miércoles, enero 31, 2007

El fin de la Partición y el derrumbe del Otro Mundo.

A cada uno su Partición.

Querido bloguero, me gustaría reflexionar en este texto sobre un tema del que se habla poco pero que a mi me parece de una cierta importancia. Me refiero al concepto de Partición, que subyace en todos los sistemas de poder del mundo hasta nuestros días.

Se entiende por Partición la separación entre la Realidad y un Otro Mundo o Más Allá –no necesariamente religioso–, en el que se colocan unos principios que justifican, avalan y garantizan los títulos de propiedad de los poderes del mundo, es decir, los fundamentos que permiten el dominio y la explotación de unos pocos sobre los muchos.

Este Otro Mundo históricamente ha sido siempre el lugar de los dioses, los espacios mitológicos dónde se ubican los referentes y los modelos colectivos de conducta. Con la laicización de la modernidad y la caída de los dioses, este lugar se quedó vacío, aunque todavía en pie, con sus templos derrumbados y en ruinas, y, en términos generales, muy abandonado y alicaído. Vacío de dioses pero no de señores. Pues los viejos tronos y asientos antes divinos o divinamente monarquizados, fueron ocupados por arribistas ideológicos y señores laicos que pretendían seguir instalados en ellos, gozando de los mismos poderes.

Al ser su naturaleza tan humana como la que más, estos señores elevaron las antiguas pretensiones de poder de los dioses hacia el más obceno de los absolutos, al ser víctimas de un delirio patológico que sólo la especie humana es capaz de desarrollar (pues las divinidades siempre han aceptado un cierto equilibrio digamos ecológico entre las distintas fuerzas del universo –incluso los monoteísmos, que inauguraron la patología del absoluto, tenían sus trinidades, sus santos y sus ángeles caídos). Con los Señores Actuales, el Otro Mundo, antes relativamente poroso, entroniza hoy en día una Partición férrea y acorazada, lo que en apariencia le da mucha prestancia y fortaleza, pero que en realidad se convierte en una coraza cada vez más frágil y quebradiza. Pues una Partición rígida es incapaz de aguantar los terremotos, los embistes y el furor del tiempo histórico –lo que a todas luces está ocurriendo en la actualidad rabiosa.

El tiempo presente, con sus emergencias revolucionarias que acaban con todo lo que se tiene en pie, se ríe de las particiones. Los andamios del Otro Mundo, sostenidos por La Partición, se tambalean y se acaban cayendo en pedazos bajo el ímpetu de los tremendos movimientos sísmicos emergentes. Y al romperse los andamios, el Otro Mundo se derrumba sobre el Mundo, cae con todo lo que tiene dentro: sus templos en ruinas que se desparraman cual lluvia de piedras invisibles sobre las conciencias humanas, sus tronos gastados de aguantar tantos culos, sus palacios y sus castillos inventados y delirantes… La Partición se rompe y el Otro Mundo se desploma.

Tras la hecatombe, las nubes de polvo y los restos de la lluvia de ruinas y cenizas cubren los cielos de la tierra. ¿Cuánto dura la hecatombe? Podría ocupar todo el siglo XXI, o tal vez sea aún más rápido y traumático. Un doble sentimiento planea entonces sobre el planeta: la nostalgia insoportable del Otro Mundo, que ha dejado de otorgar títulos, modelos y patrones de conducta, y la euforia de la libertad adquirida, de los cielos despejados, sin la capa del Otro Mundo (esa polución mitológica) que nos separaba del Universo y de nosotros mismos.

En una situación así, es lógico que exista desazón y desconcierto. ¿Dónde están los modelos? ¿Quién manda ahí? Aprovechan el vacío de poder los arribista y los cínicos del momento, es decir, los que se han caído de los tronos derrumbados y que ahora se encuentran a ras de suelo, y deben hacer ver que todavía están sentados en esos tronos que ya no existen, para lo cual recurren a la impostación exagerada, al abuso de la voz, al militarismo puro y duro (pues ya no pueden disimularlo con nada). Esto impresiona a las poblaciones. Pero las consecuencias pronto se dejan ver: abuso despiadado, fuego y destrucción, la venganza de los que han perdido sus privilegios. Estos arribistas son los Bush, los Blair y los Aznares del mundo, los fanáticos y los fundamentalistas laicos y religiosos de todo tipo que levantan sus voces asesinas, resentidas y desesperadas, pues saben que carecen ya de toda autoridad real.

Ante una situación de este calibre, es urgente establecer los nuevos patrones laicos y en régimen de libertad que orienten las conductas e impidan el abuso de los patológicos. Debe tenerse en cuenta lo siguiente: la lluvia del derrumbe del Otro Mundo es una lluvia fertilizante, pues el polvo de los antiguos Olimpos divinos se posa y penetra en cada uno de los habitantes del planeta. Es un néctar y una ambrosía simbólica que alimentan por un igual a los humanos, y que permiten a cada uno inventarse sus propios dioses, sus espacios de libertad mitológica.

Dicho en otras palabras: la antigua Partición ha dejado de existir para lo colectivo y se ha convertido en un hecho íntimo y personal, útil sólo para levantar andamios privados e intransferibles. Los andamios colectivos serán siempre, a partir de ahora, efímeros y cambiantes, abiertos a la creatividad, a las emergencias insospechadas. Los líderes y los políticos de esta nueva etapa tendrán que responder a patrones que acepten este tipo de andamiaje. Se descartan por inadecuadas y patológicas las voces de la razón autoritaria unilateral, del viejo mando cínico basado en la Partición clásica, que gustaba del manejo de los esclavos y de la sumisión colectiva.

La actualidad de los periódicos ilustra a la perfección estas realidades. La lucha actual no es de civilizaciones ni de culturas. Es entre los que aceptan y los que no aceptan el fin de la Partición y el derrumbe del Otro Mundo. Es decir, entre los que defienden la esclavitud y los que apuestan por la libertad. Cómo es lógico, yo me inclino por la segunda actitud.

lunes, enero 15, 2007

Opiniones de futuro.


Querido bloguero,
Hoy (ayer a día de hoy) he ido a la playa bastante temprano, aprovechando que es domingo, para charlar con mis amigos, los señores Romà Bastides y Roger Mercadal. Quién haya seguido las páginas de este retablo, ya sabrá que estos dos ancianos se dedican a describir el futuro: usando la astrología el segundo, y desde la visión directa e intuitiva el primero. Pues bien, quería tratar un poco con ellos sobre la realidad del mundo y del país, y escuchar sus opiniones, para mi siempre tan agudas y ponderadas.

Los he pillado cuando se encontraban ante el monumento al Quart de Casa, la estructura metálica que se levanta en la playa de la Barceloneta. Suelen pasear por la arena mojada con los pies descalzos, y como el día no acompañaba demasiado, se habían vestido con pantalón corto y un jersey cada uno.

Les expuse la situación del gobierno y el fin de la tregua de ETA. Tras comentar los detalles de las dos manifestaciones del sábado, dijo Bastides muy serio:

- Es lógico que el país se indigne por el atentado de Barajas. Aparte de las víctimas mortales, esos pobres ecuatorianos que ni sabían quién era ETA, ver todos aquellos coches chamuscados y la flamante nueva terminal destruída me ha dado una impresión nefasta. ¡Lo que nos va a costar a todos los españoles reconstruir aquéllo, y no digo nada de los que han perdido su coche! Lo digo porque conozco de sobra el apego que hoy tiene el pueblo español hacia los coches.

- ¿Y qué os ha parecido la reacción de Zapatero? –pregunté.

- Mira, Rumbau –dijo entonces el doctor Mercadal-, si me preguntas por su futuro, no creo en absoluto que éste sea su fin. Hace días que nos preguntamos sobre la evolución del país, y dudo que nuestras predicciones sobre la galopante descentralización en la que estamos metidos estén equivocadas. Hay aquí mucho en juego, y los del PP se están decantando peligrosamente hacia posturas para ellos mismos insostenibles. Su insistencia y sus prisas en recuperar el poder tiene algo de patológico y de desenfrenado que casi seguro irá en su contra. Pero bueno, aun suponiendo que ganaran las próximas elecciones, que no creo, tampoco me preocuparía demasiado por ello. ¿Acaso no pactarán con CiU y darán el siguiente empujón al desarrollo descentralizador de las autonomías? No te quepa la menor duda. El proceso desmembrador es imparable. Y fíjate en lo que te digo: ¡su tirón será aún superior al que harían los mismos socialistas! A la derecha le importa más la cartera que la patria, y su jacobismo siempre ha sido de baja intensidad. Lo disfrazarán con palabras dobles pero no tendrán más remedio que claudicar ante la realidad. Otro tema es Europa...

- Sostengo lo que dices, Mercadal –apuntó muy convencido Bastides, mientras nos deteníamos para ver a un grupo de chicas jóvenes que llegaban corriendo a la playa.- Lo único que me preocupa, a título personal y a muy corto plazo, es Europa. Aquí es dónde Zapatero tendría que ponerse a trabajar duro, dejando en barbecho el tema vasco. Vamos a ver qué pasa en Francia, si Sarkozy pincha y sale Ségolème, como espero. Entonces, tal vez sea posible resolver el tema constitucional y consensuar una política sensata hacia Irán. Ya lo he dicho mil veces: es en este país dónde se juega el futuro de Oriente Próximo y de Europa. Atacarlo como pretenden Israel y los iluminados de Bush, sería retrasar unos años la emergencia de este importante país y su integración en la zona –y pienso sobretodo en Europa, claro. Un atraso que iría muy bien a las multinacionales de las armas y del petróleo, y de paso a los duros del régimen iraní. Pero muy mal para todos los demás. Estamos en guerra, y lo seguiremos estando bastantes años por obra y gracia de nuestros desarrollos irracionales. Pero si no empezamos a reconducir este estado de guerra, a poner racionalidad en el asunto y a cortar las alas a los incendiarios, lo único que puedo decir es que los cambios tardarán unos diez o doce años más en suceder, que habrá muchos más muertos y la inseguridad crecerá en todo el mundo, pero no nos llevemos a engaño, tarde o temprano los cambios sucederán.

- ¿Pero a qué cambios te refieres, Mercadal? –le pregunté, sorprendido por el tono enigmático de sus palabras.

- Los que veremos de aquí a poco ocurrir en el mundo. Bueno, es evidente que una nueva generación de políticos que no tenga el cinismo por norma de conducta, tiene que llegar, tarde o temprano. Lo impondrá la misma agenda de los problemas a tratar: cambio climático, crisis del turismo, flujos migratorios, guerra en Oriente Próximo, terrorismo creciente. Mucha gente dirá que esto es imposible, porque la política necesita del cinismo. Y no digo que no. Pero lo que habrá es un cambio en la naturaleza del cinismo: de ser la actual actitud de mentir y disimular para ir tirando, se pasará a un cinismo más práctrico y funcional: habrá doble visión y doble lenguaje, pero para encararse con los problemas reales, y eso será un cambio importantísimo. Pues para que haya visión correcta se necesita ir del uno al dos, paso previo e indispensable para llegar al tres. Eso, sólo Europa puede hacerlo. La multiplicación de sujetos políticos embutidos en una misma estructura obliga a los puntos de vista dobles, cuando no triples y cuadruples. Y cuando ello suceda y se haga con conocimiento de causa, la fuerza de las decisiones tomadas será otra y la capacidad de intervención de Europa aumentará también.

- ¿Pero no es indispensable que antes exista una Unión Europea más consolidada? –dije, abrumado por la ingenuidad de sus palabras.

- Hum... Si quieres que te diga la verdad, no creo que eso suceda, al menos a corto plazo. Habrá acuerdo consitucional, necesario para encajar a las nuevas incorporaciones, pero el poder ejecutivo seguirá siendo ínfimo. Sin embargo, yo me pregunto: ¿qué importa eso? Nada. Lo que vamos a ver son grupos de países pactar políticas exteriores consensuadas y eso, aunque no arrastre a todos los demás, tendrá su peso y seguramente aún más capacidad de acción. Pienso en Francia, Alemania, Italia y España, seguidos de algunos otros más pequeños, como Portugal, Bélgica o Irlanda. Pero no nos engañemos, los verdaderos instigadores del cambio será la misma gente. La globalización no es ningún juego y está levantando unos acuerdos espontáneos entre ciudadanos de países distintos y alejados entre si muy interesantes. Incluso los del Este acabarán entrando en el redil. Tiempo al tiempo, Rumbau, y verás como las cosas suceden de este modo.

- ¿Y cuánto tiempo le dais a la emergencia de estos cambios? –pregunté sorprendido del optimismo de aquel señor de más de setenta años de edad.

- Unos diez o quince años, aunque también podrían ser veinte. No importa. Coincidirá con la novedad del llamado Consenso Contradictorio, que se impondrá primero en España y acabará infectando el mundo entero, con sus brotes neoautonómicos de corte autodeterminista y con la irrupción de los polimonarquismos. Ya sabes que este virus será la gran aportación de España al mundo de los dos próximos siglos.

Realmente, era admirable que aquellos viejos pensaran con tanta alegría sobre situaciones que deberían acontecer quince o veinte años más tarde, cuando lo más seguro es que ambos ya no estarán en este mundo.

- Ya sé lo que estás pensando –dijo Mercadal, a quién no se le escapaban los detalles-, que somos unos viejos y no veremos nada de eso. Pues no estés tan seguro, mira las prisas que tiene la Historia hoy en día. Pero aunque así sea, ¿qué más da? Lo importante es que podamos ver con claridad el futuro y explicarlo a nuestros amigos de la playa. Piensa que el futuro no se hace solo, sino que se “crea”, y alguien tiene que hacerlo. Pensarlo es ir hacia él, abrir sus puertas y meterse por sus caminos, y eso hacemos nosotros cada día. Y una vez las puertas están abiertas, los demás se meten por ellas que es un contento. No digo que el nuestro sea el único futuro posible, desde luego, pero al menos es uno de los que se abren. Y en ésas estamos...

Los dejé, porque ellos continuaban hasta el Puerto Olímpico y yo quería ducharme pronto para ir a comer. Los vi caminando a paso lento dónde rompen las olas del mar, dejando sus huellas en la arena.

¡Qué suerte, pensé, llegar a viejo y todavía tener ganas de inventar el futuro! Con viejos así en el mundo, otro gallo cantaría. Debo animarles a publicar sus predicciones. El otro día lo hablamos y Bastides estaba de acuerdo en escribir una “Cartas a mis Conciudadanos”. Me he comprometido a ayudarles. Aunque suene a locura, sus palabras son a veces lo más sensato que he oído en los últimos tiempos. Avisaré cuando ello ocurra.

domingo, enero 14, 2007

Voto a Zapatero


Querido bloguero,

Si mañana hubiera elecciones, votaría sin duda alguna a Zapatero. Justo ahora que se halla bajo el fuego cruzado de tiros y troyanos, y que aparentemente está más débil que nunca, resalta el sentido común y el no cinismo de este político atípico.

Es verdad que se le puede acusar de ingenuo, al no preveer, por ejemplo, la posibilidad de que ETA atentara sin avisar. Igualmente hay algo de imprudencia y de erroneo en llamar “Proceso de Paz” a su empeño por acabar con el tema vasco, cuando no existe ninguna guerra declarada entre dos bandos, sino más bien una acción unilateral de un grupo de catetos iluminados y asesinos. Pero a su manera lo ha intentado y en este primer ring, ha salido vencido y duramente golpeado. Ha corrido el riesgo, se la ha jugado y ha perdido. ¿Qué hay de malo en ello? Su reacción le honra: en vez de sacar el lado soez y populista del poder para contentar a la chusma, ha respondido con timidez, humildad, sensatez y prudencia. Es decir, como una persona normal y no como el típico politicastro de los que tantos hay y ha habido, y que un día u otro tendrán que desaparecer, por el bien de todos.

Sin embargo, como muy bien han dicho algunos comentaristas, el tema no está cerrado, y creo que de todo este embrollo, quién más debilitado ha salido es la propia ETA y especialmente su entorno y sostén social, que se ha visto en verdaderos apuros. Se ha dicho mil veces: la victoria definitiva a ETA sólo vendrá si se consigue aislarla de cualquier apoyo popular. Y la estrategia de Zapatero, a pesar de los contratiempos, es la mejor para lograr este objetivo. El “entorno” se ha debilitado y sin duda reducido, y sus representantes generan cada vez más aversión y menos simpatías. La degradación de los llamados “abertzales” es manifiesta, lo vemos en sus formas de expresión y en sus gestos. Degradación, pues, no sólo moral sino estética y social.

También ha conseguido un aliado en el PNV de Imaz, y ha logrado aislar a un Ibarretxe cuya figura es cada día más patética. Todo esto mina el terreno de los amigos de ETA.

Creo que a Zapatero le falta en estos momentos seguridad en su postura. Desde luego, su propio partido no le ayuda demasiado, trufado como está de mentalidad vieja y autártica, siempre tan sensible al reclamo de la tribu hispánica. Tal vez debería rodearse de personas que pudieran inspirarle perspectivas y palabras en comunión con sus propias posturas. Éstas están muy por delante de las ideas. Pero me ha parecido advertir que es uno de esos políticos que se crecen en las dificultades, pues por algo es Leo y ha nacido en León.

Gracias a Zapatero, España es hoy en día un país situado en la vanguardia mundial en la lucha contra el atraso civilizacional que pretenden imponer los fundamentalistas neocons, los ultras de todos los colores y los fanáticos de la verdad única. Su gobierno ha dado voz y espacio a los nuevos movimientos sociales en alza, logra pactos, consenso y diálogo con “las diferencias” y ha abierto una atmósfera de convivencia social única en Europa.

Su política económica es capitalista y neoliberal como la que más, para satisfacer básicamente a las nuevas clases emprendedoras y emergentes, mirando hacia el futuro desde el punto de vista de los negocios. Pero no creo que sea su función la de inventarse unos nuevos modos de organizar la economía con visiones más amplias, democráticas y estratégicas a largo plazo. En eso sigue siendo un político profesional y las innovaciones nacen en otras cunas –por ejemplo, en el ámbito europeo. Sin embargo, su famoso “talante” y su concepción de lo que debe ser un funcionario público con responsabilidades de gobierno son radicalmente nuevos e interesantes.

En conclusión: mirado desde una perspectiva de conjunto y de avance de la civilización, Zapatero constituye un indudable factor positivo de cambio y de progreso.

Lo dicho: si hubiera hoy elecciones, votaría a Zapatero.

martes, enero 09, 2007

2006-2007


Querido bloguero,

me ha parecido oportuno, por no decir obligatorio, sumarme a los millones de comentarios que estos días se acumulan en periódicos, blogs i webs del mundo en los que se habla del año que se va y del que llega. Reconozco que se trata de un impulso harto irracional, un gesto casi se diría “tirado a la papelera”, pero que a pesar de ello y tal vez por ello mismo, me anima y me excita por motivos, desde luego, poco convincentes. No los voy a enumerar, para no hacerme pesado, pues ya bastante incordio resulta la temática escogida, pero así es ese mundo en el que vivimos, paradójico a más no poder, en el que las razones habituales son substituídas por razones contradictorias cuando no aleatorias o directamente irracionales. He pensando que lo mejor es irse adaptando a los tiempos que se acercan, aprendiendo a ser contradictorio y paradójico, antes de que la realidad, que ya lo es bastante, me coja desprevenido.

Una imagen que me gusta es la que sitúa el cambio de año en una especie de montículo o promontorio desde dónde puede verse a un lado el año que nos deja, y al otro el que llega. Creo que uno puede instalarse en esta atalaia al menos durante unos cuantos días, diez aproximadamente por detrás y por delante del día uno. Eso permite acostumbrarse a la visión y observar el paisaje a ambos lados.

Y la verdad es que el 2006 aparece bastante encrespado, cómo si los vientos desatados al inicio del siglo hubieran alcanzado grados de huracán, utilizando términos del cambio climático de tanta actualidad. Vientos huracanados son los provocados por la intervención americana en Irak, por los afanes belicistas de Israel, por el rencor y el orgullo herido de Aznar y del PP, o por la estupidez victimista y paleonacionalista de Esquerra Republicana y su voto negativo al Estatut.

Pero bueno, ¿acaso tienen todos estos “vientos” relación alguna entre si? Ninguna seguro que no. En los casos citados, se observa un impulso que tiene la unilateralidad como punto de partida. Unilateralidad que significa estrechez de miras, monovisión obsesiva del mundo y absolutismo de las razones. En este sentido, todas estas posturas representarían una expresión residual propia del pasado, que sigue despertando odios seculares y tempestades globales, pero que a pesar de sus magnitudes catastróficas, deben ser consideradas en fase de declive. Un declive que puede tardar décadas en hacerse notar, desde luego, pero que tarde o temprano, lo veamos o no lo veamos, acabará por hacerse patente.

Lo que me lleva a afirmar esta opinión es que el futuro, como el presente se obstina en decirnos, se dirige hacia la globalización, la interdependencia de los fenómenos, de los problemas y de sus soluciones, y por lo tanto, hacia el relativismo de las verdades y de las grandes afirmaciones, que quedarán reducidas a criterios de supervivencia, de bien común, de lógicas de bienestar y de pura funcionalidad. Creo que estas características son incontestables, como todos los especialistas se encargan de recordarnos estos días. La globalización del mundo, que apenas está empezando, irá a más y acentuará estas pulsiones relativistas e intersecccionistas, a medida que los nuevos sistemas de vida y de comunicación se vayan implantando por el mundo.

El 2006 ha sido, pues, un año de muchas crestas de lo viejo, tanto en la política internacional (dominada por el conflicto de Oriente Medio) como en la doméstica, gracias a los empeños del PP y de ER, amén de las otras fuerzas políticas, que a modo de coro de borregos, han secundado las encrestaciones paleoburras de los primeros.

Habría que decir aquí que si miramos bien el paisaje del año que ha pasado, no sólo de huracanes ha vivido, sino que entre cresta y cresta están los correspondientes valles, algunos de grandes extensiones. En estos valles y latitudes no encrestadas, los perspicaces verían otro tipo de crestas, no levantadas por los furores emotivos de los grandes huracanes, sino por la pujante fuerza de las imaginaciones y de las mentes más desarrolladas del planeta. Son las llamadas “crestas creativas”, dónde se realizan nuevos descubrimientos, se inventan nuevos paisajes, y dónde se fraguan los mitos del futuro. Al ser su sustancia mental, pasan desapercibidos por los observadores habituales, que sólo responden a los estímulos más groseros, los producidos por los decibelios emocionales, allí dónde las cámaras del mundo suelen fijar sus objetivos. Las crestas de sustancia mental cuestan más de verse y por ello aparecen poco en las televisiones. Pero por el hecho de ser casi invisibles, no significa que no existan. En este sentido, el año 2006 puede haber sido un buen año si como parece ser por fin se ha asentado la conciencia de la crisis climática del planeta, que por primera vez ha sido tomada en serio por unos y por otros. También el fiasco de EEUU en Irak debe considerarse un signo positivo en cuanto representa la entrada en crisis de los delirios unilateralistas, paso indispensable para que se abran camino las perspectivas multilateralistas que aceptan los patrones de interdependencia y de la creatividad interseccionista de las diferencias.

Mirando hacia el 2007, el año parece de momento un calco del 2006. Es lógico que así ocurra, pues lo propio de mirar el tiempo dividido en dos, es que aparezcan simetrías en ambos lados. Y al no haber en el futuro todavía nada, es normal ver reflejado en sus espejos el panorama del anterior. Ésta sería una primera impresión: más de lo mismo, o el eterno déjà vu de lo idéntico. Pero no hay que dejarse engañar por la inercia de las simetrías, que aún siendo muy importante, no puede obviar el paso del tiempo, el cual, como muy bien anunció Heráclito, no deja que nada se repita.

Afirmar la fuerza creativa del tiempo no significa que su creación sea necesariamente beneficiosa para nosotros, la especie humana. Lo más probable es que el tiempo nos empuje a mayores catástrofes, a choques con realidades insalvables, a crisis planetarias de imposible solución a día de hoy. Bueno, pues que lo haga. Las crisis han sido siempre los motores de la historia. Y parece que las sociedades solo mueven el culo un poquito y en serio cuando las amenazas son de verdad. El problema es que los mecanismos productores de bienestar, que tan bien funcionan, en su proceso de autorregulación social nos oculten la gravedad de las crisis y la urgencia de ponerles remedio. Todo depende pues de la magnitud espectacular de dichas crisis y de sus efetos devastadores: cuanto mayor sea la magnitud, más posibilidades tendrá de despertar reacciones.

Uno diría que ante este negro panorama, lo mejor es quedarse en las zonas de valle entre las crestas de las grandes olas, para gozar desde allí de un mínimo de bienestar mientras se participa en los procesos silenciosos de la creación del tiempo. Pero el problema es que al estar el mar tan encrespado, las olas caen por todas partes y cada día respetan menos los valles de tranquilidad, los cuales se ven profundamente removidos por el temporal.

El 2007 puede ser pues un año de mucha encrestación, al igual que lo fue el 2006, e incluso aún más, según como deriven algunos de los temas que han quedado pendientes. El actual declive de Israel y su delirium belicista, constituyen sin duda uno de los mayores peligros del momento. Irak sigue siendo una bomba en estado perpetuo de explosión –fiel imagen de lo que nos espera a todos si los neocons consiguen sus objetivos. Impedir que estas patologías de otros tiempos, residuos mal hilvanados de las peores enfermedades del siglo XX, se desarrollen y se impongan, es la tarea urgente del año que empieza.

¿Conseguiremos que el 2007 sea aún peor que el 2006 y conseguir así reaccionar ante la hecatombe mayúscula de nos espera, o bien mejoraremos las apariencias generales, mantendremos las guerras “under control” y en sus espacios naturales, la bolsa seguirá subiendo y la venta de coches aumentará espectacularmente con la entrada en el mercado de China e India, aumentando el bienestar y la felicidad de las clases medio-altas del mundo entero, mientras las bajas siguen descendiendo los peldaños de la infelicidad?

El próximo fin de año lo sabremos. Entre tanto, y mientras pasan los días y los meses asoman en el horizonte, aprovecho para desearte, querido bloguero, un buen año 2007.

martes, diciembre 26, 2006

MELODAMA

Había visto esta obra de Eugenio Navarro hacía tiempo y deseaba volver a verla para refrescar las imágenes que me habían quedado de ella. Por eso decidí acercarme el otro día al Espai Brossa, dónde se representaba dentro del ciclo dedicado a títeres para adultos llamado por los responsables de la sala: “La Revolta Poètica dels Titelles”. Buen título, por cierto, para ilustrar una programación compuesta de tres obras (“La Sonrisa de Federico García Lorca” del grupo Bambalina de Valencia, “Melodama” y “El cap als núvols”, de la joven compañía catalana Playground) más un homenaje, el dedicado al marionetista Jordi Bertran que está a punto de celebrar su trenta aniversario.

Por desgracia no pude ver la primera de las obras ni estar en el homenaje, pero sí que estuve, como dije antes, en una de las funciones de Melodama y, a pesar de conocer la obra, tuve de nuevo una absoluta y grata sorpresa. Antes de entrar en detalle, les recomiendo que vayan rápido, si es que aún están a tiempo, y asistan a las últimas representaciones. Si no, busquen las próximas funciones y aunque tengan que desplazarse a alguna población lejana, no duden en hacerlo.

Lo más impresionante de este espectáculo es que la sencillez de sus medios y estructura no impide que, a medida que va avanzando el reloj de la representación, vaya en aumento la emoción del espectador, pues la obra consigue engancharte y te arrastra en su inocente juego con inusitada i sorprendente fuerza. No sólo eso: el espectáculo empieza y acaba cerrando el círculo del inicio con una coherencia rotunda, al situar los contenidos de la obra que sólo adquieren plena significación tras llegar al final.

El responsable de la dirección escénica es Jordi Prat i Coll, artífice también de este “tour de force” dramatúrgico, que se sirve de los lenguajes del cine y de los dibujos animados, amén del mismo lenguaje de los títeres, hartamente conocido por Eugenio Navarro, director de la compañía, y su colega en la manipulación y constructor de los títeres, Martí Doy. Cosiendo todo este conjunto está la importante música de Matías Torres, único sonido del espectáculo (pues la obra es muda en cuanto a palabras), así como el vestuario excelente de Águeda Miquel, las luces acertadísimas de Quico Gutiérres y las estructuras del retablo de Tero Guzmán.

Los elementos son muy sencillos y el espectáculo es de esos que viajan en una maleta y un par de bultos: dos teatrillos o retablos de títeres, abiertos y sólo con un fondo de ciclorama en cada uno de ellos, van desarrollando una acción que avanza en paralelo o en yuxtaposición, representada por un cuerpo reducido de personajes.

La obra empieza con dos muñecos simétricos vestidos de blanco evolucionando cada uno en el recuadro de su respectivo teatro. Son dos seres perdidos en el espacio, inmersos en una música trascendente y galáctica. De pronto se encuentran, se sorprenden un poco, pero inmediatamente son arrastrados otra vez por las corrientes invisibles que los balancean en movimientos lentos y simétricos.

De pronto, la escena se corta y surgen los personajes reales de la historia que se va a contar: un melodrama de los de antes, con suicidio incluído, resucitación y duelo. Para explicarla, los dos teatrillos son usados com si fueran dos viñetas. A veces se superponen, a veces se conectan entre si, otras son dos espacios separados y distintos. Con sencillísimos elementos escénicos, a través de una mímica elemental de cine mudo, se va narrando la historia: como la joven se deja seducir por un crápula que la lleva de viaje para al final abusar de ella y abandonarla. El rival, su par, algo bruto y poco fino, pero que la quiere de verdad, la sigue a todas partes pero llega demasiado tarde: en el hotel dónde ha sido abandonada, la chica acaba de tirarse por la ventana. Destrozado, vuelve al hogar de la joven, para cuidar de su tutora o abuela, una vieja desalmada. Ésta muere en un arrebato de furia. Entretanto, vemos en el otro teatrillo a la joven salvada por un anciano quién a su vez la emplea de sirvienta. Triste destino el suyo, encargada de desvestir y acostar a su viejo salvador. También éste muere, en un plano simétrico al de la abuela, en una escena hilarante y tremenda de estertores que se van callando. Aprovecha la joven para coger el dinero del anciano y regresa a casa rica, guapa y elegante. Gran alegría del novio bueno, pero surge en aquel momento el crápula por el que ella todavía siente algo… Un duelo resolverá la cuestión. Disparan y…. Regreso al origen, los dos títeres blancos dando vueltas por el espacio galáctico, dos almas que han perdido sus disfraces, sus máscaras, sus egos ridículos y melodramáticos, y que giran a la par, metidos en el torbellino absurdo de la nada…

Con sólo estos elementos, la obra ya funcionaría por si sola. Pero es que la solución dramatúrgica del doble teatrillo con los dos personajes simétricos que son y no son el mismo, carga el espectáculo de un valor simbólico añadido de sumo interés, al introducir la temática del Doble y de la Dualidad, intrínseca del propio lenguaje de los títeres. Temática que está inscrita en la estructura doble de la obra, y que abre y cierra el espectáculo. Es esta densidad dramatúrgica, planteada de un manera sencilla y en ningún momento pretenciosa, lo que confiere a Melodama un alto grado de interés artístico, filosófico y titiritil, tal como el público asistente pareció captar después de la función, premiando a los actores titiriteros con fuertes y prolongados aplausos.

Si a todo esto le añadimos el humor ingenuo y socarrón de Eugenio Navarro, que impregna de principio a fin toda la obra, la maestría constructora de Martí Doy, autor de los muñecos, y el buen hacer musical, de una funcionalidad impecable, de Matías Torres, no cabe duda que nos hallamos ante una propuesta teatral de primerísima calidad. Lo dicho: no se lo pierdan.

lunes, diciembre 18, 2006

ORIENTE MEDIO EN LLAMAS

Querido bloguero,

están sonando estos días todas las alarmas en Oriente Medio, y el mundo parece estar tan tranquilo, sobretodo ahora que llega Navidad y la gente sólo piensa en la familia y los regalos. De ningún modo es mi intención distraer a nadie de tan importantes preocupaciones y tareas, pero si me permito poner por escrito algunas reflexiones rápidas para que salgan a la luz pública, aunque sea en el modesto retablo de este blog.

Y es que realmente la zona está que arde. El Líbano se ha estancado en la dura pugna interior entre los dos bandos enfrentados. Parece que la manifestación callejera de los prosirios continúa, aunque ha dejado de ser noticia diaria en los periódicos. Esto podría ser buena señal, índice de que tal vez se está negociando y se pueda llegar a constituir un gobierno de unidad nacional, como propugna Herzbolá, Amal y otros partidos aliados, aceptando determinadas condiciones. También podría ser la calma que precede a la batalla, claro está, dada la tensa situación del país. Si acaso llegaran a un acuerdo, sería un alarde de pragmatismo por ambas partes. Parece ser que la mayoría de los partidos libaneses no quieren repetir una guerra civil que ya se conocen de memoria, pero no es fácil escapar a las presiones desestabilizadoras de Isreal, Siria, Irán, Francia, EEUU...

Y mientras en Beirut se discute y presiona en la calle sin recurrir de momento a las armas, en Palestina las partes se han lanzado a una escalada que conduce directamente a la guerra civil. El sueño de Israel hecho realidad: que sean ellos los que se matan. Realmente, la situación ha llegado a un callejón sin salida, a causa seguramente de la creciente internacionalización del conflicto. En efecto, parece que las potencias, al encontrar a los libaneses poco predispuestos a matarse otra vez entre si, hayan decidido bajar más al sur e intervenir en Palestina, dónde los ánimos están más exacerbados y no tienen tradición aún de guerra civil. Irán apretando por el lado de Hamás, e Israel y EEUU por el lado de Al Fatah, el encontronazo fratricida está servido. Y en vez de llegar a un acuerdo de gobierno, al presidente Mahmud Abás no se le ocurre otra cosa que convocar elecciones. Más leña al fuego, sin duda.

Entretanto, no lejos de allí, en la histórica región de Mesopotamia, los irakís siguen empantanados en lo que Kofi Annan ha definido como “peor que una guerra civil”. La gente se pregunta, ¿pero cómo se financia la insurgencia? Parece que tienen mucho dinero, al ser capaces de pagar a tantos y tantos suicidas, de entrenarlos, sufragar estancias y viajes, satisfacer a sus familias, etc. Pues bien, ayer salió un artículo de Ángeles Espinosa, el corresponsal de El País en Teherán, dónde se explica muy bien la lucha entre Arabia Saudí e Irán por el control político de Irak, y dónde se proclama en voz alta lo que todo el mundo suponia pero nadie decía: que el dinero de la insurgencia sale del gran aliado americano, Arabia Saudita. Según indican los mismos americanos en la ponencia del Grupo de Estudios recién presentada: “La financiación de los insurgentes suníes procede de personas privadas de Arabia Saudí y los Estados del Golfo, a pesar de que estos gobiernos facilitan las operaciones militares de EEUU en Irak”.

El rompecabezas geoestratégico de la región se aclara así con los intereses enfrentados de Irán y la mayoría chií de Irak por un lado, y los países suníes de la zona que financian a los insurrectos suníes, por el otro lado.

Fíjense en la paradoja de que los EEUU están sosteniendo a un gobierno chií en Irak quién a su vez está apoyado por su gran enemigo Irán, mientras es combatido con las armas y el dinero de su gran amigo saudí. Parece de chiste si no fuera tan trágico.

Se entiende que los expertos americanos aconsejen la retirada gradual. Algo de lo que los chiíes irakís no quieren ni oir hablar, pues si se van los americanos, llegarán los saudíes, cómo ya han advertido ellos mismos claramente, pero no para ayudarles sino para combatirlos y someterlos.

No sería extraño que el cinismo imperial decidiera sacrificar de nuevo a los chiíes irakís para dar satisfacción a sus aliados petrolíferos de Arabia, mientras de paso se fastidia al enemigo número uno, Irán.

Una estrategia perfecta para Israel: entretrenidos los Palestinos en su querella interna, los libaneses y los sirios metidos en el cruce bélico entre chiíes y suníes, los irakís colapsados en su guerra civil, y obligados los iraníes a intervenir y seguramente a entrar en guerra, podrían los israelitas seguir promoviendo sus políticas belicistas, lanzando sus aviones contra Irán y Siria (pues empiezan a sentir envidia de las potencialidades turísticas sirias, aún no tocadas por la guerra), mientras consolidan sus posiciones y asentamientos en una Palestina exhausta y desangrada. Respecto a los neocons americanos, perderían las próximas elecciones pero ganarían en su empeño incendiario y armamentístico.

Malos augurios para la región. A no ser que Europa imponga el sentido común e Irán cambie de línea, mandando a su actual presidente al frenopático o al reformatorio. Sólo con estos actores asentados en posturas de sentido común, más una Turquía colaboradora haciendo de colchón estratégico (aún con la ilusión y las esperanzas reales de un día entrar en Europa), podría Oriente Medio entrar en razón.

Lo que, dadas las circunstancias, parece más que dudoso.

miércoles, diciembre 13, 2006

EUROPA Y TURQUÍA


Querido bloguero, creo que Europa está cometiendo un error estratégico de gran magnitud al cerrar la puerta, al menos por el momento, a la entrada a largo plazo de Turquía en su seno. Un error que indica perfectamente las carencias de los actuales 25, incapaces de dotarse de una política global que vaya más allá de mirarse cada uno el ombligo e incapaces de disponer de sistemas de decisión mínimamente operativos.

La verdad es que el portazo se veía a venir, dado el nivel mental de los líderes nacionales de muchos de los países que componen la Unión. Para los que amamos a este país, no cabe duda que la anunciada decisión constituye una bofetada a los esfuerzos y a las esperanzas de tantos turcos que ven en el camino hacia Europa la vía natural de evolución y desarrollo de su país. ¿Qué pensarán los líderes europeos opuestos al acercamiento turco? ¿Pero acaso piensan en algo? Yo creo que no, pues si sólo tuvieran dos dedos de cerebro, llegarían a la conclusión de que únicamente existe una sóla dirección buena para un país como Turquía: la que lleva a Europa. Las otras direcciones, que las hay, no sólo son malas, sino desestabilizadoras y peligrosas para la Unión.

Da la impresión que muchos de los países que están en Europa parecen estar dentro porque no tienen más remedio que estarlo, pero que si pudieran, se saldrían a la primera, pues lo bueno y bonito es poder vivir aislados y sin depender de leyes y directrices globales. Que eso lo piensen algunos de los que acaban de entrar, tiene aún su lógica, pues tal vez los beneficios de la entrada no han sido tan notorios como se esperaba. Pero que lo digan los franceses, me parece de una burrez descomunal. ¿Francia, que ha parido la Razón, se abraza de pronto a la Sinrazón?

Bueno, tal vez haya más de algún bloguero que opine como los franceses y se sientan insultado por mi indignación. Para calmarlos, y tal vez convencerlos, voy a exponer algunos de los argumentos que considero más claros sobre el tema.

Hay uno obvio y evidente: Europa necesita integrar en sus lógicas estratégicas y económicas el convulso mundo oriental que la envuelve por el sureste. Con Oriente en llamas, la existencia de un país moderado y próspero, de mayoría islámica además, capaz de marcar la ruta a seguir a los demás de la región, es de una necesidad vital absoluta. Integración que debe hacerse con tacto y mimo, a paso lento para dejar que las cosas maduren, pero sin pausas y manteniendo altas las esperanzas de su futuro ingreso.

No hacerlo es dejar en manos del caos a un país como Turquía, que podría verse envuelto en las tensiones del entorno, sacudido por las ambiciones teológicas de los ayatolás iraníes, el despotismo de los nuevos zares rusos, o por los extremismos emancipatorios de sus vecinos del sur, con Palestina, Irack y el Líbano insertos cada uno en sus espirales de violencia.

Cerrar de pronto las fronteras geográficas de Europa sería romper con una dinámica que es la que hasta ahora ha mantenido encendidos los motores de la construcción europea. Sería volver a los egoísmos estatales que en vez de expandir, contraen y se cargan de tensiones explosivas. Los problemas que tienen Europa y el mundo no son locales únicamente sino globales, y para su solución se requieren perspectivas de largo alcance y mirada. Cualquier pretensión de arreglo desde las ópticas nacionales está condenada al fracaso.

Claro que es difícil alcanzar la coordinación de lo global con lo local, pero éste es el gran reto que tiene Europa, reto que hasta ahora ha ido solucionando con bastantes buenos resultados y sabiduría. De hecho, constituye la primera vez y el único caso en el mundo actual, de conjunto de países independientes que por propia voluntad se han juntado para establecer un gobierno global que negocie sus diferencias, se autoimponga leyes y trabaje conjuntamente en proyectos de futuro. Algo desde luego indispensable hoy en día, ante el crecimiento de la complejidad global, con unos Estados Unidos ferozmente militarizados y unas potencias emergentes como China e India que pretenden comerse el mercado internacional. El caso único de Europa es un modelo que debe competir con los otros, y para ello no tiene más remedio que expandirse como modelo, incorporando a cuantos más países a su alrededor, ya sea en calidad de socios plenos o de otro tipo de asociación. Dejar de lado a Turquía es renunciar a esta ambición de consolidarse como un espacio propio y original con pretensiones de competir en la escena mundial.

lunes, diciembre 04, 2006

Fiasco de la política americana en Oriente Medio.

Querido bloguero, me gustaría en estos días prenavideños hacer una reflexión sobre algo que parece cada vez más obvio: el fiasco de la política de los EEUU en los asuntos de Oriente Medio.

El desastre de Irack es desde luego lo más evidente. Tal como ha dicho en una reciente entrevista Kofi Annan en la BBC, “lo que allí ocurre es mucho peor que una guerra civil”. Los errores se han acumulado y nadie ve solución alguna a corto plazo. Lo único por lo visto viable es involucrar a Irán y Siria para que ellos intenten arreglar las cosas. ¡Pero cómo!, ¿dos de los más afamados miembros del “eje del mal” son los únicos bomberos capaces de apagar el incendio? Qué paradoja…

Y para redondear el tema, a Israel no se le ocurra nada mejor que hundir al Líbano en una guerra de castigo que lo único que consigue es reforzar a Herzbolá y desestibilizar la frágil democracia de este país. Los partidos del frente antisirio, que habían conseguido sacar buenos resultados en unas elecciones y forzar la retirada del país vecino, de pronto se hunden en la impotencia ante el acoso israelita. No sé como acabará el actual asedio de los prosirios a Sianora, pero si finalmente se constituye el nuevo gobierno de “unidad nacional” que pretenden los chiítas, el tiro les habrá salido a los fundamentalistas neocons por la culata. O al revés, conseguirán su objetivo de incendiar al completo la región.

Parece que Israel está muy ansiosa de ocuparse de Irán, ya que los americanos no pueden ahora “hacer su trabajo”. Pues sólo faltaría esta nueva intervención para acabar de meter más leña al fuego.

Curioso, la política de agresión unilateral no consigue otra cosa que estrellarse contra la realidad. Lo mismo hace una y otra vez Israel con su trato despiadado a los Palestinos: más que solucionar el problema, lo mantiene vivo, tal vez con intenciones de alargarlo unas cuantas generaciones más. Seguramente piensan que el tiempo les va a favor. Craso error.

Y mientras los EEUU se desgastan en el pantano iraquí, China apuesta por el comercio y las relaciones de cooperación con la India y con medio África. El pragmatismo chino no pierde el tiempo en conflictos inútiles, irresolubles, de pretensiones unilaterales (de momento, mientras Taiwán no se le suba a la nariz). Pero parece que aprende a pactar mirando más a Europa que a América. Y el euro no cesa de subir y consolidarse como moneda fuerte. Y eso que políticamente Europa no existe… Incluso el grosero Chávez, que con tanta desfachatez planta cara al Imperio, no cesa de tratar y pactar con unos y otros, gracias al petróleo que les sale por la orejas.

La mayor democracia del mundo se acanalla militarizándose y mutándose en un país agresivo y fundamentalista. Como si esto diera rédito alguno hoy en día… Lo único que hace es meterse en un callejón histórico sin salida.

Incluso el Papa, ese enemigo de los relativismos, parace haberse agachado ante la realidad, aceptando una entente europea entre religiones: sí a Turquía, porque así consigue aliados para meter la religión con calzador en el continente. Pero si acepta al Islam de socio, no hará más que relativizar su monoteísmo, aceptando que el otro pueda ser tan verdadero como el suyo… Y si el fundamentalismo americano se queda sin el aliado vaticano, muy solito se va a encontrar.

Fiasco de las posturas absolutas, militaristas y unilaterales. Para desactivar la violencia en Irack, no hay más remedio que desactivar lo que la provoca, es decir, la presencia americana. Mientras no se vayan, habrá guerra para rato. Difícil lo tienen los americanos –y los israelitas de rebote– si no cambian de modelo y no se acercan a posturas de diálogo con el Otro. Mientras intentan matarlo, el Otro se defiende afirmándose. Un círculo vicioso que sólo consigue aumentar el fiasco.

domingo, noviembre 26, 2006

Montilla

De pequeño, insulso y ninguneado por todo el mundo, ha pasado a ser el nuevo flamante presidente de la Generalitat. Día de gloria para este político de oficio. Creo que es una garantía para Cataluña, en el sentido de que por primera vez no se trata de alguien relacionado con los poderes estándares fácticos. Ni los de Madrid ni los de Barcelona están contentos: todos preferían la tranquilidad convergente que tanto satisface a los capitales y a las grandes empresas y grupos de presión.

De pronto, un administrativo que presume de serlo, que sólo quiere gobernar según las normas de la gestión pública, sin presumir de original ni de salvapatrias. Si se le pregunta por el catalán, dice que lo protegerá. Si es sobre el castellano, dice que es su propia lengua, que nadie tema por ella. A los que quieren una Cataluña Gran Nación, responde que de eso nanay, que lo que ahora toca es ser una región española competitiva y amable, ocupando su puesto en la casilla de las autonomías. ¿Quieren muchas banderas catalanas? Ningún problema. ¿Que ondee también la española? Por qué no. A él todo eso le importa un pito, mientras se ajuste a la legalidad. Su referente básico es la del inmigrante: convertir la sociedad catalana en un buen colchón de llegada, de modo que todos se sientan cómodos y con ganas de integrarse. ¿No es eso una ganga?

Los críticos dirán que detrás de figura tan perfecta está el tripartito, con sus tirones, sus delirios y sus flaquezas. Y razón tienen. No hay por qué fiarse demasiado. Pero así y todo, sigue siendo el mal menor. El pragmatismo de la coalición gobernante creo que está garantizado al menos por unos cuantos años.

Creo que es el momento ideal para que, desde abajo, desde dentro o desde las esquinas, los interesados en lograr una Cataluña diferente, abierta, plural y cosmopolita, empiecen a elaborar sus discursos y sus utopías. Es decir, crear un nuevo imaginario tan enardecedor como realista, mirando al presente con perspectivas históricas de largo plazo, o sea, de futuro. A ello deberían sumarse partidos como los Verdes de Iniciativa o los mismos Ciutadans. Pero el articulador de este discurso debería ser el propio Montilla y su partido, el PSC. Con un poco de suerte, la puja que antes era siempre entre nacionalistas, ahora lo puede ser entre no nacionalistas. Incluso el PP puede jugar su pequeño rol en ello. ¿Conseguirá el PSC hacer entrar en esta dinámica a los de Esquerra? Sería el gran logro de esta legislatura. Eso aseguraría un gobierno largo de izquierdas y un cambio radical del panorama ideológico. Los de Convergencia se verían solos en su puja hacia el delirio nacionalista y, a muy corto plazo, se les obligaría a cambiar de estrategia.

No hay que hacerse muchas esperanzas, pero de lo que no cabe duda es que la situación ha dado un vuelco, y que las condiciones son ahora mejores que nunca.

jueves, noviembre 16, 2006

Del catalanisme identitari al catalanisme intersectiu.


Crec que la crisi política que afecta a Catalunya en aquests moments és la crisi del catalanisme identitari que fins ara ha estat vigent. Durant els tres últims anys del Tripartit i el sainet de l’Estatut, s’ha vist molt clar i ha quedat prou evident que la puresa idealitzada del catalanisme identitari en el fons no és més que la carcassa amb la que s’amagaven uns interessos econòmics i de poder claríssims, que els seus defensors no han pogut amagar de cap manera. La picabaralla de la puja nacionalista que han mantingut CiU i ER, arrossegant als seus companys d’aventura, ha demostrat que sota aquesta pretensió de defensa identitària només hi havia simples interessos de poder entre unes formacions que pretenen monopolitzar aquest purisme.

Com si es tractés d’una religió –en el fons, el nacionalisme no deixa de ser-ho–, dues sectes d’ella es barallaven per demostrar quina era més pura, més exigent, més identitària. ER va acusar després a CiU de traïció per haver pactat un Estatut a la baixa, enganyant a tothom amb les seves anteriors pretensions de màxims que va desestabilitzar perillosament el Tripartit. Però en el fons, la ràbia d’ER era per no haver estat ells els protagonistes del pacte i els autors de la suposada “traició”, que perfectament haurien fet si haguessin pogut. L’únic que es va mantenir al marge d’aquest joc de picabaralles, enganys i cops baixos va ser en Maragall, situat en una catalanitat que semblava tocar més de peus a terra –malgrat que els últims temps s’enlairà pels virolais de la honorable institucionalitat del càrrec. Potser per això va ser sacrificat: molestava a tothom. Per a uns encarnava un catalanisme massa contradictori, perillosament ancorat vers possibles solucions mixtes d’inclusió de les altres identitats no catalanes. Per als altres, s’havia inclinat vers la intransigència identitària catalanista, jugant a la contradicció en les aliances, els pactes, etc.

El fet és que el catalanisme identitari ha quedat per primera vegada desenmascarat públicament i això és una gran sort que caldria aprofitar. La mateixa entrada al Parlament del nou partit dels Ciutadans és una mostra d’aquesta caiguda de prestigi del catalanisme identitari: la boira catalanista s’ha esfumat, es comencen a veure les coses tal com són i la gent s’atreveix a pensar pel seu compte.

És per això que caldria inventar-se un nou catalanisme, capaç d’integrar als uns i als altres, és a dir, tant a les poblacions que volen conservar el català i mantenir uns signes determinats identitaris, com els que també volen mantenir els seus propis valors culturals que parlen amb altres llengües –especialment el castellà-, hagin nascut aquí o procedeixin de llocs diferents. Aquest catalanisme, d’entrada, no podria ser ja purament identitari, sinó que hauria de ser intersectiu.

La pulsió identitària separa, oposa, enfronta. La pulsió intersectiva junta, creua i, a través de la intersecció, possibilita la creació de noves identitats, de noves formes culturals. Catalanisme intersectiu vol dir sobretot catalanisme creatiu, capaç de transformar-se contínuament, obert al món i a l’altre, buscant la fecondació de l’encontre dels opostos. És un catalanisme obert, generós, imaginatiu, pragmàtic, valent, arriscat i creador.

Un catalanisme així mai s’oposarà al castellà ni a Espanya ni a la seva cultura. Al revés, comprendrà que disposar d’aquestes aliances és un gran actiu i una inmensa sort que pot tenir i aprofitar si la sap administrar. Per tant, no dubtarà ni un minut en desdoblar-se i acceptar la dualitat català-castellà com pròpia. Fer-ho és enriquir el seu patrimoni i ampliar les seves possibilitats de conexió cultural i internacional. Això no és renunciar a res, sinó obrir les grans portes de la identitat per fer aquesta més rica, complexa i contradictòria. Precisament carregar-se de complexitat i contradicció és un dels màxims signes de riquesa que una cultura pot mostrar avui en dia. Aquí no ens hem d’inventar res: sempre el castellà ha estat interlligat i ha viscut íntimament amb el català i viceversa. Ens ve regalat. Per tant, res de més fàcil que inventar un nou catalanisme capaç d’incorporar d’una vegada per totes aquestes noves possibilitats i perspectives.

Qui l’inventarà, però? Aquesta és la gran qüestió. Els partits estan molt capficats en els seus afers de distribució de poder els uns, o plorant la seva pèrdua els altres. Els nou arribats de Ciutadans més aviat semblen interessats en mantenir viva la pulsió identitària des de l’oposició al catalanisme, a causa del vots que això els reporta. CiU és massa amant del poder i s’exposaria a perdre la seva clientela més fidel, ja que tota la seva política s’ha basat sempre en l’exclusió. ER és l´únic que ha dit que vol revisar el discurs catalanista, però dubto molt, sentint-los parlar, que siguin capaços de sortir del sistema identitari del que tant han mamat i abusat. A més a més, mentre es diguin independistes i es vulguin separar d’Espanya, no hi ha res a pelar. Els d’Iniciativa ho podrien fer, però es pensen que aquest tema el tenen resol i que només s’han d’amoînar per les qüestions de l’ecologia, que és allò que aglutina el vot jove. El PP lògicament manté la seva pulsió anticatalanista, obsesionat com està en resucitar el vell nacionalisme espanyol.

L’únic que podria és el PSC, aprofitant que tenen un president com en Montilla, un inmigrant no nascut a Catalunya i per tant amb unes condicions idònies per desenvolupar un discurs adequat a les noves necessitats intersectives. Ara bé, ho farà? S’ho han ni tan sols plantejat? Persones amb capacitat d’elaborar aquest discurs les tenen de sobra, però s’atreviran a fer-ho? El problema del PSC és que per demostrar la seva catalanitat, davant dels atacs constants dels catalanistes identitaris, ha volgut ser sempre més papista que el papa. Però ara que el nacionalisme està de capa caiguda, aprofitaran aquest moment únic i dolç per articular i obrir un espai de catalanitat obert i creatiu, tal com abans l’hem definit?

El problema és que si el PSC, o cap dels altres partits, no ho fa, la crisi del catalanisme augmentarà, amb la conseqüència d’histeritzar les posicions d’oposició que ara seran més fragmentades, sectàries i reduïdes, i per això mateix més virulentes. A més a més de la degradació de l’ambient social, mantenir-se en la inòpia farà que la classe política se segueixi separant dels interessos reals dels ciutadans, que estan per altres coses. La creativitat de la regió, que potencialment és alta, es veurà mermada per les turbulències de la fragmentació identitària en conflicte i no serà gens estrany veure com els millors creadors de la cultura catalana vulguin marxar vers altres ciutats més acollidores, complexes i contradictòries. Penso en Madrid, València o Sevilla –tot i que jo vaticino a Múrcia un gran futur en aquest sentit. Catalunya, per tant, passarà a ser una regió de segona categoria, molt identificada oficialment amb si mateixa, això sí, però sense el tremp ni la força creadora capaç de competir ni participar en els gran afers del món.

Tal serà el panorama, em sembla a mi, si els que ara poden no es desfan del catalanisme identitari i no el substitueixen per l’intersectiu.

jueves, noviembre 09, 2006

El no fotógrafo Albert Fortuny, fotógrafo de la no realidad.

¿Puede fotografiarse lo que no se ve, lo que se nota pero no se percibe, lo que sólo se huele, o la misma fugacidad del instante? Uno diría que no. Y sin embargo, mientras el literato debe construir con palabras la metáfora capaz de ilustrar el vacío, el fotógrafo puede ir directamente a la imagen alusiva, a la sugestión de las formas, de la luz, de unos colores.

Pero los cazadores de imágenes por lo general no buscan vacíos ni elipsis, sino contenidos y formas nítidas a las que referirse. Fijar la realidad, copiarla, mostrarla al público, publicitarla, tal parece ser la obsesión de las cámaras de hoy en día. Captar el momento importante, el detalle significativo, el gesto traicionero, la sorpresa del que es pescado in fraganti... Desdoblar la realidad, crear un tejido de imágenes capaz de substituir, reemplazar o tapar lo que tiene vida y se toca. Pero el silencio y la nada..., el vacío y la elipsis..., eso sólo lo buscan los que confunden la fotografía con la poesía. Yo los llamaría los “fotógrafos de la no realidad” o, simplemente, los “no fotógrafos”.

Albert Fortuny es uno de esos “no fotógrafos de la no realidad” empeñados en retratar lo que no se ve. Si le dices, ¿vamos a hacer fotos sobre fumar en pipa?, contesta, “sí, de acuerdo, pero sin que salga ningún fumador de pipas”. ¿Un libro sobre teatro? Vale, pero a los actores no se les verá la cara. ¿Uno de animales?, muy bien, pero no saldrán aninales. Y así podríamos seguir, buscando siempre la contraria de lo que se le pide.

Claro, un fotógrafo así necesita rodearse de temas, motivos o realidades que de alguna manera le permitan ese ir a la contra, destacando los aspectos más efímeros, inestables, volátiles y sutiles de la naturaleza, tanto la humana como la inanimada. ¿Y dónde se encuentran estos ingredientes? Pues en el teatro, la danza, el cante, el humilde bodegón, el azul del mar, o en el mismo humo...

De ahí salen los temas tratados por Fortuny, algunos de ellos explorados hasta la saciedad, como es el teatro, al que ha dedicado casi una vida entera. No es ninguna broma: su archivo es de los más completos de Barcelona, y por sus negativos de celuloide (pacientemente escaneados para su presentación digital) corre una parte importante del teatro catalán de los últimos treinta años.

Pero para retratar lo que no se ve, se necesitan retinas y objetivos de una calidad excepcional, pues la cámara común, mayormente digital usada en la actualidad, no sirve para lo que aquí importa. Claro, los entendidos y modernos dirán que nos dejemos de historias, y que nada hay como la tecnología más avanzada para buscar la imagen que uno desea. Y tienen razón. Pero el caso es que aquí no se trata de eso, sino de otra cosa, que no tiene nada que ver con lo evidente, sino precisamente con lo que no lo es. Ya pueden los promotores de lo nuevo sacar más y más modelos: nuestro fotógrafo siempre encontrará el No adecuado, la razón contraria a la razón más aplastante, la negación sistemática de lo que es obvio y evidente.

Hace años que conozco a este fotógrafo de los de antes, terco captador de vacíos e imágenes volátiles, obsesivo artesano de la cámara de objetivo y carrete, o de las de trípode y placa, aparatos caros y viejos, que hacen sonreir a los modernos pero que siguen proporcionando al entendido la calidad máxima de imagen. Entre su objetivo y el modelo, suele haber siempre una niebla de humo que distorsiona la realidad, humo que sale de la pipa que fuma, pues Albert Fortuny es de los que todavía se entretiene con esos antiguos artefactos de madera y de placer, que sirven para quemar tabaco y soñar despierto. Yo creo que en ese humo radica uno de los secretos más guardados por este artista fotógrafo: encontrar lo que se esconde destrás de esa cortina de humo. La levanta y aparece la realidad, pero él se dice: “no, no es eso, me están engañando, la cortina tapa otra cosa, y no pararé hasta decubrir lo que hay detrás de ella”. ¿Qué se esconde detras la cortina? Pues no se sabe. Y lo mismo se podría decir de los gestos, de las poses, de los pases de baile, del grito del cantaor, de la guitarra que vibra... ¿Qué hay que me esconden?, se pregunta él. Y eso que no ve es lo que pretende captar con la cámara. ¿Está borrosa la imagen? ¡Claro, a ver si por fin se ve alguna cosa clara!, contesta impertérrito nuestro hombre.

Fotógrafo metafísico, Albert Fortuny es un investigador místico de la nada, un poeta del clic, del celuloide y de la placa. Sus testarudez es proporcional al interés y a la calidad de su trabajo, que en los últimos años se ha prodigado de un modo casi vertiginoso, pues no es frecuente que los fotógrafos saquen libros uno tras otro, año tras año. Tras los dos magníficos sobre teatro, el fantástico sobre Fumar en Pipa, luego el de Flamenco, dónde las imágenes retratan el significado de los versos que se citan en las páginas, luego el catálogo sobre la Nada (Res, en catalán), de cielos, mares y humos, cuya exposición ha podido verse este verano en el Pueblo Español de Barcelona. Y ahora, el de Animales que estamos preparando...

¿Místico del ojo? ¿Pintor sin pinceles del clic? ¿“Flaneur” de correspondencias Rimbaudianas? El sonido visual de las vocales, la música de los colores, la escalera cromática de los microsegundos, los calores del horno apagado de la pipa, los espectros del deseo que emanan de los objetos... He aquí algunos de los posibles temas que surgen en sus catálogos y libros.

Los estudiosos han empezado a fijarse en su obra y los teóricos elucubran sobre las imágenes que retratan elipsis y ectoplasmas de la realidad. Una importante institución de Murcia le va a dedicar una exposición monográfica con un volumen escrito por doctos catedráticos y retóricos de la imagen. El mundo académico dirige de pronto su óptica hacia este fotógrafo de lo invisible, tal vez buscando lo que ellos tampoco encuentran en los libros y en las aulas de estudio. ¿Dónde está lo que retrata Albert Fortuny? ¿Qué esconden sus fotografías? ¿De qué van sus imágenes? ¿Qué nos oculta a nosotros, que somos unos profanos? Hay que hojear sus libros para saberlo, detenerse en las imágenes fijas, dejar que se muevan tras dejarlas en remojo dentro de la retina, estudiar las distancias y los espacios entre las formas, las diferencias de tono entre los colores, las relaciones, en fin, de lo que se ve, a ver si aparece en los entresijos y en las intersecciones algo por fin capaz de sorprendernos, incluso de maravillarnos. Y ya se sabe que la paciencia suele recompensar a los viajeros de largo recorrido.

Y es que Albert Fortuny es un fotógrafo de los de “largo recorrido”. Empezó como profesional en 1966 y todavía sigue en la brecha, paseando su Leika e ideando extraños bodegones en su estudio de la calle Princesa, entre focos y cortinas, obsesionado por el encuadre exacto. Sus exposiciones han sido muchas, en España y en otros países, y las últimas nos muestran su faceta más personal y madura: las fotografías de flamenco, los humos de la pipa, las vacías extensiones del mar...

Actualmente tiene una exposición abierta hasta el 10 de enero en la ciudad de Haro, La Rioja. Y para el mes de febrero, otra sobre teatro en Murcia, con la publicación del importante catálogo-libro antes citado. ¿Por qué no desplazarse a la capital murciana para la ocasión? Quién no conozca la ciudad, podrá gozar de uno de los mejores climas invernales de España y a la vez visitar esta magnífica ciudad levantina, y quién no conozca el mundo de Albert Fortuny, podrá bañarse en sus nadas, en sus gestos huidizos, en sus cantes mudos de flamenco y en sus sutilezas, y, si es usted una persona de posibles, comprar alguno de sus libros y catálogos. Sí, vale la pena acercarse a Murcia y visitar la futura exposición de este místico catalán del ojo. Yo, desde luego, iré.

miércoles, noviembre 08, 2006

Entesos: hi ha tripartit.

Finalment s’ha imposat el Tripartit o, com els seus protagonistes prefereixen dir, l’Entesa dels tres partits. Curiós aquest resultat: era el més obvi i esperat, i ha desconcertat a tothom. O més ben dit, no ha entusiasmat a ningú. Els únics que han mostrat satisfacció són els opositors PP i Ciutadans: per a ells, és la millor solució, ja que així li poden treure punta electoral.

Sorprèn la poca visió de la realitat dels qui pensen que després de vint-i-tants anys de Pujolisme, i amb només tres anys de canvi, els anomenats partits d’esquerra es farien tan tranquil.lament l’harakiri tornant el poder als de sempre. Això és que volia el PSOE i, lògicament, tots els partidaris del centre-dreta que representa CiU. Però resulta que Montilla no és cap estratega, com Zapatero, sinó un home de partit, i els homes de partit són coherents amb el seu partit, en aquest cas el PSC.

Ara bé, la seva posició no pot ser més incòmode. Pactar amb Iniciativa està molt bé, però fer-ho amb Esquerra és haver-se d’empassar no un gripau, sinó una boa de les grosses. Com podran encaixar la pressió nacionalista que sentiran pels seus dos flancs? Perquè Iniciativa també sol patir les mateixes febres nacionalistes dels altres.

De moment, l’actitud dels qui han fet govern és de redempció: es volen redimir dels seus errors anteriors. És un bon punt de partida. Però quan els hi durarà? Jo crec que l’únic camí que tenen és el de baixar a la realitat, conectant i sent coherents amb que de veritat hi ha als carrers de les ciutats de Catalunya.

Per a Esquerra, seria rebaixar els plantejaments nacionalistes i convertir el seu ideari en un catalanisme de màxims però realista i respetuós amb les diferències, és a dir, acceptant el bilingüisme, renunciant a les “penalitzacions” i no fent del tema “casus belli”. Que busquin més descentralització si volen, però que deixin en pau a la gent.

Per a Iniciativa, seria curar-se la urticària nacionalista que els obliga a rascar-se massa en aquesta direcció i centrar-se en problemes reals. Que s’oblidin dels toros i altres tonteries i es centrin en l’important. La seva imatge de responsabilitat, que tant estimen, creixeria encara més i donaria alegries a molts possibles votants seus.

Més difícil ho tenen els del PSC. Haver entregat la conselleria de Cultura a Esquerra serà difícil d’empassar per a molts dels seus votants. I estar situat entre dos focs nacionalistes, més l’altre de Convergència i l’anti-foc dels Ciutadans, pot ser una tortura per a ells. Davant d’una situació tan peluda, crec que només tenen una opció: agafar el toro per les banyes i articular d’una vegada per totes un discurs serè que afirmi amb força i convicció tant la seva catalanitat com la seva espanyolitat, acceptant com pròpia aquest contradicció que constitueix l’ànima i l’essència de l’esperit català. Fer-ho sense dissimulacions, amb tota la claredat del món, els pot situar al bell mig del pensament de Catalunya, i seria l’únic partit que ho hauria fet, assumint les conseqüències i les contradiccions d’aquesta doble fidelitat. En Montilla, pel seu origen i el seu historial, podria liderar aquest discurs. Necessitaria però la complicitat de tots els pesos pesats del seu partit, i un recolzament decidit dels ideòlegs i de tots els pensadors de que puguin disposar, ja siguin de dins o de fora del partit. Seria una empresa de gran envergadura a la que hi haurien d’abocar molta energia. El problema és saber si la tenen, aquesta energia, i si són capaços de comprendre la gravetat del cas.

Tirar pel dret i anar fent la viu viu amb equilibris per mantenir-se al poder, pot ser la puntilla que els acabi de rematar.

viernes, noviembre 03, 2006

Consternacions aclaratòries post-electorals.

S’han fet les eleccions i els resultats són coneguts. El panorama apareix tan complicat com abans, potser encara una mica més. Segurament es pot parlar de bones i males notícies, però posats a triar, sempre val la pena inclinar-se per les bones, si acceptem que la política és l’art del possible i no de la utopia –malgrat aquesta pugui estirar d’estranquis els fils del possible.

S’ha de reconèixer que Montilla ha fet una pèssima campanya, sensació ratificada durant la mateixa nit de l’escrutini, com la seva cara de funeral, en enfrentarse a les càmares per exposar una primera valoració dels resultats, va mostrar clarament. És veritat que la patacada rebuda no donava per a masses alegries, però no costa tant posar-hi una mica d’imaginació, de sentit de l’humor i de vitalitat. En comparació amb les altres sèus dels partits participants, la del PSC va ser un tanatori on quatre vells no sabien on amagar-se ni tampoc què dir. Si segueixen per aquest camí, per molta voluntat que els seus votants hi posin, acabaran per enterrar-se vius ells i el seu partit. Crec que està bé haver proposat en Montilla de candidat, però ja complerta la seva funció, que era motivar la participació dels tradicionals sectors abstencionistes a les autonòmiques, funció que ha fracassat i que més aviat ha aconseguit el contrari, caldria buscar de seguida el seu substitut, amb una mica més d’energia i de modernitat juvenil i emprenedora. O potser no, i en Montilla es reveli, en cas de reeditar un Tripartit, tant o més contradictori que Maragall. Però donades les seves escasses aptituds juganeres, cal dubtar-ho molt.

I és que la juventut se n’ha anat a Iniciativa. I amb raó. A Esquerra encara els hi queden joves, però crec que a poc a poc aniran caient pel costat dels d’Iniciativa, que ofereixen un programa molt més atractiu i innovador. La baba nacionalista acaba cansant (a causa de la tensió facial i muscular que provoca la seva radicalització) i al final Esquerra es quedarà amb quatre vells irreductibles de poble, infartats i amb bastó. Mentrestant, els d’Iniciativa estaven molt contents la nit dels resultats, tot i que tampoc han pujat tant com esperaven. Però aquestes eleccions han donat als Verds el que és més important en un partit polític: futur.

Les butllofes nacionalistes sempre tendeixen a desinflar-se, tard o d’hora (com la varicela o el sarrampió), i la irrupció del Partit dels Ciutadans és una de les bones notícies d’aquestes eleccions. La seva funció hauria de ser la del corcó, fent d’agulla per anar punxant les esmentades butllofes, una darrera l’altra, amb paciència i perstinàcia. El marc del Parlament pot ser ideal per a aquesta feina desinfladora i caldrà veure quina és la seva capacitat i el seu discurs. Per exemple, com no ser nacionalista i la a vegada no ser centralista madrileny. En Maragall ho va intentar i ningú el creia, ja que per a tothom era una contradicció. Al final, cansat de marejar la perdiu, es va escorar cap a la dreta, abraçant els postulats pujolians. La pregunta és: sabran cultivar el discurs viu i alegre de la contradicció els de Ciutadans, declarant-se tant espanyols com catalans, i tant no-nacionalistes de l’un i l’altre costat, quadrant el cercle de dues fidelitats tranquil.les que els histèrics extrems s’obstinen a separar? Si ho aconseguissin, aquest partit s’ompliria també de futur i, a la llarga, podrien fer pinya amb els d’Iniciativa, si aquesta aconsegueix ampliar els seus registres i desinflar-se de patriotisme.

Crec que és urgent descobrir un substitut del nacionalisme. Trobar algun altre entusiasmador col.lectiu capaç d’enardir la imaginació dels joves i dels vells, ja que avui en dia compten tant els uns com els altres –donat llur pès mutu demogràfic. No cal que aquest entusiasmador sigui unitari. El millor és que no ho sigui, dividit en moltes cares. Potser això ja existeix i encara no ens n’hem adonat.

Es podria dir també que el problema de Catalunya és Catalunya. Si fos una miqueta menys Catalunya, tot aniria millor. És a dir, està massa inflada de si mateixa. Com aquelles dames o aquells senyors que pateixen un excés de pes, o com els actors patètics que només saben sobreactuar. Per exemple, Extremadura, que no pateix del virus nacionalista, porta una política de defensa i exaltació de l’extremaduritat excel.lent i modèlica, sense molestar i sense despertar la susceptibilitat de ningú. Això té el seu mèrit. També Andalusia ens pot alliçonar i, sobretot, València, tan ufana de si mateixa i, a la vegada, tan folclòricament espanyola. En canvi, aquí hem de patir personatges com en Carod Rovira, que s’han convertit en una verdadera caricatura de si mateixos. Sentir-lo parlar produeix una gran vergonya i saber que l’estan escoltant a qualsevol racó del món, multiplica aquesta vergonya per mil. Però on es troba l’agulla capaç de punxar el globus i desinflar aquesta impostació barroera? Seran els de Ciutadans? No ho crec.

Els d’Iniciativa ho haurien de fer, però en Saura i companyia se’ls veu molt inflats d’essències pàtries. Potser calguin unes quantes generacions i que els fills dels pakistanís, magrebís i equatorians que acaben d’arribar inaugurin nous cicles polítics i culturals, redefinint el catalanisme des de postures més sanes. Mentrestant, haurem de seguir votant i patint, amb un gran avantatge que no s’ha de menysprear : la complicació de l’actual panorama ens alliçona a viure en constants contradiccions. I això, és una gran pedagogia, la millor, crec, dels nostres temps.

domingo, octubre 29, 2006

Eleccions a Catalunya. Sí a Montilla.

Estimat bloguer, crec que davant la cita inminent a les urnes del dia 1 de novembre, cal fer una reflexió sobre les candidatures que es presenten així com sobre les intencions particulars de vot.

D’entrada, hi ha un cert consens en considerar estranya i desafortunada la retirada de Pasqual Maragall com a candidat socialista. M’ha semblat observar que, un cop retirat de la política, en Maragall és vist per tothom, amics i enemics, com un gran polític, com un verdader home d’estat. Els uns l’elogien per la seva originalitat i els seus rampells, els altres pel seu catalanisme innegable i declarat, etc. És força sorprenent aquest canvi d’opinió general, quan fa només uns mesos tant els uns com els altres el denostaven com un impresentable, un mal governant, un descarat, un de qui no es pot fiar, o un botifler de tota la vida. Crec que aquí ha passat allò que sol tant passar, aquí i a tot arreu, de que a les persones de vàlua però que molesten per una o altra raó, només se li reconeixen els mèrits un cop l’han dinyat o l’han retirat del mapa.

Jo sempre havia considerat Maragall un bon polític, no per raons de correcció política, sinó justament pel contrari, per la seva incorrecció, és a dir, per no tenir cap por ni haver mai amagat el seu tarannà profundament contradictori, cosa que, com és lògic, molestava a tothom. Ser un polític honrat, original, emprenedor i, sobretot, contradictori, és allò que, segons el més parer, més es pot desitjar d’un polític, i Maragall reunia totes aquestes virtuts.

Tanmateix, s’ha de dir que els últims temps, especialment des de que es va veure embolicat en el sainet de l’Estatut, en Maragall va anar perdent part d’aquest caire contradictori, en defensar postures cada vegada més nacionalistes, oblidant-se, almenys de portes enfora, de les seves altres fidelitats o afinitats no nacionalistes. Segurament, i tal com diu el refrany de que l’hàbit fa el monjo, es deuria creure el càrrec de President i, obligat per aquesta perillosa encarnació (amb el fantasma d'en Pujol sempre al darrera), va desbarrar cap a un costat, sense poder-ho evitar. Aquesta inclinació, per a mi, li va fer perdre el sentit de la realitat i, molt particularment, el de la realitat del seu partit, el PSC, que veia com el seu President se n’anava pels “Cerros de Úbeda” i s’escorava cap a la dreta, potser electoralment molt rendible, però poc convincent per a la clientela socialista, que es sentia cada vegada més abandonada.

Per això considero acertat o, més ben dit, inevitable, el canvi d’en Maragall per en Montilla. Aquest, evidentment no té les dots de l’altre, ni el “pedigrí” ni la gràcia contradictòria, però en canvi en Montilla encarna per ell mateix la més pura contradicció que es pugui esperar avui en dia d’un polític català, en un grau tan superlatiu que crec supera al propi Maragall. Detallo a continuació les diferents contradiccions que afecten al candidat socialista, l’existència de les quals són per a mi raó més que suficient per voler-lo votar i considerar-lo com el més adequat, des d’un punt de vista de progrés en una línia de civilització més avançada, per ser president:

- en Montilla, d’entrada, encarna una de les principals contradiccions que es pot tenir a Catalunya: la de ser un “xarnego”, és a dir, un català que ha nascut fora, a Andal.lusia, i que va venir aquí de petit. Aquesta realitat contradictòria, a més a més, es veu augmentada pel fet de parlar un català amb un cert accent castellà, cosa que multiplica per mil la contradicció. Ja sé que molts dels no-nacionalistes el critiquen per ser un “xarnego renegat”, és a dir, entregat al catalanisme, però considero que aquesta entrega és necessària perquè sinó, no hi hauria “contradicció”, que és la virtut que considero més important.

- en Montilla ha hagut de soportar, com cap altre polític a Catalunya, un pilot de contradiccions quasi bé irresolubles durant tot el procés de negociació de l’Estatut. La més evident d’aquestes contradiccions era que formava part del govern de l’Estat, d’una banda, i era el president d’un partit situat a l’altre costat de la negociació. Considero que aquesta contradicció va ser portada amb molta dignitat, torejant la situació amb peus de plom i empassant-se totes les juguesques i desqualificacions que aquesta posició li reportava. En aquest sentit, el PSC ha estat el partit que més honradament ha jugat el conflicte entre les possibilitats i les necessitats, abdicant ja des d’un principi de qualsevol paper protagonista, el qual va haver de regalar, per necessesitats del guió, a l’oponent Mas (les famoses fotos), per la simple raó pragmàtica d’assegurar un final feliç a l’assumpte. Aquesta actitud, molt poc valorada pel públic i pels entesos, representa un signe altíssim de maduresa política, que s’ha de reconèixer molt especialment en els polítics que van portar la negocicaió (Iceta, De La Madre, Castells, el mateix Montilla), mentre que en Maragall, amb la seva voluntat i el seu paper d’equidistància institucional, va jugar més a apretar per un costat que no pas a mantenir viva la contradicció.

- una altra contradicció és la que es desprèn del propi Tripartit, és a dir, haver protagonitzat durant aquests tres anys una aventura arriscada i difícil, quasi bé impossible, de quadrar el cercle d’un govern format pels “il.luminats” d’Esquerra i els “puristes” d’Iniciativa, acceptant aquest joc ple de contradiccions i de conflictes de tota mena, Estatut inclòs. Un “estripament” que va afectar més a en Maragall, però que indirectament va soportar també en Montilla, en ser un dels artífexs de l’existència del Tripartit.

- també es podria parlar d’una altra contradicció menor, però igualment significativa, com és el fet de que en Montilla és un candidat que es presenta desprovist de carisme i amb un perfil psicològic que no encaixa amb els estàndars habituals, que exigeixen a qualsevol candidat ser uns cops una mica pallaço, i uns altres un perfecte venedor de samarretes a domicili. Aquesta contradicció, menor com dic, és per a molta gent importantíssima, cosa que demostra fins a quins extrems la ciutadania es deixa enserronar i s’ha acanallat, modelada per la televisió i la cultura del “showbusnes”.

Crec que amb aquesta relació n’hi ha prou per demostrar que en Montilla, de tots els candidats que es presenten, és el que encarna més contradiccions i, per això mateix, ofereix més condicions i garanties per encarar-se amb honestitat a les complexitats del món actual.

Potser calgui aquí fer un repàs dels altres candidats, per veure com es situen respecte a aquesta qüestió:

- en Mas, que sembla serà el més votat, és potser de tots els presidenciables el que es declara menys contradictori, sent una de les crítiques principals que fa al denostat Tripartit precisament la seva essència irremeiablement contradictòria. Això diu molt del seu tarannà, quan la realitat és que ell també pateix d’un bon grapat de contradiccions. Però mentre en Montilla no les amaga perquè seria impossible fer-ho, en Mas les dissimula totes, en pensar que constitueixen una greu feblesa. Aquesta diferència defineix perfectament llur posició ideològica, que no té res a veure amb la política sinó amb uns criteris més amplis de progrés civilitzacional.

- en Carod és, evidentment, el més extrem dels no-contradictoris, i per això mateix, es pot dir que constitueix una perfecta caricatura de si mateix. Representa el català pur (tot i que ell ve de fora), vol monolingüisme (desafiant la realitat que diu que això és impossible), vol la independència (en un món on la principal característica és la interdependència), etc. És a dir, es defineix exclusivament per valors no-contradictoris (això explica que no acceptés l’Estatut, votant No al referèndum, i engegant en orris el Tripartit). Crec que amb això n’hi ha prou per dequalificar-lo com a polític interessant, anclat com està en posicions d’absolut i unívoques, és a dir, en posicions antigues i passades de rosca.

- En Saura ha demostrat un important sentit pragmàtic i realista durant l’existència del Tripartit, especialment durant el sainet de l’Estatut. En aquest sentit, se’l pot considerar un presidenciable amb força capacitat d’encaixar l’esperit contradictori. Potser el perd el típic purisme de les esquerres (perquè aquesta mania anti-taurina, quan part del seu possible electorat popular sol anar als toros ?), determinades modes juvenils relacionades amb el folclor i el disseny, etc. Però s’ha de reconèixer que malgrat aquestes màcules, constitueix un candidat atractiu, tot i que no li arriba a la sola de la sabata al Montilla en densitat contradictòria.

- En Piqué pateix unes quantes contradiccions però és incapaç de reconèixer-les i les nega sistemàticament, quan se li veuen a deu kilòmetres de distància. Aquesta negació de l’esperit contradictori el situa ben aprop del candidat Mas, els dos carregats de contradiccions però fent veure que no en tenen cap. Comparteixen, per tant, ideologies molt properes i és lògic que la gent sospiti d’ells, a l’hora de futurs pactes de govern. S’ha de tenir en compte que la característica principal dels contradictoris que diuen que no ho són i diabolitzen als qui no s’ho amaguen, és el cinisme. Tanmateix, en Piqué, i a diferència d’en Mas, no exhibeix un tarannà tan impostat i això (les seves contradiccions evidents) el fa humanament simpàtic, malgrat el perfil ideològic que defensa.

- Respecte al nou Partit dels Ciutadans, no crec que se’ls pugui definir encara respecte a la qüestió contradictòria. Les seves declaracions són atractives en alguns aspectes (defensen unes postures de racionalitat no-nacionalista evidents i lloables) però a la vegada semblen apostar per un centralisme madrileny que està fora de la realitat i del futur. Segurament caldrà que passi un temps per veure exactament cap a on es decanta aquest partit.

Per totes les raons esgrimides, considero que el més sensat, des del punt de vista d’un compromís racional i pragmàtic envers una millora dels estàndars civilitzacionals, i sense entrar en disquisicions polítiques ni subjectives, és votar en Montilla.

viernes, octubre 27, 2006

¡ATENCIÓN! Empieza el Festival de Ópera de Bolsillo.


Querido bloguero, te informo que el próximo 2 de noviembre va empezar la undécima edición del Festival d'Òpera de Butxaca i Noves Creacions, que tendrá lugar en las ciudades de Barcelona y Tarragona.

Este Festival, empezado por un servidor en el año 1993 desde el Teatro Malic de Barcelona, inició una segunda etapa en 2004 con la incorporación en el equipo de dirección de Dietrich Grosse, encargado de la gerencia y de las relaciones internacionales.

Su objetivo es sobretodo estrenar nuevas óperas de cámara y de bolsillo, es decir, de pequeño formato. También busca representar algunas obras poco conocidas del repertorio con un tratamiento actual de las mismas. Y, especialmente en sus últimas ediciones, se ha abierto a las producciones extranjeras, con la finalidad de mostrar lo que se hace y se cocina por el mundo en el campo de la nueva ópera.

Adjunto una suscinta relación del programa. Para más conocimiento del mismo, podéis visitar la página web del Festival, dónde hallaréis exhaustiva información en catalán, español e inglés.

- TRENES DE MARZO. Una obra de rabiosa actualidad: el atentado del 11M visto por sus más directos protagonistas. A partir de una idea de Claudio Zulián y Lars Graugaard, música de Lars Graugaard, dirección de Rafel Duran. Sala Beckett. jv 2, vi 3, sab 4, 22h. y dom 5, 19h. 16€.

- IL PIU BEL NOME. La primera ópera italiana estrenada en Espanya. De Antonio Caldara. Dirección de escena: Josep Mª Mestres. Dirección musical: David Magrané. Teatre Metropol de Tarragona. vi 3 , 21:30 y dom 5, 19h. 15-18€.

- VESALII ICONES. Una obra para grupo instrumental de cámara (Barcelona 216), chelo solista y bailarín (Ferran Carvajal). De Peter Maxwell Davies. Con el Grupo Instrumental Barcelona 216. Dirección musical de Alvaro Albiach. Con el coreógrafo y bailarín Ferran Carvajal. Mercat de les Flors, Sala Ovidi Montllor. sab 4, 21h. 15-17€.

- THE MEDIUM. Un dramático monólogo para una sola cantante: Els Mondelaers. De Peter Maxwell Davies. Producción de Transparant (Bélgica) FAD/Convent dels Àngels. dom 7, 21h. 12€.

- MISS DONNITHORNE’S MAGGOT y EIGHT SONGS FOR A MAD KING. El grupo Psaphha, de Manchester, con dos de las óperas de cámara más conocidas de Peter Maxwell Davies sobre la locura. L'Auditori, Sala Polivalent, jue. 9, 21h. 16€.

- ALMA, canciones de Alma Mahler. Dramatización de las canciones de Alma Mahler con texto y dirección de Marc Rosich, y dirección musical de Elisenda Carrasco. FAD/Convent dels Àngels, vi 10 y sab 11, 21h, dom 12, 19h, 16€.

- NOU I_D, ópera electro-audiovisual e interactiva de múltiples registros. De Rosa Sánchez y Alain Baumann, Kònic thtr. Mercat de les Flors, vi 17 y sab 18, 21h, dom 19, 19h. 12€.

- EL FERVOR DE LA PERSEVERANÇA. Una reflexión sobre la pasión del escenario y la no-existencia de la avantguarda. De Carles Santos. Con la cantante Claudia Schneider. Teatre Lliure, Espai Lliure, del 23 nov al 3 diciem, de mart a jue, 21:30, dom 18:30, 18-23€.

- IL BARBIERE DI SIVIGLIA. Uno de los títulos más celebrados del Festival de Ópera de Bolsillo que vuelve con dirección de Joan Antón Sánchez y la Orquestra de l’Acadèmia del Gran Teatre del Liceu dirigida por Xavier Puig. De G.Paisiello. L'Auditori, Sala de Cambra, mier 29, 21h, juev 30, 20h y vie 1 des, 21h, 16€.

(!) El lunes día 6 de novembre, a las 18h, tendrá lugar en el Auditorio de la SGAE (Paseo Colon, 6 – entrada gratuïta) una mesa redonda de compositores y directores de escena sobre Ópera de Nueva Creación, tras una presentación de la música de Sir Peter Maxwell Davies a cargo de Paul Griffiths.

Las entradas de todos los espectáculos ya están a la venta en Tel-Entrades: 902 10 12 12

jueves, octubre 19, 2006

Abstracción


Querido bloguero, me gustaría hoy reivindicar esta palabra, muy usada por los artistas de una época y por ello también muy injustamente denostada por los enemigos de aquéllos –me refiero al “arte abstracto”–, por considerar que designa una de las cualidades más importantes y necesarias de nuestros tiempos actuales.

Lo opuesto a lo abstracto es lo concreto. No vamos a denigrar uno para ensalzar el otro. Reconozcamos de entrada que tanto monta monta tanto, lo abstracto como lo concreto. Pero cuidado, son dos opuestos que se repelen. Por eso es tan frecuente que los que viven en lo concreto, abominen de la abstracción, y viceversa, los que viven suspendidos en lo abstracto, ven lo concreto con horror.

Lo normal es vivir en lo concreto. Es evidente: el cuerpo no vive de ideas sino de materias primas convertidas en alimento. Los hombres y las mujeres somos muy bonitos en sueños, pero a la hora de satisfacer nuestros deseos e instintos, no nos bastan las imágenes: necesitamos carne. Lo concreto prima sobre lo abstracto, obligados por las leyes de la selección natural y de la supervivencia.

Aquí nos encontramos con los grandes amantes de la “butifarra” y el “pà amb tomàquet”, quiero decir, los que van al grano y no se están de “ostias”, que gustan y aman de los sabores concretos naturales y abominan de las alambicaciones remilgadas de los abstractos. De acuerdo, hay que reconocer que los de la “butifarra” tienen razón en lo que dicen.

Pero cuidado, sin lo abstracto, aún seríamos monos esteparios o viviríamos en los árboles comiendo frutas y hormigas. Utilizar un día una piedra en concreto, cualquier animal puede hacerlo. Pero llegar a utilizarla cada día es hacer una abstracción de la piedra, de modo que no importa la forma en concreto que tenga, mientras se acerque a la forma ideal o abstracta que de ella tenemos. Y si un día además nos dedicamos a fabricar piedras en serie útiles para su uso, lo que hacemos es ejercitar a diario nuestra capacidad de abstracción. Desde el momento, pues, en que los monos empezaron a usar y a fabricar útiles de piedra, apareció en la tierra lo abstracto, mal les pese a los amantes de la “butifarra”.

Se dice que los Sapiens, nuestra propia especie, tuvo como característica básica y diferencial la capacidad de hablar y contar cuentos, es decir, de usar un lenguaje simbólico –signos orales abstractos. Los Neandertales, que convivieron unos quince mil años con nosotros, por lo visto hablaban e incluso enterraban a sus muertos. Pero lo que no sabemos es si podían explicar cuentos. Lo más probable es que no o que muy poco. Tendrían un lenguaje limitado de signos muy concretos o muy elaborados, pero su capacidad de abstracción sería poca. Eran mucho más “concretos” (fuertes, altos y machotes, capaces para la caza gracias a su fuerza bruta), pero sucumbieron ante los más débiles y “abstractos” Sapiens. Éstos suplieron la fuerza por el ardid, ¿y qué es un ardid sino el uso de lo abstracto como arma?

El invento de la agricultura y de la ganadería, aunque debilitó a los humanos (comían menos proteínas que sus antepasados cazadores, mucho más altos éstos, y apuestos) significó un elevado grado más de abstracción: las hierbas que se consumían al azar, de pronto se convierten en una categoría abstracta que permite que se las plante y se conviertan en cultivos. Los animales dejan de ser los concretos que se cazaban uno por uno, y se convierten en una categoría abstracta de “muchos” que se pueden criar y guardar en cercos y rebaños. Los Sapiens de la Revolución Neolítica se hicieron más débiles y bajitos, pero elevaron su capacidad de abstracción hasta alturas impensables. De esta capacidad nacieron las pirámides físicas y humanas, la canalización de los ríos, las grandes cosmologías mitológicas, las organizaciones sociales complejas, la revolución urbana, los avances tecnológicos en el tejido, la cerámica y los metales, el arte, la literatura...

El Politeísmo representó un alto nivel de abstracción pero todavía mantenía lo divino agarrado a la naturaluza: por eso había dioses cocodrilo, dioses vaca, etc. Tal vez fueron los egipcios los que llegaron más arriba en su capacidad abstracta al poner en la cúspide de la jerarquía divina a un dios único, pero que seguía identificándose con el sol. Y según creen algunos entendidos, los judíos copiaron la idea monoteísta de los egipcios: sacaron toda la paja zoológica, y se quedaron con lo abstracto, como es lógico que haga un pueblo acostumbrado a vagar por los desiertos y a creer en los espejismos, es decir, en lo que no existe.

En la corta historia que va del invento monoteísta al día de hoy, el estudio y la literatura descriptiva de los dominios abstractos ha sido apabullante. Estos conocimientos tuvieron tanta relevancia y verosimilitud, que se convirtieron en dogma al que la mayoría debía someterse. Aglutinaban a las colectividades, les daban un “más allá” en el que ubicarse, les protegían de la muerte. Esta protección se pagaba con obediencia: la debida a unas élites o iglesias iniciadas en los secretos del dios, de lo abstracto.

Estos profesionales de lo abstracto tuvieron tanta fuerza, que acabaron substituyendo lo concreto real por “concretos” seleccionados y muy condicionados por los ritos, las morales y las creencias de estas élites. Aquí los de la “butifarra” tendrían toda la razón de protestar y reivindicar el “·pà en tomàquet”. Dirían:

- ¡Por favor, que me dejen en paz con tanta abstinencia y tantas prohibiciones! ¡Lo concreto es lo concreto, y lo que yo quiero es una “butifarra”, “cuixa” i “pà amb tomàquet”!...

Los griegos de Mileto, burgueses enriquecidos con el comercio, se partían de la risa al escuchar los viejos cuentos de las mitologías propias o circundantes. Hombres prácticos y audaces, sólo creían en lo que veían, y desde esta base, se inventaron las primeras cosmologías fieles a las sensaciones, sin que hubiera dioses por en medio. Se dice que copiaron muchos mitos y muchas explicaciones, tanto egipcias, como persas y babilónicas, pero el punto de vista era nuevo: aplicar el “sentido común” de la observación independiente, no condicionada por los discursos míticos.

Así nació la razón filosófica en Grecia, un importante paso hacia la abstracción. Aristóteles ordenó todas las teorías y clasificaciones y dejó las herramientas “lógicas” para que durante los siguientes siglos, se procediera a pensar según criterios “racionales”, es decir, según las convenciones de un ordenamiento abstracto.

Tras el judío, llegó el monoteísmo cristiano. Jesús democratizó el principio abstracto del Uno creador y universal, trasladando al pueblo llano hacia las alturas de una abstracción mayor. Al unificar por arriba, se unificaba por abajo, y los humanos de pronto quedaron “igualados”: frente al dios único, todos somos iguales. Cómo no, la Iglesia institucionalizada estableció el Dogma frente a la “barbarie” de los que no eran “iguales que ellos”, de modo que el espíritu igualitario se derrumbó.

El Islam llegó más tarde como tercer monoteísmo destinado a competir con los otros dos. Las tres religiones, que teóricamente y por principio filosófico son igualitaristas, establecieron sus cotos de influencia y no tardaron en hacerse la guerra. Lo concreto de las diferencias, la “butifarra” y el “pà en tomàquet” de cada religión en particular, se impuso sobre lo abstracto del principio igualitario, situación que incluso hoy vemos perpetuarse.

La ciencia subió aún más los peldaños de la abstracción. Bloqueado el pensamiento por prejuicios “concretos” (la lógica conceptual aristotélica y los dogmas religiosos) que no tenían nada que ver con la realidad, el Renacimiento y más tarde la Ilustración deciden ceñirse en la observación de los hechos para extraer principios abstractos aplicables ya no al caso concreto estudiado, sino a todos los que se le parecen.

La revolución científica de los últimos siglos es el último y gran salto hacia lo abstracto, hecho desde bases laicas que intentan no estar condicionadas por prejuicios míticos, sociales o religiosos. Para ello, se dota de una herramienta indispensable que le permite abrir todas las puertas del desarrollo científico: la matemática, lenguaje abstracto por excelencia, convertida en la nueva “metafísica” de los tiempos modernos. Una metafísica de contenidos abstractos (a diferencia de las anteriores metafísicas, de contenidos concretos, útil para la poesía pero obsoleta para la vida) que dispara “ad infinitum” las posibilidades de abstracción de la especie.

Fruto del uso de las matemáticas es el desarrollo de la nueva física y de la nueva cosmología, que intentan explicar el origen y la estructura del Universo y de la materia, desde lo más grande hasta lo más pequeño. La informática es el otro gran invento de la matemática, que permite la aceleración del cálculo y la cuantificación de los contenidos, a través de la digitalización.

Gracias al invento de Internet, la capacidad de abstracción se instituye y desarrolla un segundo espacio paralelo al real, de modo que todo lo existente en la tierra dispone ya de una doble versión en un espacio inexistente pero que podemos ver, intercambiar, modificar... Incluso los de la “butifarra” y el “pà en tomàquet” disponen de sus websites desde dónde citarse para sus comilonas, intercambiar marcas, aconsejar tocinos de mejor calidad, etc. Dicho en otras palabras, los obsesos de lo concreto no dudan hoy en día en doblarse en abstractos, pues eso les garantiza un mayor goce y alcance de lo concreto.

La modernidad, o más bien el futuro, avanza pues en una curiosa doble dirección que va en paralelo y a la vez en intersección, satisfaciendo por un igual a los amantes de lo concreto y a los de lo abstracto, gracias a este acceso universal a la abstracción que posibilita la ciencia y el pensamiento matemático.

¿Hacia dónde nos llevará esta aceleración de las actuales tecnologías en conjunción con la ciencia y las nuevas teorías matemáticas de la complejidad? ¿Hacia qué cumbres aún de mayor abstracción podremos llegar? ¿Qué nueva especie va a surgir de este cruce entre lo concreto y lo abstracto, cada vez más fecundo, complejo, “galático” y universal?

Preguntas que esperamos poder contestar de aquí a veinte o trenta años –en éste u otro blog.