viernes, abril 07, 2006

ESPAÑA: LAS PARTES Y EL TODO

Querido bloguero, me ha parecido interesante tratar este tema de la relación del todo y las partes que ha centrado últimamente la información política de España. Ya sé que es una temática algo sobada, pero no he podido evitar que en el retablo de este blog salgan a relucir estas observaciones. En fin, me acojo a mi condición titiritera para darme el permiso a manipular títeres e ideas con un mínimo indispensable de sonrojo.

Parte esta reflexión de un primer abordaje sobre los caminos de la globalización, que me parecen ser dos: los que buscan la uniformización de las partes en aras a una mayor interconexión para la fluidez de los negocios, y los que buscan dicha interconexión desde una relativa aceptación de las diferencias en las partes. No entramos aquí en si ambas son buenas o malas –en todo caso, sí parecen inevitables.

Creo que el camino de la uniformización es el defendido por los Bush, Blair, Aznar, etc, que intentan laminar las diferencias para imponer un modelo único que uniformice las formas sociales y culturales del mundo. La Guerra de Irak es un claro ejemplo de imposición de unos estándares desde la fuerza. Se ha visto lo complicado del caso. Tampoco es tan mal sistema, visto a la larga: la guerra siempre ha sido lo que más ha unificado en el mundo. Pero si se gana sin ganar, como allí ha ocurrido, es que se está perdiendo, de modo que en vez de avanzar, se retrasa el proceso. Digamos que la intención de los EEUU incluso podría objetivamente considerarse buena (extender la globalización, el proceso de interconexión e interdependencia de las poblaciones, etc), pero el método y la estrategia son rematadamente malos. Aunque el problema principal es el simplicismo de la perspectiva americana, consistente en una estrategia cuyos intereses son demasiado estrechos. Para los neocons del mundo, la globalización es extender la interconexión y la interdependencia bajo la tutela y al servicio de unos intereses concretísimos y muy particulares: los de la gran industria y los grandes polos de poder. Así jamás conseguirán objetivos válidos, pues su necesidad de uniformización es únicamente de los sistemas de organización política y económica que sirven a estos intereses. Lo demás les importa un rábano: que no se respeten los derechos humanos, que la interconexión sea deficitària y haga aguas por todas partes, que haya religiones medievales tiranizando a las poblaciones, etc. Mientras haya orden y se cumplan sus requisitos de rendimiento político, logístico y económico, para los neocons todo va bien.

La postura europea va por otro camino. Claro que también hay unos intereses particulares, los de las potencias europeas, pero al estar más divididos quedan diluídos en un conglomerado más amplio de intereses y perspectivas. Su postura es la de uniformizar los aspectos relativos a los derechos humanos, a los derechos democráticos de los ciudadanos, y a ciertos requisitos de tipo logístico y económico que permitan la circulación de los capitales y de los negocios. En este sentido, no debería bajar la guardia en el tema de los recortes de las libertades por motivos religiosos, etc. Pero en cambio, la vía europea tiene más manga ancha respecto a la variedad e independenccia de las sociedades, la cultura y la política, siempre y cuando se respeten los derechos consensuados generales. Un ejemplo es la misma Europa, unidad política contradictoria, en cuanto pretende tener una dirección única y poderosa, y a la vez mantiene vigentes los poderes estatales de todos sus miembros, con importantísimas capacidades de veto y de decisión particular. Claro, la voz con la que habla el conjunto no tiene mucha fuerza “dura”, pero en cambio, su “poder blando” es alto –un tipo de poder que cada vez tiene más fuerza.

El caso español


En este sentido, España es un banco de pruebas dónde en pequeño se está dirimiendo la misma problemática: ¿serán capaces las regiones que buscan todas ellas más independencia y capacidad de decisión y maniobra, de mantenerse unidas en la organización supraregional que es el Estado, haciendo posible el Consenso Contradictorio del gobierno de lo plural? He aquí el gran reto y la clave del éxito del proceso.

De alguna manera, se repite aquí la misma doble opción antes apuntada en el tema de la globalización. Zapatero (que correspondería a la opción europea) es una esperanza de que este Consenso Contradictorio de las partes entre si, articuladas y asentadas en el Todo que es el Estado, se pueda realizar. La otra vía, la escogida por Aznar y Rajoy, busca solucionar el tema recurriendo al centralismo y a la uniformización, enfrentándose a los particularismos desde posiciones de fuerza, mientras defiende los polos de poder fuertes del centro (los cuales, al igual que ocurre en la periferia, se maquillan de nacionalismo). Su estrategia es de confrontación y lleva consigo el germen de la destrucción del estado, pues la historia contemporanea ha demostrado suficientes veces que la fuerza es incapaz de asegurar la convivencia de las partes díscolas cuando esta fuerza no se puede aplicar de verdad. En efecto, la política de ocupaciones y cañones es inviable hoy en día. Además, la política de confrontación excita aún más la discordia de las partes. Por otro lado, la represión en la época moderna no favorece el desarrollo sino que suele arruinar los países. El caso de Serbia es paradigmático. Y la insatisfacción de las partes puede hacer inviable el sueño de un desarrollo poderoso del estado. Tal vez se pueda conseguir la unidad por este camino (con traumas desde luego importantes), pero será la unidad de un todo pobre, sin fuerzas para competir en el mundo moderno.

Esta necesidad de satisfacer las partes no responde sólo a un deseo de solucionar los problemas del estado. Existe también porque la fragmentación y el deseo de diferenciarse es hoy una constante del mundo moderno. Que se vista casi siempre de nacionalismo (más fruto de la inercia y de la falta de imaginación que de un sentimiento realmente “nacionalista” en el sentido clásico del término) no significa que detrás no haya otras pulsiones de orden distinto que converjen en la misma línea. Lo vemos en todas partes: en el mundo de lo social, los grupos buscan diferenciarse entre si según hábitos, gustos y opiniones que no tienen nada que ver con la política ni con los sentimientos nacionales. En el mundo de los países con fronteras, sus principales problemas provienen del difícil y conflictivo anclaje de las partes con el todo. Hemos visto en los últimos veinte años casos impresiontes de descomposición del todo: Yugoslavia sería el más llamativo, e Irak en la actualidad corre raudo a su descomposición. Por su parte, el continente africano está lleno de países mal articulados que sufren dolorosamente la tensión de las partes con el todo.

Un caso paradigmático son los dos grandes países o imperios (Rusia y China) que todavía insisten en mantener su unidad a la fuerza, y que viven constantemente enfrentados al deseo de las regiones de independizarse u obtener más autonomía. Fíjense que los EEUU resolvieron desde un principio este problema, con una clara distibución federal de los poderes. Eso despejó el camino para que un país tan grande pudiera desplegar su potencialidad. Parece que la India también goza de un federalismo asentado de sus regiones. Y es que tarde o temprano, estos grandes países que buscan situarse en el tablero mundial deberán resolver el problema, cuya solución jamás será la represión. Imposible hoy en día.

Otro ejemplo sería Turquía: su dificultad en resolver el tema kurdo retrasa su acercamiento a Europa, entorpece la llegada de turistas y debilita en definitiva al país.

El mundo moderno se impone como una realidad que se resiste a dejar de ser múltiple y variada. Cada parte, por pequeña que sea, quiere tener su parte del todo, es decir, quiere poder y autonomía. En este sentido, lo humano participa del principio aplicado a la naturaleza, que dice que a más multiplicidad y variedad de las especies y de los nichos ecológicos, más riqueza y posibilidades de cambio, desarrollo y mutación evolutiva del conjunto.

¿Significa eso que el mundo es ingobernable? Si y no. Lo sería si se sigue manteniendo el principio de la autoridad centralista: su solución pasa únicamente por el régimen totalitario, abocada al fracaso. Ese es el camino sin salida en el que parece haberse instalado la Federación Rusa, o el caso de China si sigue en sus trece centralistas. Pero si se acepta la diversidad como base para la composición del todo, es perfectamente posible alcanzar acuerdos. No sólo posible, sino que será necesario. La interdependencia progresiva del mundo exige una mayor coordinación logística de las partes entre si y con el todo. Además, los más importantes problemas que afectan a las poblaciones del mundo moderno no tienen solución desde las partes sino desde el todo: me refiero a los problemas ambientales, climáticos, ecológicos, migratorios, del agua, etc, que ya están marcando los nuevos frentes de batalla. Por lo tanto, la solución de estos problemas exigirá un determinado tipo de gobierno mundial capaz de tomar decisiones en estos ámbitos, con la fuerza y la autoridad suficiente para que puedan ser aplicados.

Esa necesidad de llegar a “Consensos Contradictorios” de las partes con el todo implica un cambio importante de mentalidad: considerar que la variedad no es un impedimento sino una condición indispensable e incluso un estímulo para llegar a la totalidad. Cuanto más divergentes sean las partes, más posibles y fuertes serán los todos que integren estas partes. Esta premisa paradójica debería instalarse en el centro mismo del pensamiento de las poblaciones, pues es el único camino viable para la gobernación del mundo. Evidentemente, desde premisas básicas de consenso en lo que respecta a Derechos Humanos. La solución se sitúa pues en esta dialéctica y en este juego entre la aceptación de la variedad y el acuerdo sobre los derechos y deberes de las partes con el todo, y en el respeto básico a la libertad y a los derechos ciudadanos. Un terreno en el que Zapatero, para suerte de los españoles y venciendo todos los obstáculos, parece haberse instalado con relativa y esperanzadora comodidad.

martes, abril 04, 2006

Cuando a los políticos “les pesa demasiado la Patria”

A la expresión “le pesa demasiado el Ego”, usada para describir a ciertas personas de mucha enjundia afirmativa, le corresponde la expresión “le pesa demasiado la Patria”, usada para describir a ciertos políticos también de igual enjundia afirmativa. Y si aguantar a las personas de Egos plomizos es una tortura que no tenemos más remedio que soportar –quién no los tiene en su vecindario, en el trabajo, entre sus amigos o en la misma familia–, tener que aguantar a los políticos enfermos de Patria es una condena que además de pesada y agotadora, suele acabar en chascos, bochornos, fracasos cuando no en tontas tragedias colectivas.

España es un país tradicionalmente dado en generar políticos de esos que “llevan la patria dentro”. Se trata de un fenómeno de causas puramente físicas: al no tener en su interior nada capaz de despertar el interés de los demás, recurren a esa otra nada hinchada y vestida de oropeles a la que llamamos patria. Especialmente en los últimos lustros, el auge de los periferismos pátridos ha generado todo un cúmulo de políticos locales que han encontrado su vocación en llenarse la boca con el nombre de lo que consideran su patria. Se los reconoce en seguida porque en sus discursos suelen citarla a cada momento. Un ejemplo característico, casi se diría que de libro, es el de Carod Rovira, líder de Esquerra Republicana. En sus discursos, usa la palabra Catalunya casi en cada frase, y si alguna vez se olvida de citarla en algún trozo, la recupera inmediatamente para repetirla con un énfasis que acaba haciéndose sospechoso incluso al más pátrido de sus patriotas escuchantes. Los políticos más veteranos, aunque pequen del mismo vacío, suelen dosificar su mención, para disimular la oquedad del término. Carod Rovira no, su sinceridad es tal que no duda en servirse de Cataluña como un oblispo se sirve de Dios.

Un gran maestro tuvimos los españoles: Franco, nuestro Generalísimo, para quién discursear no era más que hilar un rosario cuyas bolitas eran una misma y sola palabra: España, a la que quería tanto que se la había hecho suya, de modo que era el único que mandaba en ella. Acabada la dictadura, pasamos una época de baja hinchazón pátrida, en la que el país avanzó como nunca aprovechando sin duda esa libertad pasajera de encontrarse sin dueño ni tutela. Pero el virus estaba en la sangre de los españoles, y el bicho salió por dónde suelen salir estas cosas, por allí dónde uno menos se lo espera: los que fueron víctimas “pátridas” del franquismo y por ello estaban más desacomplejados y menos vacunados del mal. Es decir, los citados periferismos de tradición pátrida. Cataluña y el País Vasco se hicieron más papistas que el papa: se llenaron la boca de Patria, la misma idea contra la que tanto habían luchado en los años de dominio de la Patria Española.

Actualmente, y tal como establece la ley de reflexión de la tontera –los necios se reconocen, afirman y crecen al verse reflejados en el espejo de los demás–, ha vuelto a resurgir la Patria España. Seguramente nunca había desaparecido del todo, pero se mantenía a raya. Aznar fue el primero al que le salió la joroba, y Rajoy la cultiva con esmero. Fíjense que los nuevos pátridos españoles alcanzaron sus máximos mirándose en el espejo catalán: su campaña contra Carod Rovira sirvió no sólo para crecerse en su hinchazón, sino para hacer crecer la de éste. En efecto, el gran salto de Esquerra Republicana fue resultado de un paradójico pacto Top Secret con el partido de Aznar (con espías incluídos), quién le otorgó una presencia mediática con la que aquel jamás soñara. Y cuando el PP busca afirmarse en su españolidad, la muela dónde sus voceros afilan las navajas siempre es Esquerra Republicana.

Gracias a dios, Zapatero ganó las elecciones y, tras el largo sainete del Estatut, con el que el torero leonés ha lidiado bravamente, se han puesto las cosas en su sitio: la realidad ha hecho bajar del burro a los de la Patria Catalunya, y el globo de los de España, a pesar de su histrionismo mediático, empieza a desinflarse que es un contento. Incluso el oligofrenismo pátrido vasco parece haber entrado en cintura: ETA declara una tregua y sus representantes ilegalizados claman por volver a la legalidad. Bajar a la realidad y gobernar con los pies en el suelo requiere de alguien que sepa de zapatos. En fin, sólo un buen Zapatero puede hacerse cargo de la situación. Que tenga mucha suerte en su despegue y, por si acaso, que se abroche los zapatos.

martes, marzo 28, 2006

Elogio del burro

Me refiero al animal. Creo que, junto al perro, el burro es el animal tradicionalmente más amigo de los humanos. Estoy seguro de que la historia nos confirmaría esta afirmación, pues menos en América, encontramos al burro en todas las viejas culturas del mundo, tanto las más antiguas como las que todavía se mantienen a flote en la actualidad. Antes del caballo, estaba el burro, animal fuerte y seguro, algo terco y cabezudo, es verdad, lo que sin duda le confiere mayor personalidad.

Es curioso que al burro no lo hemos mitificado, a diferencia del caballo, que para nosotros simboliza la fuerza bruta del instinto sublimada. Retratar al caballero montado en su noble caballo alzándose sobre sus patas de atrás, ha sido una constante en la Historia del Arte, perfecta ilustración de la dualidad hombre/bestia, tan amada de los barrocos, cuya intención básica era la de ensalzar la naturaleza humana, lo que explica que los reyes y los grandes aristócratas se hayan retratado todos o casi todos en esa posición. El caballo aparece, pues, siempre pegado al hombre, como un complemento salvaje pero noble del que nos orgullecemos de haber domado. En este sentido, no hay duda que el caballo ocupa un lugar destacado en el palmarés de los animales amigos de la Humanidad. Y sin embargo, y tal como veremos al compararlo con el burro, esta simbiosis del caballo con el hombre le quita personalidad y, desde luego, autonomía. Son muy bonitos, pero porque nosotros proyectamos en ellos toda la fuerza y la nobleza que nos gustaría tener pero de la que por desgracia carecemos.

Todo lo contrario del burro. En él no proyectamos fantasías sino realidades: las oscuridades de nuestro carácter, la terquedad que nos define como especie, el egoísmo del que somos hijos, y la idiotez que tanto nos caracteriza. Se entiende que tradicionalmente se haya tratado tan mal al burro: espejo de nuestra sombra, nos vemos a nosotros mismos tal como no nos queremos ver, y por ello, bastón y estacazo. Pobre asno, válvula de escape de nuestros complejos y auto-odios. Y no sólo lo dicen los cuentos. Esto lo he visto yo en países dónde todavía se lo usa como animal de carga: recibiendo palos a mansalva, atados de una pata a un árbol, o con las dos patas de atrás sujetas por unas cuerdas a modo de argollas, o una de adelante atada con la de atrás, etc.

Pero también es verdad que junto al mal trato, ha coexistido siempre un curioso apego al burro, fiel compañero de viejas culturas, que tanto nos ha ayudado en nuestros traslados y transhumancias, y en el día a día del campo y los cultivos. Hay mil anécdotas, cuentos e historietas que hablan de este amor singular de los humanos con el burro, un amor muy distinto al del perro (mucho más emotivo y dependiente éste, incluso a veces demasiado sentimental) o al del gato (al que sólo la modernidad ha dado categoría de verdadero amigo) o al del caballo (que, como hemos dicho, se basa más en la admiración y el orgullo de identificarse con su fuerza). El amor burro-hombre es un amor adulto y profundamente moderno, que parte del respeto de la doble individualidad, pues ambos saben muy bien que el otro tiene su carácter y que hay que respetarlo. Se miran con confianza pero siempre con un velo de desconfianza, al comprender los dos que el interés a veces prima por encima del amor: el uno para haraganear y comer sus zanahorrias, y el otro para llevar cargas de un lugar al otro, o para hacer girar la noria todo el santo día. No hay pues engaños sino pacto, guardando cada uno su independencia.

Es lógico que, en un ambiente rural, dónde lo que más importa es el día a día del plato de garbanzos, estas consideraciones sobre el burro interesen poco. Pero en un ambiente urbano, y desde la perspectiva que nos dan la Historia y los siglos, creo que tendríamos que atrevernos a reivindicar al burro como el futuro animal de compañía de la especie humana. Para ser concretos, resumiré las razones en los ocho siguientes argumentos:

1- a diferencia del perro, al que consideramos como un animal de raza menor aunque muy amigo nuestro, el burro es un animal noble, de una presencia impactante, elegante a su manera, lo que nos permite efectos de proyección más poderosos que los del perro;

2- ya antes lo hemos diferenciado suficientemente del caballo, pero es importante indicar que su tamaño más chico lo hace más “humano”, más cercano a nosotros, está, digamos, “más a nuestra altura”;

3- en este sentido, sería una buena idea proponer a los pintores imágenes de caballeros montados en burros: seguro que del tono romántico e idealizado de la dualidad hombre/bestia de los cuadros de Rubens y Tiziano, pasaríamos a un tono mucho más interesante de tipo psicológico y realista de las mismas dualidades;

4- muy importante insistir en que el burro sólo admite proyecciones de “realidades” y no de “fantasías”. Nos conecta pues con lo real, con el suelo que pisamos, no con ideales ni mistificaciones;

5- efecto vacuna o de neutralización: deriva del punto anterior. Al tenerlo como animal de compañía, nos vemos siempre reflejados en su rostro, lo que nos vacuna a diario de los delirios de grandeza y otras enfermedades similares;

6- es un animal simpático, exótico y divertido, uno nunca se cansa de mirarlo, pues parece patoso y eso le da un aire juguetón aunque a veces es demasiado caprichoso. En este sentido, es muy importante educarlo bien en lo de las coces;

7- el rebuzno es una auténtica delicia dotada de una originalidad apabullante, pues no hay nada que sorprenda más al urbano que oir como el asno arranca a rebuznar. Lo hace con arte y donaire pero, a diferencia del perro que puede llegar a ponerse muy pesado cuando se obsesiona en ladrar horas y horas, el burro es muy comedido en su rebuznar: Lo hace pocas veces al día y en general a horas fijas, lo que le otorga una cualidad añadida de marcador del tiempo. Respecto a la calidad del rebuzno, yo lo definiría como un canto que parece salirle del alma, a causa del esfuerzo que se le supone, algo así como un grito desgarrado que arranca de las entrañas, muy a lo flamenco. En este sentido, si alguna vez se consiguiera que los burros rebuznaran en concierto, siguiendo las indicaciones de algún director o maestro cantor, con el acompañamiento tal vez de alguna guitarra, los resultados podrían ser realmente espectaculares, aunque muy sui generis, eso si.

8- la otra gran ventaja del burro respecto al perro, visto como animal de compañía, es que, además de simbolizar una amistad basada en el respeto y en la independencia de cada uno, el burro es también animal de carga y de transporte. Es decir, nos hace compañía, nos sorprende y nos distrae, pero permite además desplazarnos de un sitio para otro, o llevar nuestros bultos en sus espaldas. Esto, que puede parecer baladí y hasta una excentricidad a los urbanitas actuales, puede que un día llegue a ser de un interés supino, obligados como estaremos, tarde o temprano, a desprendernos de nuestros carricoches con sus motores a combustión. Sí, ya sé que todo el mundo habla de los coches eléctricos o de coches a energía solar o de otras cosas aún más raras y avanzadas (que si alas en los pies, motorcitos en la espalda...), pero cuando la realidad nos obligue de verdad a bajar de la higuera y a morder el polvo, quizás entonces veremos al burro como la solución. Tal vez no la mejor, pero sí la más humana y la más amiga.

jueves, marzo 23, 2006

A DUES MANS a La Puntual

ATENCIÓ! Recordo a tothom que el dijous 30 i el divendres 31 de març, a les 9h del vespre, actuaré a La Puntual amb A Dues Mans.

Per a tots aquells que encara no l’han vist, una bona ocasió de veure aquest espectacle que m’ha permès girar per mig món i que encara segueix en actiu. I per als qui encara no han estat a la Puntual, també una ocasió de veure aquest petit i entranyable teatre obert per l’Eugenio Navarro.

Com diu la publicitat: Utilitzant el llenguatge propi del teatre de titelles popular i especialment inspirat en la tradició mediterrània el millor exponent del qual seria el Pulcinella napolità, A DUES MANS pretén desenvolupar una expressió contemporània del llenguatge dels titelles populars mitjançant l'ús del joc de la paradoxa, la contradicció, les sorpreses i l’acudit surrealista. Una temàtica que es podria dir centrada en els conceptes antagònics vida/mort, alegria/tristesa, home/dona… Per a més informació, vegeu la meva web.

Ah, i els dies 27 i 28 de març, també a les 21h, Pepe Otal estrena a La Puntual junt amb Pep Gómez "La Divina Comèdia". No sé de què va (bueno, sí, suposo que sobre la Divina Comedia), però segur que serà genial.

Preu: 8 Euros (impossible invitacions. Aforament de 50 espectadors justos)
Adreça de La Puntual:
Allada Vermell 15 - 08003 Barcelona.
Per a més informació i reserves: Tel 639 305 353
E-mail eugenionav@eresmas.net

lunes, marzo 20, 2006

El titiritero y el principio de identidad

Querido bloguero, cómo ya te habrás percatado, y de acorde con mi condición titiritera, uno de lo temas más tratados en este blog es la inducción a desdoblarnos propia de nuestra tiempo: ser a la vez uno y dos, sujeto y objeto, titiritero y títere, actor y máscara. Una dualidad que de alguna manera, al ser asumida, ensancha nuestro espacio interior, de modo que parte de lo que antes proyectábamos fuera y nos inventábamos para ubicar lo proyectado, ahora se queda dentro. Esta dualidad, que al ser interior se vuelve intercambiable, exige la presencia de un tercero, un ojo espectador, un observador de nostros mismos, personaje neutro pero perspicaz de nuestro engranaje cognitivo: su función no sería tanto la de controlar o dirigir como la de observar. Practica pues la no-acción, y deja el actuar para el par sujeto/objeto, actor/máscara, más proclives a ello.

¿Dónde está, en este contexto, la identidad? No será ese ojo observador del que antes hablábamos: al no actuar, no es visible ni se exhibe, de modo que difícilmente se le puede dar título identitario (motivo por el que goza de la libertad de no tenerlo). Lo normal sería dárselo al polo “actor” de la dualidad, pero el problema es que no suele manifestarse como tal sino a través de sus máscaras o títeres, es decir, de los personajes que se inventa. Son esos personajes los que actúan en sociedad, se comunican, establecen relaciones, etc. ¿Son, pues, nuestras máscaras las que determinan nuestra identidad? Eso parece, pero si así es, ponemos el principio de identidad muy por los suelos, en manos de algo que cambia, que es más un rol que una sustancia. Más que de Identidad, tendríamos que hablar de identidades para referirnos a esa pluralidad de máscaras con las que nos comunicamos con los demás.

Los actores que se dedican a los culebrones conocen bien este tema: la gente de la calle suele confundirlos con los personajes que representan cada día en la televisión, y suele pasar que más de uno recibe alguna reprimenda y a veces algún tortazo por cualquier fechoría que no ha hecho él sino su personaje. En la vida normal, lo propio es identificarse con alguno de los personajes en el que más destacamos, que no es necesariamente ni el mejor ni el peor, sino por lo general el que más encaja con lo que los demás esperan de nosotros. A los demás personajes, los guardamos como buenos titiriteros en el cuarto de atrás de nuestro teatrillo. Lo malo es que la mayoría lo ignora, y en vez de tenerlos entre bastidores listos para actuar cuando la situación lo requiere o cuando ellos lo desean, nos dedicamos desde el inconsciente a proyectarlos en los demás, creando este típico cuadro hecho de atracciones y repulsiones que caracteriza nuestra vida social: amar a los buenos que encarnan lo positivo de nosotros, y odiar a los malos objeto de nuestras proyecciones negativas.

El principio de identidad única se asienta en esta archisobada patología: nuestro gran Yo es esa máscara a la que damos el rol de único protagonista. Es normal que al llegar a los cincuenta años, y ante la perspectiva actual de durar otros treinta o cincuenta años más, esos Yos impostados se caigan de cansancio, agotados de tanto actuar. También se entiende que pisando su cadáver surjan algunos de los demás personajes hasta entonces amordazados, dispuestos a decir la suya y mandando al infierno el edificio hasta entonces construído por el anterior.

Desde el punto de vista titiritero, habría que hablar pues de “principio de identidad múltiple”, lo que no deja de ser una contradicción y una curiosa novedad. Ya estamos en el tema de la “paradoja” y del “consenso contradictorio”, del que tanto se habla hoy en día, seguramente porque es una manera de expresar en términos unitarios la complejidad contradictoria de la que estamos hechos.

Si encajamos estas consideraciones con el tema de las identidades colectivas, rápidamente se desmoronan las pretensiones monopolizadoras de éstas. Al ser nuestros yoes distintos y contradictorios entre si, se entiende que cada uno de ellos busque su afinidad colectiva por sus propios fueros, creando una superposición de identificaciones diferentes y a veces opuestas. De modo que a una identidad individual múltiple le corresponde una pluralidad de identidades colectivas.

Reflexiones de un titiritero hechas desde el retablo de su blog.

viernes, marzo 17, 2006

La Marioneta y el Doble

Con este título ataco un tema que siempre me ha fascinado: el doble y su encarnación en figuras que nos representan y en las que nos proyectamos. Las marionetas son el nombre que toman estas figuras cuando se convierten en objetos animados, a los que manipulamos para darles vida.

Esta definición explica que desde los albores de la cultura humana encontremos testimonios de este empeño desdoblador: máscaras, figuras, estatuas y muñecos. El meollo del teatro de marionetas se encuentra pues en la misma esencia del fenómeno de la conciencia y de su despliegue en la cultura. Una manera de ver la historia de las sociedades y sus culturas, es observar la forma como en cada época nos hemos desdoblado: dime con quién vas y te diré quién eres. A la mono-identidad le buscamos siempre un socio con el que discutir y pelearnos. Este salir de si mismo se ha hecho desde siempre proyectándonos en lo de afuera: plantas, animales, espíritus, héroes, dioses, diablos y enemigos. Para ello se ha inventado el Otro, la Metafísica y el Más Allá, un espacio dónde ubicar a estas figuras que nos representan fuera de nosotros.

En la época del individualismo, lo que se lleva es el desdoblamiento dentro de uno mismo: aceptar que la conciencia es algo de dos. Pero esta obviedad no es tan fácil de asumir como parece. Un truco sería aplicar la imagen del teatro de marionetas: nuestra conciencia individual no sería más que un teatrillo desde dónde títere y manipulador se comunican con el exterior. Lo normal es que pongamos el teatro afuera y consideremos a los demás como nuestras marionetas: hechas para ser manipuladas, para satisfacer nuestros deseos, necesidades, etc (de ahí que se hable de Gran Teatro del Mundo). Lo difícil, en cambio, es meter la marioneta adentro, y aceptar que somos títere y titiritero a la vez. Dicho en otras palabras, yo y mi máscara. Pero hablar de marionetas en vez de máscara es más dinámico y esclarecedeor: requiere aprender un oficio, tanto para la creación de los títeres como para su manipulación, y las relaciones entre ambos son mucho más complejas e interesantes.

Ser títere y titiritero al mismo tiempo tiene otra consecuencia: permite responder con corrección a aquella típica pregunta que surge siempre cuando se habla de marionetas: ¿quién manipula a quién? La respuesta correcta (el títere manipula al manipulador) sólo se permite como metáfora. En cambio, cuando el teatrillo está dentro de nosotros y no sacamos a nuestros personajes dobles del espacio de las interioridades subjetivas, podemos afirmar con corrección que ambos, títere y titiritero, son categorías intercambiables: tanto monta monta tanto, el muñeco como el titireando.

En este caso, se plantea también la siguiente pregunta: ¿para quién hacemos la función?, o ¿quién es y dónde está el verdadero espectador de este teatro que se hace puertas adentro? Cabe aquí postular un triple desdoblamiento, el del Observador que ve como sucesivamente somos títere y tiriritero, como construímos nuestros mundos imaginarios con sus decorados, sus personajes y sus argumentos. Esta tercera figura interior no hace más que traer misterio y complejidad al fenómeno de la conciencia –a la vez que nos convierte en una especie de demiurgos autosuficientes, pues si nosotros somos nuestros propios espectadores de las funciones y de la creación de los mundos que se nos antoje, no necesitamos el aplauso ni la aprobación de nadie de afuera…

De igual manera, la responsabilidad de lo que somos y hacemos está más cerca de lo que parece. En realidad, la tenemos en nosotros mismos: si somos títere y manipulador a la vez, no hay que echar la culpa ni pedir explicaciones a nadie. Ya se encargará de ello nuestro Observador que somos nosotros mismos convertidos en nuestro Espectador. Y como la gracia es hacer una función buena y original, tampoco se trata de ir copiando a los demás. De ahí que el titiritismo sea tan útil para estos menesteres del arte individual. Una disciplina y metáfora ideal para la comunicación creativa –ese gran tópico del siglo XXI sólo concebido hasta ahora como márketing. El títere-titiritero que lo desmarketingzará, buen titiritero-títere será.

martes, marzo 14, 2006

A DUES MANS a La Puntual

ATENCIÓ! El 30 i 31 de març a les 21:00 actuaré a La Puntual amb A Dues Mans. Per a tots aquells que encara no l’han vist, una bona ocasió de veure aquest espectacle que m’ha permès girar per mig món i que encara segueix en actiu. I per als qui encara no han estat a la Puntual, també una ocasió de veure aquest petit i entranyable teatre obert per l’Eugenio Navarro. Com diu la publicitat:

Utilitzant el llenguatge propi del teatre de titelles popular i especialment inspirat en la tradició mediterrània el millor exponent del qual seria el Pulcinella napolità, A DUES MANS pretén desenvolupar una expressió contemporània del llenguatge dels titelles populars mitjançant l'ús del joc de la paradoxa, la contradicció, les sorpreses i l’acudit surrealista. Una temàtica que es podria dir centrada en els conceptes antagònics vida/mort, alegria/tristesa, home/dona…

Preu: 8 Euros (impossible invitacions. Aforament de 50 espectadors justos)
"A DUES MANS" de Toni Rumbau.
Titelles i direcció de Mariona Masgrau.
Adreça de La Puntual: Allada Vermell 15 08003 Barcelona.
Per a més informació i reserves: Tel 639 305 353
E-mail eugenionav@eresmas.net

Uso y abuso de la Pontificación

Regreso al tema de la pontificación, que se me quedó corto el otro día.

¿Pontificar para qué?, se preguntarán muchos, y yo el primero. Todos quieren decir la suya. Curioso este fenómeno. Los analistas no se cansan de calificar el actual cacareo de “ingentes toneladas de basura”, puro spam sociológico. Todo el mundo lo sabe, y sin embargo, nadie se calla. ¿Qué compulsión nos ha picado a los mortales humanos? La más banal de las vidas de la ciudad encuentra su caso interesante, ilustrativo, único, incluso ejemplar. El más tonto de los señores nos quiere dar lecciones (sin ir más lejos, aquí un servidor…). Los programas de radio y televión no dan abasto en su empeño de recoger opiniones, afirmaciones, comentarios… La oferta de pontificadores supera la demanda que hay de ellos, aunque curiosamente los espectadores parecen estar encantados de atender, escuchar, opinar y a su vez, criticar y reopinar…

Antes la gente estaba más callada. Lo más normal era aceptar que no se sabía nada y que sólo los entendidos, sabios, médicos, curas y ricos tenían razón y derecho para expresarse. Hoy, nadie duda en agruparse en asociaciones de defensa del derecho a expresarse, aunque sea para decir nada, hola, qué tal, muy bien, aquí estoy, viva la Pepa, yo creo que... ¿Es eso positivo o negativo? Es difícil tomar partido, aunque yo me inclino por lo primero. Lo confirma el hecho de que la pontificación se ha convertido en negocio. Incluso los chinos se suman al cacareo. La publicidad y sus canales televisivos serían, en este contexto, pontificación empresarial. Por eso hay tantos actores, personas que quieren aprender a cacarear en público y a vivir del cuento. En cuento de contar cuentos, de expresarse, de decir lo que se piensa, de convertirse en una voz. Pontificio de bolsillo. Banalidad mitral. La multiplicación de los púlpitos.

Ejecutantes de un concierto poli-cacofónico, eso es lo que parece que somos, la individualización masificada, cada uno con su cetro de plástico que hemos comprado al supermercado de la esquina. Esto es para muchos una pesadilla. Para otros, una liberación, un estallido de posibilidades. Tampoco es verdad que todo sea puro spam. Pues los mensajes se cruzan cual hierbajos que una vez podridos se convierten en humus fértil, pasto para los rumiantes del futuro. En todo caso, abono-spam. Aquí nos situamos a nuestras anchas, blogueando como locos, incontinentes retóricos de un barroco vacío, insipidez desacomplejada, etc.

El pontificio, pues, se masifica y se expande (se ex-spam-de) acallando los púlpitos pontificiales de antes, que se ven cubiertos y desbordados por este vocerío que ya no los respeta, como si cada persona de este planeta tuviera su propio Vaticano. Bueno, como suele ocurrir en estos casos, el vacío que dejan unos raudo corren a llenarlo otros: los Googles, Yahoos, Microsoft y demás compañías se reparten el negocio con el beneplácito de todos. Esos Vaticanos tienen la virtud de ser menos papales y sobretodo algo más efímeros que el de Roma. A mar revuelto, ganancia de los pescadores más avispados. Pues sí, por qué no, en ésas estamos...

miércoles, febrero 22, 2006

Elogio de la pontificación

Querido bloguero,

Asombrado miro mis últimos textos como si los hubiera escrito otra persona, pues veo en ellos tanta enjundia afirmativa que en realidad parecen clamar lo contrario de lo que dicen, pues elogiar la desdoblación –con perdón- y el consenso contradictorio no casa demasiado con un uso tan convencido del lenguaje. ¿Será que los delirios épico-loco-apocalípticos de periódicos, telediarios y especialistas me han poseído durante estas últimas semanas? No cabe la menor duda. Sin embargo, y a favor mío, puedo esgrimir como excusa la teoría de la esponja que dice que cual esponjas nos dejamos poseer por los vientos del momento –mal del que, desgraciadamente, no todos estamos a salvo. Y más cuando uno se empeña en “bloguear” que es un contento, moda que tiene sus más y sus menos, y entraña sus peligros, como es lógico que suceda.

De todas formas y dicho ya lo anterior, no quería aquí dejar de reivindicar mi derecho al pontificio –quiero decir, a la pontificación-, derecho muy y poco extendido a la vez, pues es verdad que cada día hay más personas que pontifican por su cuenta y riesgo, creando ese cacareo tan conocido que oímos diariamente surgir del gallinero humano, pero también es cierto que no deja de ser lo que digo, o sea un simple cacareo, a modo de cojín o música de fondo del consumo y su “mamonización” (convertir en mamones a los humanos), por lo que se impone un esfuerzo en el pontificar que vaya un poquito más allá del simple cacareo. Intentarlo no significa conseguirlo, pero por ahí se empieza.

Reivindicado este derecho inalienable –creo que así se dice-, también habría que añadir que es bueno mostrar de vez en cuando los lados más oscuros de uno, aunque en este caso la morbosidad sea de tipo “pontificial”. Una razón de peso hay en esta necesidad: el convencimiento de que la Iglesia Católica no tardará mucho en apagarse. Creo que pronto oiremos el ruido de las persianas del Vaticano bajar. Pues si los luteranos en su día se sacaron de encima la autoridad del Papa -quedando malamente atrapados por la de la Biblia y sus purezas, todo hay que decirlo-, ¿porqué no podemos hacer lo mismo el resto de la ganadería cristiana? ¿Acaso somos más tontos? Claro que ya lo venimos haciendo desde hace tiempo, pero falta una fecha de cierre, un antes y un después, lo que a todas luces no tardará en llegar –unos dicen que será por allí el 2020, coincidiendo con el acabamiento de las obras del templo de la Sagrada Familia de Barcelona. Si fuera así, habría que celebrarlo con una gran fiesta. ¿Otro Fórum?... Porqué no. La ciudad crecería, mejoraríamos algunas infrastructuras y la promoción sería inmensa. Sea o no sea así, lo importante es que se empiece ya a practicar el ejercicio de la “pontificación”, tomando como propios estos atributos hasta ahora propiedad del Gran Pontificador o Papa. Añádense pues dichas razones a mi argumentación justificadora.

¿Pero acaso hay que justificarse?, quedaría por preguntar. Bueno, pues porque no, tampoco hay que ser tan chulos. Un poco de humildad siempre es buena. Aunque se trate de “humildad bloguera” o “humildad cacareadora” –lo que no deja de ser una placentera contradicción.

En fin, sirva este comentario como aviso de que no todo está perdido –me refiero a mi “oremus”. Aprovecho para saludar a mis fieles lectores.

Atentamente….

El susudicho.

(he añadido esta imagen doble de Afrodita y el Burro, pues creo que viene que ni pintada como ilustración de las dualidades de esta diatriba)

lunes, febrero 20, 2006

DESDOBLARSE O MORIR (panfleto)

Para salir de la radicalidad monotemática (monoimperial, mononacional, monoracial, monolingüística o monoteísta) sólo cabe desdoblarse.

Para el mononacionalista, desdoblarse es aceptar que se tienen como mínimo dos patrias o naciones. Para el monoteísta, bajar del burro y aceptar que hay una pluralidad de fuerzas, principios, ideas o simplemente otros dioses. Para el monolingüista, desdoblarse es aprender otra lengua y amarla tanto como a la primera. El monoracial se desdobla cuando comprende que proviene de una mezcla multiracial como no puede ser de otro modo. Respecto al monoimperial, desdoblarse es dejar de ser imperio: se acepta la pluralidad geoestratégica de fuerzas y poderes, y se apuesta por el equilibrio espontaneo, negociado o forzado de las emergencias propias de cada momento.

El problema consiste en saber como desdoblarse o como inducir a ello a los que realmente tendrían que hacerlo. La manera más sencilla es el sistema del garrotazo, dar con la estaca al monotemático: con un poco de suerte, el Único duro se parte por dos. Lo propio es que el estacazo llegue a los afectados por la inercia de los hechos, es decir, por el mismo vertiginoso crecimiento de la comunicación y la interdependencia, que confunde los papeles y cruza los opuestos –y vuelve locos a los irredentos.

En realidad, la vida moderna nos obliga constantemente a desdoblarnos para encajar la realidad. Por ejemplo, los que son productores, son también consumidores y, viceversa, los consumidores producen la riqueza de los otros. Quién gana hoy en día sabe muy bien que no tardará mucho en perder. Los artistas, que deben aislarse para sus trabajos creativos, están obligados a ser showmans de si mismos, juntando la necesidad de aislamiento con la de comunicación (el artista se desdobla en payaso, etc). Los géneros masculino y femenino tienden a cruzarse por ambos lados. Los integristas antioccidentales que mueren y matan por su causa, lo hacen usando móviles, ordenadores, aviones, tejanos y bebiendo wisky y Cocacola. Y los que viven en riesgo constante, ya sea por su trabajo o a causa de las guerras y las catástrofes, saben muy bien que están vivos y muertos a la vez, tal es la proximidad que viven entre los dos estados.

Lo dice la misma ciencia, cuyas últimas tendencias interdisciplinares están basadas en las teorías de la Complejidad, el cálculo de probabilidades, y en el estudio de los sistemas complejos y sus fenómenos emergentes.

Los empresarios listos basan sus negocios en las plataformas en red y en el desarrollo de los mercados múltiples. Los pesados siguen agarrados a sus delirios de monoposesión y monopoder.

Los políticos, esos retrasados de la especie, parecen burros mentales cuando insisten en mantenerse fieles a sus grandes verdades, ideales y patriotismos (con honrosas excepciones, por supuesto). ¿Será que no leen? ¿O no ven? ¿O simplemente son tontos? Aunque lo que ocurre en realidad es que nos toman por tontos...

Desdoblarse o morir. Porque quién vive empeñado en el monotematismo, no hace otra cosa que ir hacia la destrucción propia y ajena. La complejidad del mundo impide las unilateralidades sojuzgadoras y reductivas, y sólo aceptando dicha complejidad es posible hoy en día enfrentarse a los problemas para resolverlos. Sin ambigüidades ni relativismos, sino cogiendo la dualidad del toro por ambos cuernos.

viernes, febrero 17, 2006

La realidad de lo imaginario.

Permíteme, querido bloguero, que en este texto largo y desdoblado en dos, hable de algunas de mis obsesiones más recurrentes, que tienen que ver con temas que aun siendo lejanos, son en realidad de la más estricta cotidianidad.

Uno de ellos es el anunciado por el mismo título: la naturaleza y la realidad de lo imaginario. El otro es el de la Intersección, viejo tema inspirado en la obra del poeta portugués Fernando Pessoa. Sólo una advertencia al lector precavido: que no se asuste si me ve saltar los siglos y los milenios como quién salta charcos por la calle. Estamos en un blog, y aquí cada uno puede hacer lo que quiera. Y si unos prefieren saltar de segundo en segundo, explorando lo que han hecho y pensado a lo largo de sus últimos cinco minutos de vida, otros como yo prefieren saltar de milenio en milenio con esos grandes zancos titiriteros que son el loco atrevimiento y la ignorante audacia. También aviso que seré largo y pesado, lo que va contra las reglas más elementales del blog, pero qué le vamos a hacer, si éste es el blog de un pesado...

Empezaré diciendo pues, y entrando ya en materia, que desde que el mono humano se separó del comportamiento animal estándar y entró en las vías de la conciencia pensante, no ha cesado de crear una segunda realidad paralela a la tangible, a la que ha dado siempre visos de realidad.

Se inició el proceso con las conocidas abstracciones chamánicas y animistas, por las que todos los animales y por extensión todas los seres vivos e incluso algunos objetos, fenómenso naturales, luna, planetas y astros, tenían una doble existencia de naturaleza digamos espiritual, representada por una entidad abstracta pero considerada como viva. A medida que las sociedades evolucionaron, y especialmente, a partir de la llamada Revolución Neolítica, el mono humano fue desarrollando esos mundos paralelos, que poblaron de dioses y otros seres antropomórficos, los cuales, junto a los espíritus animales de la vieja época, constituyeron los primeros edificios mitológicos de la especie –una especie de catedrales invisibles que se levantaban por encima o por debajo del nivel cero de la realidad humana.

Conviene destacar que sobre la realidad de estos primeros mundos imaginarios, pocos deberían dudar de la misma, aunque sí había actitudes más o menos escépticas o burlescas, como la misma literatura egipcia antigua ilustra y los griegos clásicos dejaron constancia.

Tras las religiones politeístas con sus familias de dioses, sus héroes y sus jerarquías celestiales, llegaron los monoteísmos que redujeron la categoría divina a un solo dios, elevando ad infinitum los niveles de abstracción de lo imaginario, que ahora adquiría dimensiones de absoluto. Se democratizaba a la vez el contacto con lo divino, accesible a todo ser humano, sin distinción de clase, etnia o cultura. La realidad de los dioses únicos seguía y sigue siendo incuestionable para millones de seres humanos, como la actualidad se encarga repetidamente de recordárnoslo.

La ciencia acabó con este monopolio religioso de lo imaginario. La modernidad otorga, en efecto, a lo imaginario una categoría de realidad menor, o en todo caso meramente simbólica, de “ficción” o “representativa”. Los números y el lenguaje matemático substituyen a la teología, y en los aspectos sociológicos, los nuevos medios de representación mecánica, electrónica y digital han revolucionado el tema imaginario, que baja de sus alturas celestiales y se instala en el día a día de las ciudades. Y mientras se afirma el auge laicizante de la representación imaginaria, las creencias religiosas disminuyen paulatinamente, en una relación directamente proporcional al nivel de riqueza y desarrollo de los países (según indican los últimos estudios sobre el tema).

El no va más del desdoblamiento imaginario es la mismísima World Wide Web, que ha doblado por dos la realidad del mundo, creando un espacio inexistente de cruce, intercambio e interacción que ya se postula como un mundo nuevo dónde a partir de ahora va a desarrollarse gran parte de la actividad humana.

Si nos atrevemos a observar ahora con la distancia y la perspectiva de los milenios la línea evolutiva del tema según el grado de separación existente entre lo imaginario y la realidad, veremos una curva que poco a poco va despegando del “suelo terraqueo” durante el llamado Paleolítico, sube unos cuantos niveles interesantes en las llamadas culturas Magdalenienses del Paleolítico Superior, despega ya elevándose con decisión hacia las grandes catedrales mitológicas a partir de la Revolución Neolítica y se dispara luego hacia el Absoluto con la llegada de los monoteísmos. La curva sufre de golpe un repentino movimiento de bajada con la Modernidad, manteniéndose desde luego aun con altos niveles de separación gracias a la persistencia de los monoteísmos pero con una tendencia imparable a la baja. Pero lo curioso de esta “bajada realista” de lo imaginario y que la convierte en interesante objeto de estudio, es que a medida que va acercándose al suelo, o sea, a la estricta realidad terraquea, se va ensanchando y complicando su grosor, creando una capa de una espesura creciente y de una complejidad galopante sobre la realidad del mundo.

Creo que esta imagen de la curva nos ilustra bastante bien sobre el papel que lo imaginario tiene y tendrá en el futuro, como complemento de la hasta ahora considerada “realidad estricta”. Realidad que de pronto se hincha y se convierte en dual y contradictoria, pues los objetos llevan irremediablemente asociados otros registros de realidad imaginaria de una complejidad creciente: valor de venta, valor de compra, valor estético, valores simbólicos, valor mediático, capacidad de conexión y contacto, valor trascendente para los que se lo quieran dar, valor de uso, valor decorativo, etc. De hecho, cada objeto va acompañado de su correspondiente doble campo respecto a su polaridad significado/significante, es decir, campo semántico alrededor del nombre y campo formal alrededor de la imagen, pudiendo además ambos campos tener una vida independiente y un desarrollo paralelo en las redes de internet, en los registros comerciales y publicitarios, etc. Igualmente por lo que se refiere a las corporaciones, grupos, empresas, familias e individuos. Por ejemplo, cada individuo se ve doblado por su propia representación cuya vida avanza en paralelo pero que también puede independizarse y cambiar, multiplicándose así las personalidades por varias, como ocurre en los dominios de Internet.

De los absolutos monoteístas que separaban ad infinitum los mundos de la realidad de los mundos imaginarios de Dios y del Más Allá, hemos entrado en una estrecha interpenetración de ambos mundos que se anudan en una cadena de gran espesor creando un entramado interactivo e intersectivo de una complejidad creciente.

Esta “bajada a la realidad” de lo imaginario obliga a individualizar las experiencias hasta ahora teledirigidas por los monoteísmos y demás religiones, dejando obsoletos los viejos edificios de poder con los que estas religiones se revelaban e imponían. Como consecuencia, se banaliza y desacraliza todo lo que hasta ahora estaba sujeto a la separación trascendente de lo religioso. Lo imaginario entra en la complejidad dual del mundo cotidiano con sus múltiples registros de desdoblamiento y multiplicación, penetra en los engranajes mercantiles e interconectados de la plaza pública del WWW, y desarrolla nuevas modalidades de relación de las que todavía no sabemos nada.

El problema es que esta bajada a la realidad de lo imaginario y de lo trascendente se realiza desde la misma actitud antigua de relación del mono humano consigo mismo y con el entorno, basada en la unidireccionalidad posesiva y dominante del sujeto que se cree dueño del mundo, al que reduce a simple objeto sin voz ni voto. Relación que sigue activa y vigente a través del principio de la Propiedad Privada. Los resultados son harto conocidos: una banalización y desacralización radical de la vida cotidiana, en la que cada persona vive el delirio de sentirse dueña absoluta de los objetos, es decir, de todo lo que es capaz de comprar y poseer en los supermercados del mundo, incluyendo claro está a las mismas personas, convenientemente puestas en las estanterías del mercado. Esta presunción de absoluto aplicada a la banalidad del consumo se convierte en una perversa caricatura de sí misma, en la que los humanos de Occidente aparecen como ególatras seres aniñados, ávidamente pegados a sus ridículas posesiones. Claro, esta imagen de “total vacío sacro” es la que tanto irrita a los que aún practican la sacralización de las distancias monoteístas. Es también la perfecta excusa para que estos se mantengan en sus trece. Igualmente justifica a los resacralizadores modernos que a través de las sectas y de las ofertas del new-age, hacen del tema su agosto.


La novedad del engranaje interseccionista.

Es en este panorama dónde hay que situar el elemento interseccionista que surge como nuevo modelo o paradigma de relación del animal humano consigo mismo y con el entorno. Se trata de una irrupción provocada por las actuales condiciones de complejidad del mundo, cuyas características principales son: 1- la desacralización producida por la ciencia, 2- irrupción de los nuevos sistemas imaginarios no religiosos de desdoblamiento y representación (fotografía, cine, televisión, internet...), 3- la explosión demográfica, 4- la urbanización creciente del planeta y 5- la geométrica aceleración de las interconexiones a través de las nuevas tecnologías de transporte y comunicación.

Este entramado o nudo de interconexiones e interdependencias desmonta el mito del sujeto absoluto, base de los principios monoteístas, y acciona los resortes duales e interseccionistas sobre los que se basa el nuevo paradigma de relación sujeto/objeto, del animal humano consigo mismo y con el mundo.

El mecanismo interseccionista es un metáfora extraída de Fernando Pessoa, quién la aplica en el llamado Interseccionismo, una especie de movimiento vanguardista inventado por él mismo y del que participó también su amigo Mario Sá de Carneiro y el pintor Santa Rita Pintor, así como su heterónimo Álvaro de Campos. Expresión única de este movimiento fueron los dos números de la revista Orpheu, aparecida en 1914 y dirigida por Pessoa. Movimiento que duró escaso tiempo y que acabó definitivamente con el suicidio en París de su íntimo amigo Mario Sá de Carneiro.

Lo interesante del recurso pessoano a la Intersección es la manera clarificadora en cómo se explica el proceso creativo de la percepción (y de la creación poética en el caso de Pessoa), fruto de una constante intersección entre los planos subjetivos y los planos objetivos, la cual crea un tercer plano distinto y con personalidad propia, es decir con un sujeto propio, plano que “trasciende” a los dos originarios. A este plano se le podría llamar como un nuevo “sujeto intersección”, ya que siendo un plano nuevo que resulta de la intersección, “actúa y habla” con voz propia, distinguiéndose de los sujetos/objetos originarios. Estos mecanismos son muy explícitamente puestos en práctica en el poema Chuva Obliqua, publicado en la revista Orpheu nº 2.

Al juntar elementos subjetivos con elementos objetivos para trascenderlos luego en una opción de realidad activa que los supera y los explica, de alguna manera este plano intersección se muestra capaz de ser o generar Mito. Así lo hace el mismo Pessoa en toda su obra (convirtiendo, por ejemplo, a Alberto Caeiro, uno de los heterónimos, en su propio Maestro). Pues ¿qué otra cosa son los heterónimos sino “mitos”, personajes míticos inventados por el mismo autor, capaces de crear su particular estructura mítica –fundadora de la constelación Pessoana?

El proceso interseccionista consiste pues en interiorizar los dos polos subjetivo y objetivo de la percepción –normalmente separados por la relación interior/exterior–, creando una polaridad dinámica e intercambiable dentro del plano de la mente. El sujeto, hasta ahora único rey de los interiores subjetivos, se desdobla en dos incorporando los planos objetivos de la sensación, y en este espacio interior polarizado de la conciencia tienen lugar las intersecciones.

En realidad, el mecanismo interseccionista produce un doble movimiento de desdoblamiento: el del plano sujeto y el del plano objeto. Es decir, de entrada se obliga al sujeto a desdoblarse en dos, en sujeto y objeto al mismo tiempo, algo que hasta ahora ha sido tabú. ¿Desmontar el principio de identidad? ¡Pecado mortal! Aplicado al pensamiento metafísico, es partir por dos a Dios, con lo que se le saca toda su autoridad. Desde el punto sociológico, es relativizar la propiedad privada, gran anatema. Desde la perspectiva individual, significa desmontar el mito de la personalidad egoica, que de pronto se ve como mínimo dualizada (y como se verá, multiplicada ad infinitum por el efecto especular de todo desdoblamiento). Eso es lo que hace Pessoa con los Heterónimos (de ahí su carácter precursor). Psicológicamente, es reconocer la dualidad consciente/inconsciente, yo/sombra, masculino/femenino, etc, lo que permite rebajar o normalizar los mecanismos proyectivos, que encuentran por fin a alguien dentro de sí mismo donde proyectar sus zonas oscuras e inconfesables –o, dicho en otras palabras, abriendo un espacio de autoproyección y, por tanto, de aceptación de las diferencias y las contradicciones propias. Respecto a la mitología, significa desheroizar al Héroe, que de pronto se encuentra cuestionado y reflejado en dos, lo que paraliza sus ímpetus expansivos y conquistadores. Volviendo a la metafísica, el Uno se hace Dos, el Espíritu se hace Materia, lo Absoluto concreto, lo Abstracto real, lo Sagrado banal, etc. Introduce un factor nuevo e inesperado de complejidad, la Paradoja, manera de indicar la coexistencia de dos opuestos, que penetra en lo más íntimo del Ser. Y la Paradoja, actúa como una especie de fuente de energía, capaz de producir emociones dónde antes sólo había dogma y aburrida afirmación; dinamismo creativo dónde antes sólo había eterna repetición de lo mismo; y se dota de emoción trascendente.

El desdoblamiento del plano objetivo añade valor de sujeto al objeto, que ahora también habla, se expresa, pide ser considerado de tú a tú. De alguna manera, a la desacralización del sujeto le corresponde una curiosa sacralización del objeto, abriendo la posibilidad de una mitología o metafísica del Objeto, hasta ahora relegado a un papel secundario en el imperio del gran Yo identitario. Esto obliga a revisar todos los sistemas de relación habidos hasta ahora con los demás animales del planeta, con las plantas y con la misma tierra. Igualmente, el Otro, visto hasta ahora como enemigo o como alguien a quién sojuzgar, comprar o poseer, adquiere un nuevo status de igualdad radical, que nos obliga a tratar con los demás monos humanos como si fueran seres tan libres y soberanos como lo podemos ser nosotros mismos.

Este doble desdoblamiento del sujeto y del objeto dispara un mecanismo de intersección a múltiples bandas, que el efecto especular permite multiplicar sin límite alguno, y cuya función se revela como Creadora. La producción creadora de la intersección se despliega a través de una extensa gama de intensidad, desde las emergencias más pegadas a la banalidad cotidiana hasta las más altas pretensiones del impulso creador. El Arte surge de esta dinámica, igualmente sometido a un amplio espectro de grados de intensidad. Lo más novedoso es tal vez la capacidad de crear Mito, algo hasta ahora reservado a la accción del Tiempo y de los sujetos colectivos. Y si crea Mitos, crea dioses, universos, mundos, modelos, sistemas... A un nivel más abstracto, la intersección entre Espíritu y Materia, entre Idea y Cosa, crea lo nuevo numinoso, espíritu dotado de realidad.

Habría que incidir aquí sobre otro de los efectos de la intersección de gran importancia, como es la abertura que genera de los indispensables planos, campos o “espacios de intersección”, es decir, el lugar dónde la intersección sucede. Dónde antes sólo había la presencia del Uno, del sujeto solo, se abre ahora un espacio. Con el fórceps del desdoblamiento, abrimos espacios interiores. En realidad, estamos reproduciendo el mismo mecanismo fundacional por el que surgió la consciencia: cuando los primeros homínidos se distanciaron de si mismos proyectándose en el entorno, abriendo un espacio (el primigenio espacio imaginario) que desde entonces ha sido el laboratorio cognoscitivo del mono humano. Este espacio inicial de la consciencia constituye lo que ha sido el Alma colectiva de la especie, con toda la complejidad metafísica y mitologizante de sus mecanismos interiores. Pero lo que sucede ahora es que la abertura del espacio de consciencia o de intersección, se produce al nivel del sujeto individual, con lo que permite crear “alma individual” –mientras que antes solo había la posibilidad de identificarse con un alma colectiva (siendo cualquier aventura individualizante caer en el puro ostracismo, cosa que evidentemente ocurrió en tantos casos).

El “alma individual” se constituye así en el espacio propio de cada uno dónde tienen lugar las intersecciones, de dónde surgen los nuevos mitos inventados, dónde nacen, viven y mueren los dioses particulares de cada uno, dónde la paradoja reina y nutre de una nueva energía emocional todos estos procesos creativos. A más intersección, más creación y más alma. El carácter paradójico de estas pulsiones que tienen lugar en todo el espectro de los posibles campos humanos (desde la fisicidad psicológica más elemental hasta las más refinadas elaboraciones de lo Abstracto) convierte a esta “alma individual” en algo numinoso, lleno de misterio, al que cada uno le puede dar los significados y las trascendencias que le apetezcan –aunque la pretendida duración eterna de la misma no deja de ser un mito de origen religioso que persiste colándose en la paganidad interseccionista (a no ser que en esta zona-laboratorio del alma individual dónde tienen lugar los desdoblamientos y las intersecciones, se produzca el famoso “chispazo alquímico” que da vida a lo nuevo nuevo…)

De alguna manera, hemos democratizado y bajado al campo de lo individual lo que anteriormente era sólo incumbencia de las más altas autoridades políticas y religiosas, así como de la misma acción del Tiempo, gran hacedor de todas las manifestaciones de la realidad. De este modo el Tiempo, a través de la intersección subjetivada, entra también en la dinámica creativa individual, es decir, entra en los dominios íntimos de la conciencia. El Tiempo se hace Tiempo Consciente al aliarse a este espacio íntimo interior. Deja de ser la medida objetiva de la sucesión exterior de las cosas, y surge y actúa como lo que es: la fuente primordial de energía y transformación. Llegar a entender los misterios del Tiempo actuando en la subjetividad de los espacios intersectivos es la gran incógnita del proceso interseccionista, y seguramente será la consecución de este logro lo que pueda despertar algún día la verdadera potencialidad creativa y civilizadora del mono humano.

jueves, febrero 09, 2006

Época de cambios

Querido bloguero, ante la actual situación de época de cambio que según parece estamos viviendo (no me lo invento, nos lo dice la tele a diario, y los periódicos parecen todos insistir en lo mismo) veo dos posibles posiciones: 1- la que dice que vivimos cambios más o menos normales, tal vez un poco más acentuados y en algunos aspectos profundos, pero sin representar ningún salto cualitativo en cuanto a los aspectos básicos de la vida, y 2- la que dice que son tan radicales, que más que un cambio de época, nos hallamos ante un cambio de cultura o incluso de civilización, lo que explica la espectacular y compleja tumultuosidad del momento.

Mi tendencia es inclinarme por la segunda opción, apoyando a los que sostienen que dichos cambios tienen que ver con el final de un largo período cuyos inicios habría que buscarlos en... ¡el Neolítico!

¡Vaya por dónde!, dirá el bloguero, ¡y no es atrevida la opinión y gorda la palabra!.... Pero el principal atractivo de la idea es que, aparte de dejarse decir en un blog (a palabra gorda, brocha gorda), permite imaginar o soñar con la radicalidad de un final de época de importantes características: fin de los viejos sistemas de relación de los humanos consigo mismos y con el entorno (los propios instaurados por el Neolítico –valga la palabrota redundante–, basados en el sistema afirmativo-posesivo i conquistador) y nacimiento de un nuevo modelo de tipo interactivo, interdependiente e interseccionista entre los dos polos sujeto y objeto. ¿Sueño o realidad? That’s the question...

He aquí algunos síntomas de este colapso del Neolítico: a) la urbanización que nace con las primeras aldeas llega hoy a su paroxismo con la urbanización del planeta entero; b) al colapso ecológico que representó el final de las glaciaciones con el consiguiente cambio de formas de vida, le corresponde hoy el colapso provocado por el desarrollo humano que está derrumbando y transformando los entornos y sus equilibrios ecológicos; c) la carrera tecnológica que se inició con las nuevas formas de vida sedentaria, llega hoy también a su paroxismo, alcanzando cimas insospechadas de poderío y capacidad de transformación; d) la guerra como dinámica colectiva y estructurada de relación y conquista, y que nació con los primeros estados y civilizaciones, alcanza hoy un delirio catastrofista que pone a la misma humanidad contra las cuerdas; e) el sistema jerárquico piramidal que ordenó las primeras mitologías y estructuró lo social, ha alcanzado en la actualidad una altura de tales dimensiones que lo único que cabe esperar es: o su derrumbe por natural acoso y derribo de la realidad, o su disolución en una estructura compleja y reticular organizada jerárquicamente sólo en cuanto a su coordinación técnica, sapiencial y administrativa; f) desde el punto de vista individual y psicológico, la crisis del Neolítico sería la crisis del sujeto y del principio de identidad, carcomidos por el virus de la fragmentación, con el asalto de los ejércitos inconscientes a los baluartes del ego consciente (o del sujeto predicativo), cada día más incapaz de mantenerse en su centro de poder.

Estos colapsos, derrumbes y transformaciones, hacen pensar que en efecto nos hallamos ante una situación de crisis autodestructiva generalizada que sin embargo está asimismo afectada por los factores emergentes propios de un mundo cada vez más habitado, conectado, interdependiente y complejo.

Destrucción y creación serían las dos pulsiones unísonas y complementarias que inciden y hacen tambalear las estructuras hasta ahora vigentes. Lo viejo (el modelo monoteísta, afirmativo y unilateral) se cae, se tambalea, chilla de indignación ante su muerte anunciada, se resiste a morir o muere matando, acabaría con el mundo entero si se le dejara, ataca, guerrea... Muere, en fin, con las botas puestas. Lo nuevo (el modelo complejo, fragmentado, semi-inconsciente, contradictorio e interseccionista) hierve, burbujea, emerge sin emerger, se hace llamar y querer sin mostrarse jamás, aparece, observa, destruye y desaparece, y a lo mejor está ya ante nuestras narices y ni nos damos cuenta.

Lo viejo está archidefinido, se lo conoce de pé a pá, es gratis y no cuesta nada caer en él y dejarse arrastrar por su inercia, lo utilizan partidos, clubes de fútbol, nacionalistas, curas, sectas y religiones, tiene sus manuales, sus mitos y sus héroes. Su colapso, sin embargo, lo carcome por dentro, sus edificios y jerarquías se caen a trozos de viejo, y a su muerte se le dedican ensayos, novelas, óperas, películas y suicidios públicos. En cuanto a sus mitos y héroes, ya sólo se sostienen gracias a la impostación histérica.

Lo nuevo todavía no está definido, es caro y difícil, nadie sabe cómo formularlo y los intentos se quedan en meras palabras. Nadie ha construído sus edificios, sus modelos aún no se sostienen, no tiene novelas ni obras de teatro, y sus mitos están por llegar –y si acaso han nacido, nadie los conoce. Al carácter heroico de lo viejo le sucede el carácter no-heroico de lo nuevo. ¿Cómo serán entonces los héroes no-heroicos de lo nuevo por llegar? (o, lo que es lo mismo, ¿cómo será la fuerza de lo no-heroico?). Por cierto, si el Tardo-Neolítico se acaba, ¿cómo se llamará el nuevo período que le sigue? Buena pregunta..., para definirse como tal, tardó más de diez mil años..., ¿cuántos nos tocará esperar a nosotros? ¿Cinco mil, dos mil...? ¿Pero acaso habrá nuevo período?... ¿Se llamará Post-Neolítico?... ¿Cuánto durará la etapa intermediaria que lleva del uno al otro?... Preguntas y misterios, sonrisas, conjeturas, sueños y sospechas...

¿Será sensato lo que digo?...

miércoles, febrero 08, 2006

El sentit no-tràgic de Catalunya: país-regió o nació-no-nació.

Una sort tenim els catalans i també, per descomptat, la resta dels espanyols, i és aquesta constatació, jo crec que òbvia i ben evidenciada durant els últims esdeveniments polítics, del sentit pragmàtic i essencialment no-tràgic del caràcter català, que ens permet dir que Catalunya és a la vegada país i regió, o, dit amb altres paraules que estan més de moda, una nació-no-nació. Un sort que tanmateix és la nostra desgràcia, com es veurà, pel simple motiu de no saber-ho portar bé.

En efecte, l’anomenat “debat estatutari” ha posat de relleu que sota les declaracions grandiloqüents i magnificades dels parlamentaris catalans que van aprovar el projecte d’Estatut s’hi amagava un dissimulat pragmatisme més o menys explícit en uns (PSC i IC) i subreptíciament amagat en els altres (ER i CiU). D’entrada, la sensació històrica de viure una afirmació sobiranista va embargar a la globalitat dels polítics –fins i tot un perdut Piqué va voler sortir a la fotografia que pretenia immortalitzar la jornada, enlluernat sens dubte pels espetecs d’una declaració quasi bé constituent.

Més tard, però, espantats i conscients de que s’havien passat de rosca, van anar tots en bloc a les Corts mostrant la faceta més espanyola possible d’un projecte que tan poca referència feia a Espanya. Inmediatament va començar la negociació, sota el foc creuat de la pressió Pepera i dretana, negociació que no era més que un pur i dur regateig per veure què era el que es podia salvar del text aprovat.

Tothom estava d’acord en què les coses acabarien en un “fifty-fifty” on amb paraules ambígües s’hauria de dir que tant havien guanyat els uns com els altres. Curiosament, però, i aquí és on es demostra aquest caràcter pragmàtic del català, la puja en aquesta etapa de la negociació no va ser a l’alça (com va ocórrer en l’anterior etapa pre-Parlament) sinó a la baixa, conscients de la direcció de per on anaven els trets. I la sorpresa la va donar el representant de CiU el qual, baixant de sobte del burro, és a dir, del seu discurs de màxims fins llavors enarborat, fixa un sostre de mínims basat en el més pur realisme polític que va descolocar a tothom –tot apuntant-se el tanto de la centralitat pragmàtica.

S’acceptava així aquesta contradicció congènita de Catalunya que diu que tot i sent un país amb pretensions de cultura i entitat pròpia, no deixa de ser una regió espanyola integrada en el conjunt autonòmic. O, dit, en altres paraules, una nació, com li agrada declarar-se, que a la vegada és una no-nació.

Aquest pragmatisme contradictori, ambigu i adaptatiu a les circunstàncies del moment és la característica principal que permet definir al català estàndard com una figura no-tràgica (i que en alguns casos extrems, com els viscuts aquests dies, esdevé bufa). És també allò que explica aquestes dualitats estranyes i perverses que sorprenen a més d’un, com és aquesta manera de voler defensar el català imposant-lo com qui diu d’amagat, dissimulant la seva aplicació en una ambigüitat legal que fa que aparentment no s’imposi allò que es vol imposar, o viceversa, que es vulgui explícitament imposar tot sabent que la legalitat –i el sentit comú- no ho permet (com la famosa agència d’implantació monolingüística que multa als colmados, botigues i botiguetes que no rotulen en català). Amb només quatre dits de front es comprèn que aquesta política, dirigida a la galeria nacionalista, no aconsegueix altra cosa que debilitar el català. És aplicable aquí la famosa teoria de les llengües igual a tetes (millor mamar de dues mamelles que d’una sola), etc.

És a dir, es constata un pragmatisme contradictori i ambigu que es manifesta en positiu i en negatiu, molestant als uns i als altres. Com és lògic, això li confereix un caràcter bàsicament no-tràgic, com abans s’ha esmentat, cosa que, em sembla a mi, és allò que més molesta als seus detractors. Per a la dreta espanyola, per exemple, és molt més proper i fàcil tractar amb l’intransigència del nacionalisme vasc, que diu les coses pel seu nom i s’afirma en tota la seva virulència, que no pas amb l’ambigüitat pragmàtica i contradictòria del catalanisme clàssic.

Ara bé, és precisament aquesta ambigüitat explícita i dissimulada allò que ho empastifa tot i dificulta tant distanciar-se i distingir entre les postures declaradament nacionalistes i les que tot i sent catalanistes, no es consideren nacionalistes. Dificultat que genera tensions innecessàries i que tant molesta als qui són d’una filiació o de l’altra –i molt especialment, als no nacionalistes.

Crec que l’única solució a aquest problema seria afirmar d’una vegada per totes, clar i català com es sol dir, el caràcter contradictori –però no ambigu- de Catalunya sense voler enganyar ni als de dins ni al de fora. És a dir, un catalanisme que es declarés explícitament i de veritat català i espanyol a la vegada, que defensés les dues pertanyences com compatibles i complementàries, que tot defensant la pervivència del català, tingués la mateixa estima i consideració per la llengua catalana que per la castellana. Amb aquest simple plantejament de partida, realista i pragmàtic, el catalanisme seguiria sent contradictori i positivament no-tràgic (de manera que seguiria molestant a la dreta espanyola mono-pàtrida i heroica, però també a la dreta catalana igualment mono-pàtrida, ambígua i mono-lingüística), i a la vegada podria abandonar definitivament aquesta perillosa ambigüitat esmentada que converteix el sa pragmatisme en un antipàtic joc infantil i pervers de dissimulació i regateig.

lunes, febrero 06, 2006

Maragall, político contradictorio.


La principal virtud de este político tan discutido como polémico es, a mi modo de ver, lo que molesta tanto a todo el mundo: su profundo carácter contradictorio. Sabido es que cuando dice alguna cosa, siempre hay alguien que se muestra ofendido hasta lo más profundo de su ser. Pero lo curioso es que los ofendidos se encuentran en toda la gama del espectro político, desde la derecha a la izquierda, y desde los nacionalistas de un signo a los del otro signo identitario. Si algo no soportan los políticos estándares de nuestro país es la posición contradictoria que se atreve a defender dos conceptos aparentemente opuestos. Un día se declara catalán empedernido, y el otro español hasta la médula. Dice amar Cataluña tanto como ama España. Claro, nadie se lo cree. Es federal y autonómico a la vez. Independentista y garante de la unidad de España. Y los defensores del orden monotemático se indignan ante lo que consideran inadmisible, infumable o incluso perverso. Pero insisto, el espíritu contradictorio de Maragall es lo que, a mi modo de ver, lo convierte en uno de los políticos más interesantes del país.

Si alguna cosa habría que reprocharle en los últimos tiempos, es que no insista tanto como antes en declarar su constante profesión de fe contradictoria. El cargo de Honorable lo ha inclinado claramente hacia el lado “nacionalista catalán”, como una barco escorado hacia estribor, olvidándose de que los de babor no pueden estar todo el día agarrados a la barandilla para no perder el equilibrio. Es lógico que los que se hallan en este lado muestren signos de enfado e impaciencia.

A mi modo de ver, el problema está en que Maragall no es realmente consciente de los altos valores que representa estar en perpetua contradicción. Incluso es posible que algunos consejeros le hayan aconsejado que centre sus planteamientos, aterrorizados por las reacciones que provoca. ¡Fatal error! Su misma situación de presidente de un gobierno tripartito cuyos socios están en clarísima oposición jugaría a su favor, si realmente se atreviera a defender a cara descubierta la cuadratura del círculo de la flagrante contradicción sobre la que se sustenta. Pero se equivoca cuando quiere contentar a los unos y se olvida de los otros. La contradicción es un valor al alza que sólo da sus frutos cuando se la reivindica sin recato alguno y se la exhibe con convencimiento y feroz orgullo -y, como és lógico, se responde consecuentemente a su doble compromiso. Es entonces cuando el espíritu contradictorio se revela no como una debilidad sino como lo que realmente es: la única manera de dar hoy en día en el clavo toreando a cara descubierta y con valentía la complejidad contradictoria del mundo.

Lástima que la blandenguería monotemática y mononacionalista de los unos y de los otros obligue a los políticos contradictorios a escorarse “como Dios manda”, siguiendo los dictados de las razones únicas...

jueves, febrero 02, 2006

L’ENGANYIFA NACIONALISTA

Si per alguna cosa ha servit l’actual desenllaç de l’Estatut, és per mostrar amb tota la seva cruesa l’enganyifa nacionalista. Crec que s’ha fet evident que l’actitud nacionalista és una rèmora pesada i avorrida, un llast que els catalans estem obligats a arrossegar com si fos una creu d’aquestes que s’enganxen a l’esquena i que no hi ha manera de treure-se-les de sobre.

Un catalanisme ben entès, en el sentit d’acceptar la realitat de que Catalunya pertany a un país anomenat Espanya, que tenim la sort de parlar dues llengües, que és una mostra de sensatesa i de simple intel.ligència estratègica buscar la complicitat d’aquestes dues llengües, respectant per un igual els seus parladors, un catalanisme que acceptés aquestes simples evidències i fos conseqüent amb elles, hagués arribat igualment al mateix acord d’Estatut que s’ha arribat sense haver fet el deplorable espectacle de les lluites caïnites entre els partits, les empentes i la carrera per veure qui és el més llest, i sense haver-se enemistat amb mitja Espanya. Potser la dreta cavernícola hagués mostrat igualment la seva calanya, però amb molts menys arguments per sostenir-la.

La recerca de més descentralització, de més autonomia política i administrativa, de més mitjans financers i de més reconeixament identitari s’hagués aconseguit igualment i amb més facilitat si s’hagués acceptat que som catalans i espanyols a la vegada. Tan difícil és acceptar la realitat? Tant costa a la gent tenir no una sinó dues nacions? Tan enganxats estem a la mono-fixació identitària? Sembla que sí…

És com si els polítics a Catalunya s’haguessin acostumat a tenir per necessitat el nacionalisme. L’obsessió mono-temàtica dels anys de pujolisme ha penetrat tant a les seves entranyes, que ara no poden deixar d’usar els mateixos tics, els mateixos desprecis, les mateixes pretensions de ceguera política i visceralitat unilateral. La puja entre els dos partits que es defineixen com a nacionalistes ha arrossegat als altres i aquests no saben o no volen desenganxar-se. Ho faran ara que l’enganyifa s’ha fet evident? Aprofitaran l’ocasió per veure les coses clares i posar d’una vegada el dos sobre l’u?... Ho dubto…

domingo, enero 29, 2006

No us perdeu BALES I OMBRES (un western contemporani), de Pau Miró


Al Teatre Lliure, a l'Espai Petit, una meravella, no us ho perdeu! Intensitat, ritme trepitant, diàlegs incisius, tensió al màxim... Una interpretació impactant dels tres actors amb una increïble Mònica López (més info a: http://www.teatrelliure.com/)

martes, enero 24, 2006

SOM UNA O DUES NACIONS? EL PROBLEMA DEL MONO-NACIONALISME.














Diguem que, segons es diu, Catalunya és una nació amb ganes de ser considerada com una nació. O sigui, una nació que ho és i que no ho és, i que –segons els més obstinats dels seus valedors–vol que ho sigui ja d’una vegada. El problema és que aquells que utilitzen aquesta paraula, consideren que de nació només n’hi ha una. Lògicament, els nacionalistes espanyols també pensen que de nació només n’hi ha una, Espanya, i que no hi ha lloc per a cap més altra. Els nacionalistes catalans, per la seva banda, creuen també que l’única nació és Catalunya, i que Espanya no és una nació sinó un estat que inclou diverses nacions. Les dues postures posen la paraula Nació en majúscula i la carreguen de tots els ingredients possibles: jurídics, emocionals, històrics, etc. És a dir, l’inflen al màxim convertint-la en un absolut que no admet cap relativització que la pugui desvirtuar. Clar, ja se sap, quan les coses es posen en majúscula esdevenen incompatibles o exclusives entre elles, i s’enlairen escales amunt cap a l’absolut.

Ara bé, la realitat és que Catalunya és una regió que es considera nació la qual està dins d’una altra nació que també té tot el dret de definir-se com a nació i que la inclou i l’abarca junt amb la resta de territoris, siguin o no siguin aquests nacions. És evident que la realitat històrica i jurídica que determina l’actual Espanya de les autonomies otorga unes característiques diferents a cada un d’aquests conceptes de nació: una abarca la globalitat, l’altra es refereix a un territori concret dins d’aquesta globalitat. Això significa que en cada cas, la paraula nació queda definida per uns atributs de diferent naturalesa, molt fàcilment detectables: Espanya, com una nació amb uns atributs de referència històrica, política i cultural concrets, marcats pel seu estatus de país sobirà membre de la Unió Europea, etc; Catalunya, una nació igualment amb uns atributs de naturalesa històrica, política i cultural, amb un estatus de pertanyença a un conjunt anomenat Espanya.

Perquè no poden ser compatibles les dues denominacions, un cop se les ha definit i situat en el seu respectiu context semàntic, històric i jurídic? Tan difícil és poder acceptar que existeixen dues nacions, una dintre de l’altra? Una possible redacció del tema podria ser aquest:

“Catalunya és una nació que compta amb uns atributs històrics, polítics i culturals propis, la qual és solidària i forma part de la nació dita Espanya que l’engloba i l’articula segons s’estableix en la Constitució i en el present Estatut.”

Una redacció d’aquest estil faria contents als uns i als altres, en acceptar el fet de que hi ha dues nacions, tot establint llurs atributs, mecanismes i articulacions de relació global/local pertinents. Crec que el problema, però, està en la inflexibilitat dels extrems que s’obstinen en atribuir valors d’absolut a un concepte que no és més que el resultat d’un conjunt de contingències geopolítiques bàsicamente marcades pels atzars de la dinàmina històrica.

En una època marcada per la globalització, la interdependència internacional i les empreses multinacionals, és una mica absurd voler-se declarar mono-nacional. La realitat és que les persones avui en dia comparteixen dues i més pertanyences tant de caire sentimental, emotiu i geogràfic com jurídic. A Catalunya, sense anar més lluny, la meitat aproximadament de la seva població compta amb un segon lloc de referència diguem-ne “nacional”, ja siguin els immigrants provinents de la resta d’Espanya, ja siguin els que venen d’altres països. Cap d’aquestes persones es declararia mono-nacional: els nascuts a Andalusia, València, Castella o on sigui, es consideraran catalans però també espanyols, així com valencians, andalusus, etc. Igualment molts catalans nascuts a Catalunya es consideren sense cap mena de problema bi o tri-nacionals (jo mateix). Pel que fa als nascuts al Marroc, Polònia o Ecuador, tenen aquests tot el dret de considerar-se tri-nacionals: catalans, espanyols i marroquins, per exemple. I encara hi haurà els qui voldran afegir-hi la pertanyença europea com un global que els inclou a tots.

Els qui dins d’aquest context de pertanyença multi-nacional pretenen encara declarar-se mono-nacionals, farien bé en mirar al seu entorn i adonar-se com la seva actitud constitueix un anacronisme tan infumable com reaccionari. Infumable perquè no respòn a la lògica dels temps ni s’adapta a la dinàmica viva de les actuals societats. Reaccionària, perquè constitueix la base ideològica que alimenta tots els conflictes irresolubles d’aquest món. Només cal analitzar qualsevol d’aquests conflictes per veure com hi subjau sempre la defensa radical i intransigent dels qui defensen llurs veritats úniques i absolutes: siguin mono-nacionals, mono-imperials mono-racials, mono-lingüístiques o mono-teïstes.

Per tant, més que de nacionalisme, s’hauria de parlar de mono-nacionalisme, al qual faríem bé d’oposar-hi un molt més sa i interessant multi-nacionalisme.

miércoles, enero 18, 2006

¿Hacia los consensos contradictorios?...

Me pregunto, querido bloguero, si hoy en día es posible conseguir consensos en marcos colectivos amplios como son los grandes países y naciones. Es relativamente fácil que los políticos puedan llegar a consensos, pero a la que se deja a los ciudadanos opinar sobre un tema u otro, éstos irremediablemente se dividen en opciones distintas y opuestas, ansiosos de tener y aprobar sus propias razones sin atenerse a los mandatos y a las consignas de los grupos mayoritarios. Eso es al menos lo que pasó en Francia, cuando sus dirigentes decidieron poner a consulta la nueva Constitución Europea.

Los que antes eran ciudadanos, masa o pueblo, hoy son “individuos” que se arrogan la potestad de opinar y decidir por su cuenta, buscando inconscientemente un equilibrio contradictorio de las opciones, de manera que jamás exista un consenso unitario, sino que haya un “consenso contradictorio”, una división de las opciones, como si hubiera un mecanismo ecológico compensatorio que hace que los consensos ya no sean posibles a gran escala, introduciendo con ello nuevos factores de complejidad y contradicción.

En el caso de Francia, todos los NOes emitidos fueron un NO-pero, es decir, los que votaron NO afirman la mayoría (aparte de la extrema derecha obtusa) que no están en contra de la Unión Europea sino sólo de una manera determinada de entenderla. Y los que dijeron SÍ también insisten en el SÍ-pero, pues reconocen que podría haberse hecho mejor, etc. Hay pues contradicción interna tanto en los SÍes como en los NOes, lo que se ha traducido estadísticamente en una división del electorado, con una clara ventaja del NO. Se entiende que ante la oportunidad de ser los primeros en manifestar este nuevo elemento de la complejidad contradictoria, los franceses se hayan entusiasmado tanto en estrenarlo, inclinándose por el NO –pues un triunfo del SÍ habría eclipsado dicha emergencia.

¿Es sensato lo que digo? Pienso que ésta es una de las grandes pruebas que tiene que resolver Europa , enfrentarse a la nueva Razón Contradictoria de sus individuos-ciudadanos, que actúan por una pulsión estadística en mantener el principio contradictorio en lo colectivo cuando se refiere a temas que afectan a una amplia globalidad de personas. Esto significa que las viejas naciones con sus estados hasta ahora tan poderosos de pronto pueden llegar a hacerse ingobernables, pues jamás se hallará en un conjunto territorialmente amplio el suficiente acuerdo y consenso para aceptar políticas y políticos. Francia es un claro ejemplo de lo dicho.

Otro sería en España la división de opiniones sobre si Catalunya es una nación o no, si debe tener más autogobierno o no, etc. Seguramente en Cataluña la mayoría diría que sí es una nación, mientras que en el resto de España se diría que no. Habiendo pues mayoría de nos, ¿significaría esto que Cataluña no es una nación y que por ello así debe constar? En fin, mejor no preguntar y que los políticos pacten fórmulas contradictorias que satisfagan a unos y a otros…

Por eso me sorprenden algunas opiniones de determinados comentaristas que critican a los políticos por defender posturas clarísimamente contradictorias. ¿Pero acaso puede hacerse de otro modo? Un caso típico es el del PSC en su doble posición negociadora respecto al Estatut. Por un lado, férreos defensores del consenso cuatripartito tras la aprobación de su texto en el Parlament, por otro lado miembros no sólo del PSOE sino también del gobierno en Madrid, defendiendo posturas radicales de recorte a lo aprobado por ellos mismos. ¿Se trata de una esquizofrénica y aberrante situación, o, por el contrario, y como yo me inclino a pensar, de una posición francamente interesante y reveladora de por dónde irán los tiros en el futuro? Obligados como están a vivir entre dos aguas, desarrollan la nueva disciplina de lo contradictorio sin ocultarlo, aceptando sin disimulo el reto. Salga como salga el Estatut, el mero ejercicio de estas negociaciones a doble y múltiples bandas representa un esfuerzo tal de adaptación a los nuevos tiempos que sin duda alguna los que han sabido nadar (es decir, pactar y consensuar) entre tales marejadas de oposiciones aparentemente irreconciliables no pueden más que salir reforzadísimos de las mismas.

En este sentido, ¡cómo se equivoca la derecha de tachar a los políticos inclinados a la solución negociadora de los conflictos, por dura y larga que sea ésta, de cobardes y blandengues! No parecen entender que en estos menesteses, el tiempo que empuja uno tras otro los días de negociación, teje y despliega el tejido contradictorio del consenso al que van llegando. El tiempo en nuestras sociedades complejas ya no es el mismo de antes –que afectaba tan poco el paso de los años. La complejidad de su tejer actual tiende a una constante creación de nuevas situaciones de irreversibilidad, en las que no queda más remedio que hilar un constante consenso de posturas contradictorias, en su terco empeño por cuadrar el círculo. Y es que la solución expeditiva puede servir para puntuales golpes de efecto o para desbloquear embrollos enquistados, pero ya no es útil para soluciones estratégicas de largo alcance. Digamos que lo afirmativo unilateral es incapaz de hacer frente a la complejidad contradictoria del mundo actual.

El fracaso de la estrategia americana en Irak es un ejemplo de lo dicho. La actitud del PP ante el tema del Estatut de Cataluña no deja de ser una repetición del mismo empeño: tratar lo complejo con planteamientos impositivos y simplificadores de una parte sobre la otra. También aquí habría que añadir que la decisión del Parlament de Cataluña de pactar un proyecto de Estatut de máximos inalcanzables peca del mismo empeño afirmativo de unilateralidad maximalista (propio de toda actitud nacionalista, que excluye y ningunea al otro). En este sentido, la apuesta de Zapatero por buscar soluciones a los problemas del país aceptando el envite de la complejidad, lo sitúa en una vanguardia de nuevos políticos renovadores.

En fin, reflexiones y situaciones que el tiempo irá desplegando y aclarando…

sábado, enero 14, 2006

DEFENSA RAONADA DE LA CORRIDA DE TOROS


Estimats bloguers: penso que el tema dels toros, ara que som fora de temporada i els ànims dels anti i dels pro estan desescalfats, mereix una reflexió informal però alhora raonada, que intentaré exposar sense ànims d’ofendre a ningú i respectant totes les opinions que puguin haver-hi a favor i en contra. La tesi principal d’aquesta defensa raonada és que no sols no s’han de prohibir les corrides de toros, sinó que s’han de promoure, a Espanya i especialment a Catalunya, molt més del que ara ho estan. Amb la intenció de ser escuet, em limitaré a exposar deu raons importants:

1- RAÓ PRINCIPAL: raó de tipus econòmic i estratègic d’alt interès pel país. Els que posen en qüestió les corrides de toros, no haurien d’oblidar que som un país que viu majoritàriament del turisme. Doncs bé, crec que ningú posaria en dubte que un dels actius més importants amb els que compta la indústria turística espanyola –i de rebot, la catalana- és la relacionada amb els toros. La Corrida s’ha convertit en un dels signes d’identitat espanyols per excel.lència, coneguda a tot el món i per totes les cultures.

Per als països occidentalitzats, consisteix en un anacronisme que estimula i excita el gust per l’aventura i el perill, posant una nota de color altament exòtic al nostre paisatge turístic. Per als països encara en vies de modernització, és igualment un anacronisme que desperta la curiositat i la simpatia dels seus pobles, els quals veuen que la modernitat no té perquè eliminar totes les tradicions, per estranyes i passades de rosca que siguin.

Aquesta raó s’aplica també a Catalunya, per molt que alguns dels actuals polítics i moviments ciutadans creguin el contrari: Catalunya participa del moviment general turístic espanyol i seria un disbarat que pagaríem molt car voler-lo separar del mateix. L’aposta pel turisme de cultura que Catalunya vol fer ha d’incloure sense cap mena de complexes la festa dels braus, la qual compta amb una suficient tradició a casa nostra, amén d’unes magnífiques instal.lacions plenes d’interès estètic i històric.

Una possibilitat de futur a tenir en compte seria la catalanització de la Corrida, complementant les banderes espanyoles amb la Senyera, i incorporant els instruments típics de la cobla a les bandes musicals que interpreten els pasodobles de rigor. S’hauria de promoure la creació d'una nova generació de toreros catalans amb nous vestuaris vistosos i brillants, feina que els nostres modistos de primera fila sabrien sens dubte realitzar. Aquesta catalanització de la Corrida donaria una nova empenta i vigoria a la Festa i a la necessària renovació de la nostra indústria turística, necessitada com està de posar-se al dia i trepitjar amb força les difícils èpoques que s’acosten.

2- SEGONA RAÓ IGUALMENT PRINCIPAL: La indústria del souvenir no seria la que és al nostre país sense la Corrida de Toros. Eliminar aquesta restaria valor als objectes fetitxes, els quals trobarien difícil la seva justificació. Una indústria que mou molts mil.lions de duros i llocs de treball, però sobretot que és capaç de despertar l’interès dels visitants fins a uns nivells insospitats. Mantenir viva i ben desperta la festa de braus dóna força i ànima a tots els seus souvenirs, creant el corpus d’una mitologia hispànica que a la llarga ens pot salvar de les inevitables crisis futures del turisme. També aquí no estaria gens malament procedir a una catalanització dels souvenirs taurins, no per substituir l’existent sinó per complementar-la amb ànims d’augmentar els beneficis i buscant l’efecte abans esmentat de la renovació.

3- TERCERA RAÓ QUE SEGUEIX SENT PRINCIPAL: que el turisme està encaminat a viure una gegantesca crisi és una realitat que ja ningú s’atreveix a contradir. Tard o d’hora, els nous destins turístics amb una oferta de preus extraordinàriament baixa i amb unes prestacions de servei igual d’excel.lents que les nostres, faran caure el turisme espanyol en una crisi sense precedents. Turquia és el cas més evident, un destí que molts europeus ja han escollit com substitutori a l’espanyol, amb unes prestacions de sol, platja, hosteleria i patrimoni arqueològic que superen en molt a les nostres. I fent cua al darrera de Turquia, hi ha un fotimer de països que només esperen el moment per llançar-se a l’arena mundial de la competència turística. Ara bé, quin és l’element que mai cap altre país de la zona podrà oferir? Els toros. Llevat d’alguns països d’Amèrica Llatina que també practiquen l’art de la tauromàquia (els quals estan a anys llum de la nostra capacitat turística), Espanya, i amb ella Catalunya, despunta per aquesta exclusivitat que a mesura que els anys passin i els països es vagin modernitzant, desperta i seguirà despertant més i més interès i curiositat. Seria realment una bogeria i un verdader suïcidi desprendre’s de la Corrida, quan més la necessitem.

4- RAÓ SOCIOLÒGICA, POÈTICA I SENTIMENTAL: considerada potser com menor pels observadors més pragmàtics, consisteix, nogensmenys, una raó per a mí principalíssima: els Toros són el reducte d’una determinada poètica social i sentimental al qual s’hi senten inclosos una àmplia franja de població espanyola i catalana. Les xifres en números absoluts poden canviar de regió a regió, però en termes generals es pot considerar el col.lectiu dels afeccionats als toros com prou important per merèixer el respecte dels qui no s’hi senten inclosos. Pertanyença que entronca amb una manera peculiar i antiga d’entendre la cosa social, caracteritzada per una sensibilitat envers certs elements curiosos i arcaics i per això mateix dignes del màxim interès i respecte.

Aqueta poètica no té res a veure amb les que s’estilen ara, ja que està basada en uns referents antics i vells que l’actualitat consumista de les noves generacions ha posat en desús, motiu pel qual els detractors moderns de la Corrida li han agafat tanta mania. Però precisament per això es mereix un respecte que no ens cansarem mai de defensar. Pel que fa a Catalunya, al seu reducte tauromàquic s’hi inclouen persones de moltes classes socials distintes i de procedències ben diverses, col.lectiu al qual seria una total manca de respecte que se li sustregués aquest tan noble com legítim entreteniment.

5- RAÓ HISTÒRICA: dues són les raons que pertanyen a aquest apartat: 1) el fet de tractar-se La Corrida d’un divertiment arcaic que respòn més a una època antiga que actual, li dóna un interès d’arqueologia social i antrolopològica única al món i, per això mateix, digne de ser mantinguda i protegida; 2) anar a una Corrida de Toros és fer un viatge en el temps històric de dues o tres generacions, amb una atmòsfera que la modernitat ha fet desaparèixer arreu, però que la Festa manté viva i actual, atmòsfera de cares antigues, de parlars pausats i castissos, d’imatges elegants i pintoresques, d’emocions que tenen a veure amb situacions primordials, arcaiques i arriscades, fins i tot de maneres de vestir que semblen fugir del present estàndar. Aquestes raons, que poden semblar sentimentals i sense pes pels enemics de la Corrida, són per a mi les més importants, ja que disposar d’un lloc on poder-se sustreure dels imperatius actuals en voga és un privilegi que molt poques societats, de les considerades modernes, gaudeixen.

6- RAÓ ESTÈTICA: és molt important pels qui veuen la Corrida com un ritual ple de signes estètics de gran relleu i categoria. Aquests aspectes han estat molt celebrats pels artistes i pels esteticistes en general, que els consideren únics al món, amb unes efectes d’intensitat que el dramatisme de la Festa no fa més que augmentar. Potser Picasso és qui més ha destacat aquests aspectes, tractant la tauromàquia com un dels seus temes preferits. La llista, però, d’artistes amants dels Toros és llarga.

7- RAÓ SIMBÒLICA: sobre els simbolismes de La Corrida s’ha escrit molt i no seria bò fer-nos pesats sobre aquest tema. Només mencionar l’extraordinària riquesa simbòlica que ofereixen Els Toros en una època tan mancada de simbolismes reals associats a les veritats de carn i ossos, i als processos essencials: la lluita de la vida contra la mort, enfrontar-se al destí i a la mort amb elegància i des d’una actitud estètica, acceptar els riscos de la vida que et dóna cornades de sorpresa, la plaça com metàfora de la vida, el cercle com l’espai reunió dels opostos, la dualitat home-bèstia, el negre oposat al vermell, la lluita amb la part fosca de l’home, etc. La Corrida dóna una resposta i la seva particular visió a tots aquests opostos simbòlics, resposta i visió que provenen d’un temps antic al quals per molt que no ens ho volguem creure, encara hi estem ficats de ple. Acceptar la realitat de les coses i el fatalisme dels desenllaços dramàtics és una sana cura d’humilitat que fins que les coses no canviin de veritat vers altres paràmetres simbòlics de comportament i de relació, és bo i saludable reconèixer.

En aquest apartat del simbolisme, hi caldria afegir l’element pedagògic que representa mostrar a la llum pública la realitat de la nostra relació amb els animals: en acabar la Corrida, l’espectador pot veure com l’animal mort és desquartitzat davant de tots, tallat en trossos, sense que en cap moment hi hagi la sinistre ocultació que es fa d’aquestes qüestions en les nostres ciutats, on els escorxadors es troben ben amagats als extrarradis industrials, lluny de les mirades indiscretes dels ciutadans. Aquest element pedagògic i revelador dóna un afegit simbòlic a la Corrida d’un pes extraordinari.

8- RAÓ COMPARATIVA : dues són les comparacions que es solen fer quan es parla de toros, les quals l’ajuden sens dubte a defensar-se contra els enemics que l’ataquen:

1) amb el futbol: comparada amb aquest divertiment de masses, la Corrida apareix com un espectacle altament civilitzat, propiciador del bon gust, la bona educació i la contenció emocional. Realment tot juga a favor de la Corrida en aquesta comparació, i la prohibició d’anar als toros que existeix sobre els menors no deixa de ser una perfecta hipocresia, comparativament parlant, en ser tan evident la malèvola acció exemplar que el futbol té envers els menors;

2) amb els mataderos industrials: aquí la comparació posa de relleu l’absoluta manca de coherència dels qui ataquen la Corrida amb la raó de voler defensar els animals, en callar davant l’horror exterminador dels mataderos industrials, que representen la màxima degradació imaginable de la condició animal. Per comprovar-ho, només cal anar a un dels actuals escorxadors, on les bèsties són exterminades en cadena una darrera l’altra, per sistemes industrialitzats, perfectaments “nets i indolors”, com diuen els seus defensors, que posen la pell de gallina al més insensible dels observadors. Abans de ficar-se amb la Festa dels Toros, potser seria millor ficar-se amb els mataderos, i un cop s’hagi aconseguit que la població accepti eliminar aquests camps d’extermini d’animals o simplement es faci tota vegetariana, llavors potser es podria començar a posar en qüestió la Corrida.

9- RAÓ DE FUTUR: un únic fet justifica aquesta novena raó: la notícia de que a la ciutat de Pekín s’està construïnt una plaça de toros amb la intenció de celebrar-hi Corrides. Si Xina acull la festa de braus i se la fa seva, com és propi que faci amb tot allò que desperta el seu interès, no hi ha dubte que el futur de la Festa està no sols assegurat, sinó consolidat i multiplicat per mil. Els xinesos, a més a més de revolucionar la pràctica tradicional de la Corrida, la pot extendre a tot el seu continent i per extensió a la resta del planeta.

Seria ridícul que just en el moment que els futurs amos del món incorporen la Festa als seus costums i formes d’entreteniment, nosaltres decidíssim suprimir-la. Pel contrari, un manteniment de la Festa convertiria Espanya i Catalunya de retruc en la meca dels afeccionats xinesos, que voldrien visitar ni que fos una vegada a la vida la terra mare que va veure néixer la tauromàquia. I si comptem que els allaus de turistes japonesos seran d’aquí a uns anys completament eclipsats pels arribaments massius dels nous turistes xinesos, no cal dir que tant Catalunya com Espanya tenen més a guanyar que a perdre conreant i protegint la Festa.

10- RAÓ FINAL: si la llibertat segueix sent un dels principis bàsics de la nostra cultura, no veig perquè s’ha d’interdir una pràctica defensada, conreada i gaudida per milers de persones. De la mateixa manera que hi ha llibertat per jugar a futbol, per posar una casa de barrets, per importar i exportar vins, tabac i samarretes, per comprar i vendre cotxes, per obrir supermercats i grans superfícies, per caçar, menjar-se un pollastre o beure’s una cervesa, no veig perquè no hi ha d’haver el dret a torejar i a gaudir d’una bona o dolenta Corrida de Toros, existint com existeix la corresponent regulació legal consensuada sobre la matèria.

Potser el dia que s’hagi establert un nou còdig de relació de l’home amb l’entorn i especialment amb els demés animals, còdig que s’enfronti als temes de veritat, agafant com qui diu “el toro per les banyes”, només llavors, ja sense mataderos i tots vegetarians, podríem acceptar a parlar de la conveniència de renunciar a la Festa. Mentrestant, cal ser coherents i acceptar el principi bàsic de la llibertat humana, patrimoni de tots.

Aquestes deu raons es podrien multiplicar per mil si deixéssim parlar un a un als afeccionats als toros, els quals sens dubte en trobarien cinquanta mil més a afegir a les nostres. De moment, serveixin d’aperitiu per a una campanya més seriosa i profunda -i esperem definitiva- per a la preservació i el conreu, a Catalunya i a Espanya, de l’antiga, espanyola i catalana Corrida de Toros.