viernes, octubre 13, 2006

DOBLE PROGRAMA EN LA PUNTUAL

Durante este largo fin de semana, La Puntual presenta un doble programa titiritesco la mar de interesante, el espectáculo Caramante, de Eugenio Navarro (director y titiritero residente del teatro) y el Mamulengo de Chico Simoens, de Brasil. Dada mi condición de “crítico residente” de La Puntual, procedo a cumplir con mis obligaciones, comentando ambos títulos que pude ver el día de su estreno, el jueves 12 de octubre, a las 18h i 20h respectivamente.


CARAMANTE es el segundo espectáculo creado por Eugenio Navarro con texto de Miguel Vigo y dirección escénica de Magda Puyo. El primero fue Trinoceria, que pudo verse durante la temporada anterior en La Puntual. Un equipo que permitió a Eugenio Navarro asentar el personaje de Rinaldo, al otorgarle suficiente sabiduría escénica de tonos, ritmo, movimientos y contenidos. Los que conozcan Trinoceria, ya sabrán de la gracia de los textos de Miguel Vigo, perfectamente ajustados a la personalidad de Rinaldo, ese títere tramoyista que gusta metamorfosearse en actor, convertido en uno de los más entrañables antihéroes del actual teatro de títeres. Igualmente reconocerán la fineza de la mano escénica de su directora, Magda Puyo, que ha sabido tratar a los títeres con el mismo rigor con el que trata a los actores.

Es importante destacar, a estas alturas, una obviedad que tal vez lo sea para mi pero no tanto para el público en general, y que se refiere a la siguiente pregunta respecto a la personalidad de Rinaldo: ¿quién es en realidad este muñeco a veces impertinente y otras entrañable, culto e inculto a la vez, ocurrente, chistoso, ingenuo y mala pata, héroe aguerrido de vez en cuando y pragmático escéptico-burlón la mayor parte del tiempo? Pues nada más ni nada menos que el “alter ego” de su creador y manipulador, el titiritero Eugenio, que proyecta en él una parte de sus lados ocultos titiritiles, cumpliendo con la teoría que dice que los títeres son la proyección o el desdoblamiento de quién los mueve. Eso es lo que explica la comodidad que siente el manipulador dando voz y movimiento al personaje, así como su fantástica capacidad de improvisación, con los gags y las ocurrencias que se permite hacer durante la representación.

Parece poco, y es mucho, pues nada hay más importante y difícil que llegar a desdoblarse de verdad en un personaje que a la vez es un títere. Cuando ello sucede –suele ocurrir en la madurez del oficio–, se dice que el titiritero alcanza su mayoría de edad y se convierte en “maestro”. Pero para que ello ocurra, no todo vale. No siempre el milagro sucede, aunque uno lo persiga. Hace falta entrar en la “humildad del oficio” y dejar que el fenómeno surja por si mismo, casi de escondidas del mismo titiritero. Yo creo que en el caso de Eugenio, Rinaldo nació con la piel de otro personaje, el Policía López, perteneciente a un anterior espectáculo de La Fanfarra (“Malic Enamorado”). Aquí pescó la “voz” del personaje, lo más importante, la base más íntima de su personalidad. Y acabó materializándose en Rinaldo gracias al feliz encuentro entre dos socarrones de armas tomar: el mismo Eugenio Navarro y el letrista Miguel Vigo. Captó éste de inmediato el “espíritu” de la voz que Eugenio le quería dar al personaje y luego todo fue coser y cantar. Los textos de Vigo son una auténtica delicia, llenos de equívocos y de juegos de palabras todos ellos sin desperdicio alguno. Lástima que este escritor se haya entregado sólo al periodismo, negando al teatro y a la literatura sus dotes naturales.

El humor socarrón de Trinoceria vuelve a aparecer en Caramante, aunque dulcificado por el lenguaje de las sombras chinescas. Habría que hablar aquí de otra aportación importante a sumar al equipo técnico y dramatúrgico. En efecto, Eugenio buscó para este espectáculo a un asistente joven y audaz, capaz de atreverse con el lenguaje visual de las sombras, y lo encontró en la persona de Jaume Grau, joven actor interesado en los títeres que en aquel entonces se hallaba en los inicios de su carrera. Artífice de algunos de los trucos técnicos del espectáculo (en el programa firma la iluminación, luces y tramoya), su contribución al mismo fue importante, y el dúo Jaume/Eugenio, réplica del anterior dúo Pol/Eugenio de Trinoceria, se contituyó en el encargado de pasear la obra por el mundo.

Para su reposición en La Puntual, se estrenó como asistente sombrista el joven titiritero Néstor Navarro, que manipuló las siluetas con mano diestra y serena, sin fallar en el ritmo y con una excelente gestualidad en el manejo de mandos, luces y siluetas. Iluminó con precisión y recibió merecidos aplausos del público y varios bravos. A destacar una presentación que hizo del espectáculo, precisa y simpática, sin parloteo inútil y con correcta dicción. Es decir, entró a matar y mató bien.

Caramante destaca por la originalidad de su planteo argumental, pues en él Rinaldo se ve inmerso en el extraño mundo de las sombras delimitado por una estricta pantalla de sólo dos dimensiones espaciales, convertido, como él mismo dice, en una simple “calcomanía”. La obra escenifica sus aventuras en este medio misterioso y desconcertante, que requiere la ayuda de un mago para salir de él. Una aventura que lo llevará al mar navegando dentro de una bañera, para caer luego al fondo marino dónde conocerá a una sirena cantante de cabaret. Muy buena la idea del cabaret oceánico y su entrada a través de una caracola. Rinaldo conocerá el amor a primera vista, pero pronto verá como su amada se va con uno más joven y guapo. De salto en salto de una dimensión a otra, acaba, en un alarde de genial transferencia surrealista, en el interior de una ensalada, siendo tratado como un bichito por los que se la están comiendo sentados en una mesa. Pero la escena más llamativa y que hace las delicias del público, es cuando Rinaldo penetra en un espacio mágico y pesadillesco, para el que es necesario ponerse una gafas que los espectadores tienen en las manos: color verde en el ojo derecho, color rojo en el izquierdo. El resultado es una visión en tres dimensiones que abre el espacio de la pantalla a toda la sala, en un espectacular efecto que parece de super alta tecnología, realizado con unas simples gafitas de papel.

En resumidas cuentas: un gran pequeño espectáculo, hilarante y entrañable, indispensable para conocer a un onírico Rinaldo en sus facetas más íntimas. Por cierto, ¿para cuándo una nueva aventura de Rinaldo? Dijo Eugenio que había acabado con él, pero dudo que pueda. Esos personajes que viven por si mismos tienen vida para largo rato y no se dejan enterrar tan fácilmente. ¿Por qué no acercarse a Andorra y liar de nuevo al errático Miguel Vigo con alguna buena idea de partida? Sobretodo ahora que Rinaldo dispone de teatro propio…


EL MAMULENGO DE CHICO SIMOES.

Dentro de su intención de presentar diferentes maestros titiriteros solistas del mundo, La Puntual ha presentado estos días al “mamulengueiro” Chico Simoes con el espectáculo “O Romance do Vaqueiro Benedito”.

Hay que explicar, antes que nada, que “Mamulengo” es el nombre que se da al teatro de títeres popular de Brasil, que todavía se mantiene con vida gracias a titiriteros como Chico Simoes, aunque cada vez son menos los maestros dedicados a este arte tradicional.

Había ya visto una vez Mamulengos en un viaje a un festival de Brasil hace muchos años (en Nova Friburgo), y la verdad es que no me acordaba demasiado del espectáculo. De ahí mi interés en ver de nuevo a un maestro brasileño, anunciado como uno de los mejores.

Debo decir que ver actuar al Mamulengo Presepada (“fanfarrón” en portugués, nombre de la compañía) de Chico Simoes fue una auténtica gozada, una delicia y un reencuentro con la mejor vena de la tradición titiritera de toda la vida, esa tradición de cuyo común tronco han nacido los teatros-personajes (pues ambos son indisociables) de Pulcinella, Punch, Polichinelle, Aragosi (en Egipto), Cristobita, Don Roberto, Petrushka, Kasperl, Mobarak (en Irán) y tantos otros que existen por las geografías del mundo. Y la verdad es que fue una gratísima sorpresa, pues recordaba al Mamulengo más “hablador” y menos “habilidoso” en sus evoluciones escénicas.

Chico Simoes es realmente un “maestro” de los de verdad, a una altura comparable a la de los Pulcinellas de Bruno Leone y Salvatore Gato, al Don Roberto de Joan Paulo Cardoso, o a los mejores Professors of Punch and Judy que he conocido a lo largo de mi vida titiritera. Y si he hablado de estos nombres es porque la teoría que dice que todos estos teatros surgen efectivamente de un mismo tronco común vital, se cumple al pìe de la letra viendo a Chico Simoes con su teatro, moviendo sus muñecos y dándoles vida con la voz y con la música de una armónica que toca mientras manipula. La vitalidad del más refinado arte titiritil está en este Mamulengo rápido y preciso, con gestos exactos, rutinas coreográficas magistralmente interpretadas y bien punteadas por la armónica y los golpes percutivos de pies, manos o de los mismos muñecos. Las persecuciones y los juegos entre los títeres son impecables y sin abuso de la reiteración, todo medido por un sentido espontáneo y preciso de ritmo y sonido.

Pero dónde la faena se eleva aún más hacia las altas cumbres del buen arte titiritil es en los cambios de voz y en la definición de los personajes, con una excelente capacidad rítmica de la improvisación y del “parloteo musical” que convierte la función en un constante desternillarse de la risa. Chico Simoes hace hablar a sus personajes con los espectadores a través de equívocos y de juegos constantes de palabras, con lo que se mete rápidamente al público en el bolsillo.

El argumento es de lo más sencillo y de esa sencillez es de dónde se destila la feroz vida de los personajes, algunos dotados de una flema jocosa y socarrona, otros atrapados por el puro nervio vitalista de la más extremada síntesis teatral. El Vaqueiro Benedito es de estos últimos, con su torito clásico que permite un sinfín de juegos y rutinas coreográficas (con pedo incluído). Muy cerca según cómo de la “tourada” del Don Roberto, y a la vez muy distante de la misma, libre de la compulsión tauromáquica tan típicamente ibérica. Se nota que proviene de un país grande dónde confluyen tradiciones de varios continentes, y dónde se percibe el “relajo” de una cultura de “gran aliento”.

La historia del amor de Benedito con Margarida proviene del fondo milenario y sintético de la tradición titiritil amorosa: todo pasa a una velocidad de vértigo, y la consecuencia de estos amores es el inevitable bebé, que sea mea, mea a los padres y mea al público. Un tema emparentado con todas las tradiciones del género (recuerden al bebé del Punch, de Pulcinella, de Karakoz …). Destaca el personaje del Capitao Joao Redondo, padre de Margarida, el “malo” de la historia, más preocupado por el toro que por la hija. Su aparición propicia la de la Boa, que el público de La Puntual confundió con un cocodrilo, ocupando el mismo rol que éste tiene en el Punch and Judy así como el de los dragones y otros animales de boca grande que se abre y se cierra tragando todo lo que encuentra por delante. Cómo no, la Boa se come al Capitao Joao Redondo, y será finalmente el Vaqueiro Benedito, su yerno, quién lo sacará del apuro. Otro personaje interesante es el Bumba-Meu-Boi Estrela, así como el viejo negro cuyo cuello se estira dos metros, personaje éste de origen africano, según nos contó el titiritero al acabar la función. Igualmente impactante fue la aparición de una Muerte representada por la cabeza esquelética de una cabra, popular personaje brasileño muy utilizado tanto en los títeres como en su formato grande en los pasacalles de determinadas festividades locales. Se cumplió aquí también una ley propia de casi todos los teatros de títeres populares, de introducir al personaje de la Muerte en sus historias (aunque aquí adquiera nombre propio y pertenezca a un folclor concretro).

Ah, y tratándose de un titiritero brasileño, no podía faltar el baile: casi todos los personajes bailan y cantan en uno u otro momento, con exquisita gracia.

El teatrillo de Chico Simoes es elegante y a la vez popular, con unos elementos de bambú que le dan un aire alegre y arquetípico. Su sencillez es eficaz, no le sobra ni le falta nada, cómo así debe ser. Al acabar, pude ver por dentro el teatrillo y lo que más me gustó fue la maleta, repleta de fotografías y recuerdos de sus viajes, dónde el titiritero iba guardando uno por uno sus títeres.

Un placer y un verdadero lujo poder asistir en Barcelona a una representación de tan alto nivel, a cargo de un maestro de los de toda la vida, aún joven, para suerte suya, del público y del arte titiritil. No se lo pierdan. Últimas funciones: hasta el 15 de octubre, a las 20h. ¡Y por sólo 8 euros!

lunes, octubre 09, 2006

Titelles a Barcelona

Barcelona presenta una bona programació aquest mes d'octubre, centrada en els seus espais habituals dedicats a aquest gènere teatral: 1- La Puntual, 2- el Tibidabo i 3- l'Espai Fènix.

1- LA PUNTUAL
Doble programa:
- CARAMANTE
- MAMULENGOS DEL BRASIL

“CARAMANTE” Espectacle d’Ombres Xineses
Dijous 12, Divendres 13, Dissabte 14 i Diumenge 15
a les 18h.

Rinaldo està tan pagat de si mateix que no veu ni la seva pròpia ombra, i, és clar, com sempre passa en aquests casos, això a l'ombra no li fa cap gràcia. És per aquest motiu que la seva ombra se'n ha fartat i li ha parat un parany en què ha caigut de cap com un beneït. De manera que, sense saber com ni perquè, s'ha trobat enmig del país de les ombres, on no hi ha cap altra llei que la del malcarat Caramante. Per sortir d'aquest lloc habitat per ombres dels qui han quedat atrapats en les seves pròpies fantasies fins a perdre tot contacte amb la realitat, no li queda cap altre remei que aplacar-se els fums i buscar l'ajut de Basul Karak, un aprenent de mag, bastant sapastre, y de Balbina, una bella sirena, els cants de la qual feren naufragar a molts mariners, fins que un encostipat va canviar el timbre de la seva veu i ara es guanya la vida com a cantant de blues en un cabaret dels baixos fons.

Quin serà el destí de Rinaldo? Pasarà la prova i podrà fugir del país de les ombres? Heus aquí un enigma del qual ningú no en coneix la solució.

A l'entrada del teatre s'entregarà a cada espectador unes ulleres per poder seguir l'última escena en tres dimensions.

Direcció : Magda Puyo.
Text : Miguel Vigo.
Banda Sonora : J. A. Gutiérrez.
Ombres : Jordina Salvany.
Tramoia : Tero Guzmán.
Tècnic : Néstor Navarro.
Efectes Especials : Jaume Grau.
Manipulació : Eugenio Navarro.

PREU: 6 Euros
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MAMULENGO PRESEPADA DE BRASIL
amb l' espectacle
O ROMANCE DO VAQUEIRO BENEDITO...

a càrrec de Chico Simões
Dijous 12, Divendres 13, Dissabte 14 i Diumenge 15a les 20h.

Alguns personatges del Romance són clàssics de la cultura popular del Brasil, d'altres, més contemporanis, irrompen en aquest espectacle ple d'improvitzacions i amb una comunicació directa amb el públic.Benedito, Margarida i el Brau Estrela fugen de la granja del Capità João Redondo. El Capità, pare de Margarida que està embarassada, els persegueix amb una cobra gegant. El bebé neix, i en mig de les festes i les lluites es batejat alhora que també ho és el públic.

Titellaire: Chico Simões
Preu: 8 Euros
Premi al millor espectacle a Festival Nacional de Teatre-Florianópolis -1997

El día 12 a les 21 hores tindrà lloc una xerrada/col·loqui amb el titellaire brasiler Chico Simoes sobre l'actualitat del teatre de titelles a Brasil.

Eugenio Navarro
La Puntual
Allada Vermell 15.
08003 Barcelona.
Tel 639 305 353
E-mail contact@lapuntual.info
Web http://www.lapuntual.info


2- Marionetes del Tibidabo:

Com sempre, sesions obertes a tots el públics els caps de setmana al Parc d'Atraccions del Tibidabo. Per a més informació a: http://www.marionetarium.com/



3- Espai Fènix:

En el teatre-taller de Mariona Masgrau, sessions per a les escoles amb dos espectacles:

- La Capsa de Joguines
- Viatge pedagògic al món dels titelles.
Mariona Masgrau, membre de la companyia de Teatre de Marionetes La Fanfarra i cofundadora del Teatre Malic, convida a mestres, educadors i gent interessada a gaudir d’una nova mirada al món dels titelles. Inicia aquest viatge amb la titellaire al seu taller. Allà, els visitants veuen a l’artista en el seu mitjà. I mentre explica com es construeix un titella, què és exactament una marioneta o què hi ha darrera d’un espectacle de titelles, Mariona Masgrau va explicant la seva passió per a aquest gènere que l’ha ocupat durant trenta anys de la seva carrera: els estranys processos de la creació, els misteris de la manipulació, les funcions, els viatges…

I, com és lògic que succeeixi, la titellaire no triga gaire a desdoblar-se en un titella: en aquest cas, serà Sophia, una marionea encantadora i juganera que acompanyarà al públic en un apasionant viatge a través del món d’aquests curiosos éssers que són els titelles. L’objectiu d’aquest viatge és, a més a més de comprovar la universalitat i la riquesa d’aquest llenguatge teatral, descobrir les seves inmenses possibilitats pedagògiques.

Per acabar, s’estableix un diàleg amb els assistents on entre tots es valora com aquest llenguatge, a través del joc de les emocions, incideix en tants temes d’actualitat que afecten als nens i a les nenes. Igualment s’analitzen les seves possibilitats com a eina pedagògica per a saber encarar-se amb els problemes de la diversitat cultural.

Espai Fènix
Teatre-Estudi de Marionetes
Plaça Fènix - Masriera, 9-10
Sants - Barcelona 08014
tel: 93 207 58 36 - Mòvil: 646 769 378
marionamasgrau@yahoo.es

Més informació a: http://www.marionamasgrau.com/

lunes, octubre 02, 2006

La cámara digital o el doble ojo


Querido Bloguero, hace tiempo que quiero comentar unas reflexiones que me vienen en mente al ver a los turistas cámara en ristre disparando contra cualquier objeto, casa o monumento, susceptible de ser visto o por lo menos retenido.

Lo veo y me asombro, como todo el mundo, de lo que a todas luces parece una banalización del mirar, que se sustituye por obra y gracia de la óptica digital en un apretar botones mientras se pasa con indiferencia ante el objeto retratado.

En eso coincido con muchos analistas y personas normales de la calle, amén de sociólogos y filósofos, que opinan todos de igual modo: esta manía fotográfica de lo digital no es más que un perverso derivado del consumo, que banaliza todavía más el viaje y lo acaba de vaciar de cualquier sustancia. En eso estamos todos de acuerdo.

El asombro crece aún más cuando el que actúa con la cámara digital no es el vulgar turista, sino soy yo mismo, haciendo más o menos como los demás, sin darme cuenta de lo que hago, impulsado por idéntica compulsión retratista, para acumular luego fotos en el ordenador sin contención alguna.

Pero, ¿qué ocurre?, me pregunto, o mejor, ¿qué nos está ocurriendo? –pues pocos son los que escapan a estas inclinaciones de la vida moderna.

Mejor no hacer la pregunta a ningún fotógrafo profesional de los de antes, es decir, de los que trabajan todavía con celuloide, pues su respuesta suele acabar con apocalíticas afirmaciones de fin del mundo. Heroica especie en extinción, esos artistas de la fotografía mantienen en alto la calidad de la imagen a base de ingentes sacrificios y sufridos ataques de cólera.

Yo tengo una teoría que explica el fenómeno: la cámara digital es un segundo ojo que llevamos todavía en las manos, a la espera de poderlo llevar implantado ya sea en la frente, en la punta de la nariz, en el agujero del mentón, o en los mismos párpados de ambos ojos. Lo que los millones de turistas y usuarios hacen en la actualidad es empezar a acostumbrarse a la doble visión: mientras una piensa, mira y calibra, la otra fija y retiene. Al ser un entreno, un aprendizaje puro y simple, no importa lo que se retrata: lo que cuenta es la frecuencia de la fijación: cuántas más mejor, para así empezar a usar la memoria doble. Lo hacemos sin darnos cuenta, del mismo modo que aprendimos de niños a caminar sin saberlo, a hablar o a respirar. Ver y mirar se aprende del mismo modo.

Según esta teoría, cuántas más fotos se hagan y cuánta más indiferencia exista respecto a lo fotografiado, más se practica el ejercicio de la doble visión. Fíjense en el proceso: uno pasea, ve algo, algún detalle de ese algo le da indicaciones de que podría ser interesante, en vez de entretenernos en valorarlo, sacamos directamente la foto, nos hemos ahorrado tiempo y una atención superflua respecto a algo que quizás no merecía esta atención, y mientras sacamos la o las fotos, podemos seguir pensando en lo que llevábamos en la cabeza al ver el objeto, o charlando con quién nos acompaña, etc. ¿Qué ha pasado? Pues que hemos podido hacer dos cosas a la vez: mantener nuestra actividad mental o parlante mientras a la vez fijábamos imágenes que después, en el ordenador, podremos remirar en un tiempo corto. Hemos ganado intensidad de nuestro paseo y amplitud de nuestra percepción, más la posible utilización de las imágenes que nos parezcan interesantes o útiles para lo que sea.

Fíjate, querido bloguero, que según esta teoría, la orgía digital fotografiadora, además de ser una perversidad derivada del consumo (eso no hay quién lo discuta), es también un ejercitarse en la doble visión. ¿Os parece poco? Yo lo veo casi revolucionario –reconozco que es una actitud un poco postmoderna, pero no la veo equivocada.

Pues el ver doble es un primer paso al ser doble, y ser doble es un requisito para distanciarse de las cosas y de los problemas. La distancia del objeto de observación, indispensable para intervenir en él, exige indiferencia emocional respecto al mismo, es decir, capacidad de abstracción. Abstraerse del problema es alejarse del mismo, verlo con ojos fríos de matemático –o de turista fotográfico digital–, apartar las confusiones sentimentales que rodean el problema y ceñirse a los hechos, a las variables, a los condicionantes, a los contextos y a las circunstancias. Cómo al matemático, lo que nos importa no es la solución de “aquel” problema, sino la de todos los que se parecen a éste en concreto.

Por lo tanto, y para acabar ya con esta reflexión, cuando veamos a los turistas con sus cámaras digitales disparar sin ton ni son sobre todo lo que se le cruza –o cuando nosotros hagamos lo mismo visitando Roma, París, Reus o Londres–, no hay que alarmarse ni sentir mala conciencia: simplemente estamos aprendiendo a ver doble.

jueves, septiembre 28, 2006

Éxito titiritero de las Fiestas de la Mercè (Gigantes, Correfoc, Putxinel.lis i La Divina Comedia).

Querido Bloguero, me gustaría referirme en este texto a las Fiestas de la Mercè desde el punto de vista de los títeres, pues me da la impresión, creo que acertada, de que la Fiesta Mayor de Barcelona es una fiesta altamente titiritera, por las siguientes razones que voy a ir desglosando a continuación.

Los Gigantes.


El Gegant del Pi i su esposa paseando por la Rambla.

Son estos inmensos muñecos que llevan un portador dentro y que suelen pasearse por la calle acompañados de tambores y chirimías, y en algunos casos con auténticas bandas musicales. En Barcelona, el desfile de los Gigantes, junto con los Cabezudos más otras figuras alegóricas, es uno de los actos más importantes de su Fiesta Mayor, muy esperado por los niños, los visitantes y las familias en general.

Fueron más de cien los Gigantes que desfilaron el otro día por las calles de la ciudad, casi tres horas largas de inacabable pasacalle, para tortura de los padres que debían sostener a sus hijos en los hombros, pero una gozada para los pequeños y los no tan pequeños que se dejaron impresionar por la altura de estos señores de cartón, algo rígidos y de mirada severa.

En esta rara modalidad titiritesca, ya no es la mano quién se mete en el "alma" del títere, sino que es el mismo titiritero quién debe meterse en las entrañas del muñeco, como si éste se lo tragara, para levantarlo desde dentro y llevarlo en volandas. Ser víctima de la digestión del títere gigante es una experiencia que nunca he vivido pero que me imagino fuerte y agotadora. Estos sufridos titiriteros suelen actuar con un equipo de cómplices siempre a su lado, tocando música y animándolo con gritos de apoyo, mientras de vez en cuando le pasan una bota de vino como quién pone gasolina al coche.

Tal vez lo más duro sea que los Gigantes sólo necesitan el cuerpo y la vitalidad del titiritero, pero muy poco de su inteligencia y nada de su sutileza, de modo que la experiencia debe ser básicamente del tipo catártico-sudoro, algo parecido a los portadores que llevan los pasos de la Semana Santa. Aunque también es verdad que cuando ves a un par de Gigantes bailar con gracia, correr, pararse, dar alguna vuelta significativa, y otros mil detalles más, los Gigantes cogen vida y acaban excitando increíblemente al público.

La ley del titiritismo se cumple pues también en los Gigantes, esa ley que dice que la vida del muñeco es la proyección y el desdoblamiento de su manipulador. Sólo que aquí, la personalidad del Gigante es tan fuerte, que más que del titiritero, cabría hablar de un desdoblamiento del Gigante, que se multiplica en sus distintos portadores titiriteros –pues los hay varios, que se van cambiando, para aguantar las horas de pasacalle.

Aunque lo más sensato sea pensar que esos gigantes son el desdoblamiento de los mismos ciudadanes de la ciudad y sus barrios, que con sus impuestos pagan a los artesanos y a los titiriteros para que muevan y construyan a sus proyecciones o dobles colectivos. De ahí las exageradas dimensiones y su porte hiératico y severo, de títeres que se saben portadores de esencias superiores a la de los pobres titiriteros, simples peones de su altanera majestad.


El Correfoc.

































Se llama así uno de los eventos más impresionantes de las Fiestas de la Mercè: el pasacalle loco y desmadrado de las decenas de dragones, águilas y otros monstruos mitológicos que, en compañía de los Diablos que les acompañan, con sus correspondientes bandas musicales, básicamente de tambores, se desplazan por determinadas calles de Barcelona lanzando fuego por doquier, en una orgía increíble de pólvora, explosiones de petardos de todo tipo, fuego y quemaduras.

Quién nunca ha visto el Correfoc, realmente le aconsejo que venga un día a a Barcelona para verlo, pues es una de las experiencias más tremendas e impactantes que pueden vivirse en una ciudad.

El elemento titiritil de este evento debe buscarse en los muñecones, monstruos horrendos algunos, simpáticos y divertidos la mayoría, que llevan uno, dos o tres portadores titiriteros en su interior, y que van cargados de bengalas, petardos y otros dispositivos de fuego como si fueran tanques que se mezclan y arremeten contra el público mientras van disparando sus cargas explosivas, chamuscando a todo lo que encuentran a su paso. Se hace de noche, como es lógico, y la edad media de los participantes suele ser más bien baja, aunque no demasiada. Los quinceañeros se lo pasan pipa y los jóvenes que gustan de emociones fuertes sin pasarse demasiado de la raya, encuentran en el Correfoc una buena ocasión para lucir sus gallardías.

A esta especie de titiriteros se la podría denominar como la rama “piromaníaca” y “petardera” del titiritismo, más empeñada en conseguir efectos pirocatárticos y piroespectaculares que teatrales propiamente dicho. Aunque ha habido grupos, como Els Comediants, que a partir de esa tradición popular han creado obras de gran éxito y calado, como “Dimonis”, verdadera obra de culto para muchos espectadores, un espectáculo que ha recorrido medio mundo siempre con la polémica encima, pues no en todas partes se acepta el fuego tan alegremente como en España.


La Festa Popular de Putxinel.lis al carrer.

Esta iniciativa tiene un lugar de origen concreto, el teatrillo La Puntual de la calle Allada-Vermell, y un titiritero emprendedor que la empuja: Eugenio Navarro.

Tras abrir su pequeño teatro en pleno centro de Barcelona, muy cerca del Museo Picasso, ya el año pasado ofreció a los del Ayuntamiento organizar unas funciones en la gran plaza que da el teatrillo. Para el siguiente, o sea éste, les convenció para que asumieran un mayor compromiso respecto a la programación. El resultad ha sido esta Festa Popular que ha conseguido reunir, durante tres días, a varios grupos de títeres catalanes y uno colombiano, así como a una ingente cantidad de público que ha llenado la plaza con una afluencia sin precedentes en este lugar.

El secreto es fácil: calidad de los grupos programados, centralidad topográfica, buena disposición horaria de las funciones, y estar bien visibles en el programa general de la Mercè.

Creo que la afirmación antes apuntada de que estas fiestas son, por naturaleza propia y en su esencia más íntima, eminentemente titiriteras, obliga a que en el programa haya también el apartado de los títeres con sus titiriteros de verdad, y que éstos se desparramen y exhiban sus retablos y teatrillos por toda una zona concreta de la ciudad. Que la escogida sea la calle Allada Vermell y la Plaça de les Olles, en el mismo barrio dónde antiguamente se ubicaba la Barcelona bulliciosa y medieval, muy cerca del céntrico Born, y dónde actualmente se encuentra La Puntual junto con el Espai Brossa, me parece de una lógica aplastante.


El grupo Pa Sucat con ·Les Maravelles de l'Orient".

Actuaron compañías como Pa Sucat –toda una revelación la de este grupo que pesentó un espectáculo muy bien ejecutado de títere tradicional catalán–, Toni Zafra, conocido marionetista de hilo que se estrenó con títeres tradicionales, o el delicioso “Per lo rector”, espectáculo de la compañía Ne Me Títere Pas hecho a la manera de los “Bonecos de Santo Aleixo” con una gracia infinita. A añadir las actaciones de la compañía La Fanfarria de Colombia, con el espectáculo “Huevos de Picaflor”, que encantó a niños y mayores, dentro de una operación festivalera de hermanamiento entre Barcelona y Medellín.

En La Puntual (es decir, en su propia casa) actuó Eugenio Navarro con su “Rutinas”, un clásico ya del titiritismo catalán de profundas raíces anglo-canarias, que se despidió del público de Barcelona después de haberse prodigado durante los fines de semana de la anterior temporada. Para la presente, Eugenio está preparando una nueva versión del espectáculo de sombras Caramante, uno de sus éxitos más notorios.

Esperemos que la Festa Popular de Putxinel.lis consiga consolidarse para las próximas Festes de la Mercè, pues no sólo ofrece una imagen francamente agradable e inédita de estos nuevos espacios barceloneses, sino que da también un sentido a la misma Festa de la Mercè, al establecer, como antes se ha dicho, y de un modo nítido y sin confusión alguna, el eje titiritesco de su esencialidad simbólica más profunda, marcada por los Gigantes y Cabezudos, y los bichos mitológicos del Correfoc.


Viaje al Infierno en el Ateneu del Chino de la calle Robadors, con Pepe Otal y Pep Gómez.


Pep Gómez y Pepe Otal antes de bajar a los infiernos, en el Ateneu del Xino.

Quedaba pendiente, en este recorrido panorámico por la Barcelona titiritera de la Mercè, la función realizada en uno de los lugares más “undergrounds” de la ciudad –por no decir “el que más”– situado en la famosa calle Robadors, centro neurálgico de la prostitución barcelonesa de toda la vida hasta los años ochenta, cuando los afeites olímpicos empezaron a cambiar esta parte vieja de la ciudad.

Daba la casualidad que Pep Gómez, famoso titiritero y papirofléxico, nació precisamente en esta misma calle Robadors, por lo que esta función representaba el cierre de un ciclo geográfico en su larga carrera profesional, después de haber deambulado por Mallorca (yo siempre creí que era mallorquín) y otros lugares del mundo.

Respecto a Pepe Otal, tampoco era para él este escenario un lugar demasiado distante a sus propios lares, instalado como está en su taller de la calle Guardia, ubicado en el corazón del llamado Barrio Chino.
Una calle, la de Robadors (cuya etimología hay que suponer que proviene del verbo “robare”, o sea robar, por lo tanto, una calle dónde se robaba mucho), que ya no es lo que era, por suerte o mala suerte, pues también es verdad que la anterior tenía su gracia, como muchos estetas de la ciudad se empeñan en recordar, con grandes críticas al saneamiento urbanístico hecho por el Ayuntamiento, críticas que desde luego no comparto, aunque sí comprendo.

La calle Robadors actual sigue siendo cutre, incluso más que antes (pues la prostitución de antaño era de mucha solera y pedigrí, de modo que tanto la calle como los infinitos bares que la poblaban estaban siempre y a todas horas repletos de gente). El cutrerío actual se explica por la escasa afluencia de público –se ha convertido en una calle oscura casi sin locales abiertos–, todavía con una presencia triste y esporádica de mujeres de la vida, y porque se halla en un estado deplorable de conservación. De ahí que la presencia de un Ateneu de los de estilo libertario sea de agradecer y constituya un pequeño resplandor diferencial y antidepresivo.

Sin embargo, no me extrañaría que en poco tiempo la calle cambiara, dadas las transformaciones que se están haciendo en las zonas adyacentes, con mucha construcción nueva, hoteles incluídos, y con la Rambla del Raval cada vez más afianzada como uno de los centros más atractivos y novedosos de la Barcelona vieja. ¿Se convertirá la calle Robadors en la “Moncada“ –nuestra calle medieval-comercial más emblemática– del Barrio Chino del futuro? Porqué no, cabría responder dadas las sorpresas que suelen dar las ciudades –y especialmente la nuestra.

Pero volvamos a los títeres y veamos como Pepe Otal y Pep Gómez, con la solemnidad que caracteriza a este par de titiriteros que lo son más por vocación que por otros afanes, representaron en dicho Ateneu su Bajada a los Infiernos, es decir, su visión particular de la Divina Comedia de Dante.

Con un teatrillo-mesa muy simple con decorado de fondo del tipo “rollo de papel-tela” pintado que se va desplegando con una manivela a medida que avanza la acción, los dos titiriteros se sitúan a ambos lados del mismo, Pepe Otal en el papel de Virgilio y Pep Gómez en el de Dante.

Cómo es lógico, que nadie espere oir la Divina Comedia entera. Como buenos titiriteros que son, la simplifican a sus máximos extremos. Para empezar, se limitan a la primera parte, la del Infierno. Y las sucesivas escenas del mismo van pasando a bastante velocidad. Pero la gracia del montaje es el tono que toman los dos personajes titiriteros, los cuales se van desdoblando en los muñecos y siluetas mientras a la vez ilustran la narración con sus gestos, sus gags y sus figuras y figuritas.


Mapa del infierno.

Dante (Pep Gómez) es un quejica poeta que no duda en llorar y en lamentarse ante las dificultades y los peligros con los que se enfrenta, a la par que expresa su asombro y admiración por los mismos, mientras que Virgilio (Pepe Otal) habla de ellos como si le importaran un pito, con un énfasis clásico y épico, pero con una actitud más propia de un Dios que está por encima de los humanos y de lo infernal. Esta mezcla de registros y actitudes es lo que provoca momentos unos hilarantes, otros poéticos y entrañables, disparatados las más de las veces, y siempre ocurrentes y con unas imágenes potentes gracias a los decorados, las máscaras y las pequeñas marionetas o figuras desplegadas. Una luz escasa y en general un cierto desorden evolutivo ayudaron a crear el ambiente “infernal” deseado, de modo que la informalidad característica de Pepe se puso a favor del espectáculo.

El público, que abarrotaba la sala, aplaudió con ganas y supo apreciar los esfuerzos de los dos titiriteros. El local ayudó también a crear el ambiente adecuado y salimos de la función sin duda más informados sobre los asuntos del más allá infernales que tanto tienen que ver con los del más aquí terrenales.

Felicitaciones pues a los dos valientes artistas, siempre al pie del cañón, sin miedo a atreverse con los más clásicos de los clásicos, y dispuestos a bajar a los humanos y entrañables infiernos de nuestras infernales ciudades.

martes, septiembre 26, 2006

Jean François Coche, llibreter del PAM DE NAS, rep la Creu de Sant Jordi.


Jean François Coche amb la Creu de Sant Jordi, envoltat de dues fans.

Aquest dilluns s’han lliurat al Gran Teatre del Liceu les Creus de Sant Jordi, atorgades a persones i entitats. Hi vaig anar perquè dos dels guardonats eren coneguts meus : l’Anna Maria Moix i en Jean François Coche.

S’ha de dir que la llista dels guardonats era molt extensa i que hi havia entre ells noms de molta importància, com el periodista Tomás Alcoverro, corresponsal a Beirut de La Vanguardia, el músic J.M. Mestres Quadreny, la cineasta Isabel Coixet, entre altres. Per cert, que alguns dels guardonats arrossegaven una certa polèmica, com es va poder observar a l’entrada del Liceu: just a l’acera del mig de La Rambla, una multitud de treballadors de la Seat i de La Vanguardia no van cessar de cridar i fer tota mena de sorolls en desacord amb els representants d’aquestes empreses que figuraven entre els premiats. Fins i tot dins del Liceu, en rebre el guardó un d’ells, es van sentir uns quants xiulets. La lluita de classes, que sembla mig enterrada a Catalunya, va fer acte de presència a l’inici, durant i al final d’aquesta cerimònia cívica amb ressonàncies patriòtiques, cosa que d’alguna manera va fer trontollar els fonaments elitistes de l’acte.

Protestes davant del Liceu.

En els casos de l’Anna Maria Moix i d’en Jean François Coche, es tracta de premiats amb mèrits de caixó, en el sentit de que es mereixen amb escreix la distinció i el reconeixament que representa aquest tipus de cerimònia. L’Anna Maria, per la seva trajectòria impecable, no sols literària sinó també d’agitadora cultural, i en Jean François Coche, per la seva dedicació vocacional envers la cultura catalana feta des del PAM DE NAS, la seva llibreria a París.

Dels dos, però, m’agradaria parlar aquí del segon personatge, per una simple raó: en Jean François Coche, malgrat el mèrit de la seva trajectòria, és un personatge poc conegut, per no dir gens, del públic en general de Catalunya. Un personatge, a més a més, dotat d’uns trets originals d’intel.ligència i d’excentricitat, que considero justifica l’atenció d’aquestes línies.

Qui és aquest senyor, francès de naixament, de cultura i de caràcter, que regenta una llibreria a París dedicada majoritàriament al llibre català i occità, que parla un català perfecte, quasi bé gens de castellà, que és també una de les poques persones a París capaç de contestar el telèfon en occità, un entès entusiaste del llibre vell –el qual també es ven a la seva llibreria– i que malgrat totes aquestes qualitats d’excel.lència innegable mostra el seu més absolut menyspreu envers els principis de la mercadotècnia?

Jean François a l'interior del Pam de Nas.

D’entrada, un francès que per no se sap quins set sous un dia va decidir desdoblar-se i fer-se també català, en aprendre la llengua i convertir la cultura catalana en la segona seva –o potser en la seva primera, segons la temporada i l’estat d’ànim. I ja que es ficava amb el català, perquè no amb l’occità? Així ho feu, en efecte, sent durant molts anys l’únic editor a París de llibres en aquesta llengua quasi extingida.

Amb un perfil d’aquesta mena, un s’imagina la figura d’un romàntic entusiaste i hiperdinàmic, amb una vocació militant, potser fins i tot un neonacionalista perifèric, enamorat de les causes perdudes. Doncs bé, res d’això és així, malgrat ser-ho d’alguna manera...

M’explico. Es pot dir que en Jean François és un romàntic anti-romàntic, un entusiaste escèptic, un hiperdinàmic peresós i pessimista, un militant vocacional desenganyat i sorneguer, un neonacionalista perifèric anti-nacionalista i cosmopolita, així com un patriota que se n’enfum de la pàtria. També es podria dir d’ell que és un sòlid home d’esquerres profundament conservador, etc.

L’única cosa certa de la suposició anterior és la de ser un amant de les causes perdudes. Potser per això en comptes d’un gos té un burro, anomenat Bidou, que guarda en una casa a les afores de París i que va a visitar els caps de setmana. Un animal, el burro, quasi en extinció (sembla que últimament a França hi ha una revifalla de l’ase, tant de bò sigui cert) i que ell tracte com algú amb qui tenir-hi una bona i llarga relació d’amistat.

La més pura contradicció i l’esperit contradictori conseqüent són, per tant, els motors d’aquest personatge insòlit que malgrat aquest avançar sense avançar, i aquest posar-se constantement pals a les rodes, fa més de trenta anys que té una llibreria, el PAM DE NAS, a una de les zones més cèntriques i cares de París, la Rue des Grands Augustins, al costat de Saint-Michel, tocant al carrer Saint-André Les Arts. Un establiment que és un dels més antics del barri, amb unes estanteries i una escala de fusta meravelloses, i que cada dos per tres ha de refusar les ofertes d’emprenedors en general xinesos, que li posen un xec en blanc per quedar-se amb el traspàs del negoci.

Disposar d’un esperit tan contradictori com el de Coche és per a mi un indubtable signe d’intel.ligència, ja que avui en dia només es pot encarar la complexitat del món des de posicions mínimament dobles i contradictòries. Per això el ciutadà parisí Jean François Coche, en no tenir-ne prou amb una sola identitat, se’n va buscar una segona de seguida. Que aquesta fos la catalana, va ser un cop de l’atzar, en trobar-se de vacances per aquestes latituds i aturar-s’hi per estudiar agronomia. I un cop en va tenir una de segona, hi va veure la oportunitat de sumar-hi una tercera, la occitana.

Amb l’entusiasme dels inicis, el PAM DE NAS va disposar fins i tot d’una imprenta al seu soterrani (la màquina encara hi és, però ara rau embolicada i muda), on s’editaven llibres en Occità de poesia, petits assaigs i altres rareses, en acurades edicions artesanals. I, a la vegada, es convertia en l’única llibreria catalana de París.

Està ràpid dit, però tot això representa un impressionant esforç de contactes i de viatges, de compres a cegues, d’exploracions il.lusionades de mercat, de desenganys i contratemps, que quan s’estira al llarg de trenta anys, adquireix l’assenyada pàtina de l’ofici –del “métier”– i t’acaba convertint en un rara avis d’aquests que es troben en perill d’extenció.

El Pam de Nas des de fora

Precisament per evitar aquest perill, tant de bò aquesta Creu de Sant Jordi dongui ànims nous i energies fresques al PAM DE NAS i al seu artífex, en Jean François Coche, aquest amic diletant i erudit llibreter que m’agradaria trobar sempre al seu lloc de batalla, en ser un dels meus puntals bàsics de referència a la ciutat de París.

Per cert, avui mateix ha sortit al País un magnífic article d’Octavi Martí sobre Jean François Coche i el Pam de Nas a la pàgina 36 (felicitats!), el qual aclareix part del passat i del futur del personatge i de la seva llibreria. Segons es diu al final del mateix, hi ha la possibilitat de que aquesta es converteixi en un “centre cultural euroregional”, amb capacitat de conectar-se a les biblioteques públiques de Catalunya, Balears, Aragó, Midi-Pyrénées i Languedoc. Es sortiran amb la seva en Coche i en Maragall, l’un per tirar endavant la Llibreria i l’altre el seu projecte de l’Euro-Regió? Si fos així, n’hi hauria ben bé per llogar-hi cadires i quedar-nos tots amb un PAM DE NAS!

jueves, septiembre 21, 2006

MERCÈ 2006: Temporada de Títeres en Barcelona

1- FESTA POPULAR DE PUTXINEL.LIS AL CARRER.
2- LA DIVINA COMEDIA, de Pepe Otal y Pep Gómez.
3- Primicia de octubre: MAMULENGOS de Brasil en La Puntual.

1- FESTA POPULAR DE PUTXINEL.LIS AL CARRER
Organitza: La Puntual – Eugenio Navarro

MERCÈ 2006

DEL 23 AL 25 DE SETEMBRE
Entrada Lliure
c/Allada-vermell i Plaça de les Olles

El tiiritero Eugenio Navarro, director de La Puntual, nos ofrece esta programación titiritesca en la plaza que hay frente a su teatro. Un mosaico de espectáculos para todos los públicos. Una oportunidad de ver títeres de cachiporra procedentes de Cataluña y de Colombia. Ah, ¡y últimas funciones del aplaudido Rutinas de Eugenio Navarro! He aquí el programa:

Dissabte 23
12-18 h Teatre Màgic (Catalunya, taller de construcció de titelles)
12-21 h Fira de titellaires, d'artesans i de pintura
12-14 h Ne Me Titere Pas: 'Per lo rector' (Lleida, titelles tradicionals). Passis cada 20 minuts. Preu: 1 e.
13.00 h Cia. Pa Sucat: 'Les meravelles de l'Orient' (Valls, titelles i actors)
16-18 h Ne Me Titere Pas. Passis cada 20 minuts. Preu: 1 e.
17.00 h La Puntual: 'Caramante' (Barcelona, ombres xineses). Sala La Puntual-Putxinel·lis de Barcelona (Allada-Vermell, 15). Preu: 6 e.
17.30 h Mercè de Conte. Inici cercavila de contes (fins a pl. de les Olles)
18.00 h Toni Zafra: 'Quantum' (Barcelona, titelles)

Diumenge 24
10.30 h Mercè de Conte. Inici cercavila de contes (fins a pl. de les Olles)
12-18 h Teatre Màgic (taller de construcció de titelles)
12-21 h Fira de titellaires, d'artesans i de pintura
12-14 h Ne Me Titere Pas: 'Per lo rector' (Catalunya, titelles tradicionals). Passis cada 20 minuts. Preu: 1 e.
13.00 h Cia Pa Sucat: 'Els valents ridículs' (titelles i actors)
17.00 h Toni Zafra: 'Nans' (titelles tradicionals, estrena!)
17.30 h Mercè de Conte. Inici cercavila de contes (fins a pl. de les Olles)
18.00 h La Fanfàrria: 'Huevo de picaflor' (Medellín, titelles)
19.00 h La Puntual: 'Caramante' (ombres xineses). La Puntual (Allada-Vermell, 15). Preu: 6 e
.20.30 h La Fanfàrria: 'Huevo de picaflor'

Dilluns 25
10.30 h Mercè de Conte. Inici cercavila de contes (fins a pl. de les Olles)
12-15 h Fira de titellaires, d'artesans i de pintura
12.30 h Ferrés Brothers: 'Operació Avi' (Igualada, titelles contemporànies)
13.30 h Commedia dell'Arte (acte suspès)
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2- LA DIVINA COMEDIA, de Pepe Otal y Pep Gómez
Domingo 24 de septiembre, a les 8 del vespre.
Ateneu del Chino, c/Robadors, 25


Vuelve este inclasificable espectáculo del par Otal/Gómez, dos maestros titiriteros que han decidido bajar al Infierno para mostrarnos lo que Dante Alighieri encontró allí.

Lo harán en un local situado en pleno Barrio Chino, dónde antaño existía lo que bien podría denominarse como un alegre y dantesco infierno barcelonés, en el llamado Ateneu del Chino, calle Robadors, nº 25.

Una experiencia de las que dejan recuerdo.

He aquí algunos datos del espectáculo:

* Dante, en medio del camino de su vida, se extravía en una selva oscura. Para volver al camino recto debe atravesar, guiado por Virgilio, los nueve círculos infernales.

* Las almas de 41 pecadores, desnudas, porque así lo exige el guión, son juguetes de madera, títeres, autómatas y otros ingenios manipulados por unos dantescos titiriteros.

* Dos actores que se desdoblan en títeres dan vida a los poetas, Dante y Virgilio.

* La acción transcurre en el taller de los titiriteros y en el propio Infierno, o sea, en la calle Robadors número 25..

* No se lo pierdan...
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3- Primicia de Octubre:
MAMULENGOS de Brasil, a cargo de Chico Simoens.
del 12 al 15 de octubre de 2006.


Este Blog tiene el placer de anunciar que los días 12, 13, 14 y 15 de octubre de este año, es decir, a partir del Día de la Hispanidad, actuará en La Puntual (c/Allada-vermell), a las 8h de la tarde, el mamulengueiro brasileño Chico Simoens. Una ocasión única de ver a un verdadero titiritero de la escuela de los Mamulengos en Barcelona.

Quién esté interesado en saber más sobre los mamulengos, vea este artículo en portugués publicado en la siguiente revista brasileña "Revista Crítica".

Respuesta al comentario de Joseba Ayensa en mi anterior texto sobre la “Metedura de pata del Papa”.

Querido Joseba,

Te agradezco tus comentarios al texto que publiqué el otro día. Tienes razón en casi todo lo que dices, pero hay algunos detalles de los que discrepo. En primer lugar, creo que sí hubo “metedura de pata”, por la simple razón que el Papa no se esperaba la reacción suscitada. Bien es cierto que no hay justificación alguna, desde nuestro punto de vista, a semejante reacción, pero un Papa es un político, además de teólogo en este caso, jefe de un estado que representa a una gran comunidad de creyentes, los católicos. Y cómo político, debe saber que sus palabras serán miradas con lupa, sobretodo si afrontan temas o plantea frases especialmente sensibles a determinados asuntos. Por eso, como político perteneciente a una escuela diplomática de las mejores del mundo –la vaticana–, podría haber cuidado los detalles y anticipar las reacciones. De ahí que haya habido “metedura de pata” –creo que reconocida por él mismo.

Por lo demás, es evidente que cualquiera tiene el derecho a decir lo que le plazca. Un derecho que es incuestionable. El Papa se posiciona, y ya está. Y lo que sí puede hacer también cualquiera es posicionarse respecto a su posicionamiento. Así se entabla el diálogo y se confrontan las ideas. Es lo que intenté hacer en mi texto. Posicionarme ante su posicionamiento respecto al Islam y sobretodo respecto a Europa: pues en su largo discurso habla muy claramente de su visión –que no es la visión de un particular cualquiera, sino de la derecha eclesiástica y retrógrada– del Islam (una religión que según él no acepta el espacio del logos racional que procede de la tradición socrática) y de Europa.

Sobre su visión del Islam, poco hay que decir. Forma parte de la típica discusión entre monoteístas: que si una es más racional que la otra, y por lo tanto, más verdadera, etc. Sobre Europa, sí que hay mucho que decir, pues su concepción está en clara oposición a la de los que sostenemos perspectivas más abiertas, laicas y no esencialistas de la llamada identidad europea. Ceo que este tema está bastante desarrollado en mi texto inicial.

Querría también decir algo sobre el espanto de los radicalismos islámicos vistos desde aquí. Cuando vemos en países como el Líbano, o Turquía, o Siria, manifestaciones violentas y exaltaciones histéricas, ya sea contra el Papa o contra las caricaturas, solemos generalizar y extender estas reacciones a todo el país en cuestión. Aquí nos equivocamos mucho. Pues la mayoría de la población de estos países (y aquí podríamos incluir también a Irán o Pakistán) lo único que quiere es vivir tranquila y en paz, poder trabajar, comprar, llevar a sus niños al colegio, mirar la tele, comprarse un coche, y a ser posible, viajar a España para pasar las vacaciones en Mallorca, Marbella o cualquier otro lugar mítico.

En los paises en lo que este ”sueño” empìeza a hacerse realidad (como Turquía, o como en el Líbano antes de la brutal agresión israelí), los radicalismos descienden que es un contento. El desarrollo, el bienestar, la democracia, la riqueza y el consumo son los mejores antídotos al fanatismo. Pues dejemos a estos países crecer, ayudémoslos a hacerlo, y los resultados serán notorios en poco tiempo.

¿Pero qué pasa en la realidad? Pues que Occidente, por sus intereses en el petróleo, jamás han dejado a estos países desarrollarse según sus naturales impulsos. Los ejemplos son claros: en Egipto, Occidente impide una verdadera democracia y mantiene en el poder a una plutocracia corrupta que sólo consigue agravar los problemas existentes. En Irán, cuando los reformistas intentaron cambiar el país, Bush los pone en el eje del Mal.

En Líbano, justo cuando este país empezaba a levantar cabeza después de su cruel y larga guerra civil, con una buena temporada turística en ciernes (que por cierto era la envidia de un Israel metido en un siniestro agujero negro sin las alegrías del turismo a causa del tema Palestino), y a pesar de sus graves deficiencias y “pecados” complicadísimos de explicar (que si Herbolá, que si las granjas de no sé qué, que si Siria e Irán, etc), de pronto recibe el castigo israelí que decide “hacerlo retroceder veinte años” –con el beneplácito y la bendición de la mayor democracia del mundo, EEUU.

En Arabia, el caso es de un cinismo mayúsculo: a cambio de su incondicionalidad petrolera, se les ha permitido expandir el peor islamismo radical con una impunidad y una complicidad total (Bin Laden, ex agente de la Cia, los Talibanes creados por la Cia, los servicios secretos pakistanís y el capital de Arabia Saudita, etc). En Palestina, Hamás fue apoyado descaradamente por Israel para hundir a la OLP laica. Fue Occidente quién sembró estas tempestades. Claro que esto no las excusa, pero sí que las explica.

Por eso es importante la actitud de Europa: en vez de esencialismos (que es la postura de Bush y la del Papa, aunque ambos la defiendan de diferente modo), es importante defender el relativismo formal capaz de admitir en su seno a un país como Turquía, a ayudarlo a entrar en el club, a potenciar los acercamientos de países como el Líbano, Síria e Irán, etc.

En fin, ésta es mi opinión, Joseba.

miércoles, septiembre 20, 2006

La metedura de pata del Papa.

Nuestro Papa ha metido la pata. No basta con tener buenas intenciones, parece decirnos el caso, también importa saber quién va a escuchar lo que se dice. Se presenta como sabio y erudito, y la calle tercermundista se le echa encima sin contemplaciones. Pensaba hablar desde el púlpito de la cátedra, y resulta que hablaba al montón desde la plaza del mundo, a las masas que nunca pisarán universidad alguna. ¡Curiosa amplificación del mensaje!

Dijo: “Muéstrame también lo que Mahoma ha traído de nuevo, y encontrarás sólo cosas malvadas e inhumanas, como su directiva de difundir por medio de la espada la fe que él predicaba”.

Claro, lo dijo Benedicto XVI pero citando al autor real de las palabras, un tal Manuel II Paleólogo (1350-1425), quién a su vez la pronunció ante un erudito persa musulmán con el que mantuvo doctos diálogos, probablemente en torno a 1391.

Por cierto, dato histórico: al emperador Manuel II Paleólogo le sucedió en la dignidad imperial su hijo Juan VIII; y tras él llegó el último emperador bizantino, Constantino XI, quien murió en combate en las murallas de su ciudad el 29 de mayo de 1453, el mismo día en que fue tomada por los turcos, poniendo punto y final al imperio.

Esto lo dijo el Papa en Ratisbona, en medio de un largo discurso en el que postulaba “un gran logos” dónde las culturas deben encontrar su espacio de diálogo.

Este Papa va de teólogo, mientras que el anterior iba de político. Lo malo es que es un teólogo de los que consideran que la razón moderna sólo puede sustentarse en la fe cristiana. Todo lo demás es “naufragio”. Al ser un gran teólogo –todo el mundo lo dice, y el discurso lo documenta– sabe cómo argumentar estas verdades. Pero en realidad, todos los monoteístas coinciden en que sólo hay un Dios con su “logos” particular, sea éste más o menos racional (en general, menos que más). Los demás “logos” no sirven, o son malos, o están equivocados, o son irracionales, o simplemente, no son ningún “logos”. Esta actitud “logo-esencialista” choca con los otros monoteístas, en este caso islámicos, que no se caracterizan precisamente por un “logo-esencialismo” demasiado sutil. Es la eterna pelea de gallos: mi dios es más verdadero que el tuyo, etc.

El anterior Papa era “político”: le importaba la forma, no el contenido. Era un Papa postmoderno y por eso tuvo el éxito mediático que tuvo y se granjeó tantas simpatías mundiales, como se demostró en su funeral. Y la forma es un asunto de estrategia, de equilibrios de poder, de estética, de lenguaje, que facilita la comunicación. El actual parece despreciar la actitud formalista y opta por la “esencialidad de los contenidos”, pues su gran preocupación y su lucha es contra el “relativismo”, el gran peligro de la actual sociedad formalista de Occidente que lo reduce todo a contenidos sin substancia. Ésta es su causa. Pero el gran peligro que corre es que al ser esencialista, inevitablemente choca con los demás “esencialistas” que también están contra la “decadencia del relativismo occidental” pero desde sus particulares “logos” y puntos de vista. Por ejemplo, los fundamentalistas islámicos. Ya le gustaría a Don Benedicto juntar todas estas esencias en un único “logos” unificador, como él postula, y hacer un gran frente mundial de la “esencialidad logoística”. Menos mal que por el mismo hecho de ser monoteístas, su razón de ser principal es pelearse entre ellos para imponer cada uno su verdadera y única razón.

Pues lo que digo, menuda metedura de pata.

Aunque tal vez no lo sea tanto, y haya aquí una cierta “chulería” teológica (es decir, ideológica) que busca reivindicar la “Racionalidad Cristiana de Occidente” frente a la “Irracionalidad Islámica de Oriente”. Así lo están sugeriendo algunos analistas sagaces. Es decir, practicar lo mismo que Bush hace a lo bestia, pero con los retorcidos e hipócritas lenguajes de la teología vaticanista. ¿Pero acaso no son ambas Esencialidades Monoteísticas (la cristiana y la islámica) igual de irracionales? Sólo falta que se sume a la pareja el Judaísmo para acabar de meternos a todos en el hoyo.

Lo que hace sospechar esta “chulería” es su insistencia en asociar Europa al Cristianismo. Dice en el mismo discurso de Ratisbona: “Considerado este encuentro (entre la fe bíblica y el interrogarse a nivel filosófico del pensamiento griego), no es sorprendente que el cristianismo, no osbtante su origen e importante desarrollo en Oriente, haya encontrado su huella histórica en Europa. Podemos expresarlo también al contrario: este encuentro, al que se une sucesivamente el patrimonio de Roma, ha creado Europa y permanece como fundamento de aquello que, con razón, se puede llamar Europa”. O sea que el fundamento de Europa es el cristianismo. Borra de un plumazo la Grecia presocrática, dónde nació la razón filosófica, la Roma pagana, el bizantinismo oriental, la escuela de traductores de Toledo, el aristotelismo islámico que trajo la razón helenística a la Cristiandad, el Renacimiento que bebió tanto de Oriente, así como la lucha heroica contra la Iglesia que la Ilustración, la ciencia, las vanguardias y los políticos laicos hicieron para construir la Europa moderna.

Para él, jamás Turquía podría entrar en Europa, ni por supuesto Líbano, ni ningún otro país del sur del Mediterráneo. Pero bueno, ¿no nació Europa en Tiro (Fenicia), no era una princesa hija del rey de esta ciudad, Agenor? ¿No fue raptada por Zeus y llevada a Creta, poseída allí por el dios y madre de tres personajes todos ellos levantinos: Minos, rey de Creta, Radamanto y Sarpedón, que fue rey de Licia, en Asia Menor? Para el papa Benedicto todo esto no existe, lo importante es la cohesión que la Iglesia Católica dio a Europa. A base de guerras de religión, claro, con sus “racionales logos” armados hasta los dientes.

Este Papa parece querer cargarse toda la política universalista de sus antecesores y poner a los cristianos de nuevo en una trinchera. Es el camino más directo al desastre. Si se sale mínimamente con la suya –y tal como está el patio, seguro que encuentra a sus voceros en las derechas emergentes europeas, tan ansiosas como están de esencialidades monoteísticas–, el final de la Religión Católica está a la vuelta de la esquina. Rendiría pues un gran servicio al mundo, aunque en su empeño se llevara no pocas vidas humanas.

Ante este panorama, nada más urgente que defender a países como el Líbano, cuna legendaria de Europa, símbolo vivo de la concordia de lo diferente, del “consenso contradictorio”, aún estando todos metidos en tan pequeño territorio. Su lucha por la supervivencia ante la irracionalidad militarizada de los “logos fanaticus” de Israel/Estados Unidos, sumada a la irracionalidad de los no menos fanáticos “logos geoestratégicus” de Irán y Siria, es en estos momentos única y heroica. Europa debería regresar a su tierra de origen, abrazar a su madre natural e integrar a este país en su seno, para protegerlo y convertirlo en modelo y en paradigma del futuro. Aunque antes, claro, debería el Líbano solucionar ciertas “cositas” interiores suyas…

viernes, septiembre 15, 2006

El elegante avestruz



Volví el otro día al Zoo. Cómo tengo la tarjeta de socio, puedo entrar cuando quiero durante todo el año. Un alivio poder visitarlo sin prisas, sin la obligación de tener que verlo todo. Esto último no se lo recomiendo a nadie: a la hora y media, ya no se distingue entre un guepardo y un canguro, y tanto te da ver cóndores que castores. Sobretodo a una cierta edad, pues me imagino que los niños tienen más cuerda y se cansan menos.

Me entretuve con los avestruces. Están junto a la entrada principal del Parque y me quedé maravillado contemplándolos. Lo que más choca es su porte femenino, por lo que sorprende que sea una ave que se escribe en masculino. ¡Parecen viejas damas de otra época, cubiertas de pieles astrosas y polvorientas, que les caen por los lados y les obligan a caminar con paso saltarín, balanceándose con una cadencia elegante y antigua! Quedé fascinado ante aquella visión inesperada. ¡Qué manera de caminar, con qué cadencia dudosa, entre tímida y coqueta! Pero de pronto, la vieja dama se para y se queda con la boca abierta, sus labios en pico, largos y duros, abiertos. Parada por un asombro, no se sabe cuál, los ojos excitados, tal vez sufre de hipertensión, aunque al cabo se cierran dejando la boca abierta, y te das cuenta que en realidad está echando una cabezadita. ¡Bendita señora! Aunque luego me entero que es macho: tiene las plumas negras.

Su cuello es largo y rugoso, casi de reptil, pero muy elegante, flexible y ondulado. Sus patas, nerviosas y huesudas, al ir desnudas la hacen aún más coqueta. ¡Qué animal más raro e intrigante! Parece que sea la primera vez que veo un avestruz.

Me entero luego que se ha convertido en un animal de cría, que empieza a haber granjas de avestruces por todo el mundo (sobretodo en Estados Unidos, aunque ya empieza a haberlas en España), pues de él se aprovecha todo: la piel (muy apreciada en las pasarelas, Armani la exhibe con asiduidad), las plumas, la carne, la grasa y las uñas (para pisapapeles, pues son muy duras). ¡Pobre avestruz! Sólo imaginarlo sin sus plumas me llena de indignación, ¡qué ignominia! Un animal tan noble que suele vivir, dejado en libertad, ¡entre 60 y 70 años! Con una dieta sana, libre y sin depredadores, igual llegaría a los cien. Los suelen matar a los 10 meses de edad, más tarde la carne ya es demasiado dura. ¡Qué disparate!

¿Porqué los humanos debemos alimentarnos de carne?, me pregunto ante estas crueles realidades. Patos, pollos, cerdos, ovejas, vacas… y ahora, avestruces. Y los canguros, que me olvidaba… Comprendo que cuando emergíamos como especie, necesitáramos ese plus en proteínas. La caza ha sido un arte y una necesidad durante miles y miles de años. No hace mucho descubrimos la ganadería y la matanza sistemática. Hasta llegar a la actual industria alimenticia. Pero ahora que ya somos urbanos, que nos hemos cepillado casi todos los bosques salvajes y las selvas retroceden año tras año, es un poco absurdo que todavía necesitemos matar a otros animales para alimentarnos. ¿Acaso somos caníbales? Estoy seguro que de aquí a doscientos años, pasaremos por tales: asesinos en serie de animales.

Ante esta realidad, las Corridas de Toros me parecen una antigualla noble y elegante, un anacronismo respetuoso y comprensivo, casi civilizado. Claro que deberán desaparecer, pero cuando eliminemos los mataderos –aunque puestos a hablar de matanzas, antes están las guerras por eliminar, creo, pues también los humanos somos animales a los que hay que respetar.

Pero no quería hablar de éso sino del avestruz. Lo estuve contemplando casi una media hora, fascinado por su inmovilidad. Apenas cambió de sitio. De vez en cuando hundía su pico entre las plumas, para rascarse, supongo. El cuello se giraba con elegancia, y sólo movía un poco el cuerpo, balanceando sus capas y ropajes, mientras sus piernas tiesas parecían temblar un poco. Al final me fui, pues tuve la impresión que con mi insistencia invadía su vida privada. Y para dejar paso a los niños y a las familias que se acercaban también asombradas pero con prisas.

Seguí paseando por el Parque, pero aquella primera impresión del avestruz se me quedó grabada en la mente. Pensé que no valía la pena continuar. ¿Acaso mis visitas estarían limitadas a un único animal?, me dije asustado. Bueno, para eso se hace uno socio. Vi la Cabra Hispánica frente a los avestruces. Sería el objetivo de mi próxima visita. Y es que encima de un peñasco, en una jaula que casi no lo parecía, algo escondido detrás de un arbusto, vislumbré a un Cabrón que me había echado el ojo. ¿Será Satanás?, pensé. No, era un Macho Cabrío español, de mucho cuidado, provisto de una inmensa barba y con unos cuernos de armas tomar. Lo saludé y me respondió con un resoplido.

- Hoy no –le dije.- Mejor quedamos la semana que viene.

No pareció muy convencido, pero al instante me ignoró.

¡Qué lujo!, pensé, tener a esos animales en tu propia ciudad, poderlos visitar cada día si quieres, charlar con ellos y descifrar sus pensamientos. Ese mismo Cabrón, ¿qué estaría pensando?... Pero lo dejo para otro día. Hoy me quedo con el avestruz. Con “ella” en el recuerdo tengo más que suficiente.

lunes, septiembre 04, 2006

La obsesión iraní.



Me gustaría, querido bloguero, tratar este tema aún sabiendo lo espinoso que es, sobretodo porque los profanos que contemplamos el panorama desde la barrera, poco sabemos de los entresijos y los tejemenejes que se llevan sus protagonistas y muy en especial los llamados “fontaneros” que se mueven por entre esos turbios vasos comunicantes que son los denominados “servicios secretos de inteligencia”.

Resulta curiosa esta obsesión de las élites americanas conservadoras hacia este país, al que diabolizan por encima de otros de la zona mucho más peligrosos e impresentables desde el punto de vista de los derechos humanos. Me refiero, por ejemplo, a Pakistán o a Arabia Saudí, grandes aliados de EEUU, los cuales son, han sido y serán siendo, con el mayor descaro, los principales financieros de todo el extremismo islámico más cerril y peligroso en el mundo entero. ¿De dónde ha salido el dinero para pagar las miles y miles de mezquitas construídas en todos los países del mundo, y muy en especial en los musulmanes, sus escuelas coránicas, así como sus libros de texto impresentables? Que se lo pregunten a los turcos, o a los marroquís, o a cualquier país de la zona. ¿De dónde sale el dinero que financia a la resistencia irakí? ¿Acaso no hay millones y millones de dólares invertidos allí? Todo apunta a Arabia Saudí, verdadero santuario del más retrógrada pensamiento integrista islámico. Un país feudal que vive bajo una dictadura cerril y trasnochada.

Irán es una incongruencia y una singularidad que molesta a todo el mundo. A los sunís, porque con sus aberturas sociales incipientes, pone en cuestión los sistemas políticos dictatoriales de estos países. A los americanos y a los israelitas, porque son un ejemplo viable de un sistema alternativo que ha crecido aún estando en contra de su dictámen.

Desde luego, las facetas más fascistas y fanáticas del régimen iraní son tan reprobables como la de los demás países citados. Pero junto a éstas, hay otros aspectos que singularizan el caso y lo hacen interesante, sobretodo en sus momentos de apertura desgraciadamente abortados por unos y otros, desde dentro y desde fuera.

De entrada, el shiísmo tiene una relación con el “Libro” distinta a los sunitas: abierta, de modo que sus intérpretes pueden adaptarlo a la modernidad. Algo que contrasta con la actitud suní más intransigente, para la que el Libro es intocable, de modo que unas indicaciones pensadas para la Edad Media deben ser igualmente válidas para el siglo XXI. Eso conlleva unas implicaciones considerables: en Irán, el 60% de los estudiantes universitarios son del sexo femenino. Algo insólito en Arabia y otros países árabes. Las mujeres pueden conducir, fumar, casarse, divorciarse, andar solas por las calles, van al fútbol, entran en bares y restaurantes... Son médicas, abogadas y políticos. Al menos, así lo he visto yo entre los chiítas del Líbano. En Irán hay elecciones, aunque éstas estén trucadas, especialmente cuando la balanza se inclina del lado de los retrógradas.

Existe además en este país una cierta clase media incipiente, formada por tenderos, comerciantes, hombres de negocios, estudiantes, artistas y profesionales liberales, que está profundamente occidentalizada en los aspectos relativos a las costumbres, a la abertura al mundo y a los sistemas nuevos de comunicación. Esta clase, que dispone de una todavía escasa relación con el poder, busca básicamente acercarse a Europa, entrar en el mundo de los intercambios y del comercio, abrir el país al negocio turístico y a la influencia extranjera, en fin, apuesta por la modernización en sus facetas más positivas. Síntoma de esta realidad es el cine que nos llega de Irán, premiado en tantos certámenes europeos, los trabajos de sus artistas, pintores, dibujantes, escritores…, que se abren paso en los mercados mundiales y que tanto recuerdan momentos como los vividos en España, en los últimos años de la dictadura, cuando parte de la población luchaba por salirse del franquismo y entrar en el mundo moderno.

Un país que hizo su revolución nacional –se sacó de encima al títere de los EEUU en la zona, y nacionalizó su máximo bien, el petróleo– basándose en las únicas fuerzas que han sido capaces hasta ahora de encararse con el imperio: el fanatismo religioso. Que aguantó una de las peores guerras del siglo XX, atacados por un Irack que tuvo todo el beneplácito y el apoyo de Occidente. Y un país que estuvo a punto de dar un salto cualitativo con sus políticos reformistas, apoyados por los sectores jóvenes y progresistas de la sociedad. ¿Por qué en aquel momento fueron sistemáticamente rechazados por EEUU, cuando había la posibilidad de ayudar a estos sectores abiertos al cambio, situando Irán en un lugar cercano a la Turquía actual, igualmente gobernada por un partido islámico moderado? Durante la crisis de Afganistán, mostró signos de colaboración clarísismos, y en los inicios de la invasión de Irack, se vio que era el único que podía estabilizar la nueva realidad chií de este país destrozado. Incluso en Líbano, Herbolá mostró en un momento dado claros indicios de integrarse en la vida política del país, entrando en el parlamento, aceptando el sistema representativo, y participando de los negocios turísticos y comerciales que empezaban a despuntar allí.

Como respuesta a todos estos síntomas y posibilidades, EEUU optó por la diabolización y lo metió en su “eje del mal”. ¿Por qué? Los resultados son claros: refuerzo de las tendencias más intransigentes y retrógradas, un nuevo primer ministro que se llena la boca de retórica inflamable e impresentable, un intervencionismo que defiende sus intereses hegemónicos en Irack y Líbano, una escalada de amenazas absurdas, etc. Es obvio que el único camino posible que nosotros, como europeos, podemos imaginar es que Irán entre en una fase democrática de verdad, rebaje sus pretensiones de convertirse en una fuerza regional agresiva e intervencionista, acepte el juego de la interdependencia entre países y poderes, acate las decisiones internacionales y acabe sumándose a un papel parecido al de Turquía, que pretende consolidarse como país puntero de los negocios entre Oriente y Occidente, y que busca sobretodo formar parte del engranaje europeo.

(Puerta de las Naciones, Persépolis)

Pero para conseguir estos objetivos, la táctica diabolizadora de los EEUU, cuya principal receta es “atacar y hacer retroceder el país unos cuantos años atrás”, no es precisamente la más idonea. Muy al contrario, es una táctica perversa, injusta, cruel, irracional y que sólo sirve a unos intereses particulares que de tan particulares y egoístas que son, ni siquiera son abiertamente explícitables: la industria armamentística y el monopolio del petroleo. Generar el caos es la táctica de los neocons americanos. Pero hacerlo en un país como Irán, con posibilidades claras de evolucionar hacia posturas como las indicadas, es no sólo jugar con fuego, es jugar a destruir el mundo. Y para los europeos, es incendiar nuestras fronteras y hacernos retroceder veinte o cincuenta años en nuestras posibilidades de expandir pacífica y democratizadora nuestros sistemas sociales y políticos, así como nuestros intereses económicos.

En fin, simples reflexiones que me parecen de una obviedad tan fragante como urgente de ser tratada.

miércoles, agosto 30, 2006

Reflexiones sobre el Líbano a finales de agosto.


Querido bloguero, ha pasado agosto y la guerra del Líbano parece que ha llegado a su fin. Sin embargo, el suelo de aquel frágil país sigue temblando aún, no sólo de indignación, sino también convulsionado por el terrible panorama de destrucción que han dejado tras si los bombardeos israelíes.

La realidad de la guerra muestra sus efectos y el país entero debe acomodarse a una agenda que le ha sido impuesta de improviso y que desde luego no figuraba en sus previsiones. Creo que hemos sido testigos una vez más de esta nueva estrategia inventada por los ideólogos de la ultraderecha americana consistente en “crear nuevas realidades”, tirando por la borda los equilibrios y las componendas habituales que solían mediar en los conflictos. Es decir, “crear nuevos escenarios por la vía de la imposición militar y los hechos consumados”.

Se trata de una estrategia de corte evidentemente imperialista que se pretende de largo alcance, muy defendida por los llamados “ideólogos neocons”, y que postula la acción directa y decidida de “hacer historia”, dejando para los demás las labores de interpretarla, de adaptarse a los nuevos escenarios, de cura de las heridas, etc. Así, el poderío militar americano, teóricamente imbatible, sería el encargado de abrir las nuevas realidades reventando las situaciones enquistadas de bloqueo a su expansión estratégica (Irack, Siria, Irán…) mientras sus aliados sólo medianamente militarizados (Europa, Japón, Canadá, Australia…) serían los encargados de la labor secundaria de asistencia post-traumática.

A esta estrategia, hasta ahora practicada por los EEUU, se ha adherido Israel con su última campaña en el Líbano, así como en sus tácticas de acoso y derribo de la sociedad palestina. Una muy peligrosa decisión del estado judío, porque su situación geográfica la convierte en agudísima y a la vez en fragilísima punta de lanza de los ideólogos imperiales americanos.

¿Se ha dado cuenta la sociedad civil israelí de la terrible situación en que ha dejado a su país vecino, el Líbano, con el que tiene más puntos de contacto y más posibilidades, a corto y largo plazo, de entablar relaciones provechosas y normales de vecindad? Es como si los americanos, enfadados porque entran tantos inmigrantes ilegales por las fronteras de Méjico, decidieran un día bombardear a este país dejándolo arruinado y en total bancarrota. Por muy agresivas y violentas que sean las mafias fronterizas, me extrañaría que el gobierno de los EEUU decidiera un día declarar una guerra total de destrucción a Méjico.

Lo mismo se podría decir respecto a los palestinos. A no ser que no exista, por parte israelí, voluntad alguna de llegar un día a mantener mínimas relaciones de buena vecindad con sus vecinos más inmediatos.

Es decir, Israel ha querido actuar con idéntico lenguaje al de su gran valedor, los EEUU, sin tener en cuenta que las probabilidades de éxito de esta estrategia radical no están en absoluto garantizadas, al menos a corto plazo. Y para los países y sociedades implicados y cercanos a los escenarios cambiantes, es decir, los que necesitan ser “dinamitados y recompuestos” según las doctrinas del expansionismo global, hablar de “corto plazo” es hablar de guerra, destrucción y muerte. Puede que a largo plazo las tesis imperiales globalizantes acaben ganando la partida, aunque es posible que para aquel entonces sean otros poderes regionales los que se aprovechen de los resultados. Pero los pueblos y países situados en las “zonas de cambio” deberán sufrir por ello los azotes más cruentos de la guerra.

Ridículo para Israel: cuando existan nuevas fuentes de energía substitutorias del petroleo (esperemos que ello ocurra pronto y sean libres y baratas), su enroque geoestratégico ya no tendrá ningún sentido y, cómo los demás países del Mediterráneo, deberá contentarse en vivir básicamente del turismo –si es que en aquel entonces queda en pie alguna piedra por enseñar y algún judío para hacer de guía…

El peligro de la estrategia neoconservadora americana es que se lleve con ella a varias generaciones de sociedades culturalmente avanzadas. ¿Será capaz de resistir Europa las consecuencias tremendas de esta estrategia delirante? ¿Cuántas generaciones deberán pasar para que los odios de las poblaciones más afectadas entren en su declive? ¿Aguantará muchas décadas más Israel su conversión en un estado militarizado? ¿De qué manera se podrán plantear, en estos escenarios casi apocalípticos, los urgentes problemas de supervivencia de la especie en el planeta? Preguntas que requerirían rápidas respuestas.

martes, agosto 22, 2006

La caída en picado del pasajero de avión.


Me acuerdo de niño cuando los aviones de línea eran caros y escasos, y se trataba al pasajero como si fuera un privilegiado al que se debía agajasar lo máximo posible. Supongo que la razón era más que nada para vencer el miedo natural a volar de la gente: gracias a un trato mimoso, se convencía a los que tenían que viajar que lo hicieran en avión. Más peligroso, pero más rápido y, sobretodo, un lujo.

Luego las líneas aereas se fueron consolidando, desaparecieron las líneas marítimas regulares, y volar se convirtió en habitual. El trato de mimo y privilegio se mantuvo, aunque ya rebajado por los primeros síntomas de normalización. El plástico empezó a substituir a los metales y al crital, y la comida bajó unos cuantos grados de calidad.

Ya sabemos lo que ha ocurrido en los últimos años: profusión de compañías de bajo coste, gran pelea por bajar precios y eliminación de todas las chucherías ofrecidas a los pasajeros (sólo se mantienen, rebajadas a lo estándar plastificado, para los billetes de primera clase). Muchas compañías ya no reservan asiento, se entra en los aviones como en un autobús, y los azafatos y azafatas nos tratan con alegre desparpajo y familiaridad, por no decir con el mayor descaro.

Pero la degradación en el trato hacia el pasajero de avión no sólo viene de las compañías. La elevaron a su máximo los terroristas del 11-S, que no dudaron en estrellarse contra las torres gemelas, importándoles un bledo la vida de los pasajeros así com las propias. Ante tamaña atrocidad, los estados, sobretodo los que están en “guerra contra el terrorismo”, no tardaron en sumarse a la campaña. Y así, para responder publicitariamente a los atentados o a las amenazas de ellos, no dudan en servirse de los pobres pasajeros de avión, tratándolos como a ganado a los que hay que martirizar siempre un poquito más. He oído relatos de viajeros que han volado estos últimos días, especialmente de aeropuertos británicos, y sus relatos son absurdos y kafkianos.

Otro síntoma de esta caída en picado de la condición del pasajero de avión, es la huelga de empleados del aeropuerto de Barcelona en plena campaña turística de agosto: miles de pasajeros quedaron abandonados en los fríos halls, muchos perdieron los vuelos, sus escasas vacaciones y, además, se quedaron sin maletas. A ninguno de los empleados se les ocurrió que con su protesta estaban hundiendo el verano a tantos usuarios. ¿Y qué?, debieron pensar, ¿acaso no son pasajeros de avión?

Sí, en tan sólo treinta o cuarenta años, constato con horror cómo se ha pasado del tacto mimoso al trato degradante. ¿ A qué se debe esta falta de respeto hacia el pasajero de avión? ¿Qué han hecho para merecer este trato? ¿Será un síntoma determinante de los nuevos tiempos que corren o se avecinan? ¿Un ejemplo o una consecuencia más de la masificación mundial?

El rico y el moderno antes viajaba y se movía mucho. Era el prototipo del “sportman” y se vanagloriaba de serlo. Ahora, viaja el proletariado: el turistico y el migratorio. Los ricos y poderosos se quedan en casa. Como máximo, se desplazan en sus yates o en sus aviones privados. Ahí está el lujo. Para las velocidades y las comunicaciones, ya está el Internet y la videoconferencia.

¿Quién querrá viajar en avión? Los titiriteros cómo yo hace tiempo que substituímos la furgoneta por el avión (lo que era un indicio de por dónde irían los tiros), y me imagino perfectamente a los futuros teatreros del mañana, los dedicados a los “bolos de batalla”, decirse entre ellos:

- ¿A dónde vas de bolo mañana?

- Yo a Singapur.

- Yo lo tengo en Hongkong, y pasado mañana en Ciudad del Cabo.

Mientras que la compañía de mayor éxito y con el caché más alto, dirá:

- Yo en la vuelta de la esquina, en la parroquia del barrio.

Seguro, seguro que será así…

lunes, agosto 21, 2006

El Rey León.


Cuando lo ves en el Zoo, parece un rey destronado. Y sin embargo, ¡qué porte! ¡Qué rostro de majestad e imperio! ¡Qué serenidad dura e indiferente! ¡Qué anchura de frente regia y magna!

Encerrado en su espacio, a una distancia considerable del público, lejos de los cacahuetes y de las burlas humanas, el León parece aburrido. En efecto, su máxima actividad es el bostezo, que practica constantemente en cuanto abre los ojos. Duerme casi todo el día y sólo se digna levantar la cabeza en contadas excepciones. Ése es el momento esperado por padres, madres y niños, o mejor dicho, por sus cámaras, que se ponen en guardia en cuanto ven el menor movimiento. Los más listos lo intuyen, y disparan al acto, pues adivinan que las ocasiones son pocas.

Sin embargo, y a pesar de esta apariencia de languidez y aburrimiento, sospecho que el León es el más feliz de los habitantes del Parque. De entrada, no tiene que ir a cazar –le dan la comida dos veces al día–, lo que ya es un primer alivio para él. Todo el mundo sabe que es la Leona la encargada de buscar alimento, y que el macho participa casi a regañadientes. ¿Por qué tiene que hacerlo? ¿No es el Rey? ¿Acaso no basta con el porte, con disponer de una melena tan vistosa? No, el León ejerce su cargo con vocación, y es en el Zoo dónde mejor se expresa su leonidad regia.

Además, de todos los animales, creo que es el León el que tiene más justificado su encierre. No por haber hecho nada malo en concreto, pues la mayoría de los leones que habitan en los parques zoológicos de las ciudades suelen ser buenas personas y no tienen cuentas pendientes con la justicia, ni la divina, ni la humana ni la animal. No, su castigo, si de castigo se puede hablar, es por el símbolo que representan: el poder regio, la monarquía. Ponerlo en el Zoo es encajarlo en una constitución. ¿Les molesta eso? No lo creo: se vive bien, el suelto no es malo, no se pega golpe y se mantienen las distinciones. Es desde el lado del Símbolo dónde pueden sentir escozor, o mejor dicho, nostalgia. Pero los humanos han aprendido, a lo largo de los siglos, que mejor es tenerlo en una jaula, aunque ésa sea dorada. Qué luzca su porte, sí, entre cuatro paredes.

Por último, y para acabar de ensalzar la figura del Rey León, nada mejor que ver lo que ocurre cuando se la exhibe –o se la exhibía, pues creo que ya no está permitido– en el circo. Lo he visto varias veces, en directo y por la televisión. El domador, disfrazado de Tarzán, busca siempre lo imposible: ser él el Rey, destronando al que por ley natural lo es. Recuerdo que su figura, heroica entre las fieras, jamás alcanzaba la realeza que pretendía. Era como si un domador simio pretendiera ser hombre domando a los humanos. Podía alardear de valentía, y eso nadie se lo discute, y de aún muchos más atributos todos ellos dignos y meritorios (gracia, maña, arte, astucia, picardía, tesón, mano izquierda, voluntad, heroísmo, elegancia, etc) pero jamás el brillo de la corona pasaba del león a su cabeza. Daba la sensación de que las fieras obedecían por educación, como lo hacen los reyes coronados cuando asisten a desfiles, bodas e inauguraciones, para no dejar en ridículo a quiénes les dan de comer, actuando con cariño incluso hacia el domador, por ejemplo dejándole poner la cabeza en su boca, sin comérsela, pues si algo sabe el león es que por mucho que el otro lo pretenda, la corona no se la quita nadie. Pues la corona es él.

viernes, agosto 18, 2006

Visita al Zoo


He aprovechado que estoy en Barcelona durante el mes de agosto para visitar un lugar entrañable de la ciudad: el Zoo. Un lugar que conozco desde niño y que con una cierta regularidad he ido visitando, de modo que los cambios y tranformaciones que ha sufrido con los años, no constituyen para mi una excesiva novedad. Y, sin embargo, cada vez que voy lo encuentro cambiado y, sobretodo, más “deshumanizado” o, dicho en otras palabras, más “animalizado”. Me explico.

Sabido es que cualquier Zoo en cualquier ciudad del mundo se configura como un espacio limítrofe donde la especie humana es puesta lado a lado con algunas de las demás especies animales del planeta. Cuando empezó esta costumbre, por allá el siglo XVIII y XIX, supongo, la distancia que había entre uno y otro lado era abismal: los humanos, con sus vestidos elegantes de la época, pasaban con una altanería irreductible junto a las jaulas donde las fieras salvajes eran exhibidas como una atracción singular de exotismo existencial sobre la Tierra. En esta línea hay que situar la exhibición de algunos indígenes humanos “cazados” en países no civilizados (indios de la Patagonia, negros de Africa, etc) expuestos en los zoos junto a las fieras habituales. Es decir, la distancia civilizacional entre los visitantes y los seres expuestos era grande, al menos visto desde la perspectiva de cualquier observador imparcial perteneciente, como es lógico, a la especie humana del bando de los civilizados.

El darwinismo creó cierta confusión y hubo muchos chistes y juegos de imágenes sobre la cercanía entre nosotros y los simios. Pero por mucho que en algunos lugares pusieran sombreros, pantalones y falditas a los monos, la distancia entre unos y otros siguió siendo grande.

Pues bien, es esta distancia, que durante todo el siglo XX se ha mantenido más o menos inmutable, la que he visto tambalearse en mis últimas visitas al Zoo. Y no porque de pronto se haya expandido una conciencia de aproximación humana hacia las otras especies, en absoluto, sino por un simple fenómeno de “nivelación de las diferencias” o de “eliminación de las distancias” que se ha producido de un modo espontáneo y natural.

Tiene que ver, desde luego y en primer lugar, con la masificacion global de nuestras actuales culturas urbanas, que ha rebajado hasta límites increíbles los atributos de distinción de los humanos en general: atuendos cada vez más deshinibidos, pantalón corto generalizado, calzado playero, lenguaje desacomplejado, marcada impudicia, convivencia familiar relajada y, sobretodo, esa gran novedad que constituye la incorporación de un tercer ojo captador de imágenes, fijas o móviles, que se encarga de retener en sus retinas digitales lo que se visita, aliviando así a los dos ojos habituales de la cara, los cuales se contentan en ver, con perezosa indiferencia, lo secundario y anecdótico del lugar.

El segundo factor de deshumanización o animalización de los Zoos debe buscarse en este tremendo laminado que la cultura de la masificación ha hecho y sigue haciendo con éxito creciente sobre la identidad de las personas, cuyos yoes o egos quedan reducidos a un mínimo común denominador bastante estándar de la especie, muy lejos de los fatuos y engreídos egos antiguos, los que se paseaban con sombrero de copa y largos vestidos vistosos, cada uno de los cuales se creía o era portador de grandísimos atributos. Incluso el peso y el grosor de los egos de los ricos y poderosos actuales no difieren demasiado de los de la media estándar mundial, pues todos ellos han vivido y se han alimentado, y aun más que otros, de la televisión y otras chucherías acanallantes, bollicaos y donuts incluídos.

La forma por un lado (atuendos, zapatillas, gorras deportivas, lenguaje parco, convivencia deshinibida, familia relajada….) y el contenido por el otro (egos laminados y miniaturizados por la modernidad) constituyen, creo yo, la causa de una deshumanización galopante que en las calles no siempre es fácil de advertir, pero que en un lugar como el Zoo, destaca con flagrante evidencia. En los actuales Parques Zoológicos, la distancia entre animales humanos y otros animales queda reducida de una manera drástica como jamás lo había visto yo en ningún otro lugar. Por eso, en la euforia de esta constatación tan extraordinaria, me he atrevido a hablar de una “animalización creciente” de los Zoos, no porque los animales habituales sean más animales, sino porque los humanos se han acercado a sus hermanos planetarios a grados increíbles de cercanía. Es decir, se han “animalizado” en un claro proceso de acercamiento y de hermandad, desde luego inconsciente, que auguro como uno de los cambios más importantes del próximo siglo.

¿Para bien o para mal? Dado mi natural optimismo y mi fe incondicional en el futuro de la especie humana, sin duda para bien, mal pese a los agoreros. He aquí alguna de las razones:

- una miniaturización de los egos no deja de ser un requisito indispensable para poder pasar de una cultura de la Afirmación Impositiva de grandes egos a otra de Abertura al Otro, a base de egos más pequeños. Si, ya sé que entonces está el peligro del populismo, pues la teoría dice que egos pequeños son fáciles de manipular, pero últimamente me estoy dando cuenta de que esto no tiene por qué ser así: la masa de egos empequeñecidos es capaz de poner más sentido común, en sus decisiones colectivas, que minorías selectas de grandes yoes hiperdesarrollados. Pero en fin, me limito a una primera constatación, sin entrar en las disquisiciones resultantes.

- la “animalización” de la especie humana es un primer paso indispensable para que, de una vez por todas, reconozcamos nuestra condición animal, es decir, que somos básicamente animales, ocupando un lugar en este planeta muy cercano al de los demás animales que son nuestros hermanos biológicos. Creo que esta conciencia de animalidad es indispensable para llegar a alcanzar un día una conciencia planetaria, que nos permita desarrollar procesos de gobierno mundial, políticas de sostenibilidad, etc.

Para hoy, bastan estas dos razones. Suficientes, creo, para justificar mi optimismo así como mi empeño por acudir al Zoológico de vez en cuando. Tanta es mi ilusión al respecto, que no he dudado en sacarme el carnet de socio del Zoo de mi ciudad, de modo que tengo acceso gratuito durante un año al mismo. Un privilegio que espero hacer partícipe a los queridos blogueros que siguen, con fidelidad inquebrantable, las páginas de este blog.

viernes, agosto 11, 2006

La nueva campaña terrorista o el márketing fascista.

Parece ser que es éste un verano de campañas: la militar en Líbano, la de los incendios forestales en Galicia, la de los trabajadores de Iberia en el aeropuerto de Barcelona, y ahora la de los terroristas que iban a explotar líquidos en unos aviones que volaban de Gran Bretaña a Estados Unidos.

De todas ellas hay de qué ocuparse y preocuparse, pero sobre la última me gustaría explayarme ante el tamaño de la misma.

Sorprende precisamente el tamaño de la campaña, pues por suerte pudo detenerse el cometido terrorista de la misma, que no hubiera sido de menor envergadura. ¿Por qué precisamente en pleno mes de agosto, cuando los aviones y los aeropuertos están en sus máximos, los poderes policiales, bien aconsejados por sus gobiernos correspondientes, han lanzado esta campaña de pánico, proclamanado a viento y platillo los peligros de los que nos han salvado? ¿No es propio de los servicios secretos de inteligencia actuar desde el secreto y la inteligencia? Podrían haber atajado el problema y resolver el asunto con más discreción y diligencia. Así se hizo en otras ocasiones, por ejemplo cuando lo del famoso zapato explosivo.

Resulta muy sospechoso que justo en el momento en que las opiniones públicas occidentales empiezan a enfrentarse a sus gobiernos por el bochornoso apoyo a la campaña estival israelita en Líbano y Gaza, lancen su campaña de acoso al terrorista, lo que permite al gran estratega Bush extrapolar los hechos y hablar de la lucha contra los ”fascistas islámicos”, guiñando un ojo a sus amigos de Israel, quiénes por elemental regla de tres deben enfrentarse también a los mismos fascismos.

¿Pero de qué fascismos habla Bush? Aquí los únicos fascistas son los que pueden permitírselo, es decir, los que disponen del poderío para serlo. Pues por muy democrático que sea Israel, su guerra contra los Palestinos es una guerra fascista, y a su ataque al Líbano le corresponde el mismo nombre.

Esta campaña mediática contra el terrorismo huele a chamusquina. No digo que no existan unos locos capaces de hacer las barbaridades publicitadas por la prensa del mundo (por cierto, que con tanta publicidad, los voluntarios a mezclar líquidos van a multiplicarse como ratas), pero una operación mediática tan bien concertada sobre la desactivación de los líquidos hace pensar que hay mucho “márketing fascista” por en medio.

Ya sabemos la propensión al márketing que tienen hoy los actuales gobernantes mundiales. Los de Al Queda, que estudiaron en la misma escuela, son también unos expertos en el tema. Ambos extremos se apoyan y se necesitan, y ambos lo saben perfectamente. De modo que si una operación de unos sale mal, los otros ya se encargan de publicitarla aunque sea en negativo, recalcando el fracaso de la misma. Así ambos avanzan y se sustentan mútuamente en sus tácticas de márketing, a costa de la vida de unos cuantos miles de civiles que para los dos bandos no valen nada.

Por eso huele a chamusquina la actual campaña antiterrorista, pues ayuda por un igual a los dos bandos a sustentar sus posiciones extremas y nihilistas.

Israel y sus delirios.

Sigo, querido bloguero, con el tema ese de la destrucción del Líbano que acapara la actualidad y las conciencias aun despiertas de Europa.

La situación es la que sigue: todos nos extrañamos de que un país democrático pueda recurrir a las matanzas indiscrimanadas de inocentes (con este terrible alto porcentaje de niños en el cómputo) y al derribo planificado de infrastructuras civiles, pero los defensores de Israel lo justifican porque están en guerra, y en la guerra, por lo visto, todo vale. Esto lleva a la indignación de los que todavía piensan que en el mundo hay un futuro distinto a la simple militarización del planeta. A los más motivados emocionalmente en el conflicto, ansiosos de responder con la misma moneda y de participar ellos también en la matanza, lleva al terrorismo.

Tras leer muchos comentarios, me parece que el fondo de la cuestión se halla en el tipo de estrategia seguida por el estado de Israel desde su fundación, basada en el acoso y en la guerra. Tras el fin de la segunda guerra mundial, el sionismo se consolidó como un movimiento fundacional necesitado de tierras dónde instalarse, uniendo los principios de defensa con los de conquista. Se defiende conquistando, se conquista para defenderse. La ocupación de tierras se legaliza por el principio de los hechos consumados tras aplicar la ley del más fuerte. Si eso no funciona “a las buenas”, se consigue “a las malas”. Esta fusión entre el discurso defensivo y el discurso guerrero es lo que constituye la esencia de la estrategia israelita. Algo que se explica por las terribles circunstancias que generaron la creación del estado de Israel. Que las naciones de Europa se sacaran el problema de encima trasladándolo a Palestina, es un hecho consumado del que es imposible a estas alturas decir nada.

Todo movimiento fundacional parte de un mito, e Israel lo tenía bien servido: volver a la Tierra Prometida e instalarse de nuevo en Jerusalem tras dos mil años de ausencia. Que hubiera por allí habitantes y propietarios era un detalle que no debería ser obstáculo a la gran misión. Se comprende que con esta fuerza fundacional del mito que la sustentaba, más la experiencia del Holocausto, Israel naciera con una energía imparable.

Pero cuando uno llega a un sitio y quiere instalarse en él para prosperar y tener una vida agradable, lo propio es llevarse bien con los vecinos. Sin embargo, resulta que los vecinos eran los dueños de las tierras que ellos querían para si, y por lo tanto, nada de relaciones vecinales. Y lo que al principio fue un problema secundario de minucias resuelto con decididas artimañas, se fue convirtiendo en un problema cada vez mayor.

Un problema irresoluble porque en ningún momento Israel puso en cuestión su estrategia de acoso y ocupación. Lo confirma el hecho de que en todos los casos que han habido de tranquilidad y cese el fuego con los palestinos, en vez de aprovecharlos para sentar mínimas bases de encuentro, los israelitas han roto sistemáticamente las treguas, con gestos represivos exagerados que volvían a desencadenar la dinámica de acción y reacción.

Si buscaran realmente soluciones de verdad, ¿por qué ensañarse con la población civil palestina, y ahora con la libanesa y su precario estado, cuya mayoría no comparte los odios de los grupos extremistas? Todo el mundo sabe que el terrorismo no se vence con represiones ciegas y generalizadas, sino con soluciones policiales y políticas combinadas. Pero con su estrategia de acoso sistemático, el resultado no puede ser más que aumentar el volumen popular del odio, incorporando a muchas personas que antes eran críticas con los extremistas.

Por ejemplo, hubieran podido hacer una intervención quirúrgica contra Herbolá, que hubiera encontrado la neutralidad de las demás facciones libanesas y así congraciarse de alguna manera con el movimiento popular antisirio que ha surgido espontáneamente en los últimos tiempos. Pero eso, por lo visto, les interesaba poco. La opinión de los libaneses es un cero a la izquierda. Han optado por la brocha gorda, por la pura lógica conquistadora, expansiva y militarista, que desprecia a todos sus vecinos, cuyas vidas no valen nada.

Tal vez se buscaban resultados estratégicos muy bien calculados por los analistas, pensando en Irán como foco del problema, pero la realidad sorprende siempre a los delirantes. Herbollá es un partido libanés y sus milicianos gente arraigada a la tierra que defienden. Nacidos para defenderse y atacar al invasor israelí, han aprendido muy bien de sus derrotas y saben cómo enfrentarse a un enemigo superior. Su gran baza es el fanatismo religioso, que les hace perder el miedo a la muerte.

El resultado es que en la práctica y en el día a día, Israel no hace más que rodearse de una marea demográfica de odio que ven a Israel como un estado anómalo, aborrecible y criminal. ¿Es esto una táctica inteligente? Lo es sólo si se parte de una única premisa: lo importante es la guerra, pues así conquistamos nuevos territorios y consolidamos los que ya hemos conquistado. ¿Pero acaso pretenden conquistar el Líbano? Saben que no se les permitiría. ¿Entonces por qué enemistarse con todo el país entero, que será siempre un país vecino, el más próximo y avanzado de la zona? ¿Sentían talvez celos de su florecimiento turístico justo cuando éste empezaba a despuntar? No hay que menospreciar este último factor.

Seguramente buscan resultados a largo plazo, pensando que en cincuenta o setenta años, Israel será dueño de todo Oriente Medio, tras haber aplastado cualquier resistencia a su alrededor. Los americanos, por su parte, allanan el terreno con sus intervenciones en la periferia. Pero creo que esto es “soñar tortillas”, como decimos en catalán. A largo plazo, Israel tiene las de perder, por varios motivos: 1- por demografía, pues los países árabes se multiplican mucho más, 2- por acumulación del odio: al cruzar los umbrales de lo soportable, los odios acumulados generan movimientos súbitos que nadie puede prever, así como grupos guerrilleros que no temen la muerte, 3- por cambios en el equilibrio mundial de fuerzas: nada asegura la perennidad de la supremacía israelita-americana, 4- por acanallamiento moral: convertirse en un país fuera de la ley es cada vez más difícil e insoportable en un mundo interdependiente, 5- por enardecimiento de las poblaciones árabes periféricas, convenientemente excitadas por la inteligente estrategia americana en la zona (Irak, etc), empeñada en sumergirlas en el caos.

Una postura así no busca soluciones. La única solución para ellos es que nadie se les enfrente, que haya sumisión total de los vecinos, de los enemigos y de los amigos que ven con ojos críticos su acción. ¿Puede eso triunfar a la larga?

Su último delirio es caer en el juego de las estrategias regionales: lo iniciaron los EEUU en Irak, con los resultados catastróficos bien conocidos por todos. Juegan a ello igualmente los dirigentes iraníes y los burdos servicios secretos sirios, empeñados ambos en su supervivencia. Tambien Hamás y Herbolá se han dejado arrastrar por esas ilusiones. El juego consiste en pensar que es posible cambiar países, poderes y equilibrios regionales desde los despachos de los estrategas y los analistas, a bombazos y a base de emocionales conspiraciones suicidas, o con la ayuda de los satélites y los misiles. Al adoptar esta línea, Israel deja de ser un país arraigado en la región (es decir, solidario con sus vecinos) y se convierte en un ente extraño a ella (lo mismo, por cierto, que le puede pasar a Herbolá, al ponerse tan descaradamente bajo la órbita de Irán, aunque su matirio en el campo de batalla puede mitigar este peligro). ¿Busca así Israel consolidarse? Cuando más se mueva y alardee de músculos, más pegados tendrá a las terroristas que se arriman a su cuerpo para morir juntos. Es como si quisiera sacarse los moscones de encima enbadurnándose de mieda.

Así parece avanzar Israel: rodeándose de enemigos que le siguen con odio mortal. Como tienen la bomba atómica, pueden morir matando. ¿Es éste su destino? ¿A dónde les llevará su delirio?