domingo, junio 17, 2007

FESTIVAL DE MARIONETAS EN LISBOA

(cartel del Festival)

Tuve la oportunidad de estar en Lisboa del 7 al 11 de junio para participar en el Festival Internacional de Marionetas e Formas Animadas (FIMFA LX), que organizan los dos incansables titiriteros Luis Vieira y Rute Ribeiro, del grupo A Tarumba, con la ayuda en logística y producción de la eficiente Dora Nobre, y en colaboración con el Museu da Marioneta.

Hice el viaje en compañía del artista pintor y dramaturgo de carrera Jorge Raedó (ver blog), quién aprovechó para tomar algunas imágenes de la ciudad así como en recorrer sus lugares más emblemáticos. El sábado 9 se sumó al equipo la dramaturga catalana Anaïs Schafft, buena amiga de Jorge, con ganas también de conocer Lisboa.

Hacía unos tres años que no estaba en esta ciudad que conozco bien, pues viví en ella año y medio durante los insólitos meses que duró la Revolución de los Claveles, en los años 1974 y 75. No hay que decir que desde aquel lejano entonces hasta hoy, la ciudad ha cambiado mucho, para bien y para mal, como sucede con todas las ciudades europeas entregadas a las inevitables metamorfosis de la modernidad.

Mejora del transporte y new look.


(estación de metro del Chiado, de Alvaro de Siza. Foto Jorge Raedó)

En la actualidad, Lisboa ofrece unos servicios al cliente –me refiero al cliente turístico– realmente excelentes. De entrada, los medios de transporte han mejorado mucho –como el flamante nuevo metro con estaciones y vagones de diseño muy bien iluminados (lo que no ocurre en otras ciudades como Barcelona, siempre tan exagerada en watios subterráneos), con sistemas de entrada y salida eficientes, precios asequibles y opciones variables de billete según la duración de la estancia, etc. A destacar la nueva estación del Chiado con sus largas escaleras y túneles rampantes, por lo visto obra del arquitecto Álvaro Siza, provista de una iluminación excelente y de un techo abovedado maravillosamente cubierto de pequeñas piezas blancas de cerámica, imitando creo las primeras estaciones del metro de París.


(pase del metro comprado para 5 días)

Me sorprendió que la tarjetita que sirve para entrar y salir automáticamente del metro, de color azul y muy manejable, llevara la silueta del poeta Pessoa, con su nombre escrito, y que el rectangulito dónde se hallan inscritos los datos digitalizados fuera una etiqueta con el nombre de la Rua Garret, la famosa callecita del Chiado en cuyo extremo final se encuentra el Café Brasileira. Es decir, las autoridades han optado por el reclamo turístico literario, al convertir a Fernando Pessoa en una figura-icono con la que identificar Lisboa. Una idea para algunos quizás detestable, pero que yo considero inteligente y muy saludable, pues amplía el campo del abanico turístico, hasta hace poco centrado exclusivamente en el Fado, el Gallo portugués, el Porto y el Vinho Verde, y en la Virgen de Fátima.

Otra innovación, a mi entender afortunada, es la incorporación del Tranvía como icono turístico: se le ve reproducido de muy distintas formas y tamaños, y aparece en camisetas, copas, vasos, ceniceros, bolitas de cristal con nieve, pañuelos, bandejas, azulejos y cuadros (tengo que reconocer que compré bastantes de estos objetos, ante el reclamo de tan magníficos souvenirs). Creo que la combinación Tranvía-Pessoa ilustra perfectamente el nuevo perfil turístico escogido por los responsables lisboetas, en su afán por colocar la ciudad en el ránking de las ciudades más visitadas de Europa. Si Barcelona optó en su día por el eje arquitectónico constituído por Gaudí al frente y los nuevos diseñadores urbanísticos en la cola, Lisboa ha optado por el eje Fados-Tranvía-Pessoa-Siza, no tan llamativo desde el punto de vista de la atracción de masas (especialmente chino-japonesas), pero sí más elegante, en busca quizás de un perfil de turista más culto y refinado, que sin duda debe existir.

La explotación turística del Tranvía no sólo consiste en su reproducción fetichista sino también en su uso directo como medio de transporte: en efecto, se mantienen las líneas clásicas –aunque han desaparecido muchas, todo hay que decirlo– , como la que parte de Martin Moniz, sube a Graça, bordea Alfama, baja por la Sé, cruza la Baixa, sube hasta Praça Comoes, sigue por Bairro Alto, se acerca a San Bento y aterriza en el magnífico Parque da Estrela, o los que van en línea recta de Praça do Comerço hasta Belém. Es posible incluso alquilar un Tranvía para grupos: los ves pasar llenos de turistas y no se detienen en las paradas, lo que produce un cierto desasosiego a los que esperan pacientemente la llegada del de verdad. Esto ha creado una nueva generación de conductores jóvenes que substituyen a los viejos de antes y que porporcionan una imagen de juventud y colorido al Tranvía (pues muchos de los conductores suelen ser inmigrantes de color) muy atractiva.

Vitalidad del Chiado, Bairro Alto, Alfama y Castelo.

Se puede decir que desde el Rossio y Praça Figueira, con sus extensiones naturales hacia el Tajo (las ruas perpendiculares de la Baixa establecidas por el Marqués de Pombal después del terremoto de 1755) y hacia la Avenida da Libertade, las zonas más vitales (y turísticas) de Lisboa parten precisamente de dicho centro nuclear hacia las alturas: unas hacia el Chiado y Bairro Alto, otras hacia Alfama, Castelo y Graça.

(estatua de Fernando Pessoa en la terraza del Brasileira)

El Chiado es el paraíso del turista tranquilo y burgués que sólo busca tranquilidad, buenas fotografías, un adecuado surtido de tiendas y terrazas concurridas. Todo aquí es ejemplar y equilibrado, desde la magnífica reconstrucción de los famosos Almacenes do Chiado (obra de Alvaro Siza), la discreta peatonización de la calle Garret, la subida por el ascensor que te lleva directamente desde la Baixa al Convento do Carmo, el perfumado y tranquilo Largo do Carmo, el concurrido Largo do Chiado dónde se encuentra el Café Brasileira con la estatua de Fernando Pessoa compartiendo una “bica” (nombre popular del café) con los demás clientes de la terraza (y dónde los forofos del poeta pueden fotografiarse sentados en su falda), la Praça Camoes, etc.

De allí se extiende el Bairro Alto, lugar emblemático de la noche lisboeta, en el que se encuentran los bebederos para la juventud, la cual suele ocupar las calles llenándolas de jolgorio y de un fuerte olor a cerveza. Hay bastantes Casas de Fados en esas callecitas, muy turísticas aunque con artistas siempre correctos y recomendables, en las que los incautos suelen dejarse desplumar por los avispados camareros –cómo nos ocurrió a Jorge y a mi, atrapados por la euforia del vino sumado al Fado, tras la primera noche de función.

Subiendo de la Baixa hacia el otro lado, llegamos a la Sé, la vieja catedral lisboeta. Por cierto, que descubrimos allí un pequeño restaurante, bastante conocido por lo visto, llamado “Estrela da Sé”, muy recomendable por sus precios, su fantástico plato de bacalao asado (a tiras, sin pizca de espinas y nada aceitoso, con huevo, patatas y perejil todo troceado), su postre “do convento” hecho con cabello de ángel, sus reservados antiguos de madera y una decoración que no ha cambiado para nada en los últimos cien años.

Allí empieza el barrio de Alfama, que por las noches se llena de amantes del Fado y de noctámbulos ansiosos de encontrar rincones poéticos y “típicos”. Conozco dos lugares recomendables: El Clube do Fado y A Parreirinha de Alfama, ambos excelentes para escuchar a buenos cantantes de Fados. No los visité en esta ocasión, pues mi acompañante tuvo suficiente con una única sesión en el Bairro Alto.

Pero si se sigue la ruta del tranvia, llega uno al Largo de Santa Luzia y al Largo das Portas do Sol, buenos miradores para el Tajo y la misma Alfama que se desparrama hacia abajo como un tapiz urbano suspendido sobre el río. Desde allí, sólo hay que subir un poco por las empinadas callejuelas hasta llegar al Castelo. Fantásticas vistas de Lisboa le esperan al visitante. Y un lugar tranquilo, muy bien ajardinado, dónde reposar, hacer buenas fotografías, tomar el sol o esconderse bajo la sombra de un árbol. Pero lo más interesante sin duda alguna son las pequeñas tiendas más algun restaurante que se encuentran antes de entrar en el Castelo. Tiendas magníficas repletas de objetos que sintetizan las quintaesencias más entrañables y horteras de Lisboa y de lo portugués, los cuales le atraerán y le obligarán a gastar su dinero, si sufre, como yo, de este gusto por la extravagancia sintética del souvenir.

Los más atrevidos, tras visitar el Castelo, subirán por la Calçada de Graça y alcanzarán la terraza que hay delante de la iglesia del mismo nombre (muy recomendable su visita): un lugar ideal para descansar, tomar un café en la terraza de un chiringuito muy bien surtido, o simplemente sentarse en un banco y contemplar la vista de otras zonas de Lisboa, como la que se extiende por encima de Martin Moniz y que está dominada por la gran superficie del Hospital de Sao José.

Estas rutas, que he descrito con un cierto aire displicente, tienen para mi un profundo significado sentimental, pues en todos estos lugares he vivido momentos mágicos, tremendos y dramáticos en distintas fases de mi vida, los cuales están inscritos en las piedras, los adoquines y en las paredes de sus casas y edificios emblemáticos, algunos caídos, otros iguales que siempre. Momentos que durante esta visita de junio han revivido en mi memoria e imaginación, duplicando y triplicando los distintos planos visuales de la ciudad, de modo que en vez de cinco días, en realidad me parece haber estado una o dos semanas, aunque esta ilusión, bonita pero falsa, sólo sea eso, una mera ilusión.

Lo que más he añorado son los cafés que ya no existen y en los que tantas horas consumí, como el magnífico Café de Lisboa, en la Baixa, o el Café Palladium, al inicio de la Avenida da Libertade. Pero no soy yo persona que se deje llevar por la nostalgia. He quedado satisfecho con pasar unas cuantas horas en el Café Nicola del Rossio, visitar el Brasileira ni que sea como pequeña obligación impulsiva e irreprimible, o desayunar en la inevitable Suiça. Pero la terraza del Largo do Carmo ha sido un descubrimiento que desconocía, y sentarme en el café que hay en el Parque da Estrela fue una maravilla de paz e inspiración.

Lo más negativo: el Largo do Intendente, esta pequeña placita que está a la altura de la parada de metro Intendente en Almirante Reis. Allí está la mejor tienda de cerámica de Lisboa (todavía en pie, pero con las paredes algo carcomidas por el tiempo). La placita y sus alrededores eran antiguamente un lugar de nobles prostíbulos populares, poblados por señoras y señoritas muchas de ellas provistas de gafas (detalle curioso que pudimos comprobar en una visita que hicimos en 1974 Rafael Sender, Mariona Masgrau y yo mismo), todas muy entrañables y portuguesas de antes. Pues bien, el Largo do Intendente es hoy en día un lugar extremadamente degradado y casi diría que peligroso, ocupado por personajes depauperados, muchos en estado de deshaucio humano, carne prostibularia minada por la pobreza y la enfermedad.

Los antiguos barrios populares da Moureria y Costa do Castelo, situados en la zona popularmente llamada de Socorro (¡qué nombre más afortunado!) tienen hoy un aspecto cutre y abandonado, que contrasta con la imagen turística de sus barrios vecinos alrededor del castillo. Todavía no han llegado en ellos los nuevos “buscadores de oro” urbanos, con sus inversiones, sus compras y restauraciones. Son las dos caras de la moneda: junto a la imagen rica y risueña, la depauperada y tristona del subdesarrollo. Con ello Lisboa se pone al día y prefigura uno de los futuros posibles (o más bien, presentes) de Europa.

Las funciones y el Festival.

Debo decir que fui invitado para hacer dos funciones del espectáculo “A Dos Manos” (un clásico mío que llevo desde hace años y que me ha permitido viajar por todo el mundo –menos por Latinoamérica–, motivo por el cual a veces lo llamo mi “pasaporte”) en el Teatro Trinidade.

(montando " A dos Manos" en el Teatro Trinidade. Foto Jorge Raedó)

Todo un lujo, pues este teatro es uno de los más nobles y emblemáticos de Lisboa, situado a dos pasos del Largo do Carmo y del Chiado, muy cerca de dónde debería estar el legendario Teatro do Bairro Alto, dónde Antonio José da Silva, más conocido como O Judeu, estrenó sus óperas de marionetas en el siglo XVIII, antes de que el terremoto de 1755 destruyera el teatro y todo vestigio de sus títeres y máquinas teatrales –y antes de que la Inquisición quemara vivo a O Judeu en uno de sus últimos Autos de Fe.

Claro que las actuaciones no eran en el escenario grande del Trinidade sino en su Sala Estudio, situada en las alturas del teatro, con una capacidad para sesenta espectadores aunque muy bien acondicionada para el tipo de espectáculo que es “A Dos Manos”.

Pude ver allí al grupo francés OM PRODUCK con el robot-espectáculo o el espectáculo-robot “Ça vous regarde”, de Michel Ozeray y Kamal Hamadache. Ideal para el espacio, pues sólo requería de un círculo de unos veinte o treinta espectadores en cuyo centro el personaje robot se movía e interactuaba con el público. Y la verdad es que el espectáculo me gustó y gustó mucho a los presentes: no todos los días es posible ver un títere abstracto tan magistralmente articulado por medios mecánicos a través de ordenadores, y que con la ayuda de una inteligente banda sonora y un delicado juego de luces, sorprende, maravilla e interactúa con los espectadores que lo rodean. ¿Títere, robot, máquina, juguete…? Qué importa lo que era si tenía vida y los allí presentes proyectábamos en él nuestras dudas, suposiciones, imágenes e interrogantes. Cosechó muchos aplausos y el respetable se fue con ojos brillantes y soñadores.

Las funciones de “A Dos Manos” salieron redondas las dos que estaban programadas en el Trinidade y en ambas se llenó la sala hasta la bandera –o sea, las sesenta sillas. Recibí muchos aplausos y parabienes, vino la crítica, y asistió también en la segunda el música Joao Torre do Valle, intérprete de guitarra portuguesa que conocí en Macao y que estuvo actuando junto con Fernando Alvim en el Teatro Malic un par de veces con dos cantantes de Fados. Fue un placer saludarle. Mi amigo Fernando Alvim no pudo asistir por problemas de salud.

Del Festival, pocas cosas más pude presenciar, pero las que vi (dos) me gustaron ambas.

Para empezar, la rusa de origen siberiano Olga Alexandrova, que actuó en la sala capilla del Museo de la Marioneta (después hablaré de este magnífico Museo, pues merece un capítulo aparte). Su espectáculo reproducía en realidad el espíritu de viejos ritos siberianos de raíces milenarias, relacionados con la cultura chamánica. Consistía en la escenificación de tres momentos de la vida humana tratados como bodas: el nacer, el aparejamiento y el morir. Con el recurso de un vestido que sintetizaba y reunía elementos simbólicos y tradicionales del folclor Udmurt, más el uso de un tambor, dos muñecos y algunos pocos elementos naturales más (arena, una madera...), Olga Alexandrova consiguió hacernos entrar en un mundo exótico aunque lejanamente conocido, al ser el propio de las culturas humanas preneolíticas, cuando nuestros ancestros viajaban en grandes grupos unidos a los rebaños de renos y dibujaban en las cuevas imágenes de mamuts, bisontes, caballos, osos... El espectáculo, de una ingenuidad desarmante y a la vez teatralmente muy elaborado, consiguió cautivar al público y hacernos partícipes de su espíritu iniciático y lleno de simbología, extraordinaria síntesis depurada de miles de años de historia humana.

El otro espectáculo fue más bien un divertimento de calle a cargo del actor francés Serge Boulier, miembro solista del grupo Bouffou Théâtre. Presentó su Kitch Club, un cabaret sofisticadísimo hecho de pequeños gags y sostenido únicamente por las expertas manos del manipulador, por sus juegos gestuales y de palabras, y por pequeños personajillos definidos por un subido Kitch estilístico. El strip-tease de una cursi pero muy sensual muñequita Barbie (cuyas braguitas eran extraídas con suma delicadeza mediante unas pequeñas pinzas), los perritos sabios, o el coro final de Cancán, fueron algunos de sus números más brillantes. Serge Boulier mantuvo siempre al público entregado a sus labores y cosechó abundantes bravos y aplausos de los allí reunidos.

Los interesados en saber más del Festival, pueden consultar la página web http://www.tarumba.org/internat.htm, dónde hallarán el programa completo.

El C.A.Ma y A Tarumba.

(fachada del C.A.Ma)

Toca ahora hablar de los dos titiriteros que dirigen el Festival y que son asimismo artífices directos del denominado C.A.Ma o Centro das Artes da Marioneta, e, indirectamente, del Museu da Marioneta.

Con las siglas C.A.Ma se define el proyecto que Luis Vieira y Rute Ribeiro, fundadores y directores del grupo A Tarumba, están desarrollando para la creación de un Centro dedicado a las Artes de la Marioneta. Instalado junto al Museu da Marioneta –de hecho, ocupa partes del mismo edificio del Convento das Bernardas, sede del Museu–, el C.A.Ma consiste en un pequeño e íntimo espacio de exhibición, más otro local dónde se ubica un fondo de documentación y de programación abierto al público y desde dónde piensan editar publicaciones periódicas relacionadas con el tema. Busca también desarrollar nuevas acciones artísticas y despertar el interés de los artistas contemporáneos por el mundo interdisciplinar y creativo de la marioneta, lo que repercutiría también en la captación de un público nuevo y joven.

En realidad, Luís Vieira y Rute Ribeiro persiguen, con A Tarumba, dotarse de tres herramientas básicas que permitan consolidar su proyecto y asentarse en el tejido artístico y cultural de la ciudad:

1- la misma compañía con sus espectáculos de creación, que presentan tanto en Portugal como en los Festivales Internacionales de Marionetas del Mundo,

2- el FIMFA Lx o Festival Internacional de Marionetas e Formas Animadas, que tiene lugar durante el mes de mayo y junio en Lisboa, y del que son directores artísticos,

3- y el C.A.Ma, dedicado a la formación e investigación, amén de funcionar como Centro de Documentación y Difusión.

Objetivos que gracias a sus altas dosis de voluntad y a un “savoir faire” fruto de la humildad, del trabajo silencioso del creador y de una inteligente visión estratégica, sin duda están en camino de realizarse. La cercanía y la complicidad que tienen con el Museu da Marioneta garantizan por otro lado la viabilidad del proyecto, al estar sustentado por una institución oficial, abierta, original y creativa.

El Museu da Marioneta.

(fachada del Museo)

Ha sido una total sorpresa para mi visitar este museo que ha encontrado en el Convento das Bernardas (un viejo y maravilloso convento recién restaurado por el Ayuntamiento de Lisboa) el lugar ideal para exhibir sus magníficas colecciones y desarrollar elaborados programas de talleres, funciones y visitas.

El artífice de este pequeño milagro –tener un museo moderno, dinámico y bien organizado– es su actual directora, Maria José Machado Santos, quién se ha tomado muy en serio el proyecto del mismo. Para ello se ha rodeado de un equipo consistente en ocho mujeres y un único representante del género masculino –tal vez para las labores de carga y arrastre del material–, lo que demuestra su inteligencia y explica que todo funcione tan bien. Y lo digo por experiencia: a causa de una desafortunada pérdida de una maleta del grupo danés Sofie Krog Teater, y ante la necesidad de cubrir un hueco en la programación del Festival, tuve la oportunidad de realizar una tercera actuación en la sede del Museo, una magnífica capilla convertida en teatro. Y la verdad es que todo funcionó tan a la perfección y con un trato tan exquisito, que sólo pueden salir de mi boca palabras de elogio y sinceros parabienes.

(la capilla teatro del Museo)

Cabe decir que este museo nace de un primer impulso desarrollado por la compañía Os Bonecos de Sao Lorenzo e o Diabo, creada por la constructora de títeres Helena Vaz y el músico José Alberto Gil, quiénes abrieron con anterioridad una primera versión del museo en la zona do Castelo, al que llamaron Museo Nacional da Marioneta. De hecho, las marionetas de este grupo constituyen uno de los platos fuertes de la colección del actual museo, pues Helena Vaz es una constructora que elabora cada marioneta como si fuera una obra de arte en si, como muy bien puede apreciarse en las salas que se le dedican.

El otro plato fuerte de la colección son los títeres y retablos de varios marionetistas portugueses de los que, si no fuera por el museo, se sabría bien poco: Henrique Delgado, la familia Duarte, Joaquim Pinto, Manuel Rosado y Antonio Dias. Entregadas generaciones de titiriteros que llegaron a disponer de compañías compuestas por varios titiriteros y ¡orquestas de hasta cinco y seis músicos! Tampoco podían faltar los internacionalmente conocidos Bonecos de Santo Aleixo, hoy puestos en escena por los actores del Centro Cultural de Évora. Igualmente importante es la presencia del Teatro de Mestre Gil, creado por Augusto de Santa Rita, poeta y hermano de quién fue uno de los grandes pintores futuristas de Portugal, Santa Rita pintor, gran amigo de Fernando Pessoa.

Y para acabar con las marionetas portuguesas, dos figuras femeninas que marcaron el teatro de títeres de los años cincuenta y sesenta: Lilia da Fonseca, artífice del conocido Teatro de Branca-Flor, y Lena Perestrelo con su Teatro de Bonifrates.

Completan estas colecciones otras de marionetas y siluetas procedentes de la China, la India, Indonesia, Birmania, el Bunraku japonés, los Pupi sicilianos, los Mamulengos de Brasil, el Punch and Judy, varios magníficos Polichinelas franceses...

Como puede apreciarse, está lo esencial para entender la evolución y la realidad de un género que cabe situar en los orígenes del teatro y cuyos inicios se confunden con los primeros pasos de las más señeras civilizaciones humanas.

A Igreja e Convento de Sao Domingos de Lisboa.

(interior de la Iglesia de Sao Domingos. Foto de Jorge Raedó)

Y termino mi crónica lisboeta con la mención de esta iglesia situada en el centro de Lisboa, es decir, en el mismo Rossio, cuya visita impresiona a quienquiera se digne entrar en ella. La causa de esta tremenda impresión es de orden estético, y consiste básicamente en la restauración que se hizo hace pocos años de su interior, tras un incendio ocurrido en 1959 (de hecho, una primera versión de la iglesia ya fue destruída en 1755 por el terremoto y reconstruída años después). Tras quedar terriblemente afectada, con las piedras y las hermosas columnas carcomidas por las llamas, hubo una primera reacción restauratoria en taparlo todo, de modo que no se viera la acción del fuego, que para los católicos huele siempre a azufre. Pero cuando hace unos años se decidió restaurarla de nuevo, se tomó la sabia e insólita decisión de dejar a la vista la estructura pétrea del edificio tal como había quedado, y el resultado es realmente deslumbrante.

No sólo se ve en toda su magnitud el efecto devastador de las llamas en la sólida piedra, sino que se consigue la imagen impactante de un interior de iglesia vista como si se hallara sumergida bajo el mar, pues la erosión del fuego recuerda a veces la del agua, ambos elementos tan diferentes pero tan parecidos en su acción destructora: el primero por el ardor de sus prisas infernales, el segundo por el paciente pero implacable paso del tiempo. El barroco desnudado de sus adornos típicos de madera y oropel, se hace mil veces más barroco en la iglesia de Sao Domingos de Lisboa, gracias a las ondulaciones de sus columnas carcomidas, a los lametones de las llamas en las altas paredes de piedra o a las negruras todavía visibles en algunas partes por la acción del fuego. Curioso saber que en esta iglesia se reunía el tribunal de la Inquisición para mandar al fuego a herejes y judíos...

(Igreja do Carmo)

De alguna manera, se ha seguido aquí el mismo criterio que el aplicado en el Convento do Carmo, junto al Chiado, cuando su magnífica iglesia fue devastada por el terremoto de 1755: en vez de reconstruirla, se prefirió dejarla tal como estaba, con sus nervios, columnas y arcos todavía en pie, pero sin techo alguno. Tal vez la inclinación portuguesa por el elemento nostálgico y la melancolía, tópico parece ser bastante ajustado a la realidad –y del que tanto jugo turístico le saben extraer los naturales del país–, explique esa tendencia a la timidez restauratoria, como si la capital del Fado, además de los clubes y restaurantes destinados a su culto, necesitara el añadido de importantes monumentos de piedra consagrados a la Saudade.

Quién quiera anticiparse a la Historia y ver una imagen simbólica y post-apocalíptica del futuro de la Religión Católica, nada mejor que acudir a la susodicha iglesia de Sao Domingos y dejarse llevar por la doble visión de los tiempos superpuestos. Para mi, uno de los más atractivos e impactantes rincones de lisboa.

viernes, junio 15, 2007

TEATRO TINGLADO, de México, en La Puntual


Los tres miembros del Tinglado delante de La Puntual.

Cumpliendo con mis deberes de “crítico residente” de La Puntual, puntualmente acudí al teatro de Eugenio Navarro a mediados del pasado mes de mayo para ver el espectáculo “Informe Negro” del grupo mejicano TEATRO TINGLADO, un “Thriller cómico de teatro de guiñol para adultos” de Francisco Hinojosa.

Había oído hablar de este grupo, formado por los titiriteros Rolando García y Pablo Cueto, conocido en los circuitos de los Festivales de Títeres de España y europeos, pero nunca tuve la oportunidad de ver sus espectáculos. Y la verdad es que agradecí esta ignorancia, pues así tuve la suerte de disfrutar por primera vez de un magnífico espectáculo, nuevo para mi, aunque lleve ya varios años en cartel.

INFORME NEGRO es uno de estos espectáculos de títeres dotados de una acusada personalidad, felizmente logrado y que sin duda marcó para siempre el estilo y la trayectoria del grupo. También pienso que debe haber abierto e inspirado líneas de actuación en otros titiriteros, tal es la acumulación de recursos, trucos, gags y ocurrencias mil que posee la obra.

El protagonista es Tom, alias de Tomás Sanabria, típico detective urbano que vive solo en su apartamento aunque estrechamente atado al cordón umbilical de su madre –que en la obra se transforma en el cordón del hilo telefónico que mantiene a ambos unidos. Con lo dicho se adivina que entre madre e hijo existe una relación estrecha y no siempre demasiado sana, aunque muy normal por otro lado, pues es propio que en los pueblos de profundas tradiciones machistas, como lo son el mejicano y el español, los grandes machos suelan tener retorcidos asuntos pendientes con la madre que los parió.

El argumento, que se apoya básicamente en la susodicha relación umbilical, contiene otros elementos propios del género: asesinos, asesinatos, narcotraficantes, novias calenturientas y paisajes callejeros más los interiores cutres del mismo apartamento de Tom y otros de la historia. Pero lo importante de todo ello es, de entrada, el meneo intrigante a través del cual se mueve Tom, un exquisito ejercicio de manipulación que centra la obra y el personaje, y que constituye uno de los logros más aplaudidos del espectáculo. Luego, los constantes juegos de palabra que llevan al absurdo los tópicos del género y que son una auténtica delicia y un constante desternillarse de risa del público. El teléfono centra buena parte de la acción, recurso muy bien resuelto, así como el espejo ante el que Tom se acicala cada vez que entra en acción.

Creo que Rolando García y Pablo Cueto han conseguido en esta obra cumplir con los requisitos básicos del teatro de títeres de toda la vida: una síntesis acusada y altamente expresiva de la historia que se cuenta, síntesis que también se aplica los decorados y a la acción, así como un constante ir al grano, “entrando a matar” en cada escena. Pero si a esta síntesis le sumamos el regodeo de una manipulación detallista, minuciosa e impecable, todada de una gracia infinita, los personajes y con ellos las situaciones se llenan tanto de vida, que el espectáculo se dispara hacia las más altas cotas de lo genial disparatado. ¿Y acaso no son estos logros lo máximo que se puede pedir a un espectáculo de títeres?

Se nota aquí una cierta “exquisitez latinoamericana”, creo yo que ausente en otras geografías (al menos en la España actual, de tiempos más agresivos), en el gusto por una manipulación de delicado y minucioso gesto, que vi en su tiempo a Javier Villafañe, al gran titiritero argentino Guaira Castilla, y a los no menos grandes Carlos y Miguel del Chon Chon, buenos amigos también de La Puntual. En esta familia de Maestros cabe situar a Pablo y Rolando del Tinglado de México, que con su actuación deslumbraron y destornillaron de risa al público de Barcelona.

jueves, junio 14, 2007

De políticos y Elecciones Municipales. Elogio de Montilla.

La verdad es que estas elecciones han pasado volando, sin llamar demasiado la atención. Al menos en los círculos en los que me muevo. Y no son círculos pasotiles, sino más bien todo lo contrario. Cabe decir que la clase política catalana está bastante de capa caída. Bueno, también la española en general –por no hablar de la mundial...

Antes que nada, debo decir que yo soy de las pocas personas que conozco de mi entorno que defienden y valoran a los políticos de profesión, por la simple razón de que su trabajo para nada es ni envidiable ni tampoco demasiado grato, en los tiempos que corren –al menos para mi.

Hoy en día, los políticos deben serlo por ambición y por vocación, ambas cosas en proporciones altas y combinadas. ¿Pero quién es el guapo que se presta a pasarse horas y horas de reuniones, de convencer a unos y a otros, de tratar con todo tipo de temáticas y de personas, la mayor parte de las veces anodinas, absurdas, pelotas y, sobretodo, aburridas? Yo, desde luego, no. De ahí mi respeto y admiración por los que escogen este camino profesional, de los más arduos que conozco, una profesión que sólo premia a los más esforzados con pequeños minutos de gloria y de poder, más simbólicos que reales, si acaso ganan elecciones y se aúpan en cargos de importancia. La mayoría de las veces, las medias tintas mandan, con sus largas sesiones parlamentarias, o con las interminables y laboriosas comisiones temáticas, en los que se tratan temas tan variopintos como bizantinos.

Todo esto viene a cuento a raíz del descrédito al que, según los medios y los entendidos, ha llegado la clase política en nuestro país. Parece ser que eso es así, y en el caso de Cataluña, todavía más, sobretodo a causa del famoso sainete del Estatut, que destruyó la credibilidad de los políticos implicados –y, de rebote, de los no implicados– para bastante tiempo.

Creo que esta apreciación es correcta, y que los realmente salpicados son los que en aquellas horas infaustas ocuparon los primeros titulares y las grandes fotos. Me refiero a los Mas, Maragall, Carod, Saura y compañía, que compitieron como locos para ver quién llegaba más lejos en sus delirios soberanistas, para luego bajar a la primera de cambio a la “realpolitik” de los intereses y los cambalaches más rastreros, y a los vaivenes y regateos partidistas de poco vuelo. Al otro lado, Zapatero, que partía con un extraordinario capital de esperanza y de ilusión respecto a una nueva manera de hacer política, cayó también en el show del regateo y de la “foto”, empujado por una oposición del PP perfectamente anclado en el neonacionalismo madrileño, mal llamado español.

La operación del Estatut ha sido una ruina para Cataluña, en un sentido sobretodo político y moral, y sorprende que su máximo adalid, el entonces President Maragall, ahora se retracte y critique lo que no fue más que una jugada suya, alejándose de los resultados como si no tuvieran nada que ver con él.

¡Vaya!, pienso, yo que siempre había defendido el carácter contradictorio del político Maragall, ahora nos sorprende con esta actitud de estar por encima de los demás. Para ser fiel a su espíritu paradójico y contradictorio, que lo hizo tan interesante en su momento, podría haber criticado todo lo que quisiera el Estatut que salió bajo su impulso pero a la vez lo debería haber defendido como el que más, apoyando a los que se quedaron con el mismo, y dispuesto a defenderlo aunque oliera a moho y a lotería navideña. Aquí creo que Maragall se traiciona a si mismo, al hacerse de pronto el “bueno”, sin admitir que él representa como nadie las dos caras de la moneda estatutaria.

El único que estuvo apartado y que se miró todo el jaleo estatutario con distancia y aprensión fue Montilla, y curioso que sea él quién ha acabado siendo President y el único que saca votos y gana elecciones en Cataluña, a pesar de la mala prensa que tiene y del acoso mediático y rastrero al que es sometido. Este inmigrante cordobés establecido en Cornellà es, según mi opinión, el único político digno de estar dónde está y el único que mantiene un nivel de crédito si no alto, al menos mediano. Los demás, lo tienen por los suelos.

Esto lastra, como és lógico, al Govern de Montilla. Este Tripartito ha nacido no cojo, pero sí patizambo. Sus miembros compiten por hacer las cosas bien, como si hacerlo así fuera algo excepcional, después de los desaguisados del anterior Tripartito, cuando lo propio sería que en efecto se gobernara bien y no mal. Pero ante este esfuerzo de buena voluntad, algunos consejeros no dejan de hacer el ridículo una y otra vez, como el mismo Saura en el empeño de demostrar sus altos niveles de honradez y transparencia en la dirección de los Mossos, los cuales están hasta el moño de ser tratados como niños malos. O los consejeros de Esquerra Republicana, los cuales en cualquier momento pueden darnos la sorpresa y subirse al monte. El govern es como un barco de bucaneros maldiestros gobernado por un timonel inmutable y competente, el impávido Montilla, que brilla poco pero conduce con rigor y profesionalidad a su tripulación indisciplinada, de la que uno puede esperar los peores desaguisados.

Pero alguien tiene que gobernar Cataluña. Y creo que Montilla es, a pesar de todos los pesares, la mejor solución. Su discreción y su realismo son tantos tanto como su honradez, y la escasa altura de sus opiniones y puntos de vista está en consonancia con la de los mismos catalanes y sus representantes políticos, aquejados éstos por patologías delirantes de difícil curación, pues suelen pensar más en sueños que en realidades. En este sentido, ser pilotados por el piloto Montilla es para mi no sólo una sólida garantía, sino también lo máximo a lo que Cataluña, en estos momentos, puede aspirar.

miércoles, mayo 23, 2007

MARIONA MASGRAU HA MUERTO.


Mariona en la Plaza del Pino de Barcelona, en 1978.
Mariona Masgrau, titiritera fundadora de La Fanfarra junto con Eugenio Navarro y Toni Rumbau, y creadora de la mayoría de las marionetas de la primera etapa de la compañía, fundadora asimismo del Teatro Malic de Barcelona (1984-2002), murió el lunes 21 de mayo en Hospital de San Pablo de Barcelona.

Aquejada por la súbita aparición de una enfermedad que la cogió de sorpresa demasiado tarde, Mariona Masgrau ha vivido con serenidad y valentía la tragedia de su rápida fuga de este mundo. Su temple aventurero se ha manifestado una vez más en esos últimos días de su vida, encajando lo inevitable con aplomo y sabiduría.

Debemos recordar que Mariona Masgrau, además de ser una creadora excepcional de marionetas, inició también en su última etapa de marionetista una brillante carrera como solista, a través de una primera trilogía sobre la Mujer (Mangalena, Constantina y De tanto que te quiero), y la serie de espectáculos centrados en el personaje de Sophia.

Tras el cierre del Teatro Malic, Mariona Masgrau abrió un centro-taller de marionetas llamado Espai Fènix en el barrio de Sants. Una iniciativa truncada por su muerte. Allí queda su extraordinario patrimonio de muñecos de todas las épocas de La Fanfarra más sus propios espectáculos de los últimos años.

jueves, mayo 17, 2007

El Festival de Marionetas de Estambul

He tenido la gran suerte de participar en el décimo Festival de Títeres de Estambul, dirigido por el titiritero Cengiz Ozek, gran especialista en el teatro de sombras turco del Karakoz, con el espectáculo "A Dos Manos". Y digo suerte, porque Estambul es una ciudad que conozco bien y a la que siempre me gusta volver para seguirla conociendo y de paso ver a los amigos que allí tengo.

Jorge Raedó y un servidor posando en la mezquita de Rüsten Pasa.

Hice el viaje en compañía del artista pintor y dramaturgo de carrera Jorge Raedó, quién ejerció las labores de acompañante y técnico colaborador de titiritero con esmero y eficiencia. En sus ratos libres, pudo dedicarse a sus labores con el lápiz y la carbonilla, retratando en su cuaderno las imágenes de las principales mezquitas de la ciudad, especialmente las construídas por el gran arquitecto otomano Mamir Sinan (1494/99?- 1588) –pueden verse algunos de sus dibujos y fotografías en su blog particular.


Interior de Santa Sofía. Foto de Jorge Raedó.

Debo decir que nuestra estancia contó con la inestimable compañía del director del Instituto Cervantes de Estrambul, Don Pablo Martín Asuero, quién nos mostró no pocos lugares fantásticos de la ciudad, y con quién compartimos una tarde de narguilé en compañía del amigo comerciante de lámparas y de narguilés Gürsel Bulut, de quién ya hablamos en este Blog en una anterior ocasión (ver la entrada “El Blog del Narguilé”, del 15 de marzo 2007). Especial mención merece la comida hecha en el Hamdi Restaurant, desde cuya terraza pudimos contemplar una magnífica vista del Bósforo y la entrada del Cuerno de Oro, con el Puente Gálata en primer plano. ¡Una delicia, vaya!


Gürsel Bulut, Toni Rumbau y Pablo Martin Asuero en un café de Estambul. Foto de Jorge Raedó.

Respecto al Festival, pocas cosas puedo decir, pues nuestra apretada agenda de visitas urbanas, compromisos pictóricos del acompañante colaborador y otros asuntos personales nos impidió ver ningún otro espectáculo. Pero sí tuvimos la suerte de conocer a las tres chicas del grupo español El Retal, simpatíquisimas y sin duda una bocanada de aire fresco en el ambiente titiritil del Festival: Griselda, Daniela y Anita. También reencontré al siciliano Mimo Cuticchio, famoso y muy reconocido “pupari” de Palermo, personaje señero y novelesco a quién no veía desde hacía muchos años. Una sorpresa fue encontrarme de nuevo con el Teñ Teatro de Moscú y sus dos entrañables titiriteros, Ilya y Maya, a los que conocí en Rusia y que actuaron hace años en el Teatro Malic.


Dibujo de Jorge Raedó: mezquita de Süleymaniye.
Me gustaría destacar también el encuentro tenido con la compañía de marionetas de Taiwán, dirigida por el holandés Robín Ruizendaal y la titiritera, escritora y directora de escena Wu Shanshan. Participaban con un espectáculo realizado en colaboración con Cengiz Ozek y en el que se cruzaban la tradición del títere tradicional taiwanés con la del teatro de sombras turco. No lo pude disfrutar en directo, pues actuaron unos días más tarde de mi partida, pero si lo he podido ver en dvd, y la verdad es que me ha gustado mucho. Tuve la ocasión de charlar tanto con Robin como con Wu Shanshan, y me parecieron personas con proyectos francamente interesantes.

Conocí a los directores del Festival Internacional de las Artes de la Marioneta de Québec, Dénise Lavoie, Éric Chalifour y el productor Pierre Saint-Amand, invitados del Festival de Estambul, con los que charlamos largamente sobre las tradiciones titiriteras mediterráneas, tema al que parecen querer dedicar su próximo Festival. La cena en un "bistrot" de Estambul fue muy estimulante, por las largas conversaciones mantenidas.

Especial mención debo hacer sobre el edificio-teatro abierto por Cengiz Ozek llamado Kukla Istanbul, situado en el centro de la ciudad, junto a la Plaza Taksim y a dos pasos del Instituto Cervantes, dedicado a las marionetas y especialmente al teatro de sombras del Karakoz. Consta de una salita maravillosa en la planta baja para unos 50-70 espectadores, un espacio de recepción en el primer piso, un museo de marionetas aún en contrucción en el segundo, un taller en el tercero, y un magnífico salón-oficina-biblioteca en el ático, dónde Cengiz Ozek, director del complejo, ha establecido sus Reales y su eficiente centro de operaciones. El conocido buen gusto de su fundador, el Cengiz Kan de las marionetas turcas como algunos lo llamamos, aparece reflejado en los detalles decorativos de la casa, con magníficos artesonados en los techos, una estupenda escalera de caracol de madera que conecta los diferentes niveles, y un sinfín de elementos que reflejan la condición esteta y el oficio de restaurador de Cengiz. Una iniciativa que merece recibir nuestros más sinceros parabienes.

El viaje estuvo empañado por el estado de salud de Mariona Masgrau, miembro de La Fanfarra e ingresada de nuevo en el Hospital de San Pablo de Barcelona, a causa de una terrible y fulgurante enfermedad que nos tiene a todos en vilo.

miércoles, abril 25, 2007

Garantía Montilla, Sólido Tripartito

En el sentido físico de la palabra: denso y pesado. Lo que la ciudadanía ha pedido desde hace tiempo. Ya pueden lanzarle andanadas y bombazos, aguanta como si estuviera sostenido desde el fondo de las aguas por el mismísimo Neptuno.

Sí, creo que eso es lo que la llamada opinión pública pedía a gritos. Durante el anterior Tripartito, críticos y opinadores se pusieron las botas cebándose contra el vaivén de las posiciones maragallianas, que hoy se inclinaban por un lado y al día siguiente por el otro. Ahora, que Montilla ha anclado con cemento al nuevo Tripartito, los mismos críticos y opinadores que antes buscaban solidez, hoy buscan la alegría del vaivén y critican con aspereza la quietud monolítica del actual Govern. ¡Vaya!, pienso, ¡en qué quedamos!... ¿No querían seriedad, “seny”? Pues ya lo tienen. Y según creo, por bastante tiempo.

La verdad es que ya me parece bien esta rigidez del Tripartito conducido por el piloto Montilla, impávido ante los vientos y los huracanes. Creo que es una lección que se merece la ciudadanía catalana. Con Maragall tuvo ésta la oportunidad de saber lo que era el “seny” mezclado con la “rauxa”, y el experimento disgustó a todos, pues al President Pasqual le salía más la pandereta de la “rauxa” que la porra del “seny” (a diferencia de Pujol, maestro indiscutible de su sucesor en el cargo, igualmente ambifacial, pero a quién le pesaba más el lado “señero” que el “jocoso”). La ciudadanía no comprendió que la combinación contradictoria de ambas inclinaciones es el secreto del buen gobernante y exigió a gritos un retorno a la seriedad. Lástima, porqué Maragall era una figura ideal para una pedagogía ciudadana dirigida a entender las dobles caras de la vida. La inmadurez del pueblo de Cataluña exigió orden y coherencia. Montilla vino a colmar esta necesidad.

¿Es eso malo? En absoluto. Lo mejor que le podía ocurrir a Cataluña. Cuando los oriundos de un país o de una región se ponen tan tontos como aquí se han puesto, con las consabidas solicitaciones estatutarias y sus peleas de gallinero, estos oriundos necesitan un correctivo que conduzca las cosas de nuevo por su cauce. Y nadie negará al señor Montilla coherencia y valentía a la hora de defender los intereses de la región. Sobretodo en unos momentos en los que España se comporta como una “loca” en el sentido más folclórico de la palabra: con el regreso del nacionalismo madrileño, mal llamado español, España vuelve a acercarse a los clichés más jocosos y disparatados del esperpento valleinclanesco. Ante estos desvaneos de la “gracia española”, nada mejor que un piloto de acero a lo Montilla, capaz de resistir los embistes y torear el temporal. Y si es cordobés, mejor que mejor, por sus genes toreros (aunque su gestualidad los esconda).

Que el torero Montilla sea presidente de la Generalitat es una lotería que a Cataluña le ha tocado por la gracia del Destino. Ya lo dije, creo, en otra ocasión: sólo un inmigrante que sabe de verdad lo que significa instalarse en una nueva tierra puede ser capaz de llevar a cabo políticas adecuadas de integración. Y eso es lo que necesita Cataluña, y no sólo Cataluña, sino España y Europa entera. He aquí el mayor reto del futuro, que tenemos ya en el más estricto presente: las oleadas de inmigrantes deben integrarse y participar de la vida local lo antes y mejor posible. Para ello hace falta dinero, voluntad política e imaginación. Creo que Montilla y el PSC, con sus dos socios tripartitos bien agarrados por el pescuezo, pueden cumplir con esta misión fundamental y llevar a Cataluña por las sendas del sentido común. Si España, en el ínterin, se va de juerga y se mete por peteneras, allá ella con su “Destino en lo Universal”. Cataluña, bien conducida por el timonel Montilla, marcará, sin menoscabo de chanzas y zancadillas, las sendas ineludibles del futuro.

Curiosas paradojas de la política…

lunes, abril 23, 2007

Éxito de la presentación del libro "Malic, l'aventura dels titelles"


Vestíbulo de la Sala Beckett con los invitados en la presentación.

La presentación que tuvo lugar el lunes 16 de abril en la Sala Beckett de Barcelona fue todo un éxito por la gran cantidad de personas asistentes. Respecto a la misma presentación en si, con los parlamentos y discursos, tuvo muy buena acogida, siendo considerada por los presentes como un "acto muy teatral".

Intervino en primer lugar Toni Casares, director de la Beckett y anfitrión del acto, quién dio la bienvenida a los presentes con las siguientes palabras: "Benvinguts al Teatre Malic!". Habló del libro y también explicó la circunstancia de que su padre fuera el "abogado Casares" que sale en el libro y que animó a Mariona Masgrau a irse al extranjero, para no cumplir una absurda condena de último franquismo. Decisión que estableció el rumbo de toda una aventura vital y, en definitiva, del argumento del libro presentado.


Eugenio Navarro, Marta Soro, Toni Rumbau, Luisa Rodríguez, Marta Otzet y Pilar Gálvez.

Alfred Arolas habló luego con ponderación y siempre con honestas y francas palabras, apoyando al autor al que su editorial ya ha publicado otras obras, "todas ellas harto extravagantes", según precisó. Tras defender y alabar esta trayectoria, anunció otros posibles títulos en un futuro próximo (concretamente, la versión castellana del presente libro y el título "La Colla de la Platja i el Futur de Catalunya", una recopilación de cartas dirigidas a sus conciudadanos del futurólogo de la Barceloneta Romà Bastides.


Tomó la palabra entonces Alfonso de Lucas, amigo personal del autor, quién habló con palabras nobles y sonoras sobre el libro. Alabó su estilo, escrito en un catalán que le encanta, al diferenciarse del "normativo estándar impuesto por las instituciones", según indicó, así como por el pronunciado "estilo cervantino" en su cultivo de la lengua catalana, cuya característica principal es el uso de la frase larga, sonora y festiva. Explicó luego varias anécdotas personales vividas con el autor, que hicieron reir mucho al público. Su parlamento cosechó muchas palmas y bravos, y encandiló a los presentes.

Marta Raventós, Anna Bohigas, Toni Rumbau y Neus Purtí.


A continuación, el autor dijo algunas palabras de agradecimiento, e inmediatamente leyó una carta de Mariona Masgrau, ausente del acto por causas médicas, que fue largamente aplaudida. Después tocó el turno de una carta enviada por el mismísimo Malic desde la Patagonia, que hizo mucha gracia al público. Sus últimas palabras fueron dicho con lengüeta, a petición propia de Malic, lo que provocó no pocas hilaridades.

Terminados los discursos, se procedió al copeo y picandó, ya en el vestíbulo del teatro, con venta y firma de libros. Hubo mucha cháchara y encuentros inesperados de personas relacionadas de un modo u otro con la historia de La Fanfarra y del Teatro Malic. Se calcularon unas 120 personas asistentes al acto.

martes, abril 03, 2007

Malic, l'aventura dels titelles


Presentació del llibre: "Malic, l'aventura dels titelles"

Anuncio la presentació del llibre "Malic, l'aventura dels titelles", escrit per mi mateix i editat per Arola Editors.
L'acte tindrà lloc el dilluns 16 d'abril de 2007, a les 8h15m, a la Sala Beckett – Obrador Internacional de Dramatúrgia, c/Alegre de Dalt, 55 bis (barri de Gràcia).
Faran la presentació Toni Casares (director de la Sala Beckett), l'editor Alfred Arola, el meu amic Alfonso de Lucas i jo mateix.

Autobiografia artística de La Fanfarra i del Teatre Malic per un costat, i llibre de memòries per l'altre.

Diu Toni Casares en el pròleg del llibre: «Ve't aquí un llibre útil, divertit i interessant. També un document necessari i sorprenent. Ve't aquí l'experiència d'una vida, envejable i fascinant, dedicada al món dels titelles i al teatre en general.»

Un llibre sobre titelles i teatre que parla també del pas del temps, de la Revolució dels Clavells portuguesa, de la Transició espanyola, de la fi de la Unió Soviètica, en el que es viatja a Egipte, a l'Índia, al Pakistan, a Jerusalem durant la primera guerra del Golf, a la Xina i a Macau…

Us espero! Ah, hi haurà copa i picandó!!!!

domingo, abril 01, 2007

Richard Bradshaw, un clásico vivo del Teatro de Sombras.

Tuve la gran suerte de asistir el otro día a una de las representaciones del sombrista australiano Richard Bradshaw en el teatrillo de Eugenio Navarro La Puntual, y la verdad es que la hora que duró la función fue toda una demostración de gracia, sabiduría, oficio, arte, maña, buena voz e ingenio.

Ya había visto con anterioridad una primera versión de este espectáculo, del que recordaba algunos momentos brillantes y antológicos, pero cuya mayor parte se me había borrado de la memoria. Recuerdo que fue en el Festival de Títeres de Londres del año 1979, durante el primer viaje de La Fanfarra a un país extranjero, un festival de excepción por la calidad de sus participantes. Fueron muchos los espectáculos que nos impresionaron, desde el grupo Triangel de Holanda, la compañía sueca de Michael Meshke, Roser de Alemania, el Bread and Puppet de Peter Shuman, la compañía Drak de Praga, por sólo citar a los más conocidos. Y entre ellos, dos espectáculos de sombras que por primera vez nos abrieron los ojos sobre las posibilidades de esta especialidad teatral: el teatro de sombras turco del Karakoz a cargo de Metin Ozlen y el teatro del australiano Richard Bradshaw.

Del Karakoz nos sorprendió la vitalidad de un género que aparentemente agonizaba en sus estertores históricos. Y de Bradshaw, la actualidad de las sombras como lenguaje vivo, altamente poético, exigente en la manipulación pero dotado de una técnica relativamente sencilla.

La verdad es que aquel viaje a Londres transformó a La Fanfarra, que a partir de aquel momento empezó a elaborar espectáculos mucho más poéticos y sofisticados, y en los que imprescindiblemente había varias escenas de sombras combinándose con las marionetas de hilo.

Pues bien, uno de los causantes de este cambio estilístico fue Richard Bradshaw, que el domingo 27 de mayo de este año 2007 he vuelto a ver en La Puntual.

Tuve la suerte de verlo de muy cerca (me pusieron a un lado del escenario, tan repleto estaba el teatro de público), con lo que también pude observar, además de lo que ocurría en la pantalla, lo que ocurría en la cara de los espectadores, y muy en especial en la de los niños que ocupaban las primeras filas. ¡Una gozada poder ver gozar a los demás, sin distinción alguna de edad, mientras uno mismo goza de lo lindo como espectador!

No sólo vi a Richard Bradshaw en plena forma, sino que su espectáculo, con los años, se ha actualizado con profusión de nuevos números y un estudio profundo de las posibilidades técnicas del manejo de las siluetas, mientras a la par ha adquirido la madurez del “buen vino” (es decir, de una manipulación que se eleva a la maestría). En efecto, pocas veces está más justificada la aplicación de la palabra Maestro para referirse a un titiritero que en el caso de Richard Bradshaw. Un Maestro de las sombras, por su originalidad, su limpieza en la manipulación, su gracia en el estilo de los sketch y las siluetas, sus canciones escenificadas que son una verdadera delicia, y por su extraordinaria humildad. Pues el artista engreído, por muy bueno que sea, jamás merece el título de Maestro.

Y es que Richard Bradshaw es de esos pocos titiriteros que a pesar de su fama y maestrría, al acabar la función se lamenta por el fallo en un gesto de tal figura que sólo él ha visto, se preocupa por el efecto de tal o cual número, y se comporta con una humanidad apabullante. Sólo he conocido a otro titiritero con semejantes cualidades: el argentino Javier Villafañe, preocupado siempre por la reacción del público tras una función suya, cuando a sus setenta años le sobraban dotes y gracia.

El Maestro Bradshaw inició su faena con el número clásico del Puente Roto, sketch sacado del repertorio francés del teatro de sombras del siglo XVIII, que el australiano actualiza y sobretodo “humoriza” con un elevado sentido del humor bitánico (o australiano, supongo, aunque desconozco sus atributos específicos). En la pequeña pantalla de su teatrillo fueron desfilando números potentísimos, como el de los pies que se transforman en formas y figuras extravagantes, el boxeador que se pelea con el cuero que coge vida propia y golpea por delante y por detrás. Por cierto, que este número del boxeo tuvo una agradable reprise en forma de bis al acabar el espectáculo, en una escena cuidadísima y muy lograda de teatro dentro del teatro, y en la que se involucra al mismísimo público.

Sería muy largo enumerar todos los diferentes sketch de la obra. Sublimes las típicas canciones inglesas con su correspondiente escenificación (una delicia para los públicos de habla inglesa, pero que los catalanes del domingo también siguieron con gran placer). El número del circo cuyos intérpretes son un cisne, un ratoncito y un hipopótamo debe considerarse ya un clásico del género. Pero quizás el número que más fama le ha dado y con el que salió a matar cerrando el espectáculo, sea el del Supercanguro, basado en una canción escrita por el mismo sombrista, en la que la figura de este simpático canguro convertido en superhéroe hace las delicias del público. Una figura entrañable que sintetiza la gracia poética y mitológica de Bradshaw.

Una mitología casera y contemporánea, hecha ya para niños y poblaciones del siglo XXI, pues su máxima expresión es la metamorfosis: el cambio constante de forma y de identidad. Las cosas son y no son lo que aparentan ser. Y las figuras y siluetas que vemos en la pantalla se transforman constantemente en otros personajes, en otras caras y figuras. Un arte antiguo y artesanal que nos habla de los fenómenos más inquietantes y cotidianos del futuro.

martes, marzo 20, 2007

Las “Sombras Chinas” de Valeria Guglietti

Por fin pude asistir a una representación del espectáculo “No toquen mis manos” de Valeria Guglietti en el teatro La Puntual. Hacía tiempo que había oído hablar de esta artista de las manos, y aproveché que estos días actuaba en el pequeño teatro de Eugenio Navarro para verla. Y la verdad es que no quedé en absoluto defraudado, sino todo lo contrario, muy gratamente recompensado.

Es raro encontrar hoy en día artistas que practiquen la especialidad del teatro de sombras hecho con las manos. En toda mi carrera de titiritero, habré visto como mucho una o dos representaciones de este tipo, la mayoría de las veces pequeñas intervenciones de pocos minutos a cargo de artistas que suelen actuar en cabarets o en espectáculos de variedades. La razón es muy simple: la gran dificultad que entraña este género teatral titiritesco, que requiere tanta habilidad en la ejecución como paciencia e imaginación en el entrenamiento. Cualidades, ambas, poco comunes.

Puedo decir, después de haber visto la representación, que Valeria Guglietti posee con creces estas cualidades. Se trata de un espectáculo estructurado en sketch que mantiene un fino hilo conductor de principio a fin marcado por un punto de luz y su proyección en la pantalla, y por la presencia constante de la misma Valeria Guglietti y sus manos de oro. Una presencia discontinua, pues unas veces la vemos de cuerpo entero junto a la luz o atendiendo con su simpática sonrisa a los aplausos del público, y otras veces desaparece bajo la luz para dejar paso a sus brazos y manos, que se transforman en un cisne, en dos serpientes o en la mismísima cara de E.T.

Y es que nos hallamos ante una obra de transformaciones y metamorfosis. Las creadas por unas manos que juegan a ser otra cosa, siguiendo ancestrales impulsos que se remontan a la época de las cavernas, cuando nuestra especie empezaba a desarrollar el mundo simbólico de sus proyecciones en el reino animado de la naturaleza. Pero mientras las pinturas rupestres buscaban fijar las imágenes desde el más estricto realismo, las sombras que se hacían y se hacen con las manos se elevan a la categoría de lo efímero abstracto y misterioso, que la imaginación humana debe comprender e interpretar. Y este mismo juego, sin duda ya presente desde que los humanos inventamos el fuego, es el que propone Valeria Guglietti a los espectadores de hoy: “ver” e interpretar las sombras que sus dos manos hacen en una pared blanca, dos manos sutiles que a veces se ayudan de simples cartoncitos, pequeños artilugios que vistos al natural no nos dicen nada, pero que proyectados en la pantalla resultan ser el sombrero de una dama, la cabeza de un general, una pipa, los dientes de un cocodrilo...

En este espectáculo, las manos hacen y deshacen imágenes una tras otra, pero es la imaginación del espectador la que debe actuar y decidir qué es lo que se ve realmente en cada momento. Es por ello que la atención nunca decae, atados como estamos al incansable desfile de gags, juegos, sorpresas, historietas y momentos poéticos, algunos de alto calibre.

Extraordinariamente bello es el principio, cuando en un cristal redondo se dibujan adornos y el título de la obra, que vemos proyectado en sombras a medida que el pincel lo va fijando. Luego empieza la procesión de imágenes que siempre sorprenden al espectador: la mujer cuya cháchara vivaz nos indica apagar los móviles mientras su voz se acelera hacia el absurdo, el señor que fuma en pipa y de cuya cazoleta salen sonidos de orquesta, el encantador de serpientes que acaba convertido en una serpiente, el pescador que pesca un tapón y vacía el mar, una pesadilla de vampiros que se disputan a la bella durmiente, el virtuoso número de la lucha de esgrima del Zorro y su contrincante para acabar huyendo montado en un caballo, el pianista que se vuelve loco con sus patas al aire, historietas todas ellas magistralmente interpretadas con un cuidado mimo en los detalles y una eficaz banda sonora que acompaña la acción.

Y entre los distintos bloques de historietas, de vez en cuando Valeria nos regala con un repertorio de números clásicos del teatro de sombras de manos de toda la vida: el conejo, el perro que habla, el señor del gorro, los dos monos que parlotean, discuten y acaban besándose (sin duda uno de los más logrados y aplaudidos), el cisne, el pájaro que echa a volar, y otros muchos que figuran en los libros pero que nadie consigue hacer por mucho que uno se esfuerce. Pues bien, todos esos números los borda Valeria con una sorprendente naturalidad, señal inequívoca de su extraordinaria maestría.

Curiosa titiritera es Valeria Guglietti. Sus títeres son tan efímeros que no existen: son las sombras de sus manos que sólo la imaginación, la suya y la del espectador, viste, pinta y define. Un teatro que nos lleva a lo esencial: la imaginación humana y su abstracción simbólica a través de la sombra. Todo un goce y una lección de sencillez y sabiduría.


AVISO al público interesado en el teatro de sombras: los dos próximos fines de semana (días 24, 25 y 31 de marzo y 1 de abril), actuará en La Puntual Richard Bradshaw, un clásico del teatro de sombras mundial. Este australiano, veterano sombrista que por primera vez vi en el Festival de Títeres de Londres de 1979, ha recorrido el mundo entero con su teatrillo y sus entrañables personajes entusiasmando a grandes y pequeños. Una maravilla de delicadeza, gracia y virtuosismo sombrístico. ¡Todo un lujo! ¡No se lo pierdan!

domingo, marzo 18, 2007

La Iglesia amenaza de nuevo.

Querido bloguero, no quiero con este título asustar a nadie, simplemente constatar un hecho que ya se venía a venir, pero que el otro día fue confirmado por una declaración institucional del Papa en la que decía que a partir de ahora, los valores de “Tolerancia” y “Diálogo”, hasta hace poco más o menos asimilables a posturas supuestamente cristianas y de la Iglesia Católica, deberían ser substituídos por el de la “Convicción”.

Decía el Papa más o menos: da igual que seamos pocos, que vayamos perdiendo clientela, lo importante es que defendamos con ardor y beligerancia nuestras posturas, buscando implantarlas al conjunto de la sociedad. Una táctica nueva que vale la pena analizar.

En realidad, no se trata de una gran novedad para nosotros, los españoles: desde hace tiempo que nuestros obispos nos tienen acostumbrados a esta actitud leninista-combativa: unos pocos, apoyados por medios poderosos, intentan doblegar la voluntad de los muchos. Aquí disponen de la COPE, emisora tristemente famosa por sus proclamas difamatorias, apocalípticas e incendiarias, así como de tremendos grupos de presión, tras fagocitar al principal partido de la oposición, el PP, con el que ha pactado un acuerdo táctico de acoso y derribo del gobierno de Zapatero. Sus maniobras para seguir controlando las asignaturas de religión y su oposición a cambios laicos en la sociedad y en la educación son igualmente bien conocidas.

Su Convicción los convierte en el principal grupo excluyente español: van contra los derechos de los homosexuales, contra las bodas de personas del mismo sexo, contra la liberación de la mujer en el matrimonio, contra el aborto, contra la eutanasia, contra las posturas dialogantes entre culturas y religiones, contra la descentralización democrática del estado, contra la libertad religiosa, contra el laicismo del estado y de la educación, en fin, contra todo lo que puede perjudicar el poder que todavía tienen sobre las consciencias de los españoles.

Su empeño en definir Europa por sus raíces cristianas, pasando por alto los tres últimos siglos en los que el laicismo ha luchado y vencido a la Iglesia para sacarse de encima el corsé religioso, es bien sintomático de sus afanes de seguir conservando sus amenazadas parcelas de poder. Pero su ofensiva no sólo pretender recuperar, sino reconquistar. Con la excusa del histerismo islámico, contrapone el histerismo cristiano. Eso gusta mucho a los recalcitrantes exclusivistas del bando de la guerra: nada mejor que un buen cuerpo de “convicciones bien asentadas” para mantener encendido el fuego guerrero. ¡Qué gran aliado para Bush y sus adláteres! Por eso de pronto, todos los peperos y belicistas del mundo se hacen “paperos”: ¡Viva el Papa y la Iglesia Católica! ¡Ella sí que defiende los valores de Occidente!, dicen estos suicidas de la civilización europea.

Su lucha contra el “relativismo” no es más que una lucha contra las libertades laicas de Occidente: la libertad de pensar cómo a cada uno le plazca y de actuar según dicta la propia conciencia, sin doblegarse a distados ajenos. Lógico que ataquen la libertad: precisamente es este “virus laico”, tan peligroso para ellos, el que les ha vaciado las iglesias. Pues si hay libertad de creencia y de pensamiento, ¿para qué someterse a dogmas ajenos?

De ahí que de pronto, el Papa se haya convertido en nuestro enemigo: pretende arrebatarnos esta libertad, imponernos modelos colectivos periclitados, incidir de nuevo en nuestras consciencias.

Sin embargo, algo me hace ser optimista. Su decisión de dejar la “Tolerancia y el Diálogo” y de pasarse al bando de los de la “Convicción”, convierte a la Iglesia en un partido beligerante más, en un grupo social decidido a competir con los demás. Es verdad que parte de posiciones de ventaja –dispone de la maquinaria vaticana, un monstruo de mil cabezas y raíces milenarias–, pero al someterse a las leyes del mercado de las ideas beligerantes que compiten entre si, con las mismas tácticas y técnicas de las demás, pierde su universalismo y el poderío “blando” del que antes gozaba. En vez de dejarse morir reinando en su disolución –a través de sus valores positivos de compasión, generosidad, amor y tolerancia–, la Iglesia prefiere luchar, desenpolvando sus famosos y ancestrales valores represivos y guerreros. Así retrasa su muerte y opta por el “morir matando”.

Algo lógico, desde luego, pues ¿qué es la Iglesia sino una entidad de poder enquistada en la sociedad occidental? Y la inercia de los poderes es resistir hasta la muerte.

Pero como decía antes, no hay bien que por mal no venga. En un mundo cada vez más polivalente y globalizado, dónde las ideas, las culturas, las diferencias y las actitudes distintivas van al alza en su proliferación y beligerancia, la erosión de la Iglesia Católlica está matemáticamente garantizada. Puede que a la corta saque algunos beneficios tácticos y locales (en España, por ejemplo, gracias a los nuevos convictos de la derecha; en Italia, su feudo, que controla desde siempre; en Polonia, dónde Hermes parece haber jugado una mala pasada a este desgraciado país, al poner al frente de su gobierno a dos gemelos retrógradas y papistas; o en algunos países latinoamericanos todavía sensibles a lo “papal-divino”), pero a la larga, su erosión relativizadora (la peor pesadilla para ellos) está garantizada.

¡Que los Dioses de la Razón nos escuchen y sean propicios!, es lo que deseamos los que estamos por la libertad individual de conciencia, por el “politeísmo mental”, por una sociedad laica, por el relativismo de las culturas y por la intersección creativa entre individuos, culturas, lenguas, razas y naciones.

jueves, marzo 15, 2007

El Blog del Narguilé

Queridos blogueros,

me gustaría presentaros a Gürsel Bulut y el blog que acaba de abrir sobre el mundo del narguilé. Un blog que entusiasmará a los amantes de esta modalidad fumatoria (Gürsel no sólo es un gran fumador de narguilé, sino un fabricante de pipas de agua, que vende luego en sus dos tiendas de Estambul) pero también a los que aman Turquía y la ciudad de Estambul.

Conocí a Gürsel Bulut en mi último viaje a Estambul, hará cosa de un año, presentado por Pablo Martín, el director del Instituto Cervantes de esta ciudad, excelente cicerone para los que tienen la suerte de caer en sus manos, y buen amigo suyo, pues suele frecuentar su tiendecita de la calle Hüdavendigar Cad, Numero 9 (muy cerca de Santa Sofía) para charlar un ratito sentados los dos en la calle mientras toman un té y se fuman cada uno un narguilé. La tienda me encantó, no sólo por las maravillosas pipas que tiene expuestas (verdaderas piezas de coleccionista algunas) sino por otros elementos igual de atractivos como la extraordinaria lámpara que había colgada cuya pantalla estaba hecha con cuero de camello y con todo un elenco de los principales personajes del Karakoz (el teatro de sombras turco), perfectamente recortados y coloreados. Una delicia que me quedé con enormes ganas de comprar, frenadas por la realidad de mi bolsillo.

Charlé con él una buena hora y supe así que no sólo tenía otra tienda en el mismísimo Bazar de Estambul (se encuentra en la calle Keseciler Caddesi 22-24) sino también en .... Tarragona! ( C/Unión 25). ¡Vaya, pensé, eso sí que es globalización! Para los que no conozcan Estambul y su Gran Bazar, les diré que es muy normal que paseando por las callecitas de este inmenso y maravilloso mercado oriental, los tenderos le hablen a uno en todos los idiomas del mundo, evidentemente en castellano, lengua muy común allí, ¡pero también en catalán!, como he visto ya en varias ocasiones... Como habrán adivinado, Gürsel Bulut habla un perfecto castellano y se defiende bastante con el catalán (lógico, dadas sus vinculaciones con la vieja Tarraco), de modo que la comunicación está garantizada.

Ahora ha iniciado este blog (totalmente escrito en español) dónde se habla de todo y que puede representar, para el que quiera iniciarse en el conocimiento de este magnífico país que es Turquía, un preámbulo de primera mano. Y si deciden ir, pues ya lo saben, pasen por una de las tiendas de Gürsel Bulut, acepten el té de rigor que le será ofrecido, fumen un poco el narguilé, y no duden en llevarse uno a casa, no sólo como objeto de regalo o de adorno de primer orden, sino también para fumarlo (hoy en día es posible encontrar en los estancos de Barcelona el tabaco especial que se fuma en el narguilé). Si no lo ha probado todavía, descubrirá todo un mundo que sin duda le va a encantar. Y si acaso no es fumador y reniega del humo del tabaco, tal vez esta experiencia le haga cambiar de opinión y acabe ingresando en el fantástico club de los que "sueñan fumando o fuman soñando" (pues tal es la condición soñadora de los que aman la pipa de agua).

Ah, la dirección del blog es: http://www.hispanoturco.blogspot.com/ . ¡No se lo pierdan!

miércoles, marzo 07, 2007

Excluyentes e Incluyentes

Querido bloguero,

tras mi última entrega en la que citaba las palabras de mis buenos amigos de la playa, Bastides y Mercadal, me he quedado con las ganas de seguir reflexionando y de comentar algunos de los conceptos expuestos por esos dos pacíficos ciudadanos que se miran el presente y el futuro con tanta distancia y filosofía.

Me refiero concretamente a la distinción que hizo Mercadal entre políticos excluyentes y políticos incluyentes. Creo que aquí nuestro querido amigo astrólogo (Mercadal, además de doctor jubilado, es un astrólogo de los que se toman esta ciencia adivinatoria muy en serio) dio en el clavo.

Pues el tema hoy en día es la multiplicación de los conflictos la mayoría de ellos irresolubles, ante los cuales sólo caben dos actitudes: o se incluye a las partes en conflicto en la categoría de lo posible y lo armonizable, o se les excluye y combate pensando en su eliminación. No cabe duda que hasta ahora, la fórmula seguida ha sido la segunda: el conflicto se resuelve con la guerra, se gane o se pierda, y se acabó el problema. Es decir, se excluye lo que molesta, lo diferente, lo que se opone. Este principio sólo reconoce un sujeto: el propio. Es un sistema, pues, de sujeto único. Ya sea por descaro egoico, o por convicción ideológica, o por abrazo redentor, al Otro se le combate y posee. Este principio está tan arraigado en la especie, que defender otro casi parece un disparate.

El sistema incluyente propuesto por Mercadal es nuevo y desconocido, y por ello mismo, desconcierta al público. Nuestro astrólogo de la playa parte de una premisa clara: hoy en día, nada debe ser excluído. La armonización sólo puede llegar si Todo entra en el juego. De alguna manera, el mundo moderno urbano ya parece apostar por este principio: en la ciudad actual, uno se encuentra con lo más inimaginable y todos los gustos pueden ser satisfechos.

- ¡Pero bueno! -le digo algo extrañado-, ¿y los terrorismos qué? ¿Acaso hay que dejarse matar?

- Que se cumplan las leyes y que haya regulación –contesta impertérrito.- El que no las sigue, que lo pague. Para eso están la policía y las cárceles.

- ¡Pero entonces hay exclusión!

- No de entrada. Además, yo no llamaría a éso exclusión. Se trata de respetar unas reglas del juego. Reglas que cada vez deben ser más sofisticadas y exigentes en admitir las diferencias y los matices, pero dejando claras unas líneas de respeto mutuo infranqueables. Se trata de llegar a contratos sociales dónde los diferentes puedan encontrar sus modos de ubicarse. Si no hay espacio para ellos –cómo suele ocurrir tantas veces–, pues entonces se inventa. Aquí es dónde las sociedades y los políticos, en vez de proclamar tanto sus principios y creencias, deberían afanarse en ser creativos para ampliar las bases capaces de acoger la extraordinaria variedad de diferencias en juego. Es al no haber espacio para ellas cuando estalla el conflicto.

- ¿Y qué tiene que ver esto con la actual situación?

- Según mi modo de ver –señala Mercadal–, Zapatero ha intentado crear un espacio de normalidad democrática para el independismo vasco. Para ello, ha jugado la actitud incluyente: nada de anatemas, se dialoga con quién sea, incluso con el mismo diablo. Desde luego, no lo ha conseguido. Es normal. Sería iluso pensar que lo puede todo. Además, el entorno no acompaña. Pero sí ha conseguido un doble objetivo: uno: el mundo llamado “abertzale” ha entrado en una dinámica de pretensiones o de simulacros de diálogo en pos de actuaciones no violentas, y dos: al hacerlo, ha dejado al descubierto y puesto bajo la luz de los focos su catadura moral: sin los ropajes épicos bajo los que se escondían, la imagen de degradación mostrada es apabullante, y uno piensa que difícilmente podrán mantener sujeta a su clientela del mismo modo que la tenía antes.

Le escucho y me asombra ver que tiene razón en lo que dice. En efecto, escuchar a los “abertzales” es algo bochornoso y sus juicios parecen salidos de la edad de piedra. ¿Qué fieles seguidores tendrán?, se pregunta uno. ¿Acaso ese diez por ciento de vascos que dicen ser sus seguidores son los del famoso RH negativo que les obliga a perder masa encefálica?

- Pues bien –continía Mercadal–, que Zapatero haya metido el dedo en la llaga vasca y haya conseguido ésto, es algo extraordinario. Fíjate que su táctica es la de hacer encajable lo inencajable. Y por eso se le han echado todos encima. Pues aquí hay una paradoja todavía sin resolver: si no hay espacio para esos energúmenos, ¿adónde se les sitúa? La tozudez incluyente de Zapatero dice: no hay espacio pero lo habrá. Lo tiene que haber. Hay que inventarlo. O sea, se resuelve la paradoja dando un paso creativo.

- Pero en verdad no parece que haya dado con ese espacio –le digo algo confuso.

- No, desde luego, todavía no existe, y por eso el proceso va dando tumbos de aquí para allá, pero sí se ha conseguido algo: que hablen, que manifiesten sus pretensiones. Su postura es que no hay que asustarse de las palabras. Que cada uno diga lo que quiera. ¿Que su pretensión es incorporar Navarra al País Vasco? Pues que lo digan. Como si quieren incorporar Aragón, Cataluña o al mismísimo Japón. No importa. Que digan lo que les pase por la cabeza. Que hablen y se atrevan a proclamar sus ideas. Pero de inmediato se les dice: sí, sí, muy bien, decid lo que queráis, pero debéis abandonar la violencia. Nada de ETA, nada de bombas ni terrorismo callejero. Eso no parece gustar a los abertzales, entonces se ponen chulos y sale a relucir la catadura moral de los que asesinan por querer tener razón. Pero no se atraven a actuar, o lo hacen de escondidas, escondiendo la mano, casi disculpándose. Sólo por haber conseguido eso, creo que Zapatero merece todo mi respeto y mi confianza.

Me asombra el punto de vista de Mercadal, pero debo confesar que simpatizo con sus ideas. Pienso que al aprobar el matrimonio entre homosexuales, Zapatero ha realizado de alguna manera algo parecido, ensanchando el espacio social para que quepa en él esta diferencia. Curioso que despierte tantos oponentes. ¿Por qué la gente necesita espacios cerrados, estrechos? ¿A qué viene este gusto por la exclusión? ¿Tanto necesitan algunos de chivos expiatorios a los que adosar sus carencias y frustraciones?

Según este modo de ver, la fisura ideológica de hoy en día estaría entre los que siguen apostando por la exclusión (método viejo) y los que se inclinan por la inclusión. En el sector de la inclusión puede haber mucho bobo, normal dada la actual variedad cromática de la especie urbana, y eso provoca rechazo a muchos por simples razones de estética. Pero no creo que haya demasiadas alternativas: o entramos en una fase inclusiva de aceptar las diferencias por profundas, raras e impresentables que sean, ensanchando para ello el espacio disponible (social y mental), con las correspondientes reglas de juego bien definidas (he aquí la faena de los políticos), o seguimos en el esquema exclusivo de toda la vida que lleva al planeta y a todos nosotros al desastre.

Tal vez el mayor reto sea el de incluir a los excluyentes. Que incluso ellos encuentren un lugar dónde poder ejercer sus obsesiones, sin pasarse de la raya. ¿Lo logrará Zapatero en España? Si tales son sus objetivos, hay conflictos para rato… Y si lo lograra, aunque sólo fuera en un 20 o 30%, tendríamos Zapatero para largo tiempo. ¿Y no lo está logrando acaso, aceptando con flemática resignación que sus oponentes se manifiesten cada dos por tres? Una actitud tan valiente como peligrosa.

¿Será la solución del mundo abrir por fin todas las Cajas de Pandora que se han mantenido cerradas durante siglos y siglos? ¿Pero no es eso lo que vemos reflejado en el día a día de telediarios y periódicos?... ¿Lograremos acaso encontrar la fórmula universal incluyente que evite que todo salte por los aires?... Y si existe ya y no la vemos, ¿cuál es y dónde se encuentra?

Preguntas y respuestas que dejamos para otro día.

domingo, marzo 04, 2007

Conflictos a punta pala, síntoma de que las cosas van bien.

Querido bloguero, este título no es una ironía ni una paradoja para sorprenderte. Es una afirmación defendida por mis amigos Bastides y Mercadal, los adivinos de la playa, con los que gusto tanto de intercambiar opiniones de todos los colores. Normalmente hablamos de política internacional, pero los últimos días, debido a la actualidad nacional, nos hemos centrado en el tema del etarra ése a quién se ha mandado a casa y de la reacción del PP y la derecha ultra española.

Parece del todo evidente, para cualquier persona con dos dedos de juicio, que la decisión tomada por el gobierno de Zapatero es la menos mala, como se la ha venido definiendo. Ante la responsabilidad de la vida de este reo decidido a dejarse morir, creo que no se podía hacer otra cosa, por muy aasesino que fuera el reo en cuestión. Sobretodo porque cumplió con la ley y sólo le faltaba un año de su última condena por un delito de expresión.

Pero la derecha ha reaccionado como si se hubiera tocado el corazón de la mismísima España. Y esa reacción, a mi entender desproporcionada, representa una radicalización de sus posturas que pone en peligro la convivencia cívica del país. Se lo dije a mis amigos de la playa, y he aquí la respuesta de Bastides:

- Tienes toda la razón, cómo no, sobretodo porque sé que estás informado por leer los periódicos, cosa que yo hago sólo de vez en cuando, y la verdad es que los gritos en las calles de Madrid no llegan hasta la playa de la Barceloneta. Pero debo decirte que tus alarmas, con ser naturales, no responden a una situación de gravedad tan gorda como la que pintas.

Se quedó parado mirando el mar y prosiguió diciendo:

- Que unos chillen y se radicalicen contra el gobierno, no deja de ser una reacción normal que, la verdad, dudo sea tan rentable como esperan sus mentores. Pero, ¿acaso no tienen derecho a chillar y a protestar? Que lo hagan, que se desfoguen. Con ello no pararán la desmembración cantada del país, ya te lo he dicho mil veces. Mira, Rumbau, lo más probable es que gane de nuevo Zapatero, sólo porque ha demostrado ser una persona normal y educada, y con sentido de la responsabilidad. Pero suponiendo que perdiera, acorralado por los acosos, ¿acaso el PP no pactaría con los nacionalistas catalanes para poder gobernar? Y si no pactan, lo que sí es seguro es que necesitarán sus votos. ¿Y cómo se los darán ésos si el PP se mantiene en sus trece cerriles antiautonomistas? No, Rumbau, esto no hay quién lo cambie. En cuanto gobierne la derecha, el peligro separatista catalán desaparecerá como por encanto, y el nuevo Estatut recibirá la bendición de unos y de otros.

- ¿Pero y si ganan con suficiente mayoría?

- Bueno, lo dudo, pero si así fuera, el proceso sólo se pararía una temporada. Además, lo más seguro es que el PP en el gobierno espolearía los deseos separatistas no sólo de catalanes, sino de vascos, gallegos y unos cuantos más, hartos de la prepotencia centralista y pepera. A la larga, la derecha acabaría perdiendo su mayoría, pues aunque a la población le gusten de vez en cuando las calenturas, no se dejará llevar a enfrentamientos mayores. Entonces las cosas volverían a su cauce, y España, a su desguace.

Intervino Mercadal, que escuchaba con atención las palabras de su amigo zapatero y adivino:

- Ya sabes que hemos estudiado este tema con mucha profundidad. Claro que nos podemos equivocar, pero todo parece indicar que nos dirigimos a una situación de Reinos de Taifas que al principio generará una cierta sensación de desasosiego, pero que a la larga desarrollará unos mecanismos de coordinación federalista de una eficacia integradora superior al sistema actual. Y esto es imparable. España tiene por misión iniciar este camino, explorarlo y trasladarlo luego a otros países. De hecho, el país entero se dedicará a exportar los sistemas descentralizadores por el mundo, pues los problemas de la gobernación de regiones y minorías serán unos de los más importantes por resolver en el siglo XXI. Y si España se atreve a abrir la brecha y a situarse en la vanguardia del movimiento descentralizador, podrá sacar de su situación grandes beneficios económicos y una extraordinaria influencia en los asuntos internacionales del futuro. O dicho en otras palabras, España debe morir para renacer con más fuerza y sosiego.

- ¡Exacto! –exclamó muy entusiasmado Bastides tras escuchar las palabras de Mercadal– Piensa, Rumbau, que el mundo necesita los conflictos como nosotros el agua para beber. Y los conflictos, hoy en día, no tienen solución. Los Rajoyes y los Aznares podrán ganar unas elecciones, pero sólo empeorarán la situación, pues su receta es la del palo sin zanahoria y en la actualidad nadie se pliega al palo a secas. Lo único que conseguirán es acelerar la resistencia y exaltar los sentimientos patriolocales.

- Debes tener en cuenta –añadió Mercadal–, que Zapatero tiene en contra no sólo al PP, sino a toda la derecha mundial, empezando por Bush, el Vaticano y a toda la curia romana y española, más los grandes poderes que lo ven como un modelo que podría extenderse a otros países y por ello mismo como un gran peligro a erradicar. Un presidente que rompe con la tradición excluyente de la política y se empeña en incluir la diferencia como un valor al alza, por rara e incomible que sea (cómo el mismo reo de Eta, cuya vida ha querido respetar), es algo que el mundo necesita con urgencia, y por ese motivo ha despertado tantos futores en su contra. Pueden acabar con Zapatero, descuartizarlo en la plaza pública, pero lo único que conseguirán es convertirlo en un héroe mundial y, a la larga, en un modelo que tendrá imitadores en otros lugares. Históricamente, Rajoy y Aznar no tienen nada que hacer. Podrán durar más o menos, pero caerán pronto en el olvido pues representan el pasado, y lo que triunfará será la línea Zapatero, aunque sea con otro nombre.

Pensé que aquellos dos viejos hablaban así porque no veían la televisión y sólo leían de vez en cuando La Vanguardia. Aunque tal vez no les faltara parte de razón. Lo que más me admiraba era su calma: no les molestaba para nada que la derecha saliera a la calle ni se inmutaban por ello. Incluso a veces simpatizaban con opiniones muy españolistas y gustaban, por ejemplo, de ir a los toros, sin importarles lo más mínimo las polémicas recientes sobre este tema. Mientras pudieran vivir el presente a su aire y sin molestar a nadie, con esto ya tenían bastante. Me dije que había aquí mucha sabiduría. Al estar preocupados por asuntos que deberían resolverse a muy largo plazo, lo que ocurría en el presente les importaba relativamente poco, y sólo lo veían como un juego capaz de prefigurar con mayor o menor justicia sus líneas maestras del futuro.

¡Qué suerte!, pensé. Me dije que debería acompañarlos más veces en sus paseos por la playa, a ver si así me embebía de sus preocupaciones filosóficas y encaraba los dramas de la actualidad y sus conflictos irresolubles sin asustarme ni inquietarme tanto por ellos. Cómo si los conflictos fueran el pan nuestro de cada día, el alimento que nos nutre y nos obliga a generar nuevas fuerzas, hasta que nos inventemos un marco capaz de aceptar las diferencias de todo tipo y calibre, así como las grandes contradicciones que parecen ser el sino de nuestro movido siglo XXI.

Un deseo del que te hago partícipe, querido bloguero, a través del retablo de este Blog.

miércoles, enero 31, 2007

El fin de la Partición y el derrumbe del Otro Mundo.

A cada uno su Partición.

Querido bloguero, me gustaría reflexionar en este texto sobre un tema del que se habla poco pero que a mi me parece de una cierta importancia. Me refiero al concepto de Partición, que subyace en todos los sistemas de poder del mundo hasta nuestros días.

Se entiende por Partición la separación entre la Realidad y un Otro Mundo o Más Allá –no necesariamente religioso–, en el que se colocan unos principios que justifican, avalan y garantizan los títulos de propiedad de los poderes del mundo, es decir, los fundamentos que permiten el dominio y la explotación de unos pocos sobre los muchos.

Este Otro Mundo históricamente ha sido siempre el lugar de los dioses, los espacios mitológicos dónde se ubican los referentes y los modelos colectivos de conducta. Con la laicización de la modernidad y la caída de los dioses, este lugar se quedó vacío, aunque todavía en pie, con sus templos derrumbados y en ruinas, y, en términos generales, muy abandonado y alicaído. Vacío de dioses pero no de señores. Pues los viejos tronos y asientos antes divinos o divinamente monarquizados, fueron ocupados por arribistas ideológicos y señores laicos que pretendían seguir instalados en ellos, gozando de los mismos poderes.

Al ser su naturaleza tan humana como la que más, estos señores elevaron las antiguas pretensiones de poder de los dioses hacia el más obceno de los absolutos, al ser víctimas de un delirio patológico que sólo la especie humana es capaz de desarrollar (pues las divinidades siempre han aceptado un cierto equilibrio digamos ecológico entre las distintas fuerzas del universo –incluso los monoteísmos, que inauguraron la patología del absoluto, tenían sus trinidades, sus santos y sus ángeles caídos). Con los Señores Actuales, el Otro Mundo, antes relativamente poroso, entroniza hoy en día una Partición férrea y acorazada, lo que en apariencia le da mucha prestancia y fortaleza, pero que en realidad se convierte en una coraza cada vez más frágil y quebradiza. Pues una Partición rígida es incapaz de aguantar los terremotos, los embistes y el furor del tiempo histórico –lo que a todas luces está ocurriendo en la actualidad rabiosa.

El tiempo presente, con sus emergencias revolucionarias que acaban con todo lo que se tiene en pie, se ríe de las particiones. Los andamios del Otro Mundo, sostenidos por La Partición, se tambalean y se acaban cayendo en pedazos bajo el ímpetu de los tremendos movimientos sísmicos emergentes. Y al romperse los andamios, el Otro Mundo se derrumba sobre el Mundo, cae con todo lo que tiene dentro: sus templos en ruinas que se desparraman cual lluvia de piedras invisibles sobre las conciencias humanas, sus tronos gastados de aguantar tantos culos, sus palacios y sus castillos inventados y delirantes… La Partición se rompe y el Otro Mundo se desploma.

Tras la hecatombe, las nubes de polvo y los restos de la lluvia de ruinas y cenizas cubren los cielos de la tierra. ¿Cuánto dura la hecatombe? Podría ocupar todo el siglo XXI, o tal vez sea aún más rápido y traumático. Un doble sentimiento planea entonces sobre el planeta: la nostalgia insoportable del Otro Mundo, que ha dejado de otorgar títulos, modelos y patrones de conducta, y la euforia de la libertad adquirida, de los cielos despejados, sin la capa del Otro Mundo (esa polución mitológica) que nos separaba del Universo y de nosotros mismos.

En una situación así, es lógico que exista desazón y desconcierto. ¿Dónde están los modelos? ¿Quién manda ahí? Aprovechan el vacío de poder los arribista y los cínicos del momento, es decir, los que se han caído de los tronos derrumbados y que ahora se encuentran a ras de suelo, y deben hacer ver que todavía están sentados en esos tronos que ya no existen, para lo cual recurren a la impostación exagerada, al abuso de la voz, al militarismo puro y duro (pues ya no pueden disimularlo con nada). Esto impresiona a las poblaciones. Pero las consecuencias pronto se dejan ver: abuso despiadado, fuego y destrucción, la venganza de los que han perdido sus privilegios. Estos arribistas son los Bush, los Blair y los Aznares del mundo, los fanáticos y los fundamentalistas laicos y religiosos de todo tipo que levantan sus voces asesinas, resentidas y desesperadas, pues saben que carecen ya de toda autoridad real.

Ante una situación de este calibre, es urgente establecer los nuevos patrones laicos y en régimen de libertad que orienten las conductas e impidan el abuso de los patológicos. Debe tenerse en cuenta lo siguiente: la lluvia del derrumbe del Otro Mundo es una lluvia fertilizante, pues el polvo de los antiguos Olimpos divinos se posa y penetra en cada uno de los habitantes del planeta. Es un néctar y una ambrosía simbólica que alimentan por un igual a los humanos, y que permiten a cada uno inventarse sus propios dioses, sus espacios de libertad mitológica.

Dicho en otras palabras: la antigua Partición ha dejado de existir para lo colectivo y se ha convertido en un hecho íntimo y personal, útil sólo para levantar andamios privados e intransferibles. Los andamios colectivos serán siempre, a partir de ahora, efímeros y cambiantes, abiertos a la creatividad, a las emergencias insospechadas. Los líderes y los políticos de esta nueva etapa tendrán que responder a patrones que acepten este tipo de andamiaje. Se descartan por inadecuadas y patológicas las voces de la razón autoritaria unilateral, del viejo mando cínico basado en la Partición clásica, que gustaba del manejo de los esclavos y de la sumisión colectiva.

La actualidad de los periódicos ilustra a la perfección estas realidades. La lucha actual no es de civilizaciones ni de culturas. Es entre los que aceptan y los que no aceptan el fin de la Partición y el derrumbe del Otro Mundo. Es decir, entre los que defienden la esclavitud y los que apuestan por la libertad. Cómo es lógico, yo me inclino por la segunda actitud.

lunes, enero 15, 2007

Opiniones de futuro.


Querido bloguero,
Hoy (ayer a día de hoy) he ido a la playa bastante temprano, aprovechando que es domingo, para charlar con mis amigos, los señores Romà Bastides y Roger Mercadal. Quién haya seguido las páginas de este retablo, ya sabrá que estos dos ancianos se dedican a describir el futuro: usando la astrología el segundo, y desde la visión directa e intuitiva el primero. Pues bien, quería tratar un poco con ellos sobre la realidad del mundo y del país, y escuchar sus opiniones, para mi siempre tan agudas y ponderadas.

Los he pillado cuando se encontraban ante el monumento al Quart de Casa, la estructura metálica que se levanta en la playa de la Barceloneta. Suelen pasear por la arena mojada con los pies descalzos, y como el día no acompañaba demasiado, se habían vestido con pantalón corto y un jersey cada uno.

Les expuse la situación del gobierno y el fin de la tregua de ETA. Tras comentar los detalles de las dos manifestaciones del sábado, dijo Bastides muy serio:

- Es lógico que el país se indigne por el atentado de Barajas. Aparte de las víctimas mortales, esos pobres ecuatorianos que ni sabían quién era ETA, ver todos aquellos coches chamuscados y la flamante nueva terminal destruída me ha dado una impresión nefasta. ¡Lo que nos va a costar a todos los españoles reconstruir aquéllo, y no digo nada de los que han perdido su coche! Lo digo porque conozco de sobra el apego que hoy tiene el pueblo español hacia los coches.

- ¿Y qué os ha parecido la reacción de Zapatero? –pregunté.

- Mira, Rumbau –dijo entonces el doctor Mercadal-, si me preguntas por su futuro, no creo en absoluto que éste sea su fin. Hace días que nos preguntamos sobre la evolución del país, y dudo que nuestras predicciones sobre la galopante descentralización en la que estamos metidos estén equivocadas. Hay aquí mucho en juego, y los del PP se están decantando peligrosamente hacia posturas para ellos mismos insostenibles. Su insistencia y sus prisas en recuperar el poder tiene algo de patológico y de desenfrenado que casi seguro irá en su contra. Pero bueno, aun suponiendo que ganaran las próximas elecciones, que no creo, tampoco me preocuparía demasiado por ello. ¿Acaso no pactarán con CiU y darán el siguiente empujón al desarrollo descentralizador de las autonomías? No te quepa la menor duda. El proceso desmembrador es imparable. Y fíjate en lo que te digo: ¡su tirón será aún superior al que harían los mismos socialistas! A la derecha le importa más la cartera que la patria, y su jacobismo siempre ha sido de baja intensidad. Lo disfrazarán con palabras dobles pero no tendrán más remedio que claudicar ante la realidad. Otro tema es Europa...

- Sostengo lo que dices, Mercadal –apuntó muy convencido Bastides, mientras nos deteníamos para ver a un grupo de chicas jóvenes que llegaban corriendo a la playa.- Lo único que me preocupa, a título personal y a muy corto plazo, es Europa. Aquí es dónde Zapatero tendría que ponerse a trabajar duro, dejando en barbecho el tema vasco. Vamos a ver qué pasa en Francia, si Sarkozy pincha y sale Ségolème, como espero. Entonces, tal vez sea posible resolver el tema constitucional y consensuar una política sensata hacia Irán. Ya lo he dicho mil veces: es en este país dónde se juega el futuro de Oriente Próximo y de Europa. Atacarlo como pretenden Israel y los iluminados de Bush, sería retrasar unos años la emergencia de este importante país y su integración en la zona –y pienso sobretodo en Europa, claro. Un atraso que iría muy bien a las multinacionales de las armas y del petróleo, y de paso a los duros del régimen iraní. Pero muy mal para todos los demás. Estamos en guerra, y lo seguiremos estando bastantes años por obra y gracia de nuestros desarrollos irracionales. Pero si no empezamos a reconducir este estado de guerra, a poner racionalidad en el asunto y a cortar las alas a los incendiarios, lo único que puedo decir es que los cambios tardarán unos diez o doce años más en suceder, que habrá muchos más muertos y la inseguridad crecerá en todo el mundo, pero no nos llevemos a engaño, tarde o temprano los cambios sucederán.

- ¿Pero a qué cambios te refieres, Mercadal? –le pregunté, sorprendido por el tono enigmático de sus palabras.

- Los que veremos de aquí a poco ocurrir en el mundo. Bueno, es evidente que una nueva generación de políticos que no tenga el cinismo por norma de conducta, tiene que llegar, tarde o temprano. Lo impondrá la misma agenda de los problemas a tratar: cambio climático, crisis del turismo, flujos migratorios, guerra en Oriente Próximo, terrorismo creciente. Mucha gente dirá que esto es imposible, porque la política necesita del cinismo. Y no digo que no. Pero lo que habrá es un cambio en la naturaleza del cinismo: de ser la actual actitud de mentir y disimular para ir tirando, se pasará a un cinismo más práctrico y funcional: habrá doble visión y doble lenguaje, pero para encararse con los problemas reales, y eso será un cambio importantísimo. Pues para que haya visión correcta se necesita ir del uno al dos, paso previo e indispensable para llegar al tres. Eso, sólo Europa puede hacerlo. La multiplicación de sujetos políticos embutidos en una misma estructura obliga a los puntos de vista dobles, cuando no triples y cuadruples. Y cuando ello suceda y se haga con conocimiento de causa, la fuerza de las decisiones tomadas será otra y la capacidad de intervención de Europa aumentará también.

- ¿Pero no es indispensable que antes exista una Unión Europea más consolidada? –dije, abrumado por la ingenuidad de sus palabras.

- Hum... Si quieres que te diga la verdad, no creo que eso suceda, al menos a corto plazo. Habrá acuerdo consitucional, necesario para encajar a las nuevas incorporaciones, pero el poder ejecutivo seguirá siendo ínfimo. Sin embargo, yo me pregunto: ¿qué importa eso? Nada. Lo que vamos a ver son grupos de países pactar políticas exteriores consensuadas y eso, aunque no arrastre a todos los demás, tendrá su peso y seguramente aún más capacidad de acción. Pienso en Francia, Alemania, Italia y España, seguidos de algunos otros más pequeños, como Portugal, Bélgica o Irlanda. Pero no nos engañemos, los verdaderos instigadores del cambio será la misma gente. La globalización no es ningún juego y está levantando unos acuerdos espontáneos entre ciudadanos de países distintos y alejados entre si muy interesantes. Incluso los del Este acabarán entrando en el redil. Tiempo al tiempo, Rumbau, y verás como las cosas suceden de este modo.

- ¿Y cuánto tiempo le dais a la emergencia de estos cambios? –pregunté sorprendido del optimismo de aquel señor de más de setenta años de edad.

- Unos diez o quince años, aunque también podrían ser veinte. No importa. Coincidirá con la novedad del llamado Consenso Contradictorio, que se impondrá primero en España y acabará infectando el mundo entero, con sus brotes neoautonómicos de corte autodeterminista y con la irrupción de los polimonarquismos. Ya sabes que este virus será la gran aportación de España al mundo de los dos próximos siglos.

Realmente, era admirable que aquellos viejos pensaran con tanta alegría sobre situaciones que deberían acontecer quince o veinte años más tarde, cuando lo más seguro es que ambos ya no estarán en este mundo.

- Ya sé lo que estás pensando –dijo Mercadal, a quién no se le escapaban los detalles-, que somos unos viejos y no veremos nada de eso. Pues no estés tan seguro, mira las prisas que tiene la Historia hoy en día. Pero aunque así sea, ¿qué más da? Lo importante es que podamos ver con claridad el futuro y explicarlo a nuestros amigos de la playa. Piensa que el futuro no se hace solo, sino que se “crea”, y alguien tiene que hacerlo. Pensarlo es ir hacia él, abrir sus puertas y meterse por sus caminos, y eso hacemos nosotros cada día. Y una vez las puertas están abiertas, los demás se meten por ellas que es un contento. No digo que el nuestro sea el único futuro posible, desde luego, pero al menos es uno de los que se abren. Y en ésas estamos...

Los dejé, porque ellos continuaban hasta el Puerto Olímpico y yo quería ducharme pronto para ir a comer. Los vi caminando a paso lento dónde rompen las olas del mar, dejando sus huellas en la arena.

¡Qué suerte, pensé, llegar a viejo y todavía tener ganas de inventar el futuro! Con viejos así en el mundo, otro gallo cantaría. Debo animarles a publicar sus predicciones. El otro día lo hablamos y Bastides estaba de acuerdo en escribir una “Cartas a mis Conciudadanos”. Me he comprometido a ayudarles. Aunque suene a locura, sus palabras son a veces lo más sensato que he oído en los últimos tiempos. Avisaré cuando ello ocurra.

domingo, enero 14, 2007

Voto a Zapatero


Querido bloguero,

Si mañana hubiera elecciones, votaría sin duda alguna a Zapatero. Justo ahora que se halla bajo el fuego cruzado de tiros y troyanos, y que aparentemente está más débil que nunca, resalta el sentido común y el no cinismo de este político atípico.

Es verdad que se le puede acusar de ingenuo, al no preveer, por ejemplo, la posibilidad de que ETA atentara sin avisar. Igualmente hay algo de imprudencia y de erroneo en llamar “Proceso de Paz” a su empeño por acabar con el tema vasco, cuando no existe ninguna guerra declarada entre dos bandos, sino más bien una acción unilateral de un grupo de catetos iluminados y asesinos. Pero a su manera lo ha intentado y en este primer ring, ha salido vencido y duramente golpeado. Ha corrido el riesgo, se la ha jugado y ha perdido. ¿Qué hay de malo en ello? Su reacción le honra: en vez de sacar el lado soez y populista del poder para contentar a la chusma, ha respondido con timidez, humildad, sensatez y prudencia. Es decir, como una persona normal y no como el típico politicastro de los que tantos hay y ha habido, y que un día u otro tendrán que desaparecer, por el bien de todos.

Sin embargo, como muy bien han dicho algunos comentaristas, el tema no está cerrado, y creo que de todo este embrollo, quién más debilitado ha salido es la propia ETA y especialmente su entorno y sostén social, que se ha visto en verdaderos apuros. Se ha dicho mil veces: la victoria definitiva a ETA sólo vendrá si se consigue aislarla de cualquier apoyo popular. Y la estrategia de Zapatero, a pesar de los contratiempos, es la mejor para lograr este objetivo. El “entorno” se ha debilitado y sin duda reducido, y sus representantes generan cada vez más aversión y menos simpatías. La degradación de los llamados “abertzales” es manifiesta, lo vemos en sus formas de expresión y en sus gestos. Degradación, pues, no sólo moral sino estética y social.

También ha conseguido un aliado en el PNV de Imaz, y ha logrado aislar a un Ibarretxe cuya figura es cada día más patética. Todo esto mina el terreno de los amigos de ETA.

Creo que a Zapatero le falta en estos momentos seguridad en su postura. Desde luego, su propio partido no le ayuda demasiado, trufado como está de mentalidad vieja y autártica, siempre tan sensible al reclamo de la tribu hispánica. Tal vez debería rodearse de personas que pudieran inspirarle perspectivas y palabras en comunión con sus propias posturas. Éstas están muy por delante de las ideas. Pero me ha parecido advertir que es uno de esos políticos que se crecen en las dificultades, pues por algo es Leo y ha nacido en León.

Gracias a Zapatero, España es hoy en día un país situado en la vanguardia mundial en la lucha contra el atraso civilizacional que pretenden imponer los fundamentalistas neocons, los ultras de todos los colores y los fanáticos de la verdad única. Su gobierno ha dado voz y espacio a los nuevos movimientos sociales en alza, logra pactos, consenso y diálogo con “las diferencias” y ha abierto una atmósfera de convivencia social única en Europa.

Su política económica es capitalista y neoliberal como la que más, para satisfacer básicamente a las nuevas clases emprendedoras y emergentes, mirando hacia el futuro desde el punto de vista de los negocios. Pero no creo que sea su función la de inventarse unos nuevos modos de organizar la economía con visiones más amplias, democráticas y estratégicas a largo plazo. En eso sigue siendo un político profesional y las innovaciones nacen en otras cunas –por ejemplo, en el ámbito europeo. Sin embargo, su famoso “talante” y su concepción de lo que debe ser un funcionario público con responsabilidades de gobierno son radicalmente nuevos e interesantes.

En conclusión: mirado desde una perspectiva de conjunto y de avance de la civilización, Zapatero constituye un indudable factor positivo de cambio y de progreso.

Lo dicho: si hubiera hoy elecciones, votaría a Zapatero.

martes, enero 09, 2007

2006-2007


Querido bloguero,

me ha parecido oportuno, por no decir obligatorio, sumarme a los millones de comentarios que estos días se acumulan en periódicos, blogs i webs del mundo en los que se habla del año que se va y del que llega. Reconozco que se trata de un impulso harto irracional, un gesto casi se diría “tirado a la papelera”, pero que a pesar de ello y tal vez por ello mismo, me anima y me excita por motivos, desde luego, poco convincentes. No los voy a enumerar, para no hacerme pesado, pues ya bastante incordio resulta la temática escogida, pero así es ese mundo en el que vivimos, paradójico a más no poder, en el que las razones habituales son substituídas por razones contradictorias cuando no aleatorias o directamente irracionales. He pensando que lo mejor es irse adaptando a los tiempos que se acercan, aprendiendo a ser contradictorio y paradójico, antes de que la realidad, que ya lo es bastante, me coja desprevenido.

Una imagen que me gusta es la que sitúa el cambio de año en una especie de montículo o promontorio desde dónde puede verse a un lado el año que nos deja, y al otro el que llega. Creo que uno puede instalarse en esta atalaia al menos durante unos cuantos días, diez aproximadamente por detrás y por delante del día uno. Eso permite acostumbrarse a la visión y observar el paisaje a ambos lados.

Y la verdad es que el 2006 aparece bastante encrespado, cómo si los vientos desatados al inicio del siglo hubieran alcanzado grados de huracán, utilizando términos del cambio climático de tanta actualidad. Vientos huracanados son los provocados por la intervención americana en Irak, por los afanes belicistas de Israel, por el rencor y el orgullo herido de Aznar y del PP, o por la estupidez victimista y paleonacionalista de Esquerra Republicana y su voto negativo al Estatut.

Pero bueno, ¿acaso tienen todos estos “vientos” relación alguna entre si? Ninguna seguro que no. En los casos citados, se observa un impulso que tiene la unilateralidad como punto de partida. Unilateralidad que significa estrechez de miras, monovisión obsesiva del mundo y absolutismo de las razones. En este sentido, todas estas posturas representarían una expresión residual propia del pasado, que sigue despertando odios seculares y tempestades globales, pero que a pesar de sus magnitudes catastróficas, deben ser consideradas en fase de declive. Un declive que puede tardar décadas en hacerse notar, desde luego, pero que tarde o temprano, lo veamos o no lo veamos, acabará por hacerse patente.

Lo que me lleva a afirmar esta opinión es que el futuro, como el presente se obstina en decirnos, se dirige hacia la globalización, la interdependencia de los fenómenos, de los problemas y de sus soluciones, y por lo tanto, hacia el relativismo de las verdades y de las grandes afirmaciones, que quedarán reducidas a criterios de supervivencia, de bien común, de lógicas de bienestar y de pura funcionalidad. Creo que estas características son incontestables, como todos los especialistas se encargan de recordarnos estos días. La globalización del mundo, que apenas está empezando, irá a más y acentuará estas pulsiones relativistas e intersecccionistas, a medida que los nuevos sistemas de vida y de comunicación se vayan implantando por el mundo.

El 2006 ha sido, pues, un año de muchas crestas de lo viejo, tanto en la política internacional (dominada por el conflicto de Oriente Medio) como en la doméstica, gracias a los empeños del PP y de ER, amén de las otras fuerzas políticas, que a modo de coro de borregos, han secundado las encrestaciones paleoburras de los primeros.

Habría que decir aquí que si miramos bien el paisaje del año que ha pasado, no sólo de huracanes ha vivido, sino que entre cresta y cresta están los correspondientes valles, algunos de grandes extensiones. En estos valles y latitudes no encrestadas, los perspicaces verían otro tipo de crestas, no levantadas por los furores emotivos de los grandes huracanes, sino por la pujante fuerza de las imaginaciones y de las mentes más desarrolladas del planeta. Son las llamadas “crestas creativas”, dónde se realizan nuevos descubrimientos, se inventan nuevos paisajes, y dónde se fraguan los mitos del futuro. Al ser su sustancia mental, pasan desapercibidos por los observadores habituales, que sólo responden a los estímulos más groseros, los producidos por los decibelios emocionales, allí dónde las cámaras del mundo suelen fijar sus objetivos. Las crestas de sustancia mental cuestan más de verse y por ello aparecen poco en las televisiones. Pero por el hecho de ser casi invisibles, no significa que no existan. En este sentido, el año 2006 puede haber sido un buen año si como parece ser por fin se ha asentado la conciencia de la crisis climática del planeta, que por primera vez ha sido tomada en serio por unos y por otros. También el fiasco de EEUU en Irak debe considerarse un signo positivo en cuanto representa la entrada en crisis de los delirios unilateralistas, paso indispensable para que se abran camino las perspectivas multilateralistas que aceptan los patrones de interdependencia y de la creatividad interseccionista de las diferencias.

Mirando hacia el 2007, el año parece de momento un calco del 2006. Es lógico que así ocurra, pues lo propio de mirar el tiempo dividido en dos, es que aparezcan simetrías en ambos lados. Y al no haber en el futuro todavía nada, es normal ver reflejado en sus espejos el panorama del anterior. Ésta sería una primera impresión: más de lo mismo, o el eterno déjà vu de lo idéntico. Pero no hay que dejarse engañar por la inercia de las simetrías, que aún siendo muy importante, no puede obviar el paso del tiempo, el cual, como muy bien anunció Heráclito, no deja que nada se repita.

Afirmar la fuerza creativa del tiempo no significa que su creación sea necesariamente beneficiosa para nosotros, la especie humana. Lo más probable es que el tiempo nos empuje a mayores catástrofes, a choques con realidades insalvables, a crisis planetarias de imposible solución a día de hoy. Bueno, pues que lo haga. Las crisis han sido siempre los motores de la historia. Y parece que las sociedades solo mueven el culo un poquito y en serio cuando las amenazas son de verdad. El problema es que los mecanismos productores de bienestar, que tan bien funcionan, en su proceso de autorregulación social nos oculten la gravedad de las crisis y la urgencia de ponerles remedio. Todo depende pues de la magnitud espectacular de dichas crisis y de sus efetos devastadores: cuanto mayor sea la magnitud, más posibilidades tendrá de despertar reacciones.

Uno diría que ante este negro panorama, lo mejor es quedarse en las zonas de valle entre las crestas de las grandes olas, para gozar desde allí de un mínimo de bienestar mientras se participa en los procesos silenciosos de la creación del tiempo. Pero el problema es que al estar el mar tan encrespado, las olas caen por todas partes y cada día respetan menos los valles de tranquilidad, los cuales se ven profundamente removidos por el temporal.

El 2007 puede ser pues un año de mucha encrestación, al igual que lo fue el 2006, e incluso aún más, según como deriven algunos de los temas que han quedado pendientes. El actual declive de Israel y su delirium belicista, constituyen sin duda uno de los mayores peligros del momento. Irak sigue siendo una bomba en estado perpetuo de explosión –fiel imagen de lo que nos espera a todos si los neocons consiguen sus objetivos. Impedir que estas patologías de otros tiempos, residuos mal hilvanados de las peores enfermedades del siglo XX, se desarrollen y se impongan, es la tarea urgente del año que empieza.

¿Conseguiremos que el 2007 sea aún peor que el 2006 y conseguir así reaccionar ante la hecatombe mayúscula de nos espera, o bien mejoraremos las apariencias generales, mantendremos las guerras “under control” y en sus espacios naturales, la bolsa seguirá subiendo y la venta de coches aumentará espectacularmente con la entrada en el mercado de China e India, aumentando el bienestar y la felicidad de las clases medio-altas del mundo entero, mientras las bajas siguen descendiendo los peldaños de la infelicidad?

El próximo fin de año lo sabremos. Entre tanto, y mientras pasan los días y los meses asoman en el horizonte, aprovecho para desearte, querido bloguero, un buen año 2007.