martes, marzo 20, 2007

Las “Sombras Chinas” de Valeria Guglietti

Por fin pude asistir a una representación del espectáculo “No toquen mis manos” de Valeria Guglietti en el teatro La Puntual. Hacía tiempo que había oído hablar de esta artista de las manos, y aproveché que estos días actuaba en el pequeño teatro de Eugenio Navarro para verla. Y la verdad es que no quedé en absoluto defraudado, sino todo lo contrario, muy gratamente recompensado.

Es raro encontrar hoy en día artistas que practiquen la especialidad del teatro de sombras hecho con las manos. En toda mi carrera de titiritero, habré visto como mucho una o dos representaciones de este tipo, la mayoría de las veces pequeñas intervenciones de pocos minutos a cargo de artistas que suelen actuar en cabarets o en espectáculos de variedades. La razón es muy simple: la gran dificultad que entraña este género teatral titiritesco, que requiere tanta habilidad en la ejecución como paciencia e imaginación en el entrenamiento. Cualidades, ambas, poco comunes.

Puedo decir, después de haber visto la representación, que Valeria Guglietti posee con creces estas cualidades. Se trata de un espectáculo estructurado en sketch que mantiene un fino hilo conductor de principio a fin marcado por un punto de luz y su proyección en la pantalla, y por la presencia constante de la misma Valeria Guglietti y sus manos de oro. Una presencia discontinua, pues unas veces la vemos de cuerpo entero junto a la luz o atendiendo con su simpática sonrisa a los aplausos del público, y otras veces desaparece bajo la luz para dejar paso a sus brazos y manos, que se transforman en un cisne, en dos serpientes o en la mismísima cara de E.T.

Y es que nos hallamos ante una obra de transformaciones y metamorfosis. Las creadas por unas manos que juegan a ser otra cosa, siguiendo ancestrales impulsos que se remontan a la época de las cavernas, cuando nuestra especie empezaba a desarrollar el mundo simbólico de sus proyecciones en el reino animado de la naturaleza. Pero mientras las pinturas rupestres buscaban fijar las imágenes desde el más estricto realismo, las sombras que se hacían y se hacen con las manos se elevan a la categoría de lo efímero abstracto y misterioso, que la imaginación humana debe comprender e interpretar. Y este mismo juego, sin duda ya presente desde que los humanos inventamos el fuego, es el que propone Valeria Guglietti a los espectadores de hoy: “ver” e interpretar las sombras que sus dos manos hacen en una pared blanca, dos manos sutiles que a veces se ayudan de simples cartoncitos, pequeños artilugios que vistos al natural no nos dicen nada, pero que proyectados en la pantalla resultan ser el sombrero de una dama, la cabeza de un general, una pipa, los dientes de un cocodrilo...

En este espectáculo, las manos hacen y deshacen imágenes una tras otra, pero es la imaginación del espectador la que debe actuar y decidir qué es lo que se ve realmente en cada momento. Es por ello que la atención nunca decae, atados como estamos al incansable desfile de gags, juegos, sorpresas, historietas y momentos poéticos, algunos de alto calibre.

Extraordinariamente bello es el principio, cuando en un cristal redondo se dibujan adornos y el título de la obra, que vemos proyectado en sombras a medida que el pincel lo va fijando. Luego empieza la procesión de imágenes que siempre sorprenden al espectador: la mujer cuya cháchara vivaz nos indica apagar los móviles mientras su voz se acelera hacia el absurdo, el señor que fuma en pipa y de cuya cazoleta salen sonidos de orquesta, el encantador de serpientes que acaba convertido en una serpiente, el pescador que pesca un tapón y vacía el mar, una pesadilla de vampiros que se disputan a la bella durmiente, el virtuoso número de la lucha de esgrima del Zorro y su contrincante para acabar huyendo montado en un caballo, el pianista que se vuelve loco con sus patas al aire, historietas todas ellas magistralmente interpretadas con un cuidado mimo en los detalles y una eficaz banda sonora que acompaña la acción.

Y entre los distintos bloques de historietas, de vez en cuando Valeria nos regala con un repertorio de números clásicos del teatro de sombras de manos de toda la vida: el conejo, el perro que habla, el señor del gorro, los dos monos que parlotean, discuten y acaban besándose (sin duda uno de los más logrados y aplaudidos), el cisne, el pájaro que echa a volar, y otros muchos que figuran en los libros pero que nadie consigue hacer por mucho que uno se esfuerce. Pues bien, todos esos números los borda Valeria con una sorprendente naturalidad, señal inequívoca de su extraordinaria maestría.

Curiosa titiritera es Valeria Guglietti. Sus títeres son tan efímeros que no existen: son las sombras de sus manos que sólo la imaginación, la suya y la del espectador, viste, pinta y define. Un teatro que nos lleva a lo esencial: la imaginación humana y su abstracción simbólica a través de la sombra. Todo un goce y una lección de sencillez y sabiduría.


AVISO al público interesado en el teatro de sombras: los dos próximos fines de semana (días 24, 25 y 31 de marzo y 1 de abril), actuará en La Puntual Richard Bradshaw, un clásico del teatro de sombras mundial. Este australiano, veterano sombrista que por primera vez vi en el Festival de Títeres de Londres de 1979, ha recorrido el mundo entero con su teatrillo y sus entrañables personajes entusiasmando a grandes y pequeños. Una maravilla de delicadeza, gracia y virtuosismo sombrístico. ¡Todo un lujo! ¡No se lo pierdan!

domingo, marzo 18, 2007

La Iglesia amenaza de nuevo.

Querido bloguero, no quiero con este título asustar a nadie, simplemente constatar un hecho que ya se venía a venir, pero que el otro día fue confirmado por una declaración institucional del Papa en la que decía que a partir de ahora, los valores de “Tolerancia” y “Diálogo”, hasta hace poco más o menos asimilables a posturas supuestamente cristianas y de la Iglesia Católica, deberían ser substituídos por el de la “Convicción”.

Decía el Papa más o menos: da igual que seamos pocos, que vayamos perdiendo clientela, lo importante es que defendamos con ardor y beligerancia nuestras posturas, buscando implantarlas al conjunto de la sociedad. Una táctica nueva que vale la pena analizar.

En realidad, no se trata de una gran novedad para nosotros, los españoles: desde hace tiempo que nuestros obispos nos tienen acostumbrados a esta actitud leninista-combativa: unos pocos, apoyados por medios poderosos, intentan doblegar la voluntad de los muchos. Aquí disponen de la COPE, emisora tristemente famosa por sus proclamas difamatorias, apocalípticas e incendiarias, así como de tremendos grupos de presión, tras fagocitar al principal partido de la oposición, el PP, con el que ha pactado un acuerdo táctico de acoso y derribo del gobierno de Zapatero. Sus maniobras para seguir controlando las asignaturas de religión y su oposición a cambios laicos en la sociedad y en la educación son igualmente bien conocidas.

Su Convicción los convierte en el principal grupo excluyente español: van contra los derechos de los homosexuales, contra las bodas de personas del mismo sexo, contra la liberación de la mujer en el matrimonio, contra el aborto, contra la eutanasia, contra las posturas dialogantes entre culturas y religiones, contra la descentralización democrática del estado, contra la libertad religiosa, contra el laicismo del estado y de la educación, en fin, contra todo lo que puede perjudicar el poder que todavía tienen sobre las consciencias de los españoles.

Su empeño en definir Europa por sus raíces cristianas, pasando por alto los tres últimos siglos en los que el laicismo ha luchado y vencido a la Iglesia para sacarse de encima el corsé religioso, es bien sintomático de sus afanes de seguir conservando sus amenazadas parcelas de poder. Pero su ofensiva no sólo pretender recuperar, sino reconquistar. Con la excusa del histerismo islámico, contrapone el histerismo cristiano. Eso gusta mucho a los recalcitrantes exclusivistas del bando de la guerra: nada mejor que un buen cuerpo de “convicciones bien asentadas” para mantener encendido el fuego guerrero. ¡Qué gran aliado para Bush y sus adláteres! Por eso de pronto, todos los peperos y belicistas del mundo se hacen “paperos”: ¡Viva el Papa y la Iglesia Católica! ¡Ella sí que defiende los valores de Occidente!, dicen estos suicidas de la civilización europea.

Su lucha contra el “relativismo” no es más que una lucha contra las libertades laicas de Occidente: la libertad de pensar cómo a cada uno le plazca y de actuar según dicta la propia conciencia, sin doblegarse a distados ajenos. Lógico que ataquen la libertad: precisamente es este “virus laico”, tan peligroso para ellos, el que les ha vaciado las iglesias. Pues si hay libertad de creencia y de pensamiento, ¿para qué someterse a dogmas ajenos?

De ahí que de pronto, el Papa se haya convertido en nuestro enemigo: pretende arrebatarnos esta libertad, imponernos modelos colectivos periclitados, incidir de nuevo en nuestras consciencias.

Sin embargo, algo me hace ser optimista. Su decisión de dejar la “Tolerancia y el Diálogo” y de pasarse al bando de los de la “Convicción”, convierte a la Iglesia en un partido beligerante más, en un grupo social decidido a competir con los demás. Es verdad que parte de posiciones de ventaja –dispone de la maquinaria vaticana, un monstruo de mil cabezas y raíces milenarias–, pero al someterse a las leyes del mercado de las ideas beligerantes que compiten entre si, con las mismas tácticas y técnicas de las demás, pierde su universalismo y el poderío “blando” del que antes gozaba. En vez de dejarse morir reinando en su disolución –a través de sus valores positivos de compasión, generosidad, amor y tolerancia–, la Iglesia prefiere luchar, desenpolvando sus famosos y ancestrales valores represivos y guerreros. Así retrasa su muerte y opta por el “morir matando”.

Algo lógico, desde luego, pues ¿qué es la Iglesia sino una entidad de poder enquistada en la sociedad occidental? Y la inercia de los poderes es resistir hasta la muerte.

Pero como decía antes, no hay bien que por mal no venga. En un mundo cada vez más polivalente y globalizado, dónde las ideas, las culturas, las diferencias y las actitudes distintivas van al alza en su proliferación y beligerancia, la erosión de la Iglesia Católlica está matemáticamente garantizada. Puede que a la corta saque algunos beneficios tácticos y locales (en España, por ejemplo, gracias a los nuevos convictos de la derecha; en Italia, su feudo, que controla desde siempre; en Polonia, dónde Hermes parece haber jugado una mala pasada a este desgraciado país, al poner al frente de su gobierno a dos gemelos retrógradas y papistas; o en algunos países latinoamericanos todavía sensibles a lo “papal-divino”), pero a la larga, su erosión relativizadora (la peor pesadilla para ellos) está garantizada.

¡Que los Dioses de la Razón nos escuchen y sean propicios!, es lo que deseamos los que estamos por la libertad individual de conciencia, por el “politeísmo mental”, por una sociedad laica, por el relativismo de las culturas y por la intersección creativa entre individuos, culturas, lenguas, razas y naciones.

jueves, marzo 15, 2007

El Blog del Narguilé

Queridos blogueros,

me gustaría presentaros a Gürsel Bulut y el blog que acaba de abrir sobre el mundo del narguilé. Un blog que entusiasmará a los amantes de esta modalidad fumatoria (Gürsel no sólo es un gran fumador de narguilé, sino un fabricante de pipas de agua, que vende luego en sus dos tiendas de Estambul) pero también a los que aman Turquía y la ciudad de Estambul.

Conocí a Gürsel Bulut en mi último viaje a Estambul, hará cosa de un año, presentado por Pablo Martín, el director del Instituto Cervantes de esta ciudad, excelente cicerone para los que tienen la suerte de caer en sus manos, y buen amigo suyo, pues suele frecuentar su tiendecita de la calle Hüdavendigar Cad, Numero 9 (muy cerca de Santa Sofía) para charlar un ratito sentados los dos en la calle mientras toman un té y se fuman cada uno un narguilé. La tienda me encantó, no sólo por las maravillosas pipas que tiene expuestas (verdaderas piezas de coleccionista algunas) sino por otros elementos igual de atractivos como la extraordinaria lámpara que había colgada cuya pantalla estaba hecha con cuero de camello y con todo un elenco de los principales personajes del Karakoz (el teatro de sombras turco), perfectamente recortados y coloreados. Una delicia que me quedé con enormes ganas de comprar, frenadas por la realidad de mi bolsillo.

Charlé con él una buena hora y supe así que no sólo tenía otra tienda en el mismísimo Bazar de Estambul (se encuentra en la calle Keseciler Caddesi 22-24) sino también en .... Tarragona! ( C/Unión 25). ¡Vaya, pensé, eso sí que es globalización! Para los que no conozcan Estambul y su Gran Bazar, les diré que es muy normal que paseando por las callecitas de este inmenso y maravilloso mercado oriental, los tenderos le hablen a uno en todos los idiomas del mundo, evidentemente en castellano, lengua muy común allí, ¡pero también en catalán!, como he visto ya en varias ocasiones... Como habrán adivinado, Gürsel Bulut habla un perfecto castellano y se defiende bastante con el catalán (lógico, dadas sus vinculaciones con la vieja Tarraco), de modo que la comunicación está garantizada.

Ahora ha iniciado este blog (totalmente escrito en español) dónde se habla de todo y que puede representar, para el que quiera iniciarse en el conocimiento de este magnífico país que es Turquía, un preámbulo de primera mano. Y si deciden ir, pues ya lo saben, pasen por una de las tiendas de Gürsel Bulut, acepten el té de rigor que le será ofrecido, fumen un poco el narguilé, y no duden en llevarse uno a casa, no sólo como objeto de regalo o de adorno de primer orden, sino también para fumarlo (hoy en día es posible encontrar en los estancos de Barcelona el tabaco especial que se fuma en el narguilé). Si no lo ha probado todavía, descubrirá todo un mundo que sin duda le va a encantar. Y si acaso no es fumador y reniega del humo del tabaco, tal vez esta experiencia le haga cambiar de opinión y acabe ingresando en el fantástico club de los que "sueñan fumando o fuman soñando" (pues tal es la condición soñadora de los que aman la pipa de agua).

Ah, la dirección del blog es: http://www.hispanoturco.blogspot.com/ . ¡No se lo pierdan!

miércoles, marzo 07, 2007

Excluyentes e Incluyentes

Querido bloguero,

tras mi última entrega en la que citaba las palabras de mis buenos amigos de la playa, Bastides y Mercadal, me he quedado con las ganas de seguir reflexionando y de comentar algunos de los conceptos expuestos por esos dos pacíficos ciudadanos que se miran el presente y el futuro con tanta distancia y filosofía.

Me refiero concretamente a la distinción que hizo Mercadal entre políticos excluyentes y políticos incluyentes. Creo que aquí nuestro querido amigo astrólogo (Mercadal, además de doctor jubilado, es un astrólogo de los que se toman esta ciencia adivinatoria muy en serio) dio en el clavo.

Pues el tema hoy en día es la multiplicación de los conflictos la mayoría de ellos irresolubles, ante los cuales sólo caben dos actitudes: o se incluye a las partes en conflicto en la categoría de lo posible y lo armonizable, o se les excluye y combate pensando en su eliminación. No cabe duda que hasta ahora, la fórmula seguida ha sido la segunda: el conflicto se resuelve con la guerra, se gane o se pierda, y se acabó el problema. Es decir, se excluye lo que molesta, lo diferente, lo que se opone. Este principio sólo reconoce un sujeto: el propio. Es un sistema, pues, de sujeto único. Ya sea por descaro egoico, o por convicción ideológica, o por abrazo redentor, al Otro se le combate y posee. Este principio está tan arraigado en la especie, que defender otro casi parece un disparate.

El sistema incluyente propuesto por Mercadal es nuevo y desconocido, y por ello mismo, desconcierta al público. Nuestro astrólogo de la playa parte de una premisa clara: hoy en día, nada debe ser excluído. La armonización sólo puede llegar si Todo entra en el juego. De alguna manera, el mundo moderno urbano ya parece apostar por este principio: en la ciudad actual, uno se encuentra con lo más inimaginable y todos los gustos pueden ser satisfechos.

- ¡Pero bueno! -le digo algo extrañado-, ¿y los terrorismos qué? ¿Acaso hay que dejarse matar?

- Que se cumplan las leyes y que haya regulación –contesta impertérrito.- El que no las sigue, que lo pague. Para eso están la policía y las cárceles.

- ¡Pero entonces hay exclusión!

- No de entrada. Además, yo no llamaría a éso exclusión. Se trata de respetar unas reglas del juego. Reglas que cada vez deben ser más sofisticadas y exigentes en admitir las diferencias y los matices, pero dejando claras unas líneas de respeto mutuo infranqueables. Se trata de llegar a contratos sociales dónde los diferentes puedan encontrar sus modos de ubicarse. Si no hay espacio para ellos –cómo suele ocurrir tantas veces–, pues entonces se inventa. Aquí es dónde las sociedades y los políticos, en vez de proclamar tanto sus principios y creencias, deberían afanarse en ser creativos para ampliar las bases capaces de acoger la extraordinaria variedad de diferencias en juego. Es al no haber espacio para ellas cuando estalla el conflicto.

- ¿Y qué tiene que ver esto con la actual situación?

- Según mi modo de ver –señala Mercadal–, Zapatero ha intentado crear un espacio de normalidad democrática para el independismo vasco. Para ello, ha jugado la actitud incluyente: nada de anatemas, se dialoga con quién sea, incluso con el mismo diablo. Desde luego, no lo ha conseguido. Es normal. Sería iluso pensar que lo puede todo. Además, el entorno no acompaña. Pero sí ha conseguido un doble objetivo: uno: el mundo llamado “abertzale” ha entrado en una dinámica de pretensiones o de simulacros de diálogo en pos de actuaciones no violentas, y dos: al hacerlo, ha dejado al descubierto y puesto bajo la luz de los focos su catadura moral: sin los ropajes épicos bajo los que se escondían, la imagen de degradación mostrada es apabullante, y uno piensa que difícilmente podrán mantener sujeta a su clientela del mismo modo que la tenía antes.

Le escucho y me asombra ver que tiene razón en lo que dice. En efecto, escuchar a los “abertzales” es algo bochornoso y sus juicios parecen salidos de la edad de piedra. ¿Qué fieles seguidores tendrán?, se pregunta uno. ¿Acaso ese diez por ciento de vascos que dicen ser sus seguidores son los del famoso RH negativo que les obliga a perder masa encefálica?

- Pues bien –continía Mercadal–, que Zapatero haya metido el dedo en la llaga vasca y haya conseguido ésto, es algo extraordinario. Fíjate que su táctica es la de hacer encajable lo inencajable. Y por eso se le han echado todos encima. Pues aquí hay una paradoja todavía sin resolver: si no hay espacio para esos energúmenos, ¿adónde se les sitúa? La tozudez incluyente de Zapatero dice: no hay espacio pero lo habrá. Lo tiene que haber. Hay que inventarlo. O sea, se resuelve la paradoja dando un paso creativo.

- Pero en verdad no parece que haya dado con ese espacio –le digo algo confuso.

- No, desde luego, todavía no existe, y por eso el proceso va dando tumbos de aquí para allá, pero sí se ha conseguido algo: que hablen, que manifiesten sus pretensiones. Su postura es que no hay que asustarse de las palabras. Que cada uno diga lo que quiera. ¿Que su pretensión es incorporar Navarra al País Vasco? Pues que lo digan. Como si quieren incorporar Aragón, Cataluña o al mismísimo Japón. No importa. Que digan lo que les pase por la cabeza. Que hablen y se atrevan a proclamar sus ideas. Pero de inmediato se les dice: sí, sí, muy bien, decid lo que queráis, pero debéis abandonar la violencia. Nada de ETA, nada de bombas ni terrorismo callejero. Eso no parece gustar a los abertzales, entonces se ponen chulos y sale a relucir la catadura moral de los que asesinan por querer tener razón. Pero no se atraven a actuar, o lo hacen de escondidas, escondiendo la mano, casi disculpándose. Sólo por haber conseguido eso, creo que Zapatero merece todo mi respeto y mi confianza.

Me asombra el punto de vista de Mercadal, pero debo confesar que simpatizo con sus ideas. Pienso que al aprobar el matrimonio entre homosexuales, Zapatero ha realizado de alguna manera algo parecido, ensanchando el espacio social para que quepa en él esta diferencia. Curioso que despierte tantos oponentes. ¿Por qué la gente necesita espacios cerrados, estrechos? ¿A qué viene este gusto por la exclusión? ¿Tanto necesitan algunos de chivos expiatorios a los que adosar sus carencias y frustraciones?

Según este modo de ver, la fisura ideológica de hoy en día estaría entre los que siguen apostando por la exclusión (método viejo) y los que se inclinan por la inclusión. En el sector de la inclusión puede haber mucho bobo, normal dada la actual variedad cromática de la especie urbana, y eso provoca rechazo a muchos por simples razones de estética. Pero no creo que haya demasiadas alternativas: o entramos en una fase inclusiva de aceptar las diferencias por profundas, raras e impresentables que sean, ensanchando para ello el espacio disponible (social y mental), con las correspondientes reglas de juego bien definidas (he aquí la faena de los políticos), o seguimos en el esquema exclusivo de toda la vida que lleva al planeta y a todos nosotros al desastre.

Tal vez el mayor reto sea el de incluir a los excluyentes. Que incluso ellos encuentren un lugar dónde poder ejercer sus obsesiones, sin pasarse de la raya. ¿Lo logrará Zapatero en España? Si tales son sus objetivos, hay conflictos para rato… Y si lo lograra, aunque sólo fuera en un 20 o 30%, tendríamos Zapatero para largo tiempo. ¿Y no lo está logrando acaso, aceptando con flemática resignación que sus oponentes se manifiesten cada dos por tres? Una actitud tan valiente como peligrosa.

¿Será la solución del mundo abrir por fin todas las Cajas de Pandora que se han mantenido cerradas durante siglos y siglos? ¿Pero no es eso lo que vemos reflejado en el día a día de telediarios y periódicos?... ¿Lograremos acaso encontrar la fórmula universal incluyente que evite que todo salte por los aires?... Y si existe ya y no la vemos, ¿cuál es y dónde se encuentra?

Preguntas y respuestas que dejamos para otro día.

domingo, marzo 04, 2007

Conflictos a punta pala, síntoma de que las cosas van bien.

Querido bloguero, este título no es una ironía ni una paradoja para sorprenderte. Es una afirmación defendida por mis amigos Bastides y Mercadal, los adivinos de la playa, con los que gusto tanto de intercambiar opiniones de todos los colores. Normalmente hablamos de política internacional, pero los últimos días, debido a la actualidad nacional, nos hemos centrado en el tema del etarra ése a quién se ha mandado a casa y de la reacción del PP y la derecha ultra española.

Parece del todo evidente, para cualquier persona con dos dedos de juicio, que la decisión tomada por el gobierno de Zapatero es la menos mala, como se la ha venido definiendo. Ante la responsabilidad de la vida de este reo decidido a dejarse morir, creo que no se podía hacer otra cosa, por muy aasesino que fuera el reo en cuestión. Sobretodo porque cumplió con la ley y sólo le faltaba un año de su última condena por un delito de expresión.

Pero la derecha ha reaccionado como si se hubiera tocado el corazón de la mismísima España. Y esa reacción, a mi entender desproporcionada, representa una radicalización de sus posturas que pone en peligro la convivencia cívica del país. Se lo dije a mis amigos de la playa, y he aquí la respuesta de Bastides:

- Tienes toda la razón, cómo no, sobretodo porque sé que estás informado por leer los periódicos, cosa que yo hago sólo de vez en cuando, y la verdad es que los gritos en las calles de Madrid no llegan hasta la playa de la Barceloneta. Pero debo decirte que tus alarmas, con ser naturales, no responden a una situación de gravedad tan gorda como la que pintas.

Se quedó parado mirando el mar y prosiguió diciendo:

- Que unos chillen y se radicalicen contra el gobierno, no deja de ser una reacción normal que, la verdad, dudo sea tan rentable como esperan sus mentores. Pero, ¿acaso no tienen derecho a chillar y a protestar? Que lo hagan, que se desfoguen. Con ello no pararán la desmembración cantada del país, ya te lo he dicho mil veces. Mira, Rumbau, lo más probable es que gane de nuevo Zapatero, sólo porque ha demostrado ser una persona normal y educada, y con sentido de la responsabilidad. Pero suponiendo que perdiera, acorralado por los acosos, ¿acaso el PP no pactaría con los nacionalistas catalanes para poder gobernar? Y si no pactan, lo que sí es seguro es que necesitarán sus votos. ¿Y cómo se los darán ésos si el PP se mantiene en sus trece cerriles antiautonomistas? No, Rumbau, esto no hay quién lo cambie. En cuanto gobierne la derecha, el peligro separatista catalán desaparecerá como por encanto, y el nuevo Estatut recibirá la bendición de unos y de otros.

- ¿Pero y si ganan con suficiente mayoría?

- Bueno, lo dudo, pero si así fuera, el proceso sólo se pararía una temporada. Además, lo más seguro es que el PP en el gobierno espolearía los deseos separatistas no sólo de catalanes, sino de vascos, gallegos y unos cuantos más, hartos de la prepotencia centralista y pepera. A la larga, la derecha acabaría perdiendo su mayoría, pues aunque a la población le gusten de vez en cuando las calenturas, no se dejará llevar a enfrentamientos mayores. Entonces las cosas volverían a su cauce, y España, a su desguace.

Intervino Mercadal, que escuchaba con atención las palabras de su amigo zapatero y adivino:

- Ya sabes que hemos estudiado este tema con mucha profundidad. Claro que nos podemos equivocar, pero todo parece indicar que nos dirigimos a una situación de Reinos de Taifas que al principio generará una cierta sensación de desasosiego, pero que a la larga desarrollará unos mecanismos de coordinación federalista de una eficacia integradora superior al sistema actual. Y esto es imparable. España tiene por misión iniciar este camino, explorarlo y trasladarlo luego a otros países. De hecho, el país entero se dedicará a exportar los sistemas descentralizadores por el mundo, pues los problemas de la gobernación de regiones y minorías serán unos de los más importantes por resolver en el siglo XXI. Y si España se atreve a abrir la brecha y a situarse en la vanguardia del movimiento descentralizador, podrá sacar de su situación grandes beneficios económicos y una extraordinaria influencia en los asuntos internacionales del futuro. O dicho en otras palabras, España debe morir para renacer con más fuerza y sosiego.

- ¡Exacto! –exclamó muy entusiasmado Bastides tras escuchar las palabras de Mercadal– Piensa, Rumbau, que el mundo necesita los conflictos como nosotros el agua para beber. Y los conflictos, hoy en día, no tienen solución. Los Rajoyes y los Aznares podrán ganar unas elecciones, pero sólo empeorarán la situación, pues su receta es la del palo sin zanahoria y en la actualidad nadie se pliega al palo a secas. Lo único que conseguirán es acelerar la resistencia y exaltar los sentimientos patriolocales.

- Debes tener en cuenta –añadió Mercadal–, que Zapatero tiene en contra no sólo al PP, sino a toda la derecha mundial, empezando por Bush, el Vaticano y a toda la curia romana y española, más los grandes poderes que lo ven como un modelo que podría extenderse a otros países y por ello mismo como un gran peligro a erradicar. Un presidente que rompe con la tradición excluyente de la política y se empeña en incluir la diferencia como un valor al alza, por rara e incomible que sea (cómo el mismo reo de Eta, cuya vida ha querido respetar), es algo que el mundo necesita con urgencia, y por ese motivo ha despertado tantos futores en su contra. Pueden acabar con Zapatero, descuartizarlo en la plaza pública, pero lo único que conseguirán es convertirlo en un héroe mundial y, a la larga, en un modelo que tendrá imitadores en otros lugares. Históricamente, Rajoy y Aznar no tienen nada que hacer. Podrán durar más o menos, pero caerán pronto en el olvido pues representan el pasado, y lo que triunfará será la línea Zapatero, aunque sea con otro nombre.

Pensé que aquellos dos viejos hablaban así porque no veían la televisión y sólo leían de vez en cuando La Vanguardia. Aunque tal vez no les faltara parte de razón. Lo que más me admiraba era su calma: no les molestaba para nada que la derecha saliera a la calle ni se inmutaban por ello. Incluso a veces simpatizaban con opiniones muy españolistas y gustaban, por ejemplo, de ir a los toros, sin importarles lo más mínimo las polémicas recientes sobre este tema. Mientras pudieran vivir el presente a su aire y sin molestar a nadie, con esto ya tenían bastante. Me dije que había aquí mucha sabiduría. Al estar preocupados por asuntos que deberían resolverse a muy largo plazo, lo que ocurría en el presente les importaba relativamente poco, y sólo lo veían como un juego capaz de prefigurar con mayor o menor justicia sus líneas maestras del futuro.

¡Qué suerte!, pensé. Me dije que debería acompañarlos más veces en sus paseos por la playa, a ver si así me embebía de sus preocupaciones filosóficas y encaraba los dramas de la actualidad y sus conflictos irresolubles sin asustarme ni inquietarme tanto por ellos. Cómo si los conflictos fueran el pan nuestro de cada día, el alimento que nos nutre y nos obliga a generar nuevas fuerzas, hasta que nos inventemos un marco capaz de aceptar las diferencias de todo tipo y calibre, así como las grandes contradicciones que parecen ser el sino de nuestro movido siglo XXI.

Un deseo del que te hago partícipe, querido bloguero, a través del retablo de este Blog.

miércoles, enero 31, 2007

El fin de la Partición y el derrumbe del Otro Mundo.

A cada uno su Partición.

Querido bloguero, me gustaría reflexionar en este texto sobre un tema del que se habla poco pero que a mi me parece de una cierta importancia. Me refiero al concepto de Partición, que subyace en todos los sistemas de poder del mundo hasta nuestros días.

Se entiende por Partición la separación entre la Realidad y un Otro Mundo o Más Allá –no necesariamente religioso–, en el que se colocan unos principios que justifican, avalan y garantizan los títulos de propiedad de los poderes del mundo, es decir, los fundamentos que permiten el dominio y la explotación de unos pocos sobre los muchos.

Este Otro Mundo históricamente ha sido siempre el lugar de los dioses, los espacios mitológicos dónde se ubican los referentes y los modelos colectivos de conducta. Con la laicización de la modernidad y la caída de los dioses, este lugar se quedó vacío, aunque todavía en pie, con sus templos derrumbados y en ruinas, y, en términos generales, muy abandonado y alicaído. Vacío de dioses pero no de señores. Pues los viejos tronos y asientos antes divinos o divinamente monarquizados, fueron ocupados por arribistas ideológicos y señores laicos que pretendían seguir instalados en ellos, gozando de los mismos poderes.

Al ser su naturaleza tan humana como la que más, estos señores elevaron las antiguas pretensiones de poder de los dioses hacia el más obceno de los absolutos, al ser víctimas de un delirio patológico que sólo la especie humana es capaz de desarrollar (pues las divinidades siempre han aceptado un cierto equilibrio digamos ecológico entre las distintas fuerzas del universo –incluso los monoteísmos, que inauguraron la patología del absoluto, tenían sus trinidades, sus santos y sus ángeles caídos). Con los Señores Actuales, el Otro Mundo, antes relativamente poroso, entroniza hoy en día una Partición férrea y acorazada, lo que en apariencia le da mucha prestancia y fortaleza, pero que en realidad se convierte en una coraza cada vez más frágil y quebradiza. Pues una Partición rígida es incapaz de aguantar los terremotos, los embistes y el furor del tiempo histórico –lo que a todas luces está ocurriendo en la actualidad rabiosa.

El tiempo presente, con sus emergencias revolucionarias que acaban con todo lo que se tiene en pie, se ríe de las particiones. Los andamios del Otro Mundo, sostenidos por La Partición, se tambalean y se acaban cayendo en pedazos bajo el ímpetu de los tremendos movimientos sísmicos emergentes. Y al romperse los andamios, el Otro Mundo se derrumba sobre el Mundo, cae con todo lo que tiene dentro: sus templos en ruinas que se desparraman cual lluvia de piedras invisibles sobre las conciencias humanas, sus tronos gastados de aguantar tantos culos, sus palacios y sus castillos inventados y delirantes… La Partición se rompe y el Otro Mundo se desploma.

Tras la hecatombe, las nubes de polvo y los restos de la lluvia de ruinas y cenizas cubren los cielos de la tierra. ¿Cuánto dura la hecatombe? Podría ocupar todo el siglo XXI, o tal vez sea aún más rápido y traumático. Un doble sentimiento planea entonces sobre el planeta: la nostalgia insoportable del Otro Mundo, que ha dejado de otorgar títulos, modelos y patrones de conducta, y la euforia de la libertad adquirida, de los cielos despejados, sin la capa del Otro Mundo (esa polución mitológica) que nos separaba del Universo y de nosotros mismos.

En una situación así, es lógico que exista desazón y desconcierto. ¿Dónde están los modelos? ¿Quién manda ahí? Aprovechan el vacío de poder los arribista y los cínicos del momento, es decir, los que se han caído de los tronos derrumbados y que ahora se encuentran a ras de suelo, y deben hacer ver que todavía están sentados en esos tronos que ya no existen, para lo cual recurren a la impostación exagerada, al abuso de la voz, al militarismo puro y duro (pues ya no pueden disimularlo con nada). Esto impresiona a las poblaciones. Pero las consecuencias pronto se dejan ver: abuso despiadado, fuego y destrucción, la venganza de los que han perdido sus privilegios. Estos arribistas son los Bush, los Blair y los Aznares del mundo, los fanáticos y los fundamentalistas laicos y religiosos de todo tipo que levantan sus voces asesinas, resentidas y desesperadas, pues saben que carecen ya de toda autoridad real.

Ante una situación de este calibre, es urgente establecer los nuevos patrones laicos y en régimen de libertad que orienten las conductas e impidan el abuso de los patológicos. Debe tenerse en cuenta lo siguiente: la lluvia del derrumbe del Otro Mundo es una lluvia fertilizante, pues el polvo de los antiguos Olimpos divinos se posa y penetra en cada uno de los habitantes del planeta. Es un néctar y una ambrosía simbólica que alimentan por un igual a los humanos, y que permiten a cada uno inventarse sus propios dioses, sus espacios de libertad mitológica.

Dicho en otras palabras: la antigua Partición ha dejado de existir para lo colectivo y se ha convertido en un hecho íntimo y personal, útil sólo para levantar andamios privados e intransferibles. Los andamios colectivos serán siempre, a partir de ahora, efímeros y cambiantes, abiertos a la creatividad, a las emergencias insospechadas. Los líderes y los políticos de esta nueva etapa tendrán que responder a patrones que acepten este tipo de andamiaje. Se descartan por inadecuadas y patológicas las voces de la razón autoritaria unilateral, del viejo mando cínico basado en la Partición clásica, que gustaba del manejo de los esclavos y de la sumisión colectiva.

La actualidad de los periódicos ilustra a la perfección estas realidades. La lucha actual no es de civilizaciones ni de culturas. Es entre los que aceptan y los que no aceptan el fin de la Partición y el derrumbe del Otro Mundo. Es decir, entre los que defienden la esclavitud y los que apuestan por la libertad. Cómo es lógico, yo me inclino por la segunda actitud.

lunes, enero 15, 2007

Opiniones de futuro.


Querido bloguero,
Hoy (ayer a día de hoy) he ido a la playa bastante temprano, aprovechando que es domingo, para charlar con mis amigos, los señores Romà Bastides y Roger Mercadal. Quién haya seguido las páginas de este retablo, ya sabrá que estos dos ancianos se dedican a describir el futuro: usando la astrología el segundo, y desde la visión directa e intuitiva el primero. Pues bien, quería tratar un poco con ellos sobre la realidad del mundo y del país, y escuchar sus opiniones, para mi siempre tan agudas y ponderadas.

Los he pillado cuando se encontraban ante el monumento al Quart de Casa, la estructura metálica que se levanta en la playa de la Barceloneta. Suelen pasear por la arena mojada con los pies descalzos, y como el día no acompañaba demasiado, se habían vestido con pantalón corto y un jersey cada uno.

Les expuse la situación del gobierno y el fin de la tregua de ETA. Tras comentar los detalles de las dos manifestaciones del sábado, dijo Bastides muy serio:

- Es lógico que el país se indigne por el atentado de Barajas. Aparte de las víctimas mortales, esos pobres ecuatorianos que ni sabían quién era ETA, ver todos aquellos coches chamuscados y la flamante nueva terminal destruída me ha dado una impresión nefasta. ¡Lo que nos va a costar a todos los españoles reconstruir aquéllo, y no digo nada de los que han perdido su coche! Lo digo porque conozco de sobra el apego que hoy tiene el pueblo español hacia los coches.

- ¿Y qué os ha parecido la reacción de Zapatero? –pregunté.

- Mira, Rumbau –dijo entonces el doctor Mercadal-, si me preguntas por su futuro, no creo en absoluto que éste sea su fin. Hace días que nos preguntamos sobre la evolución del país, y dudo que nuestras predicciones sobre la galopante descentralización en la que estamos metidos estén equivocadas. Hay aquí mucho en juego, y los del PP se están decantando peligrosamente hacia posturas para ellos mismos insostenibles. Su insistencia y sus prisas en recuperar el poder tiene algo de patológico y de desenfrenado que casi seguro irá en su contra. Pero bueno, aun suponiendo que ganaran las próximas elecciones, que no creo, tampoco me preocuparía demasiado por ello. ¿Acaso no pactarán con CiU y darán el siguiente empujón al desarrollo descentralizador de las autonomías? No te quepa la menor duda. El proceso desmembrador es imparable. Y fíjate en lo que te digo: ¡su tirón será aún superior al que harían los mismos socialistas! A la derecha le importa más la cartera que la patria, y su jacobismo siempre ha sido de baja intensidad. Lo disfrazarán con palabras dobles pero no tendrán más remedio que claudicar ante la realidad. Otro tema es Europa...

- Sostengo lo que dices, Mercadal –apuntó muy convencido Bastides, mientras nos deteníamos para ver a un grupo de chicas jóvenes que llegaban corriendo a la playa.- Lo único que me preocupa, a título personal y a muy corto plazo, es Europa. Aquí es dónde Zapatero tendría que ponerse a trabajar duro, dejando en barbecho el tema vasco. Vamos a ver qué pasa en Francia, si Sarkozy pincha y sale Ségolème, como espero. Entonces, tal vez sea posible resolver el tema constitucional y consensuar una política sensata hacia Irán. Ya lo he dicho mil veces: es en este país dónde se juega el futuro de Oriente Próximo y de Europa. Atacarlo como pretenden Israel y los iluminados de Bush, sería retrasar unos años la emergencia de este importante país y su integración en la zona –y pienso sobretodo en Europa, claro. Un atraso que iría muy bien a las multinacionales de las armas y del petróleo, y de paso a los duros del régimen iraní. Pero muy mal para todos los demás. Estamos en guerra, y lo seguiremos estando bastantes años por obra y gracia de nuestros desarrollos irracionales. Pero si no empezamos a reconducir este estado de guerra, a poner racionalidad en el asunto y a cortar las alas a los incendiarios, lo único que puedo decir es que los cambios tardarán unos diez o doce años más en suceder, que habrá muchos más muertos y la inseguridad crecerá en todo el mundo, pero no nos llevemos a engaño, tarde o temprano los cambios sucederán.

- ¿Pero a qué cambios te refieres, Mercadal? –le pregunté, sorprendido por el tono enigmático de sus palabras.

- Los que veremos de aquí a poco ocurrir en el mundo. Bueno, es evidente que una nueva generación de políticos que no tenga el cinismo por norma de conducta, tiene que llegar, tarde o temprano. Lo impondrá la misma agenda de los problemas a tratar: cambio climático, crisis del turismo, flujos migratorios, guerra en Oriente Próximo, terrorismo creciente. Mucha gente dirá que esto es imposible, porque la política necesita del cinismo. Y no digo que no. Pero lo que habrá es un cambio en la naturaleza del cinismo: de ser la actual actitud de mentir y disimular para ir tirando, se pasará a un cinismo más práctrico y funcional: habrá doble visión y doble lenguaje, pero para encararse con los problemas reales, y eso será un cambio importantísimo. Pues para que haya visión correcta se necesita ir del uno al dos, paso previo e indispensable para llegar al tres. Eso, sólo Europa puede hacerlo. La multiplicación de sujetos políticos embutidos en una misma estructura obliga a los puntos de vista dobles, cuando no triples y cuadruples. Y cuando ello suceda y se haga con conocimiento de causa, la fuerza de las decisiones tomadas será otra y la capacidad de intervención de Europa aumentará también.

- ¿Pero no es indispensable que antes exista una Unión Europea más consolidada? –dije, abrumado por la ingenuidad de sus palabras.

- Hum... Si quieres que te diga la verdad, no creo que eso suceda, al menos a corto plazo. Habrá acuerdo consitucional, necesario para encajar a las nuevas incorporaciones, pero el poder ejecutivo seguirá siendo ínfimo. Sin embargo, yo me pregunto: ¿qué importa eso? Nada. Lo que vamos a ver son grupos de países pactar políticas exteriores consensuadas y eso, aunque no arrastre a todos los demás, tendrá su peso y seguramente aún más capacidad de acción. Pienso en Francia, Alemania, Italia y España, seguidos de algunos otros más pequeños, como Portugal, Bélgica o Irlanda. Pero no nos engañemos, los verdaderos instigadores del cambio será la misma gente. La globalización no es ningún juego y está levantando unos acuerdos espontáneos entre ciudadanos de países distintos y alejados entre si muy interesantes. Incluso los del Este acabarán entrando en el redil. Tiempo al tiempo, Rumbau, y verás como las cosas suceden de este modo.

- ¿Y cuánto tiempo le dais a la emergencia de estos cambios? –pregunté sorprendido del optimismo de aquel señor de más de setenta años de edad.

- Unos diez o quince años, aunque también podrían ser veinte. No importa. Coincidirá con la novedad del llamado Consenso Contradictorio, que se impondrá primero en España y acabará infectando el mundo entero, con sus brotes neoautonómicos de corte autodeterminista y con la irrupción de los polimonarquismos. Ya sabes que este virus será la gran aportación de España al mundo de los dos próximos siglos.

Realmente, era admirable que aquellos viejos pensaran con tanta alegría sobre situaciones que deberían acontecer quince o veinte años más tarde, cuando lo más seguro es que ambos ya no estarán en este mundo.

- Ya sé lo que estás pensando –dijo Mercadal, a quién no se le escapaban los detalles-, que somos unos viejos y no veremos nada de eso. Pues no estés tan seguro, mira las prisas que tiene la Historia hoy en día. Pero aunque así sea, ¿qué más da? Lo importante es que podamos ver con claridad el futuro y explicarlo a nuestros amigos de la playa. Piensa que el futuro no se hace solo, sino que se “crea”, y alguien tiene que hacerlo. Pensarlo es ir hacia él, abrir sus puertas y meterse por sus caminos, y eso hacemos nosotros cada día. Y una vez las puertas están abiertas, los demás se meten por ellas que es un contento. No digo que el nuestro sea el único futuro posible, desde luego, pero al menos es uno de los que se abren. Y en ésas estamos...

Los dejé, porque ellos continuaban hasta el Puerto Olímpico y yo quería ducharme pronto para ir a comer. Los vi caminando a paso lento dónde rompen las olas del mar, dejando sus huellas en la arena.

¡Qué suerte, pensé, llegar a viejo y todavía tener ganas de inventar el futuro! Con viejos así en el mundo, otro gallo cantaría. Debo animarles a publicar sus predicciones. El otro día lo hablamos y Bastides estaba de acuerdo en escribir una “Cartas a mis Conciudadanos”. Me he comprometido a ayudarles. Aunque suene a locura, sus palabras son a veces lo más sensato que he oído en los últimos tiempos. Avisaré cuando ello ocurra.

domingo, enero 14, 2007

Voto a Zapatero


Querido bloguero,

Si mañana hubiera elecciones, votaría sin duda alguna a Zapatero. Justo ahora que se halla bajo el fuego cruzado de tiros y troyanos, y que aparentemente está más débil que nunca, resalta el sentido común y el no cinismo de este político atípico.

Es verdad que se le puede acusar de ingenuo, al no preveer, por ejemplo, la posibilidad de que ETA atentara sin avisar. Igualmente hay algo de imprudencia y de erroneo en llamar “Proceso de Paz” a su empeño por acabar con el tema vasco, cuando no existe ninguna guerra declarada entre dos bandos, sino más bien una acción unilateral de un grupo de catetos iluminados y asesinos. Pero a su manera lo ha intentado y en este primer ring, ha salido vencido y duramente golpeado. Ha corrido el riesgo, se la ha jugado y ha perdido. ¿Qué hay de malo en ello? Su reacción le honra: en vez de sacar el lado soez y populista del poder para contentar a la chusma, ha respondido con timidez, humildad, sensatez y prudencia. Es decir, como una persona normal y no como el típico politicastro de los que tantos hay y ha habido, y que un día u otro tendrán que desaparecer, por el bien de todos.

Sin embargo, como muy bien han dicho algunos comentaristas, el tema no está cerrado, y creo que de todo este embrollo, quién más debilitado ha salido es la propia ETA y especialmente su entorno y sostén social, que se ha visto en verdaderos apuros. Se ha dicho mil veces: la victoria definitiva a ETA sólo vendrá si se consigue aislarla de cualquier apoyo popular. Y la estrategia de Zapatero, a pesar de los contratiempos, es la mejor para lograr este objetivo. El “entorno” se ha debilitado y sin duda reducido, y sus representantes generan cada vez más aversión y menos simpatías. La degradación de los llamados “abertzales” es manifiesta, lo vemos en sus formas de expresión y en sus gestos. Degradación, pues, no sólo moral sino estética y social.

También ha conseguido un aliado en el PNV de Imaz, y ha logrado aislar a un Ibarretxe cuya figura es cada día más patética. Todo esto mina el terreno de los amigos de ETA.

Creo que a Zapatero le falta en estos momentos seguridad en su postura. Desde luego, su propio partido no le ayuda demasiado, trufado como está de mentalidad vieja y autártica, siempre tan sensible al reclamo de la tribu hispánica. Tal vez debería rodearse de personas que pudieran inspirarle perspectivas y palabras en comunión con sus propias posturas. Éstas están muy por delante de las ideas. Pero me ha parecido advertir que es uno de esos políticos que se crecen en las dificultades, pues por algo es Leo y ha nacido en León.

Gracias a Zapatero, España es hoy en día un país situado en la vanguardia mundial en la lucha contra el atraso civilizacional que pretenden imponer los fundamentalistas neocons, los ultras de todos los colores y los fanáticos de la verdad única. Su gobierno ha dado voz y espacio a los nuevos movimientos sociales en alza, logra pactos, consenso y diálogo con “las diferencias” y ha abierto una atmósfera de convivencia social única en Europa.

Su política económica es capitalista y neoliberal como la que más, para satisfacer básicamente a las nuevas clases emprendedoras y emergentes, mirando hacia el futuro desde el punto de vista de los negocios. Pero no creo que sea su función la de inventarse unos nuevos modos de organizar la economía con visiones más amplias, democráticas y estratégicas a largo plazo. En eso sigue siendo un político profesional y las innovaciones nacen en otras cunas –por ejemplo, en el ámbito europeo. Sin embargo, su famoso “talante” y su concepción de lo que debe ser un funcionario público con responsabilidades de gobierno son radicalmente nuevos e interesantes.

En conclusión: mirado desde una perspectiva de conjunto y de avance de la civilización, Zapatero constituye un indudable factor positivo de cambio y de progreso.

Lo dicho: si hubiera hoy elecciones, votaría a Zapatero.

martes, enero 09, 2007

2006-2007


Querido bloguero,

me ha parecido oportuno, por no decir obligatorio, sumarme a los millones de comentarios que estos días se acumulan en periódicos, blogs i webs del mundo en los que se habla del año que se va y del que llega. Reconozco que se trata de un impulso harto irracional, un gesto casi se diría “tirado a la papelera”, pero que a pesar de ello y tal vez por ello mismo, me anima y me excita por motivos, desde luego, poco convincentes. No los voy a enumerar, para no hacerme pesado, pues ya bastante incordio resulta la temática escogida, pero así es ese mundo en el que vivimos, paradójico a más no poder, en el que las razones habituales son substituídas por razones contradictorias cuando no aleatorias o directamente irracionales. He pensando que lo mejor es irse adaptando a los tiempos que se acercan, aprendiendo a ser contradictorio y paradójico, antes de que la realidad, que ya lo es bastante, me coja desprevenido.

Una imagen que me gusta es la que sitúa el cambio de año en una especie de montículo o promontorio desde dónde puede verse a un lado el año que nos deja, y al otro el que llega. Creo que uno puede instalarse en esta atalaia al menos durante unos cuantos días, diez aproximadamente por detrás y por delante del día uno. Eso permite acostumbrarse a la visión y observar el paisaje a ambos lados.

Y la verdad es que el 2006 aparece bastante encrespado, cómo si los vientos desatados al inicio del siglo hubieran alcanzado grados de huracán, utilizando términos del cambio climático de tanta actualidad. Vientos huracanados son los provocados por la intervención americana en Irak, por los afanes belicistas de Israel, por el rencor y el orgullo herido de Aznar y del PP, o por la estupidez victimista y paleonacionalista de Esquerra Republicana y su voto negativo al Estatut.

Pero bueno, ¿acaso tienen todos estos “vientos” relación alguna entre si? Ninguna seguro que no. En los casos citados, se observa un impulso que tiene la unilateralidad como punto de partida. Unilateralidad que significa estrechez de miras, monovisión obsesiva del mundo y absolutismo de las razones. En este sentido, todas estas posturas representarían una expresión residual propia del pasado, que sigue despertando odios seculares y tempestades globales, pero que a pesar de sus magnitudes catastróficas, deben ser consideradas en fase de declive. Un declive que puede tardar décadas en hacerse notar, desde luego, pero que tarde o temprano, lo veamos o no lo veamos, acabará por hacerse patente.

Lo que me lleva a afirmar esta opinión es que el futuro, como el presente se obstina en decirnos, se dirige hacia la globalización, la interdependencia de los fenómenos, de los problemas y de sus soluciones, y por lo tanto, hacia el relativismo de las verdades y de las grandes afirmaciones, que quedarán reducidas a criterios de supervivencia, de bien común, de lógicas de bienestar y de pura funcionalidad. Creo que estas características son incontestables, como todos los especialistas se encargan de recordarnos estos días. La globalización del mundo, que apenas está empezando, irá a más y acentuará estas pulsiones relativistas e intersecccionistas, a medida que los nuevos sistemas de vida y de comunicación se vayan implantando por el mundo.

El 2006 ha sido, pues, un año de muchas crestas de lo viejo, tanto en la política internacional (dominada por el conflicto de Oriente Medio) como en la doméstica, gracias a los empeños del PP y de ER, amén de las otras fuerzas políticas, que a modo de coro de borregos, han secundado las encrestaciones paleoburras de los primeros.

Habría que decir aquí que si miramos bien el paisaje del año que ha pasado, no sólo de huracanes ha vivido, sino que entre cresta y cresta están los correspondientes valles, algunos de grandes extensiones. En estos valles y latitudes no encrestadas, los perspicaces verían otro tipo de crestas, no levantadas por los furores emotivos de los grandes huracanes, sino por la pujante fuerza de las imaginaciones y de las mentes más desarrolladas del planeta. Son las llamadas “crestas creativas”, dónde se realizan nuevos descubrimientos, se inventan nuevos paisajes, y dónde se fraguan los mitos del futuro. Al ser su sustancia mental, pasan desapercibidos por los observadores habituales, que sólo responden a los estímulos más groseros, los producidos por los decibelios emocionales, allí dónde las cámaras del mundo suelen fijar sus objetivos. Las crestas de sustancia mental cuestan más de verse y por ello aparecen poco en las televisiones. Pero por el hecho de ser casi invisibles, no significa que no existan. En este sentido, el año 2006 puede haber sido un buen año si como parece ser por fin se ha asentado la conciencia de la crisis climática del planeta, que por primera vez ha sido tomada en serio por unos y por otros. También el fiasco de EEUU en Irak debe considerarse un signo positivo en cuanto representa la entrada en crisis de los delirios unilateralistas, paso indispensable para que se abran camino las perspectivas multilateralistas que aceptan los patrones de interdependencia y de la creatividad interseccionista de las diferencias.

Mirando hacia el 2007, el año parece de momento un calco del 2006. Es lógico que así ocurra, pues lo propio de mirar el tiempo dividido en dos, es que aparezcan simetrías en ambos lados. Y al no haber en el futuro todavía nada, es normal ver reflejado en sus espejos el panorama del anterior. Ésta sería una primera impresión: más de lo mismo, o el eterno déjà vu de lo idéntico. Pero no hay que dejarse engañar por la inercia de las simetrías, que aún siendo muy importante, no puede obviar el paso del tiempo, el cual, como muy bien anunció Heráclito, no deja que nada se repita.

Afirmar la fuerza creativa del tiempo no significa que su creación sea necesariamente beneficiosa para nosotros, la especie humana. Lo más probable es que el tiempo nos empuje a mayores catástrofes, a choques con realidades insalvables, a crisis planetarias de imposible solución a día de hoy. Bueno, pues que lo haga. Las crisis han sido siempre los motores de la historia. Y parece que las sociedades solo mueven el culo un poquito y en serio cuando las amenazas son de verdad. El problema es que los mecanismos productores de bienestar, que tan bien funcionan, en su proceso de autorregulación social nos oculten la gravedad de las crisis y la urgencia de ponerles remedio. Todo depende pues de la magnitud espectacular de dichas crisis y de sus efetos devastadores: cuanto mayor sea la magnitud, más posibilidades tendrá de despertar reacciones.

Uno diría que ante este negro panorama, lo mejor es quedarse en las zonas de valle entre las crestas de las grandes olas, para gozar desde allí de un mínimo de bienestar mientras se participa en los procesos silenciosos de la creación del tiempo. Pero el problema es que al estar el mar tan encrespado, las olas caen por todas partes y cada día respetan menos los valles de tranquilidad, los cuales se ven profundamente removidos por el temporal.

El 2007 puede ser pues un año de mucha encrestación, al igual que lo fue el 2006, e incluso aún más, según como deriven algunos de los temas que han quedado pendientes. El actual declive de Israel y su delirium belicista, constituyen sin duda uno de los mayores peligros del momento. Irak sigue siendo una bomba en estado perpetuo de explosión –fiel imagen de lo que nos espera a todos si los neocons consiguen sus objetivos. Impedir que estas patologías de otros tiempos, residuos mal hilvanados de las peores enfermedades del siglo XX, se desarrollen y se impongan, es la tarea urgente del año que empieza.

¿Conseguiremos que el 2007 sea aún peor que el 2006 y conseguir así reaccionar ante la hecatombe mayúscula de nos espera, o bien mejoraremos las apariencias generales, mantendremos las guerras “under control” y en sus espacios naturales, la bolsa seguirá subiendo y la venta de coches aumentará espectacularmente con la entrada en el mercado de China e India, aumentando el bienestar y la felicidad de las clases medio-altas del mundo entero, mientras las bajas siguen descendiendo los peldaños de la infelicidad?

El próximo fin de año lo sabremos. Entre tanto, y mientras pasan los días y los meses asoman en el horizonte, aprovecho para desearte, querido bloguero, un buen año 2007.

martes, diciembre 26, 2006

MELODAMA

Había visto esta obra de Eugenio Navarro hacía tiempo y deseaba volver a verla para refrescar las imágenes que me habían quedado de ella. Por eso decidí acercarme el otro día al Espai Brossa, dónde se representaba dentro del ciclo dedicado a títeres para adultos llamado por los responsables de la sala: “La Revolta Poètica dels Titelles”. Buen título, por cierto, para ilustrar una programación compuesta de tres obras (“La Sonrisa de Federico García Lorca” del grupo Bambalina de Valencia, “Melodama” y “El cap als núvols”, de la joven compañía catalana Playground) más un homenaje, el dedicado al marionetista Jordi Bertran que está a punto de celebrar su trenta aniversario.

Por desgracia no pude ver la primera de las obras ni estar en el homenaje, pero sí que estuve, como dije antes, en una de las funciones de Melodama y, a pesar de conocer la obra, tuve de nuevo una absoluta y grata sorpresa. Antes de entrar en detalle, les recomiendo que vayan rápido, si es que aún están a tiempo, y asistan a las últimas representaciones. Si no, busquen las próximas funciones y aunque tengan que desplazarse a alguna población lejana, no duden en hacerlo.

Lo más impresionante de este espectáculo es que la sencillez de sus medios y estructura no impide que, a medida que va avanzando el reloj de la representación, vaya en aumento la emoción del espectador, pues la obra consigue engancharte y te arrastra en su inocente juego con inusitada i sorprendente fuerza. No sólo eso: el espectáculo empieza y acaba cerrando el círculo del inicio con una coherencia rotunda, al situar los contenidos de la obra que sólo adquieren plena significación tras llegar al final.

El responsable de la dirección escénica es Jordi Prat i Coll, artífice también de este “tour de force” dramatúrgico, que se sirve de los lenguajes del cine y de los dibujos animados, amén del mismo lenguaje de los títeres, hartamente conocido por Eugenio Navarro, director de la compañía, y su colega en la manipulación y constructor de los títeres, Martí Doy. Cosiendo todo este conjunto está la importante música de Matías Torres, único sonido del espectáculo (pues la obra es muda en cuanto a palabras), así como el vestuario excelente de Águeda Miquel, las luces acertadísimas de Quico Gutiérres y las estructuras del retablo de Tero Guzmán.

Los elementos son muy sencillos y el espectáculo es de esos que viajan en una maleta y un par de bultos: dos teatrillos o retablos de títeres, abiertos y sólo con un fondo de ciclorama en cada uno de ellos, van desarrollando una acción que avanza en paralelo o en yuxtaposición, representada por un cuerpo reducido de personajes.

La obra empieza con dos muñecos simétricos vestidos de blanco evolucionando cada uno en el recuadro de su respectivo teatro. Son dos seres perdidos en el espacio, inmersos en una música trascendente y galáctica. De pronto se encuentran, se sorprenden un poco, pero inmediatamente son arrastrados otra vez por las corrientes invisibles que los balancean en movimientos lentos y simétricos.

De pronto, la escena se corta y surgen los personajes reales de la historia que se va a contar: un melodrama de los de antes, con suicidio incluído, resucitación y duelo. Para explicarla, los dos teatrillos son usados com si fueran dos viñetas. A veces se superponen, a veces se conectan entre si, otras son dos espacios separados y distintos. Con sencillísimos elementos escénicos, a través de una mímica elemental de cine mudo, se va narrando la historia: como la joven se deja seducir por un crápula que la lleva de viaje para al final abusar de ella y abandonarla. El rival, su par, algo bruto y poco fino, pero que la quiere de verdad, la sigue a todas partes pero llega demasiado tarde: en el hotel dónde ha sido abandonada, la chica acaba de tirarse por la ventana. Destrozado, vuelve al hogar de la joven, para cuidar de su tutora o abuela, una vieja desalmada. Ésta muere en un arrebato de furia. Entretanto, vemos en el otro teatrillo a la joven salvada por un anciano quién a su vez la emplea de sirvienta. Triste destino el suyo, encargada de desvestir y acostar a su viejo salvador. También éste muere, en un plano simétrico al de la abuela, en una escena hilarante y tremenda de estertores que se van callando. Aprovecha la joven para coger el dinero del anciano y regresa a casa rica, guapa y elegante. Gran alegría del novio bueno, pero surge en aquel momento el crápula por el que ella todavía siente algo… Un duelo resolverá la cuestión. Disparan y…. Regreso al origen, los dos títeres blancos dando vueltas por el espacio galáctico, dos almas que han perdido sus disfraces, sus máscaras, sus egos ridículos y melodramáticos, y que giran a la par, metidos en el torbellino absurdo de la nada…

Con sólo estos elementos, la obra ya funcionaría por si sola. Pero es que la solución dramatúrgica del doble teatrillo con los dos personajes simétricos que son y no son el mismo, carga el espectáculo de un valor simbólico añadido de sumo interés, al introducir la temática del Doble y de la Dualidad, intrínseca del propio lenguaje de los títeres. Temática que está inscrita en la estructura doble de la obra, y que abre y cierra el espectáculo. Es esta densidad dramatúrgica, planteada de un manera sencilla y en ningún momento pretenciosa, lo que confiere a Melodama un alto grado de interés artístico, filosófico y titiritil, tal como el público asistente pareció captar después de la función, premiando a los actores titiriteros con fuertes y prolongados aplausos.

Si a todo esto le añadimos el humor ingenuo y socarrón de Eugenio Navarro, que impregna de principio a fin toda la obra, la maestría constructora de Martí Doy, autor de los muñecos, y el buen hacer musical, de una funcionalidad impecable, de Matías Torres, no cabe duda que nos hallamos ante una propuesta teatral de primerísima calidad. Lo dicho: no se lo pierdan.

lunes, diciembre 18, 2006

ORIENTE MEDIO EN LLAMAS

Querido bloguero,

están sonando estos días todas las alarmas en Oriente Medio, y el mundo parece estar tan tranquilo, sobretodo ahora que llega Navidad y la gente sólo piensa en la familia y los regalos. De ningún modo es mi intención distraer a nadie de tan importantes preocupaciones y tareas, pero si me permito poner por escrito algunas reflexiones rápidas para que salgan a la luz pública, aunque sea en el modesto retablo de este blog.

Y es que realmente la zona está que arde. El Líbano se ha estancado en la dura pugna interior entre los dos bandos enfrentados. Parece que la manifestación callejera de los prosirios continúa, aunque ha dejado de ser noticia diaria en los periódicos. Esto podría ser buena señal, índice de que tal vez se está negociando y se pueda llegar a constituir un gobierno de unidad nacional, como propugna Herzbolá, Amal y otros partidos aliados, aceptando determinadas condiciones. También podría ser la calma que precede a la batalla, claro está, dada la tensa situación del país. Si acaso llegaran a un acuerdo, sería un alarde de pragmatismo por ambas partes. Parece ser que la mayoría de los partidos libaneses no quieren repetir una guerra civil que ya se conocen de memoria, pero no es fácil escapar a las presiones desestabilizadoras de Isreal, Siria, Irán, Francia, EEUU...

Y mientras en Beirut se discute y presiona en la calle sin recurrir de momento a las armas, en Palestina las partes se han lanzado a una escalada que conduce directamente a la guerra civil. El sueño de Israel hecho realidad: que sean ellos los que se matan. Realmente, la situación ha llegado a un callejón sin salida, a causa seguramente de la creciente internacionalización del conflicto. En efecto, parece que las potencias, al encontrar a los libaneses poco predispuestos a matarse otra vez entre si, hayan decidido bajar más al sur e intervenir en Palestina, dónde los ánimos están más exacerbados y no tienen tradición aún de guerra civil. Irán apretando por el lado de Hamás, e Israel y EEUU por el lado de Al Fatah, el encontronazo fratricida está servido. Y en vez de llegar a un acuerdo de gobierno, al presidente Mahmud Abás no se le ocurre otra cosa que convocar elecciones. Más leña al fuego, sin duda.

Entretanto, no lejos de allí, en la histórica región de Mesopotamia, los irakís siguen empantanados en lo que Kofi Annan ha definido como “peor que una guerra civil”. La gente se pregunta, ¿pero cómo se financia la insurgencia? Parece que tienen mucho dinero, al ser capaces de pagar a tantos y tantos suicidas, de entrenarlos, sufragar estancias y viajes, satisfacer a sus familias, etc. Pues bien, ayer salió un artículo de Ángeles Espinosa, el corresponsal de El País en Teherán, dónde se explica muy bien la lucha entre Arabia Saudí e Irán por el control político de Irak, y dónde se proclama en voz alta lo que todo el mundo suponia pero nadie decía: que el dinero de la insurgencia sale del gran aliado americano, Arabia Saudita. Según indican los mismos americanos en la ponencia del Grupo de Estudios recién presentada: “La financiación de los insurgentes suníes procede de personas privadas de Arabia Saudí y los Estados del Golfo, a pesar de que estos gobiernos facilitan las operaciones militares de EEUU en Irak”.

El rompecabezas geoestratégico de la región se aclara así con los intereses enfrentados de Irán y la mayoría chií de Irak por un lado, y los países suníes de la zona que financian a los insurrectos suníes, por el otro lado.

Fíjense en la paradoja de que los EEUU están sosteniendo a un gobierno chií en Irak quién a su vez está apoyado por su gran enemigo Irán, mientras es combatido con las armas y el dinero de su gran amigo saudí. Parece de chiste si no fuera tan trágico.

Se entiende que los expertos americanos aconsejen la retirada gradual. Algo de lo que los chiíes irakís no quieren ni oir hablar, pues si se van los americanos, llegarán los saudíes, cómo ya han advertido ellos mismos claramente, pero no para ayudarles sino para combatirlos y someterlos.

No sería extraño que el cinismo imperial decidiera sacrificar de nuevo a los chiíes irakís para dar satisfacción a sus aliados petrolíferos de Arabia, mientras de paso se fastidia al enemigo número uno, Irán.

Una estrategia perfecta para Israel: entretrenidos los Palestinos en su querella interna, los libaneses y los sirios metidos en el cruce bélico entre chiíes y suníes, los irakís colapsados en su guerra civil, y obligados los iraníes a intervenir y seguramente a entrar en guerra, podrían los israelitas seguir promoviendo sus políticas belicistas, lanzando sus aviones contra Irán y Siria (pues empiezan a sentir envidia de las potencialidades turísticas sirias, aún no tocadas por la guerra), mientras consolidan sus posiciones y asentamientos en una Palestina exhausta y desangrada. Respecto a los neocons americanos, perderían las próximas elecciones pero ganarían en su empeño incendiario y armamentístico.

Malos augurios para la región. A no ser que Europa imponga el sentido común e Irán cambie de línea, mandando a su actual presidente al frenopático o al reformatorio. Sólo con estos actores asentados en posturas de sentido común, más una Turquía colaboradora haciendo de colchón estratégico (aún con la ilusión y las esperanzas reales de un día entrar en Europa), podría Oriente Medio entrar en razón.

Lo que, dadas las circunstancias, parece más que dudoso.

miércoles, diciembre 13, 2006

EUROPA Y TURQUÍA


Querido bloguero, creo que Europa está cometiendo un error estratégico de gran magnitud al cerrar la puerta, al menos por el momento, a la entrada a largo plazo de Turquía en su seno. Un error que indica perfectamente las carencias de los actuales 25, incapaces de dotarse de una política global que vaya más allá de mirarse cada uno el ombligo e incapaces de disponer de sistemas de decisión mínimamente operativos.

La verdad es que el portazo se veía a venir, dado el nivel mental de los líderes nacionales de muchos de los países que componen la Unión. Para los que amamos a este país, no cabe duda que la anunciada decisión constituye una bofetada a los esfuerzos y a las esperanzas de tantos turcos que ven en el camino hacia Europa la vía natural de evolución y desarrollo de su país. ¿Qué pensarán los líderes europeos opuestos al acercamiento turco? ¿Pero acaso piensan en algo? Yo creo que no, pues si sólo tuvieran dos dedos de cerebro, llegarían a la conclusión de que únicamente existe una sóla dirección buena para un país como Turquía: la que lleva a Europa. Las otras direcciones, que las hay, no sólo son malas, sino desestabilizadoras y peligrosas para la Unión.

Da la impresión que muchos de los países que están en Europa parecen estar dentro porque no tienen más remedio que estarlo, pero que si pudieran, se saldrían a la primera, pues lo bueno y bonito es poder vivir aislados y sin depender de leyes y directrices globales. Que eso lo piensen algunos de los que acaban de entrar, tiene aún su lógica, pues tal vez los beneficios de la entrada no han sido tan notorios como se esperaba. Pero que lo digan los franceses, me parece de una burrez descomunal. ¿Francia, que ha parido la Razón, se abraza de pronto a la Sinrazón?

Bueno, tal vez haya más de algún bloguero que opine como los franceses y se sientan insultado por mi indignación. Para calmarlos, y tal vez convencerlos, voy a exponer algunos de los argumentos que considero más claros sobre el tema.

Hay uno obvio y evidente: Europa necesita integrar en sus lógicas estratégicas y económicas el convulso mundo oriental que la envuelve por el sureste. Con Oriente en llamas, la existencia de un país moderado y próspero, de mayoría islámica además, capaz de marcar la ruta a seguir a los demás de la región, es de una necesidad vital absoluta. Integración que debe hacerse con tacto y mimo, a paso lento para dejar que las cosas maduren, pero sin pausas y manteniendo altas las esperanzas de su futuro ingreso.

No hacerlo es dejar en manos del caos a un país como Turquía, que podría verse envuelto en las tensiones del entorno, sacudido por las ambiciones teológicas de los ayatolás iraníes, el despotismo de los nuevos zares rusos, o por los extremismos emancipatorios de sus vecinos del sur, con Palestina, Irack y el Líbano insertos cada uno en sus espirales de violencia.

Cerrar de pronto las fronteras geográficas de Europa sería romper con una dinámica que es la que hasta ahora ha mantenido encendidos los motores de la construcción europea. Sería volver a los egoísmos estatales que en vez de expandir, contraen y se cargan de tensiones explosivas. Los problemas que tienen Europa y el mundo no son locales únicamente sino globales, y para su solución se requieren perspectivas de largo alcance y mirada. Cualquier pretensión de arreglo desde las ópticas nacionales está condenada al fracaso.

Claro que es difícil alcanzar la coordinación de lo global con lo local, pero éste es el gran reto que tiene Europa, reto que hasta ahora ha ido solucionando con bastantes buenos resultados y sabiduría. De hecho, constituye la primera vez y el único caso en el mundo actual, de conjunto de países independientes que por propia voluntad se han juntado para establecer un gobierno global que negocie sus diferencias, se autoimponga leyes y trabaje conjuntamente en proyectos de futuro. Algo desde luego indispensable hoy en día, ante el crecimiento de la complejidad global, con unos Estados Unidos ferozmente militarizados y unas potencias emergentes como China e India que pretenden comerse el mercado internacional. El caso único de Europa es un modelo que debe competir con los otros, y para ello no tiene más remedio que expandirse como modelo, incorporando a cuantos más países a su alrededor, ya sea en calidad de socios plenos o de otro tipo de asociación. Dejar de lado a Turquía es renunciar a esta ambición de consolidarse como un espacio propio y original con pretensiones de competir en la escena mundial.

lunes, diciembre 04, 2006

Fiasco de la política americana en Oriente Medio.

Querido bloguero, me gustaría en estos días prenavideños hacer una reflexión sobre algo que parece cada vez más obvio: el fiasco de la política de los EEUU en los asuntos de Oriente Medio.

El desastre de Irack es desde luego lo más evidente. Tal como ha dicho en una reciente entrevista Kofi Annan en la BBC, “lo que allí ocurre es mucho peor que una guerra civil”. Los errores se han acumulado y nadie ve solución alguna a corto plazo. Lo único por lo visto viable es involucrar a Irán y Siria para que ellos intenten arreglar las cosas. ¡Pero cómo!, ¿dos de los más afamados miembros del “eje del mal” son los únicos bomberos capaces de apagar el incendio? Qué paradoja…

Y para redondear el tema, a Israel no se le ocurra nada mejor que hundir al Líbano en una guerra de castigo que lo único que consigue es reforzar a Herzbolá y desestibilizar la frágil democracia de este país. Los partidos del frente antisirio, que habían conseguido sacar buenos resultados en unas elecciones y forzar la retirada del país vecino, de pronto se hunden en la impotencia ante el acoso israelita. No sé como acabará el actual asedio de los prosirios a Sianora, pero si finalmente se constituye el nuevo gobierno de “unidad nacional” que pretenden los chiítas, el tiro les habrá salido a los fundamentalistas neocons por la culata. O al revés, conseguirán su objetivo de incendiar al completo la región.

Parece que Israel está muy ansiosa de ocuparse de Irán, ya que los americanos no pueden ahora “hacer su trabajo”. Pues sólo faltaría esta nueva intervención para acabar de meter más leña al fuego.

Curioso, la política de agresión unilateral no consigue otra cosa que estrellarse contra la realidad. Lo mismo hace una y otra vez Israel con su trato despiadado a los Palestinos: más que solucionar el problema, lo mantiene vivo, tal vez con intenciones de alargarlo unas cuantas generaciones más. Seguramente piensan que el tiempo les va a favor. Craso error.

Y mientras los EEUU se desgastan en el pantano iraquí, China apuesta por el comercio y las relaciones de cooperación con la India y con medio África. El pragmatismo chino no pierde el tiempo en conflictos inútiles, irresolubles, de pretensiones unilaterales (de momento, mientras Taiwán no se le suba a la nariz). Pero parece que aprende a pactar mirando más a Europa que a América. Y el euro no cesa de subir y consolidarse como moneda fuerte. Y eso que políticamente Europa no existe… Incluso el grosero Chávez, que con tanta desfachatez planta cara al Imperio, no cesa de tratar y pactar con unos y otros, gracias al petróleo que les sale por la orejas.

La mayor democracia del mundo se acanalla militarizándose y mutándose en un país agresivo y fundamentalista. Como si esto diera rédito alguno hoy en día… Lo único que hace es meterse en un callejón histórico sin salida.

Incluso el Papa, ese enemigo de los relativismos, parace haberse agachado ante la realidad, aceptando una entente europea entre religiones: sí a Turquía, porque así consigue aliados para meter la religión con calzador en el continente. Pero si acepta al Islam de socio, no hará más que relativizar su monoteísmo, aceptando que el otro pueda ser tan verdadero como el suyo… Y si el fundamentalismo americano se queda sin el aliado vaticano, muy solito se va a encontrar.

Fiasco de las posturas absolutas, militaristas y unilaterales. Para desactivar la violencia en Irack, no hay más remedio que desactivar lo que la provoca, es decir, la presencia americana. Mientras no se vayan, habrá guerra para rato. Difícil lo tienen los americanos –y los israelitas de rebote– si no cambian de modelo y no se acercan a posturas de diálogo con el Otro. Mientras intentan matarlo, el Otro se defiende afirmándose. Un círculo vicioso que sólo consigue aumentar el fiasco.

domingo, noviembre 26, 2006

Montilla

De pequeño, insulso y ninguneado por todo el mundo, ha pasado a ser el nuevo flamante presidente de la Generalitat. Día de gloria para este político de oficio. Creo que es una garantía para Cataluña, en el sentido de que por primera vez no se trata de alguien relacionado con los poderes estándares fácticos. Ni los de Madrid ni los de Barcelona están contentos: todos preferían la tranquilidad convergente que tanto satisface a los capitales y a las grandes empresas y grupos de presión.

De pronto, un administrativo que presume de serlo, que sólo quiere gobernar según las normas de la gestión pública, sin presumir de original ni de salvapatrias. Si se le pregunta por el catalán, dice que lo protegerá. Si es sobre el castellano, dice que es su propia lengua, que nadie tema por ella. A los que quieren una Cataluña Gran Nación, responde que de eso nanay, que lo que ahora toca es ser una región española competitiva y amable, ocupando su puesto en la casilla de las autonomías. ¿Quieren muchas banderas catalanas? Ningún problema. ¿Que ondee también la española? Por qué no. A él todo eso le importa un pito, mientras se ajuste a la legalidad. Su referente básico es la del inmigrante: convertir la sociedad catalana en un buen colchón de llegada, de modo que todos se sientan cómodos y con ganas de integrarse. ¿No es eso una ganga?

Los críticos dirán que detrás de figura tan perfecta está el tripartito, con sus tirones, sus delirios y sus flaquezas. Y razón tienen. No hay por qué fiarse demasiado. Pero así y todo, sigue siendo el mal menor. El pragmatismo de la coalición gobernante creo que está garantizado al menos por unos cuantos años.

Creo que es el momento ideal para que, desde abajo, desde dentro o desde las esquinas, los interesados en lograr una Cataluña diferente, abierta, plural y cosmopolita, empiecen a elaborar sus discursos y sus utopías. Es decir, crear un nuevo imaginario tan enardecedor como realista, mirando al presente con perspectivas históricas de largo plazo, o sea, de futuro. A ello deberían sumarse partidos como los Verdes de Iniciativa o los mismos Ciutadans. Pero el articulador de este discurso debería ser el propio Montilla y su partido, el PSC. Con un poco de suerte, la puja que antes era siempre entre nacionalistas, ahora lo puede ser entre no nacionalistas. Incluso el PP puede jugar su pequeño rol en ello. ¿Conseguirá el PSC hacer entrar en esta dinámica a los de Esquerra? Sería el gran logro de esta legislatura. Eso aseguraría un gobierno largo de izquierdas y un cambio radical del panorama ideológico. Los de Convergencia se verían solos en su puja hacia el delirio nacionalista y, a muy corto plazo, se les obligaría a cambiar de estrategia.

No hay que hacerse muchas esperanzas, pero de lo que no cabe duda es que la situación ha dado un vuelco, y que las condiciones son ahora mejores que nunca.

jueves, noviembre 16, 2006

Del catalanisme identitari al catalanisme intersectiu.


Crec que la crisi política que afecta a Catalunya en aquests moments és la crisi del catalanisme identitari que fins ara ha estat vigent. Durant els tres últims anys del Tripartit i el sainet de l’Estatut, s’ha vist molt clar i ha quedat prou evident que la puresa idealitzada del catalanisme identitari en el fons no és més que la carcassa amb la que s’amagaven uns interessos econòmics i de poder claríssims, que els seus defensors no han pogut amagar de cap manera. La picabaralla de la puja nacionalista que han mantingut CiU i ER, arrossegant als seus companys d’aventura, ha demostrat que sota aquesta pretensió de defensa identitària només hi havia simples interessos de poder entre unes formacions que pretenen monopolitzar aquest purisme.

Com si es tractés d’una religió –en el fons, el nacionalisme no deixa de ser-ho–, dues sectes d’ella es barallaven per demostrar quina era més pura, més exigent, més identitària. ER va acusar després a CiU de traïció per haver pactat un Estatut a la baixa, enganyant a tothom amb les seves anteriors pretensions de màxims que va desestabilitzar perillosament el Tripartit. Però en el fons, la ràbia d’ER era per no haver estat ells els protagonistes del pacte i els autors de la suposada “traició”, que perfectament haurien fet si haguessin pogut. L’únic que es va mantenir al marge d’aquest joc de picabaralles, enganys i cops baixos va ser en Maragall, situat en una catalanitat que semblava tocar més de peus a terra –malgrat que els últims temps s’enlairà pels virolais de la honorable institucionalitat del càrrec. Potser per això va ser sacrificat: molestava a tothom. Per a uns encarnava un catalanisme massa contradictori, perillosament ancorat vers possibles solucions mixtes d’inclusió de les altres identitats no catalanes. Per als altres, s’havia inclinat vers la intransigència identitària catalanista, jugant a la contradicció en les aliances, els pactes, etc.

El fet és que el catalanisme identitari ha quedat per primera vegada desenmascarat públicament i això és una gran sort que caldria aprofitar. La mateixa entrada al Parlament del nou partit dels Ciutadans és una mostra d’aquesta caiguda de prestigi del catalanisme identitari: la boira catalanista s’ha esfumat, es comencen a veure les coses tal com són i la gent s’atreveix a pensar pel seu compte.

És per això que caldria inventar-se un nou catalanisme, capaç d’integrar als uns i als altres, és a dir, tant a les poblacions que volen conservar el català i mantenir uns signes determinats identitaris, com els que també volen mantenir els seus propis valors culturals que parlen amb altres llengües –especialment el castellà-, hagin nascut aquí o procedeixin de llocs diferents. Aquest catalanisme, d’entrada, no podria ser ja purament identitari, sinó que hauria de ser intersectiu.

La pulsió identitària separa, oposa, enfronta. La pulsió intersectiva junta, creua i, a través de la intersecció, possibilita la creació de noves identitats, de noves formes culturals. Catalanisme intersectiu vol dir sobretot catalanisme creatiu, capaç de transformar-se contínuament, obert al món i a l’altre, buscant la fecondació de l’encontre dels opostos. És un catalanisme obert, generós, imaginatiu, pragmàtic, valent, arriscat i creador.

Un catalanisme així mai s’oposarà al castellà ni a Espanya ni a la seva cultura. Al revés, comprendrà que disposar d’aquestes aliances és un gran actiu i una inmensa sort que pot tenir i aprofitar si la sap administrar. Per tant, no dubtarà ni un minut en desdoblar-se i acceptar la dualitat català-castellà com pròpia. Fer-ho és enriquir el seu patrimoni i ampliar les seves possibilitats de conexió cultural i internacional. Això no és renunciar a res, sinó obrir les grans portes de la identitat per fer aquesta més rica, complexa i contradictòria. Precisament carregar-se de complexitat i contradicció és un dels màxims signes de riquesa que una cultura pot mostrar avui en dia. Aquí no ens hem d’inventar res: sempre el castellà ha estat interlligat i ha viscut íntimament amb el català i viceversa. Ens ve regalat. Per tant, res de més fàcil que inventar un nou catalanisme capaç d’incorporar d’una vegada per totes aquestes noves possibilitats i perspectives.

Qui l’inventarà, però? Aquesta és la gran qüestió. Els partits estan molt capficats en els seus afers de distribució de poder els uns, o plorant la seva pèrdua els altres. Els nou arribats de Ciutadans més aviat semblen interessats en mantenir viva la pulsió identitària des de l’oposició al catalanisme, a causa del vots que això els reporta. CiU és massa amant del poder i s’exposaria a perdre la seva clientela més fidel, ja que tota la seva política s’ha basat sempre en l’exclusió. ER és l´únic que ha dit que vol revisar el discurs catalanista, però dubto molt, sentint-los parlar, que siguin capaços de sortir del sistema identitari del que tant han mamat i abusat. A més a més, mentre es diguin independistes i es vulguin separar d’Espanya, no hi ha res a pelar. Els d’Iniciativa ho podrien fer, però es pensen que aquest tema el tenen resol i que només s’han d’amoînar per les qüestions de l’ecologia, que és allò que aglutina el vot jove. El PP lògicament manté la seva pulsió anticatalanista, obsesionat com està en resucitar el vell nacionalisme espanyol.

L’únic que podria és el PSC, aprofitant que tenen un president com en Montilla, un inmigrant no nascut a Catalunya i per tant amb unes condicions idònies per desenvolupar un discurs adequat a les noves necessitats intersectives. Ara bé, ho farà? S’ho han ni tan sols plantejat? Persones amb capacitat d’elaborar aquest discurs les tenen de sobra, però s’atreviran a fer-ho? El problema del PSC és que per demostrar la seva catalanitat, davant dels atacs constants dels catalanistes identitaris, ha volgut ser sempre més papista que el papa. Però ara que el nacionalisme està de capa caiguda, aprofitaran aquest moment únic i dolç per articular i obrir un espai de catalanitat obert i creatiu, tal com abans l’hem definit?

El problema és que si el PSC, o cap dels altres partits, no ho fa, la crisi del catalanisme augmentarà, amb la conseqüència d’histeritzar les posicions d’oposició que ara seran més fragmentades, sectàries i reduïdes, i per això mateix més virulentes. A més a més de la degradació de l’ambient social, mantenir-se en la inòpia farà que la classe política se segueixi separant dels interessos reals dels ciutadans, que estan per altres coses. La creativitat de la regió, que potencialment és alta, es veurà mermada per les turbulències de la fragmentació identitària en conflicte i no serà gens estrany veure com els millors creadors de la cultura catalana vulguin marxar vers altres ciutats més acollidores, complexes i contradictòries. Penso en Madrid, València o Sevilla –tot i que jo vaticino a Múrcia un gran futur en aquest sentit. Catalunya, per tant, passarà a ser una regió de segona categoria, molt identificada oficialment amb si mateixa, això sí, però sense el tremp ni la força creadora capaç de competir ni participar en els gran afers del món.

Tal serà el panorama, em sembla a mi, si els que ara poden no es desfan del catalanisme identitari i no el substitueixen per l’intersectiu.

jueves, noviembre 09, 2006

El no fotógrafo Albert Fortuny, fotógrafo de la no realidad.

¿Puede fotografiarse lo que no se ve, lo que se nota pero no se percibe, lo que sólo se huele, o la misma fugacidad del instante? Uno diría que no. Y sin embargo, mientras el literato debe construir con palabras la metáfora capaz de ilustrar el vacío, el fotógrafo puede ir directamente a la imagen alusiva, a la sugestión de las formas, de la luz, de unos colores.

Pero los cazadores de imágenes por lo general no buscan vacíos ni elipsis, sino contenidos y formas nítidas a las que referirse. Fijar la realidad, copiarla, mostrarla al público, publicitarla, tal parece ser la obsesión de las cámaras de hoy en día. Captar el momento importante, el detalle significativo, el gesto traicionero, la sorpresa del que es pescado in fraganti... Desdoblar la realidad, crear un tejido de imágenes capaz de substituir, reemplazar o tapar lo que tiene vida y se toca. Pero el silencio y la nada..., el vacío y la elipsis..., eso sólo lo buscan los que confunden la fotografía con la poesía. Yo los llamaría los “fotógrafos de la no realidad” o, simplemente, los “no fotógrafos”.

Albert Fortuny es uno de esos “no fotógrafos de la no realidad” empeñados en retratar lo que no se ve. Si le dices, ¿vamos a hacer fotos sobre fumar en pipa?, contesta, “sí, de acuerdo, pero sin que salga ningún fumador de pipas”. ¿Un libro sobre teatro? Vale, pero a los actores no se les verá la cara. ¿Uno de animales?, muy bien, pero no saldrán aninales. Y así podríamos seguir, buscando siempre la contraria de lo que se le pide.

Claro, un fotógrafo así necesita rodearse de temas, motivos o realidades que de alguna manera le permitan ese ir a la contra, destacando los aspectos más efímeros, inestables, volátiles y sutiles de la naturaleza, tanto la humana como la inanimada. ¿Y dónde se encuentran estos ingredientes? Pues en el teatro, la danza, el cante, el humilde bodegón, el azul del mar, o en el mismo humo...

De ahí salen los temas tratados por Fortuny, algunos de ellos explorados hasta la saciedad, como es el teatro, al que ha dedicado casi una vida entera. No es ninguna broma: su archivo es de los más completos de Barcelona, y por sus negativos de celuloide (pacientemente escaneados para su presentación digital) corre una parte importante del teatro catalán de los últimos treinta años.

Pero para retratar lo que no se ve, se necesitan retinas y objetivos de una calidad excepcional, pues la cámara común, mayormente digital usada en la actualidad, no sirve para lo que aquí importa. Claro, los entendidos y modernos dirán que nos dejemos de historias, y que nada hay como la tecnología más avanzada para buscar la imagen que uno desea. Y tienen razón. Pero el caso es que aquí no se trata de eso, sino de otra cosa, que no tiene nada que ver con lo evidente, sino precisamente con lo que no lo es. Ya pueden los promotores de lo nuevo sacar más y más modelos: nuestro fotógrafo siempre encontrará el No adecuado, la razón contraria a la razón más aplastante, la negación sistemática de lo que es obvio y evidente.

Hace años que conozco a este fotógrafo de los de antes, terco captador de vacíos e imágenes volátiles, obsesivo artesano de la cámara de objetivo y carrete, o de las de trípode y placa, aparatos caros y viejos, que hacen sonreir a los modernos pero que siguen proporcionando al entendido la calidad máxima de imagen. Entre su objetivo y el modelo, suele haber siempre una niebla de humo que distorsiona la realidad, humo que sale de la pipa que fuma, pues Albert Fortuny es de los que todavía se entretiene con esos antiguos artefactos de madera y de placer, que sirven para quemar tabaco y soñar despierto. Yo creo que en ese humo radica uno de los secretos más guardados por este artista fotógrafo: encontrar lo que se esconde destrás de esa cortina de humo. La levanta y aparece la realidad, pero él se dice: “no, no es eso, me están engañando, la cortina tapa otra cosa, y no pararé hasta decubrir lo que hay detrás de ella”. ¿Qué se esconde detras la cortina? Pues no se sabe. Y lo mismo se podría decir de los gestos, de las poses, de los pases de baile, del grito del cantaor, de la guitarra que vibra... ¿Qué hay que me esconden?, se pregunta él. Y eso que no ve es lo que pretende captar con la cámara. ¿Está borrosa la imagen? ¡Claro, a ver si por fin se ve alguna cosa clara!, contesta impertérrito nuestro hombre.

Fotógrafo metafísico, Albert Fortuny es un investigador místico de la nada, un poeta del clic, del celuloide y de la placa. Sus testarudez es proporcional al interés y a la calidad de su trabajo, que en los últimos años se ha prodigado de un modo casi vertiginoso, pues no es frecuente que los fotógrafos saquen libros uno tras otro, año tras año. Tras los dos magníficos sobre teatro, el fantástico sobre Fumar en Pipa, luego el de Flamenco, dónde las imágenes retratan el significado de los versos que se citan en las páginas, luego el catálogo sobre la Nada (Res, en catalán), de cielos, mares y humos, cuya exposición ha podido verse este verano en el Pueblo Español de Barcelona. Y ahora, el de Animales que estamos preparando...

¿Místico del ojo? ¿Pintor sin pinceles del clic? ¿“Flaneur” de correspondencias Rimbaudianas? El sonido visual de las vocales, la música de los colores, la escalera cromática de los microsegundos, los calores del horno apagado de la pipa, los espectros del deseo que emanan de los objetos... He aquí algunos de los posibles temas que surgen en sus catálogos y libros.

Los estudiosos han empezado a fijarse en su obra y los teóricos elucubran sobre las imágenes que retratan elipsis y ectoplasmas de la realidad. Una importante institución de Murcia le va a dedicar una exposición monográfica con un volumen escrito por doctos catedráticos y retóricos de la imagen. El mundo académico dirige de pronto su óptica hacia este fotógrafo de lo invisible, tal vez buscando lo que ellos tampoco encuentran en los libros y en las aulas de estudio. ¿Dónde está lo que retrata Albert Fortuny? ¿Qué esconden sus fotografías? ¿De qué van sus imágenes? ¿Qué nos oculta a nosotros, que somos unos profanos? Hay que hojear sus libros para saberlo, detenerse en las imágenes fijas, dejar que se muevan tras dejarlas en remojo dentro de la retina, estudiar las distancias y los espacios entre las formas, las diferencias de tono entre los colores, las relaciones, en fin, de lo que se ve, a ver si aparece en los entresijos y en las intersecciones algo por fin capaz de sorprendernos, incluso de maravillarnos. Y ya se sabe que la paciencia suele recompensar a los viajeros de largo recorrido.

Y es que Albert Fortuny es un fotógrafo de los de “largo recorrido”. Empezó como profesional en 1966 y todavía sigue en la brecha, paseando su Leika e ideando extraños bodegones en su estudio de la calle Princesa, entre focos y cortinas, obsesionado por el encuadre exacto. Sus exposiciones han sido muchas, en España y en otros países, y las últimas nos muestran su faceta más personal y madura: las fotografías de flamenco, los humos de la pipa, las vacías extensiones del mar...

Actualmente tiene una exposición abierta hasta el 10 de enero en la ciudad de Haro, La Rioja. Y para el mes de febrero, otra sobre teatro en Murcia, con la publicación del importante catálogo-libro antes citado. ¿Por qué no desplazarse a la capital murciana para la ocasión? Quién no conozca la ciudad, podrá gozar de uno de los mejores climas invernales de España y a la vez visitar esta magnífica ciudad levantina, y quién no conozca el mundo de Albert Fortuny, podrá bañarse en sus nadas, en sus gestos huidizos, en sus cantes mudos de flamenco y en sus sutilezas, y, si es usted una persona de posibles, comprar alguno de sus libros y catálogos. Sí, vale la pena acercarse a Murcia y visitar la futura exposición de este místico catalán del ojo. Yo, desde luego, iré.