembre en el Auditorio de Cornellá. El estreno será el martes 2 de octubre, en la ciudad de Winterthur, Suiza, en el Theater am Stadtgarten. Las siguientes funciones serán los días:
- Día 14 de octubre: Teatro de Salt, Gerona, Temporada Alta
- Días 18 y 20 de octubre: Staatstheater de Darmstadt, Alemania
- Del 24 al 28 de octubre: Sala Pequeña del Teatre Nacional de Catalunya, Barcelona
Para más información sobre la ópera, ver: http://www.tonirumbau.com/salon.htm
Reproducimos aquí el texto firmado por los tres máximos responsables del montaje, así como una nota sobre el equipo. Igualmente los créditos ya actualizados de la ópera, más algunas imágenes de ensayo, fotografías realizadas todas ellas por Jorge Raedó.
UNA ÓPERA SOBRE LA VIDA Y LA MUERTE
SALÓN DE ANUBIS es una ópera de doble registro que bajo la apariencia de un espectáculo de magia y cabaret, pone al personaje principal y a los espectadores frente al tema de la muerte.

(Luca Valentino y Toni Rumbau)
Un espectador afortunado preside este Retablo de la Muerte en el que Lilí y Danté, presentadores del cabaret, son también los dioses Thot y Anubis. Ellos conducirán al vivo-difunto por un camino de constantes transformaciones que tienden a empequeñecerlo, en un divertido y dramático viaje hacia las profundidades de si mismo, y que acaba reduciendo su personalidad a una simple y chillona máscara animada. El cuarto personaje es Rosa, la mujer del Invitado, que emerge directamente del contexto dramático de la obra, y que sufre también una transformación radical de su vida.
(Toni Marsol, Miquel Cobos y María Hinojosa)
Mediante el artificio del género operístico y del espectáculo de magia y cabaret, Salón de Anubis propone un espacio doble en el que vida y muerte se miran y se reflejan en un juego de simulaciones, de reflejos transformadores y de autoconocimiento de los personajes. En este marco de dualidades ambiguas y tramposas, nacer y morir serían las dos caras de una misma moneda.
María Hinojosa.
Salón de Anubis plantea al público un tema eterno que nuestra época se complace en realzar: la radical incertidumbre en saber lo que ocurrirá en las próximas semanas, días, horas, minutos… ¿Tendremos el mismo trabajo, viviremos en el mismo sitio, estaremos vivos de aquí a dos meses, una semana o dos días?... La vida biológica se alarga, pero las seguridades se agrietan a cada momento. Y la muerte planea como una amenaza oculta e incomprensible.
El resultado es un ritmo teatral vertiginoso que, mediante la sucesión de imágenes poderosas e impactantes, alterna el estupor con el autoconocimiento, el drama y la ironía, la interioridad reflexiva y el juego, en un equilibrio que quiere parecerse a la vida misma.
(Joan Albert Amargós dirigiendo a los cantantes)
Situados en este espacio real y simbólico a la vez, las notas, las imágenes y las palabras hacen que la música, de una vitalidad desbordante, suba y baje por los diferentes registros de la obra, por los números de magia, por las situaciones absurdas e imposibles, por los encuentros dramáticos y las terribles sensaciones de pérdida, mientras acompañan al protagonista por un recorrido mágico (en el sentido literal de la palabra) que va de los aires jocosos del principio hacia tonalidades cada vez más intensas y dramáticas.
Toni Rumbau, Joan Albert Amargós i Luca Valentino
EL EQUIPO
(José Menchero y Quico Gutiérrez)
Después de una primera ópera escrita por los mismos autores y estrenada en el año 2001 en el Festival Grec de Barcelona (Euridice y los Títeres de Caronte), Joan Albert Amargós, Toni Rumbau y Luca Valentino, conjuntamente con el escenógrafo José Menchero, el iluminador Quico Gutiérrez, el Grupo Instrumental Barcelona 216 y con la gestión emprendedora de Dietrich Grosse, deciden volver a colaborar en un nuevo proyecto operístico de cámara. El punto de partida surge de un similar planteamiento: la idea de cruzar el género operístico con otro género teatral, buscando unos efectos interdisciplinares a los cuales la ópera tiende por propia naturaleza. En Euridice, el género escogido fue el mundo de los títeres. En el nuevo proyecto de Salón de Anubis, los géneros cruzados son igualmente la ópera con el teatro de títeres (en sus variantes más amplias de teatro visual, de muñecos y de objetos), el teatro de sombras y la magia de escenario.
Más imágenes de Jorge Raedó:
(Gloria Balañá)
(María Hinojosa y Joan Albert Amargós)
(Marta Valero al fondo)
Reproducimos aquí el texto firmado por los tres máximos responsables del montaje, así como una nota sobre el equipo. Igualmente los créditos ya actualizados de la ópera, más algunas imágenes de ensayo, fotografías realizadas todas ellas por Jorge Raedó.
UNA ÓPERA SOBRE LA VIDA Y LA MUERTE
SALÓN DE ANUBIS es una ópera de doble registro que bajo la apariencia de un espectáculo de magia y cabaret, pone al personaje principal y a los espectadores frente al tema de la muerte.

(Luca Valentino y Toni Rumbau)
Un espectador afortunado preside este Retablo de la Muerte en el que Lilí y Danté, presentadores del cabaret, son también los dioses Thot y Anubis. Ellos conducirán al vivo-difunto por un camino de constantes transformaciones que tienden a empequeñecerlo, en un divertido y dramático viaje hacia las profundidades de si mismo, y que acaba reduciendo su personalidad a una simple y chillona máscara animada. El cuarto personaje es Rosa, la mujer del Invitado, que emerge directamente del contexto dramático de la obra, y que sufre también una transformación radical de su vida.
(Toni Marsol, Miquel Cobos y María Hinojosa)Mediante el artificio del género operístico y del espectáculo de magia y cabaret, Salón de Anubis propone un espacio doble en el que vida y muerte se miran y se reflejan en un juego de simulaciones, de reflejos transformadores y de autoconocimiento de los personajes. En este marco de dualidades ambiguas y tramposas, nacer y morir serían las dos caras de una misma moneda.
María Hinojosa. Salón de Anubis plantea al público un tema eterno que nuestra época se complace en realzar: la radical incertidumbre en saber lo que ocurrirá en las próximas semanas, días, horas, minutos… ¿Tendremos el mismo trabajo, viviremos en el mismo sitio, estaremos vivos de aquí a dos meses, una semana o dos días?... La vida biológica se alarga, pero las seguridades se agrietan a cada momento. Y la muerte planea como una amenaza oculta e incomprensible.
El resultado es un ritmo teatral vertiginoso que, mediante la sucesión de imágenes poderosas e impactantes, alterna el estupor con el autoconocimiento, el drama y la ironía, la interioridad reflexiva y el juego, en un equilibrio que quiere parecerse a la vida misma.
(Joan Albert Amargós dirigiendo a los cantantes)Situados en este espacio real y simbólico a la vez, las notas, las imágenes y las palabras hacen que la música, de una vitalidad desbordante, suba y baje por los diferentes registros de la obra, por los números de magia, por las situaciones absurdas e imposibles, por los encuentros dramáticos y las terribles sensaciones de pérdida, mientras acompañan al protagonista por un recorrido mágico (en el sentido literal de la palabra) que va de los aires jocosos del principio hacia tonalidades cada vez más intensas y dramáticas.
Toni Rumbau, Joan Albert Amargós i Luca Valentino
EL EQUIPO
(José Menchero y Quico Gutiérrez)Después de una primera ópera escrita por los mismos autores y estrenada en el año 2001 en el Festival Grec de Barcelona (Euridice y los Títeres de Caronte), Joan Albert Amargós, Toni Rumbau y Luca Valentino, conjuntamente con el escenógrafo José Menchero, el iluminador Quico Gutiérrez, el Grupo Instrumental Barcelona 216 y con la gestión emprendedora de Dietrich Grosse, deciden volver a colaborar en un nuevo proyecto operístico de cámara. El punto de partida surge de un similar planteamiento: la idea de cruzar el género operístico con otro género teatral, buscando unos efectos interdisciplinares a los cuales la ópera tiende por propia naturaleza. En Euridice, el género escogido fue el mundo de los títeres. En el nuevo proyecto de Salón de Anubis, los géneros cruzados son igualmente la ópera con el teatro de títeres (en sus variantes más amplias de teatro visual, de muñecos y de objetos), el teatro de sombras y la magia de escenario.
Más imágenes de Jorge Raedó:
(Gloria Balañá)(María Hinojosa y Joan Albert Amargós)

(Marta Valero al fondo)CRÉDITOS
Reparto:
Lilí: Mónica Luezas / María Hinojosa (soprano)
Danté: Marc Canturri /Toni Marsol (barítono)
Invitado: Toni Comas / Miquel Cobos (tenor)
Rosa: Marta Valero /Anna Tobella (mezzosoprano)
Voz títere: Toni Rumbau
Ayudante 1: Pau Gómez Vilar
Ayudante 2: Susana Rodríguez Sánchez
Orquesta: Grupo Instrumental Barcelona 216
piano: Daniel Espasa / Xavier Barbeta
Lilí: Mónica Luezas / María Hinojosa (soprano)
Danté: Marc Canturri /Toni Marsol (barítono)
Invitado: Toni Comas / Miquel Cobos (tenor)
Rosa: Marta Valero /Anna Tobella (mezzosoprano)
Voz títere: Toni Rumbau
Ayudante 1: Pau Gómez Vilar
Ayudante 2: Susana Rodríguez Sánchez
Orquesta: Grupo Instrumental Barcelona 216
piano: Daniel Espasa / Xavier Barbeta
contrabajo: Luís Manuel Cojal
violín: Carlota Amargós / José Oriol Alguero
clarinete: Javier Castillo
trompa: Raul Garrido / Francisco Rodríguez
dirección Barcelona 216: David Albet
producción orquesta: Noemí Sunyol
Música de Joan Albert Amargós
Idea y libreto de Toni Rumbau
Dirección de escena y dramaturgia: Luca Valentino
Dirección musical: Joan Albert Amargós
Ayudante de dirección: Gloria Balañá
Versión catalana: Toni Rumbau, Joan Albert Amargós i Marc Rosich
Diseño y construcción escenografía: José Menchero
Diseño y construcción vestuario: Raquel Bonillo
Asesor magia: Mag Lari
Diseño iluminación: Quico Gutiérrez
Caracterización: Toni Santos
Peluquería, maquillaje y sastrería: Esther Sánchez
Video: Marta Hincapié
Montaje video: Anastasi Rinos
Regidor: Germano Bozzelli
Técnica de luces: Silvia Kuchinow
Maquinista: Ramón Beneito
Fotografías: Sònia Balcells
Fotografía portada: © David Ruano / TNC
Diseño gráfrico: Mariano Rolando
Relaciones Internacionales: Dietrich Grosse
Traducciones al inglés: Rebecca Simpson
Traducciones al alemán: Karin Dietrich i Alfonso Romero Mora
Imprenta: Argra
Ayudante de producción, dibujos y fotografías de ensayo: Jorge Raedó
Producción ejecutiva: Lola Davó – BITÓ
Encargo del Festival d’Òpera de Butxaca i Noves Creacions
Coproducción La Fanfarra, Grup Instrumental Barcelona 216 y Festival d’Òpera de Butxaca i Noves Creacions
Producción: LA FANFARRA S.L.
Con la colaboración del Departament de Cultura de la Generalitat de Catalunya
Entitades colaboradoras: Institut Ramón Llull, Teatre Nacional de Catalunya, Temporada Alta y Fundación Bogliasco
Agradecimientos: Auditorio de Cornellà, Mª Tresa Serra, Francesc Villena, Rebecca Simpson
dirección Barcelona 216: David Albet
producción orquesta: Noemí Sunyol
Música de Joan Albert Amargós
Idea y libreto de Toni Rumbau
Dirección de escena y dramaturgia: Luca Valentino
Dirección musical: Joan Albert Amargós
Ayudante de dirección: Gloria Balañá
Versión catalana: Toni Rumbau, Joan Albert Amargós i Marc Rosich
Diseño y construcción escenografía: José Menchero
Diseño y construcción vestuario: Raquel Bonillo
Asesor magia: Mag Lari
Diseño iluminación: Quico Gutiérrez
Caracterización: Toni Santos
Peluquería, maquillaje y sastrería: Esther Sánchez
Video: Marta Hincapié
Montaje video: Anastasi Rinos
Regidor: Germano Bozzelli
Técnica de luces: Silvia Kuchinow
Maquinista: Ramón Beneito
Fotografías: Sònia Balcells
Fotografía portada: © David Ruano / TNC
Diseño gráfrico: Mariano Rolando
Relaciones Internacionales: Dietrich Grosse
Traducciones al inglés: Rebecca Simpson
Traducciones al alemán: Karin Dietrich i Alfonso Romero Mora
Imprenta: Argra
Ayudante de producción, dibujos y fotografías de ensayo: Jorge Raedó
Producción ejecutiva: Lola Davó – BITÓ
Encargo del Festival d’Òpera de Butxaca i Noves Creacions
Coproducción La Fanfarra, Grup Instrumental Barcelona 216 y Festival d’Òpera de Butxaca i Noves Creacions
Producción: LA FANFARRA S.L.
Con la colaboración del Departament de Cultura de la Generalitat de Catalunya
Entitades colaboradoras: Institut Ramón Llull, Teatre Nacional de Catalunya, Temporada Alta y Fundación Bogliasco
Agradecimientos: Auditorio de Cornellà, Mª Tresa Serra, Francesc Villena, Rebecca Simpson
jueves, septiembre 06, 2007
El “Proyecto Otal” sigue adelante.
(Asistentes a la asamblea. Foto de Jesús Atienza)Los Otaleros pueden estar contentos: anteayer (4 de septiembre, a las 22h) hubo una reunión –aunque se la podría calificar perfectamente de asamblea, dada la concurrencia a la misma, y a pesar de que en ella no hubo ni votaciones ni contumaces discusiones– en el taller de Pepe Otal para discutir sobre tácticas y estrategia de la intención por todos manifestada de conservar su legado y continuar con el taller abierto.
El Consejo de Ancianos dejó de serlo al ampliarse a la juventud que puso la nota dominante en cuanto a energías emprendedoras respecto al futuro inmediato. Se vio que había ganas de implicarse en el Proyecto Otal, lo que demuestra que las sinergias provocadas por el Taller de Pepe siguen intactas. De hecho, un grupo de amigos, capitaneados por Pep Gómez, Luis Fellini, Lucas, Antonio el Farero y otros, ya han empezado este agosto a organizar el material con vistas a sanear y limpiar el local, demasiado cargado. El poeta y periodista David Castillo se comprometió en llamar a los responsables de cultura del Ayuntamiento, para solicitar una entrevista y exponer el tema. A la misma asistirán junto a Castillo algunos de los Ancianos. Reunión que será clave para el futuro de los Otaleros, pues sin la implicación y la complicidad del Municipio (propietarios del local), todas las buenas intenciones se vienen abajo –o requerirían de tratamientos de choque con mucho desgaste de energía.


(Salón biblioteca con un simpático esqueleto)
Jordi Bertrán mostró su interés en coordinar las labores pedagógicas del taller, con organización de cursos, encuentros y seminarios. Xavier Gimeno, alumno de Pepe, se ofreció para escribir los estatutos de una posible asociación. Jesús Atienza hizo fotografías del evento, con una foto final de familia que adjuntamos a esta crónica. Carlos Cañellas expuso con vehemencia sus ideas sobre las tácticas a seguir. Un responsable de Radio Contrabanda pidió que no se rindiera ningún culto al difunto, lo que estaría en contra de su espíritu libre y soberano –opinión compartida por la mayoría. Juan Vinuesa, poeta y pintor, también mostró su deseo de que en el local se sigan celebrando encuentros interdisciplinares. Antonio el Farero puso algunos puntos sobre las íes, como es frecuente en él. El amigo Lucas, buen conocedor del local, expuso las necesidades de tirar unos cuantos kilogramos de material a la basura y mostró sus deseos de replantear la zona de taller con criterios más prácticos y racionales. Hubo también un asistente con loro, lo que dio a la asamblea un marcado ambiente piratesco, que hubiera gustado mucho al finado marionetista. Asistió como invitado especial el artista pintor y dramaturgo de carrera Jorge Raedó, quién pisaba por primera vez el taller de Pepe. Quedó muy impresionado. Asistieron también los titiriteros Pili Gálvez, David Laín, María Madeira, Carme de los Babi, Jordi Pinar, Elena Millán, Paula López, Carlos Codina, Valentina Raposo y otros cuyos nombres desconozco. También el cineasta y escritor albaceteño Pedro Nares.


(Pep Gómez junto a la marioneta del Holandés Errante)
En resumen: el proyecto de continuar con el taller de Pepe sigue en pie y con fuerzas renovadas. La juventud de sus más directos implicados es la mejor garantía del éxito del empeño. Veremos en qué queda la reunión de Castillo y los Ancianos con los responsables políticos del Ayuntamiento. Seguiremos informando.
viernes, agosto 10, 2007
La “Casa-Taller de Pepe Otal”.
Como todos sabemos, Pepe Otal ha muerto. El Capitán abandonó el barco y dejó a su tripulación huérfana. Yo debo confesar que nunca pertenecí a su tripulación, de modo que no me siento huérfano. Eso sí, pertenecí a su núcleo de amigos íntimos, de lo que me enorgullezco, pues tenía en una gran estima a este titiritero iconoclasta y original, que además de piloto de barco fue torero en una ocasión, le gustaba el boxeo y, que yo sepa, jamás fue al fútbol.Dejó su taller repleto de títeres y marionetas, una especie de casa museo –casa porqué vivía allí– impresionante, único creo yo en su género. Quiénes lo han visitado saben de lo que hablo. Quiénes no, deberían hacerlo antes de que desaparezca.
¿Desaparecer? Ésta es la cuestión. La familia, propietaria legal de su patrimonio, ha indicado el deseo de que la colección entera permanezca en Barcelona. En consecuencia, algunos amigos suyos nos hemos reunido estos días para estudiar qué hacer con todo este legado.
Todos sabemos que Pepe Otal era un personaje especial en cuanto a su relación con el tema de los alquileres, contratos, etc. Es decir, no le gustaba para nada pagar alquiler.
Esto se lo podía permitir, en su primer taller de la Barceloneta porque simplemente lo “ocupó” (en una época en la que esta palabra aun no estaba de moda, o sea que, aun siendo un “ocupa”, no era un “okupa”), y en el segundo taller de la calle Guardia porque gracias a las instancias de algunos amigos suyos, el Ayuntamiento de Barcelona, a través del Distrito de Ciutat Vella y de la empresa Procivesa, le hizo un contrato de “precarista” sin alquiler alguno dándole un local muy grande aunque húmedo y no demasiado acondicionado.
Ahora el taller se ha quedado sin dueño. Pero es evidente que una labor continuada de cuarenta años dedicados a la creación titiritera y a la enseñanza del oficio a varias generaciones de titiriteros –enseñanza que no sólo continuaba sino que es de gran importancia que se siga impartiendo– no puede desaparecer así por las buenas. Barcelona, en este momento, no cuenta con ningún centro de enseñanza del oficio titiritesco, ya que el Instituto del Teatro, en su última etapa, ha eliminado las referencias artesanales de este oficio milenario en aras de la “visualidad” y otras concepciones y denominaciones más modernas y “juveniles” (como indica el mismo Festival de Títeres, que ha pasado a llamarse NEO).
El caso de Pepe Otal es un caso único, una seta milagrosa que surgió del humus putrefacto radical-alternativo de los setenta, esos que han alimentado a una cuantas generaciones de banqueros, ejecutivos, burócratas de la cultura y políticos. Y no lo digo para desprecio de estas profesiones, que me merecen el máximo respeto, sino para destacar la singularidad de Pepe Otal, que consiguió resistir y instituirse como un centro muy sui generis de artista, agitador cultural y maestro de titiriteros.
Todo esto viene a cuento a raíz del problema de qué hacer con su legado y su taller. Pues bien, ese grupo de amigos –al que hemos denominado “Consejo de Ancianos”, afín de que el peso de sus opiniones tenga el quilotaje necesario para doblegar la opinión de los responsables políticos– pretendemos que el taller y su legado titiritil (es decir, el patrimonio artístico de Pepe Otal) pueda continuar en el mismo local de la calle Guardia, con las necesarias obras de reacondicionamiento y con el apoyo del mismo Ayuntamiento propietario del local. Un legado que, según mi parecer, debería pertenecer a la ciudad que lo vio crecer y lo ubicó en su seno, es decir la ciudad de Barcelona.
Una cuestión es la del nombre. Podría llamarse “Museo-Taller de Pepe Otal”, pero la palabra “museo” choca con el ideario del piratesco titiritero, que más bien renegaba de las oficialidades mortuorias que se suelen asociar a los museos (aunque hoy en día ya sabemos que los museos se han convertido en parques temáticos de la cultura, lo que significa que tienen más vida o, al menos, más visitantes). Creo que a Pepe le hubiera gustado más la expresión “Casa-Taller”, simplemente porque responde a la realidad de lo que era: su casa y su taller.
Con esta denominación, se mantiene el lado activo y titiritil del local y, por otro lado, se incorpora el aspecto memorialístico, al indicar que fue la Casa de Pepe Otal. En este sentido, tendría gracia mantener intactas sus estancias privadas, para que las futuras generaciones vieran como vivía un titiritero-pirata de finales del siglo XX, siendo esta parte la más “museística” de la Casa-Taller, dónde los forofos del personaje podrían acudir para rendirle culto y charlar con su fantasma. Incluso se podría cobrar entrada para poder visitar este “sancta-santorum” de la intimidad Otalera…
Otro tema es el del “merchandising”, que debería explotar algunos de sus leitmotiv más recurrentes, como esqueletos, calaveras, pipas-calaveras, pomos-calaveras, anillos-calavera, payasos y otros personajes circenses. También se podrían vender marionetas, postales, camisetas, carteles, libros… Esto tendría ocupado a muchos de sus tripulantes huérfanos, y ayudaría a financiar el local.
Tampoco habría que descartar que la “Casa-Taller de Pepe Otal” entrara en los circuitos turísticos de la ciudad: ahora que Barcelona busca un turismo más culto e inteligente, centrado en los temas de la cultura, al Ayuntamiento le vendría casi regalada esta rareza museística, y sacaría un beneficio a un local que hasta ahora sólo le ha dado dividendos artísticos: tras la inversión, recaudación de beneficios. ¿Por qué no pensarlo así? Mientras, profesores, alumnos y agitadores culturales podrían seguir con sus labores en la misma “Casa-Taller”.
En fin, he aquí algunas ideas propias alrededor de este tema que preocupa a la profesión titiritera catalana y española: que el legado de Pepe Otal no se pierda y que su labor pedagógica continúe.
sábado, agosto 04, 2007
Apuesta por el Rearme o el regreso de los Titanes.
Querido bloguero, en vez de ver en los periódicos que el mundo avanza hacia el Desarme, leo consternado que avanzamos hacia el Rearme. ¿Será posible?, me pregunto. La industria americana pisa el acelerador a fondo. Y todos nos quedamos tan tranquilos. Por si había pocas dudas, aquí tienen la respuesta: se pierde una guerra para asegurar el Rearme.Si se ganara, ¿para qué rearmarse? Las guerras se hacían antes para conseguir períodos de paz más o menos prolongados, que sucedían a los estallidos bélicos. ¡Pero eso son cosas del pasado! Ahora lo importante es perderlas. Por eso deben hacerse lejos de casa, en las llamadas “zonas de conflicto” (por cierto, lejos de EEUU pero muy cerca de Europa). Al parecer, Oriente Medio cumple con los requisitos para eternizarse como “zona de conflicto”: regímenes corruptos, democracias frágiles, dictaduras declaradas o disfrazadas, países belicistas, guerras civiles declaradas, religiones incompatibles (los monoteísmos), paisajes desérticos, útiles para el uso de la aviación…
Y el Oro Negro como reclamo, el premio al vencedor, la excusa mayúscula. La energía que mueve el mundo. Locos todos por el petróleo. Chinos e indios con sus futuros de desarrollo insostenible. Y los de la zona, los que lo tienen, necesitan a veces comprarlo fuera, como Irán, cuya explotación no basta para satisfacer las necesidades propias. Inaudito.
Este Rearme anunciado a bombo y platillo por los gobiernos mundiales seguramente asegurará unos años más la zona de conflicto. O la “escalará”, como se dice en el argot estratégico. Por cierto, que España también participa en la puja, y eso mientras Moratinos intenta apaciguar las aguas en Líbano, como si ambas cosas fueran compatibles. Pero los negocios son los negocios, y los Ministerios, independientes. Parece que Arabia se convertirá en una gran potencia militar. Acaso los EEUU están preparando su Irak del futuro. Eso reforzará el militarismo iraní, y de rebote el turco y el egipcio, más Jordania, bien surtida por las potencias.
De Israel, mejor no hablar. Por lo visto, ahora todavía será más potente. Así podrá arrasar Gaza, que tal vez repoblará luego con judíos y palestinos de los buenos. Mientras, podrá vengarse de Herzbolá y de paso dañar la infrastructura turística de Siria, no sea que en el futuro les ganen en souvenirs y lugares visitables. En cuanto al Líbano, se potenciará el cainismo desatado que asola al país de los cedros. Para eso están los servicios secretos, con sus bombitas para calentar a unos y a otros.
Un programa especial ideado para este inicio del siglo XXI. Con el Rearme, además, las cuestiones de la sostenibilidad o del cambio climático pasan a segundo término. ¿Para qué perder el tiempo en sutilezas, cuando los poderosos hablan? Lo importante es que la bolsa suba, y los negocios se multipliquen.
La fuerza de los Titanes emerge poderosa sobre la Tierra. Cronos se levanta como en el cuadro de Goya, dispuesto a devorarnos a todos. Las bombas y los aviones son el esperma de Cronos fecundando al mundo. Los jefes y mandamases, sus esbirros imbecilizados, esclavos de su voluntad destructora.
¿Quién domará a Cronos? Zeus yace en su tumba, dormido como un oso. Imposible repetir la hazaña. La época de los Héroes caducó. En la época de las masas, somos débiles y frágiles –aunque muchos. Pero Cronos debe ser vencido, o controlado. O sometemos al Tiempo o él nos somete y devora. ¿Pero acaso es posible someterlo? Sin duda no. ¿Cómo someter lo que nos empuja y nos da vida? He aquí la gran paradoja del siglo XXI: vivir libres sometidos al Tiempo. ¿Cómo se hace? ¿Quién lo logrará? El logrador que lo logre, buen logrador será…
jueves, julio 26, 2007
Pepe Otal ha muerto.
El titiritismo español vuelve a vestirse de luto. Pepe Otal, el gran marionetista de Albacete instalado toda su vida en Barcelona, murió la noche del 24 de julio, después de la función realizada en el Festival de Caglari, en Cerdeña, Italia, que organiza Antonino Murro. Actuaba con “La Divina Comedia” junto con Pep Gómez.
Una pérdida que se suma a la de Mariona Masgrau hace apenas dos meses: dos constructores y creadores de marionetas, dos mundos personales propios de indudable originalidad, infatigables trabajadores y titiriteros los dos de taller, ambos amigos y aliados en varios de sus espectáculos, y buenos amigos personales: no en vano Pepe era el padrino de Octavi, hijo de Mariona y mío.
Siempre consideré a Pepe Otal una excepción en el ambiente titiritil catalán y español. No sólo por lo más evidente de su personalidad: esa entrega a un modo de vivir libre –libertario en tantos de sus aspectos– que lo había convertido en una “avis rara” del mundillo alternativo barcelonés (sonadas eran las fiestas que organizaba en su taller, dónde acudían poetas y titiriteros en largas noches de arte y jolgorio), sino que también su excepcionalidad residía en otros aspectos para mi aún más interesantes.
De entrada, su nobleza de espíritu, que se transmitía a su porte, siempre provisto de digna elegancia (sobretodo cuando iba trajeado de capitán de barco), y a su hablar rico de viejo castellano. No por nada era oriundo de Albacete, vecino a la Mancha, y algunos genes espirituales de la zona, que los Molinos de Viento expanden con sus originales toques de locura literaria, le debieron alcanzar al nacer. Pues creo que no es exagerado decir que Otal tuvo aires Quijotescos en unos casos y Cervantinos en otros muchos, al ser doble su aventura: creador artístico de mundos de ficción y personajes que le doblaban en la realidad (sus espectáculos con sus cientos de títeres y marionetas); y aventurero y personaje literario él mismo de los de verdad, es decir, de los que viajan y se la juegan, en sus dos vertientes de titiritero y de piloto de barco, luchando tantas y tantas veces contra Gigantes, Leones y Molinos de Viento, imaginarios y reales...
Por cierto, características que también residían en su colega femenina Mariona Masgrau, aventurera del arte y aventurera de la vida por un igual.
Esta dignidad y ese porte de castellano viejo, siempre atento a los amigos, valiente contra los enemigos, reservado y poco dado a la cháchara vacía, seductor cuando lo quería, sabio sobre las cosas de la vida, fueron las principales y para mi más impactantes características de Pepe Otal. Alguien que no se dejó llevar por los imperativos mercantiles de la época, que no se arrodilló ante las instituciones, que se burló de las exigencias de servitud de éstas, que fue capaz de defender el “no acabado” de los espectáculos (en una época dónde lo que más se valora son los “acabados”, es decir, la “forma”, la “pièce bien faite”: que no se rompa un hilo, que no falle el micro, que la música suene bien, importando un pito lo que contiene la obra y se dice en ella ).
De ahí su abominación de los ensayos, que sabía justificar muy bien ideológicamente, aunque yo siempre lo achaqué a su pereza visceral por pérdidas para él inútiles de tiempo (lo que fue gran tortura para sus programadores, como a mi me tocó más de una vez sufrir, viéndole estrenar en mi teatro sin apenas ensayos previos, lo que me obligó más de una vez a ponerle un director casi a la fuerza). ¿Pero acaso no tenía derecho a no querer ensayar, si ésa era su real voluntad? Y si las cosas no salían bien, asumía con espartana y filosófica resignación los resultados, es decir, importándole un bledo la opinión de los demás –aunque valoraba mucho la de sus amigos.
Rasgos que definen al personaje que Pepe Otal esculpió de si mismo con el tesón de los años, a través de sus obras, pero sobretodo a través de sus talleres que fueron dos: el de la Barceloneta y, ya en su segunda etapa, el de la calle Guardia, en el Raval barcelonés. Fueron los talleres de Pepe verdaderos templos a su persona y a su manera de entender la vida. Todo en ellos rezumaba Pepe Otal. De entrada, sus dependencias más íntimas, allí dónde vivía, invitaba a sus amores y tenía sus libros personales, repletas las paredes y las estanterías de objetos de valor hechos por él mismo: cuadros, barcos, dibujos, pinturas, carteles, fotografías, objetos esculpidos, calaveras y muertos por doquier, buscando siempre un aire de camarote de barco –con el que surcaba los océanos de su aventura, fuera en mar o en tierra.
Luego, el taller propiamente dicho, muy bien organizado, con sus cientos de títeres, muñecos y marionetas colgados como jamones en unos casos, formando grupos, en cuadros estudiados, mezclados con mil elementos de atrezzo y decorados. Y la presencia de sus amigos, amores y colaboradores en fotos y otros recuerdos, de los grupos con los que tuvo contacto, que fueron muchos, carteles, postales, dedicatorias... Un museo-templo del titiritero que se sabía demiurgo y lo disimulaba con un falso ateísmo que en realidad decía: “no hay más Dios que Yo”.
Hace poco escribí un texto para la revista Fantoche sobre Pepe Otal. Decía en él que Pepe era un personaje tan admirado y respetado por la profesión, que era tal vez “el único caso de titiritero aún joven –aunque maduro– y en activo que ha recibido, sin haber fenecido, varios homenajes en vida”. Afirmación que por desgracia deja de ser cierta, pues los merecidos homenajes que pueda recibir a partir de ahora Pepe, ya no contarán con su presencia ni con la de su pipa irónica sacando humo como una locomotora en combustión de nuevas ideas y fabulaciones.
Mi pésame, pues, a su madre, hermana y sobrinos, a Alicia, su última compañera, a Pep, su último colega titiritil, y a todos los que lo tenían como a un padre, un amante o un hermano.
Pepe Otal, como Mariona Masgrau hace dos meses, ha muerto. Dejaron ambos de ocupar un lugar concreto, situables en el tiempo y en el espacio, y ahora que han fenecido, se expanden por la geografía mítica en la que vivieron y ellos ayudaron a crear y a crecer. Juntos deben estar riéndose de nosotros, pues ambos compartían ese don libertario de la valentía y la distancia irónica. Los encontraremos siempre en los mundos dobles de la realidad, allí dónde lo tangible se asocia a lo que está presente y no se ve. Dos personajes entrañables al alcance siempre de sus amigos y de los titiriteros del mundo.
¡Larga vida a los dos amigos!
Toni Rumbau
Paso al frente de Turquía
Querido bloguero, Turquía acaba de dar una lección de democracia en estas últimas elecciones ganadas tan limpiamente por Erdogan. Creo que estamos ante unos momentos decisivos en la historia de este país, al resolverse de un modo civilizado y democrático el contencioso planteado por el ejército y unos partidos laicos cada vez más inclinados hacia la derecha nacionalista, y el partido islamista moderado de Erdogan, que representa a las nuevas clases populares emergentes que quieren acercarse a Europa y cambiar a este gran país.
La paradoja de que sea un partido supuestamente islámico el encargado de hacer las reformas necesarias para convertir a Turquía en un país moderno ha vuelto a hacerse evidente. Curiosa paradoja que no lo es tanto si se entiende lo que representa en realidad el partido de Erdogan: el fenómeno emergente de las nuevas clases emprendedoras turcas, lanzadas al mundo de los negocios, cuyas raíces populares han conseguido atraer el voto de unas masas que ansían convertirse en una nueva clase media entregada al consumo y a las promesas de bienestar social y económico. Unas enormes clases medias que, de vencer en la actual coyuntura política, podrían convertirse en el gran flotador que permita a Europa mantenerse a flote en su precario flanco sudeste, en peligro constante de desestabilización.
En efecto, las maniobras estratégicas de los EEUU e Israel respecto a Irak, Siria, Líbano e Irán –maniobras que buscan descaradamente la desestabilización– convierten a Turquía en un país al borde del abismo. Una situación que podría convertirse en explosiva si la derecha nacionalista turca, con la ayuda del ejército kemalista, consiguiera imponerse: intervención armada en el Kurdistán, crisis democrática y, consiguientemente, económica, con la caída de la lira turca y de las esperanzas de biesnestar y recuperación económica del país, etc. Un cuadro que la victoria de Erdogan debería poder evitar.
La ceguera de Europa de insistir en cerrar las puertas a la esperanza turca de poder entrar un día en Europa es, desde luego, altamente suicida. Curioso que países como Francia y Alemania, tradicionalmente poseedores de potentes visiones estratégicas, se dejen arrastrar por el ombliguismo nacionalista que impide ver más allá de sus narices. La “Grandeur” de unos y el “gigantismo” de otros deben ser las causas de esta infausta ceguera. Más el virus ideológico del vaticanismo papal, que intenta por todos los medios convertir Europa en un bastión cristiano.
Creo que Zapatero debería aquí aliarse con ingleses e italianos para crear una estrategia europeísta abierta a Turquía. Si Sarkozy no se priva de decir lo que piensa con tanto descaro, ¿por qué los que opinan lo contrario se callan? Quién calla, otorga y, en este caso, se corre el peligro de rendirse a un discurso que va contra una concepción abierta y laica de Europa.
De momento, bienvenida sea la victoria de Erdogan en Turquía.
La paradoja de que sea un partido supuestamente islámico el encargado de hacer las reformas necesarias para convertir a Turquía en un país moderno ha vuelto a hacerse evidente. Curiosa paradoja que no lo es tanto si se entiende lo que representa en realidad el partido de Erdogan: el fenómeno emergente de las nuevas clases emprendedoras turcas, lanzadas al mundo de los negocios, cuyas raíces populares han conseguido atraer el voto de unas masas que ansían convertirse en una nueva clase media entregada al consumo y a las promesas de bienestar social y económico. Unas enormes clases medias que, de vencer en la actual coyuntura política, podrían convertirse en el gran flotador que permita a Europa mantenerse a flote en su precario flanco sudeste, en peligro constante de desestabilización.
En efecto, las maniobras estratégicas de los EEUU e Israel respecto a Irak, Siria, Líbano e Irán –maniobras que buscan descaradamente la desestabilización– convierten a Turquía en un país al borde del abismo. Una situación que podría convertirse en explosiva si la derecha nacionalista turca, con la ayuda del ejército kemalista, consiguiera imponerse: intervención armada en el Kurdistán, crisis democrática y, consiguientemente, económica, con la caída de la lira turca y de las esperanzas de biesnestar y recuperación económica del país, etc. Un cuadro que la victoria de Erdogan debería poder evitar.
La ceguera de Europa de insistir en cerrar las puertas a la esperanza turca de poder entrar un día en Europa es, desde luego, altamente suicida. Curioso que países como Francia y Alemania, tradicionalmente poseedores de potentes visiones estratégicas, se dejen arrastrar por el ombliguismo nacionalista que impide ver más allá de sus narices. La “Grandeur” de unos y el “gigantismo” de otros deben ser las causas de esta infausta ceguera. Más el virus ideológico del vaticanismo papal, que intenta por todos los medios convertir Europa en un bastión cristiano.
Creo que Zapatero debería aquí aliarse con ingleses e italianos para crear una estrategia europeísta abierta a Turquía. Si Sarkozy no se priva de decir lo que piensa con tanto descaro, ¿por qué los que opinan lo contrario se callan? Quién calla, otorga y, en este caso, se corre el peligro de rendirse a un discurso que va contra una concepción abierta y laica de Europa.
De momento, bienvenida sea la victoria de Erdogan en Turquía.
lunes, junio 25, 2007
Blair se hace católico y la Otan mata civiles en Afganistán.
Querido bloguero, te parecerán dos noticias extravagantes y sin relación entre si. En lo primero has acertado, en lo segundo no.Desde luego, que Blair, a su edad y después de haber sido durante tantos años líder mundial con responsabilidades de altura, diga ahora que abraza el catolicismo, no sólo es extravagante sino sumamente preocupante.
Al leer que su primer acto visible de católico sería una visita al Papa, pensé: lógico, al retirarse de la política de primer plano, quiere pasar a la de segundo plano, ésa que se hace desde la sombra, amparado en instituciones, think tanks y otros inventos, como hace su colega Aznar desde la FAES. Y qué más apropiado que aliarse al poder papal, uno de los lobbies conservadores más influyentes, sobretodo tras haber manifestado sus ganas de pasar a la acción militante.
Aunque luego recapacité: ese Blair es capaz de hacerse católico por vocación, fe y convencimiento. Tal vez le corroen las culpas y sabe que los católicos lavan mejor que nadie sus pecados. O simplemente, chochea o, lo que es peor, siempre ha chocheado con sus creencias religiosas disimuladas, y ahora las saca a relucir, en un acto de venganza sutil contra la mayoría anglicana del país que le ha echado por artero y mentiroso.
O sea, que el mundo, en una de sus etapas más complejas y de difíciles transiciones, ha estado en manos de dos creyentes de los de verdad, Bush con sus visiones infantiles de Dios y Blair con su fe oculta sometida al Papa. Se comprende que las cosas vayan como van. En una época en la que los grandes monoteísmos están de capa caída y sólo persisten a base de impostaciones histéricas y saltitos al vacío, es sumamente preocupante que los líderes mundiales comulguen con uno u otro de estos monoteísmos. En este sentido, los líderes chinos e indios están a años luz de los líderes occidentales, al menos respecto a este estadio concreto de evolución mental.
La segunda noticia, las matanzas accidentales y sistemáticas de civiles a cargo de la Otan en Afganistán, noticia que gotea semanalmente en los periódicos, tiene que ver desde luego con lo de la súbita conversión de Blair, en el sentido de que es propio del fanatismo monoteísta supeditar los medios a los fines, no sólo porque la voluntad de cada Dios en particular exige sacrificios especialmente de los que no creen en él, sino porque la consecución de los fines, que es el deseo teleológico de sus planes estratégicos, está por encima de cualquier impedimento. Son los “daños colaterales” de las guerras modernas, que los americanos han puesto de moda, al resolver con bonbardeos los pequeños problemas locales –el alcalde de un pueblo que a lo mejor se resiste a no dejar de pagar a tal o cual señor de la guerra, o tal vez el soplo vago de un confidente profesional que vive de la delación...
Dicen los expertos que son “bombas inteligentes”, y así se quedan tan anchos, ellos y las opiniones públicas, pero su inteligencia debe ser del mismo tipo de la de sus líderes, incapaz de distinguir el matiz y la complejidad de lo local, obsesionados por lo global, que se ve mejor, sobretodo desde lejos, de modo que al bombardear a unos insurgentes, irremediablemente se bombardea a una aldea entera, con sus niños, mujeres y ancianos, sin que ello importe demasiado, pues se ve sólo en vídeo y desde lejos, y además los muertos pertenecen al grupo de los sacrificables. Lástima que luego algunos periódicos y periodistas nos recuerden que son seres humanos machacados impunemente por nuestros aviones y generales. En fin, es la guerra moderna, nos dirán los tecnócratas globalistas.
Yo considero que Occidente debe estar en Afganistán, y que si hay que enfrentarse a enemigos armados, sería ilógico no hacerlo. Pero en estas guerras dónde se mezcla lo antiguo con lo moderno, los medios y las formas son tanto o más importantes que los resultados estadísticos globales. El palo y la zanahoria deberían andar juntos, y la zanahoria, mimada y trabajada con el máximo detalle. Parece ser que el contingente español trabaja en esta línea. Pero si sólo habla el palo, y la zanahoria se la quedan los de siempre, es decir, los líderes locales corruptos, podrán tirar muchas bombas, pero la guerra estará perdida de antemano. Y más en un país como Afganistán, cuya población ha demostrado ser guerrera y alérgica a la sumisión.
O acaso hoy en día se crean los conflictos sin buscar su solución, y la guerra moderna sea aquélla que ni se gana ni se pierde, para no hallar jamás su fin. Lo que sin duda va de perlas a la industria de las armas. ¿Será ésa la estrategia neoconservadora? Peligrosas paradojas del presente que creo merecen ser tratadas en el Retablo de este Blog.
jueves, junio 21, 2007
¡VIVA LA FIESTA DE LOS TOROS!
En efecto, querido bloguero, soy un defensor de los toros. No sé si lo sería tan ardientemente si viviera en Madrid, Sevilla o Valencia, ciudades taurinas sin tacha, pero viviendo en Barcelona, que presume de ecologista y bienpensante y, además, se ha declarado oficialmente “antitaurina”, la verdad, sólo puedo defender a los que acuden a la Monumental para asistir a los toros.Todo eso viene a cuento a raíz de la gran fiesta taurina del pasado domingo, en la que José Tomás volvió a los ruedos y llenó la Plaza de la Monumental de Barcelona hasta la bandera.
Y es que lo que más me indigna es la falta de respeto de los antitaurinos hacia los aficionados. ¿Por qué ese odio visceral, capaz de movilizar a gente con pancartas y de manifestarse con exabruptos e improperios? Pues porque para esos detractores de la Corrida, la Fiesta de los Toros es sinónimo de españolidad.
Yo me pregunto, ¿cuántos serán los aficionados que quedan? ¿Quizás unos veinte mil asiduos posibles en Barcelona más otros muchos miles en potencia? Personas barcelonesas como las que más, aunque algunas hayan llegado del sur o de otros lares de España, y representen en general unos estilos de vida antiguos, alejados de la modernidad. ¡Pero si ésa es una de sus grandes virtudes! ¿Y por qué no tienen derecho a disfrutar de una de las costumbres más antiguas y arraigadas del país, aunque sólo sean veinte mil y no llenen un estadio de fútbol?
No se olviden que Barcelona fue una ciudad taurina de gran categoría, con tres plazas en pleno funcionamiento, algo insólito en España. Sólo tras el franquismo, y a causa del abuso que Franco hizo de los toros al identificar la Corrida con la Fiesta Nacional por excelencia, el catalanismo pasó a considerarla como lo más rancio de la vieja cultura española que, llegada la democracia, había que eliminar.
Muchas son las razones para defender la Corrida de Toros. En otro texto publicado en este blog expuse ya 10 razones, creo yo harto convincentes (ver “Defensa raonada de la Corrida de Toros”, enero 2006). De todas ellas, me quedo con la número 10, que decía así (me traduzco del catalán):
“RAZÓN 10: Si la libertad sigue siendo uno de los principios básicos de nuestra cultura, no veo porqué se tiene que prohibir esta práctica defendida, practicada y gozada por miles de personas. De la misma manera que hay libertad para jugar al fútbol, para poner una “casa de señoritas”, para importar y exportar vinos, tabacos y camisetas, para comprar y vender coches, para abrir supermercados y grandes superficies, para cazar, comerse un buen pollo o beberse una cervesa, no veo porqué no puede existir el derecho a torear o a gozar de una buena o mala Corrida de Toros, existiendo como existe la correspondiente regulación legal consensuada sobre este tema.
Tal vez el día que se haya establecido un nuevo código de relación de los humanos con los demás animales, código que se enfrente a los temas de verdad, cogiendo cómo quién dice “el toro por los cuernos”, sólo entonces, ya sin mataderos y todos vegetarianos, podríamos empezar a aceptar la renuncia a la Fiesta. Entretanto, debemos ser coherentes y aceptar el principio básico de la libertad humana, patrimonio de todos. “
No sé si habré convencido al lector. Supongo que no. En todo caso, ésta es mi sincera y modesta opinión.
domingo, junio 17, 2007
FESTIVAL DE MARIONETAS EN LISBOA
(cartel del Festival)Tuve la oportunidad de estar en Lisboa del 7 al 11 de junio para participar en el Festival Internacional de Marionetas e Formas Animadas (FIMFA LX), que organizan los dos incansables titiriteros Luis Vieira y Rute Ribeiro, del grupo A Tarumba, con la ayuda en logística y producción de la eficiente Dora Nobre, y en colaboración con el Museu da Marioneta.
Hice el viaje en compañía del artista pintor y dramaturgo de carrera Jorge Raedó (ver blog), quién aprovechó para tomar algunas imágenes de la ciudad así como en recorrer sus lugares más emblemáticos. El sábado 9 se sumó al equipo la dramaturga catalana Anaïs Schafft, buena amiga de Jorge, con ganas también de conocer Lisboa.
Hacía unos tres años que no estaba en esta ciudad que conozco bien, pues viví en ella año y medio durante los insólitos meses que duró la Revolución de los Claveles, en los años 1974 y 75. No hay que decir que desde aquel lejano entonces hasta hoy, la ciudad ha cambiado mucho, para bien y para mal, como sucede con todas las ciudades europeas entregadas a las inevitables metamorfosis de la modernidad.
Mejora del transporte y new look.
En la actualidad, Lisboa ofrece unos servicios al cliente –me refiero al cliente turístico– realmente excelentes. De entrada, los medios de transporte han mejorado mucho –como el flamante nuevo metro con estaciones y vagones de diseño muy bien iluminados (lo que no ocurre en otras ciudades como Barcelona, siempre tan exagerada en watios subterráneos), con sistemas de entrada y salida eficientes, precios asequibles y opciones variables de billete según la duración de la estancia, etc. A destacar la nueva estación del Chiado con sus largas escaleras y túneles rampantes, por lo visto obra del arquitecto Álvaro Siza, provista de una iluminación excelente y de un techo abovedado maravillosamente cubierto de pequeñas piezas blancas de cerámica, imitando creo las primeras estaciones del metro de París.
(pase del metro comprado para 5 días)
Me sorprendió que la tarjetita que sirve para entrar y salir automáticamente del metro, de color azul y muy manejable, llevara la silueta del poeta Pessoa, con su nombre escrito, y que el rectangulito dónde se hallan inscritos los datos digitalizados fuera una etiqueta con el nombre de la Rua Garret, la famosa callecita del Chiado en cuyo extremo final se encuentra el Café Brasileira. Es decir, las autoridades han optado por el reclamo turístico literario, al convertir a Fernando Pessoa en una figura-icono con la que identificar Lisboa. Una idea para algunos quizás detestable, pero que yo considero inteligente y muy saludable, pues amplía el campo del abanico turístico, hasta hace poco centrado exclusivamente en el Fado, el Gallo portugués, el Porto y el Vinho Verde, y en la Virgen de Fátima.
Otra innovación, a mi entender afortunada, es la incorporación del Tranvía como icono turístico: se le ve reproducido de muy distintas formas y tamaños, y aparece en camisetas, copas, vasos, ceniceros, bolitas de cristal con nieve, pañuelos, bandejas, azulejos y cuadros (tengo que reconocer que compré bastantes de estos objetos, ante el reclamo de tan magníficos souvenirs). Creo que la combinación Tranvía-Pessoa ilustra perfectamente el nuevo perfil turístico escogido por los responsables lisboetas, en su afán por colocar la ciudad en el ránking de las ciudades más visitadas de Europa. Si Barcelona optó en su día por el eje arquitectónico constituído por Gaudí al frente y los nuevos diseñadores urbanísticos en la cola, Lisboa ha optado por el eje Fados-Tranvía-Pessoa-Siza, no tan llamativo desde el punto de vista de la atracción de masas (especialmente chino-japonesas), pero sí más elegante, en busca quizás de un perfil de turista más culto y refinado, que sin duda debe existir.La explotación turística del Tranvía no sólo consiste en su reproducción fetichista sino también en su uso directo como medio de transporte: en efecto, se mantienen las líneas clásicas –aunque han desaparecido muchas, todo hay que decirlo– , como la que parte de Martin Moniz, sube a Graça, bordea Alfama, baja por la Sé, cruza la Baixa, sube hasta Praça Comoes, sigue por Bairro Alto, se acerca a San Bento y aterriza en el magnífico Parque da Estrela, o los que van en línea recta de Praça do Comerço hasta Belém. Es posible incluso alquilar un Tranvía para grupos: los ves pasar llenos de turistas y no se detienen en las paradas, lo que produce un cierto desasosiego a los que esperan pacientemente la llegada del de verdad. Esto ha creado una nueva generación de conductores jóvenes que substituyen a los viejos de antes y que porporcionan una imagen de juventud y colorido al Tranvía (pues muchos de los conductores suelen ser inmigrantes de color) muy atractiva.
Vitalidad del Chiado, Bairro Alto, Alfama y Castelo.
Se puede decir que desde el Rossio y Praça Figueira, con sus extensiones naturales hacia el Tajo (las ruas perpendiculares de la Baixa establecidas por el Marqués de Pombal después del terremoto de 1755) y hacia la Avenida da Libertade, las zonas más vitales (y turísticas) de Lisboa parten precisamente de dicho centro nuclear hacia las alturas: unas hacia el Chiado y Bairro Alto, otras hacia Alfama, Castelo y Graça.
(estatua de Fernando Pessoa en la terraza del Brasileira)
El Chiado es el paraíso del turista tranquilo y burgués que sólo busca tranquilidad, buenas fotografías, un adecuado surtido de tiendas y terrazas concurridas. Todo aquí es ejemplar y equilibrado, desde la magnífica reconstrucción de los famosos Almacenes do Chiado (obra de Alvaro Siza), la discreta peatonización de la calle Garret, la subida por el ascensor que te lleva directamente desde la Baixa al Convento do Carmo, el perfumado y tranquilo Largo do Carmo, el concurrido Largo do Chiado dónde se encuentra el Café Brasileira con la estatua de Fernando Pessoa compartiendo una “bica” (nombre popular del café) con los demás clientes de la terraza (y dónde los forofos del poeta pueden fotografiarse sentados en su falda), la Praça Camoes, etc.
De allí se extiende el Bairro Alto, lugar emblemático de la noche lisboeta, en el que se encuentran los bebederos para la juventud, la cual suele ocupar las calles llenándolas de jolgorio y de un fuerte olor a cerveza. Hay bastantes Casas de Fados en esas callecitas, muy turísticas aunque con artistas siempre correctos y recomendables, en las que los incautos suelen dejarse desplumar por los avispados camareros –cómo nos ocurrió a Jorge y a mi, atrapados por la euforia del vino sumado al Fado, tras la primera noche de función.
Subiendo de la Baixa hacia el otro lado, llegamos a la Sé, la vieja catedral lisboeta. Por cierto, que descubrimos allí un pequeño restaurante, bastante conocido por lo visto, llamado “Estrela da Sé”, muy recomendable por sus precios, su fantástico plato de bacalao asado (a tiras, sin pizca de espinas y nada aceitoso, con huevo, patatas y perejil todo troceado), su postre “do convento” hecho con cabello de ángel, sus reservados antiguos de madera y una decoración que no ha cambiado para nada en los últimos cien años.
Allí empieza el barrio de Alfama, que por las noches se llena de amantes del Fado y de noctámbulos ansiosos de encontrar rincones poéticos y “típicos”. Conozco dos lugares recomendables: El Clube do Fado y A Parreirinha de Alfama, ambos excelentes para escuchar a buenos cantantes de Fados. No los visité en esta ocasión, pues mi acompañante tuvo suficiente con una única sesión en el Bairro Alto.
Pero si se sigue la ruta del tranvia, llega uno al Largo de Santa Luzia y al Largo das Portas do Sol, buenos miradores para el Tajo y la misma Alfama que se desparrama hacia abajo como un tapiz urbano suspendido sobre el río. Desde allí, sólo hay que subir un poco por las empinadas callejuelas hasta llegar al Castelo. Fantásticas vistas de Lisboa le esperan al visitante. Y un lugar tranquilo, muy bien ajardinado, dónde reposar, hacer buenas fotografías, tomar el sol o esconderse bajo la sombra de un árbol. Pero lo más interesante sin duda alguna son las pequeñas tiendas más algun restaurante que se encuentran antes de entrar en el Castelo. Tiendas magníficas repletas de objetos que sintetizan las quintaesencias más entrañables y horteras de Lisboa y de lo portugués, los cuales le atraerán y le obligarán a gastar su dinero, si sufre, como yo, de este gusto por la extravagancia sintética del souvenir.
Los más atrevidos, tras visitar el Castelo, subirán por la Calçada de Graça y alcanzarán la terraza que hay delante de la iglesia del mismo nombre (muy recomendable su visita): un lugar ideal para descansar, tomar un café en la terraza de un chiringuito muy bien surtido, o simplemente sentarse en un banco y contemplar la vista de otras zonas de Lisboa, como la que se extiende por encima de Martin Moniz y que está dominada por la gran superficie del Hospital de Sao José.
Estas rutas, que he descrito con un cierto aire displicente, tienen para mi un profundo significado sentimental, pues en todos estos lugares he vivido momentos mágicos, tremendos y dramáticos en distintas fases de mi vida, los cuales están inscritos en las piedras, los adoquines y en las paredes de sus casas y edificios emblemáticos, algunos caídos, otros iguales que siempre. Momentos que durante esta visita de junio han revivido en mi memoria e imaginación, duplicando y triplicando los distintos planos visuales de la ciudad, de modo que en vez de cinco días, en realidad me parece haber estado una o dos semanas, aunque esta ilusión, bonita pero falsa, sólo sea eso, una mera ilusión.
Lo que más he añorado son los cafés que ya no existen y en los que tantas horas consumí, como el magnífico Café de Lisboa, en la Baixa, o el Café Palladium, al inicio de la Avenida da Libertade. Pero no soy yo persona que se deje llevar por la nostalgia. He quedado satisfecho con pasar unas cuantas horas en el Café Nicola del Rossio, visitar el Brasileira ni que sea como pequeña obligación impulsiva e irreprimible, o desayunar en la inevitable Suiça. Pero la terraza del Largo do Carmo ha sido un descubrimiento que desconocía, y sentarme en el café que hay en el Parque da Estrela fue una maravilla de paz e inspiración.
Lo más negativo: el Largo do Intendente, esta pequeña placita que está a la altura de la parada de metro Intendente en Almirante Reis. Allí está la mejor tienda de cerámica de Lisboa (todavía en pie, pero con las paredes algo carcomidas por el tiempo). La placita y sus alrededores eran antiguamente un lugar de nobles prostíbulos populares, poblados por señoras y señoritas muchas de ellas provistas de gafas (detalle curioso que pudimos comprobar en una visita que hicimos en 1974 Rafael Sender, Mariona Masgrau y yo mismo), todas muy entrañables y portuguesas de antes. Pues bien, el Largo do Intendente es hoy en día un lugar extremadamente degradado y casi diría que peligroso, ocupado por personajes depauperados, muchos en estado de deshaucio humano, carne prostibularia minada por la pobreza y la enfermedad.
Los antiguos barrios populares da Moureria y Costa do Castelo, situados en la zona popularmente llamada de Socorro (¡qué nombre más afortunado!) tienen hoy un aspecto cutre y abandonado, que contrasta con la imagen turística de sus barrios vecinos alrededor del castillo. Todavía no han llegado en ellos los nuevos “buscadores de oro” urbanos, con sus inversiones, sus compras y restauraciones. Son las dos caras de la moneda: junto a la imagen rica y risueña, la depauperada y tristona del subdesarrollo. Con ello Lisboa se pone al día y prefigura uno de los futuros posibles (o más bien, presentes) de Europa.
Las funciones y el Festival.
Debo decir que fui invitado para hacer dos funciones del espectáculo “A Dos Manos” (un clásico mío que llevo desde hace años y que me ha permitido viajar por todo el mundo –menos por Latinoamérica–, motivo por el cual a veces lo llamo mi “pasaporte”) en el Teatro Trinidade.
(montando " A dos Manos" en el Teatro Trinidade. Foto Jorge Raedó)
El Chiado es el paraíso del turista tranquilo y burgués que sólo busca tranquilidad, buenas fotografías, un adecuado surtido de tiendas y terrazas concurridas. Todo aquí es ejemplar y equilibrado, desde la magnífica reconstrucción de los famosos Almacenes do Chiado (obra de Alvaro Siza), la discreta peatonización de la calle Garret, la subida por el ascensor que te lleva directamente desde la Baixa al Convento do Carmo, el perfumado y tranquilo Largo do Carmo, el concurrido Largo do Chiado dónde se encuentra el Café Brasileira con la estatua de Fernando Pessoa compartiendo una “bica” (nombre popular del café) con los demás clientes de la terraza (y dónde los forofos del poeta pueden fotografiarse sentados en su falda), la Praça Camoes, etc.De allí se extiende el Bairro Alto, lugar emblemático de la noche lisboeta, en el que se encuentran los bebederos para la juventud, la cual suele ocupar las calles llenándolas de jolgorio y de un fuerte olor a cerveza. Hay bastantes Casas de Fados en esas callecitas, muy turísticas aunque con artistas siempre correctos y recomendables, en las que los incautos suelen dejarse desplumar por los avispados camareros –cómo nos ocurrió a Jorge y a mi, atrapados por la euforia del vino sumado al Fado, tras la primera noche de función.
Subiendo de la Baixa hacia el otro lado, llegamos a la Sé, la vieja catedral lisboeta. Por cierto, que descubrimos allí un pequeño restaurante, bastante conocido por lo visto, llamado “Estrela da Sé”, muy recomendable por sus precios, su fantástico plato de bacalao asado (a tiras, sin pizca de espinas y nada aceitoso, con huevo, patatas y perejil todo troceado), su postre “do convento” hecho con cabello de ángel, sus reservados antiguos de madera y una decoración que no ha cambiado para nada en los últimos cien años.
Allí empieza el barrio de Alfama, que por las noches se llena de amantes del Fado y de noctámbulos ansiosos de encontrar rincones poéticos y “típicos”. Conozco dos lugares recomendables: El Clube do Fado y A Parreirinha de Alfama, ambos excelentes para escuchar a buenos cantantes de Fados. No los visité en esta ocasión, pues mi acompañante tuvo suficiente con una única sesión en el Bairro Alto.
Pero si se sigue la ruta del tranvia, llega uno al Largo de Santa Luzia y al Largo das Portas do Sol, buenos miradores para el Tajo y la misma Alfama que se desparrama hacia abajo como un tapiz urbano suspendido sobre el río. Desde allí, sólo hay que subir un poco por las empinadas callejuelas hasta llegar al Castelo. Fantásticas vistas de Lisboa le esperan al visitante. Y un lugar tranquilo, muy bien ajardinado, dónde reposar, hacer buenas fotografías, tomar el sol o esconderse bajo la sombra de un árbol. Pero lo más interesante sin duda alguna son las pequeñas tiendas más algun restaurante que se encuentran antes de entrar en el Castelo. Tiendas magníficas repletas de objetos que sintetizan las quintaesencias más entrañables y horteras de Lisboa y de lo portugués, los cuales le atraerán y le obligarán a gastar su dinero, si sufre, como yo, de este gusto por la extravagancia sintética del souvenir.
Los más atrevidos, tras visitar el Castelo, subirán por la Calçada de Graça y alcanzarán la terraza que hay delante de la iglesia del mismo nombre (muy recomendable su visita): un lugar ideal para descansar, tomar un café en la terraza de un chiringuito muy bien surtido, o simplemente sentarse en un banco y contemplar la vista de otras zonas de Lisboa, como la que se extiende por encima de Martin Moniz y que está dominada por la gran superficie del Hospital de Sao José.
Estas rutas, que he descrito con un cierto aire displicente, tienen para mi un profundo significado sentimental, pues en todos estos lugares he vivido momentos mágicos, tremendos y dramáticos en distintas fases de mi vida, los cuales están inscritos en las piedras, los adoquines y en las paredes de sus casas y edificios emblemáticos, algunos caídos, otros iguales que siempre. Momentos que durante esta visita de junio han revivido en mi memoria e imaginación, duplicando y triplicando los distintos planos visuales de la ciudad, de modo que en vez de cinco días, en realidad me parece haber estado una o dos semanas, aunque esta ilusión, bonita pero falsa, sólo sea eso, una mera ilusión.
Lo que más he añorado son los cafés que ya no existen y en los que tantas horas consumí, como el magnífico Café de Lisboa, en la Baixa, o el Café Palladium, al inicio de la Avenida da Libertade. Pero no soy yo persona que se deje llevar por la nostalgia. He quedado satisfecho con pasar unas cuantas horas en el Café Nicola del Rossio, visitar el Brasileira ni que sea como pequeña obligación impulsiva e irreprimible, o desayunar en la inevitable Suiça. Pero la terraza del Largo do Carmo ha sido un descubrimiento que desconocía, y sentarme en el café que hay en el Parque da Estrela fue una maravilla de paz e inspiración.
Lo más negativo: el Largo do Intendente, esta pequeña placita que está a la altura de la parada de metro Intendente en Almirante Reis. Allí está la mejor tienda de cerámica de Lisboa (todavía en pie, pero con las paredes algo carcomidas por el tiempo). La placita y sus alrededores eran antiguamente un lugar de nobles prostíbulos populares, poblados por señoras y señoritas muchas de ellas provistas de gafas (detalle curioso que pudimos comprobar en una visita que hicimos en 1974 Rafael Sender, Mariona Masgrau y yo mismo), todas muy entrañables y portuguesas de antes. Pues bien, el Largo do Intendente es hoy en día un lugar extremadamente degradado y casi diría que peligroso, ocupado por personajes depauperados, muchos en estado de deshaucio humano, carne prostibularia minada por la pobreza y la enfermedad.
Los antiguos barrios populares da Moureria y Costa do Castelo, situados en la zona popularmente llamada de Socorro (¡qué nombre más afortunado!) tienen hoy un aspecto cutre y abandonado, que contrasta con la imagen turística de sus barrios vecinos alrededor del castillo. Todavía no han llegado en ellos los nuevos “buscadores de oro” urbanos, con sus inversiones, sus compras y restauraciones. Son las dos caras de la moneda: junto a la imagen rica y risueña, la depauperada y tristona del subdesarrollo. Con ello Lisboa se pone al día y prefigura uno de los futuros posibles (o más bien, presentes) de Europa.
Las funciones y el Festival.
Debo decir que fui invitado para hacer dos funciones del espectáculo “A Dos Manos” (un clásico mío que llevo desde hace años y que me ha permitido viajar por todo el mundo –menos por Latinoamérica–, motivo por el cual a veces lo llamo mi “pasaporte”) en el Teatro Trinidade.
(montando " A dos Manos" en el Teatro Trinidade. Foto Jorge Raedó)
Todo un lujo, pues este teatro es uno de los más nobles y emblemáticos de Lisboa, situado a dos pasos del Largo do Carmo y del Chiado, muy cerca de dónde debería estar el legendario Teatro do Bairro Alto, dónde Antonio José da Silva, más conocido como O Judeu, estrenó sus óperas de marionetas en el siglo XVIII, antes de que el terremoto de 1755 destruyera el teatro y todo vestigio de sus títeres y máquinas teatrales –y antes de que la Inquisición quemara vivo a O Judeu en uno de sus últimos Autos de Fe.Claro que las actuaciones no eran en el escenario grande del Trinidade sino en su Sala Estudio, situada en las alturas del teatro, con una capacidad para sesenta espectadores aunque muy bien acondicionada para el tipo de espectáculo que es “A Dos Manos”.
Pude ver allí al grupo francés OM PRODUCK con el robot-espectáculo o el espectáculo-robot “Ça vous regarde”, de Michel Ozeray y Kamal Hamadache. Ideal para el espacio, pues sólo requería de un círculo de unos veinte o treinta espectadores en cuyo centro el personaje robot se movía e interactuaba con el público. Y la verdad es que el espectáculo me gustó y gustó mucho a los presentes: no todos los días es posible ver un títere abstracto tan magistralmente articulado por medios mecánicos a través de ordenadores, y que con la ayuda de una inteligente banda sonora y un delicado juego de luces, sorprende, maravilla e interactúa con los espectadores que lo rodean. ¿Títere, robot, máquina, juguete…? Qué importa lo que era si tenía vida y los allí presentes proyectábamos en él nuestras dudas, suposiciones, imágenes e interrogantes. Cosechó muchos aplausos y el respetable se fue con ojos brillantes y soñadores.
Las funciones de “A Dos Manos” salieron redondas las dos que estaban programadas en el Trinidade y en ambas se llenó la sala hasta la bandera –o sea, las sesenta sillas. Recibí muchos aplausos y parabienes, vino la crítica, y asistió también en la segunda el música Joao Torre do Valle, intérprete de guitarra portuguesa que conocí en Macao y que estuvo actuando junto con Fernando Alvim en el Teatro Malic un par de veces con dos cantantes de Fados. Fue un placer saludarle. Mi amigo Fernando Alvim no pudo asistir por problemas de salud.
Del Festival, pocas cosas más pude presenciar, pero las que vi (dos) me gustaron ambas.
Para empezar, la rusa de origen siberiano Olga Alexandrova, que actuó en la sala capilla del Museo de la Marioneta (después hablaré de este magnífico Museo, pues merece un capítulo aparte). Su espectáculo reproducía en realidad el espíritu de viejos ritos siberianos de raíces milenarias, relacionados con la cultura chamánica. Consistía en la escenificación de tres momentos de la vida humana tratados como bodas: el nacer, el aparejamiento y el morir. Con el recurso de un vestido que sintetizaba y reunía elementos simbólicos y tradicionales del folclor Udmurt, más el uso de un tambor, dos muñecos y algunos pocos elementos naturales más (arena, una madera...), Olga Alexandrova consiguió hacernos entrar en un mundo exótico aunque lejanamente conocido, al ser el propio de las culturas humanas preneolíticas, cuando nuestros ancestros viajaban en grandes grupos unidos a los rebaños de renos y dibujaban en las cuevas imágenes de mamuts, bisontes, caballos, osos... El espectáculo, de una ingenuidad desarmante y a la vez teatralmente muy elaborado, consiguió cautivar al público y hacernos partícipes de su espíritu iniciático y lleno de simbología, extraordinaria síntesis depurada de miles de años de historia humana.
El otro espectáculo fue más bien un divertimento de calle a cargo del actor francés Serge Boulier, miembro solista del grupo Bouffou Théâtre. Presentó su Kitch Club, un cabaret sofisticadísimo hecho de pequeños gags y sostenido únicamente por las expertas manos del manipulador, por sus juegos gestuales y de palabras, y por pequeños personajillos definidos por un subido Kitch estilístico. El strip-tease de una cursi pero muy sensual muñequita Barbie (cuyas braguitas eran extraídas con suma delicadeza mediante unas pequeñas pinzas), los perritos sabios, o el coro final de Cancán, fueron algunos de sus números más brillantes. Serge Boulier mantuvo siempre al público entregado a sus labores y cosechó abundantes bravos y aplausos de los allí reunidos.
Los interesados en saber más del Festival, pueden consultar la página web http://www.tarumba.org/internat.htm, dónde hallarán el programa completo.
El C.A.Ma y A Tarumba.

(fachada del C.A.Ma)
Toca ahora hablar de los dos titiriteros que dirigen el Festival y que son asimismo artífices directos del denominado C.A.Ma o Centro das Artes da Marioneta, e, indirectamente, del Museu da Marioneta.
Con las siglas C.A.Ma se define el proyecto que Luis Vieira y Rute Ribeiro, fundadores y directores del grupo A Tarumba, están desarrollando para la creación de un Centro dedicado a las Artes de la Marioneta. Instalado junto al Museu da Marioneta –de hecho, ocupa partes del mismo edificio del Convento das Bernardas, sede del Museu–, el C.A.Ma consiste en un pequeño e íntimo espacio de exhibición, más otro local dónde se ubica un fondo de documentación y de programación abierto al público y desde dónde piensan editar publicaciones periódicas relacionadas con el tema. Busca también desarrollar nuevas acciones artísticas y despertar el interés de los artistas contemporáneos por el mundo interdisciplinar y creativo de la marioneta, lo que repercutiría también en la captación de un público nuevo y joven.
En realidad, Luís Vieira y Rute Ribeiro persiguen, con A Tarumba, dotarse de tres herramientas básicas que permitan consolidar su proyecto y asentarse en el tejido artístico y cultural de la ciudad:
1- la misma compañía con sus espectáculos de creación, que presentan tanto en Portugal como en los Festivales Internacionales de Marionetas del Mundo,
2- el FIMFA Lx o Festival Internacional de Marionetas e Formas Animadas, que tiene lugar durante el mes de mayo y junio en Lisboa, y del que son directores artísticos,
3- y el C.A.Ma, dedicado a la formación e investigación, amén de funcionar como Centro de Documentación y Difusión.
Objetivos que gracias a sus altas dosis de voluntad y a un “savoir faire” fruto de la humildad, del trabajo silencioso del creador y de una inteligente visión estratégica, sin duda están en camino de realizarse. La cercanía y la complicidad que tienen con el Museu da Marioneta garantizan por otro lado la viabilidad del proyecto, al estar sustentado por una institución oficial, abierta, original y creativa.
El Museu da Marioneta.

Con las siglas C.A.Ma se define el proyecto que Luis Vieira y Rute Ribeiro, fundadores y directores del grupo A Tarumba, están desarrollando para la creación de un Centro dedicado a las Artes de la Marioneta. Instalado junto al Museu da Marioneta –de hecho, ocupa partes del mismo edificio del Convento das Bernardas, sede del Museu–, el C.A.Ma consiste en un pequeño e íntimo espacio de exhibición, más otro local dónde se ubica un fondo de documentación y de programación abierto al público y desde dónde piensan editar publicaciones periódicas relacionadas con el tema. Busca también desarrollar nuevas acciones artísticas y despertar el interés de los artistas contemporáneos por el mundo interdisciplinar y creativo de la marioneta, lo que repercutiría también en la captación de un público nuevo y joven.
En realidad, Luís Vieira y Rute Ribeiro persiguen, con A Tarumba, dotarse de tres herramientas básicas que permitan consolidar su proyecto y asentarse en el tejido artístico y cultural de la ciudad:
1- la misma compañía con sus espectáculos de creación, que presentan tanto en Portugal como en los Festivales Internacionales de Marionetas del Mundo,
2- el FIMFA Lx o Festival Internacional de Marionetas e Formas Animadas, que tiene lugar durante el mes de mayo y junio en Lisboa, y del que son directores artísticos,
3- y el C.A.Ma, dedicado a la formación e investigación, amén de funcionar como Centro de Documentación y Difusión.
Objetivos que gracias a sus altas dosis de voluntad y a un “savoir faire” fruto de la humildad, del trabajo silencioso del creador y de una inteligente visión estratégica, sin duda están en camino de realizarse. La cercanía y la complicidad que tienen con el Museu da Marioneta garantizan por otro lado la viabilidad del proyecto, al estar sustentado por una institución oficial, abierta, original y creativa.
El Museu da Marioneta.

(fachada del Museo)
Ha sido una total sorpresa para mi visitar este museo que ha encontrado en el Convento das Bernardas (un viejo y maravilloso convento recién restaurado por el Ayuntamiento de Lisboa) el lugar ideal para exhibir sus magníficas colecciones y desarrollar elaborados programas de talleres, funciones y visitas.
El artífice de este pequeño milagro –tener un museo moderno, dinámico y bien organizado– es su actual directora, Maria José Machado Santos, quién se ha tomado muy en serio el proyecto del mismo. Para ello se ha rodeado de un equipo consistente en ocho mujeres y un único representante del género masculino –tal vez para las labores de carga y arrastre del material–, lo que demuestra su inteligencia y explica que todo funcione tan bien. Y lo digo por experiencia: a causa de una desafortunada pérdida de una maleta del grupo danés Sofie Krog Teater, y ante la necesidad de cubrir un hueco en la programación del Festival, tuve la oportunidad de realizar una tercera actuación en la sede del Museo, una magnífica capilla convertida en teatro. Y la verdad es que todo funcionó tan a la perfección y con un trato tan exquisito, que sólo pueden salir de mi boca palabras de elogio y sinceros parabienes.
(la capilla teatro del Museo)
El artífice de este pequeño milagro –tener un museo moderno, dinámico y bien organizado– es su actual directora, Maria José Machado Santos, quién se ha tomado muy en serio el proyecto del mismo. Para ello se ha rodeado de un equipo consistente en ocho mujeres y un único representante del género masculino –tal vez para las labores de carga y arrastre del material–, lo que demuestra su inteligencia y explica que todo funcione tan bien. Y lo digo por experiencia: a causa de una desafortunada pérdida de una maleta del grupo danés Sofie Krog Teater, y ante la necesidad de cubrir un hueco en la programación del Festival, tuve la oportunidad de realizar una tercera actuación en la sede del Museo, una magnífica capilla convertida en teatro. Y la verdad es que todo funcionó tan a la perfección y con un trato tan exquisito, que sólo pueden salir de mi boca palabras de elogio y sinceros parabienes.
(la capilla teatro del Museo)Cabe decir que este museo nace de un primer impulso desarrollado por la compañía Os Bonecos de Sao Lorenzo e o Diabo, creada por la constructora de títeres Helena Vaz y el músico José Alberto Gil, quiénes abrieron con anterioridad una primera versión del museo en la zona do Castelo, al que llamaron Museo Nacional da Marioneta. De hecho, las marionetas de este grupo constituyen uno de los platos fuertes de la colección del actual museo, pues Helena Vaz es una constructora que elabora cada marioneta como si fuera una obra de arte en si, como muy bien puede apreciarse en las salas que se le dedican.
El otro plato fuerte de la colección son los títeres y retablos de varios marionetistas portugueses de los que, si no fuera por el museo, se sabría bien poco: Henrique Delgado, la familia Duarte, Joaquim Pinto, Manuel Rosado y Antonio Dias. Entregadas generaciones de titiriteros que llegaron a disponer de compañías compuestas por varios titiriteros y ¡orquestas de hasta cinco y seis músicos! Tampoco podían faltar los internacionalmente conocidos Bonecos de Santo Aleixo, hoy puestos en escena por los actores del Centro Cultural de Évora. Igualmente importante es la presencia del Teatro de Mestre Gil, creado por Augusto de Santa Rita, poeta y hermano de quién fue uno de los grandes pintores futuristas de Portugal, Santa Rita pintor, gran amigo de Fernando Pessoa.
Y para acabar con las marionetas portuguesas, dos figuras femeninas que marcaron el teatro de títeres de los años cincuenta y sesenta: Lilia da Fonseca, artífice del conocido Teatro de Branca-Flor, y Lena Perestrelo con su Teatro de Bonifrates.
Completan estas colecciones otras de marionetas y siluetas procedentes de la China, la India, Indonesia, Birmania, el Bunraku japonés, los Pupi sicilianos, los Mamulengos de Brasil, el Punch and Judy, varios magníficos Polichinelas franceses...
Como puede apreciarse, está lo esencial para entender la evolución y la realidad de un género que cabe situar en los orígenes del teatro y cuyos inicios se confunden con los primeros pasos de las más señeras civilizaciones humanas.
A Igreja e Convento de Sao Domingos de Lisboa.

El otro plato fuerte de la colección son los títeres y retablos de varios marionetistas portugueses de los que, si no fuera por el museo, se sabría bien poco: Henrique Delgado, la familia Duarte, Joaquim Pinto, Manuel Rosado y Antonio Dias. Entregadas generaciones de titiriteros que llegaron a disponer de compañías compuestas por varios titiriteros y ¡orquestas de hasta cinco y seis músicos! Tampoco podían faltar los internacionalmente conocidos Bonecos de Santo Aleixo, hoy puestos en escena por los actores del Centro Cultural de Évora. Igualmente importante es la presencia del Teatro de Mestre Gil, creado por Augusto de Santa Rita, poeta y hermano de quién fue uno de los grandes pintores futuristas de Portugal, Santa Rita pintor, gran amigo de Fernando Pessoa.
Y para acabar con las marionetas portuguesas, dos figuras femeninas que marcaron el teatro de títeres de los años cincuenta y sesenta: Lilia da Fonseca, artífice del conocido Teatro de Branca-Flor, y Lena Perestrelo con su Teatro de Bonifrates.
Completan estas colecciones otras de marionetas y siluetas procedentes de la China, la India, Indonesia, Birmania, el Bunraku japonés, los Pupi sicilianos, los Mamulengos de Brasil, el Punch and Judy, varios magníficos Polichinelas franceses...
Como puede apreciarse, está lo esencial para entender la evolución y la realidad de un género que cabe situar en los orígenes del teatro y cuyos inicios se confunden con los primeros pasos de las más señeras civilizaciones humanas.
A Igreja e Convento de Sao Domingos de Lisboa.

(interior de la Iglesia de Sao Domingos. Foto de Jorge Raedó)
Y termino mi crónica lisboeta con la mención de esta iglesia situada en el centro de Lisboa, es decir, en el mismo Rossio, cuya visita impresiona a quienquiera se digne entrar en ella. La causa de esta tremenda impresión es de orden estético, y consiste básicamente en la restauración que se hizo hace pocos años de su interior, tras un incendio ocurrido en 1959 (de hecho, una primera versión de la iglesia ya fue destruída en 1755 por el terremoto y reconstruída años después). Tras quedar terriblemente afectada, con las piedras y las hermosas columnas carcomidas por las llamas, hubo una primera reacción restauratoria en taparlo todo, de modo que no se viera la acción del fuego, que para los católicos huele siempre a azufre. Pero cuando hace unos años se decidió restaurarla de nuevo, se tomó la sabia e insólita decisión de dejar a la vista la estructura pétrea del edificio tal como había quedado, y el resultado es realmente deslumbrante.
No sólo se ve en toda su magnitud el efecto devastador de las llamas en la sólida piedra, sino que se consigue la imagen impactante de un interior de iglesia vista como si se hallara sumergida bajo el mar, pues la erosión del fuego recuerda a veces la del agua, ambos elementos tan diferentes pero tan parecidos en su acción destructora: el primero por el ardor de sus prisas infernales, el segundo por el paciente pero implacable paso del tiempo. El barroco desnudado de sus adornos típicos de madera y oropel, se hace mil veces más barroco en la iglesia de Sao Domingos de Lisboa, gracias a las ondulaciones de sus columnas carcomidas, a los lametones de las llamas en las altas paredes de piedra o a las negruras todavía visibles en algunas partes por la acción del fuego. Curioso saber que en esta iglesia se reunía el tribunal de la Inquisición para mandar al fuego a herejes y judíos...

No sólo se ve en toda su magnitud el efecto devastador de las llamas en la sólida piedra, sino que se consigue la imagen impactante de un interior de iglesia vista como si se hallara sumergida bajo el mar, pues la erosión del fuego recuerda a veces la del agua, ambos elementos tan diferentes pero tan parecidos en su acción destructora: el primero por el ardor de sus prisas infernales, el segundo por el paciente pero implacable paso del tiempo. El barroco desnudado de sus adornos típicos de madera y oropel, se hace mil veces más barroco en la iglesia de Sao Domingos de Lisboa, gracias a las ondulaciones de sus columnas carcomidas, a los lametones de las llamas en las altas paredes de piedra o a las negruras todavía visibles en algunas partes por la acción del fuego. Curioso saber que en esta iglesia se reunía el tribunal de la Inquisición para mandar al fuego a herejes y judíos...

(Igreja do Carmo)
De alguna manera, se ha seguido aquí el mismo criterio que el aplicado en el Convento do Carmo, junto al Chiado, cuando su magnífica iglesia fue devastada por el terremoto de 1755: en vez de reconstruirla, se prefirió dejarla tal como estaba, con sus nervios, columnas y arcos todavía en pie, pero sin techo alguno. Tal vez la inclinación portuguesa por el elemento nostálgico y la melancolía, tópico parece ser bastante ajustado a la realidad –y del que tanto jugo turístico le saben extraer los naturales del país–, explique esa tendencia a la timidez restauratoria, como si la capital del Fado, además de los clubes y restaurantes destinados a su culto, necesitara el añadido de importantes monumentos de piedra consagrados a la Saudade.
Quién quiera anticiparse a la Historia y ver una imagen simbólica y post-apocalíptica del futuro de la Religión Católica, nada mejor que acudir a la susodicha iglesia de Sao Domingos y dejarse llevar por la doble visión de los tiempos superpuestos. Para mi, uno de los más atractivos e impactantes rincones de lisboa.
Quién quiera anticiparse a la Historia y ver una imagen simbólica y post-apocalíptica del futuro de la Religión Católica, nada mejor que acudir a la susodicha iglesia de Sao Domingos y dejarse llevar por la doble visión de los tiempos superpuestos. Para mi, uno de los más atractivos e impactantes rincones de lisboa.
viernes, junio 15, 2007
TEATRO TINGLADO, de México, en La Puntual
Los tres miembros del Tinglado delante de La Puntual.
Cumpliendo con mis deberes de “crítico residente” de La Puntual, puntualmente acudí al teatro de Eugenio Navarro a mediados del pasado mes de mayo para ver el espectáculo “Informe Negro” del grupo mejicano TEATRO TINGLADO, un “Thriller cómico de teatro de guiñol para adultos” de Francisco Hinojosa.
Había oído hablar de este grupo, formado por los titiriteros Rolando García y Pablo Cueto, conocido en los circuitos de los Festivales de Títeres de España y europeos, pero nunca tuve la oportunidad de ver sus espectáculos. Y la verdad es que agradecí esta ignorancia, pues así tuve la suerte de disfrutar por primera vez de un magnífico espectáculo, nuevo para mi, aunque lleve ya varios años en cartel.
INFORME NEGRO es uno de estos espectáculos de títeres dotados de una acusada personalidad, felizmente logrado y que sin duda marcó para siempre el estilo y la trayectoria del grupo. También pienso que debe haber abierto e inspirado líneas de actuación en otros titiriteros, tal es la acumulación de recursos, trucos, gags y ocurrencias mil que posee la obra.
El protagonista es Tom, alias de Tomás Sanabria, típico detective urbano que vive solo en su apartamento aunque estrechamente atado al cordón umbilical de su madre –que en la obra se transforma en el cordón del hilo telefónico que mantiene a ambos unidos. Con lo dicho se adivina que entre madre e hijo existe una relación estrecha y no siempre demasiado sana, aunque muy normal por otro lado, pues es propio que en los pueblos de profundas tradiciones machistas, como lo son el mejicano y el español, los grandes machos suelan tener retorcidos asuntos pendientes con la madre que los parió.
El argumento, que se apoya básicamente en la susodicha relación umbilical, contiene otros elementos propios del género: asesinos, asesinatos, narcotraficantes, novias calenturientas y paisajes callejeros más los interiores cutres del mismo apartamento de Tom y otros de la historia. Pero lo importante de todo ello es, de entrada, el meneo intrigante a través del cual se mueve Tom, un exquisito ejercicio de manipulación que centra la obra y el personaje, y que constituye uno de los logros más aplaudidos del espectáculo. Luego, los constantes juegos de palabra que llevan al absurdo los tópicos del género y que son una auténtica delicia y un constante desternillarse de risa del público. El teléfono centra buena parte de la acción, recurso muy bien resuelto, así como el espejo ante el que Tom se acicala cada vez que entra en acción.
Creo que Rolando García y Pablo Cueto han conseguido en esta obra cumplir con los requisitos básicos del teatro de títeres de toda la vida: una síntesis acusada y altamente expresiva de la historia que se cuenta, síntesis que también se aplica los decorados y a la acción, así como un constante ir al grano, “entrando a matar” en cada escena. Pero si a esta síntesis le sumamos el regodeo de una manipulación detallista, minuciosa e impecable, todada de una gracia infinita, los personajes y con ellos las situaciones se llenan tanto de vida, que el espectáculo se dispara hacia las más altas cotas de lo genial disparatado. ¿Y acaso no son estos logros lo máximo que se puede pedir a un espectáculo de títeres?
Se nota aquí una cierta “exquisitez latinoamericana”, creo yo que ausente en otras geografías (al menos en la España actual, de tiempos más agresivos), en el gusto por una manipulación de delicado y minucioso gesto, que vi en su tiempo a Javier Villafañe, al gran titiritero argentino Guaira Castilla, y a los no menos grandes Carlos y Miguel del Chon Chon, buenos amigos también de La Puntual. En esta familia de Maestros cabe situar a Pablo y Rolando del Tinglado de México, que con su actuación deslumbraron y destornillaron de risa al público de Barcelona.
Había oído hablar de este grupo, formado por los titiriteros Rolando García y Pablo Cueto, conocido en los circuitos de los Festivales de Títeres de España y europeos, pero nunca tuve la oportunidad de ver sus espectáculos. Y la verdad es que agradecí esta ignorancia, pues así tuve la suerte de disfrutar por primera vez de un magnífico espectáculo, nuevo para mi, aunque lleve ya varios años en cartel.
INFORME NEGRO es uno de estos espectáculos de títeres dotados de una acusada personalidad, felizmente logrado y que sin duda marcó para siempre el estilo y la trayectoria del grupo. También pienso que debe haber abierto e inspirado líneas de actuación en otros titiriteros, tal es la acumulación de recursos, trucos, gags y ocurrencias mil que posee la obra.
El protagonista es Tom, alias de Tomás Sanabria, típico detective urbano que vive solo en su apartamento aunque estrechamente atado al cordón umbilical de su madre –que en la obra se transforma en el cordón del hilo telefónico que mantiene a ambos unidos. Con lo dicho se adivina que entre madre e hijo existe una relación estrecha y no siempre demasiado sana, aunque muy normal por otro lado, pues es propio que en los pueblos de profundas tradiciones machistas, como lo son el mejicano y el español, los grandes machos suelan tener retorcidos asuntos pendientes con la madre que los parió.
El argumento, que se apoya básicamente en la susodicha relación umbilical, contiene otros elementos propios del género: asesinos, asesinatos, narcotraficantes, novias calenturientas y paisajes callejeros más los interiores cutres del mismo apartamento de Tom y otros de la historia. Pero lo importante de todo ello es, de entrada, el meneo intrigante a través del cual se mueve Tom, un exquisito ejercicio de manipulación que centra la obra y el personaje, y que constituye uno de los logros más aplaudidos del espectáculo. Luego, los constantes juegos de palabra que llevan al absurdo los tópicos del género y que son una auténtica delicia y un constante desternillarse de risa del público. El teléfono centra buena parte de la acción, recurso muy bien resuelto, así como el espejo ante el que Tom se acicala cada vez que entra en acción.
Creo que Rolando García y Pablo Cueto han conseguido en esta obra cumplir con los requisitos básicos del teatro de títeres de toda la vida: una síntesis acusada y altamente expresiva de la historia que se cuenta, síntesis que también se aplica los decorados y a la acción, así como un constante ir al grano, “entrando a matar” en cada escena. Pero si a esta síntesis le sumamos el regodeo de una manipulación detallista, minuciosa e impecable, todada de una gracia infinita, los personajes y con ellos las situaciones se llenan tanto de vida, que el espectáculo se dispara hacia las más altas cotas de lo genial disparatado. ¿Y acaso no son estos logros lo máximo que se puede pedir a un espectáculo de títeres?Se nota aquí una cierta “exquisitez latinoamericana”, creo yo que ausente en otras geografías (al menos en la España actual, de tiempos más agresivos), en el gusto por una manipulación de delicado y minucioso gesto, que vi en su tiempo a Javier Villafañe, al gran titiritero argentino Guaira Castilla, y a los no menos grandes Carlos y Miguel del Chon Chon, buenos amigos también de La Puntual. En esta familia de Maestros cabe situar a Pablo y Rolando del Tinglado de México, que con su actuación deslumbraron y destornillaron de risa al público de Barcelona.
jueves, junio 14, 2007
De políticos y Elecciones Municipales. Elogio de Montilla.
La verdad es que estas elecciones han pasado volando, sin llamar demasiado la atención. Al menos en los círculos en los que me muevo. Y no son círculos pasotiles, sino más bien todo lo contrario. Cabe decir que la clase política catalana está bastante de capa caída. Bueno, también la española en general –por no hablar de la mundial...
Antes que nada, debo decir que yo soy de las pocas personas que conozco de mi entorno que defienden y valoran a los políticos de profesión, por la simple razón de que su trabajo para nada es ni envidiable ni tampoco demasiado grato, en los tiempos que corren –al menos para mi.
Hoy en día, los políticos deben serlo por ambición y por vocación, ambas cosas en proporciones altas y combinadas. ¿Pero quién es el guapo que se presta a pasarse horas y horas de reuniones, de convencer a unos y a otros, de tratar con todo tipo de temáticas y de personas, la mayor parte de las veces anodinas, absurdas, pelotas y, sobretodo, aburridas? Yo, desde luego, no. De ahí mi respeto y admiración por los que escogen este camino profesional, de los más arduos que conozco, una profesión que sólo premia a los más esforzados con pequeños minutos de gloria y de poder, más simbólicos que reales, si acaso ganan elecciones y se aúpan en cargos de importancia. La mayoría de las veces, las medias tintas mandan, con sus largas sesiones parlamentarias, o con las interminables y laboriosas comisiones temáticas, en los que se tratan temas tan variopintos como bizantinos.
Todo esto viene a cuento a raíz del descrédito al que, según los medios y los entendidos, ha llegado la clase política en nuestro país. Parece ser que eso es así, y en el caso de Cataluña, todavía más, sobretodo a causa del famoso sainete del Estatut, que destruyó la credibilidad de los políticos implicados –y, de rebote, de los no implicados– para bastante tiempo.
Creo que esta apreciación es correcta, y que los realmente salpicados son los que en aquellas horas infaustas ocuparon los primeros titulares y las grandes fotos. Me refiero a los Mas, Maragall, Carod, Saura y compañía, que compitieron como locos para ver quién llegaba más lejos en sus delirios soberanistas, para luego bajar a la primera de cambio a la “realpolitik” de los intereses y los cambalaches más rastreros, y a los vaivenes y regateos partidistas de poco vuelo. Al otro lado, Zapatero, que partía con un extraordinario capital de esperanza y de ilusión respecto a una nueva manera de hacer política, cayó también en el show del regateo y de la “foto”, empujado por una oposición del PP perfectamente anclado en el neonacionalismo madrileño, mal llamado español.
La operación del Estatut ha sido una ruina para Cataluña, en un sentido sobretodo político y moral, y sorprende que su máximo adalid, el entonces President Maragall, ahora se retracte y critique lo que no fue más que una jugada suya, alejándose de los resultados como si no tuvieran nada que ver con él.
¡Vaya!, pienso, yo que siempre había defendido el carácter contradictorio del político Maragall, ahora nos sorprende con esta actitud de estar por encima de los demás. Para ser fiel a su espíritu paradójico y contradictorio, que lo hizo tan interesante en su momento, podría haber criticado todo lo que quisiera el Estatut que salió bajo su impulso pero a la vez lo debería haber defendido como el que más, apoyando a los que se quedaron con el mismo, y dispuesto a defenderlo aunque oliera a moho y a lotería navideña. Aquí creo que Maragall se traiciona a si mismo, al hacerse de pronto el “bueno”, sin admitir que él representa como nadie las dos caras de la moneda estatutaria.
El único que estuvo apartado y que se miró todo el jaleo estatutario con distancia y aprensión fue Montilla, y curioso que sea él quién ha acabado siendo President y el único que saca votos y gana elecciones en Cataluña, a pesar de la mala prensa que tiene y del acoso mediático y rastrero al que es sometido. Este inmigrante cordobés establecido en Cornellà es, según mi opinión, el único político digno de estar dónde está y el único que mantiene un nivel de crédito si no alto, al menos mediano. Los demás, lo tienen por los suelos.
Esto lastra, como és lógico, al Govern de Montilla. Este Tripartito ha nacido no cojo, pero sí patizambo. Sus miembros compiten por hacer las cosas bien, como si hacerlo así fuera algo excepcional, después de los desaguisados del anterior Tripartito, cuando lo propio sería que en efecto se gobernara bien y no mal. Pero ante este esfuerzo de buena voluntad, algunos consejeros no dejan de hacer el ridículo una y otra vez, como el mismo Saura en el empeño de demostrar sus altos niveles de honradez y transparencia en la dirección de los Mossos, los cuales están hasta el moño de ser tratados como niños malos. O los consejeros de Esquerra Republicana, los cuales en cualquier momento pueden darnos la sorpresa y subirse al monte. El govern es como un barco de bucaneros maldiestros gobernado por un timonel inmutable y competente, el impávido Montilla, que brilla poco pero conduce con rigor y profesionalidad a su tripulación indisciplinada, de la que uno puede esperar los peores desaguisados.
Pero alguien tiene que gobernar Cataluña. Y creo que Montilla es, a pesar de todos los pesares, la mejor solución. Su discreción y su realismo son tantos tanto como su honradez, y la escasa altura de sus opiniones y puntos de vista está en consonancia con la de los mismos catalanes y sus representantes políticos, aquejados éstos por patologías delirantes de difícil curación, pues suelen pensar más en sueños que en realidades. En este sentido, ser pilotados por el piloto Montilla es para mi no sólo una sólida garantía, sino también lo máximo a lo que Cataluña, en estos momentos, puede aspirar.
Antes que nada, debo decir que yo soy de las pocas personas que conozco de mi entorno que defienden y valoran a los políticos de profesión, por la simple razón de que su trabajo para nada es ni envidiable ni tampoco demasiado grato, en los tiempos que corren –al menos para mi.
Hoy en día, los políticos deben serlo por ambición y por vocación, ambas cosas en proporciones altas y combinadas. ¿Pero quién es el guapo que se presta a pasarse horas y horas de reuniones, de convencer a unos y a otros, de tratar con todo tipo de temáticas y de personas, la mayor parte de las veces anodinas, absurdas, pelotas y, sobretodo, aburridas? Yo, desde luego, no. De ahí mi respeto y admiración por los que escogen este camino profesional, de los más arduos que conozco, una profesión que sólo premia a los más esforzados con pequeños minutos de gloria y de poder, más simbólicos que reales, si acaso ganan elecciones y se aúpan en cargos de importancia. La mayoría de las veces, las medias tintas mandan, con sus largas sesiones parlamentarias, o con las interminables y laboriosas comisiones temáticas, en los que se tratan temas tan variopintos como bizantinos.
Todo esto viene a cuento a raíz del descrédito al que, según los medios y los entendidos, ha llegado la clase política en nuestro país. Parece ser que eso es así, y en el caso de Cataluña, todavía más, sobretodo a causa del famoso sainete del Estatut, que destruyó la credibilidad de los políticos implicados –y, de rebote, de los no implicados– para bastante tiempo.
Creo que esta apreciación es correcta, y que los realmente salpicados son los que en aquellas horas infaustas ocuparon los primeros titulares y las grandes fotos. Me refiero a los Mas, Maragall, Carod, Saura y compañía, que compitieron como locos para ver quién llegaba más lejos en sus delirios soberanistas, para luego bajar a la primera de cambio a la “realpolitik” de los intereses y los cambalaches más rastreros, y a los vaivenes y regateos partidistas de poco vuelo. Al otro lado, Zapatero, que partía con un extraordinario capital de esperanza y de ilusión respecto a una nueva manera de hacer política, cayó también en el show del regateo y de la “foto”, empujado por una oposición del PP perfectamente anclado en el neonacionalismo madrileño, mal llamado español.
La operación del Estatut ha sido una ruina para Cataluña, en un sentido sobretodo político y moral, y sorprende que su máximo adalid, el entonces President Maragall, ahora se retracte y critique lo que no fue más que una jugada suya, alejándose de los resultados como si no tuvieran nada que ver con él.
¡Vaya!, pienso, yo que siempre había defendido el carácter contradictorio del político Maragall, ahora nos sorprende con esta actitud de estar por encima de los demás. Para ser fiel a su espíritu paradójico y contradictorio, que lo hizo tan interesante en su momento, podría haber criticado todo lo que quisiera el Estatut que salió bajo su impulso pero a la vez lo debería haber defendido como el que más, apoyando a los que se quedaron con el mismo, y dispuesto a defenderlo aunque oliera a moho y a lotería navideña. Aquí creo que Maragall se traiciona a si mismo, al hacerse de pronto el “bueno”, sin admitir que él representa como nadie las dos caras de la moneda estatutaria.
El único que estuvo apartado y que se miró todo el jaleo estatutario con distancia y aprensión fue Montilla, y curioso que sea él quién ha acabado siendo President y el único que saca votos y gana elecciones en Cataluña, a pesar de la mala prensa que tiene y del acoso mediático y rastrero al que es sometido. Este inmigrante cordobés establecido en Cornellà es, según mi opinión, el único político digno de estar dónde está y el único que mantiene un nivel de crédito si no alto, al menos mediano. Los demás, lo tienen por los suelos.
Esto lastra, como és lógico, al Govern de Montilla. Este Tripartito ha nacido no cojo, pero sí patizambo. Sus miembros compiten por hacer las cosas bien, como si hacerlo así fuera algo excepcional, después de los desaguisados del anterior Tripartito, cuando lo propio sería que en efecto se gobernara bien y no mal. Pero ante este esfuerzo de buena voluntad, algunos consejeros no dejan de hacer el ridículo una y otra vez, como el mismo Saura en el empeño de demostrar sus altos niveles de honradez y transparencia en la dirección de los Mossos, los cuales están hasta el moño de ser tratados como niños malos. O los consejeros de Esquerra Republicana, los cuales en cualquier momento pueden darnos la sorpresa y subirse al monte. El govern es como un barco de bucaneros maldiestros gobernado por un timonel inmutable y competente, el impávido Montilla, que brilla poco pero conduce con rigor y profesionalidad a su tripulación indisciplinada, de la que uno puede esperar los peores desaguisados.
Pero alguien tiene que gobernar Cataluña. Y creo que Montilla es, a pesar de todos los pesares, la mejor solución. Su discreción y su realismo son tantos tanto como su honradez, y la escasa altura de sus opiniones y puntos de vista está en consonancia con la de los mismos catalanes y sus representantes políticos, aquejados éstos por patologías delirantes de difícil curación, pues suelen pensar más en sueños que en realidades. En este sentido, ser pilotados por el piloto Montilla es para mi no sólo una sólida garantía, sino también lo máximo a lo que Cataluña, en estos momentos, puede aspirar.
miércoles, mayo 23, 2007
MARIONA MASGRAU HA MUERTO.

Mariona en la Plaza del Pino de Barcelona, en 1978.
Mariona Masgrau, titiritera fundadora de La Fanfarra junto con Eugenio Navarro y Toni Rumbau, y creadora de la mayoría de las marionetas de la primera etapa de la compañía, fundadora asimismo del Teatro Malic de Barcelona (1984-2002), murió el lunes 21 de mayo en Hospital de San Pablo de Barcelona.
Aquejada por la súbita aparición de una enfermedad que la cogió de sorpresa demasiado tarde, Mariona Masgrau ha vivido con serenidad y valentía la tragedia de su rápida fuga de este mundo. Su temple aventurero se ha manifestado una vez más en esos últimos días de su vida, encajando lo inevitable con aplomo y sabiduría.
Debemos recordar que Mariona Masgrau, además de ser una creadora excepcional de marionetas, inició también en su última etapa de marionetista una brillante carrera como solista, a través de una primera trilogía sobre la Mujer (Mangalena, Constantina y De tanto que te quiero), y la serie de espectáculos centrados en el personaje de Sophia.
Tras el cierre del Teatro Malic, Mariona Masgrau abrió un centro-taller de marionetas llamado Espai Fènix en el barrio de Sants. Una iniciativa truncada por su muerte. Allí queda su extraordinario patrimonio de muñecos de todas las épocas de La Fanfarra más sus propios espectáculos de los últimos años.
Aquejada por la súbita aparición de una enfermedad que la cogió de sorpresa demasiado tarde, Mariona Masgrau ha vivido con serenidad y valentía la tragedia de su rápida fuga de este mundo. Su temple aventurero se ha manifestado una vez más en esos últimos días de su vida, encajando lo inevitable con aplomo y sabiduría.
Debemos recordar que Mariona Masgrau, además de ser una creadora excepcional de marionetas, inició también en su última etapa de marionetista una brillante carrera como solista, a través de una primera trilogía sobre la Mujer (Mangalena, Constantina y De tanto que te quiero), y la serie de espectáculos centrados en el personaje de Sophia.
Tras el cierre del Teatro Malic, Mariona Masgrau abrió un centro-taller de marionetas llamado Espai Fènix en el barrio de Sants. Una iniciativa truncada por su muerte. Allí queda su extraordinario patrimonio de muñecos de todas las épocas de La Fanfarra más sus propios espectáculos de los últimos años.
jueves, mayo 17, 2007
El Festival de Marionetas de Estambul
He tenido la gran suerte de participar en el décimo Festival de Títeres de Estambul, dirigido por el titiritero Cengiz Ozek, gran especialista en el teatro de sombras turco del Karakoz, con el espectáculo "A Dos Manos". Y digo suerte, porque Estambul es una ciudad que conozco bien y a la que siempre me gusta volver para seguirla conociendo y de paso ver a los amigos que allí tengo.
Jorge Raedó y un servidor posando en la mezquita de Rüsten Pasa.
Jorge Raedó y un servidor posando en la mezquita de Rüsten Pasa.Hice el viaje en compañía del artista pintor y dramaturgo de carrera Jorge Raedó, quién ejerció las labores de acompañante y técnico colaborador de titiritero con esmero y eficiencia. En sus ratos libres, pudo dedicarse a sus labores con el lápiz y la carbonilla, retratando en su cuaderno las imágenes de las principales mezquitas de la ciudad, especialmente las construídas por el gran arquitecto otomano Mamir Sinan (1494/99?- 1588) –pueden verse algunos de sus dibujos y fotografías en su blog particular.
Interior de Santa Sofía. Foto de Jorge Raedó.
Interior de Santa Sofía. Foto de Jorge Raedó.Debo decir que nuestra estancia contó con la inestimable compañía del director del Instituto Cervantes de Estrambul, Don Pablo Martín Asuero, quién nos mostró no pocos lugares fantásticos de la ciudad, y con quién compartimos una tarde de narguilé en compañía del amigo comerciante de lámparas y de narguilés Gürsel Bulut, de quién ya hablamos en este Blog en una anterior ocasión (ver la entrada “El Blog del Narguilé”, del 15 de marzo 2007). Especial mención merece la comida hecha en el Hamdi Restaurant, desde cuya terraza pudimos contemplar una magnífica vista del Bósforo y la entrada del Cuerno de Oro, con el Puente Gálata en primer plano. ¡Una delicia, vaya!
Gürsel Bulut, Toni Rumbau y Pablo Martin Asuero en un café de Estambul. Foto de Jorge Raedó.
Respecto al Festival, pocas cosas puedo decir, pues nuestra apretada agenda de visitas urbanas, compromisos pictóricos del acompañante colaborador y otros asuntos personales nos impidió ver ningún otro espectáculo. Pero sí tuvimos la suerte de conocer a las tres chicas del grupo español El Retal, simpatíquisimas y sin duda una bocanada de aire fresco en el ambiente titiritil del Festival: Griselda, Daniela y Anita. También reencontré al siciliano Mimo Cuticchio, famoso y muy reconocido “pupari” de Palermo, personaje señero y novelesco a quién no veía desde hacía muchos años. Una sorpresa fue encontrarme de nuevo con el Teñ Teatro de Moscú y sus dos entrañables titiriteros, Ilya y Maya, a los que conocí en Rusia y que actuaron hace años en el Teatro Malic.
Dibujo de Jorge Raedó: mezquita de Süleymaniye.
Me gustaría destacar también el encuentro tenido con la compañía de marionetas de Taiwán, dirigida por el holandés Robín Ruizendaal y la titiritera, escritora y directora de escena Wu Shanshan. Participaban con un espectáculo realizado en colaboración con Cengiz Ozek y en el que se cruzaban la tradición del títere tradicional taiwanés con la del teatro de sombras turco. No lo pude disfrutar en directo, pues actuaron unos días más tarde de mi partida, pero si lo he podido ver en dvd, y la verdad es que me ha gustado mucho. Tuve la ocasión de charlar tanto con Robin como con Wu Shanshan, y me parecieron personas con proyectos francamente interesantes.
Conocí a los directores del Festival Internacional de las Artes de la Marioneta de Québec, Dénise Lavoie, Éric Chalifour y el productor Pierre Saint-Amand, invitados del Festival de Estambul, con los que charlamos largamente sobre las tradiciones titiriteras mediterráneas, tema al que parecen querer dedicar su próximo Festival. La cena en un "bistrot" de Estambul fue muy estimulante, por las largas conversaciones mantenidas.
Especial mención debo hacer sobre el edificio-teatro abierto por Cengiz Ozek llamado Kukla Istanbul, situado en el centro de la ciudad, junto a la Plaza Taksim y a dos pasos del Instituto Cervantes, dedicado a las marionetas y especialmente al teatro de sombras del Karakoz. Consta de una salita maravillosa en la planta baja para unos 50-70 espectadores, un espacio de recepción en el primer piso, un museo de marionetas aún en contrucción en el segundo, un taller en el tercero, y un magnífico salón-oficina-biblioteca en el ático, dónde Cengiz Ozek, director del complejo, ha establecido sus Reales y su eficiente centro de operaciones. El conocido buen gusto de su fundador, el Cengiz Kan de las marionetas turcas como algunos lo llamamos, aparece reflejado en los detalles decorativos de la casa, con magníficos artesonados en los techos, una estupenda escalera de caracol de madera que conecta los diferentes niveles, y un sinfín de elementos que reflejan la condición esteta y el oficio de restaurador de Cengiz. Una iniciativa que merece recibir nuestros más sinceros parabienes.
El viaje estuvo empañado por el estado de salud de Mariona Masgrau, miembro de La Fanfarra e ingresada de nuevo en el Hospital de San Pablo de Barcelona, a causa de una terrible y fulgurante enfermedad que nos tiene a todos en vilo.
Conocí a los directores del Festival Internacional de las Artes de la Marioneta de Québec, Dénise Lavoie, Éric Chalifour y el productor Pierre Saint-Amand, invitados del Festival de Estambul, con los que charlamos largamente sobre las tradiciones titiriteras mediterráneas, tema al que parecen querer dedicar su próximo Festival. La cena en un "bistrot" de Estambul fue muy estimulante, por las largas conversaciones mantenidas.
Especial mención debo hacer sobre el edificio-teatro abierto por Cengiz Ozek llamado Kukla Istanbul, situado en el centro de la ciudad, junto a la Plaza Taksim y a dos pasos del Instituto Cervantes, dedicado a las marionetas y especialmente al teatro de sombras del Karakoz. Consta de una salita maravillosa en la planta baja para unos 50-70 espectadores, un espacio de recepción en el primer piso, un museo de marionetas aún en contrucción en el segundo, un taller en el tercero, y un magnífico salón-oficina-biblioteca en el ático, dónde Cengiz Ozek, director del complejo, ha establecido sus Reales y su eficiente centro de operaciones. El conocido buen gusto de su fundador, el Cengiz Kan de las marionetas turcas como algunos lo llamamos, aparece reflejado en los detalles decorativos de la casa, con magníficos artesonados en los techos, una estupenda escalera de caracol de madera que conecta los diferentes niveles, y un sinfín de elementos que reflejan la condición esteta y el oficio de restaurador de Cengiz. Una iniciativa que merece recibir nuestros más sinceros parabienes.
El viaje estuvo empañado por el estado de salud de Mariona Masgrau, miembro de La Fanfarra e ingresada de nuevo en el Hospital de San Pablo de Barcelona, a causa de una terrible y fulgurante enfermedad que nos tiene a todos en vilo.
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